Los Universos de DC y Marvel se han unido en uno solo. ¿Qué ha sucedido? ¿Quién está detrás de todo? Y, lo que es más importante, ¿cómo reaccionarán héroes y villanos de los distintos mundos al encontrarse cara a cara...?
 
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 Una Noche sin Sombras [Omega][Cassandra Cain/Eclipse]

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106CassandraoCain
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MensajeTema: Una Noche sin Sombras [Omega][Cassandra Cain/Eclipse]   11th Enero 2015, 17:07

Cuando abri la puerta del automovil, me recibio una escena de ensueño: Frente a mi habia un largo sendero que iba en medio de un amplio terreno verde hacia una mansión preciosa, de una arquitectura inglesa. La mayoria de luces estaban apagadas, todo era como lo habia pensado, como imagine que seria cuando Bruce encontró la "Mansión X" en la Batcomputer y me procuró los datos y los medios para venir hasta aqui. Entre el vuelo y el viaje en automovil, me habia llevado no mas de unas horas venir, y estaba emocionada, como no habia estado en demasiado tiempo, mientras cerraba la puerta y le indicaba al conductor que podia retirarse hasta que lo volviera a llamar. Me giré y traté de acomodar un poco mi vestido, esperando que no se hubiese arrugado con el viaje hasta aqui. Me sentia extraña, con este vestido, estas sandalias con pequeñas plataformas, y esta cartera a juego, como si estuviese fuera de mi elemento, en una especie de sueño que no sabia si merecer. No habia pasado tanto tiempo desde que le habia dado aquel ultimo abrazo a Alfred mientras mi mundo se caia a mi alrededor, no habia cumplido al completo con mi deber de asegurarme que todos estuviesen a salvo, y sin embargo, aqui estaba, dando mis primeros pasos hacia la enorme casa, mas pequeña que Wayne Manor, y sin embargo, preciosa.

Noté alguien acercarse por el camino, y mi instinto me ordenó rodar al suelo y esconderme, quizas para emboscarle, pero no, no estaba en una misión, no eran enemigos, sino inesperados amigos en un mundo que ahora estaba repleto de cosas nuevas que no entendiamos por completo. Por una vez, estaba tranquila, en un lugar seguro que no fuera Wayne Manor, y por primera vez en demasiado tiempo, podia caminar por el sendero marcado sin tener que temer por la seguridad mia o de otros, sin tener que usar mi traje, tomar mi espada, emplear mis artes para hacer daño a quienes trataran de amenazar a otros. Un descanso, simplemente eso, pero a la vez, algo increiblemente extraño para mi, como un naufrago que ve por primera vez a sus seres queridos luego de largo tiempo en una isla en medio del mar.

Tu debes ser Cassandra...

La mujer me saludo con cortesia, extendiendomé una mano que yo tomé con delicadeza, tratando de que no se notara cuanto distaba yo de una mujer delicada y frágil. Le dirigi una sincera sonrisa, esperando hacer una buena impresión.

Si...

Yo me llamo Ororo, alias "Tormenta", y te estaba esperando...

Ambas comenzamos a desandar el sendero de regreso a la mansión. Ororo no dejaba de mirarme, como si algo le preocupara, y pude notar como su cuerpo me susurraba que su mente tenia tribulaciones, y podia comprenderla, no era algo usual que una persona pidiera venir a este lugar sin previo aviso a visitar a alguien de sorpresa, menos alguien como yo, que no poseia ningún gen mutante, como ellos lo llamaban .

Espero no incomode que haya preferido no darle aviso a Eclipse...

No, descuida, cuando nos contactaste, nos sorprendimos, pero a final de cuentas, haz cooperado con nosotros en lo que ocurrio hace unos meses, y con eso te ganas el derecho de que te permitamos venir...Es solo que...

Me detuve cuando lo hizo ella, y su expresión habia cambiado un poco, algo mas preocupada, como la de una madre. Quizás, Ororo cumpliese un rol similar al que yo cumplia en mi familia, asegurandose de que todos estuviesen bien y tratando de que estuviesen felices. Sus pómulos, sus parpados, sus labios, sus brazos tomandome por los hombros, todo me habla de una maternidad pendiente, subyacente a todo lo demás, pero existente.

Eclipse...Drago...ha pasado por mucho, ha vivido demasiadas cosas, muchas de las cuales hasta menos yo desconozco, pero aunque mucho de él sea una incógnita, no puedo evitar preocuparme por él...¿Me comprendes?

Sonrei un poco más. Estaba preocupada por que yo no lastimara, y es que ese era el mótivo de mi visita: Poder volver a ver a Drago luego de los sucesos que nos habian hecho conocernos. No me habia comunicado con él, porque queria sorprenderlo, no queria que se pusiera nervioso, queria que fuese él mismo, y ademas, no podia evitar guardar un cierto temor en mi corazón de que simplemente hubiese sido una atracción momentanea, como un hilo que se ata entre dos corazones, pero que es tan fino, que se rompe con la distancia. Demasiadas cosas me habian tenido ocupada, demasiado dificil me habia sido el venir, y muchas fueron las dudas con las que tuve que batallar para decidirme a hacerlo.

Te comprendo, Ororo, pero no es mi intención hacerle daño...Ni siquiera sé que es lo que encontrare al verlo, si aún me recordará, si aceptará que al menos me quede unos momentos con él...Creo que estoy...un poco asustada yo misma...

Ella sonrió y me acaricio el rostro un momento, notando que mi expresión se habia difuminado un poco. Volvi a sonreir.

Creo que él lo hace, él piensa en ti, aunque me explico que no sabe quien eres...

Por el momento, tú eres la unica en esta mansión, ademas del profesor Xavier, que conoce mi identidad, pero espero que eso cambie esta noche...

Sonrió y me invito a seguir caminando, abriendome la puerta para dejarme ingresar al recibidor y cerrar detrás de ambas. Las luces de unos veladores iluminaban calidamente aquel lugar. Ororo se acerco a mi y me dirigió una sonrisa amable.

Bienvenida a la Mansión X, Cassandra...

Gracias, Ororo...

No es nada en verdad, solamente camina hasta las puertas del fondo de esta habitación, abrelas, y camina hacia tu izquierda unas cuatro puertas, alli encontrarás a Drago, le gusta tocar su piano mientras corrige sus exámenes...Si me necesitas, estaré en mi habitación, no dudes en venir...

Asi lo haré...

Cuando comenzó a subir por una escalera, entendi por que nuestros compañeros nos veian a quienes trabajabamos con Bruce de la forma que lo hacian. Ella, vital y del color del ébano, yo, pálida y de ojos rojos, casi como si fuese una criatura de la noche. Habia algo en quienes ayudabamos a Batman que nos separaba un poco de las demás personas. Me acomodé un poco mi cabello corto azabache y me giré para comenzar a caminar hacia la puerta que me habian indicado, abriendola para entrar en un corredor si luces, tan solo iluminado por la luz de la Luna, que trazaba las formas argenteas de los marcos de las ventanas, mientras jugaba algo nerviosa con el dije de amatista de mi collar de plata, preguntandome si todo esto habia sido sido una buena idea a final de cuentas. Pero ya estaba aqui, y no iba a dar marcha atrás, aun si los recuerdos trataban de volver a mi, de hacerme sentir que seria, una vez más, despreciada, cambiada por otra persona.

Cuando estuve frente a la puerta, todas mis dudas se disiparon.Una canción llego a mi suavemente, inundando mi consciencia, como llamandome, como limpiando mi alma tanto como lo habia hecho su luz en aquel dia de oscuridad alla en Nueva York. Cerré mis ojos y me permiti oir la tonada, demasiado asustada de que dejase de tocarla cuando entrase en la habitación, pero ahora, confiada de que debia hacerlo. Habia algo extraño en la melodia, como si yo fuese una parte más de ella, uncomponente necesario pero ausente de toda esa escena de Drago tocando su piano, asique abri la puerta suavemente, y entré en el amplio salón vacio, cerrando la puerta tras de mi. Me acerqué y pude verlo: Su largo cabello negro, sus fuertes facciones, atravesadas por una cierta seriedad y melancolia que ardian en mi, como si me doliesen. Solté el dije de mi collar y dejé mi cartera en un pupitre, acercandome tan solo lo suficiente para quedar a un metro, suficiente espacio como para retirarme si él deseaba que lo hiciera. No queria empujarlo a estar conmigo, obligarlo a aceptarme como ya habia sentido haber hecho hacia una eternidad, cuando estaba en la Young Justice y habia querido darle mi corazón a alguien.

La música es la expresión del alma vuelta sonido...¿Me permitirias quedarme a escucharte, Angel de Luz?

No habia elegido esas ultimas palabras adrede. Queria darle a entender, sin ser obvia, que era yo, Batwoman, pero sin mi traje, el ser humano detrás de la justiciera implacable, la pálida mujer detrás de la oscura guerrera. Hoy, me habia quitado mi manto de sombras para mostrarme tal cual era ante él, y algo en mi ruega que él sienta que puede hacer lo mismo.
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Eclipse
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MensajeTema: Re: Una Noche sin Sombras [Omega][Cassandra Cain/Eclipse]   12th Enero 2015, 03:04

Viernes 21 de diciembre de 2018.
6 horas antes.

- Bien, muchachos, el examen va a constar de dos partes principales –explicó Drago al conjunto de estudiantes nerviosos que tenía ante sí-: Conocimientos teóricos musicales generales y destrezas auditivas. El material del examen incluye –cogió una tiza y comenzó a escribir en la pizarra del fondo, que casi nunca utilizaba-: Destrezas Teóricas. Ésta sección tendrá una duración máxima de 20 minutos –recalcó dibujando el número en la pizarra antes de volverse de nuevo hacia los alumnos-. Se medirá el conocimiento de conceptos teóricos básicos sobre aspectos de la teoría musical tales como la construcción e identificación de intervalos, tríadas en estado fundamental e inversiones, armaduras de clave, escalas mayores y menores, claves de sol y fa: unidades de tiempo y compás. La siguiente sección servirá para medir vuestras: Destrezas Auditivas –dijo tras añadir un segundo guión bajo el primero-. Ésta sección tendrá una duración aproximada de 30 minutos y se administrará de forma grupal. Aquí mediremos las destrezas auditivas básicas a través de dictados de intervalos, tríadas en estado fundamental, melodías a una y dos voces, progresiones armónicas y ritmos. El examen teórico constituye las primeras dos páginas. En las dos siguientes encontraréis una serie de pentagramas en blanco que utilizaremos cuando llegue el momento del dictado, y al final del todo tenéis ejercicios que podéis completar para subir nota. Estos ejercicios son, repito, totalmente voluntarios y contarán como un diez por ciento de la nota final. Esto quiere decir que lo máximo que podréis subir con ellos será un punto, ¿de acuerdo? Bien, instrucciones generales: leed bien todo el examen antes de empezar a responder y no olvidéis poner vuestro nombre al principio de la hoja. Os aseguro que siempre hay alguien a quien se le olvida ponerlo, así que el que no lo haga se queda sin nota, ¿ha quedado todo claro? ¿Alguna pregunta? ¿No? Bien, el examen comienza… ahora.

La siguiente hora concluyó sin incidentes y Drago fue recogiendo los exámenes a medida que los alumnos iban saliendo y el timbre que había sobre la puerta anunciaba el fin de las clases. Se sentó ante el escritorio y contempló la pila de papeles que tenía delante durante varios instantes hasta que una llamada en la puerta abierta le hizo desviar la mirada hacia allí. Era Tormenta. Iba vestida de calle y sostenía varias carpetas y portafolios contra su pecho.

- Drago… vamos a tener la cena de navidad con los alumnos esta noche y después seguramente vayamos a la discoteca. Imagino que lo sabrás, pero quería recordártelo. ¿Vas a venir?

Drago miró una vez más la montaña de exámenes y se masajeó las sienes, cansado.

- No, no, Ororo, gracias, pero… tengo trabajo acumulado, es viernes y el lunes ya es 24. Si quiero aspirar a pasar la Navidad en mi casa en lugar de aquí corrigiendo debería quedarme.

Tampoco es que el plan en su casa fuera a ser mucho mejor… Auguraba una noche más brindando en solitario antes de salir a patrullar. Como si le hubiera leído el pensamiento, Tormenta avanzó un par de pasos hasta quedar dentro de la habitación.

- No irás a pasar la Navidad solo otra vez, ¿verdad?
- Todavía no tengo nada pensado, la verdad. Ya me saldrá algo. Ya sabes, siempre termina saliendo algún plan.

Una mentira piadosa, como habría dicho su madre. Lo justo para evitar que ella siguiera preocupándose. Pareció dar resultado, porque asintió y salió de la habitación cerrando la puerta tras de sí. Por supuesto, Drago estaba tan concentrado en los exámenes que no notó la extraña sonrisa que dibujaron sus labios antes de salir.

La verdad es que aquello se le había ido completamente de las manos. No había estado bien tener a los muchachos estudiando hasta el último minuto, con un examen a última hora el último día de clase siendo además viernes por la tarde, y justo antes de Navidad, pero no había estado siendo él mismo las últimas semanas.

Demonios, andaba demasiado distraído últimamente. No podía dejar de pensar en la misteriosa mujer murciélago que había conocido la noche de Halloween, y estaba interfiriendo en su trabajo. Tenía muy pocos alumnos, por lo que normalmente no tardaba más de un par de días en preparar los exámenes y una tarde para corregirlo todo y pasar las notas al ordenador. Y sin embargo allí estaba, un viernes 21 de diciembre a las siete de la tarde con los exámenes aún sin corregir.

Había tardado más de la cuenta en prepararlos, ¡pero le costaba tanto concentrarse últimamente! Mirara donde mirara, sólo la veía a ella. Se pasaba las horas contemplando el comunicador que le había dado con la esperanza de que se pusiera en contacto con él, y tenía demasiadas inseguridades como para tratar de hacerlo él.

Al fin y al cabo, le había dicho dónde podía encontrarle. Batwoman tenía toda la información; su nombre, el lugar en donde trabajaba… mientras que él no tenía nada. Seguía sin conocer quién era en realidad tras esa máscara, y tampoco le había ofrecido ninguna pista para encontrarla. No había respondido cuando le pidió que viniera a buscarlo a la mansión…

¿Cómo había podido ser tan estúpido? ¿De verdad pensaba que había sido recíproco? ¿Que se había establecido una especie de... conexión entre los dos? ¿Sólo porque se había preocupado por él y le había curado las heridas? Pero había sido tan dulce…

Dios, Drago, sí que debes estar desesperado para confundir un simple gesto de civismo con una muestra de afecto. ¿Tan necesitado estás? ¿O es sólo que por un momento... por un simple momento habías llegado a pensar... que podías haber encontrado a alguien, alguien afín, y que no tendrías qué estar solo nunca más?

Se levantó del escritorio y caminó hacia la cristalera que comunicaba con los jardines que había frente a la mansión. Los muchachos estaban empezando a reunirse fuera. Tanto chicas como chicos iban bien arreglados, todos con radiantes sonrisas de felicidad. Pronto se marcharían para ir a la cena.

Se había hecho realmente tarde. El sol se había puesto a las cuatro y media, y la cena se realizaba normalmente entre las cinco y las ocho de la tarde. Había obligado a sus alumnos a permanecer hasta tan tarde el último día de clase para hacer un examen, y todo porque no se había podido organizar mejor esas últimas semanas. No comprendía cómo los demás profesores no le habían dicho nada, porque desde luego habrían estado en su derecho a hacerlo. Había sido un irresponsable. Definitivamente no merecía estar en esa cena. Sería mejor empezar a corregir cuanto antes.

En el fondo sabía que él tenía la culpa. Nada de eso le estaría pasando si no se hubiera permitido la debilidad de sentir. Había pasado ocho años escudándose tras el muro que él mismo había construido en torno a su corazón, sin permitir que nadie pudiera ver en su interior. Y se estaba bien. La soledad era difícil a veces, pero nada podía hacerle daño.

Todo había empezado con la regañina de Lobo meses atrás. El hombre le había reprochado su actitud aislacionista, diciendo que no tenía derecho a decidir por los demás si debían o no tener contacto con él. Aún podía recordar sus palabras como si se las hubiera dicho el día anterior: Cuando dejamos una pequeña brecha y dejamos entrar a alguien, porque queremos o por un descuido, lo vemos como debilidad. ¿Pues sabes? A veces la debilidad nos puede salvar. Puede que quieras enseñar al mundo que eres un monstruo sin corazón, pero llega el momento en que quieres que alguien no te vea así. En ese momento sabes cuánto te va a costar, y lo mucho que te va a ayudar. Solo te digo eso.

Había seguido su consejo. No había rechazado a Celsit cuando trató de acercarse a él, y habían llegado a hacerse buenos amigos. También con Planaria, su novio. Poco a poco su círculo de relaciones se había ido ampliando, y había llegado a descubrir que el contacto humano podía ser agradable y reconfortante. La necesidad de compañía se había hecho más fuerte a medida que experimentaba lo que era estar con otras personas, y la soledad, que al principio se le hacía tan natural, había empezado a volverse insoportable.

Y entonces la había conocido a ella. Cuando ya había renunciado a cualquier esperanza de poder llevar una vida normal había aparecido en su vida como la luz que brilla con fuerza en medio de la oscuridad. Quizás se había precipitado. Quizás se había aferrado con demasiada fuerza a aquella luz. Pero las circunstancias de ella no tenían por qué ser las mismas. Sólo se habían visto una vez, ¿por qué tendría que haberse fijado en él?  

Y sin embargo, por un momento le había parecido… Pero sin duda no habían sido más que imaginaciones suyas. Y encima había quedado como un estúpido. Búscame en la mansión Charles Xavier para jóvenes dotados, le había dicho, ofreciéndose a pagar la maldita factura de la moto. ¡Como si alguien que era capaz de permitirse semejantes juguetes tuviera la menor necesidad de que le pagaran los desperfectos! Había sido una estupidez, sin duda, pero era lo único que se le había ocurrido a su subconsciente para expresar su deseo de volver a verla.

Estaba claro que el sentimiento no había sido mutuo, pues habían transcurrido prácticamente dos meses y no había vuelto a saber de ella.

Cuando Batman le llamó pensó que podría volver a verla, pero no había sido así, y tampoco había podido sacarle mucha información al murciélago. Admítelo, Drago. Eres un estúpido.

Con un suspiro, regresó al escritorio y se puso a corregir, pero era inútil, no lograba concentrarse. Las líneas de los pentagramas se volvían borrosas y se mezclaban en su cerebro embotado. Al cabo de un par de horas de trabajo infructuoso se levantó y fue hacia el piano, acariciando con las yemas de los dedos la superficie negra y brillante.

Eran las nueve de la noche. A esa hora los chicos debían haber terminado la cena y seguramente estarían divirtiéndose hasta tarde. No había nadie en la escuela. Y estaba esa canción… que no paraba de dar vueltas en su cabeza, una y otra vez. Recogió su carpeta personal del escritorio y rebuscó hasta dar con la partitura. Llevaba los dos últimos meses componiéndola. La música era la única manera que tenía para expresar sus emociones, de manera que había vertido todo cuanto había estado sintiendo en aquellas líneas. Prácticamente había llegado a convertirse en una obsesión. Había pasado horas enteras al piano, tocando y componiendo. Aún no estaba completamente acabada, y sentía que hasta que no la terminase no podría despejar su mente para nada más. Se sentó, extendiendo las hojas de la partitura ante sí y dejando a mano un bolígrafo para irla completando a medida que fuera surgiendo.



Los primeros acordes, lentos y melancólicos, expresaban la añoranza que sentía en su corazón, pero a medida que su recuerdo se hacía más fuerte la música se tornaba más vital, con un toque de dulzura, subrayada por los tonos agudos, sin olvidar la oscuridad de la que se envolvía, representada en los tonos más graves. Así era ella; fuerte y dura, pero frágil a su vez, obstinada, pero a la vez llena de dulzura, la perfecta mezcla entre oscuridad y luz, entre vitalidad y melancolía…

¿Cuánto tiempo transcurrió? No habría sabido decirlo, mientras repetía una y otra vez la melodía e iba completando las notas que faltaban. Tan concentrado estaba que ni siquiera notó que la puerta acababa de abrirse, ni fue consciente de la presencia de la mujer hasta que ésta le habló:

- La música es la expresión del alma vuelta sonido... ¿Me permitirías quedarme a escucharte, Ángel de Luz?

Ésa voz… Esas palabras… Nadie más le llamaba así. Un escalofrío le recorrió la columna. Y la miró.

Oh, Dios, es preciosa, pensó sobrecogido. Habría podido reconocer aquella mirada en cualquier parte.

Habría podido esperar que Batwoman se presentara de noche, pues era la hora a la que ella y Batman solían trabajar, pero no traía el uniforme, lo cual significaba que no venía por motivos de trabajo. Sin embargo era demasiado tarde como para una visita formal por el asunto de las reparaciones, lo cual sólo dejaba una opción: había venido para verle a él. Aquella revelación le dejó tan sorprendido que, durante un instante, perdió la capacidad del habla. Fue toda una suerte que la ilusión que utilizaba para ocultar su forma mutante no reflejara su azoramiento, aunque de todos modos su nerviosismo se hizo patente en el momento en que trató de responder.

- H… hola –musitó, incorporándose torpemente-. No… no te esperaba tan tarde. Quiero decir… -se interrumpió, frustrado. El hombre que había sido soldado en la legión extranjera, caza recompensas, y que actualmente era miembro de la Patrulla X se atoraba como un niño delante de la mujer que le gustaba-. Quiero decir que no has venido por lo de la moto… ¿verdad?

Apoyó la mano sobre el piano. Tanto tiempo esperando aquél momento y ahora que finalmente la tenía delante no tenía la menor idea de qué hacer o qué decir. Drago no tenía ninguna experiencia de cortejo. Había estado con mujeres antes, pero se había tratado siempre de relaciones esporádicas de una noche, y, en cualquier caso, hacía tantos años desde la última vez que ni siquiera podía recordarlo. ¡Y para colmo su ropa! Ella estaba preciosa, pero él no había pensado salir aquella noche, por lo que sólo llevaba una camiseta de tirantes negra y unos vaqueros viejos y desgastados.

En aquél momento recordó la frase con la que ella había iniciado la conversación y volvió a mirar el instrumento.

- Oh, la… canción. No está terminada todavía. La… la he estado componiendo… para ti. Aún no tiene nombre porque, bueno… no… no sé tu nombre. ¿Me lo dirás, Ángel de la Noche?

Extendió los dedos hasta rozar tímidamente los de ella, sin llegar a cogerle la mano. No sabía si ella sentía lo mismo que él y no quería parecer aún más estúpido de lo que debía estar pareciéndole.

Después de todo existía la posibilidad de que sólo hubiera venido por la moto.

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MensajeTema: Re: Una Noche sin Sombras [Omega][Cassandra Cain/Eclipse]   14th Enero 2015, 05:12

Entrelacé mis dedos suavemente con los suyos, tentada entre la risa y la sonrisa amble por la cual me decanté sobre el final. Su cuerpo comenzaba a susurrarme lo que habitaba en su corazón, y podia notar que lo que yo habia sentido todo este tiempo era reciproco. No me habia rechazado, quizás, solamente quizás, tenia una oportunidad con él, pero no podia mentirle, no podia sonreirle y fingir que esta era Cassandra, que yo siempre habia sido asi, una dama, vestida y arreglada y regalandole sonrisas a quienes vivian cerca de mi corazón. Me sente con cuidado a su lado en el banco del piano, tomando su mano en la mia y dejando que mi otra mano acariciara el lomo de la suya, mirandolo por unos instantes, pensativa. ¿Podria lograr que me mostrara su verdadero rostro? Mi visión nocturna habia detctado el truco alla por nuestros dificiles momentos en Nueva York, pero nunca me habia atrevido a mencionarselo, aunque no será ahora, este momento deberia tratarse de abrirme con él.

Antes de decirte mi nombre, quiero que sepas que no soy ningún angel...No siempre he sido la que hoy te visita...

Suspire y mire un instante las teclas del piano, separando mis manos con cuidado para apoyarlas sobre las teclas, recorriendolas para tratar de despejarme.

...Yo...No puedo decirte esas cosas...ahora...

Ya sentia ese conocido ardor en mi espina. Los nervios se acumulaban una vez más, y notaba que me costaba armar mis frases. Cerré mis manos con fuerza, tratando de mantenerme centrada y que mi habla no flaqueara. No queria molestarlo, incomodarlo con mi dislexia, no queria romper esa imagen que tenia de mi como un angel, aun si sabia que eso no podria durar, no si alguna vez le contaba de todo lo que habia hecho y vivido. Respiré hondo, y llego a mi una idea, giré mi mirada y la posé con la suya, que aunque falsa, seguia siendo la de un alma gentil. ¿Me transmitirá eso su verdadera mirada, la que yace tras la ilusión?

Deja...me...obsequiarte yo también...algo...Dra...gos...lav....

Me puse de pie, algo avergonzada por lo que me habia costado aquella última frase, en especial su nombre. Dias enteros habia pasado practicandolo, y sin embargo, la palabra no conseguia salir del todo bien, pues era complicada de pronunciar para mi. Me habia compuesto una canción, quizás el gesto mas bello que habian tenido jamás conmigo, y si bien yo no tenia una canción compuesta solamente para él, si podia regalarle algo de música. Tomé un violin que habia en un extremo de la habitación, montado en un bello expositor, y lo monte sobre mi hombro, acercandome denuevo a él y, con lentitud, comenzando a tocar una canción triste, melancolica, y sin embargo, calma, perfecta para aquella noche de invierno y Luna Llena.

La luz de plata me bañaba, recortando mi silueta contra el suelo, mientras le abria mi alma discretamente con mi música. Habia matado a una persona, habia causado dolor, habia dudado de la humanidad, desconfiado, habia sido una compañera silenciosa y algo distante para los demás en la familia de mi dimensión, me habia descarriado, llegando a tener una aventura con dos mujeres, habia sido rebelde, agresiva, y tan solo habia enmendado parcialmente toda esa actitud de mi adolescencia cuando la tragedia me habia alcanzado. No, no era un ángel, habia sido una pecadora casi toda mi vida, pero la perdida de Bruce, Richard, Barbara, Stephanie y Timothy habia operado un enorme cambio en mi. Decidi aprender a hablar mejor, dejar que Alfred me enseñara modales y cultura general durante años en Wayne Manor. Dejé el manto de mi juventud para tomar el de Batwoman, para convertirme en una verdadra vigilante de Gotham, y  era cierto que habia tenido que dejar ir a Alfred para llegar a Omega convertida en toda una mujer, pero la Cassandra de la adolescencia aun es parte de la Cassandra que él ve ante si. Conoce mi mejor lado, pero ¿Y si conoce lo malo de mi? ¿Las cosas rebeldes y pendencieras que hice? ¿Aun me aceptaria?. Dudas, temor, todo eso contenia mi melodia, una añoranza ineludible de lo que habia sido, una melancolia que descansaba en el fondo de mi corazón, utilizando la pantalla de la música para poder expresarle lo que habia dentro de mi. El era profesor de música, y estaba segura de que algo de mi mensaje llegaria a él, en esa forma única en la que una melodia puede tocarnos intimamente. En cuanto acabe, dejé el violin denuevo en su expositor y tomé su mano, invitandolo a ponerse de pie, componiendo una sonrisa amable.

El Arte es la mentira que nos permite comprender la verdad...

Cité, de Pablo Picasso, mientras permitia a mi mano libre recorrer su hombro con suavidad. No me atrevi a ir mas alla, no queria, sentia que aun no tenia asegurado que él deseara tanta cercania conmigo, aun si notaba en su cuerpo que la dicha del reencuentro era mutua. Y además, siento que, si mi mano sube mas alla, no podré evitar tomar su rostro y atraerlo mas cerca de mi, pero Alfred siempre me habia enseñado que la mesura era fundamental en una dama, y no queria parecer fogoza o apresurada, pues no sabia que impresión causaria en él. Y con todo, mi pecho ardia, como lo habia hecho hace meses, entonces por verlo partir, hoy, por tenerlo cerca mio.

Soy Cassandra Cain, y no, no he venido por la motocicleta...He venido...

¿Deberia? Quiero, pero no es lo mas correcto. No tengo ninguna verdadra experiencia en esta clase de cosas. Toda mi vida se habia dividido en amorios de una noche y noviazgos que fracasaban sin siquiera haber comenzado. No conocia el amor, no verdadero, no correspondido, nunca habia cortejado o sido cortejada, ¿Que ritmo llevar? ¿Que decirle? ¿Que hacer? Bruce me habia dado un solo consejo cuando le dije que vendria aqui: "Escucha a tu corazón"

...He venido porque...yo...tu mundo...quiero conocerlo...esta mansión...

Inhalé y exhalé muy lentamente, tratando de recuperar el dominio de mi misma.

Quiero conocer el lugar donde te ven de la misma forma que yo, y quiero...oir lo que tu...desees decirme...sea...lo que sea...

Porque a final de cuentas, todo quedaba reducido a eso: Queria estar cerca suyo y conocer la mansión, donde el trabajaba y donde lo veian como el ser increible y único que yo veia que era, y a su vez, queria oirlo hablar, contarme lo que deseara, mostrarme lo que fuese. En esta noche, no habrian sombras, simplemente dos personas atreviendose a compartirla juntas.
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MensajeTema: Re: Una Noche sin Sombras [Omega][Cassandra Cain/Eclipse]   14th Enero 2015, 19:51

Ella entrelazó los dedos con los suyos, abrazando su contacto y sentándose a su lado en el banco. Parecía nerviosa, casi tanto como él, y Drago entendió finalmente que el sentimiento era recíproco. Ese descubrimiento le otorgó por fin la seguridad que a ella le faltaba cuando empezó a hablar. No era ningún ángel... ¿y qué? Él tampoco lo era. Sin embargo, su intento de sincerarse quedó truncado. Le costaba expresarse, y a diferencia de él no parecía ser únicamente por nervios. Había parte de eso, claro, y también temor y remordimiento (emociones demasiado familiares para él como para no ser capaz de reconocerlas), pero a la vez había algo más... físico. ¿Era por eso que no se había puesto en contacto antes con él? ¿Por lo mucho que le costaba y por los espectros de su pasado que la atormentaban?

- No hace falta que lo pronuncies entero -dijo, refiriéndose al nombre-. Es complicado, lo sé. Aquí la mayoría me llama Drago.

Como descartando esa vía de comunicación, ella se levantó y tomó de la vitrina un violín. Drago la observó fascinado. ¿Podía ser semejante coincidencia? ¿Que sus almas fueran tan parecidas incluso para eso? La muchacha comenzó a tocar, y una melodía triste y melancólica flotó por la estancia llenando su alma de paz y sosiego.

Se sentía tranquilo, como si estar allí, con ella, en esa situación, fuera lo más natural del mundo, como si su existencia completa hubiera sido concebida a la espera de aquél momento. Y sucedió lo inimaginable; la tensión que jamás abandonaba su cuerpo se mitigó poco a poco ante las suaves notas del instrumento y Dragoslav, el verdadero Dragoslav, comenzó a surgir. Cerró los ojos, y por primera vez desde que había abandonado Bosnia, la oscuridad le envolvió y no sintió temor.

Sólo duró unos segundos, y aunque tenía los párpados cerrados para evitarle el horror del vacío que se escondía tras ellos, las cicatrices que cubrían el resto de su cuerpo se hicieron visibles; la línea roja del corte de un cuchillo en un bíceps, vestigios del aliento de fuego de los sabuesos del infierno en el antebrazo derecho y las terribles marcas de antiguas quemaduras rodeando sus ojos, recuerdo del beso del metal candente que le había condenado a las tinieblas.

La canción terminó y poco a poco el cuerpo de Drago comenzó a brillar a medida que adoptaba de nuevo su forma mutante para recobrar la vista. Cuando abrió los párpados había únicamente luz en donde deberían haber estado sus ojos, pero contemplarle en ésta forma constituía una hermosa visión. En cuestión de un momento había modificado la forma en que la luz se reflejaba sobre él, cubriéndose de nuevo con la ilusión de normalidad. Las cicatrices desaparecieron.

Ella se acercó sin miedo y tomó su mano, invitándole a ponerse en pie.

- El Arte es la mentira que nos permite comprender la verdad... -citó, y aquella frase resumía todo lo que no se había atrevido a expresar con anterioridad.

Él se la quedó mirando fijamente, abrumado por la intensidad de lo que estaba experimentando. La tensión se palpaba entre ambos. La mano de la mujer recorrió su hombro desnudo mientras él tomaba un mechón de sus cabellos, acariciándolo entre sus dedos, acercándose tanto a ella que habría podido besarla.

- Dejemos pues que la música sea nuestro lenguaje... Cassandra -musitó, pasando de su cabello a la perfecta línea que definía su rostro hasta su barbilla.

Y, con un gran esfuerzo, se apartó. No quería besarla tan pronto. Ella era como una hermosa sinfonía que había que disfrutar al ritmo adecuado, de principio a fin. No podías saltarte el movimiento lento para pasar al rápido. Sería como omitir el principio de la Obertura de Tchaikovsky para escuchar directamente la fanfarria final. Retrocedió hasta volver de nuevo junto al piano, acariciando suavemente las teclas.

- ¿Conoces la historia de Robert y Clara Schumann?

Sin duda el Romanticismo era su período favorito dentro de la música clásica.

- Estaban enamorados, pero el padre de ella no quiso darles su consentimiento por considerar que Robert no era un buen partido. No dudaba del genio de Schumann, pero no deseaba ver a su hija casada con un compositor que no tenía reputación ni reconocimiento, ni tampoco ingresos estables. Sin embargo eso no detuvo a los dos enamorados, que iniciaron una relación en secreto. Las cartas que intercambiaron en los cuatro años que precedieron a su matrimonio aún se conservan -dijo sentándose nuevamente en el banco de madera y situando sus dedos sobre el teclado-. Una de ellas es mi favorita. Dice así:


- "Querida Clara: Tengo una propuesta mística que debes aceptar. Mañana por la noche, exactamente a las 11 en punto, tocaré el Adagio de la variación de "Là ci darem" de Chopin, y pensaré en ti intensamente, solamente en ti" -citó mientras sus dedos se deslizaban armoniosamente sobre el teclado-. "Si tú lo haces al mismo tiempo, nuestras almas gemelas se encontrarán mientras tocamos. Tu doble y el mío tocarán juntos a la luz de la luna llena en algún lugar sobre la pequeña puerta del cementerio de St. Thomas. Si no respondes, y oyes una cuerda romperse mañana a medianoche, será mi corazón". Éste se convirtió en un ritual que repetían casi cada noche... y de ésta manera, aunque no podían estar juntos físicamente, permanecían juntos en espíritu.

Dejó de tocar y se levantó, acercándose de nuevo a Cassandra.

- Ganaste mi corazón la noche en que te conocí, pero hoy... hoy has ganado mi espíritu -dijo, tomando con delicadeza la mano de la mujer y mirándola a los ojos-. Cada vez que quieras decirme algo y no sepas cómo... usa la música. Voy a adaptar la canción que compuse para ti para añadirle violín y acompañamiento orquestal, y quizás algún día podamos tocarla juntos.

Apretó levemente su mano antes de soltarla para ir hacia donde había dejado su grueso jersey y la gabardina. La mansión estaba siempre caldeada en invierno, por lo que el material de abrigo se hacía innecesario, pero sería bueno llevarlo por si decidían salir fuera.

- Deseas conocer mi mundo... Acompáñame.

Y cogiéndola de la mano una vez más la condujo fuera del aula de música hasta una estrecha escalera de caracol que ascendía a la torre del nivel superior de la mansión. Una vez arriba del todo se encontraron en una enorme sala circular en completa oscuridad. Drago fue hacia las cortinas blancas que cubrían las cristaleras y las descorrió, permitiendo que el resplandor de la luna disipara las sombras. No encendió las luces para que Cassandra pudiera disfrutar del espectáculo de las estrellas, tan difíciles de apreciar desde la ciudad, en todo su esplendor.

- Ésta es la torre de observación -le explicó situándose a su lado-. Desde aquí podrás ver todos los terrenos de la mansión. Aguarda un momento.

Fuera estaba todo tan oscuro que era absolutamente imposible distinguir nada; los árboles eran sólo una masa más densa que el resto, y lo mismo sucedía con el lago. Drago abrió una de las ventanas de doble hoja de par en par y extendió las manos.



De sus palmas comenzaron a brotar pequeñas esferas de luz, resplandecientes como luciérnagas mientras flotaban alejándose y distribuyéndose por diversos puntos del jardín y a su alrededor. Pronto, Cassandra pudo verlo todo, al menos lo que se encontraba más cerca de la torre de observación, iluminado de una forma cálida y tenue que complementaba la magia de la luna y las estrellas. El jardín con forma de laberinto situado a la derecha, la piscina de la parte trasera, el lago a lo lejos y el bosque que rodeaba la mansión por el lado izquierdo.

- Aquí lo tienes... -Drago notó el ligero temblor que estremecía a la joven a causa del aire frío que se colaba por la ventana abierta y la cubrió con su gabardina-. Los terrenos de la mansión comprenden 4 cuatro kilómetros entre Graymalkin Lane (la carretera que conduce hasta aquí) y el lago Breakstone, incluyendo 200 acres de bosque. La zona alrededor de la casa, la que lleva hasta el lago, está podada, pero el resto del territorio, particularmente cerca de los límites de la propiedad, sigue siendo bosque.

Las pequeñas esferas de luz que se habían quedado en el interior del observatorio danzaban a su alrededor creando una atmósfera mágica entre los dos. Drago le pasó el brazo sobre los hombros, la atrajo hacia sí y señaló con la mano contraria un punto en la distancia.

- Al este  sobre la estribación de esa montaña, se encuentra la pista de aterrizaje. Desde aquí puedes ver el garaje, la casita junto al lago y las torres de comunicación. Es una pena que haga tanto frío, porque sin duda los lugares más hermosos para visitar están fuera de la mansión, aunque dentro también tenemos alguna que otra sala de interés... ¿Qué es lo que prefieres? ¿Salir fuera o continuar dentro?

Ya habría tiempo para hablar de los demonios internos. Aquella noche que resplandecía a la luz de centenares de luciérnagas tenían todo el tiempo del mundo...

Mapa de la mansion y lo que se ve desde la torre de observacion. Estamos en el numerito 13.:
 

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MensajeTema: Re: Una Noche sin Sombras [Omega][Cassandra Cain/Eclipse]   19th Enero 2015, 09:20

Lo seguia, de la mano, como si estuviese transportandome a través de un sueño. Habia un aura en todo es lugar, una suerte de sentimiento de vida, pero durmiente, como si toda la mansión fuese un ser vivo que, en este momento, dormia apaciblemente. Hacia calor, se escuchaba, de cuando en cuando, el fugaz sonido de pasos sobre el suelo de madera, y sin embargo, me sentia la unica alli, junto a él, mintras llegabamos a aquella torre y el abria las ventanas, cubriendome con su gabardina y explicandome, entre bellas luces, con su brazo alrededor de mis hombros, como era el lugar donde trabajaba, y ofreciendome la decisión quedarnos dentro o ir hacia afuera, y sin embargo, yo sencillamente sonreia, inclinando mi cabeza para recostarla en su fuerte brazo, mirando hacia afuera, agradeciendo que me cubriese para no sentir el frio. Habia sentido la caricia del invierno mas de una vez, y habia aprendido a ignorarla por completo, pero en el fondo, nadie desea tener que sentirla, nadie quiere estar solo, en medio de la ventizca, ya que sufrir el frio es siempre una necesidad, una circunstancia, y nunca una elección. En el fondo, todos queremos calor, todos queremos esa gabardina y ese brazo alrededor de los hombros.

Un estofado caliente y un jugo de naranja servidos tras haber despertado de años de una pesadilla, una niña leyendome emocionada sus cómics, como si esos heroes y heroinas fuesen a saltar de las páginas, asaltar, con esa misma niña, a alguien que hacia años que no veia sonreir para darle un abrazo conjunto y obligarlo a sentirse querido y contenido, como si yo también fuese una niña...

Narré, alzando mi mano para tratar de capturar a una de las lucecillas. Alcancé una, y se quedo dócil en la palma de mi mano, y la contemplé con detenimiento. La luz que desprendia realzaba el tono niveo de mi piel, el contraste de esta y mi cabello azabache, y todo esto con mis ojos, involuntaria y trágicamente vueltos del color de la sangre. Verlos me hacia recordar el dolor de haberlo perdido todo, y a la vez, agradecer la oportunidad de poder aun ver, y utilizar mi vista para continuar el legado de quien me habia antecedido. Deje ir a la lucecilla y me giré, rompiendo el abrazo, pero tomando una de las manos de Drago con delizadeza, haciendo que se girara a mirarme, dedicandole una suave sonrisa.

...Eso es lo que prefiero: momentos vividos en plenitud, memorias que construimos y guardamos en el arcón de nuestros corazones, cosas sencillas, y a la vez, profundas, cargadas de un significado que no podemos ver si nos movemos demasiado rápido...Como ahora, que tratas de que decida adonde iremos, cuando, para mi, tu canción aun no termina, aun se repite en mi mente...

Con cuidado, lo solté y pasé mis brazos primero por su cintura, y luego, estos se elevaron para atraerlo por su espalda hacia mi, muy delicadamente acunando mi torso en el suyo, mi cabeza en su pecho, dandole todo el tiempo en el mundo para adaptarse y pasar sus brazos por mi cintura, mientras comenzaba a tararear muy suavemente la tonada de la melodia que habia compuesto para mi. Habia llegado directamente a mi corazón con sus notas, en un gesto hermoso, el mejor regalo que podria haber recibido de alguien jamás, y no queria, no pensaba dejarlo pasar asi nada más. Una melodia debia ser bailada, más una dedicada de él a mi, la mujer que todo lo que queria era no separarse de él en este momento.

"Ella tenia la sensación, hormigueante, de que algo o alguien capaz de alterar su vida estaba justo sobre el horizonte. Ella no tenia idea de que seria, pero ella queria apresurarse a alcanzarlo y atraerlo hacia ella"

Recité, de uno de los libros que Alfred me habia dado a leer cuando estaba enseñandome, justamente, modales y conducta. Cassandra jamás habria tenido frases tan elegantes, jamás habria tomado el tiempo de venir a la mansión, de bailar tarareando sa tonada en una torre de observación en medio del invierno, pero esa Cassandra habia muerto el dia en que aquella bodega estalló, y aunque sonará paradojico, estoy agradecinedome a mi misma el haberme atrevido a cambiar, el haber tenido el valor de expresar todas las cosas que siempre habian vivido dentro mio, de sacar al exterior lo bueno de mi. Amaba el poder hablar frases largas, el poder citar algún libro, el vestirme y arreglarme para resaltar la belleza en mi que siempre habia ignorado, y todo ello para poder llegar a este momento, dond me sntia mas viva que nunca, como si mi tarareo y nuestros cortos y lentos pasos de baile desafiaran a mi pasado, a nuestros pasados abiertamente y sin verguenza alguna. Tan solo luego de unos minutos detuve mi baile junto a él, uno en el qu no nos habiamos desplazado mas que unos centimetros, y sin embargo, toda yo me habia transportado a un ensueño. Mi brazo derecho se desprendio de él y mi mano subio muy lentamente hasta su mejilla, cubriendola.

La noche no va a durar por siempre, pero no me preocupa cuantas cosas hagamos, siempre y cuando las aprovechemos al máximo, y es quizás que estamos tan acostumbrados a correr, que nos cuesta estar quietos...¿No lo crees?

Aun no tenia en claro adonde queria ir, pero si sabia que deseaba visitar algun lugar mas de la mansión junto a él. El interior era bello, pero el laberinto de arbustos me cautivaba, lo mismo que el bosque en la lejania y la perspectiva de poder caminar junto a la orilla del lago juntos. Habia tanto que hacer, y quizás tan poco tiempo en tan solo una noche. Una parte de mi se sentia apresurada, quizás, esa parte que patrullaba Gotham todas las noches, pero otra parte de mi sencillamente habia decidido que todo esto se asemejaba cada vez mas irremediable y dulcemente a un cuento de hadas, ¿Seria malo de mi parte permitirme tener esa clase de sensación infantil por hoy? No, creo que no, creo que, por esta noche, albergareé en el fondo de mi ser ese sentimiento de estar en un cuento, uno donde Drago es el mas improbable e idoneo de los principes.

Me he decidido, acompañame...

Me separé de él y llevé una de sus manos con la mia a mi hombro para que me siguiera a bajar la escalera de caracol con calma.

Seria injusto que no aprendiera a decir tu nombre, luego de que el mio esté ya en tu melodia y en tu mente...Asique prometo que lo aprenderé...

Detuve nuestra marcha en la base de la escalera, apenas pisamos el suelo de la planta baja denuevo, girandome para acercarme a él y poner mi mano en su mejilla derecha denuevo, alzandome por mis talones para poder alcanzar su oido izquierdo con mis labios y asi poder susurrarle.

Dra...gos...lav...

Y dejé un sincero beso en su mejilla antes de volver a poner su mano en mi hombro y llevarlo lentamente hacia la puerta lateral de salida, desde donde habia visto que se podia acceder al patio. No tenia abrigo propio, y no iba a dejar que él saliera al exterior sin su gabardina. Imagino que debe ser capaz de resistir al frio, pero como dije antes, nadie deberia sufrir su despiadada caricia sin necesidad. Me quite su gabardina y se la puse sobre los hombros con cuidado, dandome la vuelta para abrir la gran ventana corrediza, dispuesta a sentir el frio y ser estoica para no preocuparlo, pero algo en el perchero de la pared me llamó la atención. Colgado alli habia una gabardina de un amarillo muy llamativo, con una nota pegada encima, la cual tomé y lei en voz alta.


"Si van afuera, vas a necesitarlo. Batipreparate mejor la próxima, y quitale la nieve de encima cuando lo dejes denuevo dentro.

Esperando que te lo pases bien en este loquero, Jubilee.


No pude evitar reir cuando lei la nota al completo. ¿Quien era Jubilee? No lo se, pero al parecer, Ororo habia puesto bajo aviso a más de una persona acerca de mi llegada. Tomé la gabardina y me la puse, me quedaba perfecta, aun si desentonaba del resto de mi ropa. Justo debajo, habian unas botas de un fuchsia llamativo, las cuales también me puse, esperando que sus aptitudes mutantes no le concedieran visión sobre mi. Honestamente, daba mas risa que otra cosa en este momento.

¿Me llevarias a recorrer el laberinto?

Pregunté, sonriendo con sinceridad. Algo en esa complicidad y amabilidad de parte de Ororo y Jubilee me recordaba mucho a Wayne Manor, ahora que Carrie le insuflaba tanta vida al lugar, y que yo me habia vuelto su voluntariosa cómplice, junto con Alfred, en darle una atmosfera mas amena a esa enorme morada. Omega habia representado tragedia, pero a su vez, alegria. Paradojico.
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MensajeTema: Re: Una Noche sin Sombras [Omega][Cassandra Cain/Eclipse]   20th Enero 2015, 21:23

Observó con curiosidad a la muchacha mientras recitaba fragmentos de lo que seguramente sería una novela o una poesía, y se maravilló ante la dulzura que era capaz de desplegar cuando atrapó una de sus pequeñas luces con la mano. Parecía increíble que fuese la misma mujer que había esgrimido una katana con mortal precisión dos meses antes. Aquél contraste, la exquisita riqueza de matices que albergaba en su interior le hizo desear conocerla más a fondo, y también aumentó el amor que ya sentía por ella.

Cassandra le tomó por la cintura y después sus dedos recorrieron su espalda, provocándole una sensación electrizante en la columna vertebral. Cuando ella le atrajo hacia sí y sus cuerpos quedaron unidos, le invadió una oleada de calor muy agradable. No importaba que la ventana estuviera aún abierta, ni que ella llevara puesta su gabardina. Era como si la calidez de aquellos dos corazones fuera capaz de irradiar hacia el exterior y eclipsar incluso el frío del invierno. Drago no recordaba haber sentido jamás algo tan intenso. Todo aquello, aquél torrente de emociones que estaba descubriendo... era tan nuevo para él que podría haber sido abrumador de no resultar tan placentero.

La rodeó por la cintura imitando su gesto y escuchando cómo tarareaba la canción que había compuesto para ella, indicando así el comienzo del baile. Se mostró inseguro al principio, incluso torpe, pues nunca en su vida había bailado, pero su compañera parecía saber mejor lo que se hacía, de modo que optó por entregarse a ella y permitir que guiara sus pasos. A medida que danzaban en aquella amplia habitación circular, con las pequeñas esferas de luz flotando a su alrededor, creando una luminosidad tenue y acogedora, la partitura comenzó a dibujarse en su mente, añadiendo coros y arreglos orquestales. La vio con total claridad, y supo que por fin estaba completa.

- Ojalá pudieras oír lo que escucho en mi mente -susurró en su oído cuando la muchacha dio por concluido el baile.

Drago tomó su mano izquierda y la besó al tiempo que ella elevaba la diestra hacia su mejilla. Inicialmente se puso tenso, pues nadie había vuelto a tocarle en la cara desde que... "aquello" le había sucedido, pero la muchacha actuó con delicadeza y dulzura, muy lentamente, sin sobresaltarle, y haciendo un esfuerzo logró permanecer en su sitio sin rehuir el contacto hasta que ella finalmente tomó una decisión y le guió escaleras abajo hasta la planta inferior. Una vez allí volvió a ponerle la mano en la mejilla de nuevo y el mutante volvió a ponerse tenso sin pretenderlo, sintiendo cómo sus pulsaciones se aceleraban y regresaba a él la conocida sensación de angustia que había experimentado la noche del 31 de octubre.

Estaba tan afectado que no reaccionó al hecho de que ella pareciera guiarlo como si estuviera realmente ciego (¿cómo podía saber eso?), ni cuando le devolvió la gabardina para, al parecer, adentrarse con tan sólo un vestidito en la nieve. Volvió en si cuando la escuchó reír, y sólo entonces reparó en la familiar prenda que se encontraba colgada en el perchero. Tomó la nota que Cassandra sostenía en su mano y la leyó, incrédulo, a medida que las piezas del puzzle iban encajando en su mente. ¿Quién le había abierto la puerta de la mansión si estaban todos fuera? ¿Cómo había podido llegar hasta allí en plena noche? Todas aquellas preguntas que no se había planteado con la emoción del volver a verla acudieron a él de golpe, y la respuesta era tan evidente que hasta un niño la habría adivinado.

- Llamaste a la mansión para decir que vendrías... -comprendió con asombro-. Lo preparaste todo...

Drago nunca se había sentido como un miembro realmente importante en la mansión, pero el saber que sus compañeros habían colaborado para que ella pudiera darle aquella sorpresa... ¿Durante cuánto tiempo habrían estado preparándolo?  

- ¿Y todo... por mí? No sé... qué decir... -estaba más emocionado de lo que recordaba haber estado desde que la guerra le había arrebatado su infancia-. Cassandra, espera. Yo no merezco esto. Creo que debemos hablar antes de... antes de que puedas cometer un error. No deseo engañarte, y quizás es lo primero que tendría que haberte dicho.

La cogió de las manos, tratando de reunir el valor para decirle lo que tenía que decirle.

- Antes me dijiste que no eras ningún ángel. Yo tampoco, Cassandra. He hecho cosas terribles... Estoy roto. Antes, cuando me has tocado... No... no sé si podré superarlo algún día o...

Las palabras se le trababan en la garganta. Ya le había pasado antes, cuando habría tratado de explicarle su problema a la doctora Stavridis. No estaba acostumbrado a enfrentarse a sus demonios internos, y le costaba muchísimo ahondar en el tema. Pero Cassandra lo merecía, tenía que saber la verdad.

- Está bien, vamos al laberinto -resolvió por fin-. Quizá por el camino encuentre la manera de decirte esto.

Parecía realmente apesadumbrado. Le abrió la puerta para permitirle la salida y la condujo desde el patio de entrada hasta el camino que les permitiría dirigirse hacia el jardín.

En aquellos momentos no nevaba, pero un espeso manto blanco cubría la superficie de aquél laberinto vegetal, como si acabaran de adentrarse en el territorio de algún palacio encantado de cuento de hadas. Drago hizo un gesto y poderosos focos de luz se encendieron en las principales esquinas y recovecos del laberinto, alumbrando el camino y disipando las sombras.

- Ya estamos aquí -dijo con un suspiro-. Supongo que es el lugar adecuado para hablarte de esto, ya que el laberinto es el símbolo que representa la búsqueda del centro personal y del sí mismo del ser humano.

Se cobijó más en su gabardina, metiendo las manos en los bolsillos para guarecerlas del frío y comenzó su viaje simbólico al interior del laberinto de su mente.

- Lo que voy a contarte no es agradable -comenzó-. Supongo que no quería estropear nuestro encuentro, pero cuando me has tocado he comprendido que ésto no es algo que pueda permitirme postergar si vas a... si vas a quedarte conmigo.

No había estado con nadie desde el "incidente" en Colombia, y por tanto no había sido consciente hasta ahora del problema que tenía.

- Pero debo empezar por el principio -alzó la mirada al cielo estrellado, por encima de los macizos nevados-. Nací en Srebrenica, y estuve allí durante la Guerra del Golfo. Presencié cómo mataban a mis padres. Mi hermana murió antes, de hambre. Fue afortunada -dijo con amargura-. A mi padre lo fusilaron, a mi madre la violaron, la asesinaron y la arrojaron a una fosa común. A mí me enterraron con ella... vivo -hizo una breve pausa para permitirle asimilar lo que acababa de decirle-. Fue entonces cuando desarrollé mi fobia a la oscuridad. Fui rescatado y conducido a un orfanato en Francia. En cuanto tuve la edad reglamentaria, salí del orfanato y me alisté en la Legión Extranjera. Permanecí con ellos el tiempo necesario para adquirir la nacionalidad y me hice caza recompensas con el único objetivo de destruir a los que habían exterminado a mi pueblo. Había un grupo de paramilitares serbios, "los Escorpiones", que trabajaban como mercenarios en todo tipo de asuntos turbios. Fueron los que se ocuparon de gran parte del trabajo sucio durante la masacre de mi ciudad. Los seguí hasta Colombia, donde descubrí que estaban llevando a cabo negocios de contrabando de droga y armas y trata de blancas. Durante varios meses los asedié en trabajo conjunto con la policía del país, y logramos acabar con varias de las principales cabezas de la organización, pero al final me confié y me capturaron...

Agachó la cabeza mortificado. Todavía se le hacía muy difícil hablar de eso. Probablemente más que la parte de la guerra. Al fin y al cabo, cuando ocurrió la masacre él no era más que un niño, no habría podido hacer nada para impedir lo que ocurrió. Pero cuando le capturaron... Ahí era ya un hombre adulto totalmente entrenado. Lo habían atrapado porque se había confiado. Había sido su error, y hasta ahora su mayor verguenza.

- Me torturaron... durante días. Querían vengarse del daño que les había hecho en el transcurso de los últimos meses. Me arrancaron los ojos.

Se detuvo, evitando mirarla directamente.

- Lo que ves ante ti... es sólo una ilusión. Debes saber... que eres la primera persona a la que le hablo de esto. El Profesor lo conoce porque lo leyó en mi mente. Nadie más está enterado de mi pasado. Tormenta y el Hombre de Hielo saben de mis cicatrices porque me vieron inconsciente, y en ese estado no puedo mantener mis ilusiones. También lo vio Green Arrow, cuando el dolor de una herida me hizo perder el control sobre la ilusión. A ti... no deseo mostrártelo. Entiendo que debe de ser... una imagen muy horrible y comprendería que... que no quisieras... que te resultara... -no sabía cómo decirlo-, repulsivo. Yo... por eso me puse tenso antes... cuando me tocaste en la cara... Nadie me ha tocado desde entonces, y... me cuesta. No... no sé cómo explicarlo. Si accedieras a continuar conmigo no sé cuándo podríamos... en fin...

Ahora estaba visiblemente avergonzado, a pesar de la ilusión. Con un gesto de frustración reanudó el camino hasta llegar a un banco de metal cubierto de nieve en una de las zonas centrales. Drago apartó la nieve con la mano e hizo un hueco para los dos, sentándose al lado de la mujer.

- Y por desgracia no es lo único... ni lo más terrible. No estoy ciego. El mismo acto que me privó de visión despertó el gen mutante que yacía latente en mí. Mi poder me permite controlar la luz; puedo absorberla y manipularla, lo que me permite ver como cualquier persona mientras esté en forma mutante. Pero estaba muy malherido y a punto de morir. Sólo pude salir adelante gracias a la ayuda de un alma luminosa que me encontró en la calle y utilizó su mísero salario para pagar los servicios de un médico. Cuando recuperé el conocimiento había olvidado todo... Recordaba sólo hasta el momento en que había entrado al almacén. Todo lo demás estaba en blanco. Unido a lo que mi salvadora me contó acerca del estado en el que me encontraba cuando me recogió de la calle, junto con el descubrimiento de mis nuevos poderes... asumí que, de algún modo, había muerto y yo no era sino un ángel vengador que había tomado posesión de mi cuerpo para cobrarse venganza. Los mutantes no son tan conocidos en Europa como lo son en América, así que... Bueno, comencé a tomarme la justicia por mi mano. Al fin y al cabo yo era un ángel, y me creía con derecho a impartir la justicia de Dios. Me convertí en juez, jurado... y ejecutor.

Negó con la cabeza, apesadumbrado.

- Todas mis víctimas fueron serbios relacionados de uno u otro modo con la masacre de Srebrenica, pero hubo... bajas colaterales, personas inocentes de cuya muerte fui indirectamente responsable, por culpa de mi venganza. Pasaron años... hasta que el Profesor me encontró y me hizo darme cuenta de mis errores.

Pasaron un par de minutos hasta que se decidió a continuar.

- Han pasado ocho años desde entonces, y en todo este tiempo he procurado hacer el bien, utilizando el uniforme de la Patrulla en un esfuerzo vano por enmendar los errores que cometí, con la esperanza de redimirme... Ahora lo sabes todo -finalizó con tristeza-. Hasta ahora el Profesor era el único que conocía mi historia completa, y aún así, me dio esta oportunidad. Creyó en mí y perdonó mis errores pasados, pero entendería... entendería si todo esto fuera demasiado para ti, si decidieras marcharte ahora mismo... Lamento haber estropeado este momento. Es sólo... que no deseaba engañarte. Si decides permanecer a mi lado quiero que sea habiendo visto todo de mí, tanto lo que se muestra en la superficie... como lo que yace enterrado en el fondo. Tanto la luz... como la oscuridad...

Curiosamente, después de haber dejado salir los secretos que le habían atormentado durante años, experimentaba una extraña paz, como si se hubiese quitado un gran peso de encima. Sucediera lo que sucediera ahora, tanto si ella se iba como si se quedaba, sabría que habría hecho lo correcto. No habría podido continuar haciéndole creer que todo era idílico cuando no lo era. No, tenía derecho a conocer la verdad... y a decidir en consecuencia, aunque eso le destrozara.

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MensajeTema: Re: Una Noche sin Sombras [Omega][Cassandra Cain/Eclipse]   22nd Enero 2015, 12:38

Nunca imagine lo que oiria de sus labios. La realidad es que, no importa que tan preparada se este para oir algo como lo que Drago me contaba, una nunca estaba lista del todo. Yo habia sufrido también, habia tenido epocas dificiles, pero él habia sufrido simplemente demasiado, tantas cosas que me costaba entender que sentir, mientras me sentaba en el banco con él y continuaba escuchandolo. No puedo explicarlo, solo puedo utilizar la palabra "impotencia" para describirlo, esa sensación de estar ante una enorme cantidad de palabras que, en su momento, fueron realidades, horribles realidades que yo no estuve presente para evitar, tanto dolor, tantas heridas que tan solo puedo intentar curar. No puedo entender del todo por que siento esta impotencia ante cosas que hasta hacia unos instantes no sabia, ni por que mi corazón duele ante estas revelaciones. tan solo pude regresar a la realidad cuando senti el golpe de una lágrima contra mi piel, estaba llorando.

D...Dr...Dra...

No podia, no podia construir una sola palabra, estaba demasiado angustiada por lo que acababa de oir. Dolia, ¿Era esta la consecuencia de haberme abierto mucho mas a los sntimientos propios y ajenos? Y sin embargo, sentia una extraña felicidad de poder estar sintiendo esto, de poder estar conectandome con él en alguna forma, de ya no ser la Cassandra que habria dicho solo una palabra y se habria ido para no tener que lidiar con el efecto de oir la historia de sufrimiento de un ser tan querido. No podia hablarle, no podia decirle que queria poder alejar para siempre ese dolor de él, que hubiese querido estar ahi para evitarle todo eso, para evitar el dolor que le causaron y que habia causado, que deseaba con todo mi corazón poder hacerlo feliz, que me sentia honrada de poder ser la depositaria de su confianza, pero no podia hacerlo con palabras. Lleve mi mano con una suavidad absoluta a su mejilla, y luego la otra, para que no se sintiera asustado por mis movimientos, ahora que sabia la reacción que provocaban, y acerque muy lentamente mi rostro al suyo, mirandolo fijamente, pero con suavidad, como si quisiera poder expresarle con mi mirada todas las palabras de aliento que hubiera querido salieran de mis labios, pero ellos no darian palabras, asique le ofreci un beso, el primero en años, atrayendolo con mucha lentitud hacia mi para volver ese beso mas intenso, mientras cerraba mis ojos y mi respiración se calmaba, casi como poniendose en sintonia con la de él. No me importaba su dolor, no me importaba su pasado, sus crimenes, nada en absoluto, yo sentia algo por él que apenas podia describir, y tenia una necesidad irrefrenable de darle consuelo, de que se sintiera redimido y perdonado.

Largos minutos pasé fundida con él en ese beso, sin forzarlo, pero sin dejarlo ir tampoco, acercandome cada vez mas a él hasta que estuvimos sentados sin espacio alguno entre nosotros, mi mano derecha llendose a acariciar su cabello, a jugar con uno de sus mechones para calmarlo, para distraerlo de la angustia del pasado. Finalmente, cuando senti que no podria seguir viva si no respiraba, me separé del beso, abriendo mis ojos y mirandolo con atención.

Me cautivó el Angel, me enamoré del humano, y no habrá dia en que no perdone al asesino...

Dije, con suavidad, dejando sendos besos en sus mejillas, lentos, cuidadosos, mas pensando en ser una caricia que un beso solamente.

No eres el único que ha cometido afrentas en su pasado, que no ha encotnrado su rumbo, y que al dia de hoy carga penas que trata de redimir, y seria un injusto que yo no abriera mi ser ante ti como tu lo haz hecho ante mi, querido Angel...

Inspiré hondo y deje ir el aire en un largo suspiro, tratando de calmarme. Queria abrirme ante él, exponerle quien era realmente, todo lo que habia vivido, pero me era dificil ponerlo en palabras. Cerre los ojos dnuevo para ordenar mis ideas, mientras sentia las lágrimas comenzando a secarse, y volvi a mirarlo, tomando sus manos entre las mias.

Naci de la unión de dos asesinos, Lady Shiva, la maestra de artes marciales mas temida de todas y de David Cain, quien la forzó a concebirme y darme a luz, momento que ella aprovecho para incapacitarlo y escaparse, sin siquiera llevarme con ella...

Nunca me habia dolido eso. No tenia ningún afecto real por mi madre, pues nunca habia compartido un solo instante a su lado, y demasiadas eran las cosas que me habia hecho a lo largo de mi vida. No guardo rencor ni odio porque contaminarian mi propio ser sin razón, pero tampoco la aprecio ni apreciaré jamas. A mis ojos, siempre será una serpiente ladina y asesina, tratando de hacerse pasar por una mujer misteriosa y sabia.

...Mi padre me entrenó en todas las artes de la organización a la que pertenecia: La Liga de las Sombras, una logia de asesinos ancestral, yo...

Mordi mi labio inferior un instante, tratando de darme fuerzas para continuar. Aqui empezaba realmente mi vida como tal.

...Yo fui criada para ser la asesina suprema, una maquina de matar, a tal punto que no se me enseño a hablar ni a escribir, de forma que pudiese aprender el unico lenguaje que una asesina de mi talla requeriria: el del cuerpo...

Lleve mi mano a acariciar su muñeca por debajo de la manga de su gabardina, un poco para demostrarle afecto, otro poco para darme calma a mi misma.

...Aprendi a leer las contracciones musculares e interpretarlas como si el cuerpo ajeno me hablase, comunicandome con antelación todos los movimientos del otro...Y una vez que el arma estuvo lista, habia que probarla...

Aferré suavemente su muñeca mientras mi mano involuntariamente hacia presión sobre la suya. Sabia que lo siguiente no seria sencillo.

...Mi padre tomó un contrato de la Liga y me llevo con él, haciendo que yo me infiltrara y matara al blanco, y yo asi lo hice: Entré por una ventana a su despacho, tomé...mi...arma...y...el filo...su...garganta...

Tuve que detenerme unos instantes. Aun era dificil narrar aquello.

...Todo su cuerpo...lloraba, gritaba...y de repente, silencio...escape...

Suspiré y trate de relajarme. Aflojé mi agarre sobre él al darme cuenta de que estaba aferrandolo con demasiada fuerza por el dolor que sentia en mi pecho al rememorar esa noche fatidica.

...Vague por el mundo, perfeccionandome, hasta que, un dia, el destino me llevó a conocer a una mujer que me permitio formar parte de un grupo para hacer el bien, y cuando salvé a su padre, el propio Batman se fijo en mi, ofreciendome el manto de Batgirl, el cual acepté...

Habia sido un dia extraño: Por dentro, me sentia orgullosa y emocionada, y por fuera, callaba y lo acptaba de manera estoica, como me habian entrenado para comportarme. Viendo hacia atras, me daba asco de mi misma, tan fria, alejada e inhumana, tan poco conocedora de mi propia persona.

...Pero aun no era capaz de hablar, mi cerebro no se habia desarrollado correctamente y no podia aprender, asique acudi a alguien que habia conocido, un mistico, y él me cambio con su magia, me curó, pero en el proceso, en mis ansias por hablar...perdi mi don de leer los cuerpos...

Habia sido una estupida desesperada, y casi habia pagado el precio máximo por ello.

...Sin él, sentia que no era nadie, que no era yo, pues era joven y engreida y estupida, y creia que mi capacidad de abatir a alguien era lo que me definia, lo que me volvia quien era, asique acudi a la unica persona que podia enseñarme una vez más esa habilidad, mi madre, aun si yo no lo sabia en ese momento...Ella aceptó, a condición de que tuviesemos un duelo un año mas tarde...Acepté...

"Perfecta por un año antes que inutil de por vida". Ese habia sido mi razonamiento para aceptar mi don de regreso a cambio de la certeza de que Shiva me mataria un año mas tarde. Asi de estupida era.

En unos minutos, me habia matado...Yo...Dr...ago...

Las lágrimas atravesaron mi rostro denuevo. Si hubiese seguido todo segun mis planes, hoy no estaria aqui sentada con un hombre que me profesa este cariño que jamas habia conocido, no podria abrazar a Carrie como a mi hija ni cuidar a Bruce como una madre, ni disfrutar de su compañia y la de ella junto a Alfred.

...Quise morir...para que vivir...solo para ser...un arma...estaba...me sentia vacia, creia que no era nada...nadie...

Hice silencio unos instantes. Me tomo mucho mas tiempo darme cuenta de que no era un arma y podia ser una persona.

Volvi a enfrentarme con mi madre, y la venci esta vez, combtindo con verdadero deseo de vivir, pero no fue lo ultimo que tuve que vivir; en mi ultima misión como Batgirl, estaba ayudando a mantener una brecha para que Batman escapara de una bodega donde estaban a punto de liberar una toxina, pero las cosas salieron mal...todo...la explosión...quedaron atrapados...el horror...

Aun me recordaba, en el suelo, cegada por la explosión, deseando, una vez más, morir alli mismo, y no tener que vivir en un mundo sin Bruce, Barbara y Richard. Agradecia la oportunidad de verlos vivos una vez mas.

...No paso mucho antes de que los sobrevivientes...se fueran...consumidos por el deseo de vengarse...Y quede sola...mis ojos quedaron cegados por la explosión...pero los reconstruyeron...Y por eso son...de este color...

¿Que pensaria él del color carmesi de mis iris? Mis ojos siempre habian sido de un castaño muy normal, pero preferia eso al rojo sangre con el que miraba a todo mundo hoy en dia. ¿Serás capaz de encontrar belleza en una mirada como la mia?

...Pase mucho tiempo deprimida, pero gacias a unos amigos, pude recuperarme, y me ofrcieron el legado de Batman, un traje que me puse con respeto para convertirme en Batwoman, manto que, al llegar aqui, Batman no decidio quitarme, lo cual le agradezco...

Y alli concluia el relato. Decenas de detalles omitidos, cosas que no podia revelarle en este momento. Quizás, con el tiempo, pueda decirselas, pero ahora mismo, es todo lo que puedo resistir compartir de mi.

La primera vez que te vi...estaba usando mi visor de calor...Enseguida supe que ocultabas tu verdadero aspecto...

Llevé lentamente mi dedo indice a recorrer su mejilla, sus cejas, y rodeé sus ojos ilusorios, cuidando de no adentrarme en las cuencas que sabia que estaban vacias, en un quizás infantil intento de acariciar el contorno de su desgracia y cubrirlo de sincero afecto, como si ello fuese a aliviar el dolor de es experiencia.

...Batman me perdono a mi por mis errores, y me aceptó en su familia aun cuando pensaba tan poco de mi misma, el me ofrecio ser su hija en sus ultimos dias, me ha dado mucho, y le estoy eternamente agradecida, y por eso porto orgullosa mi manto de Batwoman...

Ahora si conclui en verdad mi relato. Hubiera sido un enorme descuido no hablar de la generosidad de Bruce al acogerme, tanto en mi dimensión, como en esta. Mis manos volvieron a acercarse a su rostro con increible cuidado. No queria que tuviese que forzarse a tomar costumbre en mi tacto, tenia que ser él quien se adaptara a su ritmo si asi lo deseaba.

Te equivocas, Angel de Luz, al abrirnos el uno al otro, este momento se ha vuelto aun mas especial, y se que habrá mucho mas de que hablar en el futuro, pero no ahora...

Volvi a fundirme en un quedo y generso beso con él, en una unión que no demandaba su afecto, sino que le ofrecia el mio propio. Yo no queria tomar, tan solo ofrecer, porque confiaba en que el me daria su afecto sin que tuviese que pedirlo.

...Ahora debemos seguir disfrutadonos, merecemos alejar las penas de nuestros pasados...Quiero seguir conociendo tu mundo, que me guies a través de él...

Sonrei con sinceridad, dejando un beso en su mejilla, mientras quitaba mis manos de su rostro para darle la libertad de moverse.

Después de todo, tendremos mucho tiempo...en caso de que quieras...aceptarme en tu vida...

¿Pena? Nunca en mi vida la habia sentido, ni siquiera cuando intenté ser pareja de Malcolm, ni siquiera cuando esas mujeres me propusieron estar juntas esa noche. Mi corazón siempre habia sido de piedra, y que suave se habia vuelto ahora como para que le ofreciera de esa manera mi amor a alguien. Hace años, me habria avergonzado de ser tan humana, hoy en dia, lo agradecia. Mi humanidad no era una carga, era una bendicion, al igual que Dragoslav.
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Eclipse
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MensajeTema: Re: Una Noche sin Sombras [Omega][Cassandra Cain/Eclipse]   26th Enero 2015, 01:24

Drago había oído hablar muchas veces a lo largo de su vida sobre lo que popularmente se conoce como "alma gemela", pero nunca había creído que algo así pudiera existir. Nunca... hasta aquél preciso instante.

Ella estaba llorando, lloraba por él, y cada gota que derramaba era como sangre que escapaba de una herida abierta en su propio corazón. Quiso abrazarla y consolarla, pedirle disculpas por el dolor que le había causado de manera involuntaria, pero antes de que pudiera hacer nada, ella tomó su rostro entre sus manos y, con una dulzura infinita, le besó.

No hicieron falta más palabras. Una energía inmensa se generó entre los dos cuando sus labios se unieron para sellar aquél beso; la adrenalina recorrió sus cuerpos con la intensidad de una descarga eléctrica haciendo desaparecer el espacio entre ellos. Los dedos de la mujer se enredaron dulcemente en su cabello mientras él la rodeaba con sus brazos, sujetándola por la cintura con una mano mientras la otra la acercaba más a él por la espalda. El mutante no era consciente del frío, no era consciente de la nieve, pues el calor que irradiaban sus cuerpos junto con la miríada de infinitas percepciones que le estaba haciendo descubrir saturaban por completo todos sus sentidos haciendo que el control sobre sus ilusiones se volviera cada vez más inestable, convirtiéndose, una vez más, en el ser de luz que había sido la noche en que la conoció.

Y entonces, finalmente, se separaron.

- Me cautivó el Angel, me enamoré del humano, y no habrá dia en que no perdone al asesino...

Cassandra tomó su mano entre las suyas y empezó a hablar, y fue como si de una misma alma hubieran surgido dos seres diferentes en dos universos separados. Era como si la conociera instintivamente, como si pudiera conectar a un nivel más profundo hasta el punto de entender perfectamente todo aquello por lo que había tenido que pasar. Su dolor, su sufrimiento... su soledad. Las sentía como si él mismo lo hubiera experimentado, porque, en cierto sentido... así era.

¿Cómo entenderlo? No podía... ni quería. Hubiera sido como pretender comprender el origen del universo.

Y al igual que le había sucedido a ella tan sólo unos minutos antes, deseó haber estado ahí para evitarle ese dolor, y siguiendo un irrefrenable impulso la abrazó, tratando de ofrecerle el consuelo y el calor que parecían haberle faltado durante toda su complicada existencia.

- Mi amor... -musitó, palabras suaves que tenían como objetivo calmarla y tranquilizar su alma herida-. No puedo siquiera llegar a imaginar lo que debes haber sufrido, el horror al que has tenido que hacer frente durante toda tu vida... Sólo puedo decirte que a partir de ahora ya no tendrás que preocuparte por nada... porque moriría antes que permitir que alguien pudiera volver a hacerte daño.

La tomó por la barbilla, mirándola dulcemente a los ojos... aquellos ojos cuyo color tanto parecían atormentarla, y sonrió.

- Eres preciosa -aseveró-. La mujer más hermosa que he tenido la dicha de conocer... Y te quiero, te quiero tal y como eres, si tú eres capaz de aceptarme a mí tal y como soy...

Y entonces ella le acarició la mejilla, y recorrió el contorno de sus ojos ilusorios, y aquella fue toda la respuesta que él necesitó. Cerró los párpados y posó su mano sobre la de ella, manteniéndola sobre su rostro, obligándose a sí mismo a prolongar el contacto el mayor tiempo posible, porque la deseaba, no sólo a un nivel sexual. Junto a ella sentía que estaba completo, tanto en el plano físico como en el espiritual. Y tuvo la certeza de que lo conseguiría, de que a su lado lograría superar todos los obstáculos, porque estar con ella le transmitía seguridad, y una sensación de felicidad tan grande que anulaba todo lo demás.

Y supo que Cassandra tenía razón, que con ella podía permitirse ser vulnerable, y ella con él, porque estando juntos encontraban la fuerza que por separado les faltaba. Se complementaban, sencillamente.

Volvieron a fundirse en un largo beso, y ésta vez fue él quien entrelazó los dedos por su cabello, atrayendo su cuerpo hacia el suyo al tiempo que su mano libre se deslizaba sobre su muslo. ¡Dios! ¡Cuánto le costó separarse! Pero sabía que ella tenía razón, que tenían todo el tiempo del mundo. De modo que la dejó ir, muy a su pesar, y, poniéndose en pie, le ofreció su mano para ayudarla a incorporarse.

- Ven pues, deja que te enseñe mi mundo -dijo con una sonrisa, y, pasándole el brazo por la cintura la condujo fuera del laberinto y la guió por los jardines de la mansión, cubiertos por un blanco manto de nieve que no desmerecía en absoluto su hermosura.


Su paseo les llevó hasta bosque y el pequeño sendero que conducía hasta la casa del lago, una encantadora construcción de madera que se elevaba sobre las plácidas aguas y que contaba con su propio embarcadero. Podían escuchar el rumor de la corriente que fluía bajo los viejos maderos. Drago se apoyó sobre la barandilla para observar las estrellas que se reflejaban en la tranquila quietud del lago.

- Éste es otro observatorio -explicó a Cassandra-. Su situación aislada lo convierte en un estupendo enclave para observar las aves migratorias y durante el día se pueden ver los peces del lago. También es el sitio ideal al que venir cuando lo que se busca es pasar unos días en comunión con la naturaleza, para meditar... o cuando simplemente se busca un momento de tranquilidad en soledad... -se volvió hacia ella y la tomó por la cintura, mirándola con ternura-, o en compañía...

Y diciendo ésto la besó de nuevo, ésta vez con mayor suavidad y calma que las dos veces anteriores, tomándose el tiempo para disfrutarla, bajo la mirada atenta de las estrellas y al son del suave arrullo de las aguas del lago.

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MensajeTema: Re: Una Noche sin Sombras [Omega][Cassandra Cain/Eclipse]   9th Febrero 2015, 05:39

Agradeci con el alma que me llevara hacia aquella casa a un lado del Lago. Sus palabras de sincro amor, su caricia algo pronta en mi muslo, todo estaba provocando una especie de ensoñación, como un vaho de dulces aromas en mi mente que me impedia pensar con claridad. Fria, calmada, calculadora, eficiente, toda mi vida mi mente se habia adaptado a funcioanr como una suerte d mecanismo que disparaba el arma que era mi cuerpo, y nunca me habia permitido bajar completamente la guardia, perder mi concentración del todo, no como estaba haciendolo ahora con él, y es que hay algo en la sinceridad con la que me expresa lo que siente, fisica y emocionalmente, que me cautiva completamente, que me invita en una suave caricia a bajar la guardia y a seguirlo como si fuese una adolescente que jamas habia vivido una vida dificil, una chica que siempre habia sido capaz de sentirse asi, nada mas contrario a mi pasado, nada mas dulce de creer en este momento para mi que las cosas pueden llegar a ser por siempre de esta manera, con él rodeando mi talle, conmigo pasando mis brazos por su cuello y correspondiendo a su beso con la misma suavidad que el me profesaba, jugando con mechones de su cabello distraidamente, perdida en la dulce sensación de sus labios.

Habran dificultades en el futuro, mi vida, pero no tienes que preocuparte, estaré bien, estaremos bien, cuidaremos el uno del otro...

"Mi amor" , "Mi vida", motes nuevos para mi por completo. Jamas habia sido tan cariñosa con alguien, y temia que tanta miel fuera capaz de empalagarme, y sin embargo, no ocurria, como cuando se camina dias sin comer y se siente que el estomago se cierra, pero cuando se cree que la comida no podra entrar en el cuerpo, lo unico que se logra es despertar el hambre de hace dias, toda de una sola vez. Presion;e mi cuerpo un poco mas contra el suyo, como si no pudiese tener suficiente de su aroma, del tacto de su cuerpo, de sus bellas palabras, de sus motes cariñosos, de sus muestras de amor. Ceñia mi talle con una intensidad que habria escandalizado a Alfred en sus clases, pero a mi no me importaba.

Te dije que no habra dia en que no te acepte, y lo sostengo...Hay luz dentro de tu alma, mucha, incandescente, pura...

Lentamente,rompi mi abrazo para poder desabrochar con cuidado los primeros botones de su camisa, djando un sentido beso a la altura de su corazón, uno que duro instantes que se hicieron bellos y eternos, mientras volvia a abrochar los botones y le sonreia con toda la sinceridad que habia en mi. Aun no recuerdo en que momento, exactamente, aprendi a sonreir.

...¿Puedes juzgar a alguien por las cosas que ha hecho y nada mas? En ese caso, todos seriamos malvados, nadie seria jamas perdonado, y todo seria angustia y odio, sentimientos que me dijeron que siempre me acompañarian en mi tarea, aquella para la que me habian preparado toda mi vida, y sin embargo, no era verdad...

Con mucha delicadeza, lleve mis manos a acariciar las suyas en un silencioso pedido de que me permitiera romper la cercania, tan solo para tomar su mano luego, tranquila de que, al darle la espalda, tan solo viese la tela esmeralda de mi vestido, y no las marcas que atravesaban toda la piel de mi espalda. Aun si quiero sentirme una adolescente, no lo soy, y como adulta, entiendo bien lo que siento por él, y adonde nos conducira este juego de amor sincero y deseo oculto. Temo, intimamente, el momento de mostrarle mis heridas cicatrizadas. Mi piel esta deformada en toda la espalda por esas heridas, y ni mis hombros se han salvado del todo, pero también se que no podré ocultarle eso por mucho mas tiempo, no puedo negar que el deseo de entregarme a él comienza a tomar cada vez mayor intensidad. Me apoyé sobre el barandal de madera una vez que él estuvo a mi lado, y miré a las estrellas en el cielo nocturno.

...Encontre gente que me quiso, que me acepto, y ahora, te encuentro a ti, y se que el amor existe, parados aqui, viendo las estrellas al lado de este hermoso lago, tan solo tu y yo, sin dificultades, sin muerte, sin nada de todo lo que pude llegar a afectarnos...Si podemos tener este instante, ¿Por que no podemos atrevernos a pensar que las cosas saldran bien?

Suspiré y rei suavemente, se me estaban contagiando demasiadas cosas de Carrie, siempre saltando, animada, y transmitiendonos su energia positiva.

Disculpame, convivo con una niña increiblemente optimista, y esa clase de sentimientos acaban contagiandose...

Sonrei y me giré a tomar su rostro entre mis manos, depositando un corto pero sentido beso en sus labios, acariciando sus mejillas con las yemas de mis pulgares.

Me asustaste un poco la primera vez que me mostraste tu luz, porque yo habia vivido demasiado tiempo en las sombras, pero luego, no pude evitar grabarte a fuego en mi memoria...Cabellos de noche, la expresión de un guerrero, las manos de un asesino, el corazón de un angel, la bondad de un amigo, la ternura de un caballero y ese fuego oculto de amante...Asi eres tú para mi: Unico y cautivador...

Susurre, mientras notaba como un ave pasaba volando por el cielo, seguramente tratando de llegar a su nido aun si era un poco tarde para estarlo intentando. La segui con la mirada y note que habia un enorme bosque cerca, con una cierta aura que me cautivaba y me atraia. Tantos arboles, y unos pocos senderos internandose dentro.

¿Crees que puedas mostrarme ese bosque, Dragos...lav?

Pregunte, con toda la dulzura que pude, sin querer dejar notar del todo que aun ma costaba formar su nombre. Tan solo me quede mirandolo, despues de todo, podriamos no ir al bosque, y aun asi yo seria feliz por completo en este instante, pero me emocionaba saber que aun podriamos pasar mas tiempo juntos y me alegraba la perspectiva de andar esos senderos junto a él. ¿Como fue que me enamoré de esta forma?

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MensajeTema: Re: Una Noche sin Sombras [Omega][Cassandra Cain/Eclipse]   14th Febrero 2015, 14:14

La escuchaba hablar y tenía que hacer un esfuerzo para no perderse en la inmensidad de su mirada, en aquella sonrisa tan maravillosa y única que rivalizaba con la belleza de las estrellas que ahora les contemplaban. De hecho Drago apenas habló; estaba demasiado ocupado escuchando su dulce voz, absorbiendo cada detalle de su rostro, de aquellos ojos, que le miraban de una manera como nadie había hecho jamás. No habría creído que tamaña felicidad pudiera ser posible. De repente, todos los años pasados en la oscuridad, sumido en el dolor, quedaron atrás, como un mal recuerdo, como si nada de aquello hubiera nunca existido. Se sentía una persona totalmente diferente, con un sinfín de posibilidades de futuro que nunca se habría atrevido a considerar, y todo gracias a ella...

- El pasado no importa -susurró en respuesta a su pregunta, enlazando los dedos con los de ella, aceptando la cercanía que le demandaba-. Lo único que importa es lo que hagamos a partir de ahora.  

>> En cierto modo, nuestras vidas han sido muy parecidas -dijo cuando ella se apoyó en la baranda a su lado-. Los dos hemos hecho cosas de las que nos arrepentimos, y los dos encontramos gente que nos aceptó y nos perdonó, ofreciéndonos una nueva oportunidad para mejorar, para demostrar al mundo que no se equivocó con nosotros... Y ahora nos hemos encontrado el uno al otro, y tengo muy claro que las cosas no van a hacer sino mejorar a partir de ahora.

Quiso decirle que la amaba, que quería pasar el resto de sus días a su lado, pero no se atrevió a hacerlo tan pronto. Ella podría considerar que estaba yendo demasiado rápido, y con toda la razón, puesto que aquella era su primera noche juntos, pero una parte dentro de sí se sentía como si la conociera desde siempre, como si la hubiera estado esperando toda la vida, y todo cuanto le había ocurrido le había conducido hasta éste momento... hasta ella.

Porque si no le hubiera ocurrido lo que le ocurrió en Colombia, posiblemente su gen mutante nunca hubiera despertado. Ya era tarde para que lo hiciera, pues por lo general se activan durante la adolescencia, y a él le ocurrió cuando ya era adulto. Quizá, sin aquél hecho traumático para forzarlo a salir de su letargo habría permanecido latente el resto de su vida... Y sin sus poderes mutantes nunca habría pasado a formar parte de la Patrulla, posiblemente no habría salido de Europa y nunca hubiera estado la noche del 31 de octubre con Lobo en Nueva York, y no habría podido ser el Ángel de Luz que tanta impresión le había causado...

Sí, todo cuanto le había pasado le había conducido a estar con ella, y aunque eso no lo volvía menos terrible, al menos en su interior lo hacía más llevadero. Y quizá por fin, después de 15 años, podría dejar de atormentarse por lo que ocurrió y, sencillamente, dejarlo atrás, en el pasado, donde debía estar, para focalizarse en aquél nuevo y brillante futuro que se abría ante él...

Sonrió cuando la escuchó reír. ¡Era tan hermoso verla feliz! Lejos de la oscuridad y las preocupaciones.

- ¿Vives con una niña? -repitió, intrigado-. ¿Quién es? ¿Es tu hermana? ¿O... tu hija? No tienes que responder, si no quieres, pero la verdad es que estoy deseando saber todo de ti. Yo te he enseñado mi mundo y me encantaría conocer el tuyo. Vives en Gotham, ¿no es así?

Sabía que era una pregunta difícil. Si realmente era su hija quizás no quisiera admitirlo en su primera cita, y podía entenderlo, pues aquella era una revelación que seguramente espantaría a muchos hombres en una fase tan temprana de la relación, pero no a él. Drago era un hombre tradicional en lo que a valores familiares se refería, y una de las cosas que más había lamentado de su condición de mutante había sido el pensar que nunca podría disfrutar de tener una familia como un hombre normal.

Ella le besó, y le acarició la mejilla, y le dijo entonces lo que pensaba de él con toda la sinceridad de su corazón. Una vez más, agradeció que la ilusión que le cubría impidiera ver la impresión que produjeron en él aquellas palabras.

- ¿Sabes? Me he dedicado los últimos quince años a utilizar la oscuridad para aterrorizar a los criminales... Nunca imaginé que podría asustar a alguien con mi luz -giró la cabeza para mirarla-. Supongo que eso es lo paradójico y lo maravilloso de ésta relación... Que de todas las personas del mundo, posiblemente seas una de las pocas que podría llegar a aceptar la oscuridad de mi interior, precisamente porque conoces lo que es, y has vivido en las sombras tanto tiempo como yo... Y por eso te quiero.

Tomó una vez más su mano entre las suyas, acariciándola con suavidad antes de continuar:

- Jamás pensé que podría encontrar a una mujer como tú, con la fortaleza y resistencia del acero templado, pero a la vez suave y dulce como la más tierna caricia. Fuerte... pero a la vez vulnerable -conforme hablaba la iba acercando más hacia él, hasta que estuvieron unidos bajo la luna, con sus brazos rodeándole la cintura y la mirada perdida en sus ojos carmesíes-. Tú... me complementas.

- ¿Crees que puedas mostrarme ese bosque, Dragos...lav?

- Claro... -sonrió él ante aquella dificultad que empezaba a resultarle adorable-. Aguarda un momento.

El mutante fue al interior de la cabaña y regresó al cabo cargado de gruesas mantas y de un par de sacos de dormir térmicos. Llegó junto a ella y le ofreció la mano para guiarla al interior del bosque.


Pasearon durante un tiempo, mientras Drago le enseñaba los rincones más ocultos y mágicos, siempre bajo la luz de las  luciérnagas que él invocaba. Finalmente, la condujo hasta un claro particularmente hermoso desde donde podían observarse las estrellas, encendió una pequeña hoguera y le tendió su saco de dormir y las mantas para que pudieran estar sencillamente allí, disfrutando de la noche, la naturaleza y el silencio, sabiendo que ya nunca habría de entrañar soledad para ninguno de los dos...

Los primeros tonos del alba asomaban ya por el horizonte cuando finalmente regresaron a la mansión. Drago la condujo directamente a la cafetería para ofrecerle una bebida caliente. Cuando encendió las luces, se activó también el hilo musical de fondo. Drago la dejó allí unos segundos, escuchando la canción, y regresó con un par de tazones de chocolate espeso y humeante...

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MensajeTema: Re: Una Noche sin Sombras [Omega][Cassandra Cain/Eclipse]   24th Febrero 2015, 12:47

Tomé su mano, entrelazando mis dedos con los suyos, mientras me acompañaba por el bosque. No podia dejar de mirarlo cuando el no lo hacia, de perderme en sus fuertes facciones, en ese cabello que le daba la suavidad precisa al conjunto de su rostro, en la sinceridad con la que se expresaba, se movia, gesticulaba, un hombre peligroso, un hombre con un pasado letal, que gracias a la ayuda de la gente de esta escuela, habia encontrado un camino mucho mas elevado para si mismo. Hay un contraste entre quien todos podrian creer que Drago es a simple vista, y quien se darian cuenta que es tras conocerlo un poco que me resulta tierno, un corazón de oro que descubrir debajo de una fachada que podria parecerle amenazadora a muchos, distante a los demás, cautivadora a mi.

La chica a la que me refiero se llama Caroline, y no es mi hija, ni mi hermana, sino que es una niña que vino de otra dimensión, y según me contó Bruce, llegó por sus propios medios a Wayne Manor a pedirle asilo, con nada mas que su traje de Robin, una caja y una carta...

Carrie, la responsable de innumerables sonrisas y bromas en  Wayne Manor, ese rayo de inocencia y luz que Bruce necesitaba tanto para que su vida no desbarrancara hacia la oscuridad. Pero Carrie no solo es eso, sino también una chica increiblemente astuta, inteligente, graciosa y amable, con un corazón enorme y sincero, uno que, con el tiempo, Bruce y yo hemos aprendido a cuidar. En el fondo, habia mucho en Carrie que me recordaba a una hija más que a una hermana o amiga, y cuando estabamos juntas, me era imposible no tratarla maternalmente, abrazarla, cuidarla, hasta ayudarla a elegir su ropa de cuando en cuando. Supongo que, junto con aceptar mi humanidad, con permitirme sentir el amor como lo hacia con Drago en este instante mismo, también me habia abierto a sentir amor fraternal, a considerar a Bruce plenamente como un padre y a Carrie como una hija, como la hija que no sé si alguna vez tendré. Traté de regresar a la realidad, habian pasado unos segundos sin que yo le dirigiese la palabra, absorta en Carrie, preguntandome si estaria bien, si aprobaria ese examen de matematicas que tenia pendiente el dia de hoy, y si ese chico Batson estaba realmente tratando de ser su amigo o si lo que queria era su primer beso. Ella era demasiado joven para un beso, y yo estoy pensando, denuevo, como su madre. Le sonreí a mi acompañanete para tranquilizarlo, para no hacerle pensar que algo en él me molestaba, muy por el contrario.

Yo no tengo hijos, y solamente tengo una hermana, de la que nunca volvi a saber, aunque si tengo un padre, cuando menos, del corazón, y es justamente Bruce Wayne, con quien no solo comparto el tiempo y a quien protejo en el dia, sino también con quien trabajo por la noche...

Lo habia confesado. Aun si era demasiado obvio atando cabos, habia algo en confirmarle que Bruce era Batman que me atemorizaba. Seria vulnerable cuanta mas gente supiese su secreto, y no pude evitar aferrar un poco mas su mano, en un pedido incosciente de que guardara el secreto con su vida si fuese necesario, pero a la vez, entregandome, dejandole saber con mis dedos que estaba poniendome en sus manos, que estaba abriendome y revelando algo que tambien me dejaba a mi en una posición mas precaria. Confio en ti, Drago, realmente lo hago, y estoy algo asustada, pero tambi;en feliz de ponerme en tus fuertes manos.

...En mi dimensión, obtuve el apellido Wayne, y perdi el de mi padre, Cain, pero nunca me ha molestado, estoy orgullosa de lo que ambos Bruce han hecho por mi, y cuando perdi al mio y luego pude llegar a esta dimensión, juré que siempre protegeria a Bruce y a sus seres queridos, con mi vida si fuese necesario, que haria de ello mi cruzada personal, y que nadie los alcanzaria con malas intenciones mientras yo estuviese aqui...

Le expliqué, algo preocupada. ¿Como tomaria algo asi? No es sencillo comprometerse a una relación con una mujer, pero menos lo es en mi caso, donde soy una mujer que ha jurado proteger a alguien, aun si eso le toma alejarse de su pareja durante un tiempo. Mi misión de proteger a Bruce, a Carrie, a Barbara y a Richard lo era todo para mi, y era feliz asi, dando mi vida para la protcción de la de ellos. ¿Podia permitirme construir mi propia vida cuando habia prometido algo como eso? Yo queria creer que si, pero tampoco puedo decir que Drago vaya a aceptar eso, aunque no me arrepiento de haberselo dicho en este instante. Si va a negarse a continuar con una mujer que ha decidido algo como esto, entonces prefiero que sea ahora, aun si mi corazón parece saltarse un escalón cuando pienso en la sola idea de perderlo para siempre. Suspiré, no tenia que perderme ya más en esas ideas dificiles.

...Vivo en Gotham, en Wayne Manor junto con Bruce y Caroline, y el mayordomo de la casa, Alfred, a quien quise mucho en mi dimensión, y que también aprecio mucho en esta...No es raro que las personas me confundan con la esposa de Bruce o la madre de Caroline, por mi edad, pero no es asi, admito que Bruce me gustó cuando era una adolescente, allá en mi dimensión, pero nunca pasó de ser un enamoramiento juvenil, la realidad es que lo aprecio y le debo mucho, pero mis sentimientos por él son los de una hija por un padre...

Continue comentandole, notando por primera vez cuan espaciosos eran los sacos de dormir y cuan gruesas las mantas. Todo ello debia de ser bastante pesado, y Drago lo habia estado trayendo durante ya mas de un kilometro para que pudieramos usarlas, al tiempo que ibamos saliendonos de cuando en cuando del camino para observar pequeños pero mágicos lugares, nunca tocados por la mano del hombre, impolutos, verdaderamente hermosos en todo sentido. Estaba junto a él, en un lugar hermoso, luego de quizás una de las noches mas felices de mi vida, no podia pedir nada más. Tras un tiempo, llegamos a un claro, y tomé la ultima de esas luciernagas de luz que él habia creado en la palma de mi mano, como si aunque su luz se fuese, solo lo hiciera para habitar en mi corazón.

Nunca habia vivido algo como esto...

Lo deje preparar una hoguera y me recoste sobre el saco, tomando la manta y arropandome hasta la cintura con ella. No solo era hermoso, gentil y dulce, sino tambi;en un caballero, como los que Alfred siempre me describia en sus lecciones, aun si su aspecto no era precisamente el que Alfred habria tenido en mente para una pareja propia de mi. El se recostó también y pude acercarme a él, dejarme rodear por su brazo izquierdo, acurrucando mi cabeza sobre su pecho, alzando mi mirada carmesí hacia él, con una sonrisa y unas escasas pero sinceras lágrimas de felicidad.

Dragos...lav...

Susurré, y traté de acercarme lo mas suavemente que pude a él, pero ya llevaba demasiado tiempo sintiendo su mano entre la mia, su piel, su aroma, mirandolo de a momentos, y no pude contenerme: Me desplacé repentinamente quedando todo mi torso recostado sobre el suyo, mientras mis labios se fundian con los suyos intensamente, mi mano quedando sobre su pecho, la otra ayudandome a mantener mi postura. Fue solo tras unos instantes que me di cuenta de que estaba tratando de irme sobre él, y me detuve antes de que notara lo que involuntariamente habia estado tratando de hacer. Me separé de ese beso con la respiración algo agitada, pero tratando de sonreirle. Aun no comprendia del todo bien el amor, tanto emocional como fisico, y no queria parecer una mujer demasiado atrevida, aun si habia algo en mi que me exigia que me liberase, esa Cassandra joven, que siempre habia odiado no poder expresar sus emociones con la flamigera intensidad que tenian. Pero no, no ahora, no en este momento, aun hay mucho que hablar, mucho que compartir, y todo tendrá su momento y su lugar, estoy segura.

T...

¿Cuando me habia puesto tan nerviosa? Apenas pude pronunciar esa primera letra. Respiré hondo y trate de calmarme, no pudiendo evitar apenarme de mi propia falta de experiencia. No es que no hubiese tenido sexo antes, porque siempre habia tenido esa forma súbita de abordar a las personas que me interesaban, casi con un trágico desinteres por mi misma, y no habian faltado oportunidades con mujeres u hombres a lo largo de mi vida, pero esto era completamente distinto, esto era amor verdadero, no un simple deseo por su cuerpo, sino por su corazon, por todo lo que habitaba en él, y era algo que jamas habia sentido, y menos con esta fuerza. Nunca me habia importado actuar con delicadeza, dar una buena impresión como mujer, hasta este momento, hasta que me encontré con él.

Te Amo...

Pude decirle al fin, mientras me acurrucaba denuevo, esperando supiera comprender mi rapto de una fogocidad que me costaba demasiado mantener dentro mio, y me quedaba mirando las estrellas con é, hasta que el momento de regresar a la mansión llegó, y ambos nos pusimos de pie, esta vez, yo llevando mi saco y mi manta al hombro, mientras regresabamos de camino a la mansión. En una hora, estabamos alli. Le ofreci mi saco y manta para que pudiera ir a guardarlas y me senté a beber el chocolate caliente que me habia ofrecido, no sin antes dejar las botas y abrigo de Jubilee y volver a ponerme mis sandalias. Una hermosa canción comenzó a sonar cuando las luces se encendieron, y él se sentó frente a mi, con su chocolate humeante. Bebi de a sorbos, tratando de recordar la última vez que habia bebido algo caliente que no fuese un café o un té, pero habia algo en que hubiese elegido chocolate caliente que me hacia sonreir: Habia un toque tierno en el hombre que amaba, y eso me cautivaba aún mas.


I want to reconcile the violence in your heart

I want to recognise your beauty's not just a mask

I want to exorcise the demons from your past

I want to satisfy the undisclosed desires in your heart


Canté, con mucha suavidad, casi sin darme cuenta, y al final de la estrofa, que repeti de lo que oia, no pude evitar comenzar a reir, primero, suavemente, y luego, rompiendo en una risa alegre, jolgorica, la primera que habia emitido desde que tenia memoria, casi como las que le dedicaba a los chistes de Steph de cuando en cuando. Me tomó minutos dejar de reir, y me di cuenta de que acababa de ser increiblemente efusiva en medio de una situación que se suponia seria apacible.

Perdón...

Le susurré, sonriendole y poniendo mi mano libre muy suavemente sobre la suya, acariciando el lomo de su mano con las yemas de mis dedos, dandole el último sorbo a mi chocolate.

¿Interrumpo?

Giré la vista y alli estaba Ororo, cruzada de brazos y sonriente.

Gracias por todo, Ororo...

No es nada, Cassandra, espero hayan tenido una hermosa velada los dos, pero el horario de clases se acerca y acaba de llamar a la puerta el chofer, avisandome que tu vehiculo está esperandote, que Bruce Wayne te necesita de regreso en Gotham para la noche...

Deberia haberme mirado de una forma muy peculiar, pero una de las condiciones para este encuentro habia sido explicarle a ella y a Charles Xavier la naturaleza de mi trabajo y el de Bruce. Ambas intercambiamos una sonrisa y Ororo se retiro, dejandonos una vez más a solas.

Disculpame, mi amor, pero tengo que irme, es mi turno de patrullar Gotham el dia de hoy, y si Bruce me mando llamar, probablemente hay alguna tarea que requiere especificamente de mi...

Rápida, efectiva, ágil, mucho más predispuesta a emplear métodos de coerción para averiguar lo que necesito saber. Bruce sabe que tengo dotes que me hacen mucho mas efectiva para ciertas misiones, y sin embargo, a veces me preguntaba si Drago podia asociar a la peligrosa criatura nocturna conmigo, con la mujer amable y de actitud calma que tenia frente a si, y si el asociar ambas parts de mi no le causaba alguna suerte de escozor. Suspiré un instante y me puse de pie, pidiendole con mi mano extendida que me acompañara hasta la puerta, lo cual hizo con la amabilidad con la que me habia tratado todo este tiempo. Me detuve frente a la puerta y solté su mano muy lentamente, sintiendo ya la melancolia anticipada de la futura despedida.

He tenido la noche mas hermosa de mi vida a tu lado, mi Angel de Luz, y me encantaria que vinieras algún dia a Gotham a visitarme...No tienes más que comunicarte con el comunicador que tienes, o pedirle a Ororo que te proporcione acceso a la Batcomputer...O quizás...

Con una sonrisa cómplice, tomé mi cartera de donde la habia dejado y la abri, tomando un papel pequeño y una lapicera para anotar lo mejor que pude el número telefónico de Wayne Manor, y claro el de mi telefono móvil, con el nombre "Cassandra" debajo de todo. Lamentaba que mi letra fuese casi como la de una niña de preescolar, pero no podia escribir bien apresurada, y para hacer una letra prolija podia requereri horas, dias si el texto era muy largo. Le di el papel a Drago y cerré su mano dulcemente con las mias.

Espero que nos volvamos a ver...no olvides que tu amor es correspondido...

Y tomé su mano libre para atraerla hacia mi corazón, mientras yo ponia la mia sobre el suyo unos instantes. Cuando al fin acabó ese gesto de compromiso y cariño, me acerqué y me alcé sobre mis talones, para poder rodear su cuello con mis brazos y besarlo con la misma intensidad y necesidad que lo habia hecho en el bosque, demandante de sus labios, de su aroma, de su ser. Me separé cuando ya casi no me quedaba aliento y abri la puerta lentamente, dedicandole una ultima mirada.

"Sabes que estas enamorado cuando no puedes dormir porque la realidad es finalmente mejor que tus sueños"

Y luego de una última sonrisa y de esa cita, me fui, no triste, sino esperanzada, feliz, incapaz de reprimir una sonrisa de oreja a oreja, dichosa como no me habia sentido en años, y todo por un hombre que nunca hubiera creido que conoceria, con la dicha de un alma que ha encontrado a su par, de dos mitades que al fin se unen en algo único y maravilloso.




...Dicen que amamos cuando la felicidad del otro se vuelve esencial para la nuestra propia, y esta noche, hallé mi felicidad en la de Dragoslav...
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Eclipse
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MensajeTema: Re: Una Noche sin Sombras [Omega][Cassandra Cain/Eclipse]   26th Febrero 2015, 01:37


Hubo un tiempo en que creí que sólo servía para matar... pensó Drago mientras se perdía en su mirada carmesí. Y ahora, gracias a ella he descubierto... que también soy capaz de amar...

Durante el transcurso de aquella noche mágica hablaron de muchas cosas... De su vida en Gotham... De Caroline, la valerosa niña que era como una hija para ella, de su hermana... De Bruce Wayne, quien era lo más parecido a un padre que jamás había tenido... y que no podía ser otro más que Batman.

A Drago le maravilló aquella muestra de confianza considerando que era la segunda vez que se veían. Cierto, habían compartido dolor y penurias en su primera aventura juntos, habían estado a punto de morir... Y aquella noche se había establecido una suerte de profundo lazo espiritual entre los dos, pero bien podría haberse tratado de una treta... Si Eclipse no fuese quien decía ser, si se tratase de uno de los enemigos del hombre murciélago podría haber urdido todo aquello para llegar hasta él... Y sin embargo ella le había abierto el corazón, desnudándose ante él, no de cuerpo, sino de espíritu,  mostrándole una fe como sólo otra persona le había mostrado antes, Charles Xavier, quien había aceptado su pasado y las terribles cosas que había hecho con la certeza de que había mucho más en su interior que podía llegar a demostrar, una certeza que no había tenido ni siquiera él mismo...

Drago podía ser llamado muchas cosas: asesino, cazarecompensas, mercenario... Pero si algo era, era leal. Y cuando alguien hacía algo como lo que Xavier hizo en su día... lo que Cassandra acababa de hacer... se consideraba en deuda para el resto de su vida. Jamás la traicionaría, a ella, o a Bruce. En lo que a él respectaba, ellos ya formaban parte de su familia, como hasta ahora lo habían sido sus compañeros de la Patrulla, y como a tal los protegería, extendiendo hacia sí mismo el juramento que la propia Cassandra había hecho. La primera impresión que había tenido de Batman no había sido muy buena, pero si había sido capaz de ganarse el aprecio y el respeto de una mujer tan extraordinaria como la que ahora tenía entre sus brazos, sin lugar a dudas se había ganado el suyo propio.

La rodeó con su brazo junto al fuego y permitió que ella recostara la cabeza sobre su pecho para contemplar las estrellas hasta que en un momento dado pudo sorprender su mirada, y descubrir la humedad que salpicaba su rostro.

- Dragos...lav... -susurró, con la mirada perdida en la suya.

Y de repente se recostó sobre él, mirándole con intensidad. Sus labios buscaron los suyos... y los de él la correspondieron... y durante largos minutos permanecieron así, los dos fundidos en uno solo bajo el eterno manto de las estrellas. Entonces ella se separó, y pudo sentir cómo su pecho subía y bajaba agitadamente, notó su acalorada respiración así como la dilatación de sus pupilas... Y supo que, de haber querido, podría haberla hecho suya en aquél mismo instante... Si no fuera porque la respetaba demasiado como para hacerlo así. Cassandra había sufrido mucho... y Drago sospechaba que nunca la habían tratado con el amor y el cariño que merecía. Así que... a pesar de lo mucho que él la deseaba... y que su cuerpo había reaccionado al percibir su proximidad y su calor... se limitó a acariciar su rostro, apartando un mechón de su cabello para secarle las lágrimas.

- T...Te Amo... -musitó ella con dificultad. Él sonrió con ternura, imbuido de una felicidad que no creía haber sentido nunca antes, y, mirándola a los ojos, le contestó:

- Yo también te amo...

La besó una vez más, dulcemente ésta vez, y la abrazó mientras ella se acurrucaba junto a él. Y así permanecieron, disfrutando de uno de esos raros momentos de serena felicidad que tanto escaseaban en los que tenían vidas como las suyas... violentas, trágicas... y tan cortas por lo general... Un momento que atesorarían para el resto de sus días.

Ella insistió en llevar su saco y su manta cuando regresaron a la mansión, y él no trató de impedírselo, pues habría supuesto reprimir la misma fortaleza que le había atraído de ella desde un principio. Se limitó a tomarla de la mano mientras desandaban el camino de vuelta.

Ya en la mansión, sentados uno frente al otro, la escuchó cantar suavemente la letra de la canción que estaba sonando en aquel momento. Ni siquiera se había parado a escucharla, pero entonces lo hizo... y una vez más se maravilló ante lo apropiado de la situación. Y es que realmente parecía estar describiendo sus vidas...

- Perdón... -se excusó ella tomando su mano. Él negó suavemente con la cabeza y se acercó más a la mujer, observándola cautivado.

- No tienes que disculparte... por ser así de maravillosa...

Y de nuevo se dispuso a besarla, pero la súbita pregunta de Ororo interrumpió la magia del momento, devolviéndoles a la realidad.

- No... -dijo en respuesta, aunque una parte de él se sentía desencantado, como si todo lo sucedido aquella noche hubiera sido un sueño maravilloso del que se negaba a despertar.

Pero como si del cuento de la Cenicienta se tratara, el reloj había alcanzado la medianoche, y así se lo hizo saber la mutante. En breve la cafetería se llenaría de alumnos y el chófer de Cassandra había venido para recogerla.

- Disculpame, mi amor, pero tengo que irme, es mi turno de patrullar Gotham el dia de hoy, y si Bruce me mando llamar, probablemente hay alguna tarea que requiere especificamente de mi...

- Claro... -dijo él, pero le costó liberar su mano, dejarla ir...

Ella tomó papel y lápiz para escribirle su número de teléfono y él lo recogió, atesorándolo del mismo modo en que había atesorado el comunicador después del largo Halloween que habían vivido juntos.

- Espero que nos volvamos a ver...no olvides que tu amor es correspondido...

Parecía un sueño, y una vez más se resistió a despertar... Pero entonces ella puso su mano sobre su pecho y él pudo sentir la calidez de su piel y el latir de su corazón... Y supo que había sido real. Finalmente, Cassandra se alzó sobre sus tacones para rodearle el cuello con los brazos y volverlo a besar.

- Hasta pronto -susurró a modo de ardiente promesa junto a su oído-. Y ten mucho cuidado, mi amor...

Y así ella se marchó, pero le quedó el recuerdo de su olor y su calor... como una promesa de lo que estaría por venir. Y supo que ya no tendría que volver a preocuparse por estar solo nunca más...

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