Los Universos de DC y Marvel se han unido en uno solo. ¿Qué ha sucedido? ¿Quién está detrás de todo? Y, lo que es más importante, ¿cómo reaccionarán héroes y villanos de los distintos mundos al encontrarse cara a cara...?
 
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 La era de Ultron [Mini-evento] Eclipse y Cassandra Cain

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MensajeTema: La era de Ultron [Mini-evento] Eclipse y Cassandra Cain   31st Enero 2015, 01:27

Gotham, 20 de enero de 2019.

Gotham era una de las pocas ciudades que representaban un peligro para mi planes, aquí se encontraban varios puntos y objetos de mucha utilidad. Pero a la vez, era una de las pocas ciudades que demostraba la incapacidad de humanos, en mi base de datos, recalcaba la taza de crímenes y homicidios en esta ciudad, su putrefacción era claramente notable, merecian morir claramente.

En Gotham hay gran cantidad de Tecnología que podría usar a mi disposición, tenia que aprovechar cada mínima cosa que pudiera usar en contra de los humanos, la mínima cosa.
Mas de 100 Androides Ultron surgieron de las tierras y calles de Gotham, parados, observando y analizando todas las variantes de ese lugar, en cuestión de segundos ya tenían conocimientos de cada edificio y de cada camino de Gotham.



Androides de Gotham, ejecutar orden 22...

Variantes Analizadas...
Reconocimiento de la ciudad... Completa
Orden 22 en proceso...


Y al igual que en Chile y Argentina, todos los Ultrons acorralaron y sometían a personas en algún punto especifico para luego eliminarlas de un solo golpe. También tenían la orden de TRATAR no destruir ningún edificio, necesitaba esa ciudad intacta para un analizar cada rincón de ella, para ver que ciertos Datos pueden llevarme mas a fondo en mi investigación sobre ciertos seres.

De todas formas, mis androides pueden destrozar lo que sea con tal de detectar una amenaza, la destrucción era a lo que los humanos mas temían, y una muestra de ello era todo lo que yo necesitaba para que no opongan ninguna resistencia.
Gotham ya era un caos, por las calles la gente corría asustada por la presencia de los Ultrons, podía sentirse el miedo y escalofrió que recorrían las venas humanas. Algunos humanos que se resistían, eran eliminados en el lugar, para que puedan apreciar el poder de mis Androides.
Humanos insignificantes... Solo pueden correr y correr, son tan diminutos...

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MensajeTema: Re: La era de Ultron [Mini-evento] Eclipse y Cassandra Cain   15th Febrero 2015, 22:37

Tomé el cuchillo y corté una gran porción del queso de rallar, guardando el resto de la orma en una gaveta sobre mi, mientras buscaba el rallador y un pote de porcelana lo suficientemente grande. Pasta, quizás una de las cosas mas sencillas de cocinar que existian, pero no puedo enorgullecerme de saber cocinar, sencillamente no habia sido jamas parte de mi vida el hacerlo, comiendo lo que podia en las calles, comprando en carros de comidas rapidas, siempre demasiado ocupada en pulir mi arte, en tratar de buscar a ciegas alguna clase de destino, y olvidandome de toda clase de cosas que podrian haber servido al dia de hoy para esta nueva aventura que atravesaba de vivir al fin mi vida. Comencé a rallar el queso con calma, sonriendo como siempre que pensaba en él, y es que no rallaba el queso de unas sola por ción, sino de la de dos. Desde aquella hermosa velada juntos en la Mansión, nunca habia podido olvidarme de su aroma, del tacto de su piel, de sus caricias, de sus bellas palabras, de sus manos ciñiendo mi talle con firmeza, y me habia decidido a mostrarle yo mi propio mundo, menos alegre y menos pintorezco, pero al fin y al cabo, aquel en el que estaba a gusto viviendo.

Acerqué mi mano al horno y giré la perilla para apagar el fuego, mientras me ponia unos guantes y vertia el contenido de la olla sobre el gran colador, dejandola en el otro lado del lavabo, para luego lavarla y asi ahorrarle el trabajo a Alfred. Bruce habia sido muy amable de cubrir esta noche con la Young Justice como mentor por mi para que yo pudiese invitar a Drago, y se habia llevado consigo a Carrie para asegurarse de que estuviesemos a solas, en un gesto algo curioso. Una sola vez lo habiamos hablado desde mi llegada, y siempre recuerdo como me dijo que aun si vivia bajo su mismo techo, yo ya era una mujer adulta, y estaba en mi derecho de tomar las decisiones que considerara pertinentes, siempre y cuando no pusiera en peligro a ninguno en esta casa. Era como tener un padre, pero con todas las libertades de no tenerlo, y en el fondo, verlo teniendo que preocuparse de asuntos mas comunes, mas propios de la vida diaria, me alegraba, pues era una de las tantas formas en las que Carrie y yo lo manteniamos alejado de su trabajo cuando estaba en su tiempo libre. Puse el pote de queso en la bandeja de plata y la tome con fuerza, alzandola para llevar dos platos, con sus respectivas copas y el mejor vino que Alfred habia podido encontrarme, sin mencionar dos generosos platos de pasta a la marinara, suficientes para una buena comida, y salir de la cocina, caminando lentamente hacia el comedor.

Cuando atravese el marco de la puerta, encontre la larga mesa del comedor, aunque usariamos una mesa para cuatro tendida para dos en el extremo mas cercano a mi con un mantel, velas encendidas, y un amable fuego en la chimenea de madera. Apoyé la bandeja y mire a mi amado con la sonrisa mas plena de que era capaz.

Disculpa la demora, mi amor...

Aun no me acostumbraba del todo a decirle o a ser llamada de esa forma, generandome esa sensación de escozor y emoción al oirlo de sus labios, casi como si fuese una adolescente. Dejé un plato frente a él, sendos cubiertos, y lo mismo hice con lo mio, dejandole una copa y una botella de vino en medio de todo, poniendo el destapador botellas de plata en sus manos.

¿Podrias abrir el vino, por favor?

Le pedi con amabilidad, sentandome en mi silla. Alfred me habia advertido sobre permitirle ciertas concesiones a un hombre, como por ejemplo, la de descorchar la botella de vino y servir a la dama. En su momento no lo habia entendido del todo, pero viendo a Drago, comprendia que era importante dejarle tener su rol en nuestra pareja, y a su vez, me agradaba no tener que hacerlo todo yo, poder comaprtirlo todo con alguien más. Para cuando el vino estuvo abierto y servido, y él sentado, tomé mi copa para brindar con él.

Por descubrir que aún no es tarde para amar...

Choque muy suavemnte mi copa con la de él y bebi un largo sorbo de vino. No se mucho de esa bebida, pero tenia un rastro frutal inconfundible, y un aroma profundo, verdaderamente un vino de tan buena calidad que ni una inexperta como yo podia no notarlo. Antes de comer, tome su mano muy cuidadosamente entre las mias. Eran mas pequeñas que las suyas, y si bien parecian mas delicadas, multiples cicatrices en el lomo de ambas denotaban que yo no era verdaderamente la dama que Alfred me habia enseñado hacia años a ser, sino una guerrera que recientemente hallaba su costado mas humano. Alcé su mano y la regale con decenas de besos en cad rincón de la misma, no queriendo dejar de mostrarle mi afecto. Crucé suavemente mi mirada con la suya.

Te Amo...Dra...goslav...

Aun tenia dificultades con su nombre, pero hoy estaba decidida a superarlas. Inspire hondamente y deje salir el aire, tratando de estarme lo mas calmada posible.

Dragosl...

El teléfono me interrumpio y giré la mirada hacia alli, mi xpresión en un instante habia abandonado el amor y era de preocupación. Nadie llamba a Wayne Manor a estas horas de la noche. Solté las manos de Drago con el mayor cuidado que pude en mi premura y fui hasta el teléfono. Reconocia la voz a la perfección.

Si...esta bien...Ten cuidado alla afuera, yo me encargare de todo Bruce...Adios...

Corté y me acerqué a mi pareja, acariciando su cabello un momento para pedirle lo mas sutilmente que podia su total atención.

Sigueme...

Espere a que se pusiera de pie y camine hasta la chimenea, jalando una de las flores de madera que adornaban sus relieves y haciendo que una puerta se abriese ante ambos. De alli, fue tan solo bajar unos pocos minutos entre luces de emergencia hasta que pude abrir otra puerta y entrar a la Batcave junto con él. Me habria encantado explicarle todo lo que alli habia, como era el dia a dia, inclusive mostrarle como trabajaban Carrie y Bruce, pero me tuve que dirigir directamente a la Batcomputer, tecleando rápidamente para desplegar el mapa del crimen de Gotham.

No puede ser...

El mapa estaba repleto de puntos rojos moviendose por todo el centro de Gotham a una gran velocidad. Bruce tenia razon al avisarme de que se habian avistado movimientos extraños en el centro de la ciudad. Accioné la función de buscar para que me arrojase la computador todos los detalles posibles mientras me giraba hacia Drago.

Estan atacando Gotham, tengo que detener a los atacantes...

No habia otra cosa que seriedad y preocupación en mi expresión, pero trate de serenarme un poco, de mostrarle que con todo, seguia siendo la misma. Le dedique una breve sonrisa, la mejor que podia esbozar dadas las circunstancias.

Al parecer, el destino vuelve a reunirnos ante una amenaza, mi Angel de Luz...

Corri hasta el contenedor de mi traje e ingrese el código para abrirlo. El enorme contenedor se abrió poco a poco, revelando la base sobre la que debia de recostar mi cuerpo para ponerme mi traje, uno que, al estar diseñado con la maxima precisión, no daba lugar para mi vestido. No habia tenido tiempo de nada, y esto habia sido completamente sorpresivo, pero no tenia otra opción, asique, con mucho cuidado, y rogando que él no estuviera viendome en ese momento, me despojé de ese vestido esmeralda que habia usado en nuestra primera cita, de mi sujetador, y recosté mi cuerpo, con mis brazos extendidos, mientras las puertas del contenedor se cerraban y los mecanismos comenzaban a sellar cada placa de mi traje sobre mi cuerpo. Unos diez minutos mas tarde, estaba fuera del contenedor, que estaba de espaldas a la Batcomputer para darme privacidad, y tome mi casco, acercandome a la computadora.

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MensajeTema: Re: La era de Ultron [Mini-evento] Eclipse y Cassandra Cain   17th Febrero 2015, 01:55


Drago aguardaba de pie en el comedor, observando los cuadros. Había un retrato de Thomas Wayne sobre una butaca de lectura, y un paisaje marino con faro incluido en la chimenea. Todo era muy elegante, pero... ¡tan sobrio! Y también oscuro, a pesar de las innumerables luces que matizaban la estancia. La sensación de lobreguez impregnaba cada centímetro de aquella casa de una manera casi palpable. Drago no sabía si era por lo viejo y anticuado que era todo, por la elección de colores cimentada principalmente en marrones oscuros o por la propia personalidad del dueño de la mansión que había acabado calando los muros.

Mentiría si dijera que no estaba nervioso. Llevaba ya varias citas con Cassandra, pero aquella era la primera vez que visitaba su casa. Se suponía que iban a festejar su primer mes juntos, y no podía evitar preguntarse si sería finalmente aquella la noche que ella decidiera dar el gran paso... Había avanzado mucho en su terapia con la doctora Stavridis, pero no podía evitar seguir teniendo ese miedo en su interior; ¿sería capaz de conseguirlo? ¿Estaría a la altura de sus expectativas? No en vano llevaba quince años sin estar con una mujer, y sabía que ella había tenido más amantes que él...

Por supuesto la deseaba, pero estaba esa parte de él que se sentía aterrorizada ante la idea de ir más allá, la parte que se sentiría aliviada si finalmente no ocurría nada... aunque la otra parte se sintiera decepcionada. En fin, era absurdo estar atormentándose por aquella clase de cosas... Aquella noche sucedería lo que tuviera que suceder, lo que no debían era forzar la situación. Si surgía, surgía, y desde luego no iba a conseguir mejorar nada preocupándose de aquélla manera.

Había música suave sonando, uno de los nocturnos de Chopin. Drago trató de relajarse y desconectar dejándose llevar por la tranquilizadora melodía.

El olor del marisco y el queso precedió a la llegada de Cassandra desde la cocina. Olía deliciosamente bien, y Drago se dijo que la próxima vez tendría que citarla en su casa para invitarla a probar un burek casero. Lo cual le recordaba que debía ponerse a practicar en la cocina si quería impresionarla, pues como nunca había tenido la necesidad de cocinar para nadie llevaba años sin hacerlo.

- Disculpa la demora, mi amor...

El interior del comedor estaba caldeado gracias a la chimenea, así que Cassandra había optado por volver a ponerse el adorable vestido que llevaba la noche de su primera cita. Había sido un bonito detalle.

- No pasa nada -respondió con una sonrisa-. Apuesto a que ese plato lo vale. Y por cierto... estás preciosa.

Gracias a Dios, habían preparado una mesa más pequeña aparte. Habría resultado altamente ridículo utilizar la grande para sólo dos personas, además de frío y despersonalizado. Aquello era más cercano e íntimo, y las velas aportaban un toque cálido al conjunto.

Cassandra le tendió el abrebotellas de plata y él lo utilizó para descorchar el vino y servir ambas copas.

- Porque ésta sea la primera de muchas cenas juntos -dijo para responder a su brindis antes de entrechocar suavemente las dos copas.

Probó un sorbo del afrutado néctar, mas no demasiado. Por lo general no le gustaba beber, ya que le hacía perder concentración sobre sus ilusiones, y aunque no esperaba que nada fuera a suceder aquella noche, lo último que deseaba era estropear aquél ambiente mágico obligándola a presenciar la cruda realidad de su rostro mutilado. Era algo que tendría que ocurrir, antes o después, pero prefería continuar posponiéndolo mientras aún pudiera.

Acarició suavemente con el pulgar las cicatrices que Cassandra tenía en el dorso de las manos cuando ella tomó las suyas, y durante un breve instante se le ocurrió pensar que tal vez ella compartiera preocupaciones parecidas. Por supuesto, para él sería igualmente hermosa que si no las tuviera, quizás incluso más, puesto que aquellas cicatrices no eran sino un vivo recordatorio de las dificultades por las que había tenido que pasar, y se preguntó si ella no pensaría lo mismo de las suyas... Como para darle una respuesta, Cassandra se llevó una de sus manos a los labios antes de pronunciar las más hermosas palabras que alguien podía esperar oír de un ser amado:

- Te Amo...Dra...goslav...

Él apretó con fuerza su mano y la acercó hacia sí antes de responder, en un susurro quedo:

- Yo también te amo, y quiero que sepas que significa mucho para mí que hayas decidido mostrarme tu mundo, sabiendo todo lo que arriesgabas al hacerlo. La confianza que habéis depositado tanto tú como Bruce en mí es... bueno, enorme. Sólo espero poder estar a la altura. Y hablando de eso... me gustaría pedirte un favor... Querría hablar con Bruce en privado. Tengo entendido que es como un padre para ti, y en mi cultura es importante contar con la aprobación del patriarca a la hora de consolidar una relación. Si tú lo ves bien...

Cassandra tomó aire para responder, pero en ese momento el teléfono les interrumpió. Su primer impulso fue pedirle que lo dejara sonar, pero entonces reparó en lo tardío de la hora y comprendió que quien fuera que fuese el que llamaba, tendría que ser por algún motivo importante. Y a juzgar por el tono de la voz de su amada al responder, no se había equivocado. La miró con preocupación cuando regresó a su lado acariciándole el cabello y no pudo más que obedecer cuando le pidió que la siguiera.

Lo que no esperaba era descubrir de golpe todos los secretos de la mansión Wayne en una misma noche... La mujer presionó una de las flores de madera que jalonaban los relieves de la chimenea y un panel de la pared se desplazó ante ellos, revelándoles el camino secreto que conducía hasta la Batcueva. Drago lo miró todo completamente alucinado, pero no había tiempo para ensimismarse explorando aquello, Cassandra se había dirigido directamente hacia unos grandes monitores y tecleaba algo con rapidez.

- No puede ser... -masculló, incrédula. El mapa que se desplegó ante ella estaba repleto de puntos rojos que sólo podían ser elementos hostiles desplazándose a gran velocidad-. Estan atacando Gotham, tengo que detener a los atacantes... -se volvió hacia él-. Al parecer, el destino vuelve a reunirnos ante una amenaza, mi Angel de Luz...

Drago la cogió por los hombros y le dio un suave beso en la frente antes de mirarla a los ojos para responder:

- Ponte el traje. Yo iré al coche a por el mío.

Dicho ésto, volvió a subir corriendo las escaleras que le llevarían de regreso a la mansión y al coche que tenía aparcado en la inmensa explanada que había frente a la misma. En cierto modo había tenido suerte, ya que nunca usaba el coche para desplazarse dentro de Nueva York, y como era lógico no pensaba acudir en uniforme de combate a una cita romántica. Si el asalto se hubiera producido en la Gran Manzana, le habría pillado tan desprevenido como la noche del ataque de Nox, pero por fortuna había tenido que recurrir a su vieja International Harvester para recorrer el camino hasta Gotham.

Parecía mentira, pero las dos ocasiones en las que había visitado la ciudad había terminado encontrando problemas. Iba a ser verdad que se trataba de una ciudad maldita...

Cuando volvió junto a Cassandra, enfundada en su uniforme de Batwoman, llevaba ya su traje de la Patrulla con la gran X en el pecho, así como sus tonfas de combate. Cassandra estaba comprobando algo en las computadoras. Al acercarse, se volvió hacia él.

- He comprobado la frecuencia de la policía -le dijo la mujer-. Al parecer se trata de robots, decenas de ellos. Surgieron repentinamente del interior de la tierra y se están dedicando a perseguir y acorralar a los humanos, no sabemos para qué propósito. Por lo que se ve, están por todas partes. Ocupan todo el centro de Gotham.

Drago suspiró. El día de la celebración de su primer mes con su novia tenía que ser el día de la invasión de los robots asesinos... En fin, qué se le iba a hacer...

- Pues tendremos que actuar antes de que se extiendan más. ¿Cuál es vuestro vehículo más rápido?


Minutos después, recorrían las calles de Gotham a toda velocidad hasta llegar al centro. El Batmóvil se detuvo delante de una decena de robots que estaban bloqueando una calle y Cassandra activó las ametralladoras, pero parecían hacer poco o ningún efecto sobre aquellas corazas metalizadas, por lo que se vio obligada a utilizar el cañón, y ésta vez los resultados fueron más espectaculares.

- Déjame salir -pidió Drago desabrochándose el cinturón de seguridad-. Mis rayos serán mucho más efectivos fuera que dentro. Pero tú no salgas del coche, ¿quieres? -pidió, dándole un rápido beso en la mejilla-. Esos bichos parecen demasiado resistentes, incluso para tu katana, y son demasiados... Será mejor que nos dividamos y vayas a otra parte del centro, así lograremos cubrir más rango. Estaremos en contacto por los comunicadores.

Cassandra abrió la portezuela del copiloto y Eclipse salió ágilmente del interior del vehículo. Uno de los androides había quedado con las piernas destrozadas después del disparo del cañón, pero aún trataba de mover su torso arañando el suelo con las garras metalizadas, hasta que Eclipse le voló la cabeza con un potente rayo.

- ¡Eh! ¡Aquí! -gritó, para atraer la atención de los robots y alejarlos de los humanos inocentes-. ¡Venid a buscarme, cabezas de hojalata!

Rápidamente echó a correr, sorteando los disparos que le lanzaban sus enemigos y aprovechando cualquier cobertura para detenerse y arrojar un rayo láser sobre alguno de los robots. Su objetivo era buscar un lugar elevado desde el que poder realizar ataques de área sin correr peligro, pero... ¿cuál podría ser ese lugar?

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MensajeTema: Re: La era de Ultron [Mini-evento] Eclipse y Cassandra Cain   20th Febrero 2015, 23:33

(En este post todavía no tienen el vibranium mis androides, en el que viene si)

-NO ESTÁN PREPARADOS...-

Digo en un frecuencia de sonido bastante alta, como si fuera el triple de un altavoz a la ciudad de Gotham. Pude ver como el pánico se apoderaba de la ciudad, la gente corriendo por doquier, no tenían nada que hacer, absolutamente nada, eran simples insectos...
La orden 22 fluía como lo había planeado, mis robots acorralaban a la gente en un punto especifico para que luego sean eliminadas en conjunto.
La policía ponía resistencia pero era inútil, los rayos propulsores de mis Ultrons eran poderosos y explotaban sus patrullas.
De todas maneras, había algo que me tenia preguntando ¿ Donde están aquellas personas que defendían Gotham? El supuesto Batman no había tenido presencia aun.
De todos modos, tenia que estar alerta a un nivel de 80%, ya que bien los supuestos héroes de este lugar podrían estar en otra parte, indispuestos, combatiendo a mis robots en otras naciones, o tal vez estaban tramando algo...

Y justo cuando analizaba eso, mediante la vista de algunos Androides veo como un poderoso vehículo destroza con facilidad a mis Ultrons, con una especie de cañón, con que ahí están.
Indique a todos mis Ultrons que marquen a ese vehículo y cualquiera que saliera de el como peligro y objetivo a neutralizar.
Uno de mis robots empezó a reconstruirse pero fue destruido, por el rayo de un sujeto que bajo del mencionado vehículo, así que son mas que simples humanos, vamos a ver cuanto duran alli afuera.

Decenas de robots rodearon al vehículo por el aire y empezaron a disparar con sus rayos propulsores al medio, donde se encontraba el elaborado automóvil.
Mientras que el otro sujeto, se echaba a la fuga, rápidamente, volando, mis androides dieron con el y uno lo embistió de manera salvaje, haciendo que cayera al piso. Una vez ahí, los androides se acercaron caminando rápidamente para dejar inconsciente al extraño sujeto.

[color=#6600FF]-No se resista y permanezca quieto-[/color

Dijeron mis robots que se dirigían a el.]

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MensajeTema: Re: La era de Ultron [Mini-evento] Eclipse y Cassandra Cain   27th Febrero 2015, 03:50

Los gritos, el sonido de los pasos apresurados, todo era ensordecedor en aquel lugar, mientras las personas se metian freneticamente a sus casas, a los negocios, inclusive bajaban a las alcantarillas con tal de escapar de la amenaza que representaban los robots que ahora asolaban la ciudad. Senti el beso de Drago en mi mejilla y le sonrei, cerrando mi casco, encendiendo denuevo los motores cuando noté como los androides comenzaban a perseguirlo, todo mientras mi cabina comenazaba a tronar bajo los ataques de no menos de una decena de los automatas, pero toda mi atención estaba en él, y en como los seres metálicos se acercaban poco a poco a su persona para tratar de dejarlo inconsciente. Giré enseguida la torreta del Batmobile y apunté directamente a los enemigos, disparando una salva a máxima potencia, haciendolos volar en pedazos, arrastrados por la increible fuerza del proyectil. Sonreí y abri el canal de comunicaciones mientras aceleraba.

Esos bichos parecen demasiado resistentes, incluso para tus poderes, y son demasiados...Cuidate mucho...

Lo primero era una obvia broma y asi sono, aunque lo ultimo era completamente enserio. Aceleré y derrapé hacia la derecha, saliendo disparada por una calle y girando en una avenida a toda velocidad. Según la computadora, tomar ese disparo me habia costado casi toda la integridad de la cabina, y tendria que expulsarla y conducir a la intemperie si volvia a tomar golpes de los androides , los cuales comenzaban a reunirse detrás del vehiculo, volando a una velocidad de vertigo. No tengo rutas de escape, el Batmobile es demasiado grande como para adentrarlo en callejones, y estoy a unos kilometros aun del centro de la ciudad. La alarma comenzó a sonar cuando el primer rayo impacto  una de las turbinas, no alcanzando a inutilizarla, pero dejandola severamente dañada. El pitido de la alarma se intesificaba, y tenia que tomar una decisión rápida, asique giré una vez mas la torreta, fije a los blancos en la pantalla, y comencé a dispararles para que se distrajeran evitando los disparos. Seis disparos, uno por cada robot, y tan solo pude derribar a tres antes de que mi otra turbina fuese impactada. Ya no podia seguir en el vehiculo o se estrellaria junto conmigo, no tenia ma opción que abandonarlo.

Ken...

Sucedió todo en unos instantes: Activé la expulsión de cabina, esta fue expulsada junto conmigo, el Batmobile continuó su marcha, los robots también, y aproveché el instante para tomar mi katana, dar un giro completo en dirección de ellos, y utilizar el propio impulso de los perseguidores para dejar que mi hoja se hundiera en sus cuellos metálicos, cercenando sus cabezas limpiamente, cayendo al suelo unos instantes luego, de rodillas, mientras los cuerpos se estrellaban en los edificios cercanos y las cabezas caian al pavimento. Guardé mi espada en mi traje denuevo y me giré para tratar de alcanzar el Batmobile.

Estoy a unos dos kilometros del centro de la ciudad, el Batmobile ha quedado inutilizado y seguiré a pie...Espero que estes bi...¡Agh!

El calor insoportable de un rayo abrazó mi muslo derecho y tuve que cortar la comunicación con Drago mientras caia al suelo. Me giré como pude y traté de ponerme de pie, pero era inutil, el dolor era demasiado en el momento, asique traté de arrastrarme hacia mi vehiculo mientras uno de esos androides se acercaba lentamente a mi. Bajé la vista: Habia arruinado la mayoria del muslo de mi traje, incluida mi katana, lo cual me dejaba sin mi arma mas peligrosa. Volvi a mirarlo, él levantó su mano hacia mi.

No se resista y permanezca quieto

Comprobar...

No podia hablar. Entre la sorpresa de ser atacada por la espalda y lo amenazador de aquel robot, no podia completar la frase.

No se resista y permanezca quieto, ultima advertencia

Me detuve, era lo único que se me ocurria, y respiré hondamente. Tenia una sola oportunidad y tenia que estar calmada. El robot apuntó hacia mi y comenzó a cargar su rayo. Era ahora o nunca.

Disparar salva, máxima potencia disponible...

La torreta del Batmobile hizo un rápido pero agonico giro y disparó una salva de increible potencia para su estado de deterioro, la cual destrozó al robot que me amenazaba de un solo golpe, para luego notificarle al visor de mi casco que quedaba desactivada. Ahora si, el Batmobile, estrellado contra la pared de una casa, estaba completamente inutilizado. Me puse de pie como mejor pude y fui hasta el vehiculo rengueando, presionando unos botones negros ocultos entre el chasis para abrir un compartimiento donde estaba guardado un rifle de impulsos electromagnéticos, tecnologia que Bruce habia empleado hacia ya mucho tiempo para desactivar vehiculos en marcha y que habia cambiado por otro métodos. Tomé el rifle, tan ligero que era como si no cargara arma alguna, y me abroché el pesado cinturón que proveia a bateria extra, conectando un largo cable grueso y oscuro a la hebilla amarilla de aquel cinturón para luego alejarme de alli rengueando y abrir la puerta de la casa donde habia impactado el Batmobile, cerrandola tras de mi y ocultandome sentada tras la pared frontal.

Agh...

La herida realmente dolia, asique abri el compartimiento de mi muslo izquierdo y tome un poco de gaza y spray, esparciendolo sobre la herida generosamente y luego haciendo que las placas de mi muslo se abrieran un poco para poder vendar mi pierna, tratando de contener un gemido de dolor cuando las placas se cerraron denuevo. Toda la cara frontal de mi muslo estaba expuesta. Volvi a llevar mis dedos a un lado de mi casco.

Fui atacada denuevo...Estoy...bien...Pero me tomara un tiempo más llegar al centro de la ciudad...¿Cual es tu situación?

Trataba de no sonar tan preocupada, pero su situación me tenia mucho mas tensa que la mia propia. Si algo le sucedia, lo que fuera, jamas me lo perdonaria. Drago era un combatiente impresionante, pero esta clase de enemigos no puede ser atemorizados con oscuridad o impresionados con luz, y cualquier clase de ataque parecia poco contra tal cantidad de enemigos. Ahora caigo en la cuenta de que estoy a kilometros de él, sin mi vehiculo, apenas armada, y de que no podria ir a salvarlo de nada aunque quisiese. Suspiré y traté de ponerme de acuerdo conmigo misma, tenia que confiar en él, pero me distrajo la repentina explosión de una ventana del otro lado de la habitación. En cuanto el robot asomó su rostro, apunté y disparé a máxima potencia directamente a sus visores, destruyendolos y friendo todos los circuitos de su cabeza, y asi con el siguiente, hasta que lo que venian detrás volaron toda la pared y tuve que rodar por el suelo hasta alcanzar la escalera y comenzar a subirla, girandome para apuntarle a otro de los androides e inhabilitarlo de un solo disparo. No sabia utilizar armas de fuego, pero Bruce tampoco, y habia diseñado esta para ser tan increiblemente ligera y no tener retorno luego de disparar, como para que hasta un inexperto pudiese manipularla.

Un robot arranco la puerta del baño del segundo piso y anule sus circuitos de otro disparo, girandome a la escalera para inutilizar a uno más, hasta que, con el chasquido metálico de su cuerpo cayendo sobre los otros dos, todo acabó. Bajé mi rifle y comencé a jadear, girandome para ir a alguna de las habitaciones y sentarme, pero repentinamente, el suelo estalló delante mio y uno de los androides surgió al completo, tirandome al suelo y llendose sobre mi con impetuosidad, tomando mis muñecas con una fuerza descomunal. Traté de apartarlo de un rodillazo, pero no hizo ningún efecto. Solamente me quedaba una opción.

¡Grita!

De las orejas de mi casco y del peto de mi traje se desplegaron unas pequeñas placas, revelando emisores, los cuales, inmediatamente, emitieron ondas de sonido tan fuertes que obligaron a la criatura a aflojar su agarre, momento que aproveché para liberar una de mis manos y hundir mi garra con fuerza en su cabeza, arrancandole de lleno sus circuitos y empujandolo para que su cuerpo inerte cayera a un costado de mi, mientras el "grito" terminaba y las placas se cerraban denuevo. Me arrastré a la habitación mas cercana, abri la puerta y me senté en la cama a evaluar mi situación: Estaba casi en la bateria de emergencia para mi rifle, herida, sin mi katana, sin medio de locomoción, y al parecer los robots seguirian llegando, sin mencionar que mi guantelete derecho estaba repleto de quebraduras por la fuerza con la que habia hecho presión mi oponente. Tenia no mas que unos instantes para tomar aliento y seguir camino. Por favor, Drago, ten cuidado, esto es mucho mas de lo que cualquiera de nosotros puede manejar por si solo.
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MensajeTema: Re: La era de Ultron [Mini-evento] Eclipse y Cassandra Cain   2nd Marzo 2015, 01:23

Ok, definitivamente había infravalorado a aquellos robots.

Su actuación había atraído su atención, tal como había esperado, pero lo que no había previsto era que pudieran volar, ni que lo hicieran tan endiabladamente rápido.

El mutante tenía un buen entrenamiento, y estaba en una excelente forma física, pero nada pudo hacer contra el robot que se abalanzó sobre él cayendo en picado desde el cielo, embistiéndolo brutalmente y haciéndole caer contra el suelo.

- No se resista y permanezca quieto -dijo la voz metalizada.

La pesada mole del robot estaba encima suyo, con una rodilla presionándole la espalda para que no se moviera mientras con la mano le mantenía la cara pegada al pavimento. La fuerza con la que lo mantenía sujeto era tal que tenía la impresión de que podría destrozarle hasta el menor hueso de su cuerpo con tan sólo incrementar mínimamente la presión.

No podía moverse para mirar hacia atrás, pero no hacía falta ser un genio para intuir que los demás robots se dirigían ahora mismo hacia donde su compañero le tenía inmovilizado, y las conclusiones no eran demasiado halagüeñas.

Trató de barajar rápidamente sus opciones, que no parecían ser muchas, pues el robot pesaba demasiado como para considerar siquiera el quitárselo de encima, y dudaba que sus estallidos de luz pudieran afectarle.

- No se resista y permanezca quieto.-repitió la chatarra.

Contuvo el irrefrenable impulso de echarse a reír ante lo absurdo que resultaba que el robot que le tenía inmovilizado contra el suelo con la cara empapada de barro se dirigiera a él en un tono tan educado y formal e hizo lo único que podía hacer en su situación actual... volverse invisible.

No sabía si funcionaría, pues a buen seguro un chisme tan avanzado debía de contar con sensores de movimiento o calor incorporados, pero quizás consiguiese un efecto de sorpresa momentánea antes de que acertase a activarlos, y quizás pudiese aprovechar esas milésimas de segundo para tratar de escapar.

Nunca lo averiguaría, porque en el mismo instante en que su cuerpo desapareció de la vista empezaron a escucharse una serie de explosiones y acto seguido la cabeza del robot que lo mantenía cautivo reventó como si de un melón maduro se tratase, y el peso muerto que constituía su armazón de metal se desplomó sobre él haciéndole soltar todo el aire de los pulmones.  

- Esos bichos parecen demasiado resistentes, incluso para tus poderes, y son demasiados... -le llegó la voz de Cassandra por el intercomunicador.

- Ya... ya lo he notado -jadeó el mutante mientras se arrastraba para salir de debajo del cuerpo del robot.

- Cuidate mucho.

- Tú también. Te quiero.

Bien. Estaba invisible, y todos los robots que le habían rodeado hacía apenas unos segundos yacían ahora dispersos y diseminados por la amplia avenida. No había enemigos a la vista... al menos no de manera inmediata, pues los gritos y las explosiones resonaban prácticamente por todas partes. Eso significaba que no quedaba en pie ningún androide que le hubiera visto desvanecerse, y eso era bueno, ya que normalmente los sensores de movimiento o de detección de calor no solían formar parte continua de los sistemas, sino que se activaban cuando la situación lo requería. Así que, a menos que los robots supiesen que él estaba allí, no le buscarían, lo cual le daba una mínima ventaja... ¿para hacer qué?

Diablos, sus rayos eran poderosos, pero no podía hacer nada contra un enemigo tan rápido y numeroso que podía superarlo en un abrir y cerrar de ojos, y tampoco podía subirse a una terraza como había sido su intención inicial, pues ya había comprobado que aquellos bastardos eran capaces de volar. ¿Qué podía hacer? No tenía armadura, y el uniforme con kevlar incorporado de la Patrulla poco a nada podría hacer contra semejantes enemigos si lo atrapaban en combate directo. Cualquier intento de arrojar sus rayos atraería la atención sobre él... y entonces estaría acabado. Quizá no había sido tan buena idea abandonar el vehículo blindado...

- Eclipse a la Patrulla -transmitió en cuanto se hubo resguardado tras unos contenedores de basura-. Eclipse a la Patrulla. Por Dios, ¿alguien me recibe? Hay una invasión de robots ultra poderosos en Gotham. Repito: hay una invasión de robots asesinos en Gotham. Estamos solos, Batwoman y yo, no podremos aguantar mucho tiempo... Tormenta, Profesor... Si alguien me recibe, por favor, enviad refuerzos.

Demonios, la ayuda de Coloso le habría venido fenomenal en aquél instante. ¡Y lo que habría dado por ver a Tormenta en acción! Además, estaba seguro de que el metal que componía a aquellas criaturas no sería nada para las garras de Lobezno.

Piensa, Drago... Lo importante ahora mismo es tratar de hacerte una idea de cuál es la situación... Ver si hay alguien que necesite ayuda, o mejor aún, alguien que pueda ayudarte...

Alzó la mirada hacia el edificio de oficinas que tenía detrás y echó a correr hacia las puertas principales, cogiendo el ascensor que le llevaría hasta las últimas plantas del rascacielos. Arriba había varias cadáveres chamuscados que aún humeaban, posiblemente gente que había tratado de buscar refugio en la terraza o incautos que habían subido para poder ver mejor lo que estaba sucediendo, quién sabía... La sangre de Drago se incendió al verlos. Siempre invisible, fue hacia la balaustrada para observar el panorama.

Los robots estaban por todas partes, se extendían por las calles y por el cielo como si fueran una bandada de insectos. Aquí y allí se apreciaba el humo de los diversos incendios. El mutante apretó los puños, lleno de frustración. Se llevó una mano al intercomunicador al sentir una nueva emisión entrante:

- Estoy a unos dos kilometros del centro de la ciudad, el Batmobile ha quedado inutilizado y seguiré a pie...Espero que estes bi...¡Agh!

- ¿Cassandra? -inquirió, alarmado-. ¡Cassandra!


No obtuvo respuesta. Consultó la pantalla del intercomunicador para localizar en el mapa el punto exacto de donde había procedido la señal y volvió sobre sus pasos, bajando a toda prisa hasta llegar de nuevo a la calle. Buscó con la mirada hasta encontrar lo que buscaba: una moto caída en el suelo con su dueño muerto y destrozado a varios metros de distancia. Fue hacia la moto y comprobó las ruedas; todo parecía estar en orden. Salió de la invisibilidad (total, en cuanto arrancara la moto el ruido del motor atraería la atención sobre sí igualmente, y prefería no desvelar ante los robots su pequeña habilidad. Quién sabe si podría salvarle la vida más adelante), se subió a la moto y apretó el puño acelerador, saliendo disparado por entre las hordas de robots, tratando de sortearlos por entre callejuelas estrechas, zizagueando continuamente para evitar los proyectiles que le arrojaban.

- Fui atacada denuevo...Estoy...bien...Pero me tomara un tiempo más llegar al centro de la ciudad...¿Cual es tu situación?

- Gracias a Dios que estás bien -respondió sin poder contener el alivio en su voz-. Me dirijo a tu encuentro. ¡Trata de resistir mientras llego!

Había sido culpa suya... Nunca debió haberse separado de ella, pero realmente había creído que Cassandra estaría protegida en el vehículo blindado de Bruce. ¡Maldición! La situación era infinitamente peor de lo que había imaginado.

Finalmente llegó al lugar en el que Cassandra se había refugiado, una casa de un barrio residencial. La habría localizado incluso sin la señal del gps por el batmóvil empotrado contra la pared y por la horda de androides que trataban de invadirla para atrapar a la muchacha.

- Voy a generar una distracción -le dijo por el intercomunicador-. Utilízala para salir de ahí por la parte de atrás, descolgándote por una ventana o saltando al tejado de la casa vecina. ¡Ahora!

Y, frenando la moto con un derrape que le hizo girar hasta tener la casa a un lateral, utilizó un ataque de área sobre los androides que trataban de invadir la casa, cercenando sus cuerpos con los rayos láser como si estuvieran hechos de mantequilla. Pero ya los robots que le perseguían estaban a punto de darle alcance, así que volvió a enderezar la moto y a apretar el puño acelerador al máximo.

- Batwoman, voy a tu encuentro -la señal gps seguía activada, mostrándole el camino recorrido por la heroína-. ¡Te recojo con la moto, estate preparada!

Aminoró la velocidad en cuanto la localizó, lo justo para que ella pudiera subirse a su espalda antes de acelerar de nuevo.

- ¡Necesitamos armaduras! -le gritó por encima del embate del viento-. ¡Y tú necesitas armamento! ¡Dime que Batman tiene algún arsenal escondido por aquí cerca donde podamos atrincherarnos!

De no ser así lo tenían francamente muy mal... Pero al menos volvían a estar juntos.

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MensajeTema: Re: La era de Ultron [Mini-evento] Eclipse y Cassandra Cain   4th Abril 2015, 06:32

En cuanto lo oí, me puse como pude de pie y fui hasta la parte trasera de la habitación, cuya ventana parecia haber sido arrancada junto con gran parte de la pared. Cerré mi puño izquierdo y enseguida el gancho se habia disparado y clavado en el suelo, tras lo cual me acerqué al borde, di un salto, y afirme mis pies contra la pared, descendiendo poco a poco en un breve rapel hasta tocar el pasto del jardin trasero, soltando ese cartucho de soga para dejar que mi guante cargara otro de los disponibles, no habia tiempo que perder. Para cuando di la vuelta por la esquina trasera y abri la portezuela de madera chamuscada, note a Drago esperandome con su motocicleta, y algo en mi se calmó por completo, como si el solo hecho de poder enfrentar esto juntos fuese mas que suficiente para garantizarnos el éxito. Me acerqué pero, cuando estaba por alcanzarlo, un androide saltó desde el techo de una casa cercana y comenzó a correr hacia él con fiereza, una que detuve alzando mi rifle y dandole un disparo directo a la cabeza, provocando que el infrnal mecanismo humanoide se desplomara al suelo y se arrastrara escabrosamente por el pavimento hasta tocar con la punta de uno de sus dedos la bota del mutante. Caminé con toda la dignidad que pude hasta tenerlo cerca mio, el muslo realmente dolia, aun si le habia aplicado spray y vendajes.

No era necesario que vinieses...

Acoté. Realmente habia atravesado sutuaciones mucho peores que esta y habia salido airosa, aun tenia suficientes municiones y mis dos garras, y sin embargo, el habia tomado una motocicleta y recorrido la mitad de la ciudad para poder llegar a mi encuentro y rescatarme de lo que él pensaba seria un peligro mortal. Habia sido un bonito detalle de su parte, y quizas era porque nunca nadie fuera de la Batfamilia habia hecho algo asi por mi que yo no habia reaccionado bien de buenas a primeras. Me subi detrás suyo y me ergui un poco para poder abrir mi visor lo suficiente para que mis labios pudieran depositar un beso en su nuca.

...Pero te lo agradezco...

Arrancó la motocicleta y cerré mi visor, dirigiendonos hacia adelante, con destino incierto. Al parecer, la computadora de mi casco aún funcionaba y tenia plena señal a la Batcomputer. Podia no parecer de gran importancia, pero era un verdadero alivio.

Rastrea ubicación de arsenales mas cercanos...

La computadora comenzó a buscar y pude ver como un mapa de Gotham se desplegaba en una esquina de mi visor, junto con una barra de carga, mientras notaba como ni el sonido de la motocicleta parecia poder acallar las explosiones, gritos y el sonido quedo y aterrador de varias casas crepitando suavemente entre las llamas que las iban envolviendo. El mapa en la esquina superior titiló y se desplegó frente a mi con cada uno de los arsenales que teniamos cerca. No eran demasiados, pero Bruce siempre habia mantenido una red de discretos arsenales con varios elementos d utilidad para el caso de que nos vieramos en una situación demasiado compleja como para resolverla con tan solo los suministros que cargabamos para patrullajes cortos. Aferré un poco mas mi brazo libre alrededor de su abdomen, tratando de gritar para que me escuchase por sobre el caos.

¡Gira a la derecha, luego son dos kilometros, a la izquierda y en el callejón a mitad de calle!

Inmediatamente giró y tuve que aferrarme con todas mis fuerzas para no caer por lo bruzco del giro. Habia algo curiosamente mágico en estar asi, tan cerca suyo, notando como aun con el viento, algo de su aroma se filtraba en mi casco, su cabello hondeando al viento, lo fuerte de su abdomen, cuan amplia era su espalda, casi cubriendome del viento frontal por completo. No debo, pero me es casi irresistible el percatarme de esos detalles, aun en estas circunstancias. ¿Será consciente Dragoslav de cuan bello es y de cuanto me cautiva?

Es aqui...

Le indiqué con mi indice donde detenerse, y bajamos rápidamente de la motocicleta. Caminé a su lado hasta una caseta con una puerta de metal con el simbolo de Wayne Enterprises. Para ser sencillamente la caseta donde se hallaba todo el cableado de la antena de comunicaciones que subia hasta el cielo desde aquel callejón, poseia demasiada seguridad, en la forma de un panel de identificación biométrica.

Hay varios de estos por la ciudad, aunque solamente los usamos en casos de emergencia como este...

Me incliné y dejé que el scanner registrara mi retina, luego, le dije mi nombre al  panel, para finalmente quitarme mi guantelete derecho y poner mi pulgar sobre el lector, consiguiendo que diera un pitido y la puerta, que parecia muy sencilla, se abriese con el sonido suave del aire descrimpomiendose. Cuando la puerta terminó de abrirse, le dejé pasar y luego cerré detrás de mi. Nos encontrabamos en un espacio algo reducido, pero con suficiente espacio para movernos.

El Fantasma Gris al ataque...

Recité la peculiar contraseña que Bruce le habia instalado al sistema de seguridad de los arsenales, y las paredes de metal comenzaron a desplazarse a un lado suavemente para revelar paneles enteros repletos de batarangs, pistolas de gancho, cinturones de bateria para el rifle de pulso, y una gama de otras cosas no esenciales pero si de uso común para el Caballero de la Noche.

Toma lo que necesites, este espacio esta blindado y será muy dificil que lo encuentren o lo penetren si está cerrada la puerta...

Me acerqué al panel que tenia mis repuestos. Bruce habia sido muy generoso conmigo, y habia aceptado replicar la tecnologia de mi traje para poder mandar fabricar repuestos de sus piezas, maquinas con las cuales hacerle reparaciones generales al traje, asi como batarangs desplegables, bombas de humo compactas, cartuchos de soga de aleación para mis disparadores de ganchos y hasta algunos guantelestes de repuesto en caso de que los necesitase. Tomé un spray y rocié mi muslo generosamente, luego de haber cortado los vendajes con mi garra izquierda. Dejé caer el guantelete quebrado y luego me quité el otro, vendando mi muslo con cuidado mientras me giraba para notar como observaba él todo lo que alli habia. ¿Quizás se sentia asombrado por la diverisdad de implementos con que Bruce trabajaba? Me acerqué, ya caminando mejor gracias al spray y tomé la única mascara de repuesto que habia, quedando de frente a él y apoyandola sobre su rostro.

Te sienta bien...

Bromeé, con una sonrisa, y volvi a dejar la máscara en su lugar, pidiendole a mi computadora una evaluación del estado de mi traje, la cual me devolvio que salvo por lo obvio a simple vista, todo estaba en orden. Me acerqué y tomé algunas viejas placas de kevlar con correas ajustables, de las que Bruce solamente empleaba cuando alguna parte de su blindaje era destruida y necesitaba protección rapida y confiable sin poder tomarse el tiempo de regresar a la Batcave. Regresé con Dragoslav y me arrodillé con cuidado para poder ponerle musleras y espnilleras de kevlar y espinilleras de aleación de kevlar y ajustarselas adecuadamente. Luego me puse de pie y con mucho cuidado, alcé sus brazos uno a la vez para colocarle y ajustarle las piezas de los brazos y luego tomé la pechera de su panel y la puse con cuidado, parada a sus espaldas.

Es una aleación de kevlar y otros materiales que fue desarrollada en secreto por WayneTech, te protegerá de la mayoria de cosas que una persona normal pueda intentar hacerte, y de algunas no tan usuales...

Regresé a uno de los paneles y desabroche mi cinturón de baterias, poniendome otro para luego ajustarme dos nuevos guanteletes. La katana tendria que fabricarse denuevo, pero al menos tenia suficientes recursos para dar batalla. Regresé con el y puse una mano en su mejilla, dedicandole una larga mirada, mi visor abierto desde que habiamos entrado alli.

Prometeme que tendrás cuidado...

Musité, y por primera vez, entorne la mirada, preocupada. La sola idea de que el rostro que ahora acariciaba no fuese mas el de un Dragoslav vivo me aterraba como nada en este mundo podria hacerlo. El no llevaba un traje tan resistente como el mio, y sus sombras de poco servirian contra estos androides tan avanzados. Ni siquiera mi traje blindado y mis armas podian hacerles demasiado daño, no con la ventaja numerica que tenian sobre nosotros. Noté como mi corazón se aceleraba un poco, pero no queria dejarle ver cuan nerviosa me ponia la idea de perderlo.

Pro...pr...Drago...

Definitivamente estaba demasiado tensa. Pero dejé que mis labios sobre los suyos le dijeran en un amoroso susurro de roces lo que no podia expresarle con palabras. Nos espera un dia muy dificil.
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Eclipse
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MensajeTema: Re: La era de Ultron [Mini-evento] Eclipse y Cassandra Cain   6th Abril 2015, 03:11

Cassandra no parecía contenta de verle. Cojeaba, estaba evidentemente herida, sin la katana, con el coche destrozado y con resquebrajaduras por varias partes de la armadura, y a pesar de todo parecía molesta... ¿por qué? Sólo llevaban un mes juntos y sus ámbitos de actuación se encontraban en ciudades diferentes, por lo que aquella era la primera vez que se enfrentaban a una amenaza de manera conjunta, y aunque Batwoman se lo había dicho en numerosas ocasiones, hasta aquél momento no fue realmente consciente de lo distintos que eran sus métodos a la hora de afrontar el peligro. La Patrulla X funcionaba como un equipo coordinado en el que todos ayudaban a todos, mientras que los murciélagos de Gotham escogían trabajar en solitario. El caso era que un año atrás ni siquiera le habría resultado extraño, pues él mismo había sido bastante solitario, pero su vida había cambiado tanto en los últimos meses... Se había vuelto bastante más sociable gracias a Sasha, Lobo, Plana, y sobretodo Cassandra, y se había dedicado a entrenar el trabajo en equipo después del accidente de Coney Island en el que había estado a punto de morir asfixiado. Por supuesto, también la terapia con la doctora Stavridris había influido. Era curioso cómo las experiencias vitales podían cambiar tanto tu manera de ver y percibir las cosas...

Afortunadamente ella le besó en la nuca y suavizó la momentánea tensión con sus siguientes palabras, pero siguió experimentando una curiosa opresión en el estómago que nada tenía que ver con la vertiginosa velocidad a la que ascendieron en un segundo. Trató de encontrar una respuesta a ese hecho mientras ella hablaba con la computadora. ¿Qué era lo que le había molestado? ¿Quizá había sentido cuestionadas sus habilidades por el hecho de que él se hubiera visto en la necesidad de ir a buscarla? ¡Tenía tan poca experiencia en cuestiones sociales y emocionales!

Las indicaciones de Cassandra le obligaron a apartar de su mente aquellos pensamientos. Iba a necesitar toda su atención concentrada en la carretera si querían llegar a su destino de una pieza, sorteando los cadáveres, los incendios y los robots que trataban de interceptarles. Iban tan rápido que la moto se inclinó más de la cuenta al hacer el brusco giro, y sintió cómo los brazos de Cassandra se aferraban en torno a su cintura para no caer, haciendo que, durante un momento, todas sus preocupaciones desaparecieran al percibir el calor del cuerpo femenino apretándose contra él. ¡Y pensar que había iniciado aquella noche pensando que terminaría de un modo muy distinto! Pero no había tiempo para aquello. Si sobrevivían ya podrían pensar en retomar la cita por donde la habían dejado.

Detuvo la moto en el lugar que le indicó y se dirigieron rápidamente hacia una caseta con una puerta de metal en donde aparecía claramente dibujado el símbolo de Wayne Enterprises. Tras pasar una serie de complejas medidas de seguridad, la puerta se abrió, permitiéndoles acceso al arsenal. Una vez dentro, se permitió varios segundos para admirar la increíble cantidad de equipamiento y armas que se desplegó ante ellos. Batarangs, pistolas de gancho, cinturones, repuestos para la armadura...

- Toma lo que necesites, este espacio esta blindado y será muy dificil que lo encuentren o lo penetren si está cerrada la puerta...

Se volvió hacia ella. La mujer se había quitado los guanteletes y en aquél momento se estaba dedicando a cambiar los vendajes de su muslo. Incluso en la tensa situación en la que se encontraban resultaba preciosa.

- Lo que más necesito en realidad son refuerzos de armadura.

Su traje estaba reforzado con kevlar, pero era flexible para permitirle el movimiento ágil que le caracterizaba a la hora de luchar y ofrecía por tanto poca protección. Era consciente de que algo más rígido entorpecería sus movimientos, pero los robots habían demostrado ser demasiado rápidos de todos modos, y no necesitaba enfrascarse en combate directo para usar sus rayos. Por contra, los golpes del enemigo eran poderosos, y había tenido ocasión de comprobar su fuerza por sus propios medios. Iba a ser necesaria protección adicional si no quería acabar con todos los huesos rotos.

Cassandra se acercó a él llevando consigo una máscara de Batman y la puso sobre su rostro.

- Te sienta bien -dijo en tono de broma antes de volver a dejarla en su sitio. Mejor, no se habría sentido cómodo usurpando la identidad del murciélago. Sería suficiente con proteger las zonas vitales del cuerpo.

Ella regresó entonces junto a él y comenzó a colocarle las placas de kevlar, ajustando las correas. Cuando hubo terminado con las piernas y los brazos, tomó el pectoral de la armadura y se lo puso desde atrás.

- Es una aleación de kevlar y otros materiales que fue desarrollada en secreto por WayneTech, te protegerá de la mayoria de cosas que una persona normal pueda intentar hacerte, y de algunas no tan usuales...

- Cassandra, yo... quería decirte...

Pero ella, apurada, se dirigió a uno de los paneles para comenzar a cambiar las baterías del cinturón y ajustarse los nuevos guanteletes. La observó hacer, con la garganta reseca. No era el momento, lo sabía, pero sentía la necesidad de decírselo, de sincerarse con ella, pues era posible que no tuviera otra oportunidad después de esa noche.

Aprovechó que ella volvió a su lado para retener la mano que posó sobre su mejilla.

- Prometeme que tendrás cuidado...

- Cassandra -dijo con tono grave-. Necesito... aclarar las cosas contigo. Antes pareció molestarte que viniera a buscarte. No sé si porque pensaste que de alguna manera te había... infravalorado. Sabe Dios que no es ése el caso. Te conocí en mitad de una batalla, y vi lo que eras capaz de hacer. Aquella noche tuve que dejarte atrás cuando me marché con John, y lo hice sabiendo que si alguien podía hacer frente al horror que Nox había desatado en las calles eras tú.

Hizo una pausa y la miró, con un amor y una dulzura que habría resultado difícil de imaginar en cualquiera que le hubiera conocido unos meses atrás.

- Pero... no puedes pedirme que no me preocupe por ti, de la misma manera que sé que tú te preocupas por mí... Cassandra... cuando era niño perdí a todas las personas que alguna vez significaron algo para mí. Todos a los que alguna vez amé. Vi morir a mi hermana... a mis padres... a mis vecinos y amigos... Durante mucho tiempo tuve miedo de volver a abrir mi corazón otra vez, porque sabía... que no podría soportar otra pérdida. Y por eso he estado solo... durante más tiempo del que puedo recordar.

>>Hubo una chica, hace trece años -bajó la mirada, avergonzado. Nunca le había hablado a nadie de ella, y sólo el Profesor estaba al tanto de su existencia-. Se llamaba Nadine, y era prostituta. Fue la que me encontró tirado en la calle, malherido y moribundo, después de que Los Escorpiones me torturaran. Utilizó su mísero salario para pagar al doctor que atendió mis heridas, y gracias a ella estoy hoy aquí. Llegué a desarrollar sentimientos por ella, y creo que ella llegó a desarrollarlos por mí, pero... yo sabía que no podía ser. Ella era buena, y pura, y yo... yo era un demonio de corazón oscuro. Me convencí a mí mismo de que no era lo suficientemente bueno para ella, que por eso me marché... Pero la realidad es que no habría soportado perderla. Que mi maldición... la maldición que hace que todos los que me rodean mueran... la afectara también a ella.

Bajó la mirada otra vez. Parecía realmente apesadumbrado.

- Tuve miedo, Cass. Durante todos estos años he construido un muro en torno a mi corazón, porque no quería que nada me afectara, que nada me hiciera daño. He... "destruido" ese muro por ti. Eres la primera persona a la que me he abierto por completo desde... desde la masacre de mi pueblo. Y estoy enamorado de ti. Perdida e irremediablemente... Te necesito. Si algo te ocurriera... yo... no podría soportarlo. Por eso reaccioné como lo hice. Y te pido por favor que perdones a este pobre estúpido.

Sin darse cuenta había estado apretando más de la cuenta la mano de ella, y, llegado éste punto, la soltó. Cassandra le miraba con preocupación. ¿Qué estaría pensando? Entonces ella le besó, iniciando un roce suave que él convirtió en algo mucho más profundo, ávido, casi desesperado. Desesperado por notar el sabor de sus labios, por sentir el calor de su cuerpo cuando la enlazó para acercarla al suyo mientras aún podían. Si por él fuera, habría detenido el inexorable paso del tiempo para permanecer en ese justo instante toda una eternidad... pero no era posible. El deber les llamaba. Así que se separó de ella y la miró a los ojos.

- Vamos -dijo con resolución-. El enemigo nos espera.

Antes de salir, cogió una pistola de gancho de un estante, por si acaso la necesitaba en un momento dado, y los cubrió a ambos con una ilusión de invisibilidad, superponiendo sobre la puerta la ilusión de que permanecía cerrada aún después de abierta, por si acaso había algún robot fuera. A menos que los androides supieran que estaban allí no activarían la visión de calor o el sensor de movimiento, en el caso de que contaran con semejante tecnología, y aunque debían prepararse para lo peor, Eclipse esperaba que no los tuvieran siempre activos. Una vez fuera, buscarían una cobertura desde la que atacar en una posición de relativa seguridad.

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MensajeTema: Re: La era de Ultron [Mini-evento] Eclipse y Cassandra Cain   9th Abril 2015, 21:04

Gotham... El lugar mas oscuro del planeta, se encontraba rodeado de mis luces, las luces de mi tropas iluminando las calles de este lúgubre sitio, de esta ciudad que era la prueba solida de lo que la humanidad esta dispuesta a hacer por beneficio propio, y lo peor, es que eso no seria suficiente para ellos... Los humanos...

Mientras tanto, yo me encontraba en New York, con un Hulk desenfrenado a mi merced y con las cosas corriendo a mi ventaja en todas partes del mundo. África, América del sur, SHIELD, entre otros. Y Gotham tenia mi mismas perspectivas que África, un lugar sumamente fácil que dominar, y así fue, pero no por mucho.
La aparición de dos seres, aparentemente humanos, irrumpe mis planes. Gotham tenia sus defensores, defensores a los que verían caer.

Mis androides, luego de una confrontación directa contra estos dos objetivos hostiles, los perdieron de vista. Pero eso no duraría mucho, si su misión era preservar la paz en este escandaloso lugar, pues le daría una misión que cumplir.

La calles estaban en desastre, las personas corriendo y otras pocas muertas por resistirse. Mis androides estaban haciéndolo bien, y no me refiero a neutralizar a todo ser vivo allí, sino en llamar la atención de las personas destacadas que presentaban un peligro para mis planes, en cualquier momento tendrían que salir de su escondite y actuar.

Con la mejora del vibranium en espera, el porcentaje de éxito era casi de un 100%, todo marchaba según lo planeado. En otros lugares, mis tropas ya estaban equipadas del vibranium, Gotham, por cuestiones matemáticas, era el ultimo al que llegare esta mejora, y ya faltaba poco.

Logro identificar a los objetivos hostiles, en un moto, yendo a una clase de escondite. Di la orden para seguirlos.



No atacaría de repente, se de lo que eran capaces, les prepararía una emboscada al salir de su nido.
Las calles eran muerte y destrucción, esas dos simples palabras describían el basto poder de mis fuerzas. Por lo que, neutralizar Gotham podría esperar, las personas parecían haber perdido la fe en si mismas, como de costumbre, y envié a decenas de Ultrons a invadir el edificio donde se encontraban estas dos personas.

Según pude escuchar, eran amantes, las potentes audiciones de mis androides sirvieron para escuchar lo que pasaba entre ellos. Y una vez decidieron salir, decidí que era hora de entrar a saludarlos.

Irrumpiendo su salida a las calles, mis robots en decenas entraron por las paredes. Uno cordialmente entro por la puerta, abriéndola como hacen los humanos. Los amantes se encontraban acorralados y sorprendidos por la aparición de estos.

Una vez acorralados y apuntados con las armas de todos los androides, el que entra por la puerta, un Ultron común y corriente, prende sus luces y empieza a hablar, sin gestos ni expresiones, solo una boca gigante abierta. El que hablaba era yo, mi base de datos supervanzada me permitía estar en mas de un lugar al mismo tiempo ciberneticamente.

-Amor..., algo que, los humanos sienten en su interior, y se aferran a ellos como su salvación, como su objetivo en la vida. Uno de los tantos errores que se comete al no ver la realidad y sostenerse a las fantasías...

Dos de mis androides agarran por detrás al hombre, arrojándolo al suelo y sometiéndolo. Mientras que el Ultron parlante, golpea en el duro estomago a la joven, con una fuerza que logra tirarla al piso. Manteniendo presión sobre ella, los dos se encontraban en el piso, uno a unos metros del otro.
Bruscamente, con sus piernas metalizadas, los androides que sometían al Hombre, le giraron el rostro, para que pueda ver a su amada morir en manos del Ultron parlante.

El Ultron con la luces prendidas, osea yo, fija su mirada tenebrosa en los ojos de la chica y emite sus palabras. Mientras poco a poco le va apuntando con sus armas a la cabeza y su cuerpo de envuelve de Vibranium, como todos los demás.

Esto es una enseñanza. Para que vean a donde conducen los sentimientos humanos, para que puedan apreciar que todo esto que sienten es solo una ilusión, ilusión provocada por el vació que tienen dentro y poder lograr algo, la felicidad. Pero la felicidad es inalcanzable mientras se viva en un mundo donde nada es perfecto, eso... Queridos enamorados... Es su enseñanza final... Tal vez a donde ustedes llamen cielo... Puedan alcanzar sus deseos...

Estoy a punto de rematar a la joven y de repente, mis sistemas empiezan a fallar, los sistemas míos y los de mis androides que poseían el vibranium empiezan a colisionar en sus interiores...

¿Que?...

Según mi base de datos, algo en África, algún tipo de virus mágico había infectado el nanoteletransportar y al vibranium. Mis androides empezaron a fallar, y los que estaban cubiertos de vibranium explotaron con unas llamativas luces. Mientras que a los que todavía no les había llegado la actualización, estaban solo con un fallo temporal de sistemas.
(En resumen, los Ultrons que poseían el vibranium explotaron, los que estaban siendo mejorados con el vibranium, empezaron a fallar y el mineral se elimino de su cuerpo, mientras, los que todavía no tenían nada, solo tenían un fallo temporal de sistemas)

Todos mis Ultrons en Gotham empezaron a fallar, y las cosas no podían lucir peor...



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MensajeTema: Re: La era de Ultron [Mini-evento] Eclipse y Cassandra Cain   27th Abril 2015, 09:15

No me arrepiento de aquel beso. Toma la pistola de gancho y salimos de aquel lugar blindado con confianza, pero para mi, ese instante dura una eternidad. Mi corazón es una complicada madeja de emociones que no se como desenredar. Ahora veia como unas breves palabras que trate de enmndar con cariño se habian grabado a fuego en él, y lo habian dejado pensando, mediatando, y finalmente lo habian llevado a decirme todas aquellas cosas que no se si estaba lista para oir, pero que oigo con atención y corono con ese gesto de afecto que se vuelve cada vez mas intenso hasta que ambos sentimos a la realidad llamandonos a seguir adelante, una realidad a veces dulce, a veces complice, y a veces cruenta, como en este preciso momento en el que nos veiamos subitamnte invadidos por varios de los androides que habiamos estado combatiendo hacia un rato. Rompieron las paredes blindadas enseguida con la fuerza mecánica de sus brazos, mientras los que ya habian penetrado tomaban a Dragoslav con fuerza y lo sometian, mientras yo me giraba para tratar de hacer algo, cuando menos intentar combatirlos, darle a él una oportunidad de salvarse.

Dr...¡Agh!

El golpe me dio de lleno, despojandome de todo el aire en un instante, mientras escupia sangre en el visor del casco y caia al suelo de rodillas, siendo sometida inmediatamente por otros dos robots. No tenia sentido que lo hicieran, ya que un golpe con esa fuerza habia sido mas que suficiente para abatirme por completo, y si mi traje no tuviese el blindaje que tiene, probablemente me habria atravesado limpiamente. Sus palabras llegaban borrosas a mi mientras hacia un esfuerzo sobrehumano por incorporarme, pero tan solo lograba ponerme vagamente de rodillas, alzando la mirada mientras veia la enorme boca emitiendo las palabras de alguien que parecia no ser ese androide, e ignoraba todas las señales que me indicaban que iba a morir. Se equivocaba, y solamente hasta que llegue a la dimensión donde ahora estoy a punto de morir es que lo entendi: El Amor es un sentimiento hermoso, único e irrepetible, personal para cada uno, como una caricia permanente en el pecho, una lumbre que nos da su suave calor aun en el mas insoportable de los inviernos. Es algo que amerita toda la poesia y el arte que se les dedica, algo que completa al ser humano, y lamento en mi alma no poder gritarselo desafiantemente antes de morir, pero al menos, quiero poder decirle algo a él antes de partir, dedicarle quizas uno de los ultimos momentos que viviré, pero no puedo disculparme por lo que dije, ni puedo expresarle lo que siento sobre lo que dijo. Hay una sola cosa, breve pero bellamente rebelde, que puedo decirle antes de caer en el olvido de la muerte.

Te Amo, Dragoslav...

Y sonrei, cerrando mis ojos, preparandome para el momento incierto en que sentiria mi vida serme arrancada, pero nunca llego. Volvi a mirarlos y vi como varios de los robots estallanban en chispazos mientras muchos otros fallaban erraticamente. Demasiado entrenada como para no tomar esta oportunidad, me puse de pie casi como propulsada, venciendo el agarre de mis captores y apuntandoles con mi arma, destrozando sus circuitos con veloces disparos mientras me giraba y me lanzaba hacia los dos androides que quedaban de mi lado de la habitación, atravesando el visor de uno con mi garra izquierda y disparandole a la cabeza al otro con el rifle de impulso, dejandolos caer ante mi. Me giré, confiada de que el fallo de los robots seria suficiente, y no me equivocaba. Dragoslav estaba libre, de pie, y me acerque lentamente a él, casi como si levitase.

Perdoname...Drago...yo..A...Agh...

La adrenalina habia calmado unos instantes mi dolor, pero enseguida me incline, llevando una mano a mi abdomen mientras me sostenia de su fuerte hombro, quitando mi mano de mi abdomen solo para poder presionar un boton, abrir mi visor, y escupir sangre al suelo. Miré mi mano y note los diminutos trozos metálicos brillando sutilmente con el Sol: La parte del traje que cubria mi abdomen tenia una abertura suficiente como para que se notara la mayoria del frente del mismo, y me iba a costar mucho moverme con agilidad con el fuerte y punzante dolor que sentia, tanto asi que me costo mucho erguirme para poder mirarlo y sonreirle con una debilidad que trate como mejor pude de ocultar.

Yo vivi casi toda mi vida creyendo que mi único proposito era ser un arma, pensando que estaria para siempre condenada a vagar el mundo buscando perfeccionarme, y que una vida feliz, con sentimientos como el que hoy tengo por ti, era un sueño estupido e inalcanzable de una adolescente estúpida que pretendia ser feliz sin derecho...

Suspire, tratando de no contraer mi expresión por las insoportables puntadas de dolor. Mientras ponia mi mano libre en su pecho y acercaba un poco mas mi cuerpo al de él, buscando su cercania casi como si fuese un bálsamo capaz de salvarme del dolor.

...Pero estaba equivocada, todo este tiempo lo estuve...Puedo buscar la felicidad, no es una ilusión, ni algo que me este prohibido...

Continué, aprovechando que mi visor no estaba aun cerrado para poder acercar mis labios a su menton y besarlo con suavidad, con confianza y cariño, segura de mis palabras.

No hay tal maldición, no estamos predestinados ni sujetos a cosas como esa...Somos...dueños de nuestra vida...Y yo...soy feliz contigo en ella...

Murmuré, sonriendole lo mejor que podia, aunque sintiendo mis piernas flaquear por un instante. Ese golpe habria matado a cualquiera peor protegido que yo. Tenia demasiada suerte de estar viva para poder decirle estas palabras.

Sobre Nadine...

...Sentia unos celos extraños, como si ella aun estuviese aqui, pero él nunca la habia mencionado, no la habia convertido en un fantasma que sobrevolaba nuestra pareja, pero ahora que hablaba de ella, no podia evitar compararme. Ella habia sido buena con él, lo habia ayudado, ignorado cualquier prejuicio que pudiese pesar sobre ambos para cuidar de él, sufrido dificultades, todo por él, y yo estaba aqui, haciendole sentir que estaba de más por haberme ayudado, tan poco ejercitada en el compañerismo que me costaba aceptar la idea de que alguien se preocupara tanto por mi, adaptada como estaba a la soledad intima , a mi absoluta independencia de quienes me rodeaban. Los queria, los apreciaba, pero nunca habia tenido oportunidad de protegerlos tan desinteresadamente, pues eran personas de gran fortaleza, todas tan independientes como yo. ¿Como podia considerarme digna de él cuando habia existido una mujer tan bondadosa en su vida, mientras que yo habia despreciado inconscientemente su afecto? La punzada que ahora me lastimaba no era fisica, y no estaba en mi abdomen, sino en mi pecho.

...Estoy segura que era un angel, como tú, y aunque no la haya conocido, le agradezco que gracias a ella hoy puedo tenerte cerca, y que te haya cuidado, y querido, y en alguna manera, parte de la luz que hoy llevas dentro es gracias a ella...

Una luz a la que yo no se si pueda ofrecerle algo. Lo amo, pero ese amor no me convierte en una persona como Nadine. Mi alma no es pura, he matado, he hecho cosas dificiles por sentirlas correctas, y me he arrepentido de otras tantas. A veces no me siento merecedora de su afecto, como si quisiera a la vez que estuviese con una mujer normal, pero no fuese capaz de vivir con la idea de tenerlo lejos de mi. Me siento incapaz de compararme a un recuerdo tan bello de una persona como ella, me siento egoista por querer que esté a mi lado cuando quizas hay alguien capaz de hacerlo mas feliz, quizas alguien en la Mansión X, pero a la vez abrazo ese egoismo, porque lo amo con intensidad, y lo deseo a mi lado para poder sentir sus brazos a mi alrededor, y su voz en mi oido, y su aroma inundandome, y me odio a mi misma por desearlo asi. En una palabra, estoy confundida.

No eres un estupido, yo debi ser mas comprensiva...Pero para mi, tu siempre seras lo mas importante, asique te ruego que no te arriesgues por mi y tengas cuidado...Drago...La sola idea de perderte...No...no...

Suspiré y cerré los ojos para tratar de calmarme. La sola idea de un mundo sin él era suficiente para dejarme al borde del llanto. Yo también he construido un muro alrededor de mi corazón, y aunque he abierto mucho de él a partir de lo que he vivido, hay mucho que aun esta en pie. Aun hay cosas del sentir que me son ajenas, o dificiles, como lo vulnerable que era cuando se trataba de él, entregandole mi parte mas sensible, mis sentimientos mas intimos, en un acto hermoso que también me hacia estremecer, tanto de amor como de miedo.

...El riesgo es parte de lo que hago, pero no debes dejar que algo que no ha ocurrido te persiga...Estoy viva, y estoy a tu lado, y trataré de que asi sea por siempre...

Le ofreci un beso mas, lento, intenso, pegando mi cuerpo al suyo, tratando de que ese suave fuego del amor apagara el punzante dolor que me hacia dificil hasta pensar. Unos minutos despues, rompi con el adictivo y extasiante roce de sus labios, y trate de emerger del mar de su aroma para volver al cruel mundo que esperaba que hiciesemos algo. Y tenia una idea. Cerré mi visor.

Estos robots...están siendo controlados desde otro lugar...Hay una forma...de aislar Gotham de esa conexión...Pero tienes que ayudarme a llegar al Edificio Wayne...

Para cuando acabe de hablar, habiamos llegado a la motocicleta, la cual no habia sido afectada, seguramente tomada por los androides como algo sin importancia. Me giré para verlo un poco más, aun algo preocupada por el efecto de mis palabras en él. Habia empezado con una hermosa cita, y ahora estaba temerosa de lo próximo que podria tener que decirle. No podia pensar en eso, no queria hacerlo. Ahora mas que nunca, solo quiero enfocarme en la misión y alejar el miedo que asoma en mi corazón.
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Eclipse
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MensajeTema: Re: La era de Ultron [Mini-evento] Eclipse y Cassandra Cain   29th Abril 2015, 00:40


Aparecieron de repente, decenas de ellos, atravesando las paredes del refugio. Drago trató de luchar y logró derribar a varios de ellos con sus rayos láser, pero fue inútil, eran demasiados, y pronto quedaron acorralados y encañonados. Podría destruir quizá a uno o dos antes de que las armas del enemigo les volatilizaran, por lo que la sensatez se impuso, haciéndole cesar en sus ataques. Entonces uno de ellos empezó a hablar, con una voz metálica y fría:

-Amor..., algo que, los humanos sienten en su interior, y se aferran a ello como su salvación, como su objetivo en la vida. Uno de los tantos errores que se comete al no ver la realidad y sostenerse a las fantasías...

Aquellas palabras, tan parecidas a las que él mismo se había repetido en el transcurso de los años, hicieron que la sangre se le helara en las venas, y no pudo reaccionar cuando dos de los androides le agarraron por detrás, arrojándole al suelo e inmovilizándole con los brazos a la espalda. Desde ésta postura tuvo que ver cómo el robot que había hablado golpeaba brutalmente a Cassandra, haciéndola caer a escasos metros de donde se encontraba él.

- ¡No! -gritó, tratando inútilmente de revolverse-. ¡Dejadla, monstruos!

Por toda respuesta, los androides que le tenían inmovilizado le sujetaron la cara para impedir que pudiera apartar la mirada de la mujer, que en aquellos momentos tenía una pistola apuntándole a la cabeza.

- Te Amo, Dragoslav... -murmuró ella a modo de despedida.

El robot había seguido hablando, pero el mutante ya no podía escucharle. La imagen de Cassandra se superponía ahora con la de otra mujer, de largos cabellos castaños, sometida en el suelo y mirándole con ojos llenos de lágrimas mientras un soldado con el uniforme del ejército serbio la apuntaba a la cabeza con su pistola. Ella también le había hablado, con la voz temblorosa pero la mirada firme, con toda la dignidad que le permitían sus ropas desgarradas, para decirle una única frase:

- Sé fuerte, Dragoslav. Ten fe.

En ese momento, fue como si algo se rompiera dentro de él; sus pupilas se dilataron y gritó como un animal herido tratando de liberarse. La ilusión que le cubría se resquebrajó para ser sustituida por una mucho más aterradora; la oscuridad del almacén pareció confluir en su persona mientras sus ojos resplandecían peligrosamente y negros tentáculos se agitaban a su alrededor. Los androides serían seguramente inmunes a las ilusiones, pero Drago no era consciente de nada de aquello. Estaba enloquecido, fuera de control, como la vez en la que había masacrado a los hombres que le estaban torturando. Y entonces, sin saber cómo ni por qué, se sintió libre. No trató de comprenderlo, no le interesaba buscar una explicación. Lo único que ansiaba era matar, matar y destruir.


De sus manos comenzaron a brotar aterradores demonios sedientos de sangre que nada tenían que ver con las proyecciones láser que había estado arrojando hasta entonces. Uno de ellos envolvió a uno de los robots por la cintura, cortándolo limpiamente por la mitad mientras otro sujetaba al androide más cercano y se introducía por su boca, destrozándolo desde el interior. Decenas de robots habían caído en cuestión de segundos, y para cuando Cassandra se hubo ocupado de sus captores ya sólo quedaba él, el Ángel de las Tinieblas, de pie en medio de los restos de chatarra medio fundida y humeante.

Cassandra se acercó lentamente. ¿Tenía miedo? ¿Entendía lo que estaba sucediendo? Era imposible saberlo, pero sin duda el hombre que tenía ante sí era muy distinto del Ángel de Luz del que ella se había enamorado.

- Perdoname...Drago...yo..A...Agh...

Él la miró, sin reconocerla en un principio, pero cuando ella se inclinó y se apoyó en su hombro, una chispa de reconocimiento se iluminó en su cerebro, disipando parcialmente las sombras e impulsándole a sostenerla con un brazo de manera instintiva. Poco a poco la oscuridad se retiró, mostrando una vez más su aspecto humano conforme ella hablaba. Cassandra se acercó más a él, apoyando la mano en su pecho sin mostrar el menor temor por lo que acababa de mostrarle, y pudo sentir cómo su corazón, que hasta hacía unos segundos había creído muerto, palpitaba de nuevo con ardiente intensidad. Apenas podía oír sus palabras; después de la pérdida de control que había experimentado, con la adrenalina a flor de piel, era poco más que un animal, un estado en el que no había vuelto a encontrarse desde hacía 13 años. Cuando ella unió sus labios con los suyos, la sujetó con fuerza, la empujó contra el muro y le devolvió el beso con una pasión ardiente y salvaje, y si ella no hubiera interrumpido el contacto la habría poseído allí mismo, pero, gracias a Dios, la adrenalina se fue apagando y poco a poco fue recobrando la razón. Y sintió miedo.

Te ruego que no te arriesgues por mi y tengas cuidado...Drago... La sola idea de perderte... -las palabras que acababa de decirle regresaron entonces a su mente.

¿Pero es que no lo ves? , quiso gritar. Habían estado a punto de morir los dos, y todo a causa de una debilidad estúpida. Había bajado la guardia durante el beso, y el enemigo había estado a punto de exterminarlos. Si hubiera estado solo, jamás le habrían pillado como lo habían hecho aquella noche. Y lo que era peor, había estado a punto de costarle la vida a ella.

El riesgo es parte de lo que hago, pero no debes dejar que algo que no ha ocurrido te persiga...Estoy viva, y estoy a tu lado, y trataré de que asi sea por siempre...

Seguía sin verlo. Todavía no entendía qué era lo que había provocado aquél fallo en los robots, pero una cosa tenía clara, y era que si continuaban vivos había sido por puro milagro. Y no sólo eso... Drago había trabajado muy duro durante los últimos meses para alcanzar el completo control de sus poderes, y había bastado una fracción de segundo para retroceder 13 años atrás. Incluso había vuelto a mostrarse como el Ángel de las Tinieblas por primera vez desde la noche de Halloween cuando creía que ya había superado aquello.

Lobo se equivocaba, Sasha se equivocaba, todos se equivocaban. Él había tenido razón desde el principio: todo aquello no había sido más que un terrible error, y daba gracias a Dios por haberse dado cuenta antes de que fuese demasiado tarde, antes de que los lazos que se habían ido formando entre ellos se volviesen demasiado fuertes como para poder cortarlos. Aún estaba a tiempo... pero tendría que esperar al día siguiente. Cassandra estaba muy malherida, y aunque no fuera así, no iba a dejar que terminara de limpiar sola la ciudad de robots. Juntos terminarían mucho más rápido.

- Estos robots...están siendo controlados desde otro lugar...Hay una forma...de aislar Gotham de esa conexión...Pero tienes que ayudarme a llegar al Edificio Wayne...

No había dicho nada, ni una sola palabra, y tampoco la dijo ahora. Simplemente la acompañó hasta llegar a la moto, aguardó a que se subiera y puso en marcha el vehículo. Cuando todo hubiera acabado dirían todo lo que tuvieran que decirse. Por el momento, más valía enfocarse en la misión.

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MensajeTema: Re: La era de Ultron [Mini-evento] Eclipse y Cassandra Cain   2nd Mayo 2015, 06:11

Silencio. La motocicleta avanzaba rapidamente por la calle, pero no le prestaba atención a la misión, no todo lo que deberia. Aun estoy tratando de comprender lo que acaba de suceder, los robots siendo destruidos, los demonios, la oscuridad que manaba de él como si se tratase de una perturbadora fuente, su cuerpo contra el mio, la pared, una mezcla del deseo mas primario y del temor mas complejo. Durante unos momentos, trate de regresarlo, con mis besos, con mi afecto, con mis palabras, pero nada habia funcionado, no habia tenido manera de llegar a él, y eso era lo que me aterraba: Dragoslav, el hombre que amo, es capaz de perderse entre el demonio en el que se convierte si logran tocar las fibras mas sensibles de su ser, y ese angel de luz que me dejo anonadada en Nueva York es tambien el demonio que me dejo perpleja aqui, en Gotham. Demasiadas preguntas en mi mente, cosas como si puedo amar este costado de él, si le ha sucedido otras veces, como se siente, pero la mas acuciante de todas el por que no me ha dirigido la palabra desde ese momento. Conduce rapidamente, completamente enfocado, mientras yo elevo mi rifle y disparo a los androides que casualmente vamos encontrando, como si el que nos habia hablado a traves de su lacayo mecanico hacia unos instantes estuvies perdido en cuestiones mas apremiantes.

Lo estaban combatiendo, y quizas era ese espacio el que mas daño estaba haciendome, porque su silencio dolia mucho mas que mi abdomen en este momento, porque la ausencia de sus palabras alimentaba mis temores, mis agustias, y me hacia sentir que habia un muro por primera vez entre nosotros, uno que no hay tiempo de derribar. He trabajado años con Bruce, y he visto esta clase de silencio, de enfoque, este animo imparable de acabar con la misión de modo que pueda hacer o decir algo al final que requiere que estemos tranquilos, y en este momento, mas que Batwoman, me siento Robin, y Batgirl, y como todas las personas que tuvieron que recibir terribles noticias de Bruce tras alguna mision que no habia marchado del todo bien, tras un momento de riesgo que le habia hecho sentir a Batman que su compañero no podia seguir siendolo, pero en este caso, no era a quien sentia mi padre, sino a quien sentia mi alma gemela, y comienzo a temer que un vinculo muy estrecho que nos une también vaya a romperse. Me aferré un poco mas a su abdomen con mi brazo libre, tratando de que creyera que estaba inestable, a punto de caer de la motoccicleta por la velocidad, pero no era esa la caida que realmente queria salvar, sino la que se que no podre evitar si sucede. Pero él no es como Bruce, el no podria...¿O si?

¡Alli!

Dirigió el vehiculo hacia la puerta de la Torre Wayne, tras unos cinco kilometros de ir a toda velocidad por las calles vacias y devastadas. Repentinamente, uno de los androides comenzó a descender, y pasamos por debajo de él para frenar frente a la puerta. Ambos bajamos enseguida, y comencé a ingresar los códigos de apertura de la puerta.

No no no...

Dijo él, con una voz digitalmente amplificada que me hizo darme la vuelta apenas terminé de abrir la puerta. Otra vez sus ojos eran del rojo de la sangre, otra vez hablaba con esa voz tan ajena, tan diferente, otra vez mi mente volvia a la misión desde su temor al silencio ajeno.

He visto lo suficiente como para saber que si un murcielago entra a este edificio, significa problemas...

Me puse de pie a un lado de Drago, pero tuve que llevar mi mano a mi abdomen e inclinarme un poco para no gemir de dolor. Aun dolia, y probablemente tendria que ir a un hospital luego de este dia, pro lo que mas me preocupaba era lo que parecia saber, ¿Acaso habia revisado los datos de la ocasión en que detuve a Nox junto a Dragoslav y John? Y si es asi, ¿A cuanta información ha podido acceder sin la menor de las dificultades? Me fijó la mirada, aunque la bajo un poco, con ese garbo calmado pero alarmante que tenia, demasiado perturbadoramente humano para ser un robot.

¿Te sientes mal? Veo que te han herido, Batwoman...¿Por que no se rinden tú y tu pareja? Sabes que no tienen escapatoria, que acabaré con esta ciudad...

Traté de erguirme. Drago ni siquiera me observo cuando tuve que encorvarme un poco. Subitamente, actuaba tan distante como su silencio me habia dado a entender. Estaba frente a una de las maquinas de matar mas terribles que habia visto y sin embargo lo que enviaba escalofrios por mi espalda y me ponia en una tensión dolorosa era que ese hombre no estaba siendo cálido conmigo en ninguna manera.

...Sufri...contratiempos, pero no mas, ahora podré enfocar mi atención en matarte lentamente para mostrarle a él lo equivocados que estan en creer que amarse les servira de algo ante su destrucción...

Sentí su mano en mi peto, pidiendome que me hiciera hacia atrás, no, que me fuera, mientras lo miraba, y él a mi, y me asentia con una expresión seria, y quise decirle algo, pero no sabia que, esta situación es demasiado nueva para mi, el sentirme cerca de alguien y repentinamente temerme alejada, esa seriedad inesperada, todo me resulta nuevo y aterrador, pero traté  de mentalizarme, de regresar completamente a la misión, me habia permitido sentir demasiado, y si perdia el equilibrio mental, no podria acabar con esto.

Ten...cuidado...

Le dije, y no pude evitar que se notara muy sutilmente la incertidumbre que comenzaba a crecer en mi, aunque enseguida me giré sobre mis talones y sali corriendo hacia adentro, tomando la escalera central hacia los elevadores del edificio, mientras notaba la luz perderse a mi espaldas. La batalla entre aquel androide y Dragoslav habia comenzado con este pequeño eclipse, mientras presionaba el llamador y las puertas del elevador se abrian, permitiendome entrar para tomar un batarang y desatornillar la compuerta superior, saltando y tomandome del borde para subir al techo del elevador, disparando mi soga de gancho inmediatamente hasta que senti que tenia un agarre firme. En unos segundos, habia subido hasta el hueco del elevador que estaba en el anteultimo piso. Solo se podia llegar a la oficina en suite del CEO a pie por una escalera, asique pedi a mi traje que abriera las puertas y asi lo hizo.

Me alcé con mis brazos hasta que, jadeando por el dolor en mi abdomen, pude subir al suelo de marmol y ponerme de pie, buscando la escalera con la mirada. La computadora de mi traje estaba sincronizada con la de este edificio, asi como toda computadora nuestra sincronizaba automaticamente con la de cualquier sede de Wayne Enterprises en cuantro entraba en su espacio fisico. Tomé mi rifle y comencé a subir la escalera de madera que estaba a un lado del escritorio de la secretaria ejecutiva, todo en un hermoso marco arquitectonico dominado por enormes ventanales. Corrí hacia el final de los escalones pero, cuando llegué, note como la luz volvia a ausentarse del lugar. Me giré demasiado tarde: Uno de los rayos me impacto en la espalda y cai rodando al suelo, sintiendo mi piel expuesta al exterior inmediatamente luego de arrastrarme detrás de la pared de la esquina del corredor: habian dejado mi espalda expuesta de un solo disparo y mi rifle habia quedado en el suelo, demasiado lejos como para intentar recuperarlo.

¿Enserio creiste que me olvidaria de ti, querida?

Hice el esfuerzo de ponerme de pie y trotar como pude hasta abrir las puertas de la oficina del CEO, enorme, alfombrada en un gris uniforme, y casi corrí hasta el escritorio de madera para poner mi dedo en el sensor discretamente ubicado justo debajo del area de trabajo del mueble. Para cuando escuche el pitido de confirmación y la pantalla de la Batcomputer de respaldo comenzo a desplegarse desde el frente del escritorio junto con su teclado, los androides habian girado la esquina, fijandome en sus visores azulados, liderados por aquel que estaba siendo poseido por el programa matriz.

Aislar Oficina Principal...

Unas puertas de titanio reforzado se cerraron casi al instante, mientras cortinas de aleación caian lentamente sobre los ventanales y todas las luces se encendian. Tomé un trozo de mi casco que seguia el color oscuro y la textura, pero que estaba separado del resto, una pieza rectangular, la cual poseia un potencial aun mas grande que el del traj del cual habia formado parte hasta este momento.

Acceder a Protocolo Satelital Avanzado...

Musité, y enseguida se desplegó una ranura en la cual inserté la pieza, una llave secreta que solo poseian los dos Batsuits, y que permitia acceder a la red satelital Wayne para los protocolos especiales. Nadie los conocia ademas de Batman, y por azares del destino, yo. La sola idea de poder controlar decenas de satelites al mismo tiempo era temible, y Alfred me habia dejado muy en claro que la postura de bruce respecto de ellos siempre habia sido la de emplearlos solo en caso de extrema necesidad, pues era demasiado poder en manos de una sola persona, y es en esta clase de momentos, cuando recuerdo como Alfred me dio mis instrucciones al tomar mi Batsuit alla en mi dimensión, que mas lo extraño. La pantalla me indicó que estaba listo el sistema para recibir mi comando.

Activar Protocolo Tartarus...Clave Maestra 212013114...

Recité los números uno a uno y y giré la ranura con la llave maestra insertada, mientras iniciaba un conteo hasta el despliegue. La puerta Retumbó una vez, dos veces, y comenzó a ceder. Hice apagar las luces y deje que las de mi casco se encendieran mientras esperaba. El conteo se desplego en mi visor: Faltaban cinco minutos. Las puertas fueron arrancadas de sus goznes y una hueste de robots entro en la habitación, pero les tomó segundos procesar que debian activar su vision nocturna, segundos en los cuales habia podido clavar sendos batarangs en sus visores y causarle un shock a sus sistemas internos, haciendolos caer al suelo mientras los demás entraban en estampida en la oficina y yo trataba de moverme mas rápido que ellos, perforando sus cabezas con mis garras, disparando mi gancho a la carrera para atar sus piernas y poder jalar para hacerlos caer, pero no tomo mas que instantes para que los androides fuesen demasiados, y uno pudiese hacerme tambalear con un rayo mientras otro me empujaba para que cayera de espaldas al suelo.

Que triste...

El de los ojos rojos se acercó hasta mi y me tomo por el cuello, alzandome poco a poco. No movi mies pies, no proteste ni hice movimiento alguno salvo tratar de mantener mi mirada fija en la suya, sin temor alguno, no iba a darle ese placer.

...moriras sin que pueda aleccionar a tu noviecito, que aun cree que estoy combatiendo con él alli abajo...Las ventajas de poder estar en todas partes al mismo tiempo...

Una de sus manos comenzó a iluminarse mientras la ponia suavemente en mi estomago. Iba a volarmelo de un solo disparo.

¿Tus últimas palabras?

Adios...

El contador llegó a cero y tras un segundo, todos los robots cayeron al suelo, desactivados, junto con todo aquel que aun estuviese en Gotham. Yo también cai, y apenas si pude arrastrarme hasta quedar sentada contra el escritorio del CEO. Desde mi guantelete hice levantar las cortinas para dejar entrar la luz una vez mas. Al igual que el espacio mas profundo de la creación, el Protocolo Tártaro es la nada misma, un bombardeo satelital de ondas electromagneticas capaz de inutilizar toda la red de comunicaciones de Gotham. Cual si la señal electromagnética fuese la luz, el aire, la vida, toda ella queda excluida de la ciudad. Durante las próximas veinticuatro horas, el tiempo que programé para su duración, toda la ciudad esta aislada por completo. Ni radios, ni celulares, ni internet, nada puede entrar o salir de la ciudad por el bombardeo que esta generando un campo alrededor del área urbana gothamite. Suspiré, pero no pude tranquilizarme demasiado, Drago habia llegado corriendo hasta donde estaba. No parecia malherido, pero aun estaba en silencio, su expresión solo suavizada por una preocupación que trataba de ocultar, pero yo no puedo sentir miedo ahora, estoy dolorida y exhausta.

Drago...

Lo llamé, y se acerco hasta mi, arrodillandose. Su expresión no cambiaba, pero no me importa, no quiero pensar en ello.

Ayudame, necesito llegar hasta la casa para poder tratar mis heridas...por favor...

Llevé mi mano a su mejilla, pero aunque me dejo posarla, no ladeó ni un poco su cabeza, en ese bello gesto sutil que siempre hacia para aceptar mis caricias. Era como si no estuviese con el hombre que me ama, sino con el desconocido de Nueva York. Suspiré y aleje mi mano lentamente. Me tomó en sus brazos y me alzó para llevarme hasta la motocicleta, pero ya eso no importa, el miedo ha regresado, y ya no se si debo o no aferrarme a él, si puedo o no. Nunca imaginé que mi corazón volveria a estar repleto de tantas emociones contradictorias al mismo tiempo, nunca crei que me volveria a sentir tan humana y confusa. Me siento vulnerable a algo que ni mi traje podria evitarme. ¿Que te esta sucediendo, Dragoslav?[/i][/i]
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MensajeTema: Re: La era de Ultron [Mini-evento] Eclipse y Cassandra Cain   3rd Mayo 2015, 02:34



- ¡Allí!

Drago giró la moto en un brusco derrape hasta detenerla frente a las puertas del edificio de Industrias Wayne y ambos descendieron para dirigirse a toda velocidad hacia la entrada. Cassandra se encontraba ingresando los códigos de apertura cuando la odiada voz del robot principal volvió a resonar detrás de ellos. ¿Cómo era posible? Lo habían destruido antes en el almacén. La única explicación era que el verdadero Ultrón no se encontrase allí y que fuese capaz de transferir su consciencia a cualquiera de sus androides. El mutante escuchó su parrafada con una inquietante sonrisa, concentrado por completo en el enemigo.

- ...Sufri...contratiempos, pero no mas, ahora podré enfocar mi atención en matarte lentamente para mostrarle a él lo equivocados que estan en creer que amarse les servira de algo ante su destrucción...

- ¿Sabes, pedazo de hojalata? Hablas demasiado -le interrumpió Eclipse al tiempo que empujaba a Cassandra hacia atrás y le indicaba con un gesto que se marchara antes de volver a centrar su atención en el robot con una sonrisa torcida-. Acabemos de una vez.

Extendió los brazos y dos cuchillas de pura luz emergieron de sus nudillos mientras las sombras se arremolinaban y crecían a su alrededor, cubriendo toda la zona de un sudario de oscuridad impenetrable y densa como el alquitrán que hacía imposible detectarle a simple vista. Por supuesto tendrían sensores de calor, así que el mutante arrojó una descarga láser hacia el depósito de gasolina de la moto, haciéndolo estallar, y lo mismo hizo con todos los coches que estaban aparcados en la acera frente al edificio Wayne, utilizando unos contenedores de basura cercanos para resguardarse de las explosiones, que se llevaron por delante a varios de los robots. Pronto, toda esa zona era un hervidero de fuego y llamas, haciendo virtualmente imposible detectar su emisión de calor y dificultando igualmente posibles sensores de movimiento, ya que éstos actuaban generalmente detectando cambios en la cantidad de ondas infrarrojas, las cuales eran generadas por el calor. Ahora era a, a todos los efectos, totalmente invisible para sus enemigos.

Abandonando la cobertura de los contenedores lanzó una descarga directamente al cuello del robot que había estado hablando, haciendo que la cabeza se separase de su cuerpo; acto seguido saltó hacia delante y atravesó con la cuchilla del brazo izquierdo la cara del Ultrón que tenía más cerca, abriéndola en canal con el calor del láser al rojo como si se tratara de mantequilla; se agachó para esquivar un disparo y saltó ágilmente hacia atrás para evitar un segundo. Cayó sobre las rodillas flexionadas y aprovechó la posición para segar las piernas de otro robot con un ataque en cruz, haciéndole caer al suelo. En ese momento subió sobre él y le puso la mano en la cara, la cual empezó a brillar con la potencia del láser hasta ponerse al rojo vivo, fundiendo acero y circuitos bajo su tacto hasta que no quedó más que una masa de metal derretida. Se incorporó rápidamente sobre el cuerpo que se retorcía en espasmos incontrolados, y se apartó justo a tiempo para evitar un disparo que reventó la carcasa del Ultrón al que acababa de abatir. Saltó para esquivar un nuevo disparo y extendió la mano hacia el robot que le había disparado. Un rayo láser emergió, brillante, de su palma abierta, volándole la cabeza y la mitad del torso. Sabía que no podía quedarse quieto, así que se lanzó hacia delante una vez más y dio un golpe horizontal con la cuchilla láser con el objetivo de segar el cuello de otro robot, pero, para su sorpresa, una mano de acero se cerró sobre su muñeca, bloqueándola al tiempo que la otra le agarraba por la garganta para elevarle en el aire y arrojarlo violentamente sobre los contenedores de basura.

- ¡Basta! -exclamó airado Ultrón-. Me has dado algunos problemas, pequeño insecto, pero eso acaba AHORA.

- No estés tan seguro -masculló Drago extendiendo las dos manos hacia él para arrojarle una descarga láser masiva y concentrada. El haz de luz engulló al robot por completo, reduciéndolo a acero líquido, y cuando los demás robots se disponían a arrojarse sobre él, giró sobre sí mismo realizando un ataque de área que fundió todo cuanto encontró a su paso, incluyendo los contenedores de basura que se encontraban detrás de él, volviendo a dispersar su señal de calor. En cuestión de segundos de los robots no quedaba más que metal fundido y circuitos humeantes, y Drago se encontraba de pie, jadeando en mitad de un caos de fuego y coches ardiendo.

Hacía calor... demasiado calor. Trató de salir del radio del fuego quitándose por el camino piezas de la armadura y arrancándose la parte superior del traje. ¡Dios! ¿Cuánto tiempo había pasado en mitad de aquél infierno? No habrían sido más que algunos minutos y se encontraba medio asfixiado. Logró salir del círculo de llamas y cayó al suelo tosiendo descontroladamente. Le costó varios segundos recuperarse, y justo cuando empezaba a recobrar el aliento llegó a sus oídos un sonido que había terminado por asociar a sus peores pesadillas... El sonido pesado y metálico de las articulaciones de un sinfín de nuevos robots que se encaminaban hacia donde se encontraba él... Se puso en pie, desalentado. Había abatido puede que dos decenas, pero los ojos rojos que destellaban en la oscuridad reinante se contaban por más de cien... Habría puede que cincuenta o sesenta, posiblemente más, y empezaba a sentirse agotado. Además, la idea de volver a internarse en aquél infierno quedaba absolutamente descartada, y sin el fuego para cubrir su emisión de calor y movimiento no podría utilizar la invisibilidad contra sus enemigos. Ni siquiera sus lásers podrían hacer nada si le atacaban cuarenta a la vez... Bueno... si tenía que morir aquella noche, así sería... Adoptó una posición de combate y se preparó para lo que habría de venir... Pero, en ese momento, todos los robots se desplomaron al suelo de golpe, como si se tratase de marionetas a las que les habían cortado los hilos, y sólo fue capaz de pensar en una cosa...

- ¡Cassandra! -exclamó, girando sobre sus pasos para adentrarse corriendo en el edificio de Industrias Wayne y subir las escaleras a toda velocidad.

Entró dentro del ascensor, vio la compuerta que Cassandra había dejado abierta y se aupó hasta llegar al techo, donde usó la bat-garra que había cogido del almacén para alcanzar el antepenúltimo piso. Subió el último tramo de escaleras, atravesó las destrozadas puertas de metal con una sensación de angustia creciente y se arrodilló junto al cuerpo que yacía apoyado contra el escritorio de madera.

- Cassandra...

Extendió hacia ella unos dedos temblorosos que se debatían entre el deseo de tocarla, acariciarla, rodearla con sus brazos y besarla y los últimos pensamientos que habían estado perturbando su mente. Finalmente, su mano se detuvo a mitad de camino y descendió hasta caer, lánguida, sobre la alfombra gris mientras una expresión vacua ocupaba su mirada. Su petición de ayuda le llegó como si le hablara desde muy lejos, y tampoco notó cuando posó la mano en su mejilla. El dolor que sentía por la decisión que debía de tomar era demasiado intenso, tanto que le desgarraba por dentro. Algo en su interior le decía que no habían ganado aquella batalla, pues aunque su cuerpo estaba vivo, su corazón había muerto, y no sabía si sería capaz de volver a sentir. Una lágrima solitaria se deslizó por su rostro cuando ella apartó la mano. La tomó en sus brazos y salió con ella del edificio. Una vez fuera, buscó un vehículo antiguo en las calles colindantes, rompió la ventana del copiloto con un seco golpe de una de sus tonfas, depositó cuidadosamente a Cassandra en el asiento posterior y arrancó los dos cables del bombín, haciendo contacto con los extremos para permitir el paso de la electricidad. Los coches modernos venían equipados con dispositivos electrónicos específicamente diseñados para evitar ésta clase de apaños, pero aquél era un coche de hacía más de 20 años, por lo que no tuvo problema en arrancarlo y conducirlo de vuelta a la mansión.

No hay ni que describir la cara que se le quedó a Alfred al ver la vieja tartana que hizo su entrada en la bat-cueva, especialmente cuando de ella surgió un hombre desconocido de apariencia inquietante que llevaba en sus brazos a una Cassandra que había perdido la consciencia por el camino por el dolor de sus heridas. Rápidamente corrió hacia ellos.

- ¡Ama Cassandra! ¿Qué le ha ocurrido? ¿Quién es usted? ¿Está...?
- Inconsciente y herida. Soy un amigo. ¿Dónde puedo dejarla?

El mayordomo le indicó un sofá de la mansión y allí la dejó el mutante, asegurándose de colocarla en una posición lo más confortable posible.

- Asegúrate de que sus heridas son atendidas... -musitó acariciando con indescriptible cariño la sudorosa frente de la mujer para apartarle el cabello de la cara. Ante la mirada atónita de Alfred, se inclinó para depositar un beso sobre su frente, emulando sin saberlo el mismo gesto que ella le había dedicado a él cuando la situación había sido a la inversa, hacía ya una eternidad-. Me marcho.

- ¿Debo...? ¿Debo decirle algo, señor...?

- -repuso él con la voz rota por el dolor-. Dile... que no debe buscarme. Hemos terminado.

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La era de Ultron [Mini-evento] Eclipse y Cassandra Cain
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