Los Universos de DC y Marvel se han unido en uno solo. ¿Qué ha sucedido? ¿Quién está detrás de todo? Y, lo que es más importante, ¿cómo reaccionarán héroes y villanos de los distintos mundos al encontrarse cara a cara...?
 
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 El chocolate siempre caliente (Dalae Darkle). 2 de Mayo de 2018. Ginebra.

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Dalae Darkle
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MensajeTema: Re: El chocolate siempre caliente (Dalae Darkle). 2 de Mayo de 2018. Ginebra.   23rd Mayo 2015, 14:18

Estaba cansada, hacía tiempo que no peleaba y eso se notaba mucho. Y más contra un monstruo gigantesco que había gastado parte de tus energías para crearse y crecer. Se había hecho un par de rasguños en un brazo, pero no era nada que no pudiera soportar: Lo que más le molestaba era que le había roto las mangas de esa camiseta, que le gustaba mucho. Bueno, podría haber sido peor. Ella se curaba, pero su ropa no, por desgracia. De todas formas, los dos estaban cansados pero bien más o menos, y eso era lo que contaba. Y Raden... Se había despeinado un poco. Qué desastre. La respuesta de Planaria hizo sonreír un poco a Dalae: El discursillo que le había soltado había hecho que el lobo se encogiera de hombros en un gesto extrañamente humano, como desentendiéndose del asunto. O como si no comprendiera la dificultad de luchar hundido en la nieve y con un frío más que considerable. Entretanto, la asgardiana comenzó a manipular la cabeza del báculo. Se notaba una fina rendija, pero no cedía cuando se intentaba abrir. Quizás aplicándole magia... El dragón abrió los párpados de metal, y tras brillar por un momento, todo el bastón se transformó en una daga de uru, el metal mágico de Asgard. La empuñadura tenía un dragón ahora más pequeño, cubierta de cuero negro para coger el arma. La hoja estaba llena de runas, y parecía muy antigua porque el metal ya de por sí oscuro estaba deslustrado, como si nadie la hubiera usado en mucho tiempo.

-Eh...¿Sabes manejar esto?- Le dió vueltas en las manos, curiosa. Era tan ligera que podría parecer que estaba hueca, pero al empuñarle su peso cambió hasta alcanzar un valor cómodo. ¿Cómo...?

-Este es un truco que aprendí a hacer hace un par de ciclos. El bastón es muy difícil de disimular, no sé si lo habrás notado. Es más fácil así, aunque es tremendamente incómodo para alguien de mis proporciones.

-Ya tardabas en quejarte....-Se pasó la daga de una mano a otra, dudosa, y se la ofreció por la empuñadura al mutante para que lo examinara. Imprudentemente. Pero no pasó nada, debido quizás a que se lo había dado queriendo.

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Última edición por Dalae Darkle el 10th Junio 2015, 22:38, editado 1 vez
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MensajeTema: Re: El chocolate siempre caliente (Dalae Darkle). 2 de Mayo de 2018. Ginebra.   4th Junio 2015, 12:52

Me encogí de hombros cuando Dalae me preguntó si sabía utilizar la daga. La verdad es que nunca había luchado usando un cuchillo, pero más o menos me podía hacer una idea.

- Hombre siendo totalmente honesto, mi arma es más un arma contundente que una rápida como un cuchillo, pero sé defensa personal. Eso puede ayudarte un poco. Verás, la gracia de las dagas y cuchillos es que son objetos pequeños y muy rápidos. Pueden servirte para propinar cortes de manera rápida y a corta distancia. Eso podría explicar que venga con el báculo. Quiero decir, para largas distancias tienes tu magia para defenderte, pero a corta distancia eres vulnerable. Por eso yo llevo este arma. Me sirve para defenderme a corta distancia así como para bloquear golpes con otras armas. Yo no necesito de un báculo para poder usar mis poderes, de manera que a corta distancia también puedo propinarles poderosas descargas, pero siempre viene bien tener algo con lo que pelear que no sean solo tus propios puños. Déjame ver...- Le pedí que me alcanzase la daga para ver cómo funcionaba. La cogí por la empuñadura, colocando la hoja paralelamente a mi muñeca. La blandí y moví con rapidez. Era extremadamente ligera, mucho más de lo que parecía. Después enfoqué la cuchilla hacia adelante, y lancé un par de estocadas, así como esgrimí unos cortes diagonales. Tras unos segundos valorándola, se la devolví a su dueña.

- Es muy ligera, y muy fácil de usar. Verás, las dagas tienen un solo filo por regla general, ya que son más para apuñalar o cortar que para defenderse, pero puedo enseñarte algunos truquillos. A ver, intenta hacer lo que he hecho yo. Voy a buscar un tronco ancho e imagínate que es un enemigo que quiere atacarte. Defiéndete.- Busqué un tocón y lo cogí con ambas manos, sujetándolo frente a mí. Más que nada era para que viese si podía usar la daga con rapidez. Con esas armas la rapidez y precisión eran todo, y quería ver qué tal andaba ella de reflejos. Yo gracias a mis poderes era rápido y mis reflejos estaban por encima de los de la media. Tal vez, al venir ella de otro planeta también los tenía aumentados. Aún no había podido comprobar que así fuese.

No era un tronco muy gordo ni pesaba mucho, de manera que podría moverlo con facilidad. Y si me alcanzaba con la hoja me curaría en seguida. No me agradaba la idea a decir verdad, pero si alguien podía aguantar un par de cortes desde luego ese era yo. Y bueno, si veía que lo hacía bien, podría pelear contra ella usando mi arma, pues a pesar de que era un arma contundente y grande, ya me había enfrentado en otras ocasiones a gente que usaba ese tipo de cuchillos y había sido capaz de defenderme sin problema de ellos.

- Venga, enséñame de lo que eres capaz. Intenta si quieres combinar tus ataques cuerpo a cuerpo con tu magia a ver qué tal lo haces.- Y le sonreí, preparado para ver qué me lanzaba.

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MensajeTema: Re: El chocolate siempre caliente (Dalae Darkle). 2 de Mayo de 2018. Ginebra.   10th Junio 2015, 22:57

Hacía mucho que no usaba un arma en condiciones. Más de dos años, en realidad, y la falta de práctica se notaba mucho. Pero, por desgracia, en Midgard debía de haber pocos maestros de esgrima para recuperar el  tono de antaño. Aún así, Planaria no era ningún ignorante en cuanto a defenderse, como ya había demostrado antes. Era rápido, por mucho que insistiera en que esa clase de armas no eran lo suyo. De paso, le dió algunos consejos o "teóricos" que ella ya conocía desde poco después de aprender a caminar. Pero ese era uno de los detalles que el mutante desconocía, entre otros muchos.

-Para no usar cuchillos, no se te da nada mal.-Comentó, con una sonrisa amable en los labios. Cuando llegó con el tronco, Dalae se levantó, cuchillo en mano. Espera un momento... ¿Cuándo se lo había dado Planaria? -Bien, empecemos.-Se puso delante de él, y realizó un corte en diagonal hacia arriba. Unas cuantas astillas de madera saltaron por los aires con el crujido de la madera vieja al partirse. Esquivó un ataque imaginario a la velocidad de la luz, para contraatacar con su mano desarmada, ahora cubierta con una especie de garras. Se quedó mirando el guantelete cubierto de carámbanos de hielo mientras se deshacía en apenas unos segundos. Eso había sido...raro. En muy poco rato, el tronco estaba surcado de muescas, y a Dalae le dolía un poco la muñeca por algunos impactos mal amortiguados. No le importaba.

-Creo que ha sido buena idea practicar así, es más fácil. Pero voy a necesitar aún mucho entrenamiento. -Había temido cortarle sin querer, pero no había sucedido nada en apariencia.

-Una cosa, Planaria... ¿Hay más gente como tú? Yo creía que los humanos no tenían poderes. Pero sin embargo, tú tienes, y dices ser de este mundo. Dalae sí que sabía de las llamados "héroes" de Midgard, pero quizás pudiera conseguir algo más de información. Después de todo, el chico era uno de ellos, aunque parecía trabajar solo. Pero sus poderes recordaban vagamente a los de Thor. ¿Tendrían relación? No había oído hablar de Planaria en Asgard, pero los dioses sabían qué hacía el príncipe en Midgard.

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MensajeTema: Re: El chocolate siempre caliente (Dalae Darkle). 2 de Mayo de 2018. Ginebra.   11th Junio 2015, 10:36

Dalae demostró que sabía bien cómo usar aquel arma. Desde luego era rápida, como una serpiente al atacar. Habría jurado que en su otra mano unas garras de hielo la habían cubierto y había golpeado con ella el tronco, el cual acabó peor que un trozo de madera mal cortado por un hacha. Se resintió ligeramente de la mano pero parecía satisfecha. Dejé caer el tocón y me sacudí las manos.

- En tu defensa diré que un cuerpo humano no es tan duro como un tronco de madera, aunque espero de corazón que no tengas que apuñalar a nadie llegado el caso. Yo prefiero dejar inconsciente a alguien antes de matarlo. No me gusta eso de matar la verdad. Aunque a lo mejor un corte de advertencia puede ayudarte en un determinado momento.- Era verdad. En toda mi vida no había matado a nadie. Ya no por el hecho de que matar estuviese mal, sino porque al tener poderes, me ponía en un escalón muy por encima de la gente normal y corriente. Usarlos en mi provecho para matar o extorsionar no era para nada mi estilo. Había mucha gente que lo hacía, y aborrecía a este tipo de personas con toda mi alma. Sobre todo esas eran la clase de personas a las que me solía enfrentar cuando salía a defender a los débiles.

La pregunta que me formuló la maga me pilló un poco por sorpresa, y la miré arqueando una ceja. ¿Debía hablarle de la cantidad de personas con poderes que había en el mundo, y más aún desde la colisión? No hablarle de ello era bastante absurdo a decir verdad. Se acabaría enterando de una manera u otra. Me froté la barba y pensé unos segundos.

- Si te refieres a gente con poderes, sí, sí que los hay. Bastantes a decir verdad. Y hay tantos poderes como personas que los tengan. Algunos son simples, como cambiar de aspecto o tener sentidos avanzados. Otros son más complejos, como el mío de ser capaz de controlar y generar la electricidad, o controlar el fuego y el hielo.- Dije pensando en Sasha. Cada vez estaba más convencido de que ella podría ayudarla a entender mejor sus poderes que yo. Después de todo, aunque compartíamos cierta similitud en cuanto al control de un elemento, por decirlo así, lo mío era la electricidad, la cual funcionaba totalmente diferente de el hielo y el agua.- Si te quedas por aquí más tiempo, encontrarás a muchos por el camino. Sin embargo, debo advertirte de dos cosas. La primera y más importante, es que no todos son amigables. Conmigo has tenido suerte, pero la regla general es que la gente que te cruces sea mucho más cerrada y reticente a ayudarte o a hablarte abiertamente de sus poderes. ¿La razón? La segunda advertencia. Los humanos ODIAN a todo aquello que tenga poderes. Bueno a ver, no lo odian siempre, pero sí hay cierto sentimiento hostil hacia los que tenemos alguna capacidad super humana. ¿El por qué? Siempre piensan que vamos a usarlo para esclavizarlos, matarlos, aprovecharnos de ellos... Ya sabes, cualquier cosa. Seguramente yo pensase lo mismo estando en su situación, o tal vez sintiese admiración por ellos y desease ser uno. Hay de todo. Pero si quieres un buen consejo, cuida mucho de a quien le hablas de tus poderes, y sobre todo cuida mucho de en quien confías. Este mundo está cada día más loco y no parece que va a a mejorar en ningún momento. Por cierto, ¿qué planes tienes en mente? ¿Estás aquí por alguna razón, fue mera casualidad, buscas a alguien...?-

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MensajeTema: Re: El chocolate siempre caliente (Dalae Darkle). 2 de Mayo de 2018. Ginebra.   14th Junio 2015, 00:58

Francamente, no habíe esperado encontrar un mundo pacífico en Midgard. Pero tal y como Planaria se lo planteaba, eso era un avispero de gente con poderes superhumanos y midgardianos asustados. Eso podía ser bueno, porque un lugar caótico siempre era buen escondite, pero por otra parte había más seres con poder y razones para causarle problemas. Pero era su única opción, después de todo: El resto de los Nueve Reinos estaban demasiado controlados por el Padre de Todos o eran territorios hostiles para cualquier extranjero.

-Espero no tener problemas con los habitantes de este planeta, y más si la cosa está así. No puedo volver a mi mundo por ahora, y no me gustaría que una multitud de humanos empezara a perseguirme nada más llegar aquí.

-Será mejor que te hagas pasar por humana, al menos hasta que encontremos el modo de volver a casa, evitar que te detengan una vez estemos allí y convencer a las autoridades de que no somos un peligro público. -Raden negó con la cabeza.-Nos sale mejor instalarnos aquí, es menos peligroso de momento.

Ciertamente, Asgard no era una opción, al menos de momento. No mientras Odín permaneciera cómodamente sentado en su trono, rodeado de su preciosa jaula de oro y Loki siguiera escondido en su guarida, esperando a los dioses sabían qué.

-Hay pocas cosas que me aten ahora a mi mundo... Si no fuera por mi familia, no volvería jamás. Pero se han quedado en Vaaru, y me preocupa que pueda pasarles algo. Ha habido muchos desastres naturales últimamente, y lo mío tampoco ayuda. No sé qué hacer, igual es peor para ellos si reaparezco, pero quiero volver. -Bajó un poco la voz para resultar más convincente. Tenía miedo de estarse pasando, pero necesitaba justificar de algún modo su deseo de regresar, pero con precauciones. Aunque todo lo que quedara hoy en día de sus padres fueran piedras destrozadas por el tiempo y secretos que nadie le contaría nunca. Esperaba con eso conseguir al menos un poco de ayuda. Si soltaba que lo que pretendía era nada más y nada menos que asesinar al monarca (y dios) de su dimensión, Planaria no le ayudaría en absoluto. No era ese tipo de personas que participaría o sería cómplice de un regicidio, magnicidio, deicidio y golpe de estado, todo en uno. O al menos eso parecía a primera vista.

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MensajeTema: Re: El chocolate siempre caliente (Dalae Darkle). 2 de Mayo de 2018. Ginebra.   29th Junio 2015, 14:21

Sentí cierta lástima por ella. Era una extranjera en nuestro mundo, lanzada aquí dios sabe por qué, lejos de su hogar y su familia, la cual podría incluso estar en peligro. Yo no sabía lo que era tener a tu familia en peligro, ya que mi única familia, mis padres, habían muerto asesinados en el atentado de la fábrica diecisiete años atrás. Lo más cercano a una familia que había tenido eran los Abyss, y la verdad es que saber que ellos podían estar en peligro me asustaba y preocupaba al mismo tiempo. Pero una familia de verdad, una familia de verdad, de sangre. Nunca sabría lo que era eso. Bueno, en realidad sí. Siempre que formase yo la mía. Pensé entonces en Sasha y sonreí para mí. Ella era también algo parecido a una familia. Una persona a la que quería más que a nada y que era todo para mí en ese momento a decir verdad. Me froté la barba y suspiré ante las palabras de la maga. Miraba hacia la ciudad desde los montes. La nieve nos rodeaba y nos cubría los pies por completo. Mi hogar, y al mismo tiempo una ciudad más en la que estar. La base de los Abyss, donde vivía normalmente, estaba escondida en las montañas, en los Alpes para ser exactos. A unos trescientos kilómetros de donde nos encontrábamos en ese momento. Al día siguiente debía volver a esta. Seguramente no pisaría Ginebra de nuevo en al menos tres semanas, a menos que alguna misión nos obligase a pasar por ella antes.

Me giré entonces a Dalae, quien parecía algo preocupada por su situación. Suspiré y asentí para mí.

- Bueno, no sé lo que es tener a una familia en peligro. Por desgracia, mis padres murieron cuando todavía era un niño. Sé lo que es tener seres queridos, pero nunca es lo mismo que una familia. Siento no poder ayudarte con ese tema. Tan solo puedo apoyarte y decirte que volverás a verlos, que volverás a tu lugar de origen y serás feliz de nuevo. Por el momento puedo ofrecerte mi ayuda como ya te he dicho, aconsejarte con algunas cosas, especialmente el comportamiento humano, el cómo pasar desapercibida en este loco mundo, qué cosas debes aprender si piensas seguir aquí por un tiempo... Raden puede ayudarte. Yo debo seguir con mi vida, pero ya te digo, que podemos ayudarnos mutuamente. Seguro que de alguna manera eres capaz de ayudarme tú a mí aunque aún no lo sepas. Si buscáis un sitio donde resguardaros, podéis usar mi casa, como ya te he dicho. Es pequeña y discreta. Está pensada para que alguien como yo pueda vivir sin levantar sospechas y sin que nadie meta las narices donde no debe. Sé que no es mucho pero es mejor que nada... ¿Hay algo que quieras saber de la tierra o de mí?- No pensaba dejarles ahí así como así, pero debía empezar a pensar en organizarme y organizarles a ellos. Después de todo, tenían mucho que aprender antes de que yo me fuese, y mucho que aprender antes de que pudiesen pasar desapercibidos. Entre otras cosas, la más importante tal vez, era que Raden debía permanecer oculto a ojos de los humanos.

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MensajeTema: Re: El chocolate siempre caliente (Dalae Darkle). 2 de Mayo de 2018. Ginebra.   2nd Julio 2015, 01:16

De improviso, Dalae sintió el sabor amargo de la culpa. No era justo que ella contara las más ruines de las mentiras y Planaria le respondiera sinceramente sobre su familia y sus seres queridos. Se le hacía difícil mirarle a los ojos, tan claros y sinceros que reflejaban las facciones de la asgardiana como si fueran pequeños espejos de bronce pulido. No lo sabía, pero Dalae quería creerle: Lo que más feliz le haría seguramente sería ver a sus padres, aunque fuera una vez. Tocarlos, oír a su madre cantarle una nana para que no tuviera miedo de la oscuridad, o saltar a los brazos de su padre cuando éste volviera a casa. Pero no era posible. "-También mis padres están muertos."-Quiso decirle, pero se guardó esa confesión para sí misma.

-Lo siento, no sabía lo de tus padres.-Esa era una de las frases más tontas de los midgardianos: ¿Por qué decir "lo siento", si no había sido culpa suya? A saber, pero no se le ocurría nada más apropiado que decir en ese caso. Escuchó con atención todo cuanto le decía, la gratitud creciendo como una flor en ella. -Creo que voy a tardar en volver a casa, así que aquí tienes: Mi teléfono.-Le pasó un papelito con el número del móvil que había robado tomado prestado hacía días. Al observar a los ciudadanos, había llegado a comprender de manera muy aproximada cómo funcionaban esos pequeños aparatos metálicos que todo el mundo usaba sin parar.-Si necesitas que te ayude en cualquier cosa, llámame. Ya me las arreglaré para encontrarte.-Se permitió guiñarle el ojo en un pequeño gesto cómplice, más alegre.

Aunque esa alegría se transformó en segundos en sorpresa, cuando le ofreció su propia casa como escondite.-¿Estás seguro? Eres muy generoso, pero no quiero dar más problemas.-All final, no tuvo más remedio que aceptar. Sería más fácil acostumbrarse a las costumbres de ese mundo si comenzaba a vivir como una más.-Bueno, sólo se me ocurre una duda: ¿Dónde podría encontrar trabajo o algo así?-Sus "habilidades" actuales servían para que la contrataran como asesina a sueldo más bien, pero aprendía rápido y aparentaba dieciocho años: No era descabellado pensar que la contrataran para hacer algo sencillo que pudiera aprender rápidamente. La sensación incómoda de estar mintiendo a alguien que no se lo merecía no se desvanecía, y Dalae se hizo una promesa a sí misma: Cuando todo aquello acabara, le iba a contar a Planaria todo. Se merecía saber la verdad, aunque tardara meses en localizarlo en Midgard, y sería libre de hacerlo una vez su contrato terminara. Lo que no sabía es que se iban a encontrar mucho antes de lo que ella había pensado, en una ciudad distante y desconocida. Pero para eso faltaba aún mucho tiempo...

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MensajeTema: Re: El chocolate siempre caliente (Dalae Darkle). 2 de Mayo de 2018. Ginebra.   21st Julio 2015, 21:39

- Oh bueno, por lo de mis padres no te preocupes mujer. Fue hace mucho y lo tengo muy superado. Es doloroso, sobre todo porque en ocasiones sí que me habría gustado poder sentarme a hablar con alguien parecido a mí en forma de ser pero con más experiencia. En el fondo los padres son algo así. Una especie de reflejo de lo que somos nosotros pero que han vivido muchas cosas y tienen respuestas para algunas preguntas que te formulas de joven. Y de no tan joven, pero eso nos queda lejos a los dos.- Cogí el pequeño papelito que me alcanzó y sonreí para mí. Lo guardé con cuidado en el bolsillo del pantalón para grabarlo en mi teléfono más tarde, en casa donde no pudiese salir volando ni me congelase las manos desnudas al sacar el teléfono.

Me estiré un poco y me crujió levemente la espalda. La sensación fue dolorosa durante un instante, y luego placentera y relajante. Me enterneció que dijese que si alguna vez necesitaba su ayuda la llamase y haría lo posible por echarme un cable. La verdad es que lo agradecía. Estando como estaba el mundo cuantos más aliados tuvieses mejor. No es que Dalae fuese a convertirse en mi mejor amiga ni mucho menos. ¡Qué demonios! Lo único que habíamos compartido era una mañana. Pero bueno, así empiezan las buenas amistades, ¿no? Una mañana/tarde/noche conoces a alguien, y poco a poco vas sabiendo más y más de ellos, y aprendiendo acerca de su forma de ser y de ver la vida. Y con las amenazas que se cernían sobre nosotros más valía tener a alguien con poderes y que compartiese mi forma de ver la vida. Nunca se sabía cuándo podrías necesitarla.

- Claro, seguro que danzando por las calles sin rumbo y congelando de nuevo un parque causarás muchos menos problemas que si te quedas en mi casa. Anda anda, deja de decir tonterías mujer. Y si le haces algo no te preocupes. Te encontraré y te lo haré pagar. En el buen sentido, no te preocupes.- Dije guiñándole un ojo. No tenía pinta de ser alguien sádico ni peligroso. Simplemente estaba asustada y desorientada, como lo habría estado yo de haber aparecido de repente en un planeta que no era el mío y con una cultura que no se parecía en nada a la humana. Me planteó entonces una pregunta que provocó que mi rostro se tornase algo más serio y me llevase la mano a la boca, pensativo. Un empleo. La verdad es que sería una buena idea. Después de todo, si quería intentar pasar desapercibida, aprender más sobre sí misma y sobre nosotros los humanos, ¿qué mejor que buscarse un trabajillo? Intenté recordar dónde podía haber visto yo algún sitio que buscase ayuda o que quisiesen a alguien que echase un cable, y tras unos instantes, una pequeña bombilla se encendió en mi cabeza, que provocó una sonrisa en mi rostro.

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- Bueno, no parece que tengas mucha experiencia, pero desde luego eres mucho mejor que la gente que ha venido. Además, que este tonto comedor de chocolate venga contigo te hace ganar puntos. No me malinterpretes, tienes buena presencia, lo cual es bueno para el negocio, pero mi querido amigo lleva siendo cliente de esta tienda desde que era un mocoso que apenas podía atarse los zapatos. Casi lo considero un hijo.-

- ¡Oh, Gladis! Vas a terminar sacándome los colores...-

- Si claro. Los colores te los vas a sacar tú solo como no dejes de comer tanto chocolate. ¡Ay, querido! Tienes que decirme cuál es tu truco para comer el chocolate por kilos y mantener ese cuerpito serrano...-

- Te lo he dicho un montón de veces. Comer mucha fruta y verdura, y sobre todo hacer mucho ejercicio. El chocolate es muy sano para el corazón, pero si no haces ejercicio acabarás engordando.- Obviamente no le iba a decir a Gladis que la verdadera razón de que jamás engordase era que debía comer más de ocho mil calorías al día para poder generar mis poderes eléctricos de manera natural, y por eso no engordaba nada. Ella era la persona con los mejores chocolates que había probado en toda mi vida, y en quien pensé cuando entré por primera vez en la pastelería de Sasha. Ese aroma a bollo y frutos secos hacía que la boca se me volviese agua. Pero ese día no estaba para pedir únicamente chocolate, sino para ver qué bien le sentaba a la pequeña maga ese delantal con unas letras rojo brillante bordadas en el pecho con el nombre de la pastelería. Puede que ser la ayudante de Gladis no fuese el mejor trabajo del mundo, pero desde luego era mejor que nada. Pero era un trabajo digno y honrado, y además estaría en contacto con mucha gente. Le sonreí y asentí con la cabeza.- La verdad es que te sienta como un guante. Lo harás genial. Eso sí, no se te ocurra liar ninguna. Gladis confía plenamente en mí, así que no me dejes en mal lugar. Vendré a visitarte un par de veces por semana para llevarme chocolatitos.-

Y antes de que pudiesemos despedirnos, escuchamos la potente voz de la mujer desde la trastienda llamando a la pequeña maga para que le echase una mano. Sonreí y le estreché la mano una última vez, viendo como cruzaba el mostrador con cara de miedo y alegría al mismo tiempo, y me despedí de ella con un gesto de muñeca.

- ¡Buena suerte! ¡Ah! Y recuerda. Para mí, el chocolate siempre caliente.-

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MensajeTema: Re: El chocolate siempre caliente (Dalae Darkle). 2 de Mayo de 2018. Ginebra.   3rd Agosto 2015, 02:07

Cuando preguntó por el trabajo, a Planaria le cambió la cara. ¿Habría dicho algo de mala educación sin saberlo? Conocía poco la cultura de ese mundo, y principalmente se guiaba por lo que era educado o no en el suyo propio. El problema es que ambos conceptos no tenían por qué coincidir. Pero por lo que pasó a continuación, pudo deducir varias cosas: La primera, que no había metido la pata. La segunda, que habían llegado a una tienda llena de chocolate, y que la dueña era conocida de Plana. Y tercera, que iba a trabajar ahí. La mujer en cuestión parecía simpática, y el hecho ser que tuviera tanta familiaridad con el héroe le hacía confiar algo más en ella, aunque sin llegar a relajarse. El olor era delicioso, no solamente parecido al del chocolate caliente, sino a muchas otras cosas más que ella no conocía. Dio por hecho que sería comida, y se dirigió a la trastienda a ponerse el delantal, tal y como esa mujer le había pedido. Gladis. Qué nombre más curioso.

-¿Qué tal estoy?-Le había costado unos momentos averiguar como se ponía esa prenda, y esperaba haberlo hecho bien. Si el primer día empezaba con cosas raras, tendría que dar muchas explicaciones, y no tenía ganas de llamar la atención proclamando que no era de ese mundo a los cuatro vientos. Planaria había entrado en la habitación donde ella estaba mientras la pastelera atendía a un cliente, así que pudo hablar con más libertad.- La verdad es que te sienta como un guante. Lo harás genial. Eso sí, no se te ocurra liar ninguna. Gladis confía plenamente en mí, así que no me dejes en mal lugar. Vendré a visitarte un par de veces por semana para llevarme chocolatitos.-Ella sonrió ampliamente. Nunca habría imaginado encontrar semejante ayuda, y menos de un midgardiano.-No lo dudes, hombre. Prometo no destruir nada que se vea.

Antes de poder añadir algo más, la propietaria de la chocolatería la llamó para ayudarla en algo.-Tengo que irme, Plana. Oye, muchísimas gracias por todo esto, espero que nos veamos muy pronto. -Más o menos, cuando se le acabara el chocolate de casa, pensó con un deje de felicidad largo tiempo olvidada, acrecentada por la broma del chocolate, que sólo podían entender ellos dos. -¡Adiós!-Se despidió también con la mano antes de volverse hacia la mujer, que necesitaba mover unas cajas.

Haciendo balance, su suerte había cambiado radicalmente para mejor desde que había puesto un pie fuera de la cárcel. Ahora tenía un lugar donde dormir, un trabajo y un medio de aprender más sobre ese mundo en el que había acabado, donde nadie la buscaba de momento por sus crímenes. ¿Podía empezar de nuevo, vivir como una humana sin la presión de pertenecer al mundo de los dioses? Lo dudaba. Su pasado era algo que la perseguiría, al igual que esa promesa a medias con el Dios de las Mentiras. Pero de momento tenía la ocasión de recuperar, aunque fuera por un tiempo, algo de estabilidad en su vida para intentar curar la heridas que esos dos años de soledad habían dejado en su corazón.

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MensajeTema: Re: El chocolate siempre caliente (Dalae Darkle). 2 de Mayo de 2018. Ginebra.   

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El chocolate siempre caliente (Dalae Darkle). 2 de Mayo de 2018. Ginebra.
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