Los Universos de DC y Marvel se han unido en uno solo. ¿Qué ha sucedido? ¿Quién está detrás de todo? Y, lo que es más importante, ¿cómo reaccionarán héroes y villanos de los distintos mundos al encontrarse cara a cara...?
 
ÍndiceOmegaCalendarioRegistrarseConectarse

Comparte | 
 

 Treinta días de luz [+18] (Cassandra Caín) [21/01/2019]

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo 
AutorMensaje
Eclipse
X-Men
X-Men
avatar

Mensajes : 1176
Fecha de inscripción : 09/07/2014
Edad : 35
Localización : Academia de Jóvenes Mutantes

Ficha de Personaje
Alias: Eclipse
Nombre real: Dragoslav Katich
Universo: Marvel

MensajeTema: Treinta días de luz [+18] (Cassandra Caín) [21/01/2019]   4th Mayo 2015, 04:00

South Bronx. Mott Haven - Port Morris

Todas las ciudades cuentan con una zona conocida por ser particularmente peligrosa, y en el caso de Nueva York podría afirmarse sin género de duda que dicha categoría se corresponde con el Bronx, uno de los barrios más conflictivos, no sólo de la ciudad, sino del mundo entero.

Sin embargo, se trata de un barrio gigantesco que, con su millón y medio de habitantes, podría pasar perfectamente por una ciudad pequeña. Y, como en toda ciudad, cuenta con zonas buenas y zonas malas. Las mejores zonas son las que se encuentran más al norte (Riverdale, Morris Park, Pelhan Park...), mientras que el sudeste debería ser el lugar a evitar por todos los turistas que tengan un mínimo aprecio por su pellejo.

Nos encontramos en Mott Haven, la zona más al sur del Bronx, el lugar en el que hasta los policías temen entrar. Hoy es una mañana como otra cualquiera; un grupo de pandilleros realiza un ajuste de cuentas en un campo de béisbol a plena luz del día, un par de críos embadurnan con graffittis de protesta las paredes del mismo colegio en el que un camello trata de pasarle droga a los menores y las prostitutas recorren las calles dispuestas a ofrecer sus servicios a un módico precio.

Permitámonos realizar un vistazo más detallado. Pasando las casas incendiadas, los lugares de reunión de las mafias y los descampados desolados encontramos un edificio de viviendas bastante pobre, y, aparcado frente a uno de ellos, una vieja International Harvester roja.


Los escasos transeúntes que recorrían la calle a aquellas tempranas horas poco podrían imaginar acerca del drama que estaba teniendo lugar en el interior del semisótano al que correspondía la plaza de aparcamiento.

Y es que, si nos acercáramos un poquito más, podríamos ver que la imagen del interior de la vivienda era casi tan desoladora como el ambiente general que se respiraba en el barrio.

El semisótano no era muy grande; contaba con una salita pequeña que hacía las veces de estudio y comedor, un cuarto de baño, una cocina americana, un dormitorio y un salón un poco más grande que el inquilino de la vivienda había transformado en su momento en un gimnasio que hacía también las veces de sala de música, pues además de las múltiples máquinas de entrenamiento estaba provisto de un piano.

En aquél momento, todas las máquinas habían sido destrozadas y yacían desperdigadas en fragmentos humeantes por todo el gimnasio. Lo único que permanecía intacto era el piano.

Un hombre yacía en el suelo, silencioso e inmóvil, rodeado por un número indeterminado de latas de cerveza y botellas de prepečenica vacías. El hombre había perdido hacía tiempo la capacidad de control de sus poderes mutantes a causa del alcohol, por lo que yacía en forma humana, ciego e incapaz de ocultar las infinitas marcas que recubrían su torso desnudo; la arruga roja del corte de un cuchillo en un bíceps, innumerables quemaduras, marcas de balas, rastros de garras en el pecho y en la espalda... Aunque las más aterradoras eran sin duda las que rodeaban la zona de los ojos, que mantenía cerrados.

No tenía ni idea de las horas que habían pasado desde que había llegado a casa y había comenzado a destruir los muebles en un arrebato de ira y dolor. Había debido de armar mucho ruido, pero claro... en una zona en donde los ajustes de cuentas, los asesinatos y los tiroteos eran el pan de cada día, nadie se habría molestado en acudir a ver qué ocurría.

No sabía cuánto tiempo llevaba allí tirado en el suelo. En algún momento había debido perder la consciencia. ¿Ahora estaba despierto? No lo sabía. Todo estaba oscuro y no era capaz de sentir nada.

Más de una vez había tenido que luchar contra el impulso de coger el teléfono y llamar a Cassandra. Una parte suya quería coger el coche y regresar a Gotham antes de que despertara y Alfred le transmitiera su mensaje. Sabía el dolor que iba a causarle, y lo último que deseaba en el mundo era hacerle daño... Pero luego recapacitaba.

No soy el ser resplandeciente del que ella se enamoró. Soy un monstruo, un monstruo de oscuridad y muerte. Y tengo miedo.

Treinta días. Hoy hubieran hecho treinta días.

Treinta días de luz en medio del océano de oscuridad que había sido su vida hasta ahora.

Habían sido treinta días maravillosos, los mejores que podía recordar desde la masacre de Srebrenica. Los treinta días más felices de su vida...

Pero sólo habían sido treinta días. Mejor ahora que aún no era demasiado tarde. Si permitían que pasara más tiempo, que se reforzaran los lazos entre los dos, el final sería más doloroso. Sí... era mejor así. Dolería, pero al final pasaría... Siempre terminaba pasando. ¿Acaso no había sido así con Nadine? Aunque le había llevado ocho años olvidarla... Y con ella no se había permitido ir tan lejos como había llegado con Cassandra.

Tanteó con la mano hasta encontrar la botella de prepečenica y se la llevó a los labios, pero estaba vacía. Frustrado, la arrojó contra la pared; el sonido del cristal al estallar en mil pedazos le produjo cierta satisfacción.

Trató de incorporarse, pero la cabeza le daba vueltas y la sensación de mareo fue tan intensa que tuvo que volver a quedarse en el suelo.

Hacía trece años desde la última vez que había perdido el control de aquella manera. Desde entonces se había impuesto una estricta y rígida disciplina; vivía de manera humilde aún cuando habría podido permitirse algo mejor, no abusaba de la comida y se sometía a un riguroso entrenamiento para mantener su cuerpo en forma. No fumaba, no consumía drogas, y no tomaba más alcohol que la cerveza ocasional junto a Logan en el jardín de la mansión, siempre de manera moderada, pues el exceso de alcohol provocaría que perdiese el control sobre su forma mutante, y en su forma humana estaba ciego.

No pudo evitar reírse a carcajadas al pensar en que por fin había encontrado la solución para el problema de su fobia a la oscuridad. Tantos meses de terapia cuando lo único que tenía que hacer era partirse el corazón y arrancárselo del pecho para que todo dejara de importarle, incluidos sus miedos. Aquella posiblemente fuera la primera vez en trece años que pasaba tanto tiempo a oscuras... y no le importaba en lo más mínimo. La sensación de dolor era tan fuerte que no le permitía experimentar nada más.

Como no podía levantarse, se arrastró como pudo hacia el lugar donde sabía que se encontraba el piano, y, apoyándose en la madera sólida, logró incorporarse lo suficiente como para dejarse caer en el asiento. Palpó las teclas con los dedos; era la primera vez que tocaba a ciegas y no sabía si sería capaz de situar correctamente las notas a la primera.

Y del silencio, surgieron unas notas, discretas pero perfectamente formadas. Las notas recorrían la escala con mayor velocidad a medida que se iba sintiendo más seguro, formando ágiles arpegios, descendiendo furiosamente para crear el staccato y ascender de nuevo de manera vertiginosa.

Ciego como estaba era más propenso a percibir todas las demás impresiones que habitualmente quedaban sublimadas bajo el poder de la visión: el eco de la madera del piano, la vibración del arpa de bronce, el sonido de las múltiples cuerdas... Era una sensación maravillosa.

La música actuaba como un bálsamo para su corazón, y se dejó llevar, porque era mucho más fácil dejar de pensar y permitir que la furia fluyera a través de las teclas, llevándose consigo el dolor y la pena... Al menos hasta que la canción terminase.

Quisiera Dios que nunca terminase.

_________________
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
106CassandraoCain
Batfamilia
Batfamilia
avatar

Mensajes : 130
Fecha de inscripción : 18/10/2014
Edad : 34
Localización : Gotham City

Ficha de Personaje
Alias: Batwoman
Nombre real: Cassandra Cain
Universo: DC Universe

MensajeTema: Re: Treinta días de luz [+18] (Cassandra Caín) [21/01/2019]   10th Mayo 2015, 11:25

18:00 PM - Wayne Manor


Abri los ojos con pereza, y lo primero que hice para recibir al nuevo dia fue emitir un leve quejido de dolor, sentandome en la cama para notar que todo mi torso estaba vendado y un intenso dolor lo recorria, parte quemaduras menores, parte estres muscular excesivo d lo que habia sido un dia al filo de la muerte. Recorri con mi mano las vendas, lentamente, tratando de entender como habia podido ocurrir todo lo que habia ocurrido, pero tampoco me era demasiado importante: Si la mansión aun estaba en pie, es que el mundo habia sido salvado, y por lo menps, Gotham estaba asegurada, no habia dejado lugar alguno a dudas.

Drago...

Musité, y miré a mi lado, pero la cama estaba vacia, no habia ropa suya, nada que marcara que habia estado alli, casi como el dia anterior hubiese sido un agridulce sueño. Lo unico que habia sobre mi mesa de noche era una nota, discreta, pequeña, y la tomé, y noté la perfecta caligrafia de Alfred, diciendome no mas que unas pocas palabras, unas palabras simples, que no tenian que importarme, que jamas me habian importado, que jamas me habia permitido sentir cuando me habian sido dichas, algo que la Cassandra de aquel pasado distante habria desestimado por completo.

¡Ahhhhhhhhhhhhhhhhh!

Pero yo no, yo grité en un desgarrador quejido, mi corazon desgarrandose peor que mi piel, heridas invisibles pero terribles brotando en él como si fusen fuentes de las que podria manar mi dolor. Todo se habia vuelto gris, todo sonido, todo aroma, todo se habia apagado, y ahora dolia, dolia como nunca nada habia dolido antes, y me quebraba, podia sentirlo, podia sentir como mi torso dejaba de quejarse, como solo podia sentir ese intenso dolor en mi pecho. Las lágrimas mancharon las sabanas de seda, y segui quejandome, y segui llorando, y segui dejandome arrastrar por el vacio torturador que habia provocado esa diminuta misiva en mi. Otra vez, otra vez me habian dicho de repente que todo habia acabado, y otra vez lo hacian indirectamente, sin darme razones, motivos, nada de lo que pudiese aferrarme para comprender. ¿Que habia hecho yo esta vez? ¿No habia sido acaso amable, dulce, cariñosa? ¿No habia sido genuinamente yo esta vez? ¿Que habia sido de aquella noche en la mansión? ¿De aquellos primeros lazos en Nueva York? ¿Por que todo parecia haberse desvanecido repentinamente, dejandome sola en la oscuridad?

Ama Cassandra...

Alfred habia abierto la puerta, preocupado por un grito que parecia el d alguien agonizante, pero es que asi me sentia yo en este momento, y mis heridas fisicas eran las de menos. Lo miré, despeinada, llorosa, quebrada completamente, vulnerable como era casi imposible verme, y él vio la nota en mis manos, y se acerco, cerrando la puerta y sentandose en la cama, y yo lo abracé y lo atraje hacia mi, pero él jamas opuso resistencia alguna, solo me dejo llorar, palmeando mi espalda con toda la delicadeza que le era posible.

¿Por...que...?

No lo sé, solamente me pidio que transmitiera ese mensaje, y pensé que querria recibirlo en privado y sin demoras...No son noticias que dabn ser demoradas...

No...no...

Me separé de él, secandome las lágrimas, mirandolo con esa misma expresión atonita que a veces llevaba cuando era dolescente, perpleja ante la dolorosa complejidad de un mundo que a veces no podia comprender. Sonrió lo mejor que pudo, tomando un pañuelo de su chaqueta y secando mis lágrimas con cuidado, la preocupación marcada en cada uno de sus movimientos, en su mirada, en todo.

Si me permite, ama, creo que...ha sido muy subito...

...¿Que?

Usted comprenderá, el Sr.Katich es un guerrero, al igual que usted, y si algo sé sobre los guerreros, es que son apegados a aquello que sienten cercano...

Traté de calmarme mientras lo miraba, sintiendo como el dolor se asentaba, y no desaparecia, sino que se volvia una sensación persistente, pero manejable, lo suficiente para evitarme tener que continuar llorando y gritando del dolor.

...No hay motivos para que la haya alejado, menos aun considrada la cercania de ambos, y sin embargo, esta usted conviviendo con alguien que hace algo muy parecido a lo que creo que ha decidido hacer el Sr. Katich ahora...

¿A que se...? No, no puede ser, él jamas caeria en esa trampa. ¿Esta alejandome porque siente que su vida es demasiado peligrosa, que los riesgos son demasiados, que podria pasarme algo malo? Bruce es asi, él hace eso con las personas que valora, las aleja, las empuja fuera de un sendero que él siente las conducira solo a la tragedia, y haciendoles sentir que no valen nada, que no son aptos para luchar su propia batalla y tomar sus propias decisiones, y todos solian acabar tan enfadados con él como lo estaba yo ahora con Drago. Ahora, entre el amor desvaido, el dolor permanente y la nostlagia naciente, se distinguia un sentimiento por sobre los demás: La indignación. Mi corazón era un laberinto en este momento, pero estaba segura de una cosa, y era de que me hacia sentir indignada que él fuera capaz de creer que podia decidir por mi que decisiones tomar, que sendero seguir.

El...no puede...decidir...eso....yo...

...Su ropa de viaje está preparada a un lado del espejo, y hay una mochila con algunas cosas esenciales en la cocina...Las necesitará, si he entendido bien como será todo cuando usted arribe...

Alfred sabia perfectamente como me sentia, y sabia que haria aun antes de que yo lo hubiese decidido. No habia mas que decir. Apenas se retiró, sali de la cama y me vesti, notando lo practicas y comodas que eran mis prendas. Estos pantalones me servirian perfectamente para poder tener movilidad en una zona reputada de peligrosa como lo era el Bronx de Nueva York, y este top me permite mover los brazos sin problemas. En cuanto estuve lista, sali por la puerta de la habitación. No me cabia duda de que hasta el avión estaria preparado y esperandome en el aeropuerto.


No voy a permitir que esto acabe asi...




2:00 AM, Mott Haven - Port Morris


Caminaba sin prisa por las calles del Bronx, hasta que di con el lugar. Tenia tan solo un papel garabateado apresuradamente por mi con la dirección, una que habia anotado hacia ya mucho tiempo, cuando pensaba que visitarlo seria algo que comenzaria a volverse frecuente, que seria bello para mi, para ambos, y no que tendria que venir a decirle cuan dolida me sentia por algo como lo que me habia hecho. subi una escalinata y entré por la puerta de calle, la cual ni siquiera tenia un cerrojo, seguramente inservible cuando pandillas venian a cada hora a ajustar cuentas. Caminé hasta la puerta indicada y posé mi mano sobre ella, suspirando, tratando de ordenar las palabras en mi cabeza, d rogarme a mi misma no perder el temple, poder hablarle con la mayor claridad posible. Un golpe, dos golpes, tres golpes, sin respuesta, ni tan siquiera un sonido, hasta que escuche una botella rompiendose.

Dicen que los seres humanos somos animales de costumbres, y nada mas cierto en este momento, pues enseguida descolgué la mochila para poder abrirla y rebuscar freneticamente cualquier cosa que me permitiese romper el cerrojo de la puerta para poder entrar. Encontre la barreta, la puse entre el cerrojo y la pared. halé una vez, dos veces, el ruido habia cesado, tres veces, nada se escuchaba, la deje en la mochila denuevo y tomé un batarang. El cerrojo es viejo, esta algo desvencijado, no me fue tan dificil encontrar una pieza expuesta y accionar el mecanismo, despues de todo, es un mutante, y uno muy poderoso, ¿Que preocupación podria sentir ante un asalto?

Cerré detrás de mi y me recibió un sonido que me rodeo por completo. Ni gritos, ni algo rompiendose, no. Era música...




 ...Una música que expresaba una belleza increible, una sutileza absoluta, entremedio de notas violentas, que ascendian y descendian, que parecian hablarme, no, cantarme sin palabras a un alma atormentada, a un corazon tan lastimado como el mio, ¿Seria posible...? No se, pero tengo que averiguarlo, tengo que hablarle, tengo que acercarme a él, asi no podamos decirnos nada, no voy a vivir con la duda de que habria sucedido. Las notas finales corrieron su tempestuoso curso mientras yo bajaba los últimos escalones, y entonces el se detuvo, y yo supe que me reconocia, que conocia la cadencia de mi andar, de unos pasos que trataban de oirse normales, pero que eran mucho mas sigilosos que los de cualquier otra persona. El no es el único que arrastra un pasado, experiencias, o que siente dudas.

Me acerqué, dejé la mochila en el suelo y elimine muy lentamente la distancia entre ambos. Lo observe, y por primera vez, no habia ilusión alguna sobre su cuerpo. Las marcas, las quemaduras, y sus ojos, o la ausencia de ellos, destacando entre todo el panorama de su piel, que me hablaba de una guerra aparte de todas las que habia vivido, una intima, que al parecer no habia acabado aun, y quizas nunca acabaria. ¿Que posibilidades tengo yo de ser el factor que cambie eso? Fui hasta la cocina, ignorando todo el desastre que cundia en el lugar, y llene un vaso con agua del grifo, acercandome al piano, a él, y sin importarme el caos, como un rayo de luz entre la oscuridad, firme, imperturbable, puse una mano en su mentón.

Bebe...

No le dejé oponerse, tan solo acerqué el vaso y le di a beber el agua fria. Todo su cuerpo indicaba el estado laxo y agotado de la deshidratación, y seguramente no habia comido nada. Me habia olvidado del dolor, del enojo, pero ahora que me aseguré de que estaba hidratado, estaban regresando, una mezcla de un instinto maternal que nunca crei que existiria en mi, con el dolor de una mujer abandonada, con la perplejidad del escenario que me encontraba ante mi en mi primera visita a su hogar, si es que asi podia llamarsele. Me alejé y dejé el vaso sobre el lomo del piano. Queria halagarlo por su música, pero el dolor me obstruia la garganta. Caminé hasta las dos sillas a un lado de la mesa de la cocina y acerqué una hasta quedar cerca suyo, viendo su perfil. Aqui no era una dama Wayne, no era Batwoman, no habia ningun modal que sirviera, y asi lo queria, queria que fuese Cassandra hablando con Dragoslav, ambos dos sin máscaras, siendo quienes somos en nuestro punto mas profundo, mas intimo.

N...no...no...entiendo...

Maldita sea, no puedo hacerlo, mi pecho arde, no puedo hablarle bien, pero no pienso suspirar, no pienso hacer un movimiento en falso que delate como me siento. Por alguna razón, siento un deseo egoista de castigarlo, no demasiado, pero si de demostrarle mi dolor con mi cuerpo, con esa minima pero impuesta lejania entre ambos, como si cada uno de esos centimetros representara una de las lágrimas que me habia hecho derramar. Me senti como antes, como cuando era adolescente, callada, eligiendo mis palabras mucho antes de decirlas, y deberia haberme odiado por ello, pero no lo estaba haciendo. Hasta estaba usando ese mismo tono monocorde, frio, desprovisto de emociones que solia dedicarle a quienes no conocia.

...¿Por...que?

Me incliné un poco en mi asiento hacia el, apoyandome en mis muslos con mis codos y clavandole una mirada carmesí que sabia no podria percibir.

¿Te...crees...que...puedes...desaparecer...? No...quiero...que me lo expliques...debes...explicarmelo...

¿Por que? ¿Que derecho tenia yo de pedirle algo asi?

Ya me han...dejado muchas veces asi...

Y no se por que, pero sentia que mis sentimintos eran ahora mas que suficiente para justificarme. Me siento tan confusa, tan livida por las emociones, que me cuesta concentrarme, pero es su culpa, su culpa el hacerme sentir asi. ¿Por que tenias que hacer esto, Dragoslav?

_________________



Conoceme / Aspecto / Entrevista / Mi Angel de Luz

Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
Eclipse
X-Men
X-Men
avatar

Mensajes : 1176
Fecha de inscripción : 09/07/2014
Edad : 35
Localización : Academia de Jóvenes Mutantes

Ficha de Personaje
Alias: Eclipse
Nombre real: Dragoslav Katich
Universo: Marvel

MensajeTema: Re: Treinta días de luz [+18] (Cassandra Caín) [21/01/2019]   11th Mayo 2015, 03:31

Beethoven había sido desde siempre su compositor favorito, ya fuera por la discapacidad que ambos compartían o, más posiblemente, porque al igual que él se trataba de un hombre que ocultaba sus verdaderos sentimientos y emociones, dejándolos salir únicamente a través de su música. Un hombre que necesitaba que le llevaran a su casa un piano tras otro, pues tocaba con tal furia, con tal tempestuoso y atormentado espíritu, que destrozaba continuamente los teclados. El mismo hombre que, a pesar de su fama de irascibilidad y malhumor, y de haber vivido en la más absoluta soledad la mayor parte de su vida, fue capaz de escribir una de las más bellas cartas de amor de la historia, una carta jamás entregada (o quizás devuelta, pues según se deduce en la misma la dama en cuestión estaba casada) y que fue capaz de sorprender incluso a los más allegados al músico, los cuales no hubieran sido nunca capaces de sospechar que albergaba tales sentimientos en su sombrío corazón.

La Appassionata debería haber sido una melodía alegre, pero sus dedos viajaban a la deriva a través de aquél océano de marfil producto del naufragio de un corazón roto, y eso inevitablemente se reflejaba en el furioso torrente de notas que arrancaba del teclado reflejando ora dolor, ora turbulencia, ora certidumbre, ora negación y así hasta conformar un peligroso vórtice que amenazaba con devorarle por completo.

Tan absorbido estaba por la música que no escuchó los golpes que Cassandra daba en la puerta. Hizo tan sólo una breve pausa para acabar el contenido de la última botella de cerveza que le quedaba y la dejó caer al suelo antes de apoyar de nuevo las manos sobre el teclado para acometer el tercer movimiento de la Appassionata. Sus dedos acariciaban las teclas con la intensidad y pericia de un amante experto produciendo una tumultuosa sucesión de notas que parecían obedecer al único propósito de poner de manifiesto la verdadera naturaleza de su alma atormentada.

Los ladridos de Luna se abrieron paso a través de aquél enfermizo estado de febril ensimismamiento, activando sus instintos más básicos y primarios de supervivencia. Se había olvidado por completo de ella. Debía de haberse puesto a cubierto en cuanto había comenzado a destrozar cosas, y habría decidido sabiamente que sería mejor quitarse de en medio hasta que la tormenta pasara. En aquél barrio los ruidos fuertes y las sirenas eran algo común, por lo que hacía falta algo realmente llamativo para que su fiel compañera se decidiera a dar la voz de alarma. Algo como que hubieran allanado su vivienda.

No era algo que de ordinario le preocupara, ya que Mott Haven era un barrio pobre, y sus habitantes generalmente preferían robar en otras zonas que pudieran ofrecerles algo más que miseria y muebles rotos. En los ocho años que llevaba viviendo allí, nunca habían intentado robarle, pero Eclipse había sido cazarecompensas y los viejos hábitos nunca desaparecen del todo, por lo que, mientras continuaba tocando con la mano diestra para no alertar al posible agresor, se inclinó sutilmente y alargó el brazo izquierdo para recoger del suelo la botella que acababa de dejar caer. Se había hecho pedazos al contacto con el suelo, pero conservaba el cuello, que funcionó como un perfecto agarre, y parte del cuerpo, transformado en un arma letal de afilados cristales aserrados.

Su organismo estaba demasiado perjudicado por el alcohol como para poder hacer uso de sus poderes mutantes, pero con su entrenamiento debería ser capaz de darle una paliza a un yonki desesperado incluso estando ciego. Salvo porque aquellos no eran los pasos de un yonki desesperado... La suavidad y sutileza de los mismos indicaban que se trataba de una mujer, esbelta y no demasiado alta, y el sigilo del que hacía gala demostraba un entrenamiento que iba mucho más allá de las posibilidades de un matón de barrio, un entrenamiento capaz de desafiar a cualquier combatiente experto. Conocía aquellos pasos. Habría sido capaz de reconocerlos en cualquier parte.  

Se quedó petrificado en el acto, con un estremecimiento helado. La botella fragmentada se escurrió de entre sus dedos para reunirse con los demás pedazos rotos. Escuchó el sutil roce de algo blando al ser depositado contra el suelo. Algo de tela, demasiado pesado para ser una chaqueta. ¿Una mochila, tal vez?

La mujer terminó de cubrir la distancia entre ambos y se le quedó mirando sin decir nada, como esperando algo. Él, por su parte, procuró mantener cerrados los ojos para evitarle el desagradable espectáculo de su mirada y las espantosas cicatrices que en aquellos momentos no tenía manera de ocultar, pero no supo qué decirle. Estaba demasiado avergonzado, y no se había preparado para aquello, no aún. Por supuesto imaginaba que ella trataría de buscar explicaciones en algún momento, pero no había esperado que fuera tan pronto, ni que se personase directamente allí...

Espera... ¿tan pronto? ¿Qué hora era? ¿Cuánto tiempo había pasado inconsciente? ¿Cuánto inmerso en el torbellino de emociones de la Appassionata? Maldición... no tenía manera de saberlo. No podía distinguir el reloj de la cocina y tampoco podía ver la hora que aparecía registrada en la pantalla de su teléfono móvil, ni tenía manera alguna de comprobar el registro de llamadas perdidas para ver si ella había tratado de ponerse en contacto con él antes de viajar hasta allí. Tenía un reloj que permitía levantar la tapa de cristal de la esfera para palpar directamente las manecillas, pero estaba en la mesita de noche de su habitación. Estaba tan acostumbrado a depender de la visión que le otorgaba su forma mutante que pocas veces se veía obligado a afrontar las innumerables limitaciones que conllevaba la ceguera.

Escuchó como los pasos de ella se alejaban en dirección a la cocina, y cómo abría el grifo del agua, y se atrevió por fin a decir algo:

- Sé que no tengo derecho... a pedirte nada, pero... ¿podrías por favor traerme un paño de la cocina?

Por alguna razón desconocida, Cassandra se avino a complacerle y le trajo el paño de color gris junto con el vaso de agua. Drago utilizó la tela para vendarse los ojos, anudándola en la parte posterior de la cabeza. Aunque ella estaba al tanto de las cicatrices, le hacía sentir incómodo que las viera. Demasiado... vulnerable. En cierto sentido, ahora estaba desnudo ante ella. Sin ilusiones, sin máscaras. Y sentía que debía de ser así. Ser él mismo y ser totalmente sincero. Era lo mínimo que Cassandra se merecía.

Le puso entonces el vaso delante, guiando su rostro hasta que pudo encontrarlo. No fue hasta entonces que se percató de que tenía la boca y la garganta resecos a causa del alcohol. Lo tomó pues y se lo llevó con anhelo a los labios para aplacar la sed.  

- Gracias -musitó después.

Por toda respuesta, Cassandra regresó a la cocina para tomar uno de los taburetes y aproximarlo a donde él estaba antes de empezar a manifestar su confusión. Cada palabra era como un cuchillo rasgando su carne. Deseaba abrazarla, consolarla... Agachó la cabeza, sintiéndose culpable. No tenía por qué ser así. No tendría que haber sido así.

- Antes que nada, debo pedirte perdón -comenzó. Afortunadamente, los efectos del alcohol se habían disipado lo suficiente como para permitirle hilar su discurso con claridad-. No te merecías que me marchara así, especialmente después del estado en que te encontrabas cuando te dejé en la mansión. No es ninguna justificación, pero sentía... que si me quedaba allí para cuidarte no sería capaz... de hacer lo que tenía que hacer. Llámame cobarde, llámame miserable... Pero te quiero demasiado y no sabía si tendría el valor necesario para hacerlo.

Se puso en pie y se apoyó en el piano un momento, mirando hacia el lugar de donde había provenido su voz.

- Sí... te mereces una explicación, sin duda... Cassandra... Todo esto ha sido una inmensa equivocación... Nada de... esto debería haber ocurrido, y por fortuna me he dado cuenta antes de... de que fuera demasiado tarde.

Se consideraba a sí mismo un hombre de honor. Si su relación hubiera llegado más lejos (tal y como había proyectado hacer la noche anterior si Ultrón no les hubiese interrumpido) no habría sido capaz de abandonarla; la respetaba demasiado como para dejarla con la sensación de haber sido utilizada. Pero ahora era el momento oportuno. Dolería, por supuesto, pero sólo llevaban juntos un mes... Sólo un mes, y no habían compartido aún nada realmente íntimo que pudiera haberlos unido más. Era una mujer fuerte; al final lo superaría y seguiría adelante con su vida.

- Lo que sucedió anoche fue... revelador para mí, y también debería haberlo sido para ti, Cassandra. La razón por la que abandoné a Nadine fue que ella no merecía la eterna incertidumbre de desconocer cuándo sería el día en el que no regresaría a casa por haber terminado tiroteado en algún callejón repleto de basura. Nadine merecía algo mejor, alguien que pudiera cuidar de ella cada día y darle la vida que había soñado, con una bonita casa y unos hijos felices y sanos. Esa clase de vida quedaba muy lejos de lo que yo podía ofrecer, a ella o a cualquier mujer.

>>Pero entonces te conocí a ti, y sentí que por fin había encontrado a alguien que podía compartir esa faceta de mi vida. Alguien que podía comprender la oscuridad que habitaba en mi interior y que podía llegar a aceptarla... e incluso amarla, como parte de mí. Sin embargo, me equivocaba, y esa misma cualidad que me hace amarte es la causante de que no podamos estar juntos.

Se acercó más a la mujer, arrodillándose ante ella en el suelo y tomando sus manos entre las suyas.

- Mira lo que ocurrió anoche, Cassandra. Te molestó que quisiera acudir en tu auxilio, y sin embargo yo no soporto la idea de que algo malo pueda ocurrirte. ¿Cómo podemos conciliar ambas cosas? Con Nadine yo no tenía ese miedo. Sabía que ella estaba a salvo. Pero tú... expones diariamente tu vida igual que hago yo. Y te amo por eso, Cassandra... Tu fuerza, tu entereza y tu valor fueron lo que hicieron que me enamorara de ti en primer lugar. Pero... debes entenderlo... Vi cómo mi hermana moría a causa de la desnutrición durante el asedio de Srebrenica. La vi apagarse poco a poco, cada día un poquito más... y no podíamos hacer nada para impedirlo. Después se llevaron a mi padre... para fusilarlo. Violaron a mi madre ante mis ojos... Le pegaron un tiro en la sien... Vi cómo masacraban a mi pueblo... mis vecinos, mis amigos... gente a la que conocía y amaba. Todos... y... cada... uno... de... ellos -dijo, haciendo énfasis en las últimas palabras.

Tenía la voz rota y sentía las lágrimas pugnando por salir. De hecho le estaba costando mucho contenerlas y por primera vez su ceguera le resultó una bendición, porque le evitaba tener que contemplar el dolor que sin duda reflejarían los ojos de la mujer que amaba, dolor que él mismo le estaba provocando.

- Anoche comprendí... que no podía funcionar. Yo estaré siempre preocupado por ti... No hay manera en que alguien que ha pasado por lo que yo he pasado pueda evitarlo. Siempre tendré miedo de perderte de la misma manera en la que perdí con anterioridad a todas las personas que me importaban. Y eso hará que me vuelva descuidado. Lo que pasó anoche... no debería haber pasado. Llevo... trece años haciendo lo que hago y nunca, nunca... me habían vuelto a pillar con la guardia baja desde lo que me ocurrió en Colombia. Nunca... Estábamos en mitad de una guerra... y yo estaba más preocupado por lo que pudieras estar pensando de mí, por la posibilidad de que pudieras haberte molestado conmigo por mi exceso de celo; en definitiva, más preocupado por ti y por tus sentimientos que por la muerte y el caos que nos rodeaban. Y sólo por eso Ultrón pudo atraparnos. Y a causa de eso estuve a punto de perderte.

>>¿No lo ves? Es mejor así. Para ti, para mí. Estar juntos nos vuelve vulnerables y descuidados. Funcionamos mejor por separado; sin temores, sin distracciones ni preocupaciones... Podemos mantener la mente fría, y eso es muy importante cuando nos dedicamos a lo que nos dedicamos.

Volvió a ponerse en pie y su tono se tornó ligeramente más duro.

- No sé si lo notaste, Cassandra... pero perdí el control. Ante la posibilidad de que pudieras sufrir daño... enloquecí. Me convertí en un monstruo, y es algo... que no me gusta, una faceta de mí que he tratado de desterrar. La primera y única vez que me ocurrió antes de anoche fue hace trece años en Colombia, cuando despertaron mis poderes mutantes el día que me torturaron y me arrancaron los ojos... Ese día hice una matanza con los miembros de aquél cártel. Fue un baño de sangre... del que luego no recordé nada. Y no me gusta, Cassandra. No me gusta perder el control de ese modo. Podría haberte hecho daño sin pretenderlo, o tal vez herir a un inocente. Por eso... por todo esto creo... -agachó una vez más la cabeza con aflicción-, que sería mejor no volver a vernos.

_________________
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
106CassandraoCain
Batfamilia
Batfamilia
avatar

Mensajes : 130
Fecha de inscripción : 18/10/2014
Edad : 34
Localización : Gotham City

Ficha de Personaje
Alias: Batwoman
Nombre real: Cassandra Cain
Universo: DC Universe

MensajeTema: Re: Treinta días de luz [+18] (Cassandra Caín) [21/01/2019]   17th Mayo 2015, 08:02

No puedo con esto. Me giro y me acerco a una diminuta ventana que da a la calle, a la altura del techo casi, y miro hacia afuera, hacia el cielo nocturno, y trato de contenerme, de tener dominio sobre mi como siempre lo hago, pero es que sus palabras me atraviesan como flechas, me deshacen de dolor subita y despiadadamente, y trato de que las lagrimas no salgan, pero comienzan a recorrer mi rostro casi enseguida, en cuanto se que estoy de espaldas a él, que no puede verme llorar. Es tan insensible, tan frio en lo que dice, como si fuese posible creer algo asi, pensar de esa forma tan mecánica, sin tomar en cuenta...nada mas. Yo habia pensado de esa manera, habia visto el mundo de una forma similar, pero habia cambiado con los años, crecido, madurado, entendido que no todo en la vida era de esa forma, que conducirse sin escuchar al corazón lo endurecia, pero para él, esa parecia ser la solución: Cortar todos los lazos que nos unian, condenar a nuestros sentimientos a perecer solo para que ambos pudiesemos star tranquilos, cómodos, seguros de que ninguno estaria preocupandose por el otro. ¿Por que es tan ciego a algo que esta frente a él? ¿Por que no puede ver las cosas como las estoy viendo yo en este momento?

No...

No es asi, no es como dices, esa no es la solución, ¡No lo es!

¡¡No!!

Le grité, dandome la vuelta, quizás la unica palabra que podia realmente formar con los nervios, el enfado y la angustia que me carcomian. Caminé hacia él rápidamente,  cargada de una mezcla tan espantosa de sentimientos que sentia que podria caerme en cualquier momento y mi pecho estallaria, como un cristal, dejandolos a todos salir, pero no, esos sentimientos tan amargos se manifestaron en una bofetada contundente a su rostro, sin preguntas, sin preambulos, un solido golpe con la palma de mi mano en su mejilla, lo suficientemente fuerte como para hacerle girar el rostro hacia la izquierda. Mi mano derecha ardia, pero no me importaba, tenia que dejarlo salir, o sino arderia por dentro hasta consumirme. Pateé una botella y esta voló hasta una de las patas del piano, estallando contra ella, y entre gritos incoherentes me acerqué a él y lo empuje para que quedara contra la pared, hasta que mis manos estuvieron firmes en sus hombros, y las lágrimas recorrian cada rincón de mi rostro, y ponia mi corazón frente a él, quebrandose por completo, y no me importaba. Mi pecho subia y bajaba pronunciadamente por la agitación, estaba colérica, y sin embargo, encontraba la suficiente calma aun para no llegar a golpearlo. Tenia que explicarle, tenia que hacerle entender, pero no podia hablar...tenia que...

...Me alejé un paso y llevé mis manos a mi top, quitandomelo lentamente con todo el valor y el calor iracundo que me colmaban deteniendome de sentir verguenza y dejé caer la prenda al suelo para que pudiera ver. Todo tracto de mi piel que no estaba oculto en mi sujetador negro tenia alguna herida cicatrizada, alguna horrible marca, desde llamativas hasta minusculas, no habia lugar de mi piel que no estuviese afectado. Mi torso nó era el de una doncella, era uno esbelto, tonificado, y zurcado de imprefecciones, el de una guerrera. Me acerqué y tomé una de sus manos, obligandolo a recorrer las heridas mas llamativas en mi abdomen, en mis hombros, mis claviculas, en cada lugar de mi torso donde estaban, todo mientras lo miraba casi como si mi mirada pudiese atravesarlo.

Esta...soy...yo...

Sentencié con un murmullo determinado, fuerte, resuelto. Era mi última máscara. Ahora veia mi cuerpo herido, veia quien era en verdad plenamente.

Antes de esto...existia...Batwoman...y antes...Batgirl...y siempre...he sufrido...he sido lastimada...

¿Acaso creia que era la primera vez que estaba al borde de morir? Es cierto que jamas habia estado en una batalla tan grande como la que habiamos combatido en Gotham contra Ultron, pero eso no queria decir que no hubiese sido lastimada antes, que no hubiese estado al borde de la muerte.

...Yo decidi ser una guerrera...Y asi seguira siendo...

Habia sido entrenada para matar, pero Batgirl y Batwoman habian sido elecciones mias completamente. Me iniciaron en un sendero de muerte y violencia, pero pude dejarlo, y sin embargo decidi tomar eso y convertirlo en un camino de justicia.

Drago, los ojos con los que ahora te miro son de este color por una explosión, por una oportunidad en la que casi muero por arrojarme al peligro sin pensar en nada mas que en salvar a personas que consideraba cercanas a mi corazón. ¿No puedes verlo?

Tus padres...se amaban, y aunque ocurrio lo que ocurrio, y sabian que las cosas podian ser dificiles...ellos...siguieron juntos...

Mis padres se habian odiado, jamas habia existido nada cercano al amor entre ellos, tienes un privilegio que yo no, y aun asi no puedes ver lo que estoy tratando de explicarte . Abre los ojos...

...Nadine...sabia lo que podia sucederle si estaba a tu lado, pero ella...ella decidio quedarse...

Me acerqué mas a él, y como si el llanto constante estuviese lavando la ira de mi corazón, pude tomar su rostro entre mis manos, no con fiereza, sino con suavidad, para poder acercarlo al mio y asi unir mi frente con la suya.

Todos ellos...siguieron juntos, y cerca tuyo, aun si habia peligro en su futuro...¿No entiendes...por que?

Dejé un beso en la comisura de sus labios, suave, tranquilizador, era extraño como mis sentimientos cambiaban minuto a minuto, convulsionandose, y ahora me hallaba en el deseo de tranquilizarlo, de hacerle entender a través del afecto.

...No podemos romper los lazos con las personas que queremos...No son...cosas...que puedas deshacer asi nada mas...

Bruce, Barbara, Richard. Los habia perdido en la misma explosión que dejo mis ojos en este estado, y cuando los volvi a ver, no dude un instante en adoptarlos como si fuesen los mismos que conoci. Esos lazos, esos sentimientos, son una fuerza indetenible, imeprturbable, algo que trasciende dimensiones, que nos trascidende a nosotros mismos. Cuando queremos a alguien, cuando lo hacemos parte de nuestra vida, no podemos simplemente alejarlos, porque es como alejar una parte de nosotros mismos.

...El lazo entre tu y yo...lo que nos une...no puedes romperlo...no puedo romperlo...nadie puede...

Lleve su mano a mi corazón, y yo puse la mia sobre el suyo, acercandome cuanto podia a él para que pudiera sentir con mas claridad mi respiración, los latidos, y yo poder hacerlo con los suyos.

Como luchamos cuando estamos juntos, nuestra claridad en combate, tu perdida de control, mi dificultad para comprender cuando te preocupas...podemos superarlo juntos...No hay nada que no podamos hacer...

Y fue alli cuando separé mi cuerpo del suyo, alejandome tan solo unos pasos, dejando que mis dedos recorrieran ociosos las teclas del piano, mirandolo con suavidad, con cierta congoja.

...Pero tienes que decidirlo tú mismo, despojarte de tus temores...aceptar el lazo que nos une...Yo decidi entregarme a ti, ser tu compañera, tu apoyo, tu pareja, y te acepte como eso también...Pero...si tú no me aceptas...

...Sequé mis lágrimas como pude. La sola idea de lo que le diria y de lo que podria llegar a responder me hacia trizas...

...Entonces tendré que irme...¿Que harás, Dragoslav?

¿Repetiras la historia? ¿Volveras a huir de tus lazos, creyendo que con eso los cercenaras? Me recuerdas a Bruce, tratando de hacer exactamente eso, poniendo distancias solo para darse cuenta que no le seriviran nunca de nada. Por favor, mi amor, abre los ojos, no dejes que esto termine asi, no te decepciones a ti, ni me decepciones a mi. Aqui estoy...solo...abrazame, no me dejes ir...

_________________



Conoceme / Aspecto / Entrevista / Mi Angel de Luz

Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
Eclipse
X-Men
X-Men
avatar

Mensajes : 1176
Fecha de inscripción : 09/07/2014
Edad : 35
Localización : Academia de Jóvenes Mutantes

Ficha de Personaje
Alias: Eclipse
Nombre real: Dragoslav Katich
Universo: Marvel

MensajeTema: Re: Treinta días de luz [+18] (Cassandra Caín) [21/01/2019]   17th Mayo 2015, 22:03


Sólo el silencio siguió a sus palabras, un silencio que era como la calma que precedía a la tempestad. Y, como no podía ser de otra manera, ésta estalló, ardiente, furiosa e incontrolable. No vio venir el golpe y no tuvo forma de impedirlo, pero aunque hubiera podido no lo habría hecho. Ella se merecía aquél pequeño consuelo de la misma manera en la que él se merecía el castigo y no pudo hacer más que permitir que se desahogara mientras le empujaba contra la pared entre gritos de frustración y desesperación. Aunque no era capaz de ver, pudo sentir cómo ella se quebraba, cómo el llanto y la furia alteraban el ritmo de su respiración, y a través de las manos que reposaban sobre sus hombros notó el temblor que agitaba su cuerpo como una frágil rama al viento.

Entonces ella se separó de él y percibió el suave roce de algo ligero cayendo contra el suelo. Trataba de imaginar lo que podía estar ocurriendo cuando Cassandra tomó su mano y notó el tacto cálido de la piel desnuda bajo sus dedos.

- Esta...soy...yo... -dijo mientras le guiaba, haciéndole dibujar con sus sentidos el mapa de cicatrices que conformaba su cuerpo.

Empezó por el abdomen, duro y firme, y le llevó hacia arriba a través del esbelto torso, deteniéndose en la parte superior de sus pechos... las cláviculas... los hombros... Y sin poder evitarlo sintió cómo la llama que ella siempre le inspiraba se inflamaba una vez más. Podía ser que ella viese sólo cicatrices e imperfecciones, pero él había trascendido más allá de las limitaciones de la visión, y sus restantes sentidos le hablaban de una piel suave y cálida, un cuerpo tonificado y atlético, unos pechos generosos y firmes.

Pero no era eso lo que ella quería demostrar, y pudo entender la metáfora. Nadine se había casado con un exitoso abogado y ahora tenía dos niños. Había sido capaz de rehacer su vida sin él, y ahora era feliz. Pero Cassandra no era como Nadine. Ella nunca podría tener una vida normal. Al alejarse de Nadine le había garantizado un futuro seguro y próspero, pero Cassandra... aunque se apartase de ella, seguiría arriesgando su vida noche tras noche. Realmente... ¿iba a cambiar algo su futuro si él se marchaba? No. Únicamente contribuiría a hacerla más miserable. Además, como la propia Cassandra había dicho, era una guerrera experimentada, no una chiquilla indefensa. No sería tan fácil acabar con ella, y aún lo sería menos si contaba con su ayuda.

Cassandra se acercó más a él y tomó su rostro suavemente entre las manos para poder unir su frente con la suya y depositar un dulce beso en la comisura de sus labios, suave, como el océano que lentamente aplaca su ira después de una tormenta. A aquella distancia podía notar la humedad que impregnaba sus mejillas.

- Todos ellos...siguieron juntos, y cerca tuyo, aun si había peligro en su futuro...¿No entiendes...por que?

Era cierto. Nadine nunca le había juzgado. Había sido él quien había tomado la decisión de manera unilateral, sin importarle lo que ella pudiera tener que decir al respecto. Y aunque sabía que en aquella ocasión había hecho lo correcto, que ella era mucho más feliz ahora de lo que hubiera podido serlo con él, sabía también que la situación era muy distinta con Cassandra. Todo lo era.

- ...No podemos romper los lazos con las personas que queremos...No son...cosas...que puedas deshacer asi nada mas... ...El lazo entre tu y yo...lo que nos une...no puedes romperlo...no puedo romperlo...nadie puede...

Y por alguna extraña razón, a pesar de la determinación que le embargaba apenas unos minutos antes, aquellas palabras produjeron un extraño efecto en él. Porque nadie le había dicho nunca algo así. Porque aquella mujer era capaz de amarle hasta aquél punto incluso a pesar de lo que le había hecho, sin condiciones, sin reservas. Aceptándole con todos sus defectos y sin estar dispuesta a renunciar a él. Y aquél sentimiento, uno más puro y hermoso que ningún otro, se abrió paso en su corazón, llenándole de calor y una felicidad nunca antes alcanzada en el momento en el que su cuerpo se unió contra el suyo, piel con piel, y pudo sentir su respiración sobre su pecho, y los latidos de su corazón junto al suyo. Y se sintió feliz, y completo. Y comprendió que nada nunca jamás podría compensar su ausencia. Y supo que nada que viniese de aquello podía ser malo. Que aquél sentimiento no suponía debilidad, sino fuerza, por la sencilla razón de que, estando allí abrazado a ella se sentía capaz de cualquier cosa.

- Como luchamos cuando estamos juntos, nuestra claridad en combate, tu perdida de control, mi dificultad para comprender cuando te preocupas...podemos superarlo juntos...No hay nada que no podamos hacer... -dijo mientras se separaba de él-...Pero tienes que decidirlo tú mismo, despojarte de tus temores...aceptar el lazo que nos une...Yo decidi entregarme a ti, ser tu compañera, tu apoyo, tu pareja, y te acepte como eso también...Pero...si tú no me aceptas......Entonces tendré que irme...¿Que harás, Dragoslav?

Él avanzó hacia el lugar del que procedía el sonido de las teclas del piano que ella había estado pulsando y, sin decir nada, la abrazó largamente, perdiéndose en el aroma de su pelo y disfrutando del reconfortante calor que emanaba de su cuerpo mientras las lágrimas se deslizaban silenciosas por sus mejillas.

- Lo siento -musitó junto a su oído-. Lo siento. Te quiero. Te quiero más que a nada... He estado solo durante tanto tiempo... Y supongo... que me asusté... Tú también has estado sola, mi amor, y sin embargo te has comportado con mucha más madurez que yo... He sido un cobarde... Perdóname... ¿Podrás perdonarme?

_________________
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
106CassandraoCain
Batfamilia
Batfamilia
avatar

Mensajes : 130
Fecha de inscripción : 18/10/2014
Edad : 34
Localización : Gotham City

Ficha de Personaje
Alias: Batwoman
Nombre real: Cassandra Cain
Universo: DC Universe

MensajeTema: Re: Treinta días de luz [+18] (Cassandra Caín) [21/01/2019]   18th Mayo 2015, 08:15

Dejé que mi mano ascendiera lentamente por su mejilla, y secara sus lágrimas suavemente, con la dulzura que habia sabido tener para con él antes de lo que habia sucedido. Estaba tranquila, el demonio de oscuridad nunca pudo ser mas que el angel de luz, hay mucho mas bien en él que sombras, y me lo demuestra en momentos como este, cuando me habla con palabras tan sinceras, cuando me expone sus debilidades, sus incertidumbres. Un corazón frágil y herido se pone en mis manos, y sin embargo el mio no lo esta menos. Ambos hemos atravesado momentos horribles, perdidas que nos dejarán marcados aun mas de lo que ya estan nuestros cuerpos, y sin embargo, aqui estamos, acompañados pero solos, sonriendo pero por dentro sufriendo el pasado, y es cuando lo encontré que por fin senti que mi pasado ya no me abrumaba tanto, que podia seguir adelante, que el peso del mundo se aminoraba. Acerqué mis labios a su oido, posando mi cuerpo sobre el suyo suavemente, para darle mi calor, para poder susurrarle con suavidad, y calmar su angustia.

Estoy sola desde que tengo memoria, y aunque encontré compañeros, nunca habia conocido a nadie en quien pudiese depositar mi corazón...

Mis manos bajaron de su rostro y comenzaron a recorrer lentamente su torso, tratando de memorizar cada cicatriz, cada herida que le habian proferido, cada marca de su pasado. Sabia que mi tacto no podia curarlas, que mi calor no era ningún balsamo milagroso, pero al menos queria sentir que yo podia aliviar un poco el dolor del ayer con la intensidad del presente y la promesa del mañana. Habian mas cicatrices de las que podia contar, y recorrerlas con mis caricias me hizo entender pronto que necesitaria mucho tiempo para poder recordarlas todas, para poder recorrerlas en detalle, que no serian horas, sino años los que requeriria, y sonreí, porque nada podia traerme mas dicha que la certeza de que tendria ese tiempo para hacerlo. No importaba el peligro, no ahora, no mientras mis brazos rodeaban su cuello y pegaba mas mi cuerpo al suyo para poder hablar con mis labios rozando los suyos con dulzura.

...No tengo nada que perdonarte, mi amor, porque cuando Ultron atacó, yo tambien me senti impotente, débil, cobarde, sin importar que tan dura actuase, temí por mi, por Gotham, por todos, y senti que era más de lo que podria manejar, pero luego pensé en ti, y te vi llegar a mi, y solo tras unos momentos logré comprender que solo podia seguir adelante porque tu estabas ahi para mi...

Por fin estaba calmada y podia decirle las cosas como queria, pero no era calma lo único que venia a mi luego de esto. Esas caricias, su cuerpo contra el mio, todo estaba encendiendo una llama dentro de mi, como un calor que me recorria por completo, uno que hacia años que no habia sentido, uno que pense que jamas me invadiria denuevo. No queria saber más de hombres, de mujeres, de parejas y de noches de pasión, era una mujer atravesada por el dolor, y lo único que queria era venganza, y ni siquiera cuando todo eso quedo en el pasado y me encontré en compañia de mis seres quridos denuevo pense que volveria a sentirme mujer. Queria pensarme una guerrera, devota solamente a causas, a misiones, pero Dragoslav me hio entender que no puedo escapar a mi humanidad, que no puedo encerrar un corazón roto detrás de una misión para que nadie pueda alcanzarlo. Cuando mas invulnerable me crei, el solo verlo causo que todas mis barreras se desplomasen. Nunca habia sentido esto antes, nunca me habia sentido asi por nadie en mi vida. Nuestro tiempo podria ser breve, nuestras vidas son riesgosas, y dejo que mis lágrimas sean de dicha mientras pego mi cuerpo al suyo.

...No huyas nunca más, Angel de Luz, estas a salvo aqui, conmigo, dejame ser tu apoyo en los momentos dificiles, dejame  secar tus lágrimas...

Lo tomé en un beso cargado del fuego que comenzaba a tomarme por completo, perdida en el tacto de su boca, en el aroma de su cabello, en lo fuerte de su cuerpo, haciendome sentir que estaba cubierta por completo en él, segura, que podia sencillamente aferrarme a él y nada malo sucederia, algo que jamas habia podido sentir en toda mi vida. Al fin encontraba refugio, y podia ser mujer y no guerrera.

...Ya no estás solo...

Libré una de mis manos y tomé una de las suyas para ayudarla a subir en una caricia por mi espalda, ya sin sentir verguenza por todas las heridas que sus dedos recorrian en su sendero hasta el broche de mi sujetador, el cual le ayude a deshacer muy cuidadosamente. Lo quité con cuidado y lo deje caer, suspirando por el roce contra su piel, por una sensibilidad que ya no recordaba tener.

...Ahora estoy aqui...

Esa misma mano bajo en una caricia por su espalda, y mis labios anidaron en el nacimiento de su pecho, y en cada una de las heridas que alcanzaron, pero mi mano acariciaba el contorno de la parte baja de su espalda, dejandole claro en un lenguaje de afecto silencioso lo que sentia, lo que deseaba, lo único que ahora queria que sucediera entre ambos.

...Nunca me iré...Te Amo...Dragoslav...

No tengo miedo, ni pena, nunca he estado avergonzada de lo que quiero hacer con él ahora, pero si siento vértigo, uno que es nuevo para mi, que es especial, que nunca habia sentido antes. Por primera vez, no es placer lo que busco, es amor, es sentir su amor hecho carne, su afecto hecho acción, plasmar todo lo que siento en un acto. Soy tuya Dragoslav, no quiero nada mas en este momento que sentirme completamente en tu posesión, parte de ti. Sé mi mundo, Eclipse, selo por esta noche.

_________________



Conoceme / Aspecto / Entrevista / Mi Angel de Luz

Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
Eclipse
X-Men
X-Men
avatar

Mensajes : 1176
Fecha de inscripción : 09/07/2014
Edad : 35
Localización : Academia de Jóvenes Mutantes

Ficha de Personaje
Alias: Eclipse
Nombre real: Dragoslav Katich
Universo: Marvel

MensajeTema: Re: Treinta días de luz [+18] (Cassandra Caín) [21/01/2019]   19th Mayo 2015, 02:58


Su proximidad era incitante y seductora; su cuerpo torneado, su aroma, su calor... Con el tiempo había llegado a acostumbrarse a sentir sus manos en su rostro y podía disfrutarlo, pero se puso tenso en cuanto decidió emprender el camino descendente hacia las cicatrices de su pecho.

Trató de permanecer sereno porque deseaba alcanzar ese nivel de intimidad con ella, pero Cassandra había desarrollado la suficiente destreza a la hora de leer el lenguaje corporal como para detectar el esfuerzo que tuvo que hacer para mantener el control. Se dio cuenta de la enorme confianza que él estaba depositando en ella al mostrarle su lado más vulnerable, no sólo al acceder a recibirla estando ciego, sino también al permitir que le tocara de aquél modo.

Ella también tenía cicatrices, pero habían sido principalmente producto del combate. Él, en cambio, había sido casi siempre un luchador a distancia. Empleaba armas de fuego al principio y posteriormente sus rayos para masacrar a sus enemigos. No había sido hasta su llegada a los X-Men que había pasado a adoptar un estilo de combate más físico. No... sus cicatrices, al menos las que no eran de bala, habían sido en su mayoría producto de la tortura, y eso no era algo tan fácil de superar, especialmente si nunca había tenido a nadie que le ayudara a intentarlo.

Tenía el pecho salpicado de pequeñas marcas blancas y redondas que no podían ser más que quemaduras, además de incontables laceraciones producidas con objetos cortantes y punzantes. Drago apretó la mandíbula mientras ella recorría sus cicatrices y respiró hondo para relajarse. La mano de ella llegó finalmente a su estómago, y, como si quisiera recompensarlo por haber podido soportarlo, le pasó los brazos por el cuello y pegó su cuerpo contra el suyo, haciendo que el malestar se disipara por completo, siendo sustituido una vez más por la deliciosa excitación de tenerla cerca.

La besó, empujándola contra el piano en un arrebato de pasión, haciendo que algunas de las teclas sonaran al azar a la vez que la cercanía ponía de manifiesto el efecto que el roce de su cuerpo provocaba en él. Cassandra condujo entonces su mano, haciéndole recorrer la curvatura de la espalda hasta alcanzar el cierre del sujetador. Lo abrió con su ayuda, y mientras ella se despojaba de la última barrera que separaba sus cuerpos, él continuó subiendo hasta enredar suavemente los dedos en el cabello de su nuca y tirar con delicadeza para depositar un reguero de suaves besos en su esbelto cuello.

Ella se arqueó ligeramente hacia atrás para después unirse a él en aquella melodía de pasión que estaban escribiendo entre los dos. Volvió a recorrer con los labios el camino que antes había realizado con los dedos, y ésta vez se mostró más receptivo a sus demandas. Ella le había dejado claro lo que deseaba, utilizando un lenguaje que era bastante más eficaz que las palabras, y él estaba más que dispuesto a complacerla.

La levantó cogiéndola por los muslos hasta dejarla sentada en la tapa del piano y recorrió su torso con la mano para hacer que se recostara, descendiendo hasta detenerse en el botón de su pantalón. Lo desabrochó y recorrió lentamente la línea de la cinturilla hasta la parte de atrás, bajando y tirando hasta despojarla de la prenda, que fue a reunirse en el suelo con el sujetador. Abrió las piernas de la mujer y acarició suavemente la cara interna de los muslos, primero con las manos y después con los labios, para finalizar depositando un suave beso sobre la prenda de algodón que le separaba de la parte más preciada de la mujer. Entonces se incorporó para llenarle de besos el vientre y el estómago mientras sus manos colmaban la exuberancia de sus pechos, tomándose su tiempo antes de continuar su camino hacia la espalda y de nuevo hacia abajo, como un artesano que se entrega por completo a la realización de su obra. Alcanzó la prenda de algodón y se deshizo de ella de la misma manera en la que lo había hecho con los pantalones y, con la misma suavidad que antes, volvió a depositar sus besos en el tesoro ahora descubierto, ahondando en la humedad con una ternura infinita. Hacía muchos años desde la última vez que había hecho algo parecido, pero aún conservaba la suficiente pericia como para arrancar de aquél instrumento perfecto las notas más hermosas que jamás podría componer...

_________________
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
106CassandraoCain
Batfamilia
Batfamilia
avatar

Mensajes : 130
Fecha de inscripción : 18/10/2014
Edad : 34
Localización : Gotham City

Ficha de Personaje
Alias: Batwoman
Nombre real: Cassandra Cain
Universo: DC Universe

MensajeTema: Re: Treinta días de luz [+18] (Cassandra Caín) [21/01/2019]   21st Mayo 2015, 06:31


Casi no note que me movia hasta estar sobre el piano. Sus besos, su mano en mi cabello, entre un pedido cortez y un impulso salvaje, arrancandome suspiros suaves que se perdian en aquel lugar. Luz y Oscuridad lo acompañaban siempre adonque quisiera que fuese, angel y demonio, amante y poseedor, pidiendome mi cuerpo y a la vez tomandolo sin poder detenerse a pedirme mas permisos, embebido de la misma pasión y del mismo fuego abrazador que ahora me envolvian por completo. Sus manos casi podrian haber dejado marcas en mi piel, la fuerza con la que me tomaba, y como entre esa fuerza abrumadora habia un ser sensible guiandome, tomandome a mi, que creia que el amor no existia en verdad, que creia que entendia sobre la pasión, y mostrandome que ambos pueden estar juntos, que amar es una sola cosa, unión del cuerpo y del alma.

No se si fue su beso sobre mi última prenda, o lo frio del piano, o la extraña mezcla de ambas sensaciones, pero me estremeci como hacia años que no me estremecia por nada; Dragoslav no era un amante desairado, era impetuoso, demandante, y aun asi muy atento. Sus besos vinieron a mi vientre, y sus fuertes manos tomaron mis pechos en una intensidad tan cuidadosa que me dejaba entre suspiros de placer confundida por completo. Quizás era su naturaleza la que lo volvia tan contradictorio, pero quizás fuese que esas dos mitades de él se unian en momentos intimos como este para volverse una, para ser la mezcla perfecta del invierno y la primavera. Era como si siempre hubiese comprendido los ritmos de mi cuerpo, la sensibilidad de mi piel, una que habia creido desaparecida, una que revivia entre sus labios, entre sus caricias, como si solo él conociera la manera exacta de conseguirlo.

No traté de contener un sincero gemido sorprendido cuando senti su cercania y su calidez. Diez años habian pasado desde la última vez que habia intimado, nunca crei que volveria realmente a hacerlo con nadie, y ahora trataba de ser la cassandra de antaño, la que estaba acostumbrada, y de no parecer una chica, pero una década habia dejado marca en mi, y me costaba tomar la actitud que siempre tomaba, y preferia que mis manos buscaran su cabello, y lo acariciaran fervorosamente, mientras mi espalda se arqueaba suavemente y mi mirada se perdia en la nada, demasiado perdida en su afecto como para enfocarla, como para poder pensar en otra cosa que no fuese él, y este momento, y toda la mezcla de sensaciones que me embargaban. El músico no arrancaba notas del instrumento, las buscaba con cuidado, no las dejaba huir, las tomaba cuando sabia que podria hacerlas venir a él y componia con mis gemidos y mis suspiros una sinfonia, todo mientras trataba de no hundir demasiado mis dedos en su cabellera, de no provocarle dolor reprimiendo mi instinto de jalar su cabello cuando el placer era demasiado como para poder soportarlo.

Unas caricias, nada mas que eso necesite para pedirle con dulzura que se detuviera, cuando ya no podia soportar mas de ese placer sin estar unida a él por completo, y aun asi, no era el momento, aun no. Yo también sabia de artes, de música, de amar, y bajé muy lentamente del piano, con cuidado, no queria privarlo de mi, no cuando me dirigia aquella mirada que me hacia sentir casi como si fuese entera una obra de arte, tan valorada que la sensación se me hacia totalmente nueva, tan deseada que no me atrevia a dejarlo sin mi ser por un solo instante. ¿Era esto el amar de verdad?

Un beso, intenso, sin importarme si probar sus labios era también probar una parte de mi misma, porque al fin y al cabo, ambos seriamos uno luego de esta noche. Ese beso se convirtio en intensas mordidas en su cuello, en caricias que de a momentos dejaban alguna marca rojiza sobre su piel, en besos en todo lo ancho de su pecho, en manos descendiendo por su espalda muy suavemente, mientras me dedicaba a dejar mi marca en su abdomen como lo habia hecho en su pecho y cuello, marcas para que siempre supiera que esto no habia sido el sueño en el que yo me sentia ahora mismo, hasta que finalmente mis rodillas dieron con el frio suelo, y pude tomar con mucho cuidado el borde de su pantalón y buscar en una larga caricia el botón, deshaciendolo y poco a poco bajando el cierre con cuidado, despojandolo con lentitud de sus pantalones, sin perderme de dejar besos en sus fuertes muslos, y de subir denuevo hasta su pelvis en una larga caricia, hasta que pude tomar el borde de su ropa interior entre mis dientes y poco a poco descender hasta quitarsela finalmente con mis manos.

Era extraño, como si aun no pudiese despertar de aquel ensueño. En parte yo y en parte no, como si ese lado fogozo de mi aun estuviese durmiendo, y le dejase lugar a mi parte mas dócil, mas cálida. Repare en dejar sendos besos, en deslizar muy cuidadosamente mi mano derecha, en no ser súbita, dandole tiempo a sentir cada instante, cuidando que fuese para él tan intenso como lo habia sido para mi.

No era el unico capaz de tomar un instrumento y hacer con él una sinfonia, una genuina obra de arte. Inspiré y exhalé suavemente y me dediqué a hacer que lo entendiera...

_________________



Conoceme / Aspecto / Entrevista / Mi Angel de Luz

Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
Eclipse
X-Men
X-Men
avatar

Mensajes : 1176
Fecha de inscripción : 09/07/2014
Edad : 35
Localización : Academia de Jóvenes Mutantes

Ficha de Personaje
Alias: Eclipse
Nombre real: Dragoslav Katich
Universo: Marvel

MensajeTema: Re: Treinta días de luz [+18] (Cassandra Caín) [21/01/2019]   22nd Mayo 2015, 00:55

Por primera vez en su vida, el hecho de carecer de visión venía acompañado por impresiones positivas y placenteras, ya que, al no poder ver, no tenía manera de saber cuál iba a ser su próximo movimiento, y la receptibilidad de sus restantes sentidos se veía considerablemente incrementada.

Se estremeció de placer al sentir los mordiscos en su cuello; las caricias, alternadas de tanto en cuanto por algún que otro arañazo superficial, se volvían aún más intensas por el contraste. Ella comenzó de nuevo a besar su pecho, descendiendo hacia su abdomen, y no pudo más que tratar de adivinar lo que pasaría a continuación, sin poder estar seguro a ciencia cierta hasta que escuchó cómo se arrodillaba en el suelo y comenzó a jugar con el cierre de su pantalón.

Dio un paso a un lado para ayudarla a zafarse de la molesta prenda y el corazón comenzó a latirle más rápidamente mientras ella le atormentaba con sus sensuales maniobras hasta que por fin le tomó con su diestra, apretando y tirando cuidadosamente hacia atrás, haciendo que todo su cuerpo se estremeciera y haciéndole jadear.

Sintió su aliento cálido en su parte más sensible y tuvo que apoyarse en el piano ante la oleada de intensísimo placer que llegó después.

- ¡Dios! Cassandra... -jadeó, tembloroso. Hacía más de una década desde la última vez que había sentido algo así; casi había olvidado lo increíble que era. No... ella era increíble-. Despacio. Ah...

Le acarició la cabeza con ternura mientras ella le acogía en su interior, disfrutando de la sensación cálida y humeda hasta que sintió que ya no podría aguantar mucho más.

- Para -musitó con la voz ronca de deseo contenido. La ayudó a levantarse de nuevo y la tomó en brazos para llevarla al dormitorio.

La habitación comunicaba directamente con el gimnasio, pero la destrucción sembrada por el mutante no había llegado hasta allí. Había un saco de boxeo en un lateral, pero la cama estaba hecha y la habitación recogida. Drago la recostó suavemente sobre las sábanas de algodón, trepó sobre la cama y fue subiendo lentamente sobre ella, llenándola de besos de abajo arriba, empezando por las piernas y pasando por el estómago hasta detenerse de nuevo en sus pechos, envolviendo con la lengua las pequeñas culminaciones rosadas, intercalando algún que otro mordisco leve para hacerla gemir y retorcerse bajo él. Por fin llegó hasta los labios y la besó nuevamente con pasión mientras sus manos retomaban el trabajo que su lengua había dejado a medio hacer, descendiendo el camino de vuelta hasta alcanzar la humedad entre sus piernas. Cuando consideró que era el momento, alargó el brazo hasta el cajón de la mesita de noche y sacó un pequeño envoltorio plateado. Lo rasgó y se puso la protección.

- ¿Estás preparada? -musitó separándole las piernas, y, tras recibir su respuesta, se hundió lentamente en su interior.

Una vez dentro, se retiró suavemente para volver a colmarla con la misma lentitud, tomándose su tiempo para disfrutar de la maravillosa sensación de estar completo por fin, unido en cuerpo y alma con aquella a la que amaba más que a su vida. Continuó moviéndose muy despacio, dentro y fuera, una y otra vez, más concentrado en procurarle a ella placer que en el suyo propio. Oirla gemir y sentir cómo su cuerpo se estremecía bajo el suyo era una sensación exquisita, tanto que no tenía la menor intención de apresurarla. Ninguna en absoluto. La besó en los labios mientras el sudor comenzaba a perlar sus cuerpos completamente unidos, piel con piel, la máxima representación del amor que podía existir entre un hombre y una mujer. Prácticamente era como si la adorara con cada movimiento, y seguramente ella fue capaz de notar aquella veneración en el modo en el que la besaba, en la suavidad con la que le estaba haciendo el amor, en la manera que tuvo de sujetar con dulzura sus muñecas sobre la cama mientras sus labios se deslizaban sobre su cuello para verter unas simples palabras en su oído...

- Eres preciosa, Cassandra... Te amo...

_________________
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
106CassandraoCain
Batfamilia
Batfamilia
avatar

Mensajes : 130
Fecha de inscripción : 18/10/2014
Edad : 34
Localización : Gotham City

Ficha de Personaje
Alias: Batwoman
Nombre real: Cassandra Cain
Universo: DC Universe

MensajeTema: Re: Treinta días de luz [+18] (Cassandra Caín) [21/01/2019]   1st Junio 2015, 09:35

Asentí suavemente, algo tensa. No me reconozco de a momentos, tan sumisa, casi temerosa. Jamas me habia importado, nunca me habia interesado el otro, siempre habia sido un arrebato de rebeldia, una busqueda casi egoista de placer, de cariño casi arrancado del otro, de una dulce emoción que era tan falsa que no sabia a nada. Quizas porque nunca habia pensado en el otro realmente era que solo ahora me sentia preocupada de que él lo estuviese disfrutando, porque solo ahora comenzaba a tender los puentes hacia los demás, y nunca lo habia hecho con una persona al punto de llegar a amarla, de sentirme una sola con ella en espiritu como lo hago con Dragoslav. Sus caricias eran las mas precisas y dulces, los senderos que recorria sobre mi piel los mas hermosos, pero cuando habia tomado aquel envoltorio, no pude evitar dificiles preguntas, ¿Soy fértil despues de tantos maltratos, de tantas peleas, heridas, torturas y dificultades? ¿Alguna vez lo fui? ¿Que pasaria si no pudiese jamás darle un hijo? ¿Seguiria amandome?

Mi gemido fue el fin de mis preocupaciones. Al principio senti un ligero dolor, recuerdo de cuanto tiempo habia pasado sola, pero enseguida se transformo en ese chispazo de electricidad recorriendome, pero el calor, el placer, eran distintos, mucho mas intensos, casi enloquecedores. No podia dejar de arquearme, presionando mi abdomen contra el suyo, aferrandome a sus hombros con fuerza, casi como si pudiese marcar mis dedos en su palida piel, pero no dejo que fuese asi durante mucho tiempo, pues puso mis muñecas contra la cama, y mis gemidos murieron en sus labios, mientras mis dedos acariciaban las sabanas blancas, tentandose de aferrarlas, pero no era necesario: El placer era enorme, pero lo hacia con una lentitud absoluta, sus besos, sus caricias, todo era cuidadoso, armonioso. No estabamos teniendo sexo, no, él estaba haciendome el amor, estaba haciendome sentir apreciada, hermosa, única, tan valiosa como para tomarse todo el tiempo del mundo en conducirme por un sendero de placer, sin prisas, y no solo tomaba su tiempo, sino que sentia como adoraba cada instante, y yo también lo hacia. Era...mágico, como nada que hubiese compartido con una persona antes.

Espera...

Musité como mejor pude entre el placer que me llenaba, y cuando se dtuvo, liberé suavemente mis manos, separandome con mucha lentitud de él para besarlo intensamente y pedirle con ese beso y el movimiento de mi cuerpo que se recostase, y asi lo hizo con mucha calma, hasta que pude sentarme sobre su pelvis, uniendome a él con la misma suavidad que él lo habia hecho en la danza de nuestros cuerpos en la tenue luz de aquella habitación. La timidez se iba, y algo en mi volvia a despertar, un fuego, una pasión, que antes habia sido solo para mi, pero que ahora queria dedicarle a él, queria entregarme completa, mostrarle que yo también conocia de placer, darle todo de mi, y se lo dejé claro cuando comencé a moverme lenta pero intensamente, mirandolo con atención, inclinandome poco a poco, usando los secretos que su cuerpo me estaba contando para adecuarme, para hacerlo lo mas placentero posible, mientras dejaba una mordida en su cuello y gemia suavemente en su oido.

Y...yo a ti...Dragoslav...

Necesité de toda mi concentración para no fallar en decir su nombre, y lo tomé en un beso tras tomar todas mis instrucciones directamente de su cuerpo. Donde queria ser besado, donde queria que acariciara, como debia moverme, con que ritmo, intensidad, todo podia entenderlo de él en tan solo unos momentos de observarlo, y comencé a recorrer en suaves caricias cada punto de su torso que sabia que le agradaria, a dejar besos intensos en sus labios, en sus pectorales, mordidas en sus hombros. El muy alto, yo menuda, podia alcanzar muchos puntos que una mujer mas alta no habria podido, y aproveché esa ventaja al máximo. La luz tenue, el calor humano, el sudor en nuestros cuerpos, todo componia una escena de pasión, un momento único, quizás el primero de muchos bellos e irrepetibles instantes...

...Poco a poco, me alejé de él hasta quedar erguida, todo sin dejar de moverme en ningún momento. Era mi momento de mostrarle aunque fuera un breve vistazo de lo que vendria. Tomé su mano derecha con la mia mientras ponia la izquierda sobre su muslo para darme sustento y no dejar de moverme, acercando su mano para poder envolver su dedo indice con mis labios, y abrazarlo con mi boca hasta la base donde se unia con el resto de su mano, lentamente dejandolo salir una vez más, guiando a su mano a descender hacia mi pecho para que pudiese acariciarme si lo deseaba, para que viese mi rostro perdido de placer, para que viese mi cuerpo pálido perlado de sudor, todo mientras me entregaba al placer y a tratar de que este momento fuese tan hermoso para él como lo era para mi.

Solo atiné a poner mi mano derecha en la misma posición que la izquierda y dejar que sus manos fuesen adonde quisieran. No puedo pensar, solo sentir, y estoy a punto de alcanzar mi punto mas álgido, pero no quiero dejarme ir antes que él, quiero tener esa atención con el hombre que amo, porque es especial, porque me importa...

...Porque es mi alma gemela...


_________________



Conoceme / Aspecto / Entrevista / Mi Angel de Luz

Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
Eclipse
X-Men
X-Men
avatar

Mensajes : 1176
Fecha de inscripción : 09/07/2014
Edad : 35
Localización : Academia de Jóvenes Mutantes

Ficha de Personaje
Alias: Eclipse
Nombre real: Dragoslav Katich
Universo: Marvel

MensajeTema: Re: Treinta días de luz [+18] (Cassandra Caín) [21/01/2019]   11th Junio 2015, 20:23

La sensación... era indescriptible. Estaba disfrutando la oscuridad como nunca jamás lo había hecho. Cada mínima caricia, cada sendero que sus dedos recorrían sobre su piel, brillante por el sudor, resultaba ampliada y magnificada hasta límites insospechados. Nunca antes había experimentado un placer como aquél.

Al principio se sintió un poco inseguro al permitir que Cassandra tomara el control, pero tenía plena confianza en ella, y se dejó llevar. Por primera vez en años se relajó y se entregó por completo, y cuando ella empezó a moverse con aquel oscilar rítmico y embriagador fue absolutamente increíble.

- Cassandra... -gimió, y su aliento estremecido rozó la piel de su amante cuando se inclinó sobre él.

Un escalofrío le recorrió la espina dorsal cuando le mordió en el cuello y se incorporó ligeramente sobre las almohadas para trazar un recorrido de besos que bajaba por su hombro y terminaba en su pecho izquierdo, capturando entre sus labios el pequeño y apetecible pináculo rosado que coronaba la cumbre, pellizcándolo suavemente con los dientes antes de ensalzarlo con la lengua y saborearlo mientras le recorría la curva de la espalda con las manos, atrayéndola hacia él.

Cassandra le tomó el rostro entre las manos y le besó, obligándole a recostarse de nuevo para adorar con sus labios cada centímetro de su piel desnuda de la misma forma que él había hecho con ella. Su pericia y maestría eran increíbles. Ya no había inhibiciones; todas sus pasadas reticencias habían quedado olvidadas ante la oleada de placer que le estaba haciendo descubrir. Era completamente suyo, cada mínima porción de él, y se lo hizo saber tomando sus manos y guiándolas para que recorrieran libremente las zonas que hasta hacía unos instantes le habían estado vetadas. Atrás quedaba el pasado y ante él se abría una vida completamente nueva. Se sentía libre. Completo. Feliz.

Finalmente ella se irguió y jugueteó con su dedo índice, avivando la llama que ardía dentro de él antes de liberar su mano y permitir que explorara su cuerpo a placer, tal como le había permitido a ella hacer con el suyo. Y lo hizo; reverenció aquella escultura perfectamente cincelada con sus largos dedos de artista, y cuando pensó que ya no podría más, que la pasión le devoraría si seguía conteniéndose por más tiempo, se incorporó de golpe, envolviendo su espalda con sus fuertes brazos para colocarla bajo él y retomar el control. Pegó su cuerpo al de ella y volvió a hundirse en su interior, separando sus piernas para que no hubiera la menor distancia entre los dos, incrementando la intensidad de sus embestidas hasta que notó que el cuerpo de Cassandra se estremecía sin remedio y se arqueaba ante las implacables exigencias del placer más extremo.

- No sabes lo perfecta que eres -musitó en sus labios, bebiendo sus gemidos mientras le recorría el muslo derecho con la mano, sin cesar en sus acometidas, dispuesto a llevarla ante una nueva ola de placer-. Cuando te conocí... te definiste a ti misma como la "asesina suprema"... una "máquina de matar"... Pensabas que no eras más que un arma... Pero eres mucho más que eso, Cassandra... No sólo sabes matar... También sabes escuchar... -la besó en el cuello-, mirar... -la besó en los párpados-, acariciar... -la besó en los labios-. Eres pasional y ardiente, pero a la vez, bondadosa y compasiva y dispuesta a sacrificarte por los demás. Dios... Creo que sería capaz de hacerte el amor la noche entera... Porque eres perfecta... y te amo... Te amo tanto... Prométeme que nunca te marcharás. Que seremos capaces de afrontar todos los problemas que surjan. Que serás mi compañera. Que a partir de ahora podré alzar la mirada hacia la luna y sonreír sabiendo que la noche te traerá siempre junto a mí...

_________________
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
106CassandraoCain
Batfamilia
Batfamilia
avatar

Mensajes : 130
Fecha de inscripción : 18/10/2014
Edad : 34
Localización : Gotham City

Ficha de Personaje
Alias: Batwoman
Nombre real: Cassandra Cain
Universo: DC Universe

MensajeTema: Re: Treinta días de luz [+18] (Cassandra Caín) [21/01/2019]   18th Junio 2015, 08:27




¿Como entenderia él esta noche si pudiera estar en mi mente por lo que durase este momento? Cuando me voltea, cuando sus caricias abren mis piernas hasta lo mas que mi pelvis permite, cuando se sumerje en mi, no solo me inunda un placer que me obliga a estremecerme, arquearme bajo su fuego viril, sino que puedo verlo a a momento, captar con mi mirada lo que su cuerpo también me grita. A lo largo de mi vida, siempre habia tenido que luchar contra la incomoda, a veces hasta horrible sensación de estar oyendo a alguien cortejarme amablemente, y tener que estar viendo a su cuerpo decirme que solamenteme deseaba sobre una cama. La persona decia palabras dulces que me alzaban, y su cuerpo me decia que no era mas que un sucio objeto. Traté de desinteresarme de eso y de todo, traté de cambiar esa parte de mi naturaleza, de todos modos, no importaba, era solamente sexo...

¡Ahn...!

...Que equivocada habia estado, pensando que eso era lo único que podia decirme el cuerpo de quien me halagase, de quien me dijese bellas cosas. Pense que todo lo bello que me dijese hombre o mujer eran engaños, que solo me querian como un cuerpo al que tomar sin reparos, pero Dragoslav no, él es diferente, él me dice cosas bellas, pero su cuerpo no me dice que soy un objeto de deseo carnal, me susurra cosas aun mas bellas, me grita de adoración, estalla en afecto, en un deseo tan claro de hacerme sentir dichosa, completa, mujer, que me cuesta entenderlo, porque jamás lo habia visto antes en mi vida, y es por eso que solo puedo gemir contra sus labios, recibir sus besos, escuchar las palabras mas hermosas que me han dicho en mi vida, las frases mas amorosas, de sus labios, de su cuerpo, rodeados del calor de nuestra pasión en una atmosfera que por primra vez quiero atreverme a llamar mágica...

¡Dr...Ahn!

¿A quien voy a poder engañar con mis intentos casi infantiles de hablarle? No, no puedo, no se que es más ahora, si el placer en estado puro o la emoción vibrante que me atraviesa. Mientras oigo sus palabras, lágrimas recorren mi rostro, pero mi expresión de placer no se mezcla con angustia, sino con dicha. Perdoname, mi amor, porque no puedo decirte nada ahora, estoy demasiado emocionada, no puedo articular palabras, pero deja que sean mis intensos movimientos a tu compás, mis lágrimas de emoción, la manera en la que intento ser tierna al gemir sobre tus labios, deja que todo eso sea mi lenguaje, un lenguaje de amor para expresarte cuanta es la devoción que siento por ti...

...Me haces sentir valiosa, y no tienes una idea de lo importante que es eso. Cuando estoy contigo, siento que mi vida tiene total sentido. A veces, y por más que Bruce,Alfred, Carrie, Barbara y Richard sean el mundo para mi, no puedo dejar de sentir que soy ajena, que miro a través de la ventana un mundo al que no tengo realmente el derecho, sombra de un futuro trágico que ahora es un tal vez consumido sin piedad, espiritu que vaga benevolente entre los vivos, pero que al final de cuentas, es etereo. Puedo protegerlos, puedo adorarlos, puedo ayudarlos, pero temo no poder tocar sus vidas de la misma forma en que ellos, sin sospecharlo, habian tocado la mia, fuesen quienes fueron de donde vine, o en esta realidad que me toca vivir. Ellos me hacen sentir apreciada, pero es contigo, solo contigo, que me siento completamente única, irremplazable, y nunca...nunca pense...

...Perdoname por estar llorando tan intensamente mientras me haces el amor como nunca me lo habian hecho antes, pero me haces sntir especial en una forma que nadie más habia podido antes. Para ti, no hay varias Cassandras, no soy la que sobrevivio, la que logro hacer su camino hasta aqui, sino que soy la única, la única Cassandra que amas y amarás,  y tú el único Dragoslav que yo amaré, y ahora se que tú tambien lo entiendes, que entiendes cuan único es eso en un momento donde todos quizás tememos un poco ser reemplazables, prescindibles. Ante la idea de tantas posibles versiones de nosotros, es nuestro amor compartido lo que nos hace completamente únicos...

...Lo...Pro...me...to...

Necesité cada fibre de mi para poder decir eso entre jadeos, sin perderme en el placer, pero una vez que lo habia dicho, casi pude sentir a mi espiritu salir de mi y abrazar al suyo pasionalmente, sin reparos, abandonandome un instante en la confianza de que el suyo jamás podria dañarlo. Fue en ese momento, cuando le prometi, cuando me prometio, cuando nos prometimos que nunca nos separariamos, que nos volvimos completamente uno, y abandoné lo que quedaba de mis reservas para pedirle en una fugaz caricia que se detuviese y asi poder erguirme, rodear su espalda hasta donde pude con mi brazo derecho, y alzarme mientras apresaba su pelvis con mis piernas y llevaba mi mano izquierda, entre una maniobra tan pasional, a envolver suavemente su mejilla, fundiandome con él en un beso que comenzó tierno, y que, conforme comenzaba a mover mi cuerpo casi con la misma intensidad que él lo habia hecho, se volvia pasional y desgarrador...

...Por suerte, podia sostenerme a mi misma con mis piernas y un brazo, y estaba tratando de no dejar que mi climax, que llegaba a mi como un oleaje irresistible que me abarcaba por completo, me detuviese de darle todo el placer posible. No importó si habia llegado al final de este sendero de euforia carnal, lo mas importante para mi era seguir moviendome, seguir deleitandolo, hasta que fuese suyo un gemido tan intenso como el que le habia dedicado sin importarme que nuestros labios estuviesen fundidos. Gemidos, besos, abrazos, sudor, la noche, el mundo desvaneciendose, todo es una hermosa sinfonia, componindo un instante único, y quiero que acabe, para él, tan maravillosamente como lo habia hecho para mi. El lo habia hecho conmigo, y ahora yo queria hacerlo con él.

_________________



Conoceme / Aspecto / Entrevista / Mi Angel de Luz

Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
Eclipse
X-Men
X-Men
avatar

Mensajes : 1176
Fecha de inscripción : 09/07/2014
Edad : 35
Localización : Academia de Jóvenes Mutantes

Ficha de Personaje
Alias: Eclipse
Nombre real: Dragoslav Katich
Universo: Marvel

MensajeTema: Re: Treinta días de luz [+18] (Cassandra Caín) [21/01/2019]   19th Junio 2015, 02:37

Había tenido la intención de aguantar más tiempo para poder proporcionarle nuevas cotas de placer. En el pasado había sido capaz de hacerlo, pero ninguna de las mujeres con las que había estado le había excitado nunca tanto como la que ahora se abrazaba a él. Su repentino movimiento le resultó además inesperado, y no estaba preparado para el intenso placer que le asaltó de golpe. Estaba prisionero de su cuerpo, cautivo de sus piernas, esclavo de su boca, y aunque quiso resistir, no pudo hacer más que rendirse y dejarse llevar entre sus brazos. Su cuerpo se tensó durante un instante, y un gemido brotó de sus labios, ahogado al instante en los de ella mientras con una mano la sujetaba por la espalda y con la otra se apoyaba sobre el colchón hasta que los espasmos cesaron y el mundo dejó de dar vueltas a su alrededor.

- Eso ha sido... increíble -jadeó, dejándose caer a su lado en la cama-. Quiero decir... todo ha sido increíble. Has estado... absolutamente fantástica, pero eso último ha sido... sensacional... Eres toda una atleta... -la besó con ternura en el hombro-. Pero tendrías que haberme dejado continuar... -le acarició el cabello, peinándoselo tras el oído para poder susurrarle, cómplice-: Me encanta oírte gemir...

La besó de nuevo en los labios y le secó con los dedos las lágrimas que cubrían sus mejillas. Sabía que eran de felicidad; había podido leer sus emociones en su cuerpo como si se tratara de una partitura, y sabía que el placer que había experimentado no había sido fingido. No le hizo falta preguntarle por qué lloraba; la conocía, y había alcanzado ese punto de compenetración, tan habitual en las parejas que llevan mucho tiempo juntas, en el que uno puede, prácticamente, leer los pensamientos del otro. El hecho de que no hubiera necesitado más de un mes para lograrlo no hacía sino reafirmar la idea de que parecían haber sido hechos el uno para el otro, aún a pesar de provenir de dos universos diferentes.

Recostándose a su lado, la abrazó, cesado ya el ímpetu de la pasión, permitiéndose unos minutos para estar, sencillamente, abrazados los dos, piel con piel, mientras el ritmo de sus cuerpos y sus respiraciones iban poco a poco regresando a la normalidad. Y mientras le acariciaba el brazo, comenzó a cantarle en voz muy baja la melodía que había sonado la noche en que se habían declarado por vez primera su amor:

- I know you've suffered, but I don't want you to hide... It's cold and loveless, I won't let you be denied...

La besó en la mejilla y se incorporó, saliendo de la cama.

- Voy a darme una ducha. Ahora vuelvo.

Mientras el agua cálida corría por su piel, limpiando los restos de sudor, notó cómo las fuerzas le regresaban lentamente, permitiéndole cambiar de forma y recuperar la visión. Posiblemente habría podido hacerlo antes, pero entonces le habría resultado imposible llegar hasta el final con Cassandra, pues la tensión que era necesaria para mantener la forma mutante le impedía relajarse en cualquier aspecto.

Regresó al dormitorio, de nuevo bajo su habitual ilusión de normalidad, y aprovechó para observar el cuerpo desnudo de Cassandra sobre las sábanas de su cama.

- Eres aún más preciosa de lo que me había imaginado -dijo sonriente, sin prestar la menor atención a las cicatrices que surcaban la pálida piel de su amada. Avanzó hacia ella y se sentó a su lado, acariciándole una pierna-. Hey... No sé tú, pero yo estoy realmente hambriento, y estoy demasiado eufórico como para poder dormir hasta que amanezca. No he comido nada desde... Dios... Desde hace dos días, porque Ultrón nos interrumpió antes de que llegáramos a cenar y ayer me pasé todo el día borracho... Por desgracia tengo la nevera vacía porque no suelo comer en mi casa. ¿Qué te parece si te das una ducha rápida y salimos a comer algo? Deben de ser cerca de las cuatro de la mañana, pero siempre hay algo abierto en Nueva York. De hecho... se me ocurre... ¿qué te parecería ir al Gray's Papaya y atiborrarnos de perritos calientes en Central Park? Hay una vista prodigiosa de las estrellas en la Great Lawn, y podríamos recordar la primera noche que pasamos juntos en la mansión... ¿Qué me dices? Si cogemos la línea seis del metro podemos estar allí en quince minutos y ver amanecer en el parque.

_________________
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
106CassandraoCain
Batfamilia
Batfamilia
avatar

Mensajes : 130
Fecha de inscripción : 18/10/2014
Edad : 34
Localización : Gotham City

Ficha de Personaje
Alias: Batwoman
Nombre real: Cassandra Cain
Universo: DC Universe

MensajeTema: Re: Treinta días de luz [+18] (Cassandra Caín) [21/01/2019]   30th Junio 2015, 06:59

Rei nerviosa, casi sin poder reconocerme a mi misma en ese gesto. ¿Acababa de decirme que le encantaba oirme gemir? Nunca me habian dicho algo asi, no sabia como reaccionar. Por lo general, solamente me levantaba de la cama luego de tener sexo y me vestia para irme, porque solo de eso se trataba, de la sensación del momento, de hacer algo alocado, ya que quizas al otro dia no estaria viva para contarlo, ni me importaba tanto estarlo, no como ahora, no como en este momento, en el cual senti su beso en mi hombro y me dejé abrazar, acurrucandome contra su cuerpo, sintiendome pequeña entre sus fuertes brazos, segura, contenida, perdiendome en su aroma, en el calor abrazador y hermoso que desprendia luego de la pasión que nos habia envuelto.

Me secó las lágrimas, pero yo seguia perdida en sus halagos, sin poder creerlo. No era la primera vez que me decian que era buena, pero esto era distinto, esto no solo se trataba de sexo, me staba diciendo que era buena haciendo el amor, trayendole placer, haciendole sentir que nuestros cuerpos eran uno solo, que nuestras almas se fundian, que era buena haciendole sentir una conexión tan especial como esa era algo que me llenaba de repentino orgullo, que ardio suave en mi pecho mientras lo oia susurrarme aquella bella canción, aun demasiado emocionada como para poder hablar, entregandome a él, a lo que quisiera decirme, feliz, sin oponerle resistencia alguna. Cuando trató de incorporarse, mi mano se fue instintivamente a su muñeca y me ergui junto con él, tomando un beso de sus labios, en absoluto dispuesta a permitir que eso acabara con solo mi mejilla siendo besada. Cuando me explicó por que se separaria de mi, le dediqué un sutil quejido, y luego una divertida sonrisa, dejandolo ir mientras me recostaba y arropaba con lentitud. Estaba haciendo frio, pero no m importaba, no queria vestirme, no queria obligarme a sentir que ese momento de pasión se habia terminado, solo queria dejarme llevar por la corriente, estaba demasiado feliz, me sentia demasiado plena, completa, y complacida.

Su amor habia sido repentino, fogozo, intenso, pero habia tenido también momentos lentos, dulces, exquisitos. Era un experto, conocia el arte de amar muy bien, y me habia hecho sentir como nunca nadie antes en toda mi vida, fisica y espiritualmente. Me amaba, realmente lo hacia, y yo a él, y solo lamento que no pudiese verlo en mi cuerpo arqueandose, relajandose, dejandose tomar por él, dejandose llevar por la pasión, pero espero que fuese la cercania absoluta que busque al final, ese gesto de buscarlo yo a él con mi abrazo lo que se lo demostrara. Me apena un poco pensar algo como esto, pero quiero tenerlo cerca todas las noches, y despues de esto, volver a Wayne Manor a dormir sola sera terriblemente dificil. Creo que ambos desearemos visitarnos mas a menudo luego de esta noche.

Cuando escuché la ducha cerrarse, me giré y dejé que las sabanas se separasen de mi piel desnuda una vez más. Cuando llegó, me miró con esos ilusorios ojos, pero lo hizo con el mismo deseo, con la misma pasión y devoción que lo habia hecho antes, pero no era el unico que estaba permitiendose mirar con detenimiento. Me acarició la pierna y me senté sobre las sabanas, sonriendole.

Tú no estas nada mal tampoco...

Acoté, mientras oia su plan. Cuando acabo, no pude hacer otra cosa que reir alegremente. Traté de contenerme, pero era muy dificil no ser totalmente espontanea cuando lo oia hablar de atiborrarnos de perros calientes en un parque y ver el amanecer luego de haber discutido por amor y de haber acabado teniedo sexo en esta misma cama. No se si él lo nota, pero nuestra relación es turbulenta, pero a su vez dulce, apasionada, única. Adoro todo eso, es como si siempre hubiesemos estado destinados la una al otro.

¿Tengo que vestirme?

Susurré, tomando su nuca con vehemencia para besarlo con intensidad. No queria escatimar en afecto, no en este momento. Ahora, queria derramar todo mi amor sobre él, y aunque trataba de ser sutil como decian que debia ser una dama, yo no podia, lo sentia dentro mio, intenso, abrazador, un amor que no podia ser expresado con suavidad, al menos por ahora. Me puse de pie muy lentamente y camine hacia el baño con lentitud, dejandole mirarme, por primera vez sin sentirme avergonzada de mis cicatrices, y cerré la puerta tras de mi, aunque dejandola un poco abierta, atreviendome a jugar un poco con él. Abri la ducha y deje que el agua calentase hasta hacer vapor. El sudor se iba, pero ni en medio del agua podia lavar esa sensación calida dentro mio, y mientras me lavaba, comencé a tararear una canción, ni siquiera puedo recordar cual, pero no importaba, estaba tan contenta que nada mas interesaba.

Sali de la ducha, me sequé lentamente y sali, caminando hacia él con decisión y tomandolo en otro intenso beso, impidiendole terminar de vestirse. Solo cuando senti que el aire me faltaria me separé de él y me dedique a ponerme denuevo mi ropa con calma.

¿Great Lawn? ¿Gray's Papaya? Suenan como cosas interesantes, y los perros calientes me gustan mucho...

Me acerqué y arreglé su camisa un poco, acomodando su cabello entre caricias y dedicandole mi mas sincera sonrisa.

...No puedo creer que no sea la primera vez que vengo aqui...

...La primera vez que vine, llevaba puesto mi traje, todo estaba sumido en las sombras, y parecia que el mundo iba a terminarse. Aun si quisiera, no podria dar denuevo con el edificio donde resisti con esos refugiados, no podria dar con ninguno de los lugares por los que pasamos, y era mejor asi, sencillamente queria desterrar esa imagen de Nueva York de mi mente. Quizas Drago pueda mostrarme la otra cara de esta ciudad.

¡Vamos, tengo mucha hambre!

El tono jolgorico se me escapó, fue completamente espontaneo e inesperado, pero me encantaba, tanto como el estado de ensueño en el que me encontraba. Salimos al corredor y de alli, a la acera. Respiré durante unos instantes el fresco aire nocturno del Bronx, sin temor alguno. Me tenté de decirle algo cuando llego hasta mi, pero hice silencio y lo abracé con fuerza, apoyando mi cabeza en su pecho unos instantes antes de separarme, dejandole en claro que, adonde fuera, yo lo seguiria. No hay lugar n este mundo en el que preferiria estar ahora mismo, mas que a su lado.

_________________



Conoceme / Aspecto / Entrevista / Mi Angel de Luz

Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
Eclipse
X-Men
X-Men
avatar

Mensajes : 1176
Fecha de inscripción : 09/07/2014
Edad : 35
Localización : Academia de Jóvenes Mutantes

Ficha de Personaje
Alias: Eclipse
Nombre real: Dragoslav Katich
Universo: Marvel

MensajeTema: Re: Treinta días de luz [+18] (Cassandra Caín) [21/01/2019]   6th Julio 2015, 01:02

- ¿Tengo que vestirme?

La pregunta le tomó por sorpresa, pero aún más el ardiente y repentino gesto que vino a continuación. Aquél beso, cargado de pasión, junto con la proximidad de su cuerpo desnudo, hizo que una extraña fiebre se apoderara de él, como si se encontrara todavía bajo los efectos del alcohol, sólo que infinitamente más dulce.

- Y... yo...

Tartamudeó cuando por fin se separaron, pero la visión de aquél contoneo sensual mientras se alejaba en dirección al baño volvió a dejarle sin aliento y sin palabras a un mismo tiempo. Tampoco hizo falta decir nada; ya su cuerpo se había encargado de dar todas las respuestas por él, como pudo comprobar justo después. Si hubiera reaccionado un poco antes, Cassandra no habría llegado a entrar en el baño, pero le había tomado por sorpresa aquél gesto repentino después de lo que acababan de hacer.

Ésta mujer enciende un volcán en mí, pensó, sorprendido al darse cuenta de que estaba considerando la posibilidad de unirse a ella en la ducha; ¿cómo no voy a amarla?

Jamás había estado con nadie que siguiera suscitándole semejante deseo justo después de haber yacido juntos. Podía ser porque llevaba tanto tiempo sin acostarse con nadie, pero, a decir verdad, lo dudaba bastante. Cassandra era especial, la mujer más especial que había conocido, y a cada minuto que pasaba a su lado más se convencía de que parecían haber sido hechos el uno para el otro. Parecía increíble pensar que había comenzado la noche tratando de cortar con ella... Habría sido como tratar de dividir el universo en dos. Y sabía que la había hecho llorar, pero había sido por amor, y ahora también sabía que ya no podría dejar de amarla...

Resolvió permitir que terminara de ducharse tranquilamente, ya que, a decir verdad le apetecía mucho la idea de contemplar el amanecer a su lado, como aquella noche no tan lejana en la mansión. Además, se dice que la expectación y la anticipación de un futuro placer resulta más placentero que la satisfacción inmediata del mismo. Quizá podrían tener una adecuada "despedida" antes de que ella se marchara de nuevo hacia Gotham...

Trató de no pensar en el agua resbalando sobre su piel desnuda y empezó a vestirse, pero antes de que pudiera terminar, ella salió de la ducha y le besó de nuevo. Saboreó las diminutas gotas de agua sobre sus labios húmedos y de nuevo sintió que le podía el deseo. Al diablo... la comida podía esperar, pensó mientras la sujetaba por la cintura, apretando su piel mojada contra la suya mientras le devolvía apasionadamente el beso. Pero, cuando ya había tomado esa decisión, ella se separó de él y comenzó a vestirse con dolorosa calma, hablándole del plan que habían acordado antes de que se metiera en la ducha.

- Hum... claro... -sonrió mientras Cassandra terminaba de arreglar su cabello y sus ropas, tratando de poner la mente en frío otra vez y de enfocarse en el hambre que sentía.

Salieron, y ella le abrazó. Él la mantuvo abrazada un tiempo y después la cogió de la mano y la condujo hasta la boca del metro, que a aquellas horas estaba prácticamente vacío. Se bajaron en la parada del Hunter College porque Drago lo había pensado mejor y había decidido que quizás la Sheep Meadow sería incluso un mejor lugar para contemplar las estrellas. Nueva York estaba abarrotada de establecimientos de la cadena Gray's Papaya, por lo que no les costó demasiado encontrar uno cercano. Entraron y pidieron cinco menús Recession Special, consistentes cada uno en dos perritos calientes completos mas una bebida: tres con chili, queso, chucrut y mostaza; tres con salsa de cebolla, chucrut, pepinillos y queso; y cuatro con ketchup, chucrut y mostaza.


Se adentraron en el parque a la altura de la 65 y se dirigieron a la Sheep Meadow, una extensión de 15 acres de terreno abierto que ofrecía una vista privilegiada de las estrellas, incluso con los rascacielos de fondo. Salvo por la visita ocasional de algún mapache o alguna ardilla curiosa, el lugar estaba desierto. Drago escogió una zona donde había piedras grandes para sentarse, ya que el césped estaba húmedo por el rocío previo al amanecer, y empezó a sacar el contenido de las bolsas, desenvolviendo el primer menú.

- Mmmm... -exclamó después de dar un sorbo a una de las bebidas-. ¡Nunca pensé que el zumo de papaya pudiera quedar tan bien con los perritos! Toma, prueba la de plátano. La de piña colada también está muy bien. Es dulce, pero no demasiado. También tenemos Coconut Champagne y Strawberry Supreme.

Los perritos calientes de Nueva York estaban muy influenciados por la amplia presencia de la comunidad judía, cuya dieta kosher era muy restrictiva. Era por eso que las salchichas eran de ternera en lugar de ser de cerdo, y no solían llevar ni bacon ni queso, a menos que lo pidieras expresamente. En su lugar, el acompañamiento habitual solía ser chucrut (col fermentada en agua, sal y vino), salsa de cebolla y mostaza. El pan era fresco y estaba tostado a la plancha al igual que las salchichas, pero lo que más le gustaba a Drago era la mostaza picante y el contraste que hacía con la carne y el chucrut. Definitivamente aquellos perritos estaban deliciosos, especialmente considerando lo increíblemente baratos que eran, y las vistas eran espectaculares, pero sin duda lo mejor de todo era la compañía...

_________________
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
106CassandraoCain
Batfamilia
Batfamilia
avatar

Mensajes : 130
Fecha de inscripción : 18/10/2014
Edad : 34
Localización : Gotham City

Ficha de Personaje
Alias: Batwoman
Nombre real: Cassandra Cain
Universo: DC Universe

MensajeTema: Re: Treinta días de luz [+18] (Cassandra Caín) [21/01/2019]   12th Julio 2015, 04:14

Seguia pareciendome surreal el estar paseando por aquella ciudad en este momento. Aun puedo recordar con claridad a Nox, la oscuridad, aquellos canes flamigeros persiguiendome para devorarme en sus fauces de fuego infernal, yo herida, con mi espada, en una ultima defensa en la azotea de un edificio, completamente dispuesta a morir, todo hasta que los enviados del infierno desaparecieron. Drago lo habia logrado junto con John, y estabamos a salvo, volvia a ser de dia, pero no estaba en mi destino ver nada de aquella ciudad, porque ese dia tuve que pasarlo descansando en el edificio Wayne, recuperndome de mis heridas para poder viajar luego a Gotham y asistir a Bruce luego de los sucesos de Fearland. Ahora, la ciudad discurria debajo de nosotros mientras el tren avanzaba, hasta que se detuvo, abrio sus puertas, y bajamos de la mano. Estoy tan feliz, tan dichosa, que me cuesta creer que esto no es un sueño, que la pasión, el placer, el amor, que todo ha sido real y que puedo sentirlo cuando desee, que no es mi último dia para sentirlo, que no es mi última oportunidad de ser feliz. Si mi Alfred pudiese verme hoy, se que estaria feliz.

G...gr...Gray's...Pa...pa...ya...

Leí del letrero luminoso mientras cruzabamos la calle para entrar, esperando él no pensara nada malo de lo dificil que me resultaba leerlo. Cuando entramos, aun no habia demasiada gente, asique mi novio fue a pedir esos especiales de recesión que me habia mencionado, mientras yo me perdia en todos los carteles que habian en aquel lugar. Me costaba mucho leerlos, pero eran tan coloridos que queria saber que decian, casi como si fuese una niña.

Busca...en toda la ciudad...pero no encon...trarás un mejor ni mas...sabroso...Perro Caliente que el....nuestro...

Estaba leyendo el cartel que mas me llamaba la atención de todos cuando noté que tenia a Drago al lado mio con los menues, y no pude evitar sonreirle algo apenada. ¿Realmente no va a decirme nada acerca de cuanto me cuesta leer un simple cartel? Nos adentramos en el parque lentamente, pero nada podria haberme preparado para llegar a Sheep Meadow, una apacible y enorme extensión de pasto rodeada de frondosos arboles, con una vista perfecta de la ciudad y del cielo estrellado. Apenas pisamos el pasto, senti el aroma del rocio, y aferré su mano con un poco mas de fuerza, como si no quisiera que nada de esto terminase. Me senté sobre una de las rocas y lo vi desenvolver sus perros calientes, riendome cuando mordio uno con una voracidad que no podia ocultar y tomando una de las servilletas de papel para limpiar los restos de su boca.

Es extraño, zumo y perros calientes...¿Plátano, dijiste?

Probé un sorbo, y me costo mucho no bebermelo todo, ¡Era delicioso! Tomé uno de los perros calientes y casi como si fuese un experimento real, mordi uno y bebi al mismo tiempo, y la combinación era sorprendentemente deliciosa, casi adictiva. Darle una mordida a otro me dejó saborear mejor el chucrut, la mezcla de los aderezos con la carne del perro caliente. Nueva York era un lugar extraño, pero a cada minuto que pasaba, iba sintiendo mas cariño por aquella ciudad.

Es increible, deberian estar también en Gotham...

El Strawberry Supreme era un poco empalagoso, pero adoré el Coconut Champagne, entre dulce y ácido. Alcé la vista y noté que estaba contemplandome, y le sonreí, inclinandome un poco para poder besarlo largamente y con suavidad, amparados en la noche. Cuando me separé de ese beso, mantuve mi frente sobre la de él, y recorria su rostro con la mirada. Es hermoso, cada detalle de él lo es, y jamás podré cansarme de contemplarlo.

La noche nunca habia sido tan bella como ahora...

Acaricié con una mano su mejilla derecha, suavemente, tomando otro fugaz beso de sus labios, sonriendo tan plenamente como no lo habia hecho en años. Me sentia casi como una adolescente, y no solo eso, sino que como una normal, que esta teniendo sus primeras salidas con su novio, y me sentia igual de emocionada, igual de plena, y también igual de preocupada por darle una buena impresión.

Nunca crei que encontraria...el amor...Creia que no era algo para mi, que solamente las chicas...normales...encontraban eso y eran felices, pero...Drago, yo...

Mis ojos estaban humedos de felicidad una vez más. Es tan sorprendente como bella la forma en la que abro mi corazon con tanta facilidad cuando estoy a su lado.

...Soy...tan feliz...en este momento...que no quiero que termine nunca...

Si cualquiera pudiese verme en este momento, le costaria creer que soy la misma cassandra que siempre esta tan compuesta y tranquila. Hasta mis manos tiemblan un poco. El amor fisico no era dificil, pero expresarlo con palabras era algo que jamás habia hecho. Decirle a un hombre que lo amaba no era mi forma de hacer las cosas, o eso creia yo, porque ni siquiera entendia del todo como era que funcionaba aquello de amar. Tomé una de sus manos entre las mias y la acaricié muy suavemente, separando un poco mi rostro del suyo.

¿Vendrás a verme, esta vez...sin Ultrons? ¿Es...esto....esta...nos...nosotros...?

Inspiré un momento y traté con todas mis fuerzas de calmarme. Cerré los ojos un momento y me permiti una pausa. No se por que estoy preguntandole esto, pero quiero hacerlo, tengo que saberlo, quiero oirlo de sus labios.

¿Esto...es...enserio? ¿Realmen...te...somos...pareja?

¿Tan solo asi? ¿No hay que hacer nada mas? ¿Solo dejarse llevar y darse cuenta en algún momento que tú y el otro no pueden separarse ya más? Siempre les habia preguntado yo a mis parejas si querian ser mis novios, para sacarme las dudas del camino y saber que ya estabamos en algo, aun si no era capaz de realmente "estar en algo", porque no entendia que era ese "algo" en lo que queria "estar". Pero ahora, bajo el cielo estrellado, con su mano en las mias, mis ojos en los de él, por fin comprendo de que se trata ese algo, y es hermoso.

_________________



Conoceme / Aspecto / Entrevista / Mi Angel de Luz

Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
Eclipse
X-Men
X-Men
avatar

Mensajes : 1176
Fecha de inscripción : 09/07/2014
Edad : 35
Localización : Academia de Jóvenes Mutantes

Ficha de Personaje
Alias: Eclipse
Nombre real: Dragoslav Katich
Universo: Marvel

MensajeTema: Re: Treinta días de luz [+18] (Cassandra Caín) [21/01/2019]   13th Julio 2015, 02:19

Cuando Drago volvió y encontró a Cassandra tratando de leer los carteles no pudo evitar una sonrisa llena de ternura.

- Cada vez lo haces mejor -le dijo, dándole un cálido beso en la nuca.

Era inevitable sentirse identificado con ella. A Cassandra la habían entrenado para ser una asesina, y la habían privado de todas las cosas que contribuyen a construir la humanidad de una persona. A él le había pasado algo parecido, sólo que sus carencias no se habían debido a ninguna influencia externa. Él mismo se había impuesto su aislamiento cuando creyó que había dejado de ser humano para convertirse en un ángel, y después cuando pensó que su oscuridad devoraría la luz de aquellos que le rodeaban.

Las principales consecuencias para Cassandra habían sido su dificultad para comunicarse, la introversión y la dislexia, mientras que para él habían sido la gran cantidad de problemas y traumas con los que cargaba, que podrían haberse solucionado mucho antes si no se hubiera empeñado tanto en aislarse de los demás.

Experimentó un ligero pesar al pensar en cómo ambos habían desperdiciado gran parte de sus vidas de aquella manera tan triste, pero ese pesar se desvaneció pronto en cuanto vio a la mujer que tenía a su lado. Ella era como él, podía entenderle mejor que nadie, de la misma manera que él podía entenderla a ella. Se complementaban, eran uno, y ya no tendrían que volver a estar solos nunca más.

Con éste pensamiento, la abrazó a la salida de la tienda, después de besarla en la frente, sin poder evitar el deseo de amarla y protegerla que le asaltaba siempre que estaba junto a ella.

Se sentía extraño estando a su lado, como si flotara, como si nada de aquello fuese real, como si fuese todo una especie de sueño maravilloso que podría llegar a terminar en cualquier momento, y aquella sensación se reforzó en el parque al escucharla reír (un sonido que había aprendido a amar) cuando se le quedó la boca manchada de ketchup tras el primer mordisco al perrito. Sólo ella conseguía convertir algo tan tonto como comerse un hot-dog en una experiencia única y especial. Caramba, estar allí con ella, sentados sobre las rocas, con la extensa pradera verde a su alrededor y bajo un cielo estrellado era mil veces mejor que el mejor de los restaurantes de lujo a los que pudiera haberla llevado. Podía resultar increíble que una mujer que había sido entrenada para ser una asesina despiadada pudiera mostrar tanto candor e ingenuidad, pero así era. Tan sólo una más de las maravillosas y complejas contradicciones que se daban cita en aquella mujer tan extraordinaria.

- Consigues hacer que cada momento sea único e irrepetible -le dijo tomándola cálidamente de las manos-. No sé cómo lo haces, pero me encanta... Te amo.

Cassandra sonrió y le besó con dulzura para mantener después la frente apoyada sobre la de él, como queriendo capturar aquél momento para siempre. Después, comenzó a acariciarle la mejilla antes de robar un nuevo beso de sus labios.

- Nunca crei que encontraria...el amor...Creia que no era algo para mi, que solamente las chicas...normales...encontraban eso y eran felices, pero...Drago, yo... Soy...tan feliz...en este momento...que no quiero que termine nunca...

Él asintió, mirándola a los ojos.

- Yo siento lo mismo. También hacía mucho que había perdido cualquier esperanza de llegar a tener una vida normal... -entrelazó los dedos con los de ella y la miró con intensidad-, una pareja... quizás una familia...

Ella le acarició el dorso de la mano, agachando la mirada con aquella encantadora timidez.

- ¿Vendrás a verme, esta vez...sin Ultrons? ¿Es...esto....esta...nos...nosotros...? ¿Esto...es...enserio? ¿Realmen...te...somos...pareja?

Drago la tomó por la barbilla para hacer que levantara la mirada, sin forzarla.

- ¡Pues claro que sí! ¿Cómo puedes dudarlo? -la miró con preocupación-. Realmente te he hecho daño, ¿verdad? Cassandra: te amo. De verdad. ¿Crees que podría abandonarte después de lo que hemos hecho hoy? Si mi palabra no es garantía suficiente, ¿acaso no ha sido mi cuerpo completamente sincero? -cogió sus manos y las puso sobre su corazón-. Deseo repetirlo contigo cientos... no, miles de veces... Sólo contigo... lo que me quede de vida. Eso es lo que siento. De hecho... ¿por qué no vienes a la mansión el mes que viene? Antes del cumpleaños de Bruce. Así podré presentarte formalmente a mis amigos y compañeros, ¿qué te parece? Me ocuparé de organizarlo.

>>Y... ¿sabes? -se acercó más a ella para susurrarle al oído, acortando la distancia entre los dos-. Podríamos hacerlo aquí mismo, en el parque... bajo la luz de las estrellas... -musitó dejando un reguero de suaves besos en su cuello-. Es demasiado tarde como para que queden rezagados, y demasiado temprano aún para los madrugadores... Y aunque fuera de otro modo... usando mis poderes no nos vería nadie... ¿Te atreves...? -inquirió, retador.

_________________
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
106CassandraoCain
Batfamilia
Batfamilia
avatar

Mensajes : 130
Fecha de inscripción : 18/10/2014
Edad : 34
Localización : Gotham City

Ficha de Personaje
Alias: Batwoman
Nombre real: Cassandra Cain
Universo: DC Universe

MensajeTema: Re: Treinta días de luz [+18] (Cassandra Caín) [21/01/2019]   20th Julio 2015, 08:53

¿Como explicar el amor? ¿Como pones esa sensacion que te colma en el fondo de tu corazón en palabras? Hay cosas que sencillamente sientes, que no puedes expresarlas, aunque hayan palabras en tu mente, esas palabras no son suficientes para algo tan maravilloso. Cuando me toca, me acaricia, me abraza, o me dice esas cosas tan bellas, en todos esos momentos, siento esa calidez que abraza mi pecho, esa sensación irrefrenable de que todo estará bien por siempre, de que el futuro nos espera con hermosas vivencias. Aun mientras universos y dimensiones chocan entre si a millones de años luz de este parque, n este momento, sentada con él aqui, todo se siente en orden por primera vez. Una familia unida y feliz, las personas mas importantes para mi a salvo, y haber encontrado el amor. Bruce siempre decia que Omega le habia dado muchas cosas, pero no solo a él, sino a mi también, y justo como aquel hombre, me sentia completamente agradecida de todo lo que habia venido a mi, pero también sentia dudas sobre si lo merecia, y sobre si todo ello estaria alli para siempre, y sin embargo, sus ojos me pierden, su mano en mi menton aleja las mil tragedias que podrian ocurrir de mi imaginación, y solo escucho sus palabras como embotada, hasta que entendi lo que estaba diciendome.

No...quiero decir...sí...tu cuerpo...si...claro..fuiste...perdoname...

Me disculpe lo mejor que pude, pero me habia asustado, pensando que quizás le habia hecho pensar que no habia notado su amor cuando nos habiamos unido, que no habia oido a su cuerpo clamarme que me amaba, que no queria solo poseerme, sino tambien unirse a mi, enamorarme, hacerme feliz, completa. Habia sido hermoso, la primera vez que el sexo se habia convertido verdaderamente en amor para mi, y era un momnto que siempre atesoraria en mi corazón, sin importar lo que sucediera. Respiré lentamente para calmarme un poco y poder llevar una mano a su mejilla, sonriendole.

Tu cuerpo susurró tanto amor como lo hicieron tus labios, y nunca me senti tan completa y feliz como el dia de hoy...no me haz hecho daño que nos hayas sanado, estoy bien...

Cuando estaba con él, era abrazada, halagada, besada, y me sentia extraña en el mejor de los sentidos. Por lo general, tenia que ser compuesta, fuerte, firme, era la que cuidaba, la que prodigaba el afecto a los demás, como si fuese una madre, pero con él, me sentia como esas princesas de los cuentos de hadas que usaba Alfred cuando apenas comenzaba a aprender a leer. Me sentia como aquellas mujeres, que tenian principes que las amasen y se preocupasen por su bienestar, y sin embargo, no era verdaderamente una princesa. Era algo asi como una Princesa Guerrera, una que solamente de la mano de este hombre tan maravilloso esta pudiendo descubrir que habia una princesa en ella y no solamente una peligrosa combatiente.

Yo...estaria encantada...

Ororo, Charles y Jubilation no eran las únicas personas que vivian en aquella casa, pero si las unicas con las que habia hablado para concertar mi visita sorpresa a la mansión en aquella hermosa noche. ¿Cuantos mutantes más habrian? ¿Realmente les interesaria conocerme? ¿Que les diré? ¿Como vestiré? No se ninguna de esas respuestas, pero el solo estarme haciendo las preguntas s suficiente para que mi corazon se acelere y sienta esa hermosa emoción que siempre me embarga cuando se trata de él.

Quiero conocer a todos tus compañeros, y quiero...

¿Que es lo que quiero? ¿Hay algo más que pudiera querer en este momento? Nada, realmente nada, soy feliz, plena, no necesito mas que él, estoy perros calientes, este parque, las strellas rodeandonos. Todo es perfecto asi como está.

...Quiero repetir esto, todo, todo lo que quieras, perros calientes, pláticas, parques, hacer el amor...Si es contigo, es lo que quiero hacer...

Sonreí tratando de transmitirle toda la calma y la alegria que habitaban en mi en ese momento, hasta que se acerco a mi y lleno mi cuello de esos tentadores besos, tantos que mi mano se fue instintivamente a su cabello, hundiendo mis palidos dedos en él mientras me hacia esa propuesta. Rei suavemente y me separé de él para poder ponerme de pie y, con toda la lentitud posible, quitarme todo lo que traia puesto de la cintura hacia abajo, solamente jugando un poco con mi ropa interior, no queria hacerlo asi nada más, quise darme la vuelta e inclinarme mientras la removia, tentandolo, incitandolo, sin palabras, sin cordialidades, libre, directa, como siempre he sido desde que he podido. Me senté muy lentamente sobre sus piernas, despojandome de mi blusa sin ningún pudor y ayudando a su mano a quedar sobre el broche de mi sostén, sin perder un solo instante la sonrisa invitadora, picara, sincera.

No te preocupes...por ocultarnos...

No me importaba si nos veian. Me amaba, lo amaba, y nada más era importante. Si podia comaprtirlo con él, estaba bien, si podia vivirlo con él, seria hermoso. Si Dragoslav estaba en mi mundo, entonces ese mundo era inmadiatamente el paraiso.




...Treinta Dias de Luz...

...Una Noche de Pasión...

...Una Vida de Amor...

_________________



Conoceme / Aspecto / Entrevista / Mi Angel de Luz

Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
Contenido patrocinado




MensajeTema: Re: Treinta días de luz [+18] (Cassandra Caín) [21/01/2019]   

Volver arriba Ir abajo
 
Treinta días de luz [+18] (Cassandra Caín) [21/01/2019]
Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba 
Página 1 de 1.
 Temas similares
-
» Treinta días de luz [+18] (Cassandra Caín) [21/01/2019]
» Ficha de Cassandra Sandsmark
» [Evento: Fearland] Más oscuro que la noche (Eclipse, Lobo Feroz, Cassandra Cain y Batman)
» Zona Friki "El Post zin ley"
» Ficha de Batwoman

Permisos de este foro:No puedes responder a temas en este foro.
Omega - Foro de Rol de Marvel y DC :: OMEGA UNIVERSE :: América del Norte :: Nueva York-
Cambiar a: