Los Universos de DC y Marvel se han unido en uno solo. ¿Qué ha sucedido? ¿Quién está detrás de todo? Y, lo que es más importante, ¿cómo reaccionarán héroes y villanos de los distintos mundos al encontrarse cara a cara...?
 
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 The Final Masquerade. (Arión, Superdepredador) 20/2/2019

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Dalae Darkle
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MensajeTema: The Final Masquerade. (Arión, Superdepredador) 20/2/2019   21st Mayo 2015, 15:40

Base de los Vanquisher. Alemania.

Todo estaba en silencio. El castillo podría parecer desierto, por que nada de movía en sus pasillos decorados con lujo. Nadie en las habitaciones, durmiendo hasta que el deber lo llamara. Ningún sonido de espadas chocando en el patio. Nada.

Nada, salvo un ser que caminaba en círculos lentamente. Pensando en qué podía hacer para aliviar su soledad, aunque esto era algo que nunca le había molestado. Pero aunque quisiera estar sola para trabajar, eso no era posible. Necesitaba aliados para poner en práctica sus planes, y los había perdido. Bueno, no todos: Superpredador había sobrevivido hasta ahora. Incluso se había enfrentado a la criatura que destruyó a Rip, y la había vencido. El que parecía un animal irracional había demostrado ser una caja de sorpresas, como cuando demostró que podía camuflarse, o cuando luchó contra el mismísimo Iron Man en Washington. Pero esos brotes de genialidad eran cada día más lejanos, por que él se estaba volviendo más bestia que hombre. Quizás no asimilara que ya nunca volvería a ver a sus amigos. O quizás simplemente era algo que tenía que pasarle: No podía permanecer siempre en ese estado intermedio, algún día, una de sus mitades ganaría la partida. Se volvería humano... O no. Y Dalae no podía permitirse perder el tiempo controlándolo, ya bastante tenía con lo suyo como para evitar que ningún midgardiano lo viera. Tenía que deshacerse de él.

Pero también necesitaba nuevos instrumentos. En el bando de los villanos no había encontrado lo que buscaba, así que tendría que cambiar de método. El otro lado de la ley parecía casi más atractivo. ¿Y si conseguía poner a los heroes de su lado? No era la primera vez que se presentaba ante ellos bajo una identidad falsa, y siempre le había salido bien. Ir a Estados Unidos de nuevo sería mala idea: Estaba tan lleno de héroes, que sería difícil actuar. Además, estaban bien organizados. SHIELD, la Liga, los Vengadores, los Xmen... Introducirse en un sistema tan controlado no era buena idea. Sin embargo, Europa también tenía sus justicieros, recordó. Como Planaria. "-No empieces por ahí, te lo aviso. Los planes son los planes." Una nube de vapor blanco entró por la ventana, y envolvió a Dalae hasta que pudo introducirse del todo en el bastón. Dichosos sentimentalismos... Debía de pensar Raden, por que se quejó sonoramente.

Dalae recordaba que alguna vez, Loki mencionó a un poderoso mago llamado Arión. Sumo Mago de Atlantis, poderoso como un dios... Ahí estaba. Deslizó los dedos por el lomo de un viejo tomo encuadernado en una piel escamosa, y lo sacó. Desde las páginas amarillentas, un hombre de pelo castaño la miraba con ojos vacíos de tinta. Recordaba haberlo visto cuando los Devas pidieron ayuda, y cuando el Doctor Extraño reunió a todos los seres mágicos, aunque esa vez apenas habían reparado el uno en el otro. Y en San Borondón, ella había actuado bajo la piel de Rydia... Había demostrado tener una moral tan pura como el cristal, pero por desgracia tan tenaz como el acero. Por suerte, Cráneo Rojo se había encargado de transformar a este justiciero en un ser caótico y despreciable, pero con el mismo poder que antaño. Hacía apenas veinte días que la maldición del Cáliz de Judas había caído sobre él, y los efectos ya serían claros.

El plan acabó de formarse en su mente. No tardó en llamar a Superdepredador, para explicarle lo siguiente que iban a hacer. Despacio, con palabras amables y una amplia sonrisa (además de una cantidad de comida importante), la asgardiana contó que tenían que conseguir un aliado. Él atacaría al nuevo Arión, y la propia Dalae ayudaría a derrotarlo para ganarse la confianza del atlante. Por supuesto, luego rescataría al predador. Pero lo que no sabía, era que el plan no era exactamente como la chica había dicho... No para él, al menos. Cuando Superpredador se hubo ido, introdujo en su manga lo que parecía una espina de un material oscuro, tras empaparla en el contenido de un frasco. Ya estaba todo preparado.

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Última edición por Dalae Darkle el 9th Junio 2015, 17:52, editado 1 vez
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MensajeTema: Re: The Final Masquerade. (Arión, Superdepredador) 20/2/2019   21st Mayo 2015, 20:49

La bestia corria como alma que lleva el diablo. Tenia que escapar, necesitaba ponerse a salvo antes de que su perseguidor lo encontrara. Brincaba como rana, rebotando utilizando sus poderosas piernas para impulsarse entre los arboles al mismo tiempo que hacia a un lado cualqueir posible obstaculo con un azote de sus brazos. Un grupo de hombres de metal lo perseguia, necesitaba continuar huyendo. Estaba de mision con sus compañeros Vanquishers cuando las cosas se pusieron feas; fueron emboscados por un escuadron de hombres de metal, comandados por la criatura que habai estado al borde de asesinarlo en aquella ocasion en la jungla. Sus comapñeros habian sido atrapados por las maquinas, solo èl pudo escapar a tiempo; no sabia lo que les habia ocurrido, su miedo habia sido tan grande que se habia visto en la necesidad de escapar para evitar correr la misma suerte. Pero entonces, escucho un sonido muy familiar; apenas llego a voltear la cabeza con temor antes de presenciar una gigantesca esfera luminosa viajando en su direccion a toda velocidad. No pudo esquivarla, el proyectil dio de lleno en su espalda y lo lanzo varios metros en el aire, hasta que termino aterrizando de cara contra un gran muro de roca que no sabia de donde habia salido. Intento levantarse lo mas rapido que pudo y, aun atontado por el golpe, se decidio a tomar algo para defenderse; pero su sorpresa fue grande cuando comprobo que, para su desgracia, se encontraba rodeado de enemigos. Decenas de hombres de metal de diferentes tamaños y formas estaban frente a el, apuntandole con unas extrañas cuchillas que salian de sus manos. Pero hubo una cosa mas que noto: tres de ellos sostenian tres craneos por los cabellos. Su olor fue mas que facil de reconocer para el predador, este estaba familiarisado con ellos. Eran Slyf, Rip y Dalae, sus compañeros Vanquishers estaban muertos y sus craneos colgaban de los dedos de aquellos hombres de metal. La bestia sintio como una sensacion completamente nueva le invadia, le orpimia el pecho, le provocaba una extraña sensacion de mariposas en el estomago y un nudo en la garganta que llegaba hasta la boca: la culpa. Tambien sintio un temor como jamas habia sentido, y justo ahi fue cuando todos los cazadores levantaron sus armas al unisono y las dejaron caer sobre el cuerpo del predador.

Entonces desperto de su pesadilla, sudando, respidando hondamente, sintiendo el inconfundible aroma de su propia orina mojando el suelo. Se retiro su taparrabos manchado y, tal y como le habian inculcado, lo cambio por otro; tampoco es que fuera muy exigente con las prendas de vestir. El sonido que le desperto fue el inconfundible llamado de Dalae, de modo que la bestia se paro de un brinco y fue corriendo a buscar a su jefa, intentando ocupar su mente con lo que fuera conta de olvidar el recuerdo de aquella criatura de armadura metalica que tanto daño le habia provocado, que incluso se habia atrevido a matar a su compañera Rip...Rip...y entonces le fue imposible, mientras avanzaba, notar la soledad en la que se encontraba. El cuartel general, antes rebosante de vida, ahora se encontraba vacio. Solo quedaban èl y Dalae, los ultimos dos Vanquisher de la base. No pudo evitar recordar todos los momentos que compartio con sus amigos, las enseñansas que estos inculcaron en èl...la experiencia de ser querido por alguien...solo comenzo a recordar mientras avanzaba...

"¿Quien saqueo el deposito de cadaveres de mi laboratorio?
"Predador, los controles no se comen, se usan con los dedos, mira yo te enseño"
"Por ultima vez, tu baño esta afuera, a-fue-ra."


De pronto Predador no pudo mas, no soporto el dolor de enterarse que sus amigos habian muerto y èl no habia podido evitarlo...solo se dejo llevar, por un momento. Utilizo toda la fuerza de la que disponia para propinar un poderoso golpe directo hacia una de las paredes con tal poder que su puño no solo la atraveso, sino que la hecho abajo; por suerte solo era el cuarto de la habitacion de Slyf de modo que no habia provocado ningun daño estructural grave en el edificio; tal vez Superpredador no lo sabia, pero sus emociones podian hacer que sus poderes aumentaran, como la cualidad humana de ser mas fuerte en situaciones de enojo o adrenalina, que Predador compartia. Y Entonces la vio, sus ojos de alcon no le permitieron pasarse por alto ese detalle. Frente a el habia una foto de todo el equipo, al menos del original: estaban Rip, luego Slyf y Dalae juntos y en el medio, agachadito, èl mismo. Se acerco con lentitud al cuarto y extendio las manos para tomar la foto; se tomo todas sus precauciones para no romperla y la observo por unos segundos, que en realidad parecieron horas. El ser nunca lo noto, pero una lagrima solitaria fluyo por su mejilla y cayo directo sobre el suelo; no supo que significaba aquello de modo que lo ignoro y continuo llendo con Dalae, sin molestarse en comprender el significado de aquel acto ni soltar la foto, aunque esta vez con un animo mucho menor.

Cuando llego con su jefa, esta le explico sus planes, los cuales el ser no entendio muy bien aunque en un principio lo ignoro y opto por asentir levemente y seguir la corriente; francamente su mente estaba en otras cosas y ademas jamas entendia la mitad de sus planes, solo la parte de que tenia que hacer èl. Como era de costumbre, Dalae lo habia estado esperando con un banquete digno de diez obreros que trabajaron dos dias seguidos bajo el sol sin alimentos, pero esta vez Predador espero a que terminase de hablar en vezde lanzarse con la boca abierta sobre la comida, como habia hecho tantas veces. Por algun motivo iban a engañar a un "heroe", fuera lo que fuera eso, haciendo que Predador luchara falsamente contra Dalae. Al principio la bestia se nego a atacar a su amiga, pero cuando le contaron los detalles de la idea parecio aceptarlo, aunque no comprenderlo; supuso que si Dalae insistia tanto por algo seria. Al fin y al cabo ella lo rescataria, podia contar con ella para eso pues ya se habia ganado su confianza. Predador se acerco a ellay la miro a los ojos, con una expresion de serenidad sincera rara vez vista en la criatura. Solo alcanzo a decir "Bueno." antes de volver directo hacia la comida. Tomo una gran pierna de vaca rostisada con una mano como si fuese una pata de pollo y comenzo a extraer la carne a mordiscos. Aparto unos cuantos trozos mas de comida con el pie y luego miro el resto por un momento, despues de lo cual miro a Dalae y pronuncio, con total seguridad, cinco palabras que nadie jamas penso escuchar de la boca de ese animal, ni siquiera èl y en especial Dalae.

Yo no tener mucha hambre.
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MensajeTema: Re: The Final Masquerade. (Arión, Superdepredador) 20/2/2019   15th Junio 2015, 15:55

Como siempre, Superpredador no tenía objección alguna al plan que ella le proponía. Aunque fuera por simple falta de comprensión: Si no entiendes nada o casi nada, es muy difícil preguntar dudas o sugerir ideas. Pero había algo más en su actitud, más allá de su habitual silencio. Por si no quedaba claro lo afectado que estaba, dijo algo que la asgardiana no había oído jamás en él. "No tengo hambre". Visto lo visto, Dalae decidió no forzarlo a tomar nada. Prefería mostrarse considerada hacia él, dentro de lo posible para la situación. Una vez recogieron las cosas, tomó el aspecto de Rydia, y se dirigió junto a un camuflado Superpredador a la ciudad más cercana. Berlín.

Había tenido tiempo de sobras para descubrir muchas cosas sobre Midgard. Entre ellas, el horror que había tenido que sobrellevar la humanidad entera (o casi entera) hacía ya tiempo, en esa misma ciudad que hoy en día parecía tan viva y pacífica. No le extrañaba ya la capacidad de los midgardianos de recuperarse. Salir adelante, a cualquier precio. Aunque llevaran la autodestrucción escrita en su misma esencia, siempre encontraban la manera de reinventarse para esquivar la extinción definitiva. Tenía su lógica, ninguna profecía los protegía del desastre. No como a Asgard. -"Aunque el mundo de los dioses caiga, siempre habrá un mañana." Podían permitirse el lujo de caer, de hecho, estaban obligados a ser derrotados una y otra vez a lo largo del tiempo. Siempre sufriendo, siempre muriendo, sin poder evitarlo. ¿Qué habría hecho ella en otras vidas? No tenía modo de saberlo, pero seguramente no sería nada parecido a su destino actual. Negó con la cabeza, no merecía la pena preocuparse por eso ahora. Le costó un buen rato conducir hasta el aeropuerto. Dejó el coche gris que había usado para llegar pulcramente aparcado, y susurró a su acompañante que la siguiera. Por mucho ruido que hubiera en el ambiente, el oído altamente desarrollado de Superpredador la escuchaba con total claridad. No fue difícil conseguir pasaje para ella, en un avión común de pasajeros con destino a París. Lo único que la hechicera lamentaba era no poder llevarse apenas ningún arma, puesto que cualquiera de sus espadas haría saltar todas las alarmas. Aunque no esperaba necesitar nada más que la pequeña y afilada daga de uru que había escondido en su bota derecha. Puede que a primera vista no pareciera un gran recurso que usar en situaciones de peligro, pero una vez transformada en báculo (y en consecuencia, en lobo gigante y toneladas de hielo), resultaba una herramienta casi perfecta.

Se camufló entre los pasajeros después de indicar a Superpredador que se introdujera en la bodega del avión, aprovechando su mimetismo, y se limitó a contemplar el paisaje y escuchar música como quien vuela en un viaje de placer. Por suerte, no tuvo que esperar demasiado tiempo, porque el asiento era muy estrecho para alguien acostumbrada a acomodarse en divanes enormes y sofás de varias plazas. O, como mínimo, sillones casi tan grandes como tronos. Una vez en el aeropuerto Charles de Gaule, se acercó sigilosamente a recoger a su simiesco aliado.

-¿Qué tal ha ido el viaje?-Susurró, a sabiendas de que el mutante caminaba a su lado. "-¿En serio crees que te entiende?"-Curiosamente, Raden no había protestado durante el vuelo. Cuando la chica le había preguntado el porqué, él no había respondido nada más y nada menos que le apetecía ir a la capital francesa. Estaba harto  de esperar a que ocurriera algo, y últimamente el ambiente de la Base se había vuelto algo opresivo para todos, incluso para él."-Supongo que sí, aunque no le veo muy centrado. Antes al menos parecía que estaba prestando atención. Pero ser amable con él es lo mejor que puedo hacer ahora."- La jugada que estaba a punto de poner en práctica era casi un acto de piedad, tal y como andaban las cosas. O al menos eso pensó al rozar la espina escondida en su manga con la punta de los dedos.

Pidió un taxi, y éste llevó tanto a la chica como a sus invisibles y animales acompañantes al Sacre Coeur. Esa zona era de las más turísticas de París, y el mejor lugar para armar un buen espectáculo que atrajera invitados interesantes. El sol se ponía en una tarde tranquila , animada por la música de un arpista que tocaba en un rincón junto a la escalinata que conducía a la iglesia blanca. Estaban en la cima de una colina, y a sus pies quedaba toda la ciudad, visible desde un mirador. En aquella red de calles y avenidas, se ocultaba uno de los magos más poderosos de todos los tiempos, bajo un disfraz. Como ella misma.

-Superpredador...-Habló sin apenas mover los labios.-Cuando cuente tres, necesito que ataques a ese hombre del fondo, el que va vestido con un abrigo verde. Ve camuflado, y vuélvete visible cuando le ataques.-La verdad, Dalae no esperaba que Arión interviniera enseguida. Por reticiencia a hacer algo bueno gracias a la maldición o simplemente por estar lejos, eso ya no lo sabía, pero tenía todo el tiempo del mundo para esperarle. Miró de reojo su reloj de pulsera: Le quedaban nueve horas antes de que la ilusión se desvaneciera. Y la partida acababa de empezar.

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MensajeTema: Re: The Final Masquerade. (Arión, Superdepredador) 20/2/2019   18th Junio 2015, 03:34

Mansión de Arión.



- Estupendo -dijo el médico tras terminar de examinar las heridas del pecho del mago-. Ya están totalmente cerradas, aunque la nueva piel tardará más en regenerarse, entre 18 y 24 meses -explicó-. Observará que las cicatrices se irán haciendo más blandas, menos evidentes, y el color rosado ira desapareciendo poco a poco hasta igualarse con el resto de la piel. Ya puede volver a ponerse la camisa.

- ¿Quedarán marcas? -preguntó Arión desde el canapé en el que se encontraba sentado, cubriéndose con una camisa gris pero sin molestarse en abotonarla.

- Bueno... -el doctor se llevó el dedo índice al puente de la nariz y se subió las gafas-. Aún es pronto para decirlo. No quiero engañarle, vizconde. Algunas de las laceraciones eran profundas, sin embargo, le tratamos cuando aún estaban frescas, y creo que hemos utilizado la técnica quirúrgica adecuada y los tratamientos correctos, lo cual reduce las probabilidades. Tampoco se produjeron infecciones o hematomas. De todos modos, le haré una revisión dentro de 18 meses y veremos qué tal está yendo, ¿de acuerdo? Por el momento, ya puede volver a hacer vida normal.

- Gracias, doctor -Arión le tendió la mano-. Mi asistente le abonará sus honorarios a la salida.

El médico salió del salón dejando solo a Arión, que se dirigió hacia el mueble licorera y se sirvió una más que generosa copa del mejor whisky escocés de malta que el dinero podía comprar. La mano le tembló ligeramente cuando se llevó el vaso a los labios. Arión se dio la vuelta y se acercó a la cristalera, observando los extensos jardines de la mansión. El mago no utilizaba energía eléctrica, por lo que no había más luz para iluminar el paisaje que la que proporcionaban la luna y las estrellas, pero aún así vio salir al doctor y dirigirse hacia su vehículo. Los faros del automóvil dejaron un rastro dorado a su paso. No era realmente tan tarde, pero en aquella época del año en París el sol se ponía a partir de las seis de la tarde y ya eran más de las siete.

Trykhun no tardó en aparecer con una bandeja llevando los aperitivos previos a la cena: una botella de vino y una tabla de quesos variados junto a un ramillete de uvas.

- Vaya... veo que el alcohol ya os lo habéis servido vos mismo -comentó el asistente depositando la bandeja sobre la mesa de juego de caoba que había junto al ventanal-. ¿Queréis que os sirva el vino? Posiblemente entre mejor con los quesos.

Arión hizo un gesto con la mano libre.

- No, gracias, Trykhun, no me apetece tomar nada.

El acólito le observó con preocupación.

- Lord Arión... no habéis comido prácticamente nada desde... desde lo que ocurrió en la montaña. Es un milagro que podáis manteneros en pie.

- Estoy bien, Trykhun, de verdad.

No, no lo es. Soy el mago más grande de los Doce Reinos, ¿y qué es lo que hago? Encerrarme en mi mansión y autocompadecerme.

Con éste pensamiento, se llevó la copa a los labios y bebió un largo trago.

- La señorita Promethea y la señorita Zatanna han vuelto a llamar preguntando por vos, su ilustrísimo.

- No quiero ver a nadie en éstos momentos -contestó apoyando la mano libre en el marco de la ventana.

- Las dos son buenas y hermosas muchachas que se preocupan por vos, mi señor. Quizás estaría bien que... saliérais de los confines de ésta mansión. Ya habéis oído las palabras del doctor, os conviene hacer vida normal y...

- ¿Y hacer como que nada ha pasado? -aunque trataba de aparentar que estaba en calma, los dedos del mago se tensaron tanto en torno al marco de la ventana que los nudillos palidecieron-. Viste lo que me hizo, Trykhun -dijo con voz temblorosa. Volvió a llevarse la copa a los labios para apurar su contenido. El recuerdo de su indefensión y la impotencia que había sentido le llenaban de furia incluso ahora-. Uno de los mayores y más poderosos magos que jamás han existido reducido a ser el juguete de una chiflada -el cristal que sostenía en la mano diestra se agrietó y terminó por estallar, provocando que varios pedazos se clavaran en su carne. Arión contempló la sangre que se escurría hasta su muñeca con expresión ausente, como si no pudiera notar el dolor-. No te atrevas a decírselo a ellas, ni a nadie...

- No lo haré, lord Arión -dijo Trykhun mientras realizaba un improvisado vendaje sobre la mano de su señor utilizando un pañuelo que había sacado de su bolsillo.

Arión ni siquiera se dio cuenta. Su mirada había vuelto a desviarse hacia la ventana mientras alguno de los insidiosos pensamientos que había estado teniendo desde entonces volvían a repetirse en su mente.

No tendría que haber pasado. Soy el lord Sumo Mago de la Atlántida. La gente debería temerme. ¡Deberían respetarme! No es el trato que merezco. ¿Acaso no he hecho ya suficientes sacrificios por éste mundo?

Tan perdido estaba en sus divagaciones que no notó que el teléfono móvil de su asistente comenzaba a vibrar. Trykhun aceptó la llamada e intercambió algunas palabras con su interlocutor antes de colgar.

- Señor... señor... ¡lord Arión!

- ¿Qué? ¿Qué ocurre, Trykhun? -respondió el mago cuando por fin regresó a la realidad.

- Se ha producido un ataque en el Sacre Coeur, señor. Hará menos de una hora. Una especie de bestia se arrojó sobre un viandante y comenzó... comenzó a devorarlo, señor. La policía llegó y la bestia escapó. No han sido capaces de localizar su vía de huida.

Arión se lo quedó mirando durante un tiempo que se hizo eterno antes de, con gesto indiferente, volver a girarse hacia la ventana.

- Avisa a la Atalaya. Que se ocupen los otros.

- Mi señor... -musitó Trykhun, atónito-. La mayoría de los miembros de la Liga viven en Estados Unidos. Tardarían demasiado en llegar.

- No me importa. No malgastaré mis esfuerzos para detener a una pobre y patética criatura que posiblemente ni siquiera sea inteligente.

- Mi señor ha combatido antes con monstruos y otras bestias que amenazaban a los humanos -hizo notar el acólito.

- Sí, y he arriesgado mi vida una y otra vez, llegando incluso a morir. Sacrifiqué mi magia, Trykhun. Y esa mujer, en la montaña... -de repente su rostro se contrajo en una expresión de furia e ira como nunca antes le había visto el acólito-. ¿Y todo para qué? Contéstame: ¿para qué? ¿Acaso han mejorado en algo los humanos? ¿Acaso han dejado de intentar matarse los unos a los otros, embebidos por sus ansias de gloria y poder? ¿Ha mejorado en algo la raza humana desde que me arrancaron de mi época, 45.000 años atrás? ¡Todo sigue igual, Trykhun! ¡Todo! La misma miseria, la misma corrupción, la misma mezquindad...

- Mi señor vino al mundo con una misión -le recordó el asistente-: la de ser el Salvador de la humanidad y el portador del Manto de Muchos Hilos.

Arión se apartó de la ventana para ir a apoyarse en el respaldo de uno de los sillones Luis XVI.

- Y he salvado a la humanidad. Dos veces. Y he muerto por ello. Empiezo a estar muy cansado, Trykhun. Cansado de sacrificarme continuamente, de ser castigado por los pecados de la humanidad. No soy yo el que debería ser castigado. ¿No he sufrido ya lo suficiente? ¿No he cumplido con creces la Profecía?

- Mi señor se encuentra aún afectado por lo que ocurrió en la montaña. Estoy seguro de que dentro de algún tiempo, cuando os hayáis recuperado del todo...

- Márchate, Trykhun. Quiero estar solo.

- Como deseéis.

El asistente salió del salón tras inclinarse ante su señor. Arión aún permaneció durante varios minutos de pie frente a la cristalera antes de mascullar una maldición por lo bajo, coger una gabardina para resguardarse del frío y abrir el ventanal.

A pesar de sus palabras, lo cierto era que la brisa fresca sobre la cara le resultó vivificante, y lo agradeció después de tanto tiempo encerrado. Trykhun había tenido razón, y supuso que no le haría ningún daño investigar lo que fuera que aquella criatura estuviera haciendo en su ciudad. No tardó demasiado en llegar volando. La zona donde se había producido el ataque estaba acordonada por la policía, y había una ambulancia atendiendo el cadáver, pero Arión no prestó atención a nada de eso. No tenía ninguna forma de seguir el rastro de la criatura, y ya le había dicho Trykhun que la policía no había sido capaz de identificar una dirección, pero había un rastro que sí que resultaba tan claro y evidente para él como una mancha de petróleo en el océano: el rastro de una poderosa esencia mágica que conocía muy bien.

La primera vez que la había percibido había sido en San Borondón; y la segunda, durante la reunión mágica que había convocado el doctor Extraño, perteneciendo a dos mujeres diferentes. Debido a las circunstancias no había podido hablar con ninguna de las dos, pero Dalae era conocida de Aureole Deveron y Rydia les había ayudado en San Borondón, por lo que no debería esperar problemas por parte de ninguna de las dos. No sabía si estaría relacionada con el ataque de la bestia, pero, fuese quien fuese, se trataba de una hechicera y estaba en su territorio, así que se veía obligado a comprobar cuáles eran sus intenciones.

El mago reemprendió el vuelo y se dispuso a seguir el rastro.

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MensajeTema: Re: The Final Masquerade. (Arión, Superdepredador) 20/2/2019   2nd Julio 2015, 22:03

Habían pasado varias horas desde el ataque, y la noche había caído sobre París como si la luz hubiera huido lentamente del mundo. Dalae había pedido a Superdepredador que se ocultara en el Bois de Boulogne, un amplio bosque situado a las afueras. Aunque el mutante no lo apreciara, era un lugar realmente bello: Dos lagos de aguas cristalinas se encontraban en una cascada, y las flores y plantas exóticas del entorno perfumaban el aire. Un ave nocturna ululó en la lejanía, y Dalae dejó su ensoñación a un lado de mala gana: Tenía trabajo que hacer, y necesitaba estar alerta por lo que pudiera pasar. Mientras iba hacia allí, no había podido evitar echar un vistazo a la televisión que se exponía en un escaparate. En ella, el telediario comentaba en francés lo ocurrido en el Sacre Coeur. Aunque Dalae no conocía el idioma, no le costó entender la esencia de la noticia: Un hombre había sido devorado por un ser no identificado, y la policía estaba buscándolo sin descanso. No lo encontrarían jamás, no si no quería ser encontrado. Porque lo que los midgardianos ignoraban era que la criatura se podía camuflar a la perfección, y él solo quería ser visto por esa mujer que observaba su propio reflejo en la laguna. Rydia, la otra cara de su conocida Dalae.

"-Ya viene. "-Habían acordado que de momento, Raden se quedaría en el báculo, pero que estaría atento por si acaso Arión se acercaba."-¿Es él?"-La joven se puso en pie, y miró alrededor, sin distinguir nada más que árboles."-Es imposible confundirlo. Se acerca muy rápido, quizás venga volando. "-Debía ser cierto, puesto que el parque seguía en silencio. De hecho, la asgardiana pensó que puede que Superdepredador se hubiera comido a la lechuza que había ululado antes. Un sonido interrumpió sus pensamientos, atrayendo toda su atención sobre sí: El ruido amortiguado de un cuerpo al aterrizar sobre el suelo tapizado de hierba. Rydia se giró en redondo para quedar cara a cara con el recién llegado, que lucía una expresión muy poco propia de él por lo que había oído.

-Buenas noches.-Hizo como que lo observaba, como intentando recordar dónde lo había visto antes. En realidad simplemente dejó resbalar los ojos por sus facciones, para detenerse en ese algo que lo hacía diferente a como Dalae lo recordaba.-Espera... ¿Lord Arión? No esperaba volver a verle. Apenas pudimos hablar cuando los dioses Devas nos convocaron, pero he oído hablar de usted. ¿No estará persiguiendo como yo a ese animal?-Eligió con cuidado sus palabras, no pretendía molestarlo, y más en su estado.

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Ahri'ahn

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MensajeTema: Re: The Final Masquerade. (Arión, Superdepredador) 20/2/2019   7th Julio 2015, 16:48

El rastro le condujo a las afueras de París, al extenso bosque conocido como Bois de Boulogne, tristemente famoso por ser el lugar donde se reunían las prostitutas durante la noche. Pero éstas se quedaban fuera, junto a la carretera, para ver venir los coches, mientras que el rastro le estaba conduciendo al mismísimo corazón del bosque, allí donde ningún ser humano podía alcanzar a mancillar su pureza, al menos no a aquellas horas.



Se dejó caer cerca de la cascada y observó largamente a la mujer a la luz de las luciérnagas que se daban cita junto al agua, convirtiendo el lugar en un escenario mágico y maravilloso.

Le fastidió el hecho de que ella no le reconociera desde un principio. En el pasado, no había habido habitante de los Doce Reinos que no supiera quién era Arión, Señor de la Atlántida. Además, ¿qué mago que se preciara de serlo no sería capaz de reconocer su poderosa esencia mágica? La magia estaba en su adn, impregnaba cada parte de su ser, por lo que le era imposible ocultar su rastro, y tampoco lo pretendía. La gente tenía que temerle y respetarle a él, no a la inversa.

- Humpf -enarcó una ceja en un gesto de desdén que no hizo el menor esfuerzo por disimular y se acercó hasta ella-. Así que ésa es la razón que te ha traído a mis dominios... Deberías haberte presentado ante mí primero. Al menos, así es como se hacía en mis tiempos. Si un mago visitaba la ciudad bajo la protección de otro, debía informarle primero de cuáles eran sus intenciones. Pero claro, éstos son tiempos modernos en los que se ha perdido el respeto y no se guardan las formas, ¿qué podría esperar? En cualquier caso, a mí tampoco me conviene que esa criatura ande merodeando libremente por éstos lares, así que imagino que tenemos un objetivo común. ¿Tienes alguna idea acerca de qué es, cómo ha llegado hasta aquí o cómo podemos encontrarla?


Se cruzó de brazos frente a la mujer y la inspeccionó utilizando su segunda visión para llegar más allá de lo que podría observarse a simple vista, alcanzando el mismísimo corazón de su alma, que se reveló, transparente, ante él. No había maldad o corrupción alguna en su aura, aunque tampoco bondad, pero eso no tenía por qué ser necesariamente malo. Como Guardián del Orden y el Equilibrio, Arión entendía la necesidad de mantenerse Neutral en determinadas situaciones, especialmente cuando se era portador de un gran poder. La mayoría de los magos lo eran, y él mismo, o más bien su otro yo, había llegado a comprender con el paso de los siglos la necesidad de mantener tal postura.

Quizás, de haberse mantenido neutral, no le había sucedido lo que le ocurrió en la montaña. El ritual del Cráneo Rojo iba dirigido contra los héroes. No tendría por qué haber sido asunto suyo. Tendrían que habérselas arreglado por sus propios medios...

- Al parecer no me recordabas... Rydia. Pero yo sí que me acuerdo bien de ti. Tienes una impronta mágica de lo más peculiar... No eres Homo Magi, y no detecto en ti trazos de energía demoníaca, o esencia de hada. No pareces tampoco un ser elemental... Dime, Rydia... ¿de dónde procede tu magia? Hace no demasiado conocí a otra joven que poseía unas lecturas muy similares en cuanto a poder, mas tampoco me fue posible hablar con ella con mayor detenimiento. Se llamaba Dalae. ¿Te suena de algo ese nombre? Quizá puedas decirme por qué ambas tenéis una firma mágica tan parecida...

No descartaba nada. Era cierto que la esencia mágica de Rydia no se parecía a nada que hubiera conocido antes, pero desde la fusión de universos ya cualquier cosa era posible...

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MensajeTema: Re: The Final Masquerade. (Arión, Superdepredador) 20/2/2019   9th Julio 2015, 00:04

A predador no le gustaban los viajes en avión, no le gustaban nada. El único motivo por el cual el animal aceptaba siempre viajar en lo que consideraba una aberración antinatural (y hay que ver quien lo dice) era porque Dalae se lo pedía, y si ella se lo pedía es por que tenia razón. Desde que la mujer de hielo se presento ante la bestia aquella vez en los bosques de China, el Predador había seguido sin rechistar sus ordenes; ella era de las únicas humanas, junto con Anna, que había demostrado cierta amabilidad hacia él; había sido la primera en presentarse como ante el animal como algo más que un cazador o un horrorizado espectador, o una comida; se había presentado ante Superpredador como una amiga, y la bestia había llegado a apreciar eso. Por eso es que hacia todo lo que Dalae lo decía (bueno, por eso y porque le facilita la comida), por que por un largo periodo de tiempo, para la criatura, la asgardiana había pasado a ser lo más cercano que tenia a lo que los humanos llaman un amiga. El compañerismo de esa mujer significaba el mundo para la criatura, más ahora que, tristemente, la gran mayoría de todos aquellos que alguna vez había considerado amigos habían muerto de una u otra forma. Superpredador no podía darse el lujo de perder a ningún amigo más; estaba dispuesto a proteger a su jefa aun a costa de su propia vida. Si ella le decía a Predador que debía subirse a un avión, aun sabiendo el disgusto que este sentía hacia esas formas de viaje, pues ya se lo había expresado en más de una ocasión, entonces él le haría caso de todos modos y subiría sin queja alguna; si era tan importante para ella que viajara en avión, entonces el monstruo haría a un lado sus miedos y viajaría en avión, solo para complacerla. Gracias a su sistema de mimetismo animal le fue extremadamente fácil entrar; ahora, lo que si le resulto difícil fue no comerse a los hombres que abrieron la bodega cuando paso, ni hablar de estar durante todo el viaje sin meterse nada a la boca. Cierto es que en el momento en el que le ofrecieron alimento no se sentía de humor para ingerirlo puesto que estaba recordando a sus compañeros caídos y ese mero recuerdo basto para quietarle el apetito, pero dado su rápido metabolismo no había nada que pudiera quitarle el hambre por demasiado tiempo y no paso mucho tiempo antes de que se planteara la posibilidad de comerse sus propios dedos para saciar su gula...otra vez. Al final opto por no hacerlo: la tarea que Dalae tenía para él podía requerir que usara sus dedos; en todo caso se los comería en el viaje de vuelta.

Cuando llegaron finalmente al lugar, lo primero que Predador capto fue un olor extraño y un tanto repugnante; no podía entender que quería hacer ahí su camarada pero, de nuevo, si ella quería hacerlo pues se haría. Tan ocupado estuvo acostumbrando su nariz a los nuevos y fuertes olores que casi ni noto lo que ella me había preguntado, y respondió medio distraído: Eh...ah...si...viaje bien...yo hambre- Fue todo lo que le dijo. Posteriormente y por muy inconveniente que parezca, la mujer tomo un taxi. Esta decisión extraño demasiado a Predador; en su mente no podía comprender por qué la mujer quería meterlo a él, de todas las especies, en un taxi. Si la idea de estar encerrado en la bodega de un avión ya era demasiado, el meterse dentro de un taxi simplemente era inaceptable. Fue por esto que, y a pesar de todo el amor que le profesaba a su líder, Predador viajo colgado del techo del auto hasta que llegaron; total las células de su piel le permitían mimetizarse con cualquier tipo de ambiente sin importar cuál fuera y ni siquiera el dueño lo noto colgando de las ventanas, aunque se llevaría una desagradable sorpresa cuando le tocara lavar el coche y se encontrara con que "alguien" había dejado marcas de abolladuras en su techo con forma de dedos sujetándose.

Para cuando la "gran bola amarilla" comenzó a convertirse en la "bola naranja medio grande" los únicos dos Vanquiyer que quedaban vivos llegaron a su destino, o al menos a lo que Predador supuso que lo era. No paso mucho tiempo antes de que Dalae le comentara cual era su misión: comerse a un tipo vestido de verde. Sobra decir que esto alegro a la criatura, quien no se molesto en disimular su felicidad, aunque estando invisible nadie más que él mismo lo noto. Acto seguido dio un gran salto y cayo parado a escasos metros del hombre. Todo sucedió en cuestión de segundos, tal y como la criatura habían ensayado en el bosque circundante de la base para cazar animales y humanos que se extraviaban en sus viajes. De un segundo al otro, una bestia descomunal apareció en plena vereda de Paris y se abalanzó contra un pobre transeúnte antes de que este pudiera hacer nada. Gracias su mandíbula de anaconda y sus poderosos dientes fue capaz de engullir la cabeza entera del humano de un mordisco, masticándola con la rapidez de alguien con un horario de almuerzo muy limitado, y se la trago; trozos de cráneo triturado, articulaciones y dientes no significaron nada para el aparato digestivo del animal que se había comido cosas peores y más grandes en menos tiempo. Sin perder más tiempo clavo sus zarpas en el cuerpo decapitado y luego las extrajo con gran velocidad: una de ellas tenía un amasijo de órganos aplastados, entre los cuales se encontraban ambos intestinos, el páncreas, el estomago y el hígado; en la otra sujetaba el corazón y los pulmones colgando. Se había llevado las partes más ricas del cuerpo pues no tenía tiempo para ponerse a extraer la carne de los huesos.

La policía llego poco después, pero la bestia estaba acostumbrada a tragar sin masticar y para cuando los uniformados aparecieron en la escena el animal ya había aparecido, dejando a las fuerzas de la ley horrorizadas ante la visión de lo que fácilmente podría ser descrito como una bolsa de carne con varios huesos rotos que habían estirado y atravesado su piel de modo antinatural; mas asemejable a un amasijo de carne picada que un hombre. Algunos de los hombres simplemente no pudieron evitar las ganas de vomitar sobre el cadáver, otros se limitaron a agradecerle a su Dios particular de no haber tenido que enfrentarse al monstruo capaz de hacerle algo así a un cuerpo humano.

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Predador estaba bastante aburrido. Había pasado demasiado tiempo desde el ataque al humano y llevaba varias horas escondido en ese parque. No es como si el camuflaje del Predador consumiera su energía de algún modo, pues era algo inherente a él ocultarse a simple vista; una reacción natural de su piel y nada más. Pero por otra parte le resultaba imposible permanecer tanto tiempo quieto en un solo lugar, a no ser que fuera acompañado de algún amigo de los pocos que tenia; pero ese no era el caso. Dalae le había explicado expresamente a Predador que ellos no podían hablarse hasta que la misión estuviese completa, lo cual la criatura supuso que seria después de luchar falsamente contra ella, aunque aun no tenía ni idea de por qué. Al menos había logrado encontrar algo para pasar el rato: perseguir a una lechuza que se apareció por el bosque donde se ocultaba, aunque una vez que la devoro volvió a quedarse sin nada que hacer y eso pasó relativamente rápido.

Pero entonces alguien apareció, alguien que Predador jamás había visto. Literalmente, salió de la nada, cayó en el suelo de sorpresa sin avisar. Su llegada hubiese tomado por sorpresa al animal de no ser porque su excelente olfato le había prevenido de que alguien se acercaba a gran velocidad; todas las criaturas emiten un olor particular aunque estas no lo sepan el invitado misterioso no era la excepción. Aun así, el hecho de que la criatura tuviera que valerse de su olfato y no de su oído para localizarlo implico que no había venido caminando ni corriendo: lo hubiese escuchado a la distancia. El rasgo más distintivo que pudo notar de este individuo era su cabello: era rojo como los cabellos de Anna, aunque él parecía de la misma aura de majestuosidad que rodeaba a la niña y las diferencias físicas eran más que evidentes. Dalae no tardo mucho tiempo en ponerse a hablar con él, a quien rápidamente identifico con Ari-on; Predador se alegro de que su nombre también fuese corto y facilmente recordable. Hablaron de algo que Predador no supo comprender, pero así era con casi todo lo que hablaban así que no le molesto.

Predador observo como la mujer cruzaba sus dedos tras la espalda: esa era la señal que había le indicaba a Predador que debía atacar; así lo habían pactado. Entonces todo ocurrió. De un segundo al otro, Predador cayo de pie a varios metros de los magos, retirando su camuflaje, y exponiéndose en toda su aberrante gloria ante sus observadores. No fue necesario para él hacer nada mas, solo lo que le habían ordenado. El problema que Dalae no había calculado es que siendo Predador prácticamente un animal desconocía conceptos clave como la sutileza o el contener sus fuerzas en un ataque. Así fue como este se acerco corriendo al primer árbol que tuvo enfrente y, utilizando su descomunal fuerza, lo arranco de raíz. Acto seguido lo empuño con ambas manos y de un salto se coloco en el aire, por encima de los dos magos y se preparo para propinarle un golpe a Dalae con el árbol. Por supuesto, el golpe iba apuntado ligeramente hacia la derecha, todo lo que Dalae debía hacer era moverse hacia la izquierda; cuando lo hiciera intentaría atacar también al pelirrojo propinándole un golpe similar a un batazo de beisbol.

off: lamento la tardanza si hay algo que les moleste avisen y edito
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MensajeTema: Re: The Final Masquerade. (Arión, Superdepredador) 20/2/2019   9th Julio 2015, 13:38

-No ha sido un viaje fácil, Lord Arión... Apenas conozco este lugar, y desconozco dónde encontrarle para verle. -Había una especie de agresividad refinada y contenida en sus palabras. El asunto era aún más delicado de lo que la asgardiana había pensado en un primer momento, pues Arión tenía motivos de sobras para estar furioso si lo que había leído en ese códice era cierto. Tanto sacrificio y tanto dolor... Su mentalidad apenas podía concebir cómo alguien podía perder unos poderes casi divinos por toda la humanidad, a la que no debía nada. Bien era cierto que Dalae lo haría por cierta persona incluída en ese concepto de "humanidad", pero... Arión no estaba en la misma posición que ella. Él no había perdido a toda su familia salvo a una midgardiana, no tenía por qué salvar a toda la raza humana por ella.

Pero a pesar de todo no había dudado en morir para que todos los demás vivieran. No le había temblado el pulso a la hora de ofrecer su magia al Sol. Y los midgardianos continuaban matándose entre sí por cualquier cosa. Francamente, si no hubiera sido por la maldición del Cáliz, el atlante habría terminado así tarde o temprano.-No estoy segura de qué es, pues no tiene firma mágica. Sospecho que es un ser no demoníaco de otra dimensón, habría llegado aquí durante la Colisión de los Mundos. Lo vi por primera vez cerca de mi refugio en Alemania, después de que hubiera asesinado a un par de ciudadanos. Huyó por el bosque y se camufló, así que le perdí la pista. Llevo rastreándolo desde entonces.

No era del todo una mentira, aunque distaba bastante de la verdad pura y absoluta. A Arión no se le escapaba nada, pensó Dalae, complacida a su pesar. El hombre la recordaba, aunque en circunstancias muy diferentes. Por suerte, la Colisión había facilitado la aprición de centenaes de seres sobrenaturales, lo cual hacía que no resultase extraña la existencia de seres con esencias similares. Bien podían ser diferntes versiones de la misma entidad, o pertenecientes a la misma raza. La aprendiz de Loki optó por esta última mentira, que había usado anteriormente con muy buenos resultados.-Procedo de una dimensión diferente a esta, llamada Vaaru. Si nuestras esencias son similares, lo más posible es que ella también haya nacido allí y, como yo, haya llegado a este mundo durante el Choque de Universos. Es curioso, creía que yo había sido la única... Pero ese nombre es muy común en mi mundo.-Se llevó la mano al mentón en ademán pensativo.-¿Qué aspecto tenía?

Aríon no pudo apenas acabar de contestarle, porque la joven hizo la señal al mutante para que entrara en acción. Pero ella no esperaba desde luego la escena que se desencadenaría justo después. No nos engañemos, Dalae sabía de sobras que Superpredador tenía centenares de talentos, pero el sigilo no era uno de ellos. Pero de ser "poco sigiloso" a "atacar de frente con un árbol como porra" había un trecho. "-Menos mal que ya nos libramos de él."-Dalae reaccionó rápidamente, viendo la intención del no tan estúpido ser. Para cuando el árbol se estrelló contra el suelo, ella ya se hallaba un par de metros a la izquierda.-¡Cuidado!-Desenvainó la espada del cinto y deslizó con cuidado la aguja impregnada de poción en su manga. Extendió una mano hacia la criatura, y una andanada de proyectiles se estrelló contra su piel, dura como la de los rinocerontes. Lo estaba haciendo bien, sí señor.

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Última edición por Dalae Darkle el 4th Agosto 2015, 14:45, editado 1 vez
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MensajeTema: Re: The Final Masquerade. (Arión, Superdepredador) 20/2/2019   11th Julio 2015, 13:46

El mago se apaciguó al ver que Rydia adoptaba un tono respetuoso al dirigirse a él, ofreciéndole una explicación y una respuesta a sus preguntas.

- Bueno, soy vizconde en éstas tierras. Cualquier lugareño podrá indicarte dónde se encuentra mi mansión, para futuras referencias. Las reglas existen por una razón, Rydia. Si no te conociera, habría podido pensar que eras una amenaza en mis dominios y habría podido atacarte. Afortunadamente habíamos coincidido antes.

Tampoco podía ser demasiado duro con ella. Al fin y al cabo, la muchacha era joven y posiblemente inexperta. Con la excepción de Promethea, no había conocido aún a ningún inmortal como él, por lo que era razonable pensar así.

Por suerte para Rydia, Arión no era bueno detectando mentiras, y dado que la maga había adoptado una actitud tan complaciente no tuvo motivos para desconfiar de la explicación que le dio acerca de la curiosa coincidencia mágica. Se disponía a responder a su pregunta cuando su sentido del peligro se activó de repente, avisándole del ataque que estaba por producirse.

En condiciones normales su primer impulso habría sido proteger a la mujer de lo que estuviera por venir, sin embargo, en ésta ocasión su reflejo fue retroceder para apartarse de la trayectoria del árbol. Quizá más adelante reflexionaría sobre eso... o quizás no.

La maga había esquivado el ataque y la criatura ahora se dirigía corriendo hacia él, dispuesto a asestarle un golpe con el árbol. Las manos de Arión se encendieron como rutilantes faros en el frío aire nocturno; el mago realizó una serie de rápidos pases con los dedos, alzó los brazos por encima de su cabeza y un par de rayos se descargaron sobre el suelo, convirtiéndolo en una capa resbaladiza de hielo, sólo bajo los pies del Superpredador, haciéndolo caer y resbalar siguiendo la inercia de su propia carrera hacia un árbol cercano. Arión actuó de inmediato y, extendiendo las manos hacia la criatura, murmuró rápidamente las palabras de un conjuro de sueño:

- ¡Siderealis miasmum auroch!

Una densa neblina amarillenta surgió de sus dedos y flotó hacia el confundido predador, que aún se estaba recuperando del golpe que acababa de darse contra el tronco del árbol. La niebla le rodeó, introduciéndose por su boca y sus fosas nasales hasta sumirlo en un profundo sueño. En cuestión de segundos la amenaza había terminado, tan rápidamente como había comenzado. Arión miró a la asgardiana.

- Curiosa criatura -comentó refiriéndose al predador-. Nunca antes había visto nada como él. Sea lo que sea, es endiabladamente fuerte -alzó una mano que se iluminó con una resplandeciente luz verde y el cuerpo inconsciente del mutante empezó a flotar en el aire-. Lo que está claro es que no podemos dejarlo corretear libremente por ahí. ¿Me acompañas a mi mansión? Lo encerraré en una prisión mágica y podremos estudiarlo con tranquilidad...

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MensajeTema: Re: The Final Masquerade. (Arión, Superdepredador) 20/2/2019   4th Agosto 2015, 21:46

OOC:
 


A pesar de todo, Arión no había perdido ni un ápice de velocidad. No tardó apenas unos momentos en dejar fuera de combate a la criatura, con una facilidad humillante para Superdepredador. Si él pudiera sentir humillación, claro está. Era su primer encuentro con tal, y Dalae ya había aprendido algo sobre la manera de actuar del atlante: Congelar el suelo para hacer caer al rival era ingenioso y eficaz, aunque no le preocupaba en absoluto si su presa quedaba herida o no. No coincidía con la descripción de un luchador honorable de la que hablaban los manuscritos. Cuando acabó de sedar a la criatura, la elevó para llevarla consigo, y le propuso acompañarle en lo que parecía ser una sonrisa de la fortuna, solo para ella.

-Será un placer, lord Arión...-Se inclinó unos segundos sobre el cuerpo de su ex compañero como para examinarlo mejor, aunque realmente lo hizo para asegurarse de que estaba profundamente dormido.-Os sigo.

Dalae desconocía donde se encontraba la mansión de Arión, por eso conseguir que se lo mostrara él mismo era mucho más cómodo que buscarla por su cuenta y riesgo. Con un pequeño movimiento de muñeca y un pensamiento, unas alas de hielo se formaron sobre su espalda. La ilusión también las cubría, dotándolas de un aspecto emplumado y brillante, casi como alas de ángel. El atlante no tenía necesidad de esos trucos para alzar el vuelo, por lo que se valió de un simple hechizo para ello. Cuando alcanzaron determinada altura, la aprendiz del dios de las mentiras no pudo evitar admirar el paisaje. Esa parte del mundo se había sumido ya en la sombra, pero los humanos se negaban a dejarse invadir por ella. La combatían gracias a su ingenio, usando la energía que Planaria le había enseñado hacía mucho tiempo, cuando acababa de llegar a Midgard.-Es...hermoso. Nunca había visto este lugar desde el aire.-Sus alas batían en silencio a través del aire nocturno, como las de una lechuza. Tras ellos, el cuerpo del mutante flotaba, rígido como una tabla.

Cuando finalmente tomaron tierra, Dalae escuchó una voz en su cabeza."-Este lugar rebosa magia... Ten cuidado con lo que haces."-Ella asintió mentalmente, y siguió al dueño de la mansión al interior. Los jardines eran espectaculares, y todo estaba investido de un lujo antiguo y refinado, como el recuerdo de otro tiempo.

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MensajeTema: Re: The Final Masquerade. (Arión, Superdepredador) 20/2/2019   9th Agosto 2015, 20:54


Tras inclinarse para estudiar el cuerpo de la criatura, realizó un gesto de muñeca y unas hermosas alas blancas se desplegaron a su espalda ante la sorpresa del atlante. La vio alzar el vuelo como una resplandeciente encarnación de Deedra, Diosa de la Naturaleza, y rápidamente se elevó a su vez para alcanzarla, manteniendo bien sujeto el lazo mágico que aprisionaba a Superpredador.

Sobrevolaron la ciudad y la muchacha se detuvo, con las majestuosas alas batiendo tras de sí para mantenerla en el aire mientras disfrutaba de la impresionante vista que se mostraba ante ellos. Arión bajó la mirada hacia donde ella observaba y sus labios se torcieron en un leve mohín de desdén.

- Bah... Al diablo con las luces artificiales, los coches, los ruidos y su atmósfera contaminada. No me gustan las ciudades, son... demasiado "modernas" para mi gusto. Prefiero vivir en las afueras. Sígueme, no falta mucho.

(Si Dalae decide seguirle, su vuelo la llevará hasta aquí)

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MensajeTema: Re: The Final Masquerade. (Arión, Superdepredador) 20/2/2019   

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The Final Masquerade. (Arión, Superdepredador) 20/2/2019
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