Los Universos de DC y Marvel se han unido en uno solo. ¿Qué ha sucedido? ¿Quién está detrás de todo? Y, lo que es más importante, ¿cómo reaccionarán héroes y villanos de los distintos mundos al encontrarse cara a cara...?
 
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 Almendras Flambeé [Omega][Celsit/Bruce Wayne]

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MensajeTema: Almendras Flambeé [Omega][Celsit/Bruce Wayne]   5th Junio 2015, 07:43

25 de Enero de 2019, Wayne Manor, 16:00 PM


Un trueno resonó en toda la casa mientras me acercaba al perchero de madera y tomaba el saco de mi traje, poniendomelo lentamente y abrochando sus botones con cuidado. Paradojicamente, la visita que esperaba diferia mucho del horrendo clima que hacia en este momento en Gotham, era una ocasión especial. Escuché los conocidos golpes en la puerta de mi habitación y me acerqué a abrirle la puerta a Alfred. Llovia tan intensamente que no podia oir ni mis propios pasos tan cerca de una ventana.

Amo Bruce...Me alegra ver que ya se ha vestido, y usted solo...

Sonreí. El humor de Alfred seguia tan afilado como siempre, diciendo las cosas mas ironicas en el tono mas calmado que conocia.

¿Que ocurre Alfred?

Su visita ha llegado...

¿Cassandra?

Aun en Nueva York...

¿Carrie?

En la escuela, me pidio que la dejara quedar en la ciudad unas horas mas para tomar un helado con sus amigos...

Asentí y antes de que pudiese salir, Alfred me detuvo para acomodar, denuevo, mi saco. Bajamos juntos las escaleras de madera, atravesando la Sala de Estar hasta el recibidor, una habitación algo menos espaciosa con percheros de madera, mesitas de ebano, y otros muebles propios como para poder despojarse de la ropa que seria innecesaria durante la estadia. El timbre no se hizo esperar y Alfred abrio la puerta con parsimonia. Ambos nos encontramos casi al mismo tiempo con la mujer morena siendo dejada en nuestra puerta por la limosina que habiamos mandado para recogerla en el aeropuerto. Alfred se acerco a ella y recibio con una cortez reverencia su paraguas. me acerqué para poder darle la mano y sonreirle con sinceridad.

Bienvenida, soy Bruce Wayne, espero que el viaje no haya sido demasiado pesado...

Alfred cerró la puerta y con cuidado le retiró su abrigo, colgandolo en uno de los percheros con sumo cuidado, depositando el paraguas en un recipiente de bronce trabajado con relieves de dias mucho mas propicios que este.

...Imagino que mi propuesta fue algo sorpresiva...

...Lo habia sido para mi también. La idea habia sido de Alfred, y yo me aseguré de que Cassandra y Caroline no estuviesen presentes el dia en que vinies el pastelero a preparar todo lo necesario. Sabia que ella no aceptaria un cumpleaños vistoso, y Alfred habia señalado esta como una buena opción, pero fue Dragoslav quien me proporcionó el telefono de la mujer que el dia de hoy nos visitaba. Sasha Triger, apenas veintitres años y una pasteleria y panadria en Nueva York, según me habia comentado el bosnio. No parecia, a simple vista, una mujer fuera de lo normal, y admito que me sorprende que Dragoslav tenga el suficiente tiempo libre como para conocer a una pastelera lo suficiente como para recomendarmela.

No te quedes aqui, ven, te explicaré los detalles mientras vamos a la cocina...

La conduje fuera del recibidor y Alfred subio las escaleras, seguramente rumbo a mi habitación para ponerle orden. Jamas desordeno, a decir verdad, casi no utilizo esa habitación mas que para dormir las horas necesarias, pero él insiste en mantenerla impecable. Pasamos por la Sala de Estar, donde ardia un acogedor fuego en una gran chimenea de marmol y madera ornamentada con repujados de oro, sobre la cual estaba el retrato de mis padres junto a mi de pequeño, algunos años antes de que los perdiera para siempre. Me detuve tan solo un momento para poder observarla con detenimiento y volver a sonreirle con toda la amabilidad que podia.

Mañana, mi hija mayor cumplirá sus treinta y dos años, pero ella es de ascendencia oriental, y no conozco ningún pastelero en Gotham capaz de preparar algo con esa.."esencia" que tiene su origen...

Para Cassandra, el "Oriente" no habia sido otra cosa que una serie de dojos escondidos, cuevas y celdas, todo pensado para retenerla y entrenarla en su camino de ser un arma mortal. No conocia nada de su cultura, de su herencia, y al menos queria poder comenzar por algún punto. Alfred habia sugerido ofrecerle pasteles y postres dulces, y la idea de que fuesen inspirados en su lugar de origen fue mia. Dragoslav me habia dicho que esta mujer dominaba su ramo y preparaba algunos de los postres mas deliciosos que él habia probado, y confio en su palabra.

...Asique acabe con tu teléfono por recomendación de Dragoslav Katich, que me dijo que estabas mas que completamente a la altura de un trabajo como este...

Continuamos caminando, pasando la Sala de Estar, internandonos en una serie de corredores, pasando por la Sala de Esgrima, repleta de espadas en las paredes y ese piso rechinante de madera donde habia practicado tantas veces con Richard. Ni una mota de polvo gracias a la mano experta de Alfred, y sin embargo, todo aqui se sentia antiguo de todos modos, como si esta casa fuese alguna especie de peculiar recordatorio de como, no importa donde vayamos, vivimos rodeados de nuestro pasado. Finalmente, llegamos a la cocina luego de andar varias salas con exhibidores, retratos, piezas de arte, estanterias de libros, muebleria fina y otros adornos, todos en la ubicación precisa en que habian quedado hacia mas de veinte años, un poco por mi dificultad para superarlo, un poco por nostalgia de Alfred. A nadie hacia daño si no sabian el porque detrás de ese orden.

La cocina estaba provista de todos los ingredientes que ella habia especificado que necesitaria, y en cantidad mas que suficiente para preparar un banquete de delicias dulces. Me volteé y la invité a pasar con un gesto de la mano. Una maceta solitaria, con unos fuertes brotes que producian unas hermosas flores de un rojo intenso, parecidas a estrellas, era la única decoración en la habitación.

Como acordamos, el pago por tus servicios esta ya depositado en tu cuenta bancaria, asique puedes tomar el tiempo que desees...Agradezco que hayas aceptado venir, quiero que Cassandra tenga el mejor cumpleaños posible...

Habia pagado el triple de lo que costaba usualmente esta clase de trabajo, todo para asegurarme de que se emplearia completamente y no escatimaria en tiempo ni esfuerzo para preparar la mejor comida que pudiese. Me quede alli, esperando en caso de que quisiese decirme algo, aunque algo en su mirada me dice que lo mas probble es que acabe saliendo de esta cocina muy pronto. Se demasiado poco sobre esta mujer, y eso no deja de preocuparme.

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Última edición por Bruce Wayne el 5th Julio 2015, 23:46, editado 1 vez
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MensajeTema: Re: Almendras Flambeé [Omega][Celsit/Bruce Wayne]   7th Junio 2015, 02:24

Tengo que reconocer que las advertencias de Drago se quedaron cortas con el lujo que supuso. Ya desde que se me rechazó la opción de ir con mi propio coche. Esa ciudad nueva... "Gotham"... No estaba tan lejos de Nueva York como parecía, podría haber ido en coche tranquilamente y aun así el señor Wayne insistió en que en avión el trayecto se me haría más corto. Ciertamente. Mucho menos de media hora de vuelo fue lo que me llevó al aeropuerto más cercano a la ciudad. Me pregunté si le habría dado tiempo al avión de alcanzar la altura necesaria.

Sin aprender de ello, al salir del aeropuerto me empapé buscando el taxi que me correspondía. Para mi sorpresa e idiotez, no pude ver mi vehículo hasta que se plantó en mis narices y me agaché asomándome por la ventanilla y dijeron mi nombre completo. No era un coche de usuario ni un taxi... era una LIMUSINA NEGRA. Intenté aguantar los nervios y la sorpresa y concentrarme en intentar secar mi pelo de forma rápida. Si estuviese sola, lo calentaría en menos de un segundo y estaría seco porque evaporaría el agua, pero estando en un coche con un chófer y... No. Definitivamente no era seguro para mi identidad. Así que me aguanté el camino, que se me hizo corto contemplando el exterior, con el pelo húmedo. Reflexioné por el camino sobre lo que representaba Wayne. Normalmente no me gustaba la actitud de la gente de las altas esferas, no me convencía en absoluto, pero por lo que había podido investigar por internet, tenía varias fundaciones solidarias, orfanatos, entidades no lucrativas... Y eso me parecía increíble viniendo de alguien con una inmensa fortuna y que lo había pasado tan mal en el pasado. O eso supuse cuando leí el incidente de sus padres.
Así que antes de darme cuenta, me habían abierto la puerta y yo seguía con el pelo mojado.

Me había puesto un conjunto como la mayoría que tenía en invierno, estilo rock que pudiese disimular que pasaba frío. El cuello de lana lo llevaba guardado en una mochila de cuero negro que me colgaba por detrás en sustitución al bolso. Así que salí apoyé las botas en el suelo mojado y me levanté saliendo del coche comprobando a mi alrededor dos figuras con traje, un hombre mayor y a Bruce.

Sonreí con naturalidad, con ligero tono encantador. No era la sonrisa que ponía a todos los clientes, estaba realmente contenta de este trabajo, era algo nuevo y atrevido, totalmente distinto. Y estaba ilusionada. Era vocación de verdad. Ligeramente sobresaltada me coloqué de espaldas a Afred, que se presentó tras mi llegada, para que me retirase la chupa de cuero que llevaba. En ese momento me planteé si no llevaba ropa demasiado... basta para la ocasión, y empezó la vergüenza.  Extendí la mano para corresponder al saludo.

- Es un placer conocerles, estoy realmente ilusionada con este trabajo. Mi nombre es Sasha Triger. - contesté sonriente, intentando camuflar la vergüenza que hacía mucho que no sentía.

-Por favor, trátanos de tú. No será necesaria tanta formalidad - afirmación ante la cual sonreí nerviosa. Oh, falta mi maleta, es..- y me interrumpí cuando vi que el chófer la dejaba justo detrás de mi y Alfred cerraba la puerta. - No era necesario... yo... Podía haberla traído - dije alargando la mano para llevarla conmigo, pero el mayordomo se me adelantó de nuevo y la agarró por mí.

-Aquí es una invitada, señorita Sasha, si lo consintiera temo que me quedaría sin trabajo- dijo acompañándolo con una sonrisa que Bruce correspondió y me hizo comprender que era totalmente en sentido cómico. Podía sentirme fatal dentro de mí. Parecía mayor aunque estaba en buena forma y me sabía mal por él pero... era una invitada a pesar de haber ido a trabajar y no podía cuestionar sus normas.

Con una mano eché mi pelo hacia atrás, que volvió a caer a los lados de mi rostro pero sirvió para aliviarme un poco los nervios. Lo justo para comentar lo que sentía. - Yo... tengo que pedirles perdón por mi indumentaria, tal vez no era lo adecuado y... quería ponerme algo cómodo para el viaje. Tengo recambio para trabajar.- dije dándome cuenta de que había vuelto a tratarles de usted. - Y puede que mi falta de costumbre a estas situaciones me haga quedar en ridículo en más de una ocasión, siento por adelantado todas las molestias que pueda ocasionaros - dije volviendo al tú, sonriendo de medio lado mientras me mordía el labio. Estaba nerviosa de verdad.

Era como un cachorro, no estaba asustada, pero sí tenía muchísima vergüenza y necesitaba calmarla, así que recurrí a mi lado carismático de circo y empecé a calmarme. Además la sonrisa tranquilizadora de ambos me hizo sentir mejor.

-...Imagino que mi propuesta fue algo sorpresiva...- reconoció, desviando el tema de mi incomodidad - Oh, hablé con Drago de ello, pero tengo que reconocer que no he trabajado para mucha gente de grandes fortunas ni de alta categoría... De hecho cuando termino la jornada me voy a darle restos a los que no tienen para comer - dije con modo natural, totalmente calmada ya y sin tono fanfarrón, sino meramente informativo. - Aunque creo que mis dulces estarán a la altura - dije sonriendo, enérgica.

Fue entonces cuando me llevó a la cocina, y me explicó la situación mientras caminaba en ese entorno totalmente nuevo para mí. Caminé junto a él dejando la maleta en el recibidor y asegurándome de que tenía los zapatos secos, para no dejar huella. Escuché el crepitar de un fuego, cosa que me hizo sentir totalmente a gusto en ese sitio. Giré el rostro para ver el origen y fuera de percibir todo lujo mi mirada se centró en el retrato familiar, lo que me hizo reflejar una expresión triste y desconsolada. Empatizaba con él por completo. Yo no tenía recuerdos y prácticamente no había vivido nada desde los 12 y... simplemente le comprendía. Giré el rostro y pude verle quieto y sonriendo. Esperé no haberle ofendido al ver la imagen, tal vez me hubiese entrometido pero borré esa idea cuando me sonrió y le contesté con una sonrisa triste que no pude evitar.

Luego dijo que su hija mayor cumplía trent.... treinta y... ¿¡QUÉ!? Le miré de arriba a abajo lo más discretamente que pude y reflexioné. Treinta y dos años... ¿Cuántos años tenía él? No había oído que estuviese casado ni con pareja... ¿Tal vez adoptada? Venga ya, era demasiado joven para haber tenido una hija de treinta y dos. Así que continué la conversación siendo yo, sin más complicación. - Wow, entonces debo decir que te conservas increíblemente bien - añadí sonriendo, sin flirteos, puramente amigable. Ya me había acostumbrado al tuteo. Cuando me comentó lo de la esencia oriental mi mente ya empezó a trabajar en ello barajando posibilidades. Mmm.. el pastel de azúcar blanco era muy soso para un cumpleaños tal vez algo de pasta de judía roja... sí, definitivamente necesario. Y... oh! Plátano frito en tempura! - Estaré a la altura, lo prometo. Ya estoy descartando opciones y he adoptado algunas como muy posibles. Ah! Necesito saber... ¿Alguna alergia o algo que no os guste? - era necesario. Si había alguien intolerante a la lactosa, algún celíaco... Podría hacerlo de todos modos, pero me temo que los ingredientes serían más complicados y quizá no los tuvieran.

Mi asombro y mi cara de museo fue increíble a medida que pasábamos por la casa. Tenía unas piezas de arte, una decoración y una limpieza admirables - Es un legado increíble, es... preciosa- dije caminando a su lado, antes de llegar a la cocina.

LA COCINA. Tenía más tamaño que mi obrador, muchísimos más recursos y era de diseño con una isleta del tamaño de mi mostrador. Tuve que hacer fuerza en los abdominales para aguantar un nudo en el estómago. Era como darle un caramelo a un niño goloso.

- Oh, créeme, puedo hacer maravillas con esto - dije mirando alrededor y apoyando las manos sobre mis caderas. Eso sí, si los ojos me hicieron chiribitas con algo fue con la cantidad, calidad y tipo de ingredientes que me encontré. Por lo que pude ver, ningún celiaco ni diabético ni intolerante ni ninguna irregularidad alimentaria. Me acerqué y apoyé ambas manos en la isleta, escuchándole.  

- No tenía ninguna prisa por el pago. De verdad. Y no dudes que haré todo lo que esté en mis manos para hacer que sea perfecto. Y quien sabe, quizá si lo hago lo suficientemente bien contéis conmigo para futuras celebraciones. - dije simpática, riendo. - Ahora en serio, Cassandra no olvidará el sabor de su día- dije mirando a los intensos ojos de Bruce. - Lo único que necesito es recoger mi maleta de nuevo y un lugar para cambiarme, si no tengo que tener nada más en consideración. - dije haciendo que me llevase directamente a una habitación lo suficientemente cercana de allí como para que supiera volver sola.

Parecía un cuarto de invitados, con ventanales y amueblado como un cuarto personal. Para mi sorpresa, mi maleta ya estaba allí. Bruce me dejó allí y cerró la puerta. Yo agarré mi maleta, la abrí cogiendo una camisa de tela, unos pantalones negros, formal pero cómodo y cubriéndome con un delantal granate, colgado del cuello y anudado en la cintura. Me recogí el pelo también en una coleta alta. Lo único que no cambié fue el calzado, resultaba cómodo de todos modos. Cuando terminé coloqué mi ropa ligeramente húmeda dentro de la maleta de nuevo, la cerré y la dejé ahí. Volví a la cocina y ahí estaba Bruce de nuevo. Ese hombre tenía un atractivo peculiar. Físicamente era muy guapo, y cumplía cualquier espectativa. Su caracter, por lo poco que había conocido, era amable. Pero todo él guardaba un espectro de misterio que le hacía muy interesante.

Sonreí enseñándole el dorso de las manos y moviendo los dedos. Cerré uno de los accesos de la cocina y me fui directa al grifo para lavarme las manos concienzudamente, cepillando entre las uñas con lo que encontré junto a la pila, preparado para eso. - ¡Pues empiezo con ello!- dije pensando cómo ingeniármelas para trabajar como yo trabajaba. Había dos hornos bastante grandes, pero... la delicia máxima la conseguía cocinándolo con el calor y frío de mis manos. Las cosas que hacía al horno me quedaban deliciosas, pero cuando usaba mis "trucos" era indudablemente exquisito. Y no es por ser ególatra, hay que saber valorar el trabajo de uno mismo.

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MensajeTema: Re: Almendras Flambeé [Omega][Celsit/Bruce Wayne]   5th Julio 2015, 10:14

Abri el refrigerador y servi un largo vaso de agua fria antes de acercarme a la mesada que reinaba en medio de la cocina. Bebi un largo sorbo y dejé el vaso sobre la mesa, mirandome a mi mismo en el reflejo del agua, pensativo. Por todo lo que habia podido oir, no era mas que una simple y muy diligente repostera de New York, una mujer sencilla, con un alma caritativa y un espiritu vivaz. Estaba genuinamente a gusto con que fuese alguien como ella la que dedicase su tiempo a este trabajo, pero el hecho de que Dragoslav me la hubiese recomendado seguia llamandome la atención, asi como el hecho de que no hizo preguntas acerca del horno, del refrigerador, del congelador, ni de ninguno de los instrumentos de la cocina. Los utencillos eran obvios, pero los hornos y el congelador eran bastante complejos de utilizar, quipamiento demasiado costoso y especifico como para que ella poseyera unos de ese tipo. Suspiré y espere a que regresara con la mirada fija en la puerta, hasta que ella ingreso denuevo, cerrando una de las puertas y lavandose las manos con detenimiento. Me puse de pie, lavé brevemente el vaso, y lo deje secar  en el borde de la pileta de la cocina.

No tan rápido...

Mencione, dejando escapar, por un instante, un tono de sospecha. Me acerqué a ella lentamente, observando muy discretamente su reacción a ese tono, estaba probandola, queria saber si estaba escondiendo algo, pero no podia ser directo al respecto. No reaccionó de ninguna forma en especial, no por lo menos en los patrones de conducta que yo estaba esperando de su parte. Rapidamente me invente una excusa, me fui detrás de ella para ajustar mejor el nudo del delantal. Sigo sin resignarme, esta escondiendo algo, no puede ser una conexión casual la que comparte con Dragoslav.

Debes cuidar mas como haces tus nudos, Sasha...

Disperse con una educada galanteria el tono de sospecha anterior, demasiado pronto como para que le diera ella demasiada importancia al mismo, y me acerqué a poner en orden unos ingredientes que le habia pedido a Alfred que desordenara adrede. Cuando ya sentia que ella habia perdido sospecha acerca de mi conducta, acabe mi tarea y me giré para sonreirle con cordialidad.

Por favor, ten en cuenta que a una de las comensales no le gustan los frutos secos, y que a otro de los comensales que quizás asistan le encantan las comidas rellenas...

Caroline y Richard, respectivamente. El gusto del segundo llegaba a tal punto que era capaz de comer cosas que le desagradaban siempre y cuando estuviesen rellenas de algo que le agradaba, y la primera se rehusaba a comer siquiera una pasa de uva.

...No somos alergicos a ninguna cosa, asique puedes sentirte en libertad d usar los ingredientes que te agraden mas y las recetas que prefieras...

Podria quedarme, pero una supervisión directa no dará resultados, noaveriguaré nada nuevo quedandome, pero hay una forma de conseguir lo que busco.

Excelente, entonces te dejaré a lo tuyo, Sasha, nos veremos en unas horas...

Me retiré de la cocina con total naturalidad, tratando de no despertar nuevas sospechas, y encuanto cerré la puerta, me dirigí al reloj de una de las salas de estar, girando las manecillas hasta las ocho y treinta y cinco de la noche, dejando que el reloj se apartara unos momentos y me permitiera entrar en el elevador que me tuvo en cinco minutos caminando hacia la Batcomputer, sentandome para activar las cámaras ocultas de la cocina. Por el momento, Sasha estaba quieta, casi como si sospechara que algo podia no estar en orden, pero tras unos momentos, parecio convencerse de que todo estaba bien, y se dedico a comenzar con su tarea. Apoyé los codos sobre el borde del teclado y deje descansar mi menton en mis manos, mirandola fijamente a ella, a la cocina, a los ingredientes, tratando de captar cualquier detalle posible.

Me sorprende que alguien tan bien educado se pierda en esta clase de...pasatiempos...

Sonreí mientras Alfred se quedaba de pie, a mi lado, observando junto a mi las cámaras.

¿Puedo preguntarle cuales son sus sospechas?

Un mutante que se dedica a combatir a quienes amenazan la paz de los que comparten su condicion se hace el tiempo suficiente para concurrir las suficientes veces a una pasteleria como para desarrollar un vinculo con una repostera y panadera y asi llegar a recomendarmela a mi...

...Y eso quiere decir que usted intuye que hay algo detrás de la Señorita Triger...

Creo que es una mutante...

¿No se lo habria dicho el Señor Katich?

Exacto...¿Por que no me lo dijo, en caso de que lo fuera? ¿Por que motivo introducirian una mutante en mi casa sin avisarmelo? Sencillamente, hay demasiadas cosas acerca de Sasha que no encajan...

Parece una buena persona...

Me agrada, y estamos en falta de alguien con sus cualidades para ocasiones especiales, pero no puedo quedarme tranquilo hasta saber quien es en verdad ella...

Ambos nos quedamos en silencio, observando, esperando a que ella hiciera algún movimiento, a que comenzara a hacer su trabajo. No se si sea mutante, pero la información que tengo me conduce a esa conclusión, el problema es ¿Que poderes posee, si es mutante? ¿Está aqui con intenciones nocivas? Es la primera vez que confio en la palabra de Dragoslav a este nivel, y entender mejor la situación con Sasha servira para también poner a prueba la valia de la palabra de Dragoslav, y al propio bosnio como persona. Aun si él no esta presente, esta es su prueba final ante mi, la suya acaba aqui, y comienza la de Sasha.

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MensajeTema: Re: Almendras Flambeé [Omega][Celsit/Bruce Wayne]   5th Agosto 2015, 11:10

Me detuvo con una frase típica de sospecha, a lo que respondí levantando una ceja, extrañada. ¿Acaso había hecho algo raro y no me había dado cuenta?

Entonces se puso en mi espalda y me hizo el nudo desde cero. Un gesto que me pareció particularmente tierno para alguien de tan alta gama. Quizá fuesen prejuicios, pero estaba acostumbrada a relacionar que la gente rica era más frívola. Le contesté al gesto con una sonrisa - Lo siento...- dije ligeramente avergonzada. Estaba acostumbrada a cuidar la practicidad y no la estética en el trabajo. Quizá hubiese hecho el ridículo...

Tras confirmarme que podía manejar todo tipo de ingredientes, mi mente empezó a crear. Prepararía cuatro dulces distintos y luego pequeños pastelitos. Uno de los principales sería carrot cake, no empalaga, con un toque salado y muy suave. Tras cerrar las dos puertas de la cocina, miré cuidadosamente todas las esquinas y el techo para comprobar que no había cámaras. Podía trabajar con libertad.

Y mis manos empezaron hábiles a trabajar. Agarré el bol más cercano y la bolsa de zanahorias que me había proporcionado el señor Wayne. En cuestión de cinco minutos ya tenía toda la zanahoria rayada que necesitaba. Hice toda la mezcla en un bol, mantequilla, azúcar moreno, huevos, harina, levadura, zanahoria, canela... Lo mezclé todo genial pensando en mi siguiente receta mientras pasaba la masa al molde ya engrasado. Apoyé la base en la palma de mi mano y de un fogonazo, el bizcocho subió en cuestión de dos segundos y ya estaba hecho, humeante... soltando ese aroma dulzón a zanahoria que tanto me gustaba.

Dejé el molde sobre la vitrocerámica, ahora podría dejarlo desmoldando mientras me ponía con el siguiente postre. Ya había decidido qué preparar. Aparte de la carrot, haría otros tres platos principales. Como me había comentado su origen asiático, perpararía unos montaditos de té verde, sabor muy recurrente en el continente. Para los amantes del chocolate, una bomba tres tonos, con chocolate negro en su exterior, con leche en la capa intermedia y chocolate blanco en su interior. Por último, para los amantes de las cremas y los dulces suaves, raciones recortadas de cheesecake.

En el último momento se me ocurrió que los pastelitos podría sustituirlos por mochis de varios sabores. Cuatro principales y bandejas de pequeños mochis, ¡sería perfecto!
Así que empecé ahora con la cheesecake, lo que menos tardaba era la bomba así que sería lo último y más tarde los mochis... Si nada me interrumpía, claro.

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MensajeTema: Re: Almendras Flambeé [Omega][Celsit/Bruce Wayne]   29th Septiembre 2015, 10:34

Segui mirandola trabajar desde las panatllas de la Batcomputer. No parecia estar nada haciendo nada extraño, solamente estaba cocinando de una forma algo caotica, no habia ningún patrón de conducta fuera del normal, simplemente una mujer de mediana edad cocinando, todo hasta que tomó el molde donde habia colocado una de las masas y en vez de introducirlo en el horno, causo un fogonazo que saturo el lente de la cámara por un instante. Para cuando la imagen volvio a aaclarar, el pastel estaba como si hubiese sido horneado, todo en unos dos segundos. Sasha era capaz de reunir en la palma de su mano una temperatura suficiente para cocer masa de hornear en segundos, y era definitivamente una aptitutd peligrosa, aunque no caia fuera de los estandares habituales de lo que enfrentaba, de todos aun no tengo evidencia como para decir concluyentemente que sea peligrosa, pero tampoco acerca del motivo por el cual Drago podria habermela recomendado. Alfred carraspeo notoriamente, era el primer sonido que emitia en los últimos quince minutos.

- ¿Si? - Me giré en mi silla, quizás fallando en disimular la molestia que me causaba tener que abandonar mi evaluación de lo que sucedia en aquella cocina en ese momento, pero mi amigo me miraba de esa forma calmada pero incisiva que tenia siempre cuando queria decirme algo importante. - ¿No ha pensado usted que quizás solamente haya venido porque sabe de pasteleria? - - No tiene lógica...- Alfred se paró justo frente a mi y su expresión se ablandó solo un poco. - No todo el mundo tiene su manera de acercarse a las relaciones humanas, quizás el Señor Katich legitimamente...- - Es una mutante, Alfred...- El hombre hizo silencio unos momentos, como ponderando lo que diria a continuación. Era raro que lograse aventajar a Alfred en una discusión, tenia fuertes convicciones y pensaba las cosas antes de decirlas. -...Si, pero si me permite, creo que lo único que hace aqui es el trabajo por el que se le pagó, ¿O acaso está usted sospechando del Señor Katich? - - No, no lo hago, pero tiene que haber tenido un motivo para venir, no puede ser que...- El britanico arqueó las cejas y entorno un poco la mirada, en ese regaño y reproche silenciosos que habia llevado hasta el grado de la perfección con los años. Suspiré y llevé una mano a mi frente, poniendome de pie y mirandolo antes de llevarme las manos a los bolsillos. - Lo que no entiendo es...¿Por que esta haciendolo a escondidas? - - Preguntele, en alrededor de cinco minutos mas deberia considerar derretir el chocolate para el postre de tres chocolates que esta intentando hacer, pero deberia apurarse, Amo Bruce...- Asentí y ambos caminamos hasta el elevador para salir de la Batcave y volver a subir a la casa. Caminé directamente hacia la cocina, pensando en lo que le diria. A decir verdad, hay mucho sobre los mutantes que no comprendo, pero nunca he podido preguntarle a nadie acerca de ello, no siento tener la confianza de Dragoslav como para adentrarme en esas cuestiones, quizás no tenga mas motivos para estar aqui que cocinar, pero...

...No entiendo lo que siento, quizás quiero saber sobre los mutantes, quizas quiero simplemente poder conversar con alguien, hay mucha gente nueva que aun no he conocido desde que todo lo relativo a este universo ocurrió. Llegué a la puerta y miré cuidadosamente por la ranura, observado que ella estaba por tomar la cacerola donde habia dejado algo de chocolate belga. Espere unos instantes, tratando de estimar cuando seria el fogonazo y cuando intui que lo haria, abri la puerta. Como esperaba , la luz cegadora me recibio de inmediato, hasta que se fue disipando y pude quitar mi ante brazo de enfrente de mis ojos. El chocolate estaba completamente fundido, en segundos al igual que la masa de la que habia hecho el Carrot Cake que ahora estaba sobre la mesada.

- Solamente habia venido a ver si necesitabas algo...- Dije, fingiendo sorpresa ante lo que acababa de ver, mientras me acercaba a observar el chocolate fundido. - ¿Tú lo hiciste? Tan solo te tomo segundos...- Acoté, tratando de parecer genuinamente sorprendido, mientras la miraba a los ojos y luego me iba a sentar a la mesada que estaba en el centro de la cocina, mirandola detenidamente. - Eres una mutante...¿Verdad? Como Dragoslav...- Era obvio, probablemente me responderia afirmativamente, no tenia razones para no hacerlo, no que yo pudiera imaginar en ese momento. - No te preocupes, no es algo que me moleste, muchos de esos heroes que estan en la televisión y los periodicos también tienen poderes muy por sobre los humanos...- Se sentia raro tener que hablar como si no conociera a esas personas, y sin embargo, me recordaban demasiado mi propia humanidad, mi fragilidad, cuanto tenia que hacer yo de más para poder alcanzarlos y no ser una carga. - ¿Acostumbras ocultarlo? No trato de entrometerme, solamente quiero entender...- Habia algo extraño en tener que estar ocultando mi alter ego, fingir que era una persona diferente me permitia ser mucho mas suave en mi acercamiento, en mi conversación, y sin embargo, no escapaba de la sensación de que mas que fingiendo, estaba siendo quien realmente era. Creo que por eso no me gusta fingir.

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MensajeTema: Re: Almendras Flambeé [Omega][Celsit/Bruce Wayne]   29th Septiembre 2015, 19:07

OOC: No conozco tu color de diálogo,, te he puesto rojo.


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El olor a bizcocho recién hecho impregnaba la cocina y yo trabajaba feliz, como siempre, con una sonrisa en la cara. Desmoldé la tarta con cuidado para dejarla en el expositor que se quedaría con ella finalmente hasta que terminase de decorarla. Trabajar allí era un auténtico placer. El propio expositor que me quedé un rato analizando era de porcelana, con una pieza giratoria para poder contemplarla desde cualquier ángulo y para que fuese más fácil cortarla. Los cuchillos estaban bien afilados, la harina no hacía grumos, los paquetes eran consistentes...

No quería irme de allí... Ojalá me contratasen o me patrocinasen la tienda...


No podía evitar estar nerviosa, comprobaba constantemente que la puerta estaba bien cerrada, miraba a todas partes. Revisaba la misma esquina una y otra vez en busca de cámaras... Pero no. Así que ya me relajé y me dediqué a hacer mi trabajo lo mejor posible. Me pregunté si ya con los proveedores que tenía me quedaban los dulces como me quedaban, ¿qué sería capaz de hacer con unos así?

Agarré la olla que tenía las onzas de chocolate trituradas y la apoyé en mi mano,con otro fogonazo de nuevo, el chocolate estaba fundido a la perfección. No oí la puerta, pero cuando oí la voz detrás de mí se me heló la sangre. Me di la vuelta totalmente pálida, el corazón me iba a mil por hora y era lo único que percibía. Estupendo... Ya la había jodido.

Me quedé mirando a los ojos de Bruce durante un tiempo que se me hizo eterno, con la respiración acelerada, las pupilas diminutas y el corazón en un puño. Permanecí en silencio, contemplando en tensión. Sólo esperaba no recibir de nuevo otra paliza... Tenía recursos de seguridad de sobra como para matarme.

- Eres una mutante...¿Verdad? Como Dragoslav...- No pude responder. Me quedé con la olla humeante aún en mi mano que se enfrió en cuestión de un segundo al oír la pregunta. ¿Sabía que era mutante y aun así hablaba con él? - No te preocupes, no es algo que me moleste, muchos de esos heroes que estan en la televisión y los periodicos también tienen poderes muy por sobre los humanos...-


Entonces, por fin, pude respirar hondo. Dejé la olla sobre una tabla y me quité el delantal. Me quité la coleta entonces haciendo que el pelo me cayese en cascada enmarcándome el rostro y le miré, intimidada y tímida.

-Si quiere que me marche... Lo comprendo- dije mirándole a los ojos a pesar de todo.

- ¿Acostumbras ocultarlo? No trato de entrometerme, solamente quiero entender...-

Le miré sobresaltada ante la pregunta, como un animal sorprendido por un ruido. Estaba encogida, con los brazos abrazándose entre ellos y la mirada perdida en sus ojos. - Yo...- suspiré - Yo sólo... Verás Bruce...- agarré un taburete de los que había y me senté, acercándole otro a él. Estaría más cómoda.

Le miraba a los ojos , haciéndole perfectamente consciente de que los míos dejaban ver tristeza absoluta. - Me sinceraré con usted...Contigo. No querría dejar de ser profesional... Si quieres que me calle sólo dilo...- dije cerrando los ojos para no abrirlos en un rato - He sido experimento de muchas curiosidades e investigaciones... He sido vapuleada, boicoteada y apalizada más de cien veces por ser quien soy... Por ser lo que soy. La gente sabe que Sasha Triger tiene relación con la Mansión X, pero... aunque supieran que soy una mutante... Preferiría que no supieran que mi negocio depende de ello. Es decir... que lo que ellos consumen salen de mis poderes.... Argh, mierda- me di la vuelta intentando ocultar una lágrima que sequé con una servilleta de papel de un rollo que había al alcance de mi mano. Volví a girarme.

- Es lógico que me oculte en cierto sentido... Mi historia es... más complicada que la de cualquier otra mutante... Por favor no le diga nada de esto a Drago, el simplemente fue mi maestro durante un tiempo, no sabe nada de mi vida complicada detrás de ser mutante...- y Bruce verdaderamente tampoco. Ignoraba todo mi origen semi asgardiano y mucho de lo que ello conllevaba. Mi peligro de muerte, mis amenazas... Todo. Lo único que esperaba era que su metedura de pata no pasase a oídos de Drago.


Odiaba derrumbarme delante de extraños, pero este último año había sido muy intenso, y me habían pagado una fortuna y parecía tan poco frívolo el señor Wayne...
Mis manos empezaron a temblar por la ansiedad de los recuerdos e intenté contenerlas detrás de mí.
No era el momento, Sasha, eres profesional, es tu jefe, no te derrumbes ahora...

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MensajeTema: Re: Almendras Flambeé [Omega][Celsit/Bruce Wayne]   20th Octubre 2015, 20:36

Escuché con atención lo que me explicaba. Pensandolo con detenimiento, habia tenido oportunidad de trabajar con Dragoslav, de dar un vistazo en el mundo de los que se hacian llamar "mutantes" pero nunca habia mirado mas de cerca, nunca me habia tomado el tiempo de comprenderlos en profundidad. Al parecer no era una vida sencilla, y a diferencia de los metahumanos, de los cuales la sociedad o bien no sabia o bien se formaba una opinion tibia ser un mutante era como cargar con un estigma. Me puse de pie cuando se giró para poder secarse una lágrima y tomé el pañuelo de su mano con cuidado, secando yo mismo las lágrimas. Me acerqué hasta el cesto de la basura y arrojé alli el pañuelo de papel, poniendo dos tazas de café en las maquinas italianas que estaban en una esquina de la mesada principal y tecleando en ellas antes de regresar.

- Entonces, me estas diciendo que te discriminan y estigmatizan...- Solté el hombro de ella que habia tomado con calma para traerle una taza de café, acrcando un cartón de leche fresca del refrigerador. Alfred podrá disculpar que no haya ido a buscar la lechera de plata seguramente. - Algo parecido sucede con los metahumanos, nuestra versión de los mutantes, pero no suelen ser agredidos por la sociedad, lo que es mas, rara vez sabe esta de su existencia, o cuando menos, de cuantos son en verdad y de que tan comunmente se cruzan con ellos en sus vidas diarias...- Fui a buscar unas galletas de manteca de la alacena, Caroline habia querido hurtarlas hacia unos dias y se lo impedi por haber ya comido suficientes dulces por el dia. Puse el tarro azul con patrones de colores sobre la mesa y abri la tapa, no comprendo por que las hace traer Alfred de Paises Bajos, no entiendo por que importa tantas cosas.

- No entiendo por que la gente pensaria eso de lo que preparas salga o no de tus poderes, los ingredientes son comprados, producidos normalmente, pero...entiendo de prejuicios...- Entorné un poco la mirada y mire al humo que salia de mi café, suspirando brevemente, frustrado por el recuerdo de lo que estaba a punto de comentarle acerca de mi vida. - Se supone que Bruce Wayne es un millonario, playboy, que vive una vida de despilfarro y lascivia...- Alcé la mirada para enfocarla en ella, creo que mi expresión tampoco transmitia alegria en es momento, ¿Como hubiese podido? -...Y sin embargo, lo que a mi me agrada es practicar mi esgrima, leer libros y pasar algo de tiempo con mi familia...- Lo decia sinceramente, pero se sntia una mentira, como si estuviese diciendo algo que luego no sostenia en la realidad. Siento que finjo aun cuando no o hago. -...Me veo empujado a fingir ser alguien que no soy para que la sociedad no me juzgue, por lo general, se enfada con quienes no siguen sus estandares...- Me puse de pie y acerqué la azucarera que me habia olvidado de traer sentandome una vez mas, iba a ser una conversación larga, sus ultimos comentarios me habian abierto la puerta a nuevas preguntas a conocer mas acerca de ella.

- No le diré a nadie lo que he visto, y te aseguro que apreciaremos comer lo que nos prepares...- Traté de dedicarle mi mejor sonrisa, que siempre era bastante apagada, pero sincera, no habia sido nunca un hombre con demasiados motivos para sonreir, y solo hasta estos dias me hallaba realmente sintiendo un deseo genuino de expresar alegria mas a menudo, estaba aprendiendo a hacerlo. -...Pero me gustaria saber un poco más acerca de ti, de lo que significa ser una mutante, de ese pasado, claro, si es que deseas contarmelo, no estoy en posición de presionarte a que lo hagas, y como ya he dicho, tu trabajo no está en peligro aqui, te he contratado para que prepares un servicio de catering para el cumpleaños de mi hija mayor, y sostengo eso... Levanté la taza y bebi un largo sorbo de café. Saboreandolo, me doy cuenta de que es diferente del café que suelo beber cuando estoy trabajando ¿Puede ser que Alfred los prepare él mismo y las maquinas solo estén en caso de su ausencia?

- Sin embargo, dicen que a veces un extraño es el mejor de los confidentes...- Dejé la taza y tomé una de sus manos entre las mias, palmeandola suavemente algunas veces para hacerle entrar en confianza. A estas alturas, puedo afirmar que no es peligrosa, pero de todos modos, algo me empuja a querer conocerla mejor cuando generalmente ya habria enviado fuera de la casa a cualquier otra persona tras comprobar que no estaba arriesgandome. - Mientras estés aqui, no tienes de que preocuparte, y pudes elegir si quedarte o irte, no te detendré, lo prometo...- Solté sus manos y volvi a beber otro sorbo de café, pensando en todo lo que habia dicho. No podia sacudirme nunca esa sensación de que todo lo que decia o hacia sin mi traje puesto era una falacia, pero a la vez, la sentia verdadera. No son mis unicos estigmas, mis unicas heridas, pero son las unicas que ella puede conocer. Aun asi la pregunta se mantiene: ¿Por que me habia recomendado a Sasha?.

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MensajeTema: Re: Almendras Flambeé [Omega][Celsit/Bruce Wayne]   22nd Octubre 2015, 22:50

Cerré  los  ojos e inspiré hondo... Creo que Bruce era  mucho  más comprensivo de lo que  me imaginaba, y mis prejuicios habían actuado en mi contra.  El pulso dejaba de temblarme poco a poco y mis respuestas pasaban como secuencias translúcidas a las que no podía dar demasiada explicación. Cuando me secó los ojos quedé terriblemente  sorprendida. No me esperaba un gesto tan cariñoso de alguien a quien acababa de conocer. Parecía empatizar conmigo demasiado bien y... me hizo sentir muy querida.

Durante sus interrupciones no dije nada, prefería contestarle al final, haciendo una gran reflexión sobre todo lo que él me había dicho, e ir contestándole poco a poco. Habría tiempo para todo, al fin y al cabo en un par de horas podría tener todos los dulces listos. Notar su mano sobre mi hombro fue un gesto que me sentó mejor de lo que a cualquiera hubiese hecho. Era un gesto leve, mínimo de apoyo. Pero acostumbrada a ser apaleada cuando contaba su historia...  Era  más de lo que podía desear.

Ante  su comentario con los metahumanos símplemente añadí una observación.  - Lo mismo ocurre con los mutantes. Nunca se sabe dónde pueden  estar. Hay mutantes que tienen  rasgos genéticos, como Bestia, el hombre de aspecto peludo y azul que está en el congreso. Otros tienen la  piel azul, otros los ojos rojos... En mi caso por suerte, lo único que tengo es el pelo así de manera natural.- Dije deshaciéndome la coleta, haciendo que el pelo, más largo de lo que lo solía llevar, cayese a los lados de mi cara y agarré un mechón  entre el pulgar y el índice mirando  las puntas rojas.


Luego levanté  la vista y le sonreí. Había cogido una confianza increíble, y le  había conocido ese mismo día. Para  lo que  era mi historial era dramáticamente llamativo. Soy una persona MUY desconfiada. No me gusta interactuar demasiado con desconocidos más allá de la pastelería o una misión puntual, simplemente no me fio. Pero.. Creo que  en parte fue porque me rompió  los esquemas, con Bruce era distinto. Me parecía un trabajo sin más al que acudiría, cumpliría soportando los comentarios desagradables de algún crío malcriado y volvería a casa... Pero  no  - Precisamente, Bruce... Los poderes mutantes son como “el mal” para  la gente. Es lo que me hace a mí ser rechazada. Hablemos con sinceridad. No tengo veinticinco años y ya tengo piso, coche,  trabajo propio... Sin estar en  la universidad. He conseguido todo ello a base de esfuerzo. ¿Por qué una chica como yo no tendría miles de amigos y saldría todas las  noches? Cuando te has acostumbrado a que lo normal sea ser apalizado por ser como eres, asimilas que es mejor alejarse de todo y no resultar herido. Todo el mundo tiene ese lado, solo que en el caso de los mutantes no se elige. ¿Tú no tienes  algo así? ¿Un trapo sucio, un  secreto que sabes que si lo supiera todo el mundo mandaría tu vida al traste?- le dije con una mirada llena de lágrimas. - Parecida a la esgrima, pero  que pudiera poner en  riesgo tu vida- Lo de la vida tranquila me llamó la atención. Son los altos empresarios y los que llevamos una vida movida los que ansiamos la tranquilidad de un hogar “normal”. Y yo mantenía hasta ese momento en mi mente la versión “Tony Stark” del millonario estándar. - Me  gustaría poder decir que sé lo que es esa vida tranquila... Aunque yo estoy igual  que tú. También lo ansío.- Me eché dos cucharadas de azúcar al café y después de darle un par de vueltas le di un par de sorbos cuando aún ardía. Él me sonrió después de compartir una visión tan peculiar de la sociedad, de la vida, de la situación de nuestras vidas y... Me hizo sentir mejor. Apoyé una mano en su brazo -  No somos tan distintos al fin y al cabo... supongo.- le dije dedicándole una sonrisa triste y clavando mi mirada  en sus ojos azules.

Bajé la mirada luego y suspiré, dando un trago al café humeante. Cuando me aseguró que mi secreto se mantendría, que estaba a salvo respiré hondo con los ojos cerrados  y apreté mi mano en su brazo inconscientemente. - Muchísimas gracias Bruce... De verdad que... estoy recibiendo un trato que no merezco. Gracias, de verdad. En dos horas puedo tenerlo todo listo, me pongo a trabajar en cuanto me lo ordenes y... - le solté para  abrazar  mi propio brazo.  
¿Hasta qué punto estaría dispuesta a contarle? Es cierto que había conectado de una manera muy peculiar con él pero... No dejaba de ser un extraño y su vida había sido demasiado. Entonces se me ocurrió una cosa.

Entonces me agarró una de mis manos. Tenía las manos suaves pero se le notaban los cayos posiblemente de la esgrima. Cuando me soltó me sentí tremendamente vacía. Creo que necesitaba un abrazo con urgencia...
Me quedé mirando la palma de mi mano y luego apreté con fuerza, buscando mi fortaleza interior inútilmente, derramando otra lágrima de las tantas que estaba conteniendo.  

- No quiero sonar desconsiderada pero... Mi pasado, mi historia, es lo único que  tengo... Estoy tan acostumbrada a que me quiten todo lo que tengo y todos a quien quiero que me he dado cuenta de que lo único certero que tengo en mi vida es mi historia. Yo no tengo un legado, un nombre, una marca que vaya a decir quién fui cuando yo no esté... Soy lo que soy. Y aprendí a ser quien soy viéndome morir. No te estoy diciendo que no esté dispuesta a contarte mi historia... Digo que no te podré contar todos los detalles y... digo que tiene un precio. – respiré hondo. - Te contaré lo que quieras saber. Admitiré todas las preguntas que quieras, te las responderé todo lo sinceramente que pueda.- evidentemente habría cosas que no le contaría. Nadie le cuenta su vida 100% al completo a un desconocido si no  es un terapeuta. Y sacando una sonrisa minúscula de medio lado, con los ojos de nuevo empapados, volví a fijar mi vista en sus dos cielos azules- Pero una respuesta vale por una clase de esgrima.-  De verdad esperaba que lo aceptase. Cuanto más mejorase mi cuerpo a cuerpo más posibilidades tendría.  Aunque por un momento no pude evitar sentirme como cuando vivía en  la calle... y le suplicaba un triste dólar a la gente con traje. No quería darle la sensación de una pobre rogando por su vida, y lo conseguí. Pero no sabía lo que pensaría de ella ahora, si la echaría de la mansión o si la aceptaría tal y como era de verdad. Estaba dispuesta a enseñarle mi poder, a contarle cosas realmente jodidas... Entonces se demostraría si era alguien bueno de verdad. - Aunque te advierto... Algo puedo contarte pero no tengo memoria hasta los doce años...- dije en un deje de voz que se me quebró, mientras mi llanto se animaba. Era un recuerdo muy fresco que aún me dolía. La negativa de Charles de devolverme los recuerdos había sido uno de los peores puñales que mi corazón podía seguir teniendo clavados.

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MensajeTema: Re: Almendras Flambeé [Omega][Celsit/Bruce Wayne]   4th Diciembre 2015, 04:50

- No, por suerte, no tengo ningún secreto que pueda arruinar mi vida si saliera a la luz, al menos, no que la arruinara en el sentido que a mi me afectaria...- Sueno completamente seguro, tranquilo, me he entrenado a mi mismo para sonar de esa manera. Me lo pregunten directamente o llegue de esta forma indirecta, el tema de mis secretos siempre llega a mi, y siempre tengo que oponer resistencia, pero no sin preguntarme casi siempre que sucederia si esa persona supiese la verdad. ¿Que pensaria Sasha si supiese que está frente a Batman? ¿Se preocuparia? ¿Lo divulgaria? No lo parece, realmente parece una persona confiable, mas cuando oigo que me ofrece contarme su historia a cambio del peculiar costo de una clase de esgrima. No parece la clase de persona que podria ir por su vida empleando esa clase de conocimientos, ni siquiera yo hallo un verdadero uso para ellos. - He oido sobre el Senador McCoy, también he leido algunas de las cosas que suele publicar en su pagina web del senado...No hemos cruzado palabras nunca, pero se nota que es alguien culto e inteligente...- Caroline me habia mostrado la primera plana del New York Times donde salia el titular de que tras reacomodar las bancas del Senado habia quedado en su puesto el "Senador Mutante", un hombre de cabellos azules y un aspecto bestial que me habia generado intriga hasta que ella me hizo leer un articulo de su propio puño y letra acerca de la defensa de los derechos mutantes en un pais cambiado por el Fenomeno Omega. Su analisis habia sido impecable, me habia impresionado.

Bebi un largo sorbo de mi taza de café mientras pensaba en mis palabras. Estaba estableciendo un puente hacia mi, se estaba abriendo y poco a poco comenzaba a confiar en mi. - Vivo en Gotham desde que naci...Sasha, esta es una ciudad donde las personas temen salir de noche, donde hay decenas de muertes cada vez que baja el Sol y no es raro encontrarse con escaramuzas armadas en las zonas mas humildes...- Bajé la vista al café y me perdi unos instantes en mi reflejo, pensativo. Gotham estaba en orden, pero no queria decir que tuviese menor tasa de criminalidad, lo que es mas habia aumentado drasticamente desde lo que sucedio, desde las grietas dimensionales. No encontraba la forma de calmar las cosas, era como si cada vez que Caroline y yo desarticulabamos una banda otras dos surgieran de la nada misma para complicar todo aun mas. Suspiré y volvi a perderme en los ojos de aquella mujer, buscando una paz de mente que su mirada parecia ayudarme a alcanzar. -...Creo que si tuviese un secreto, seria que las cosas en mi ciudad no son como deberian ser, y que el sufrimiento de los inocentes me duele a mi también...no puedo estar realmente tranquilo mientras sea de esa forma, y desde que sucedio lo que sucedio, la ciudad está todavia peor que siempre...- La vi aferrarse a si misma, y casi pude sentir su dolor. Extendi un brazo para poder secar la lágrima que recorria su rostro con mi indice. No dije nada, no creo que las palabras fuesen realmente necesarias, solamente queria que estuviera en calma.

- Como te dije, tu trabajo puede esperar, falta un dia para el cumpleaños...- Terminé mi café y dejé la taza sobre la mesada. La lluvia se habia vuelto un poco mas intensa si era esto posible. Gotham era celebre por su mal clima y sus opresivas lluvias torrenciales.

- Al final de cuentas, lo unico que todos tenemos es nuestra historia, Sasha...- Di un largo suspiro de incomodidad. -...Quienes fuimos, lo que vivimos, lo que tuvimos y lo que perdimos, la suma de todo eso nos define, nos determina, pavimenta el sendero que recorremos en la vida...- ...No podemos escapar. Soy quien soy por lo que vivi y estoy convencido de ello. Si mis padres no se hubieran ido de mi vida, Batman no existiria, y quizás muchos de los problemas que aquejan a la ciudad hoy en dia tampoco lo harian pero habrian otros, quizás hasta peores, solo que sin un vigilante especializado en prevenirlos. Creo que los hombres forjan su propio destino con sus decisiones, pero si hay alguna cosa que podria ser llamada "Destino", quizás podria encontrarse en esas pequeñas reflexiones donde se encuentra uno con que sin importar que factores se alteren, los resultados siempre iran en la misma dirección. - Si deseas contarmelo, te escucho, y estoy dispuesto a enseñarte esgrima, aunque no estoy seguro de si podré hacerlo hoy mismo...- En unas horas anochecerá, Caroline regresará, y será hora de salir verdaderamente a trabajar. Aun asi creo que me dará el suficiente tiempo como para oirla. Necesita ser escuchada.

- ¿Cuando descubriste tus poderes? ¿De donde vienen? - Es una oportunidad valiosa. No solo puedo hacerle un favor oyendola sino que también puedo aprender más acerca de los mutantes de primera mano. Confio en muchas fuentes, pero siempre prefiero oir los detalles de boca de alguien que esté presente frente a mi hay mucho de verdad y mentira que puede leerse en el lenguaje corporal de una persona. - ¿Desde cuando conoces a Dragoslav? El te recomendo...- Quizás la clave para entender el proposito de que me la haya recomendado esté en la relación que ambos sostenian. Cada vez menos, pero sigo queriendo entenderlo, poco a poco, me estoy distrayendo hacia ella hacia su historia, hacia su vida, hacia lo que puede haber detrás de esa alegria y vivacidad tan naturales en ella. ¿Que cosas habitan en el corazón de alguien dedicado a preparar cosas que lo deleitan?.

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MensajeTema: Re: Almendras Flambeé [Omega][Celsit/Bruce Wayne]   4th Diciembre 2015, 16:05

No pude evitar sentir un alivio artificial cuando asegura no tener esos secretos. Tal vez por empatía, tal vez por imaginar mi vida sin ese doble estándar que se ceñía sobre mí de manera constante. Cerré los ojos con fuerza, notando el dolor de haber estado llorando con fuerza. Sin embargo me quedé absorta en mis pensamientos, en mi pasado, en Dalae... escuchándole a pesar de todo. De entre todo mi caos mental surgió una sonrisa sincera como no había tenido delante de él hasta entonces - Sí... Hank es genial. Es una de las personas con la cabeza mejor amueblada de todas las que he conocido...- dije totalmente sincera, y no exageraba en absoluto.

Sin embargo cuando creí que el tema había quedado zanjado, me contó su "secreto". Uno que pertenecía a la ciudad en la que estaba y de la que era partícipe con tantas obras benéficas. Sonreí cuando me secó la lágrima y levanté el rostro para ver que me miraba a los ojos, dejando la mirada suspendida en los suyos, correspondiendo. Escuché cada palabra, dándole mil interpretaciones en mi cabeza cada cual más disparatada. Suspiré aliviada y tranquila. Realmente no tardaría apenas un par de horas en preparalo todo al cien por cien, iba a ser fácil. Lo difícil venía a continuación.

-Señor Wayne...- carraspeé - Bruce.- dije corrigiéndome. - Te contaré lo que quieras saber- omitiendo por supuesto todo lo referente a Asgard y mis poderes de hielo. No dejaba de ser en cierto modo un desconocido. Sí, había empatizado con él de una manera sorprendentemente agresiva, pero eso no le daba derecho a entrar en los rincones de mí que apenas conocía yo.

- Tres preguntas, tres clases- dije con una sonrisa triste encogiéndome de hombros -Es lo que habíamos acordado- y sin darle más importancia suspiré colocándome un mechón de pelo detrás de mi oreja izquierda y cerré los ojos, intentando organizarme las ideas mientras escuchaba la lluvia golpear los cristales. Estuve un rato así, sin escuchar nada más que la lluvia y la voz en mi cabeza que me repetía las preguntas formuladas una y otra vez. Empecé a recurrir a mis capacidades de actriz y mientras las gotas resbalaban por las ventanas, mis lágrimas cesaron del todo. Me recompuse, estiré la espalda y me sequé las lágrimas del todo. Di un largo suspiro y volví a abrir los ojos.

-Como te he explicado, no tengo memoria anterior a los doce años. Y desde esa edad me han criado en la mansión enseñándome que tenía los poderes, que era diferente y eso no era malo, y que debía aprender a utilizarlos. Así que se puede decir que desde que tengo uso de razón conozco sobre la existencia de mis capacidades.- mis ojos no se separaron de la firmeza de los suyos ni un instante. Parecía mucho más segura y la fragilidad que aparentaba quedaba atrás. - ¿De dónde vienen?- dije encogiéndome de hombros-La mutación del gen X supongo, como todos los que estábamos en la mansión.- la mencionaba tan a la ligera porque di por hecho que si conocía a Hank, conocería la existencia de la entidad y de la patrulla. - Realmente no hay mucho más detrás de todo eso, y en esto sí soy la menos indicada para explicarte... Simplemente sé que lo tengo desde que nací.- dije desviando la mirada un segundo para volver a fijarla en su pupila. -Conozco a Drago desde hace... no sé, un buen tiempo, no sé cuánto exactamente. Me dio clases de música en la mansión y luego más tarde, cuando terminé el curso con ellos nos hicimos muy buenos amigos. Es una de las personas más importantes que hay en mi vida. Si alguien le hiciera algo malo perdería los estribos- comenté tranquila a pesar de todo. Me imaginé a Drago herido y a mí corriendo por las calles persiguiendo al culpable. Congelándole la lengua, quemándole las pestañas, derritiéndole las uñas... Agité la cabeza, rompiendo el contacto visual y me levanté, caminando a los fogones mientras encendía uno. -Es una muy buena persona. No se merece nada malo que le pase- dije sonriendo mientras tenía su rostro en mi mente. La llama salió de los fogones y empecé a mover la mano por el fuego. Deslizándola tranquilamente como quien acaricia un pájaro, con una sonrisa triste. -Es curioso el tener poderes... Tan peligroso y tan útil.- Sonreí entonces de verdad, echando aire por la nariz mirando al brillo del fuego - Y tan bonito a veces...- apagué la cocina y me di la vuelta, apoyando los codos en la mesa donde Bruce había dejado su vaso, cómoda, frente a él.

Mi cabeza se reorganizaba poco a poco en pensamientos alegres. Recordé mi época en la mansión, Lilith, el profesor Xavier y sus cuidados, Jackson, el circo antes del incidente... Sonreí sincera de medio lado viendo esos ojos azules. -Es complicado. Pero creo que la vida siempre te da la oportunidad de ser feliz- dije recuperando poco a poco mi alegría y ganas de seguir. -Creo que hay que intentar sonreír desde el fondo, y no esperar a subir a la superficie. Nada te garantiza que vayas a llegar en algún momento... - agité la cabeza entonces desviando la mirada a sus labios, luego al traje y finalmente al suelo, riendo a carcajadas como una estúpida. -¡LO SIENTO! jajajaja, he empezado a divagar...- me llevé una mano en la cabeza mordiéndome el labio con una sonrisa. Al menos ahora estaba todo mucho mejor.

Suspiré y volví al rostro del millonario con cara de despiste pero sonriente, recuperando mi energía. -A veces me da por pensar en alto, perdóname. Si tienes más preguntas las resolveré encantada- dije recuperando la postura. De pie, con una pierna cruzada por delante de la otra y los codos apoyados detrás de mi en la superficie lisa y brillante. Una parte de mi subconsciente se quedó pensando en Dalae y toda la información repentina sobre mí que me había atropellado violentamente como una avalancha. Pero a pesar de todo estaba contenta en ese momento. No sé qué cambios químicos había hecho mi cerebro ni por qué la tristeza se había marchado, pero así era. Cierto que todo eso seguía en mi mente, cierto que me ponía mal cada vez que pensaba en ello, pero se quedó en un segundo plano de mis pensamientos, dando vueltas y dejándome vivir contenta por un tiempo. Como he dicho, aun cuando estás hundido tienes que aprender a sonreír sin perder el aire. Puede que nunca recuperes ese estado de felicidad original al que la gente suele llamar "superficie".

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MensajeTema: Re: Almendras Flambeé [Omega][Celsit/Bruce Wayne]   9th Enero 2016, 23:24

Tres clases de esgrima. Un precio mas que razonable por lo que estaba escuchando de ella en este momento. Era como si el relato la fortaleciera a medida que me contaba cosas de su vida que quizas le habia comentado a muy pocas personas, podia notarlo en la manera en la que se expresaba conmigo, no era algo demasiado intimo, pero tampoco algo que le contaria a cualquier persona. El Gen X sonaba bastante similar a las mutaciones geneticas que llevaban a los metahumanos a tener los poderes asombrosos que tenian, pero no estaban organizados en la misma manera que lo hacian los alumnos de Xavier no contaban con un refugio, una institución que los aceptara y ayudara, menos aun que los coordinara para convertirlos en una fuerza para el bien, asique muchos acababan cayendo en el crimen y la delincuencia para explotar sus poderes al máximo y obtener redito de ellos. Suspire un instante mientras ella se acercaba a la mesada, cavilando sobre el poder mientras su mano danzaba delicada sobre el fuego, hipnoticamente cautivadora, desafiando a la destrucción ignea con una tranquilidad y gracilidad unicas. Poder, un concepto que muchos adoran y otros tantos repudian, algo que se puede codiciar o despreciar en iguales medidas, algo polemico por naturaleza, pero innegable. me puse de pie y acerqué mi taza a la mesada cuando ella habia dejado de jugar con su mano en el fuego, mirandola detenidamente durante unos momentos.

- Dragoslav es un buen hombre...- Me acerqué al refrigerador y tomé una botella de agua de dentro, el café me habia dejado sediento, Alfred seguramente habria criticado que lavara el sabor de un café tan caro con agua, pero por suerte él no estaba aqui presente. - Cassandra y él...- Me detuve un momento, acariciando perdidamente la botella de agua, mientras pensaba mis siguientes palabras. Nunca habia consultado con Cassandra que tanto les habia revelado ella acerca de su trabajo, o que tanto habia dicho Dragoslav acerca de eso, pero conociendola, lo mas probable es que solamente el mutante tenga consciencia de quien es ella, y por ende, de quien soy yo, Sasha no parece tener idea alguna. Tomé la botella y me erguí, cerrando la puerta mientras buscaba un vaso. -....están en una relación, y he tenido oportunidad de hablar a solas con él...- Servi lentamente agua y procuré un vaso para ella también. - Cuando hablas de sonreir desde el fondo...pienso en ella, y en la manera en la que sonrie cuando él esta cerca...- Le servi agua y guarde la botella, trayendo a mi mente la imagen de Cassandra sonriendo. - Siempre es amable y trata de ser alegre, pero cuando él esta con ella, es como si...como si fuese natural...creo que es algo asi a lo que te refieres...- Bebi un largo sorbo de agua fresca y la mira a los ojos, quizás algo compungido por lo que estaba diciendo. La felicidad era algo que se me escapaba constantemente, y que hacia mucho tiempo que habia dejado de persguir.

- Yo no creo que todos tengan esa oportunidad...- La melancolia podia notarse en mi voz, mientras miraba por la ventana a la lluvia, la niebla. No podia verse nada, quizás, en cierto modo, Gotham era una gran metafora del corazón de los que la habitabamos. - Algunos han sufrido demasiado...pero pueden ayudar a otros a ser felices, y quizás, recuperar un poco de su dicha perdida en hacerlo...- No podia negar lo que sentia cuando conseguia que Caroline sonriese, o cuando notaba la felicidad en el rostro de Cassandra, verlas felices a ambas me traia una distante pero notoria sensación calida en el pecho, la misma que me habia asaltado luego de hablar las cosas con Richard la ultima vez que nos habiamos visto. Habia algo en todo eso, no en lo que puediese hacerme a mi, sino en el bien que les hacia a ellos. Yo ya no puedo ser verdaderamente feliz, pero ellos si, ellos tienen aun la oportunidad de serlo, de salvarse de mas tragedias antes de que los desgarren como hicieron conmigo. Me di la vuelta y traté de sonreir, pero me era dificil, necesitaba hablar de otra cosa. Me acerqué a ella con cuidado.

- Poder...- ¿Cuantas veces le habia dado vueltas a eso? Clark, Diana, J'oon, mas de la mitad de los integrantes de la Liga contaban con alguna clase de poder que tecnicamente los ponia por sobre los humanos y sin embargo, Diana tenia sus brazaletes para prevenirla de volverse una criatura de destrucción desmedida, Clark luchaba constantemente con los desafios morales de ser quien era, y podia acabar derrotado por una sustancia que varios de sus enemigos poseen, J'oon no puede acercarse al fuego...- Siempre pensé que los poderes eran peligrosos, y que la gente que los tenia algún dia se saldria de control y acabaria haciendonos daño...- La miré largamente luego de esas palabras. - Ser capaz de hacer tanto bien y tanto mal...el desafio de tener que tomar decisiones mucho mas grandes que la propia naturaleza humana...- ¿Como podia saber Clark que hacer? ¿Como podia saber Diana cuando matar y cuando perdonar? ¿Y J'oon? ¿Algun dia no atacaria la mente de alguien en un rapto de furia? Y sin embargo, tome sus hombros con suavidad, parando frente a ella, suavizando mi expresión lo mas posible.- Muchas personas me ayudaron a cambiar mi manera de ver eso, y a entender que un gran poder tambien puede ser usado para hacer un gran bien, y que no hay que temer a esa clase de personas...no puedo decir que este completamente tranquilo, pero veo las cosas de una manera muy distinta...el trabajo de personas como Charles Xavier es admirable...- Y mientras decia esas cosas, pensaba en los viejos planes de contención para toda la Liga que descansaban en la base de datos de mi computadora. Mi pecho duele un momento, a veces me siento terriblemente hipocrita, aun si verdaderamente mi forma de ver a los metahumanos y personas con poderes extraordinarios se ha suavizado con los años.

- Eres un ejemplo de que no es necesario temer a las personas con poderes...- Sonreí ligeramente, no queria hacerla sentir agredida en ninguna forma. - Quizás les tememos porque en cierta forma nos sentimos diferentes, inferiores, fragiles...- Acaricie sus brazos lentamente, en un intento de que se sintiera mas comoda. - Yo me siento entre mis iguales, en cierta forma, entre amigos...- Me separé y traje una silla alta hasta quedar cerca de ella y del horno, sentandome.

- No tengo muchas mas preguntas, pero me gustaria verte preparar algo con tus poderes, al menos una cosa, y luego te dejaré trabajar tranquila...- Comenté con calma, y por alguna razón, sonreir se me hizo menos dificultoso. Ya no tengo idea de por que estaba preguntandole y respondiendole las cosas, solo...me agradaba hablar con ella.

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MensajeTema: Re: Almendras Flambeé [Omega][Celsit/Bruce Wayne]   12th Enero 2016, 21:48

Después de contestar a sus preguntas se me encogió el corazón un poco por dentro. Siempre he pensado que había algo de hipócrita en mi manera de servir a la patrulla... Orgullosa de ser lo que soy, pero de las pocas Xmen que llevaba máscara. La única que no quería ser reconocida al usar libremente mis poderes. No es un sentimiento fácil de entender, aunque muchos héroes lo hagan. Aunque yo nunca me he considerado una más...

Escucharle hablar de Drago me dio cierta ternura. Drago... no me había comentado nada. Pensar en ello me hizo sentir dolida, algo conmocionada quizá... Lo consideraba mi amigo...¿Por qué no me ha contado nada de esto? Como profesor comprendo que se reserve esas cosas pero... ¿Ahora..? Era una persona encantadora, no es que me sorprendiese su enlace con alguien. Aun recuerdo el detalle precioso de hacerme el vestido el día que fuimos al pub de jazz pero... ¿Tan poco confiaba en mí como para no contarme algo así...?

Me afectó más de lo que creía. Él... tal vez no confiase como yo creía que lo hacía... y eso siempre duele. A pesar de todo decidí escucharle, con el pensamiento subtérfugo en mi cabeza de lo de Drago y de lo sorprendentemente bien que se había tomado Bruce lo de mis poderes. Dejé hablarle sin hacer ningún comentario y manteniendo la postura. Sólo pensando en lo que decía, cómo lo decía y por qué lo decía. -Charles es un hombre que me ha dado todo lo que tengo... Sin él... Bueno. Habría salido adelante, pero por mi manera de ser... Él me lo dio todo cuando no tenía nada. Cuando sólo era una niña sin recuerdos me dio un hogar, cuidados, amigos... - sonreí triste, pensando en Dalae de nuevo, en Asgard, en mi pasado... - Todos los que estudiamos ahí conocemos que tenemos lo que tenemos para cuidar de los que no. Igual que lo haces tú.- le miré a los ojos, sosteniendo la mirada de ambos ojos claros durante un muy largo rato. - Tú tienes un gran poder. El dinero a día de hoy es más poderoso que cualquier cosa, para bien o para mal... Y todo lo que haces con él por los demás dice mucho de ti... Si tuvieras poderes mutantes o de cualquier tipo estarías en el lado bueno-

Es entonces cuando me detengo un segundo a mirar su personalidad. Tanto en la mansión como en el circo, en los castings y en las presentaciones me han acostumbrado a evaluar personalidades y tipos de carácter. Por la frase que había dicho Bruce, estaba acostumbrado a tratar con gente con poderes, cosa en la que no iba a indagar. Los que tenemos capacidades especiales somos personas, también vamos a los bares y puedes conocernos en cualquier reunión. Mientras me acariciaba los brazos cavilaba sobre por qué me estaría diciendo eso a mí. Pero antes de averiguarlo le devolví la sonrisa y la caricia con mis manos. Rememoré la conversación. Sabiendo lo que sabía de él, confiaba en la gente con poderes hasta un punto de contemplar la redención para todo el mundo. Ese pensamiento era tan propio del profesor...
No pude evitar sonreír distraída al pensar en ello mientras miraba sus ojos, por cierto, muy similares al tono azul de los de Charles.
También me había dejado ver que era una persona genuina mente buena. Hay quien le juzgaría por ser rico, por la prensa, por.... Por todo por lo que no debería juzgarse a alguien. A mí me había demostrado que era una persona de un corazón comprensivo, empático y amable.

Pero de todo lo que me dejó entrever con lo que decía, hubo una cosa que me dolió como si me hubiesen clavado un cuchillo directo al pecho. Escucharle hablar de Drago y la señorita Cain era tierno. Pero no si le veías a los ojos mientras lo hacía. A lo largo de todo su diálogo contemplé su rostro. Hablaba del amor como de algo que está al otro lado de un escaparate... Algo visible, evidente y precioso, pero como si no fuese para él. Como si para alguien que tiene una ciudad entera a sus pies fuese imposible tener una persona a su lado. Y eso, al lado de mí que siempre quería hacer felices a los de su entorno, era una puñalada.

Así que hice lo que se me da bien. Regalar sensaciones. Deshaciendo la caricia, deslizando mis manos por sus brazos hasta llegar a sus muñecas le pregunté en apenas un susurro -¿Confías en mí...?- dije bajando del todo para entrelazar los dedos de una mano con la gemela de él. Le sonreí sincera mirando a sus ojos y me di la vuelta lentamente deshaciendo el nudo del delantal con la otra mano y quitándomelo, dejándolo sobre la mesa un momento. Podía escuchar la lluvia golpear más fuerte, y es lo que buscaba. Me dirigí a la puerta más cercana que llevaba a un patio interior o al exterior y le llevé meciendo su mano detrás de mí, ofreciéndole de momento nada más que la visión de mi espalda. -La gente como tú... Los que creéis que no podéis ser felices... - suspiré- Sois a los que más entiendo. Yo también lo pensaba. Que el amor no era para mí. Que no podría tener nada en mi vida. Que los amigos eran algo que les ocurría a los demás... Que tenía un castigo inmenso y una bendición a la vez.- dije sin girarme, hablándole a la puerta para abrirla con cuidado y salir, empapándome y sin soltar su mano, con la intención de que saliera detrás de mí. -A veces... solo hay que sentir más y pensar menos- terminé de tirar de él y una vez fuera los dos le solté la mano y me giré con los ojos cerrados sonriente, quedando frente a él. - No estás hecho para sufrir, ni para la soledad... Nadie lo está. Sé que el hecho de que yo te lo diga no cambiará nada... Terminaré de trabajar, saldré por esa puerta y quizá nunca más vuelva a saber de ti... Pero si hay algo que me gustaría saber es que esto sirve para algo. Aunque trabajase gratis para ti. Renunciaría al sueldo si eso hiciera que creyeras lo que voy a decirte.- me acerqué a él un paso, chocando la punta de los zapatos mientras la lluvia no paraba de caer con violencia sobre nosotros, haciendo que el pelo se me pegase a los hombros. Abrí los ojos, parpadeando rápido por las gotas y sonreí enseñando los dientes -Mereces ser feliz. Y sentir cosas preciosas, importantes... reales.- estiré una mano y la apoyé sobre su corazón. El agua de la lluvia estaba fría, como es normal en Enero, y con mi mano empecé a emanar un calor natural que hizo que esa zona se secase automáticamente y le calentase el pecho. -Respeto que creas eso. Respeto tu modo de vivir... Pero mereces sentir esto.... al menos de vez en cuando.- y mantuve la sonrisa, algo nerviosa pero feliz.

La gente que controla tanto sus pensamientos es porque no se deja llevar lo suficiente... Y por una vez. Puede que por una vez, yo pudiese regalarle una de esas sensaciones que tuviese algo de trascendencia en su vida. Ahora volvería al trabajo, lo prepararía todo y el destino ya tendría qué decir sobre ese día, pero de momento mantuve la mirada y la sonrisa mientras me calaba hasta los huesos. Sólo separé mis ojos de los suyos para hacer algo más. Me puse de puntillas y acerqué mis labios a los suyos para susurrar - Eres un ser humano bellísimo, y una buena persona- y volví a apoyarme en mis talones, orgullosa disfrutando de la lluvia, mucho más relajada de lo que lo había estado desde que pisé la mansión. Sí... ahora estamos mejor.

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MensajeTema: Re: Almendras Flambeé [Omega][Celsit/Bruce Wayne]   19th Enero 2016, 03:35

Apenas si opuse fuerza alguna. La forma en la que habia entrelazado sus dedos con los mios sus movimientos, todo era mas que claro en ese momento: Ella iba a llevarme afuera, y abriendo la puerta, lo hizo. La lluvia primero acaricio con suavidad mi traje, pero luego diluvio sobre él, empapandolo por completo mientras la chica sostenia mis manos y me miraba a los ojos parpadeando entre las gotas que caian. La miré con la extrañeza de quien mira un sueño, algo que no es real o verosimil. Estaba afuera, empapandome como cuando era un niño, y por primera vez en mucho tiempo, me sentia desconectado de todo lo demás, pero de una buena forma, me sentia libre, como si nada mas importase, como si pudiese arrojarme en el lodo que se estaba formando en el jardin sin preocupaciones. Es dificil de describir la libertad interior, cuando el cuerpo sigue siendo limitado por lo que lo rodea pero todo lo que habita dentro vuela libremente. No se por que, pero acepté su invitacion a despreocuparme, a escucharla mientras me decia todo lo que habia tenido en la mente durante el rato que habiamos conversado en la cocina, y la escuche con atención,todo hasta que puso su mano en mi pecho, calentando mi corazón suavemente para oponer eso al frio despiadado de la lluvia. Sus labios susurraron unas ultimas palabras tan cerca de los mios que su aliento alejaba al frio, unas palabras bellas, sinceras, que truncaban todos mis intentos de sentirme mal conmigo mismo. No la dejé separarse, cuando se apoyo denuevo en sus talones, la abracé con fuerza, atrayendola hacia mi y reposando mi menton en su hombro, un abrazo intenso, como si abrazara a una hermana a una madre, mis ojos cerrados con fuerza tratando de no añadir mas gotas a aquel diluvio.

- Gracias...- Musité con suavidad suspirando y viendo mi aliento conglarse contra el cielo gris opaco. La solté lentamente, quedandome muy cerca de ella y mirandola a los ojos. No sonreia, al contrario, me veia compungido, pero por dentro me sentia aliviado. - Podrias haberme ignorado, terminado tu trabajo, haberte ido...pero te tomas el tiempo de hacer todo esto...- A estas alturas, mi traje no tenia un solo rincon seco, mis zapatos chorreaban agua a sus lados, eventualmente ambos nos arrepentiriamos de esta idea cuando tuvieramos un resfrio.- Y no se que decir, no puedo sencillamente dejar de ser quien soy, de sentir lo que siento, pero tus palabras...me ayudan...- Hay marcas en mi alma que no podré remover nunca. El cuerpo de un Jason que nunca recuperé del accidente, el dia en que Richard casi muere contra Killer Croc, Barbara en una silla de ruedas por no haber llegado a tiempo para prevenir el ataque de Joker, y la lista podria haber seguido y podria haberme pasado el resto de la tarde pensando para mis adentros en mis peores faltas. Mucha gente que decepcione y una que murio por mi cruzada por mi lucha, por mi culpa...

-...No lo se, Sasha, perdoname, pero no se si merezco ser feliz...- Dije todo lo suavemente que pude, cerrando mis ojos y bajando la cabeza en una expresión de dolor. ¿Como puedo ser feliz sobre todos esos fracasos, sobre todas esas vidas afectadas para siempre por mi causa? Ella no lo sabe, pero por las noches, tengo que colgarme una capa a los hombros y salir a una ciudad en la que he dejado mucho de mi para pelear una batalla perpetua contra el crimen, y tengo a mi lado a una niña que el dia de mañana podria morir frente a mis ojos, todo por seguirme a mi, como tantos otros. Despues de todo lo que paso, permitirle a ella hacer esto es algo que temo todo el tiempo, como si en el fondo supiese que algo malo sucedera. Y Cassandra, la mujer a la que, con el tiempo, me he dado cuenta de que estaria dispuesto a cederle todo esto, toda esta cruzada, también se pone en riesgo por mi, todo para una herencia de sombras, dolor y tragedia, casi como si le heredara una maldición. No pude mantener seguros a los que confiaron en mi, no puedo darle esa garantia a los que lo hacen, y no puedo dejarle nada bueno a los que vendran. Y sin embargo, sigo poniendome esa capa y cada noche salgo a vigilar esta ciudad, como si todos estos pensamientos no tuvieran importancia, ¿Que dice todo aquello de mi?

- Es como si...ser feliz doliera...- Reflexioné, negando con la cabeza. - No tiene importancia, hay momentos en los que soy feliz, y este es uno de ellos, gracias a ti...- Compuse la mejor sonrisa de que fui capaz y acomodé un mechón de su cabello mojado detrás de su oreja con cuidado, a estas alturas, notaba mi cabello aplastado por el agua, aunque de por si era un peinado ordenado y compacto el que llevaba, con suerte algunos mechones se habian desacomodado. - Eres una persona maravillosa, Sasha Triger, y hay mucho de ti que tú misma ignoras...que hables de ti con melancolia o desanimo es una pena, porque hay muchas cosas de ti que deberias celebrar...- Esta vez, tomé yo su mano y la invite a regresa conmigo a la cocina, aunque me detuve en el umbral de la puerta, mirando hacia un lado para que supiese que me dirigia a ella.

- El dinero, he aprendido con el tiempo, no es un verdadero poder...puede que facilite el hacer ciertas cosas o vivir determinadas experiencias, pero no es mas que eso...no es algo que me haga especial, único, diferente...pero en ese sentido, dinero y poder son la misma cosa, porque no importa cuanto se posea de alguno de los dos, la buena voluntad siempre será fundamental para que se conviertan en algo significativo...- Hice una pausa, pensativo. -...Estar lleno de dinero o de poder no es nada para alguien que esta vacio...- Terminé mi reflexión y entramos en la cocina, mientras cerraba la puerta detrás de ella. Pasamos la cocina y la acompañé de regreso por donde habiamos venido, aunque esta vez, subimos las escaleras de la Sala de Estar, girando en el corredor superior a la izquierda, hacia el ala del segundo piso que estabamos utilizando ahora.

-...Reconocerás facilmente las habitaciones de mis hijas, una tiene una flor en un jarro, y la otra un poster de comics...-Señale ambas dos. Aun no supero mi instinto de ver a los comics como un peligro para la forma en que Caroline concibe el mundo que la rodea, pero es terriblemente resiliente y los defiende con pasión. -...hay otras habitaciones, todas vacias, puedes utilizar la ducha de cualquiera de ellas y seguramente Alfred te procurará ropa seca...- Concluí, sonriendole con calma. - Luego, puedes terminar tu trabajo y cenar conmigo, será un largo dia mañana...- Deslicé esa invitación a quedarse con cuidado de no hacerla explicita para que ella se sintiera comoda.

- Gracias por haber venido, Sasha, tenerte aqui ha sido muy valioso, y creo que no será la ultima vez que nos veamos...- Comenté, tomando su mano entre las mias en señal de agradecimiento y retirandome a mi habitación al final del corredor para ducharme y cambiarme. No, Dragoslav no la sugirio por nada en particular, estoy seguro, pero fue una suerte que lo haya hecho.

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MensajeTema: Re: Almendras Flambeé [Omega][Celsit/Bruce Wayne]   24th Enero 2016, 16:25

Por primera vez. Por primera vez desde que entré por la puerta de la mansión pude ver extrañeza en su rostro. Ni si quiera con el uso de mis poderes se sorprendió, y además dijo que tenía amigos con capacidades. Pero ese gesto de incredulidad al salir a la lluvia me pilló por sorpresa. Pero nada me impidió mirarle con esa fijeza al susurrarle la verdad. Lo que no me esperé fue el abrazo. Hay gente que abraza de una manera especial. Sientes que cuando sus brazos cubren tu espalda no puede pasar nada malo. Tal vez fuese por la proporción de sus brazos, o por la lluvia o... No lo sé, pero Bruce tenía uno de esos abrazos. Cerré los ojos quedando mi rostro enterrado en su pecho y le dejé un beso sobre el traje calado. Me sentí pequeña a su lado, pero solo por el tamaño.

Al separarme vi aquella mirada triste, pero algo me dijo que había funcionado. Algo me daba a pensar que cada vez que pensase que no podía ser feliz, recordaría ese momento y tal vez, sólo tal vez le hiciese sonreír. Para intentar levantar su sonrisa le devolví yo una mía de verdad. Le acaricié el rostro con cuidado y le dejé un beso en la otra mejilla. -Hay cosas tan genuinamente buenas que ignorarlas sería un gran error-.

Agachó la cabeza, y confesó sus dudas sobre si merecía ser feliz. -Hey...- le levanté el rostro, mirando fijamente a sus ojos mientras me recolocaba ese mechón detrás de la oreja - Voy a decirte algo... Puedo decir que con la patrulla lucho contra las injusticias. Es más, si no estuviera en ella lo haría de todos modos saliendo a las calles con mi traje y cumpliendo con mi deber moral...- cerré los ojos, suspiré lentamente intentando reorganizar las palabras en mi cabeza y volví a unir nuestras miradas - Odio cualquier tipo de injusticia... Ser feliz duele. Ser felices nos duele a la gente como tú y como yo. Porque somos buenas personas... Las mejores personas son las que peor lo pasan y las que quieren evitar el dolor que han sufrido a otros. Pero también somos los que en ocasiones pensamos que no merecemos esa felicidad, por los motivos que sean. Que no hacemos lo suficiente, que no pudimos proteger a ESAS personas... Pero... Hacemos más bien que mal en el mundo. Y no estaría siendo justa con mi causa ni con mi deber moral si permitiera la peor de todas las injusticias... Los malos son felices. Y nosotros tenemos que serlo también, o le estaremos dando al mundo una lección horrible- Le miré enternecida mientras recogía mi mano y me llevaba dentro de nuevo.

Calentándome desde el codo de ese brazo hasta el resto del cuerpo el agua se iba evaporando en cuestión de segundos, envolviéndome en un vapor finísimo a mi alrededor. Mientras cerraba la puerta al patio en el que habíamos estado, le detuve un segundo, apoyé mi mano en su corazón de nuevo y otra sobre su muslo. Empecé a generar calor que se dispersaba por toda la tela, suave. Cerré los ojos concentrada para calibrar bien. Regular grado a grado era lo más complicado de mi poder, y quería darle una sensación cálida y que el traje se secase. Abrí los ojos y una vez le vi seco y comprobé que estaba a unos 36 grados, le solté del todo e hice una última reflexión antes de empezar a caminar por dentro de la mansión - El dinero es poder en las manos adecuadas. Alguien que tiene la paradoja de fundar un orfanato con el dinero de sus padres no está vacío por dentro. Y para todos esos niños eres más que un héroe. Para toda esa gente desfavorecida que ayudas tienes un poder, y no menor que el mío.- una última sonrisa y mirada amables y me dejé guiar por entre los pasillos elegantemente decorados de su hogar.

-No será necesaria la ropa, pero agradezco la ducha- Le acaricié la mano al despedirse y entré en la habitación más cercana. Examiné con detenimiento y una sonrisa. Me recordó en cierta manera a la forma en que decoraba mi habitación con Lilith en la mansión. Había un poster de la patrulla X. Estaban Logan y Jean con una pose triunfal, acompañado del profesor... ¿En silla de ruedas? ¿Qué demonios? Me quedé unos segundos contemplando el póster algo preocupada irremediablemente, aunque el corazón me decía que estaba todo bien y que era ilógico sentir eso. Agité la cabeza con el pensamiento que Lyz compartió conmigo el día que nos conocimos. El mundo de cómic se ha hecho real pero... Para ellos también éramos... ¿cómics?

Me perdí en ese pensamiento en la ducha. Saliendo secándome con mi poder, sin usar toalla y volviendo a ponerme la ropa por encima. Encaminándome a la cocina de nuevo, donde le esperaría para enseñarle cómo cocinaba con mi habilidad. Bruce había resultado ser una sorpresa muy agradable. En mi mente me había sugestionado para mentalizarme de que resultaría un día difícil, bajo presión de alguien exigente y que supervisaría constantemente mi trabajo. Pero el giro de los acontecimientos demostró que me equivocaba, y gracias por hacerlo. No sólo había ganado una importante suma de dinero que me permitiría vivir tranquila unos meses, sino que había conseguido un amigo. Eso, para la gente como yo, es encontrar un tesoro. Tanto él, por lo que me demostró, como yo, éramos dos personas cerradas, que se abrieron por una vez ante un desconocido. Algo que no pensé que podría pasar, y mucho menos con los resultados. Hay gente que quiere destruirte desde dentro. Acceder a lo más profundo de ti para saber cómo destruirte. Por eso la gente nunca se abre.

Sin embargo es increíble cuando te abres y llega a ti alguien que accede a tu centro y lejos de destruirte te acaricia el corazón con guantes de terciopelo.

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