Los Universos de DC y Marvel se han unido en uno solo. ¿Qué ha sucedido? ¿Quién está detrás de todo? Y, lo que es más importante, ¿cómo reaccionarán héroes y villanos de los distintos mundos al encontrarse cara a cara...?
 
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 Los demonios apestan (Johnny Blaze y Libre) (20-2-2019)

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Alatariel
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MensajeTema: Los demonios apestan (Johnny Blaze y Libre) (20-2-2019)   19th Junio 2015, 14:44

Alatariel no tenía el día para demasiadas fiestas, unos demonios habían intentado cruzar a través de un portal y uno de ellos había resultado que su sangre era ácida, lo cual era una putada cuando lo cortabas en dos, la mitad superior del muy cabrón todavía se reía mientras la chaqueta del arcángel se deshacía sobre su piel. Hala, ahí estaba, una chaqueta chulísima hecha trizas, la verdad es que aquello de luchar contra el mal y los ejércitos de su hermano tenía trampa; antes cuando vivía en el cielo y tenía querubines y serafines a sus órdenes que se encargaban de que sus pertenencias estuvieran listas, pues no se había dado cuenta, pero ahora, no ganaba para botas. Calzado que estrenaba, calzado que estropeaba con sangre de demonio, y salía fatal, si es que alguna vez salía, en resumen, que aquello de luchar contra los engendros de su hermano era una ruina si alguna vez querías salir a la calle con ropa que no estuviera manchada o con quemaduras de sus fluidos ácidos, y eso que ya había acabado guardando unas botas especialmente para eso, pero ni aun así.

Se había resignado a tener que tirar aquella chaqueta y parecía que también la camisa que llevaba, así que tras deshacerse de la chaqueta en un contenedor, entró en la primera tienda de ropa que tenía a mano, que era un arcángel, pero no de piedra, y en febrero, en Nueva York, hacía un frío de cojones. Así que tras salir de aquella tienda de ropa alternativa donde lo único que encontró un poco de su gusto fue una cazadora de cuero, salió de nuevo, a los alrededores del río Hudson, con la esperanza de parar un taxi que la llevara de nuevo hasta su casa, antes de que cayera sobre su cabeza la horrible ventisca que se avecinaba desde el atlántico, sin embargo, encontrándose en una zona poco transitada y llena de almacenes, no tenía demasiadas expectativas, y después de todo el escándalo del rescate de Joanna, prefería no volver a sacar las alas en una temporada, parecía ser que una organización dedicada a... vete a saber a que se dedicaban, la habían estado vigilando, y eso para una persona que había sido tan celosa de su intimidad durante tantos milenios, pues resultaba bastante desagradable.

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MensajeTema: Re: Los demonios apestan (Johnny Blaze y Libre) (20-2-2019)   22nd Julio 2015, 21:18

Es curioso como a veces la vida te puede joder. No me refiero a los impuestos elevados, a pisar mierda descalzo un lunes o a que te roben un auto; no, son esas ocasiones especiales en las cuales lo que te pasa es tan pero tan malo que simplemente quieres arrojarte del puente más cercano. Como actual portador del Espíritu de Venganza y alguien que escucha la voz de un demonio en su cabeza cada dos por tres cual esquizofrénico, yo tengo más de esas experiencias de las que me gustaría. Creo que cada tres días máximo surge algún demoño nuevo con ganas de extinguir a la humanidad y/o causar un Apocalipsis ¿Y quién se supone que debe detenerlo? Exacto, el único que puede convertirse en un esqueleto llameante. Sin embargo, ese día en particular hasta el momento no había ido tan mal. Es decir, claro, está el pequeño e insignificante detalle de que otro demonio con ganas de llamar la atención se tuvo que aparecer por New York y yo tuve que aprovechar uno de mis días libres para ir a buscarlo. Para dificultar aún más las cosas, estos no eran de los míos: no eran de mi universo, estos venían de otro lado, lo que significaba que no conocían aun al Ghost Rider. No es por ego, es solo que el hecho de que los demonios sepan quién eres puede facilitarte mucho las cosas. Si los desgraciados piensan que tienen oportunidad o que la pelea es fácil, obviamente lucharan por su libertad y eso siempre es una pérdida de valioso tiempo. En cambio cuando ya saben que están prácticamente muertos, es mucho más fácil derrotarlos ya que el miedo les juega encontrar, y esto suponiendo que simplemente no se rindan y comiencen a colocarse en posición para que les deje la marca de mi bota cicatrizada en el culo.

Pero como siempre, la suerte no estaba de mi lado. Ni siquiera tenía idea de cómo lucia este tipo, todo lo que había escuchado era que estaba por algún lugar de New York, pero en una ciudad tan grande me era difícil identificarlo a menos que lo tuviese bastante cerca, de modo que básicamente estaba caminando a ciegas. Desde luego esto hubiese sido mucho mas fácil convertido en el Ghost Rider, pero considerando que aun en esta ensalada de universos llamada Omega hay demasiadas personas que no conocen ese lado mío me parece un poco arriesgado andar por ahí ostentando mi motocicleta demoniaca en una de las zonas más pobladas del mundo. A lo mejor e incluso acababa atrayendo la atención de alguno de esos superhéroes raros que usan la ropa interior por fuera. Lo último que quería era acabar dándome de golpes con algún idiota por un simple malentendido; convengamos que es difícil decir que estas del lado de los buenos cuando eres un esqueleto que emana fuego infernal.

Me encontraba conduciendo mi moto por la calle a toda velocidad, intentando de algún modo acelerar el proceso. New York nunca fue una ciudad que me facilitase demasiado el trabajo de perseguir la maldad: es uno de los mayores nidos de ratas del mundo, al fin y al cabo ¿Tienen idea de lo difícil que es encontrar a un demonio en un lugar así? Desde luego unas cuantas almas pecadoras no se comparan con un demonio, pero es jodido, solo dejémoslo así. Finalmente conseguí captar la esencia del demonio en cuestión, de modo que me dirigí hacia donde se encontraba a toda velocidad. Sin embargo, algo extraño paso. Esto es algo que me ocurre cada muerte de obispo, pero en un determinado momento de búsqueda, de pronto, deje de sentir la presencia demoniaca. En un segundo estaba guiándome pro la pestilencia que emanaba su ser, como todo un sabueso cazador, y al otro simplemente dejo de haber un rastro que seguir, como si de golpe hubiese dejado este mundo. Esto solo me indicaba dos cosas: o bien se había aburrido y se había ido (Esto jamás me paso pero soñar no cuesta nada), o alguien ya se había hecho cargo de él por mí. No hay que ser un genio para darse cuenta de cuál de estas dos opciones era la que mas estaba dispuesto a creer. Sin embargo esto solo abrió la puerta para más dudas, cosa que ya me venía pasando demasiado desde que volví a trabajar como Motorista Fantasma en este universo. Ósea, primero me había encontrado a otro hijo de Satanás llamado Hellboy; el tipo había tenido buena onda conmigo y parecía agradable, pero su sola aparición ya había bastado para darme un dolor de cabeza con todas las dudas que me dejo. Y si eso no hubiese sido suficiente como para alterar mi percepción de las cosas, ahora resulta que, además de él, su organización, el tal Hellspawn y yo, había OTRO MAS que cazaba demonios. No podía ser Hellboy, hubiese sentido su presencia desde antes de entrar a la ciudad; lo mismo con Hellspawn. Simplemente perfecto. No es que me quejase de la posibilidad de recibir ayuda extra en un trabajo complicado pero el hecho de que los cazadores de demonios anduviesen en abundancia solo podía implicar asimismo que el número de demonios también había aumentado bastante y eso solo significaba más trabajo para mí.

De repente escuche un extraño ruido, y no pude evitar mirar hacia abajo, en dirección de donde había venido, solo para comprobar que es mi propio estomago gruñendo por la falta de alimentos; no había comido nada desde hacía casi un día. Intente ignorarlo por un momento, pero el hambre fue demasiado para mí. La urgencia de un buen trozo de comida que meterme a la boca basto para relegar a segundo plano cualquier duda que pudiese tener. Estacione la moto en el primer lugar que encontré y me fui directito a un restaurante de comida rápida para buscar algo de comer. Desde luego no iba a entrar así como así: me puse unos lentes de sol para cubrirme los ojos, un gorro de lana en la cabeza y una bufanda que me cubriese la boca; era consciente de la fama que había ido adquiriendo como motociclista en New York y no estaba de humor para las persecuciones. Entre al lugar, hice fila para pedir mi comida y me busque una mesa para engullir en paz. Todo iba bien hasta que toco salir del lugar. Un gordo seboso entra cuando yo estoy por salir, demasiado ocupado mirándole el culo a una empleada como para revisar el cartel amarillo del suelo que duce "Cuidado, piso mojado". Como era de esperar se resbala hacia adelante y cae encima de mí; por como es mi suerte me sorprendió que no llevase un café caliente en la mano o un cuchillo. Por suerte ninguno de los dos sale lastimado, el problema es que con lo abrupto de la caída el tipo me tiro los lentes y el gorro, de modo que cuando me levante todos vieron mi cara. No fue otro más que el mismo gordito el primero en preguntar.-¿No eres tu Johnny Blaze?- Asustado ante la perspectiva de otra persecución, negué lo mejor que pude, pero sin que creyeran que intentaba ocultar mi identidad.- ¿Que? ¿Yo, Johnny Blaze?- Trate de hacer sonar esa simple idea como algo hilarante, pero entonces una chica que estaba cerca nuestro se paro y grito- ¡Si, es él!¡Johnny Blaze!- Mierda mierda mierda mierda. Normalmente no me molesta firmar un par de autógrafos a mis fans, pero cuando hay grupos grandes y sin guardias de seguridad en medio lo mejor es correr.-Eh...¿Quien quiere la bufanda de Johnny Blaze?- Acto seguido me arranque la bufanda de las manos y la lance al aire para que la atrapara el que pudiera. Apenas vi como algunas personas se levantaban corriendo de sus asientos para ir a buscarla, salí corriendo del establecimiento con tal velocidad que casi me estampo contra las puertas, y eso que se abrían automáticamente.

Por suerte no todos en ese lugar eran mis fanáticos, y los que si lo eran ya tenían algo con que ocuparse. Por otro lado tampoco quería tentar la suerte, de modo que salí corriendo lo más rápido que pude de ese lugar, directo hacia donde había estacionado mi motocicleta, con el brazo cubriéndome la cara. Después de unos minutos de corrida me volteo hacia atrás para confirmar, en efecto, no solo que nadie me seguía sino que había llegado a una calle donde no había prácticamente nadie. Suspiro aliviado y me dispongo a continuar mi camino, pero en eso se me aparece de golpe una mujer enfrente. Bueno, siendo justos lo más posible es que yo haya estado muy ocupado preocupándome por mis fans como para ver lo que tenía enfrente, pero el punto es que no pude evitar un choque. La miro de frente por un momento, dispuesto a disculparme, hasta que algo me llama la atención. Desde luego no pude evitar sentir su alma, cosa que puede ser considerada una violación a la privacidad pero que ya se me había vuelto un mal habito que hacía cada vez que me encontraba con alguien; gajes del oficio. Era un ángel, y que ángel. Todo en ella decía ángel: la pálida tonalidad de su piel, su rubia y majestuosa cabellera, sus ojos; típica ariedad de ángel promedio. Asumo que dada mi relación actual con Dios lo mejor no es detenerme por una charla y simplemente me disculpo para poder seguir de largo.
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MensajeTema: Re: Los demonios apestan (Johnny Blaze y Libre) (20-2-2019)   28th Julio 2015, 00:44

Se habia abrochado su nueva cazadora de cuero hasta arriba y había metido las manos en los bolsillos para caminar por las heladas calles de daban al río. Las corrientes marítimas hacían que aquellas costas fueran mucho más frías que otras que se encontraban en su misma latitud, no recordaba ninguno de los ríos que terminaban en el mediterráneo congelado en su desembocadura, y no hacía tanto que había estado en Europa, hacía tan sólo un par de siglos que había vivido en París; una ciudad remarcable, aunque por aquel entonces tan sólo era remarcablemente apestosa, por eso había decidido irse a vivir a las afueras, donde el hedor se disipaba y se evitaba las visitas indeseadas. Por aquel entonces, sólo una visita era bien recibida en su casa.

Eran curiosos los recuerdos, cómo volvían a tí cuando menos lo esperabas, y en ese momento, Alatariel, a pesar de lo insoportablemente apestoso, que resultó el siglo XVIII quiso volver a aquellos días, a su palacio de París que había mantenido gracias a varias ventas falsas. Realmente el palacio no era suyo, sino que pertenecía a la familia Richardais, pero la condesa viuda había muerto y ella la había suplantado, quedándose con todas sus pertenencias. Aquellos eran buenos tiempos para esas cosas, cuando alguien se iba a la otra punta del país, era harto probable que nunca volviera a ver a su familia, sin embargo no quedaba claro si quien había tenido era el palacio y las propiedades de los Richardais o Alatariel, por supuesto que se había beneficiado de la identidad de la condesa muerta, pero también era cierto que había conseguido salvaguardar todas las propiedades de la familia durante la revolución. Todos los tesoros fueron sacados del país cuando ella abandono Francia y la mansión fue bien mantenida, los revolucionarios no pudieron apropiársela, aunque tampoco lo intentaron. Por fortuna, su objetivo era la realeza y no la nobleza, el emperador fue consciente de que necesitaba el apoyo de los nobles para gobernar y se preocupo de no molestarles demasiado.

Como fuera, hacía un frío del carajo y la ventisca se estaba acercando peligrosamente a la costa, en un par de horas caería una buena nevada, quizás la ultima gran nevada del invierno, Marzo se acercaba y quizás aquel año la primavera no se retrasaría demasiado. Iba inmersa en esos pensamientos cuando se chocó con alguien, alguien que se la quedó mirando antes de disculparse e intentar seguir su camino. Pero ese alguien era un alguien especial, no era una persona, al menos no una persona completa, tenía a alguien en su interior, alguien que no conocía, lo cual era extraño, teniendo en cuenta su naturaleza celestial, pero de si algo pudo darse cuenta, es de que era uno de los caídos. Vaya, parecía que en el otro universo habían tenido el mismo conflicto... Sin embargo, aquello no era una buena noticia, sino más bien todo lo contrario; que ella supiera, todos los caídos trabajaban bajo las órdenes de su hermano, eran demonios de origen celestial, más peligrosos si cabe que un simple demonio, pues aunque no eran tan grandes de tamaño, sus poderes podían ser mayores que los de los engendros de Lucifer y se camuflaban casi a la perfección.

No se lo pensó demasiado, y soltándole un buen golpe en la cara con la intención de aturdirlo, de un rápido movimiento, lo agarró de un brazo para golpearlo contra la pared, terminándolo de aturdir. Quería saber que cojones hacía un ángel caído en la tierra, así que lo arrastró al almacén vacío más cercano y allí dibujó una mandala de contención, donde lo puso dentro, una vez encerrado, empezaron las preguntas.

- Es probable que no tengas ni idea de quien soy, pero más vale que respondas mis preguntas si no quieres sangrar. Se que estás dentro, se que me estás escuchando, así que empecemos. ¿Quien eres tu y que hace un caído en la tierra?

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MensajeTema: Re: Los demonios apestan (Johnny Blaze y Libre) (20-2-2019)   4th Agosto 2015, 17:00

Y pensar en cómo hacia unos minutos me quejaba de un mal día...pues esto definitivamente termino por rematarlo. Al principio me pareció que todo acabaría bien. Había escapado de los fanáticos y me dirigía hacia mi moto; entonces todo se fue al carajo. Supongo que tuve la mala suerte de chocarme con la mujer equivocada. Es decir, primero me levante y me disculpe como todo un caballero y me dispuse a alejar, pero entonces la muy desgraciada me encaja un golpe en la cara. Algunas locas no pueden aceptar una simple disculpa. Sin embargo hubo algo raro en ese golpe: demasiada fuerza. No es por machista ni nada ni subestimar la fuerza de las mujeres, es solo que he estado en muchas peleas callejeras antes y no recuerdo que nadie me haya encajado nunca un golpe tan fuerte; bueno mentira, de hecho sí, pero solo patovicas grandulones y llenos de esteroides y tatuajes. Justo cuando creí que estábamos a mano me sujeta del brazo y me estrella contra una pared. Quede temporalmente aturdido, pero no derribado; luego todo se puso negro y ya no supe que hacer. Es irónico como puedo patearle el culo a Lucifer, y he hecho, pero en mi forma humana soy tan débil que una simple mujer me puede noquear; aunque lo de "simple mujer" todavía me lo estoy pensando. Aun así por cuestiones de reputación si alguien me lo pregunta diré que era una desquiciada que practicaba boxeo...una ex novia desquiciada que gano un campeonato de boxeo, y yo no iba a pegarle de vuelta porque era una mujer; si, eso podría funcionar. Hoy los medios se pueden creer cualquier cosa si metes el suficiente dinero de por medio.

Desperté no se cuanto tiempo después en...bueno, no tengo ni idea de donde desperté a decir verdad. A juzgar por mi entorno diría que estaba en una fábrica abandonada; usualmente en las películas de miedo este es el tipo de lugares que se tienen que evitar. ¿En serio? ¿Todo esto solo porque me choque con ella? Dios, casi me daban ganas de convertirme en GR en esos instantes y quemarle el culo de tal forma que no pudiera volver a sentarse en su vida. A los pocos segundos de despertarme ya escuche una voz, y esta vez no era la de Zarathos. Era la mujer que me había pegado y al parecer si era más de lo que aparentaba ser. Escucho atentamente sus palabras y no puedo evitar abrir los ojos como platos ante la sorpresa. Por lo menos ya podía descartar la teoría de que fuese una fanática enloquecida de esas que secuestran a sus ídolos y los atan a una cama para luego hacer cosas sado...desde luego eso le contaría a la prensa: una fanática desquiciada boxeadora que me secuestro para hacer cosas sado, la historia se escribe sola. Al verla más detenidamente me doy cuenta de una cosa: no es para nada fea, si no fuese por todo el asunto de noquearme y tráeme a Dios sabe donde le hubiese pedido su número. Sin embargo la duda principal todavía seguía vigente ¿Como es que ella sabía de mí, pero no me conocía? Quizás fuese otro Ghost Rider, aunque curiosamente nunca he visto a uno mujer. -Es un arcángel, idiota.- Esa también era una opción; no me percate de su esencia hasta que Zarathos me lo dijo.- Ah sí, tienes razón, es un arcángel...fantástico.- Dicho con cierto desinterés en mi voz, como quitándole toda pretensión de seriedad a la situación. Intente acercarme a ella para hablar, pero solo logre chocarme de frente contra algo invisible, y entonces no te que me encontraba encerrado. Mire hacia abajo y me tope con un dibujo peculiar hecho en el suelo, diría que una runa.- Lenguaje de los arcángeles...- comente, mas para mí que para ella, y no como pregunta sino como afirmación.

-Ya decía yo que percibía cierta esencia desagradable por aquí.- Era consciente de que estaba evitando responder a las preguntas de la mujer, pero no me importaba una mierda para ser sincero. No estoy acostumbrado a encontrarme muchos de los de su tipo por aquí, no suelen pasearse mucho por este plano de la existencia. No hace falta aclarar que odio a los arcángeles. Bueno, mentira, en realidad no los odio, solo que mi relación con ellos está entre el odio y la falta de confianza. Después de mis experiencias con ese hijo de puta de Zadkiel y como trato de tomar el cielo, apoyado para colmo por otros arcángeles, solo digamos que no terminaron cayéndome demasiado bien. Además se supone que muchos de ellos se unieron a Lucifer cuando hubo guerra en el Cielo, lo cual solo empeora las cosas. Desgraciadamente para mí, tendría que responderle a sus preguntas para poder salir. Bueno, en realidad, pude simplemente haberme transformado en Ghost Rider y probar la resistencia de esas famosas runas de contención, pero al final decidí no hacerlo. Técnicamente hablando, yo tenía un ángel caído dentro de mí, un demonio; cavia la posibilidad de que ella realmente no me conociera y, lógicamente, interpretara mi presencia como una amenaza. Pero no deja de ser curioso considerando que mi fama usualmente me precede (aunque casi siempre para mal). -Tu debes ser de otro universo.- le dije, finalmente uniendo dos y dos juntos. Ya me había pasado de varios demonios que no me conocían por venir de otras realidades, era lógico entonces que también hubiese arcángeles en cuyos mundos yo no existiera. -Sabes, yo podría preguntarte que hace un arcángel en la Tierra ¿No deberías estar más arriba lamiendo las botas de cierto Jefe?- Estaba fastidiado, no hacía falta aclararlo. Me habían golpeado, secuestrado contra mi voluntad y arrastrado hacia una fábrica abandonada, todo por un puto malentendido, y para colmo mi interrogadora era una arcángel ¿Por qué me odias Dios?....Oh, sí, ya recuerdo.

-Ahora...- comente con cierto tono de relajación mientras me acomodaba dentro de mi poco espaciosa prisión.- Ya que eres nueva por aquí te contare un par de cosas. Mi nombre es Johnny Blaze, motociclista/acróbata/ Vengador Fantasma.- Hice énfasis en ese último puesto.- Y como sabrás adentro mío vive cierto ángel caído llamado Zarathos. Y debes pensar que soy un ciervo de Lucifer y todas esas mierdas, pero en realidad no; en honor a la verdad yo personalmente le he pateado el trasero una vez.- Intentaba hacer que mis palabras sonaran convincentes, pero me escuchaba a mí mismo y no podía evitar pensar que me tomaban por loco. No importa si eres un arcángel o un hadita del bosque, hay ciertas cosas que son interpretadas universalmente como signo de locura, o deshonestidad. - Nuestras almas fueron unidas hace mucho tiempo por el demonio, Mephisto.- Fruncí el seño ligeramente al pronunciar el nombre de esa sabandija, como si me hubiese dejado un mal sabor en la boca. Zarathos también se molesto bastante al siquiera escuchar ese nombre, o al menos eso me pareció sentir. Aun tenía que averiguar si el maldito había logrado llegar hasta este universo. Lo mas probable es que si, el mal no muere tan fácil; ya lo encontraría algún día y arreglaríamos ciertas cuentas pendientes.

-Ahora, si no tienes ni puta idea de que es el Vengador Fantasma, o Ghost Rider, te daré el resumen. Tiene muchos nombres, uno de ellos es el arma más poderosa del CIELO.- Hice especial énfasis en esta última palabra.- Ha habido cientos de Vengadores a lo largo de la historia; nuestro trabajo es mantener el equilibrio entre el Cielo y el Infierno, lo cual por lo general conlleva cazar demonios, y en unas pocas ocasiones angelitos revoltosos. Asimismo, el Vengador tiene la tarea de perseguir a los pecadores, y asegurarse de que paguen la condena por sus actos, enviando sus almas al Infierno.- Puntualice mi frase señalando hacia abajo. -¿Crees que te haya creído? -La voz de Zarathos comenzó a resonar en mi cabeza, hacía tiempo que no la escuchaba.- No lo sé, eso espero.- -Ella quería hablar conmigo, no la culparía si no se conformara con tus palabras.- -Cierto, pero dado que no tienen modo de conversar sin que haga de por medio cosas que no quiero hacer, se tendrá que conformar conmigo.- Entonces vuelvo hacia ella.- Así que...¿Ya puedes liberarme y de paso me dices que hace un arcángel como tú en un lugar como este?- Usualmente terminaría la frase con un guiño y cierto tono coqueto, pero en esta ocasión especial estaba realmente interesado por escuchar su historia. Al menos el hecho de que no me conociera descartaba la posibilidad de que se tratase de una sirvienta de Zadkiel.
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MensajeTema: Re: Los demonios apestan (Johnny Blaze y Libre) (20-2-2019)   20th Agosto 2015, 03:11

Alatariel se rio ante las palabras de ese tal Johnny Blaze, ni siquiera era un nombre que pudiera tomarse en serio, ya había visto su rostro en algunos anuncios de su espectáculo, otro idiota que se dedicaba a hacer el tonto subido a una motocicleta, parecía bueno en lo suyo, o al menos eso decían. Eso a ella le importaba poco, el humano que ejercía de cascarón a un ángel era lo de menos. Le importaba lo que había dentro, pero parecía que se resistía a hablar. Dibujó otra runa en el suelo cuando se disipó la primera y se dirigió a él de nuevo.

- Lamerle las botas a mi padre. Que gracioso... Eso se lo dejo al resto de mis hermanos, a ellos les va más ese rollo que a mí. Pero esa no es una respuesta a mi pregunta.

Le pegó un guantazo con el revés de la mano con todas sus fuerzas, algo que hubiera hecho trizas a un simple humano, pero él no era un simple humano. Era el recipiente de un ángel caído, aunque fuera un ángel de jerarquía inferior. ¿Cómo lo sabía? Muy sencillo, los ángeles de jerarquías superiores no necesitaban ocupar un cuerpo para poder caminar por la tierra. Sin embargo lo siguiente que dijo, fue demasiado subrealista como para que siquiera le resultara gracioso, simplemente le miró como si se hubiera vuelto loco antes de abofetearle de nuevo. Ya era difícil de creer que hubiera vencido a su hermano, o al que debiera ser su hermano en otra dimensión, salvo que en otra dimensión fuera un flojo, que fuera el arma más poderosa del cielo, era simplemente un chiste demasiado malo.

- ¿Que haces aquí Zarathos? ¿Me lo vas a decir o tengo que sacarte de ese cuerpo humano que has poseído?

No era ninguna amenaza vana, si se ponía cabezota lo sacaría de donde estaba. No sería demasiado difícil, a fin de cuentas era un demonio, un caído, había perdido sus privilegios celestiales, y aunque los mantuviera, podría seguir echándolo a patadas de aquel cuerpo, a fin de cuentas los demonios inferiores habían aprendido a poseer cuerpos de sus compañeros los ángeles caídos. Todos los ángeles necesitaban poseer un cuerpo para tomar un aspecto corpóreo en la Tierra, el exorcismo era el mismo para ambos entes.

- Lo que yo haga aquí no es asunto tuyo, pero si es cierto que a ti se te acabaron los paseos dentro de un cuerpo.

Alatariel no iba a dejar a un ángel caído paseándose por Nueva York como si tal cosa, puede que lo que dijera era cierto, o puede que no. Los caídos mentían mucho y bastante bien, y ella no pensaba arriesgarse a una catástrofe simplemente por haber dudado; nunca dudaba. Había sido creada para luchar, para proteger, y eso es lo que haría, así que ni corta ni perezosa, sujetó al humano con una mano, mientras con la otra comenzaba a dibujar una runa de exorcismo en su frente. Zarathos se iba a ir para nunca volver.

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MensajeTema: Re: Los demonios apestan (Johnny Blaze y Libre) (20-2-2019)   27th Agosto 2015, 16:42

Me golpeo. Ella me golpeo. Va, decir que me golpeo es un eufemismo, me dio con tanta fuerza que yo mismo quede sorprendido de que mi cuello no se encontrase roto o mi mandíbula dislocada. Inmediatamente después de recibir el impacto de su mano sobre mi rostro comencé a revisármelo con las manos, particularmente el área de la boca, rogando por qué no me hubiese bajado ningún diente. Solo pude respirar con alivio después de cerciorarme de que no me hubiese arrebatado ninguno, pues como que hubiese estropeado mi imagen. Desgraciadamente dado que me encontraba en mi forma humana, era infinitamente más débil que en mi forma de Ghost Rider, un hecho que mi compañero Zarathos nunca perdía la oportunidad de recordarme; debido a eso no pude evitar que me quedara la marca de su mano en un cachete, el cual comenzó a ponerse colorado al poco tiempo después. Estoy seguro de que si no hubiese sido el portador del Espíritu de Venganza, ese golpe me hubiera matado. Al parecer mi pequeño comentario sobre la lambisconería de sus hermanos no le había caído demasiado bien, supongo que la verdad a veces jode. Pero a pesar de todo, una del as ventajas que tenía en forma humana, que no poseía cuando me encontraba transformado, era la capacidad de poder expresar mis emociones a través de los gestos en mi rostro. Cuando soy un esqueleto en llamas, mi cráneo constantemente muestra una sonrisa endiablada que jamás s quita, sin importar mi estado de ánimo. Aquí en mi forma humana en cambio, soy perfectamente capaz de hacer saber a la gente mi opinión de algo con un gesto. En ese momento en particular me encontraba dedicándole al arcángel una mirada cargada de ira y odio puros. Si las miradas matasen, a esa mujer ya la habría enviado de regreso al cielo hace mucho tiempo.

Y obviamente, las cosas solo pudieron ir de mal en peor, como en casi todas mis desventuras. Tal y como había pensado antes, la mujer, a pesar de ser una arcángel, no se creyó nada de lo que yo le dije. Siendo completamente honesto y justo, por mucho que se hubiese aganado mi desagrado, era comprensible su actitud. A ver, no digo que justifique el que me haya encerrado contra mi voluntad solo por tener un demonio en el interior, pero si alguien me dijera que viene de una larga línea de cazadores de demonios, a pesar de tener un demonio en su interior, y que le ha pateado el culo al propio Satanás, yo también me le reiría en la cara y lo trataría de loco. Lo que sí creo que fue innecesario, y de hecho solo sirvió para aumentar mi ira, fue el segundo golpe que me dio, esta vez con más fuerza, y en el mismo puto lugar. Una vez más, tuve que toquetearme un poco la cara para asegurarme de que no me hubiese mandado a volar ningún diente, y una vez más suspire aliviado al comprobar que todos seguían en su sitio, ni un poquito flojos. Pero el moretón también seguía en mi cara, y a juzgar por cómo me palpitaba la mejilla, solo diría que la herida se había hecho aun más grande. Tardaría al menos una semana en desaparecer por completo ¡¡Una jodida semana entera con media cara hinchada!!

Entonces, cuando ya no creía que pudiera odiarla más, comenzó a hablar conmigo otra vez, o mejor dicho, otra vez con Zarathos. Escuchaba su voz en mi cabeza, con toda claridad. Me susurraba "Hazlo" "Dale su merecido" "Demuestra tu poder" y demás cosas para alentarme a que me transformara de una vez, y a decir verdad era demasiado tentador. Pero por otra parte, a pesar de todo lo que había hecho por Dios, podría decir que mis relaciones con él están en la cuerda floja, y atacar a uno de sus arcángeles solo empeoraría las cosas. Quizás no hubiese hecho nada, o hubiese intentado convencerla por más tiempo, de no ser por lo que hiso a continuación. Intento exsorcizarme, literalmente. No pude ver lo que dibujaba en mi frente, pero por la sensación en mi piel pude reconocer las marcas que estaba trazando, y eso sumado a su amenaza me dio una idea muy obvia de lo que estaba pasando.

Eso fue la gota que colmo. Ya había intentado un exorcismo muchas veces como para saber que no iba a funcionar, sin importar lo poderosa que fuera esa arcángel mi alma se encontraba fundida a la de Zarathos ahora, y eso por obra del mismo Mephisto; le sería imposible hacerlo. No es el exorcismo en si lo que me molesto mas, sino la acumulación de todo lo sucedido. Es decir, primero me noquea, luego me lleva a una bodega abandonada, me encierra y me maltrata, y ahora estaba dibujando runas en mi frente sin mi permiso. – ¡Que conste que tú te lo buscaste!- A la mierda Dios, a la mierda sus ángeles, y a la mierda todo el Cielo, ya me habían colmado la paciencia; tuve que transformarme.
El proceso, a diferencia de lo usual, fue mucho más rápido. Normalmente lo hago de la forma más lenta y grafica posible con los primerizos, el factor psicológico que juega ver a alguien quemándose nunca viene de mas, pero en este caso ya estaba tan harto de esa mujer que decidí hacer una excepción y transformarme lo más rápido posible para poder lidiar con ella. Primero ocurrió una explosión de fuego espontanea, tan poderosa que la elimino cualquier contención que la mujer hubiese tirado en mi, y basto para hacerla retroceder. Las llamas de la explosión desaparecieron tan rápido como llegaron, dejándole paso a la visión de una silueta macabra; la mía. A los ojos del arcángel, donde antes estaba Johnny Blaze ahora se encontraba un esqueleto de casi dos metros, envuelto en llamas y que llevaba exactamente su misma ropa, pero con ciertos adornos de metal resaltados para dar un aspecto aun más amenazante. La observe detenidamente por unos segundos, dedicándole esa sonrisa involuntaria que mi calavera llameante no podía dejar de ostentar.  

Acto seguido una cadena salió volando de mi brazo, directo hacia ella, quien no tuvo tiempo de reaccionar antes de que acabase envuelta de hombros a cintura, inmovilizando sus brazos. No pude evitar dejar escapar una risa demoniaca bastante aguda y sonora mientras, de un tirón, la acercaba hacia mí al punto que nuestras caras estaban a pocos centímetros de distancia. Me había asegurado de bajar la temperatura lo suficiente como para evitar hacerla pollo a la parrilla, pero aun así  podía sentirse un calor abrumador en la habitación. –Mírame a los ojos.- Le comente, mientras estiraba mi mano libre para sujetarla del mentón y asegurarme de que nuestras miradas se conectaran. –No voy a mentirte, yo voy a disfrutar esto y a ti te va a doler bastante.- Acto seguido le aplique mi famosa mirada de penitencia, mi arma más poderosa, aquella capaz de hacer que los pecadores sintieran el dolor de aquellos que habían perjudicado, pero aumentado y de forma constante, sin descanso. Asimismo, también me permitió tener una mirada de las cosas que ella había hecho.
Al parecer ella había sido de las primeras en irse del lado del Diablo cuando este quiso rebelarse contra Dios ¿Y ella se quejaba de Zarathos? Vaya hipócrita. Sin embargo las cosas se fueron de mal en peor para ella, y mas interesantes para mi, conforme pasaron los segundos. No solo que ella se habia pasado del lado de Lucifer cuando todo comenzo, sino que al final terminotraicionando a este, solo para volver a irse del lado de Dios, quien la termino perdonando; el desgraciado puede ser bastante indulgente cuando quiere. No sé por cuánto tiempo se extendió esa tortura hacia su alma, pero si se que fue el suficiente como para que pudiese ver una parte interesante de su historia. Zarathos por otra parte, se puso bastante raro mientras revisamos paso por paso la historia de la arcangel. El era uno de ellos al fin y al cabo; fue engañado por Mephisto y su alma se fundio con la mia, pero al fin y al cabo fue uno de ellos. Supongo que por mas cambios que hubiese sufrido, el ver una masacre de angeles de las proporsiojnes y brutalidad de la que acabamos contemplando no fue nada lindo para él. Curioso, al final hasta los seres de su calaña tienen sus puntos sensibles.

-Vamos ¿Qué esperas? Destrúyela.- Termino repitiendo en mi cabeza, con un tono casi desesperado que rara vez le habia escuchado usar; parecia desesperado por evitar riesgos, comprensible considerando que acababamos de verla realizar una de las mayores masacres celestiales de la historia. La oferta era tentadora la verdad, pero al final decidí que no- Ella tiene el perdón de Dios.- Le comente- Estaba de acuerdo con quemarla en un principio, pero si Él la perdono, yo no soy quien para juzgarla.- Hasta el momento seguro que Dios podía entender que me defendiera, pues ella me había atacado, pero ni yo tenía formas de justificarle el homicidio de alguien que había sido perdonada por sus pecados. Por eso es que, aun ante las protestas de Zarathos, decidí dejarla ir. Deje de aplicarle la mirada, y mis cadenas se desenrollaron de sus brazos al tiempo que me apartaba para dejarle espacio. –Sabes.- Le comente, aun en estado de Ghost Rider; un estado que no planeaba dejar hasta que me asegurase que no planeaba represarías.- Yo no te mentí, en ningún momento.-  Hice una pausa para que asimilara lo que acaba de decirle.- El que te está hablando ahora, en este cuerpo, no es Zarathos; soy yo, Johnny Blaze. Zarathos quería que te matara. Yo lo controlo....- A pesar de que mi voz había adquirido un tono mucho más grave, esperaba que el hecho de que acabara de perdonarle la vida bastara para convencerla; dudo que un ángel caído le hubiese hecho el mismo favor.


Última edición por Johnny Blaze el 10th Septiembre 2015, 00:00, editado 1 vez
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MensajeTema: Re: Los demonios apestan (Johnny Blaze y Libre) (20-2-2019)   7th Septiembre 2015, 00:12

El exorcismo no funcionó, y no sólo eso, sino que además, Blaze se libró de su trampa convirtiéndose en un horrendo esqueleto llameante que lanzó una cadena en su dirección, atrapándola en el instante en que ella sacaba también sus alas, impidiéndole deshacerse de ella, era demasiado fuerte como para que sus alas pudieran liberarla. Se acercó a ella y la obligó a mirarle, no supo que fue lo que sucedió, pero en el momento en que sus ojos se encontraron con los de ella, recordó con absoluta nitidez su pasado, la guerra, el día que se arrodilló frente a su hermano y se levantó contra su familia. El dolor causado, era insoportable, la masacre, la sangre manchando sus manos, su rostro, y experimentó en carne propia el dolor de todas las heridas que había infligido, por primera vez, Alatariel, experimentó el mayor dolor que se le puede provocar a un ángel, sintió como sus alas eran cortadas de su espalda, arrancadas y tuvo que apretar la mandíbula para no gritar de dolor; cuando finalmente fue liberada, su frente se encontraba perlada de sudor.

Cuando finalmente se libró de él, se irguió en todo su esplendor, con gesto agotado y dolorido, pero orgulloso, sus alas extendidas, su armadura resplandeciente sobre una túnica color lavanda y su diadema ciñendo sus cabellos. Alatariel le dirigió una mirada de comprensión, supo lo que había recibido, supo lo que hacía aquel ángel caído y sin embargo, no podía evitar que todo aquello le resultara cuando menos, difícil de creer. Un ángel caído castigando a los pecadores, eso era tan complicado de creer como que ella ya no deseaba la extinción de la humanidad.

- ¿Se puede saber que hace un ángel caído administrando el castigo divino? ¿Que clase de broma pesada es esta? Tu no eres quien debe encargarse de eso, traidor.

Había sentido en sus propias carnes el peso de la justa retribución, no cabía ninguna duda, pero le resultaba extraño, que un ángel caído, un siervo de su hermano, tuviera la potestad para hacer algo como aquello, y más sin haber sido perdonado. Si lo hubiera sido, ella lo sabría.

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MensajeTema: Re: Los demonios apestan (Johnny Blaze y Libre) (20-2-2019)   10th Septiembre 2015, 00:42

Zarathos termino mostrándose bastante complacido con el destino de Alatariel. Es decir, definitivamente se hubiese mostrado más complacido ante la idea de reducirla a cenizas en cosa de nada, pero definitivamente el verla sufrir basto, al menos por el momento, para complacer su "sed de sangre".- Aun la quiero ver muerta, pero supongo que esto servirá de diversión hasta que obtenga el control absoluto del Ghost Rider y pueda encargarme del trabajo personalmente.- fue todo lo que comento cuando deje de aplicarle la mirada de penitencia. Y a decir verdad, vaya que le había afectado. Es una de las peores características de la mirada de penitencia, al menos para los grandes pecadores: les permite experimentar en carne propia y de primera mano el dolor que ellos han causado a otros, en ocasiones inclusive en medida aumentada. Zarathos y yo contemplamos varias de las cosas brutales que ella le había hecho a quienes la habían enfrentado, algunas de las cuales aun a mi me dolieron, y eso que ni soy un ángel. No es un secreto que los asesinos son los que peor la pasan cuando están sometidos a la mirada de penitencia, pues su castigo usualmente es el más doloroso, y más aun mientras más victimas hayan muerto bajo su mano, y más hayan sufrido estas. Basado en eso, podría decir con toda seguridad que el dolor que Alatariel había tenido que sufrir no se asemejaba a nada que hubiese tenido oportunidad de experimentar en toda su vida. El sudor en su frente y su la mueca de agonía pura que mantuvo durante todo el proceso fueron evidencia perfecta de ello. Casi me dio pena por ella....casi.

Por otra parte el gesto de su cara indicaba cierto aire de escepticismo ante lo que yo le comentaba. Tenía que reconocerle, una vez más, que la historia que le había contado en primer lugar seguía sonando demasiado ridícula para contarla por mas que le acaba de demostrar su error. No podía culparla por necesitar tiempo extra para asimilar lo que le acababa de contar, a pesar de todo. Quizás si le hubiese contado las cosas de forma más lenta no hubiésemos acabado así, pero bueno el pasado pisado; al fin y al cabo ya estábamos a mano con eso de los golpes. Pensándolo mejor después de todo el dolor que le había hecho experimentar en tan poco tiempo, diría que dos golpes, por más fuertes que hayan sido, no eran una mierda. Aun así, no estaba para nada tentado a comentarle respecto al tema, a ver si al final acabábamos de a cuerdo ella quería devolverme un par mas.

Su pregunta me hiso cierta gracia, aunque no se noto demasiado en mi rostro dada la "sonrisa" permanente que siempre se refleja en la cara del Motorista. Me cayo bastante mal la actitud que tomo conmigo; de haberse podido distinguir alguna mirada en mi cara, habría sido una de "¿En serio?".-Dame el control diez minutos; deja que yo termine con su existencia.- Escuchaba las palabras del ángel casi como susurros en mis orejas, instándome a hacer algo que de seguro después lamentaría, pero que en su momento no negare que fue bastante tentador. Ella seguía intentando comunicarse con Zarathos, refiriéndose únicamente a él, ignorando el hecho de que yo era su único medio para hablar con el ángel caído. Su pregunta fue clara, concisa, y con cierto tono de acusación.- Para empezar no se cómo, visto lo visto, hablas sobre traiciones.- Le comente en tono neutro, mientras Zarathos relataba en mi cabeza su historia, casi obsesionado por que no confundiera ninguna parte de su pasado con nada que pudiera darle a la arcángel una opinión equivocada. En un principio se negó a comentar, pero cuando se dio cuenta de que no había caso y de que en cualquier momento comenzaría a hablar sobre él, decidió que lo mejor que podía hacer era evitar más confusiones.

-Zarathos fue invocado en este plano existencia por un antiguo profeta, mucho después de la guerra en el Cielo, así fue como llego aquí. El mismo Dios le había encomendado la tarea, en su momento, de administrar el "castigo divino".- Dije, respondiendo a su último comentario.- Así que, si, diría que esta...estamos, mejor dicho, perfectamente calificados para hacer eso.- Ignore el hecho de que el demonio comenzara a insultarme por siquiera mencionarme cuando estábamos contando su historia, y proseguí. Otro detalle interesante sería el de revisar la jurisdicción del Ghost Rider en este universo. Es decir, obviamente el Dios de mi universo y el del suyo eran diferentes, por no mencionar todos los otros "dioses" de otros universos (por que todos los universos deben tener un Creador ¿Que queda sino, un universo autogenerado de la nada? pfff, si claro). Entonces, y dado ese caso ¿Como podía estar seguro de que realmente mi trabajo tenia la "bendición de Dios" en este universo? Pues de hecho eso me genero bastantes dudas en su momento, aunque por suerte la expresión siempre neutra-alegre del esqueleto en llamas me permitió ocultar dichas inseguridades.- La función de Zarathos era la de castigar a los pecadores, pero...algo paso...- Esa parte de la historia ya me la conocía muy bien, así que no necesite de la ayuda de Zarathos para contarla, pues ya me la conocía.- Su misión de justicia acabo convirtiéndose en una obsesión por castigar a los culpables, a toda costa.- Máximo castigo por cualquier tontería, en resumidas cuentas.- Mientras más fieles adquiría, y más almas consumía, se hacía más poderoso, al punto que llego a rivalizar con uno de los demonios más poderosos del Infierno...Mephisto.- La expresión de su rostro me dio la pauta de que no sabía quién era, y a mí no me apetecía hablar de él, así que decidí que sería un tema para después.- Para hacerla corta, Mephisto engaño a Zarathos y se las ingenio para derrotarlo, de modo que este último paso al servicio del primero; de ahí que sea un ángel caído.-Esa última parte era más bien una deducción mía que un agregado de Zarathos, pues el desgraciado nunca había estado demasiado feliz de comentar su historia con todo el mundo.

Supuse que entonces me tocaba a mi hacer las preguntas, y tenía una muy buena que me estaba carcomiendo la mente.- Me toca preguntar- Le dije.- ¿Por qué te expulso Dios del Cielo?¿Por qué estás aquí ahora y no allá?- Durante el tiempo que le aplique la mirada de penitencia pude ver como Dios le perdonaba por sus pecados, pero también sabía que si estaba en la Tierra y no más arriba, era por que algo había hecho, algo malo, o por que tenía una misión; quizás ambas cosas fuesen verdad. Dado que había detenido la mirada cuando habían terminado los recuerdos de la guerra celestial, no había obtenido muchos detalles del porque de su aparente exilio, de modo que me surgió la necesidad de averiguarlo.
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MensajeTema: Re: Los demonios apestan (Johnny Blaze y Libre) (20-2-2019)   12th Noviembre 2015, 19:40

Alatariel se encogió de hombros ante la respuesta de aquel tipo, lo cierto, es que tenía su punto de razón, pero claro, también podía alegar que debido a ello sabía bastante de traiciones, lo cual no era del todo mentira. Escuchó su historia con paciencia, alzando una ceja cuando reveló como el asunto de castigar a los malvados se le había ido de las manos y cómo había sido traicionado por un demonio cuyo nombre no le sonaba. Le daba un poco de pena su historia, pero claro, se había excedido en sus funciones, y ese tipo de cosas se acababan pagando, sobre todo cuando cabreabas a demonios, esos tipos llevan muy mal la competencia en eso de los poderes.

- Siento eso de que tengas que trabajar para un demonio, pero tengo la teoría de que en entre los seres celestiales, el karma existe de una manera demasiado odiosa.

Alatariel terminó de recuperar el aliento y la compostura después de haber sido sometida a ese terrible castigo que era vivir en carne propia todo lo que había hecho a otros. Desde luego, era algo efectivo, aunque dudaba que el resultado fuera siempre favorable. Había humanos muy locos a los que les gustaba de verdad hacer esas cosas, afortunadamente en su caso, ese tipo de gente no entraba precisamente en el grupo de “humanos a los que salvar” Eran creaciones defectuosas y estaba claro que no se habían ganado un lugar cerca de su padre.

- Bueno, ya lo has visto, no me gané precisamente el título de hija modelo. Mi hermano Lucifer me engañó y yo le apoyé en su rebelión, así que fui exiliada y luego perdonada. Y porque estoy ahora aquí y no allí es un asunto privado. No esperarás que le cuente mis planes a un caído que trabaja para un demonio. ¿No? Dudo mucho que si te lo cuento a ti, tu huésped no sea capaz de enterarse. Puede que ejecute castigos divinos, pero eso no me fío de él. Y a decir verdad, tampoco de ti.

Acababa de conocerle, y de reconocerle que trabajaba para un demonio, desde luego, esas no eran las mejores referencias si quería que le contara sus planes o los motivos que la mantenían en la tierra.

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MensajeTema: Re: Los demonios apestan (Johnny Blaze y Libre) (20-2-2019)   3rd Diciembre 2015, 00:17

No pude evitar arquear una ceja ante la respuesta del arcángel. Bueno, técnicamente en ese momento no tenía cejas, pero si incline ligeramente la cabeza hacia un lado, siendo lo mejor que podía hacer para expresar intriga en ese momento. Me tomo por sorpresa que la arcángel expresara sus condolencias, por así decirlo; la verdad no me esperaba un “lo siento”. Cabe destacar que ese “lo siento” no vino por el modo en el que me encerró o como me maltrato o el que intentara destruir lo que esencialmente era parte de mí, sino más bien por el destino que me había tocado llevar; no fue lo que hubiese preferido pero aun así se agradecía el gesto. – Entiendo a lo que te refieres, el karma es una hija de puta.- Si lo sabré yo, que he visto de primera mano el castigo que sufren los ángeles que desobedecen al Todopoderoso. En mis primeros años como Ghost Rider, cuando aún no podía controlarlo, y Zarathos se ocupaba de realizar esos trabajos nocturnos mientras yo observaba desde el asiento trasero, el Vengador fue enviado a cazar a muchos ángeles revoltosos que habían intentado rebelarse contra su padre, o no cumplir sus designios; sobra decir lo que les pasaba cuando los encontraba, sus destinos no eran muy bonitos a decir verdad.

Pude ver por su rostro, que la mujer aun seguía ligeramente intrigada, o al menos algo conmocionada, por lo que le había hecho. Si bien no tenía pensado extenderle una disculpa, al menos no por lo pronto, supuse que al menos podía explicarle lo que le había hecho. Si lo sabia, eso aumentaba las posibilidades de que desease evitar cualquier pleito conmigo en el futuro. Desde luego eso fue después de escuchar, con suma atención, la historia de su vida, o mejor dicho la parte tragica. Yo ya la conocía por que básicamente eso es lo que vi cuando le estaba aplicando la Mirada, pero no quise interrumpirla hasta que hubiese acabado. No pude evitar soltar una risa cuando termino de responderme, o mejor dicho, el motivo por el cual ella se encontraba allí en la Tierra.- Empecemos por lo primero.- Le dije, mientras me acercaba lentamente, intentando no hacer movimientos bruscos que pudieran malinterpretarse como otro intento de ataque.- Eso que viste recién, o mejor dicho, lo que yo te hice ver, cuando viste a mis ojos, se llama la Mirada de Penitencia.- Pronuncie eso ultimo de forma casi lenta, como esperando que recordara ese nombre por un tiempo.- Si aún te preguntas que me faculta para ejercer el castigo divino, pues es eso; es mi haz bajo la manga, podríamos decir. Es el poder del Vengador fantasma (asi se llama esta cosa). Puedo hacer que los pecadores experimenten en carne propia el dolor que causaron a todos los demás, como ya de seguro habrás notado, y al mismo tiempo yo presencio sus acciones, para saber lo que hicieron. De haber querido, pude haber destruido tu alma y carne con ella, o haberla prolongado mucho más, pero no lo hice. Si eso no te da la pauta de que puedes confiar en mi aunque sea un poquitito, pues la verdad que tienes una cabeza dura como una piedra mujer. –

Sabía que los arcángeles son muy recelosos con la información, en especial si es concerniente a cosas de Dios, pero esto ya era ridículo. Ya le había dicho que Zarathos administra castigo divino, lo cual es una forma elegante de decir que le hago el trabajo sucio a Dios y le mando un par de nuevos huéspedes al Diablo ¿Y ni así? Puedo entender que, en una situación normal, una mujer no confié en un tipo que acaba de conocer. Pero en esta situación, ella era un arcángel, ferviente servidora de Dios, y yo era como su verdugo personal, es decir, creo que ya había quedado más que claro que trabajábamos para el mismo bando, en especial considerando que había tenido su vida en mis manos hace un momento y la habíaperdonado. Bueno técnicamente me daba un poco de miedo el pensar lo que Dios me haría si se enteraba de que yo había hecho pato al horno con uno de sus arcángeles, pero hasta donde ella sabíahabía sido por mi piedad. -¿Aun no lo entiendes verdad?- Le comente, mi voz, a pesar de ser cada vez más grave, comenzaba sonar ligeramente exasperada.- Yo y mi “huésped” somos uno solo. Yo no puedo pensar en nada que él no sepa, y él no puede hacer nada que yo no quiera. En resumen, si me cuentas tus secretitos, Zarathos lo sabrá, pero no podrá hacer nada con la información. Incluso aunque quiera decírselo al Diablo, el no podría si yo no quiero; y Zarathos no se lleva bien con los demonios del Infierno, principalmente dado por que él es el encargado de asegurarse que se queden allí, así que aunque yo lo dejara, el no querría ir con el chisme. – Por este tipo de cosas evito la charla prolongada con los arcángeles y seres de su calaña: son demasiado necios. Cuando este tipo de personas tienen un prejuicio, principalmente si es con demonios, no lo dejan ir, y siempre que se enteran de que yo soy uno, pues ya empiezan a sacar las espadas y hechizos y a preparar exorcismos. La última vez un cazador de demonios intento apuñalarme en el pecho con una cruz, después de que le explicara que éramos aliados unas 20 veces ¿Qué le pasa a esta gente? Cada vez que hablo con alguno de ellos me siento como un negro en medio del Apartheid racista.

-Y por última vez, yo no trabajo para un demonio. Si no supiera que caminas al trabajo diría que pasas demasiado tiempo en las nubes. Yo trabajo para TU Señor.- Dije, señalándola con el dedo al punto que casi lo hundo en su pecho.- Sirvo a Dios, no a un demonio, no trabajo para un demonio, Zarathos tampoco. Odiamos a los demonios…bueno solo a los malos a decir verdad, los buenos al menos a mí me caen bien cuando los encuentro.- Si, con eso estaba implicando que hay demonios buenos en el mundo, ya me había topado a varios en mi vida como para negarlo.- Zarathos es un caído, pero fue engañado para servir a un demonio, al cual YA NO SIRVE. EN resumen, si tengo un demonio adentro. No, no puede irle con el chisme a nadie, porque yo lo controlo. Y no, no trabajamos para un demonio, sino para Dios. Bueno, no es mi ser favorito del Universo, pero aun así trabajo para Él.- Si a pesar de todo esto seguía con sus prejuicios y diciendo que yo no era de confianza, me vería tentado a darle un golpe a ver si se que quita así lo necia. Entiendo que no di los mejores datos de mi vida cuando nos conocimos pero ¡Por favor! ¡Para todo hay límites!
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MensajeTema: Re: Los demonios apestan (Johnny Blaze y Libre) (20-2-2019)   9th Diciembre 2015, 22:22

Entendía lo que quería decirle, pero no por eso iba a contarle lo que hacía ella. Vale que era un ángel caído porque le habían engañado y que trabajaba para el creador, pero no era su amigo como para que se pusiera a hacerle confidencias laborales, además, tenía demasiado interés en saber que es lo que estaba haciendo ella. Demasiado sospechoso. Pero por otra parte, quizás estaba siendo demasiado paranoica, desde la traición de Lucifer se había vuelto muy desconfiada, quizás demasiado, y ahora ya no era la enemiga de la familia, había sido perdonada, la invitaban a las fiestas y volvía a estar al día de los asuntos del cielo, más o menos claro, había estado tanto tiempo fuera que había perdido casi todos los amigos que tenía. Salvo unos pocos, y Gabriel, que seguía informándola de algunas cosas y Uriel, cotilla por naturaleza que desde que había regresado se había tomado como una misión personal el ponerla al día de todo lo que había sucedido en todo ese tiempo.

- Por lo que se de la fusión de universos, es probable que existan dos Señores, así que no, realmente no creo que trabajemos para el mismo, pero tampoco hay noticias de que haya dos, así que es probable que el otro haya desaparecido. Hasta donde se, es obvio, pertenecemos a universos diferentes y tu dispensabas el castigo divino del otro universo. No somos precisamente compañeros, pero para que no digan que soy la menos diplomática de mis hermanos, te lo diré.

Tomó aire y se recolocó la ropa antes de hablar, puede que le diera igual llevar ropa que no llevarla, pero si se llevaba, había que llevarla bien, no arrugada y hecha un guiñapo.

- El asunto de la colisión ha preocupado a mi familia, al igual que al resto, esto les ha pillado por sorpresa, desconocemos el motivo, pero lo que realmente nos preocupa es que la misma colisión, haya podido provocar alguna fluctuación en las fronteras. El cielo está separado de la tierra y separado del infierno, pero la colisión es probable que haya hecho que estas fronteras sean más débiles. Mi hermano Lucifer lleva milenios intentando apoderarse del cielo, y desde que está en el infierno tiene un ejército de almas. Existe un equilibrio entre el cielo, el infierno y la tierra, ya lo sabes, el cielo y el infierno son lugares capaces de albergar un increíble poder, pero la tierra no. Si cualquier otro de mis hermanos bajara aquí, el equilibrio de poder se rompería y probablemente el mundo se acabaría, la colisión ha hecho que si la balanza antes se apoyaba en un tonel, ahora lo haga en un palillo muy fino; sin embargo la tierra ha tenido milenios para adaptarse a mi poder caminando por aquí, así que estoy de vuelta como el único refuerzo para evitar que mi hermano cruce las puertas del infierno.

Hala, ya se lo había  dicho todo, y empezaba a tener hambre, y sed, si iban a seguir hablando, lo mejor sería hacerlo frente a algo de comida y un granizado de sandía.

- Tengo hambre, si vamos a seguir de cháchara preferiría hacerlo en un lugar donde pudiera comer algo. Los ángeles no vivimos del aire...

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MensajeTema: Re: Los demonios apestan (Johnny Blaze y Libre) (20-2-2019)   20th Enero 2016, 02:14

.-Dos “Dios”…interesante…- En momentos como ese realmente agradecía tener una calavera por cabeza, de otro modo hubiese notado en el acto lo sorprendido que estaba al escuchar ese trozo de información. Posiblemente hubiese abierto los ojos como platos y mi mandíbula hubiese corrido el riesgo de dislocarse, pero por suerte esas cosas no pueden notarse a menos que tengas una cara para expresar emociones como la absoluta sorpresa, cosa que a mí me faltaba de momento. Incluso mi tono de voz, eternamente grave, ayudo mucho a ocultar mi verdadera reacción ante lo que escuche. Y es que, lejos de responder alguna de mis dudas, esa afirmación solo me lleno la cabeza con mil dudas más; esta tía era peor que Hellboy en ese campo. Dos Dios…no importaba cuando me lo repitiese no podía hacerme a la idea de que algo como eso realmente hubiese pasado. Es decir ¿Una mezcla de Universos? Seguro ¿Demonios y ángeles? Pfff, pan de cada día ¿Seres que se autodenominaban dioses? Aun no me sorprendo ¿Pero dos Dioses? Eso sí que me hubiese echo escupir mi bebida cualquier día. Las implicaciones de lo que me conto la arcángel eran demasiadas y demasiado complejas como para pensarlo detenidamente en el lugar donde estaba. Este es el tipo de cosas que ameritan estar un laaaaargo rato tirado en la cama con una cerveza fría en las manos mientras pienso en qué hacer. Y es que, de una forma u otra, yo era de los más afectados por esta supuesta renovación de Jefes.

El mayor de mis problemas era, como bien señalo antes el arcángel, el temita del castigo divino. Eso era lo que más me preocupaba. Por una parte yo llevaba años dispensando dicho castigo: cazando demonios, quemando pecadores, y salvando el planeta de tanto en tanto. No era la mejor vida, ni el mejor trabajo (mejor ni hablemos de mis días de vacaciones) pero era mío, llevaba mucho tiempo haciéndolo, y con toda modestia era muy bueno en ello. Y ahora llegaba ella, diciéndome que posiblemente el Dios que ahora está en el trono del Cielo no es el mío (diría que es el “suyo” a juzgar por lo que me conto de su relación actual con sus hermanos y todo lo demás). El problema con eso para mí era que sin importar mi desempeño, si yo no había sido encomendado por Dios para hacer lo que venía haciendo, entonces técnicamente yo no tenía ningún derecho a hacerlo, menos aún a llamarme a mí mismo el encargado del castigo divino. No es como si no me importara demasiado esa parte en realidad, pues seguiría autodenominándome así de todos modos; el verdadero problema era que Dios ya no respondía por mí. Si este era otro, entonces no me debía nada, jamás me había conocido, y probablemente yo fuese otro demonio con ínfulas de justiciero a sus ojos (nada de eso importa realmente cuando toca revisar tu expediente de vida). Solo era un “impostor”, al menos hasta que tuviese tiempo de hablar con este nuevo Dios y solicitar de forma legítima el “empleo”. Sin embargo, el hecho de que este nuevo Dios no me hubiese borrado aun de la faz de la Tierra ni enviado a sus ángeles a por mí era una buena señal; basado en lo que había visto parecía que ni les había hablado de mí, y dudaba que fuese por falta de conocimiento precisamente, viniendo de un ser omnisapiente.

Entonces me di cuenta de que había estado tan preocupado pensando en eso que casi no le había llevado el apunte a la mujer. Por suerte no me conto nada nuevo a partir de ahí: el equilibrio del mundo en juego, las fronteras debilitadas, muchos demonios, ángeles preocupados; nada que no hubiese averiguado ya en los primeros días de esta catástrofe llamada Omega.- Si te sirve de consuelo, la última vez que chequee información sobre el Infierno, ellos también tenían sus propias peleas ahí dentro; resulta que no todos los demonios de los diferentes universos se sienten bien con el mismo régimen.- Al menos si el Cielo tenía que volverse un lio, el Infierno también: eso ayudaría a mantener un ligero “equilibrio”, al menos de momento, o eso me gustaba creer. De ultima siempre estaba yo para equilibrar las cosas a patadas si alguien se pasaba de la raya -Dirás que eras el único refuerzo…ahora somos dos…bueno técnicamente varios más. Sabes, el número de cazadores de demonios y magos del orden aumento drásticamente con todo esto del choque de universos. No todo salió para la mierda.- Ya había tenido la oportunidad de conocer a varios, y al menos la mayoría no me habían caído mal. No les confiaría mi vida a ellos, pero si un par de demonios que amenazaran la paz del mundo cuando yo tenía ganas de tomarme un descanso.

Luego me invito a tomar algo. Sip, la arcángel invito al mitad demonio a tomar algo para seguir charlando; mi horóscopo tenía razón cuando me dijo que afrontaría nuevos retos. Obviamente no me iba a negar: era la mejor oportunidad que tenía en mente para descubrir cuanto pudiera del nuevo Dios y todo lo que acontecía al Cielo, y quizás hasta podría decirle un par de cosas que yo me sabia del Infierno; además, para que negarlo, yo le daba a la arcángel, era bastante sexy para ser una mujer con alas. Y no voy a rechazar ninguna cita donde no sea yo el que paga los tragos.- Suena bien por mí- dije, mientras, en contra de todo atisbo de sentido común que me quedase y las advertencias de Zarathos, volvía a mi forma humana en cosa de un parpadeo. Si, podía matarme allí mismo, pero necesitaba arriesgarme un poco para comprobar si realmente me había creído o solo estaba buscando la oportunidad de matarme en mi forma humana; en cualquier caso podría volver a prenderme fuego en cosa de un segundo e intentar rostizarla si se pasaba de lista, aunque a juzgar por lo que había visto hasta el momento subestimarla ya no era la opción más inteligente.  La carne y el hueso volvieron a su lugar como si se tratase de una película rebobinada a máxima velocidad, igual que mi piel y mi rostro, tan bien parecido como siempre.- ¿Ustedes los ángeles comen como el resto de nosotros simples mortales, o tienen gustos más “sofisticados”?- Ojala no se tomara a mal mi pequeño intento de “partir el hielo”. A decir verdad si tenía curiosidad respecto a que comen los ángeles usualmente; supongo que las alas de pollo fritas quedaban descartadas.
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MensajeTema: Re: Los demonios apestan (Johnny Blaze y Libre) (20-2-2019)   

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