Los Universos de DC y Marvel se han unido en uno solo. ¿Qué ha sucedido? ¿Quién está detrás de todo? Y, lo que es más importante, ¿cómo reaccionarán héroes y villanos de los distintos mundos al encontrarse cara a cara...?
 
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 Pequeñas travesuras (Autoconclusivo, Doug Rattman, 15/2/2019)

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Doug Rattmann
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MensajeTema: Pequeñas travesuras (Autoconclusivo, Doug Rattman, 15/2/2019)   20th Agosto 2015, 05:07

(AVISO IMPORTANTE: En esta historia aparecen comentarios racistas y alguno homófobo, pero son parte de la ficción, no quiero con ello ofender a nadie y si es así, lo siento de veras, si debo cambiarlo, que se me notifique y lo haré más suave)

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(15/2/19)

La noche vestía Nueva York con todas sus luces, pero la mayoría de barrios ya descansaban. Era una noche tranquila y en una de las muchas azoteas oscuras, el viento silbaba con intensidad, sacudiendo el pelo de un hombre solitario. Era la primera vez que subía allí. El patio trasero del edificio, dónde aparte de los cubos de basura y algo de porquería lanzada por vecinos incívicos no había gran cosa, era un lugar discreto para hacer lo que tenía pensado hacer desde hacía días...

- ¿Preparado Wheatley?

- ¡Doug esto es peligroso, no lo hagas! Escucha, vas a darte la vuelta despacio, bajarás las escaleras, entrarás en casa, y todo seguirá como siempre, ¿No es un plan genial?

Wheatley... siempre tan asustadizo. Esa mente artificial tan especial que había creado era sin duda su mejor amigo, pero ahora mismo sus palabras no le eran útiles. Nada iba a detenerle; Tenía que hacerlo. No había llegado tan lejos para nada. Era ahora o nunca. Activó el modo auricular del androide para que no alertase a nadie, escaló a la barandilla de cemento de la azotea y alzó los brazos, luego, se dejó caer.

- ¡¡¡¡¡¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaahhhhhhhhh!!!!!! ¡¡¡¡¡Lanza un portal de entrada en el suelo por favoooorrr!!!!!

- ¿Y dónde pongo el de salida?- Esto iba a ser interesante. Si no fallaban sus teorías, Wheatley sometido a estrés mostraba signos de mejora en su velocidad de pensamiento, guiado por la necesidad de seguir existiendo. Una especie de instinto de supervivencia artificial, algo que ninguna otra máquina poseía sin un propósito claro. Wheat simplemente quería seguir estando presente, sin un objetivo para ello, ni una misión que cumplir.

- ¡¡Ahí, AHÍ en esa pared del edificio de enfrente, CORRE!!

- De acuerdo- Siguiendo las indicaciones de Wheatley, y calculando la fuerza de empuje del viento, Doug abrió su mano y lanzó un portal de color azul al suelo, a medio metro de una caída en línea recta, mientras con un gesto rápido de su otra mano, liberaba un portal anaranjado de salida al frente. En cuestión de segundos, se precipitó con toda la fuerza de la gravedad por el vacío y se vio lanzado hacia su propio bloque de pisos desde el otro lado. Más distancia, más espacio, ¡más libertad! Podía sentir el frío nocturno en el rostro, y su flequillo latigarle la frente sin piedad, aunque eso era algo que no debería estar pasando...

- ¡¡DOUG EL CASCO!!

- ¡¡Maldita sea Wheat, eso se avisa antes!!- Lanzó un par de nuevos portales que le harían salir propulsado hacia arriba, y al descender de nuevo, aprovechó el bucle interminable de caídas y ascensiones para que Wheatley activase el comando del casco. Por alguna razón, era bastante torpe con los códigos, pero tal vez actuar bajo presión le ayudaría a desarrollar esas habilidades más rápidamente. Cuando al fin estuvieron listos, Doug marcó una trayectoria entre diversos edificios, saltando por encima del tráfico nocturno, yendo de una fachada a otra. Era fantástico, se sentía imparable, y cuando Wheatley dejó de gritar, hasta parecía pasarlo bien. Cuando estaban a punto de aterrizar en una azotea particularmente alta de uno de los rascacielos más grandes de la ciudad, el científico, embutido en el traje de pruebas que había estado desarrollando para trabajar con los portales, decidió probar el resto de sus posibilidades. Con un gesto de ambas manos, un fluído azulado descendió por unas vías sobre las mallas de sus piernas hasta la planta de los pies, y rebotó en la superficie un par de veces, sin recibir daño, luego, repitiendo la maniobra con un gesto diferente, el líquido que bajaba por las vías se tornó naranja. Frente a él, aún quedaban bastantes metros de azotea, y su aceleración aumentó de forma anormal hasta alcanzar el borde, desde el que brincó alejándose varios metros por la inercia. Aún más viento soplaba por esa zona, y su empuje era brutal. Esto poco tenía que ver con el reducido espacio del laboratorio, pero ya llevaba algunas horas deambulando por los rascacielos y sabría manejar los cálculos necesarios. Wheatley estaba maldiciendo a todas horas, pues había sido bloqueado su modo descanso, y no podía "irse", por lo que tenía que soportar esas vertiginosas piruetas de su creador como podía.

- ¡¡GRaaaaAahhhhh, te odio maldito chalado!! ¡¿Para esto me creaste?! ¡¿Para hacerme sufrir?! ¿Por qué no volvemos? ¡Ya has jugado suficiente con tus cacharritos, todos funcionan, incluído yo! ¿¿No he hecho bien las cosas hasta ahora, es eso?? ¡Siento haber tardado tanto con lo del casco!

- ¡Basta ya Wheat! No es por nada de eso, quería probar el traje en espacios abiertos, y tú eres mi asesor informático, te necesito al 100%, creo que esto nos viene bien a los dos; Yo calibro las capacidades de este traje, los geles y portales, y tú aceleras tu pensamiento, ¿No has notado que cada vez haces los cálculos y maniobras más deprisa?

- ¡No puedo darme cuenta de nada pasando tanto miedo, si pudiera, me estaría meando encima! ¿Podemos parar un poco, por favor?

- Está bien, aterrizaré en ese callejón, así probaremos el gel blanco

- ¡NOOOO! ¡¿¿Y si falla??! ¡Te romperás las piernas!

- ¡WHEAT!

La caída libre desde la gigantesca altura finalizó en un portal azul que dio salida a otro más adentro del callejón, en el mismo suelo. Salió disparado a gran altura, no tanta como de la que venía, y activó el gel blanco bajo sus pies. Al aterrizar, el impacto fue tan suave como si hubiese saltado desde un pequeño escalón.

- Asombroso... ha absorbido el impacto totalmente. Me pregunto dónde acumulará toda esa energía...

- Uff... -De pronto los sensores de Wheatley recibieron unos sonidos provenientes del fondo del callejón. En otras circunstancias, habría pasado por alto ese sonido hasta bastante después. Tal vez fuera cierto que el peligro aceleraba sus sistemas y trabajaba mejor- Eh Doug... Oigo algo ahí, tal vez deberíamos irnos a otro sitio

- Amplifica el sonido - Doug pudo escuchar algunos murmullos, y sonidos metálicos, pero al ser indescriptibles, decidió acercarse.

- ¡Doug no, NO! Huelo problemas, APESTA a problemas. Sé que físicamente estoy incapacitado para poder descifrar las moléculas odoras, y de hecho.. ahora que lo pienso, el peligro no debería oler... a menos que se considere a algún tipo de sustancia como la adrenalina el "olor" del peligro, pero...

- Wheat, calla, no me dejas oír. Amplifica de nuevo- Avanzó por el callejón y pudo ver la titilante luz de una farola. Ahora el sonido era más claro.

- ... dejadme en paz tíos... No tengo nada para ofreceros... Ni dinero, ni drogas...

- ¡Ni bebida, asqueroso negro borracho, te has bebido hasta los meados de perro de este callejón! La escoria como tú y tu amigo debería desaparecer, sólo mancháis el nombre del barrio y de la ciudad escapándoos del Bronx para venir aquí a joder... Eh Brownie, nena, cuéntales lo que le hizo un negro a tu madre...

- ¡Está preñada y con Sida por juntarse con uno de vosotros, mamones de mierda! Pienso tirar a ese crío a la basura en cuanto pase por la puerta de mi casa, ese es su sitio en la vida.

Al asomarse por la esquina, Doug vio a cuatro jóvenes amenazando a un par de mendigos de color, uno muy bebido, y el otro era mudo, algo que dedujo por su forma de moverse, y estaba realmente asustado... Lloraba y gesticulaba sin parar, con el único amparo de su amigo, que no podía valerse solo. La suya era la cara de alguien que espera un horrible fin. Uno de los muchachos lo tomó por la pechera de su viejo chándal desgastado, y lo elevó a la altura de sus ojos.

- ¿Tienes miedo, pedazo de mierda? Eres del color de la mierda y hueles igual que la mierda, tal vez debería tirarte a una alcantarilla para que te reúnas con tu familia, jajaja

Otro de los chicos pateó el vientre del borracho haciéndole vomitar, con tal mala suerte que el vómito le manchó las botas, algo que lo enfadó mucho más, y junto a la tal Brownie, empezaron a propinarle una paliza. Douglas cerró su puño sintiéndose furioso. Esa gente estaba enferma... Mucho más que él. Wheatley estaba inquieto, pero no pasaba por alto la crueldad de la escena.

- Oh Doug... vámonos, no deberíamos estar viendo esto

- Wheat, si nos vamos, esa gente morirá

- ¡Avisemos a la policía!

- No hay tiempo para eso... tengo una idea mejor- Dijo, observando las paredes y el suelo del escenario del abuso. Procurando no ser descubierto en las sombras de su esquina, Doug lanzó un portal naranja unos tres metros por encima del grupo de abusones, justo en la pared, y lanzó un portal azul bajo los pies de los que estaban golpeando al mendigo bebido. De un momento a otro, desaparecieron hundiéndose en el suelo, y cayeron sobre el suelo, asustando a su compañero, que dejó ir al mudo. Buscó por todas partes buscando una explicación lógica.

- ¡¿Tíos, qué coño habéis hecho?!- Recogió al vagabundo herido y vociferó- ¿Ha sido cosa tuya imbécil? ¿¿Capoeira o alguna mierda vuestra por el estilo, eh?? ¡Te vas a cagar gilipollas!- Alzó su puño con furia dispuesto a golpear, cuando un cubo de basura pasó volando por su lado, hundiéndose en el suelo, y más tarde salió desde la pared tras de sí, golpeando su espalda con violencia. Cayeron al suelo ambos, y el mudo agarró a su compañero y lo alejó de los matones. El cuarto chico había contemplado la escena confuso, viendo cómo se abrían agujeros de luz por todas partes cambiando las cosas de sitio, empezando a entrar en pánico.

- ¡¡Jimmy, Paul, Brenda, vámonos, mal rollito... debe haber algún tío de ésos raros con poderes, no paran de salir agujeros de luz de la nada, esto es muy chungo!!

- ¡Nadie va a jodernos la diversión y menos un capullo ridículo marcando culo en mallas de marica! ¡¿Dónde estás cobarde?! ¡Sal y da la cara!

Doug se mantenía en su atalaya tras la esquina contemplando con cada vez más odio a esos infames críos. Había tanta crueldad en ellos, ¿Cómo era posible? No pasaban por mucho los 20 años...

- En eso tienen razón. En ambas cosas. La malla te marca el trasero demasiado, y estás actuando como un cobarde.

- ¡Se le llama prudencia, Wheat!

- ¡Ahí está, lo he oído! - ¡Mierda, maldito Wheatley! sacarle de sus casillas en el peor momento no había sido la mejor de sus ideas, pero esperaba que no fuese la última. Abrió un portal al otro lado del callejón, tras los chicos, y uno de entrada bajo sus pies, desapareciendo antes de que llegasen. Al no ver nada, siguieron buscando, hasta que una figura vestida con un extraño traje blanco y negro ataviada con un casco del que sobresalían un par de protuberancias, se hizo visible bajo la luz de la estropeada farola. El pequeño androide, ahora poco menos que un acople del traje situado sobre uno de los hombros, estaba aterrado ante la idea de un combate, pero ante todo debía proteger la vida de su creador, o no saldrían de allí enteros, por lo que puso todos sus sentidos en alerta, concentrándose en el momento.- ¡Gilipollas! ¿Quién te crees que eres para cortarnos el rollo? ¡Si tanto te gusta esa escoria, cásate con ella, nosotros no los queremos en nuestras calles emborrachándose y drogándose sin que la poli haga nada!

- Supongo que lo que os molesta es que os quiten los buenos rincones donde meteros de todo y beber, porque de otro modo, no veo qué puede enfadaros tanto. Ni siquiera la historia de vuestra chica me resulta convincente. Por cierto "Brownie", ¿No te parece ese un apodo muy inapropiado para una racista como tú?

- ¡¡Será cabronazo!! ¡¡Matadlo!!- De nuevo se lanzaron a por él, pero invocando el gel azulado, dio un brinco, y su rebote le permitió dar una voltereta sobre ellos, esquivándolos. Hartos de juegos, decidieron perseguirle, esta vez navajas en mano. La cosa se ponía seria. Usó el gel naranja para correr hasta alejarse lo suficiente para ganar tiempo y preparar de nuevo una trampa de portales. Si no dejaba inconscientes a esa panda, no pararían hasta salirse con la suya, fuera con él, o con los mendigos, y eso era algo que no pensaba consentir. Cuando llegaron al lugar donde supuestamente debía estar, pues no había salida, sólo descubrieron un círculo anaranjado brillando entre las sombras del fondo del callejón y otro azulado en el suelo. Su héroe anónimo no estaba por ninguna parte. Decepcionados, uno de ellos se acercó a mirar por el agujero luminoso de la pared.

- Tíos... mirad, es... la pared de aquí al lado, y eso... hay algo que se acerc... ¡¡¡OSTIAAAA!!!- Los demás no tuvieron tiempo de comprender qué le ocurría a su amigo; Al volverse, una masa metálica gigantesca se abalanzó sobre ellos con una violencia terrible, dando varias volteretas y causando un escándalo que se pudo oír retumbar en las paredes del estrecho pasillo. Como si se tratasen de las víctimas de un grotesco atropello, los pandilleros estaban dispersos en el suelo, entre un montón de basura proveniente del gran contenedor doble que sin razón aparente, acababa de golpearles a varios kilómetros hora. Una vez los dejó fuera de combate, Rattmann se dejó caer desde la azotea más próxima, aterrizando suavemente gracias al gel blanco de sus plantas, y comprobó que estuvieran vivos. Tras hacerlo, fue a socorrer a los mendigos. Les pidió que esperasen y se fue en busca de un hospital. Por el camino, Wheatley parecía tan animado con la victoria, que no se acordaba de su miedo a las alturas.

- ¡WOOOOW! ¡Ha sido alucinante! ¿Viste cómo salieron volando? Jojojojo, ¡esos tipos no volverán a acercarse a un mendigo en la vida! Ha sido tremendo, ¿Volveremos a hacerlo alguna vez? ¡Ha sido genial esa idea de tirar el contenedor por el agujero del suelo, para que cayese más alto, y luego cambiar la salida para echárselo en los morros! ¡PAM! Adiós macarras, jajajaja

- Ya, bueno, no es algo que debiéramos repetir en realidad... No hice este traje para luchar contra el crimen, lo hice para estudiar la física de este universo nuevo, así que no te entusiasmes tanto- En el fondo, él también lo estaba. Sus ensayos en el laboratorio le habían acostumbrado a esas maniobras, pero nunca había pensado usarlas en un combate, y para ser la primera vez, había salido genial. Pero él no era un héroe, no esa clase de héroe. Nunca le gustó llamar la atención.

- Oh, claro... La ciencia, blablabla... ¿Por eso le has añadido los geles, no? Tienen tanto que ver con los portales...

- ¡Los generan los portales!

- Ya, ya... por eso te has afanado en hacer un traje de chico del espacio con multitud de chorraditas casi mágicas a espaldas del jefe y encima te arriesgas a sacarlo del edificio sin permiso. Por la ciencia. Sí.

- ... A veces... hay que hacer estas cosas... - Maldita y suspicaz I.A. Sólo era astuto para tocarle las narices. Pero su salvación apareció frente a él en forma de centro sanitario. No era gran cosa, pero podrían atender al pobre hombre- ¡Mira, éste servirá!

__________________

El hombre borracho dijo llamarse Willbur, y se encontraba bastante mejor cuando Doug volvió junto a ellos y les contó que si atravesaban el portal azul de la pared a su derecha aparecerían frente a un hospital. El hombre mudo no paraba de hacerle reverencias uniendo sus manos en agradecimiento, y Willbur, aún algo escaso de aliento, quiso saber el nombre de su salvador. Llevado por la cordialidad, Doug sólo alcanzó a decir:

- Soy Ratt... - Entonces reparó en lo que estaba a punto de hacer. Esto contravenía todas las reglas de la empresa, y Stark ya había pasado por alto su enfermedad, no iba a arriesgarse a abusar de su confianza de nuevo, así que dijo lo primero que se le ocurrió- Rata. Soy la rata.

- ¡Qué te parece Bill! Un héroe para los mendigos con nombre de héroe pobre, jaajajaaaah... ¡Mil gracias, amigo! Jejejeh... - Los dos hombres se perdieron en el portal mientras Bill el mudo hacía gestos de disculpa por los modales de su amigo. Rattmann cerró el portal tras ellos, y emprendió el camino a casa.

Horas después, con Wheatley de nuevo transferido a su caparazón redondo y una relajante ducha caliente, Douglas se dejó caer en albornoz sobre el sofá, aún con el pelo húmedo. Había sido una noche de emociones muy intensas, pero increíble.

- Has sido muy valiente...- Se dio la vuelta hacia el androide, que le miraba muy serio. Cuando llevabas un tiempo conviviendo con él, sabías interpretar todas sus expresiones, y denotaba cierto orgullo en su lente azulada.

- Gracias... No lo habría logrado sin tí -Volvió la mirada al techo. Entonces pensó en si Wheatley sería capaz de ir contando sus hazañas por el complejo Stark. Le preocupaba seriamente aquéllo, así que le devolvió una intensa mirada bicolor- No le cuentes nada a nadie... Si no, me quedaré sin trabajo, y a tí quizá te desmonten. No podremos irnos juntos, técnicamente, perteneces a Stark Industries, ¿lo entiendes, verdad?

No dijo nada, tan sólo asintió. Tal vez fuese su forma de confirmar que sabría estarse callado. Era realmente entrañable... Dudaba que alguien quisiera desmontarle, pero así mantendría su silencio. Sabía de sobras que además, para Stark era una de las patentes más valiosas de la empresa. Qué mundo éste... que necesita amigos artificiales. Entonces, súbitamente recordó algo que Wheatley dijo antes del combate, y se incorporó apoyando los brazos en las rodillas, con las manos entrecruzadas y una sonrisa extraña en él. No sabía cómo plantear aquéllo, así que optó por la vía directa.

- ¿En serio el traje me marca el culo? ¡Llevo puestos los calzoncillos!

- ¡Sí, te hace un culo enorme! No quería decírtelo, pensé que te ofendería, esas cosas molestan a los humanos, así que no sabía cómo comentártelo y aproveché lo que dijeron los matones...

Doug dejó ir una larga risotada. Le impresionaba las veces que él y su criatura podían llegar a parecerse. Sólo unos segundos habían separado las dudas de uno y otro sobre el mismo tema. Era tremendo. Tras un rato charlando sobre el incómodo asunto, ambos decidieron descansar, y Doug tomó sus pastillas antes de dormirse. Sus últimos pensamientos de la noche giraban en torno a los dos vagabundos, Willbur y Bill, el mudo.

La rata, el héroe de los mendigos. El héroe pobre. Sí, le gustaba cómo sonaba...

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