Los Universos de DC y Marvel se han unido en uno solo. ¿Qué ha sucedido? ¿Quién está detrás de todo? Y, lo que es más importante, ¿cómo reaccionarán héroes y villanos de los distintos mundos al encontrarse cara a cara...?
 
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 La Leyenda de Slenderman [Warlock, Hellboy]

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Kim HwaJae
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MensajeTema: La Leyenda de Slenderman [Warlock, Hellboy]   4th Septiembre 2015, 00:13

22 de Agosto 2018

Lo de ser una indocumentada es muy cómodo cuando tienes que salir del país. Sobretodo si las fronteras para ti son tan ideológicas como las lineas fronterizas imaginarias. Al menos podía darme con un canto en los dientes, me había despertado encima de la nieve, helada, y con la nariz tan jodidamente azul que pensé que se me iba a caer en cualquier momento. No tenía ni idea de dónde estaba hasta que por fin pude encontrar a un par de lugareños que me lo explicaron. Canadá. Perfecto. Nada como salir del agobiante calor de New York para adentrarte en una montaña perdida al otro lado de la maldira frontera. Por lo menos en esta ocasión no había tenido que atravesar el mar... Odio el mar. Después de conseguir que por lástima me invitaran a unos gofres con sirope de arce Typical Candian, los tipos me dieron un poco de suelto para llamar a mis inventados padres que estaban en el refugio cercano. A veces me sorprendo de mi propia capacidad de improvisación.

Lo ocurrido la noche anterior no llegaba a mi mente del todo. Veía imágenes borrosas, pero imaginaba que podría volver ya a américa. A cualquier sitio que me fuese medianamente reconocible y donde pudiera encontrar algo de comer y donde dormir con cierta facilidad. Mientras entraba en una cafetería, dispuesta a gastarme parte de la pasta en otro chocolate caliente, aunque ya llevara dos encima, encontré a unos tipos palmeando en la espalda a otro cuyas manos no paraban de temblar. Pasé a su lado, mientras localizaba una banqueta libre a la que me costó subir, aunque lo hice sin perder demasiado la dignidad.

- Os juro que lo vi. Estaba allí. - decía, mientras trataba de sostener la taza de tila sin que se le cayera.

- Claro, Ed, Claro. Lo que verías sería el fondo de la botella de Whisky. No pasa nada si te has pasado. Para una semana que viene tu primo el irlandés...- le dijeron, tratando de tranquilizarle.

- ¡Que va en serio joder! ¡Os digo que era como tres metros de alto, y sus ojos brillaban en la oscuridad como dos faros! - insistió, haciendo que el temblor creciera.

Los otros continuaron restándole importancia.

-¿Qué vas a tomar, querida? - preguntó la camarera regordeta, con un sonoro acento francés.

- Chocolate caliente, por favor. - respondí al salir de mi enmimismamiento, dejando la calderilla en el mostrador. La mujer lo recogió.

- ¿Le hecho un poco de nata? - pregunto con una mirada maternal. Yo asentí con la cabeza y continué escuchando discretamente la conversación. Fuera lo que fuera, merecía la pena enterarse. Quizá no pudiera volver tan pronto después de todo.

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MensajeTema: Re: La Leyenda de Slenderman [Warlock, Hellboy]   4th Septiembre 2015, 14:03

Nieve. Nieve en verano. No había nada mejor para esas fechas. Hellboy andaba por los bosques de arces canadienses en busca de un extraño ser que estaba atemorizando a los habitantes de un pueblo cercano. Y el dichoso yeti de las nieves no podía haber aparecido en el caribe. No, tenía que ser donde hacía más frío que en un frigorífico. Afortunadamente para el demonio el frío era algo que no sentía debido a su naturaleza. Al menos no hasta que era un frío verdaderamente duro. Llevaba un grueso y largo abrigo con una capucha forrada con lana. La nieve le llegaba por las rodillas y dejaba un surco en ella. Se había armado con lo de siempre: su enorme revolver, un par de relicarios, unas cuerdas por si tenía que atarlo y unas bengalas. Pensaba hacer todo en una noche así que no contaba con dormir en mitad del monte. Fuera lo que fuese que estaba aterrando a la gente estaba a punto de cesar su actividad.

Según las descripciones de la gente del pueblo, se trataba de un ser alto y delgado, de unos tres metros, con una piel brillante que observaba a la gente desde destrás de los árboles. Uno de los tipos del bar juró que le recordaba a Slenderman, el bicho ese de los vídeo juegos que te aterrorizaba mientras intentabas conseguir unos papeles. Obviamente no iba a ser eso, ya que no había ningún ser registrado con esas características (al menos no dentro del B.P.R.D), de manera que tocaba una divertida tarde de rastreo y captura de lo que fuese. El demonio se acercó a un árbol y miró a su alrededor. Había toda clase de huellas, pero eran de animal todas ellas. Algunos alces, zorros, lobos, osos... Pero nada fuera de lo común. Hellboy miró a un pequeño zorro que había a unos metros y silbó. Cuando este se giró hacia él lo miró con curiosidad.

- ¡Eh! ¿Qué tal? ¿Cómo lo llevas?- El zorro olfateó el aire acercándose lentamente hacia Rojo, quien se sentó en un tocón y aprovechó para encenderse un puro. Cuando el pequeño animal estuvo a su altura, se sentó curioso, moviendo su gruesa y peluda cola, pero sin mediar palabra.- Sé lo que eres, así que no hace falta que finjas conmigo. No estoy aquí para matarte. Sólo estoy buscando al ser que está atemorizando a los habitantes del pueblo.-

- Ah, sí, el monstruo...- El pequeño zorro brilló ligeramente, y de los lados de su cabeza aparecieron otras dos pequeñas cabezas semejantes a la de en medio, pero con algo distinto al mismo tiempo. Era un cerbero. La gente generalmente cree que los cerberos son sólo perros, pero hay tantas clases de cerbero como miembros de la familia de los cánidos en el mundo. El pequeño ser parecía nervioso al mentarse a la criatura, y miró a todos lados antes de volver la vista al demonio.- Está por el interior del bosque... Ninguno de nosotros nos acercamos ahí. Es un ser extraño y nos da miedo... No es natural.-

- No es de este mundo...-

- Podríamos acabar con él si quisiésemos, pero nunca nadie se atreve a enfrentarse.-

- Alto, alto, alto. ¿Decís que a los animales os da miedo?-

- Es extraño... Nunca habíamos visto nada así. El aura que emite es rara... No es sobrenatural ni humana... No sabemos bien que és pero no nos gusta... Tienes que acabar con él, Anung-Un-Rama.- Que un ser diese miedo a los animales no era un buen augurio. Significaba dos cosas: o que era una criatura demoníaca muy poderosa, o era algo a lo que todavía no se había enfrentado antes, y sinceramente no sabía cual de las dos le gustaba menos.

- ¿En la zona más profunda no? Esta bien. Dile al resto de animales que si encuentran algo me avisen. Como sea. Usad pájaros o cualquier cosa. Y que ninguno entre en esa zona. Las cosas pueden ponerse feas.- Y levantándose de nuevo, se dirigió al a zona más frondosa y oscura de la montaña, dejando atrás al pequeño animal que le miraba con las tres cabezas con curiosidad.

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MensajeTema: Re: La Leyenda de Slenderman [Warlock, Hellboy]   5th Septiembre 2015, 07:04

Sin duda aquél alejado paraje, perdido en la nieve entre bosques de abetos y otros árboles gigantescos había sido una muy sabia elección para huir de los humanos por un tiempo. Adoraba a la humanidad, había pasado la mayor parte de su vida en compañia de humanos, aprendiendo su cultura y costumbres, compartiendo batallas junto a sus compañeros mutantes, e incluso le habían ayudado a recobrar la memoria, pero lamentablemente, eran también una especie muy asustadiza... Omega había generado multitud de nuevas situaciones, encuentros con seres de mundos cuya existencia ni se sospechaba, y con ello, nuevos temores. Los sectores militares habían compartido información de los enfrentamientos en sus respectivos mundos de origen, batallas contra alienígenas, dioses, y todo tipo de amenazas. Fueron alimentando su miedo a lo proveniente de otros mundos, y con esa psicosis, llegó la demanda de armamento más eficaz. El joven technarch sabía que no tardarían en ir a por él... ya en su propio universo, había sido perseguido varias veces para poder obtener muestras de su ser con las que investigar un modo de construir armas basadas en su especie, insistiendo particularmente, en encontrar un modo de dominar su parte más peligrosa; El virus Transmodal. Pero Warlock había vivido suficiente para saber una cosa con seguridad absoluta: Sólo un technarch puede dominar el virus de los technarch.

Ése era a su vez el motivo que había dado un sentido a su carrera como héroe; Evitar a toda costa que los humanos siguieran jugando con las muestras del virus que accidentalmente fue dejando tras de sí a lo largo de su estancia en la Tierra. Lo había logrado muchas veces, pero su último enfrentamiento, fue contra enemigos que desconocía. Aquélla mala experiencia corrió a cargo de Lexcorp, una compañía del otro mundo con un poder que le sobrepasaba, dispuesta a todo por conseguir el armamento más poderoso. Afortunadamente, pudo escapar, pero no sentía la seguridad suficiente como para poder enfrentarse a ellos de nuevo, aunque sabía que tendría que hacerlo tarde o temprano, antes de que una cepa de virus-T escapase de sus laboratorios y destruyese el mundo. Siempre podía contar con Tyro, pero él tenía sus propios asuntos... Su querido hijo adoptivo ya era un Technarch apto, y tomaba sus propias decisiones, en las cuales, procuraba no meterse.

El problema era, que aunque huyera de la civilización, inevitablemente necesitaba andar cerca de ella, pues las redes eléctricas eran su fuente de alimentación, y aunque procuraba tomar la apariencia de animales u objetos para poder aproximarse, no podía controlar la presencia de humanos en los bosques, ya que se trataba de extensiones de terreno saturadas de vida y obstáculos que solían confundirle incluso a él. En una ocasión, un cazador le vio desde bastante cerca, y tuvo que desaparecer convertido en una nube de partículas para que no le disparase. Eso había sido hacía dos días, y por lo que supo, su historia ya se oía en los bares.... Si quería pasar inadvertido, debía segurarse de que los humanos no se acercasen más a su nuevo hogar temporal, y sobretodo, necesitaba una apariencia que no diese pistas a Lexcorp ni a otros científicos que ya le tuviesen fichado.

Una noche, haría un par de días, se escurrió camuflado como un mapache en la caseta del guardia de una de las pistas de montaña mientras éste iba al baño, unos metros más lejos. Usó el ordenador de la garita y se conectó a la red buscando información sobre algo que pudiera servir a sus propósitos. Las búsquedas acerca de terror, miedo, bosques y leyendas, dieron como resultado algunas historias medievales, relatos de caníbales que se ocultaban en cuevas, apariciones fantasmales, y de pronto, algo que parecía tener enloquecido a medio planeta por la cantidad de búsquedas y artículos relacionados...

- ¡¡Es perfecto!!

El guardia inició su camino de regreso, y al ver al animalito en el sillón, echó a patadas a la alimaña de la caseta, temiendo que royera los cables del sistema informático. Al ver que la pantalla mostraba la imagen de un ser extraño parecido a un maniquí muy alto en vez de la serie que estaba viendo, maldijo e hizo de nuevo la búsqueda correspondiente. Una hora después, como si la providencia estuviese en su contra, empezaron a fallar las luces y la conexión se cayó. Al salir a comprobar el cuadro eléctrico de la caseta, le pareció ver a alguien entre la nieve que caía abundantemente, pero estaba demasiado lejos, para distinguirle, y además, estaba en una zona prohibida, por lo que el guarda sólo acertó a advertirle.

- ¡Disculpe caballero, pero no puede andar a estas horas por la zona! Hay temporal y es peligroso- El sujeto no respondió ni se movió del lugar, así que el guarda decidió acercarse para comprobar si era un simple efecto óptico, pero para su sorpresa, a unos 20 metros, descubrió frente a él la silueta de lo que había visto en pantalla hacía un rato... Una presencia anormalmente alta, sin rostro definido, y vestida de traje, esperaba entre los árboles, en absoluto silencio.



Nervioso, el guardia se llevó la mano a la pistolera ¿Qué era aquéllo, una especie de broma de mal gusto? Pensó en hacer una nueva advertencia al desconocido, cuando sintió una punzada de dolor en la cabeza, como si una migraña hubiera explotado repentinamente en su cerebro. Le dolían hasta los ojos, y cayó de rodillas sujetándose las sienes. Después de un interminable minuto, alzó la vista, y el ser ya no estaba. Asustado, corrió a la caseta y dio parte a la central de la policía montada, avisando del encuentro...

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La gente subestima el poder de las columnas de curiosidades en los periódicos. Suelen llenarse de testimonios de encuentros con ovnis y fotos de monstruos en lagos de todo el mundo cada verano, pero ese Agosto, la confesión de un policía Canadiense que había abandonado su trabajo tras un encuentro con una criatura sin rostro en el bosque, causó un efecto llamada a la pequeña población de Salmon Spread, a la que en cuestión de horas, se aventuraron desde el primer brillo del alba cientos de curiosos fanáticos de la leyenda urbana de Slenderman. Desde periodistas profesionales, hasta grupos de amigos con equipo casero, o simples blogueros de lo paranormal, se adentraban sin control en los bosques y rutas de montaña, sin que la policía montada hiciese nada, pues no consideraban al ente que perseguían una amenaza real.

Algo había fallado. Esto no era lo que quería. Tendría que ser más agresivo si quería ahuyentarlos...


Última edición por Warlock el 9th Septiembre 2015, 00:21, editado 1 vez
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MensajeTema: Re: La Leyenda de Slenderman [Warlock, Hellboy]   8th Septiembre 2015, 22:58

Salí de la cafetería, con un bigote entrecano de nata y chocolate que me lamí con la lengua, y repasé con la manga de mi sudadera. No quería que eso me llevara demasiado tiempo. Empecé a andar por la ruta que iba a llevarme hasta el bosque donde, en teoría, se movía la extraña aparición. Con un poco de suerte se trataría de algo que podía solucionarse con un abrigo colgado de un rastrillo al que le habían colgado encima una linterna. Cuanto más cerca de la zona estaba, más tiendas de campaña aisladas se veían. Había tipos fuera montando equipos de grabación, y otros trastos que serían la envidia de las películas americanas de fantasmas tipo poltergeist. Me choqué directamente con dos tipos vestidos con traje de camuflaje que se disculparon y me ayudaron a levantarme. Canadienses, sin duda.

- ¡Perdona! No te habíamos visto.

- Tranquilos. ¿qué es todo esto?- pregunté, mientras veía como la afluencia de gente estaba empezando a crecer.

- ¿No lo sabes? ¡Dicen que el Slenderman está en estos bosques!- contestó uno de ellos, emocionado. El otro estaba demasiado enfrascado en la pantalla de su teléfono móvil.

- Slenderman. - repetí, con un claro deje de sarcasmo.

- ¡Si, esa criatura mitológica del videojuego! Dicen que salió de un creepy pasta de internet. Lo ponían en fotos antiguas con niños, y luego contaban que su presencia significaba que alguno de ellos iba a desaparecer o morir.- se conoce que el sarcasmo les pasó desapercibido.

- ¿Y no sois un poco mayores para las leyendas?- pregunté, procurando aprovechar para sacarme gente de encima. Lo que me faltaba, mirones pirados de lo sobrenatural.

- ¡Que va! ¿Cómo vamos a dejar pasar esto? ¡Si somos super fans del fenómeno Slender!- respondió el tipo. Yo asentí con la cabeza y me despedí de ellos. - ¡Ah, siendo una niña pequeña, yo tendría cuidado!- dijeron riéndose, para luego continuar su búsqueda.

Negué con la cabeza mientras les veía marcharse. Joder, que pena de cuarenta años. Empecé a adentrarme en el bosque, a medida que las últimas luces se iban despejando, tratando de alejarme todo lo posible de ellos. Cualquier tienda o rastro de gente era objetivo a evitar. Al fin y al cabo ese pueblo bastante tenía con una leyenda, como para añadir otra más.

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MensajeTema: Re: La Leyenda de Slenderman [Warlock, Hellboy]   8th Septiembre 2015, 23:48

Encontrar a un ser mágico era complicado. Suelen usar cosas como el glamour para pasar desapercibidos o mezclarse entre la multitud. Otras veces se transforman por medio de magia en animales o plantas, especialmente los que viven en pequeños pueblos o en las zonas colindantes al campo de las grandes ciudades. Seguir la pista a uno de estos seres requiere paciencia, esmero y saber qué es lo que estás buscando. Huellas distintas a las de los humanos o animales, rastros de magia, cosas por el estilo. Pero si ya es difícil de por si encontrar a un ser así en el campo, imaginaos lo que es encontrarlo cuando hay cientos de personas revolviendo la zona, poniendo sus campings y demás mierdas por todo el medio, borrando cualquier huella o rastro que pudiesen haber dejado. Eso, queridos amigos, es lo que Hellboy suele denominar "un auténtico dolor de pelotas". Había corrido la voz mucho más de lo que el demonio se esperaba, y malditos adolescentes y no tan adolescentes de todas partes del país habían viajado hasta allí sólo para descubrir si la leyenda de Slenderman era cierta o se trataba de otro mito para conseguir más turistas, como el del Big Foot.

La peor parte de todo eso ya no era solo lo lleno que estaba de gente, sino ademas añadirle a la ecuación que el demonio debía pasar desapercibido entre todas las personas que allí había. Si además de Slenderman creían que habían encontrado al abominable hombre de los bosques ya podía despedirse de encontrar al dichoso bicho. Por fortuna para él, el tiempo le acompañaba, y la falta de luz le permitía moverse con mayor discreción. En cualquier otra situación la gente habría pensado que se trataba de un oso o algo por el estilo, y le dejarían en paz. Pero ahora, cada crujido, cada brizna de hierba que se movía, cada resoplido, cada hoja que vibraba tenía al instante a tres tíos mirando qué había podido provocar este evento. Lo dicho, "un auténtico dolor de pelotas".

En un determinado momento, se topó de lleno con una pareja que seguía un mapa. Levantaron las cabezas al encontrarse con el demonio y ahogaron un grito. Naturalmente, Hellboy solo tenía una opción. Los miró con sus brillantes y amarillos ojos, se estiró todo lo que pudo, y suspiró.

- Bú...- La pareja corrió como si acabasen de ver al Apocalipsis personificado, que curiosamente era. Tiraron el mapa, un cuaderno que llevaba la chica y las linternas y salieron despavoridos gritando y llorando. Desde luego no se esperaban un demonio de más de dos metros salir de en medio de unos matorrales, pero cuando vas con el miedo a flor de piel por la tensión de encontrar a un ser que persigue niños y no tan niños, hasta la sombra de un tronco puede jugarte una mala pasada. Hellboy negó con la cabeza y continuó su marcha, adentrándose cada vez más y más en el bosque, cuando la niebla comenzó a agolparse a ras de suelo, dándole un aspecto todavía más tenebroso a aquel lugar. Ahora ya tenían dos cosas de las que preocuparse los cotillas que habían viajado hasta allí: del supuesto Slenderman y de un demonio del tamaño de un oso. ¿Qué asustaría más a los que allí habían? Muy pronto lo sabría.

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MensajeTema: Re: La Leyenda de Slenderman [Warlock, Hellboy]   11th Septiembre 2015, 05:35

Pasó todo el día sin dar señales de vida, simplemente observando. Había muchísima gente allí, demasiada. Y cada vez se adentraban más y más en los bosques... Empezó a hacer algo que detestaba; Seleccionar objetivos. Había varias tiendas de campaña ubicadas imprudentemente cerca de la floresta, a pesar de las advertencias y multas de la policía montada. También había familias con niños, cuyos padres imprudentemente iban a la caza de un monstruo mortal en su compañía, y por último, había muchos adolescentes, muchos de ellos sin compañía de mayores. Muy probablemente se habían fugado sin decir nada a nadie. Mentalmente suspiró resignado; La especie humana era maravillosa en muchos aspectos, pero a veces eran necios hasta decir basta.

Se movió convertido en líquido entre las partículas de la nieve hasta una zona alejada, o eso pretendió, hasta que vio a una de esas familias con los padres y sus hijos mayores discutiendo sobre lo mal que montaban el caballete o su mal uso del temporizador, mientras la hija menor, jugaba inocentemente sorteando raíces y buscando ramitas, alejándose cada vez más, sin que nadie reparase en ella. Observó la escena apenado, pensando en qué horribles desgracias podrían haberle sucedido a la pequeña en cualquier otro entorno, hasta que vio en ello la ocasión perfecta para darles una lección, y de paso, comenzar con el plan B…

_________________________________________

Algunos de los campistas empezaron a hablar de la aparición de un sasquatch de ojos amarillos y piel roja en los alrededores, e inexplicablemente, algunos seguidores del mito de Slenderman entraban en conflicto con éstos, asegurando que mentían para captar la atención de los medios. Cada cuál necesitaba creer que lo que allí habitaba era "su" monstruo. Algunos campistas ajenos a esas disputas, lograron poner paz entre ellos a duras penas, cuando de pronto, el grito espantoso de una mujer escapó de entre los árboles, y poco después la autora apareció llorando acompañada por su esposo e hijos, tirándose del pelo y maldiciendo.

- ¡SALLY! ¡¡Mi Sally, mi pequeña!! Oh por dios, no... snif, ¿Dónde se ha metido, dónde está? ¿Alguien la ha visto? ¡¿Alguien ha visto a mi niña?!
- ¡Amor, no te preocupes, se habrá despistado, la policía la encontrará enseguida, ya lo verás!
- ¡¡Cállate, todo esto es culpa tuya!! Oh, señor... snif...
Algunos campistas, movidos a partes iguales por el morbo y la solidaridad, acudieron a ayudar a la asustada familia, y a tranquilizar a la madre. Una mujer le ofreció un té caliente de un termo, mientras un hombre de bigote les interrogaba sobre la pequeña.
- ¿Qué aspecto tenía? ¿Cómo la identificamos?
- Llevaba un abrigo rojo, como el de su madre, exactamente igual, pantalones negros y botitas rojas también. Estábamos preparando la cámara, nos dimos la vuelta y ya no estaba, hemos rodeado toda la zona, no responde, y no sabemos qué hacer, o si está en peligro...

De pronto, unos excursionistas que provenían del pueblo, se acercaron a la multitud. Parecían angustiados, como si algo horrible también le shubiera sucedido. Preguntaron qué pasaba, y al obtener la información de varios d elos presentes, las dos chicas y el muchacho que conformaban el grupo palidecieron, y pidieron permiso, abriéndose paso hasta la familia afectada.

- Disculpen... Su hija... ¿Llevaba un abrigo rojo, verdad?
- ¡Sí! ¿La habéis visto? ¡¿Dónde está?!- Los chicos se miraron entre ellos compungidos, casi culpables, y entonces el muchacho sacó su móvil, cargó una imagen, y la mostró a la mujer. El llanto se intensificó ante la visión borrosa de "algo" oscuro y con muchas patas o tentáculos, una especie de araña enorme con una cabeza pequeña y blanca, cargando un borrón rojo poco visible entre las copas de los árboles. Por el efecto de la imagen, debieron ir muy rápido a donde quiera que fueron.
- La hemos llevado ante la comisaría para demostrar que se había llevado a alguien, pero no han querido tomarla como prueba, dicen que es muy mala y podría haber sido cualquier cosa. No sabíamos que era su hija hasta que volvimos... Lo siento muchísimo...

El llanto de la pobre señora Smiths no se dejó de oír en toda la tarde, mientras la policía al fin decidió hacer una redada en busca de la pequeña Sally, sin éxito. Finalmente, su familia se hospedó en el pequeño y viejo hotel Quaid, junto a otras personas que ahora temían ser llevadas por Slenderman. Empezaba a oscurecer, y muchas linternas se movían por el bosque a horas prohibidas, pero los guardias de ruta no daban abasto y ya habían advertido a los excursionistas de que los riesgos corrían a su cargo si seguían con tal conducta. Pedir refuerzos a aquéllas horas era demasiado costoso, pero al menos no nevaba. Una noche nublada con algún que otro claro y el viento silbando entre las ramas era lo que los habitantes de Salmon Spread podían considerar como buen tiempo, así que aquéllos tipos tenían suerte.

El silencio en el campamento era inquietante. Algunos campistas que esa noche decidieron descansar, escuchaban la radio para olvidar la tragedia de Sally Smiths de esa misma tarde, ajenos a lo que sucedía unos metros más allá, en las arboledas. Todo estaba en calma. Un grupo de profesionales amateurs que usaba su furgoneta como almacén de material y dormitorio, estaban preparando sus sacos de dormir cuando uno de ellos comenzó a golpear la radio.

- ¡Eh Greg! ¡No jodas la radio, tío! Aquí es la única diversión que tenemos, el portátil sólo se usa para editar y comunicar resultados, ¿recuerdas?
- ¡Ya Rob, pero esta mierda está fallando, sólo emite sonido blanco!
- Qué dices...
- KHSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSS
- Oh... joder... Qué putada. Habrá que comprar otra ahí arriba -Acababa de decirlo, cuando observó que las farolas también fallaban, y se oía a más gente golpear sus radios o maldiciendo la pérdida de señal. Inquietos, muchos campistas se asomaron por la entrada de sus tiendas y vehículos buscando un relampagueo en el cielo, pero el clima no presentaba cambios que justificasen el comportamiento de los aparatos. Robert entonces palideció al distinguir entre los árboles cercanos a unas tiendas el rostro blanco de la entidad que todos perseguían- ¡¡JODER, ESTÁ AHÍ, ESTÁ AHÍ, VAMOS, NO PODEMOS PERDERLO!!

Empezaron a preparar el material justo y necesario para irse, cuando oyeron gritos provenientes de las tiendas más cercanas a Slenderman. Seguía allí, quieto, sin hacer nada, pero la gente que había salido a su encuentro se retorcía por el suelo gritando sin parar. Sin necesidad de tocarles, iban cayendo heridos uno tras otro, mientras la luz parpadeante impedía ver con claridad lo que sucedía. Se oyeron disparos, y la figura despareció. Le habían perdido de vista... Robert y Greg empezaron a retirarse acia la furgoneta, cuando vieron a una chica que acampaba frente a ellos huir aterrada en dirección contraria, pálida de horror. Al alzar la vista, vieron que el ente estaba encaramado sobre su furgoneta, imponente, inmóvil, y con sus largos tentáculos negros estirándose en todas direcciones. El terror que sintieron fue mucho más llevadero que el dolor punzante que un zumbido agudo les estaba causando en la cabeza. Parecía que sus cerebros fuesen a explotar, y por si eso fuese poco, sus ojos entrecerrados pudieron ver cómo los tentáculos se hundían en tierra, como si fuese poco menos que niebla, y se alzaban por debajo de las tiendas de campaña, lanzándolas violentamente, ocupada so no. Los gritos se sucedían, los atacados estaban aterrados, los no atacados temían sufrir la suerte de sus vecinos, la gente corría en todas direcciones, preguntándose por qué se habían embarcado en esta locura. Hubo más disparos, y alguien que pidió que se detuviesen, porque no eran útiles contra el ente, que lo observaba todo en silencio desde su atalaya. La policía llegó para encontrar el extraño campo de batalla, y relajar los ánimos, pero todo lo que había aterrado a esas personas, aparentemente nunca había sucedido. No había huellas, ni muestras de ningún tipo. Nadie había grabado ni hecho fotografías del suceso. Para el mundo quedó reflejado como un episodio colosal de histeria colectiva, que se saldó con 7 heridos por arma de fuego, y otros tantos por golpes, magulladuras, y un par de personas que sufrieron lesiones graves al caer al suelo y ser pisoteadas. Hartos de ese escenario, la policía montada decidió que esa noche vigilarían el campamento, y lo disolverían al amanecer.
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MensajeTema: Re: La Leyenda de Slenderman [Warlock, Hellboy]   30th Septiembre 2015, 12:58

No encontraba nada mas que gente, y gente y gente por todas partes. Estaba empezando a irritarme bastante. Este es otro de los motivos por los cuales las criaturas sobrenaturales tienden a esconderse. Los humanos son demasiado fisgones, demasiado cotillas. Empiezan queriendo ver lo que creen que quieren ver, y cuando lo tienen, ya no les basta. Siempre quieren más, y más, y más. Por eso existen domadores de caimanes que meten la cabeza dentro de un cocodrilo. No entienden hasta qué punto están jugando con fuego hasta que toda su familia y lo que aman está en llamas. Las cosas iban a ser mucho mas difíciles de lo que había pensado inicialmente. Con toda esa gente, la idea de que la situación me obligara a cambiar y convertirme en esa cosa no me hacía ninguna gracia. Aparecerían fotos, o videos, y para ser honestos, aunque por mi podía joderse Canadá, no me apetecía ser la causante de que mas pirados acamparan allí intentando buscar a la calavera en llamas.

Mi línea de pensamiento se vio interrumpida cuando unos tipos prácticamente me placaron, cortándome el paso.

- ¡La hemos encontrado! ¡Hemos encontrado a la niña!- dijeron, mientras se arrodillaban delante de mi, poniéndome una mano en el hombro. - Tranquila, ya estas a salvo. Te llevaremos con tus padres. ¡Alan, Alan llama a la policía!- no paraban de hablar un montón de cosas de las que no entendía un pito.

- Creo que se confunden, Señores. - les dije, mientras veía como marcaban en sus teléfonos móviles de los ochenta. - Yo no me he perdido, y no estoy buscando a mis padres.- les intenté explicar.

Pero me obviaron por completo. Para no variar. Nadie escucha a los niños. Os lo digo en serio. NADIE ESCUCHA A LOS JODIDOS NIÑOS. A los cinco minutos un coche patrulla se acercó a nosotros y bajaron. Estuvieron hablando con la policía, me señalaron, vinieron los agentes a hablar conmigo.

- ¿Eres Sally Smith? - me preguntaron, enfocándome con la linterna.

- No. ¡Si ya les he dicho que no! - contesté ya desesperada. Que me dejen irme ya.

- Bueno. ¿Qué hacías sola en el bosque? ¿Dónde están tus padres? - joder con las preguntitas.

- Estaba buscando a Slenderman. Mis padres no han venido. - les conteste. Intercambiaron una mirada entre ellos. Ay... ya me conocía yo esa mirada de sobra.

- ¿Te has escapado de casa? - Ya estamos. Siempre el mismo cuento.

- ¡No, solo estoy dando un paseo! - respondí de mala gana. Vale, Kim, eso no ayuda.

- No podemos dejar que una niña de tu edad ande sola por el bosque, y menos con el jaleo que hay aquí montado. Ahora mismo vas a venir con nosotros. - me dijeron, agarrándome cada uno de una mano.

¿qué podía hacer yo? ¿Montar la pataleta? Estaba tan cansada de todo eso que no tenía ni ganas. Me metieron en el coche, mientras yo intentaba encontrar el Nirvana para no liarme a golpes con los agentes de la ley, que seguramente tenían esposas, hijos y un coche comprado a plazos que tenían que pagar. Empezaron a rodear el bosque, pasando por los diferentes campamentos que había montados.

- ¿Pero cuantas niñas se pueden perder en una noche? - suspiró uno de los agentes. Entonces, la radio empezó a hacer interferencias extrañas. - ¿qué demonios?- preguntó uno de ellos mientras cogía el walkie.

Entonces, se oyeron una serie de gritos y detonaciones, bastante cerca de donde estábamos nosotros. Los dos policías reaccionaron incluso antes que yo. Encendieron las sirenas y las luces, y se dirigieron al lugar del pánico, mientras un montón de gente corría en dirección contraria. Tuvieron que dar volantazo un par de veces, por que desde donde estábamos, la gente casi se nos tiraba encima. Pero bueno, ¿Estamos locos o que pasa? aparcaron el coche con un derrape, encendieron las linternas y cogieron sus armas reglamentarias, saliendo del coche.

- ¡Eh! ¡NO ME DEJÉIS AQUÍ! - grité.

- ¡Tranquila, aquí estas a salvo! - dijeron antes de cerrarme la puerta en la cara.

Miré por la ventanilla, y llegué a ver unos focos de luz apuntando hacia algo informe hacia lo que estaban disparando. Ahí estas, cabrón. Intenté abrir los seguros de atrás, pero claro, no era posible.

- ¡Mierda! - dije chasqueando la lengua. Me deslicé entre los dos asientos delanteros. El coche estaba cerrado, pero gracias a dios, debía tener milenios, por que la manivela de la ventanilla era manual. - Gracias, Obsolescencia. - dije, mientras giraba ese cacharro hasta que me dolieron las muñecas. Me descolgué por la ventana, a tiempo para salir y ver que lo que fuera hacia tiempo que se había ido. Solo quedaban gritos, restos de cosas tiradas por todas partes, y policías intentando calmar la situación. Vale, ya me estoy hartando de buscar. Me deslicé entre las sombras, entrando en la densidad del bosque. ¿Cómo iba a localizarlo? Ni idea.

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MensajeTema: Re: La Leyenda de Slenderman [Warlock, Hellboy]   8th Octubre 2015, 11:01

- "Rojo, hay actividad en Canadá sospechosa. Deberías ir a echar un vistazo. Quiero un informe completo a la vuelta. Y depaso me traes también una tacita de té inglés. ¿Ha quedado claro?" ¿Sabe lo que ha quedado claro, señor Manning? Este dedo que tengo aquí. Así de claro ha quedado...- El demonio maldecía por lo bajo recordando la conversación que tuvo con el director del B.P.R.D antes de poner rumbo al país del norte. No fue así lógicamente, pero era de esas conversaciones que uno tiene en la cabeza y que de no ser por las repercusiones sociales y la educación más de una vez diría al jefe de turno o el típico amigo pesado. Fuera como fuese, el demonio llevaba casi dos horas pateando la supuesta zona afectada y no había visto más que animales asustados, gente perdida y un par de latas de refresco. Lo que solía denominarse una noche productiva. ¿Y para qué? Una leyenda de internet que en teoría había cobrado viva por arte de magia.- ¡Yo me he enfrentado a los jinetes del Apocalipsis! Joder, esto lo podía haber hecho perfectamente un becario. "No Rojo, porque los becarios son unos jodidos inútiles y necesitamos a alguien capaz de diferenciar entre un fantasma corriente o un poltergeist". ¡Coño, pues manda a Krauss joder! ¿No es toda una eminencia en ese campo? "No Rojo, esque KRauss tiene que estar aquí lamiéndome el culo y masajeando mis juanetes". Tonto'l humo...-

Escuchó muchos gritos a lo lejos, así como sonidos de disparos. Desenfundó su revolver y se acercó hacia la zona de donde provenían todos los chillidos. Se asomó entre unos árboles y fue capaz de vislumbrar a la criatura subida en una furgoneta. Era alargada, con la piel blanca y llevaba lo que parecía un traje negro. Frunció el ceño y metio la mano en el bolsillo de la gabardina. Saco una foto y las comparó. Joder, sí que eran parecidos. Pero el demonio sabía que eso no sería más que un cambia formas o algún pequeño demonio con ganas de meter miedo a algunos turistas. Resopló y se acercó hacia donde estaba la criatura por la espalda. Estiró los brazos y salieron varios tentáculos de ellos, que se dirigieron hacia la gente y lanzaron varias tiendas de campaña por los aires. La gente estaba retorciéndose de dolor o miedo por el suelo. Los sonidos de sirenas de policía se escucharon a lo lejos y Hellboy decidió no intervenir con tanto testigo de por medio. Volvió a guardar su arma y se dirigió hacia la zona donde estaban los coches de policía para ver si era capaz de sacar algo de provecho.

- ... Pito que era real! ¡Ustedes no lo han visto pero esa cosa estaba ahí subida a la furgoneta atacándonos con algún tipo de magia o maldición!-

- Claro, claro. E iba de la mano de David el gnomo, ¿verdad?-

- ¿Qué?- La cara del tío era un poema. Es esa cara que te queda cuando dices una cosa que suena a locura pero que es tan real como que el cielo es azul y los demás te miran como si acabases de meterte dos kilos de crack.- Agente, le juro que es cierto. ¡Pregunte a cualquiera!-

- Mire, todo esto está muy bien y parece una historia conmovedora, pero este campamento será recogido al amanecer, ¿queda claro?-

- Pero agente...-

- Ni peros ni peras. Hay varios heridos y una niña desaparecida. Se acabó la tontería. Que ya tiene una edad hombre.- Bueno, algo interesante había sacado. Al amanecer todas esas personas habrían desaparecido. El problema era que seguramente los policías decidirían hacer una invest... El demonio detuvo sus pensamientos al ver que de un coche algo más alejado de la zona del accidente una pequeña figura salía por la ventanilla y corría hacia los árboles. Parecía una niña, pero bien podría ser el pequeño demonio que andaba buscando. Enfundó su arma y decidió seguir a la pequeña criatura para ver a dónde se dirigía. Además, le venía genial alejarse de las zonas más llenas de gente. Después de todo, no dejaba de ser un enorme demonio rojo que cantaba demasiado para su gusto, y más aún con los ánimos como estaban.

En un determinado momento consiguió vislumbrar a la pequeña figura con mayor claridad. Ese pelo lleno de cosas y desaliñado, esa pequeña sudadera gris, ese tutú negro... Pero cuando se giró y pudo ver su cara todas sus dudas desaparecieron.

- Lo que me faltaba... ¿Qué demonios haces aquí Tortita? ¿Acaso eres tú la que está causando todos este jaleo?- Perfecto, la pequeña mocosa contestona metida en el ajo. El demonio no pensaba que fuese ella la que estaba causando todo el revuelo, ya que sabía que los motoristas no eran capaces de provocar alucinaciones como la que él había visto, pero quizá Mephisto estuviese detrás de ello, y la pequeña estaba por ahí vigilando que nadie lo estropease. El demonio salió de entre las matas, quedando frente a la niña. En comparación era gigantesco. Ella apenas le llegaba por la cintura. Entrecerró sus brillantes ojos amarillos y resopló.- ¿Estás haciendo otro trabajito para tu jefe?-

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MensajeTema: Re: La Leyenda de Slenderman [Warlock, Hellboy]   21st Octubre 2015, 23:07

Todo eso era una locura. Ni idea de porqué estaba todo el mundo tan histérico. Resulta que casi se habían mudado aquí para ver al Slenderman (Si, si, literalmente mudado, que había por aquí mas de un pedazo de firki que se había traído hasta la caravana y todo, ¿eh? Impresionante el nivel de cuelgue que tenía el personal) y en cuanto lo veían, todo el mundo a sacar las pistolas, pegar tiros y pedir ayuda a la policía. De verdad que a toda esta peña no hay quien la entienda. Es como eso de mandar sondas al espacio llenas de cosas de la tierra por si vienen los marcianos, y luego, en cuanto llegan, se los llevan a una base militar en el Área 51 para hacerles no se qué experimentos. Iba pensando en estas y otras cosas trascendentales de la vida, cuando me detuve en seco al oír un ruido como de hojarasca en medio del bosque.

Me quedé quieta, y observé  alrededor. ¿Vaya, tan pronto? No me lo esperaba. Pero uno no escoge esas cosas ¿verdad? Noté como la cefalea empezaba a pegarme bien fuerte en la cabeza. A veces, el miedo atraía a esa cosa. Al principio era algo instintivo, como un método de defensa, pero poco a poco empezaba a controlarlo. O eso creía.

Algo me salió por toda la espalda. Dí un grito, me di la vuelta y con una deflagración, el Jinete salió en un estallido de humo, llamas y luz. Acto seguido, al encontrarme con el demonio, el fantasma desapareció y volví a quedar yo, recobrando el aliento.

- ¡Eres tu! ¡Joder no me asustes! - me di la vuelta, mirando el resto de árboles - Aunque con ese careto es imposible. - murmuré por lo bajo, sin apartar la vista de la espesura. Estaba por ahí. Seguro. ¿O me estaba empezando a sugestionar yo también? Por lo menos podía tener claro que lo que había pasado en el claro con la furgoneta no era segestión. Eso seguro.

- Si claro. No tengo nada mejor que hacer. Me he venido a Canadá a hacer el pollas con traje y careta. ¡Oh, espera! Además he raptado una niña y me la he comido. Ya sabes lo tiernos que son los bebés. - le miré, negando con la cabeza. Si uso mas sarcasmo se nos iba a romper el detector. - Estaba, pero no tiene nada que ver con esto. - le dije, un poco seca. No había visto a ese tipo en mi vida y ahora me lo encontraba hasta en la sopa. - ¿Y tu que? ¿Te ha mandado aquí a limpiar el estropicio, o vienes por el aire fresco y el aroma de los pinos?- le pregunté con cierto retintín.

Después de mi visita al B.P.R.D, había comprendido muchas cosas. Había encontrado a varios agentes suyos de vez en cuando. En parte era habitual. Muchas veces los encargos de Mephisto tenían que ver con demonios problemáticos, precisamente de los que el B.P.R.D solía encargarse, cuando la cosa se ponía demasiado fea.

- ¿Has oído eso?- pregunté, entrecerrando los ojos.- Eso. Eso. Como un crujido. Ñic, Ñic, Ñic. ¿No lo oyes? - tenía que estar atenta. Realmente no tenía ni idea de qué podía hacer esa cosa, así que habría que ir con precaución.

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MensajeTema: Re: La Leyenda de Slenderman [Warlock, Hellboy]   24th Octubre 2015, 12:11

El demonio resopló ante el comentario de la niña de su cara. Si creía que no le había oído iba buena. Pero poco le importó. Era de las cosas más "bonitas" que le había dicho desde que la conocía. Hellboy se quedó mirándola con el ceño fruncido y los labios apretados. Menuda pieza. No podía ser más borde ni contestona, y encima sarcástica. La combinación perfecta para hacer que el demonio mantuviese la paciencia sin meterle dos tiros. Dos tiros que por cierto podría haberle metido sin problema debido a qu el Ghost Rider la sanaría al instante, pero que por razones obvias no haría. No quería captar la atención de más público atrayéndolos con dos fogonazos que retumbarían por todo el silencioso bosque. Se pasó la mano izquierda por la cara, poniendo los ojos en amarillo.

- El día menos pensado pierdo la paciencia contigo... ¡Qué cruz de mujer!- Y comenzó a andar, rodeándola y dirigiéndose hacia la espesura. Perder más tiempo discutiendo con la enana era lo último que necesitaba, entre otras cosas porque no llegarían a ningún acuerdo. Habría sido difícil decidir quién de los dos era más testarudo.- ¡Claro! El aroma de los pinos siempre me ayuda a relajarme. De hecho, deberías probarlo... ¡¿Cómo voy a estar aquí por unos putos pinos?! Lógicamente estoy para frenar a la mierda esa que está causando todo este revuelo...-

¿Quería sarcasmo? Pues toma dos tazas. Hellboy no era una persona muy paciente, pero si encima andas tocándole la moral la cosa puede ir a peor. De entrada pensaría que eres gilipollas, y luego ya seguramente te amenazaría de alguna manera para acojonarte y que le dejases en paz. Pero sabía que eso con la niña no funcionaría, entre otras cosas porque no le tenía miedo alguno. Para ella no era más que otro demonio de la lista al que atizar o del que tal vez se tendría que encargar en algún momento. Frenó su marcha cuando la niña le dijo lo de que escuchase los extraños sonidos que había captado. El demonio resopló de nuevo sin mirarla, y lentamente se giró.

- Sé como rastrear a un demonio de sobra, gracias por la aclaración. Y ahora, si me disculpas, tengo cosas importantes que hacer. Y te recomiendo que te vayas de aquí. La cosa puede ponerse fea y si los federales te pillan estarás jodida.- Un ruido más fuerte proveniente de la oscuridad del bosque hizo que el demonio volviese de nuevo la cabeza hacia el frente, desenfundando al instante y apuntando al origen de ese ruido.- Vamos cabrón, sé que estás por aquí... ¿Qué tal si le enseñas a papá una sonrisa para la foto?-

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MensajeTema: Re: La Leyenda de Slenderman [Warlock, Hellboy]   4th Noviembre 2015, 09:06

La niña descansaba en la guarida que Warlock había encontrado y hechosu hogar en un pequeño montículo oculto en la espesura de los abetos. Ninguna alimaña se acercaba por allí desde que su rastro lo impregnaba todo, así que era totalmente segura. No estaba asustada, pues para ella el monstruo que sela llevó era un hada del bosque. Warlock adoraba la inventiva de los infantes humanos, era algo que siempre daba ideas que admirar.

Descendió por la clina dispuesto a tacar a más humanos con su siniestra nueva forma, cuando vio una sombra desplazarse entre los árboles a lo lejos. Esperó un rato, pero nada sucedió, y sus escáneres tampoco detectaron nada, así que prosiguió su camino, a ratos convertido en líquido deslizándse sobre la nieve, a ratos saltando de rama en rama como una ardilla. No vio nada en buen parte de su territorio, y aparentemente los humanos empezaban a retirarse del campamento, pero entonces oyó a lo lejos una discusión, y al acercarse, pudo escuchar las últimas palabras del tipo enorme que charlaba con una pequeña humana.

- Vamos cabrón, sé que estás por aquí... ¿Qué tal si le enseñas a papá una sonrisa para la foto?

Si algo no soportaba l Technarch era a los fanfarrones. Siempre creían que estaban por encima de aquéllos a los que dirigían su mensaje, y rara vez era cierto... Podría haberlo ignorado sin más, por la niña humana, pero los parámetros energéticos de ambos no eran normales, y no necesitaba héroes que animasen a los humanos a quedarse y perseguirle, sino cobardes huyendo de su prsencia, así que se deslizo entre las partículas del suelo hasta dónde estaban, y alzándose del suelo com una niebla negra, formó su esbelta figura sin rostro tan cerca del demonio rojo que podría haberlo tocado.

No podía ofrecerle una sonrisa, por desgracia...
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MensajeTema: Re: La Leyenda de Slenderman [Warlock, Hellboy]   12th Noviembre 2015, 10:21

El demonio notó un ligero dolor de cabeza que fue acrecentando lentamente. Apretó los dientes y los ojos intentando aguantar el dolor. Seguramente fuese el bicho que estaban buscando, de manera que no andaría lejos de ellos. Volvió a abrir los ojos y a buscar cualquier cosa sospechosa a su alrededor. Una neblina negra fue formándose a su alrededor, como si saliese del mismo suelo. El frío se volvió más duro y se les clavaba como puñales en los costados y la nariz. Pequeñas nubes de vaho salían de la boca de ambos. El demonio se mostró impasible. Fuese lo que fuese que saliese de ahí no iba a ser peor que un jinete del Apocalipsis o un tíndalo. Si aparecía Mephisto hasta lo habría encontrado gracioso, ya que podría partirle los dientes de un puñetazo. Pero no tendría tanta suerte. En su lugar, pudo sentir alzándose léntamente una figura a su espalda, que corroboró al ver coo la niña parecía mirar a su espalda. El demonio se giró y miró a lo que tenía delante. Un ser tan alto como él, delgado, vestido con un traje negro y carente de rostro. Un silbido agudo comenzó a pitar en los oídos del demonio, pero antes de que fuese a peor este le agarró del cuello con la mano de piedra, apuntándole con la pistola a la cara.

- Vaya, mira por donde, al final el hombre del saco ha salido. Muy bien, cara bombilla, ya nos estás diciendo qué demonios haces aquí y qué coño eres antes de que te meta tan dentro del culo tu cabeza que te ilumines las ideas, ¿ha quedado claro? Ah, y no intentes ningún truquito ni nada de eso. Puede que no tenga buena puntería, pero aquí la Samaritana carga unas balas que flipas, y te aseguro que a esta distancia no pienso fallar.- El demonio estaba muy harto de todo aquello. Irse al culo del mundo en busca de un extraño ser que estaba atemorizando a unos pobres aldeanos y que había llenado las inmediaciones de turistas curiosos y gente aburrida que no tenía nada mejor que hacer con sus vidas que irse a un bosque de Canadá a ver si encontraban al Big Foot, al Yeti o al monstruo del Lago Ness. Ese trabajo se lo podía haber tragado cualquier becario, pero el director quería que fuese el demonio quien se encargase personalmente de la investigación. La verdadera razón era porque últimamente había estado causándole problemas a Manning apareciendo más que de costumbre en las portadas de los periódicos y la televisón, solo por tocarle un poco las narices, así que decidió mandarle a una misión que sabía que le cabrearía y aburriría. Y bueno, todo eso añadido a la poca paciencia que Rojo tenía y su mala leche hacían de él un cocktail explosivo. Además, ¿intentar asustarle apareciéndole por la espalda en forma de espantapájaros con corbata? Había que esforzarse un poco más a decir verdad.

El demonio habló entonces a la niña sin quitar la vista del ser que tenía cogido con la mano de piedra.

- ¿Alguna vez habías visto algo así?-

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MensajeTema: Re: La Leyenda de Slenderman [Warlock, Hellboy]   14th Noviembre 2015, 04:50

(Kim me cede su turno, pues no cree poder aportar nada a esta escena por ahora Razz)

La temeridad del ser rojo le había pillado por sorpresa, y escuchó los improperios que le dedicaba al haber interrumpido su emisión de infrasonidos y ultrasonidos. Menudo mal educado... Cada vez le caía peor. Bueno, si finalmente necesitaba causar víctimas reales, ya sabía a quién acudir, pero analizando mejor a la criatura reparó en algo espantoso... Era un demonio. Magik les había hablado de ellos, y llegaron a ver algunos en dimensiones paralelas, de hecho, incluso conocía a Mephisto, uno de los peores de su clase... Ahora sí que no tendría motivos para ser piadoso con aquél desgraciado. Los demonios eran malvados por naturaleza, y eso los convertía en enemigos del alienígena.

Comenzó a deshacerse en arena negra cayendo al suelo y perdiéndose entre la nieve. Volvió a emitir esa frecuencia insoportable para el oído humano mientras convertido convertido en líquido, se deslizó por las piernas del demobio, llegando hasta su cuerpo por debajo de sus prendas. Una vez allí, y mientras el desagradable tipo se movía tratando de zafarse de él, Warlock liberó una descarga de energía que habría matado a un elefante africano. De hecho, algunos relámpagos alcanzaron los árboles más cercanos desde el cuerpo de su víctima. No habría piedad para un demonio...
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MensajeTema: Re: La Leyenda de Slenderman [Warlock, Hellboy]   16th Noviembre 2015, 15:43

Como venida de la nada, aquella cosa enorme apareció delante de nosotros. Por un momento me quedé helada, porque no tenía claro si de verdad estaba viendo al maldito Slenderman, pero es que estaba allí. Justo allí. Con la suavidad que caracterizaba al muy borrico, el demonio le agarró por el cuello de lápiz que tenía y empezó a decirle improperios apuntándole con ese revolver que parecían cinco cañones atados juntos. Estaba tan sorprendida y confusa a causa del pitido constante que cuando  el demonio preguntó, le respondía casi sin darme cuenta.

- Nunca fuera de un videojuego Indie. - dije con un tono neutro, mientras miraba al ser con curiosidad.

Pero antes de que pudiéramos reaccionar, se le deshizo entre las manos como si no fuera más que arena negra. Puff. Visto y no visto.

- Vaya, ¿Así que amenazar de buenas a primeras no funciona? ¿Quién iba a imaginarlo? - dije con sarcasmo, negando con la cabeza. Si que debía estar cabreado, como para ponerse tan cerril.

La arena negra metalizada comenzó a subir por las piernas del demonio con un sonido extraño, y no se porqué, al ver como intentaba quitársela de encima me resultó divertido. Por un momento sonreí con cierta sorna, al ver como intentaba quitarse esa cosa, pero a medida que veía como le iba cubriendo del todo, una sensación terrible me recorrió el espinazo recordándome la última vez que había visto algo así. Venom. ¿Y si eso era un simbionte? ¿Y si era algo peor? Mi sonrisa se desvaneció del todo al darme cuenta de que no estaba haciendo nada. ¿A qué esperaba? ¿Es que estaba esperando que sufriera para nada? Me quedé quieta sólo el tiempo que tardó mi cerebro en reaccionar. La perspectiva de que lo había hecho sólo porque él era un demonio, y no me importaba que sufriera me hizo sentir miserable, aunque no sé porqué razón. Corrí con la fuerza de mis pequeñas piernas, mientras escuchaba un gañido de Hellboy y el cuerpo de esa cosa comenzaba a proporcionarle descargas eléctricas.

- ¡ESPERA! ¡NO LE HAGAS DAÑO! - grite acercándome corriendo, angustiada por la situación.

Todo pasó demasiado deprisa como para entenderlo. Una detonación se sucedió en el claro del bosque, cuando Hellboy recibió la primera descarga que hizo que sus músculos se tensaran, y el samaritano se disparó hasta tres veces. La ley de Murphy tiene mucho sentido del humor. Un calibre como ese era capaz de volarte la cabeza hasta convertirla en pulpa. En ese aspecto tuve suerte.

Cuando abrí mis ojos empapados en lágrimas estaba tendida sobre el suelo boca arriba, temblando, y con los pantalones empapados por haberme meado encima. Todos los sonidos se volvieron como un eco de fondo, sólo podía ver una cúpula oscura sobre mi. Sentí un frío y un dolor como no lo había sentido en mi vida. Solo podía jadear pero no me llegaba el aire, respirar era un suplicio, y me pincharon los pulmones al hacerlo mientras las lágrimas se deslizaban por mis mejillas empapándome, dejando surcos plagados de arena. Mis exhalaciones silbaban a causa de que no podía resistir el dolor. Con una mano temblorosa intenté acariciar mi muslo, empapándome la mano de sangre caliente al dar con un amasijo de carne abierta. Mis gemidos se convirtieron en un grito de muerte que se oyó por encima de ninguna otra cosa.

Me moría. Me iba a morir.

Apreté la otra mano con fuerza y cerré los ojos, buscándole. Normalmente ya habría salido sin necesidad de hacerlo. Por la noche, y de manera casi automática, cuando recibía alguna herida reaccionaba. ¿Porqué tardaba tanto?

Cada segundo se me estaba haciendo una eternidad, y notaba que me estaba empezando a marear aún mas. Tuve náuseas, pero creo que el dolor no me dejó tener fuerzas para vomitar. Sólo lloraba y lloraba, con un tono desconsolado de niña pequeña. ¿Dónde estás? ¿Porqué no vienes? Mis ojos se perdieron sobre la cúpula, aterrada por un sólo pensamiento. No aparecía. ¿Y si no lo hacía?. A lo mejor había pasado algo. A lo mejor esas balas llevaban algo que no le dejaba salir. ¿y si era así?

Eso sería todo.

Cerré los ojos otra vez, buscándole desesperada dentro de mí. Por favor. Aparece. Una nada negra se posó sobre mi visión, como si me quedara ciega por un momento. Noté como una ira intensa me hacía presa, por un instante, plagado de cólera infinita. No te atrevas a hacerme esto ahora. No me dejes morir así. No tienes ningún derecho.

Una luz roja se encendió dentro de esa bruma negra, mientras perdía fuerza en las manos. Al abrir sus ojos, su cráneo de hueso blanco me estaba mirando con esa sonrisa burlona. Estaba encima de mi, mirándome, viendo como mis últimas fuerzas me abandonaban. Pero de algún modo y a pesar de la furia, me sentí aliviada de verle allí.

- ¿Dónde estas? ¿Porqué no vienes?- le recriminé, mirando sus cuencas vacías.

- ...- no obtuve respuesta. Sólo se quedó allí, en silencio, mirándome con esa expresión malhumorada.

- Me... me muero. Me estoy muriendo. - le dije, incapaz de comprender porqué no estaba haciendo nada. Porqué estaba allí solo viendo cómo lo hacía, sin ayudarme lo mas mínimo. Esa sensación de impotencia me hizo dibujar un gesto de horror y desprecio.

- ...-- le daba igual. Estaba allí, viéndome morir, y le daba igual. ¿Cómo podía ser así? ¿Cómo podía quedarse de brazos cruzados mientras yo estaba sufriendo?

- ¡ME ESTOY MURIENDO! - le grité sacando fuerzas de todo mi odio y mi rabia, mirándole con recriminación, culpándolo directamente de que estuviera sucediendo. Después de un silencio que se me hizo eterno, por fin le vi abrir la mandíbula.

- ¿Y qué? - su respuesta me cortó la respiración. Mirándolo mientras me temblaba el labio inferior, y me quedaba en blanco, entendí demasiadas cosas a la vez. Entendí que eso era algo totalmente humano, a lo que yo le tenía un miedo atroz. No me había dado cuenta hasta entonces, porque siempre había contado con... Me percaté de que ÉL estaba casi tan cansado como yo de aguantar esto. Me hizo comprender que, muy en el fondo, ambos eramos esclavos el uno del otro. Volví a gritar, pero creo que eso solo donde estábamos teniendo esta conversación. Quería patalear todo, quería arrancármelo de dentro y fulminarlo con mis manos, acabar con él hasta que no quedara nada, por haberme hecho eso. Pero la disputa no era con él. Era conmigo. Era por entender todo lo que estaba pasándonos. Convertida en un saco frágil y tembloroso de carne, mientras mi diafragma se volvía loco, y solo me dejaba respirar tan superficialmente que creí que iba a ahogarme.

- No quiero mori-hi-hir.- le imploré entre sollozos, viendo sus cuencas vacías, negando con la cabeza.- Por favor.- me sentí repugnante al verme denigrada a eso. A alguien que tenía que implorar por su vida a algo que odiaba. De tener que darle la razón en que por mucho que lo negara, ella no podía evitar utilizarlo a él. - No quiero morir...- fue lo último que dije, con una mueca llena de miedo.

Una explosión enorme, mucho mas grande que cualquier otra que hubiera tenido un Ghost Rider en su aparición habitual incendió las proximidades del claro, prendiendo los árboles convirtiendo el claro en una tea gigantesca. De pie sobre sus dos piernas, mientras la que había estado afectada se reconstruía poco a poco, a causa de que el disparo poseía magia santa, la criatura les miraba con sus cuencas vacías repletas de un fuego que giraba sobre si mismo, creando torbellinos internos. Su expresión era aterradora hasta límites inimaginables. Sin darles opción, se lanzó a por los otros dos como una bola de demolición, dispuesto a destrozarlos. El espectro estaba fuera de control, a causa de estar alimentado por la fuerza mas destructiva que existía en el mundo. El odio hacia uno mismo.

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MensajeTema: Re: La Leyenda de Slenderman [Warlock, Hellboy]   18th Noviembre 2015, 17:39

El extraño ser se deshizo entre las manos del demonio, quien frunció el ceño mirando, sin entender qué estaba pasando ante él. Se preparó, apretando los dientes y mirando a esa masa uniforme que se acumulaba en el suelo. Había visto demasiadas veces trucos y estratagemas usadas por las criaturas para engañar a sus presas, como disfraces, drogas, venenos o cualquier cosa que sirviese para engatusar a alguna pobre víctima y conseguir lo que necesitasen de ella. Dio un par de pasos hacia atrás, sin dejar de mirar esa sustancia brillante que parecía que tenía miles de pequeños átomos brillantes en su interior. La nieve terminó por ocultar por completo a la extraña criatura y se hizo un silencio de lo más antinatural posible. Hellboy miró a su alrededor con el revolver aún en la mano.

- Esto me huele muy mal...- De repente, aquel horrible y chirriante pitido volvió a taladrarle los oídos, provocando que se tapase las orejas instintivamente. Apretó los dientes y entreabrió un ojo, mirando a su alrededor. Pudo notar una sensación fría subiéndole por las piernas, y cuando miró hacia abajo pudo ver como la arenilla negra se había condensado en forma de líquido, pegándosele a las piernas, escalando lentamente hasta las rodillas. El demonio liberó sus orejas, apretando todavía más el rostro. Agarró aquella extraña forma y tiró de ella, intentando separarla de sus piernas. Pero antes de que pudiese reaccionar, una poderosísima descarga eléctrica le recorrió el cuerpo, tensando su espalda y brazos de golpe. Le pareció oir a la pequeña niña, pero cualquier sonido quedó en nada oculto tras los disparos del enorme revolver del demonio. La descarga le hizo meter un par de tiros inconscientemente. Ahora luchaba por acabar con esa cosa. No le quemaría, ya que era ignífugo, pero una descarga era una descarga. Era incómoda, dolorosa y muy muy molesta. Volvió a intentar separarlo de sus piernas, sin éxito. Esa mierda se le había pegado con una fuerza descomunal.- ¡Tortita! ¡Ayúdame con esta mierda de...!-

Cuando el demonio alzó la cabeza por encima de su hombro, pudo ver a la niña tirada en la nieve con una de sus piernas totalmente destrozada. Un enorme charco de sangre iba apareciendo bajo ella. Estaba inconsciente. De la herida de la pierna una luz verde fosforito iluminaba la herida. Rojo se dio cuenta al instante de la situación. Uno de los disparos que había realizado había alcanzado a la niña. Maldijo por lo bajo e intentó acercarse a ella, sin éxito. Agarró con ambas manos la sustancia oscura y tiró de ella con todas sus fuerzas, estirándola como un chicle gigante, mientras apretaba los dientes y los tendones de su cuello se tensaban como cables de acero. No había manera. Clavó la punta de su revolver en la masa y disparó tres veces. Unos brillos rojizos y naranjas salieron de los puntos donde había alcanzado ese cuerpo, y le pareció que esa masa se quejaba y chillaba, aunque podía ser perfectamente imaginación por el ruido que emitía. Enfundó su arma y alargó la mano hacia la niña, sin poder moverse.

- ¡TORTITA! ¡Tortita, despierta maldita sea! ¡Hijo de puta! ¡Se está muriendo! ¡Suéltame pedazo de mierda!- Comenzó a golpear con una fuerza que habría partido el titanio sin problema la masa oscura que le trepaba por el cuerpo. Los calambrazos cada vez eran peores, obligándole a cerrar los ojos más de una vez, sumido en espasmos. Sus golpes parecían no tener efecto, y miraba a la niña con miedo. Sus balas estaban santificadas, por lo que el Espíritu de la Venganza también habría sufrido el tiro. Eso explicaba por qué no salía y la sanaba. Tenía que curarla, que protegerla. Vale que no era su persona favorita en la lista de Navidad, pero no dejaba de ser una pobre mujer que se vio envuelta en un problema demasiado gordo como para luchar contra él.- ¡Aguanta Tortita! ¡Muy bien hijo de la gran puta! ¡Ahora sí que estoy cabreado!-

Sacó una granada de su cinturón y la dejó caer contra esa masa. Un hueco se abrió dejando que esta cayese al suelo, y el demonio lo tapó con su enorme mano de piedra, apretando con todas sus fuerzas hacia abajo. La granada estalló con una potente explosión que él mismo sintió bajo la palma de su mano. Pudo notar hasta la onda expansiva en sus tobillos, totalmente hundidos en esa mierda. Sin embargo, el ser pareció no inmutarse, o estar demasiado metido en su papel como para dejarse intimidar. Hellbo entonces colocó cuatro grandadas, haciendo exáctamente el mismo proceso. Una nueva explosión, esta vez mucho más fuerte. Pero no fue la única. Detrás de él, una explosión que iluminó todo el bosque repentinamente de color rojo anunció la llegada del Motorista. A decir verdad, esa sería una de las pocas veces en las que se alegraría de ver a la pequeña niña convertirse en el Espectro.

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MensajeTema: Re: La Leyenda de Slenderman [Warlock, Hellboy]   23rd Noviembre 2015, 00:08

Bombas y disparos de gran potencia. Bueno, estaba acostumbrado... No esperaba verlos en un lugar tan apartao, pero quitando la sorpresa, sabía cómo combatirlo. No dejes que te toquen, y si explotan, toca absorber la potencia. Ya la devolvería en algún momento... cuando le fuese útil. Los golpes ya eran más fastidiosos, realmente tenía fuerza esa cosa, y con una forma inestable como la líquida, costaba no sentir el dolor, pero no debía rendirse, si lo hacía, seguramente acabaría d enuevo en un laboratorio, y con ello, su nuevo planeta hogar sería arrasado por un uso indebido del virus T. No, no podía consentirlo...

Entonces, en medio de su reyerta con el monstruo rojo, la niña humana estalló, y reapareció convertida en un ser con una energía increíble. sabía que no era humana, no podía serlo... Ni siquiera Magma poseía tales parámetros. Al verla venir, hizo que unos tentáculos negros saliesen de su ser hacia los árboles, arrancando algunos de ellos para lanzárselos, mientras otros tantos iban a por ella dispuestos a atravesarla o rodearla. Mientras tanto, empezó a envolver al demonio con más tentáculos, como boas constrictor negras e interminables pero cesó con los calambres, pues eran demasiado llamativos. En su lugar, pequeñas cuchillas poblaron la cara interna de los tenáculos, de modo que si intentaba zafarse, el dolor y los daños serían inmensos. Ahora mismo le preocupaba más el enemigo en movimiento...

Malditos demonios, ¿Qué hacían allí?
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MensajeTema: Re: La Leyenda de Slenderman [Warlock, Hellboy]   26th Noviembre 2015, 23:49

Ni todos los tentáculos ni árboles que el polimorfo lanzó tuvieron al fantasma, que los esquivo con una velocidad que era casi imposible de seguir salvo por las dos estelas que dejaba bajo los pies al invocar las cuchillas de fuego. Mientras se acercaba imparable hacia esa cosa, se permitió el lujo de golpear con una fuerza brutal dos de los tentáculos a medida que se acercaban a él para envolverlo, en un frenesí imparable alcanzado por un ansia destructiva muy superior a la que incluso el Demonio atrapado habría visto en su larga vida. En aquel estado de furia ni siquiera fue capaz de analizar al completo según su baremo los pecados cometidos por la criatura alienígena. En un estado más calmado habría sido capaz de percibir los motivos que le habían llevado a sus momentos de destrucción, pero ahora que la ira le había hecho presa allá donde miraba solo veía motivos y motivos por los que vengarse.

Justo antes de llegar, un tentáculo lo lanzó con la fuerza de un látigo de hierro contra un árbol, y su esqueleto se deshizo en esquirlas de hueso ardientes mientras el pino caía en toda su envergadura con un crujido aterrador, los daños sufridos por el esqueleto en llamas casi al instante se regeneraron, permitiéndole volver a la carga. Nunca había disfrutado de una regeneración tan rápida, pero tampoco nunca, en los veinte años que llevaba su poseedora con él, había perdido el control de aquella manera. Lo más aproximado había sido una vez, justo al principio, antes de conocer las verdaderas repercusiones del poder del Ghost Rider.

Por segunda vez, cargó con la criatura. Un tentáculo se estampó directo contra su caja torácica, pero ignorando las costillas que salieron volando, la calavera posó las negras cuencas abisales sobre la masa informe que mantenía capturado a Hellboy. Había luchado en otras ocasiones contra polimorfos, cambiaformas, etc. Sabía que intentar cogerlos casi siempre era un error. Pero a pesar de no tener una forma determinada, casi siempre sentían dolor.

El impacto fue como una bola de demolición. El ghostrider se precipitó contra él a velocidad vertiginosa en una misión absolutamente kamikaze, usando todo su cuerpo para impactar contra la silueta informe dispuesto a atravesarla de parte a parte, lo cual era mas que probable siendo él un sin forma, y preparada para volver a cargar contra el. No usaría el fuego de momento. Su sed de venganza era demasiado tarde como para no disfrutar de ella lenta y dolorosamente.

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MensajeTema: Re: La Leyenda de Slenderman [Warlock, Hellboy]   29th Noviembre 2015, 20:08

La cosa negra envolvía al demonio cada vez más, alcanzando ahora su abdomen y sus brazos. Sintió unos pinchazos por el cuerpo y cuando intentó moverse para liberarse de aquella prisión, el dolor fue como un latigazo que le obligó a cesar sus esfuerzos al instante. Las descargas habían desaparecido, pero en su lugar cientos de pinchos recorrían el interior de los tentáculos, clavándosele en la piel cada vez que se movía para intentar zafarse de él.

- ¡Serás cabronazo!- Dijo mientras tiraba con fuerza de su brazo de piedra. Era el único sitio donde poco le importaba que los pinchos se clavasen. De hecho, en cuanto comenzó a estirar con fuerza de él pudo sentir como las púas comenzaban a sentir una enorme presión entre la superficie de piedra y el propio tentáculo. Tal vez conseguiría partirlos y liberar por lo menos su brazo derecho. Sabía de sobra, por otras veces que se había enfrentado a seres así, que la mejor manera de enfrentarse a ellos eran con golpes fuertes y secos. Castigar esa masa con su puño de piedra era como goplear un trozo de carne con un bate. Era blanda, y estaba convencido de que por los espasmos que pegaba le estaba doliendo. Sin embargo, también pudo sentir la presión de los pinchos a lo largo de su cuerpo a medida que golpeaba a su enemigo. Quería dejarlo totalmente inmóvil, y si seguía clavándole esas espinas lo conseguiría. Hellboy había sobrevivido a heridas muy graves y profundas, a maldiciones y conjuros tan oscuros que la tierra se estremece al oírlos, pero si era posible prefería no rasgarse la carne de arriba a abajo. El dolor era más que molesto, y a saber si esa cosa le pondría algún huevo dentro.

El motorista fue reducido a un montón de huesos y polvo humeante tras el latigazo de la criatura, pero el demonio sabía de sobra que eso no era más que un pequeño contratiempo. Acabar con el Espíritu de la Venganza era prácticamente imposible, al menos en ese mundo. Tan solo seres como Mephisto podrían haber conseguido algo así, y desde luego no pensaba que una masa negra apestosa fuese a ser capaz de hacerlo. Y así, unos segundos después, el esqueleto volvió a arremeter contra su enemigo, siendo atavesado por un nuevo tentáculo, pero sin parecer importarle mucho. Golpeó a la masa con una fuerza tal que habría partido un edificio en dos. El demonio supo que se resintió por el impacto ya que volvió a notar los pinchos en su cuerpo, obligándole a apretar los dientes de dolor. Volvió a arremeter contra él de nuevo, pero algo captó su atención. El motorista estaba totalmente fuera de sí. Nunca había visto comportarse a esa criatura de la forma en que la pequeña Tortita lo hacía. Había conocido a Johny durante muchos años y sabía que cuando estaba cabreao directamente le echaba el fuego purificador o la "mirada de castigo". Pero no sucedió eso. El pequeño esqueleto golpeaba con todas sus fuerzas, casi deleitándose con cada puñetazo, sin parar. No sabía cómo acabaría eso, pero si la masa le seguía apretando con los pinchos iba a tener un problema serio. Y desde luego, el esqueleto estaba como para razonar con él.

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MensajeTema: Re: La Leyenda de Slenderman [Warlock, Hellboy]   5th Diciembre 2015, 04:17

Los primeros golpes de la mano de maza del demonio le pillaron desprevenido, y dolieron. Dolieron intensamente. Puede que como technarch no estuviese dotado de huesos ni órganos vitales, pero su sistema interno trabajaba perfectamente para transmitir dolor, ya que era una forma que la naturaleza había establecido en todos los universos como sistema para prevenirse del mismo. Si aprendías que algo dolía, nunca repetías el error de volver a sufrir ese dolor.

Y ese era el mejor don de Warlock. Aprender deprisa.

Tras la primera acometida del esqueleto, adaptó su torso para volverse líquido al sentir cerca a la criatura en llamas, dejándola pasar a través de sí incansablemente, mientras se ocupaba del demonio prisionero. Harto de sus golpes, apretó con furia los anillos que lo rodeaban, y hundió aún más las cuchillas internas en su carne, pero entonces tuvo una idea mejor...

Volviéndose líquido nuevamente, se escurrió dentro de las heridas del demonio, desapareciendo de la vista del pequeño esqueleto, y de la escena. Por un momento, el silencio les envolvió a todos, y entonces, como si de una película de terror del espacio se tratase, el demonio rojo sintió que algo se movía bajo su piel. Warlock se escurría marcando extrañas formas en el pellejo del monstruo, desplazándose hacia sus extremidades, tratando de tomar el conrol del brazo de piedra. Aquélla cosa era lo suficientemente dura para poder triturar al molesto zombi, y en aquélla posición estratégica, podría engargarse también del demonio parasitado más tarde. Era un plan perfecto.

"Yo ya está harto de vosotros. Yo sólo quería paz, pero Yo no quiere demonios en su refugio, no cerca de los humanos que aquí viven"
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MensajeTema: Re: La Leyenda de Slenderman [Warlock, Hellboy]   12th Diciembre 2015, 02:19

Estaban en verdaderos problemas. No porque Hellboy estuviese siendo parasitado por esa criatura, si no porque el demonio de la venganza no disponía de una conciencia que le manejara. Lo primordial para que su existencia pudiera ser viable fuera del infierno era la necesidad de que una conciencia actuara a través de él, porque si no la había, el jinete no era otra cosa que una esencia de venganza para quien cualquiera podía ser un objetivo. Era una fuerza condensada por la necesidad de resarcirse, y si para buscar eso debía destruir todo a su paso así sería. Con cada persona que le había poseído, había sido de una manera, porque su portador afectaba en su simbiosis su modo de ser. Había Ghost Riders más mortales, otros más retorcidos, muchos que gustaban de torturar a sus víctimas, y otros para quien el trabajo se hacia rápida y limpiamente ejecutando la mirada de castigo sin pararse a pensar si el pecado cometido realmente lo merecía. Pero no había un baremo real mas allá de lo que sus ojos podían hacerle entender, y en este caso, estos habían quedado cegados a causa del descontrol. De la situación extrema que había obligado a vivir a su portador. Un fantasma vengador en pocas ocasiones sometía a su portador a una experiencia tan destructiva como la que él acababa de hacerle pasar a la pequeña niña... y ahora los dos lo estaban pagando.

Vio como se vertía a través de las heridas del demonio. Ni aunque hubiera querido habría podido hacer nada por él. Bastaba con que a la criatura le diera por expandirse para hacer volar a su contenedor en mil pedazos. No fue algo que pareciera perturbar a la calavera, que proyectó una cadena directa de su mano contra el cuerpo rojo, aprisionándolo desde los hombros hasta los pies, rodeándolo. Cuando lo hubo cogido, tiró de él, arrastrándolo, como si no pesara lo mas mínimo. Cuando lo tuvo a su nivel, abrió la boca evidenciando el límite de su mandíbula, y una lengua de fuego ardiente, tan densa que casi parecía magma, se vertió sobre la enorme silueta del demonio. Hubiera deseado disfrutar de los golpes, pero no parecían afectar a la criatura polimórfica, y ya se había cansado de intentar alargarlo. Sólo quería hacérselo pagar.

Los cocinaría, uno dentro de otro, hasta reducirlos a cenizas.

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MensajeTema: Re: La Leyenda de Slenderman [Warlock, Hellboy]   13th Diciembre 2015, 20:58

El demonio siguió tirando hacia fuera con su mano de piedra. La masa era muy resistente, y le estaba costando moverse bien bajo ella. Sin embargo, esta pareció cansarse de los golpes y la presión, y con un fuerte y rápido movimiento clavó todas las espinas en el cuerpo del demonio. Este profirió un desgarrador grito de dolor que se escuchó por todo el bosque, obligándole a ceder momentaneamente la fuerza que estaba usando contra esa criatura. El líquido comenzó a meterse por sus heridas, como agua que se cuela por los resquicios de una mesa de madera. La sangre se mezcló con la tinta negra, y el demonio intentó frenar el avance de la criatura. Notaba como esta se movía bajo su piel, intentando llegar a sus músculos y huesos. Hellboy apretó los dientes, dolorido por la inmensa cantidad de cortes que su cuerpo mostraba. Su respiración era ronca y lenta, intentando pensar qué podía hacer en ese momento. Su mano izquierda se movió ligeramente sin que él la controlase y la bajó con fuerza al suelo de un puñetazo.

- Ah no, ¡eso sí que no!- Luchó contra la criatura que intentaba controlarlo desde dentro. Movió los dedos de la mano de piedra sin ningún esfuerzo, de manera que por fortuna el extraño ser no podía controlarla. Escuchó un sonido metálico tras él y se giró justo para ver como unas cadenas salían volando desde el esqueleto en llamas en su dirección. A pesar de que fue capaz de bloquear unas con la mano de piedra, el ser hizo que su movimiento fuese más torpe de lo que habría sido con total control, de manera que terminó del mismo modo encadenado en piernas y brazos.- ¡Tortita! ¡Estate quieta maldita sea! ¡Intenta controlarme desde dentro! ¡Si me encadenas no...!-

Las palabras del demonio se bloquearon cuando vio como el esqueleto le arrastraba hasta ella y, mientras abría lentamente la boca, unas llamas infernales estaban a punto de salir de allí.

- ¡Ah, joder! ¡Mierda! ¡Lo que me faltaba!- Con un rápido movimiento intentó girar para evitar el golpe de lleno de aquellas llamas purificadoras. Bien era cierto que el demonio era ignífugo, las llamas del Ghost Rider eran un tipo especial gracias al cual era capaz de herir y quemar a criaturas sobrenaturales demoníacas, como él. Con el giro cogió impulso y estiró el brazo todo lo que pudo para golpear a la niña con él y doblarle la cara, evitando así el golpe de nuevo. Podía notar bajo su piel a la criatura moverse, pero sabía que no aguantaría mucho allí. Después de todo, para ese ser sería como estar dentro de una sauna, pero en vez de vapor de agua con nubes de azufre y fuego. Anung Un Rama no dejaba de ser una criatura ancestral infernal, y ese ser parecía metálico. Por muy resistente al calor que fuese aquel era un calor distinto. Era un calor avernal, algo que tan solo los demonios habrían sido capaces de aguantar. Bueno, contaba con eso claro, porque desde luego estaba convencido de que Tortita estaba dispuesta a quemarle vivo si hacía falta, lo cual le habría dejado en una situación extremadamente desagradable. Diez segundos bajo aquel fuego y se acabó Hellboy. Y por mucho que acabase con la otra criatura no tenía ni una gana de morir ese día.

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MensajeTema: Re: La Leyenda de Slenderman [Warlock, Hellboy]   21st Diciembre 2015, 00:25

No podía controlar a aquélla criatura bajo esa temperatura tan extrema... ¿Cómo podía arder más que un Sol? Sin embargo, fue una suerte, ya que les liberó a ambos del ataque de esa otra criatura ardiente. No podría contagiarles con el virus transmodal aunque quisiera, y tampoco podía ejercer control sobre ellos, sólo había podido inmovilizar al grandullón rojo por unos momentos, pero no sabía qué hacer con el pequeño demonio.

Finalmente, se deslizó fuera del cuerpo del ser rojo, en dirección al futuro punto de aterrizaje de la niña en llamas, y la envolvió en una cúpula que volvió dura como el diamante. Tras eso, de la cúpula lanzó sus tentáculos nuevamente a por el ser rojo, mientras emitía la intensa onda sonora que les dejaba desarmados. Si aquéllo no funcionaba, no sabía qué podría hacerlo...
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MensajeTema: Re: La Leyenda de Slenderman [Warlock, Hellboy]   29th Diciembre 2015, 00:43

El metamorfo se movía muy rápido, sin embargo, el Ghost Rider se detuvo en seco, esperándole cuando le vio salir disparado del cuerpo del demonio y cargando contra él de una manera brutal sin importarle el hecho de que estaba lanzándose de nuevo de una forma totalmente temeraria contra él. Aún no estaban seguros de lo que era, pero al fantasma seguía sin importarle lo mas mínimo. Sólo quería destrozarlo por... ¿lo que había hecho?...

Con sus cuencas llenas de un pozo abismal lleno de miserias, observó la nada negra que amenazaba con devorarlo, y quedó cubierto por completo por una extraña cúpula negra con la que se golpeó de lleno. El resultado de ese impacto fue como el de una bala de cañón contra la semiesfera negra, que había adquirido una impactante dureza. Al verse encerrado, iluminado su interior tan sólo por los resquicios de sus propias llamas, el silencio se hizo intenso y apretó los puños con contención. Después, plantó ambas manos sobre la pared curvada y comenzó a apretar. Su fuerza era inmensa, pero en el fondo de su cráneo, su ira empezó a hacer resonar una cuestión mas lejana. Estaba enfadado. Pero porqué. Con quién.

- La niña. - resonó una voz en su pensamiento.

Un grito intenso le llenó la cabeza, rebotándole en el cráneo hasta desearle arrancar los oídos que no tenía. Era como si de un momento a otro se le fuera a romper la fontanela esfenoidal. Desesperado por detener esa especie de vibración se llevó allí los dedos y aplicó presión, pero el dolor no desaparecía. Aquello no hizo si no alimentar más y mas su rabia. El fuego empezó a arremolinarse en torno a él hasta llenar por completo el interior de la cúpula, y entonces, el espectro comenzó a chillar. Cuanto más alto era el grito, más gritaba él. Pero ni con eso fue capaz de acallar la razón que amenazaba con empezar a abrirse paso.

- Estamos aquí por ella. - apretó mas fuerte, intentando acallarlo otra vez, mientras su aliento de fuego se unía a la llamarada interna que se estaba acumulando. - Sálvala. - negó con la cabeza, intentando despejarlo de su mente, intentando relegarla de nuevo a la nada. - Salva a la niña.- le ordenó.

Con un grito capaz de hacer estremecerse al mismísimo Lucifer, apretó los puños y comenzó a descargar puñetazos sobre la cubierta negra, dispuesto a destrozarse los huesos si era necesario, con tal de salir de allí. No tenía que matar a la criatura. No hasta cumplir su misión.

- ¡LA NIÑA!- sus palabras eran directas, pero el tono era ronco como grava cayendo al agujero mas abisal del infierno. - ¡DEVUELVEMELA!- bramó el espectro, golpeando con su aliento de fuego la superficie. - ¿QUE HAS HECHO CON ELLA, ENGENDRO?- aquel sonido amenazaba con desencajarle cada hueso del cuerpo, pero no iba a parar.

No podía parar.

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MensajeTema: Re: La Leyenda de Slenderman [Warlock, Hellboy]   29th Diciembre 2015, 22:32

El demonio tuvo que esforzarse en evitar las llamas de la chica un par de veces más, una de las cuales le pasó rozando prácticamente el hombro derecho, dejando una marca negra en su gabardina. Hellboy apretó los dientes con furia. Otra de sus piezas favoritas echada a perder. Maldita sea. El ser se movió en su interior una última vez antes de salir de su interior por fin. Rojo cayó al suelo, apoyándose sobre la mano de piedra mientras los cortes terminaban de cerrarse lentamente. Había perdido bastante sangre y la sensación de tener algo dentro de su cuerpo no era para nada agradable. El momento de paz no duró mucho ya que el ser envolvió a la pequeña en una bola negra y lanzó varios tentáculos en dirección al demonio. Con un rápido movimiento los esquivó rodando horizontalmente. Fueron como latigazos que le buscaban. Se levantó y agarró las largas tiras negras con el brazo de piedra, desenfundando su revolver y apuntando a la bola.

- Muy bien tío listo, ya me has cabreado de lo lindo. Se acabó el juego. Estamos muy cansados de toda esta mierda así que voy a contar hasta tres antes de disparar contra ti, ¿ha quedado claro?- Esta vez tenían pillado al ser. La pequeña estaba dentro de la bola, y aunque le preocupaba que estuviese bien, algo le decía que no podría acabar con ella. Lo malo que tenían los demonios era que a la hora de morir o ser destruídos tenían un aguante muy superior al de cualquier otra criatura existente, y el motorista fantasma era un claro ejemplo de alguien que no lo vas a matar ni a tiros. Era posiblemente el ser más resistente que el demonio hubiese visto en su vida, y sabía que un poco de presión no iba a ser suficiente. Además, si se le ocurría la brillante idea al ser de apretar al pequeño esqueleto esta empujaría hacia fuera las paredes y dudaba que tuviese más fuerza que ella. Aunque a saber. A él le había causado problemas cuando le cogió los brazos. Escuchó los gritos provenientes de su interior y gruñó, tirando con fuerza de los tentáculos para evitar que el ser escapase o que le intentase poseer de nuevo.

Apuntó con cuidado la bola, cerciorándose de que la tenía a tiro. Su puntería era mala, pero intentó recordar los consejos de la vaquera a la hora de disparar contra un objetivo. "Blanco pequeño, error pequeño". Se imaginó un pequeño punto rojo en mitad del ser y se concentró en él. La criatura no hizo ningún amago de soltar a la pequeña y Hellboy había perdido la poca paciencia que tenía. Apretó los dientes y resopló.

- Uno... Dos...-

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MensajeTema: Re: La Leyenda de Slenderman [Warlock, Hellboy]   3rd Enero 2016, 03:35

Sentía arder su interior... Ese maldito demonio pequeño estaba de nuevo lanzando ese fuego que tanto temió el ser rojo cuando lo poseyó, y por otro lado, estaba él, estirando de sus tentáculos. El zumbido parecía no tener efecto ya a esas alturas, pero si no hac´`ia algo, sería carbonizado, y tal como decía el pequeño demonio... tenía una niña que no podía abandonar a su suerte.

Tomando una decisión drástica, encogió la cúpula aplastando al demonio minúsculo y su fuego para mitigar su poder, y al poco, estiró él mismo de los tentáculos que sujetaba el ser rojo, encogiéndolos con tal velocidad, que la cúpula encogida golpeó su cuerpo como una bala de cañón. Tras el impacto, se deshizo liberando los restos del esqueleto, y moviéndose velozmente lanzando tentáculos afilados como lanzas contra el demonio rojo, preso de la ira. Si no conseguía abatirlos, huiría. Ya se cansarían de perseguirle, y se lo contrario, seguro que alguien vendría a por ellos si seguían armando ruido, pero no podía caer, no debía caer.
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