Los Universos de DC y Marvel se han unido en uno solo. ¿Qué ha sucedido? ¿Quién está detrás de todo? Y, lo que es más importante, ¿cómo reaccionarán héroes y villanos de los distintos mundos al encontrarse cara a cara...?
 
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 Cave canem. (Garm)

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Raden
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MensajeTema: Cave canem. (Garm)    8th Septiembre 2015, 23:27

Selva Negra, Alemania. Tarde.

-¿Me puedes recordar por qué estamos haciendo esto?-La muchacha no dejó lo que estaba haciendo para responderle. Pronto anochecería, y no convenía que las cosas que deambulaban por el bosque los encontraran. No por que Raden no pudiera con todos los raritos cazadores de monstruos ni mucho menos, sino por el hecho de que eso haría mucho ruido, y no querían llamar la atención. Ya había mucha gente preguntándose qué demonios pasaba con las presas de la región, que desaparecían como por arte de magia. Por suerte, los midgardianos de la zona eran tan cortos de entendederas como sus homólogos de cualquier otra parte del mundo, y se sentían mucho mejor pensando que los ciervos, los conejos, los jabalíes  y los venados se habían puesto de acuerdo para emigrar a la vez. Junto con alguna que otra oveja y un toro, que él recordara. Anda que...

-Fácil. En los pueblos más cercanos y en la ciudad han desaparecido ya mas de una docena de niños. La gente empieza a sospechar, porque, gracias a tu glotonería, han desaparecido también la mitad de la fauna del bosque y algo de ganado. Así que han juntado piezas, y han creído que hay un espíritu maligno o un asesino en serie o un duende del bosque en el castillo abandonado. Hay versiones para todos los gustos. Y la idea es reclutar cazadores de monstruos y gente de televisión para acabar con él, entrando por la fuerza en nuestro humilde hogar y todo eso.-Finalmente, se levantó y se limpió la sangre de los guantes con un trapo.-Todo eso me parece muy bien, pero ¿es necesario todo esto?-Miró con asco el cuerpo de la sierpe que reposaba en la hierba, profundamente dormido. Su aspecto de serpiente estaba reforzado por el bulto en su abdomen, como cuando una anaconda ha comido algo muy grande. Resultaba... Grotesco. Si, quzás esa era la palabra.

Llevaban todo el día y parte del anterior preparando aquello, había que mantener a la gente alejada de sus asuntos a toda costa. Primero, habían buscado a algo a lo que echarle las culpas: Esa noche, habían pillado in fraganti en el lago al dragón. Les podía valer. Puede que fuera la criatura que los habitantes de esa zona buscaban, quizás no. Pero si seguían los ataques después de aquello, seguramente buscarían otra explicación a tanto niño muerto, más allá de alguna razón mágica. Así que no tendrían motivos para examinar el castillo. Y si la cosa paraba... Pues bueno, ya está. Esa mañana, Dalae había seguido su rastro, y se las había arreglado para sedarlo. Entretanto, Raden había ido a buscar una vaca bien grande, la había cazado y la había llevado hasta el lugar donde iba a tener lugar el teatro. Por supuesto, la guarida del dragón estaba muy escondida como para que los midgardianos la encontraran, así que lo habían depositado en un claro del bosque. Si llegan a querer hacerlo más visible, lo tendrían que haber señalizado con carteles. Así pues, estaba la bestia dormida, con los restos de su última presa al lado, delante de sus narices... El secretismo de la Base estaba a salvo. Mañana por la mañana, todos los periódicos hablarían de ello, ya nadie saldría a investigar y colorín colorado, este cuento se ha acabado.

-Por si acaso. Y seguro que tú has comido cosas más asquerosas.-Con una enorme sonrisa irónica, Dalae se internó en la vegetación, acompañada de Raden.-Pues lamento decirte que soy muy cuidadoso. Nunca he comido nada tan feo como esa sierpe.-Aceleraron el paso. Por alguna extraña razón, los humanos encontraban excitante salir a cazar seres sobrenaturales de noche, y el sol ya se estaba poniendo por el horizonte. No tardaron mucho en llegar al castillo, donde todo el mundo estaba haciendo sus cosas.

...

Horas más tarde, Dalae y el resto se fueron a dormir, cada uno a su habitación. Raden solía pasar la noche en el cuarto de su portadora, o en el bosque, aunque esa no era una noche de esas. Realmente, él dormía más por costumbre que por necesidad, así que podía dedicar las noches a cosas más productivas que quedarse quieto. Se levantó de la alfombra que había junto a la cama de la hechicera, se desperezó, y se puso a pensar."-Veamos..."-El único Reino que aún no había pisado era Nflheim. Le apetecía ir allí, a mirar. Y por mucho que se dijera que la curiosidad mató al gato, él no era ningún gato.

Nfleheim. Noche.

Un destello de luz, y el fantasma desapareció de la Tierra y apareció en el País de la Niebla. Estaba en el patio de un castillo semiderruido de piedra gris. Olisqueó un poco el aire, el olor era curioso: A podrido, pero también la humedad de la niebla y algo parecido a cenizas. El paisaje era francamente deprimente, se alegraba de no haber acabado ahí.

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MensajeTema: Re: Cave canem. (Garm)    14th Septiembre 2015, 21:33

Niflheim. Anochecer.



Las orejas de Garm se alzaron, atentas, incluso antes de que los ojos ambarinos de la loba se abrieran. El sonido había sido casi imperceptible; el leve crujir de una rama, seguido del roce de unas pezuñas sobre el suelo, ligeramente amortiguado por el colchón de niebla. El viento helado de Niflheim soplaba en contra de la guardiana, por lo que el olor de la presa aún no podía alcanzar sus fosas nasales. No importaba; el sonido correspondía a una presa grande, lo bastante grande como para interesar a la enorme loba. Y más en un atardecer así, en que se aburría profundamente.

Garm bostezó, mostrando su larga lengua y dejando al descubierto una afilada hilera de dientes blancos. Después se desperezó y se sacudió la escarcha del pelaje, provocando un tintineo de la cadena que ceñía su cuello. Tal vez fuera la pereza que la dominaba tras su larga siesta, pero la loba no tenía excesiva prisa por ponerse en marcha; mientras el viento continuara soplando en aquella dirección, estaba en desventaja para cazar.

La luz del sol (o el brillo mortecino, tragado y difuminado por las brumas, que constituía su equivalente en Niflheim) estaba menguando. El crepúsculo era uno de los momentos del día que más le gustaban a Garm; el suelo adquiría un agradable tono rojizo, e incluso la niebla parecía fundirse en bonitos jirones naranjas. El olor a tierra mojada impregnaba los alrededores de la cueva. No había un momento mejor para correr sobre sus largas patas; otra sombra parda en la caída de la noche.

La loba salió furtivamente de la cueva y, en lugar de cruzar el desfiladero que servía de entrada a Niflheim, trepó ágilmente por una ladera hacia la arboleda vecina. Como había anticipado, el viento cambiaba. La cazadora olisqueó el aire; su próxima presa era un reno adulto; y, a juzgar por los sonidos que hacía al moverse, bastante grande. Garm se relamió. El animal aún estaba lejos, por lo que la loba se permitió una carrera entre los troncos de los árboles, siempre con el viento a favor. Su cadena mágica, en cuyos eslabones aún podían leerse desgastadas runas, la confinaba a Niflheim, al menos hasta el estallido del Ragnarok; pero no limitaba sus movimientos en el País de la Niebla.

Las sombras pasaron lentamente del rojo al azul, y la noche arañó con sus huesudos dedos la tierra de los muertos. Garm avanzó con cuidado entre los matojos, las orejas pegadas al cráneo, las fosas nasales dilatadas. El reno era enorme; sus imponentes astas se movían de un lado al otro mientras volvía la cabeza, inquieto, como si presintiera lo que estaba a punto de ocurrir. La loba se agazapó, sintiendo el tacto de la hierba escarchada en el abdomen. Se acercó lentamente. Pronto olería el miedo del cérvido y, si era lo bastante hábil y rápida, también su sangre. Pero tenía que llevar cuidado; aquellas astas podían dejarla malherida si la alcanzaban.

Garm aguardó el momento oportuno pero, entonces, el viento la traicionó.

Todo sucedió muy rápido. La presa alzó la cabeza, emitiendo un prolongado quejido y alejándose instintivamente del olor de la loba. Garm comprendió que no podía confiar en el sigilo y se lanzó sobre el reno, mientras éste trataba de salir del claro. Sus mandíbulas se cerraron sobre uno de los flancos de la bestia, y un reguero de sangre manchó su hocico, pero el mordisco no era lo bastante profundo. Con una poderosa sacudida de sus patas traseras, la presa se quitó de encima a la loba y emprendió un galope desesperado entre los árboles.

Garm no iba a rendirse. Se incorporó tras caer sobre su costado y reemprendió la persecución, aullando en la noche, como si invocara a una manada que no existía. Se guió por el olor a sudor y sangre caliente, sintiendo la adrenalina que recorría su cuerpo y acallaba el dolor que había empezado en su pata trasera, tras el impacto.

Estaba tan enfebrecida con la cacería que no reparó en el nuevo olor que había en el aire; una presencia desconocida, surgida de la nada.

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MensajeTema: Re: Cave canem. (Garm)    15th Septiembre 2015, 22:16

Al final, se decidió por ir a un bosque cercano. Si a ese conjunto de troncos secos y grises se le podía llamar bosque, claro. Era realmente extraño... Del suelo polvoriento brotaba una hierba rala y amarillenta, que no crujía al pisarla. Sin embargo, por increíble que pudiera parecer, la brisa le trajo un olor muy familiar. Una presa. El rastro, intenso y almizclado, correspondía a un animal grande, de los que era interesante cazar. El animal se encontraba cerca de su posición, y el viento se llevaba el olor del propio Raden lejos. El único problema residía en que el pelaje blanco del lobo no era el mejor camuflaje allí, ni mucho menos. Una dificultad añadida, pensó el fantasma. Cuando finalmente divisó a su presa, se le hizo  la boca agua: Un reno enorme y solitario, pastando con placidez en un claro. Raden lo estaba acechando desde un lugar protegido de su vista, cuando el animal comenzó a moverse, como si hubiera visto algo sospechoso. No podía ser, los ciervos y animales similares veían muy mal con poca luz, y el crepúsculo ya había sumido Nfleheim en la penumbra. Raden se acercó, poco a poco, para atacar por sorpresa. Fue entonces cuando el viento cambió de rumbo, y le trajo el olor de un lobo, que se encontraba justo al otro lado del claro. Algunos metros por delante de él, el reno también lo olió, y se preparó para escapar del depredador que amenazaba su vida. Pero muy tarde.

Un relámpago de color castaño salió de la nada, y se abalanzó sobre la presa por detrás. Pero el reno era fuerte, y coceó al lobo desconocido para quitárselo de encima. Pero no contaba con que ese no era el único carnívoro de la zona. Raden saltó de su escondite, gruñendo, listo para cazar. El lobo castaño se incorporó y comenzó a perseguir al ciervo, que intentaba huir , y el fantasma se unió a la caza. Salieron al galope del bosque, apenas tocando con las patas el suelo duro del yermo en el que ahora se encontraban. El lobo castaño iba por delante, pero estaba herido, así que Raden lo alcanzó rápidamente. Por un precioso instante, el espectro se dió cuenta de cuánto le gustaba ser un animal, ser libre. Y por eso respondió al aullido del otro, componiendo una canción que resonó por todo el Reino de los Muertos.

Podía oír la respiración de su presa, su sangre caliente corriendo bajo su piel, esperando a ser derramada... No se lo pensó mucho, pues ese no era un momento de pensar sino de dejarse llevar por el instinto: Aceleró, y saltó sobre la grupa del reno, tirándolo al suelo y rodando al caer. Sintió el suelo áspero y duro golpeando su costado, pero eso sólo consiguió acelerarlo más. Se levantó rápidamente y sacudió la cabeza para despejarse, justo a tiempo para ver cómo su inesperado amigo volvía a la carga. El reno debía de haberse hecho daño. No hacía intención de continuar la carrera, sino más bien parecía querer defenderse con sus astas, agachando la cabeza y apuntando con ellas a sus perseguidores. Pero no contaba con que los dos atacaran a la vez. Y eso hicieron. Comenzaron a caminar lentamente a su alrededor, acercándose y retrocediendo con rapidez para herirlo sin que pudiera cornearlos. Finalmente, el lobo marrón alcanzó su cuello y lo mordió. Se oyó un último grito del reno, y se desplomó levantando una nube de polvo. Cuando ésta se disipó, pudo observarle mejor: Más bien, observarla. Antes no se había dado cuenta, pero sus rasgos, más finos, la delataban como una loba. Tenía en el cuello una cadena llena de runas, y tanto sus fauces como su pelaje estaban salpicados de sangre aún tibia.

-Buenas noches. Sé que quizás debería haberme presentado antes, pero... Mi nombre es Raden. A vustro servicio.-Hizo una pequeña inclinación de cabeza, como señal de respeto.-¿Con quién tengo el honor?-Se le podían achacar pocos defectos, pero desde luego no la falta de caballerosidad. Y menos con semejante dama.

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MensajeTema: Re: Cave canem. (Garm)    6th Diciembre 2015, 11:57




Garm imprimió más velocidad a sus cuartos traseros, tratando de no perder el rastro del reno. Una breve punzada de dolor le recordó el golpe recibido, pero la ignoró.

Tenía un rival, o un compañero; no estaba segura. El lobo blanco había surgido de la nada, y se movía con el sigilo de un fantasma, los ojos rojos fijos en la presa y las orejas echadas hacia detrás en su carrera. Desprendía un olor particular, uno que Garm no había captado antes. Pronto ganó terreno. ¿Pretendía robarle la caza?

La voz clara del macho se unió al aullido de la loba. Ella ladeó ligeramente la cabeza, estudiándolo con sus ojos ámbar. De modo que estaba de su parte. Eso cambiaba las cosas. Significaba que, al menos para lo que a aquel pobre reno respectaba, eran una manada.

Y como tal actuaron el resto de la persecución, turnándose para asestar un golpe tras otro a la enfebrecida presa. El animal trató de defenderse con su impresionante cornamenta, pero el macho lo hostigó sin descanso, hasta lograr una apertura. A Garm no le pasó por alto que le cedía el golpe final, actuando como cebo para la atención del reno, quien dejó al descubierto su cuello durante unos preciosos instantes.

La loba no ignoró la oferta, y se lanzó inmediatamente a la yugular. Sus poderosas mandíbulas se cerraron sobre piel y carne, seccionando músculo y vasos. La vida del reno empezó a escapar a borbotones por la herida abierta, y el olor a sangre azuzó aún más a Garm. Finalmente, la presa se desplomó, agotada, y la loba se apartó, jadeando, su aliento cálido formando una nubecilla alrededor de su hocico, y su manto castaño cubierto de manchas escarlata.

Miró al macho, quien se había apartado también de la presa, y ahora la miraba directamente. Sus ojos eran del mismo color que la sangre del reno caído, o eso pensó Garm. El lobo blanco hizo una breve inclinación, y entonces empleó la lengua de Asgard.


-Buenas noches. Sé que quizás debería haberme presentado antes, pero... Mi nombre es Raden. A vuestro servicio. ¿Con quién tengo el honor?

A la loba le sorprendió la cortesía con la que se dirigía a ella, después de haberlo visto perseguir y morder a la presa con la furia de una bestia salvaje. Ladeó ligeramente la cabeza, pero no tardó en responder.

- Soy Garm, Guardiana de Niflheim- repuso -No conozco tu olor. ¿Es la primera vez que pisas el Último Reino?

Hizo la pregunta llevada a medias por su curiosidad, a medias por el deber. El lobo había participado en la caza y no se mostraba amenazador, pero aquel era su territorio, y debía estar informada de cualquiera que lo cruzara, y de sus motivos.

- Te agradezco tu ayuda. Era una presa fuerte, y he sido algo descuidada al darle caza.- continuó -Adelante, toma el primer bocado. - ofreció, a continuación. En cualquier caso, ella era la anfitriona, y no hubiera logrado atrapar al reno con tanta facilidad sin la ayuda del macho. Un pedazo de carne aún caliente y palpitante era una excelente muestra de agradecimiento, probablemente mucho mejor que simples palabras.

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MensajeTema: Re: Cave canem. (Garm)    15th Diciembre 2015, 08:08

Así que ella era Garm, la loba que se aseguraba de que ningún muerto escapara de los dominios de Hela. La que debería estar impidiéndole la salida en esos mismos momentos, de no ser por la maldición que le cortaba el paso hacia cualquier reino en el que pudiera descansar en paz. Corría la voz de que era una fiera terrible, capaz de atemorizar a los que ya no tenían que temer a la muerte. -Sí, es la primera, aunque debería haber venido aquí hace mucho tiempo, pero no ha podido ser por razones ajenas a mi voluntad.

Un conjuro lo apartaba de la muerte verdadera, y lo que en principio hubiera parecido un don rápidamente se mostró como la maldición que era. Qerim llevaba milenios vengándose ser él, obligándolo a ser un arma como las que había forjado en vida. Y todo a cambio de una breve vida detalles fama y riqueza, o al menos esos años le parecían breves ahora en comparación con el resto de su existencia. Si por él fuera, llevaría siglos compartiendo páramo con la loba de ojos dorados.

-No hay nada que agradecer. Siempre es un placer ayudar a una dama que lo necesite.-Aún así, le ofreció el primer mordisco, y Raden no se negó. La carne estaba aún caliente manchó aún más ser sangre su pelaje albino, pero no le importó demasiado. Cuando tragó, se apartó ligeramente, para dar espacio a la hembra a su lado. Después de todo, habían cazado juntos esa presa. -Me gustaría saber algunas cosas de este reino, si no te molesta. Es el único que aún no he visitado en mi viaje.

-De ese reino, y de ella. No era fácil encontrar seres de su misma "especie". -¿Puedo quedarme aquí un tiempo? Tendré que ir y venir por una serie de... Obligaciones que tengo que atender en Midgard, pero me gustaría pasar tanto tiempo como pueda aquí si eso es posible. -Y ojalá consiguiera hablar con Hela... Quizás ella fuera capaz de retirar la maldición que pesaba sobre él y sobre el bastón que estaba obligado a habitar. No se había cansado todavía de la no-vida, pero deseaba tener la posibilidad de liberarse si lo necesitaba por fin. Quizás otro se hubiera planteado recuperar su apariencia de gigante, pero ya eran muchos años como lobo, y ese cuerpo había acabado por gustarle. O solía gustarle, salvo cuando cazaba: Ahora más que blanco parecía tener el pelaje rojo, y no sabía si había lagos, ríos o algo similar en el Reino de la Niebla.

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MensajeTema: Re: Cave canem. (Garm)    5th Enero 2016, 13:32



- Sí, es la primera, aunque debería haber venido aquí hace mucho tiempo, pero no ha podido ser por razones ajenas a mi voluntad.

El lobo blanco respondió a la pregunta de Garm, y la guardiana lo miró con renovada atención y, ¿por qué no decirlo? Curiosidad. Si había interpretado correctamente sus palabras, había sido un mortal, destinado a vagar por las llanuras de niebla tras su último aliento. Sin embargo, algo lo apartaba de su destino final. ¿El qué? Pocas cosas había capaces de anular la muerte, pero todas eran poderosas... y antiguas. Incluso los dioses caían, una y otra vez. La propia Garm estaba destinada a bañar sus mandíbulas con sangre de los Aesir en cada Ragnarok.

- Te agradezco tu ayuda. Era una presa fuerte, y he sido algo descuidada al darle caza.

- No hay nada que agradecer. Siempre es un placer ayudar a una dama que lo necesite.

Garm lo observó con sus ojos dorados, sin saber discernir si había algo de sarcasmo al referirse a ella como "dama", o si volvía a ser una muestra de los perfectos modales del macho. Raden se adelantó y tomó el primer bocado, bajo el atento escrutinio de la guardiana. Sin duda, había mucho de lobo en él, pero no había sido lobo siempre, y Garm se descubrió haciendo conjeturas acerca de sus orígenes.

Pero tendría que esperar a que terminaran la cena. Su compañero había dejado un hueco a su lado, y la loba agradeció silenciosamente la invitación al festín.


- Me gustaría saber algunas cosas de este reino, si no te molesta. Es el único que aún no he visitado en mi viaje. ¿Puedo quedarme aquí un tiempo? Tendré que ir y venir por una serie de... Obligaciones que tengo que atender en Midgard, pero me gustaría pasar tanto tiempo como pueda aquí si eso es posible.

Garm escuchó en silencio la petición de Raden, apartando su atención del reno caído.

- El permiso para vagar por este Reino no puedo concedértelo yo. Soy Guardiana, no Monarca. Pero puedo llevarte ante mi Señora, y ella decidirá.

Probablemente, Hela estaría interesada en conocer al alma que habitaba el cuerpo del lobo, especialmente si le había sido arrebatada mediante algún tipo de conjuro o maldición.

- En cuanto a lo que desees saber sobre Niflheim... en eso sí puedo ayudarte. Pertenezco a este lugar, lo he guardado desde el principio de los tiempos, y lo conozco bien. Puedo hablarte de él. - Garm empujó al reno con el hocico, poniéndolo boca arriba para que su carne fuera más accesible para ambos - Y me gustaría que me hablaras de ti. De tu historia. He visto muchos inmortales cruzar estas puertas, pero nunca bajo la forma de un lobo.

Garm se aproximó a él un poco más, despacio, sin ningún aire de amenaza, y olisqueó con suavidad el pelaje del macho, como habrían hecho dos lobos comunes si se hubieran cruzado por primera vez. Pudo percibir, bajo el penetrante olor a sangre de reno, un aroma distinto: el olor a invierno, a tormenta de nieve, a páramo de hielo, a fría soledad. No era el olor de Niflheim, aunque se le pareciera. Era un olor que Garm conocía. El Loki de antaño lo vestía como si fuera un perfume, muy a su pesar.

No era el olor de Midgard, al que Raden había hecho referencia. Era el olor del Reino de Hielo, Jotunheim. ¿Lugar de paso, o lugar de origen? La loba no podía saberlo...

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MensajeTema: Re: Cave canem. (Garm)    14th Enero 2016, 16:32

Quizás sería buena idea hablar con la Diosa de los Muertos, como decía Garm. Si había alguien que supiera sobre el tema, era sin duda la antigua regente del Nfleheim. Y, aunque no lo supiera, quizás pudiera traer el alma de Qerim el Enano, para tener una agradable y nada agresiva charla con él. Puede que pudiera hacerlo entrar en razón... Aunque tendría que ser delicado para no contrariar a Su Majestad. De lo contrario, tendría que volver a Midgard con el rabo entre las piernas, y nunca mejor dicho. Además, se ofreció a hablarle del reino que era su hogar, lo cual Raden agradeció. Después de tantos años, el lobo había adquirido una especie de curiosidad hacia todo lo que se presentara como nuevo a su alrededor. Iba a formular su primera pregunta, cuando notó que Garm se acercaba un poco más a él y lo olía. Se quedó muy quieto, esperando a que acabara: Hacía siglos que no encontraba a nadie de su misma "especie", por así decirlo, pero no necesitó hacer memoria para recordar algo que el instinto me dictaba en esos momentos. Correspondió al gesto de la loba, tal y como había hecho ella. Su olor era la propia esencia de Nfleheim, antigua y solemne, silenciosa pero terrible. La muerte que llega para todos en un momento o el otro... Menos para él.  -En ese caso, Garm, será un placer seguirte hasta el palacio y responder cuanta pregunta desees hacerme. No tengo nada que esconder.-Tenían todo el tiempo del mundo, literalmente, así que se quedaron un rato más, disfrutando de la carne aún caliente del reno. Aprovechando esto, Raden comenzó con sus preguntas. -¿Sabes si hay alguna manera de hablar con las almas?-Se giró hacia su hermosa acompañante, hablando con suavidad. Le resultaba muy agradable volver a estar fuera de Midgard, y se le notaba. Después de Muspelheim, el mundo de los hombres era el reino menos apreciado por el espíritu, y verse libre de ese ambiente lo relajaba mucho. Además, podía actuar con más libertad, en lugar de mantenerse siempre escondido para no llamar la atención. Todo ello contribuía a que estuviera más contento que se costumbre, eso sin mencionar la agradable compañía de la que podía disfrutar en esos momentos.

Cuando acabaron de comer, se encaminaron hacia la fortaleza de Hela. Situada en medio del páramo, destacaba como una montaña surgiendo en medio del mar. Se veía desde ahí, a lo lejos, sumida en una niebla tan blanca como el pelaje del propio Raden. El pelaje oscuro de Garm destacaba sobre el brumoso fondo como si fuera lo único tangible en ese escenario de ensueño.

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MensajeTema: Re: Cave canem. (Garm)    8th Marzo 2016, 19:39



-En ese caso, Garm, será un placer seguirte hasta el palacio y responder cuanta pregunta desees hacerme. No tengo nada que esconder.

La loba inclinó la cabeza, en una suerte de mudo asentimiento. Se pondrían a ello tan pronto como la cena lo permitiera. Sí, definitivamente, había sido una buena caza, y la carne estaba deliciosa, hubiera sido un desperdicio abandonarla sobre la nieve.

-¿Sabes si hay alguna manera de hablar con las almas?

- Las almas tienden a permanecer en silencio, pero todas deben responder ante mi Señora. Y también están obligadas a responder mis preguntas. - Garm dedicó al lobo una mirada de soslayo. En los ojos rojos del macho brillaba una excitación apenas contenida, aunque sus palabras siguieran siendo tan corteses como siempre. A Hela le gustaría. La Diosa sabía apreciar los buenos modales.

Cuando el festín hubo concluido, Raden siguió a Garm por los caminos de niebla que sólo la loba conocía. Los salones de Hela se alzaban en el centro de su Reino, envueltos en un profundo y denso silencio. Desde la distancia tenían un aspecto majestuoso y solemne, encaramados en la bruma como un frío y huraño rey sentado sobre su trono.


- Helheim - anunció la Guardiana.

A medida que se aproximaba a la fortaleza, sin embargo, Raden pudo comprobar que ésta se encontraba parcialmente en ruinas.

- Cuando tembló Yggdrassil, la tierra se resquebrajó y los cielos se abrieron - dijo Garm, como si hubiera leído sus pensamientos - Mi Señora valora poco las apariencias. Ha invertido su poder en restaurar el corazón del Reino, sin despilfarrarlo en renovar su carcasa. - la loba alzó los ojos miel hacia el castillo - Me recuerda a los huesos del reno, sobresaliendo de entre la nieve.

Sin más comentarios, la hembra recorrió el tramo que aún los separaba del edificio y, deslizándose como una sombra parda, guió a Raden hasta la presencia de la Reina.

Hela se sentaba sobre un trono de hueso, minuciosamente tallado con escenas que hablaban de los Nueve Reinos y de Yggdrassil, el Árbol del Universo. La Diosa de los Muertos vestía una túnica verde, y los largos cabellos negros se derramaban sobre sus hombros como una segunda prenda. Presidiendo su rostro, los ojos relucían con una luz verde que parecía emanar de las profundidades de su alma.

Garm agachó la cabeza frente al trono, y Hela tendió una mano, acariciando con inesperada delicadeza a la Guardiana. La loba se tumbó entonces a sus pies, devolviendo la mirada de sus ojos amarillos al macho blanco que había venido con ella.


- Bienvenido, Raden de Jotunheim - la voz de la diosa estaba desprovista de cualquier emoción, pero sus ojos escrutaban al lobo con intensidad - Has hecho un largo viaje para llegar hasta aquí. Dime, ¿qué buscas en la Tierra de los Muertos...?

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MensajeTema: Re: Cave canem. (Garm)    12th Abril 2016, 00:18

Raden no tenía ningún problema en hablar con la Reina de los Muertos si con ello conseguía saber algo más. Quienes lleva tiempo tratando con los seres más antiguos descubren que estos aprecian, ante todo, el saber. Conforme pasan los años, estas criaturas descubren que es más valioso que la vida de los hombres que se marchitan en un parpadeo, y que el oro que se pierde en el seno de la tierra para ser olvidado. Pero el conocimiento... La verdad sobre el mundo, eso no es algo que las mareas del tiempo puedan llevarse con facilidad. Siempre hay alguien, en algún lugar, que recuerda ese fragmento del relato que rige los mundos. Aunque su cuerpo haya perecido y su voz de haya apagado, la memoria permanece intacta. Y eso era lo que Raden buscaba en el Reino de Niebla, en aquel palacio herido por la Colisión. El castillo negro de Hela se encontraba al borde de la ruina, pero aún así conservaba la fuerza de siempre. Cuando escuchó la comparación con el cadáver del reno, entrecerró los ojos, fijándose en cada detalle. -Pero nuestra presa no volverá a alzarse, y este palacio quizás sí.-Quizás. Nunca se sabía que depararía el futuro. Y después de todo, no sería la primera vez que ocurrieran cambios importantes en el mapa de los Diez... O Nueve Reinos. Que uno no fuera capaz de recuperarse de aquello era algo perfectamente plausible, como se espera que algunos cachorros de una camada no puedan sobrevivir a los primeros días de vida. Siguió los pasos de la hembra, tan silencioso como ella a través de los corredores que conducían al salón del trono en el que la reina Hela aguardaba sentada en su sitial de hueso. Raden hizo una reverencia a la vez que su acompañante, quien se situó junto a su ama. El espectro esperó pacientemente a que la mujer de cabellos negros preguntara como muestra de respeto. Dedicando una última mirada a la loba, comenzó su relato.

-Es un honor, Majestad...-Raden siempre era educado. Siempre. Pero había tratado lo suficiente con la realeza como para saber que el mayor de los respetos podía resultar poco en según qué ocasiones. -Busco un alma que se encuentra en estos dominios. En vida, era conocida como Qerim, el Enano. Deseo que retire la maldición que me impide abandonar el mundo de los vivos.

Había calma en su voz, aunque también un ligero toque de esperanza solo perceptible por quien comprende bien la naturaleza de la muerte y los muertos. El deseo de morir, de cerrar los ojos para siempre y descansar. Ese deseo que sólo cruza la mente de los locos, los desesperados y los antiguos.

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Alias: Hela
Nombre real: Leah
Universo: Marvel

MensajeTema: Re: Cave canem. (Garm)    14th Febrero 2017, 10:00



-Pero nuestra presa no volverá a alzarse, y este palacio quizás sí.

- Las raíces de Yggdrassil son profundas. - se limitó a asentir su compañera.

Hela deslizó sus níveos dedos sobre la crin de Garm mientras escuchaba al lobo espectral.

-Es un honor, Majestad... Busco un alma que se encuentra en estos dominios. En vida, era conocida como Qerim, el Enano. Deseo que retire la maldición que me impide abandonar el mundo de los vivos.

La postura de la diosa mudó ligeramente, indicando que ahora lo escuchaba con genuino interés, aunque la emoción nunca llegó a sus ojos vacíos.

- No eres el primero que desciende a mi Reino anhelando un reencuentro - dijo, despacio - Hijos en busca de sus padres. Padres buscando a sus retoños. Amantes separados antes de tiempo. Enemigos eternos cuyo odio no se ha extinguido, pese a la muerte del otro.

El viento helado de Nifflheim revolvió los cabellos de la Señora de los Muertos, dibujando en el aire una compleja telaraña de hilos azabache.

- No siempre fuiste un lobo... - prosiguió, su brillante mirada fija en los ojos de Raden, como si fuera capaz de adentrarse en sus más profundos secretos - Puedo traer a Qerim ante ti, quizá. Pero su maldición... La lanzó cuando aún no respondía ante mí. Los muertos no pueden deshacer lo que hicieron en vida.

Hela susurró algo al oído de Garm y ésta se levantó, obediente, desapareciendo tras las sombras del trono.

- Mandaré llamar a tu captor. Y, cuando hayas hablado con él... tal vez tenga una oferta mejor para ti.

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