Los Universos de DC y Marvel se han unido en uno solo. ¿Qué ha sucedido? ¿Quién está detrás de todo? Y, lo que es más importante, ¿cómo reaccionarán héroes y villanos de los distintos mundos al encontrarse cara a cara...?
 
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 El fin de un imperio [Marvel, Pre-Omega, Abyss Knights]

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Lord Rick

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MensajeTema: El fin de un imperio [Marvel, Pre-Omega, Abyss Knights]   27th Abril 2014, 01:04

La misión transcurría sin incidentes, la recuperación de Tom y los misteriosos ataques estaban cubiertos.  La posibilidad de que perdieran teniendo a Positron de fuerza de ataque, a Rainbow lanzando salvas y evitando ataques, a Paradox dando órdenes y a Leo preparado para entrar en acción era mínima.
   Alcé mi copa, abrí el periódico y me dispuse a relajarme antes de recibir la llamada, para felicitarlos. La música me envolvía como una cálida manta, una ópera, Flower Duet de Lakme, todo un clásico.
  El primer atacante cayó dos disparos después, su entrada a través de la ventana, aunque espectacular fue demasiado ruidosa. Las dos rodillas fueron atravesadas por certeros disparos de mi 9mm, a los siguientes les pude dar antes de que entraran en el salón de la mansión cuando aun se deslizaban en las cuerdas ahora rotas por sendos disparos. No se había derramado nada de mi copa, ni se había manchado el periódico, ni siquiera cuando le lancé un zapato a la granada que cayó inofensiva por la ventana, rompiendo parte de la hermosa cristalería.
  Cuando cambió la música sin embargo, me alerté. El que estaba haciendo esto no era un novato.

-En efecto, no lo soy –escuché desde la puerta con voz sibilante- Tanith está vigilada y al más mínimo movimiento morirá.

Me moví rápidamente para disparar a aquel que se me enfrentaba, pero este haciendo alarde de algún poder o capacidad sobrehumana, ya estaba sentado en el sillón de enfrente.
  La capucha negra solo dejaba entrever una sonrisa metálica en una cara abotargada, las ropas de color oscuro apenas producían sombras en contraste con la chimenea, sus manos enguantadas temblaban de emoción contenida por tenerme delante, solo podía tratarse de “él”.

-Pensé que había terminado contigo en Auschwitz, Zenn. Ya sabes que es del todo imposible terminar con mi existencia, puedo saltar a otro contenedor si así lo veo necesario.

La risa aguda, casi inhumana ni siquiera pareció proceder de su garganta cuando levantó aquella espada antigua, aquel armatoste metálico del siglo XII llamado “Zweihander”, sin apenas esfuerzo.

-No hay nadie en los alrededores –dijo cuando comenzó a sonar la 9ª sinfonía, su cuarto movimiento, en el gramófono. No podrás reencarnarte, tendrás que quedarte atrapado en mi, un ser sin alma, para el resto de tus días.


-Déjame al menos redactar una carta a mis hijos.

-Procede, te debo mucho Lord Rick.

Escribí una nota corta que decía así:

“Siento no poder estar con vosotros, el enemigo se llama Zenn, y es una creación de la última gran guerra.
Tom sigue entrenando y siendo como eres, la juventud es corta, disfrútala todo lo que puedas. Y recuerda que un tiro preciso es mejor que mil disparos.
Leo, el más callado de mis niños. Tu corazón te permite ir más allá de tu poder, no caigas en la venganza vana, persigue la justicia.
Planaria, llega más allá de lo que nadie ha ido, recuerda que la electricidad es energía y esta no se crea ni se destruye, sé como ella, transformate y hazme sentir orgulloso.
Tanith, siempre estaré a tu lado cuando me necesites. Confía en tus hermanos y guíalos contra el mal que se alzará
Os quiere.
    Lord Rick Ravenhorst.
PD: George tiene instrucciones para que lo heredéis todo, y podáis hacer uso de mi fortuna y posesiones.”


-¿Listo Lord Rick? Nunca he sabido lo que se siente al matar a un Lord –dijo Mr. Zenn.

-Puede haber muchos que se atribuyan ese título, pero pocos de verdad lo merecen. Esta será la única vez que realmente mates uno, Zenn.

-Siempre tan sagaz

La espada tocó con su frio metal mi cuello, y lo siguiente que sentí es que volaba por el aire sin dirección aparente. Pasé un rato, antes de desvanecerme en el que para mi alivio escuché un:

-Dejad en paz a los muchachos. Lord Rick ha sido mi enemigo durante muchos años, lo mínimo que le debo, es respeto –dijo el encapuchado cerrándole los ojos a mi cabeza y colocando las dos monedas en mis ojos para el barquero.


Acto seguido me alejé Dios sabe si hacia un lugar mejor, dejando atrás la mansión que ardía contra el cielo nocturno.
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Tanith Blackwood
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MensajeTema: Re: El fin de un imperio [Marvel, Pre-Omega, Abyss Knights]   12th Mayo 2014, 17:51

El aeropuerto estaba a rebosar cuando llegué. Pisar tierra nunca me había hecho tan feliz,  y no digamos ya estar en un edificio mucho más amplio que el cuchitril de avión comercial que podía con mis nervios. Mi viaje a África no había sido tan infructuoso como pensé en un primer momento, y por las caras risueñas del resto del grupo que esperaban en los bancos de la terminal, ellos también habían aprovechado sus vacaciones. George y Leo habían acudido a recogernos. Los Abyss Knights estaban juntos de nuevo, y estaba deseando ver a Lord Rick para hablarle de mi nueva adquisición y advertirle sobre las personas que había conocido.

George había cogido uno de los coches de Lord Rick para llevarnos hasta la mansión. Pensando en mí había elegido uno cuyo interior era bastante amplio. Leo, tan callado como siempre, dejó claro que no tenía novedades que contar a no ser que supiéramos que tipo de experimentos llevaba a cabo en su laboratorio. Tom, cargado de bolsas, recuerdos, souvernis y demás, parloteaba sin parar, le escuchásemos o no. Planaria, mucho más discreto, se sentó a mi lado y, en un tono más moderado, me contó con pelos y señales lo que había hecho en Nueva York. Incluso me dejó caer que había conocido a alguien. No pude evitar alzar una ceja ante eso último, y Pilas se apresuró a corregirse, colorado como un tomate. Que si mutantes que podían ayudarnos, que quería extender nuestros contactos más allá del charco y él se ofrecía voluntario…

El ambiente festivo del coche se mantuvo durante todo el viaje, incluso cuando Tom se durmió, presa del cansancio de tantas emociones. Pero su sueño acabó pronto, cuando nuestro vehículo se vió asaltado repentinamente por una furgoneta negra que, tras chocar de canto contra nosotros, se dio a la fuga. El golpe fue fuerte y no lo vimos venir. Sin embargo, en cuanto la cinética empezó a hacer efecto, Planaria me sujetó y Leo hizo lo propio con Tom. Acabamos varados en la cuneta, en una carretera solitaria a aquellas horas de la noche, aún a kilómetros de nuestro destino. La habilidad de George con el volante era prodigiosa, de lo contrario el accidente podría haber sido mucho peor.

- ¿Estáis bien?  -preguntó el mayordomo -¿Algún herido?

Todos dimos parte de nuestro estado. Sólo había sido un susto. ¿Pero…

- ¿… de dónde salió ese tío? –Leo estaba indignado y dijo en voz alta lo que todos pensábamos.

- Iré a comprobar los daños.

George se bajó del coche y todos aprovechamos para hacer lo mismo. Yo porque me sentía especialmente insegura dentro de aquella caja con ruedas. El resto, porque aún tenían el susto en el cuerpo y permanecer en grupo nos aliviaba. No me había dado cuenta de hasta que punto llegaba aquel efecto hasta que no pise África. Planaria se llevó las manos a los riñones, arqueándose hacia atrás hasta provocar un desagradable crujido de espalda:

- ¡Ay, señor! ¡Ya echaba de menos la conducción en Europa…! –y se fue a ayudar a George a examinar el coche.

Yo estaba más ocupada pensando en quién conducía una furgoneta negra a aquellas horas tan intempestivas en aquel lugar. Miré a ambos lados de la carretera, iluminados por los faros del coche. Vacía, desolada. La gente prefería usar las nuevas carreteras construidas hacía relativamente poco y cuyo trazado hacían más cómodo y rápido el viaje que aquellas perdidas de la mano de dios que se internaban en bosques y campo, que rodeaban en lugar de atajar. Nos separaban kilómetros de la población más cercana, demasiados para que fuera algún vecino. Con la mosca detrás de la oreja y perdida en mis pensamientos, miraba sin ver hacia la dirección donde aguardaba nuestro hogar. Fue Leo quién me despertó de mi ensimismamiento, poniéndome la mano en el hombro y señalando al cielo:

- ¿Has visto eso?

Una gran columna de humo emergía en la distancia. Manaba a borbotones, bien alimentada. No era una quema de rastrojos, no estábamos en la época. Su negrura resaltaba por encima del cielo nocturno, limpio y bien iluminado por estrellas y luna.

- ¡Ahí se está quemando algo! –chilló Tom, ya totalmente despierto.

 Tragué saliva.

- ¿Por ahí no es donde está…

- …la base? –terminó Planaria por mí, reuniéndose con nosotros y usando las manos de visera.

El presentimiento de que algo iba mal se apoderó de todos nosotros. George arrancó el coche, y sin mediar palabra, partimos en dirección a la mansión, usando como guía aquella humareda. El terreno ascendía un pequeño tramo justo antes de que la mansión apareciera ante nuestros ojos, dueña de todo el paisaje. La subida se nos hizo eterna, porque la nube de humo se hacía cada vez más espesa, cada vez más cercana…

Nuestros peores temores se confirmaron cuando llegamos a la cima. Volutas de ceniza se dejaban llevar por el viento y se colaban por los cristales de las ventanillas acompañadas por el olor a quemado. El fuego crepitaba coronándose amo y señor de los restos de la mansión, que ardía iluminando todo el paraje con luces escalofriantes. Tom emitió un chillidito. El resto de los ocupantes del vehículo estábamos blancos como la nieve, paralizados.

Milord.

Recuperé el control sobre mí misma con un solo pensamiento, con una sola imagen. Éramos los únicos que estábamos delante de aquel espectáculo.

- George, acércanos a una distancia segura, por favor. Tom, usa tu móvil y llama a emergencias –Tom ya estaba marcando, con las manos temblorosas –Planaria, tu…

Su asiento estaba vacío. La puerta, abierta. Leo señaló hacia el frente, donde la figura de Planaria recortada contra la oscuridad corría colina abajo siguiendo la carretera. George nos llevó con él, acercándonos cuanto pudo al incendio. No había terminado de parar el coche cuando salí de un salto. Tom se quedó dentro intentando hacerse entender por encima de la histeria al servicio de emergencias, George salió e hizo el amago de entrar en la casa, pero Leo le detuvo.

- Déjenos a nosotros, George –fue lo único que dijo. Leo siempre había demostrado tener una calma y serenidad apabullante incluso en las situaciones más difíciles, contagiosa en ocasiones. George, impotente, obedeció.

Al contrario que Leo, Planaria era puro nervio, pura acción. Quería entrar, aunque le fuera la vida en ello. Recibiera o no la orden. Tragué saliva y evalué la situación. No podía dejarle ir solo.

- Leo, Pilas, vamos a entrar –una lengua de fuego emergió de una de las ventanas y tiró de una cornisa, que cayó al suelo ruidosamente, advirtiéndonos del peligro -. Apagaré lo que pueda. Cabe la posibilidad de que… -no era capaz de decirlo en voz alta. Tenía la sensación de que si lo decía, se cumpliría.

- Lord Rick estaba ahí cuando me marché –nos informó George con un hilo de voz.

No hacía falta decir más. Reuní todas las fuerzas que me quedaban tras el viaje para invocar:

- ¡Virtue!

Spoiler:
 

 El corazón del ángel translucido latía a la par que el mío, dando la sensación de que se le iba a salir en cualquier momento. El calor era casi insoportable conforme más nos acercábamos a la casa en llamas. Virtue empezó a canalizar sus energías creando orbes hechos de agua que flotaban en el aire y ante cuyo contacto se apagaban las llamas que se atrevían a salirnos al paso. A mi señal, entramos.

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Planaria Glámez
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MensajeTema: Re: El fin de un imperio [Marvel, Pre-Omega, Abyss Knights]   12th Mayo 2014, 23:59

En cuanto ví que era la mansión lo que producía aquella gigantesca humareda salí del coche como alma que lleva el diablo. Era nuestra casa, donde habíamos pasado toda clase de aventuras y desventuras. Y allí estaba, como una gigantesca pira funeraria, llenando el cielo con una enorme columna oscura como el carbón. El olor a quemado se podía sentir a la legua. Que espectáculo tan horrible.

A los pocos segundos estaba en la verja del jardín la cual salté sin mucha dificultad. Generalmente estaba electrificada, pero eso a mí no me afectaba. Rompí el candado con una poderosísima descarga y abrí las enormes puertas. Leo, George y Tanith corrían hacia mí. Las enormes llamas me golpeaban con fuertes olas de calor. Pasé mi brazo izquierdo por encima de mi cabeza y estiré el derecho formando un escudo eléctrico. Este podía protegerme de las llamas y el hollín que flotaba y se metía en los ojos. Debía tener mucho cuidado. La estructura podía ceder en cualquier momento si golpeaba alguna viga o puerta con demasiada fuerza. Esperé a que mis compañeros me hubiesen alcanzado.

- Leo, Pilas, vamos a entrar. Apagaré lo que pueda. Cabe la posibilidad de que… - Tanith estaba al lado de Leo, justo detrás de mí.

- Lord Rick estaba ahí cuando me marché – George lo dijo con una voz quebrada, asustada. Tanith gritó invocando a una de sus criaturas la cual empezó a apagar el fuego con grandes orbes de agua. El fuego desaparecía con un fuerte siseo y un humo blanco emanaba de lo que fuese una gran llama.

No hacía falta decir más. Reuní todas las fuerzas que me quedaban tras el viaje para invocar:

- ¡Virtue!

Con las palabras de George me lancé al interior de la mansión. No podía ser, era imposible... Lord Rick, ¿muerto? ¿El gran "Doc"? No, tenía que haberse salvado o haber huído, no podía ser que estuviese muerto. No quería ni pensar en esa posibilidad. El interior de la casa era como un horno. Las llamas lamían las paredes y el techo, y el crujir de la madera rechinaba en lo más profundo de mi alma. Viejas imágenes olvidadas se apoderaron de mí. Fuego, llamas, humo... Habían pasado diecisiete años, y allí estaba, claro como si fuese ayer. La central eléctrica. La muerte de mis padres. Los sonidos lejanos de las sirenas y las alarmas de la central retumbaban por todos lados. Me sentía débil e indefenso. Un enorme tablón cayó justo delante de mí con un ruido sordo, devolviéndome a la realidad. Sacudí la cabeza y continué buscando entre las llamas.

- ¡Doc! ¡Dooooooc! ¡Lord Rick! ¿Puede oírme? ¡RIIIIIIIIIIIIIIICK!- no hubo más respuesta que el repiqueteo de la madera al arder, que el de los siseos de las orbes de agua extinguiendo las grandes lenguas de fuego en el techo. Un silencio mortal reinaba en la casa. No había gritos, no había música clásica, no había persecuciones ni regañinas... Simplemente muerte y destrucción. Pequeños trozos de madera rebotaban con un chispazo en mi escudo. No podía ser cierto. Apenas había pasado una semana desde que nos fuimos de la casa rumbo a distintos sitios para despejarnos y relajarnos.

El humo me estaba asfixiando. Di un par de tumbos y me apoyé en la pared. Me quemé ligeramente la mano. No me importaba, era sólo una pequeña quemadura. Cerca de mí estaba Tanith, buscando por todos lados de la casa. La noté nerviosa, preocupada, como nunca antes había visto a mi compañera. Si ella estaba así me temía lo peor. Tanith jamás se preocupaba si no era por algo importante. Me armé de valor y seguí con la búsqueda. Se lo debía a Lord Rick. Se lo debía a Tanith. Entonces vi un sobre a pocos metros de mí, tirado en el suelo un pequeño sobre, y a su lado, un cuerpo tumbado. Salí como un resorte. Cogí el sobre. Estaba sellado y ponía con las letras de Lord Rick "Para mis queridos Abyss". Allí estaba. Tanith se dirigó a toda prisa hacia mí tras ver mi carrera acelerada. Ambos nos quedamos callados. Al lado de la carta yacía el cuerpo sin vida de Lord Rick, decapitado. Su cabeza descansaba a los pies con un gesto de paz en la cara. Tanith no pronunció palabra alguna, pero su invocación fue desapareciendo poco a poco. Me agaché y toqué la cara de nuestro compañero."Ve en paz" y me santigüé. Caí de rodillas y apreté los puños contra el suelo. Unos rayos de color morado comenzaron a salir de mi pecho y a perderse en el suelo.

- Quien haya hecho esto lo pagará caro... Nadie ataca a los "Abyss Knights" y queda impune.- Sentía ira. Ira y odio. Unas fuerzas me invadieron, y quería golpear con todo mi poder al causante de aquello, a aquel que había matado a nuestro líder, a nuestro maestro. Los ojos se me empaparon y mi respiración se aceleró. Los rayos ya recorrían todo mi cuerpo, perdiéndose en el caliente suelo. Tanith se desplomó y abrazó el cuerpo de Lord Rick con fuerza. Una única lágrima, sólo una, descendió como una pequeña perla por su mejilla. Su boca se frunció y apoyó la cabeza en el pecho de nuestro compañero, probablemente buscando un latido que jamás volveríamos a escuchar. Nunca más. Ni canciones, ni el sonido de sus elegantes zapatos con suela de goma, ni su humor inglés que nunca entendía… Tanith estalló con un grito que fue en aumento. Un grito de verdadero dolor y desesperación. Jamás la había oído así, y mi alma se partió en dos. Miraba al aire que flotaba sobre nosotros.

- ¡Lord Rick! ¡Lord Rick, si estáis ahí usadme! ¡Usadme para revivir si es necesario! ¡Lo haré! ¡No me importa lo que penséis tan solo volved con nosotros! ¡Le necesitamos! Yo le necesito...- La voz se le quebró con esta última frase. Pero no hubo respuesta alguna. No hubo señal ni canción. No hubo una mano que se posase sobre el hombro de aquella desconsolada mujer. Tanith estaba rota, como una pequeña figurita de porcelana que cae desde la estantería. Rota, para siempre. Aunque la restaures, aunque intentes pegar esa figurita y la vuelvas a pintar intentando que no se note el estropicio, siempre acaba notándose. Y Tanith sintió por primera vez en su vida la muerte. Aquel día, en ese preciso instante, ante el silencio sepulcral que nos rodeaba, un trozo del alma de Tanith murió sin remedio. Ya no era sólo una lágrima lo que recorría sus mejillas, sino dos, y tres… Aquella imagen se quedaría grabada en mi alma hasta el día en que muriese. Hice lo único que podía hacer en ese momento. Abracé a mi compañera con fuerza y ella rompió a llorar. Sentía su pequeño cuerpo agitarse con el llanto, con la pena y la muerte que lo invadían. Sus gritos y constantes "¡No!" me resquebrajaban el alma como una hoja seca al ser pisada. Yo no podía hacer nada más que abrazarla e intentar darle un consuelo que jamás obtendría.

Una enorme lengua de fuego cruzó la estancia. El calor me hizo recordar que estábamos en medio de un incendio, y que si no salíamos de allí pronto habría que añadir al menos dos cadáveres más a la lista. No sabía qué hacer. Tanith estaba totalmente destrozada. Había perdido el control de sus actos. Sólo yo podía sacarnos de allí, o al menos hacer que ella reaccionase. Era muy duro, pero no tenía otra alternativa. Cogí a mi compañera por la cara con delicadeza y la volví hacia mí.

- Tanith, tenemos que salir de aquí. No podemos quedarnos o moriremos nosotros también. Vamos, ayúdame a cargar con el cuerpo de Lord Rick.- activé con la mano derecha un escudo para protegernos de algunos trozos de madera que caían del techo. Pero Tanith no se inmutó. Su mirada no estaba en mí. Yacía perdida, casi sin vida.- Tanith vamos, no tenemos mucho tiempo… Sé que es duro pero si no nos movemos ahora todos los sacrificios de Lord Rick por protegernos de quien haya hecho esto habrán sido en vano. Vamos, ¡levanta!

Ella no se inmutó, solo miraba el cuerpo de su compañero. Tantos años. Tantas experiencias juntos. Tanto por vivir aún. Sabía que si no nos movíamos moriríamos. Agarré a mi compañera por los hombros y la zarandeé con fuerza. Aquello era cruel, demasiado para alguien que lo acababa de perder todo. Pero tenía que hacerla entrar en razón. Tenía que conseguir que reaccionase.- Tanith, ¡Lord Rick está muerto y no hay nada ya que podamos hacer! Ayúdame a sacar su cuerpo, ¡VAMOS!- no servía de nada. Tras agitarla un poco su cabeza se giró lentamente hacia el cuerpo del doctor. ¿Acaso era eso lo que quería? ¿Deseaba morir allí, presa del dolor y el sufrimiento, y reunirse con Lord Rick?- Tanith, por favor perdóname.- Cerré los ojos mientras un par de lágrimas caían por mi cara y apreté los dientes. Le asesté una bofetada. Ella me miró como si acabase de despertar. Estaba algo desorientada, pero había conseguido que volviese en sí. Miró el cuerpo de Lord Rick y luego a mí.- ¡Hay que salir de aquí a la de ya! ¡Vamos, ayúdame a sacar el cuerpo de Lord Rick!

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Última edición por Planaria Glámez el 21st Mayo 2014, 13:24, editado 1 vez
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Leonardo D. Torn
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MensajeTema: Re: El fin de un imperio [Marvel, Pre-Omega, Abyss Knights]   21st Mayo 2014, 13:23

Todo había pasado muy deprisa, tan deprisa que estaba perdiendo la noción del tiempo. El fuego bailando en el aire, Virtue apagando las llamas con grandes burbujas que succionaban esta. Aquella mansión gritaba en su interior, todos los buenos momentos se estaban acumulando y cayendo al suelo, como si fuera una vasija de porcelana. Se estaban rompiendo en mil pedazos. En su corazón notaba la presión de aquella manera.

Los siguió en la mansión en silencio, las voces, por muy cercano que estaba a Positrón y Paradox, las escuchaba lejanas. Su corazón seguía palpitando, sentía un temblor en las sienes. ¿Esto era una pesadilla? Prefería despertar de aquel atroz sueño, sus ojos se desviaban de vez en cuando, perdiendo la estabilidad de su aliento al ver como el humo chocaba y bailaba por el techo de su hogar, el hogar de todos aquellos que habían yacido allí. No todo había sido tan malo, tenía buenos momentos con aquel grupo que le había hecho la vida más fácil. ¿Eso se podría describir como felicidad? Seguramente, él no estaba seguro si tenía el poder de calificar los sentimientos.

No tardó mucho en llegar a la catástrofe. El cuerpo de Lord Rick yacía en el suelo, sin expresión de dolor alguna. Un eco se hizo en sus oídos comenzando en recobrar el sentido.

- ¡Hay que salir de aquí a la de ya! ¡Vamos, ayúdame a sacar el cuerpo de Lord Rick!

Su cuerpo actuó solo, con naturalidad. Se acercó al cuerpo sin vida, y se agachó para poder observarle de cerca. Dos monedas estaban expuestas en los párpados, y se las quitó para guardárselas en el bolsillo, para luego echarse a su jefe al hombro como pudo. Fue por el momento de donde sacó tanta fuerza, y sin hacer caso omiso de lo que pasaba ahí, dio pequeños pasos, saliendo con él de la mansión que crujía por las llamas que azotaban su madera.
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MensajeTema: Re: El fin de un imperio [Marvel, Pre-Omega, Abyss Knights]   25th Mayo 2014, 16:17

Aquellas vacaciones con Planaria me habían acabado sabiendo a poco, pero desde que nos habíamos encontrado con Para y Leo en el aeropuerto, no pude evitar sentirme bien. Los había echado de menos en América, y ahora volvíamos a estar todos juntos camino a la mansión y con George al volante. Todo parecía normal hasta que llegamos a la mansión, lo que allí estaba sucediendo era algo que ninguno de nosotros podría haber llegado a imaginar jamás. La situación me estaba sobrepasando, no sabía que hacer ni como reaccionar, pero allí estaba Paradox para darme un toque de atención.

- George, acércanos a una distancia segura, por favor. Tom, usa tu móvil y llama a emergencias. -asentí mientras lo sacaba del bolsillo y trataba de pulsar las teclas, el pulso me temblaba. No, no podía estar quemándose todo, no podía estar desmoronándose lo que desde hace unos meses era mi nueva vida. Y lo peor de todo tal y como acababa de anunciar George, Lord Rick estaba dentro.-

Cuando finalmente logré marcar el número de los bomberos después de varios intentos fallidos, llego la peor parte. Hacerme entender y hablar con ellos, la tensión que había en el ambiente y el mar de emociones que me golpeaban una y otra vez no me lo dejaban nada fácil. Pero finalmente mientras Para, Leo y Plana entraban en la mansión, conseguí dar el aviso y los servicios de emergencias ya estaban de camino. Sopesé la idea de adentrarme dentro de la mansión, sin embargo las piernas me temblaban demasiado como para poder moverme, por lo que me quedé clavado estúpidamente en el sitio hasta que llegaron los camiones de los bomberos. Rápidamente empezó a haber movimiento en el exterior de la mansión, incluso un par de fornidos y apuestos hombretones se encargaron de mí poniéndome la típica manta térmica por encima. En otro momento habría estado encantado de la vida, pero toda mi atención estaba puesta en la puerta de la mansión, a la espera de que todos mis compañeros saliesen de su interior con Lord Rick y todo hubiera quedado en un susto.

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Tanith Blackwood
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MensajeTema: Re: El fin de un imperio [Marvel, Pre-Omega, Abyss Knights]   25th Mayo 2014, 19:41

Todo se desmoronaba y rompía en mil pedazos, y no hablo sólo de la casa. La bofetada me trajo de vuelta al mundo de los vivos, que se acabaría pronto para nosotros si no salíamos de allí cuanto antes. Planaria tenía razón. No podíamos dejarle allí. Volví a invocar a Virtue y ayudé a Planaria a cargar con el cadáver de Rick. Todo se desarrollaba como en una película, como si realmente no me estuviera ocurriendo a mí. Era una pesadilla y a la vez no lo era. Notaba el peso de su cuerpo sobre mi hombro, las llamas alentandome, y todo en su conjunto lo hacía demasiado real. Salimos fuera cuando empezaban a llegar los primeros camiones de bomberos. “Caprichos de un rico” sería lo que pensarían al ver la mansión perdida en las montañas. El humo nos permitió deslizarnos sin que nos vieran hasta un rincón apartado.

Me resistía a perderle. Las voces se agolpaban en mi cabeza, llorando a pleno pulmón. Lamentándose, enfurecidas, buscando culpables. Virtue se deshizo en virutas de vapor de agua y en su lugar apareció Titania. La reina de las hadas se acuclilló con delicadeza junto al cuerpo y me echó una significativa mirada. Sabía lo que quería decir y no quería oírlo.

Sánale, maldita sea… ¡SÁNALE!

Captó la orden que le dí, pero no pudo hacer nada más que desperdiciar su poder y mis energías. La mano de Leo se posó sobre mi hombro y negó con la cabeza. No hacía falta decir nada más. Hasta yo me dí cuenta. Era demasiado tarde, no me tenía que haber marchado de la casa… Permití que Titania se marchase y me uní a Planaria en el esfuerzo que hacía para horadar un hueco en el suelo, usando las cuchillas como palas y mis propias manos. No nos decíamos nada porque no había nada que decir.

- Leo, ¿podrías llamar a Tom y a George? Traéles hasta aquí, por favor.

¿Qué más podía hacer? Los bomberos estarían ocupados sofocando el fuego, no nos descubrirían. La base era importante, si, pero dudaba que el fuego llegase hasta ella, y mucho menos gente ajena a nosotros.

Me di cuenta de que me había quedado a solas con Pilas. No sabía qué decirle. Me llevé la mano a la mejilla, que aún me ardía. No estaba enfadada, al contrario, estaba avergonzada, pero el dolor se sobreponía a todo lo demás. Le vi guardarse algo en la chaqueta, un papel o un sobre. Dispuso el cuerpo en el interior de la improvisada tumba con el máximo cuidado. Luego se volvió hacia mi y caminó hasta ponerse a mi lado, esperando a los demás.

- Lo siento… -fue lo primero que pude decirle con un hilo de voz -He perdido los nervios. Esto es demasiado…

- Lo sé, pero estamos pasando todos por ello -la observación me hizo sentir incluso peor, pero no le podía quitar la razón -. Ahora tenemos que estar más unidos que nunca. Ha sido obra de alguien, y no vamos a dejar que se salga de rositas. Por Lord Rick.

- Por Lord Rick… -pronunciar su nombre despertaba nuevas lágrimas que rápidamente aparté -Estás en lo cierto. No podemos dejar esto así.

Planaria dejó su mano en mi hombro cuando distinguimos a Leo acercándose, acompañado, con su figura recortada contra la luz de las llamas de la mansión que quedaba atrás.

- Despidámonos de él. Es lo mínimo que podemos hacer.

Asentí. Cuando todos estuvimos reunidos, no hicieron falta explicaciones. La imagen hablaba por sí sola. Hasta George se quebró. Con todos dispuestos en torno a la tumba, fui la primera en hablar:

- Hoy, los Abyss Knights hemos recibido un duro golpe que ha derribado a uno de nuestros principales cimientos -no sabía de dónde exactamente salían las palabras. Mi mente estaba embotada -. Nos han arrebatado a Lord Rick. Él fue quién nos recogió. Quien nos enseñó que podíamos tener una vida más allá del caos en el que otros nos habían sumido. Nos dió un hogar, nos dió una meta, nos dió un propósito. Somos su legado. Por eso yo… -los huesos me crujieron cuando apreté los puños -aunque me despida ahora, buscaré a quién ha hecho esto. Lord Rick no merecía morir así. Él nos lo dió todo, y yo voy a corresponderle. ¿Y vosotros?

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Planaria Glámez
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MensajeTema: Re: El fin de un imperio [Marvel, Pre-Omega, Abyss Knights]   26th Mayo 2014, 01:00

Encontrar a Lord Rick dentro de la mansión fue duro, pero nada comparable a lo que sucedió fuera. Tanith, destrozada, intentaba recuperar a alguien que era imposible volver a tener. Su invocación achuchillaba con magia el cuerpo totalmente muerto y sin vida del doctor. Se acabó. Aquel era su fin, y no había nada que pudiésemos hacer por él. Leo posó su mano sobre nuestra compañera, y comencé una durísima tarea: cavar la tumba de nuestro líder. Cada palada pesaba una tonelada. No podía llorar, estaba intentando por todos los medios resistirme a hacerlo. Si yo me derrumbaba no sé qué haría Tanith. Ella era la que más estaba sufriendo de nosotros, así que los demás teníamos que ser fuertes por ella, como otras veces le había tocado a ella ser la dura.

Se unió a mí en la excavación. Nadie decía nada, pues el luto ya había comenzado. No hicieron falta palabras ni gestos, todos sabíamos lo que debíamos hacer en ese momento. Metimos el cuerpo de nuestro compañero en la tumba y me volví hacia Tanith para intentar consolarla y demostrarle que no estaba sola. Intercambiamos algunas palabras, e intenté animarla lo mejor que pude. Pero la ira que sentía en mi alma y el odio hacia quien lo había hecho eran cada vez más fuertes. Respiré hondo. Debía calmarme por respeto a mi compañero. Debía controlarme y mantenerme firme. Él se lo merecía. Y Tanith y Leo y Tom y George. Todos merecían un momento en calma y de recogimiento.

Tras un emotivo discurso de Tanith, nos ofreció presentar nuestros respetos a Lord Rick. Yo decidí lanzarme y ser el siguiente en hablar.

- Para mí Lord Rick siempre fue alguien muy especial, aunque distante a su manera... Nunca venía con nosotros a las misiones. Él prefería estar en la mansión, vigilante siempre y preocupado por nosotros, y preparándonos una cena caliente y descanso a nuestra vuelta. Yo no lo conocía en profundidad, ni siquiera sabría decir con exactitud cuál era su comida o su canción favoritas; qué le gustaba hacer los domingos o cuál era su equipo de fútbol, si esque lo tenía. Pero aprendí de él otras cosas. Aprendí que da igual cómo seas o cuan grande sea tu poder, siempre puedes decidir qué hacer con él. Da igual lo que hayas sufrido o lo que hayas sentido, siempre eres el dueño de tu vida y tus decisiones. Sólo tú eres quien lleva las riendas del carro en el que vas montado, y da igual lo que has hecho en el pasado. Lo que realmente importa es lo que estás dispuesto a hacer por aquellos que te rodean, por aquellos a quien quieres y respetas. Él lo hacía con nosotros constantemente, y no me cabe la menor duda de que su muerte fue por protegernos, por darnos una oportunidad de ser grandes y continuar con su legado, llegando allí donde él solo no fue capaz de llegar, porque creía en nosotros. Creía en que Tanith sería capaz de convertirse en una auténtica líder llegado el momento, una líder pragmática y sabia, con la fuerza suficiente como para llevarnos por el buen camino; creía en que Leo comprendería la importancia de sus poderes y que sería capaz de dominarlos por completo y usarlos siempre para el bien, que llegado el momento podrías darles un uso y una visión bondadosa de ellos; creía en que Tom, nuestro más reciente miembro, comprendería que hay cosas que escapan a un simple robo callejero, que la unión hace la fuerza y que por muy distinto que seas del resto, siempre hay un hueco para ti si estás junto a quienes te aman... Y de mí, no estoy seguro qué es lo que esperaba. Tal vez que mejorase mi comportamiento, que fuese menos loco, que usase más la cabeza antes de actuar... Quién sabe, después de todo estas cosas que he dicho no son más que suposiciones mías, así que podría estar equivocado. Pero más equivocado estaría si hoy no cambiase mi vida, si hoy siguiese actuando como hasta ahora. Lord Rick quería que fuésemos los mejores, y sólo él era capaz de enseñarnos el camino. Ahora nos toca a nosotros emprenderlo y llegar a lo más alto. Pero no estamos solos. Nos tenemos los unos a los otros. Como una familia que lucha unida, que permanece unida por muy fuerte que sea la tormenta que se avecine; como una familia cuyos lazos son más fuertes que el acero o el titanio. Y eso, sólo Lord Rick fue capaz de hacerlo, porque creía en nosotros como un equipo, creía en que todos y cada uno de nosotros tenemos una función, y cuando unos fallen otros acertarán, y cuando unos caigan otros los levantarán. Pero al final, todos siempre volveríamos a ser esa pequeña familia nacida en su seno, que lucha por el bien en un mundo lleno de maldad. Los "Abyss Knights" luchan contra el mal, pues así nos lo enseñó Lord Rick.

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MensajeTema: Re: El fin de un imperio [Marvel, Pre-Omega, Abyss Knights]   27th Mayo 2014, 15:36

El cuerpo del líder fue quitado de sus manos por Tanith y Planaria. Se sintió vacío tras ese momento. Solo se limito a salir detrás de ellos de la mansión, con un paso membrado, mientra su mente solo podía emitir gritos ahogados, ahogados también por su garganta. La respiración seguía sin ir a un ritmo adecuado, ¿tendría alguna enfermedad? No sabía que su cuerpo le daría tanta imortancia a este suceso, y eso que no tenía algo que podría relacionarlo con el Lord.

Salió de la mansión, volviendo la cabeza mientras las llamas seguían en danza. Los oídos zumbaban por el ruido infernal de las sirenas de bomberos, que llegaron y abordaron la zona en segundos. Volvió a poner la vista a su rumbo, donde estaba Tanith y Planaria, con los ojos clavados en la mansión. Agachó la vista, todo estaba pasando demasiado deprisa, demasiado...

Los dos empezaron a cavar, algo apurados y solo podía mirar. Un frío le recorrió la columna, ¿esto es lo que iba a pasar? La voz de su compañera rompió cada milesima de su ausencia, volviendo en sí.

- Leo, ¿podrías llamar a Tom y a George? Traéles hasta aquí, por favor.

Tardó en acatar la orden, no entendiendo o mas bien, no queriendo entender el porqué. Giró su peso sobre los talones y comenzó a andar hacia los que faltaban en el lugar, que se quedaron atrás. Por el camino notaba que sus brazos pesaban, y no tardó en llegar a estos. Su presencia solo hizo mal en los dos, era lo que menos quería en ese momento. Sabía porque estaba ahí, y los mismos comenzaron a entrar en los terrenos de la mansión. Se quedó allí, rodeado de silencio, comenzando a brotar lágrimas de sus ojos.

Los limpió con rapidez, y no perdió tiempo en volver, agradecido de poder tener un momento a solas consigo mismo, y no tardó en reunirse con los demás, delante de la tumba provisionada por Tannith y Planaria.

- Despidámonos de él. Es lo mínimo que podemos hacer. - Dictó mi compañero con una voz carcomida por la tristeza.

Miró de reojo a Paradox, intuyendo que ella sería la primera en hablar, haciendo que mis congeturas eran ciertas.

- Hoy, los Abyss Knights hemos recibido un duro golpe que ha derribado a uno de nuestros principales cimientos -no sabía de dónde exactamente salían las palabras. Mi mente estaba embotada -. Nos han arrebatado a Lord Rick. Él fue quién nos recogió. Quien nos enseñó que podíamos tener una vida más allá del caos en el que otros nos habían sumido. Nos dió un hogar, nos dió una meta, nos dió un propósito. Somos su legado. Por eso yo… aunque me despida ahora, buscaré a quién ha hecho esto. Lord Rick no merecía morir así. Él nos lo dió todo, y yo voy a corresponderle. ¿Y vosotros?

Alcé la cabeza, dejando salir de mis labios un pequeño suspiro. Aquellas palabras me arrebataron el aliento, y luego sin esperarlo, comenzó a hablar Positrón.

- Para mí Lord Rick siempre fue alguien muy especial, aunque distante a su manera... Nunca venía con nosotros a las misiones. Él prefería estar en la mansión, vigilante siempre y preocupado por nosotros, y preparándonos una cena caliente y descanso a nuestra vuelta. Yo no lo conocía en profundidad, ni siquiera sabría decir con exactitud cuál era su comida o su canción favoritas; qué le gustaba hacer los domingos o cuál era su equipo de fútbol, si esque lo tenía. Pero aprendí de él otras cosas. Aprendí que da igual cómo seas o cuan grande sea tu poder, siempre puedes decidir qué hacer con él. Da igual lo que hayas sufrido o lo que hayas sentido, siempre eres el dueño de tu vida y tus decisiones. Sólo tú eres quien lleva las riendas del carro en el que vas montado, y da igual lo que has hecho en el pasado. Lo que realmente importa es lo que estás dispuesto a hacer por aquellos que te rodean, por aquellos a quien quieres y respetas. Él lo hacía con nosotros constantemente, y no me cabe la menor duda de que su muerte fue por protegernos, por darnos una oportunidad de ser grandes y continuar con su legado, llegando allí donde él solo no fue capaz de llegar, porque creía en nosotros. Creía en que Tanith sería capaz de convertirse en una auténtica líder llegado el momento, una líder pragmática y sabia, con la fuerza suficiente como para llevarnos por el buen camino; creía en que Leo comprendería la importancia de sus poderes y que sería capaz de dominarlos por completo y usarlos siempre para el bien, que llegado el momento podrías darles un uso y una visión bondadosa de ellos; creía en que Tom, nuestro más reciente miembro, comprendería que hay cosas que escapan a un simple robo callejero, que la unión hace la fuerza y que por muy distinto que seas del resto, siempre hay un hueco para ti si estás junto a quienes te aman... Y de mí, no estoy seguro qué es lo que esperaba. Tal vez que mejorase mi comportamiento, que fuese menos loco, que usase más la cabeza antes de actuar... Quién sabe, después de todo estas cosas que he dicho no son más que suposiciones mías, así que podría estar equivocado. Pero más equivocado estaría si hoy no cambiase mi vida, si hoy siguiese actuando como hasta ahora. Lord Rick quería que fuésemos los mejores, y sólo él era capaz de enseñarnos el camino. Ahora nos toca a nosotros emprenderlo y llegar a lo más alto. Pero no estamos solos. Nos tenemos los unos a los otros. Como una familia que lucha unida, que permanece unida por muy fuerte que sea la tormenta que se avecine; como una familia cuyos lazos son más fuertes que el acero o el titanio. Y eso, sólo Lord Rick fue capaz de hacerlo, porque creía en nosotros como un equipo, creía en que todos y cada uno de nosotros tenemos una función, y cuando unos fallen otros acertarán, y cuando unos caigan otros los levantarán. Pero al final, todos siempre volveríamos a ser esa pequeña familia nacida en su seno, que lucha por el bien en un mundo lleno de maldad. Los "Abyss Knights" luchan contra el mal, pues así nos lo enseñó Lord Rick.

Cada frase despellejaba su plenitud. La cordura no iba a durar demasiado, lo sentía y lo que más temía era el volver a los orígenes. Entreabrió los ojos, soltando las primeras palabras que se formaban en mi lengua.

-¿Esto... Es lo que nos queda ahora? ¿Nada? ¿Y solo pensamos en palabras bonitas? - Soltó en una pausa una pequeña carcajada, llegando hasta ser bastante perturbante. - Creo que se acabó el juego, y no es hora de llorar a los muertos. Es hora de hacer justicia por lo que hemos heredado.

Se acercó a la tumba, mientras metía la mano en los bolsillos sacando una moneda y la lanzó a esta, con una sonrisa llena de vacíos, al menos internos, y con ella podías darte cuenta que no era una alegría el evento, más bien amargo.

-No soy bueno para las despedidas, y es lo que me gusta. Porque esto no va a acabar aquí, al menos no para mi. Pero ahora creo que es mas importante otras cosas que tenemos en mente. ¿Qué vamos a hacer? ¿Dónde iremos ahora?

Aquello lo dijo delante de ellos, mientras mi mano yacía dentro del bolsillo, haciendo bailar con un par de dedos la moneda con la que me había quedado. Al no recibir respuesta, pues parecía que los sentimientos abordaban a cada uno, fui libre en empezar a caminar, quedándome fuera del territorio. No podía estar ni un segundo más en cenizas putridas de los recuerdos que se han borrado en un abrir y cerrar de ojos.

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