Los Universos de DC y Marvel se han unido en uno solo. ¿Qué ha sucedido? ¿Quién está detrás de todo? Y, lo que es más importante, ¿cómo reaccionarán héroes y villanos de los distintos mundos al encontrarse cara a cara...?
 
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 Hora de Brillar [Omega][Alice Delaney/Natalia Romanova]

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MensajeTema: Hora de Brillar [Omega][Alice Delaney/Natalia Romanova]   31st Diciembre 2015, 04:41

12 de Noviembre de 2018, New York City, 15:00 PM


Mi mano baja enseguida sin piedad, mi muñeca la ayuda, un movimiento frio pero para nada crudo. No se de que me sirve acelerar la motocicleta asi, pero tampoco lo contengo, simplemente tengo el entrenamiento y hago las cosas de esa forma, friamente y con eficiencia, como si estuviera teniendo que incapacitar o matar a basicamente todo. Drajtza, siempre que salgo de las oficinas para regresar a mi apartamento me pasa la misma putada, voy a toda velocidad en mi motocicleta pero mi mente aun no s escapa de esas cuatro paredes, donde el mundo siempre esta en peligro y nunca deja de sonar el telefono. Desde Omega, podria sencillamente tomar cada llamada posible y pasaria el resto de mis dias subida a transportes bajando en zonas de conflicto a detener guerrillas, o a ponerle un alto a maniaticos que quieren volar algún pais del jodido Oriente Medio, pero no se de que me quejo, al menos mi licencia se termino y Fury me dejó volver a trabajar, nada peor que afilas tu cuchillo en tu casa sabiendo que no vas a tener en que usarlo, no pienso volver a permitirle obligarme a mantenerme inactiva tanto tiempo. Entre todo, al menos mi cabello vuela con el viento, si quieren multarme por ir sin el casco, primero van a tener que alcanzarme, y el espionaje no es lo unico para lo que soy una perra.

Solo comienzo a reducir la velocidad cuando entro en las calles mas céntricas. Quizás podria ir al Central Park, comerme un Hot Dog o algo asi, nadie me esta diciendo que tengo que irme directo a mi casa despues del trabajo, pero desde que llegue hay algo de eso, de ese caer en la rutina, que me hace bien. Llegar, quitarme el uniforme, arrojarlo por ahi, buscarme a Tony, una cerveza, y hablar con ese casco vacio y abollado hasta que se ponga el Sol. En serio, si supieran lo que hago cuando estoy sola en casa, me prolongarian la licencia otro medio año mas.

Pasé entre algunos automoviles con cuidado y frené en el semaforo resoplando, venia en una onda verde espectacular. No me esperaba nada de lo que ocurrió a continuación: Una explosión fuerte que hizo que el polvo se sacudiera de los ladrillos del café de la esquina, una figura cubierta con un traje ajustado corriendo a toda velocidad, y enseguida, unos androides horrendos de un color oscuro, al parecer tratando de mantenerle el paso. Obviamente ya estaba atando cabos freneticamente, pero antes que nada, estaban por alcanzarla, asique aceleré la motocicleta a fondo en un intento de saltarmelos y alcanzarla a ella, pero apenas pude esquivar los proyectiles que disparaban desde sus brazos, lo hacian bien, demasiado bien. Frené en el primer callejón que encontré y me baje del vehiculo, echando la traba electronica y corriendo a la calle, donde un rayo de luz algo pálido paso volandome a solo centimetros de la cara para darle de lleno a uno de esos androides. Parecia que lo lograria, pero no, ni siquiera logró hacerlo estallar. No me habian notado, al parecer estaban enfocados completamente a la rubia que huia de ellos, asique corri por la acera a todo lo que mis piernas me permitian bastante mas rápido que todos los demas, pero solo lo suficiente como para acortar la distancia.

- Cuartel General, aqui Widow...- Me llevé los dedos al comunicador en mi oido derecho enseguida, esto podria ponerse muy mal, muy rápido. - No traigan a los equipos y mantengan a la policia a raya, están persiguiendo a una mujer, sospecho caceria de mutante, Widow fuera...- Continue a la carrera, pero repentinamente, dos camionetas salieron al cruce de aquella mujer, y se detuvo sobre sus talones, girandose.




- ¡No van a atraparme tan fácil! - Les gritó, y enseguida echó a correr por un callejón, pero cuando quise seguirla, noté que los disparos comenzaban a dirigirse hacia mi. Frené en seco y para cuando pudieron reajustar sus trayectorias de tiro, habia rodado por la acera hasta arrojarme dentro de una tienda que estaba abierta, y cuyo dueño seguro que estaba meandose del miedo en el depósito o algo asi. Los vidrios estallaron, asome por el marco de la puerta, no menos de cinco de esos jodidos androides, y no hay manera de derrotarlos a todos de una sola vez. Mierda se acercan. Me asomo por la ventana rota y comienzo a dispararles, si por algo mas que ara distraerlos, lo dudo, no les estoy haciendo nada y he tomado mis dos pistolas. Me escondo denuevo, no voy a lograr nada de esta manera, pero si no me saco algun As de la manga, la mutante va a seguir corriendo y me juego lo que sea a que hay muchos mas de donde vinieron estos. Sus rayos no se veian tan impresionantes, uno de los androides recibio el impacto y apenas le jodio un hombro. Si la persiguen, es importante, pero si no pudo ni con uno de ellos, está debil. El traje es de los Hombres X, definitivamente vienen tras su culo, si los civiles se mantienen al margen, podria mantener esto sin bajas colaterales.

Piensa, Nat, piensa aunque un virote metalico disparado por uno de los androides acaba de atravesar la pared justo al lado de tu ojo izquierdo. Este va a ser otro de esos dias.

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MensajeTema: Re: Hora de Brillar [Omega][Alice Delaney/Natalia Romanova]   5th Enero 2016, 12:36

Llevaba ya varias semanas en Nueva York, y seguía siendo incapaz de relacionarse normalmente con el resto de alumnos que vivían en la mansión. Así que se había propuesto, para pasar el tiempo, intentar explorar la gran ciudad por su cuenta, pensando que tal vez así se empaparía de la sensación de haberse mudado a un lugar completamente nuevo y conseguiría al fin ponerse las pilas y empezar a tener algo más de valor para hablar con la gente. O al menos, escribirles...
Así que llevando únicamente el móvil y su cartera, había puesto rumbo al metro, había escogido una parada aleatoria y había caminado dejando que únicamente sus pies y su instinto guiaran la dirección de sus pasos.

Había descubierto zonas de lo más interesantes, lugares donde había miles de turistas caminando y hablando en centenares de idiomas distintos, luego había encontrado una zona residencial, donde había casas y ancianos, niños jugando en las calles, y parques. En cualquier instante, volvía a adentrarse en el metro, escogiendo otra parada al azar para explorar un lugar nuevo, con la intención de, una vez en casa, intentar recrear los recorridos en un mapa y comprobar así todo el trayecto de su aventura, sintiendo a menudo la emoción y la adrenalina de estar sola en un lugar tan grande como lo era Nueva York, y deleitándose con cada pequeño detalle que lograba arrancar a aquél paisaje de asfalto.

Hasta que finalmente, había terminado perdida por una zona menos transitada de Nueva York, y caminaba mirando la pantalla de su teléfono móvil en un intento de usar alguna aplicación con GPS para encontrar el camino que la llevaría de vuelta a la mansión de los mutantes, y justo mientras alzaba la mirada para cruzar una calle, escuchó un grito a su lado y a duras penas le dió tiempo a apartarse que una mujer rubia se chocó con ella, lanzando ambas mujeres al suelo, y el móvil de Alice contra el asfalto, quebrándose así la pantalla del aparato.

La joven morena se frotaba la dolorida cadera cuando alzó los ojos y cruzó la mirada con la rubia, y algo la alertó. Tal vez era la mirada dilatada por el pánico, el traje de la Patrulla o los robots que en la lejanía apuntaban a ambas chicas con sus armas, pero sintió que su propio cuerpo se tensaba de miedo. La rubia se alzó veloz, tomando la muñeca de Alice y tirando de ella para que la siguiera, y en pocos segundos se encontraban ambas a la carrera, sin que la morena entendiera nada de lo que estaba sucediendo. Alice reconocía a la mutante de la Patrulla, alguna que otra vez habían coincidido en la mansión, pero a duras penas habían cruzado palabra en esos breves encuentros. ¿Qué estaba sucediendo?

Miró a su espalda y comprobó que efectivamente los robots o lo que fuera que eran aquellas cosas las seguían. Y lo que era más importante, disparaban. Alice empujó a Dazzler a un lado, procurando apartarla de la trayectoria de uno de los proyectiles, tras lo cual la rubia tiró de nuevo de ella para meterla en otro callejón, varios hombres se postraron para cerrarles el paso, apuntando a ambas mujeres con sus armas.

Alice no daba crédito de lo que estaba pasando, incapaz de comprender cómo su día había dado un giro tan drástico, de un simple paseo para failiarizarse con la ciudad, a contemplar asustada como se veían rodeadas en el callejón sin poder entender qué pasaba ni el porqué se habían encontrado en esa situación, mientras sus ojos se movían furtivamente buscando alguna manera de salir de allí,

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MensajeTema: Re: Hora de Brillar [Omega][Alice Delaney/Natalia Romanova]   11th Enero 2016, 21:16

Las astillas saltan de la madera del exhibidor frontal de la tienda, siguen disparando, me asomo y les contesto, pero a este paso voy a quedarme sin munición y no parece que a ellos se les vaya a terminar pronto. Tengo que pensar en algo, ¿Pero que...? Eso que acabo de oir, eso fue un sonido, pero no cualquiera una advertencia, gritada a lo idiota, y viene de la parte de atrás del negocio. Desprendo uno de los discos de mi cinturón y lo activo, asomandome y gritandoles que pueden comerselo mientras se los arrojo. Los androides se movilizan, pero el disco explota, con suerte habre destruido a uno o dos, pero lo que queria lograr lo consigo: Tengo una ventana donde no disparan para salir corriendo cubierta entre las estanterias medio destruidas hasta la puerta trasera, la cual abro de una patada. Detrás de una puertecita verde, cerrada con llave, escucho unos sollozos, seguramente sea el dueño. Nenaza, pero una nenaza que va a conservar su cabeza al final de todo esto, rara vez atacan civiles si un objetivo no se encuentra en su camino. Tomé la escalera hacia el segundo piso, necesitaba una posición de ventaja para mi, y cuando llegué hasta arriba y deslice el cerrojo de la ventana para abrirla, me encontre justo con lo que me esperaba: Tenian agentes humanos, que parecian vestidos como una especie de equipo  S.W.A.T. ilegal, apuntandoles directamente a la mutante y la chica. tengo que pensar en algo...

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En algún lugar...


- Espera...- Musita, sus iris resplandecientes mirando nerviosos e inquietos a la nada de la habitación oscura. Se acomoda mejor en su asiento de ebano, recorriendo con la mirada perlada de luz la oscuridad mas absoluta, como si para ella, nada de lo que la rodeaba estuviese alli. - ¿Otra vez, Prophet? Vamooos...están ahi mismo...¡Dejame! - La delicada chica se inclina sobre su asiento, como si tratara de asomarse. - No, algo ha cambiado, Dazzler no es la única mutante presente...- - ¿Te refieres a que la pelirroja...? - - La chica, Incense, la chica...ella...tiene un poder pero...no puedo distinguirlo...- Lo dice casi con dolor, como si la idea de no poder saber aquello la perturbase mas de la cuenta.

- Su aura...-- ¿Que con ella? Meh, dejame entrar, la atrapamos y cuando te la lleve...- - No, por favor, deja a nuestros agentes lidiar con ellas, no podrán, pero necesito que lo intenten...- Su respiración se agita un poco, ella no es una guerrera, solamente una estratega, pensar en esta clase de cosas es por demás estresante, pero ser brillante es la agridulce maldición que la trajo a aquella sala oscura en primer lugar. - Trata de que esté sola, necesito verla bien...- Pide, casi como una súplica, ese estado siempre hace que sus sentimientos y sensaciones queden a flor de piel, pero esta entrenada en soportarlo.

- Esperare...¿Estas bien? - La chica de cabellos niveos sonrie fragilmente. - Si, claro Incense, solo quiero que todo salga bien...-- Hmm...Te creeré, por ahora...- Y asi es que la voz de los pensamientos de Incense desaparece de su mente, pero aunque no se comuniquen, ella sigue con sus resplandecientes ojos cual gemas completamente abiertos, expectante.



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Apunto con mucho cuidado, ni siquiera respiro. Si tengo la menor idea de quien es la rubia, esto me tiene que salir jodidamente bien. Cuando ya no puedo prepararme mas, disparo, y la Mordedura de Viuda viaja en un segundo por el aire, clavandose de lleno en el cinturón de uno de los soldados, justo en la granada de humo. El hombre grita, rompe formación, se aterra detrás de su máscara de humo lucha para quitarse ese objeto del cinturón, pero es tarde, la rubia ya se ha adelantado hacia ellos y extendiendo los brazos se planta frente al escuadron antes de que puedan reaccionar.

- ¡Cubrete los ojos! - Le exclama a la chica, y yo también lo hago, porque tengo muy claro lo que está por venir. Para cuando vuelvo a abrirlos, el destello aún se está desvaneciendo. Dazzler acaba de dejar aturdida a una decena de hombres con su destello, pero cae de rodillas al suelo, agitada. Salto por la ventana y subo a las escaleras de emergencia, bajando lo más rápido posible hasta donde se encuentran las dos. Dazzler apenas se fija en mi cuando bajo, pero yo le pongo una mano en la espalda y la ayudo a ponerse de pie como mejor puedo.

- ¿Quien...? -- Black Widow, iba a mi casa, pero parece que tienen problemas...¿Da? - La ayude a recostarse contra una pared y miré a la chica unos instantes. - ¿Mutante? -- Si...agh...la vi algunas veces en la mansión, no habla mucho...- - Pues espero que te pongas a hablar, porque necesito saber que...Drajtza...- Entre el humo, veo los visores rojos asomandose, están casi sobre esta callejuela.

- ¡Corran! ¡Yo los detendré! - Suelto a Dazzler y dejo que se vayan, ya habrá tiempo para hablar, de momento, necesito encargarme de estas jodidas maquinas.

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MensajeTema: Re: Hora de Brillar [Omega][Alice Delaney/Natalia Romanova]   12th Enero 2016, 16:09

Dazzler le gritó que se cubriera los ojos, y el tono autoritario de la mujer le hizo reaccionar instintivamente, llevándose ambos brazos a la cabeza para cubrir sus ojos, no sólo tras los párpados, si no por varias capas de telas y jerseis así como sus propios brazos.
Escuchó el grito ahogado de todos los agentes que se habían visto afectados por el poder de la mutante y retiró lentamente sus miembros mientras los ojos tímidos asomaban para contemplar el destello que se apagaba. Sabía que la patrulla era asombrosa, pero nunca se había planteado hasta qué punto. La mujer se vino abajo, sobre sus rodillas y Alice corrió a su lado, tomando un brazo y pasándolo por encima de sus hombros para ayudarla a tenerse en pie, aunque le flaquean las fuerzas por miedo y a duras penas lo consigue.

Entonces una joven peliroja apareció a su lado y la morena no pudo contener el sobresalto, sus ojos mostrando un tono verdoso alrededor de la pupila, mientras ojeaba a quien acababa de presentarse como Black Widow con creciente nerviosismo, toda la expresión corporal de su cuerpo dejando entrever que no estaba preparada, ella no debía estar ahí, se había visto involucrada sin querer... La peliroja ayuda a Dazzler a ponerse en pie, pues Alice no lo conseguía y finalmente se retira de la pareja, sus manos temblando mientras se abraza el cuerpo en un intento de calmarse. Widow pregunta por ella, y Dazzler afirma haberla visto en la mansión. Alice asiente, su rostro mirando nervioso a ambos lados, intentando entender su entorno, lo que está sucediendo.
Otra pregunta, esta vez inacabada y Dazzler la toma de la muñeca, arrastrándola tras de sí, la morena a duras penas tiene tiempo de mirar a la peliroja, el miedo todavía presente en su mirada, y de nuevo otra persecución, otra carrera.

Y sabía la verdad. Que no estaba preparada para aguantar físicamente tanto rato de ejercicio. A efectos prácticos era una civil, sin experiéncia alguna en situaciones mínimamente similares a la que estaba viviendo. Sentía el brazo de Dazzler tirando de ella, pero estaba quedándose sin aliento,  y sentía calor en los músculos de las piernas... Y si se paraba, iba a arrastrar a Dazzler con ella, y la rubia debía estar llegando a la misma conclusión.

Entonces otro grupo les cerró el paso.

- ¿¡Es que no se acaban nunca!? - vociferó Dazzler, apartando a Alice con algo de brusquedad para poder encargarse de los enemigos.

Los robots se lanzaron al ataque, esta vez tratando un acercamiento físico y Dazzler fintó a un lateral para evitar el primer golpe, moviéndose entre los brazos mecánicos en busca de un resquicio por donde poder atacar, mientras Alice, sentada en el suelo contemplaba horrorizada la escena. Entonces una de las máquinas giró la cabeza hacia ella, y se le avalanzó. La mutante intento ponerse en pie y huir, pero era demasiado lenta y el ser mecánico la agarró de la muñeca y la alzó como si no se tratara de nada más que una muñeca de trapo, para luego alzarla como si fuera a cargarla bajo el brazo. Alice forcejeó cuanto pudo pero no lograba deshacerse del desagradable abrazo metálico, y se resistía a gritar, sabiendo que con su poder descontrolado, cualquier intento de gritar para pedir ayuda podía afectar negativamente a Dazzler.

Así que se vio obligada a patalear y forcejear en silencio, mientras el androide se la llevaba calle abajo vete a saber dónde. Un par de lágrimas escaparon de sus ojos, ante la incomprensión y la impotencia de la situación, sin poder liberarse, sin poder defenderse, sin poder si quiera gritar.

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MensajeTema: Re: Hora de Brillar [Omega][Alice Delaney/Natalia Romanova]   1st Febrero 2016, 06:40

- ¡Agh! - Solo darme la vuelta un jodido instante para ver que se fueran de la callejuela me gano un jodido disparo en la pierna. Por suerte, mis reflejos son demasiado buenos como para que me den de lleno, y me veia venir algo como esto, asique pude mover mi pierna justo lo suficiente como para que la bala entrara por un lateral de mi muslo y saliera.Trastabillé hasta llegar detrás de la esquina de la callejuela, maldiciendo mientras observaba como una de esas cosas me habia arrancado unos cinco centimetros de piel limpiamente, estaba sangrando bastante, pero la herida era superficial, aun podia pelear. Los disparos continuaban, pero por suerte Dazzler y la chica ya se habian ido, no se adonde, pero creo que tengo problemas mas importantes que ese. Tengo que pensarme algo me asomo por la esquina, una bala arranca un trozo de ladrillo y escondo el rostro denuevo, escucho los pasos metálicos son buenos, tienen una programación de combate decente, pero no creo que sea demasiado inteligentes mas allá de eso.

Separé dos de los compartimientos de uno de mis brazaletes donde guardaba las mordeduras de viuda y los adheri a uno de mis discos explosivos con adhesivo. Si supieran los demás cuantas veces me ha salvado el culo tener adhesivo en estos brazaletes, no se lo creerian, pero en esta vida de pocas reglas, hay una que siempre vale: Con adhesivo y explosivos suficientes puedes salirte de cualquier problema. Presioné un botón en mi brazalete derecho y djé que la luz roja titilara mientras daba unos pasos hacia atrás, dejandole a los androides pensar que me habia retirado. Activé el disco explosivo y lo ajusté en cuenta regresiva, escondiendome detrás de un cesto de basura viejo que olia como Hulk a esperarlos. Los androides dieron la vuelta en la callejuela y enseguida miraron en mi dirección y dieron un paso mientras sus armas me apuntaban, pero en ese instante mi motocicleta se apareció respondiendo a mi señal y, carajo, si no se hubiesen dado la vuelta para tratar de dispararle, estaria muerta. Arrojé el disco para que se adhiriera a la espalda del primero de los cinco androides y me oculte para esperar el sonido del metal volando por todas partes. Salté el cesto de la basura y desenfundé una de mis pistolas, corriendo hacia los dos androides que quedaban despues de hacerles estallar una bomba y pegarles metal electrificado en todo el cuerpo. Tomo como cinco o seis balas joder el visor de uno de ellos y atravesar su cabeza a balazos justo a tiempo para guardar mi arma y esquivar un disparo del androide que quedaba, yendome a sus espalda y aferrando el borde de su visor para hacer que mirase hacia atras. Para cuando pudo reaccionar, ya habia cortado su cuello con el laser de calor y habia dejado caer su cabeza al suelo. Laser de calor de baja intensidad, si, pero suficiente para cortar partes sensibles.

Ahora tengo que encontrar a esas dos...


--------------------------------------------------------------


La mutante seguia combatiendo contra los androides que ella habia enviado, staria ocupada durante mucho tiempo, justo el suficiente para que otro androide tomara a la chica y la separara de su protectora. El silencio en que se dejaba llevar le llamaba la atención, el forcejeo era entendible pero el absoluto silencio no. Toma las escaleras y comienza a bajar de la azotea del edificio pequeño desde el que estaba mirando toda la situación, aun con la idea de Prophet en su mente, ¿Estaria bien como decia? Ella pensaba que la chica de los cabellos de nieve jamás lo estaba, como si el haber roto la promesa que se le hizo aquel dia hubiese acabado con las fuerzas que quedaban en ella. Negó con la cabeza, no era el momento.


- Pero mira lo que atrapamos...- Dijo, altanera mientras salia de un callejón para mirar al androide que le traia a la chica bajo su brazo. Hubiera dicho que se veia algo extraña, pero ella misma parecia sacado de un libro de historietas. Se acerca con pasos lentos, con una sonrisa llena de un fuego imposible de apagar, y cuando los alcanza, ignora el sonido lejano de la pelea a mas de una calle de distancia, solo se concentra en la chica. - Muy bien, vamos a ver que tienes escondido...- Tomó su mentón y la obligó a levantar su mirada con un tacto entrenado, fuerte, decidido no habia lugar de su fisico que no estuviese entrenado a fondo, no queria fallar, no podia fallar.

- ¿Que me dices? - Preguntó, mirando en los ojos de la mutante largamente, aunque no parecia estarla hablando a ella. - Es...es...increible...- - No exageres, ¿Tanto asi? parece una muñequita de porcelana...- -...Con el poder de imponerle su voluntad a cualquiera, si yo no estuviera en tu mente...traela, ya no necesitamos a Dazzler...- La chica asintió. - ¿Como te llamas? - Inquirió, llevandose las manos a la cintura, con una expresión que dejaba ver cuan inconforme estaba con la situación. - Bah, ni que necesitara tu nombre para algo, ven chatarra, regresemos a la base y...- ...la cabeza del androide estalló con un rayo de luz. El cuerpo cayó de rodillas y el brazo soltó a la chica...



--------------------------------------------------------------------------



...Aproveché la distracción para dejar a Dazzler sentarse en el suelo y corrí como una jodida loba depredadora hacia donde estaba la chica esquivandola y lanzandome con fuerza hacia la que parecia querer llevarsela. Salté y arrojé una patada giratoria, pero la esquivó rapidamente, lanzandome un golpe de palma que esquivé, tecnicas orientales, me imaginaba que con esas pintas tendria algo de eso guardado lencé un puñetazo pero lo esquivó igual de rápidamente que yo el suyo si es que un poco más. Continuamos lanzandonos golpes de puño, trato de barrerme de repente, y salté como pude, pero tocó una parte de mi pie y cuando volvi a ponerlos sobre el suelo, trastabillé un segundo todo el tiempo que la hija de puta necesitó para ponerme la rodilla de lleno en el estómago y dejarme sin aire. Alcé los puños para tratar de protegerme, pero para cuando quise hacerlo tenia su pie en toda la jodida cara. Acabé en el suelo y teniendo que girar en un roll hacia atrás para ponerme de pie denuevo. Desenfunde mi cuchillo y lo tomé con fuerza.

- Je, ¿Cuchillos? No juegas limpio...- Escupí sangre, el pecho me subia y bajaba con violencia, me habia hecho cansar bastante con tanto movimiento en tan poco tiempo, no se si es que ha planeado todo esto o que cuernos, pero le está saliendo bien. - Nunca lo hago, suka (perra)...¿Que quieres con la chica? - Solamente sonrió un poco más, drajtza, me superó en combate cuerpo a cuerpo y apenas si tiene un rastro de sangre bajando desde su labio inferior.- La necesito, o mejor dicho, mi jefe, tiene un poder que nos vendria bien...- - ¿Quien es tu Jefe? - Se cruzó de brazos, riendose por lo bajo, perra. - ¿Te haz creido que soy estupida? Vamos, vamos entregamela, vete y no tendré que matarte...- Presumida. Separó sus piernas y elevó sus brazos, separé las mias y aferré mejor mi cuchillo. - Vete tú, o este cuchillo va a terminar en tu jodida carita...- No pienso ceder, menos ahora que se que esta chica es importante para su jefe.

A quien estoy engañando, uno o dos asaltos mas de estos y  estoy muerta, no entiendo como, pero esta zorra puede aguantar su castigo y darte una paliza sin sudar una gota...

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MensajeTema: Re: Hora de Brillar [Omega][Alice Delaney/Natalia Romanova]   10th Febrero 2016, 15:55

Su pecho se mecía violentamente mientras entre sollozos se mordía los labios, intentando no alzar la voz, que no la escucharan. Los pasos del androide la acercaban a una mujer de aspecto oriental, al menos en vestimenta, y cuando al fin se detuvo su corazón martilleaba en su pecho como un pajaro aleteando desesperado contra los barrotes de su jaula.

- Muy bien, vamos a ver que tienes escondido...

Alice desvió la mirada en un intento de rebelión, de no darle lo que querían, aunque no supiera de qué se trataba. Sin embargo la mujer colocó una mano en su mentón y sin esfuerzo alguno la forzó a sostener su mirada. Dos grandes lágrimas se escaparon de sus ojos, presas de la frustración y la rabia. Intentó en balde apartar el rostro, pero los dedos de Incense parecían fijos a su mandíbula, impidiendo siquiera evitar mirarle a los ojos. Sintió como su propio cuerpo se relajaba al entender que no podía hacer nada, que sin importar cuanto forcejeaba no tenía modo alguno de salir de ahí y sin embargo una parte de ella no quería darse por vencida.

- ¿Que me dices?

Susurró la mujer, mientras miraba intensamente el iris cambiante de Delaney, cuyos ojos se encontraban entonces en su totalidad enmarcados de esmeralda. No le hablaba a ella, y tampoco le llegan sus palabras, obcecada y negada en su propia ineptitud para salir de esa situación. Y Dazzler… No se sacaba a la otra mutante de la mente, preocupada por su estado pese a que su situación no fuera mucho mejor.

- No exageres, ¿Tanto asi? parece una muñequita de porcelana…

Y lo parecía. Quieta, inmóvil, sus ojos cristalinos brillantes a causa de las lágrimas. Tan sólo el rostro dolido de la joven mostraba los sentimientos que había bajo su pálida piel. Pero Dazzler, no estaba, estaban solas. Ella y la mujer que quería llevársela. Podía usar su poder, aunque fuera arriesgado hacer entrar a la otra en pánico.

- ¿Cómo te llamas?

Inquirió. Y Alice estaba dispuesta a responderle. Estaba dispuesta a hacer escuchar su voz cuando la cabeza del androide voló por los aires en un estallido de luz. Alice a duras penas pudo alzar los brazos hasta su pecho para parar la caída, golpeándose las rodillas.
De nuevo se encontraba intentando seguir con la mirada algo que no podía comprender. La pelirroja y la mujer que había tratado de secuestrarla intercambiaban golpes, uno tras otro, y la oriental empezaba a ganar terreno. Quería ayudar a la pelirroja, la Viuda, convencida de que ella estaba de su parte, puesto que había corrido a socorrer a Dazzler en cuanto la había visto. Pero, ¿qué podía hacer ella?

Sus ojos se posaron en la pistola de la Viuda negra, cuando ésta se desprendió de la funda cuando su portadora se cayó al suelo. No podía hablar, no podía luchar… Pero sabía disparar. Aunque le pudieran fallar los nervios y temblar el pulso, podía disparar y sabía apuntar. Se lanzó a por el arma, quedándose arrodillada en el suelo frente a ella mientras la alzaba, comprobando el cargador y la munición, el seguro y el modelo. Cuando Incense se abalanzó sobre la viuda Negra, Alice alzó el cañón del arma y disparó entre las dos mujeres, para luego apuntar el cañón directo a la mujer que minutos antes agarraba su mentón e intentó que parte de la rabia y la impotencia que había sentido la ayudaran a encontrar determinación, para mantener ese arma dirigida a una persona… Sin embargo caminó lentamente junto a la Viuda, con delicadeza colocándose entre ambas, a unos pasos por delante de la peliroja, como si intentara a su modo protegerla.

Al fin y al cabo, podía intentar ganarle algo de tiempo a las dos mujeres para que tuvieran tiempo a reponerse, a alzarse y tal vez hacer algo, fuera lo que fuera, para defenderse de quien quiera que fuera aquella mujer que tenían delante.

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MensajeTema: Re: Hora de Brillar [Omega][Alice Delaney/Natalia Romanova]   6th Marzo 2016, 07:00

Un disparo ruidoso impone un silencio entre ambas mujeres una distancia que, con su cuidadoso andar llena la menuda mutante, apuntandole con su arma, dando una apariencia de seguridad. De donde habia sacado ese arma era una pregunta de facil respuesta, pero no era en lo que estaba pensando incense en ese momento. Se detuvo con el disparo, y relajó su posición cuando la vio acercarse con el arma en alto. Estiro su torneado cuerpo un poco, elongando sus brazos y muslos con calma, mientras la ignoraba por completo, sonriendole solo despues de haber terminado.

- Bien, muy bien...- Acota, con altaneria, llevandose las manos a la cintura. Sabe que los ojos de Prophet son los suyos, y ella jamás ha tenido que lidiar con esta clase de cosas. Aparta las manos de su cadera y aplaude largamente, sin dejar de mirarla fijamente a los ojos, casi como un animal. - Tienes tu juguetito apuntado hacia mi...- Dice, grandilocuente exudando confianza, casi como si quisiera construirse un aura de invulnerabilidad a través de pura confianza en si misma. - ¿Y que vas a hacer con él, muñequita? - La interpela, pero aunque la pregunta se oiga como un desafio, no es ese el tono, ve venir en la distancia a la rubia, Dazzler, no le preocupa en absoluto, no es estupida y sabe calcular sus probabilidades y estas le gustan cada segundo un poco mas. Le muestra las manos, cubiertas con guantes negros de cuero, nada anormal. - Te acercas con eso lo apuntas, y crees que ganaste, pero la verdad es que tienes mucho mas poder que el que te da el barril de tu arma...- Se tienta de dar un paso hacia la chica, pero es dificil saber si le disparará o no. -...Y no se que poder sea ese, pero si no lo vas a usar, creo que le vendria mejor a alguien más...¿No te parece? - Se encoge de hombros un momento, y sin aviso alguno, dos hilos de ácido salen disparados de sus manos.

- ¡Aaagh! - Gime de dolor la rubia cuando uno de los chorros de acido la impacta en un hombro, quemando la piel al instante, causandole fuertes quemaduras que solamente no carcomen su piel por el uniforme que traia puesto, todo lo demas sucede en un instante...


...El otro chorro carcome la pistola como si se tratase de un cubo de hielo bajo un chorro de agua, un cuchillo vuela raudo por sobre el hombro de la mutante y se clava directamente en el hombro de la perra de la cresta. Gime, grita un segundo, lanzo otro cuchillo, directo al cuello pero hace un roll lateral de un salto, aunque la muy estupida lo piensa mal y la hoja se clava de lleno en un muslo. Cae al suelo, pero para cuando me pase por al lado de la chica, ya se puso de pie, quitandose los cuchillos y arrojandomelos justo cuando corria hacia ella. Drajtza, apenas si pude esquivarlos, casi me muero en ese instante.

- Tienes...¡Agh! Fuerza...pero...¡No tienes mi experiencia, zorra! - Un golpe de puño, lo esquiva una patada suya, la esquivo, pierde demasiada agilidad con un muslo herido, pero yo tampoco estoy muy bien para variar. Amago una patada a su costado izquierdo y la imbecil se traga esa finta entera el verdadero golpe va a su axila derecha, le jode un poco el homoplato, pero no oigo ese "crack" que quisiera estar escuchando. A cualquier persona normal la pelea se le habria acabado en ese momento, pero esta perra parece estar hecha de acero. Arroja un puñetazo, esta furiosa, ya no esta pensando la pelea como deberia, porque pude aferrarla y dejarla en el suelo de una toma, aunque no por furiosa esta de imbecil, enseguida hace un roll hacia atras y me jode el estomago con una patada doble, me levanto, no le puedo dar una linea de tiro clara a mutante, hace al menos cinco minutos que mi otra pistola se habia caido, mas le vale haberla tomado, o un cuchillo, drajtza, a estas alturas hay un reguero de armas en el suelo, y yo peleando con las putas manos. Se levanta y yo también, caminamos en un semicirculo, como lobas buscando la yugular de la otra, un rastro de humo sale de sus manos, pero aunque vea que es acido, no parece estar adolorida, solo...como en una especie de trance a medias. Si hubiera sabido lo que me esperaba hoy...

-...Vete de aqui, no estoy armada, puedes huir, pero no llevarte a la chica, y lo sabes bien...- Escupo sangre, y un rastro ya corre desde el labio inferior que la puta me partió. Yo le dejé un ojo morado y noto que el homoplato lo tiene resentido, nada incapacitante, pero entre todo, le va a costar horrores pelear. - Agh...luchas bien...pero necesito a la chica...- - De eso nada...- - ¿Y que vas a hacer si lo intento, bruja? - - Terminar de romperte el homoplato, perra...- Sonrie, es como si no hubiera manera de detenerla o asustarla. - Pruebame...- Ambas gritamos y corremos hacia la otra. No tengo de otra: estoy desarmada, penas me puedo mantener en pie, hice todo el daño que pude, ahora solo me queda...



...Black Widow intenta fintar hacia la izquierda y patearle la rodilla derecha a Incense, pero la chica ve venir la maniobra y en un movimiento de una agilidad completamente sobrehumana toma con ambas manos su hombro, salta para despegar ambas piernas del suelo, y gira su torso para ubicar una poderosa patada en el costado derecho de la rusa, arrancandole un ultimo gemido de dolor antes de desplomarla en el suelo. Cae con una rodilla en el suelo, todo le duele, pero su sangre es acida, esta tan acostumbrada al dolor con el que vino su ascensión que las heridas que ahora tiene apenas si logran volverla torpe. La pelirroja cae al suelo, la de la cresta se limpia la sangre de una de sus cejas partidas, tronando sus nudillos mientras se aisla al dolor que comienza a venir desde su homoplato derecho.

- Je...- ha perdido mucha de su energia en el combate, todos los androides que trajo estan destruidos y está sola, pero al fin lo consiguio: la tiene solo para ella. - ¿En que estabamos? - Adopta otra vez una posición de combate, cuerpo y mente abatidos de cansancio y dolor, es una llamarada que abraza todo en su camino, pero que como un fuego etilico, dura muy poco una vez encendido. - Ah, si...entregate, no me hagas...je...lastimarte...- Se va  acercando lentamente. - Que mas da, no es que te necesiten entera...- Toma carrera y, abandonadas todas las formalidades, corre hacia ella, con lo poco que le queda de su fisico y de su mente, dispuesta a gastarse sus ultimas energias en reducirla y llevarsela. Esta a un palmo de distancia de la victoria, ninguna de las otras dos mujeres va a poder levantarse del suelo pronto. Salta sobre Dazller a medio camino y continua sin importarle nada. Casi puede saborear el triunfo. Solo quedan ella y la chica.

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MensajeTema: Re: Hora de Brillar [Omega][Alice Delaney/Natalia Romanova]   12th Marzo 2016, 15:02

Los ojos de la morena refulgían del color esmeralda que portaba su poder. A un lado yacía Dazzler, en el otro la rusa que se había presentado a si misma como Black Widow. La mente de Alice, confusa, no lograba entender porqué estaba pasando todo aquello. Porqué ahora la mujer de la cresta la buscaba tan desesperadamente, como parecía haber entendido su poder sin que ella hubiera mencionado una sola palabra. Su poder podía otorgarle algo de ventaja, pero el miedo le podía más que la lógica.

Incense se avalanzó sobre ella y desesperada Alice tomó uno de los cuchillos que descansaban cerca de ella. La mujer tendía una mano hacia ella y Alice clavó el cuchillo en la cara interna de su brazo en un acto desesperado llevado por la adrenalina.
Nunca antes había herido a una persona. Mucho menos a alguien cuya sangre parecía corroer todo cuanto tocaba como si se tratara de ácido sulfúrico. Incense se tambaleó con un grito de dolor y lanzó una patada al costado de la joven mutante, quién perdió el equilibrio y su, ahora deshecha arma, la cual salió volando de su mano. Sintió cómo la sangre corrosiva de Incense había salpicado su ropa y la devoraba, amenazando con corroer también su piel. Sin pensarlo se despojó del jersey, y la camiseta, quedándose únicamente con unos tirantes sobre la ropa interior. Tenía el físico esbelto de quien se había mantenido en forma sin tratar de marcar la musculatura. Era más bien delgaducha, sin demasiado pecho y con unos brazos finos y de aspecto delicado. Tenía todavía el cuerpo de una adolescente, pese a su edad.

Su pulso se disparó, tanto por la situación como por la alerta que parecían mandar cada una de las células de su cuerpo. Había herido a una persona, por primera vez, y esa misma persona seguía incansable, pese a las heridas y el dolor que de seguro estaba sufriendo, dispuesta a no dejarla escapar. ¿Qué había hecho para merecer eso?

Su poder. Siempre se resumía en lo mismo. Algo que tenía y nunca había pedido. Un don, una maldición que la hacía peligrosa no sólo para ella si no para todos cuantos estuvieran a su alrededor. Dazzler, Widow. Ellas estaban siendo heridas protegiéndola. ¿No hubiera sido mejor para todos si se hubiera entregado en primer lugar...? No. Si dejaba que su poder pudiera ser utilizado por Incense, y quien fuera que trabajaba con ella, iba a ser todavía peor. Más gente podía resultar herida. Y ahora... No podía hacer que Natasha y Dazz hubieran sufrido por nada.

No sabía luchar. No sabía defenderse. Le dolía el costado en donde la mutante de la cresta le había dado la patada. Pero no estaba dispuesta a que ninguna de esas cosas pudiera detenerla ahora. Por eso había venido a América. Para cambiar y no dejar que más gente sufriera por su culpa.
Se alzó con ambas manos cerradas en puños y el ceño fruncido con determinación.

- Perfecto... Si quieres venir a las malas, será por las malas. - Incense encontró la mirada de Alice y la sostuvo, antes de lanzarse una segunda vez hacia ella.

Lo primero era alejarla de las otras dos, pensó Delaney. Lo primero era ganar algo de distancia, que no les salpique su sangre, que estén a salvo. Ya se preocuparía del resto. Incense no se tomó a bien la decisión de la morena de salir huyendo, y escuchó cómo gritaba improperios a su espalda, y se detuvo a enfrentarla antes de llegar al final de la calle.

- Detente - susurró la morena cuando la tuvo suficientemente cerca.

Todavía no controlaba su poder. Sabía lo que su voz estaría transmitiendo a Incense. Duda, miedo, rabia. La desesperación que la estaba llevando a actuar como lo hacía, a usar su poder. La naturaleza de Incense estaría por encima de cuanto pudiera decir Alice, así que se centró en ordenes cortas, concisas, que aunque no pudieran doblegar completamente la voluntad la hicieran dudar. Y así funcionó. Incense torció el rostro en un gesto de rabia al sentir los sentimientos que viajaban en la voz de Alice. Su golpe dudó, y le dió tiempo a la joven para esquivar el golpe. Y repitió el proceso dos veces más. Se apartaba y esquivaba, saltaba y se tiraba hacia un lado, aprovechando el cansancio de Incense, y ocasionalmente usando su voz y sus órdenes para hacerla dudar.

- ... Zorra. ¿Cómo te atreves a jugar conmigo? - comentó con rabia la mujer de la cresta. Alice dio un paso atrás, asustada del veneno que transmitía su voz.

- No estoy jugando - replicó ella, aprovechando su miedo para devolverselo a Incense, cuyos ojos se dilataron del pánico al compartir los sentimientos de la joven mutante - Esto es lo que soy. Y si quieres llevarme contigo, vas a tener que luchar por ello.

Su voz temblaba. No era valiente. Tan sólo intentaba ganar tiempo para que Dazzler y Widow pudieran recobrarse. Intentaba aprovechar el cansacio que podía ver en Incense, tal vez confundirla el tiempo suficiente para dar una oportunidad al resto de... ¿de qué? Ni ella misma lo sabía. Estaba asustada, tenía miedo, quería volver a casa. E incapaz de soportar y entender todo cuanto sentía, perdida y sin saber qué era lo mejor que podía hacer, se limitaba a guiarse por su instinto, rezando para que todo saliera bien.

A veces, es todo cuanto podemos hacer.

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MensajeTema: Re: Hora de Brillar [Omega][Alice Delaney/Natalia Romanova]   1st Abril 2016, 12:46



Su corazón casi se detiene. La conexión era fuerte, y no esperaba el estallido que salió de la menuda adolescente. No era poder que pudiera verse, era poder que se sentia, intimamente dentro del alma, emociones que viajando en su voz podian afectar al que recibiera sus palabras. Le habia ordenado detenerse a Incense, pero habia sido tan fuerte su determinación, por espontanea que fuese, que ahora la de cabellos platinados habia sentido por instantes como hasta su respiración se detenia, al no estarse moviendo en absoluto. Aferró con fuerza los bordes de su asiento renegrido, tensa, recién tras unos instantes se habia podido librar de la influencia de aquella chica, y estaba a kilometros de donde estaba sucediendo todo aquello. Su pecho sube y baja con premura su respiración agitada, la mente confusa, la conexión se debilita, pero eso no importa, su voz afecta algo mas que la psiquis, y demasiado tarde a entendido la de los ojos resplandecientes que es muy dificil blindar una mente a ese poder tan sutil. Suspira y se lleva las manos a los lados del rostro por un momento, murmurandose la única cosa que recuerda que le trae paz en la soledad de la penumbrosa habitación donde se encuentra...

...Incense tiembla, lo nota, no puede creerlo ella es la arrojada la valiente, ¿Como puede ser que una simple orden la esté deteniendo de esta manera? Mira a su alrededor, Dazzler esta inconsciente pero la pelirroja a la que habia masacrado a patadas aun se trata de levantar del suelo, aunque sin ningún exito. Mira a la chica, tratando de endurecer su expresión, aunque el resultado que obtiene no es le que espera, solo logra componer una triste mueca a medio camino del temor y del coraje. - Como...como...- Sigue detenida, y en los momentos que logra librarse de su poder, es como si al arrojar el golpe su orden volviera a sostenerle el brazo de repente, entorpeciendo sus golpes hasta el ridiculo absoluto. -...no puede ser...no puedes ser tan...poderosa...- Ella es imparable, eso le dijeron, eso le enseñaron, pero no es asi, con solo una orden estaba entre detenida y cómicamente torpe, su sangre goteando al suelo por las heridas, levantando volutas de humo casi imperceptibles al consumir diminutos parches del pavimento. Camina tambaleandose, sus fuerzas se agotan, dio demasiado de si derrotando a las otras dos mujeres. - No eres nada...- Se detiene. - Nada de nada...- Su torso desnudo...si solo pudiera levantar un brazo para escupirle ácido...-...solo una niña insolente que se cree que...puede...agh...- Planta una rodilla en el pavimento, está al limite, sus musculos comienzan a dolerle, su metabolismo acelerado está comenzando a rebelarse contra ella.

- Perra, te juro que...si me quedaran fuerzas...- Trata de levantarse, pero se queda de rodillas en el suelo, mirandola con un desafío cargado de amenaza. No nota las plumas, los picos, no hasta que un graznido le advierte de la parvada de cuervos, aferrándose con sus patitas a los bordes de las terrazas a los cables de telefonía y electricidad, mirando con sus ojos negros como la noche a ambas mujeres, impertérritos por la violencia, siempre oportunistas, esperando la muerte para caer en picado a llenar sus estómagos. Es anormal ver a tantas decenas en un mismo lugar, pero no para la de la cresta, que los mira con saña furibunda.




- Incense...- Musita con fingida pena una voz a espaldas de la mutante semidesnuda. Es demasiado tarde para Alice: un humo ya se ha adentrado en finos rastros de un gris suave en sus orificios nasales en sus poros, en cada abertura posible, paralizandola por completo de los pies a la cabeza. Una mujer encapuchada camina hasta su lado, acomodando unos cabellos detrás de su oreja con una mano maternalmente suave, casi como una confidente mirando alternativamente a Incense. - No...te metas...en esto...Crow...- La pálida mujer ladea un poco la cabeza, negando suavemente. - Tsk tsk...nunca cambiarás, mi pobrecita Incense, siempre orgullosa...¿No te das cuenta de tu estado? No quisiera que te ocurriese nada malo...- La expresión de la de la cresta es de un odio hasta intimo, pero Crow parece impertérrita, como su parvada de amigos animales. - Mírala, es solamente una bella e inocente chica...¿Y no has podido siquiera capturarla? ¡Y todos esos androides! - Su tono de voz, hasta cuando se eleva, es de un histrionismo puro, como si actuara permanentemente su voz nunca deja de ser de seda.

- Tan bella...- Musita denuevo, fijando sus ojos en su victima inmovil, recorriendo su mejilla en una suave caricia. - Y mirate...tan indefensa...- Camina a su alrededor, mirandola con cuidado, rastros de ese mismo humo que parece de cigarro desprendiendose de ella cada vez que se mueve queda a sus espaldas, poniendo sus manos cuidadosamente en sus hombros y susurrando a su oido. - Perdona a Incense, es demasiado tosca y violenta, aún esta a prueba, como tú...- Susurra con cuidado su aliento bañando el oido de la mutante en una caricia tersa y peligrosa. Se separa de ella y comienza a caminar hacia Incense, indicandole con su dedo indice a Alice que camine junto con ella. El humo se remueve, el cuerpo ajeno obedece y caminan hasta quedar mirando hacia abajo, hacia la inmovil chica que las mira con ira mal contenida.

- Podia hacerlo...sola...¿Por que...? - -...Oh, Incense, porque es mi trabajo vigilar que hagan lo que se pide, y si fallan, intervenir como crea conveniente...- Sonrie suavemente, mirando denuevo a Delaney. - Tu poder...es parecido al mio, pero tanto mas...obvio...menos refinado, menos sutil...- Se para frente a ella, mirandola a los ojos, sonriente. Sus ojos son oscuros, como los de sus cuervos, pero hay un brillo de voracidad en su mirada, un abismo de ambición y oscuridad en el que cualquiera podria caer y perderse para siempre. - Me encuentro dividida en este tema...¿Crees que Incense lo hizo bien? No se que pensar de que haya tenido que intervenir...- Compone un gesto de desconcierto, se escuchan graznidos desde las azoteas.

- ¿Que opinas, Prophet? - Espera con paciencia que entre en su mente, la deja pasar. - Es poderosa, Incense hizo un buen trabajo Crow...por favor, entiendela, ademas, aun no es el tiempo de esta mutante...- - Esta bien, no hay manera de que tu dulzura no toque mi corazón, tengo debilidad por ti...- Niega suavemente, elevando el menton de Alice con el indice y acercando su rostro hasta que queda a milimetros del de ella. - Eres libre, ayuda a tus amigas malheridas, pero ten en mente que ha llamado mi atención...- Susurra contra sus labios, separandose y acercandose a tomar la mano de Incense con delicadeza, la otra se la tiende a regañadientes. - Nos veremos pronto, Ojos de Jade...- Le dedica una ultima sonrisa antes de esfumarse junto con Incense en un torbellino de ese mismo humo. Los cuervos graznan una vez mas y se dispersan. Todo ha terminado, por ahora.



Drajtza. Apenas me puedo poner de pie para cuando la mujer de la capucha se ha ido, escupiendo sangre en el intento. Oigo las sirenas, pronto tres camionetas de Shield se nos acercan y varios agentes bajan a asegurar el perimetro, hasta una ambulancia llega y se bajan los paramedicos para llevar a Dazzler a la Mansión X. Bufo, Fury se ha tardado demasiado, y me jode en el alma la forma en la que esa golfa miserable me molio a golpes con tanta facilidad y esa Crow...¿Que mierdas son estas chicas? Nunca habia visto mutantes tan poderosas, pero no le di demasiadas vueltas al asunto, rechace a los paramédicos con un gesto de la mano y me acerque  la chica, sonriendole para que se tranquilizara, de seguro estaba alteradisima luego de que esa mutante manipulara su cuerpo como un titere.

- Bienvenida al negocio de ser especial...- Le dije con ironia, buscando en un bolsillo para tenderle una tarjeta blanca con una dirección escrita y una letra "A" en una esquina. - Si vas a esta dirección, encontraras una mansión...- No puedo negar lo que sucedio hoy aqui, la chica estaba casi indefensa ante esas dos, y si la busca gente asi de poderosa y con estos recursos para gastarselos en perseguirla, tiene que aprender a protegerse mejor. -...Tocas el timbre, dile que eres la Imperatritsa (Emperatriz) y se abriran las rejas, entra y esperame, te enseñare algunas cosas, si quieres...- Puse una mano en su hombro, sacudiendola muy suavemente, en un gesto cariñoso. No puedo controlarlo, la veo tan joven y se despierta algo casi maternal en mi, soy una estupida sentimental. - Si no vienes no es problema, pero buscate un lugar seguro, se ve que eres tan poderosa como para atraer enemigos serios...¿Da? - Me alejé un poco de ella y me di la vuelta para irme.

- Natasha Romanoff, agente de Shield, por si necesitas dar conmigo...- Acoté antes de seguir caminando a tientas hasta la ambulancia para que me parcharan un poco y alguien me llevara a mi y a mi motocicleta hasta mi apartamento. Justo se le ocurrio a esta chica que el dia de hoy tenia que ser su hora de brillar y ahora van a perseguirla y seguramente voy a tener que cuidarle el culo...



...Menuda suerte la mia...

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