Los Universos de DC y Marvel se han unido en uno solo. ¿Qué ha sucedido? ¿Quién está detrás de todo? Y, lo que es más importante, ¿cómo reaccionarán héroes y villanos de los distintos mundos al encontrarse cara a cara...?
 
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 I got a tale to tell. [Planaria Glámez] (Pre-Omega)

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Solaris
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MensajeTema: I got a tale to tell. [Planaria Glámez] (Pre-Omega)   Sáb Ene 23, 2016 2:31 am

26 de Octubre del 2012.
11.30 de la mañana.
Universidad de Munich: Aula 204.
Clase de métodos matemáticos.


Después de las clases matinales de tres horas, que se iniciaban a las 08.30 de la mañana, sonaba el primer timbrazo que anunciaba la llegada del primer descanso de media hora. Con ese sonido llegaban los empujones y las colas en las escaleras centrales llenas de estudiantes nerviosos que estaban deseando salir a tomarse un café, comer algo y sobretodo fumar de estrangis un cigarrillo cerca de las salidas de incendios que daban a la calle. Como siempre, dejé que todos salieran antes. Formaba parte del protocolo personal que había fijado. Llegar siempre un cuarto de hora antes, nunca menos. Buscar un sitio que no dificultara la salida de ningún compañero, últimas filas y butacas contra la pared, de manera que no tuviera que levantarme para dejarles paso. Así, a la salida, a menudo esperaba que el aula se desalojara por completo. Eso dificultaba ir con el tiempo justo a ningún sitio, pero era cuestión de acostumbrarse. En circunstancias menos favorables, siempre era preferible el pasillo de las primeras filas. Podía recoger rápido y salir la primera, pudiendo apartarme a tiempo de las multitudes que se generaban por los pasillos y de camino a la cafetería. Los peores escenarios siempre eran los de cualquier cosa intermedia entre esas dos.

Ahora, mientras guardaba los sin prisa, mis pensamientos fueron directos al motivo que me había hecho estar nerviosa esa mañana. Había suprimido el café, pero aún así no pude evitar que se notara en el intranquilo botar de mi pierna derecha o en el lápiz del numero dos que ahora tenía toda la parte contraria a lamina con marcas de dientes. El programa de tutores era una buena idea, Wilhelmine había conseguido convencerme por muchos motivos. Podría repasar conceptos antiguos, refrescándolos mientras se los enseñaba a otro alumno, haría méritos para mi historial académico, y conseguiría también créditos de libre configuración que de otra manera me era imposible compaginar, teniendo también que ir al conservatorio. Era la única opción de poder ganar ese tiempo en fines de semana, sin necesidad de que la facultad estuviese abierta. Pero ahora no estaba convencida. Era un puesto de mucha responsabilidad. Si no conseguía hacerlo bien con el alumno que le asignaran. ¿Qué iba a pasar con los créditos? ¿Y con el expediente? ¿Y con el pobre chico o chica, al que no conseguiría ayudar? Mientras me colocaba la mochila sobre el hombro del Jersey negro de cuello alto y manga larga que llevaba, suspiré.

- Sieglinde. - levanté la cabeza al escuchar mi nombre, y miré al profesor.

- Si, profesor. - respondí como si se tratara casi de un superior del ejército. Él me retornó una mirada amable por encima de sus gafas redondas y me llamó con un gesto de la mano, hasta que llegué al entarimado.

- Te he pedido que te quedaras después de clase es para presentarte al alumno que vas a tutorizar. Tiene clase de ecuaciones diferenciales en este mismo aula, y creí que sería una buena ocasión para conocerse.- dijo el con tono afable. Seguro que había notado que estaba nerviosa. Debió verlo claro en mi cara, porque enseguida intentó tranquilizarme. - No debes estar asustada. Para una chica estudiosa como tú, seguro que esto no será un problema. - aunque dudaba un poco de sus palabras, la verdad es que me hizo sentir algo mejor. Esperé un par de minutos, y luego decidí tomar asiento en la primera fila.

- Profesor, ¿Le importa si me como la manzana? Si no lo hago ahora, no me dará tiempo a comérmela antes de tener que entrar en regulación automática. - expliqué sacando la fruta de una bolsa hermética, donde estaba guardada, ya lavada. El hombre negó con la cabeza y yo asentí, dándole un primer bocado, y limpiándome luego con un pañuelo de papel. La duda me estaba poniendo nerviosa, y desde que había empezado la carrera tenía el mal vicio de comer mucho a deshoras. No es que estuviera gorda, pero había cogido unos kilitos que me gustaría bajar. Tenía la suerte de ser muy alta. Así se disimulaban algo mejor.

Alguien llamó a la puerta, y el profesor le dio la entrada. Dejé la mitad de la manzana en el plástico sobre la mesa, y me limpié los dedos y la boca, poniéndome después los guantes de algodón fino por encima. Mastiqué, tragué y me encontré con el alumno en cuestión. Era un chico más joven, no pude evitar que me pareciera casi un niño, aunque no debíamos sacarnos tanta edad. Me levanté de la mesa y me acerqué a él, dándome cuenta de que le sacaba una cabeza.

- Planaria Glámez, esta es Sieglinde Vorgrimler. Planaria es un alumno que empieza ahora su segundo año en ingeniería, y viene de suiza. Esta es Sieglinde. Está matriculada de cuarto curso, y es de un pueblo de aquí, de alemania, pero de más al sur. Es la chica que se te ha asignado como tutora. - nos presentó el profesor haciendo una breve introducción. Esperé a que él terminara, y luego miré un poco tensa al chico, intentando sonreír un poco para causarle buena impresión.

- Hola, Planaria. Soy Sieglinde. - me presenté, tendiéndole la mano derecha, esperando darle un apretón cordial. Lo normal eran dos besos, pero en prevención de tener que negárselos, era siempre preferible tomar la delantera.
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MensajeTema: Re: I got a tale to tell. [Planaria Glámez] (Pre-Omega)   Sáb Ene 23, 2016 12:57 pm


Caminaba distraídamente por los pasillos con los cascos puestos. Escuchaba algo de música tranquila mientras me dirigía al aula donde se me había citado para conocer a mi tutora. En teoría era una chica de cuarto curso bastante buena y que podría echarme un cable. Mi primer año había ido bien dentro de lo que cabe. No aprobé todas pero suspendí un par por idiota y no fijarme. Los típicos errores tontos que te ponen de un mal café horrible por torpón. Pero bueno, no quería darle más vueltas al asunto y concentrarme en las asignaturas que tenía ahora en el primer cuatrimestre. Quedaba un poco más de dos meses antes de los exámenes, y era sin duda la parte más complicada y aburrida del curso, especialmente el último mes donde tienes que empollar como un condenado. Pero bueno, era lo que tenía la ingeniería. Al fin y al cabo me encantaba la física y las matemáticas, aunque he de reconocer que ecuaciones diferenciales me parecía de otro planeta. ¿En serio tenían alguna aplicación? La física, la termodinámica, la mecánica... Todas esas las veía en el día a día, pero los sistemas de ecuaciones superpuestas para la obtención de un sistema lógico se me hacía raro. Además, luego en la vida real jamás se comportaban así los dichosos sistemas. Eso era todo teórico e ideal. Cuando te tocaba trabajar con un motor o algo así anda que no había detallitos y rozamientos que te mandaban los cálculos al traste. Hora de meter quinientas nuevas integrales.

Pero bueno, el caso era que me habían recomendado la tutora para tener un buen seguimiento. Quién sabe, lo mismo hasta me venía genial. Nah, en el fondo sabía que me venía genial, y además así tal vez pudiese conocer a más gente. El primer año había conocido a gente muy maja, como Hans, Julia, Nicole, George o Ben, pero también había tenido un par de encontronazos con un par de compañeros ya que supieron que era un mutante y bueno, podéis imaginaros el resto. Que si era un bicho raro y esas cosas. En fin, minucias de la gente que no comprende que no somos asesinos ni nada por el estilo. Estaba demasiado acostumbrado a que me tachasen de sus listas de amigos, así que me daba un poco igual.

Escuché mi teléfono sonar y lo saqué, cogiendo la llamada.

- ¡Plana!-

- ¡Hans! ¿Qué tal tío? ¿Cómo estás? ¿Por qué no has venido esta mañana a electrotecnia?-

- Me encuentro mal tío. He pasado una noche de mierda con casi cuarenta de fiebre. Creo que la salida del sábado me sentó como un tiro.-

- Ya, seguro que fue la salida y no los siete cubatas que te apretaste, campeón. Jajaja ¿al final qué pasó con el chaval ese?- Sabía que Hans era homosexual. La manera en que lo descubrí fue gracioso. Un día le pillé mirándome el culo y, levantando una ceja agité ligeramente la cabeza y me lo llevé a parte. "Hans, ¿me estabas mirando el culo?", "¿Eh? ¿Cómo? N-n.. ¡No, no! ¿Por qué dices eso?". Fue divertido. Al final me terminó reconociendo que era homosexual pero que no lo había muy alto ya que para él era un tema delicado. Le dije que no pasaba nada y bueno, como era mi amigo y quería que se sintiese bien le desvelé que era mutante. Al principio creyó que le estaba tomando el pelo pero después de enseñarle mis poderes se quedó flipando. Fue ese mismo verano. Ya nos conocíamos prácticamente desde el día uno y tras un año creí que podía confiar en él. Fue de las pocas personas a las que no le importó aquello y desde entonces tuvimos una intimidad el uno del otro. Naturalmente sabía que él no tardaría en desvelar la suya, pero me alegraba tener ese nivel de confianza con él.

- Al final nada, resultó que tenía novio y demás. Pero bueno, minucias. El caso es que te quería pedir si podrías venir esta tarde a casa y te pillaba los apuntes de hoy. Puedes quedarte a comer y estudiamos juntos si quieres.-

- Vale, perfecto tío, no hay problema. Allí estaré rollo a las tres, más o menos. Bueno, te dejo que tengo reunión con la tutora.- Colgué y llamé a la puerta, frotándome las manos y apagando la música. Me abrió el profesor de ecuaciones y le sonreí. Cuando me presentó a Sieglinde se me quedó una cara de bobo que intenté evitar con todas mis fuerzas. Aquella chica era un auténtico bellezón. Pero un bellezón de esos de revista. Tenía unos ojazos impresionantes y unos largos cabellos rubios como el sol. Si tengo que ser honesto creo que era la mujer más bella que había visto en mi vida. Cuando se levantó me quedé de piedra. ¡Joder! ¿Pero existían mujeres tan altas? La madre de dios. Me sacaba una cabeza. Debía rondar el metro noventa o así. Al verla tan alta, tan bella y que fuese a ser mi tutora me sentí bastante pequeño y estúpido. No era más que un crío de segundo que le habrían obligado a tutorizar. Me sonrojé levemente ante ese pensamiento y le apreté la mano lo más firmemente que pude.- Es un placer, señorita Sieglinde... Soy Planaria, aunque eso ya lo sepa.-

Y sonreí como un imbécil seguro. Venga tío, ¿vas en serio? Muestra un poco de seguridad en ti mismo. Ella también fue alumna de segundo en su momento joder, y seguro que le echaron un cable y estuvo encantada. Animado por este pensamiento le ofrecí una sonrisa mayor y agité un poco su mano discretamente.

- Le agradezco enormemente que haya decidido ser mi tutora y ayudarme con la carrera.-

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MensajeTema: Re: I got a tale to tell. [Planaria Glámez] (Pre-Omega)   Dom Ene 24, 2016 1:49 am

El chico estrechó mi mano con firmeza, mientras me miraba. Parecía un poco acalorado, aunque era muy posible que se tratara sólo de vergüenza. Recordando mi época de primer año, en la que todo el mundo me parecía muy leído y sofisticado, pensé que debía poner todos mis esfuerzos en conseguir que no se viera como yo solía ver entonces a los estudiantes de cuarto y quinto curso. Como si ya fueran ingenieros formados de mentes disciplinadas, y yo un intento de alcanzar ese estatus que tan lejano me parecía. Entendí que era algo que era fácil de ver cuando ya se ha pasado por ello, pero aún así, me esmeré en que mi sonrisa fuese un poco más sincera. El hecho de notar que él tampoco estaba muy seguro, de algún modo me infundió a mí más valor.

- No me llames de usted. Sólo soy una estudiante. - dije procurando sonar algo más tranquila de lo que en realidad estaba.

Solté su mano con un leve asentimiento de cabeza, y entonces giré sobre mis pies abriendo mi mochila. Rebusqué entre mis papeles hasta encontrar la funda de plástico en la que había metido la documentación y la saqué, exponiéndola encima de la larga mesa de la primera fila. Le tendí un folio en el que había fotocopiado un horario en el que había organizado el tiempo. Cubierto con subrayador rojo aparecían todas las clases que yo tenía, con azul venían indicadas las horas que de momento tenía comprometidas con las clases de idiomas y también el conservatorio, pero que eran susceptibles de cambiar, y un círculo verde marcaba las secciones libres en la que había incluido los fines de semana.

- He pensado que te vendría bien conocer mis horarios lectivos. En rojo están las clases, en azul, las horas que podría cederte y en verde las que seguro pueden estar dirigidas a las tutorías. ¿Tienes tus horarios? - pregunté inquisitiva mientras procuraba mirarle a los ojos para infundirle algo de confianza.

- Bueno, es posible que antes de pasar a organizarse, prefieran rellenar los formularios. - interrumpió afable el profesor, sacando los impresos que tenían que regular para considerarse tutora y alumno.

Así que me quedé allí confundida durante unos segundos. Con los nervios se me había olvidado por completo la formalidad. Me maldije por permitir que los nervios me permitieran cometer un error como ese y asentí con la cabeza acercándome a la mesa del profesor, donde recogí los impresos.

- Tiene usted razón. Lo siento, Señor. - me excusé, mientras él me devolvía esa mirada pacífica. Casi parecía divertirle un poco la situación.

- Voy a dejaros aquí un momento, si no os importa, mientras voy a hablar con mi jefe de departamento. Volveré al final del descanso. Vosotros podéis rellenar los impresos mientras tanto. - dijo él mientras guardaba en su maletín sus apuntes y carpetas.

- Si. Gracias profesor. - respondí con corrección, y me mantuve de pie hasta que abandonó la sala. Tuve un escalofrío al saber que estaba sola con el nuevo alumno, y le devolvía una mirada un poco incómoda, sin poder evitarlo. Intenté encubrirla tras una sonrisa, y me senté en la primera fila, ofreciéndole a él con un gesto la silla contigua. Cuando ambos estuvimos sentados miré el reloj de pulsera de mi muñeca. - Creo que si nos damos prisa nos dará tiempo a terminar los formularios, y también a intercambiar horarios.- levanté la vista para encontrarme con él. - y...a conocernos un poco mejor. - dije eso sin mucho convencimiento. La verdad es que socializar me costaba bastante más que a los demás, y a la hora de intentarlo, siempre se notaba un poco.
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MensajeTema: Re: I got a tale to tell. [Planaria Glámez] (Pre-Omega)   Lun Ene 25, 2016 2:20 pm

- Oh, está bien. Sieglinde entonces, si le... Te parece bien.- Se me haría un poco raro tratarla de tú, ya que como me habían educado, siempre que tenías ante ti una autoridad moral o de lo que fuese superior se merecía el trato justo. Tenía que pensar en que, además de mi tutora, como bien había dicho era una alumna, y que a ella se le haría raro seguramente ser tratada de usted. Me tendió una hoja que cogí y miré por encima. Eran sus horarios, así que le presté mas atención a lo que estaba escrito y subrayado ahí. Vale, las mañanas las tenía liadas enteras, algunas tardes también y... El profesor nos dijo que debíamos rellenar primero los formularios, ante lo que levanté mi ceja.- ¿Formularios? ¿Tan formal es todo esto? Ok, ok, no hay problema.-

La verdad es que no tenía ni idea de que había que formalizar algo como asignar a alguien un tutor para el curso. Creía que eso era algo por lo que los estudiantes más experimentados se ofrecían como ayuda desinteresada. Bueno, si había que hacerlo así no tenía problema en ello. El profesor nos dejó solos y Sieglinde me ofreció sentarme a su lado, sacando los papeles. Los cogí y comencé a rellenar. Nombre, carrera, curso, grupo... Lo típico, ya sabéis. Ante sus palabras levanté la cabeza sonriendo y asentí.

- La verdad es que me encantaría. Podríamos quedar a tomar algo y le... Te explico cómo voy un poco y demás, si te parece bien claro. Con respecto a los horarios que decías antes, aquí tengo el mío. Tengo clases todos los días de lunes a viernes por las mañanas. Lunes tengo de 8:30-14:30, igual que el martes. Miércoles tan solo hasta las 12:30 y jueves y viernes hasta las 13:30. Y luego los miércoles tengo de 15:30 a 17:30. El resto del tiempo es todo libre, así que cualquier momento que a ti te venga bien también me viene bien a mí. Tengo además medio de transporte y vivo a las afueras de Múnich, así que puedo ir a donde me digas cuando me digas.- Lo que no iba a decirle era que vivía en una mansión oculta en los Alpes a una hora de camino desde la universidad con un grupo de héroes y espías que nos dedicábamos a luchar contra el crimen organizado en Europa. ¿Te imaginas qué cara habría puesto? Nah, con que le dijese esas cosillas iría bien.- Ah, perdón, se me olvidaba que los lunes y jueves a última hora, a las 20:30 tengo entrenamiento de fútbol, hasta las 22:30. Y los domingos por la mañana es el partido. Quitando eso cualquier cosa me viene bien. Lo bueno es que mis hobbies y clases extra para aprender idiomas por así decirlo los tomo por mi cuenta, así que son bastante flexibles.-

Terminé de rellenar los papeles que me dio y miré sus horarios.

- Si te parece bien, podemos quedar a tomar algo esta tarde para hablar con más calma. Invito yo. ¿Una buena cerveza después de clase?- Dije con una sincera sonrisa, algo más tranquilo y confiado al ver que ella parecía amable y contenta de poder ayudarme.

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MensajeTema: Re: I got a tale to tell. [Planaria Glámez] (Pre-Omega)   Mar Ene 26, 2016 3:22 am

Con diligencia, la pluma que mis abuelos me habían regalado y la mejor de mis caligrafías rellené los papeles que eran necesarios para formalizar el asunto. Eran unos impresos básicos divididos en tres copias, uno que iba dirigido al decanato, otro que el tutor tenía y guardaba, en el que asignaba las tutorías y con el que hacía valoraciones mensuales para comprobar el progreso. Así, si veía en cualquier momento un problema podría hablar con los alumnos y solucionarlo, y un tercero que estaba destinado a quedarme yo, en el que tendría que ir apuntando sus valoraciones y progresos. Según el programa, al final de cuatrimestre, al alumno tutorizado se le entregarían unos test de valoración, y a raíz de toda esa documentación podrían asignarme, si era pertinente, los créditos de libre configuración.

Por cómo le sorprendía todo, el chico debía estar cursando primero o segundo. A pesar de lo difícil y aburrido que llegaba a ser el tema burocrático, yo ya le había cogido hasta gusto. Después de rellenar el contenido de los folios, cogí una copia del horario que yo había realizado, y con mi pluma comencé a marcar y tachar apretando un poco el ceño por la concentración las horas que él me iba diciendo, para ver que parte del horario quedaba despejada y podíamos cuadrar. En función de los problemas que tuviera tendría que valorar el número de horas que serían necesarias para asegurarme de que hacía un buen trabajo.

- Me viene bien que el domingo no te sea posible. Es cuando aprovechamos para practicar en orquesta en el conservatorio. - dije marcando con una sonrisa mas satisfecha de lo que pretendía el horario de una actividad que me gustaba, y a la que no tendría que renunciar. - Creo que con esto podemos empezar a trabajar. He hecho un par de fichas para intercambiarnos los datos de contacto.- le dije tendiéndole la mía, que ya estaba impresa a ordenador. Tenía mi nombre, mi teléfono, mi correo electrónico y un teléfono de emergencia al que llamar, el de mi hermana mayor Wilhelmine. La suya tenía los campos vacíos, tendría que rellenarlos a mano. Cuando recobré la tarjeta, fue el momento en que me quedé de piedra. Noté que me bajaba un sudor frío por la espalda, y se me tensó aunque intenté disimularlo.

- ¿Quedar? - pregunté sin poder evitar un tono de incomprensión. Miré a un lado como si tratara de encontrar en la pared algo que contestar. Pestañeé, y volví a mirar al chico. No podía responder como quería. A la larga, es posible que en algún momento tuviéramos que reunirnos fuera de la facultad. No me lo había planteado en serio hasta entonces. Creí que podría apañármelas para hacer las tutorías en un ambiente controlado como la universidad, o una biblioteca. No creía estar preparada para empezar algo así en un ambiente informal. Pero tampoco podía quedarme allí sin decir nada, y que pensara que era estúpida. La gente salía a menudo, pero yo no. Pero tampoco quería transmitirle que eso estaba fuera de mi zona de confort. - Si, bueno. No me gustan mucho los locales céntricos llenos de gente. Apenas se puede mantener una conversación. - intenté recobrar la calma. - Conozco un buen sitio, un pub. ¿Eso te parece bien?- pregunté, con la esperanza de que sí. Sólo había ido a ese sito dos veces, y había sido porque Wilhelmine había insistido en que tenía que salir. Creo que ni siquiera recordaba el camino para llegar. Pero el sitio era tranquilo, y lo más importante, estaba bastante cerca de casa así que si había cualquier incidente, podría volver en poco tiempo. - Como tengo tu móvil, puedo enviarte la ubicación. ¿A qué hora te vendría bien estar allí?- pregunté tapando la pluma, para sacar después la Pda y programar la alarma.


Última edición por Solaris el Vie Ene 29, 2016 1:06 pm, editado 1 vez
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MensajeTema: Re: I got a tale to tell. [Planaria Glámez] (Pre-Omega)   Mar Ene 26, 2016 6:22 pm

- ¿Conservatorio? Vaya, ¡qué guay! ¿Qué tocas? ¿Piano? ¿Violín?- Cogí la hoja que me dio con sus datos de contacto, como el teléfono, email y demás e hice lo propio, apuntando los míos en una octavilla que tenía a mano. En cuanto a teléfono fijo le di el de la mansión de los Abyss público. Teníamos dos líneas: una para hacer alguna llamada de emergencia o para que tuviésemos algún tipo de contacto y otra privada que no podíamos usar. La primera tenía un repetidor que situaba la casa a unos quinientos kilómetros al este para evitar que pudiesen localizarnos. Una vez apuntado todo le ofrecí la pequeña hoja para que la guardase. Lo de quedar pareció sorprenderla o no gustarle de primeras la idea, ante lo cual me sentí bastante estúpido. Tío, quedar, haber dicho otra cosa. Qué se yo, como preguntarle si le parecía bien que nos viésemos en otro ámbito que no fuese la universidad pero de manera más discreta hombre. Así vas a parecer un empollón o un vete tú a saber qué.- Sí, bueno, era como idea. Si no te parece bien no importa...-

Me explicó que los locales concéntricos no le gustaban demasiado. Quién sabe. Tendría sus razones y yo no era quién para juzgarlas, y la opción de un pub tranquilo me parecía perfecta. Sonreí y asentí.

- Sí, claro. Es perfecto. La hora me da igual, lo que mejor te venga a ti que no quiero interrumpir tus horarios. Además, como ya te he dicho tengo transporte así que puedo ir a donde sea. La ubicación me vendría bien que me la mandases con algo de antelación ya que vivo a las afueras de Múnich y tardaré un poco en llegar. Pero vamos, que por mí perfecto. ¿Hay algo más que tengamos que dejar atado de todo el tema de papeleo y demás?- Miré por encima los papeles con las cejas alzadas y no encontré nada que pudiese ser otr papel a rellenar. Al menos no me dio esa sensación. Todo lo que por ahí había eran los horarios, las hojitas con nuestros datos personales y un par de hojas de apuntes, así que supuse que eso debía ser todo. Lo habíamos hecho en un momento y me alegré, ya que los papeleos eran aburridos.

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MensajeTema: Re: I got a tale to tell. [Planaria Glámez] (Pre-Omega)   Vie Ene 29, 2016 1:05 pm

- Nyckelharpa. - respondí, mientras dejaba uno de los formularios a un lado y continuaba con el siguiente. También hacía piano, pero es que era obligatorio para casi todo el mundo. Cuando se preguntaba a alguien de dentro del conservatorio, se daba por hecho, así que era normal hablar tan sólo del instrumento principal que se hacía. El que yo tocaba era uno de los menos habituales, y tenía la suerte de que el profesor lo impartiera. Cuando acabamos de rellenar los impresos, los repasé un par de veces para comprobar que los datos de ambos eran acertados, y luego distribuí las copias para entregarlas a cada destinatario. - No. Creo que con esto ya está completo. Me encargaré de hacer llegar los impresos. Gracias por tu tiempo. - agradecí levantándome, y recogiendo todo dentro de la mochila. Miré a Planaria y le tendí una mano enguantada para estrechársela a modo de despedida. - Entonces nos veremos a las siete. Esperaré en la puerta para que te sea más fácil encontrar la localización. Hasta esta tarde. - estreché su mano, y después con paso firme dejé una copia sobre el escritorio del profesor, y salí de la clase, dispuesta a pasar por el rectorado para formalizar todo el proceso.

Saqué el teléfono móvil y escribi un mensaje de texto a Wilhelmine: "Dnd stba el pub al k solems ir.Pueds mndr ubikcion pls? grax.Tk", después de asegurarme de que le había llegado, guardé el móvil en el bolsillo. En cuanto la tuviera, se la remitiría a él. Primer obstáculo, superado.

26 de Octubre del 2012.
18.58 de la tarde.
Lächelnder Bär.
Puerta del Local.


Cambié de mano el pequeño portafolio negro y contemplé un momento la esfera de mi reloj de muñeca. Empezaba a hacer frío. Demasiado incluso para la época en la que estábamos. Si el otoño inacabado se estaba portando así, habría que ver el invierno posterior. Me arrebujé en mi gabardina negra, colocándome bien la bufanda que rodeaba mi cuello y miré a ambos lados, buscando a mi tutorizado, que apareció montado en una motocicleta que aparcó muy cerca. Esperé a que llegara a mi altura, y entonces le saludé de nuevo ofreciéndole la mano.

- Hola. - se me ocurrió que no es que fuera una frase muy elocuente. - ¿Te ha costado mucho encontrar el sitio? - pregunté mientras me acercaba a la puerta del pub y la abría tirando hacia mi para dejarle entrar primero. Al entrar, el lugar era de lo más acogedor.

Todo estaba forrado en madera, tenía una luz cálida y agradable, mesas y sillas de madera oscura estaban diseminadas por el local, y había bancos acolchados en las paredes que daban la impresión de pequeños reservados. Sólo un par de mesas tenían gente. Dos hombres que discutían sobre un libro o un guión, por los libretos que tenían sobre la mesa de los que iban tachando cosas y corrigiendo, y un grupo de cuatro amigos que acababan de empezar a pedir, por la imagen de las medias pintas de cerveza que estaban por la mitad. Observé el lugar y escogí el sitio que me pareció más cercano a la puerta, y también mas recogido, para que al llegar la gente no supusiera una molestia. Me quité la gabardina y la bufanda, las colgué en un perchero de pared, y dejé el portafolio a un lado.

- Toma asiento. - le dije añadiendo a mi ofrecimiento un gesto con la mano y me senté frente a él. Sobre el jersey de cuello de cisne de color negro brilló el crucifijo de plata cuando lo volví a colocar hacia delante. A veces se enredaba con la bufanda. - Bueno. - dejé la carta sobre la mesa y la arrastré con el índice a un lado, entrelacé los dedos y me senté en buena postura. - Tomaré un vino especiado, y si quieres, podemos pedir una tabla pequeña de tiras de pollo, patatas y salchichas para compartir. - le propuse, esperando después a que se decidiera.
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MensajeTema: Re: I got a tale to tell. [Planaria Glámez] (Pre-Omega)   Vie Ene 29, 2016 4:59 pm

- No... Tengo ni idea de qué es eso, pero suena difícil.- La verdad es que me esperaba algo más como violín o un instrumento parecido, ¿pero lo que me había dicho? Joder, no habría sido capaz ni de repetirlo. Lo bueno es que parecía que ya habíamos acabado con todo el papeleo y, juntando todas las hojas con un par de golpes secos en la base de estas, estuvieron alineadas y bien guardadas en la pequeña carpeta que llevaba la que, a partir de ese momento, era mi tutora.- Gracias a ti por el esfuerzo y ofrecerme tu tiempo. Allí estaré a las siete.-

Y con un asentimiento de cabeza y un apretón de manos, Sieglinde y yo nos despedimos hasta unas horas después. Mis primeros compañeros entraron en cuanto ella abrió la puerta y fueron tomando asiento por todo el aula. A ver qué tal iba todo aquello, pero algo me decía que estaría bien.

----------------------------

Cruzaba las calles de Múnich sobre mi moto a una velocidad prudencial pero ágil. No llegaba tarde, pero me gustaba mucho la sensación de velocidad y la adrenalina que emitías al conducir una moto como esa. Era rápida y muy segura, y que llevase apenas dos meses con ella también influía en mis ganas de usarla hasta para ir al baño, metafóricamente hablando. Comí con Hans y estuvimos un rato viendo la televisión y charlando de las clases mientras le pasaba los apuntes del día. Parecía encontrase mejor y eso me alegró. Su madre me pidió que le diese un poco de caña ya que aún no había empezado a estudiar. Bueno, a decir verdad yo también me lo había tomado con un poco de calma el inicio del curso. También por el tema de que había tenido misión con los Abyss casi cada fin de semana desde que empezamos las clases, pero sí que era cierto que debía empezar a pensar en ponerme un poco las pilas o me pillaría el toro. Le conté lo de mi tutora y se rió.

- ¿Así que la chica más guapa que has visto en tu vida? ¿No te habrás enamorado, eh?-

- ¿Qué? ¡Claro que no!- Me sonrojé ligeramente no porque me gustase (quiero decir, habíamos hablado como durante diez minutos y había sido casi todo del tema de las tutorías), pero todos esos temas los odiaba. Había sido bastante inútil con mis no-relaciones durante mi vida, y había metido la pata bastante con las chicas que me gustaban.- Era... Es una preciosidad. Como un ángel, pero ya está.-

- "Plana y Sieglinde, sentados en un árbol..."-

- ¡Qué maduro!- Me sonó la alarma del teléfono y recogí mis cosas antes de salir por la puerta y abrocharme el casco.

- ¡Suerte Romeo! Llámame en cuanto acabes... Ya me entiendes.- Negué con la cabeza y soplé con fuerza. Qué nervioso me ponía con esos comentarios. Cuando llegué al bar mi tutora estaba en la puerta esperándome. Miré el reloj nervioso, pensando en que me había retrasado o algo, pero vi que llegaba, como siempre, puntual cual reloj. Si es que donde estemos los suizos... Me colgué el casco del brazo y me dirigí hacia la puerta, peinándome un poco con la mano el desbarajuste que tenía en la cabeza.

- ¡Buenas tardes! Nah, para nada. Múnich no es una ciudad complicada, al menos no me lo parece a mí. ¡Gracias! ¿Llevabas mucho tiempo esperándome?- Agradecí que me abriese la puerta, y al entrar un golpe de calor hizo que me recorriese un escalofrío de pies a cabeza al que acompañó un "brrrr". Nos sentamos en una mesa y dejé la chaqueta de la moto y el casco apoyados junto a mí, para tenerlos controlados. Cuando ella se quitó la gabardina vi que tenía un precioso crucifijo plateado colgando del cuello. ¿Sería cristiana también? Bueno, si surgía el tema se lo preguntaría. No me parecía algo de lo que hablar de primeras cuando vas a conocer a alguien a decir verdad. Demasiado personal. Cogí al igual que ella la carta y, tras mirar un poco por encima sabía perfectamente qué pedir.- Yo tomaré una pinta de cerveza. Lo del pollo y demás me parece estupendo para compartir. Bueeeeno... ¿Qué tal estás? ¿Cómo te encuentras? Agh, perdona. Estoy un poco... Nervioso... ¿Puedo ser sincero contigo? Cuando me dijeron que me asignarían un tutor me esperaba alguien más... Menos... Desde luego no alguien como tú... Quiero decir, me esperaba a alguien más... Qué se yo. No me hagas caso, estoy un poco nervioso, nada más...-

Noté cómo los colores se me subían a la cara y tragué un poco de saliva, lamentando que el camarero no estuviese ahí o tuviese ya mi cerveza en las manos para beber un poco e intentar disimular la pésima y ridícula actuación que estaba llevando a cabo.

- ¿Podemos volver a empezar? Gracias por acceder a quedar hoy conmigo. Quería que nos conociésemos un poco mejor. Al principio me cuesta un poco tratar con gente nueva y cuanto más confianza tengo más suelto me siento y más seguro de mí mismo, no sé si me explico... Quiero decir que si nos conocemos un poco sabré cómo debo hablarte o cómo podemos quedar o...- "Cállate, cállate por favor que estás haciendo el ridículo más espantoso y absoluto del mundo joder, ¡qué vergüenza ajena!". Sonreí un poco nervioso y preferí callarme.

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MensajeTema: Re: I got a tale to tell. [Planaria Glámez] (Pre-Omega)   Lun Feb 01, 2016 12:58 pm

Una vez acomodados en nuestros sitios y la decisión sobre qué pedir ya estaba hecha, con un suave gesto del mentón llamé la atención del camarero que estaba detrás de la barra y había alzado la cabeza en nuestra dirección. Cogió un pequeño aparato del que sacó un lápiz táctil y empezó a teclear unas cosas. En una ciudad tan grande se veía cómo la tecnología afectaba a la calidad de vida. Ahora los bares y locales mas modernos cogían la información en listas informáticas que transmitían las cuentas al ordenador, y éste lo registraba todo. Lo único que podía fallar era el sistema de comunicación, un error informático o apuntar mal las cosas. Pero se había avanzado mucho respecto a la molestia de, a fin de mes, ponerse a cuadrar las cuentas. En la pequeña aldea en la que había vivido hasta entonces, los dueños de los bares que llevaban en el negocio treinta años memorizaban quién quería qué, y en algunos casos, conocían a sus parroquianos lo bastante como para que ellos ni siquiera tuvieran que pedir, bastaba con un "Lo de siempre." Las cosas eran muy distintas en una ciudad tan grande.

Miré al chico mientras empezaba a explicarse. Parecía nervioso. Más bien, intimidado. Dejé que continuara observándole sin ningún reproche, dejando que aclarara sus ideas a medida que las balbuceaba en voz alta, y luego le ofrecí una sonrisa breve.

- No pasa nada. A mi me pasa lo mismo. - intenté tranquilizarlo, mirando después al camarero que ya estaba a nuestra altura. - Tomaremos un vino especiado, una pinta y una tabla número tres a compartir. - pedí, mientras cerraba la carta y la dejaba en el servilletero.

- ¿De barril? ¿Qué cerveza?- preguntó el camarero a Planaria.

Cuando hubo resuelto sus dudas, volvió a dejarnos solos. El encuentro estaba siendo un poco forzado, pero era muy habitual si dos personas no se conocían. Cuesta encontrar un tema que sacar si no conoces nada de la otra persona, y sobretodo, si no sabes cuales son sus pilares sagrados. Siempre había pensado así de los temas que no podían tocarse, por decirlo de algún modo. En un gesto apreté los labios metiéndolos hacia dentro, y los lamí para suavizar un poco mis labios secos.

- Supongo que te esperabas a alguien mayor que yo. Ya me han dicho que soy la más joven del programa de tutorías. Antes de conocerte, quisieron presentarme a otro alumno, pero cuando supo mi edad prefirió a alguien mas mayor. Imagino que se sentiría incómodo recibiendo apoyo de alguien de mi edad. No tienes que estar preocupado. Todos hemos sido alumnos. - expliqué intentando sonar un poco motivacional. No había enfado en mi voz al hablar del otro alumno, porque no le culpaba de nada. No habría funcionado si el tema de la edad era un impedimento para que siguiera los consejos e indicaciones que tendría que haberle dado. - No suelo salir mucho. Cualquier persona de mi curso te dirá que soy bastante aburrida, y que parece que sólo me interesan los estudios. Pero seguro que eso te beneficia. - sonreí, intentando que eso sonase gracioso, o al menos que le arrancara una sonrisa y así se relajara un poco. No es que uno de mis puntos fuertes fuera ser el alma de la fiesta. - Si hay algo que quieras preguntarme...- le ofrecí para que pudiera empezar por donde quisiera. Yo tendría que aclarar dudas, e iba con la idea de ceñirme un poco a su historial académico para no resultar inquisitiva. Pero es posible que me conviniera saber algunas cosas de él, para poder adaptarme a su modo de proceder, y buscar el modo de explotarlo para hacerlo mas eficiente. El objetivo del programa de tutorías era apoyar a los alumnos que iban bien, pero podrían ir mejor. Yo quería elevarlo si era posible hasta que consiguiera buenos méritos en lo que le quedara de carrera, o al menos, de hacerle brillar al final de ese año. Cuando yo empiezo algo, me lo tomo muy en serio.
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MensajeTema: Re: I got a tale to tell. [Planaria Glámez] (Pre-Omega)   Miér Feb 03, 2016 2:07 pm

- Brutus, por favor.- Por suerte para mí Sieglinde debía estar más que acostumbrada a tratar con alumnos primerizos y nerviosos porque su tono tranquilo y amable consiguió tranquilizarme bastante, haciendo que me rascase la nuca con una sonrisa sincera y el color de mis mejillas a juego con el bote de ketchup de la mesa. Me explicó lo del otro alumno que se había echado atrás al enterarse de la edad de la chica. Bueno, a mí eso no me importaba. Bien era cierto que me esperaba a alguien mayor no pensaba que ella fuese peor. De hecho, hasta lo prefería. Era más sencillo hablar con alguien que había aprobado las asignaturas hacía un par de años que hacía diez o veinte. Además, su actitud amable y jovial me gustaba. Sería perfecto para que me sintiese mejor y más suelto y no tan tenso por el tema de que alguien me estuviese haciendo un seguimiento riguroso por así decirlo.- Lamento lo del otro alumno, aunque me alegro también. Así ahora eres mi tutora, y a decir verdad seguro que eres de una enorme ayuda.-

Cuando nos trajeron las bebidas le ofrecí brindar tímidamente y luego di un trago generoso. Dejé que ese dorado néctar bajase por mi garganta, fría y húmeda, dejándome un pequeño bigote blanco que relamí con discreción. Adoraba la cerveza. Era sabrosa, refrescante y acompañaba prácticamente cualquier comida. El vino especiado de Sieglinde estaba también bueno, aunque me gustaba menos. A decir verdad la única bebida caliente que me gustaba era el chocolate, y el sabor del alcohol caliente era especial. O te gustaba o no te gustaba nada.

Cuando me preguntó si había algo que quería saber de ella me rasqué ligeramente la barbilla, pensativo, y se me encendió la pequeña bombillita.

- Bueno, hay algunas cosillas, así por irnos conociendo un poco más. Como por ejemplo qué es lo que más te gusta de la carrera. Por qué elegiste ingeniería, qué rama has escogido, esa clase de cosas. A mí la verdad es que lo que más me gusta es la electricidad. Es... Fascinante. Tan misteriosa, tan inestable, tan mágica por así decirlo... La verdad es que me gustaría hacer algo de motores eléctricos y sistemas de comunicación. Tengo cosillas pensadas aunque todavía estoy más centrado en aprobar e ir avanzando. La verdad es que no recuerdo cuándo decidí que quería dedicarme a esto... Puede que a los diecisiete. Tenía un amigo que era un genio con las matemáticas y la física y consiguió engancharme.- Recordé las charlas que mantenía con Leroy acerca de estas materias, y de como poco a poco había ido entendiéndolas y aprendiendo a apreciarlas y valorarlas. Eran, sin duda, algo especial, pero requerían esfuerzo y constancia. No eran sencillas en muchos casos, pero una vez las entendías era imposible no quedar prendido de ellas.

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MensajeTema: Re: I got a tale to tell. [Planaria Glámez] (Pre-Omega)   Miér Feb 24, 2016 11:52 pm

Creo que conseguí lo que pretendía, por mal que se me diera. No se podía decir que fuera asocial o tuviera problemas a la hora de relacionarme, al menos en la teoría. Pero no conocía a mucha gente en la facultad, y a decir verdad la mayoría de gente se veía fuera de las clases. Siempre que alguien quisiera compartir conmigo un rato solía ser durante almuerzos u horas libres. No es que tuviera nada de malo, pero no dejaba de ser una relación un tanto superficial que era circunstancial, sin más. Si me ponía a pensarlo no había ningún compañero con el que creyera que iba a mantener una relación amistosa una vez saliera de la facultad. No porque me cayeran mal, si no porque ya tenía experiencia en que a medida que pasa la vida, ese tipo de amistad es poco duradera. Mientras estuvieramos en la misma facultad, podría ser, pero al final, con el tiempo se enfriaría. Eso solo hacía más importante el factor de disfrutarlo máximo mientras se tuviera opción.

- No hay porqué. Siempre es preferible la sinceridad, al menos cuando vaya a producir algo bueno. En este caso, no merecía la pena andarse con tonterías. Prefiero que se quede quien esté cómodo. Nos ayudará a los dos a la hora de trabajar. - ante su explicación no pude evitar un sutil sonrojo a causa del nerviosismo. - Bueno, eso espero yo también. - asentí mientras cogía el asa del vaso de barro en el que venía mi vino especiado y chocaba contra su jarra de cerveza.

Al beber un trago a Planaria se le quedó el bigote de color blanco, y tuve que contener las ganas de reírme. Siempre tengo tendencia a hacerlo con las mayores estupideces, o en la peor de las ocasiones. En ese aspecto tengo un humor muy simple, y también muy muy inapropiado. Mi hermana Wilhelmine jamás ha podido entender porqué me hace gracia una patochada como Mr.Bean. A mi me parece desternillante.

- Parece que todos los que hemos acabado aquí lo hemos hecho por contagio. - dije, mientras ponía la servilleta de papel extendida sobre mi regazo y cogía el tenedor dispuesta a empezar a comer. - En mi caso, fueron mis abuelos. Ambos eran investigadores y participaron en los diseños de muchas cosas. - expliqué sin entrar en detalles. Incluso entre ellos tenían problemas para hablar de muchos de sus proyectos. - Yo me he especializado en automática. En realidad siempre me ha interesado, creo que por algo evolutivo. Igual que en un momento dado, un mono coge un palo y lo usa como herramienta, el ser humano ha llevado a cabo una evolución de sus herramientas y su entorno que ha derivado en estudios, competitividad socio-económica, diseño inteligente. Me interesa el modo en que la ingeniería ve el mundo. Lo comprende, lo analiza, y a veces incluso lo mejora. Es como si el funcionamiento de todo estuviese escrito en un mapa, y la carrera te ayudara a entender el idioma y las coordenadas. Así luego tu puedes crear tus propios mapas, es...- entonces me dí cuenta de que me estaba viniendo arriba.

Me quedé por un momento mirando la expresión del chico, y noté un calor subiéndome por las mejillas. En otras circunstancias habría conseguido solventar algo así haciendo uso de mi poder, pero me descentré de tal modo al pensar en lo ridículo que le habría sonado todo eso al chaval, que me quedé allí en silencio, farfullando, hasta que al fin me retiré el pelo tras la oreja y negué con la cabeza. Menuda porquería de explicación. Se supone que tiene que respetarte. ¿Cómo va a hacerlo si le dices todas estas chorradas?

- No tiene importancia. Sé que es una estupidez. - musité, quitándole peso. Mi mano se fue derecha a la cruz, con la jugueteé un rato mientras decía por dentro una oración para bendecir. Aunque confieso que más que porque fuera lo correcto, lo hice por distraerme para tranquilizarme un momento. - He oído que suiza es precioso. Me gustaría visitar Bern algún día. - dije entonces, hundiendo la tira de pollo en mostaza y miel, empezando a comer. Le habría sonado como un argumento torpe con el que cambiar de tema, así que por muy verdad que fuera, no había quedado muy bien. Relajate, Sieglinde. Céntrate.


Última edición por Solaris el Lun Feb 29, 2016 12:59 pm, editado 2 veces
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MensajeTema: Re: I got a tale to tell. [Planaria Glámez] (Pre-Omega)   Dom Feb 28, 2016 1:17 am

Escuché su historia y el modo en que veía la ingeniería con los ojos muy abiertos y una sonrisa de memo. La verdad es que la entendía perfectamente. Era exactamente como lo veía yo. Ella se había especializado en automática, más centrada en el tema de robots y sistemas inteligentes. A mí me parecía un poco muermo a decir verdad. Demasiada informática, la cual odiaba, y respetaba enormemente a aquellas personas que la hacían. Fuera como fuese sabía que ella podría ayudarme a avanzar. Al fin y al cabo, había escogido una rama muy complicada y parecía irle bien, así que seguramente me daría trucos que me servirían sin duda alguna.

- No es una estupidez de ningún modo. De hecho, es como yo lo siento. Me gusta pensar que hay más gente además de mí que piense de ese modo al ver la ingeniería... En el fondo creo que es eso... Una manera de entender cómo funciona el mundo, por qué se mueve y de qué manera influye en todo aquello que nos rodea... A mí la física me encanta. Desde que empecé a pensar en cómo funcionan las cosas y...- "Y que soy capaz de controlar la electricidad casi desde que tengo uso de razón." Obviamente no le diría eso. ¿Cómo le iba a contar mi secreto mejor guardado? Quería aprender más de la electricidad para aprender más de mis poderes o cómo usarlos de manera más efectiva, aunque Leroy fue el que más peso había tenido en todas esta decisión que cambiaría mi vida. Sonreí y volví al pequeño bar donde estaba con mi tutora.- Y bueno, un poco eso...-

Me aclaré la garganta y volví a beber. Vi que tocaba la cruz que tenía colgando del cuello y que parecía murmurar algo para sí. Fruncí ligeramente el ceño pero sin ser cantoso y escuché la pregunta que vino después acerca de mi país natal.

- La verdad es que es muy bonita, sí. A mí me encanta. Si quieres puedo hacerte una lista con los mejores sitios para visitar y dónde hospedarte. O enseñártela yo mismo. Los Alpes se ven preciosos desde Ginebra, además de que tenemos el mejor chocolate del mundo...- Mi mayor vicio hasta la fecha. El chocolate. Podría comer kilos y kilos de ee manjar sin pensármelo dos veces. Me limpié los morros con una servilleta y dejé la jarra en la mesa.- ¿Hay algo que quieras saber de mí? Ya sabes, más personal o que pueda ayudarnos a los dos. No me gustaría aburrirte con mis chorradas de física...-

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MensajeTema: Re: I got a tale to tell. [Planaria Glámez] (Pre-Omega)   Mar Mar 29, 2016 11:39 pm

Quedé bastante sorprendida, y también aliviada, con la respuesta del chico. Me animó un poco saber que no me veía como una soñadora algo tonta por la percepción que le había dado de la ingeniería. Había por ahí mucha gente con la cabeza cuadriculada a la que si le hubiera dicho algo así me habría contestado que mi manera de expresarlo era absurda, o ridícula. Aunque en cierta manera no pude evitar creer que lo decía en parte para que yo no me sintiera estúpida. Fuera por lo que fuera, eso me ayudó a relajarme un poco.

- Hay mucha gente que lo ve como un rollo, lleno de fórmulas, y matemáticas, y planos. Pero no es sólo eso. Supongo que al final sólo consiste en encontrar el encanto de cada cosa. - me encogí de hombros, antes de coger con ambas manos la taza en que me habían servido el vino especiado, soplar despacio y tomar un trago.

Noté como descendía por mi garganta con el picor de las especias y el alcohol caliente. Al respirar por la nariz para tragar, podías llegar a percibir los olores suaves de las plantas que contenía, y dejaba un regusto muy agradable en la boca y la nariz. La sensación de calor era muy reconfortante.

- No se si me conviene mucho ir entonces. Siento debilidad por los dulces. No me gustaría ir de vacaciones y traerme como souvenir una diabetes tipo dos. - no pude evitar reírme un poco, aunque sabía que no era tan gracioso, yo no pude evitarlo. Planaria me ofreció la posibilidad de preguntar cosas sobre él, y me quedé allí mirándole sin saber bien qué decir. Entreabrí la boca y me quedé en blanco. No es que no me importara lo que tuviera que decir, pero estaba tan poco habituada al ambiente, a lo que sería el ocio, que casi me resultaba agobiante no encontrar nada que decirle. - ¿Qué planes de futuro tienes? - le pregunté lo primero que se me ocurrió y luego me di cuenta de lo estúpido que resultaba. Acababa de conocerle hoy. ¿De verdad no se me había ocurrido nada mejor que preguntarle? Podría haberle preguntado en qué zona vivía, que le gustaba hacer además de estudiar, o si tenía muchos amigos allí. Cualquier cosa. Pero le había saltado con una pregunta que mas me hacía ver como una entrevistadora para un puesto de trabajo que como una persona que se interesara por otra. Negué con la cabeza, chasqueando la lengua. - Perdona, no es una pregunta muy buena. Es que... me cuesta un poco hablar con la gente en este sentido, y no quiero que pienses que no me interesas, o algo así. Es que creo que si no digo nada vas a aburrirte. - carraspeé, y apoyé las manos sobre la mesa, para intentar sonar mas decidida. Lo intenté con todas mis fuerzas. - ¿Que tal si pruebo otra vez, vale? ¿Tienes algún Hobby? - pregunté, pinchando unas patatas fritas y mojándolas en la salsa. Hasta que no le di el primer bocado, no supe que eran caseras. Estaban buenísimas.
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MensajeTema: Re: I got a tale to tell. [Planaria Glámez] (Pre-Omega)   Mar Abr 19, 2016 9:40 pm

Reí ante lo de la diabetes, sabiendo que por mucho chocolate y azúcar que yo tomase, jamás me pasaría. No había tenido una enfermedad desde los dos años, y dudaba que mi condición fuese a cambiar. Al fin y al cabo, era lo que tenía el factor de curación. Espera, ¿que ha preguntado? Mierda, por perderme en mis pensamientos. Ah, no, tranqui, no parece haber dicho nada. ¿Planes de futuro? Hmm... Buena pregunta... Me quedé pensando qué responder mirando inconscientemente el techo mientras intentaba buscar una respuesta a eso. Ella cambió de parecer, sintiéndose casi mal por lo que había dicho, y yo negué con la cabeza después de que terminase de hablar.

- ¡No, no! Para nada, me parece una pregunta buena. Y no me aburro con facilidad, así que no te preocupes. Si veo que te quedas sin tema de conversación ya me encargo yo de sacar uno. Veamos, qué quiero hacer con mi futuro... Bueno, la verdad es que ejercer como ingeniero es algo que me atrae muchísimo. Ya sabes, estar en un laboratorio descubriendo cosas, diseñando motores que cambien el mundo... Esa clase de cosas que seguramente tú también quieras hacer. Y bueno... ¿Puedo serte muy sincero? Sí, seguro que sí. La verdad es que tampoco me importaría ser profesor... Ya sabes, la enseñanza y todo eso. De bachiller y universidad, para poder enseñar y construir futuras mentes que mejorarán el mañana... Aunque siendo honesto me gustaría trabajar primero como ingeniero y luego tal vez mirase lo de la enseñanza... Aquí en Alemania hay muchas empresas de coches que están empezando ya a meter motores eléctricos en sus últimos modelos, y algún que otro diseño nuevo y revolucionario que ofrecerles es una idea que me gusta...- Lo de la enseñanza había gente que no lo compartía. "Menudo rollo, todos los años haciendo lo mismo." Para nada, anda que no había maneras y maneras de dar una clase. Además, los alumnos siempre cambian, y tener la posibilidad de enseñarles bien algo como las matemáticas o la física, tan odiadas y repelidas por la mayoría de la gente, era algo que me entusiasmaba y me atraía. Pero lo primero era lo primero. Ingeniero. Tener experiencia como tal. Si pudiese entrar en BMW o Mercedes, o incluso en el CERN de Ginebra... Eran ideas que la verdad me atraían mucho.

Di un nuevo sobro a la cerveza y me llevé un par de patatas a la boca que saboreé con gusto. Cuando terminé de masticar y pensar en lo de los pasatiempos asentí para mí.

- Pasatiempos tengo todos los del mundo. Leer, hacer deporte, tocar la guitarra, pasear, correr, salir con los amigos,... En realidad me gusta hacer de todo. Nunca me cierro la puerta a nada. Tocar la guitarra tal vez sea uno de mis favoritos. Me encanta. Es algo que me apasiona y me llena de energía. Me gusta mucho el rock, especialmente grupos como AC/DC o los Guns N' Roses. Aprendí a tocar yo solo a través de vídeos de internet y demás hace ya... Pfff.. Unos ocho años. Estoy formando un grupo con unos amigos, a ver si sale adelante. Y bueno, hacer deporte también me encanta. Sobre todo el fútbol. Y verlo... Soy del Bayern de Münich.- Dije orgulloso y casi sacando pecho por ello.- Aunque me gusta más jugarlo que verlo, estar con los amigos y una buena cerveza siempre anima y alegra... Incluso cuando pierden, aunque reconozco que me voy con algún que otro cabreo a casa.-

"También me encanta salir por las noches a salvar mi ciudad y frenar ataques terroristas, surfear por los cables de alta tensión, pelearme con criminales a los que mando con una patada en el culo a la cárcel, ligar con chicas aunque me den calabazas..." Ya, no le iba a decir ninguna de esas. Me encogí de hombros.

- La verdad es que me gusta casi cualquier cosa. Nunca le hago ascos a nada. ¿Y tú? ¿Qué planes de futuro tienes y qué hobbies?-

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MensajeTema: Re: I got a tale to tell. [Planaria Glámez] (Pre-Omega)   Vie Abr 22, 2016 3:42 pm

No me había planteado bien el objetivo de aquella pregunta. Era de esperar que para continuar la conversación él me la remitiera de vuelta, y entonces me encontraría justo donde estaba en este momento, lugar en el que por cierto, no quería estar. Tenía planes que podría explicar de manera genérica, pero no eran del todo fieles a la verdad. Mi dedicación completa estaba orientada a los objetivos futuros del gran proyecto que iniciaran mis padres, y antes que ellos, mis abuelos. Pero la situación era demasiado tensa de cara al público como para posicionarse en una situación pro-metahumanos. Muchas heridas estaban aún abiertas y cicatrizaban demasiado despacio.

No podía explicarle a un chico que acababa de conocer y al que además se supone que debía ayudar a desarrollar sus aptitudes como ingeniero que mi futuro consistiría en mantener una alianza que mi familia había mantenido durante generaciones con los mutantes, místicos y todo tipo de criaturas mágicas. Me tomaría por una absoluta chiflada, pero aún mas importante, no teníamos aún la solidez y el apoyo necesario como para darnos a conocer. Así que debía seguir siendo un secreto.

- Creo que orientaré mi futuro hacia la ingeniería. Me gustaría llegar a trabajar en I+D sobretodo, porque creo que aún hay muchas cosas que están limitadas por el manual arquetípico que no quieren abandonar los que tienen poder para cambiarlo. Creo que aún hay muchos usos creativos hacia los que orientar lo que conocemos, fuentes de energía renovables que verdaderamente sean útiles, mejoras de infraestructuras y herramientas. ¿Conoces los superconductores? Creo que podrían llegarse a hacer maravillas con ello, pero no se estudian por la rentabilidad. Si me dejaran intentarlo, yo lo haría encantada. - comenté, encogiéndome de hombros y tomando luego otro trago de vino especiado.

Era bastante fuerte el sabor de las especias, y el calor muy agradable. Comí otra pinchada de la tabla y luego partí un trozo de galletita salada y la mastiqué. En realidad, por poco acostumbrada que estuviera a socializar así, estaba resultando agradable. Hasta divertido.

- Yo me paso casi todo el tiempo centrada en mis estudios. No es que no tenga hobbys, pero suelo enfocarlos a algo útil. Por ejemplo ahora estoy aprendiendo francés y español. Los idiomas me vendrán bien en el futuro. También hago deporte, una tabla de ejercicios y rutinas que tengo. Aunque si hay algo que hago completamente por placer. La música. Estudio Piano y Nyckelharpa en el conservatorio. Es un instrumento poco común, y mucha gente no lo conoce. Es mas étnico que otra cosa. Es algo así como un violín con muchas cuerdas en el que en lugar de presionar las cuerdas con los dedos, se hace con teclas. - en ese momento me vibró el móvil. Miré un momento la pantalla. Un mensaje de Wilhelmine. Preguntándome qué tal iba todo. Le puede la vieja del visillo que lleva dentro. Es una cotilla. - Disculpa. - le dije al chico, por tenerle esperando. Si algo me sacaba de quicio era ver a la gente con el móvil cuando se supone que estaban hablando con alguien en persona. - Ah, espera. Creo que tengo una foto. - dije buscando entre ellas, y enseñándole el instrumento. - ¿Así que te gusta el Rock? A mi también me gusta. En general soy capaz de escuchar casi toda la música, salvo esas electrónicas fuertes que ponen en los festivales y eso. Al cabo de un rato, dan dolor de cabeza. - sonreí, mientras dejaba durante un rato el tenedor y me secaba las manos en la servilleta. Como siguiera comiendo a ese ritmo iba a acabármelo todo sin darme cuenta.
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MensajeTema: Re: I got a tale to tell. [Planaria Glámez] (Pre-Omega)   Vie Abr 29, 2016 3:01 pm

I+D, esa frontera sin límites donde podías hacer todas las suposiciones del mundo e intentar demostrar si son reales o no. Era algo que me apasionaba, y cuando me preguntó por los súper conductores creí que aquello era una broma. No porque me sentase mal, todo lo contrario. Debido a mis poderes una de las cosas de las que más quería investigar eran los superconductores, superficies u objetos capaces de transportar electricidad sin que esta sufriese pérdidas por rozamiento o defectos algunas. No era 100% efectivo, obviamente, pues nada lo és, pero operar en términos mayores del 95% era prácticamente el todo en física. El único problema que había con los superconductores era las necesidades que estos requerían. Cualquier metal podía ser un superconductor. Lo único que había que hacer era enfriarlos hasta los cuatro grados Kelvin, o lo que es lo mismo, a menos doscientos setenta grados centígrados. Con nitrógeno líquido estas temperaturas eran posibles, siempre y cuando se mantuviesen en contenedores. En el día a día era inviable por completo tener un superconductor. La temperatura ambiente era demasiado alta para que se mantuviese siempre tan bajo, y era inviable estar constantemente reciclando el nitrógeno líquido para evitar que se calentara. Si fuese capaz de descubrir un superconductor a temperatura ambiente o un modo lo suficientemente viable para mantenerlo no sólo cambiaría la concepción de la física, sino que podría avanzar con algo que llevaba masticando desde hacía un par de años. Un arma u objeto que pudiese usar en mis misiones.

Debido a mis poderes eléctricos, la distancia no era un problema para mí. Había sido capaz de golpear con mis relámpagos a una distancia de más de cien metros sin que perdiesen potencia, pero en el cuerpo a cuerpo tan solo sabía defensa personal, lo cual me venía perfecto para defenderme con personas medianamente preparadas para el combate. En el caso de que me enfrentase a un experto en artes marciales siempre me quedaba la opción de calambrazo en la cara y a dormir. Pero la posibilidad de tener una especie de vara metálica o algo así que pudiese cargar totalmente para poder defenderme cuerpo a cuerpo o golpear si fuese necesario me atraía enormemente. Pero eran todavía sueños, y no venía al caso pensar en ello.

- Los superconductores son algo que siempre me ha atraído. Desgraciadamente son prácticamente imposibles de conseguir a temperatura ambiente. Pero si en algún momento consigues algo, avísame porque te compraré una tonelada del metal.- Dije riendo. No sabía si sería capaz, pero quién sabe. Lo mismo podía aprender algo de ella que me sirviese para conseguir acercarme al tan ansiado metal algún día.

Cuando habló de sus hobbies escuché con atención mientras bebía un poco y me llevaba alguna que otra patata a la boca. La música también le gustaba, pero era más clásica que yo. No quiere decir que no me gustase la música orquestal, ni mucho menos. Beethoven y Mozart eran de mis favoritos, y siempre encontraba muy épicas muchas de sus piezas. Lo de los idiomas me parecía muy útil e interesante, pero jamás lo habría considerado un hobbie, a menos que por ejemplo estuvieses aprendiendo chino o japonés, que aunque es posible que los uses en el futuro se alejan de los idiomas estándar que se suelen aprender. Y fue entonces cuando oí por primera vez el nombre de ese instrumento tan peculiar.

- Perdón, ¿niquel... qué?- Sacó el teléfono disculpándose y negué con la cabeza en señal de que no se preocupase. Cuando terminó de mirotearlo me enseñó la pantalla donde aparecía la foto del instrumento innombrable.- No había oído hablar de él en mi vida... No es de orquesta, ¿no? Vamos, desde luego a mí no me suena de nada... ¿Quién lo suele tocar? ¿Es algo así como el sitar, en plan que es de música étnica?-

Terminó diciendo que no era muy fan de la música electrónica y que el rock no le disgustaba. Poca música lo hacía. Y entonces se me ocurrió una manera de cooperar el uno con el otro. Al fin y al cabo, ella iba a echarme una mano.

- Bueno Sieglinde, creo que hemos aprendido un poco más el uno del otro. Querría proponerte una cosa. Dices que estás aprendiendo francés y español. Yo sé hablar cuatro idiomas perfectamente: inglés, francés, alemán e italiano. En Ginebra se habla tanto francés como alemán, aunque el idioma oficial es el francés. El inglés lo aprendí por el colegio y el italiano porque mi padre era italiano y bueno, quería aprender mi lengua paterna. Así que qué te parece si, en vista de que tú vas a ayudarme con la carrera, ¿te ayudo yo con el francés? Lo mejor que puedes hacer con un idioma es practicarlo. Podríamos hablar de vez en cuando en las tutorías en francés o cuando tú quieras y así ambos salimos ganando. Es un pequeño plus que te ofrezco por así decirlo. ¿Qué me dices?- Creía que era lo mínimo. Al fin y al cabo, ella iba a invertir parte de su tiempo libre echándome un cable con toda la carrera. ¿Por qué no iba a echarle yo un cable si podía hacerlo?

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MensajeTema: Re: I got a tale to tell. [Planaria Glámez] (Pre-Omega)   Mar Jun 07, 2016 2:20 am

- No serías el único, creo. Pero te apuntaré en mi lista. - sonreí, divertida por el comentario.

La verdad es que comprendía que de entrada una idea como esa podía ser bastante inocente, y muy ambiciosa. Alguien que descubriera el modo de trabajar los conductores seguro que cambiaría no solo la concepción del material, si no que tendría aportes experimentales para la física moderna que constituirían un gran avance para futuras tecnologías que a día de hoy sólo podíamos soñar. La idea de colaborar en algo así de grande siempre me agobiaba y emocionaba a partes iguales. Pero al fin y al cabo, si uno no se fija una meta o un propósito, nunca aspirará a nada.

- Ah, Nyckelharpa. - repetí, para que comprendiera bien la pronunciación.- No, no lo es. Técnicamente yo estoy en canto y piano, pero tengo la suerte de tener un maestro que conoce este instrumento. Creo que me gustó por que es tan poco habitual que tenía encanto. Al oírlo, tuve la sensación de que quería participar en el legado de algo único y especial que corre el peligro de acabar en el olvido. La verdad es que me enamoré de él nada mas verlo. - confesé, desviando la mirada, al sentirme un poco incómoda por decir esas cosas. Pero cuanto más hablaba con ese chico, más me apetecía contarle cosas. Aunque no descarto la posibilidad de que el vino especiado, que solía consumir poco, tuviera algo que ver también en el asunto.

Ante su ofrecimiento, tuve que hacer un esfuerzo para rearmar la frase y tratar de suavizar el acento. El francés me resultaba muy difícil, porque a diferencia del alemán, sus palabras eran suaves, como si todo se dijese en susurros. En contrapartida, nuestra lengua era mucho mas firme. En otros países siempre se decía lo mismo del alemán. Que tenía un sonido duro.

- J'aime parler avec vous plus français. - respondí, con buena pronunciación, pero sin poder evitar que parte de mi acento aderezara la frase. Los acentos resultaban divertidos, pero también complicados de evitar. Salvo en el inglés, me costaba un poco renunciar a mis costumbres al hablar.

Después de una amena conversación, nos despedimos, con la promesa segura de que nos veríamos mas. En parte me sentí tranquilizada por haber causado una buena primera impresión, aunque había un nerviosismo que poco a poco no dejaba de crecer, preguntándome hasta que punto afectaría a mi futuro cometer un error con ese chico que confiaba en mí para instruirlo. No podía saber hasta qué punto haber tomado la decisión de apuntarme al programa de tutorías iba a cambiar mi vida para mejor.

[----]

8 de Septiembre del 2013.
13.30 de la mañana.
Stutgard.
Carretera 831.

Un año más. El año que mas rápido había pasado para mí. Quizá por que poco a poco se acercaba el final, y el futuro se presentaba mas incierto. Casi parecía ayer cuando comenzaba las clases, y ahora estaba a punto de llegar al final y comenzar un máster. Aunque había otro motivo, mas claro y evidente, que en ese momento se encontraba sentado en el asiento del copiloto cantando Dirty deeds done dirt cheap. Me giré para mirarlo mientras hacía el punteo en el aire solo un momento.

- ¿Quieres que lo suba? - grité por encima de la música, y luego me reí. En realidad no era posible. La radio estaba a todo trapo desde que habíamos cogido la emisora rockera. No sabía que llegara hasta tan lejos en realidad. Íbamos en la furgoneta roja que habíamos alquilado para la ocasión. Como si los astros se hubieran alineado, resulta que justo donde ese año se celebraba uno de los mejores festivales de Rock emergente, se celebraba también un concurso para el que el cuarteto del conservatorio llevaba años preparándose, teniendo el honor de ser su voz. No me lo había pensado dos veces. Habíamos hecho unas mochilas, habíamos alquilado un coche absurdo, y nos habíamos puesto rumbo a la carretera para disfrutar de una semana llena de música.

Después de un rato por la autopista, decidimos desviarnos un poco por las carreteras de pueblo, para disfrutar de los paisajes y conocer zonas que ninguno de nosotros conociera del todo. Alcanzamos un mirador, donde paré para que nos sacáramos unas cuantas fotos, a nosotros y al paisaje. Cuando estuvimos listos, volvimos a la furgoneta.

- ¿Volvemos a la carretera? - pregunté al tiempo que cerraba mi puerta y arrancaba el motor. O lo intentaba. La llave hizo contacto, pero el coche no arrancaba. Miré a Planaria, con el ceño fruncido, y volví a intentarlo. - No puedo creerlo. No puede ser verdad. - dije, mientras continuaba intentándolo. Nada de nada.

Definitivamente, nos habíamos quedado tirados.
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MensajeTema: Re: I got a tale to tell. [Planaria Glámez] (Pre-Omega)   Mar Jun 07, 2016 11:23 pm

Aquella semana de Rock había sido increíble. Me lo había pasado como un maldito enano. The Parlor Mob, Blackberry Smoke, The Last Vegas (que habían estado increíbles), Muse... Fue una auténtica pasada. Creo que los Vegas habían sido los que más me habían flipado, aunque en general todo fue un subidón detrás de otro. Volvía a Múnich con el corazón a mil y las pilas más que cargadas para afrontar el nuevo curso con fuerza desde el día uno. Además, Sieglinde había decidido volver a ser mi tutora, y aunque no la necesitaba tanto ya, pues había entendido cómo funcionaba todo, me hacía ilusión tenerla de guía. Era un encanto de mujer y le había cogido mucho cariño. Era una amiga en la que podías confiar y apoyarte siempre que lo necesitases. Ella había disfrutado también el festival casi tanto como yo. No estaba tan metida en esos grupos pero por lo que me dijo y vi lo había dado todo. El como movía la melena era muy divertido a decir verdad. Y luego la había acompañado a un recital de música clásica donde había tocado su... Su... Joder, sé que algún día lo diré bien, pero hoy no. El instrumento ese que le gustaba tanto a ella. Y la verdad es que lo había hecho de lujo. Y ahora, rumbo al horizonte, a visitar algún pueblo desconocido disfrutar de las curvas que la carretera ofrecía cerca de las pocas montañas que tenía el país.

Cuando empezó a sonar aquel temazo de AC/DC en la radio no pude evitar cantarlo como un condenado mientras me emocionaba. Aún tenía toda la adrenalina del festival corriendo por mi cuerpo y me daba una energía que no podía frenar. Sieglinde se reía. Dijo algo pero no la escuché bien con la música, así que la bajé un poco para poder prestarle atención.

- Perdona, no te he oído bien... ¿Qué decías?- Pero únicamente me había ofrecido subir aún más el volumen, así que reí y negué con la cabeza. Tampoco quería atronarla, y quería escuchar lo que pudiese decirme. Las siguientes horas las gastamos charlando, comentando las jugadas, y visitando varios sitios bonitos. Nos hicimos fotos, leímos las típicas historias que cuelgan en un mirador y demás, conocimos nuevos lugares, y poco a poco se iba acercando la hora de comer. La verdad es que estaba que me moría de hambre. El estómago me rugía como un león y estaba bastante apurado con ello. No quería que Sieglinde lo escuchase porque sería un canteo, así que cuando notaba que sonaba hacía como que tosía o alguna tontería de esas. Esperaba que comiésemos pronto o no podría disimular aquellos sonidos guturales sin que fuese un descaro.

Cuando volvimos a subir al coche después del mirador, este no arrancó. Al principio creía que me estaba vacilando y le seguí un poco la coña. Pero entonces vi la preocupación en sus ojos y me di cuenta de que iba en serio. Miré el cuadro de mandos, y tras fruncir la boca ligeramente, toqué el claxon. Ningún sonido.

- Vale... Pues nos hemos quedado sin batería... Qué raro... ¿Te has dejado las luces o algo encendido? ¿Qué hacemos? La cuesta es demasiado empinada como para dejarlo caer un poco y que arranque. Se nos podría despeñar... ¿Llamamos a la grúa? Supongo que tendrán algún tipo de seguro o algo digo yo... Las empresas de alquiler siempre lo tienen.- Menuda faena. Allí tirados sin comida. No me malinterpretéis. No es que fuese un comilón... Vale, tal vez sí lo fuese un poco, pero era una cuestión vital. No podía evitar comer tanto. Era necesario para poder vivir... Necesario... Pensé en que mis poderes podrían habernos sacado de allí en un momento. Sólo tenía que cargar la batería y tan ricamente... Pero eso significaría que ella sabría lo que era... Y... No estaba preparado. Es decir... Era algo demasiado personal, y no sabía si ella lo aceptaría o me miraría como... Como un monstruo... No era la primera vez que me había pasado, y sabía que no sería la última. A los mutantes nos tenían miedo y asco al mismo tiempo... No era algo por lo que quisiese volver a pasar si podía evitarlo... Sentía que de algún modo le estaba mintiendo... Pero era una mentira piadosa... Al menos para mí... No quería perderla como amiga.. Le había cogido demasiado cariño.

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MensajeTema: Re: I got a tale to tell. [Planaria Glámez] (Pre-Omega)   Miér Jul 13, 2016 2:47 am

Cuando le hice la broma, resultó que no era capaz de escuchar nada por encima de la música, así que giró la rueda del volumen de la radio y me preguntó. Cuando resolví su duda, me bastó ver esa negativa que hizo con la cabeza para saber que le había hecho gracia, y eso me hizo reír aún con mas ganas. La verdad es que tras haber permitido a base de pequeños pasos que ese chico formara parte habitual de mi rutina, había empezado a ver la universidad de otro modo. Había mejorado el modo de disponer de mi tiempo, porque una parte de mi siempre había tenido miedo no sólo de que la gente se acercara a mí, si no de que supusieran una distracción de los intereses que tanto me había costado conseguir. Quería que mis padres se sintieran orgullosos de mi, que creyeran que todo el esfuerzo de mandarme a la ciudad y salir del pueblo, de estudiar lo que siempre había querido sería de verdad útil en el futuro.

Pero cuando empecé el programa de tutorías tampoco me imaginaba que aprendería de Planaria algo tan básico como lo era socializar. Aún tenía muchas dificultades para hacerlo, por que con tiempo y paciencia él había conseguido ganarse mi confianza. El miedo a tener un incidente, o que algún día descubriera que yo era una mutante era una constante en mi relación, y había aprendido a dominarme, a tomar medidas preventivas para que eso no sucediera, y también a preocuparme de darle a entender algo que, si bien no era real del todo, tampoco era como engañarle en plena cara. Aunque siendo honesta conmigo misma... cada vez era mas difícil. Me aterraba lo que pudiera pensar de mi, y también lo que eso pudiera acarrearme en el futuro, si por la facultad se corría la voz de que era un "bicho raro". Aún me quedaba al menos otro año, y quería hacer un máster, quizá incluso doctorarme, pero no sabía si lo haría en esa misma facultad o quizá convencería a mis padres para irme aún mas lejos. Puede que a Francia, o Suiza.

Las llaves hacían esa resistencia suave que hacen en los coches antes de arrancar, pero el motor no respondía. En mi cabeza había una serie de causas posibles, que iba solventando a medida que las iba descartando, la gasolina no podía ser porque habíamos repostado hacía relativamente poco, podía ser un fallo técnico que no controláramos, o la batería. Pero eso no tenía lógica, no nos había dado ni un sólo problema durante el viaje y tampoco habíamos hecho ninguna práctica que supusiera un peligro como dejar la radio puesta o las luces encendidas... ¿Oh si?

- ¿Cómo ha podido pasar eso?- le pregunté al ver como hacía las comprobaciones en el claxon. No hubo respuesta. Si. Tenía que ser la batería. - Pues... creo que no. Ni la radio. Pero ahora estoy dudando, porque algo he debido hacer. - dudé entre apenada y malhumorada, aunque esto último sólo un poco. Siempre me enfadaba un poco cuando afrontaba algo que se escapaba a mi control. - Si claro. Lo primero es lo primero. Mira en la guantera, en la carpeta de los papeles debería estar el teléfono del seguro. Si puedes llamar tu, iré colocando los triángulos de emergencia. Estarán en la parte de atrás. Si vas a salir recuerda ponerte el chaleco fluorescente. - expuse, mientras repasaba una a una en mi cabeza todas las indicaciones de seguridad en caso de avería o accidente. Me coloqué el chaleco, y empecé a dar los pasos reglamentarios para colocar la pequeña señal triangular en el suelo, que daba aviso de que había un vehículo en medio, y que se circulara con precaución. Al volver al coche saqué mi móvil. - Creo que no tengo cobertura aquí. - murmuré por lo bajo, volviendo al coche y abriendo la parte de atrás. - No te preocupes, Plana. A lo mejor tenemos suerte y pasa otro coche. Creo que he visto las pinzas por aquí. Podría ayudarnos a arrancarla con su batería. - propuse, algo mas animada. Intentaba ser positiva. La verdad es que hacía muchísimo rato que no veíamos a nadie por la carretera.
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MensajeTema: Re: I got a tale to tell. [Planaria Glámez] (Pre-Omega)   Lun Sep 19, 2016 6:41 pm

La cosa era la siguiente: estábamos sin batería en mitad de una carretera por los bosques alemanes sin cobertura ni ninguna gasolinera ni nada por el estilo a la legua, al menos sin contar en la que habíamos estado hacía una media hora, unos sesenta kilómetros por detrás de nosotros. Menuda faena. ¿Y qué hacemos? Sieglinde intentó arrancar el coche un par de veces más, y tras apretar el claxon sin que ningún ruido saliese de este no cabía la menor duda de que la batería estaba muerta. Me mordí el labio mientras ella salía a poner los triángulos. Me puse el chaleco y cogí el seguro y el libro de indicaciones del coche. Pasé hasta la página donde hablaba del motor y la batería. Tenía que leer las indicaciones. Sabía que las baterías de coche tenían unos 13 voltios de carga cuando estaban totalmente cargadas, y que necesitaban un mínimo de 11 si mal no recordaba para arrancar. Naturalmente no estaba seguro al 100% de esto, y como no no tenía internet para comprobarlo. Maldije por lo bajo. Suspiré. Sabía que tendría que hacerlo. No quería esperar a llamar a la grúa y todo el rollo, sobre todo porque lo más probable era que nos cobrasen una pasta, y en la universidad dinero es de lo que menos tienes, así que decidí probar suerte.

Cuando ella se acercó a mí me hice un poco el loco como si estuviese buscando en las indicaciones del coche algo que nos sirviese.

- Vale, a ver... Por casualidad no llevamos un cargador de batería, ¿verdad? Ya, eso me temía... Yo tampoco tengo cobertura así que llamar a la grúa va a ser un poco imposible... Pero hay una cosa que aprendí en electrotecnia que puede que nos sirva... Ven, abre el motor.- Esperé a que pulsase el botón de apertura del compartimento de atrás para ver el motor y la batería. Ese modelo no tenía el motor en el morro sino en lo que sería el maletero. Volví a mirar las indicaciones del coche y hacía como si comprobase estas en el diseño del motor.- Ve echándole un ojo si quieres a esto. Voy a darme una carrera a ver si consigo cobertura un poco más allá del triángulo.-

Me alejé hasta doscientos metros sin que las barras de cobertura hiciesen el mínimo esfuerzo en aparecer. Nada de nada. Joder... Podía ver la carretera por la que habíamos subido hasta casi cincuenta kilómetros de distancia y no había ni un solo coche en la lejanía. Ni uno. ¿Cómo era posible? Pero claro, el año ya había comenzado y las vacaciones habían terminado hacía más de una semana, y si le añadíamos a la ecuación que aquella era una carretera olvidada de la mano de dios explicaba por qué no había ni un camión tampoco por ellas. Y comencé a pensar mientras volvía hacia el coche... Yo podía despertar la batería sin ningún problema. El problema estaba en que ella se diese cuenta de que yo había hecho algo. ¿Qué podía hacer para disimular que usaba mis poderes? Porque desde luego no teníamos nada que pudiese darle corriente a la batería en la furgoneta.

- Por aquí nada... Voy a probar a ver si con un poco de suerte por delante hay algo.- Como era de esperar, absolutamente nada. Maldita montaña. Nos estaba dejando sin cobertura ni nada. ¿Qué debía hacer? Me la podía jugar... Pero si descubría que era mutante y se lo decía a los profesores podían hasta echarme de la universidad, algo que no quería. Pero por otro lado algo en mi interior me decía que ella lo comprendería y que no me juzgaría por ello. Incluso puede que le fascinase, y quisiese aprender más de mí, y seríamos felices y...

- ... Y a quién quieres engañar Plana... No va a ser así. Así es como siempre crees que va a ser. Maravilloso y que te van a querer aunque seas un mutante. Pero la realidad es que quitando a dos o tres te odian. Les repugnas... ¿Por qué? Joder si yo tuviese un colega que puede echar rayos por los ojos o volar fliparía en colores. Le pediría que me llevase volando. Sería la leche...- Iba hablando para mí mientras volvía de nuevo al coche. No quería hablar demasiado alto para que no me oyese, pero la verdad es que no sabía qué demonios hacer. Arrastré con fuerza las suelas de las zapatillas sin saber muy bien por qué y sentí como una ligerísima corriente subía por mi cuerpo. Espera... ¡Eso es! Corrí hacia el coche y abrí la puerta del lateral. Saqué una camiseta sucia y vieja que tenía en la maleta y que usaba de pijama. La rajé en dos y ante su sorpresa sonreí negando con la cabeza.- Tranquila, estaba hecha un asco. Le quedaban dos telediarios. Verás, las baterías hay que cargarlas con otra batería que le de un chute lo suficientemente fuerte de potencia como para que arranque. Lo bueno es que apenas son 11 voltios lo que hay que conseguir, y una vez vi a un tío en Youtube arrancar una batería usando electricidad estática. No sé si funcionará pero podemos probar, ¿no? Es decir, no perdemos nada. A ver...-

Comencé a frotar las dos partes de la tela a toda velocidad para crear un campo de electricidad estática entre ellas. Joder Plana, menudas ideas de bombero. Sieglinde no se lo iba a creer ni de coña. Era demasiado lista. No iba a colar. Toqué uno de los trozos y creé una minúscula chispa para que pareciese que estaba cargándose.

- ¡Venga, a ver si lo conseguimos! En cuanto te diga arranca, ¿vale? Confía en mí...- Quité los cubre bornes y le sonreí con confianza. No se lo va a tragar... Es que ni de coña... ¿De verdad estaba intentando colarle esa pedazo de bola? Tenía que intentarlo. No teníamos cobertura ni ningún coche a la vista ni nada, y no me apetecía quedarme allí tirado durante horas sin hacer nada. Al menos la compañía no estaría mal. Si de algún modo colaba eso al menos mi tapadera seguiría intacta. Si la idea parecía estúpida pero funcionaba es que no era estúpida. Naturalmente lo que iba a hacer era que en cuanto ella se sentase en el asiento del piloto mandar los trozos de tela a paseo y agarrar los bornes con las manos y meter la carga yo mismo. Esperé a notar el intento de arranque y le metí la corriente. El motor arrancó al instante con un rugido esperanzador.- ¡Vamos! ¡Te dije que funcionaría! ¡Ahora no lo pares que tiene que cargarse! ¡Yo recojo los triángulos!-

Y salí corriendo a por ellos, rezando por que colase de algún modo mi estúpida idea.

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MensajeTema: Re: I got a tale to tell. [Planaria Glámez] (Pre-Omega)   Miér Oct 12, 2016 2:08 am

Negué con la cabeza. No íbamos a tener esa suerte, y claro, él tampoco tenía batería.Era el escenario perfecto para una mala película de terror, donde sólo nos faltaba la aparición de algún tipo de enmascarado asesino en serie que tuviera manía a la juventud por algún trauma de la infancia. No hacía ninguna gracia. Si para cuando anocheciera todavía estábamos tirados, iba a ser de lo mas complicado. En las montañas alemanas hace bastante frío, da igual la época, y sin poder accionar la calefacción para calentarnos, el resultado iba a ser malo. Podía utilizar mis conocimientos de supervivencia, aprendidos en el ejército, pero tampoco me hacía mucha gracia exponer esa parte de mi. Era algo que mejor no mostrar, por que generaba preguntas. ¿Dónde has aprendido a usar un arma? ¿Cómo has aprendido supervivencia? ¿Así que sabes defensa personal? ¿Ibas a la escuela militar? ¿Porqué te fuiste? y entonces, era poco probable, pero alguien podía empezar a sospechar. Ya era bastante rara teniendo que llevar guantes y ropa larga todo el año. No quería tener que explicar más cosas que me hicieran parecer un bicho raro. En parte, por eso era preferible pasar inadvertida. Nadie hace preguntas si no te conocen.

- Vale. - respondí trasteando con mi móvil, parece increíble lo inútiles que nos volvemos cuando esos pequeños aparatos hacen de las suyas. Piensa, Sieglinde. En la época de tus padres también se quedaba gente tirada en el coche. Podemos esperar que venga otro coche, intentar andar hacia una gasolinera o una zona con cobertura, mientras el otro se queda, y que más... ¡Los teléfonos de emergencias! Miré alrededor, haber si de casualidad había alguna señal cerca, que indicara en qué kilómetro estaba el más cercano, pero cuando aún estaba buscando, Planaria se acercó al coche de nuevo, y yo me aproximé a la carrera, a tiempo para ver como rompía una camiseta por la mitad. - ¡Eh! ¿qué estas haciendo?- le recriminé. Se había cargado una camiseta, pero él le quitó importancia, y comenzó a explicar el funcionamiento de una batería de coche.

Sabía de sobra como funcionaban, porque en ingeniería nos lo habían enseñado, y porque en la escuela militar enseñaban mecánica. Una batería es un acumulador de energía que tiene potencia suficiente para hacer funcionar el coche, pero una vez encendida, a su vez genera energía propia que produce una recarga en la batería, impidiendo así que se gaste o se descargue. Por ese motivo, su aseveración me dejó en blanco. Me quedé allí mirándole frotar los dos trozos de tela, mientras se me agolpaban pensamientos en la cabeza a toda velocidad. Quería explicarle que eso era imposible, que debía tratarse de un bulo porque, bueno, porque no parecía posible conseguir 12 voltios con estática frotando dos trapos. Quería preguntarle dónde había visto eso, y también, si creía de verdad en todo lo que veía en internet. Que podía ser un vídeo trucado, y que de hecho, tenía que serlo, no había otra opción. Pero no dije nada de eso, me quedé mirándole, incrédula, mientras frotaba con energía esos dos trozos de tela.

Vi un chispazo.

Creí por un momento que había sido mi imaginación. Que en realidad, no había pasado. Eso contravenía todo lo que yo creía que sabía. Era un chispazo. Estaba ahí. Creo que aquello me dejó tan impresionada, que empecé a oírlo todo como si llevara una escafandra. Sólo oía mis propios pensamientos luchando por encontrar una explicación lógica y en la lejanía, la voz de Planaria, que me daba órdenes, y yo, como buena alumna de escuela militar en piloto automático, las seguí. Me subí al coche, esperé a que me dijera que arrancara y eso hice... y eso hizo el coche también. No podía creérmelo. Es que no podía. El dejó la camioneta atrás, y yo me quedé mirando el volante, y acelerando, para calentar el motor. El coche estaba en marcha. ¿Por la energía estática? Es imposible. No puede ser. A ver, Sieglinde, piensa. Si no es eso, ¿Qué puede ser si no? No ha sido un truco, porque a quien se le ha parado el coche es a mi. Yo se arrancar un coche. Lo de los trapos no es posible. ¿O si?

Cuando Planaria volvió al coche después de recoger los triángulos, cerramos las puertas, puse el intermitente y continué por la carretera, pero las montañas, la radio, y el disfrute del paisaje empezaron a volverse difusos. Ahora sólo podía ver la carretera como si fuese una película, y escuchar mi propia voz en la cabeza, tratando de encontrar una explicación racional a lo que acababa de ver. Me mantuve en silencio, centrada en la conducción, ausente a la vez porque estaba demasiado inmersa en mis pensamientos. Ver para creer, decían. Pero si no me creía lo que veía, entonces, ¿Qué otra cosa podría explicarlo?
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MensajeTema: Re: I got a tale to tell. [Planaria Glámez] (Pre-Omega)   Jue Nov 17, 2016 11:56 pm

Sieglinde puso el coche en marcha con cara de póker y nos pusimos rumbo al horizonte. Algo me decía que no se estaba tragando esa patraña. Venga, vamos, en serio, ella era lista, más que yo, y yo no me habría creído esa mierda ni de coña. Es decir, una batería de coche podía meterte una leche que te dejaba mareado por la porquería del amperaje, y yo me había puesto un par de paños... ¿Y si piensas en otra cosa? Vamos, piensa algo rápido...

- ¿Sabes? Tengo ganas de empezar este año. Tengo buenas vibraciones. Creo que me irá bien. Las asignaturas que he cogido molan, y además ya puedo escoger la especialidad. Ingeniería eléctrica. Sin duda. Me gusta. Está guay. Ya sabes, todos esos circuitos, las máquinas eléctricas,... Creo además que es una opción con buenas salidas de cara al futuro. Todo el tema de la energía renovable y demás creo que puede ayudarme...- Antes de darme cuenta había dicho yo que sé cuántas palabras en menos de treinta segundos. Me pasaba cuando estaba nervioso. Odiaba mentir. Se me daba fatal. Pero mal, mal, mal. En seguida me cazabas con una mentira por tonta que esta fuese. Tenía que tranquilizarme o ella se daría cuenta de que algo no andaba bien conmigo. Pero allí estaba, tan callada, tan seria, tan... Ella. Fruncí ligeramente el ceño y tragué saliva.- Oye... ¿Estás enfadada o algo? ¿He... Dicho algo que te haya molestado?-

No creía que hubiese hecho ni dicho nada malo. Vamos, que yo sepa. Hice repaso de lo último que había dicho, por si había tenido algún comentario fuera de tono o algo por el estilo, pero no había nada de nada... Entonces... ¿Pues qué va a ser atontao? ¡Que se te ha visto el plumero! Está claro que sospecha algo. Tiene que sospechar algo. Ay, joder, que va a descubrir que soy mutante y se acabó. Se acabaron las tutorías, las charlas, nuestra amistad... Otra vez a tener cuatro amigos en la universidad... Qué asco... Suspiré y me quedé mirando por la ventana, viendo como las montañas y los árboles pasaban a nuestro lado a toda velocidad. No podía evitar pensar en que si se lo decía echaría por la borda todo un año de lo que ahora se había convertido en una especie de amistad que yo valoraba enormemente. Ella me ayudaba y me hacía ser mejor estudiante. Era una sensación genial... Y aunque tenía un par de personas a las que no les importó que yo fuese mutante la gran mayoría me habían rechazado en cuanto lo supieron. Tuve suerte con el director, pues aunque se enteró de mi situación no me expulsó de la universidad. Ese día sí que lo pasé mal. Pero bueno, supongo que eran los gajes del oficio por ser diferente a los demás...

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MensajeTema: Re: I got a tale to tell. [Planaria Glámez] (Pre-Omega)   Lun Nov 28, 2016 12:18 am

Por mas que lo pensaba, no era capaz de encontrarle la lógica a la situación. Ya había estudiado electricidad, sabía muchos datos, y ahora trataba de repasar los cálculos en mi mente, encontrando el error que no me dejaba entender cómo la situación se había solucionado a pesar de que todos los factores estaban en contra con claridad. El amperaje de una batería de coche de gasolina solía estar entre los 45 y 70 amperios, si no entrabas a la gama alta, que no era el caso. Al fin y al cabo llevábamos una Wolkswagen. Se habían hecho cálculos que explicaban como una persona podía cargarse de hasta 5.000 voltios y producir por electricidad estática una descarga de pulsación de unos 30 amperios sobre un circuito electrónico sensible. Pero tal y como lo había presentado Planaria, no era posible. No cuadraba. Quizá hubiera un error en mi información, y lo hubiera memorizado mal. Aunque me extrañaba mucho.

No podía evitar mostrarme escéptica, pero tampoco sabía qué otra opción tenía. Es decir, ¿Qué otra cosa podría ser si no? Lo pensé durante el trayecto, y varias ideas disparatadas surcaron mi cabeza, aunque tardé más de lo que debería, teniendo en cuenta mi condición, en que se me ocurrieran. ¿Podía Planaria ser un mutante? ¿Un mago, quizá? ¿O un elementarista? Quizá ni el mismo lo supiera. Quizá eso sólo era una manifestación de un deseo, o algo que no sabía bien qué era o cómo controlar. En tal caso, ¿Qué tendría que hacer? ¿Revelarle mi condición y esperar que fuese correspondida? ¿Y si no era mas que un truco? Por lo que a mi respectaba, jamás había visto a Plana hacer algo que hubiera despertado la menor impresión de que fuese sobresaliente. Era un chico normal y corriente, con amigos, con ganas de estudiar y pasarlo bien, de buen corazón, y en parte, un poco inmaduro. Pero nunca le había visto actuar de un modo celoso o extraño. No como solía hacerlo yo en todo caso, aislándome, pasando el menor tiempo posible en casa, y cosas así. El era... normal. ¿O no?

- ¿Qué? - exclamé en cuanto fui consciente del murmullo de fondo, y volví a la realidad, justo a tiempo para escuchar su pregunta. Seguro que llevaba un buen rato hablándome, explicándome algo, y yo le había obviado por completo, demasiado inmersa en mis pensamientos como para prestarle atención. - Perdona, no te he escuchado. ¿Puedes repetírmelo?- No era algo habitual en mi. No solían tener que repetirme las cosas, en general procuraba escuchar todo lo que se me decía, y entenderlo a la mayor brevedad. Pero no fui capaz en ese momento. - No. No estoy enfadada. - negué saliendo de la carretera para incorporarme a la autovía en un carril de aceleración, y poner el coche a la velocidad adecuada. - Es que... me ha sorprendido mucho cómo has logrado encender la batería del coche. - intenté no darle importancia al asunto, ni tampoco profundizar demasiado en ello. Sabía lo que suponía en Europa tener poderes de cualquier tipo. Había vivido y crecido entre gente que había tenido que enfrentarse a ello a diario. Ahora, en el mundo en el que estaba experimentando cada día, debía afrontar la continua presión de ser descubierta, a pesar de mis muchas precauciones. No quería presionarle para contarme algo que no quisiera, como tampoco yo querría serlo. Pero no podría evitar la incertidumbre. Al fin y al cabo, si estudiaba ingeniería era por la constante necesidad de encontrar la solución a los problemas, y este no parecía sencillo de resolver.
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Planaria Glámez
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MensajeTema: Re: I got a tale to tell. [Planaria Glámez] (Pre-Omega)   Lun Nov 28, 2016 9:07 pm

Me pidió que le repitiese lo que acababa de decir. No pude evitar fruncir ligeramente el ceño y repetírselo poco a poco. Eso era raro. Muy raro. Sieglinde escuchaba SIEMPRE, y cuando no podía atenderte lo decía, en plan "Plana, perdona, pero ahora mismo estoy ocupada. ¿Puedes contármelo luego?". Pero creo que esa era la primera vez desde que la conocía que me había pedido que le repitiese algo porque no me estaba escuchando. Ella dijo que no estaba enfadada, que simplemente le había sorprendido que hubiese sido capaz de arrancar la batería con un paño, pero no me convenció. Estaba enfadada, o molesta o algo. Estaba seguro. Es decir, no había más que mirar como no apartaba la vista de la carretera con los labios perfectamente paralelos a la línea de los ojos, sin que estos se moviesen ni lo más mínimo. La forma de conducir era profesional, como si fuese un conductor de autobús o un chofer, como si cuidase cada detalle, cada mínimo movimiento... Estaba cabreada. Yo no sabía mucho de mujeres, pero ella estaba cabreada.

Suspiré y dejé caer la espalda contra el respaldo mirando al frente. Me mordí ligeramente el labio inferior pensando en todo. Podía contárselo... Una parte de mí quería contárselo de verdad. Decirle todo. Pero no era fácil. Apoyé el codo derecho en la ventanilla y la frente en la mano. Moví el dedo meñique arriba y abajo, tamborileando mi sien rápidamente mientras pensaba y valoraba todo aquello. No sabía qué hacer. De verdad que no.

Durante diez minutos permanecí totalmente callado, cambiando de postura a causa de la clara incomodidad que me acompañaba. Al final me pasé la lengua por los labios y abrí la guantera. Cogí mi cartera y saqué una moneda de dos Euros. Cara, le cuento todo. Cruz, le digo que ha sido un golpe de suerte o algo así. Lancé la moneda y la cogí al aire, estampándola contra el dorso de mi mano izquierda. Cuando retiré los dedos vi el águila. En el fondo aquello no era más que una patraña, pues ya había decidido antes de tirar la moneda. Sólo era una de esas estupideces que hacemos buscando que el destino nos mande una señal. Aspiré profundamente y luego expulsé el aire hinchando mis carrillos y dejando la boca entreabierta.

- Oye Sieglinde, hay algo que quiero contarte... Hay una razón por la que he podido recuperar la batería...- Cada palabra me costaba como si fuesen un millón.- Verás, hace muchos años sufrí un accidente. Yo tenía siete años cuando pasó. Mis padres trabajaban en una central eléctrica y un día me llevaron para verla. Ya sabes, uno de esos días de "lleva a tu hijo al trabajo". Pero solo fui yo. En un momento determinado hubo una especie de fuga del reactor principal o algo así, y mi padre bajó a ver qué era. Yo me acerqué a la parte superior de este y me asomé. Mi madre me dijo que no me acercase a la barandilla, pero yo no era más que un crío. No sé muy bien qué pasó entonces, pero me caí. Mi madre debió apartar la vista un momento o tal vez no le dio tiempo a reaccionar. No tengo ni idea. Lo que sé es que me caí y me estrellé contra aquella enorme máquina negra... Y sentí dolor. Muchísimo dolor. Un dolor como ninguno que haya sentido antes. Todo se volvió negro y no sentí nada más. Lo siguiente que recuerdo es estar en un hospital muchos días. Mi tía me cuidó y me dijeron que mis padres habían muerto en un accidente en la central. Yo sin embargo había sobrevivido. Recuerdo a muchos médicos entrar, mirar papeles que había a los pies de mi cama o que traían y discutir entre ellos. Me hicieron pruebas, o eso creo recordar. Todo sucedió hace mucho y solo me llegan imágenes o recuerdos difusos. Recuerdo que mi tía lloraba mucho y que yo también lloraba. También creía que era todo mentira y que cuando me curase volvería a casa donde papá y mamá me estaban esperando, y que todo estaría bien. Pero nunca volví a mi casa...

>> Años después descubrí que estuve en aquel hospital casi cuatro meses. Me mandaron a un orfanato como los de las películas y cuentos porque mi tía no podía hacerse cargo de mí, y allí crecí. Fui completando la historia con los informes médicos a medida que me hacía mayor y con lo que me contaba mi tía. Cuando tenía trece años me enteré de que la razón por la que no me había acogido era porque tenía un trastorno de la personalidad o algo así, y podía ser peligrosa. Ella se fue de Ginebra al poco de cumplir los quince a vivir con su novio a Alemania. Hablábamos todas las semanas, pero la echaba de menos... Echaba de menos a mis padres también, aunque cada día menos. Aprendí a vivir con ello. En el fondo no me quedaba otra.-
Todo esto podía sonar a rollo macabeo pero necesitaba contárselo, meterla en situación... Y no negaré que también era un poco por causarle algún tipo de lástima o empatía que me ayudase con todo lo que venía ahora.

- El caso es... Que aquel accidente me cambió... Había sufrido quemaduras de tercer grado por todo el cuerpo. Los médicos dijeron que no pasaría de aquella noche. Y sin embargo, sané. Milagrosamente aquellas quemaduras desaparecieron a los pocos días de entrar en el hospital. Nadie podía explicarlo... Excepto un hombre que era amigo de mis padres. El accidente... Oye, ¿te importaría parar un momento en el arcén? No quiero que te asustes. Tranquila, no voy a hacerte nada malo...- No quería que diese un volantazo o se llevase un susto con lo que estaba a punto de pasar. Cuando el coche se detuvo suspiré y me giré hacia ella.- Como te iba diciendo... El accidente... Me dio poderes.-

Extendí mi mano derecha con la palma hacia arriba hasta que estuvo entre los dos e hice aparecer una pequeña bola eléctrica del tamaño de una nuez. Los rayos salían de mis dedos y muñeca hasta unirse en aquel brillante núcleo.

- Desde entonces controlo la electricidad. Puedo generarla, moldearla a mi antojo y usarla como arma o herramienta... Soy capaz de lanzar rayos, proyectar escudos, absorberla o emitirla... Y además me curo a una velocidad mayor que una persona normal. Bastante mayor para ser exactos... Por eso me curé de las quemaduras. El médico que conocía a mis padres me dijo que yo era... Bueno... Que era un mutante... Y por eso he podido arreglar la batería...- Apagué la pequeña bola y agaché la cabeza, haciéndome un pequeño ovillo en el asiento del copiloto.- Siento... Siento no habértelo dicho nunca, pero tenía miedo... Miedo de que dejases de hablarme, que te pareciese un bicho raro, un... Un monstruo... No te culparé si no quieres volver a dirigirme la palabra ni saber nada de mí... Pero... Pero te aprecio demasiado como para mentirte... No... No es fácil ser un mutante... La... La gente te odia y te desprecia y...-

Se me hizo un nudo en la garganta al pensar en todo lo que había sufrido por mi condición, en la gente que me había rechazado o habían huido de mí como si transmitiese algún tipo de enfermedad. La única razón por la que seguía siendo alumno de la universidad era porque el director también era mutante, algo que me reconoció un día, y porque mis notas, al ser muy buenas eran un motivo de peso, justificando que era un alumno brillante que debía continuar sus estudios para hacer del mundo un lugar mejor. No le diría nada a Sieglinde del director, pues esa no era mi historia.

- Es solo que... No puedo seguir con esta patraña contigo. Este soy yo, el verdadero Planaria. Con mutación y todo.-

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MensajeTema: Re: I got a tale to tell. [Planaria Glámez] (Pre-Omega)   Jue Dic 08, 2016 8:07 pm

Mi silencio, con toda seguridad, causó todo lo que sucedió a continuación. Planaria podía haberlo malinterpretado como enfado, rabia, o cualquier otra cosa, cuando se trataba sólo de estupefacción. Durante unos minutos, no hubo interrupción alguna mas allá de un suave movimiento de volante para dejar de lado algún tipo de accidente de la carretera, una zona de baches o tal vez, secciones donde el pavimento se encontraba estropeado dificultando la conducción cómoda. Me limitaba a fluir con la carretera mientras mi mente se perdía en todas las implicaciones que derivaban de la nueva sospecha que Planaria había generado en mi mente. Cuando su voz volvió a sonar esta vez procuré prestarle toda mi atención. Había resultado de lo más grosera la última vez que me había hablado, siendo incapaz de prestarle atención a causa de mis propios pensamientos, y eso me resultaba de una mala educación que lindaba lo incalificable.

Así dió comienzo una historia que, por su contenido, no debía ser nada fácil de contar. Sus pausas, su ritmo, todo ello dejaba claro el tremendo esfuerzo que estaba llevando a cabo por compartirla conmigo. Yo absorbí cada detalle de lo que me decía, quizá por compensar de algún modo el no haberle prestado toda mi atención hacía unos instantes. Así comencé a ser consciente de las dificultades que había pasado Planaria durante su vida, desde una tierna infancia que con siete años ya había sido turbulenta. Un accidente terrible, que lo dejó huérfano. Pensar en que algo así me hubiera podido pasar a mi, siendo como era mi familia el pilar mas importante de todo mi entorno, me aterraba y entristecía. Es inevitable, por más que hubiese querido, que no extrapolara su situación a la mía. A veces somos así. Eso no impidió sin embargo que me apenara ser consciente de todo lo que había tenido que sufrir, de los duros golpes que habían implicado para él las muertes que había vivido siendo tan joven, de lo sólo que debió sentirse cuando ningún familiar pudo hacerse cargo de él. Desviaba la mirada para dedicarle un segundo de mirada directa, pero no podía permitírmelo demasiado, a causa de la conducción.

- Voy a parar en ese merendero. Espera. - dije en cuanto encontré una localización. Apenas era un trozo circular de grava al descubierto, con varios bancos en el suelo y una mesa cochambrosa. Un sitio abandonado a su suerte, sin duda. Detuve la furgoneta en el camino de entrada. Ahora mismo, todo ese lugar serviría como mucho para dar la vuelta al coche, y cambiar de dirección. Puse el freno de mano, pero no detuve el automóvil, para que la batería se mantuviera arrancada. - Continúa. - le pedí, sentándome de lado en mi asiento, entrelazando los dedos de mis manos con cierta tensión, y colocándolos encima de mi regazo. Me contó el misterio médico que había supuesto su recuperación. Cómo había sanado. Con quemaduras de tercer grado, debería tener alguna marca visible, si habían sido tan brutales. Entonces lo dijo... y yo me quedé en blanco. Me mantuve paralizada durante al menos un minuto, mientras él continuaba explicándome su situación. Quise articular palabras, alguna pregunta, o afirmación. Algo que le diera a entender que estaba comprendiendo lo que me decía. Que entendía la situación. Pero en lugar de eso, me limité a observar cómo extendía su mano derecha hacia mí, y hacía brotar de la nada un pequeño orbe que emulaba alguna especie de lámpara de plasma. Pero los rayos no ligaban a la cubierta de cristal, si no... a sus propios dedos. Di un suave respingo y contemplé maravillada el prodigio que contenía en su mano, sin ningún esfuerzo. Las suaves descargas iluminaron nuestros rostros con una luz ambiental extraña, causada por la electricidad.

Yo sólo podía pensar en una cosa: Planaria era un mutante.

Ese pequeño núcleo de carga eléctrica se desvaneció en sus manos, y él se hizo cada vez más pequeño en su asiento. Rehuyó mi mirada, haciéndome aún mas consciente. Lo que cabe esperar es el rechazo, la exclusión, el destierro. Miles de ideas se atropellaron en mi mente, en mi proceso mental, haciendo envidiar la velocidad con la que mi hermano era capaz de solventar esas cuestiones. Podría decírselo. Contárselo todo. Ahí había un chico que me había abierto por completo su corazón, su miedo. Lo que le hacía diferente, y por tanto, el motivo por el que una sociedad lo excluiría sin miramiento. Era un ejemplo de todo lo que había que cambiar en la comprensión de los que nos rodeaban. Era... un reflejo de mi misma. Miré hacia abajo, a mis manos enguantadas, aún apretadas en un puño. Tenía que tomar una decisión. Tenía que decirle que no estaba sólo, pero desde mi posición, donde él no sabía que yo también era una mutante, quizá pudiera hacerle un favor. Prender una chispa de esperanza al respecto de todo lo que temía. ¿Lo consideraría un engaño? No quería engañarle, pero tampoco estaba segura de que no fuera un truco. Yo estaba tan cerca de conseguirlo... En todos estos años nadie, salvo mi hermana, sabían de mi situación. Si por algún motivo Planaria lo descubriera a la persona equivocada, podría hacer peligrar todo por lo que había luchado. Me había hecho su amiga, y ahora confiaba en el. Pero no estaba preparada para sacar mis esqueletos del armario.

Mi mano enguantada se posó en su hombro, tras aquella larga reflexión en silencio, y le dió un suave apretón, que pretendí que fuera lo mas tranquilizador posible. Le miré directa a los ojos, con un temple que sólo era habitual verme al enfrentarme a un examen complicado.

- Plana. - utilicé su nombre acortado, algo que en las tutorías jamás usaba, pero que se me escapaba cuando le hablaba en confianza. - Estoy contigo. - No estas solo. Te comprendo. Si supieras lo mucho que lo hago. Yo soy mutante. Como tu. Sé lo que has pasado. Sé el miedo que da sentirse así de apartado y sólo. Se el terror que da ser descubierta. Se lo mucho que cuesta. - Gracias... por ser sincero. - Yo no puedo. Aún no. - Puedes contar conmigo. - fué lo último que le dije, antes de soltar su hombro, y coger una de sus manos entre las mías, donde la sostuve intentando transmitirle seguridad, mientras le miraba a los ojos. Tenía tantas ganas de que creyera que era humana. Que pensara que podía aceptarle como era, por simple comprensión. Que creyera de algún modo que todo por lo que vivía era posible, de una manera tan sencilla. Quería ese mundo para él y para todos los que tenían el valor de exponerse como eran.

Para los héroes y luchadores que tienen todo ese valor que a mi me falta.
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I got a tale to tell. [Planaria Glámez] (Pre-Omega)
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