Los Universos de DC y Marvel se han unido en uno solo. ¿Qué ha sucedido? ¿Quién está detrás de todo? Y, lo que es más importante, ¿cómo reaccionarán héroes y villanos de los distintos mundos al encontrarse cara a cara...?
 
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 I got a tale to tell. [Planaria Glámez] (Pre-Omega)

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Planaria Glámez
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MensajeTema: Re: I got a tale to tell. [Planaria Glámez] (Pre-Omega)   12th Diciembre 2016, 21:29

Sentí como apretaba ligeramente con su mano mi hombro, en señal de ánimo y apoyo. Pero a mí eso no me valía. No porque no la creyese, sino porque era mucho más difícil que unas simples palabras bonitas y un "ánimo que yo estoy contigo". Me habían humillado, insultado e incluso agredido (aunque en honor a la verdad muchas de las veces que me habían agredido me lo había buscado un poco por ir a detener a unos criminales) y por mucho que ella me apoyase no podía dejar de pensar en que al final pasaría lo de siempre, así que me giré hacia ella, con la sonrisa que pude ofrecerle en aquel momento.

- Si, ¿pero hasta cuando? ¿Puedes asegurarme que siempre estarás ahí? ¿Que nunca te importará lo que yo sea? Y si el día de mañana quieres trabajar en un sitio y se enteran de que eres amiga de un mutante y por ello no te lo dan, ¿qué? Esto no es algo que sólo me afecte a mí Sieglinde... Si vas a estar ahí, si voy a poder contar contigo para esto tienes que saber que puede llegar el momento en que tengas que elegir entre un trabajo o una familia o algo o yo... Y yo no puedo pedirte eso... No sería justo... Pero, ¿qué le voy a hacer? No es justo para mí el primero... Ser mutante es una maldición... Una especie de enfermedad que te acompaña toda la vida, y aunque haya hecho muchas cosas buenas por el mundo, aunque detenga a miles de criminales, al final del día con lo que muchas personas se quedan es con que soy un mutante, y por desgracia para muchos eso pesa más que todos los buenos actos que lleve a cabo...- Suspiré largamente y apreté los dientes con rabia y frustración. Joder, ¿por qué nos odiaban tanto? ¿Por qué cojones todo el mundo pensaba que los mutantes éramos monstruos o seres sin alma ni corazón? ¿Acaso no eran capaces de ver más allá? ¿No podía ver que también éramos personas? ¡Por amor de Dios, yo también tengo sentimientos, ¿vale?! ¡Yo no elegí ser así! Y tampoco lo cambiaría... Pero a veces era demasiado difícil...

Metí ambos labios hacia dentro y cerré los ojos, negando lentamente.

- No tengo derecho a pedirte que estés ahí ni a que me rechaces si tienes que hacerlo... Solo necesito pedirte una cosa... Lo único que necesito saber es que si llega el momento en que tienes que decir que no eres amiga mía para evitar meterte en problemas no lo harás por vergüenza o por que no te mezclen conmigo... Sino porque yo te lo estoy pidiendo ahora... Me da igual que me retires la palabra en los pasillos por lo que pueda decir la estúpida gente,- mentira, no me daba igual,- pero que en el fondo soy algo para ti... Algo más que un compañero... Quiero saber que aunque sea un mutante me consideras una persona, alguien que de verdad te importa y... Apenas tengo gente a mi alrededor que me aprecie... Necesito saber si tú vas a estar ahí o no... No te sientas obligada, y por favor no lo hagas por pena... De verdad que no...-

Se me quebró la voz. No sabía ni lo que quería. No quería que se sintiese forzada a estar a mi lado pero quería que lo estuviese. Quería que ella defendiese a los mutantes o que por lo menos no me mirase como un bicho raro, pero no podía obligarle a hacer eso. No podía exigirle eso. No estaba en mi derecho. Pero cuando te han tratado mal, cuando personas a las que habías abierto tu corazón te han dejado de lado o te han traicionado te duele tanto que te arrancarías el corazón para que dejase de doler. Era muy triste pedirle lo que le pedía: que fuese mi amiga si era necesario en el anonimato, cuando nadie mirase, solo para no estropear su impecable expediente... Pero yo estaba muy solo, y me conformaba con eso. Era mucho más de lo que podía esperar... Y se me cayeron algunas lágrimas que no pude evitar. Era increíble la pena que daba, lo triste que era todo aquello, y no podía evitar sentir lástima por mí mismo... Ese puede que fuese el sentimiento más desgarrador que jamás haya sentido en mi vida.

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MensajeTema: Re: I got a tale to tell. [Planaria Glámez] (Pre-Omega)   26th Abril 2017, 14:29

Estaba ahogado. Asfixiado. Solo. Aquello era de todo menos una excusa. Era un grito de alerta. De auxilio. Sabía a qué se refería con el tema de la elección. No era tan distinto a algo que ambos teníamos en común. Si a causa de un peligro potencial, Pedro había sido capaz de negar a Jesucristo no una, si no tres veces, ¿Qué no haría una persona que se viera en la situación de escoger entre un amigo, y lo que podía suponer el sustento, su felicidad, o el futuro? Lo mismo. O quizá peor. No era la primera vez que experimentaba la decepción, o las duras miradas de rechazo, o esa perspectiva de que, incluso rodeado de los tuyos, estás solo en el mundo. La gente cometía el error de creer que todos los mutantes éramos iguales. No lo somos. Como no hay dos personas iguales en el mundo, con un añadido de gravedad. Ninguna capacidad que una mutación pueda darte es igual a otra. Incluso aunque el rechazo que suframos sea el mismo, nadie puede ayudarte a conocerte, a entenderte, a manejarte a ti mismo. Sobre eso estas solo, y siempre estarás solo.

Quiero interrumpirle, para decirle que se equivoca. Quiero que ese discurso que pienso que es ideal pueda transformarse en una realidad que nos haga sentir mejor, pero la verdad, la auténtica verdad es que Planaria tiene razón. Es una maldición. Algo que se te impone desde que naces, y que no hay modo de cambiar o de mejorar, por mucho que quieras. No está en tu mano. Te hace sentir indefenso, atrapado en tu propio cuerpo, limitado y aterrorizado de lo que otros puedan pensar de ti. Sin embargo, de una manera egoísta e irracional, ambos eramos afortunados. Ninguno tenía mutaciones físicas que nos delataran a primera vista. Podíamos pretender ser normales, y en algunos casos, incluso podía funcionar. Siempre durante un tiempo. Después todo se desmoronaba. Tarde o temprano alguien lo notaba, y venían las explicaciones, el bochorno, las excusas. Afrontar tu naturaleza una vez más, y notar el modo en que todo el mundo cambiaba de parecer respecto a ti, sin importar tus actos, tus esfuerzos o tus méritos. Sólo esa etiqueta que parecían colgarte, y que con el paso del tiempo, iba pesando mas y mas, hasta arrastrarte y hundirte. Así estaba él. Así estábamos todos.

Le habría abofeteado, si no estuviese sufriendo por dentro todo lo que el estaba sacando fuera. Tenía ganas de golpearle hasta arrancarle toda esa lástima, y que cambiara de parecer. Hubiera deseado poder meter mis manos en su cerebro y aplastar entre mis dedos todos esos pensamientos que le hacían creerse poco válido, que le hacían sentirse pequeño, desatendido e ignorado. Lo que le impulsaba a rogar a una persona como yo que fuese su amiga, aunque fuese en secreto, con tal de tener a alguien. Pero vi sus ojos llorosos, vi su dolor reflejado en ese rostro que la mayoría del tiempo sólo ofrecía sonrisas. Y me sentí aún mas miserable por dejarle pasar solo ese trance que yo aun era incapaz de enfrentar.

- Plana. - le llamé, y cogí sus hombros con mis manos enguantadas, para mirarle de cerca, con determinación. Con una firmeza tan fuerte que parecía irrompible. - No voy a quedarme por lástima o pena. No voy a hacerlo porque estés solo, ni aunque fuese la única persona que tengas en el mundo. - le hice saber, procurando usar frases cortas, para que su cerebro cargado de emociones pudiera procesarlo. Le di un instante para digerirlo y continué. - Me quedo contigo porque eres mi amigo, y una cuestión genética nunca podrá cambiar eso. Me quedo porque desde que te conocí has sido siempre un buen chico. Me quedo porque nadie que sea como tu eres tendría que estar solo, y porque mereces tanto ser feliz como cualquiera de esos que se creen con derecho a decirte que no eres válido, o te rechazan. Porque son los mismos que rechazan por el sexo, o el color de la piel. - me callé un instante. No pretendía que sonara a discurso. Solo quería... intentar que lo entendiera. - Tu te mereces tener amigos, y gente que te quiera, tanto o mas que cualquiera. Nunca dejes que te hagan sentir lo contrario. No seas lo que todos quieren. Se lo que TU quieras. Siéntete feliz de hacer lo que haces, no para probar a nadie que mereces aceptación, si no porque así es como tu quieres vivir. - volví a colocar mis manos en torno a la suya, sobre mi regazo. - Hazlo por ti. Nunca por ellos. - le dije, dándole de nuevo un suave apretón de manos. No estás solo. Ya no.

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MensajeTema: Re: I got a tale to tell. [Planaria Glámez] (Pre-Omega)   6th Julio 2017, 14:15

Ya, claro, sé lo que tú quieres... Eso es muy fácil de decir cuando no te persiguen casi a diario con palos o cualquier mierda y te tratan como si tuvieses la peste o un cuerno saliéndote de la frente. Ya Sieglinde, ya sé que tengo que hacer esas cosas, joder, pero no es sencillo coño. La teoría me la sé... Necesito un abrazo, un seguro... Necesito algo... No hacía nada malo. No maltrataba a nadie ni usaba mis poderes para aprovecharme de los demás joder, ¿por qué se me odiaba entonces? ¿Era envidia? ¿Miedo? Y yo qué coño sé... Solo sabía que necesitaba un respiro... Y ella sólo intentaba ayudarme, aunque no supiese cómo, así que asentí, tragué saliva e hice un esfuerzo titánico por sonreír.

- No te ofendas, pero ese discurso ha sido un poco cursi.- Reí. Ella era buena conmigo, y aunque me había dicho que no cambiaría nada entre nosotros, yo sabía que algo cambiaría, de un modo u otro, la cosa ya no iba a ser igual. Y bueno, puede que cambiase a mejor... Ojalá cambiase a mejor... De verdad que ojalá... Di una palmada y negué con la cabeza.- Oye, no quiero que pienses que no me ayudas... Algo me ayudas... Al menos no me has pegado ni me has escupido. Ya es mucho más de lo que hace la mayoría de la gente... Sé...
Que es complicado para ti intentar entender la situación en la que estoy. Sólo quiero decirte que no pasa nada, ¿vale? Yo tampoco sé lo que siente un negro frente al racismo o una mujer frente al machismo y esas cosas. Que estés aquí a mi lado me ayuda. Me ayuda mucho...-


Y eso lo decía de verdad. Eso sí era cierto. No tenía muchos amigos por mi condición, pero tener alguno siempre ayuda. Y tener a alguien a quien puedes contarle tus cosas sin miedo siempre es bueno. Di una palmada y me froté las manos y miré al frente.

- Deberíamos seguir... Aún nos quedan un puñado de horas hasta casa.- Y así lo hicimos. Continuamos nuestro viaje a través de las interminables carreteras de Alemania en dirección a Múnich. El curso estaba a punto de empezar y se presentaba un buen año. Algo me decía que todo iba a ir a pedir de boca, o al menos yo tenía la predisposición de comerme el mundo.

-------------------------

5 de Mayo de 2014.
17:40 de la tarde.
Múnich.
Calles cercanas a la universidad.


Mi moto rugía como una bestia por las calles de la ciudad. Era una Ducati 1199 R que me había comprado hacía relativamente poco para poder ir hasta la universidad desde las montañas, donde vivía con los Abyss. Aquella maravilla era rápida como el viento y ligera como una pluma, con una maniobrabilidad óptima que me permitía girar en curvas muy cerradas y callejear sin problema. Me gustaba además porque me daba mucha independencia y porque podía ir a los sitios en mucho menos tiempo. Dios, ¡cómo me gustaba mi moto! Un regalito de mí para mí en mi cumpleaños. Llevaba ahorrando un tiempo para comprármela, y aunque era de segunda mano le tenía un cariño tremendo. Mucha gente me miraba, y no voy a negar que algunas chicas se reían y al verme con ella. Llegar a la universidad en aquel juguete era una maravilla. Pero yo sabía que en cuanto les dijese que era mutante, esas sonrisas se convertirían en caras de horror o en muecas de espanto, o en risas sarcásticas que se reían de mí por siquiera haber pensado que podía hablar con ellas o tener alguna oportunidad.

Pero ese día yo estaba para "mi chica". No era mi novia ni nada por el estilo, sino una gran amiga. Sieglinde. Comenzó como mi tutora y ahora se había convertido en algo más. Llevaba enferma un par de días y decidí llevarle sus apuntes a casa. Había hablado con sus profesores, dos de los cuales también me daban a mí clase aunque estábamos en cursos distintos, y con otro había hablado yo ya que quería que fuese mi profesor del proyecto y era bueno ir camelándomelo poco a poco. Llamé a Sieglinde a su casa pero fue la hermana la que me cogió y me dijo que estaba enferma, así que tras explicarle que era un amigo suyo que quería llevarle los apuntes me dio la dirección, y allí estaba yo, de camino a darle un montón de apuntes que necesitaba para su proyecto. No estaba seguro de si lo había empezado ya o estaba a punto de, pero sus profesores me dieron todo eso. Solo de verlo se me vino el alma al suelo al pensar que yo tendría que estudiar todo eso, pero tras ojearlo un poco y ver que eran cosas de electricidad y sus aplicaciones en maquinaria y demás me gustó, hasta reconocí varios objetos que yo había estudiado, como motores síncronos o las corrientes de Foucault. Eso molaba... O al menos a mí me molaba. Pero no lo recomendaría como método para ligar o hacer nuevos amigos.

La casa estaba algo lejos de la universidad, aunque al menos estaba en la ciudad. Yo me tenía que ir hasta la sierra. Cuando llegué a la casa me bajé de la moto y me quité el casco, guardándolo en el maletero que llevaba en la parte trasera. Me quité también los guantes y me acerqué a la entrada. Era un pequeño chalet con un jardín delantero no muy grande pero acogedor. Revisé de nuevo la dirección y, tras cerciorarme de que estaba frente a la casa correcta, llamé al timbre y esperé a que me abriesen.

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