Los Universos de DC y Marvel se han unido en uno solo. ¿Qué ha sucedido? ¿Quién está detrás de todo? Y, lo que es más importante, ¿cómo reaccionarán héroes y villanos de los distintos mundos al encontrarse cara a cara...?
 
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 [Minievento] El tiempo en sus manos - Pt. 1. Poitain (Dalae, Loki, Razor, Brunilda, Constantine, Hellboy, Blaze, Wade) [16-03-2019]

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Ahri'ahn

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MensajeTema: [Minievento] El tiempo en sus manos - Pt. 1. Poitain (Dalae, Loki, Razor, Brunilda, Constantine, Hellboy, Blaze, Wade) [16-03-2019]   14th Julio 2016, 14:57

Una distorsión oscureció el aire de las calles del centro de París en el tiempo en el que cuatro torbellinos ondularon vertiginosamente en el aire hasta formar las formas de cuatro personas: una hermosa mujer de oscura melena, un apuesto y espigado joven de cabellos largos y negros como ala de cuervo, un muchacho albino que se cubría el ojo izquierdo con un parche y una robusta doncella rubia como un campo de trigo floreciente. La gente gritó, entre la confusión y el miedo, sobretodo cuando vieron cómo la mujer de la armadura negra y plateada alzaba su larga espada por encima de la cabeza y se arrojaba contra el joven moreno con un grito de guerra.

Sin embargo, antes de que pudiera llegar a alcanzarlo, se detuvo con la sorpresa dibujada en el rostro, al ver cómo el paisaje que les rodeaba comenzaba a cambiar de manera drástica; los adoquines de la avenida salían volando por los aires, desprendidos por alguna fuerza mágica invisible, las calzadas se agrietaban y separaban, cediendo el terreno a la vegetación que aguardaba debajo, las farolas se encogían y distorsionaban, como si se estuvieran fagocitando ellas mismas, los coches se desintegraban molécula a molécula y las casas comenzaban a involucionar en su diseño, como si estuvieran retrocediendo en el tiempo a velocidad de vértigo hasta que no quedó en el suelo más que la hierba que crecía, ávida por reconquistar su terreno. La esencia misma de la tierra temblaba, y un gran estruendo asoló la ciudad mientras las montañas se reconfiguraban de la manera en la que habían estado hacía miles y miles de años.

También las personas estaban cambiando, a un nivel igual de terrorífico; Se doblaban y plegaban sobre sí mismos, invadidos por terribles dolores, sus espaldas se ensanchaban desgarrando y destrozando las ropas, y gruesas matas de pelo áspero se escapaban por las junturas, el cráneo se achataba, la mandíbula y la nariz se hacían más grandes y todo su ser adquiría un aspecto más... primitivo.

Inicialmente pensó que todo era culpa del hechicero que tenía delante, pero cambió de opinión al ver como también él se encogía de dolor y su cuerpo parecía menguar en tamaño y hacerse todavía más estilizado, casi... ¿juvenil?

Y también uno de sus aliados, el del cabello blanco, parecía afectado por lo que fuera que estuviese pasando, pues se retorcía por el suelo y el intenso brillo de sus tatuajes, que se activaban cada vez que se producía un efecto mágico, destellaba a través de los jirones de su ropa destrozada. Se trataba de magia, de eso no cabía duda, y, entre los efectos de la confusión que poco a poco se iba apoderando de su cerebro, privándole de la capacidad de raciocinio, se acordó de una piedra mágica muy particular, una que se había acordado de llevar encima, encerrada en un pequeño cofre de contención, dada la naturaleza de la misión a la que les había llevado Loki. Sólo necesitaría abrirlo, y los efectos de lo que fuera que le estaba consumiendo desaparecerían... Si es que conseguía alcanzarla a tiempo con sus dedos atrofiados y deformes...

La otra chica, la del cabello negro, observaba la escena con la misma incredulidad que invadía a la Valquiria, incredulidad que se hizo aún mayor cuando escuchó una voz, familiar y diferente a la vez, llamarla desde su espalda...

- ¿Dalae?

Un rugido escalofriante resonó muy cerca de ellos, y al mirar en la dirección del sonido pudieron ver a un gigante escarlata envuelto en llamaradas con aspecto de estar muy cabreado, amenazando con cargar contra los humanos transfigurados en Homo erectus que le rodeaban, uno de los cuales iba experimentando una extraña mutación, pasando continuamente del estado cavernícola a otra que a Arturo le resultaba muy familiar. Y, por cierto, que el que se encontraba justo a su lado también tenía un aire a alguien a quien conocía, pero con una apariencia muchísimo más salvaje.

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Dalae Darkle
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MensajeTema: Re: [Minievento] El tiempo en sus manos - Pt. 1. Poitain (Dalae, Loki, Razor, Brunilda, Constantine, Hellboy, Blaze, Wade) [16-03-2019]   15th Julio 2016, 01:31

El hechizo de teletransporte entró en acción, y el Montblanc desapareció a su alrededor, sustituido por las calles de París, llenas de gente que se apartó, asustada. Dalae había visitado la ciudad a la que acababa de llegar muchas veces, así que no le costó demasiado reconocerla. Así, pudo retomar rápidamente el hilo de lo que tenían entre manos, aunque fue algo más lenta que la valkiria. Brunilda reanudó el ataque, descargando su espada sobre el cuerpo del dios de las mentiras. Aunque no llegó a tocarlo, ya que un muro de hielo se interpuso en su camino. O lo intentó. Casi a la misma velocidad a la que se había alzado, la barrera se derrumbó. -¿Qué...?-El mundo, y las personas en él, comenzaron a distorsionarse. Todas, menos la propia Dalae y Brunilda, que se mantenían inmutables. La tierra se tragó edificio, asfalto y coches por igual, y los sustituyó por una alfombra de hierba tan verde que casi hería la vista. Las nubes pasaron a toda velocidad por el cielo. Y las personas... Inmovilizada por la sorpresa y (sólo quizás) por el miedo la joven vió cómo los humanos se derrumbaban a la vez que su ciudad, transformándose en seres de rasgos animales. Aunque no sólo los humanos. Cuando todo acabó y la realidad volvió a ser estable, la chica se encontró con que su maestro había rejuvenecido hasta ser menor que ella; y que Arturo había sobrevivido a aquel retroceso en el tiempo. Tenía la piedra del Mercado Troll en la mano... ¿Eso lo habría inmunizado?

Aún así, estaba tensa. Aunque seguían siendo tres contra la guerrera rubia, había algo que no le gustaba. Notaba que le faltaba algo...

Raden vivió los efectos de la Gema de una manera muy diferente. Primero, sintió una fuerza increíble, impulsádolo a salir del bastón que contenía lo que quedaba de su alma. Sin embargo, Dalae no lo había llamado, y eso no podía significar nada bueno. Trató de resistirse, pero fue inútil. Aquel impulso lo tiró al suelo, implacable. Y, al igual que los midgardianos que lo rodeaban, comenzó a mutar. Sólo que lo hizo en sentido inverso: El animal se transformó en persona... O algo parecido. Lobo, niebla, fantasma condenado, cadáver.... Las formas se sucedían, una tras otra, hasta alcanzar la verdadera.

Raden sintió como su pelaje blanco se desprendía de su piel, como sus huesos se reordenaban, aparecían y desaparecían para hacerse más finos y estilizados. La sensación se parecía mucho a la de ser despellejado vivo y romperse todos los huesos a la vez. Aulló de dolor, pero sus cuerdas vocales también estaban en plena metamorfosis, y no se lo permitieron. Notó un dolor agudo en el pecho, y clavó los dedos con garras en el suelo.
-No...-Su voz, a medio camino entre el lenguaje humano y los últimos estertores de un animal agonizante, apenas se escuchó en la inmensa llanura que ahora era París. Cuando la transformación acabó, Raden quedó tendido en el suelo, exhausto y dolorido. Aún veía borroso cuando inspiró su primera bocanada de aire en 45.000 años. Giró la cabeza, despacio, y sus ojos se encontraron con varias figuras. Pero de entre ellas, una destacaba sobre las demás. -¿Dalae?-Se llevó una mano a la garganta. Su propia voz sonaba extraña, aunque no desagradable. Le costaba articular las palabras.

La morena giró sobre sus talones y corrió hacia él, ignorando momentáneamente a las personas que habían venido con ella. Los humanos involucionados no se acercaron a más de cinco metros al lugar en el que estaba Raden. Y no era para menos. En el lugar en el que debería estar el lobo gigante, se hayaba una enorme criatura de piel azul y llena de marcas. Sus ojos rojos se quedaron fijos en la morena, que se arrodilló cerca de su cabeza, quitándose la capucha. -Raden... ¿Qué te ha pasado?-Estaba impresionada, ¿para qué negarlo? Y también, aunque jamás lo reconociera, preocupada. Por un momento, había creído que el fantasma había desaparecido, y lo apreciaba. A su manera.

-Estoy... Vivo.

El gigante helado se incorporó, haciendo gala de sus buenos dos metros y medio de altura. Una pieza de cuero y acero forjado cubría su cintura, y llevaba su propia piel (o mejor dicho, la del lobo que solía ser) a modo de capa, cerrada con un broche circular también de metal. El pecho, descubierto, mostraba algunas cicatrices y quemaduras, sin duda causadas por las chispas de la forja en la que trabajaba cuando estaba vivo. Probó a abrir y cerrar la enorme mano, aún algo inseguro. -No me lo puedo creer...-A su lado, semioculto por la vegetación, había un objeto que no dudó en recoger. Se trataba de un hacha, muy pesada y cubierta de runas. O eso le pareció a la muchacha, por que el gigante la cogió con una sola mano sin demasiada dificultad.

La asgardiana estuvo a punto de añadir algo, pero un estruendo la interrumpió: No muy lejos, una criatura igualmente enorme y de color rojo parecía fuera de control, y parecía rodeada de... Otros. Eran un grupo heterogéneo y difícil de definir, pero era imposible confundirlos: De alguna manera, no habían involucionado como los demás. Y de hecho, uno de ellos recordaba a Dalae a un conocido... ¿Era posible que ese fuera Hellboy? -Vamos, rápido.-Tanto el gigante helado como la hechicera volvieron con su grupo. Aunque a ella no le importaba en absoluto que el ser en llamas atacara a los "humanos", no le hacía ninguna gracia tenerlo por ahí. Quería averiguar qué había pasado, y ese ser no sería más que una molestia. Por otra parte... Cuando llegó a la altura de Arturo, Brunilda y Loki, no pudo dejar de notar que este último había cambiado mucho más de lo que le había parecido en un buen principio, y eso la intrigaba. ¿Por qué, si ni la valkiria ni ella habían rejuvenecido un solo día?

Pero eso poco importaba ahora, que habían cosas más urgentes. -¿Qué está pasando?-Su mirada se dirigió alternativamente hacia sus dos compatriotas: Sabía (o más bien creía.) que no era culpa de Loki, no tenía sentido. Pero esperaba que supiera de qué se trataba... Aunque exteriormente se mostraba seria y tranquila; sabía que, interiormente, no estaba preparada para lo que estaba por llegar.

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Última edición por Dalae Darkle el 5th Marzo 2017, 23:19, editado 3 veces
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Brunilda
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MensajeTema: Re: [Minievento] El tiempo en sus manos - Pt. 1. Poitain (Dalae, Loki, Razor, Brunilda, Constantine, Hellboy, Blaze, Wade) [16-03-2019]   15th Julio 2016, 09:34

De repente ocurrió un cambio de ciudad, de Montblanc pasó a encontrarse en Paris. En primera instancia no le dio mucha importancia porque batallando con magos, esos cambios de realidad suelen ocurrir  frecuentemente. Al poco tiempo de llegar a Paris, todas las adoquinadas calles de la Ciudad de la Luz empezaron a retrotraerse. La huella del ser humano empezaba a borrarse de la tierra, como si nunca hubiera puesto su mano sobre ella.

Se encontraba un tanto mareada y confusa. Lo último que recordaba es que se encontraba en medio de una lucha con su mano alzada para asestarle un golpe con su arma al Dios del Engaño. Se encontraba un tanto mareada y confusa. Lo último que recordaba es que se encontraba en medio de una lucha con su mano alzada para asestarle un golpe con su arma al Dios del Engaño.  Estaba en un lugar completamente desconocido. El gesto de la valquiria, que inicialmente mostraba sorpresa, cambió a uno de enfado. Su ceño estaba fruncido.

¿Dónde estaba su Aragorn? Intentó contactar con Aragorn, su fiel corcel. Estaban conectados desde hacía muchos años. Sin embargo nada ocurrió. Por mucho que lo intentase el blanco y deslumbrante caballo alado no apareció. La rubia sabía que su montura no estaba muerta, presentir la muerte de alguien nunca le pareció de alivio hasta ese momento. No obstante se había producido una ruptura en ese vínculo que compartían. Aragorn era un símbolo de la eterna amistad y gratitud que ella le guardaba a Dane Whitman y ahora se había quebrado. Se vio envuelta en un aura depresivaba. Aquel animal representaba mucho para la valquiria.  No sólo era una mascota, era un gran amigo. Suspiró, Aragorn era un bicho muy listo y esperaba que hubiera salido a buscar al Caballero Negro, su antiguo dueño, y ahora se encontrase a salvo con él y con Trancos.1

Miraba ese paisaje desconocido y más arrugas le salían a su frente. Por las barbas de Odín cómo odiaba la magia y verse atrapada en las redes que entretejían sus usuarios con malsanos hechizos. La ira se derramaba por cada poro de su piel. Como lamentaba haber apartado al estúpido de Clint. Ese maldito vengador traidor merecía ser despellejado igual que cuando cazas un conejo y le limpias para la cena. Si había algo que la rubia detestase profundamente, eso era la traición y más cuando era una traición a ella o a Thor.

- Voy a matarte maldito usurpador- dijo acercándose con unos andares bruscos, violentos y con ademanes agresivos a Loki. Para ella, Loki no era alguien de fiar. Había puesto en peligro tanto la vida de Thor como a todo Asgard por sus delirios de grandeza y su ansia de poder.  Cuando estaba a punto de agarrarle del cuello, Loki se retorció. Brunilda paró en seco su ataque y enfundó a Colmillo de Dragón. Comenzó a ver como el hechicero de Asgard se retorcía de dolor y en su rostro se mostraba un gesto compungido.

Seguramente él no era causante de lo que estaba aconteciendo pero ¿Habrían sido las dos hermanas? No se podría esperar nada de Amora y Lorelai. Y Sigurd no era mucho mejor. Los tres eran unos traidores, una panda de confabuladores. En ese momento se sintió terriblemente estúpida por dejarse engañar por unos rufianes que no miraban ni por el bien de su Rey ni por el bien de Asgard.

En cierta manera sentía un poco de lástima por Loki. No es que ella le odiase. Pero había dejado de creer en él hacía mucho tiempo. El peso del de un daño que había propiciado el hechicero seguía muy presente en su memoria. Brunilda ya no era ni sería nunca más aquella adolescente ingenua,  risueña y un tanto temerosa que se dejó engañar por Amora, Loreilai,  Casiolena, Loki y su tropa de magos.  Quizá había dejado de confiar en casi todas las personas que conocía. Era seria, desconfiada y ruda la mayor parte del tiempo con la gente desconocida porque no le era fácil volver  a abrirse a nadie.

¿Cómo saber que este no era otro de sus engaños? ¿Cómo confiar en una persona que te ha traicionado una y otra vez? ¿Cómo crees a alguien que ha profanado de la  forma más cruel la confianza de todos y cada uno que les han brindado su amor y su afecto? ¿Cómo volver a recobrar la fe en alguien que te ha fallado una y otra vez? Sus trucos, sus intrigas y sus dramas han puesto en el filo de la navaja a Asgard más veces de las que eres capaz de recordar. Una sonrisa irónica surcó su rostro encontrase perdida con la persona de quien más recelas en todos los Nueve Reinos.

Con una pose altiva miró primero al muchacho de cabello blanco, estaba sufriendo. No la gustaba presenciar el padecimiento de nadie pero ella no podía hacer nada por él. Luego miro escrutadoramente  a la chica morena. La verdad no sabía si sentir odio o lástima por ellos. Loki no tenía ningún amigo y estuviesen con él por lo que estuviesen estaba seguro de que les traicionaría de la forma más vil y miserable, como la serpiente en sus ataques era rápido y mortal en sus maquinaciones.  

No sentía así desde hacía mucho tiempo. Cuando en su pre-adolescencia su padre y su mentor decidieron que lo mejor para ella era dejar su tierra natal y terminar su formación como guerrero en la ciudad en la que habitaba el Gran Rey. Un lugar extraño y desconocido sin ninguna cara amiga. Se había jurado a sí misma no volver a caer en los trucos de aquellos manipuladores. Algo se quebraza en su ser al sentir que había fallado a su misión, había fallado a Asgard y le había fallado a su Rey y amigo Thor. En sus ojos se perfiló un brilló de tristeza y decepción consigo misma, más su rostro serio e impasible no lo mostró. Era orgullosa y no dejaba nunca que sus enemigos viesen ni su desconsuelo ni su temor. Ella no se dejaba vencer nunca porque no permitía que el rival ganase. Respiró fuerte. Ya había estado perdida muchas veces, ella era ante todo una guerrera. Nacida y criada en el fulgor de la batalla, como todos los de su raza.  

- Al final de día todos vamos a estar muertos.- dijo alto y claro. Quizá Loki no hubiera sido el causante de aquello pero desconfiaba tanto de él como de cada uno de los presentes en aquel lugar. Y menos ahora que de bastón de la muchacha había salido un ente que se transformó rápidamente en una Jotum. ¡Qué casualidad un ser de la raza natal de Loki! Todo parecía muy conveniente para el afamado hechicero.– Lo bueno de mi trabajo es que sé cuándo termina todo.-

Esas tierras tan verdes y  tan despejadas de la obra del ser humano. La naturaleza en ese estado tan puro y salvaje. Tan espléndida y llena de vida. Esa tierra brutalmente agreste, la recordaba a los tiempos de las primeras tribus, donde el hombre estaba unido al medio natural.   No podía dedicar mucho tiempo a la contemplación porque un ensordecedor gruñido les advirtió de un peligro cercano. Una cosa roja que estaba encendida amenazaba ese lugar idílico. No sabía muy bien ni donde estaba ni que estaba pasando ni que eran esas cosas peludas en las que se habían transformado los humanos. Pero lo que estaba bien claro es que un Hulk enfadado y envuelto en llamas era el equivalente de una destrucción incomparable. Desenfundó su espada para enfrentarse a esa enorme y destructora mole. Porque aunque estuviese en una pugna con los otros tres, ella había jurado defender a todas esas criaturas peludas que antes eran humanos. Brunilda era una asgardiana honorable y de palabra.


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Arturo Lizarraga
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MensajeTema: Re: [Minievento] El tiempo en sus manos - Pt. 1. Poitain (Dalae, Loki, Razor, Brunilda, Constantine, Hellboy, Blaze, Wade) [16-03-2019]   18th Julio 2016, 10:04

¿Ha funcionado?—pregunto mientras abro mi único ojo, las telestrasportaciones suelen ser impredecibles y en algunos casos con efectos secundarios—Ohh gracias a Gaia, que sí, me estaba muriendo de frío—pero no ha sido así, el ruido de los autos y murmullos de la gente me revelaron la nueva ubicación, el cotilleo de la gente pronto se convirtió en pánico por la afrenta contra Loki que Brunilda la otra asgardiana tiene a su persona, pues no es muy común en estos días ser amenazado con una espada tan pesada que necesitas una grúa para levantarla.

La ciudad en la que estamos me es familiar….ah, mira la Torre Eiffel….lo tengo, estamos en Esp…digo París (se la creyeron, ¿no?). De todos modos no era difícil de reconocer, no solo por la torre, también el idioma medio le puedo diferenciar, y algunas cosas entender, por algo el francés es una lengua romance, además de que la arquitectura y ambiente que ofrece la ciudad es muy particular.

Opcional para ambientar - The Last Chronicle:
 


Dejando eso aparte, y antes de que pudiera hacer nada por Loki, todo a nuestro alrededor empezó a sufrir un cambio, como si fueran succionados a la nada.




Luego me di cuenta de que era algo más, mis tatuajes brillaban intensamente, algo mágico estaba provocando todo esto, los cambios proseguían, todo cambiaba, ahora algunos edificios desaparecían y otros parecían restaurarse a su antigua gloria, ¿acaso…estamos retrocediendo en el tiempo?. También la forma de vestir de la gente cambia, todo cambia a una velocidad cada vez mayor, empiezo incluso a diferenciar épocas y momentos históricos de la región.

Siglo XIX

Siglo XVIII - La Revolución Francesa


Siglo XV - Juana de Arco intenta tomar París de las fuerzas Borgoñonas


Siglo XIII - Jaques de Molay, Gran Maestre de la Orden Templaria es condenado a la hoguera


Siglos V y IX - Edad Media


De todo eso también transcurren culturas como la de los Hunos,  Romanos, Celtas, y se pasa a la edad de hierro, de bronce, luego alguna que otra cultura olvidada, y luego el paleolítico,  cuando todo era virgen y listo para ser descubierto así como conquistado, espera…¿qué está pasando?—agggghghh—empiezo a  gemir de dolor, mis huesos empiezan a deformarse, es tanto el dolor que por instinto me tiro al suelo retorciéndome,  a pesar de esto, estoy notando que mi mente está perdiéndose, no logro pensar con claridad *cazar, comer, cazar, comer, procrear, comer, cazar, piedra, com..*¡Eso es! ¡La piedra que anula la magia!, ¿Dónde está?, empiezo a hurgar en lo que queda de mi ropa, dentro de las bolsas internas de la gabardina, mmgggh, municiones, kunais, shurikens, ¿no estaba la perla de la sabiduría aquí?... es cierto, ya la use, ¡ahí esta!, agarro el cofre que le contiene, pero se me cae, el dolor me impide moverme para alcanzarlo…supongo que puedo intentarlo, al fin y al cabo la caja tiene unas pequeñas partes metálicas.

Estilo del cofre


En mi mano comienza a recorrer algo de electricidad, logro crear un pequeño campo electromagnético que atrae la caja directa a mi mano. Lo abro lo más rápido posible del cual sale un destello azul.

Poco a poco y con el mismo dolor, todo vuelve a recomponerse, aun con el cuerpo algo entumecido me levanto para ver e intentando procesar todo lo que ha estado ocurriendo estos últimos minutos ¿o años?.  Mientras la otra asgardiana le echa la culpa a Loki sobre lo ocurrido yo me cuelgo en cuello la gema, había previsto que algún día tendría que utilizarla pero teniendo las manos libres y tuve que pedir modificarla a pesar de la advertencia de que reduciría su efecto a lo mucho 5 o 10 metros alrededor de mí—no ha sido culpa de Loki—digo en voz alta pero se nota el esfuerzo por lo recientemente ocurrido y para que deje de zarandear al Dios de las Travesuras—dudo mucho que el hiciera algo que pudiera provocarle un efecto secundario como ese—señalándolo de cuerpo completo, pues hasta mí me sorprende verlo en esa forma—en efecto, es cuando el rey y el peón vuelven a la misma caja—respondo sarcásticamente ante lo dicho por ella sobre la muerte.

Alguien llamo a mi compañera por su nombre, nadie tenía una voz así, por lo cual me gire para ver y lo que veo es un gigante azul, que se muestra tan confundido como todos nosotros—¿Quién diablos es el?—sin darnos tiempo de descanso  o de discutir la situación, un rugido se escucha en las cercanías, noto que las personas aparte de este pequeño grupo, han sido cambiados, más bien involucionados, una de las variante más antigua del ser humano: los Neandertales. Les persigue una criatura de gran tamaño de color rojo, pero no es el único, ay otro del mismo color pero…no puede ser, nadie más tiene esa mano de piedra…iba a decir esos cuernos limados pero ahora ya no lo están, ¿Por qué Hellboy está aquí?.

Sin vacilar la guerrera asgardiana se abalanza contra la mole roja, ¿desde cuando hay un Hulk rojo?, ¿cambia de color?, diablos ni puta idea, lo único que sé es que trae problemas feos, lo ocurrido a principios del año confirmaron ese hecho—creo que es hora de retirarnos—sugiero al grupo, ignoro si puedo seguir luego de haber sufrido todo ese dolor, ahora solo está trabajando el instinto de supervivencia.

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Loki Laufeyson
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MensajeTema: Re: [Minievento] El tiempo en sus manos - Pt. 1. Poitain (Dalae, Loki, Razor, Brunilda, Constantine, Hellboy, Blaze, Wade) [16-03-2019]   22nd Julio 2016, 11:54

Por fin. Después de tres días de exponer a sus valiosos aliados a grandes e inesperados peligros… la Espada de la Verdad estaba por fin en sus peligrosas manos. La hoja forjada por él mismo con el acero del tiempo y la sangre de cada uno de sus anteriores dueños, hasta ser encontrada por el padre de todos, Odín, y ocultada a los ojos de los más avariciosos en una caja olvidada y enterrada en un monte blanco.

Loki sintió una excitación sobrenatural al empuñar el frío acero de Garm. Ya nada conseguiría arrebatarle esa felicidad que ahora le invadía. Él y sus compañeros ya no tenían porqué seguir con la lucha, más valía huir de aquel devastador lugar antes de que la sangre de uno de ellos corriera sobre la nieve, y celebrar así su recién victoria en una zona segura y sin enemigos.

Loki volvió a la batalla desde la cueva, colándose como un duendecillo entre sus allegados y acariciando con rapidez los hombros de éstos, empezando por Dalae y siguiendo por Arturo. Una magia de color verde empañó los sentidos de sus acompañantes, y sus cuerpos empezaron prepararse para ser teletransportados. Ya conocían la poderosa magia del hechicero Asgardiano; no se marcharía ninguno hasta que todos estuvieran listos. No uno, ni dos, sino tres eran los toques que debía hacer Loki para poder teletransportarlos a salvo. Y ese conocimiento, por desgracia, también lo conocían sus enemigos.

Antes de que las manos del joven dios alcanzaran el hombro de Clint Barton, la furiosa Valquiria se abalanzó sobre el mago y apartó al arquero en el proceso, interrumpiendo así el hechizo. Tres toques eran los que se necesitaban, y ahí estaba el último. Los cuerpos de Dalae, Arturo, Brunilda y Loki desaparecieron como torbellinos sin dejar rastro, y atrás quedó Clint, batallando con los enemigos del mentiroso.

Los cuatro aparecieron en París, mareados por el trayecto que provocaba una teletransportación de ese calibre. No había sido un viaje tranquilo, algo había chocado con la magia del embaucador, y los había expulsado en mitad de su viaje. El cuerpo de Loki yacía en el suelo, confuso, intentando entender que era lo que había salido mal del hechizo. Su primer impulso fue llevarse la mano al cinto, comprobando que Garm seguía atada a la vaina de su cinturón. Respiró aliviado al saber que seguía siendo el dueño de la Espada de la Verdad. Fue entonces cuando alzó la vista para ver como estaban sus compañeros, en iguales o peores condiciones que él. En cuanto el dios puso un pie en el suelo para levantarse, Brunilda se abalanzó sobre él con ninguna intención buena. Pero un carámbano de hielo se interpuso en su camino, impidiéndole acercarse. La sonrisa del embaucador se acentuó.

- Sabes tan bien como yo que los dioses no pueden morir… - comentó con tranquilidad el hechicero, tras quitarse de sus labios los restos de sangre que habían marcado su rostro en la anterior batalla. La palabrería no impidió que Brundilda se acercara a él y le cogiera de sus nobles ropajes hasta alzarlo del suelo. ¿Dónde narices se había metido Dalae ahora que más la necesitaba? Su aprendiz había salido corriendo a saludar a un gigante de Jothunheim que había aparecido de la nada. Aquello resultaba de lo más ridículo. Y cuando creyó sentir el puño de la Valquiria en su estómago, se dio cuenta de que su dolor no había sido provocado por la ruda guerrera. La mujer se apartó, dejando que el dios de las mentiras se retorciera de sufrimiento en el asfalto de París.

Loki había sido Serrure antes de recuperar su identidad como dios en uno de los muchos Ragnaroks.  Había nacido en París, y conocía la ciudad como la palma de su mano. Pero ahora era incapaz de reconocerla… las calles desaparecían dejando paso a un manto fresco de hierba, y las construcciones humanas se desmantelaban, borrando de la faz de la tierra todo aquello que había sido creado por el hombre. Ese era el poder del tiempo. Un poder que desgarró las entrañas del embustero hasta hacer retorcer su cuerpo y encogerlo al tamaño de un adolescente de quince años. Sólo conocía una magia tan poderosa como para cambiar las leyes del universo… una gema del infinito.

El grito que lanzó Loki podría haber aterrorizado a cualquiera. Sus ojos verdes relucientes se tiñeron de negro como los de un cuervo, y la oscuridad engulló al joven dios en un torbellino de desesperanza. Ya no quedaba nadie a su alrededor. Ni Dalae, ni Brunilda… sólo quedaba la oscuridad, el silencio, la nada…

***

- Seguimos aquí… - una voz joven rompió el silencio, y la figura del niño Loki apareció, con los ojos negros como los de un cuervo.

- Nunca nos fuimos… - otra voz interrumpió la del pequeño. Ésta era áspera, aguda, traviesa… pero también cansada. - Como te dije la última vez. Tenías que haber escogido a uno de los dos. Sino, el juicio se volverá a repetir una y otra vez hasta que te decidas… - la figura del viejo y encorvado Loki apareció, llevando su capa de pelo animal y con un rostro malvado marcado con las arrugas del tiempo.

- Cierra el pico, estoy harto de esto. De vosotros, de todo. Siempre estáis incordiándome… - el tercer dios de las mentiras se llevó las manos a la cabeza, con una postura cansada. Intentó alejarse de sus interlocutores, pero algo le cerraba el paso. De la nada apareció un alto pedestal que sostenía la corona de cuernos de carnero. Sobre ésta descansaban dos urracas, una sentada en cada cuerno.

- No eres nada sin mi, Ikol. Yo soy lo que siempre has querido ser, el verdadero Loki, el único Loki… Ven, abraza el poder y recupera lo que es tuyo… tu verdadero ser… la maldad personificada en hombre… yo. – el anciano se acercó al tercer Loki con los brazos abiertos y una gran sonrisa en los labios.

- No le escuches. ¿No estás cansado de todo esto? Elige el final, como yo lo hice. Desaparece. Elije la muerte y dejarás de hacerle daño a todo el mundo… - el pequeño Loki sollozó, y una lágrima resbaló por sus jóvenes y rosadas mejillas. Era cierto, estaba cansado de fracasar, pero Ikol no iba a darse por vencido tan fácilmente.

- No estoy aquí para volver a pasar por ese estúpido juicio. Yo soy yo, y ninguno de vosotros dos soy. Escogeré mi propio final… y seré yo el que gane de una vez por todas… - la postura del embaucador se tornó desafiante, y las otras dos figuras de Loki dieron un paso atrás ante el rechazo.

- Eres un necio, Ikol.- gruñó el viejo Loki. – No eres más que una burda imitación de lo que yo fui… no conseguirás alcanzar lo que deseas sin mi…

Y entonces algo sorprendió al embaucador. El niño Loki desapareció de la misma forma en la que había aparecido, pero el cuervo aún seguía sentado encima del casco de rey de las mentiras.

- ¿A dónde ha ido?- preguntó Ikol, extrañado por la desaparición del pequeño.

- ¿No lo has adivinado todavía? – La sonrisa maquiavélica volvió al rostro del anciano.- A un lugar al que no vas a volver en un tiempo…

***

Durante mi estado de inconsciencia, las cosas se habían vuelto todavía más locas. Un salvaje Hulk de color rojo apareció de la nada, destruyéndolo todo a su paso. Los hombres habían sido convertidos en homo erectus  y trataban de evitar su encuentro, y también el nuestro. No les debíamos dar mucha confianza, lo entiendo. Los edificios habían desaparecido, pero no estábamos solos. Había más héroes en aquel lugar; un demonio rojo con aspecto primitivo, y un homo erectus que cuando pestañeabas se convertía en… ¿Deadpool? Oh, si, conocía a aquel tipo. Una vez conseguí engañarle para que me hiciera caso. Bueno, no yo… el otro yo.

Los compañeros de Ikol parecían estar en problemas serios, sobretodo el hombre del parche… ¿Cómo se llamaba? Ah, sí. ¡Arturo! No paraba de convertirse en homo erectus cada dos segundos, y pensé que iba a empezar a convulsionar a este paso… pero cuando quise acercarme para ayudarle, sacó una piedra de un cofre y se la puso alrededor del cuello. Al hacer eso detuvo de golpe la magia que le convertía en neandertal. Pero seguíamos teniendo un problema llamado “Hulk rojo destroza todo”, y Dalae y Brunilda no dejaban de mirarme como si yo fuera el causante de todo este desastre. Por una vez, no había tenido nada que ver, pero ya sabemos como funciona esto. Échale las culpas al dios mentiroso siempre que puedas, aunque no tengas razón. Así que no pude hacer otra cosa que encogerme de hombros y decir la misma frase que tanto me caracterizaba.

- Yo no he sido…

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Johnny Blaze
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MensajeTema: Re: [Minievento] El tiempo en sus manos - Pt. 1. Poitain (Dalae, Loki, Razor, Brunilda, Constantine, Hellboy, Blaze, Wade) [16-03-2019]   25th Julio 2016, 02:09

Libertad...Esa palabra resonaba una y otra vez en la mente del demonio a cada segundo que pasaba, y no era para menos: ya era libre. Fue cosa de un segundo cuanto mucho. De un momento a otro, Zarathos paso del asiento trasero al delantero y adquirió control del cuerpo. El ser no entendía todavía que había pasado con Blaze todavía, pero su nueva versión le caía infinitamente mejor, demasiado estúpido para responder, demasiado asustado para actuar. Lo ultimo que recordaba era estar junto a sus aliados en París, preparándose para enfrentar al Sumo Mago Arion, y así castigarlo por sus pecados. Sin embargo los planes se habían ido a la mierda, pues en cosa de nada Blaze acabo transformado en un Neandertal, obviamente incapaz de poseer la suficiente fuerza mental como para controlar al cuerpo por mucho tiempo. Fue el equivalente a quedar inconsciente, dejando únicamente a una mente capaz de manejar el poder del Ghost Rider: Zarathos. En el exacto segundo en el que Johnny termino su retroceso evolutivo, el demonio actuó. El cuerpo del Neandertal carbonizo inmediatamente después. Una estela de fuego infernal salio disparada hacia el Cielo, atravesando las nubes coma una daga apuñalando carne blanda. El suelo a su alrededor se deshizo, fundiéndose la grava a sus pies, y evaporándose el agua de las tuberías que pasaban por debajo de sus pies, sin importar la distancia. De la estela de fuego salio disparado un esqueleto envuelto en llamas. Iba montado en una motocicleta, como era de costumbre, y sus características cadenas, así como su ropa de cuero y las púas metálicas estaban en su lugar: sobre sus hombros y guantes. Sin embargo había algo distinto sobre el esqueleto en esta ocasión, algo que cualquiera versado en el tema podría haber notado. Su cambio no se reflejaba únicamente en la tonalidad del fuego que le rodeaba: mas claro y luminoso, en vez de anaranjado como era de costumbre. Esta vez el esqueleto era mas poderoso. El Ghost Rider estaba liberando, poco a poco, todo su poder. Ya no estaba Blaze para hacer de cinturón de seguridad, solo un demonio enojado, ansioso por volver a usar todo el poder que le fue arrebatado.

Y vaya que Zarathos estaba ansioso, ansioso por ir a cazar pecadores, ansioso por buscar personalmente al cobarde de Mephisto. Una risa demoníaca escapo de su boca, lo suficientemente profunda como para ser escuchada hasta los limites de la ciudad. El espectro estiraba sus hombros, crujía sus nudillos, y giraba el cuello; se estiraba antes de comenzar a andar, se acostumbraba al cuerpo.- Mmm...mi control sobre el Espíritu ha decaído...- Dijo el ente, mientras observaba las energías que era capaz de canalizar en sus manos...aun no podía liberar toda la energía, Blaze, aun inconscientemente, seguía resguardando parte de ella.- Ese inútil...aun sin capacidad de pensamiento se sigue metiendo en mi camino...-El desprecio en su voz era evidente, sus dientes rechinaban solo ante la mención del hombre a cuya alma había estado encadenado. -No importa, en su estado no sera capaz de privarme de mis poderes por demasiado tiempo...hasta entonces, necesitare practicar otra vez...- El ser era consciente de que, por mas poderoso que fuese, llevaba demasiado tiempo sin utilizar al Vengador, y no quería arriesgarse a que su control sobre este ni su habilidad para usarlo menguase, menos aun en una situación de vida o muerte. Había comprobado que podía controlar el fuego del infierno, sus armas seguían bajo su voluntad, y físicamente no estaba en mal estado...pero eso no era nada; la punta del Iceberg en comparación con la máxima extensión de su fuerza. Él podía vencer al Diablo, doblegar al Hechicero Supremo, desafiar Señores del Orden y hasta bajar del Trono del Cielo a cualquier falso pretendiente. El demonio no podía sino sonreír al recordar su antigua gloria, antes de que esta le fuese arrebatada.-Mephisto pagara por eso...-Concluyo, mas no lo pagaría de momento, pues aun tenia un trabajo por hacer.- Hay un alma...un brujo poderoso...corrompida por la oscuridad...un pecador...lo siento...- Una vez mas, dejo escapar una risa, aunque esta vez a escala reducida; ya no estaba imponiendo su presencia, solo regocijándose con la situación.-Él pecó...alma sera purificada...el fuego purifica los pecados...buscare al pecador...buscare a Arion.- Su voz era grave e imponente, capaz de generar incluso un pequeño eco cada vez que emitía una palabra.

Pero el mago era poderoso, y eso lo sabia hasta Zarathos; la batalla seria dura, pero se veía capaz de ganarla. Sin embargo, aun quedaba la energía que Blaze mantenía atrapada, y que por algún motivo se negaba a entregar. Su alma era fuerte, aunque su mente fuese débil. Entonces escucho un rugido, aun mas poderoso que su risa, que le hizo voltearse en otra dirección. Frente a sus ojos se encontraba nada mas ni nada menos que uno de los monstruos conocidos como Hulk...Hulk Rojo, precisamente. Zarathos conocía la identidad de ese ser: el militar de nombre Thadeus Ross, que recluto a Johnny, junto con otros pecadores aun peores, en un escuadrón de asesinos y mercenarios. Era perfectamente consciente de los poderes que poseía en esa forma, pues aun compartía información con la cabeza de Johnny. -Si...tu bastaras...- Acto seguido, el demonio estiro sus brazos en dirección del Hulk Rojo, y de ellos salio disparado un torrente de fuego infernal. Sin embargo, la diferencia crucial entre este ataque y todos los demás que Blaze había usado hasta el momento no radicaba únicamente en el color de las llamas, sino en la potencia. Mientras que las llamaradas clásicas de Blaze pueden cubrir fácil una manzana, las de Zarathos se extendieron a una distancia de un Kilómetro, como mínimo, y superaron ampliamente en tamaño a la bestia. Mas ningún inocente se vio damnificado por eso, pues Zarathos aun podía mantener el control absoluto de su fuego del mismo modo que Blaze, sino es que mejor: sus llamas estaban destinadas hacia Hulk y solo a él lo dañarían: el fuego infernal no hirió a inocentes ni a sus hogares, solo al gigante rojo.

off: sory por la tardanza y disculpen lo escueto; se que esta clase de eventos debería haber sido mejor descrita pero no tenia idea de que poner y no quería atrasar el evento. Cualquier cosa, avisen y edito
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Hellboy
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MensajeTema: Re: [Minievento] El tiempo en sus manos - Pt. 1. Poitain (Dalae, Loki, Razor, Brunilda, Constantine, Hellboy, Blaze, Wade) [16-03-2019]   26th Julio 2016, 11:54

Hellboy sabía que tarde o temprano algo habría que hacer con Arión si era cierto lo que decía el militar. Si era el culpable de tanta muerte y destrucción tendrían que tomar medidas. Lo que el demonio no conseguía entender era el por qué hacía eso de repente su amigo, por qué se comportaba así. Jamás le había visto ser cruel ni sanguinario, ni mucho menos asesinar a sangre fría. ¿Acaso era otro tipo? A lo largo de su vida había visto toda clase de seres, algunos cuyos poderes residían en tomar la apariencia de alguien o corromperlos o poseerlos. Era lo único que se le ocurría para explicar el repentino y extraño comportamiento que Arión. Quería ir a verle, hablar con él, ver si seguía siendo su amigo o algo había sucedido desde su...

Una fuerte sacudida hizo vibrar todo. Los cristales se desquebrajaron en una explosión de miles de pequeños trocitos que salieron disparados en todas direcciones. Los muebles de las casas se movieron por las habitaciones. Las alarmas de los coches resonaron por toda la ciudad, acompañadas por los parpadeos de las luces. El demonio se sacó el puro de la boca y frunció el ceño. Todo se quedó de nuevo en calma. El ceño de Hellboy se frunció mientras miraba a la calle.

- ¿Qué demonios ha sido...?- La nueva sacudida fue muchísimo más violenta, y la cuidad comenzó a deshacerse ante ellos. Los adoquines, los coches, las casas, todo comenzó a cambiar a toda velocidad. El demonio cayó de espaldas debido a la sorpresa y el impacto. Una luz cegadora le alcanzó los ojos lo que le obligó a levantar la mano de piedra y cubrirse de los potentes rayos. Se levantó con rapidez en cuanto sus ojos se adaptaron a su alrededor, abriéndolos mucho mientras veía como todo se iba al carajo. Todo estaba siendo destruido. Las calles y los edificios desaparecían, como si estuviesen hechos de polvo. La enorme torre Eiffel se dobló en un ángulo imposible antes de que todo el hierro que la formaba saliese disparado en todas direcciones como miles de serpentinas. El ruido era insoportable, y el demonio pudo ver como cientos de imágenes se superponían unas sobre otras. Sonidos de cañonazos, de gritos en francés, de disparos, de muerte y desesperación... La parte más profunda de sí mismo se temió lo peor. Por fin había sucedido. Eso que llevaba pensando desde hacía un par de meses. No, no podía pillarle tan de sopetón. Había algo que podía hacer, tenía que haber algo...

Sintió un dolor punzante en el cuerpo y se dobló sobre sí mismo, apretando los dientes y alzando la vista al cielo. Lo de los jinetes tenía que ser por algo, y después de mucho tiempo investigando había llegado a la conclusión de que algo gordo se estaba gestando, algo que acabaría con el mundo o lo pondría en una situación muy delicada. ¿Podía ser aquello? El mundo estaba siendo destruido, convirtiéndose en el paraíso para los demonios. Aquello que estaba pasando a su alrededor, ¿eran la invasión que había predicho? No lo podía decir a ciencia cierta pues no veía ningún demonio a su alrededor, pero estaba convencido de que era eso... Y no había podido evitarlo.

Un desgarrador grito provocado por un dolor inimaginable abandonó sus labios mientras abría la boca y apretaba los ojos. La espada que llevaba colgada de la espalda se deshizo del mismo modo en que lo hicieron los edificios a su alrededor. Pudo vislumbrar entre todo aquel caos y horror castillos de piedra, casas victorianas, hogueras, campos de batalla... Sus ropas se rajaron por la espalda, abriéndose a lo largo de esta. La cabeza le ardía y las runas de su brazo de piedra brillaban como si hubiese fuego dentro de este. Los cuernos fueron poco a poco creciéndole, y en un esfuerzo titánico levantó su mano de piedra, agarrando el derecho y tirando de él con fuerza, arrancándolo de cuajo con un horrible crujido. No podía levantar la mano izquierda de ningún modo. La usaba para apretarse el vientre que estaba seguro de que le iba a estallar de un momento a otro. Sus colmillos se alargaron un poco y su mandíbula se ensanchó todavía más. Sus músculos se tensaron y aumentaron su tamaño, reventando las mantas de la gabardina. A lo largo de su espalda las vértebras se marcaron un poco más, y su melena se soltó, cayendo por su cuello y hombros como una catarata negra como el carbón. Sentía un viento que le golpeaba la cara con fuerza, hasta que llegó la calma total. El impacto de su rostro contra el suelo fue pesado. Se quedó allí un par de segundos hasta que sus miembros entumecidos fueron recuperando la consciencia poco a poco. Notó el tacto de la hierba en su pecho y su brazo, y con los ojos entrecerrados alzó la vista poco a poco. Una enorme explanada de hierba se extendía hasta donde alcanzaba la vista, y pudo ver montañas a lo lejos. Se incorporó con cuidado y miró a su alrededor. Estaba en mitad del campo... ¿Pero dónde?

Tan solo el cuerno izquierdo descansaba en su cabeza. El otro no había rastro de él por ninguna parte. Podía sentir como una extraña ira o ansia por destruir le recorría el cuerpo. Solo recordaba haber sentido algo así hacía mucho tiempo, la primera vez que sufrió la transformación. Su brazo de piedra brillaba con fuerza y se tocó con la enorme mano izquierda la cabeza. Una parte de él lamentó no tener ambos cuernos sobre esta. ¿Por qué debía sentirse avergonzado de su apariencia? Agitó la cabeza, intentando hacer desaparecer esos pensamientos. No, no, él era bueno, era un defensor, un protector, no un destructor... ¿Entonces por qué repentinamente quería acabar con todo lo que hubiese a su alrededor? Al menos no veía más dem... Un bramido, fuerte, lleno de ira cubrió el cielo. El demonio se volvió, llevándose la mano al cinturón en busca de su... No encontró nada. Miró y vio que no había ningún arma de fuego. Ni cinturón. Tan solo las ropas rotas y rajadas por... ¿Qué demonios? Su mano izquierda tenía unas gruesas y mal cuidadas uñas negras. Sus músculos estaban mucho más desarrollados, y tras tocarse el rostro se dio cuenta de que había cambiado. Era más ancho que de costumbre y los colmillos inferiores le sobresalían ligeramente entre ambos labios. Pero no era momento de andarse con detalles. Algo había rugido y tenía que saber qué era.

No era el único que estaba allí como pudo comprobar. Había más seres a lo lejos, algunos de aspecto primitivo, dos mujeres normales, un joven muchacho... Una enorme llama subió hasta el cielo. Un esqueleto envuelto en ellas las proyectaba. Aquel era Blaze sin duda, pero Hellboy no recordaba haber visto nunca así al jinete. Era casi como si su forma fuese totalmente pura. No entendía nada pero no pretendía hacerlo de momento, pues quien gritaba así era un enorme Hulk de color rojo envuelto en llamas. Nunca había visto un Hulk de aquel color. Había visto al verde en las noticias, ¿significaba eso que había más? O tal vez sólo fuese el Hulk de siempre que también había cambiado con él. Fuera como fuese se dirigió hacia él, preparándose para desenvainar la... La espada que tampoco estaba. Perfecto. Tendría que ser a la vieja usanza, su favorita.

Sin embargo, unas enormes llamaradas alcanzaron al ser carmesí antes de que el demonio pudiese acercarse lo suficiente. Miró al esqueleto y asintió. Acercándose a él. Un extraño sentimiento le invadió, deseando golpearle con fuerza por todo el daño que sabía que causaba a los demonios aquel tipo, aquella aberración. No, contrólate. ¿Por qué sentía aquellas cosas? Estaba muy confuso y no sabía por qué. Tenía que intentar hablar con el Jinete a ver si él sabía algo de lo que estaba pasando. Algo le decía que estaban muy lejos de París.

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MensajeTema: Re: [Minievento] El tiempo en sus manos - Pt. 1. Poitain (Dalae, Loki, Razor, Brunilda, Constantine, Hellboy, Blaze, Wade) [16-03-2019]   26th Julio 2016, 19:09

OOC:
 


1º Tirada: ataque de Johnny.
2º Tirada: resistencia de Hulk.

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MensajeTema: Re: [Minievento] El tiempo en sus manos - Pt. 1. Poitain (Dalae, Loki, Razor, Brunilda, Constantine, Hellboy, Blaze, Wade) [16-03-2019]   26th Julio 2016, 19:09

El miembro 'Ahri'ahn' ha efectuado la acción siguiente: Lanzada de dados


#1 'Dado de 10' : 7

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MensajeTema: Re: [Minievento] El tiempo en sus manos - Pt. 1. Poitain (Dalae, Loki, Razor, Brunilda, Constantine, Hellboy, Blaze, Wade) [16-03-2019]   26th Julio 2016, 19:54

Lo primero que fue capaz de percibir fue una gran confusión. Algo había cambiado, algo que su cerebro no era capaz de comprender o asimilar, pero si una cosa tenía clara es que se trataba de algo muy malo.

Y esa certeza de que las cosas estaban yendo terriblemente mal, junto con la incapacidad de comprender de qué se trataba exactamente dieron paso a una inmensa frustración que no tardó en convertirse en ira.

El general Thaddeus Ross había sido sometido a la misma radiación gamma que había convertido a Bruce Banner en Hulk, sólo que de una manera controlada, y los resultados habían sido considerablemente más satisfactorios. Por norma general podía cambiar de forma a voluntad y conservaba su intelecto y su raciocinio cuando entraba en modo Hulk, lo cual lo convertía en un adversario terriblemente peligroso, dados sus conocimientos tácticos y militares y la vasta experiencia proporcionada por la edad. Sin embargo, en ésta ocasión, el cambio de forma se produjo de manera automática en respuesta a su estado de turbación, como una manera inconsciente de reaccionar hacia lo que intuía que estaba mal, y de nada le sirvió guardar memoria de quién era, porque en aquél preciso instante su verdadero ser se encontraba en un estado aún más primitivo y tosco que el de Banner cuando se transformaba en Hulk.

Su temperatura corporal aumentaba exponencialmente cuanto más enfurecido se encontraba, y en aquellos momentos su ira era grande, producto de no poder entender quién era, qué había sucedido o qué estaba haciendo allí.

Su hija siempre le había dicho que tenía que tratar sus problemas de autocontrol...

El estallido de fuego pudo verse en leguas a la redonda, acompañado de un rugido capaz de helar la sangre en las venas al más valiente, y ante el desconocimiento de qué era lo que estaba provocando aquella sensación de malestar se volvió dispuesto a arremeter contra todo lo que se encontrara por delante.

Una mujer le plantó cara, impertérrita ante las abrasadoras llamas que emanaban de él, sosteniendo en sus manos un objeto que brillaba reflejando la luz de su fuego. El Hulk la observó frunciendo levemente el ceño, pero justo cuando se disponía a arremeter contra ella, una explosión ardiente estalló en su cuerpo, arrojándolo por los aires varios kilómetros de distancia hasta que su inmenso corpachón se empotró contra un grueso roble, partiendo el tronco por la mitad.

Cuando el fuego demoníaco se apagó, se pudo ver al Hulk tirado entre los restos del árbol en llamas, mientras un humillo denso escapaba de su piel.

El inmenso monstruo dejó escapar un gruñido quedo, dolorido y confuso, incapaz de entender o comprender qué había podido golpearlo con tal fuerza o por qué. Se incorporó como pudo, apoyándose en los restos del árbol roto, revelando la zona ennegrecida y salpicada de sangre amarilla en donde había impactado el rayo. Sacudió la cabeza, tratando de poner en orden su confuso pensamiento y formó una línea con los ojos, clavándolos en el ser en llamas que le plantaba cara a cierta distancia. De inmediato le catalogó como amenaza y, de un potente salto que lo elevó hasta perderse de vista, se dispuso a caer sobre él con todas las fuerzas que le quedaban, con la intención de aplastarlo.

A Constantine:
 

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John Constantine
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MensajeTema: Re: [Minievento] El tiempo en sus manos - Pt. 1. Poitain (Dalae, Loki, Razor, Brunilda, Constantine, Hellboy, Blaze, Wade) [16-03-2019]   27th Julio 2016, 16:54

Así como un padre y una madre lo esperan de su hijo, los anales de la historia desearían que las primeras palabras cargadas de inteligencia fueran memorables, cargadas de sentimiento y que pasarían a la historia.

- ¡JODER! ¡HOSTIA PUTA, QUÉ PUTO DOLOR!

Sentimos las molestias que haya ocasionado John Constantine a las crónicas del mundo.

Tirado en el suelo emulando una roca, curvado y con el cuerpo tenso, John palpaba el suelo tras conseguir librarse de aquella tortuosa pesadilla. Su brazo libre palpó el suelo con la palma abierta varias veces hasta que se aseguró que no era éste el que se movía, sino que era su percepción del equilibrio lo que estaba patas arriba. Es lo que suele pasar cuando sientes un repentino dolor punzante en la cabeza que amenaza con separártela en varios trozos y repartirlos por toda la habitación. El otro brazo se movió en pos de su gemelo, apoyando todo el antebrazo contra el suelo seguido de un puño cerrado, sosteniendo el peso del cuerpo del mago. Se retorció un par de veces y llegaron las arcadas con un espectacular final.

El mago tosió, se limpió con la manga los restos de vómito, babas y lágrimas y prosiguió con el segundo paso: ponerse en pie. Éste iba a ser el paso más difícil: aun sentía un ligero pitido zumbando en su oído, las piernas parecían flanes y su cabeza era más liviana que nunca, lo que no era un buen augurio si pretendía mantenerse recto, de pie.
Pero lo hizo. Joder si lo hizo: a cabezón nadie ganaba al inglés, y mucho menos cuando se le metía algo entre ceja y ceja. La visión aun estaba borrosa y los dedos apenas le respondían bien, pero el acto fue mecánico. Antes de que pudiera darse cuenta ya tenía un cigarrillo en la boca y una cerilla encendida que prendía la llama en el extremo del cilindro de papel y vicio. Dio una primera calada y dejó escapar el humo entre sus labios. El movimiento a su derecha hizo que le prestara la misma atención que le daría un gato a un objeto desconocido cuando éste se movía dentro de su campo de visión. Aquel hombre primitivo observaba con atención al mago.

- Eh amigo, mira: te traigo el fuego. Bu.

Si John estuviera en sus plenas facultades habría hecho mucho más que tan sólo tirarle la cerilla a aquel hombre, la cual se apagó con la presión del aire, chocando contra el pecho de un asustadizo antepasado, el cual salió corriendo mientras farfullaba unos gritos irreconocibles. Debido a la presión y el dolor que había sufrido, su mente estaba emulando un ordenador que intentaba recuperar los archivos dañados antes de funcionar a pleno rendimiento.
El inglés echó una mirada a su alrededor, dándose cuenta que ya no estaba en la mansión de Arión, que no estaba en París y que aquellas personas que le rodeaban tenían más pintas de mono que de persona.
Otra calada al cigarrillo. Miró a sus pies. El suelo con el círculo y el sello. Aquello había sido real y seguía siendo real, puesto que no sólo había protegido al mago de lo que fuera lo que estuviera pasando. Lo único que quedaba de la antigua mansión era un suelo con forma redonda con un símbolo en medio y un inglés que intentaba sumar dos y dos.
Sus pulmones se llenaron de nuevo con el humo del tabaco.

"Vale John. hora de ponerse en marcha."

Su cabeza aun estaba al cincuenta por ciento cuando sus pies se pusieron a andar pero más o menos tenía ciertas cosas claras: había ido a la mansión de Arión en busca del mismo por un tema relacionado con el viejo JC y un asuntillo en París. Repasó los pequeños retazos que conservaba de lo sucedido y ya no veía una puerta oculta, un rastro de tinta o unos cadáveres de criaturas muertas. John empezó a ver en su cabeza miguitas de pan, y él había sido tan estúpido como para seguir el rastro sin saber hacia dónde se dirigía.
Estúpido y despreocupado John.
Al setenta por ciento, el cadáver del mayordomo de Arión y el círculo preparado, el símbolo del libro y el ritual a medio terminar. El mayordomo sabía lo que iba a pasar y quería estar preparado, pero alguien le paró los pies de forma abrupta. Y luego ese paisaje lleno de verde, de laderas y... primitivos.

- Jaque mate por parte de la ciencia. Lo siento iglesia, toca joderse. - Y mientras soltaba aquella pequeña pulla en forma de broma, John se percató hacia dónde se dirigía y sus pies se pararon. Se estaba liando una buena no muy lejos de donde él estaba. La sensatez le hizo replantearse el seguir hacia delante, que sería mejor ir para... ¿para dónde? No sabía dónde estaba, o mejor dicho, no sabía "cuándo" estaba, y su primera señal vino con forma de luces, gritos y... Seguía siendo una mala idea acercarse como si nada así que le replanteó la propuesta a la sensatez: se acerca a ver qué es ese alboroto, desde una distancia prudencial, escondido, y valora si mejor pasar y seguir buscando una forma de deshacer aquella magia, porque todo hechizo puede revertirse (es una ley imborrable), y aquel no iba a ser el primero.
"¿Te parece bien? ¿Si? Bien entonces, sigamos adelante".

- ¿Dónde te habrás metido, Mister "herbal essences"?

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MensajeTema: Re: [Minievento] El tiempo en sus manos - Pt. 1. Poitain (Dalae, Loki, Razor, Brunilda, Constantine, Hellboy, Blaze, Wade) [16-03-2019]   2nd Agosto 2016, 13:58

El panorama que se ofreció a los ojos de Constantine era tan surrealista que si no fuera por el dolor que todavía sacudía todos sus huesos pensaría que se encontraba dentro de un sueño.

Primero de todo, había un gigante de hielo (¡un jodido gigante de hielo!) al lado de la hechicera Dalae, un adolescente moreno con gesto burlón, una imponente guerrera con atuendos vikingos y el mutante conocido como Razor.

Para continuar, había un esqueleto en llamas sobre una moto de apariencia demoníaca, y justo a su lado, un tipo de ropajes estrafalarios que no hacía más que cambiar de homo erectus a homo sapiens cada pocos minutos y un gigante rojo con un aspecto que daba miedo y una mano de piedra que le recordaba demasiado a la de Hellboy.

A la mole de fuego que había llamado su atención inicialmente no la veía por ninguna parte... hasta que, repentinamente, cayó del cielo a plomo, aplastando al tipo de las ropas negras y rojas, demasiado aturdido aún como para reaccionar a tiempo para apartarse. Acto seguido, la mole le asestó al esqueleto un puñetazo que lo envió volando a varios metros de distancia, con la suficiente potencia como para romper todos aquellos huesos, quedando al lado del que tenía aquél extraño aire a Hellboy y de la masa de carne aplastada que estaba empezando a recomponerse y tomar forma de una manera bastante asquerosa...

El espectáculo podría haber sido entretenido de no ser por una sensación de frío acuciante que se apoderó de él, la sensación que habitualmente nos embarga cuando nos quedamos quietos en un sitio en donde hace un frío de cojones.

Seguramente ni Dalae ni Raden lo notarían por motivos obvios, Arturo probablemente tampoco inicialmente a causa de su control del fuego, lo mismo para Hellboy por su resistencia, o el Espectro Vengador por sus llamas, y de seguro Loki y Brunilda estaban más que habituados al frío de las tierras del norte, mientras que Deadpool aún estaba lejos de poder llegar a sentir nada más allá del espantoso dolor de haber sido convertido en una masa informe de sangre y sesos, pero Constantine era humano, se había detenido a observar y era el único que no se encontraba en una situación en donde la adrenalina le impidiera darse cuenta de que la temperatura parecía haber descendido varios grados de repente. De hecho hacía bastante más frío del que se esperaría en París en esa época del año.

Y, ahora que se fijaba... ¿era esa la vegetación típica de aquella zona de Europa? En lugar de los inmensos bosques de robles, pinos, álamos, abedules y sauces que uno podría haber esperado, lo que había eran principalmente enebros y pinos enanos. La hierba era baja, más parecida a musgo, líquen o helecho en lugar de frondoso sotobosque, y podían observarse restos de hielo en la parte baja de las montañas.

Y las peculiaridades no terminaban allí. Tampoco se escuchaba ningún sonido al margen de la pelea; ni pájaros ni insectos. La magia también se sentía de manera diferente, y tras alzar la vista al cielo pudo notar que las constelaciones habían cambiado, ahora que estaba empezando a anochecer. Las sombras de la tarde se estaban alargando ya, y cada vez hacía más frío. En cuanto se hiciera noche cerrada aquello se volvería insoportable a menos que encontrara algún lugar en el que guarecerse o encendiera algún fuego.

Otro dato le llamó la atención... los cavernícolas habían salido todos corriendo, y una especie de sexto sentido entrenado a través de los años le hizo darse la vuelta para encontrar... ¡un león inmenso, con una melena espesa y salvaje y unos colmillos más grandes que su cabeza a punto de saltar sobre él!

Turnos y normas de posteo:
 

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MensajeTema: Re: [Minievento] El tiempo en sus manos - Pt. 1. Poitain (Dalae, Loki, Razor, Brunilda, Constantine, Hellboy, Blaze, Wade) [16-03-2019]   4th Agosto 2016, 12:27

Si ya era raro encontrarse en medio de la nada y el todo rodeado por lo que parecían ser varios grupos de neandertales campando a sus anchas en lo que parecía una especie de hechizo bestial para retroceder el tiempo hasta los primeros días del hombre, la escena que se encontró al poco de andar en la dirección del fogonazo era sin duda, surrealista:

Por un lado, lo primero que te suele llamar la atención, que son las caras conocidas. Ese mutante llamado Razor, el que fue a buscarlo la otra vez junto a la bruja esa del hielo tenía pinta de haber pasado por un calvario. Las facciones de su rostro mostraban un deteriorado cansancio que suele venir de la mano con un dolor agudo y constante. John lo sabía con certeza porque esa era la cara que solía tener el mago después de... bueno, después de cualquiera de sus aventuras. Y no muy lejos de él, la susodicha bruja del hielo, Dalae, junto a un gigante azul con una piel de lobo y un hacha cubierta de runas. ¿Una invocación? Podía ser, pero con tanta magia alrededor era imposible percatarse si se trataba o no de una invocación por los residuos arcanos que solían quedar en el ambiente. Y para terminar la ronda, vio una mano de piedra conocida en un gigante rojo que no conocía, el cual parecía haber salido de la Tierra Media o una gilipollez de esas. Escondido entre la maleza donde estaba, John se puso a cavilar. Si en verdad habían retrocedido en el tiempo, a él no le afectó el hechizo seguramente gracias al sello del muerto. Pero si Dalae y Razor estaban ahí con su aspecto normal, ¿significaba que también tenían alguna clase de protección? Y si ese era quien creía que era, ¿significaba que Rojo, por muy demonio que fuera le afectaban esa clase de hechizos? Eso era bastante interesante...
El pensamiento de John se truncó al darse cuenta que no estaban solos: una especie de valkyria - "Sólo falta un tanque nazi y una lolicon de esas para cerrar el grupo" - sujetando una espada con fuerza cerca de un chaval con cara rancia, un esqueleto con fuego montado en una moto y... ese traje le sonaba de haberlo visto en algún periodicucho, y parecía tener problemas con su cuerpo.

El mago trató de buscar la mejor forma de proceder cuando de repente, una mole roja encendida cayó sobre el tío de las noticias, convirtiéndolo en papilla. El estruendo hizo tambalear el suelo y John retrocedió unos cuantos pasos hacia atrás, asustado y por instinto. El puño de aquella mole fue directa contra el esqueleto de fuego y lo mandó a volar vete tú a saber dónde. Quedó claro y patente que ese no era el mejor de los momentos para acercarse. Si había un lema que todo el mundo seguía en las calles de cualquier ciudad era "no te metas donde no te llaman", especialmente si se trataba de una pelea.
John se quedó allí donde estaba cuando notó que el ambiente de repente se heló, bajando las temperaturas de forma drástica. Su cuerpo tiritó por un instante, se frotó los brazos para coger algo de calor y pudo ver su propio vaho frente a sus narices. ¿A qué venía aquel frío? Y teniendo tan cerca dos focos de fuego como el gigante y el esqueleto. Echó un vistazo a su alrededor, buscando el por qué, pero sólo vio árboles, vegetación, algún trozo nevado por ahí perdido y... los "lugareños" saliendo corriendo como si hubieran visto al propio demonio.

"Ésto no me gusta..." El frío sudor en su cogote hizo que se girara a sus espaldas para encontrarse cara a cara con el gato más grande que había visto en su puñetera vida. "Joder si no me gusta".

Fue puro instinto de supervivencia. John salió de donde estaba escondido, de espaldas, mirando al felino con las manos levantadas, como si tratara de calmar al depredador. Poco a poco se fue acercando al grupo mientras repetía una y otra vez:

- Tranquilo gatito, tranquilo...

Iba a tener escasos segundos hasta que el cazador decidiera saltar sobre su presa, y ahí sí que no tendría otra que levantar un escudo repelente contra el felino. Pero si podía evitarlo, mejor: la magia consume tu energía interior, y hace que te canses. No sabía lo que iba a pasar en futuros acontecimientos y suponía que iba a necesitar todas sus fuerzas. Por eso la idea de acercarse al grupo. El gigante en llamas estabas demasiado ocupado con el esqueleto como para fijarse en un tipo que claramente no sería un peligro para el titan. Y del grupo "no combatiente" confiaba en que Razor saltara en su ayuda. Dalae no, porque ella era como él. La caló cuando se conocieron. A menos que tuviera un beneficio no iba a mover un dedo. Pero Razor era mejor persona. Lo leyó en su rostro y John esperaba que su jugada no le saliera por la culata.

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MensajeTema: Re: [Minievento] El tiempo en sus manos - Pt. 1. Poitain (Dalae, Loki, Razor, Brunilda, Constantine, Hellboy, Blaze, Wade) [16-03-2019]   7th Agosto 2016, 02:45

La asgardiana no estaba mucho menos sorprendida que Constantine. Para empezar, Brunilda había llegado a la conclusión evidente: Si no se sabe qué demonios pasa, trescientos a uno a que es culpa de Loki.-Yo tampoco creo que sea cosa suya... Esto no beneficia a nadie. Y es Raden, Arturo. También ha... Retrocedido.-Pero aquello no era lo peor, al fin y al cabo. No, cuando se vislumbraba una mole roja en llamas a no demasiada distancia, cerca del grupo en el que había identificado a Hellboy. O lo que quedaba de él. De todas maneras, no tardó mucho en estallar la pelea: Algunos de los componentes de ese grupo presentaron batalla al Hulk prehistórico, entre ellos...

-¿Tortita?-Una de las figuras en la distancia se encendió en llamas, justo como la Ghost Rider hizo el día que tuvieron que enfrentarse a Venom. El día que descubrió que tenía una hermana. ¿Dónde estaría ahora? ¿Habría resistido el hechizo, como ella? ¿O sería una de esas criaturas primitivas? No tenía manera de saberlo... Aunque lo más posible era que se hubiera quedado a caballo entre los dos estados. Sinceramente... Prefería no pensar en ello. Se fijó mejor en la figura llameante, que resultó no ser la de la niña. Más bien, parecía un hombre adulto, con una chaqueta negra y montado en una moto... Que cubrió de fuego todo. Debe reconocerse que Dalae se asustó, y mucho, cuando se vió rodeada de las llamas infernales que Zarathos había desatado. Sin embargo, a pesar de su rampante falta de inocencia, no se quemó. Sin embargo, el Hulk no se libró de igual manera. Quemado, pero aún con fuerzas, se lanzó sobre su atacante, con la intención de destruirlo.

Lo que el ser rojo no esperaba era encontrarse con otro, de color azul, al caer al suelo. Había bastado un cruce de miradas para que Dalae y el nuevo (¿o viejo?) Raden se pusieran de acuerdo.

Ella se situó cerca de Loki, o el chico en el que se había convertido, por si Brunilda perdía la paciencia. Niño, adulto o anciano, el contrato seguía existiendo. Por su parte, el jotun era el mejor para ocuparse del asunto rojo y furioso que amenazaba con matarlos a todos. Aunque aún estuviera acostumbrándose a la postura bípeda y a sujetar algo entre las manos, Raden no había olvidado cómo se usaba un hacha. Usando como ventaja que el otro acababa de aterrizar, el titán con la piel de lobo le asestó un potente golpe en el pecho, que sin embargo no abriría herida si llegaba a impactar contra su cuerpo: Estaba  pensada como arma contundente, más que de filo.

Mientras, Dalae advirtió la presencia del mago inglés a lo lejos. Cómo no. Algo le decía que Constantine era de esas personas que se ven atraídas hacia los problemas como un imán. ¿O sería al revés?

Y... Venía perseguido por una extraña criatura. Dalae no era especialista en historia natural, pero pudo intuir que se trataba de algún tipo de depredador. Los colmillos ayudaron bastante a averiguar esto último. Valoró sus opciones por un segundo. No se fiaba del rubio, pero... Se jugaba lo que fuera a que sabía algo. Era su trabajo, al fin y al cabo. Saber cosas que se suponía que no debía saber. Y si querían encontrar a Arión, iban a necesitar toda la información posible... Además, si no era útil, siempre podían dejarlo por ahí. Se adelantó un poco, y se dispuso a luchar con el sable, esperando el apoyo por lo menos de Arturo. -Esperad... Voy a hacer una cosa.

No creía que Loki fuera a meterse tal y como estaba, y Brunilda... A saber. No quería llegar al cuerpo a cuerpo con una criatura así, por lo que le lanzó esquirlas de hielo a los ojos, con la intención de cegarle y evitar que siguiera centrándose en su potencial informador. Distraída como estaba, no se dió cuenta de la huida de los primitivos, ni del cambio de paisaje y clima, aunque sí pudo notar que se encontraba más cómoda. Más... En su lugar.

Cuando el sable quedó fuera de juego, se giró directamente hacia el mago inglés. -Cuánto tiempo...-Lo miró con atención, buscando la razón de que hubiera sobrevivido intacto al conjuro temporal. No llevaba una gema como la de Arturo ni nada parecido... -¿Sabes lo que ha pasado aquí? -Tal y como había pensado John, Dalae nunca hacía nada si no podía ganar algo a cambio. Y ahora, lo que necesitaba era saber, y rápido.

OOC:
 

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Última edición por Dalae Darkle el 6th Septiembre 2016, 18:33, editado 2 veces
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MensajeTema: Re: [Minievento] El tiempo en sus manos - Pt. 1. Poitain (Dalae, Loki, Razor, Brunilda, Constantine, Hellboy, Blaze, Wade) [16-03-2019]   7th Agosto 2016, 02:45

El miembro 'Dalae Darkle' ha efectuado la acción siguiente: Lanzada de dados


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MensajeTema: Re: [Minievento] El tiempo en sus manos - Pt. 1. Poitain (Dalae, Loki, Razor, Brunilda, Constantine, Hellboy, Blaze, Wade) [16-03-2019]   8th Agosto 2016, 20:05

Pronto la tensa conversación en un local que, sobre el papel, prácticamente ni existía se desvaneció como una hoja de papel en un día de lluvia.

Por arte de magia, y nunca mejor dicho, todo lo que nos rodea comienza a desquebrajarse sobre sí mismo y a desvanecerse cual espejismo en el desierto. Nuestro entorno comienza a transformarse, a cambiar; como en esas películas en las que un idiota viaja al pasado y altera algo, provocando que todo el presente cambie de golpe.

Como era de esperar, esta repentina alteración espacial no solo afecta a nuestro ambiente; sino que pronto, los miembros cercanos a mi empiezan a "mutar".

- Oh, dios y decíais que yo era feo...Parecéis una panda de orc...aaaarg gruuuooo - comienzo a decir; viéndome interrumpido por un intenso dolor en todo mi cuerpo, principalmente en la espalda y el cráneo

Mi cuerpo comienza a incrementar ligeramente en cuestión de masa muscular, haciendo que mi traje comience a agrietarse para dejar paso a esta; mientras mi postura se encorva lentamente hasta darme una postura semi erguida, parecida a la de los gorilas. Incluso el vello corporal, antes inexistente en mi callosa y deformada piel, ahora cubre gran parte de mi cuerpo.

En ese instante, una intensa llamarada se desarrolla a pocos metros de mi; haciendo que, instintivamente, me aparte temeroso del extraño ser que las produce.

- Mmffg mmgrrr - logro pronunciar, colocando mis manos frente a mi; como si estas pudiesen defenderme de un posible ataque de "eso de color rojo" que produce calor

Más antes de que pueda si quiera emprender una huida, algo cae sobre mi y un intenso dolor invade mi cuerpo; convertido en poco más que una pasta de carne, me arrastro sobre el suelo en dirección a ninguna parte.

Tras un par de minutos, la masa uniforme comienza adquirir forma humanoide; una provista de gran cantidad de pelo y apenas un par de jirones, de lo que en su día fue un traje, para cubrir sus partes intimas. Sin embargo, la regeneración no se queda ahí; y pronto, el pelo comienza a desaparecer y la piel a tomar una forma más propia al de un cuerpo que acaba de recurarse de quemaduras de gran severidad.

Sumado a este cambio, la complexión y la postura corporal también lo hacen. Dando paso de nuevo al cuerpo de Deadpool; aunque con un atuendo más propio de Tarzán, que del mercenario.

- ¿Que demonios está pasando, Doc? - pregunto en voz alta, en busca de respuestas

Pero, como era de esperar, no solo no recibo ninguna clase de aclaración al respecto sino que para colmo las cosas parecen estar más jodidas que nunca: Frente a mi Hulk Rojo entabla una encarnizada batalla entre un orco rojo del WoW, Ghost Rider más infernal que nunca y una especie de caminante blanco gigante.

- Ante la duda, dispara a Hulk - digo echando mano a mi cintura para desenfundar mis dos armas; descubriendo que no están

Bueno, no es lo único que no está; prácticamente todo mi equipo y armas, al igual que la mayoría de mi ropa, se han desvanecido completamente. Instintivamente, agarro la primera piedra que encuentro y se la lanzo al gigante escarlata.

OFF: Lanzo dados por si consigo aunque sea llamar su atención; aunque tengo claro que no voy a hacerle mucho daño XD

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MensajeTema: Re: [Minievento] El tiempo en sus manos - Pt. 1. Poitain (Dalae, Loki, Razor, Brunilda, Constantine, Hellboy, Blaze, Wade) [16-03-2019]   8th Agosto 2016, 20:05

El miembro 'Wade Wilson' ha efectuado la acción siguiente: Lanzada de dados


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MensajeTema: Re: [Minievento] El tiempo en sus manos - Pt. 1. Poitain (Dalae, Loki, Razor, Brunilda, Constantine, Hellboy, Blaze, Wade) [16-03-2019]   9th Agosto 2016, 10:40

Dalae me responde sobre el gigante de hielo, me causa un ligero escalofrío saber quien es--¿no se supone que la forma de un fantasma o espíritu es la representación de lo que era en vida?—pregunte mientras levanto una ceja por la duda. Pero cualquier respuesta es trivial ante lo que mis tatuajes empiezan a percibir a pesar de la interferencia de la gema, están como una brújula cerca de un imán, mis tatuajes me avisan de que algo mágico o sobrenatural se acerca pero no me pueden indicar su ubicación o que tan cerca está en realidad, en eso el gigante rojo se nos abalanza.

Antes de que Hulk rojo pudiera aplastarnos como insectos, una gran llamarada como si una ola se tratase nos rodeó sin poder siquiera reaccionar, pero para sorpresa de todos, nadie resulto herido…excepto nuestro rojo enemigo, que dirigió su atención a lo que parece un esqueleto en llamas con chaqueta de esos que usan los motoristas, estos 2 rápidamente se empiezan a dar hostiazos que hacen retumbar el suelo. En algún momento, el esqueleto sale volando por un potente golpe, pero algo me dice que no tardara en volver para el siguiente round, además la mole roja ya no nos prestaba atención, lo que es una buena señal, una oportunidad para largarnos y recuperar fuerzas.

Como si todos hubieran captado la señal, nos alejamos de lo que en unos momentos volverá a ser una tremenda pelea. Y Raden debido a su tamaño y fuerza, era el indicado para mantener ocupado a Hulk que está recuperándose, el gigante azul hace valer su experiencia al dar golpes certeros con la intensión de no dejar que el contrincante pueda mantenerse de pie.

Me percato de que Dalae no está atenta a la pelea de su compañero que hace unos minutos era un lobo fantasma, dirijo la vista a donde ella y mi sorpresa es más que evidente, ¿Qué hacia Constantine ahí?, ¿Cómo seguía siendo humano y no un cavernícola?.  No tiene una gema colgando como la mía, de algún modo ha de haber sobrevivido, una protección diferente, pero eso significa que estaba preparado para lo que se avecinaba, no como yo, que me salve por poco gracias a la gema que tengo colgando y apenas logre sacar de su cofre. Algo de valiosa información debe de tener, el tipo es como yo, nos metemos en lo que no nos incumbe por diversas razones.  Y casi sin darme cuenta, Dalae se va contra lo que está persiguiendo a Constantine, un dientes de sable, un feroz depredador capaz de matar un mamut, animal que nosotros nos acabamos y por tanto, los gigantes felinos se dieron a la extinción por falta de alimento que sus dientes pudieran matar sin necesidad de precisión.

No me queda de otra que seguir a mi fría compañera que lanza unas esquirlas al felino, hielo que esquiva poniendo su atención en nosotros, la otra gran debilidad de los dientes de sable, es bastante universal, algo que domino sin problemas, el fuego. Con un par de gesticulaciones lanzo una llamarada que forma una barrera entre Constantine y el felino, así como de nosotros. Alzo esta pared de fuego que usa de combustible la vida vegetal circundante para intimidar al animal, que me ruge desde el otro lado, y se larga, el instinto de supervivencia prima sobre el hambre y la comida peligrosa, no valemos tanto esfuerzo.

Mientras Dalae se pone a interrogar la víctima, yo empiezo a notar el frío—¿Por qué de repente hace frío?—hago unos fuegos fatuos que me rodean manteniéndose en calor por el momento, ya que el frío parece aumentar poco a poco sin indicios de retroceder, y menos con la noche en ciernes—tenemos que encontrar un refugio,  hay que despistar al Hulk rojo antes de que nos siga dando problemas, o si no, no podremos descansar como se debe—alerto a Dalae para que me ayude a pensar un plan de ser necesario

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MensajeTema: Re: [Minievento] El tiempo en sus manos - Pt. 1. Poitain (Dalae, Loki, Razor, Brunilda, Constantine, Hellboy, Blaze, Wade) [16-03-2019]   10th Agosto 2016, 14:22

Un largo resoplido salió de sus labios. Que poco le gustaban aquellas situaciones con niños. Odín parecía no recordar muchas veces que ella no era la niñera de sus desmadrados, arrogantes y problemáticos hijos  que debían haber madurado hacía cien años o más.
Enarcó su ceja izquierda en un gesto de suprema incredibilidad y desconfianza. Después de todo ese chico inocente seguía siendo Loki. Y un Loki adolescente quizá era peor que el adulto malhumorado.  Esos estragos que hacen las hormonas alocadas a nuestro carácter fruto de la pubertad.

- Eso ya lo veremos. La confianza se gana y hasta este momento Loki no ha hecho más que perder la confianza de todo asgardiano que se precie. - No uso un tono muy brusco con aquella joven morena pues no tenía realmente nada en su contra. Aquellas palabras salieron en el tono de voz habitual de la valkiria, un tono algo serio pero no agresivo ni arrogante.

Captaba un tono de resentimiento y riña en sus palabras. La muchacha culpabilizaba de su dureza con Loki, bueno ella no había visto lo que ella. No había estado en su lugar ni había presenciado como cada una de las personas que amaban y confiaban en Loki se veían afectadas por viles y despreciables puñaladas traperas. Sin embargo la valquiria no la culpaba de la  imprudencia e ingenuidad de creer en un mentiroso crónico. Después de todo ella había sido embaucada por unos cuantos de esos rufianes. Aunque no tampoco podía fiarse de Dalae. Tenía poderes de hielo y estaba acompañada de un Jothum. Desde el principio de los tiempos los asgardianos estaban en lucha con esas desagradables criaturas. La sincronización que había entre el gigante de hielo y la chica no hizo más que aumentar su cautela hacia  Dalae.

Se ríe ligeramente ante el comentario del peliblanco. Porque  lo que ha dicho es bien cierto, la muerte nos llega a todos y no hace distinciones. No espera por nadie ni tiene ninguna consideración. Es cruel e implacable con todos. El Walhalla sí, no en cuanto a clase social sino en cuanto honradez, coraje, valentía y justicia. Sólo los nobles guerreros son recogidos por las valquirias y guiados al lugar de dicha sin fin. Ese joven le da una mejor impresión que la morena, no obstante no tiene ganada su simpatía. Y menos aún con esos comentarios sobre huir. Nunca se rehuye de una batalla  sin una causa justificada. Huir es de cobardes no de guerreros. Rehusar una combate es como meterse en las faldas de tu madre para que te proteja.

Vuelve a mirar a su “viejo amigo”. Loki está en aquel cuerpo juvenil. Thor le tenía un cariño especial a Loki en esa forma. Ella era  muy consciente de eso. Además que no le gustaba que nadie hiciera daño a su hermano, habitase el cuerpo que habitase. Él seguía creyendo en la redención y en el cambio.   Los rubios siempre habían sido ante todo amigos y ella no iría en contra de los intereses del poseedor de Mjolnir. Si Loki realmente era el responsable de algo, ella no sería ni el juez ni el verdugo. Dejaría que la justicia asgardiana se encargase de hacer lo propio. Mientras que estuvieran en ese lugar desconocido no la quedaba de otra que echarle de vez en cuando un ojo a aquel retoño de Odín. Puesto que, ese cuerpo, que ahora habitaba el Dios de las Mentiras, era muy débil y vulnerable como para hacer magia o poder protegerse de los futuros y posibles enemigos.

Se apresuró para llegar cuanto más rápido mejor hacia donde se encontraba esa inmensa mole llameante que era el Hulk Rojo. Cuando se encontraba próxima a la criatura, desenvainó su espada y la puso en ristre. Todo estaba dispuesto para el ataque pero no llegó a suceder. De un momento a otro la guerrera se vio envuelta en unas intensas llamas rojas. No pudo contrarrestar ese devastador ataque  y se preparó para lo peor.

Estar envuelta en llamas se la hacía una sensación conocida pero no sabía por qué. Ella no tenía constancia en su memoria de haber estado presa de las llamas. Más el cuerpo es sabio y a  veces tiene una mejor constancia de lo que vivimos que los recuerdos difusos y fragmentados que atesora nuestra mente. Para su gran sorpresa esas demoledoras llamas no la hicieron ningún tipo de daño. El fuego solamente descargó todo su poder y su ira sobre el bravo y encolerizado Hulk Rojo.

Aunque las llamas no la habían hecho nada, la dejaron por unos instantes perpleja. Recordó  aquel olor  de la carne quemada,  ese dolor abrasador cuando se te van calcinando los huesos y una sensación  angustiante, que se ve cegada por el tremendo dolor físico que casi no te deja pensar. Involuntariamente hizo un gesto de pavor. La dio un ligero dolor de cabeza y se llevó una de sus manos al puente nasal mientras cerraba sus ojos fuertemente.

Mientras ella experimenta ese momento de indecisión y shock, Raden se enfrenta a Hulk Rojo. Estando ya los humanos fuera de peligro, cree que lo mejor es que los dos monstruos se arreglen entre ellos. Entonces la rubia cambió la dirección de sus pasos para posicionarse más cercana a ese pequeño embustero al cual debía al menos vigilar.

A lo lejos hay un midgariano corriendo y Dalae corre a su encuentro. Brunilda no sabe muy bien que pensar de eso.Vigila y observa en la distancia a ese par. Ve como una involución del tigre se quiere comer a aquel hombre. piensa por un momento en que es lo que debería hacer. Por un lado, ella no conoce de nada a ese hombre podría ser una buena persona. Por otro lado es amigo de esa hechicera del hielo y un  amigo de tu enemigo es sistemáticamente tu enemigo. Refunfuña un poco y piensa que más vale arrepentirse de haber hecho algo que de no haberlo hecho.  

- No te metas en ningún periplo mientras no estoy. – Dice al joven Loki y pone esa voz que pones a los niños cuando sabes que son unos gamberros y te la lían parda pero no te queda más remedio que ir a atender algo apremiante que ha ocurrido. Frunció su ceño y puso su puño en alto como advirtiéndole que no le iba a pasar ni una.

Al llegar a donde se encontraban Dalae y John Costantine, se percató de que la bruja se había valido de su magia de hielo para deshacerse del animal. El diente de sable herido y ciego entró en una especie de estado de ira y cólera. El animal enrabietado y furioso iba dando tumbos  en todas direcciones y emitiendo unos furiosos rugidos. En ese estado el antecesor del tigre podía resultar peligroso por lo que Brunilda actuó con premura asestándole un brutal y demoledor espadazo. Colmillo de Dragón se insertó en el cráneo del animal, matándolo al instante. La valquiria sacó su espada del cuerpo del animal inerte. Miró unos segundos al dientes de sable, era una fuente  de comida en caso de necesitarla.

- ¿Eres amigo de la hechicera?- dijo entrometiéndose en la conversación de ambos mientras se cruzaba de brazos y adoptaba una actitud un tanto altiva. De reojo vigilaba que ese pequeño apéndice maligno no estuviese metido en problemas o hubiese hecho algo malo o raro.

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Última edición por Brunilda el 12th Agosto 2016, 09:31, editado 1 vez
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Johnny Blaze
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MensajeTema: Re: [Minievento] El tiempo en sus manos - Pt. 1. Poitain (Dalae, Loki, Razor, Brunilda, Constantine, Hellboy, Blaze, Wade) [16-03-2019]   10th Agosto 2016, 19:27

El fuego abrazador consumió todo a su paso: grava, metal, concreto, cables, vidrio, etc. Dejo a su paso un gran sendero de destrucción digno de un incendio forestal. Nadie fue herido en la llamarada...excepto el gigante rojo, que recorrió una buena distancia por los cielos antes de aterrizar, con las llamas del infierno aun encendidas en su piel. Zaratos sonrió ante los resultados.- Por lo visto aun tengo completo control del Fuego Infernal- susurro para si mismo. Aun así, y a pesar de que no lo admitiría, estaba impresionado ante el hecho de que hubiese una criatura cuya piel fuese capaz de resistir el poder del Fuego. Llevaba años viendo a Blaze luchar como el Ghost Rider, así que era consciente de que esa clase de criaturas existían, pero nunca había experimentado el mismo algo de esa clase; usualmente solo le otorgaban el control del cuerpo cuando había que borrar un ejercito del mapa, o combatir una entidad demasiado poderosa para que Blaze se hiciera cargo. Por eso es que aun no tenia acceso a todo su poder: Blaze no se lo había dado voluntariamente, él se lo había arrebatado, solo que no por completo todavía. -¡A que esperas desgraciado! ¡DAME YA EL PODER COMPLETO!-Pero no había caso, el humano seguía resistiéndose a las exigencias del demonio, lo cual hacia enojar bastante a este ultimo ¿Como puede alguien con tan poca capacidad mental resistirse tanto tiempo? Siendo justos, llevaba años preguntándose eso. Su espíritu era fuerte, aunque su mente era débil, y el demonio respetaba eso. Sin embargo seguía metiéndose en su camino y por encima de todo eso le hacia enojar.

Entonces capto una presencia singular, una que le hizo voltearse a confirmar sospechas en vez de mantenerse discutiendo "consigo mismo". Un demonio. Conocía esa esencia. -Anung-Un-Rama...- susurro el demonio en tono neutro, mientras el gigante rojo se acercaba a él. En efecto, el hechizo le había afectado a él también, otorgándole una apariencia simiesca y salvaje, mas parecida a un orco de la mitología que a un demonio. Siendo él mismo otro demonio, el hechizo no había podido afectarle completamente, pues aquellos eran seres cuya existencia ya era muy anterior a la de los propios neandertales. Le vio acercarse a paso mas o menos seguro, posiblemente pensando que estaba cerca de un amigo, pero le esperaba una sorpresa desagradable.- Buscas a Blaze ¿Verdad, hijo de Lucifer?- El tono de voz era una indicación clara de que el Jinete que Hellboy conocía no era el mismo de siempre. Zarathos se dispuso a terminar la existencia del demonio allí en el acto; quizás su muerte hiciese entender al humano las consecuencias de hacerlo esperar.- Pero ahora, solo esta Zarathos...- Desde luego bien cabía la posibilidad de que en su estado cavernario no entendiese lo que acababa de pasar, pero aun así seria satisfactorio mandar otra alma al Purgatorio, hacia tiempo que no lo hacia. Pero justo cuando el Fuego Infernal comenzaba a emanar de sus puños, algo ocurrió: el Ghost Rider se detuvo.- La balanza esta equilibrada...- susurro Zarathos. -Hijo de demonios...pero tu corazón es noble...¿Cual de las dos debería tomar en consideración?- Independientemente de lo que indicase su tono de voz, esa clase de situaciones eran las que mas odiaba Zarathos: las de indecisión. Por un lado, Hellboy era un demonio, y su trabajo era eliminarlos. Por otro, su espíritu era noble, y ya había visto a través de los ojos de Blaze los esfuerzos del demonio por exterminar al mismo mal; quemarlo entonces podría considerarse atentar contra su labor.

Por suerte no tuvo que preocuparse mas por eso, dado que en cosa de nada Hulk cayo de los cielos, golpeando con tal fuerza al Ghost Rider que pulverizo la mayoría de sus huesos. Sin embargo, no pudo destruir la consciencia que a estos los unía, pues el Ghost Rider es una entidad cuyo poder esta mas haya de los meros ataques físicos. No importa que tanto lo golpeen, siempre se recuperara. Eso mismo ocurrió poco después del impacto: los huesos quebrados empezaron a recomponerse, incluyo algunos a partir del propio polvo que habían dejado. Y en cosa de nada, el Jinete ya estaba parado una vez mas.- Mi resistencia aun no esta del todo desarrollada, aparentemente.- A pesar de todo, el demonio ahora estaba mucho mas feliz. Sentía un extraño cosquilleo recorrer su columna, uno que no había sentido hace bastante tiempo. Era emoción; emoción, por un rival digno.-No recuerdo sentirme así...desde que vencimos a Zadkiel...- Una risotada mas escapo de su boca, igual de profunda que la primera, y acto seguido, se materializo una moto de fuego infernal de la nada, en la cual el jinete se monto sin problemas, para luego encenderla y arrancar a una velocidad extraordinaria. En cosa de nada, ya se encontraba de nuevo en el lugar donde estaba Hulk. La única diferencia ahora era que había mas gente...mas pecadores. -Ira...Codicia...Lujuria...Soberbia...- Detectaba los pecados de las almas conforme iban apareciendo; la mayoría de ellas sin ninguna acción redentora de su parte para inclinar la balanza. Un festín de sacrílegos. Ya se ocuparía de ellos cuando tuviese todo su poder...de momento su oponente verdadero estaba esperándolo.

Por eso se molesto tanto cuando, al llegar, vio como un extraño ser gigante, de piel azul y rodeado de hielo, se encontraba combatiéndolo. También tenia el peso de sus pecados sobre sus espaldas. -¡ESTA PELEA ES MÍA! ¡NO OS METÁIS!- Acto seguido arranco la moto una vez mas, viajando a la velocidad de un misil directo hacia el pecho de Hulk, solo para saltar unos metros antes de impactar contra el gigante. De un salto se paro y extendió sus manos hacia el piso, levantando una pared de fuego lo suficientemente grande como para llegar al mentón del gigante.- ¡Apártate de aquí, criatura de hielo, o enfréntate a mi ira! -Solo le daría una advertencia, no mas.


off: primer dado resistencia de Hulk, segundo poder de ataque. El segundo ataque no tiene ningun efecto de daño, dejo que Dalae o Arion decidan como le afecta a Raden.


Última edición por Johnny Blaze el 10th Agosto 2016, 19:28, editado 1 vez
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MensajeTema: Re: [Minievento] El tiempo en sus manos - Pt. 1. Poitain (Dalae, Loki, Razor, Brunilda, Constantine, Hellboy, Blaze, Wade) [16-03-2019]   10th Agosto 2016, 19:27

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MensajeTema: Re: [Minievento] El tiempo en sus manos - Pt. 1. Poitain (Dalae, Loki, Razor, Brunilda, Constantine, Hellboy, Blaze, Wade) [16-03-2019]   16th Agosto 2016, 12:32

Se hizo un largo silencio y todas las miradas de los presentes recayeron en mí. A pesar de la puntual sinceridad que había brotado de mis pequeños labios, nadie parecía creérselo. Debían pensar que era "otra de las mentiras del embaucador". En ese momento me sentí como el pastorcillo que gritaba "Qué viene el lobo".

Volví a encogerme de hombros, y entonces el cielo estalló con un violento ataque de llamas brillantes y rojas. Eso había sonado a problemas, así que mi primer instinto fue dar un paso en dirección adelante y colocarme justo detrás de mi aprendiz. ¿Quién diría ahora que éramos maestro y alumna? Asomé la cabecita por uno de los lados y observé con detenimiento lo que sucedía a unos cuantos metros lejos de dónde estábamos.

El famoso Ghost Rider cabalgaba con furia por el cielo y arremetía contra el Hulk rojo que habíamos visto aparecer de la nada. A la mole no le gustó nada que intentaran hacerle a la brasa, así que hizo un strike contra el motorista, y lo envió por lo menos hasta Cancún. No espera, Cancún está hacia al otro lado. También había dejado hecho tripas a Deadpool con un brutal salto. Pobrecillo, no me caía mal.

Ante la feroz batalla, el Jothun que descansaba junto a Dalae corrió hacha en mano a dónde se encontraba el solitario Hulk. Distinguí entre los dos gigantes a una tercera figura de color rojo que también quería unirse a la fiesta. El encuentro parecía una de estas batallas de Wrestling que veía por el canal Midgardiano mientras sonaba de fondo la canción de "I love Rock 'n' Roll", y cada luchador que entraba al ring era más original y estrafalario que el anterior.

Mientras los hombres y mujeres (No quisiera discriminar a Brunilda) fuertes y musculados peleaban entre sí, yo me concentré en lo que se me daba mejor; La Magia. Mis poderes habían menguado proporcionalmente a mi altura, y seguramente no sería capaz de hacer ni la mitad de cosas que sabía hacer Ikol. Y mejor no hablar del viejo Loki.

Me agaché al lado de Dalae mientras trazaba la hierba del suelo con mi dedo encendido en chispas de color verde, y tarareaba la ya mencionada canción de Joan Jett. Empecé a hacer círculos concéntricos y runas asgardianas a su alrededor. En un momento de concentración le pedí a Dalae que levantara los pies. ¡Así no había manera de seguir dibujando! Una vez estuvo listo, me coloqué en medio del círculo de protección y alcé las manos para activarlo.

- Mientras nos quedemos aquí, estaremos seguros de que ese Hulk rojo y sus amigos no nos rompan los huesos que nos quedan... - susurré con voz traviesa mientras miraba a mis compañeros. Dalae y Arturo seguían de pie a mi lado, y Brunilda volvía de la encarnizada batalla contra la mole roja.

Pero mi aprendiz tenía la mala costumbre de desobedecer a su maestro, y cuando salió del círculo estuve a punto de protestar. Brunilda pareció ver algo a la lejanía y siguió a la hechicera, no sin antes advertirme con una regañina de mamá.

- No estaba pensando en moverme de aquí, gracias por preocuparte.- sonreí y mis ojos volvieron a dónde se encontraba Dalae, que había lanzado un conjuro de hielo para cegar a un tigre gigante que estaba persiguiendo al mismísimo John Constantine. Genial, ¿Qué hacía aquel tipo allí? ¿Era verdad que la suerte perseguía a los más tontos?. Sólo esperaba que no nos guardara rencor por lo de la llave que guardaba a Gram, la espada de la verdad, y que ahora pesaba como un muerto en mi cinto.

- Tenemos que salir de aquí.- le comenté a Arturo, sin dejar de prestar atención a la conversación que Dalae y Bruni mantenían con Constantine.- Pero en mi estado no puedo teletransportarnos a ninguna parte... tenemos que pensar en otra cosa. Va a ser difícil despistarlos. Oh, y no estoy hablando únicamente del Hulk Rojo, también está el perrito faldero de Mephisto. Su amo me guarda mucho rencor... y no sería bueno que nos encontrara aquí. Tampoco me extrañaría que el demonio estuviera detrás de todo lo que está pasando...

¿Mephisto con una gema del infinito? El príncipe de su propia dimensión a la que hace llamar "Infierno", era capaz de cualquier cosa con tal de obtener más poder y cerrarles la boca a los que se reían de él. Siempre ha querido hacerse más importante de lo que es... ¿pero realmente es tan listo como para hacerse con una gema y volver el tiempo atrás? No las tenía todas conmigo...

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Última edición por Loki Laufeyson el 25th Octubre 2016, 18:09, editado 1 vez
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MensajeTema: Re: [Minievento] El tiempo en sus manos - Pt. 1. Poitain (Dalae, Loki, Razor, Brunilda, Constantine, Hellboy, Blaze, Wade) [16-03-2019]   27th Agosto 2016, 11:19

El intenso dolor de cabeza fue remitiendo poco a poco según avanzaba hacia el jinete. El cambio había tenido que ser producido por algo extremadamente poderoso. De hecho, en todos sus viajes y años de servicio jamás había visto nada igual. Nunca. Había visto hechizos y maldiciones capaces de arrasar una ciudad o el mundo entero, o que podían hacer cambiar la apariencia de las personas, sacando lo peor de ellas. Esto tenía que ser algo del estilo, pero era la primera vez que le afectaba de manera tan palpable y brutal. Debido a su mitad demoníaca era muy resistente a maldiciones y hechizos. No era invulnerable, pero hasta la fecha no habían conseguido cambiarle ni dañarle de manera irremediable. Sin embargo, allí estaba, con la apariencia de un ogro o algo del estilo y con ideas opuestas surcándole la cabeza. Las veces que había mostrado su verdadera apariencia, cuando Anung-Un-Rama había sido liberado por decirlo de algún modo tenía sentimientos parecidos a los que le invadían ahora, pero jamás de una manera tan intensa. Deseaba romperle los morros a Johnny como nunca antes recordaba haber sentido. Por otro lado, su mitad humana luchaba contra esas sensaciones, como había hecho durante toda su vida. Fuera como fuese, tenía que saber qué demonios estaba pasando.

Cuando estuvo cerca del esqueleto apretó los dientes por un dolor en forma de calambre que le recorrió la espalda en un instante y luego suspiró.

- Joder Johnny, no te había visto así en la vida... ¿Sabes qué demonios está pasando?- Pero el jinete se volvió al demonio con una extraña sonrisa en su boca esquelética. Vio lo que parecía odio en sus ojos, el mismo que emanaba de los ojos de aquel ser cuando veía un demonio o algo que deseaba destruir. Este le preguntó si buscaba a Blaze para luego indicarle que no estaba ahí. Hellboy frunció el ceño sin entender muy bien a qué se refería, para luego ver como sus puños comenzaban a llenarse de esas llamas que usaba a modo de arma. Habló entonces de una balanza y de que no sabía qué opción debía tomar.- ¿Pero de qué puñetas estás hablando? Macho, me parece que te ha dado un...-

Antes de que pudiese terminar la frase el Hulk rojo al que Johnny (o quien demonios fuese ese tío) había mandado a paseo calló con fuerza a un par de metros de ellos, aplastando algo que se retorcía en el suelo. El demonio había estado demasiado atento al jinete como para ver quién o qué demonios era esa masa espachurrada, pero lo que sí pudo ver en primera plana fue el puñetazo que el ser carmesí descargó contra el esqueleto, convirtiéndolo en polvo. Rugió entonces y Hellboy suspiró, preparándose para pelear. Sin embargo, antes de que pudiese golpearle ni hacer nada, un enorme gigante de hielo impactó su arma en el pecho de Hulk. Hellboy lo miró de arriba a abajo, frunciendo de nuevo el ceño. Sabía lo que era ese ser. O lo creía. Un gigante de hielo no mucho más alto que él como los que había visto en el norte de Europa. Un ser mitológico perteneciente a la cultura vikinga contra los que se supone Thor y Odín se enfrentaron en su momento. ¿Estaban en algún mundo o dimensión vikinga? Con el paso de los años el demonio había descubierto que muchas de las religiones antiguas eran reales, o al menos existían en otras dimensiones o mundos, y por ello los humanos las consideraban mitologías. Si había un ser como ese allí debería descubrir si era bueno o malo. Las otras veces que se había enfrentado a algún gigante siempre habían acabado a puños. Los gigantes nunca eran amigables, al menos en su experiencia.

El sonido de un motor de moto inundó el lugar y Hellboy se volvió a ver de dónde provenía este. Pudo ver como Johnny avanzaba hacia ellos a toda velocidad con un reguero de fuego y sombra. Justo antes de alcanzarlos saltó de la moto, lanzándose con la inercia contra el gigante carmesí. Unas llamas salieron del suelo amenazando al gigante de hielo. Y así era como solían comenzar las peleas. No recordaba que Blaze fuese tan agresivo ni que hubiese reclamado una pelea para él, pero a saber en qué estado se encontraba su mente. Si la del demonio ya era un jodido caos intentar pensar en la del jinete le daba dolor de cabeza. Miró entonces al gigante de hielo y se acercó hasta estar a la altura de Johnny.

- ¿Tu pelea? ¿De qué mierdas hablas? SErá mejor que trabajemos en equipo para averiguar dónde mierda estamos. ¿O acaso sabes qué ha pasado? ¡Eh, cubito de hielo! ¿Cómo te llamas y qué lugar es este?- No bajó la guardia pues podía pasar cualquier cosa, desde que Johnny se le revelase hasta que el gigante les atacase o Hulk volviese a la carga. Parecía algo aturdido pero había leído lo suficiente sobre ese ser como para saber que nunca hay que darle la espalda ni fiarse de él.

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MensajeTema: Re: [Minievento] El tiempo en sus manos - Pt. 1. Poitain (Dalae, Loki, Razor, Brunilda, Constantine, Hellboy, Blaze, Wade) [16-03-2019]   28th Agosto 2016, 12:13

Aquél, definitivamente, no fue el día para el pobre león. En cuestión de minutos se había visto involucionar hasta una versión más potente y letal de sí mismo, mas por desgracia descubriría (demasiado tarde) que había escogido las presas equivocadas para empezar a disfrutar de su nuevo estado.

Primero, las esquirlas de hielo emergieron de la nada, cegándole en el preciso instante en el que se disponía a saltar sobre el inglés. Aquello truncó su ataque, haciéndole aterrizar de mala manera entre lastimeros rugidos de dolor.

Incapaz de ver nada, trató de huir, pero una intensa oleada de calor ardiente le hizo darse la vuelta en la dirección contraria, sólo para encontrarse con la espada vengadora de la asgardiana, la cual hendió su cráneo, inmisericorde, acabando así con su sufrimiento de manera rápida y letal.

Constantine se encontró de ésta manera rodeado por los que habían venido acompañando a Loki, los cuales comenzaron de inmediato a plantearle sus preguntas.

Por su parte, Deadpool, que había conseguido recomponerse y de algún modo situarse entre toda aquella locura, al ver el conflicto épico que estaba teniendo lugar entre el Ghost Rider y el Hulk Rojo reaccionó de la única manera que fue capaz de improvisar dadas las circunstancias... arrojándole una piedra a la cabeza.

El pedrusco, que tenía un tamaño considerable, se asemejó a una chinita al rebotar contra el lateral de la enorme cabeza del Hulk, pero resonó como si una moto en llamas se hubiese estrellado contra su pecho.

Espera... El cuerpo de la inmensa mole roja se desplomó contra el suelo, pero antes de que Deadpool pudiese empezar a congratularse de su increíble fuerza, una moto de apariencia demoníaca pasó volando a escasos centímetros de su cabeza para ir a estrellarse varios metros más atrás.

Un muro de hielo se alzó entre Raden y el lugar en donde un segundo antes se había alzado Hulk, provocando quemaduras al gigante que se había acercado para asestar el golpe que, junto con el primer ataque de Zarathos y el posterior impacto de su moto, había terminado por tumbarlo.

Aunque inconsciente, el cuerpo del Hulk no retornó a su aspecto humano, ya que, a diferencia de Bruce Banner, que no podía controlar sus transformaciones, Thaddeus Ross podía cambiar de forma a voluntad, lo cual implicaba que no podría volver a su estado anterior hasta que él mismo lo deseara de manera consciente.

Se habían quitado de encima el problema más inmediato, sólo que ahora Raden estaba bastante cabreado y con motivos de sobra para querer buscar pelea con el Ghost Rider, quien no parecía que fuera a lamentarlo en absoluto. De hecho daba la impresión de que lo estaba deseando, así que había bastantes papeletas de que la batalla se iniciara si alguien no hacía algo por impedirlo, y aparentemente los esfuerzos de Hellboy no estaban dando demasiado resultado...

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MensajeTema: Re: [Minievento] El tiempo en sus manos - Pt. 1. Poitain (Dalae, Loki, Razor, Brunilda, Constantine, Hellboy, Blaze, Wade) [16-03-2019]   29th Agosto 2016, 21:09

El mago se preparó para lanzar un hechizo que repelería a la bestia si no tenía más opción, pero la ocasión nunca llegó pues su salvación llegó en forma de agujas de hielo. Estas impactaron en los ojos del felino y éste se retorció de dolor, agitando su cabeza desesperado por sacarse aquellas esquirlas que le hacían sangrar los ojos. Su instinto hizo que sus patas quisieran llevarlo lejos de ahí, lamerse las heridas para así seguir viviendo.
Ante John se levantó un muro de fuego que impidió la huida de la bestia. ¿Y quiénes fueron los responsables? Uno era su principal baza para que le quitaran aquel bicho de encima y la otra era la eterna incógnita a la cual era mejor dejar tranquila y no pedirle nada. Ambos se acercaron al inglés.

- ¿Qué? ¿Ya me echabas de menos? - le contesta John a la única que le dirigió la palabra mientras se sacaba un cigarrillo del paquete que guardaba en la gabardina. Dios si lo necesitaba: lo ocultaba bastante bien, pero tenía los nervios a flor de piel y ese pitillo le iría de lujo. Había estado a punto de ser devorado por una bestia. Eso hace que hasta el más bravo se cague de miedo sólo de pensarlo. Habría que estar loco para no hacerlo. - ¿Que qué ha pasado? - El sonido seco de un cuerpo al caer al suelo sobre un campo de hierba hizo que John gire la cabeza para ver cómo la mujer de la armadura ensarta la cabeza del felino con su espada. John frunció el ceño, iniciando así su pequeño papel en su pequeño teatro de la vida. - Que os habéis ensañado con una pobre criatura indefensa. ¿No so da vergüenza? Tratar así a un pobre animal... Suerte tenéis que no llame a los de Greenpeace.

El pequeño teatrillo le dio tiempo a la guerrera para acercarse y mandarle una pregunta directa. Su respuesta inmediata habría sido "no, ni de lejos" pero eso no le habría ayudado para nada. Tal y como estaban las cosas iba a necesitar tener tantos apoyos como pudiera conseguir para salir de aquel hechizo, y algo le decía que poner en su contra a la bruja de hielo no sería una buena idea. Mucho menos tener la espada de aquella mujer en la yugular así que optó por una respuesta neutra.

- Conocidos... - y ahí lo dejó. En ese momento la pelea que había un poco más allá se hizo algo más... pausada, pero la tensión no es que se pudiera cortar: te rajaba a ti si te acercabas demasiado. No era una buena idea quedarse muy cerca de aquel concurso de moles como estaba haciendo el del traje rojo que se dedicaba a tirar piedras. Arturo tenía razón, pero se equivocaba en una parte... y ese niño... El mago se tomó su tiempo en mirarlo de arriba a abajo mientras hablaba con Arturo. Un pequeño clic clac resonó en la cabeza de John dándole una idea sobre la identidad del chaval porque... vamos, ¿un niño ahí metido hablando libremente de magia y que Mefisto lo tenía en el punto de mira? "Otro más en la lista negra..." Lo que hizo que se detuvieran las tuercas en su cabeza fue que estuviera en compañía de esos dos. Los mismos que le quitaron la llave. - Te imaginaba más alto... - bromeó el inglés, sonriendo al niño verde. Después se agachó y empezó a buscar entre las piedras escondidas entre la vegetación. - No hables del demonio si no quieres que te encuentre. Éste no es el estilo de Mephisto. - Seleccionó una piedra puntiaguda y empezó a describir un círculo en el suelo, hundiendo la piedra en la tierra alrededor del grupo. - Y allá donde vayas, el cielo sigue siendo cielo y las personas igual de jodidas, por lo que no tiene mucho sentido alejarse mucho y malgastar fuerzas de forma innecesaria. - Cerró el círculo y volvió a caminar alrededor de éste, dibujando símbolos arcanos alrededor. Cuando terminó con los símbolos, entró dentro del círculo y terminó de dibujar el pequeño fragmento que se había dejado aposta para poder entrar. "El círculo reflector está cerrado. Ésto nos dará algo de tiempo". Allí dentro estarían seguros de cualquier fuerza que pudiera atacarles, siempre y cuando no fuera lo suficientemente poderosa como para romper el escudo en cuyo caso... siempre podían correr. - ¿Qué tal si gastamos un poco de tiempo en compartir información? Quién, qué y por qué. Tres simples preguntas y estoy seguro que ninguno de nosotros está aquí porque decidió salir a dar un paseo por el parque y se encontró accidentalmente con un agujero en el suelo, ¿no? La cosa es simple: alguien ha hecho retroceder el tiempo y se hace evidente cuando te encuentras con un felino prehistórico sin pagar entrada en el museo. Por cierto, si mi teoría no es errónea acabáis de cargaros un gatito. Felicidades. Así que nos quedan dos puntos - y John tenía una idea de quién podía ser el responsable, pero no diría nada hasta tener todas las cartas sobre la mesa: siempre podía haber una "J" en la baraja.

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