Los Universos de DC y Marvel se han unido en uno solo. ¿Qué ha sucedido? ¿Quién está detrás de todo? Y, lo que es más importante, ¿cómo reaccionarán héroes y villanos de los distintos mundos al encontrarse cara a cara...?
 
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 Buenos dí... ¡EH! (Astrid Hadlow, Planaria Glámez) [Marvel, Pre-Omega, 11/5/2017]

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MensajeTema: Buenos dí... ¡EH! (Astrid Hadlow, Planaria Glámez) [Marvel, Pre-Omega, 11/5/2017]   21st Mayo 2014, 00:32

El Sol ya hacía unas cuantas horas que había salido, pero yo seguía removiéndome en la cama, recordando con gusto lo vivido la noche anterior. Me desperecé un poco y me levante de cara a la puerta de cristal con una sonrisa en la cara. Sonrisa que se borró de inmediato al girarme y ver un montón de sabanas arrugadas donde debería estar Astrid.

Me puse en pie y me coloqué el pantalón del pijama. Miré a mí alrededor y no quedaba ni rastro de la rubia, había desaparecido. Me apoyé en la pared y me deje resbalar hasta quedar sentado en el suelo, con mi cabeza escondida entre mis brazos.

No me creía que me hubiera hecho eso. ¿De verdad me había hecho creer que era importante para ella? ¿Tan poco había significado aquella noche? Me sentía horrible, me sentía usado. La idea del karma apareció una vez más por mi mente, recordándome todas las veces que yo había hecho lo mismo, pensando y recriminándome mentalmente que, quizás si en un pasado hubiera sido mejor persona con las mujeres, hoy a lo mejor ella seguiría ahí.

Me levanté resignado y triste, a más no poder; pensando en todo lo que podía haber hecho mejor, en todo lo que podría haber cambiado. Me dirigí a la cocina y me preparé un café a la irlandesa. La taza a un lado de la encimera, mis puños apoyados en esta y mi mirada fija en el frente. No valía la pena pensar en el pasado, a lo hecho, pecho.

Cogí la taza para beber de ella, pero el olor del alcohol trajo a mi cabeza la voz de Astrid diciéndome con la máxima autoridad que ella podía interpretar, que debía dejar de beber. Tiré la taza al suelo y le di un puñetazo a la dura encimera con todas mis fuerzas. Mal hecho por mi parte, en las películas no parecía doler tanto.

Ignorando el dolor de mi mano, corrí hasta mi cuarto, me duché rápidamente, me vestí con unos vaqueros cualquiera, una camisa negra de ‘Sex Pistols’ y mis gafas de sol. Me vendé malamente la mano, cogí las llaves del Porsche y la cartera y salí de allí como alma que lleva el Diablo, directo a su casa.

Sorprendentemente, tampoco estaba allí; y por la pinta que tenía la casa no me iba a molestar ni en llamar para saber si estaba en el laboratorio. Estaba todo revuelto y desordenado, cosa rara en ella. Había cogido ropa, eso seguro. Se me pasó por la cabeza una idea a la que mi mente reacciono con un “Noooo, cómo va… No, ¿no?” Puse los ojos en blanco y negué con la cabeza. Seguro que había sido capaz de hacerlo con tal de no verme.

Otra vez al coche, ahora con dirección al aeropuerto. Me dirigí a la primera cabina que vi de información. Qué asco de mujer, decía que no podía decirme si una persona había montado en un vuelo porque comprometía la privacidad del cliente.

Me giré, dejando a la mujer con la palabra en la boca y saque mi móvil. Así acabaría antes que negociando con esa dictadora. En unos minutos, tenía el sistema de aquel aeropuerto bajo mis pies; pero tenía que darme prisa, no quería que me acusaran de terrorista. Busque por la lista de pasajeros de ese día; pero al momento decidí buscar por el nombre. Introduje su nombre y apellido y me salió su destino.

- ¡¿A SUIZA?! ¡Será…!

Respiré hondo, cerré los ojos y conté hasta diez. Mi cabreo iba en aumento. ¿Cómo se le ocurría irse a Suiza así, sin más? Pues este cabreo no se lo iban a comer unas botellas de bourbon, se lo iba a comer ella. Me dirigí al primer mostrador que vi, apartando a la gente a empujones. Se me olvidaba que no llevaba más que lo puesto, la cartera y las llaves del coche, que poco me iban a servir. Me daba igual, el cabreo me podía. Hasta me parecía demasiado tiempo perdido ir a buscar mi jet. Saqué la American Express de la cartera y una tarjeta de identificación y los puse con fuerza sobre el mostrador.

- A Ginebra. Ya.

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Astrid Hadlow
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MensajeTema: Re: Buenos dí... ¡EH! (Astrid Hadlow, Planaria Glámez) [Marvel, Pre-Omega, 11/5/2017]   21st Mayo 2014, 01:07

Había tenido un vuelo horrible, francamente horrible. Un vuelo transoceánico era algo para lo que siempre debía mentalizarse, hacerlo sin más preparación que la necesidad de poner tierra de por medio no era una gran idea. Pero al menos había tenido tiempo de pensar, y de preparar. En catorce horas daba tiempo para muchas cosas. Con su portátil consiguió reservar habitación en un hotel de Ginebra, no sabía cuanto tiempo se iba a quedar, no sabía si iría a su casa, y no le apetecía dormir en el aeropuerto o en el tren hasta el canal. Además, en todo el tiempo que había tenido para pensar, había llegado a la conclusión de que a pesar de todo, seguía trabajando para Stark y tenía cierta investigación entre manos que debía concluir, y ¿Que mejor sitio para comprobar sus teorías y cotejarlas en el mayor centro de investigación dedicado a la física del mundo?.

No tardaron mucho en responderle a sus mails, su director de tesis había acabado aceptando un puesto en el CERN, su mejor baza para entrar, y la opinión que ella más apreciaría en aquel asunto del nuevo elemento. Tendría su acreditación esperando cuando aterrizara. El resto del vuelo pasó lento, entre paseos, siestas de cinco minutos e incomodidad en las piernas. Cuando aterrizó se sintió liberada y cansada a la vez, con unas ganas terribles de al menos tomar una pequeña siesta antes de hablar con su director de tesis.

- Al hotel Rotary, por favor.

No tenía muy claro que idioma hablaba el taxista que había parado, pero mientras no hablara flamenco todo iría bien, así que optó por el francés, hablado por casi todos en aquella ciudad. Cuando llegó y después del check-in, se echó una pequeña siesta para descansar los ojos, la cabeza, las piernas, todo en general. Y para no pensar, sobre todo para no pensar. ¡Se había acostado con su jefe! Había roto como.... todas las normas de ética profesional que existían y encima con alevosía y repetidas veces. ¿En que estaba pensando? En nada, eso estaba claro, no había pensado, porque si lo hubiera hecho ahora no estaría allí, sino tranquilamente en su casa con su gato, o trabajando en su laboratorio como siempre. No escondiéndose para evitar una humillación mayor cuando Stark la saludara con un gracias y prometiera repetir, como con las demás. No, lo último que quería era eso, prefería esconderse como un ratón que enfrentarse a eso.

Un par de horas más tarde, con una tila encima y recién duchada bajó hasta la planta baja, para llamar a un taxi que la llevara hasta el CERN, su director de tesis la estaba esperando dispuesto para leer toda su investigación a buen recaudo en la tablet que guardaba en el bolso. No tuvo demasiados problemas para entrar aunque su acreditación hubiera sido pedida hacía menos de un día, y Colin Stonebridge estaba esperándole en la puerta con una gran sonrisa. Hacía mucho tiempo que no se veían ni se comunicaban, saber de un antiguo alumno, o profesor siempre era una buena noticia.

- ¡Me alegro mucho de verte! Ven, te enseñaré todo esto y luego veremos que es eso tan importante en lo que estás trabajando, si es realmente bueno quizás ya no te dejen escapar!

Bromeaba, por supuesto, pero también sabía que el CERN era un centro en continuo reclutamiento de mentes brillantes que engrosaran una plantilla ya de por sí extraordinaria. No le sorprendería encontrarse con una beca de colaboración si lo que había en su tablet les gustaba lo suficiente.
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Planaria Glámez
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MensajeTema: Re: Buenos dí... ¡EH! (Astrid Hadlow, Planaria Glámez) [Marvel, Pre-Omega, 11/5/2017]   21st Mayo 2014, 12:08


Aquel era un luminoso día. Ginebra había despertado bajo un cielo azul radiante. Ni una sola nube se veía en la lejanía. El calor llegaba por fin. Atrás quedaban las bufandas y los abrigos, las botas y los forros polares: la primavera entraba como sólo ella era capaz de hacerlo. Los parques se cubrían de toda clase de flores, desde gigantescos tulipanes a enormes rosales, tiñiendo el verde de la hierba con miles de colores, como un gigantesco mosaico. Algún que otro barco se aventuraba a salir a navegar, impulsado por una suave brisa. Las ataduras del invierno iban desapareciendo, y la gente se lanzaba a las calles en busca de libertad. Tal vez un helado, tomarse una copa de vino en una terraza o simplemente pasear a la orilla de nuestro querido lago. Jóvenes y no tan jóvenes correteaban y disfrutaban del hermoso día que se nos ofrecía como un regalo del cielo.

Y allí estaba yo. Planaria Glámez, "El guardián de Ginebra", paseando como un ciudadano más. Una leyenda entre los habitantes de esta ciudad. Muchos creerían que Ginebra no necesitaba un protector ni un vigilante. Pero se equivocaban. En los bancos y sótanos ocultos de esta ciudad no sólo se guardaba oro y joyas, había cosas mucho más importantes y peligrosas. Toda clase de documentos, diseños, escritos o cualquier cosa que se te ocurra, los cuales en las malas manos podrían ser devastadores. Armas de destrucción masiva, planos de todas las ciudades del mundo... Incluso las bases de organizaciones secretas ya extintas. A pesar de que era miembro de los "Abyss Knights" y ahora mis misiones y protecciones iban mucho más allá de la pequeña ciudad suiza, siempre buscaba algo de tiempo para mantenerme al corriente de lo que pasaba en mi ciudad natal. Gracias al sistema de vigilancia que yo mismo instalé gracias a mis conocimientos de ingeniería podía saber si algo andaba mal. Aunque muchas veces, la típica noche que no puedes dormir, me gustaba recorrer las calles de la pequeña ciudad del lago ayudando a cualquier persona que me necesitase. La base de los "Abyss" estaba oculta en las montañas, pero gracias a mi moto era capaz de llegar a la ciudad en menos de una hora. La ciudad podía dormir tranquila, yo siempre estaba al acecho para cuidarla. Tanith no compartía mi afán por proteger esta ciudad, pero entendía que alguien debía estar al tanto de lo que podía suceder. Además, era mi ciudad, y le tenía cariño.

Pero no nos vayamos por los cerros de Úbeda. ¿Que qué hago en Ginebra? Sencillo, ir al CERN, el mayor centro de investigación física del mundo. Tras la muerte de Lord Rick obtuve un pequeño fragmento del mismo metal que me dio hace ya muchos años mis poderes. Lo absorbí y obtuve un nuevo poder: ahora era capaz de sentir y localizar simplemente con la vista fuentes de electricidad como cables o transformadores. Tras absorber este metal se lo comenté a mi compañero Leo. Estuvo haciéndome varias pruebas en el laboratorio. Con los datos que obtuvimos, pudimos diseñar a medias un nuevo metal. Su conductividad era mayor que la del cobre, y además era más ligero y resistente que el titanio. Sin embargo, allí en el laboratorio no teníamos los medios para sintetizar este nuevo metal, de manera que decidí darme una vuelta por el centro. Allí tenía a un antiguo amigo, Colin Stonebridge. Un tipo bastante majo. Él no sabía de mis poderes. De hecho, fuera de los "Abyss" tan solo dos personas más sabían quién era yo. Una fue una monja que me cuidó durante mi estancia en el orfanato. El otro era un íntimo amigo mío que fue asesinado. Colin trabajaba en el CERN, y aunque a mí me ofrecieron también formar parte del equipo, mi prioridad eran los "Abyss", de manera que usé mis conocimientos en ingeniería eléctrica para nuestro pequeño grupo. Manteníamos una buena relación. Él fue el encargado de ayudarme con el proyecto. Habíamos pasado muy buenos y divertidos momentos durante el año pasado. "Sí, buenos momentos" pensé con una sonrisa. Lo que le llevaba ese día le iba a dejar de piedra.

Las puertas del centro aparecieron ante mí, imponentes, majestuosas. Las crucé y allí encontré a Colin, con una amplia sonrisa en la cara. Le hice un saludo con la mano y le guiñé un ojo. Nos abrazamos.

- ¡Qué alegría me da verte Plana! ¿Qué tal estás? ¿Cómo te trata la vida? Bueno, bueno, tienes que contarme qué es eso que te traes entre manos. He estado rompiéndome la cabeza con suposiciones, pero viniendo de ti puede ser cualquier cosa.- Él sabía que tramaba algo. Pero cuando yo iba al CERN generalmente era para cosas gordas, como diseñar un dispositivo de comunicación suficientemente potente como para cubrir kilómetros, y del tamaño de un cacahuete. Nuestro laboratorio era muy bueno, pero no se podía comparar al CERN. Cuando buscaba tecnología punta tenía que darme un garbeo por el centro, al menos para coger lo que necesitase, o hacer las pruebas pertinentes. Sonreí y le enseñé un gran sobre marrón cerrado.

- Querido Colin, lo que tengo aquí podría tratarse de un descubrimiento a escala mundial. Traigo los diseños de un supuesto nuevo elemento, un metal para ser más concretos, con mejor conductividad eléctrica que el cobre, y más resistente que el titanio.- Se quedó totalmente atónito. Descubrir un nuevo elemento con esas características era algo con lo que únicamente se podía soñar. ¿Mejor conductor que el cobre y más resistente que el titanio? Aquello podía cambiar por completo nuestra concepción del mundo. Tan solo había que pensar en el abanico de posibilidades que se abría ante nuestros ojos. Una revolución total.

- ¿Hablas en serio? ¿Un nuevo elemento? ¿Cómo lo has hecho?- Su cara era todo un poema. Estaba completamente alucinado. No creo que hubiese pensado ni de lejos que le aparecería con algo así. Seguramente pensaba que iba a hablarle de un nuevo mecanismo o invento de los míos. Aquello era mucho más impactante.- Bueno, bueno, yo quiero saber todo al dedillo, ¿vale? ¡Con pelos y señales! De hecho, tengo una antigua alumna que está aquí estudiando también, si quieres te la presento. Es una auténtica genio de la física.

- ¡Oh! ¿Así que una "ella", eh pillín? ¿No te estarás camelando a alguna diciéndole que trabajas aquí, verdad "Don Juan"?- Sonreí. Sabía de sobra que no estaría usando su carrera para ligar, era mucho más que eso, pero me encantaba picar a la gente. Además, ya tenía una edad como para estar ligoteando con jovencitas.

-¡Jaja! Anda, déjate de tontadas. Ven, te la presentaré.- Acompañé a Colin por el centro. Cientos de personas recorrían los pasillos con papeles y carpetas bajo el brazo. ¡Claro que lo hacían! Estaba en el CERN. Allí se había descubierto todo el tema del "Boson de Higgs". Allí estaban algunas de las mentes más brillantes del mundo.

Llegamos a un enorme laboratorio con un montón de pizarras y pantallas de ordenador por todos lados. Algunos científicos trabajaban duramente y llenaban las pizarras y pantallas con miles de números, ecuaciones y funciones de todos los tamaños y colores. Nos acercamos a una chica rubia que llevaba una tablet en el brazo. No debía ser mucho mayor que yo. Su vista cambiaba entre una enorme pantalla que tenía delante y su pequeña tablet. La alcanzamos y tras escuchar la llamada de Colin se giró hacia nosotros.

- ¡Astrid! Ven, quiero presentarte a alguien. Astrid, este es Planaria. Un antiguo alumno mío de ingeniería industrial. Le ayudé con el tema del proyecto de fin de carrera. Es un coco en temas de ingeniería eléctrica, así que creo que os llevaréis bien.-

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MensajeTema: Re: Buenos dí... ¡EH! (Astrid Hadlow, Planaria Glámez) [Marvel, Pre-Omega, 11/5/2017]   21st Mayo 2014, 23:23

Después de discutir largo y tendido con la mujer que estaba en el mostrador, conseguí a regañadientes mi billete. No quería dármelo por no llevar pasaporte. Ese aeropuerto estaba lleno de mujeres despiadadas. Cogí el billete y todo lo demás con una sonrisa de autosuficiencia en la cara.

Anduve unos cuantos pasos y de pronto, me paré en seco. ¿Qué se supone que tenía que hacer ahora? Miraba para todos los lados, intentando descifrar la conducta social que seguía toda esa gente en ese sitio tan extraño para mí.

Un gran número de personas se agrupaban en una ordenada fila para entrar al ¿avión? Ni idea, pero decidí seguirlos. Me puse en la cola y tras unos minutos, pasé por debajo de un arco que empezó a pitar como loco. Un no muy amable policía me dijo que volviera al otro lado del arco.

- Deje todo los objetos que lleve encima en esa bandeja, también los objetos metálicos: cadenas, cinturones, aparatos electrónicos…

Lo miré con una ceja levantada y la cabeza ladeada cual perrillo que no entiende la orden de su dueño. Me hizo un gesto autoritario con la cabeza y obedecí con cansancio. Dejé la bandeja encima de una cinta deslizante y me dispuse a pasar, otra vez por debajo del dichoso arco. Pero antes de que pudiera hacerlo, el policía me detuvo otra vez.

- He dicho que el cinturón también; y las gafas. Y los zapatos.

Definitivamente, me estaba vacilando. ¿Qué coño se supone que podía tener de peligroso unas putas gafas? ¿Y los zapatos? Resoplé y empecé a obedecer la orden.

- ¿Obama está al corriente de esta política?

Dije con un tono sarcástico a más no poder, pero al policía no parecía hacerle gracia. O quizás no lo entendía, tenía cara de zote. Gafas, zapatos y cinturón en la dichosa cinta deslizante, ahora sí, me dejó pasar. Agarrándome el pantalón con una mano para evitar que se me cayera, pase con pesar y recogí mis cosas.  

Me volví a recolocar todo y otra vez el mismo dilema, estaba más perdido que el capi en un concierto de Green Day. Me acerqué al policía que hace unos segundos no me dejaba empaz. Me tocaba a mí acosarle.

- ¿Y ahora qué?

- ¿Cómo que “y ahora qué?

¿Qué se supone que tengo que hacer o a dónde tengo que ir?

Le dije con mi billete en la mano, como si fuera un niño perdido. Me miró con cara rara y negó un par de veces antes de arrancarme el billete de las manos.

- Tienes que ir a la puerta K52, que está todo recto a la derecha, una de las últimas. Pero yo que tú me daría una vuelta por las tiendas, te quedan tres horas de espera.

¿Cómo? No, debe de haber un error.

- Que va, mira. ¿Ves? Tres horas.

Hija de… La tipa me había engañado, me había dicho que salía en media hora. Se ve que al final sí que le molesto que me quejara de ella a su superior.

Cogí el billete y le di las gracias al policía y me fui a las tiendas, como bien me había recomendado mi amiguito el poli.
Tres horas después, estaba haciendo la cola para entrar, ya por fin en el avión. La gente hacía colas para todo, era increíble. En el Starbucks, cola. En las tiendas, cola. Hasta en los baños, por el amor de Dios. Llevaba una sudadera negra con capucha que me había comprado allí, recomendación de una amable anciana que me advirtió que iba muy desabrigado y en el avión hacia mucho frio. Parecía sabia, así que decidí hacerle caso.

Una vez dentro, eso era Sodoma y Gomorra. La gente se empujaba, colocaban las bolsas y equipajes a presión en unas especies de baldas encima de los asientos, se peleaban con sus malditos niños…

Decidí ignorar aquel panorama y sentarme en el primer sitio que vi libre. Ni un minuto después, un señor muy afectado me recriminaba que estaba en su asiento, como si fuera la mayor tragedia de la historia. Me levante y lo aparte de malas maneras de en medio. Me quedé allí de pie en el pasillo, pensando que cuando todos se sentarán, mi sitio sería el único que quedaría libre; pero no fue así.

Quedaron cinco sitios libres; y yo no quería volver a equivocarme, porque acabría partiéndole la nariz a alguien. Una azafata muy guapa y con una sonrisa amable en la cara se acerco a mi.

- ¿Me permite?

Me quedé unos segundos, pensando en que se supone que le tenía que permitir.

- Su billete, por favor

Dijo sin quitar su sonrisa. Le cedí el billete y me dirigió hasta mi asiento, un sitio estratégicamente colocado para que mi cabreo aumentara aún más: entre una madre con un asqueroso crío llorón en brazos y un tipo que no me daba buenas vibraciones.

Tras repetir las instrucciones de seguridad en mil y un idiomas diferentes, el vuelo empezó. No podía usar el móvil, el tío de al lado me había reconocido y no dejaba de hablarme eufórico sobre sus hazañas tecnológicas, el puto bebe no parecía estar por la labor de dormirse y yo quería sacar las llaves del coche y rajarme las venas ahí mismo.

El resto del vuelo no fue mucho mejor, catorce putas horas encerrado en esa caja metálica. La azafata ya me había traído tres tilas y varios ansiolíticos. Y menos mal, si no habría hecho ´más de una ofrenda humana a algún Dios egipcio.

En cuanto el avión aterrizó, salí de allí el primero, empujando a cualquiera que se interpusiese entre la salida y yo. Estuve a punto de besar el suelo cuando salí de allí y juré que nunca, NUNCA más volvería a viajar en un avión que no fuera privado.

Pero bueno, lo peor ya había pasado. Ya estaba en Suiza, primera parte del plan conseguida. Ahora tocaba la segunda parte: Encontrar a la maldita inglesa.

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MensajeTema: Re: Buenos dí... ¡EH! (Astrid Hadlow, Planaria Glámez) [Marvel, Pre-Omega, 11/5/2017]   22nd Mayo 2014, 00:55

Astrid estaba compartiendo sus datos con el resto del equipo del profesor Stonebridge, cuando la llamó para presentarle a alguien. Tenía un nombre extraño, pero parecía un tipo simpático; otro alumno más de Colin, eso era bueno, siempre estaba bien conocer a más alumnos de un profesor del que guardas buen recuerdo, él había sido exigente con ella, la había estimulado para que fuera más allá y su doctorado suma cum laude había sido un magnífico resultado. Se alegró mucho cuando supo que había aceptado aquel puesto en el CERN, conocía a pocos que se lo merecieran más que él. Sus teorías sobre la gravedad cuántica eran muy innovadoras.

- Un placer conocerle señor Planaria, siempre es agradable conocer otros alumnos sobresalientes de Colin.

Le tendió la mano con una sonrisa, estaba cansada y quería olvidar, pero no había que ser grosero, y quizás conocer a otras personas y centrarse en la ciencia sería una buena manera de olvidar, o de enterrar recuerdos para poder atesorarlos sin que la torturaran continuamente. Quizás se había equivocado, o quizás no, ya no lo sabría nunca.

- Precisamente he venido a visitar a Colin porque tengo una teoría interesante. Hemos desarrollado un nuevo elemento con una configuración electrónica altamente energética, un excelente superconductor que con los sistemas adecuados solucionaría la crisis energética. Pero no es un elemento de la naturaleza y tras mucho buscar tengo una teoría sobre una forma de sintetizarlo y sea estable. Seguro que es un tema que interesa a un ingeniero eléctrico como tu.

Astrid le enseñó las tablas y fórmulas de su tablet para que les echara una ojeada, siempre venía bien la opinión de un ingeniero, quizás el sabría como superar las barreras con las que se había encontrado, como por ejemplo, saber si el acelerador del CERN sería capaz de ofrecerle unos resultados positivos.
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MensajeTema: Re: Buenos dí... ¡EH! (Astrid Hadlow, Planaria Glámez) [Marvel, Pre-Omega, 11/5/2017]   22nd Mayo 2014, 10:35

Miré a Colin sin dar crédito a lo que ella acababa de decir. Él me devolvió la sonrisa emocionado. "¿Ella estaba buscando también un nuevo elemento? Podía ser... ¿Podía ser que fuese el mismo elemento que estábamos buscando nosotros?". No me lo podía creer. ¡Menuda suerte! Tener a una experta física allí en el CERN que por algún casual también estaba buscando un metal no tenía precio. Miré sus tablas y fórmulas. Eran muy parecidas a las que habíamos conseguido Leo y yo en nuestro laboratorio. Le faltaban algunas cosas de las que disponía yo, pero ella también había sido capaz de formular un diseño más acertado que el nuestro. Aquello podía ser la solución a nuestros problemas. Emocionado, le miré a los ojos.

- Es posible que no me crea, pero yo también estoy aquí por algo parecido. ¿No le parece una coincidencia increíble? Verá, tengo un compañero químico, un experto donde los haya. El caso es que nos cruzamos con una pequeña esquirla de un metal extraño y decidimos analizarlo. No era puro, se trataba de una aleación. Pero uno de los metales usados para esa aleación era algo que nunca habíamos visto antes. Estuvimos investigándolo y hemos podido sacar algunos diseños... Déme un momento mientras lo busco... ¡Aquí! Échele un vistazo a ver qué le parece.- No iba a hablarle de mis poderes lógicamente. El anonimato era una de las cosas que habían mantenido a los "Abyss Knights" a salvo durante todos estos años. Eso y todos los medios impuestos por Lord Rick para evitar ser localizados. Nunca había llevado máscara en mis misiones. Cuando era adolescente solía llevar un gorro de lana rojo en la cabeza. La ventaja que tenía era no ser una figura popular ni conocida. Era un ingeniero bueno, pero no un genio loco de esos que descubren la partícula de Dios ni cosas de esas. Me limitaba a ganar algo de dinero para los Abyss (aunque no nos hiciese falta, pero prefería creer que aportaba algo) y a diseñar toda clase de cachivaches y artilugios para mis compañeros que facilitasen las misiones, aunque Tanith pensase lo contrario.

Esperé pacientemente a que la chica comprobase nuestros datos. Parecía tan sorprendida como yo de que el destino nos hubiese unido. No todos los días te cruzas con alguien que anda en busca de un nuevo elemento, y menos aún con tantos datos para compartir. Me preocupó la idea de que si éramos capaces de sintetizar el elemento yo pudiese absorberlo si lo tocaba. No conocía a esta chica de nada así que no pensaba hablarle de mis poderes. Si finalmente terminaba por convertirse en una posible ayudante de nuestro grupo tal vez decidiese hablarle de ellos. Pero por el momento, esperé en silencio a su veredicto, con una satisfactoria sonrisa en la cara.

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MensajeTema: Re: Buenos dí... ¡EH! (Astrid Hadlow, Planaria Glámez) [Marvel, Pre-Omega, 11/5/2017]   22nd Mayo 2014, 17:25

Pille un taxi que me dejo en el centro de la ciudad. Vagabundeé un poco por las calles, sin saber donde empezar a buscar ni como. Me dolía la cabeza y me sentía cansado. Me senté a descansar en un banco cualquiera, sentía una presión en el pecho, pero era leve así que no me preocupe demasiado.

Pensé en dónde demonios podría haberse escondido la maldita rubia. Suiza, ¿por qué Suiza? A lo mejor faltaba en su lista de países,  o quería revivir antiguos recuerdos de algún viaje pasado. Quizás quería olvidarse de todo y desmelenarse. No creo, estaba siempre obsesionada con el trabajo... ¡El trabajo, claro!

Me levante y salí corriendo, sentí una punzada en el pecho, pero la ignoré. Fui hasta una calle principal y esperé un taxi, mientras recuperaba el aliento, no había hecho mucho esfuerzo, pero me sentía excesivamente cansado. Cuando por fin un taxi apareció para mi suerte, subí sin miramientos y me dirigí al taxista.

- Al CERN... Ya...

Dije con dificultad y la respiración entrecortada. Me acomode en el asiento y respiré e inspiré varias veces para recuperar la normalidad de mi respiración por fin. Cuando llegué al recinto de esa meca de la física,  le pagué al taxita lo debido y me encamine hasta la gran entrada. El guardia no tardo en pararme, normal. Ir con una capucha negra, vaqueros y gafas de sol no eran las mejores pintas para acceder a un sitio así, pero todo se soluciono cuando me identifique.

El guardia de seguridad se disculpó ante aquella equivocación y me dirigió hasta la entrada y me acreditó. Un tipo amable. Le pregunté si había visto a alguien poco común por aquí.  Me hablo de una joven ex estudiante de un profesor del CERN. Sin duda era ella. Le pedí que me indicará donde se encontraba dicha joven, cosa que hizo gustoso.

Paseaba por los pasillos del centro de investigación,  intentando calmarme y relajarme antes del encontronazo con Astrid. Pero cuando llegué y la vi, eso fue imposible. Estaba charlando amenamente con un joven, muy juntitos, mirando sus cosas y apuntes. La ira empezó a crecer dentro de mi y las punzadas en el pecho se agudizaban, pero poco me importaban.  

Me dirigí con firmeza hasta aquel joven que se encontraba de espladas, lo agarré de un hombro y en cuanto lo gire para encararmelo, le encaje un derechazo en toda la cara. Acto seguido, me gire a mirar a Astrid, con la mirada rota.

- Tú,  de verdad... Cómo...

Pero no pude seguir hablando. Oh, oh, alerta roja. Retrocedi hasta tocar con mi mano una pared, apoyándome bruscamente y llevandome una mano al pecho, arrugando mi camisa con mis dedos. Sentía como el ark reactor iba apagándose, me dolía mucho el pecho y el dolor se extendía hasta el cuello y ambos brazos. Esto no pintaba bien.

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MensajeTema: Re: Buenos dí... ¡EH! (Astrid Hadlow, Planaria Glámez) [Marvel, Pre-Omega, 11/5/2017]   22nd Mayo 2014, 18:15

No pudo reaccionar, todo pasó muy deprisa. Escuchó la puerta del laboratorio abrirse con un portazo y antes de que pudiera decir nada, Stark ya estaba estampando su puño en la cara de Planaria. Estaba asustada, la había encontrado, la había seguido y parecía cabreado, cabreado y herido. Supo que había metido la pata, completamente, hasta el fondo. Le había prometido varias veces que siempre estaría ahí para cuidarle y había sido ella quien esta vez le había hecho daño. Se sentía mal. Pero pronto se sintió peor cuando le vio apoyarse contra la pared; al instante supo que algo no iba bien, parecía agotado, confuso, parecía enfermo, y él nunca estaba enfermo. Se acercó a él con rapidez con un cúter de una mesa cercana y sin pensárselo dos veces le abrió la camiseta.

Lo que vio disparó todas sus alarmas, el reactor de su pecho parpadeaba, se estaba apagando. ¿No había cambiado la batería de paladio? ¿Finalmente había comenzado a fallar? Poco importaba. Tony se estaba muriendo y era algo que ella no podía permitir, no sólo porque fuera su paciente, no sólo porque fuera su jefe. Era el hombre que amaba, y no le dejaría morirse, no mientras ella tuviera fuerzas para evitarlo. Pero estaba asustada, muy asustada. Un par de personas reaccionaron y la ayudaron a tumbarlo sobre una mesa despejada mientras otro le acercaba un desfibrilador de emergencia, afortunadamente aquel sitio estaba bien equipado, no sólo con los equipos más avanzados, sino también para prevenir accidentes y solucionarlos cuando ocurrían.

- Vamos.... vamos... no te mueras no ahora... No me hagas esto, se que todavía tienes que echarme la bronca.

Estaba entrando en pánico, un intento, nada, dos intentos... seguía sin responder... ¡Por eso había dejado de atender pacientes! ¡No quería verlos morirse! ¡No quería sentir que no había hecho todo lo posible! No quería ser responsable de una vida, no quería estar ahí si él se iba. No él... Él no... Finalmente respondió al tercer intento, su latido parecía estable, pero muy débil, el reactor apenas tenía energía. Si no cambiaban la fuente, pronto moriría. No había tiempo que perder.

Miró su tablet como si esa fuera su única salvación y revisó todo a un ritmo vertiginoso comparándolos con los apuntes de Planaria que le arrebató de las manos como una loca. Si, es probable que en ese momento no fuera la persona más cuerda del planeta, o quizás fuera la más lúcida y desesperada. Pero no iba a perderlo, no allí, no de esa manera. Aunque tuviera que arrancarse el corazón del pecho para dárselo a él.

- Necesito el acelerador. Ahora mismo.

- ¡Pero no puede doctora Hadlow! Hay que hacer pruebas, comprobar si sus cálculos son correctos y si es viable.

¿Viable? ¿Viable? Era perfectamente viable, ella misma había hecho los cálculos y los había repasado una y mil veces quedándose en vela más noches de las que aquel jodido cuarentón podía imaginar. Era Astrid Hadlow y no se equivocaba. Se dirigió hacia el físico de impoluta bata y aspecto de resabiado, le agarró por el cuello de la camisa y siguió caminando hasta que le empotró contra la pared más cercana. No sabía lo que hacía, o quizás si, demasiado bien. En aquel momento en el que la vida de la persona que más amaba pendía de un hilo y ella podía salvarlo, no iba a dejar que un grupo de ratas de laboratorio con sus protocolos le quitaran cualquier oportunidad de arreglarlo.

- Escúchame. No tengo ni tiempo ni ganas para tus estúpidos protocolos. Vas a llevarme ahora mismo al acelerador de partículas, porque si ese hombre muere, juro que os arrepentiréis. Aunque tenga que enviaros con él. Haz algo por una vez en tu vida.

No era una mujer de amenazas, no le gustaba recibirlas ni le gustaba emitirlas, pero podía decirse que aquello no era una amenaza, sino una advertencia. En aquellos momentos estaba por encima del bien y del mal, por encima de cualquier restricción que le impidera hacer todo lo posible para poner de nuevo en marcha el reactor de su pecho. Pondría a prueba su teoría y sintetizaría aquel elemento. Después ya se disculparía con todos. Ahora no era el momento de los favores, era el momento de actuar. El hombre pareció comprender la gravedad de su situación y la angustia de Astrid y sin demora la llevó hasta la sala de control del acelerador que un día le dio una gran alegría, tan sólo esperaba que hoy le diera otra más.
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MensajeTema: Re: Buenos dí... ¡EH! (Astrid Hadlow, Planaria Glámez) [Marvel, Pre-Omega, 11/5/2017]   22nd Mayo 2014, 19:14

Todo pasó muy deprisa. De repente, sin venir a cuento un tarao me dio la vuelta y me golpeó con fuerza en la cara. Antes de que pudiera hacer nada se tambaleó y cayó de espaldas. Astrid se echó encima de él y comenzó a pedir ayuda a todo el resto de personas que había allí. El hombre este que había entrado acababa de sufrir un infarto o algo por el estilo. Todo el mundo se quedó un poco descolocado ante ello. Un hombre podía morir y nadie hacía nada, qué típico. No era la primera vez que me veía en una situación así. La gente por norma general suele entrar en pánico o prefiere no mojarse las manos cuando un tema de vida está de por medio. Yo sin embargo no podía quedarme de brazos cruzados. Me había pegado, era cierto, pero yo no dejaba de ser un héroe.

Me toqué la nariz. No sangraba. En cualquier caso mi sistema de curación acelerado habría sanado cualquier rotura o herida. La chica rubia se fue de repente con Colin a una sala cercana. Allí, tendido en el suelo, el hombre respiraba pesadamente. Vi que algo brillaba bajo su sudadera y se la abrí. Ante mí apareció una especie de batería o motor que parpadeaba ligeramente. ¿Qué demonios era eso? ¿Sería eléctrico? Cerré los ojos y me concentré. Aquel artilugio se iluminó en mi mente con una fuerte luz azul, deslumbrante. Sin duda era eléctrico.

Tenía que tomar una decisión: esperar a que ella volviese con los artilugios para curarle, o curarle yo allí mismo. Una buena descarga en el pecho valdría. El problema era que si lo hacía, todos los presentes lo verían, y sabrían quién era. Me mordí el labio. La vida de aquel personaje dependía de mí. "¡A la mierda!". De mi pecho salieron unos pocos rayos azules que se dirigieron a mis manos. Los presentes se volvieron y me señalaron con miedo y atónitos. Miré de nuevo ese extraño aparato que llevaba puesto. Me lo jugué todo a una carta y lo toqué con la mano cargada. En un abrir y cerrar de ojos, la pequeña batería se iluminó con la fuerza de un gran foco. Me tapé los ojos con el antebrazo izquierdo para evitar quedar deslumbrado por completo. La sala se iluminó entera, y al cabo de un par de segundos, la pequeña batería volvió a quedar con la pequeña luz original. El hombre se levantó de golpe y miraba hacia todos lados jadeante. Sano y salvo. Excepto...

¡Plaf!

Le asesté yo mi propio puñetazo en la mandíbula. Era un héroe, pero no un imbécil.

- Yo también me alegro de conocerte. Por cierto, mi nombre es Planaria... Bienvenido a mi ciudad, turista.

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MensajeTema: Re: Buenos dí... ¡EH! (Astrid Hadlow, Planaria Glámez) [Marvel, Pre-Omega, 11/5/2017]   22nd Mayo 2014, 21:56



Todo pasó muy rápido. Notaba como me desplomaba, como todo se volvía lento y pasaba a cámara lenta. Fui deslizándome lentamente por la pared hasta tocar el suelo y derrumbarme por completo, golpeando mi cabeza contra el pavimento.

El pecho me ardía, los sistemas fallaban, mis ojos se iban cerrando y todo se oscurecía a mi alrededor. Escuche bullicio de fondo, cosas que no podía distinguir y un leve movimiento que me incorporaba bocarriba.

Toda mi vida empezó a pasar por delante de mis ojos, como una especie de película macabra que anunciaba mi muerte. Quería luchar, pero no podía. ¿Para qué? ¿Qué más daba ya? ¿Por qué o por quién debía hacerlo? Sentía un vacío metafórico en mí pecho. Sentía que mi hora había llegado y que no me importaba, ni a mí ni a nadie.

Relajé los músculos, que hasta ahora tenía contraídos y solté la respiración, dejando de oponer resistencia al inminente final; notando las descargas en mi pecho e ignorándolas. Todo se volvía más y más negro, sentía como apenas tenía fuerzas y que ya casi no podía respirar. Mi corazón no latía y yo estaba conforme con eso. Un patético final para una patética persona como yo.

Pero escuché algo, una voz a lo lejos, una voz quebrada y suplicante.

- Vamos.... vamos... no te mueras no ahora... No me hagas esto, se que todavía tienes que echarme la bronca.

Era Astrid, suplicando que no me muriera. Sentí un empujón en mi alma; no podía hacerle eso, si antes bien no quería luchar por falta de razones, esta era una razón en todo regla: Ella. La mujer que me traía loco, la misma que me había tenido rogándole por las esquinas, por la que había cruzado un océano sin pensármelo. Por la que volvería a hacerlo. La mujer a la que amaba desde lo más profundo de mi alma.

Tenía que luchar por ella, tenía que recomponerme, levantarme; sus palabras me habían dado fuerza. Antes me ofrecía a la muerte en bandeja de plata, ahora luchaba contra ella, todo por ella. A la tercera descarga del desfibrilador, mi cuerpo se estabilizó, pero no sería así por mucho tiempo. Tenía que aguantar todo lo que pudiese, hasta que simplemente mi cuerpo cediera.

Volvía a sentir esa sensación de oscuridad que me albergaba y de la que ahora intentaba huir. No quería morirme, no era mi hora, no podía dejarla sola, tenía que estar con ella.

En la oscuridad vi rayos, luces azules; las cuales atribuí a alucinaciones, quizás la famosa luz al final del túnel. Pero nada más lejos, esa luz sería mi salvación, cuando un haz de esa azul y brillante luz eliminó por completo toda oscuridad, devolviéndome a la vida. Pero joder, si que dolía la salvación.

Me incorporé de un espasmo con una fuerte inhalación de aire. Mi respiración era entrecortada, no sabía a donde mirar ni a quien agradecer. Vi al joven al que minutos antes le había propinado un buen golpe, supuse que era a él al que tenía que agradecer. Qué ironía.

Pero ya se tomó él las gracias por su cuenta dándome un fuerte golpe, haciéndome girar por completo la cara. Totalmente merecido, he de admitir.

Giré lentamente mi cara hasta volver a encararnos. Planaria, extraño nombre. Escupí un poco de sangre a un lado y le estreché la mano.

- Tony Stark, un placer, supongo.

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MensajeTema: Re: Buenos dí... ¡EH! (Astrid Hadlow, Planaria Glámez) [Marvel, Pre-Omega, 11/5/2017]   22nd Mayo 2014, 22:38

Estaba tan nerviosa y asustada que se había dejado la tablet con todos los datos en el laboratorio, los conocía de memoria, pero no quería meter la pata equivocándose con un sólo número. Así que salió a la carrera mientras Colin comenzaba a programar el acelerador, abrió la puerta como un elefante en una cacharrería y se quedó colapsada, conmocionada junto a la puerta mientras veía a Tony saludar al alumno de su ex-profesor. Tenía tantas cosas que decirle, pero lo más importante en ese momento es que estaba vivo, al menos por el momento, y eso era todo lo que le importaba a ella, que echó a correr en su dirección para estrecharle entre sus brazos como si no hubiera un mañana. Había estado a punto de no haber un mañana. No hizo nada más, no dijo nada más durante un rato que llorar desconsoladamente, como una niña pequeña que se ha llevado el mayor susto de su vida; no podía hacer otra cosa, había estado a punto de perder al que se había dado cuenta que era el hombre más importante de su vida.

- No vuelvas a darme un susto así, por favor, te lo suplico. Haré lo que me pidas, cuidaré siempre de tí, lo juro, pero no vuelvas a hacerme pasar por esto. Creí que te había perdido para siempre...

Poco a poco se iba tranquilizando, hablando entre sollozos mientras no dejaba de apretarle con fuerza, había estado tan tan cerca de perder lo que tanto quería y tanto se había negado, que ya no podía más, no podía seguir así. A la mierda la ética, a la mierda la moral, a la mierda todo. Le besó con desesperación, quizás luego la rechazara, quizás luego le tocara lamentarse por aquello, pero en aquel momento no podía pensar en otra cosa que en que estaba vivo y le tenía entre sus brazos.
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MensajeTema: Re: Buenos dí... ¡EH! (Astrid Hadlow, Planaria Glámez) [Marvel, Pre-Omega, 11/5/2017]   23rd Mayo 2014, 00:48

Un momento, ¿había dicho Tony Stark? ¿El loco ese que salía en la tele borracho como una cuba y rompiendo su casa cada dos por tres? Lo reconocí. Al principio, con la cara tapada y demás no fui capaz de verle bien, y no me dí cuenta de lo que había activado era su reactor ARK en miniatura gracias al cual se mantenía con vida. ¿Qué demonios estaba haciendo allí? Hasta donde yo sabía tenía una enorme torre más fea que un pié en Nueva York, y salía con su secretaria, la tal Pepper Pots... Ahora parecía estar totalmente enamorado de la muchacha esta, la tal Astrid. Bueno, ya había oído también que era bastante mujeriego, así que no me sorprendió tanto como debería haber hecho.

Y yo acababa de salvar la vida al gran Tony Stark. Mira tú por donde, qué casualidades tiene la vida. Sonreí para mí mismo, y me di cuenta de que la gente que había a mi alrededor estaban más atentos al famoso genio americano que al uso de mis poderes. Aquello era perfecto. Nadie había reparado en que yo era el conocido "Guardián de Ginebra". Suspiré aliviado. Tal vez me hubiese dado un buen derechazo, pero gracias a su fama mi anonimato seguía intacto. Y bueno, yo no me había quedado corto con el mío.

- He de reconocer que los americanos tenéis una manera muy peculiar de saludaros. ¿Dar un puñetazo en la cara? Creía que estabais más avanzados y por eso os considerabais el país más poderoso del mundo... ¡Bueno, bueno, ya vale de besos! ¡Al final me vais a hacer creer que estoy en una película o algo!- Puse los ojos en blanco al ver que ellos continuaban con su beso y recogí un poco los papeles y documentos que se habían caído por el suelo con el incidente. La verdad, con Tony Stark ahí encontrar un nuevo metal podría ser más sencillo. O eso pensé, hasta que caí en la cuenta de que Astrid había venido al CERN en busca del nuevo elemento. Tal vez no había sido capaz de sintetizarlo él mismo. Bueno, desde luego tres cabezas eran mejor que una sola, aunque las de estos dos estuviesen más en las nubes que en la tierra.

- Bueno, querido Tony. Como le comentaba a tu amiga Astrid antes de que nos estropeases la fiesta, al igual que ella estoy en busca de un nuevo elemento. Un metal, para ser más precisos. Gracias a la información de la que dispongo, mi compañero y yo hemos conseguido ciertos detalles que nos podrían ser de gran ayuda. Como ya he dicho, el elemento en cuestión es un metal. Su conductividad supera a la del cobre, y su resistencia es dos veces mayor que la del titanio. Una pasada de metal, vamos. Lo más probable es que si su fabricación no es muy costosa podríamos decir que los futuros cables eléctricos ya no tendrán ese pequeño relleno cobrizo que tienen. El caso es que nosotros en nuestro laboratorio no tenemos los medios suficientes como para sintetizarlo, y por eso estoy aquí. Curiosamente Astrid me ha contado que ella también anda en busca del elemento, y pensamos que puede ser el mismo. De manera que, ¿qué os parece si nos ponemos manos a la obra?- No quería parecer pesado ni agobiante, pero ya parecía que habían hecho las paces y por tanto no había necesidad de alargar la espera. Les sonreí con cordialidad y esperé su respuesta.- ¡Ah, por cierto Tony! Si vas a pegar a alguien al menos asegúrate de que este no te la puede devolver.- y le guiñé un ojo.

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Última edición por Planaria Glámez el 30th Mayo 2014, 10:30, editado 1 vez
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MensajeTema: Re: Buenos dí... ¡EH! (Astrid Hadlow, Planaria Glámez) [Marvel, Pre-Omega, 11/5/2017]   23rd Mayo 2014, 18:10

Hablaba con Planaria, recuperandome poco a poco de la situacion de hace un momento. Todo parecía ir bien y el dolor del pecho se iba atenuando. Pero me volvió a doler un poco cuando sentí a Astrid lanzarse a mis brazos, pero ese dolor no me importaba, era placentero. Se abrazó a mi con fuerza y empezó a llorar descosolada.

La abracé fuertemente sin querer soltarla. No quería soltarla nuca más. Cerré los ojos con fuerza, sintiendo el abrazo e intentando consolar a la rubia con pequeñas palabras de aliento, indicándole que todo había pasado. Cuando paso un rato, dijo entre sollozos una frase que me hizo llenarme de alegría y sonreir levemente.

- Solo quiero que te quedes conmigo y que no vuelvas a irte. Nunca más, por favor. No me dejes nunca más. Te quiero Astrid, más que a nada.

La aprete un poco más al acabar la frase, nunca había sentido tal cosa por nadie. Y no quería sentirlo con nadie más. Recibí su beso un poco sorprendido, pero no tarde en corresponder. Todo mi cabreo se había disipado, me daba igual todo, me daba igual lo que hubiera hecho, estaba ahí, estaba conmigo, estábamos juntos. Joder, me había salvado con sus palabras.

Prosegui con el beso un rato, hasta que Planaria nos interrumpió. Reí ante su comemtario, separandome un poco de Astrid, pero no mucho.

- Es un saludo nuevo, estoy intentando perpretralo, pero creo no va a triunfar. Pues por mi perfecto, manos a la obra entonces.

Me incorporé como si nada hubiera pasado, me quite lo poco quedaba de mi camisa y me coloque la sudadera. Me guire otra vez hacia ellos dos con las manos metidas en los bolsillos, esperando que reaccionaran.

- Seguiré tu consejo Planaria, creo que me ira bien.

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MensajeTema: Re: Buenos dí... ¡EH! (Astrid Hadlow, Planaria Glámez) [Marvel, Pre-Omega, 11/5/2017]   24th Mayo 2014, 00:32

Cuando finalmente pudo calmarse, asintió a las palabras de Tony, en aquel momento diría que sí a todo lo que le pidiera, y la verdad es que tampoco le estaba pidiendo algo que no quisiera cumplir. Había estado asustada, pero ya no. Seguía preocupada por él, casi se le muere entre los brazos, pero estaba a salvo, al menos de momento y eso era un gran alivio para ella; hasta que se levantó para ponerse a trabajar.

- No, no no. Tu no vas a hacer nada, recomendación de tu médico y exigencias mías. Si quieres puedes acompañarnos a la sala del acelerador, pero lo único que vas a hacer es estar sentadito y mirar.

No pensaba arriesgarse a que le pasara nada más, no iba a dejarle que corriera más riesgos innecesarios, no mientras ella estuviera ahí para vigilarlo; porque le conocía y sabía que en cuanto se despistara su culo inquieto iba a levantarse de la silla y no parar quieto hasta que le diera otro infarto y ya llevaba demasiados para su gusto. Uno ya era muchos más de los que a ella le gustaría.

Cogió su tablet, recobrando la compostura que momentos antes había perdido y ante la atónita mirada del resto del personal del laboratorio que debían pensar que padecía un trastorno de doble personalidad, salió de allí esperando a que la siguieran, no sabía si Planaria sabía donde estaba la sala de control del acelerador.
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MensajeTema: Re: Buenos dí... ¡EH! (Astrid Hadlow, Planaria Glámez) [Marvel, Pre-Omega, 11/5/2017]   24th Mayo 2014, 10:56


- No deberías ser tan dura con él Astrid. Como ya te ha dicho solo ha venido a recuperar vuestro amor... Mírale qué carita tiene, ¿acaso no te da penita? Además, si le vuelve a dar otro infarto yo puedo recuperarle de nuevo. De hecho, estaría encantado de darle una nueva sacudida.- No me caía mal, pero me gustaba demasiado tomar el pelo a la gente como para no intentar "asustar" un poco al gran Tony Stark. Reí y seguí a Astrid. Yo había trabajado allí en el CERN varias veces, pero nunca había ido a la sala de control del acelerador. La mayoría de las veces había ido en busca de información o ayuda, en los laboratorios o algún que otro despacho.

- Por cierto, ¿es la primera vez que venís a mi ciudad? Tenemos un chocolate y un queso estupendos. Os recomiendo además el restaurante "Le entrecotte". Es una maravilla y se come de miedo. Aunque siempre podéis ser más tradicionales y tirar de una Fondue de queso o de chocolate.- La verdad, me encantaba mi ciudad. Dejando al margen la cantidad de criminalidad que existía y que el gobierno se encargaba de ocultar de la manera más meticulosa posible era una ciudad que merecía la pena visitar. En invierno era algo fría, pero los veranos eran agradables. De vez en cuando volvía a visitar mi orfanato en busca de algún niño prodigio o simplemente para ayudar un poco. Sophie se había ido hacía ya varios años a EEUU. Manteníamos el contacto por mails aunque hacía tiempo que no la veía. Debería darme una vuelta por allí para hacerle una visita. Después de todo, ella me había cuidado como nadie antes de conocer a los "Abyss Knights".

Avanzábamos por los pasillos del CERN charlando acerca de todo y nada. Tres científicos en el centro más grande del mundo era tan excitante como ver un partido de fútbol. Yo era el menos inteligente de los tres. El coco de Tony y de Astrid estaban a años luz del mío. Sin embargo, no sé muy bien por qué, me sentía bastante más espabilado que ellos, al menos que la chica. De Tony había escuchado cosas por la tele o la radio, aunque aquí en Europa todo el tema de los héroes americanos y demás historias no estaba tan arraigado como en el nuevo continente. En parte por eso me sentía especial en cierto modo formando parte de los Abyss. Al fin y al cabo, éramos los únicos que defendíamos a capa y espada Europa, la cual solía quedar olvidada. Estos estado unidenses, tanto defender los derechos y la libertad, pero sólo de su país, así yo también. Reí para mí mismo.

Tras un rato de cháchara llegamos a una enorme puerta gris redonda. A la derecha había el típico panel donde debías poner un código y hacerte un escaner de retina para pasar. La seguridad allí era enorme, y mucha gente fue escéptica ante la puesta en marcha del generador. Hubo una corriente de gente que decía que existía una posibilidad de crear un agujero negro con el generador. "Ay señor, qué daño hace la ignorancia". Ni siquiera era un agujero negro lo que podía haber sucedido, y su posibilidad era tan remota que debías vivir con más miedo por la posibilidad de ser aplastado por un meteorito que la creación de un agujero negro. Pero mucha gente le tenía cierto miedo o respeto a la ciencia. En fin, ellos se lo perdían.

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MensajeTema: Re: Buenos dí... ¡EH! (Astrid Hadlow, Planaria Glámez) [Marvel, Pre-Omega, 11/5/2017]   26th Mayo 2014, 21:52

Hice una mueca de desacuerdo y saque mis manos del bolsillo de la sudadera, dispuesto llevarlos al cielo para replicar. Pero la mirada que me echó Astrid hizo que un escalofrío recorriera mi espalda. Esta mujer me iba a volver loco, hace un momento estaba llorando entre mis brazos y ahora se ponía a dar ordenes. Opté por bajar los brazos y volver a meterlos en el bolsillo, dejando mi mueca de desagrado en mi cara y siguiéndolos por los pasillos.

- Ja-ja, muy gracioso, muuuy gracioso.

Respondí sarcástico al comentario de Planaria. Seguimos andando en busca de la sala del acelerador mientras el joven hablaba de su ciudad y
nos recomendaba sitios a los que ir. Charlábamos de cualquier cosa, pero yo no daba mucho tema de conversación. Me encontraba cansado y exhausto y solo tenía ganas de dormir.

Iba rezagado, pensando en mis cosas y reflexionando sobre lo que había pasado. entonces, una duda surgió en mi mente, pensé en varias soluciones pero ninguna me pareció lo suficientemente lógica o coherente. Cuando llegamos a la gran puerta tras la que se encontraba el acelerador, formulé la pregunta que rondaba por mi mente, sin ningún decoro ni miedo a ser atrevido.

- Planaria, ¿cómo se supone que me has reanimado? Estoy seguro que no ha sido un desfibrilador, por desgracia he recibido muchas descargas de esos aparatitos en mi vida y estoy seguro que no ha sido eso. ¿Ha sido alguna máquina del CERN? ¿Un aparatejo que queréis guardaros para vosotros solos?

No lo preguntaba por incomodar, realmente me inundaba la curiosidad, cosa que en mi no se atenuaba con el sueño.

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MensajeTema: Re: Buenos dí... ¡EH! (Astrid Hadlow, Planaria Glámez) [Marvel, Pre-Omega, 11/5/2017]   27th Mayo 2014, 21:14

Planaria parecía empeñado en que Tony participara, pero ella no lo iba a permitir, a fin de cuentas, tampoco lo necesitaban, tenía todos sus cálculos y diseños en su tablet, todo el trabajo que ambos habían realizado durante semanas, durante meses, y ahora, que llegaban al final, él podía tomarse el lujo de descansar tras tantas horas de trabajo, tantas veces que le había llevado la comida al despacho, tantas veces que la había despertado en su despacho para mandarla a casa en un taxi. Ahora que lo recordaba, siempre había estado ahí, cuidando de ella, velando por ella, nunca había estado sola, siempre, desde que había atravesado las puertas de su despacho, había estado él ocupándose de las cosas en las que ella era un desastre.

- Lo siento Planaria, en ese aspecto soy tajante, no sólo porque me importe, sino porque soy su médico y conozco mejor que nadie su estado.

No era un tema en el que ella tuviera intenciones de ceder por muy pesado que se pusiera Planaria, ella era igual de válida que Stark y conocía tan bien o mejor que él los datos que la habían llevado a la conclusión de que era posible la fabricación del nuevo elemento. Stark era ingeniero, el mejor que conocía, eso era innegable, pero no era físico y sólo nunca podría haber descubierto el método para la creación de un elemento estable en la naturaleza. Mientras tanto escuchaba atentamente como el suizo les hablaba de su ciudad, recomendándoles sitios para comer y para visitar. Tomaría buena nota de ellos, ya que estaban, aprovecharía para visitarla y conocerla, lo poco que había visto le había gustado mucho y seguro que podría conocer sitios increíbles si se tomaba un poco de tiempo.

- Lo tendré en cuenta. "Le Entrecotte". En cuanto me quite de encima este terrible jet lag prometo ir a probar esa estupenda comida de la que hablas.

Cuando llegamos a la sala del acelerador, Colin parecía sorprendido de ver caminando a Tony, no le culpaba, yo también estaba sorprendida y me miraba con algo de miedo mientras me pedía los datos para ajustar el acelerador según mis cálculos cuando Tony planteó una interesante cuestión que hasta el momento no me había planteado, demasiadas emociones como para pensar en otra cosa...
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MensajeTema: Re: Buenos dí... ¡EH! (Astrid Hadlow, Planaria Glámez) [Marvel, Pre-Omega, 11/5/2017]   27th Mayo 2014, 21:52

- Planaria, ¿cómo se supone que me has reanimado? Estoy seguro que no ha sido un desfibrilador, por desgracia he recibido muchas descargas de esos aparatitos en mi vida y estoy seguro que no ha sido eso. ¿Ha sido alguna máquina del CERN? ¿Un aparatejo que queréis guardaros para vosotros solos?

En ese momento, deseé no haberlo salvado. Bueno, en realidad no. Toda vida que salvaba era un acto noble. De lo que sí me arrepentí fue de no hablarle golpeado con más fuerza para dejarlo amnésico y que no me hubiese preguntado eso. ¡Maldita sea, iba a descubrir quién era! Mi cerebro empezó a girar y volar como un fórmula uno. ¿Qué demonios podía decirle que colase? ¡Era Tony Stark, no un panoli del tres al cuarto! Este tío era más listo que el hambre. Debía pensar algo realmente bueno como para que se lo creyesa y captase lo mínimo posible su atención. Pero, ¿qué podía hacer? Otras veces llevaba siempre encima un par de placas para dar el pego por si alguna vez alguien me preguntaba. Eran falsas, pero imposible de ver el engaño. Además, si me pedían que las volviese a usar, nada más sencillo que electrocutarlas yo mismo. Pero no me las había llevado al CERN. Me maldije por mi mala suerte.

¿Qué podía contar? ¿Debía hablarles acerca de mis poderes? No, eso era un suicidio, al menos estando en mi propia ciudad. Casi todo el mundo sabía quién era el "Guardián de Ginebra". Era un símbolo de la propia ciudad. Algunos me ponían a la altura del chocolate y el queso, lo cual me parecía un insulto. El queso suizo era incomparable a nada, ni siquiera a mí. Descarté por completo decirle que había tocado su aparato y que había conseguido que lo electrocutase la propia batería. No tenía ni idea de cómo funcionaba ese artilugio, y si lo que decía no tenía sentido alguno sospecharía todavía más del modo en que lo había hecho.

Entonces se me ocurrió algo tan absurdo que hasta podía funcionar. Decirle que tenía poderes eléctricos y que gracias a ellos le había resucitado, pero usando un tono burlón e irónico. Nadie en su sano juicio se creería eso, pensaría que estaba bromeando. Luego preguntaría que qué fue realmente lo que hice, y podía argumentarme con que había usado unas placas del propio CERN. Después de todo, él y Astrid habían estado más ocupados besándose que a lo que ocurría a su alrededor después de que recobrase la consciencia, y mi puño también flotaba ahí como distracción. Era la mejor baza que tenía desde luego. Me la tenía que jugar. Sólo esperaba que ellos nunca hubiesen oído hablar acerca del famoso "Guardián de Ginebra". Si lo habían hecho, estaba perdido.

- ¡Oh, muy sencillo querido Tony! Simplemente usé mis poderes mentales sobre la electricidad y te resucité descargándome como si fuese una batería de coche.- y le sonreí. El farol estaba ahí, ahora comprobaría si se lo tragaban o no.

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MensajeTema: Re: Buenos dí... ¡EH! (Astrid Hadlow, Planaria Glámez) [Marvel, Pre-Omega, 11/5/2017]   28th Mayo 2014, 00:15

Me abrí paso entre ambos y me apoyé contra el marco de la gran puerta. Con las manos metidas en el bolsillo y una mueca exigente de una respuesta que se demoraba bastante en llegar. ¿Qué le pasaba? ¿Por qué tardaba tanto? ¿Acaso tenía algo que ocultar?

-¡Oh, muy sencillo querido Tony! Simplemente usé mis poderes mentales sobre la electricidad y te resucité descargándome como si fuese una batería de coche.

Lo miré con una ceja enarcada. Para nada me había esperado aquella respuesta. Esperé unos segundos, meditando en silencio frente aquellos dos jóvenes. Mi incorporé un poco y la puerta se abrió tras de mi. Le hice una seña a Astrid para que pasara mientras rompía en una carcajada.

- Muy bueno, ¿has visto que gracioso nos ha salido, Astrid? Creo que tu y yo nos vamos a llevar bien.

Dije quitándole importancia al asunto, queriendo dejarlo pasar. Cuando la rubia se adentro un poco en la habitación mientras hablaba con otro científico, paré a Planaria con mi mano, poniéndola firme en su hombro y dirigiéndome a el desde su espalda, en un tono de voz que solo él pudo percibir.

- Te entiendo, no todos estamos hechos para la vida pública. La gente suele preferir el anonimato; tranquilo, soy una tumba.

Lo que me había salvado la vida no había sido un desfibrilador, seguro. Y la descripción que el había dado de sus "poderes" era lo que mejor me cuadraba. Se había arriesgado; era una buena táctica esa de ridiculizar la verdad para que parezca una mentira cualquiera; pero conmigo esas cosas no funcionaban. Además, cosas y gente mucho peor había visto ya; el no era el primero que conocía con algún poder extraño. Y, por suerte o por desgracia, no sería el último, eso seguro.

Y sin más miramientos, me adentré en aquella magnífica sala mientras le decía en un tono alto a Astrid que habría que ir a probar ese restaurante. Observé la enorme sala con una silla sentenciadora al fondo que llevaba mi nombre. Enarqué una ceja y sin más, me escabullí para ojear un poco la sala. Ni loco me iba a quedar sentado en un sitio como ese.

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MensajeTema: Re: Buenos dí... ¡EH! (Astrid Hadlow, Planaria Glámez) [Marvel, Pre-Omega, 11/5/2017]   29th Mayo 2014, 22:05

Miró a Planaria y a Tony durante el silencio que se instauró entre ellos, hasta que finalmente éste estalló en carcajadas. Decidió fiarse de su juicio, ella se habría creído el tema de los poderes, vivía en Nueva York, cosas más raras había visto en los periódicos o de frente, que alguien controlara la electricidad tampoco iba a sorprenderla tanto, pero parecía que se había marcado un farol a juzgar por su tono y la respuesta de Stark, él era más avispado que ella para detectar cuando le estaban tomando el pelo, y estaba claro que ahora lo habían intentado.

Sonrió y entró en la sala para darle sus datos a Colin, mientras Tony husmeaba por ahí, sabía que no iba a estarse quieto, pero esperaba que al menos no se cansara demasiado. En cualquier caso, no iban a quedarse ahí eternamente, lo único que podían hacer es introducir los datos y en cuanto el acelerador empezara a funcionar retirarse a descansar. No tenía sentido quedarse toda la noche esperando allí mirando las pantallas...

- Vale, cuando tu quieras iremos. Pero primero tienes que descansar, no hagas que me preocupe más de lo que ya estoy, por favor.

Le dedicó su mejor mirada de absoluta preocupación, esa mirada de cachorrito preocupado que le dedicaba a su padre y su hermano cada vez que se ausentaban de casa en alguna misión. No podía evitarlo, le preocupaban los suyos, y Tony sin quererlo, se había convertido en uno más para ella, tan importante como su hermano, su padre o su madre.
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MensajeTema: Re: Buenos dí... ¡EH! (Astrid Hadlow, Planaria Glámez) [Marvel, Pre-Omega, 11/5/2017]   30th Mayo 2014, 10:00

El engaño no surtió efecto con Tony. En el fondo lo imaginaba, sin embargo sus palabras me descoloraron. "No todos estamos hechos para la vida pública". ¿Acaso él tenía una vida secreta o era también un héroe? Nah, qué tontería. Supuse que se refería a su fama y poder mundialmente conocidos, pero agradecí de corazón que entendiese mi situación. Era americano. Ya sabía que allí había más héroes como yo, de manera que lo más probable es que ya hubiese tratado con algún otro antes que conmigo.

Entramos en una enorme sala y le dimos los datos a Colin. Ahora sólo quedaba meterlos en el súper ordenador y programarlo para la sintonización. Astrid dirigió a Tony una mirada de preocupación. Conocía esa mirada. Era la misma que me había puesto algunas veces Tanith cuando le decía que iba a salir yo sólo por las noches. Me di cuenta de su preocupación así que decidí ser lo más breve posible y dejar que la pareja se reconciliase y tuviese sus momentos a solas. Miré el reloj por curiosidad. Ya eran las seis de la tarde. Con la tontería el día se había pasado volando.

- Bueno querida Astrid, ya sólo queda programar eso y creo que podríamos dar por finalizada la visita por hoy al centro. Si quieres ya me encargo yo de dar los últimos retoques mientras vosotros vais a recuperaros un poco de toda esta aventurilla. Además, acabáis de llegar y estaréis destrozados. Como ya os he dicho, hay muchos restaurantes chulos por la ciudad por si lo que buscáis es algo de intimidad y romanticismo.- subí y bajé las cejas a toda velocidad con esto último. Aunque al principio me habían caído un poco gordos, ahora me parecían buena gente. Tony estaba preocupado por su amada y por eso me golpeó. Fue instintivo. No le culpaba. Parecía bastante enamorado. No sabía lo suficiente de él como para saber cuantas veces se había enamorado o no, pero por lo menos por sus caras y gestos lo parecía de verdad de esta chica. Así que decidí apartarme y ya mañana sería otro día con todo arreglado y gestionado.- Así que en vuestras manos lo dejo. ¿Qué os parece si quedamos mañana a las diez para ver cómo ha quedado todo? O si preferís un poco más tarde, lo que vosotros digáis.

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MensajeTema: Re: Buenos dí... ¡EH! (Astrid Hadlow, Planaria Glámez) [Marvel, Pre-Omega, 11/5/2017]   6th Junio 2014, 00:34

Vi esos ojitos que me puso la rubia, de extrema preocupación. Me hicieron sentirme mal por ella, acababa de sufrir un infarto y ella lo había vivido desde fuera, así que decidí dejar de dar vueltas y sentarme en la silla, quietecito.

Pero cuando oí a Planaria decir esa frase tan mágica me levanté casi de un salto.

- Si, ya es tarde y no sé tú, pero yo estoy medio muerto Astrid.-Dije guiñando un ojo mientras soltaba una risita.- A las diez está bien Planaria, mañana nos vemos.

Y sin más, arrastré a Astrid a la salida. Caminábamos por los pasillos del centro en busca de la salida. Querría haber llevado a Astrid a algún restaurante o simplemente a dar un paseo por Suiza para hablar de lo que acababa de pasar, disfrutar un poco de la ciudad. Pero mi cuerpo no podía más, iba arrastrando los pies y se me cerraban los ojos.

- Oye Astrid, ¿te parece si volvemos al hotel? No puedo conmigo mismo. Mañana hacemos lo que tú quieras, ¿te parece?

Afirmativa por parte de la rubia. Saqué el móvil para ir llamando a un taxi cuando caí en la cuenta.

- Estooo… No tengo hotel. Ni equipaje, ni ropa; la única camisa que llevaba ha quedado hecha trizas. Te importa si, bueno, voy a tu hotel contigo.

Me había venido con lo puesto y sin planear nada. Salimos a la puerta donde un taxi ya estaba esperando. Montamos en la parte de atrás, me recosté en el asiento y me quedé mirándola, esperando una respuesta.

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MensajeTema: Re: Buenos dí... ¡EH! (Astrid Hadlow, Planaria Glámez) [Marvel, Pre-Omega, 11/5/2017]   9th Junio 2014, 16:48

En cuanto Planaria propuso descansar hasta el día siguiente Stark se levantó como un resorte de la silla en la que finalmente se había sentado, seguramente aquello tendría una doble connotación, pero ella no lo notaba, los dobles sentidos no eran algo que se le diera demasiado bien, era inocentona hasta límites insospechados y por mucho que lo intentara siempre lo sería. Tampoco es que viviera mal así, era feliz en su dulce ingenuidad que la salvaba de comentarios malintencionados. No hay mayor desprecio que no hacer aprecio e involuntariamente, en ese aspecto, Astrid era la reina.

- Claro, vamos al hotel, yo también estoy cansada.

Le apetecía dar una vuelta por Ginebra, ver la ciudad, pero el jet lag y el cansancio post-estress estaban haciendo graves estragos sobre ella y su cerebro que se encontraban ralentizados al mínimo, era como si todo sucediera a saltos o visto desde una perspectiva externa o a cámara muy rápida. Necesitaba dormir, iba a caer rendida en la cama y seguramente no despertar hasta mediodía, tendría que asegurarse de poner el despertador o le daría plantón a Planaria.

Estaban en el taxi cuando Tony le dijo que había venido con lo puesto y que no había reservado hotel en ningún lado. Le propuso quedarse con ella. No le parecía muy apropiado, pero cuando le miró tenía esa carita derrotada y cansada, había cruzado medio mundo para ir a buscarla y casi había muerto, parecía estar suplicando por quedarse con ella, o quizás no y sólo era su subconsciente que también quería quedarse con él. En cualquier caso no pudo negarse.

- No, no me importa, vayamos al hotel. Al hotel Rotary por favor, y de camino pare por una tienda de ropa masculina, por favor.

El taxista haciendo caso de las instrucciones que Astrid le había dado en francés paró en una pequeña tienda de ropa de hombre, donde Astrid bajó dejando a Tony dentro del vehículo para comprar una camiseta y ropa interior para que pudiera ducharse y cambiarse, seguro que lo agradecería y no iba a dejarle con lo puesto, y estaba demasiado cansado para hacerse cargo él. Ella también, pero siempre su instinto era cuidar de los que necesitaban su ayuda, y este era uno de esos momentos. Cuando llegaron al hotel, subieron directamente en el ascensor hasta la habitación de la rubia, donde sacó el contenido de la bolsa.

- Si quieres puedes darte una ducha, yo pediré algo de cena para que la suban. ¿Te parece bien?

No tenía muy claro como comportarse, hasta el momento todo había sido fácil, pero ahora... A solas en su habitación en la que iban a dormir los dos, la situación se volvía un poco incómoda y rara, o quizás sólo era ella que estaba demasiado nerviosa.
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MensajeTema: Re: Buenos dí... ¡EH! (Astrid Hadlow, Planaria Glámez) [Marvel, Pre-Omega, 11/5/2017]   21st Junio 2014, 01:47

Solo respondí con un ligero gracias para después cerrar un poco los ojos. En el trayecto en taxi fui dando cabezadas, levantándome repentinamente cuando me daba cuenta de ello. Hicimos una pequeña parada, no supe donde, no me di cuenta.

Llegamos a la habitación y arrasre los pies hasta llegar a la puerta del baño, mientras Astrid me invitaba a hacer la que ya tenía pensado. Cogi una muda de las que Astrid acababa de comprar y me metí en el baño. Abrí el grifo y dejé que corriera el agua mientras me desprendía de toda la ropa y me echaba agua fria en la cara frente al espejo.

Me metí en la ducha y otra vez deje que el agua fría me golpera, ordenando mis ideas. No podía dormirme, tenia una charla pendiente con la rubia, una charla que tenía ganas de tener y de zanjar de una vez por todas.

Salí,  me seque y me coloqué el boxer, pero me di cuenta de que no tenía nada más que ponerme, así que volví a colocarme la sudadera negra y salí un poco receloso del baño.  Astrid estaba atendiendo a los del servicio de habitaciones, así que decidí adentrarme en la habitación.  

Me senté en una butaca que había cerca de la ventana para esperar a Astrid, aclarando por décimo novena  vez las ideas, para soltarlo todo de golpe, sin más.  Pero esa butaca era tan cómoda y yo estaba tan cansado que me quedé dormido a los cinco segundos. Habría que aplazar la charla para el día siguiente.

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MensajeTema: Re: Buenos dí... ¡EH! (Astrid Hadlow, Planaria Glámez) [Marvel, Pre-Omega, 11/5/2017]   26th Junio 2014, 21:56

Cuando se dio la vuelta después de haber atendido al camarero que les subió su cena se encontró con Stark profundamente dormido, pobre, debía de estar tremendamente cansado, así que con la práctica que le daba el haberlo hecho un par de veces, le arrastró hasta la cama, le quitó la sudadera y le arropó, no hacía frío en la habitación, pero no quería que cogiera un constipado. Cuando estuvo acomodado, Astrid se comió su cena en silencio y tras repasar de nuevo las notas para el día siguiente se fue a la cama.

El despertar fue algo sobresaltado, e incómodo, sobre todo incómodo, técnicamente tenían una relación, pero no habían hablado, si es que había algo que hablar al respecto y dormir con alguien de quien huiste después de haberte acostado con él... pues esto, que todo estaba un poco tenso. Pero Tony quería hablar, así que quizás si que había que hablar, y la conversación fue algo confusa, al menos al principio, hasta que llegaron a ciertas conclusiones, y no eran malas conclusiones. Si parecía que tenían algo entre ellos, lo cual estaba bien. No sería fácil, eso estaba claro, pero esperaba poner todo de su parte para que aquello fuera bien.

Después de un desayuno algo apresurado para no llegar tarde, llegaron en taxi al CERN de nuevo, aquel era un día importante, y todo tenía que salir sin ningún fallo, esperaba que no hubiera habido ningún problema en el acelerador durante la noche. Aunque si lo hubiera habido seguramente la habrían avisado... ¿No?
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MensajeTema: Re: Buenos dí... ¡EH! (Astrid Hadlow, Planaria Glámez) [Marvel, Pre-Omega, 11/5/2017]   

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Buenos dí... ¡EH! (Astrid Hadlow, Planaria Glámez) [Marvel, Pre-Omega, 11/5/2017]
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