Los Universos de DC y Marvel se han unido en uno solo. ¿Qué ha sucedido? ¿Quién está detrás de todo? Y, lo que es más importante, ¿cómo reaccionarán héroes y villanos de los distintos mundos al encontrarse cara a cara...?
 
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 El hada que se dio a la fuga en Halloween (Arturo, libre) [31/10/2018]

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Tanith Blackwood
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MensajeTema: El hada que se dio a la fuga en Halloween (Arturo, libre) [31/10/2018]   18th Septiembre 2016, 02:01

11.30 P.M. - Miércoles, 31 de octubre de 2018
Viena (Austria)



         Una semana.

       Una semana entera maldiciendo al televisor por darle a Jack la idea de celebrar Halloween. Intenté explicarle por activa y por pasiva que no contábamos con el presupuesto más bullente para celebrar nada, pero él, erre que erre. Hasta me tendía trampas por la casa en venganza por cada negativa.

       Salir a la calle lo empeoraba. Desde principios de mes, Austria entera se arreglaba para la ocasión como una adolescente en su primera cita. La sobrecarga de decoración en las tiendas, la gente disfrazada y los desfiles atraían a todos los ciudadanos hacia la calle. Fui testigo de auténticos embotellamientos en el centro y colas interminables en las Iglesias.

       Creo que para Jack todo aquello era lo más parecido a una Navidad adelantada. No paraba quieto, se me escapaba, y más de una vez lo pasé mal cuando se llevaba alguna calabaza tallada de plástico de la que se había encaprichado, y tenía que dar yo la cara para devolverla.

       Por desgracia, Jack no era el único que reclamaba atención de forma exagerada por esas fechas. Las voces, otra vez, hacían de las suyas. Cuando salía, el murmullo continuo de la gente a mi alrededor las ahogaba. Cuando la puerta de casa se cerraba a mi espalda… Ya no me quedaban aspirinas para los dolores de cabeza que me provocaban. No eran los diálogos intercalados de costumbre, sino chillidos, gritos y risas con voz de pito.

        En una ocasión me senté en el sofá, desconvoqué a Jack e intenté comunicarme con ellas. Saber a qué venía ese repentino cambio de registro. Pero el esfuerzo fue tan inútil como siempre. Encima, el mamoncete de Jack aprovechó la confusión para autoinvocarse a traición y colarme dos cubitos de hielo por la espalda en venganza. Consiguió escapar de mi furia por un pelo…

        El incidente con las voces no se me iba de la cabeza, valga la redundancia, y el transcurrir del tiempo solo lo empeoraba. La noche del día 31, sobre las nueve de la noche, cedí en otro intento de congraciarme con ellas, colocando una calabaza de plástico sobre la mesa, junto a un cuenco con lo que me quedaba de pan del día y un vaso de agua, como era costumbre en la zona.

       Jack hizo acto de presencia, me abrazó, bailoteó… y se quedó dormido. ¡Para eso me había armado tanto escándalo?

       La luz. La luz también tenía que dejarla encendida. Entre eso, el agua y el pan, ya estaba preparada para recibir a los difuntos. Insté a las voces a hacer acto de presencia, fulminé con la mirada los retazos de luces multicolores que delataban la existencia de otras entidades…

      Lo malo es que mi paciencia tiene un límite bastante reducido. Una hora duré así. De record, so pena que no hubiera nadie que pudiera ver y oír lo mismo que yo.

       Iba a darme por vencida, dejándome caer en la cama, cuando noté la familiar sensación del tirón del alma. Ya estaba formulando la regañina en mi garganta cuando, justo a mi lado, Jack emitió un sonoro ronquido, muy parecido a un rechinar de dientes. No podía ser él. Jack llevaba un buen rato invocado…

        La risa. La risa con voz de pito. La oí entonces con más claridad que nunca, justo en la ventana. Giré la cabeza, despacio, y allí estaba ella. Podía medir un palmo con suerte, tan delgada como una modelo y las alas translúcidas. Me miraba con altanería, de brazos en jarras, con un trocito de pan bajo la axila.

        Volvió a reírse, y yo no estaba para cachondeos después de la semanita que me habían dado los de su calaña. Me levanté de un salto con los brazos extendidos. El hada se pensó que pretendía agarrarla y alzó el vuelo. ¡Pues no! De una zancada, aseguré el postigo de la ventana.

 - ¿Y ahora a dónde piensas ir? ¿Eh? ¿Qué os creéis, que podéis usarme de llave de paso a vuestro antojo para venir cuando os de la gana?

        A pesar de que con el cabreo que llevaba encima mi acento nativo salía a la luz con más fuerza, creo que me entendió, porque mudó de expresión de un plumazo: del orgullo al pavor.

        Es verdad que la solución más sencilla era desconvocarla. De hecho, ella hacía grandes esfuerzos para ello. No obstante, tras las duras batallas de voluntad en las que me batía contra Jack cada día, estaba más curtida que ella en ese aspecto. Invocar se habría invocado, pero no iba a salir de allí tan fácilmente…

        Y como no, ahí estaba Jack para llevarme la contraria. No sé cuándo se había despertado. El hada se movió con rapidez, sirviéndose de un amago para esquivarme y salir por la puerta abierta de par en par donde Jack aguardaba tan estirado como un mayordomo de película.

 - …¡Yo a ti te remato, Jack! -le amenacé a voz en grito en cuanto me recuperé de la impresión.

         Me notaba cansada, pero la ira me daba fuerzas suficientes para enviar a Jack al limbo y salir corriendo tras ella, cogiendo el abrigo de paso, las gafas de sol y cerciorándome de llevar la daga oculta en el cinturón.

         Era rápida y me sacaba ventaja, pero el ansia de saber me daba alas. ¿Por qué se había autoinvocado? ¿Por qué se reía de mí en mi cabeza? ¿Por qué no me dejaban en paz? El resto de las voces había regresado, con la misma fuerza de siempre, alentándola.

         Me crucé con varias familias por el camino que habían adoptado la costumbre americana de salir con sus hijos disfrazados a pedir caramelos. Los más pequeños se quedaban mirando e incluso señalaban al hada fugitiva.

         A cada paso, los edificios se dispersaban y la vegetación hacía acto de presencia. Sin darme cuenta de cómo, cuándo y por dónde, terminé en el extrarradio, y no me quedó más remedio que pararme a tomar aliento, apoyándome contra un muro de piedra. El hada se había colado al otro lado por entre los barrotes de la verja sellada con cadenas que flanqueaban el paso. Los cipreses cuya siniestra figura asomaba por encima del muro, y la placa iluminada por una farola cercana, me dieron la bienvenida al cementerio.

         Aún jadeando un poco, reanudé la marcha. No podía dejar que se escapase, así que ni corta ni perezosa, salté por encima de la verja usando la cadena como enclenque punto de apoyo. Rodé por el suelo al caer, sin un rasguño, y en cuanto me puse en pie…

       ...hilachos de color pastel se repartían por doquier. Lógico, después de todo. No me asustaba su presencia, porque no dejaba de ser normal para mí, convivía con ellos. Es solo que nunca deja de ser… chocante, y una tiende a relacionar algunos cabos, y…

         Bueno, el hada. Vista al frente, seguí el único camino que tenía, escoltada por panteones, y que se adentraba en lo más profundo del camposanto.

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MensajeTema: Re: El hada que se dio a la fuga en Halloween (Arturo, libre) [31/10/2018]   19th Septiembre 2016, 08:29

¿Quién diría que luego de una extraña pelea contra ese tal Deadpool y su recluta quien se dio a conocer como Daika, le volvería  ver otra vez?. Nos encontramos de casualidad tiempo después para descubrir una conspiración un tanto peculiar, pero luego leerán sobre eso después.



Ahora estoy en Viena en una de las fechas más malditas que el mundo secreto conoce, la fecha preferida para las interrupciones dimensionales del mas allá o que los espíritus malvados entren en nuestro mundo, así como el que las brujas hagan su agosto….a no eso es el Walpurgis, pero en todo caso, las brujas también hacen de sus fechorías en esta noche tan peculiar.


Como sea, el asunto en este día, desde mi página de internet dedicada a mi fachada de inteligencia para encontrarme trabajo cuando algo paranormal ocurría. Al parecer muchas cosas raras estaban pasando, desde el clásico cambio de objetos por toda la casa, hasta sacudidas de cuarto de aparentes poltergeist y como no, duendes haciendo de las suyas.  En general estas cosas no serían de mi atención dado que esta clase de eventos suelen ser misiones para novatos. Pero desde empezaron a encontrar en el bosque sacrificios rituales con algunos artículos que de verdad sirven para dicho propósito, al parecer algunas wiccanas encontraron algo de verdadera información para esta clase de actividades. Incluso si ha sido coincidencia, debo ir a comprobar que no hayan logrado nada o en su defecto, estén a punto de hacerlo.


Así que por un par de días estuve investigando hasta quedar en el día maldito que hace rato mencione. Bueno mejor dicho en la noche cuando se suele armar la gorda.  Y como no, todo me indico que algo se cocía en el cementerio cercano.


Con una paleta en la boca me dispongo a seguir a ver que encuentro, hasta notar que mis tatuajes empezaban a brillar, entonces alzo la mano para tratar de identificar la fuente más potente de actividad sobrenatural, pero la sorpresa es que aparte de que el verdadero problema está al fondo de esta zona. Hay una segunda lectura bastante notable, así que me dirijo a dar un vistazo por si las dudas.


Al llegar a mi objetivo, me doy una sorpresa más, puesto que dicho objetivo no es más que una adolecente, algo cansada por lo que se ve.  ¿Sera una de las wiccanas? ¿Estará involucrada? Aunque sea Halloween dudo que alguien se pase por el cementerio, a menos que gustes más de lo debido lo paranormal.


Con gabardina negra con unos diseños peculiares de rojo, me acerco más para que pueda notar mi presencia y me saco la paleta de la boca—¡eyy tú! ¿Qué haces aquí? No es un buen sitio para una chica…veo que no traes disfraz, ¿estás haciendo algo más aparte de celebrar Halloween?—digo en tono cauteloso, pues las sorpresas en ocasiones vienen en empaques pequeños.

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MensajeTema: Re: El hada que se dio a la fuga en Halloween (Arturo, libre) [31/10/2018]   30th Septiembre 2016, 12:32

Que bien. Un pervertido.

 La verdad es que me llevé un buen susto cuando el tipo salió de entre las paredes de nichos para saludarme. Creí entrever una extraña nota en su saludo despreocupado. Desde luego, en una cosa estaba de acuerdo con él: no es un buen sitio para una chica. Ni para un chico. De reojo, vi que el hada estaba cada vez más lejos, torciendo en una esquina carente de hilachos de alma. Entrecerré los ojos por si acaso me fallaba la vista, pero no. Ese lado del cementerio estaba vacía.

- Buenas noches -apoye la mano en la cintura, cerca de donde escondía la daga. Por si las moscas-. Solo me daba un paseo. Este es el único sitio donde no parece celebrarse nada, y es un alivio.

Llevar las gafas me permitía desviar la vista una y otra vez hacia el punto en el que el hada había desaparecido sin que mi interlocutor lo supiera. Se me iba a escapar si me entretenía más…

- Yo… bueno, voy a dar una vuelta y me voy. Sigue con lo que sea que estés haciendo: profanando tumbas, la ouija, lo que sea.

Ya tenía un pie en el aire para proseguir la marcha cuando un estruendo se escuchó a nuestras espaldas. El metal contra la piedra chocándose con fuerza seguido de un poderoso zumbido. Era como el batir de alas de cientos, miles de avispas, aproximándose. Tragué saliva y me giré lentamente para descubrir la enorme manada de hadas que, igual que la anterior, cargaban con su trocito de pan y se dirigían raudas hacia el mismo punto donde desapareció su compañera. Un extremo de la formación se chocó contra una enorme cruz de piedra, destrozando la roca sin que ellas sufrieran un rasguño y demostrando así que eran tangibles. Los obstáculos que se cruzaban a su paso no duraban contra la embestida. Y se dirigían directas hacia nosotros.

- ¡Mierda!

Cedí a mi primer instinto y me lancé en plancha sobre el siniestro tipo de la gabardina, tirándole al suelo y arrastrándole conmigo lejos del sendero. La marabunta nos pasó justo por encima, sin detenerse, y su zumbido era tan fuerte que tenía que alzar la voz para entenderme con él:

- ¡Mantente agachado!

Me arrastré por la tierra sin levantar la cabeza hacia una tumba engalanada con un ángel de piedra que ocultaba el rostro entre las manos, sintiendo el aire que las alas removían sobre nosotros. Eran demasiadas, un auténtico ejército. Destrozaron unas cuantas tumbas más a su paso antes de desaparecer por el mismo punto que lo había hecho la otra a la que perseguía. Conté hasta cinco antes incorporarme, quitándome el polvo de la ropa. Ya no se trataba de perseguir a una fresca que me había utilizado para venir al plano físico; había un ejército de ellas reunidas en un punto macabro en una fecha macabra. Y a esas yo no las había invocado, ni consciente ni inconscientemente.

- En el lugar equivocado en el momento equivocado -le dije al tipo de la gabardina -Sal de aquí y ponte a salvo. La noche tiene pinta de que va a ser… movidita.

 No sabía a qué venían las hadas, pero no podía ser nada bueno sí tenían tanta prisa y les había importado tan poco la propiedad privada. Hice el ademán de subirme las gafas sobre el puente de la nariz con un dedo, pero…

 Mis ojos estaban al descubierto. Porque las cosas siempre podían mejorar, ¿verdad? Busqué las gafas en derredor y las encontré junto al camino. Se les había roto una patilla. Las recogí con el mismo respeto que a un aliado caído. Tenía otras en casa, pero aquellas me habían servido bien. Con un resoplido de fastidio, me las guardé en el bolsillo. Las hadas también iban a pagar por eso. Dándole la espalda al de la gabardina con la esperanza de que en la oscuridad no se hubiera dado cuenta de mi particularidad ocular, eché a andar. Seguro que cuando se recuperase de la impresión por haber sido testigo por lo inexplicable echaba a correr como alma que lleva el diablo y no tendría que preocuparme por su inexplicable presencia allí.

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Arturo Lizarraga
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MensajeTema: Re: El hada que se dio a la fuga en Halloween (Arturo, libre) [31/10/2018]   7th Octubre 2016, 10:04

La chica da un pequeño salto mientras se voltea al notar mi presencia y mis preguntas. Parece inquieta, de diferente forma a la que uno podría pensar, pues no cualquiera se mantiene cómodo en un cementerio. Luego de saludarme ella me explica sus “razones” de porque está por aquí. No es que me hayan convencido del todo, y menos con el poder mágico que mis tatuajes detectan sobre ella….ohh ¿olvide mencionar que trae unas gafas negras? Nada más sospechoso que lentes de ese tipo en plena noche…a menos que seas ciego, ahí te lo paso.

Su impaciencia empieza a notarse a cada segundo, dándome permiso para hacer lo que se me pegara en gana. Pero antes de avanzar algo, se escucha algo perturba el silencio sepulcral de la zona. Una clase de zumbido que me hace rememorar a cierta entidad que tenía en mi cabeza hace tiempo—Dime que no son abejas—digo a nadie en particular, ya que la chica obviamente no sabrá de lo que estoy hablando. El sonido aumentaba en potencia a cada segundo que se acercaban, hasta que por fin salieron un millar de hadas al parecer, parte de ese enjambre rompió una cruz de piedra, estuve a punto de activar mis poderes, pero soy tacleado por la chica dejándonos en el suelo mientras las hadas siguieron su camino hacia la fuente más intensa de actividad sobrenatural que detectan mis tatuajes.

El sonido eran tan fuerte que para hablarme tenía que gritarme, aunque su indicación era más bien de sentido común. Nos vimos en la necesidad de avanzar arrastrándonos, con esa velocidad y el ver que podían destrozar con toda facilidad la roca, ¿Qué no harían con nuestras cabezas?. Luego de un rato de que hayan ido, nos levantamos y sacudimos sin mucha dilación. Como ven, esto se ha puesto más raro de lo que podría pensarse, pero yo en esta fecha ya me puedo esperar lo que sea. Desde Jack o Lantern hasta un supuesto Dios Gato o el Coco, cada uno ha querido usar este día a su manera.

Vaya me has sacado las palabras de la boca—digo con socarronería—se supone que yo debería decirte eso a ti—pero no parece importarle un pepino lo que le diga, de hecho creo que no se dio el tiempo de prestarme atención, por lo que se aleja de mi como si nada.

Pero eso no hará que yo deje de hacer mi trabajo, así que mientras le sigo hago una bola de fuego en mi mano para alumbrarnos, no tan grande porque lo que sea que esté pasando en las profundidades puede que lo detecten. Así que me acerco a la chica sin importar que vea mi “peculiaridad” dedicándole una mirada (¿alguien entendió? ¿eh? una :v ) que dice “sé cosas”, puede que no sepa que poderes pueda tener, pero sí sé que mínimo es de carácter sobrenatural, o sus poderes o su propia esencia, ya a casi todos los monstruos de alto nivel se les da por disfrazarse de humanos. Pero dado que no me ha atacado o tratado de embaucarme, creo que solo es lo primero y que se está metiendo en algo verdaderamente peligroso.

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MensajeTema: Re: El hada que se dio a la fuga en Halloween (Arturo, libre) [31/10/2018]   8th Octubre 2016, 17:33

El zumbido se alejaba en la misma dirección que el hada al que perseguía. Mi advertencia cayó en saco roto porque el chico decidió seguirme. Ya no sé si debería seguir refiriéndome a él como “el chico” pensando que era un testigo normal y corriente, porque una bola de fuego danzaba en su mano. De pronto, su postura y su forma de andar adquirieron un significado distinto. No sé si me enseñaba esa muestra de poder para darme a entender que podía hacer algo útil, o simplemente quería fardar. Alcé una ceja meditando hacia que lado de la balanza quería verter mi opinión. No contaba con demasiado tiempo para ello, así que decidí que por el momento, algo de ayuda no me vendría mal. Y si las cosas se torcían y me la intentaba jugar, siempre podía azuzarle a Jack para que hiciera heladitos con él.

-  Muy bonito -dije con neutralidad. Señalé los cipreses que nos rodeaban y la hierba que los sepultureros y cuidadores del recinto dejaban crecer hasta que les tocaba hacer limpieza - Espero que sepas controlarlo, no me apetece que un sitio público acabe ardiendo por accidente. Estoy aquí para evitar eso -añadí señalando con una inclinación de cabeza el rincón de donde salieron las hadas -.  Siento que no deberían estar aquí. Estaba siguiendo a una de ellas.

  Tener que mirarle a los ojos me costaba. Sin las gafas de sol tras las que esconder el color de mi iris, me sentía desnuda, expuesta. Fingiendo lo contrario, anduve con paso firme hacia la esquina donde las hadas habían desaparecido. La luz de su hechizo nos aportaba más iluminación que las pobres farolas descuidadas que pendían sobre los muros, dejando demasiados puntos ciegos a oscuras y dibujando siniestras sombras danzantes saliendo de las tumbas. Avanzamos despacio, asomando la cabeza por la esquina antes de seguir nuestro camino. Más allá de ese punto, las tumbas dejaban de estar enterrados en el suelo para levantarse en nichos embebidos en muros a lo alto y ancho, formando pasillos hasta donde alcanzaba la vista. En un reducido espacio al inicio de cada hilera de tumbas se había dispuesto un cartelito con el nombre de un santo a fin de poder diferenciar cada sección. El zumbido se alejaba cada vez más.

   Me cercioré de que el desconocido seguía allí conmigo. Volví a mirar la bola de fuego de su mano. Parecía preparado para hacer frente a cualquier cosa. La cuchilla que escondía en el cinturón atestiguaba algo parecido, pero seguramente el acero no era tan imponente como la magia. Algo me decía que debía sorprenderme, que me lo estaba tomando muy a bien. Pero por alguna razón que desconocía, el calor de la llama me era familiar.

  “¿Ya he visto algo así antes, verdad?” les pregunté a las voces, que no se dignaron a responder más allá de sus susurros cotidianos.

 - ¿Nos conocemos? -le susurré sin perder de vista el camino, poniendo especial atención al constante zumbido para no perder el rastro.

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MensajeTema: Re: El hada que se dio a la fuga en Halloween (Arturo, libre) [31/10/2018]   15th Octubre 2016, 06:39

Mi pequeña bola de fuego no parece sorprender demasiado, salvo el que no se esperaba alguien como yo en estos momentos—no te preocupes, soy un maestro en el tema—digo con seguridad que pudiera confundirse con altanería—que casualidad, yo también, aunque por otros medios.

Sus lentes parecen haberse perdido, ahora la noto algo incomoda, debe ser el tipo de persona que no se siente a gusto con ver a los ojos, una de tantas fobias sociales. Asi que dejo mirarle a menos que sea necesario, entonces seguimos el destrozo que causaron las hadas. En cada esquina teníamos más cuidado, no vaya ser que alguna rezagada se dé cuenta de nosotros y de la alarma. El ambiente como era de esperarse, es tétrico e invita al miedo, un poco de viento que trae falsos susurros que te hacen creer que alguien te ha hablado y demás cosas por el estilo.

Aunque el zumbido se alejaba poco a poco, no puede decirse que le vayamos a perder su rastro, mis tatuajes harán su trabajo cuando llegue el momento. Incluso con todo este laberinto de tumbas tipo bóveda no puede impedirnos el avance, dado que las pruebas del paso de las hadas son bastante notorias y sonoras.

Mientras avanzaba el camino, siento el escrutinio de la chica sobre mí, supongo que es natural tener sospechas en una persona con gabardina negra y bordados en relieve inversa, (la verdad no tengo ni la más mínima idea de que lo que acabo de nombrar sea correcto en términos de ropa XD). En cierto momento me asalta con una pregunta que no me esperaba—ehh ciertamente no, de lo contrario te recordaría, aparte llevo poco tiempo en este nuevo universo que los medios llaman Omega, así que….nop, esta es la primera vez que nos vemos—¿tendrá algún conocido que vista como yo? Dudo que sea por el parche pues ya ha versiones estéticamente mejores, las prótesis oculares que hacen en San Diego son de calidad, antes de meterme en este rollo de lo sobrenatural estuve usando uno, pero lo deje para lucir cool… si esa es la razón, ¿algún problema?. En cuanto al pelo blanco, a menos que nazcas con canicie prematura heredada, el desteñir el cabello por medios artificiales no lo dejará tan blanco como el mío.


Pero ahora debo ser yo quien pregunte algo, por lo menos antes de encontrarnos con las hadas—vale me toca el turno de preguntar, ¿eres nueva en el mundillo de lo secreto?—solo quiero confirmar si está familiarizada con este lado de las cosas, la mayoría tiene un arma o una vestimenta particular que indica que no son ajenos a lo sobrenatural y en mi mundo algunas características pudieran llegar a mostrar posibles aliados o enemigos según la facción que pertenezcas.

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MensajeTema: Re: El hada que se dio a la fuga en Halloween (Arturo, libre) [31/10/2018]   17th Octubre 2016, 17:43


- Muy bonito. Espero que sepas controlarlo, no me apetece que un sitio público acabe ardiendo por accidente.

- No te preocupes, soy un maestro en el tema -pareció hincharse de orgullo.

- Estoy aquí para evitar eso. Siento que no deberían estar aquí. Estaba siguiendo a una de ellas.

- Que casualidad, yo también, aunque por otros medios.

   Ibamos con paso lento pero seguro, cerciorándonos antes de seguir adelante de que el peligro no nos acechaba tras la siguiente esquina. Las hadas, pese a que no volaban muy rápido, habían puesto suficiente distancia de nosotros a juzgar por la lejanía del zumbido. A mi paso, más hilos de almas despertaban de entre las tumbas y se acercaban formando un corrillo de curiosos que se desplazaba manteniendo las distancias, haciéndome sentir como una intrusa al invadir su descanso eterno. Conforme más nos adentrábamos en el camposanto, menos luz nos llegaba del exterior. Algunos pasillos de nichos estaban a oscuras porque nadie había reparado las farolas que los encabezaban y eso le daba a todo un aire aún más siniestro.

- ¿Nos conocemos?

- Ehh ciertamente no, de lo contrario te recordaría, aparte llevo poco tiempo en este nuevo universo que los medios llaman Omega, así que….nop, esta es la primera vez que nos vemos.

  No quise reflejarlo, pero me decepcioné un poco. En los últimos tiempos estaba conociendo a mucha gente, y poca, por no decir ninguna, carecía de alguna característica “especial”. Aflojé más el paso hasta que aquello se convirtió en un paseo. Un paseo bajo la luz de la luna, en Halloween, por un cementerio. Volví a retomar el ritmo de antes. Era la pregunta de siempre: “¿Y si tiene alguna pista sobre mi?”. Absurdo. A estas alturas ya casi me había deshecho de la idea de que mis capacidades eran algo “anormal”, algo único, porque día sí y día también me topaba con alguien que era capaz de hacer magia, por ejemplo.

- Vale me toca el turno de preguntar, ¿eres nueva en el mundillo de lo secreto?

   Era una manera de denominarlo como cualquier otra. “El mundillo secreto”. Esbocé una sonrisa sin dejar de mirar al suelo.

- Imagino que te refieres a esto de perseguir hadas, ver fantasmas -se me escapó -y esas cosas. Supongo que no. Creo que es algo que llevo haciendo desde hace mucho tiempo. Incluso antes de tener memoria.


   No muy lejos de nosotros, un hada había quedado rezagada. Se le había caído su trocito de pan. Todas eran iguales, así que lo primero que pensé fue que se trataba de la misma que me robó en mi casa. Desprendía un brillo ténue y no volaba. Intentó cargar con el trozo y las pequeñas migas que se habían diseminado a su paso. Nos detuvimos y le dirigí a mi acompañante una seña para que ocultase la luz. El hada lloraba, desconsolada, sin hacer ruido. Sus pequeños bracitos no daban abasto con tanto peso. Cuando levantó el vuelo, apenas pudo alzarse un palmo antes de volver a caer al suelo. Un ala rota, discerní desde nuestra posición. Por más que lo intentaba, el hada no conseguía remontar el vuelo. Y era persistente. El zumbido se oía más cerca, aunque aún no podíamos ver la colmena. Pedí consejo a las voces, que mantenían una amigable conversación de la que me excluían al hablar en sus idiomas arcáicos. Me atreví a mirar a mi compañero a la cara, esperando que me cubriera si la cosa se ponía fea. Tendría más experiencia que yo, visto lo visto, pero quería darle la oportunidad de explicarse.

   Me acerqué despacio. La suela de mis deportivas emitieron un pequeño chirrido al rozar contra la piedra del camino. El hada alzó la cabeza en mi dirección, poniéndose en guardia, y le mostré las palmas de las manos en señal de paz.

- Hola. Me llamo Tanith. ¡No te asustes, solo quiero hablar contigo! -añadí al ver que, acobardada ante mi presencia, trataba otra vez de echar el vuelo y se chocaba de bruces contra el muro de nichos a sus espaldas. Cayó al suelo fulminada, con la mano en la cabeza y dando un par de dubitativos pasos en direcciones opuestas. Debió de haberse hecho daño -Estoy aquí para ayudar, ¿vale?

   Le tendí la mano y seguí avanzando hacia ella, lentamente. El hada meneó la cabeza y me fulminó por la mirada. ¿Me estaría echando la culpa del golpe que se había dado? ¿Quería atacarme? Antes, su grupo había destrozado una figura ante mis ojos sin dificultad. Se abrazó a su trocito de pan, aún con lágrimas en los ojos y retrocediendo con cada paso que daba. Aquel tira y afloja la estaba poniendo más nerviosa. Giré la cabeza para comprobar que mi acompañante seguía allí, y me senté en el suelo para no seguir intimidándola.

   Estuve así, con el trasero en el frío suelo, durante un rato que se me hizo eterno, hasta que por fin, la criatura pareció bajar la guardia. Se acercó pasito a pasito y me tendió una miga. La acepté pensando que podría tomarse a mal que la rechazara. Examiné su ala: la tenía partida por la mitad, de arriba a abajo. Supe que se trataba del mismo hada que estuvo en mi casa. De la herida asomaba la cabeza de un hilo espiritual. Cuando la bandada de hadas nos sobrevoló antes, no sentí ningún tirón de energía, no me estaban usando para estar en este plano. El hada que tenía delante, si. Y eso solo podía significar una cosa que no quería ni mencionarle. Ya parecía bastante afectada por no poder seguir a sus compañeras.

- ¿Tienes nombre? -apoyé la palma de la mano en el suelo. El hada se subió a ella y se sentó allí, negando con la cabeza -. Entonces, te llamaré Campanilla. Sécate esas lágrimas. Dime qué está pasando, y te ayudaré a encontrar la paz.

   Giré la cabeza un momento para indicarle a mi acompañante que podía acudir a mi lado sin peligro. El hada, mientras tanto, intentó responder a mi pregunta con mímica, sin soltar el trocito de pan. Primero señalaba con el hacia el extremo del cementerio hacia dónde nos dirigíamos siguiendo el zumbido. Luego se señalaba a ella y hacia las alturas. Por último, cerraba los ojos y apoyaba su mejilla contra la mano, fingiendo dormir.

- Ehm… Tienes que llevarles el pan a tus amigas para poder dormir. ¿Es eso?

    Campanilla meneó el canto de la mano hacia los lados. No era eso, pero me acercaba.

- ¿Tus compañeras son agresivas? ¿Nos atacarán si nos ven? -Campanilla se encogió de hombros. Me dirigí a mi compañero -Si quieres preguntarle algo, ahora es el momento.


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Arturo Lizarraga
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MensajeTema: Re: El hada que se dio a la fuga en Halloween (Arturo, libre) [31/10/2018]   21st Octubre 2016, 08:21

Luego de responderle la última pregunta, ella disminuye el paso unos momentos, como ya dije, puede que me haya confundido con alguien, yo mismo he conocido a una persona que tal vez podría ser la versión de mí en este universo. Como ya saben yo le lance mi propia cuestión, que pareció animarla un poco—vale, no eres ajena a este mundo pero me parece que no est…—me detiene en seco haciendo un ademan de silencio con su mano y luego me pide de la misma manera el fuera luces, lo cual hago con solo cerrar el puño, no tardamos en adaptarnos a la oscuridad, yo por mi entrenamiento y ella por haber estado usando sus lentes hasta que los perdió hace rato.

El motivo para detenernos es una pequeña hada que sollozaba lo que llevaba era demasiado para su tamaño y por su intento de volar se nota que una de las alas está rota. Da un poco de pena a pesar de que hace unos momentos estuvieron a punto de matarnos. La chica me mira haciéndome entender que le proteja en caso de problemas, y solo asiento la cabeza, de momento algo de fuego a pequeña escala debería bastar, dado que mis pistolas solo harían mucho ruido y mi katana al desenvainarse podría poner en alerta a la pequeña. De momento manos desnudas pero no indefensas es lo mejor.

Ella se acerca a paso lento pero pisa algo que alerta a la pequeña, pero la chica con un tono de esos que uno hace cuando quieres calmar a un niño a punto de llorar, se presenta y pidiendo solo hablar, cosa que no funciono al principio pues la hada intento volar de nuevo pero choca contra un muro, pero Tanith insiste que no es un peligro ofreciéndole la mano, la cosa sigue sin funcionar y ella me dirige la mirada, yo le respondo subiendo los hombros y los brazos haciéndole saber que no tengo idea de que espera de mí en ese momento. Lo más cercano a una hada que he visto es una chica que decía ser una especie de hibrido allá en Londres en un bar muy peculiar.

Yo sigo esperando un rato mientras Tanith está sentada tratando de ser lo más gentil posible para que la pequeña se calma y lo hace, de manera tierna le ofrece algo de lo que apenas percibo como pan, en este caso migajas debido a su tamaño. La pequeña hada fue analizada por Tanith de tal forma que no le inquietara. Ya estando en un ambiente más amigable (si, es algo irónico viendo que estamos en un cementerio), le pregunta por su nombre, pero al recibir una negación Tanith decide bautizarla. Y vaya nombre le ha dado, supongo que no pudo resistirse a hacer referencia a la cultura popular y en este caso a la hada de Peter Pan.

Mientras sigue interrogándole de forma amistosa Tanith me invita a estar más cerca, y yo a paso tranquilo lo hago, viendo a la pequeña con ojos de alguien a quien le fascina lo mágico y sobrenatural. Campanilla responde que no sabe cómo reaccionaran las demás hadas a nuestra presencia y tengo la oportunidad de preguntar—van hacia un anillo de hadas, ¿cierto?—ocupan un lugar importante en la mitología europea, en el que se sostiene que son puertas a reinos de las hadas, o lugares donde habían bailado hadas, duendes, o brujas—¿hay posibilidad de que las personas puedan verse afectadas por lo que están haciendo allá?—señalando con el dedo pulgar a la posible ubicación final de nuestro recorrido.

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Última edición por Arturo Lizarraga el 28th Octubre 2016, 09:02, editado 1 vez
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MensajeTema: Re: El hada que se dio a la fuga en Halloween (Arturo, libre) [31/10/2018]   23rd Octubre 2016, 22:01

 Ante la pregunta de su destino, Campanilla negó firmemente con la cabeza. No iban hacia un anillo de hadas. Para completar su respuesta, volvió a gesticular: alzó las manos esforzándose por volar lo justo para señalar una altura a la que por sí misma no alcanzaba. Complementó el gesto llevándose las manos a las orejas, estirándoselas, y luego posando como una modelo de revista, incluso poniendo morritos. No terminaba de comprender lo que intentaba decir. Era como… si estuviera describiendo a alguien. Nos miró a ambos, expectante, como si creyera que sus señas fueran suficientes para entender de qué hablaba.

  Cuando mi compañero le preguntó si sus acciones podrían tener repercusiones en el común de los mortales, el hada cambió de gesto. Su rostro, ya de por sí pálido, se quedó macilento, alzando la vista al cielo y mesándose la barbilla con un brazo cruzado sobre el pecho y agarrándose el codo. Se estaba pensando muy bien la respuesta. Al cabo de un rato que me pareció eterno, Campanilla repitió el dudoso gesto de la mano que no se inclinaba ni hacia un lado, ni hacia otro. Así que una de dos: o podría tener algunas consecuencias, o no lo sabía.

- Muy esclarecedor, Campanilla -dije con tono neutro. Me daba algo de pena su ala rota, así que la subí con cuidado a mi hombro, donde se sentó -. Bueno, pues te llevaremos con las demás, veremos que estáis haciendo, y si es alguna liada, tendremos que detenerte a ti y a tus amigas. Y no hablo en el sentido de la detención de un policía, sino en el sentido de no permitiros hacer lo que sea que estéis haciendo.


    Campanilla pesaba muy poco, pero notaba su tacto cerca de mi cuello. Era totalmente física, pero sabía que no pertenecía a este mundo. En su nueva posición, sus gestos quedaban fuera de mi campo de visión, así que miré interrogante a mi compañero para saber si había dicho algo ante el anuncio de mis intenciones

- A no ser que tengas otro plan -me dirigí al chico, cruzándome de brazos -[color=#6600FF][b]Si seguimos por este camino puede que nos demos con ellas de frente.


La foto de Campanilla:
 

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MensajeTema: Re: El hada que se dio a la fuga en Halloween (Arturo, libre) [31/10/2018]   28th Octubre 2016, 09:01

La respuesta a mi primera pregunta es negativa, la hada vuelve a intentar explicarnos lo que quiere decir mediante mímica—ehh  ¿quieren conocer a alguien?—no logro comprender por completo su mensaje aun cuando su rostro se mira tan satisfecha, esperando tal  vez que afirmemos con la cabeza en señal de entendimiento. La otra pregunta tuvo una respuesta algo diferente de lo esperado, ni negación ni afirmación, Campanilla vuelve a la mímica después de pensar en que “palabras” usar en esta ocasión, pero vuelva repetir uno de los gestos anteriores a lo que Tanith me roba las palabras mientras sube a la hada a su hombro y asegurando que la llevaremos a su destino, asegurándose de que entienda nuestros motivos antes de volver a iniciar la caminata.

No, no, ay que seguir con el plan, teniéndole a ella—señalando a Campanilla—puede que toleren nuestra estancia, y recemos por ello—que si nos vemos en problemas siempre queda responder con violencia…¿qué?, es la verdad—en cualquier caso tengo cierta experiencia tratando a seres mágicos—y tendría más si me dejaran hablar—en mi lista están; Sasquatchs, djinns, licántropos, algún que otro fantasma, duendes, momias, onis….¿cuentan inmortales de eras olvidadas?—a cada nombramiento los iba contando con los dedos—en fin, ya te haces una idea.

En modo caballero le doy el paso con los brazos señalando el camino—primero las damas—digo jocosamente, pues la situación resta la primera insinuación de caballerosidad, pero de momento solo es un poco de joda, ya vendrá lo serio mas adelante.

Pd:
 

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MensajeTema: Re: El hada que se dio a la fuga en Halloween (Arturo, libre) [31/10/2018]   29th Octubre 2016, 13:33



Escuche su enumeración con cara de póker. Si, en experiencia me superaba, al menos, que yo recordase. La duda era, ¿cuando decía eso de “tratar” lo decía en el sentido de contactar pacíficamente con ellos, o…? No sabía si quería saberlo. ¿Ser una invocadora te ponía al mismo nivel que las criaturas que había nombrado? No estaba muy segura de querer saberlo. En cuanto a su plan, solo ví un pequeño, un minúsculo fallo. Me daba algo de apuro decirlo en voz alta, más que nada porque era un tema un poco espinoso para cualquiera. No sabía cómo se lo podía tomar un hada. Así que se lo susurré, tanteando mucho mis palabras:


- Si son capaces de verla y no se espantan. Campanilla ya no está en el mismo mundo que el resto de los vivos -le hice una seña significativa. No podía ver la cara que pondría el hada, pero me pareció lo mejor que lo supiera cuanto antes.


   Lo dicho. Si las hadas podían verla, y sabían que estaba muerta, no sabía cómo se lo podrían tomar. Pasé por su lado cuando me invitó a adelantarme, sin siquiera mirarle, pendiente de cualquier otra señal de la presencia del enjambre feérico.


  Las calles de nichos desembocaban como afluentes en aquel punto, una explanada amplia que ponía fin al recinto, y en cuyo centro, un árbol que no supe identificar se alzaba, más alto que cualquiera con los que compartía espacio. Su tronco era muy ancho, cubierto de nudos. Al verlo, pensé que era incluso más viejo que el camposanto mismo. A sus pies, rodeándolo, las hadas revoloteaban formando filas inconexas, dejando como ofrenda los trocitos de pan.


  El destinatario de las ofrendas -o mejor dicho, destinataria-, no era el árbol, sino una mujer tirada en el suelo. Podía entrever su perfecta figura entre los pocos espacios en blanco que la formación de fantasía dejaba entre sí. Campanilla se puso muy nerviosa, dando saltitos sobre mi hombro y tirándome de la oreja.


- Ya, ya. Tranquilizate, mujer. Ahora te llevo con ellas -le susurré esperando que las otras no me oyeran. Luego me dirigí a mi acompañante -¿La reconoces?


   Oteé por encima del enjambre intentando ver algo más. Maldita la hora en la que lo hice. Podía ver los hilos, igual que con Campanilla, aunque muy ténues. Surgían de su espalda, y se enlazaban al árbol en un delicado abrazo indeciso. Estaba a un paso entre una orilla y otra. Así se lo comenté a mi acompañante, aunque ahorrándome el detalle de los hilos. Si preguntaba por qué lo sabía, lo sabía, y punto. Esperaba a que me dijera que era alguno de esos seres que antes había nombrado, a juzgar por las orejas picudas que asomaban entre el pelo. Estudié nuestro alrededor para asegurarme de que no había más amenazas cerca. Quería acercarme, me daba la impresión de que lo que necesitaba no era un coercitivo, sino ayuda desesperadamente.

FdR:
 

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MensajeTema: Re: El hada que se dio a la fuga en Halloween (Arturo, libre) [31/10/2018]   3rd Noviembre 2016, 07:33

Tanith me cuenta algo sobre Campanilla—lo siento, no comprendo tu comentario, ¿Qué quieres decir?—suena a que la hada está muerta o algo parecido, pero mejor ay que confirmar antes de cualquier conclusión. Ya en el camino hacia la fuente sobrenatural al que mis tatuajes dan ubicación, nos encontramos con una escena de cuentos de…creo que ya saben a lo que me refiero.




Todas las hadas dejan su ofrenda cerca del árbol que se erige sobre la planicie, no es el primer árbol de su clase que he tenido el gusto de presenciar, como El Árbol de Cucuvea o El Árbol de la Vida (no confundir con la versión bíblica), los 2 ubicados en una zona remota de Transilvania, todavía recuerdo cierta frase que Cucuvea me dijo una vez, “Tu mundo secreto es mi mundo regular. Siempre ha sido así. No hay muros entre lo místico y lo mágico, y lo mundano ”. Y como podrían esperar, alguien más estaba en la base del árbol. Una mujer a la cual Tanith me cuestiona si la conozco—no, la verdad que no, de haberla conocido la hubiera recordado, no creo que nadie pudiera olvidar a una mujer que usa su cabello como asiento, ¿no será más bien Rapunzel?—si, chiste barato, pero… ¿a qué les ha hecho gracia?.

Luego mi acompañante me informa las hadas están en el limbo o algo por el estilo—supongo que tu poder te permite ver el mundo espiritual y cosas similares que estén a punto de estirar la pata—vuelvo a enfocarme en la mujer y noto algo peculiar que no había visto al principio—puede que me esté equivocando, pero me parece que es una elfa, ¿no lo crees?—le hago un gesto con la mirada y un cabeceo en dirección a ella, dando a entender si deberíamos avanzar ya. Pues ella parece ver más cosas que yo en este momento. Mejor usar sus capacidades en pro de la misión… y nuestro pellejo.

Cuasi discusión sobre la hada:
 

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MensajeTema: Re: El hada que se dio a la fuga en Halloween (Arturo, libre) [31/10/2018]   7th Noviembre 2016, 18:13


Rapunzel.


Le miré de hito en hito, con los ojos convertidos en dos rendijas.


Rapunzel.


Exhalé un hondo y sonoro suspiro. Sería su forma de aliviar la tensión, que nos había estado encogiendo el alma desde que nos encontramos y todo se fue precipitando hasta converger en aquel punto, bajo los pies de ese árbol centenario y ante la elfa y su corte.


«LEANANSIDHE»


Cerré los ojos con fuerza, con un pie en el aire, estático, a punto de dar un paso.


- Leanan Sidhe -le murmuré moviendo la boca lo justo -. ¿Te suena más?


Así a bote pronto a mi no me sonaba de nada, pero a las voces parecía que sí. Se sumieron otra vez en sus farfulleos sin darme más explicaciones, así que les agradecí con un pensamiento su inestimable ayuda antes de seguir adelante, despacio, con las manos levantadas mostrándoles las palmas al corro de hadas que enseguida se volvió, todas a una, a mirar a los intrusos en los que antes no habían reparado.


Campanilla aleteó como pudo sobre mi hombro y a punto estuvo de caerse de él de no ser porque fui más rápida y acerqué la palma para evitar la caída. Si la veían o no, no podía saberlo aún. Volví a dejar a mi hada en su sitio, y volví atrás un momento para coger de la mano a mi acompañante para acercarle de un tirón suave.


- Será mejor que te quites eso -le susurré señalando con un vago gesto la capucha -.Cuanto más transparentes les parezcamos, mejor. No hemos venido a hacerles daño, después de todo.


  Añadí lo último con una afirmación rotunda, porque realmente no tenía ni idea de a lo que el encapuchado había venido a buscar. Desde luego, yo no iba a hacerles daño. Vale que en nuestro primer encuentro, una de ellas me hubiera robado en mi propia cara y luego se diera a la fuga; y que por el camino, el enjambre casi nos arranca la cabeza si no llegamos a esquivarlas. Pero no tenían pinta de agresivas. Más bien parecían proteger a la elfa, que había reparado por fin en nosotros y cuyas vasallas cerraron filas en torno a ellas, siendo su escudo ante cualquier amenaza.


Entonces me fije en la mancha densa en el empedrado, emanando del ser de la larga cabellera rubia. Malherida. Solté a mi acompañante y terminé de estrechar la distancia a grandes pasos.


- Quiero ayudar, ¿vale? Solo con pan no vais a poder curarla.


 Me entendieron, porque cuchichearon algo entre ellas. El pequeño ejército se hizo a un lado para que pudiera ver bien a la moribunda. Sus ropas, un vestido violeta largo y con dos cortes a los lados, estaba cubierto de cortes y arañazos por donde escapaba la sangre, que reconocí demasiado humana. Tenía manchas de suciedad en las mejillas, y el pelo, que impresionaba por su longitud, ahora que lo veía de cerca estaba pegajoso por la misma sustancia que encharcaba el suelo.


 Campanilla no pudo aguantar más y se tiró en plancha al suelo. Se incorporó penosamente y acudió, rauda, al encuentro de su señora, acariciándole los marcados pómulos con ternura. La Sidhe entreabría los ojos de cuando en cuando, y hasta eso le costaba. Me agaché frente a ella tras el primer examen visual, sin saber muy bien por dónde empezar.


- Dime que tienes algún truco bajo la manga -aún a sabiendas de que no iba a notarlo, palpé el cuello de la Sidhe en busca de pulso. Percibí algo, muy débil, coletazos de vida que pugnaban por escapar.


  Hice un repaso rápido y mental de mis habilidades, empezando a notar la punzada de la desesperación. Campanilla me miró desde el suelo, con los ojos cegados por las lágrimas. A nuestro alrededor, el resto de hadas habían recuperado el habla, posándose en el suelo y encerrándonos en un círculo con ellas de borde. Entonaron algo que se alzó en la noche, susurros armoniosos que se convirtieron en un cántico indescriptible. Sin saber muy bien qué hacer, con el corazón encogido por algo que nunca reconocería delante del desconocido que venía conmigo que era pena, le pasé el dorso de la mano a la Sidhe por la mejilla, esperando que, mientras la consolaba, se obrase el milagro.

Cuasi, cuasi:
 

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MensajeTema: Re: El hada que se dio a la fuga en Halloween (Arturo, libre) [31/10/2018]   13th Noviembre 2016, 08:02

Mientras cada quien se formulaba la idea de seguir avanzando, Tanith suelta un nombre y yo reacción apretando la nariz entre los ojos, dando un pequeño suspiro—me suena, si es de verdad ella, hay que tener cuidado, nunca la he conocido en persona, pero si he enfrentado unos gatos sobredesarrollados de la misma raza que fueron convocados por un falso Irusan, una especie de Dios Gato—hay Samhain, siempre pasan cosas locas en tu día, ¿no?, cuando no es un dios gato, es Jack on Lantern, otras veces El Coco, cada año algo diferente, tu no defraudas—y la que tenemos al frente, de ser quien has dicho, es algo como una musa-vampiro para las hadas, daba inspiración a los poetas y músicos a cambio de sus vidas, pero me ha faltado leer más sobre ella para saber su personalidad y posible reacción ante nosotros—por lo menos el trato con humanos no le es nuevo.

Y sin haber llegado a un acuerdo, Tanith avanza dándose a notar con las manos levantadas en son de paz. Sin que pueda darme oportunidad de sugerir algo más, ella me jala la mano y le sigo con el mismo gesto detrás de ella, moviendo las manos dando a entender “miren, no tengo nada” y me quito la capucha según su consejo, mostrando un parche en el ojo izquierdo y pelo inusualmente blanco para alguien de mi edad. Como era de esperarse, las hadas reaccionaron poniéndose en derredor de la hada mayor en posición defensiva.  La joven nota algo en que yo no había reparado, por estar pendiente de la reacción de las demás hadas. Luego de la mención de ayuda, todas empezaron a hablar entre sí, discutiendo la situación, parecen llegar a un acuerdo, dándole paso a Tanith, y Leanan no muestra indicios de hostilidad ni siquiera de habernos notado, su aspecto viéndola más de cerca, evidencia diversas heridas, las leyendas no cuentan que ella sea dada a la pelea física, pero sí que tiene astucia y creatividad. Puede que haya algo mas en el bosque cercano, tocara investigar mas tarde.

Campanilla baja de Tanith y fue hacia Leanan intentándola consolar a su manera. Su empatía ante la situación es notoria, y se mira que le duele mucho verla de esa manera. La joven suelta un comentario que parece dirigido a mí, bueno, ¿a quién más?—ella es una vampiresa, en su estado me sorprende que no haya entrado en un frenesí para buscar sangre, ya que la de las hadas aquí presentes no podría ser suficiente—y dudo que ninguno de los 2 se ofrezca a tal acto de altruismo máximo, dado que el riesgo de dar su sangre conllevaría a la posible muerte.

Y poco a poco las demás hadas empezaron a hacer un círculo alrededor de nosotros y a cantar en un idioma muy antiguo y exclusivo probablemente. Solo falta que haya un show de luces para que sea más conmovedor el asunto…a menos que esto sea un ritual, y los 2 únicos humanos seamos el sacrificio—puede que solo sea algo de paranoia, pero esto me da mala espina—digo sin tapujos, no veo necesario endulzar la situación, cuando a veces, lo más tierno puede ser la más mortífero de las criaturas de la noche…si no me creen,  es que no han visto al conejo asesino de caballeros, es la maldad materializada en algo aparentemente inocente.

Pd:
 

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MensajeTema: Re: El hada que se dio a la fuga en Halloween (Arturo, libre) [31/10/2018]   14th Noviembre 2016, 21:36






 Sin darme cuenta, mi oído se fue adaptando al lenguaje que me rodeaba. El cántico empezó a tener algo de sentido, y mi enrevesada mente comenzó a buscarle el verdadero significado tras el rito del enjambre.  


Oveja errante en busca del lugar que nunca has conocido,
escucha al viento hasta que vislumbres la señal.
Oveja errante frente al portal entrecerrado,
descansa en la tierra hasta que encuentres la llave.


Me recorrió un escalofrío. Si mi suposición era correcta, y a la vista de que mi compañero no parecía disponer de la solución mágica, lo que iba a ocurrir no tendría remedio. Y eso me apenó.


Oveja errante en busca de la gente llena de amor,
remojate hasta que sus mentes se abran.
Oveja errante frente del más profundo sueño,
aquí hallarás fuego, alimenta con él tu corazón…


De golpe, la pena me sacudió de pies a cabeza. Campanilla esquivó a duras penas los gruesos lagrimones que surcaban mis mejillas, y que por más que lo intentaba, no paraban. No eran mías, no conocía de nada a esa Sidhe, y por mucha lástima que sintiera por ella, mis sentimientos no llegaban hasta ese extremo. Me lo estaban provocando ellas, el resto de hadas.


Atesora cada momento, el tiempo pasa…
Todo en este mundo ha de cambiar…


La canción sonaba en estéreo en mi cabeza. Ya no solo la cantaban las hadas, sino también los habitantes de siempre. Formaron un coro armonioso que me heló la sangre. Me abracé a mi misma, temblando.


- Puede que solo sea algo de paranoia, pero esto me da mala espina…


 El hechizo se rompió al oír su voz. El grito de alguien más, que salió desde un punto ciego del cementerio y vino corriendo hacia nosotros, deteniéndose ante lo absurdo del círculo de hadas:


- ¡Lea! ¡Lea!


  Dejé de llorar. El sentimiento de pena del que me estaban contagiando las hadas huyó en desbandada y el cántico se rompió. Al girar la cabeza vi a un hombre de mediana edad, resollando. Se detuvo a pocos metros de nosotros, con los ojos clavados en la Sidhe que pugnaba por seguir entre nosotros. Era alto y desgarbado, tan delgado que se le marcaba sobremanera las mandíbulas. Manchas de lo que a primera vista parecía pintura le salpicaban los pantalones y la camisa, con el dobladillo medio fuera. Las hadas, en respuesta, formaron un grueso muro entre nosotros y el recién llegado, y su actitud cambió por completo. Hasta las voces empezaron a comportarse de forma más agresiva, con palabras sueltas que bien podrían tratarse de exabruptos. No sabía muy bien lo que estaba pasando, pero sí observé que la Sidhe, con las pocas fuerzas que le quedaban, trataba de arrastrarse lejos de ese tipo.


- ¡Lea! ¡Vuelve a casa, por favor! ¡Te necesito!


 Me incorporé con lentitud y movimientos medidos. Creía intuir lo que estaba pasando, entrever la historia que los hilos de alma no podían contar nunca.


- ¿Quién eres?


  El hombre nos miró de hito en hito, como si acabara de percatarse de nuestra presencia. Le hice un discreto gesto a mi compañero. Si antes la cosa olía mal, ahora apestaba a cuerno quemado.


- Eso no os importa. Tengo que sacar a mi novia de aquí y llevarla al hospital…


- Dudo que en un hospital puedan hacer mucho por ella… ¿Qué le ha pasado?


- ¡No hay tiempo! ¡¿No ves que se está muriendo?! -me interrumpió con furia.


- Me pregunto por qué…


Mentira. No me lo preguntaba. Mi mente ya se había hecho a la idea de que allí había gato encerrado, y si las hadas estaban en guardia tenía que ser por algo. Di un paso hacia él. Luego otro. Las manos metidas en los bolsillos tantearon la daga. Conforme más cerca estaba, mejor podía ver las manchas de sus prendas, de un rojo pastoso. Sangre.


- ¿Qué pasa? ¿Se te fue la mano? -le pregunté directamente, apretando los dientes. Entré en eso que llaman “visión túnel”.


- ¡No tengo tiempo para esto! -Otra vez. De un empellón intentó apartarme, pero se quedó a medio camino con la punta de mi daga acariciando la piel del cuello. La pronunciada nuez no tenía valor de moverse, temblando.


- Yo tampoco. Se muere, y algo me dice que tu has tenido algo que ver. O me lo cuentas ahora, o tendrás que formar parte del elenco de voces que me sigue a todas partes y contármelo desde el Más Allá.


  El hombre, claramente intimidado, mudó de expresión. Si las miradas matasen, éste tío me había rematado de formas inimaginables unas cuantas veces. También asesinó a mi compañero del pelo blanco y parche, y lanzó una última a la Sidhe, que apenas podía verse desde allí, oculta tras el muro de hadas.


- Era mía -dijo en un siseo -. El pacto lo hizo conmigo. Era mi musa, mi vida… y la muy zorra quiso pegármela con otro.


 Debía de estar alucinando. Busqué a mi compañero en busca de una respuesta. ¿En serio? Si la Leanan Sidhe, tal y como su naturaleza ordenaba, había intercambiado la inspiración por la vida de ese tipo, algo había salido mal.


Eso, o la humanidad estaba más podrida de lo que pensaba.



- ¿Me estás diciendo que, por celos, has dejado así a una Sidhe? -lo dije despacio, porque ni yo me podía creer la hipótesis.


- ¡Pero ha sido un accidente! Ella ya sabe lo que no tiene que hacer. No va a volver a ocurrir…


Y tanto que no iba a volver a ocurrir. La daga tembló en mi mano porque mi voluntad pugnaba consigo misma por no rajar en canal a ese indeseable.



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MensajeTema: Re: El hada que se dio a la fuga en Halloween (Arturo, libre) [31/10/2018]   20th Noviembre 2016, 09:33

Y mágicamente la canción que estaba siendo entonada en un idioma desconocido, empieza a sonar como inglés, supongo que la razón es porque el idioma que más hablo habitualmente, ya saben, idioma internacional y esas cosas. La canción habla sobre una oveja errante, una señal, una llave, entre otras cosas, parece que es un acertijo, y antes de intentar entenderla, un sentimiento de pena me embarga el corazón, incluso lagrimas me empiezan a surgir, cosa rara, puesto que ha surgido de manera repentina, y aunque la situación de la hada vampiro, es lamentable, he estado más pendiente de las fechas y lo que pudiera suceder en tan delicado día.

Las hadas cesaron su cántico al verse interrumpidas por gritos de un tipo que salía otra ubicación del cementerio—¡Lea! ¡Lea!—con esta suspensión de música, también lo fue del extraño sentimiento que me envolvía hace unos momentos. El tipo que llegaba como si hubiera corrido una maratón, y aun así, tenía fuerzas para gritar el nombre de la hada a nuestra cercanía.  Su desesperación es notoria, y su físico es un reflejo de ello, parece que no ha comido en días, su ropa descuidada  y esas manchas solo acrecentan todo lo dicho anteriormente.

Las hadas por su parte no perdieron tiempo en posicionarse en formación defensiva, no solo de Leana, sino también nosotros incluidos. Las buenas intenciones de Tanith lograron convencer a las pequeñas hadas de la veracidad de sus palabras, o eso me parece al menos.  La cosa empezó a aclararse luego de las insistencias del desconocido por el regreso de Lea como le dice a ella, en su lugar ella solo intenta alejarse con tan precaria condición.

Tanith pregunta sobre la identidad del hombre con pintas de moribundo, y mientras nos analiza, mi aliada me hace un ademan, no es difícil adivinar su significado, era una respuesta a mi comentario anterior sobre la situación general. Hablando de respuestas, el tipo desprecia la importancia de su identificación, la plática entre ellos se empieza a intensificar, además de esclarecer los hechos entre Leana y él.

Entonces Tanith empieza a ir hacia el hombre—no creo que sea prudente acercarse—pero ignora mi sugerencia—ah diablos—suspiro y le sigo detrás, me percato de que ella tiene sus manos como si estuviera a punto de sacar algo, algún arma de defensa personal, un taser eléctrico tal vez, no lo sé, yo por mi parte me muestro un poco más calmado, mis poderes serán suficiente para espantarle de ser necesario, el tipo no lleva nada que pudiera considerarse un arma, así que considerándolo, sería mejor sin poderes, algo de artes marciales puede ser más adecuado si no llega a asustarse con un poco de pirotecnia, de todos modos no pienso quemar nada en las cercanías, este lugar puede que sea sagrado para las hadas. Tanith empieza a provocarle, en respuesta este aparte de su insistencia verbal, intenta dejarla de lado con un empujón, pero es sorprendido con daga peligrosamente cerca del cuello. Incluso yo mismo no me esperaba ese tipo de arma, esta chica es más de lo que aparenta.

Mira señor desconocido, apenas conozco a esta joven, pero creo que deberías hacerle caso, su tono no es algo que puedas pasar por alto—y el mío, suena ligeramente despreocupada, no cabe duda que él ha dañado a la Sidhe y si le eliminan, puede que nos ahorremos molestias futuras, pero de momento, algo que nos ayude a tener contexto de la situación también sería muy bueno.

Uyyy jajaja calmah calmah…ahora cuenta hasta 10—su mirada nos fulminaba como si eso bastara para librarse de nosotros y de las molestias que le estamos causando, o intentando intimidarnos, cosa que no ha logrado, creo que ha sido al revés, dado que ha quedado paralizado. Como las tornas se voltearon en su contra, no pudo hacer nada más que decir la verdad, la cual en resumidas cuentas, era un caso de celos. Tanith me lanza una mirada como preguntándome si la situación era creíble y yo solo me digno a levantar los hombros junto con las manos—hay de todo en la viña del Señor—lo digo mientras se me vienen a la mente varias cosas raras que he presenciado anteriormente.

Vaya, no solo es celoso, también nos ha salido machista, ¿acaso vienes de una época pasada?—noto que la daga de ella está temblando—¡ey! ¡ey! Tanith entiendo lo que estas sintiendo, y si fuera por mí, este bastardo ya hubiera muerto, pero creo que todavía no ha terminado con el cuento, ¿o sí?—me dirijo al tipo—aunque también cabe la posibilidad de que Leana y compañía quieran hacer justicia a su manera—de vez en cuando gusto de sonar algo macabro.

Pd:
 

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MensajeTema: Re: El hada que se dio a la fuga en Halloween (Arturo, libre) [31/10/2018]   23rd Noviembre 2016, 16:53

- Tienes razón -concedí a mi compañero.


Con una floritura, retiré la hoja y la guardé en el bolsillo de nuevo, ajustándome la camiseta y el abrigo para que permaneciera oculta. No me asusté de darle la espalda, aún corriendo el riesgo de que pudiera atacarme. Me ardía la sangre, tenía ganas de cortarle en pedacitos. Volvía a tener a la Sidhe en primer plano, y su palidez reveló que le quedaban minutos, con suerte. La impotencia me hizo apretar los puños. Todas las hadas esperaban una señal, como animales salvajes en un circo romano, listas para abalanzarse sobre el maltratador. Los delicados labios ascendieron a una mostrando hileras de dientes afilados como agujas, esbozando una macabra sonrisa.


Pensé en Jack. En las voces. En Chernobog. En todos los hilos. En Leanan, allí tirada como si fuera un despojo. ¿Desde cuándo se había relegado el misticismo y la magia tanto como para que la amenaza humana pudiera hacerles tanto daño? ¿Cuándo había perdido la humanidad el miedo, tan antiguo como su existencia hacia lo antinatural y lo avasallaba como ese tipo había violentado a la Sidhe? Día si y día también, veía en las noticias a algún superhéroe partirle los morros a algún tipo de mal, todo para salvar a la humanidad.


¿Quién salvaba a las hadas?, me pregunté con la vista clavada en la corte de Leanan.


- Voy a llevarme a Lea. ¡Y os denunciaré a la policía, por secuestro y chantaje! -la llantina del tipejo me entraba por un oído y me salía por otro. Como le daba la espalda, ahora se dedicaba a amenazar a mi compañero, con grandes aspavientos y altibajos en la voz, denotándose su nerviosismo.


 ¿Quién salvaba a Lea?, me pregunté cuando las hadas cerraron filas en torno a la elfa.


«YO»


- Será mejor que enfriemos los ánimos antes de que alguien salga herido -dije con voz contenida.


Un chasquido de dedos y el frío que mencioné se apoderó del cementerio al completo. Una nevada, restringida a una celda del suelo, se acumuló hasta formar la regordeta figura de Jack Frost. Desde el otro plano, había seguido nuestra conversación, y en lugar de hacer el tonto al materializarse, su mirada incendiaria se clavó en el desdichado humano que seguía reclamando su propiedad sobre Leanan. Éste se tambaleó y profirió un grito de dolor cuando una capa de escarcha se extendió bajo sus pies, y el hielo ascendió, penetrando el cuero del zapato y anclándole en el suelo. Unas diminutas manitas se me engancharon en la ropa, y treparon hasta tomar asiento en mi hombro. La pixie muerta sería el mejor público posible. El maltratador se olió lo que venía a continuación. Intentó zafarse, tirando de sus piernas con un destello de locura en su rostro.

 Las hadas le tomaron la palabra al chico del parche. Al ver que no tenía escapatoria, volaron en enjambre hacia él. La figura de mi compañero y la mía formaron un hueco en su formación, que se cerró sobre el maltratador con un siniestro zumbido y un chirriar de dientes escalofriante. No me volví a mirar cómo se ejecutaba la sentencia. Jack permaneció impertérrito, manteniendo el agarre. Los gritos desgarradores se alzaron en la noche. La tortura duró tres largos minutos. Las alas semitranslúcidas se mancharon de gotas de sangre que les impedía alzar el vuelo, y el bulto que conformaban se fue combando hasta no levantar más de un palmo del suelo. El olor metálico de la sangre se instaló en mi paladar, ahogando la arcada tapándome la boca con la mano. La caricia de la pixie de mi hombro me indicó que ya habían terminado. Desconvoqué a Jack, que se convirtió en un montoncito de nieve.


Sin girarme, me agaché junto a Leanan, y tomándola de la mano, le hice compañía mientras expiraba. Sus hadas vinieron rápidamente a su lado y retomaron su canción, aunque la pacífica apariencia se había evaporado. El azul predominante fue sustituido por el burdeos. No me atrevía a mirar a mi compañero a la cara, testigo involuntario de lo que acababa de pasar, tan cuestionable moralmente como cualquier otra acción que pudiera haber hecho. Las voces se aunaron al cántico, y pronto alcanzaron el mismo nivel de armonía que las hadas.


El pecho de Leanan dejó de moverse, y a mis ojos, su piel se cuarteó hasta formar una segunda capa entretejida. Los hilos, como gusanos, se removieron y se separaron como si una fuerza invisible tirase de uno de ellos y deshilachara el abrigo. La figura física de la Sidhe se empezó a desintegrar hasta desaparecer. Los hilos anadearon sumergiéndose en el suelo, repartiéndose entre las tumbas, escalando por el árbol, sobrevolando hasta el infinito. Y todo ello, bajo el repunte del sol, que aún esperaba su momento en un segundo plano pero los colores rosados del alba delataban su despertar. La presión en el hombro desapareció, y supe que la pixie muerta también había extinguido su periodo de estancia en el plano.


El hechizo de Halloween se desvanecía, y con él, las hadas de luto carecían de excusa para seguir con nosotros. Pronto nos quedamos el chico del parche y yo solos. Sentada en el suelo, proferí un profundo suspiro y todo el cansancio acumulado me sobrevino de golpe.


- Vaya manera de conocer gente, ¿eh? -me soné la nariz con fuerza.

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MensajeTema: Re: El hada que se dio a la fuga en Halloween (Arturo, libre) [31/10/2018]   14th Diciembre 2016, 09:40

Pd:
 


Y la situación tensa empieza a disminuir, y ella retira la daga, entonces se vuelve a con la Sidhe para revisarla y confortarla dentro de lo que cabe. No tenemos a nadie que tenga conocimientos médicos, ni magia de curación, yo sé los primeros auxilios, sobre plantas venenosas que debes evitar tocar, que hacer si te fracturas algún hueso y heridas similares. Ohh espera, vendas, si ella fue herida con arma blanca puedo parar el sangrado e intentar llevarla a algún lado. Y me vuelvo a con las 2 para echar un vistazo, pero sus heridas son diferentes a las que puedo tratar, deben ser internas y eso está fuera de mi nivel.

Las hadas se mostraron algo más hostiles ante el hombre desconocido, pues de su tierno rostro ahora solo muestran unos intimidantes dientes, dispuestas a lanzarse sin dilación a la primera orden.

El silencio en estos momentos es sepulcral, muy de acuerdo a la zona donde nos encontramos, el ambiente ahora es algo depresiva, pero el hombre interrumpe cualquier intento de pensar nuestra próxima acción, amenazándonos con denuncias a la policía, no sabe que se está haciendo un pase libre al psiquiátrico si llega a hacer eso. Mi rostro refleja cierto asombro por el solo hecho de que crea que sus acusaciones me van a intimidar o que vaya a conseguir lo que quiere, e intenta un par de veces avanzar, pero le cierro el paso.

Hasta que Tanith nos sugiere que nos calmemos, pero su tono de voz se nota que ella es quien se está conteniendo de hacer pedazos al hombre. Y se escucha un chasquido, acto seguido un viento gélido se hace notar (y seguro que soy el primero en sentirlo), se arremolina hasta formar un pequeño y tierno muñeco de nieve, esto debe ser cosa de ella, pocas veces se ve a una invocadora, no son comunes y por lo general llegan a ser bastante poderosos. Como sea, el pequeñín escarcha no parece nada contento, y no solo lo demuestra facialmente, ha congelado parte de las piernas de ese tipo, ¿la criatura ha actuado bajo su orden o por su propia cuenta?. En cuanto a él, reacciono como cabría esperar, con desconcierto, dolor y miedo…más bien pánico, al darse cuenta de lo que le venía.

Yo…yo no hice nada cuando el enjambre de hadas se abalanzó contra el tipo. Mi trabajo generalmente es proteger a las personas de fuerzas sobrenaturales, pero ¿Qué pasa cuando el “natural” humano es el villano? Pues que dejas que la justicia sobrenatural haga lo suyo. Me quede mirando, no como juez ni verdugo, simplemente como espectador de un juicio del que no me compete interferir ni me interesa hacerlo. Estas son las consecuencias de sus acciones, y en teoría su muerte ya estaba pactada, no hay forma de defenderlo. Leanan no mata a diestra y siniestra, no según los libros con historias sobre ella, tal vez de las pocas entidades a las que puedes llamar un mal necesario. Y ya ha terminado, estas tiernas pirañas han dejado solo un montón de…no tengo idea de cómo nombrar lo que ha quedado. Se percibe el olor a sangre, nada de lo que ya he presenciado antes, pero igual deja una sensación extraña.

—¿Desean que incinere lo que quedo?—muestro un poco de fuego con mi mano para que no vayan a asustarse—a menos que quieran dejarlo de abono—espere cualquier señal antes de hacer algo.

Ahora solo queda una última cosa, y es la propia hada que ya está en las últimas. Las demás hadas volvieron a su cántico, sin siquiera limpiarse la sangre de su reciente víctima, aunque en realidad este era un victimario en primer lugar. Yo me acerque a ellas de forma silenciosa, cuando termine puedo darle una especie de despedida shintoista, no soy especialmente adepto a alguna religión, pero respeto a los dioses y es que no puedo hacer nada más. La Sidhe empezó a desintegrarse, algo habitual en seres de su tipo.

Unos minutos de silencio lutal y Tanith vuelve a hablarme, luego de que las demás hadas se hayan ido—mi vida puede resumirse en encuentros de este tipo a cada rato, uno no puede investigar una isla con zombies sin encontrarse con una adivina con bola de cristal en mesa, o una momia que posee un grupo mafioso en Egipto, también es bastante curioso un dios del bosque tomando para ahogar penas en una taberna—me siento junto a ella, aunque no es lo que me esperaba y es más de lo que aparenta, también ella no se mira como si estuviera acostumbrada a esta vida. No puedo identificar el contexto en el que ella vive, si una principiante en este mundo secreto o alguien con experiencia, pero con algo más de corazón que la mayoría—¿y bien?, ¿me contaras tu historia?, obviamente no eres parte del común de la gente, pero tampoco parece que estés acostumbrada a este secreto mundo—sí, ha comenzado el momento de las preguntas, en todo caso, no es solo por parte del trabajo, sino por genuina curiosidad—vale, para que la cosa este pareja, te cuento la mía, aunque es fácil deducir que mi trabajo involucra lo paranormal jejeje, de lo contrario las noticias de una supuesto grupo de wicanas o secta satánica con sacrificios rituales no me habrían atraído aquí—que en realidad era mi preocupación original, pero estoy creyendo que este ha sido el Halloween menos peligroso en el que he estado (sin contar el estar a punto de ser decapitado), es posible que quienes hayan hecho rituales con protocolos reales, haya sido o una increíble coincidencia o solo posean una parte de algo real, si no están todos los ingredientes, ellas no verán nada más que sus decepcionadas caras ante una posible aparición.

Yo provengo de un universo ajeno a los que ha colisionado por el fenómeno Omega, un mundo poblado con seres y personas similares a las de aquí, y a la vez muy diferentes, un mundo de facciones enfrentadas por el control de todo y también unidas por enemigos en común, peligros cósmicos que afectaban a humanos y seres sobrenaturales por igual. Pero ahora estoy aquí en búsqueda de mi propio camino pero con mi propósito original—¿estaré siendo demasiado melodramático? Tal vez, pero puede que al escuchar esto, no se sienta tan agobiada por lo que le acaba de suceder, no son palabras de ánimo cierto, pero el hecho de que sepa que no es la única le replantee las cosas—por cierto, yo soy Razor, un gusto en conocerte, por extraño que suene eso—le doy mi mano mientras mi rostro deja ver una sonrisa que luego se vuelve en una ligera risa por la ironía del momento.

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MensajeTema: Re: El hada que se dio a la fuga en Halloween (Arturo, libre) [31/10/2018]   15th Diciembre 2016, 12:13

FdR:
 





  Después de todo lo vivido, he llegado a la conclusión de que no tengo empatía. De nada me valía preguntarme qué habría hecho yo en su lugar de haber sido testigo de lo que él fue. Quizá porque aún estaba todo reciente, acababa de pasar, pero no cambiaría nada de lo que hice. Bueno, si. Lo habría hecho antes.


 Un grupo reducido de hadas, ante la visión del fuego, revolotearon a su alrededor, conduciéndole sin tocarle hacia los restos, si es que se les podía llamar así. Era una clara invitación a cumplir con su ofrecimiento. En cuestión de unos minutos, las siluetas de las hadas se emborronarían hasta desaparecer. Ya estaba ocurriendo, y sus contornos se mezclaban con el paisaje del cementerio, como si fueran camaleones en pleno proceso de ocultación. De Campanilla tampoco quedó ni rastro, notándome el hombro libre de toda carga.


  Se sentó a mi lado, mientras acumulaba fuerzas para levantarme. Me relató parte de su curriculum. Tenía razones de sobra para no sorprenderse por el episodio que acababa de vivir.


- ¿Mi historia? -me froté la frente con una mano y suspiré. Mi historia. Abrí la boca un par de veces, boqueé mientras desfilaban por mi cabeza diferentes respuestas. Ninguna podía calificarse como tal. Así que desconecté. Con la mirada apagada clavada en el sitio donde instantes antes había estado Leanan, dije en voz alta lo que se me pasaba por la cabeza -Yo no tengo historia. Y si la tengo, no la recuerdo. De tener que escribir un diario o un libro, tendría que empezarlo con el típico despertar en un hospital. Rodeada de médicos, enfermeras, caras desconocidas que lo que les interesa va más allá de tu personalidad… .


    Y Jack. Siempre Jack. La única cara amiga que no me llenaba el cuerpo de parches. Que no me ponía un suero. Que no me inyectaba nada. Al pensarlo, sentí la presión en el pecho que sufro cada vez que acude a mi llamada. Ahora no, pensé, déjame descansar un poco y luego vuelves. Fue de las pocas veces en las que obedeció. Enseguida recuperé la calma dada por el agotamiento.


- Puedo verlos. A todos -y para corroborarlo, alcé la vista hacia las ramas del gran árbol que nos protegía. Extendí los brazos, queriendo abarcar todo nuestro alrededor. Aquí y allá, los hilos danzaban movidos por un viento invisible. Añadí con un susurro -Y también les oigo


    Le miré, clavando mis ojos rojos en él, mientras me revelaba el propósito de su visita. Wiccanas o secta satánica. Durante mi trayecto en persecución del hada malherida, solo me había cruzado con hilos, nada vivo.

- Pues lo siento, no he visto a nadie con capucha y sotana


   Lo decía en serio, aunque con ese tono para frivolizar un poco. Volvió a mencionar el fenómeno Omega, tan presente en la televisión. De enfrentamientos entre grupos. Eso también me sonaba. Es la sensación de intuir el nombre, la sustancia de algo, y que las palabras se escondan burlándose de ti.


- Razor… -repetí su nombre. Era un nombre con intención, y dudaba que sus padres se lo hubieran puesto así. «Navaja» en inglés. ¿Qué intención había detrás? ¿Qué cúmulo de personalidad encerraba para él? -Creo que lo he dicho antes, pero… yo soy Tanith.


  Sonaba menos espectacular, claro. Me quedé contemplando la mano que me tendía un segundo. Al final, se la estreché. En otro momento seguramente habría puesto alguna objeción, pero los pensamientos iban demasiado lentos y abstractos para eso. Estaba demasiado cansada.


- Aún es temprano, pero… ¿por qué no hablamos de esto con un café? Me gustaría que me contases eso del fenómeno Omega. Si quieres, claro.


   Le devolví una sonrisa cansada. Él se carcajeó. En lugar de molestarme, le dejé que se desahogase.



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MensajeTema: Re: El hada que se dio a la fuga en Halloween (Arturo, libre) [31/10/2018]   23rd Diciembre 2016, 01:20

Y las hadas volaron a mi alrededor y luego llevándome hacia lo que quedo el hombre, puede que no hablen nuestro idioma, pero saben hacerse entender. De ese modo inicio un fuego que solo quema el montículo que ha quedado, con mi control evito que las llamas se esparzan más de la cuenta. El humo se difumina con el poco de viento que hay en la zona, y se huele un poco de carne (lo que ha quedado al menos), sobrando los huesos, podría derretirlos también, pero haría falta aumentar mucho la temperatura, en estos momentos es innecesario tal cosa, estamos en un cementerio ¿Qué daño hace un par de huesos demás?.

En el momento de las preguntas, luego de mi historia, ella parece dispuesta contar lo suyo aunque duda en un principio. Las palabras clave; hospital, médicos, investigaciones y lo más interesante, amnesia. Exceptuando lo último, todo lo demás me suena a organización secreta—ya veo, no importa los mundos que recorras, siempre hay gente de esa clase—sin mencionar que una parte de mi historia es un pelín similar. Luego menciona sus capacidades—¿también eres una médium? Me parecía más que eras mas una invocadora—en mi mundo, las personas con poderes, se suelen especializar en algún aspecto particular de la magia y derivados, por ejemplo yo clasifico como elementalista…y múltiple para rareza y envidia de mis compañeros.

No te preocupes, deben ser adolecentes obsesionadas con lo paranormal, seguro que buscan a su zombie feérico brillantino por excelencia—respondo a su comentario sobre alguna secta o algo por el estilo. Luego de presentarme con mi alias, ella vuelve a repetir su nombre y corresponde el saludo con la mano. Enseguida de eso, me invita a un café, aparte de querer saber sobre el llamado Fenómeno Omega—claro, no hay problema, ¿Qué tal si nos vemos en la plaza en unas horas? Quiero asegurarme de que alguien más se le ocurra—acordamos la hora y la plaza, sin más preámbulos desaparezco a la menor distracción, ¿Qué? Ya les he dicho que me gusta el asunto del misterio y esas cosas.

(………………………………………..)


Pasan las horas y llego en el momento indicado, pero de igual modo en que desaparecí, me muestro repentinamente, pero con ropa diferente, algo más informal a diferencia de la gabardina que uso en las misiones, pero el parche permanece con eso no se puede hacer nada…bueno si, existen prótesis pero nahhh quedo mejor así. Ya puestos en lugar mencionado, pido algo para comer y un jugo de naranja, el café nunca me ha gustado—¿y bien? He de suponer que tu falta de información sobre el fenómeno Omega se debe a tu amnesia, ¿o me equivoco?, aunque los medios y los científicos  no es que estén enterados de mucho. Yo llegue a este mundo unos meses después de ese evento, pero de lo que he investigado, parece que 2 universos o tal vez más, se han fusionado, se ignora porque o como ha ocurrido esto. Se han diferenciado como ya mencione, 2 universos de manera clara, en términos sencillos, el universo que conoce al grupo superheroico llamado Los Vengadores y el otro, los que conocen a La Liga de la Justicia, para mí esto de los superhéroes es algo nuevo para mí, si descontamos los comics claro. Incluso la comunidad mágica esta sin comprender que ha sucedido—le dejo un tiempo para que procese la información, aunque no es que sea algo que aclare mucho la verdad, así que me doy tiempo para comer y beber, mientras en una de las televisiones del local, se ve un noticiero anunciando que un grupo de adolescentes con pinta de wiccanas juraban y perjuraban haber invocado un demonio de fuego, yo solo muestro una sonrisa cómplice al escuchar eso—¿alguna otra duda más?, ¿algo de mi mundo o te interesa saber otra cosa en concreto?.

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MensajeTema: Re: El hada que se dio a la fuga en Halloween (Arturo, libre) [31/10/2018]   23rd Diciembre 2016, 13:47



Estaba cansada. Demasiado cansada. Las preguntas me llegaban tarde, y mi cerebro tardaba en traducirlas. Así que le respondía con simples monosílabos. Como si fuera sonámbula, recorrí el cementerio en dirección contraria, hacia la salida. Hasta las voces me daban sueño. Los párpados me pesaban. Debí quedarme dormida de pie. Para cuando me choqué contra la verja, Razor ya no estaba. Me di un suave cabezazo contra los hierros, dejando escapar un suspiro. Malditas hadas de…

Pasé por casa para darme una ducha y cambiarme de ropa. El agua fría contribuyó a despejarme. Me asomé al espejo: las ojeras me llegaban hasta la barbilla, y la palidez de mi cara se había vuelto cadavérica. Necesitaba ese café. Aunque luego el chaval no se presentase. Jack no hizo ni el ademán de plantarse en el plano, sabedor de que no podría mantenerle. Le di un barrido rápido al piso, borrando toda huella de lo que pasó durante la noche anterior. Cuando me sentí preparada para acudir a la cita, la fuerza de la costumbre me empujó a tantear la mesa en busca de las gafas… que no estaban. Fui corriendo al rebujo de ropa que había descartado al llegar. Las encontré en el bolsillo, con una patilla de menos y un cristal agrietado. Resoplé. Tendría que ir con los ojos al descubierto. Bueno, pues si me paraba alguien le daría una tunda. Y ya está.

Como siempre, guardé la daga en el bolsillo de los vaqueros, cogí el abrigo largo y emprendí camino. En cuanto puse un pie en la calle, aunque aún era temprano, sentí que todas las miradas se centraban en mí. En mis ojos. Todo el valor que había reunido antes de salir se fue pitando. Con la cabeza gacha y la vista en el suelo, levantando muertos, como se dice, aceleré el paso hasta la cafetería donde habíamos quedado, supuestamente.

A través del cristal veo que ya hay gente sentada. Dos mesas ya estaban ocupadas, y el olor a café y a pan cubre la plaza por completo. Olisqueo el aire, resistiendo la tentación de entrar directamente. Al final se presenta, a la hora justa. Le veo venir desde el otro extremo de la plaza, con otra capucha. Esbocé una sonrisa estúpida al imaginarme su armario lleno de capuchas similares, clónicas. La borré al acordarme que, al menos, seguro que tenía más de tres conjuntos.

Tomamos asiento lejos del resto de consumidores. Pedí dos cafés, y aunque la camarera, ya mayor, con arrugas y pintura por toda la cara, me miró mal; obedeció sin que le tuviera que dar más explicaciones. Iba a necesitar tres, pero tras hacer cálculos antes de salir del dinero disponible, tendría que conformarme con eso si quería comer lo que quedaba de mes.

Me cuesta, pero acabé mirándole a los ojos. En el cementerio estaba oscuro pero allí, a plena luz del día remolón y los suaves halógenos del techo, se podían ver perfectamente. Él iba con un parche, así que… ¿de qué se iba a extrañar?

¿Y bien? He de suponer que tu falta de información sobre el fenómeno Omega se debe a tu amnesia, ¿o me equivoco?, aunque los medios y los científicos  no es que estén enterados de mucho. Yo llegue a este mundo unos meses después de ese evento, pero de lo que he investigado, parece que 2 universos o tal vez más, se han fusionado, se ignora porque o como ha ocurrido esto. Se han diferenciado como ya mencione, 2 universos de manera clara, en términos sencillos, el universo que conoce al grupo superheroico llamado Los Vengadores y el otro, los que conocen a La Liga de la Justicia, para mí esto de los superhéroes es algo nuevo para mí, si descontamos los comics claro. Incluso la comunidad mágica esta sin comprender que ha sucedido

Emití un leve gruñido de asentimiento, mientras removía el café. La camarera regresó con nuestro pedido a mitad de su discurso, pero no se cortó un pelo. Los dos nombres de esos supuestos grupos me sonaban a chino.

- ¿Cómo colisionan dos mundos? -se despistó un momento con la televisión, dispuesta cerca de la entrada, colgando del techo.

Pensé en Jack Frost. En las voces, que estaban bastante tranquilitas. En las hadas. En Leanan. Nadie me había explicado cómo funcionaba lo mío. Solo ponía suponer, sin pruebas para corroborar mis teorías. Podía sacar mil metáforas y no acertar con ninguna. Me dio tiempo, incluso, de rememorar nuestra escueta conversación en el camposanto.

- Antes, en el cementerio… dijiste que “siempre hay gente de esa clase”, o algo así. ¿A qué te referías?

La frase me vino entonces. No le di importancia en su momento, quizás por el cansacio, por la impresión de lo que habíamos vivido… Pero se parecía mucho a una de las frases favoritas de Sophie. Aún puedo verla, sentada frente a mí, el día que me encontró. «No le digas a nadie lo de tu amnesia. Querrán aprovecharse. Siempre hay gente así». La verdad es que me pasaba su advertencia por el forro constantemente. Si tuviera que obedecerla a pies juntillas, más me valdría huir del país a los quince días. Era un poco paranoica. Por ejemplo, reunirme allí con un chico al que no conocía de nada, hablar de temas relacionados con mi… “particularidad”... Dios, Sophie estaría descompuesta. ¡Pagaría por verle la cara!

Carraspeé antes de que la sonrisa cruel asomara a mi rostro y esperé a que él me respondiera.


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MensajeTema: Re: El hada que se dio a la fuga en Halloween (Arturo, libre) [31/10/2018]   30th Diciembre 2016, 09:25

Pues no sé, este fenómeno es inaudito en todos los ámbitos, y por el momento no sabemos si podremos volver a restaurar la situación—le respondo a su cuestión sobre la colisión, de todos modos tendríamos problemas, pero al menos serian problemas conocidos y no entidades u organizaciones nuevas por cada roca que uno levante.

Luego me pregunta algo más, a pesar de los eventos recientes, ella pone mucha atención a detalles que los demás pasarían por algo o no le darían la importancia debida—Significa que tuve una experiencia similar cuando mis poderes se activaron, una corporación con intereses sobre lo oculto lo descubrió y me secuestró—y pensar que tenía planeado trabajar para ellos, una lastima, les admiraba. Mientras cuento mi historia, memorias de esos momentos me vuelven a la cabeza—exceptuando la amnesia, también sufrí de experimentación,  y no de la clase que uno entiende con pruebas sencillas, que te saquen sangre o actividades físicas para analizar los datos, no, ni mucho menos, eran de la clase que rompe derechos humanos, no fui el primero ni la última víctima de sus ambiciones—es cierto que es doloroso contar esto, nadie que haya sufrido algo por el estilo quiere rememorar dichos acontecimientos, pero en cierta manera es algo terapéutico el que alguien te escuche—a ellos no les importa, si son adultos, jóvenes o niños, mientras les seas de utilidad, se cobraron muchas vidas—más de los que uno podría imaginarse—de hecho conocí a 2 niñas que tenían grandes poderes y por lo mismo fueron presas de sus ansias de poder y conocimiento.

Y ahí aparece dos nombres, Charlotte y Emma, cada quien con sus particularidades, solo una de ellas sigue viva y no puedo evitar mostrar un rostro algo triste por esto último, una promesa rota sigue torturándome de vez en cuando.

Así que más o menos puedo empatizar con tu situación—saber que niños y niñas sufrieron de esta manera, no solo es shockante, sino también doloroso y te llena de rabia, ¿Qué les pasa por la mente a estos científicos? Se obsesionan tanto con sus proyectos que dejan de ser humanos, irónicamente dicen que sus proyectos son para mejorar a la humanidad. Pura mierda hipócrita, también lo hacen por los premios nobels y dinero, que sean recordados en la posteridad y puestos en el muro de la fama junto a los verdaderos grandes científicos de la humanidad.

Ohh vaya, esos ojos que veo, ¿son naturales o se deben a tus poderes?—desde todo el rato ha estado desviando su mirada, supuse que son nervios ante desconocidos, o una de esas fobias sociales…creo que esto ya lo había mencionado hace unos post atrás, ¿no les parece?—no serán pupilentes de esos con diferentes colores a los normales, ¿verdad?—todo con tal de destacar, aunque a veces los adolescentes y no tan jóvenes, se les zafa una tuerca de la cabeza, como esas protuberancias que resaltan y que parecen casi salir de la piel o el alargamiento de las orejas para crear agujeros, es cierto que algunas culturas hacen esto a modo ritual o cosas por el estilo, pero vamos, ¿en realidad alguien considera genial o característica que realza la belleza esas modas?—en el siglo pasado había una actriz hollywoodense que se llamaba Liz Taylor, ella es la única mujer registrada con ojos violeta de manera natural, los tuyos también son hermosos, que no te moleste presumirlos—no, no estoy tratando de ligar, pero me gustaría aclararlo antes de que surjan malentendidos, porque cuando el chisme se esparce, es difícil de recuperar cualquier reputación que tan duramente uno se esfuerza por mantener, sho les conozco, no se hagan.

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Tanith Blackwood
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MensajeTema: Re: El hada que se dio a la fuga en Halloween (Arturo, libre) [31/10/2018]   5th Enero 2017, 00:06



- Pues no sé, este fenómeno es inaudito en todos los ámbitos, y por el momento no sabemos si podremos volver a restaurar la situación.

Tomé el primer sorbo del café, escuchando atentamente su historia. Amoldé las manos en torno a la taza, y el líquido amargo me entró como si fuera hidromiel, dándome fuerzas suficientes para levantar los párpados más allá de la mitad. Asentí con la cabeza un par de veces para confirmar a mi interlocutor que estaba pendiente de él. La verdad es que parecía sacado de uno de esos libros para adolescentes que últimamente veo anunciar tanto por la tele cuando Jack cambia de canal.

Pero no me era desconocido. El tiempo en el hospital no fue tan malo. Es decir, aparte de los sueros, la estricta dieta, las visitas del doctor Piaget. Mis pruebas se basaron en análisis de sangre, en radiografías… nada relacionado con mi “poder”. Si me han hecho más pruebas en un pasado anterior a mi estancia en el hospital, ni idea. Me percaté de que se le ensombreció el rostro al nombrar a esas dos niñas. Abrí la boca para preguntar, pero me lo pensé mejor. Bueno, no es que me lo pensara mejor, sino que no conseguí reunir las palabras adecuadas para una frase coherente sobre un tema tan serio. Terminé de tomarme el primer café en su lugar, lo deslicé hacia un lado y me preparé para el segundo. Con el movimiento, uno de los azucarillos salió disparado por la inercia hacia el borde de la mesa. Sentí el tirón, que me hizo empalidecer porque me mareé un poco. Mi tensión aguantó gracias a la cafeína. Una manita hecha con nieve surgió de debajo de la mesa, tanteó a golpes sobre la superficie, y se llevó el sobrecito con azúcar a su escondite. Le di una patadita disimulada y le forcé a irse. Antes de que se le ocurriera repetir, me guardé el otro azucarillo en el bolsillo.

- Ohh vaya, esos ojos que veo, ¿son naturales o se deben a tus poderes?

Me quedé a medio camino de otro sorbo. Algo iba mal. Me notaba las mejillas a temperatura superior de lo normal.

- Son así. Es decir, desde que tengo memoria.

El doctor Piaget me contó una historia muy científica sobre las razones de los diferentes colores de iris. Habría sido interesante si hubiera tenido ganas y fuerzas en esa época para escucharle. Se me quedó algo, eso si. Algo sobre genes, melanina o pigmento, o ¡yo qué sé! Nunca me detuve a pensar si guardaba relación con las invocaciones, pero sí a pensar que podía ser un engorro y llamaría la atención en la calle. Sophie iba a matarme cuando la llamase para pedirle un préstamo más para unas gafas, o unas lentillas de color para ocultar el estigma.

- (...)los tuyos también son hermosos, que no te moleste presumirlos.

Este hombre estaba haciendo grandes esfuerzos para le escupa el café a la cara. Si antes sentía calor en las mejillas, ahora podía notar el rubor extenderse, del mismo tono de mi iris, si me apuras.

- ¿Qué? Oh, ehm… bueno, no son… quiero decir… -tonterías. Eso quería decir. Meneé la cabeza con energía, despeinándome aún más de lo normal, y me bebí del tirón el café que me quedaba antes de tomar aire. Tiempo suficiente para dilucidar si estaba de broma o no, y para buscar una respuesta menos titubeante que no me hiciera quedar como una imbécil -Gracias. No me paro a pensar mucho en sí son bonitos o feos. A ti el parche te queda muy bien. ¿Cuántas chicas caen rendidas a tus pies? ¿Es como lo de las cicatrices?

Fue fácil imaginármelo. A ver, desde que nos encontramos en el cementerio ha permanecido en un segundo plano, ya no solo por la situación, sino porque parecía estar rodeado por un aura de misterio que él se esforzaba en mantener. Estábamos charlando, si, y lo primero que me había contado había sido una terrible historia sobre experimentos sobre personas por parte de científicos desaprensivos, pero eso no me decía nada de él. Nada aparte de “lo he pasado mal en la vida”. Pero no me decía si tenía familia, si tenía hobbies, si había encontrado la paz, si quería vengarse de la gente que le trató mal…

Por eso debía preguntarme a mí misma, “¿realmente quieres saber esas cosas?”. Era algo muy distinto a, por ejemplo, mi investigación matinal diaria de Chernobog. Cuando veía algún detalle escabroso en los libros que sacaba de la biblioteca, solo tenía que pasar la página, y no me sentía mal yo, ni el libro, que directamente no podía sentir nada. Era como May, o como Zoey, o como Chloe. Cuando conocía a la gente, aunque fuera solo un poco, adquirían sustancia. Una sustancia especialmente endeble, atada de pies y manos en las vías del ferrocarril del mundo espiritual en el que estaba metida. No tendría que haber seguido la broma de los ojos y el parche. No con el fantasma de Chernobog sobrevolándome aún, o con las hadas, o con Leanan…

- ¿Qué tienes pensado hacer ahora?

Pues seguir su vida, cotilla”, me respondí a mi misma. Tenía que decir algo, porque evocar a Leanan sirvió para que se me humedecieran los ojos y se me encogiera el corazón.

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MensajeTema: Re: El hada que se dio a la fuga en Halloween (Arturo, libre) [31/10/2018]   9th Enero 2017, 03:41

Tanith se sirve su segundo café, mientras trataba de agregar azúcar en sobres, se le resbalan, pero una pequeña mano surge del borde de la mesa robándose un par de esos sobres, yo solo suelto una ligera risa ante la escena—no te vayas acercar al sol, eh Olaf—ahora que no estaba en modo enojado, el ser de hielo es bastante simpático. Sigo terminando mi comida y bebida, con sus repetidas pausas entre lo uno y lo otro para que se digieran correctamente.

En la plática surge el tema de sus ojos, mis comentarios la dejan con cierto shock—vale, son genéticos, las mutaciones en el genoma de vez en cuando suelta una que otra sorpresa, como por ejemplo mi cabello, por herencia tengo canicie prematura—intento ser tranquilizador, no parece que reciba ni este acostumbrada a los halagos. Hablando de halagos, lo último que le dije ha hecho que se ponga roja tomate y le salten los nervios—cálmate, no tienes que ponerte así, dalay—le muestro las palmas en plan relax—respira hondo y exhala—otra risa contenida sale a flote, no como burla, sino lo contrario, pocas personas a mi alrededor llegan a mostrar algún signo de emociones sinceras y eso se aprecia.

Habiéndose calmado, responde que nunca se cuestionó las razones del color de sus ojos y luego me hace unas preguntas, seguramente intentando darle la vuelta a la tortilla a la plática—gracias, pero no es para el ligue o decorativo, aunque he de admitir que me da un aire más rudo de lo que en realidad soy, ya sabes, el chico malo que algunas adoran, ¿cicatrices?, no, no en mi caso al menos, la mayoría de las personas que pierden algún miembro en mi trabajo tienen suertes peores, lo mío fue suave si hago comparaciones—aunque si tengo algún par cicatrices reales regadas por el cuerpo, gajes del oficio que son imposibles de evitar; balas, garras y armas blancas son las principales causas de marcas en la piel, de alguna manera me las he arreglado para que no sean abundantes, para mi suerte los golpes y armas contundentes solo dejan moretones que luego desaparecen en unas horas o días si la cosa se puso fea.

Una pregunta más sale a flote—pues regresar, tengo un departamento de mala muerte en Nueva York, para revisar una página web que he creado para informarme de fenómenos paranormales potencialmente reales, cuando hay suerte, puedo cobrar por mis servicios, y t..tuuu—de la nada su rostro se ha puesto triste y sus ojos a punto de un diluviar de lágrimas—ohh, ¿Por qué esa cara?, ¿acaso he dicho algo que no debía?—me levanto para ofrecerle una toallita para secarse las lágrimas próximas a caer—¿fue por lo sucedido ayer?, no tienes que culparte por como terminaron las cosas, sus heridas ya estaban muy avanzadas y ninguno de nosotros tiene magia curativa—aun así puede que haya habido alguna opción disponible, pero el tiempo era escaso y la distancia muy larga a cualquier hospital o clínica, pues estábamos algo adentrados en el bosque en ese momento.

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MensajeTema: Re: El hada que se dio a la fuga en Halloween (Arturo, libre) [31/10/2018]   9th Enero 2017, 17:48



- Estoy bien -mentí apartándome las lágrimas con el dorso de la mano -Solo me he acordado de Leanan. No debería haber terminado así. Y Campanilla tampoco.

Conmovido, Jack volvió a hacer acto de aparición, sentado en el asiento libre de mi lado. Con su mano helada me dio un par de palmaditas en el brazo. Luego, esbozando una de sus inhumanas sonrisas, se volvió hacia Razor para saludarle con la manita y un:

- ¡Aye!

Tenerle allí presente hacía que el agotamiento le ganase terreno al café. Aún así, en esa ocasión no le expulsé. Estaba rendida de su jueguecito de aparecer cuando le apetecía, y si nadie me había señalado ya, no lo iban a empezar a hacer por un crío vestido con un uniforme.

- Gracias por habernos ayudado -bien podría haberse rebelado cuando dejé vía libre a las hadas para que acabasen con la vida de ese hombre… aunque dudaba de que llamarle “hombre” fuera lo adecuado -Quedémonos con que hemos hecho cuanto hemos podido. Además, ni siquiera habías venido para eso…

Jack ya no se sentía atraído por la presencia de mi nuevo aliado. Rebuscó en mis bolsillo, olisqueando como un perrillo el azucarillo que había guardado antes para él. Hice una pausa en mi discurso para dárselo, porque estaba dejándome helada. Se lo comió con plástico y todo, y luego miró con avidez el vaso de zumo de mi compañero.

- No se lo des; come por vicio, no porque lo necesite -le advertí dándole un toque a Jack con el dedo en la frente a modo de regañina silenciosa. Si se lo permitía, se comía hasta la mesa -Bueno, pues si alguna vez te decides a volver, o necesitas ayuda por aquí, cuenta conmigo.


Hice el ademán de tenderle la mano, pero a medio camino me lo pensé mejor. ¿Cómo iba a localizarme? ¿Silbando? Saqué el teléfono móvil del bolsillo, de agonizante batería. Me abstraje en él un momento eterno, porque no conseguía dar con la tecla. ¿Cómo consultaba los contactos…? Saqué la lengua ante la árdua tarea de encontrar mi propio número de teléfono. El tiempo apremiaba, porque el icono de la batería parpadeaba en la parte superior de la pantalla. Llamadas perdidas. Llamadas realizadas. Mensajes. ¿Aplicaciones? ¿Pero qué narices…?

- ¡Aye!

Jack se puso de pie en su asiento para tocar con el dedo el teléfono. De dos toques que dejaron un rastro de escarcha, consiguió dar con mi número apuntado en la memoria del aparato. Le di las gracias con un murmullo, con el orgullo algo herido porque un espíritu supiera desenvolverse con ese cacharro infernal al que llaman tecnología más que yo, y volví la pantalla hacia Razor para que se desengañase por sus propios ojos:

- Puedes llamarme a este teléfono si me necesitas.


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