Los Universos de DC y Marvel se han unido en uno solo. ¿Qué ha sucedido? ¿Quién está detrás de todo? Y, lo que es más importante, ¿cómo reaccionarán héroes y villanos de los distintos mundos al encontrarse cara a cara...?
 
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 Confianza y alevosía (Virginia Potts y Garnet Brooks).

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116TonyStark
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MensajeTema: Confianza y alevosía (Virginia Potts y Garnet Brooks).   12th Noviembre 2016, 20:49

-Son las cuatro de la madrugada. Lleva treinta y nueve horas sin dormir, señor.

¿Alguna vez has odiado tu propia creación? La mayoría de vosotros no, probablemente, dado que hay pocos inventores y gran parte de ellos, no conformes con ser mediocres, sobreestiman su limitado talento y consideran hasta la menor porquería salida de sus cerebros unidimensionales como una revolución en la quintaesencia de la propia ciencia. Yo, por el contrario, soy perfectamente consciente de cuándo he creado una mierda, y esta aplicación de control de sueño por horas que he integrado en Jarvis es una de las mayores mierdas de mi historial. No me sirve de nada que me vaya recordando el tiempo que paso sin dormir si lo voy a ignorar sistemáticamente.

-Con la hora me basta, Jarvis, gracias. Tonto, acércame el guante derecho.

A Tonto también lo detesto. Me ha pasado el guante izquierdo, como no podía ser de otra manera. Sujeto mi pequeña linterna portátil con los dientes y echo un vistazo al interior del metal por la parte hueca. La iluminación del taller es más que suficiente, pero me gusta inspeccionar bien los pequeños detalles antes de empezar a operar. Localizo el cable que busco y, tras asegurarme de que es ese y no ningún otro, introduzco unas pequeñas pinzas flexibles dentro de la pieza mecánica, lo sujeto y, con calma, paciencia y un pulso impresionantemente bueno teniendo en cuenta la cantidad de café y alcohol que he tomado esta noche, tiro de él hasta engancharlo a una diminuta batería portátil recién instalada en el lado de la palma. Un ligerísimo “clic” indica que el acoplamiento ha resultado exitoso, de modo que, sin pensarlo, me giro y lanzo el guante con todas mis fuerzas contra una pared.

-¡Ahora, Jarvis, MÁNDALO! –grito, extendiendo la mano izquierda frente a mí.

De repente un sonido similar al de la turbina de un avión arranca desde el interior del guante, que, antes de estrellarse contra la pared, gira en el aire propulsado con la energía de su corriente repulsora y se lanza hacia mí a la velocidad media de un lanzamiento de Clayton Kershaw. Los dedos metálicos se abren como cáscaras, la palma se divide en dos segmentos oscilantes y, antes de que tenga tiempo de pestañear o interponer el otro brazo entre el proyectil y mi cara por si se pasa de frenada, el guantelete se ensambla alrededor de la mano, cerrándose y adaptándose perfectamente al término de la extremidad. Muevo las falanges solo para estar seguro de que ha salido todo bien.

-Anota otro éxito, Jarvis. Van dos botas, un guante, y la parte de la entrepierna –si había que empezar, que menos que hacerlo por lo difícil –Le toca al derecho ahora.

-¿Serviría de algo sugerir que descansase unas horas antes de seguir?

-Sabes que no. Quiero que la MK 2.0 esté adaptada por completo a mi nuevo sistema de acoplamiento a distancia antes de que amanezca.

-La armadura no se va a ir a ninguna parte porque usted duerma un poco.

Tiene razón, pero finjo no oírle. Lo cierto es que hace días que demuestro un comportamiento mitad psicótico, un cuarto compulsivo y un cuarto agorafóbico. Permanezco la mayoría del tiempo encerrado en el interior de mi torre como si fuese una suerte de Rapunzel con perilla; y la única compañía del alcohol y las armaduras pasan factura incluso a la mente más brillante del planeta, embotando mis sentidos y mermando mi capacidad cognitiva. Me paso las horas cortando, pegando, mutilando y descuartizando mis propias corazas en busca de algo que es más que la suma de sus distintas partes, y no lo encuentro. Lo tengo delante y no lo veo.

-No voy a seguir discutiendo sobre esto. Enciende la radio y permanece en silencio un rato, anda.

Un zumbido mecánico rebota como una especie de eco de una esquina a otra de la habitación y la voz apagada de un locutor envuelve mi taller desde los diferentes altavoces de audio instalados en las cuatro paredes que me rodean. No tardo en darme cuenta de que es un programa de noticias.

-…grupo de hombres armados con ametralladoras han entrado en un instituto y han disparado indiscriminadamente contra los estudiantes y docentes del mismo. El número de muertos se eleva a más de cuarenta personas y hay al menos otros veinte heridos…

-Cambia de emisora.

-…especializados en robar viviendas de lujo, entraron en la casa del matrimonio y los agredieron brutalmente para conseguir la combinación de la caja fuerte. La mujer, de sesenta y tres años, murió pocas horas después a causa de los golpes…

-Joder, Jarvis, ¿lo estás haciendo a propósito? Vuelve a cambiar.

-…la invasión en Nueva York dos días atrás, durante la cual el Capitán América y otros héroes se enfrentaron a un ejército de criaturas mágicas que llegaron a nuestro mundo, según se ha declarado, a través de un portal…

No.

-Apágala.

-¿Señor…?

-…explosiones de fuego… hielo cubriendo las calles y los edificios… el portal…

Es como… volver a… revivirlo… todo.

-¡Que la apagues, Jarvis, JODER!

La apaga.

Me costaría definir qué es exactamente lo que me está robando en este momento el aire que preciso para respirar, obcecado como estoy en olvidarme incluso de la forma correcta de tomar aire para seguir viviendo.

-Señor, está sufriendo otro ataque de ansiedad.

-N-no. Esta vez no.

-¿Me permite que le tome el pulso para asegurarme?

-¡No! –qué coño, seguro que puede oír mi frecuencia cardíaca desde ahí, está resonando como un tambor –¡Mierda, Jarvis, estoy bien! Solo ha sido una noticia. Lo tengo controlado.

Y es cierto. A medias. Estoy casi bien. Me cuesta organizar ideas extensas, pero estoy bien. Respira por la nariz. ¿O era por la boca?

-Señor, la gente normal… –inteligencias artificiales, nunca sabes con qué te van a comparar –…suele sufrir ataques de ansiedad con una cadencia de, como mucho, una vez cada cinco años. Usted los tiene con una frecuencia de dos o tres veces al mes.

-No es verdad.

-Señor…

Es, de nuevo, una verdad a medias. La batalla de Nueva York no me afectó tanto como podría parecer en momentos así. Está mal que yo lo diga, pero mientras duró lo hice genial. Tenía miedo, claro, aunque lo mantuve a raya en todo momento y planté cara a toda una maldita invasión extraterrestre sin echarme atrás. Luché hasta el final, y cuando la situación lo requiso y no había otra opción me sacrifiqué… o estuve a punto. No me vine abajo por el miedo, ni dejé que la ansiedad me amedrentase. Incluso he hablado del tema sin ningún problema con otros Vengadores, y he concedido entrevistas en las que inevitablemente he tenido que responder algunas preguntas al respecto. Lo que más temo es que el recuerdo de lo sucedido me coja por sorpresa, como acaba de ocurrir. No estoy preparado para asumir lo que aquel día le hizo a mi vida.

Y es que… le pedí a Jarvis que comprobase cierta información. Le obligué, mejor dicho. Él ya sabía que la respuesta no me gustaría.

3,27 segundos.

3,27 segundos más y me hubiese quedado atrapado en el agujero de gusano. Habría muerto. Enterrarían un ataúd vacío y pondrían mi nombre en la lápida. Tal vez Pepper llevase flores periódicamente durante dos o tres años. Se me recordaría como un héroe, eso seguro, y puede que erigiesen una estatua con mi rostro en posición heroica. Mi sacrificio limpiaría todas mis malas acciones pasadas, y sólo mi faceta de mártir salvador prevalecería en los libros de historia. Pero sigo vivo, por 3,27 segundos. Mi vida y mi muerte dependen de un margen ridículo de tiempo. Esa idea es lo que verdaderamente me aterra, lo que hace que a veces me despierte en mitad de la noche gritando y lo que me derrumba desde el interior cada vez que algo me recuerda lo que ocurrió sin preparar mi mente primero. Que, con armadura o sin ella, solo soy un hombre.

-Señor, está sudando.

-¿Ah, sí? P-pensaba que era la lluvia –me siento y apoyo la frente entre las manos.

-¿Siente nauseas? ¿Pérdida de fuerza? ¿Mareos?

-¡Siento que te calles ya! –la frase no tiene sentido, lo sé, pero no me importa. Respiro por la boca. No puedo seguir guardándome esto solo para mí, necesito contárselo a alguien. Explicar que a veces, cuando me paso más de treinta horas seguidas sin dormir encerrado con mis armaduras y los malos recuerdos asedian mi mente, yo también puedo sentir miedo e indefensión. Que si Iron Man está hecho de acero, Tony Stark no. Admitir quizá que no soy tan listo como todos creen que soy -Llama a Pepper.

-Son las cuatro de la madrugada, señor.

-Soy perfectamente consciente de ello, me lo has recordado hace cinco minutos. Llámala. Ahora -me levanto y trato de serenarme andando un poco -Dile que venga a la Torre Stark lo antes posible. Que tengo que hablar con ella. Prométele un aumento de sueldo -me lo pienso -Dile mejor que la necesito, pero mantén lo del aumento de sueldo -es mejor no arriesgarse.

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Última edición por Tony Stark el 15th Noviembre 2016, 12:43, editado 1 vez
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MensajeTema: Re: Confianza y alevosía (Virginia Potts y Garnet Brooks).   15th Noviembre 2016, 11:38

El silencio que se respiraba en el lugar era sobrecogedor en aquellas horas de la noche. La vigilancia de la Torre, desde que esta se abrió por primera vez, había sido completamente automatizada, por lo que ni los pasos de un guardia de seguridad podrían alterar esa calma. En unas horas este lugar parecería otro. Se había concebido para que, anualmente, los empleados pudiesen hacer partícipes a sus familias de su entorno laboral. Era una oportunidad también para acercar los proyectos que se desarrollaban en la empresa tanto a clientes como a accionistas, es decir, la oportunidad para dar una imagen de transparencia que nunca venía mal. El acontecimiento había adquirido renombre en los últimos tiempos. De hecho, había pasado de ser una corriente jornada de puertas abiertas a un evento esperado, una especie de Open House privado que los neoyorquinos no estaban dispuestos a perderse, aunque no trabajasen para Industrias Stark. Tony podía sentirse orgulloso.

Pero un evento de aquellas características requería que nada de lo que sucediese mañana quedase al azar. Y debería haber sido así, yo podría estar en mi cama descansando, pero en cambio las cosas nunca salían como se planeaban, por mucho empeño que pusiese en ello. Apagué el ordenador y terminé por ponerme los tacones de nuevo, empezando a visualizar mi cama mientras salía del despacho. Cerré al fin la puerta de la oficina cuando dieron las cuatro. No pude evitar un ligero suspiro, a medio camino entre un bostezo y una simple expresión de cansancio. De ninguna manera esperaba quedarme trabajando hasta tan tarde, pero las cosas se habían complicado.

Una vez en el ascensor, saqué el móvil y, como si lo hubiese presentido, la pantalla se iluminó con la llamada entrante de Tony. De haber sido cualquier otra persona me hubiese extrañado, tratándose de mi jefe no había lugar a sorpresas.

¿Sí?

Señorita Potts. —No, no era Tony. Alcé ambas cejas y seguí esperando a que Jarvis me diese algún tipo de explicación—. El señor Stark requiere de su presencia en el taller con la mayor brevedad posible. La necesita y ha expresado su voluntad de compensarla con un aumento de sueldo.

¿Está en algún tipo de peligro y/o apuro? —Marqué el código en el ascensor para subir al taller.

Ninguno inminente.

Está bien, ya voy.

Salí del ascensor y bajé unas escaleras blancas mientras me preguntaba qué podría haber pasado esta vez, estaba agotada. De nuevo introduje la clave de acceso y la puerta de cristal del taller autorizó la entrada. Allí estaba él, dando vueltas sin rumbo por la estancia. Eché un rápido vistazo al lugar, evidentemente trabajaba en sus armaduras, la pregunta era desde cuándo estaba allí.

Mañana va a ser un día largo. ¿Qué haces despierto todavía? —dije sin acritud en la voz. El día sería largo para mí. Para él no iba a ser un día diferente a cualquier otro, a excepción de un almuerzo programado en el Brooklyn Fare con unos inversores japoneses. Pero probablemente lo habría olvidado y ahora mismo solo se estaría preguntando por qué no había tardado ni cinco minutos ni una queja en aparecer allí a esas horas.

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MensajeTema: Re: Confianza y alevosía (Virginia Potts y Garnet Brooks).   15th Noviembre 2016, 13:59

-La señorita Potts está de camino.

-Vale, bien –suspiro y asiento con la cabeza. Temía que me dejase tirado –Dispongo de al menos treinta minutos para tranquilizarme y…

Oigo cómo la puerta de cristal del taller se abre a mis espaldas y al girarme compruebo con un escalofrío que ella ya se encuentra en el umbral, dirigiéndose hacia mí. Temía que este día llegase tarde o temprano, pero jamás esperé que fuese tan pronto. Pepper ha dominado el arte de la teletransportación.

-La señorita Potts ya está aquí, señor.

-Nomedigas… –ahora no se me ocurre cómo empezar. De repente me siento bastante ridículo, y ni siquiera sé de qué me está hablando –¿Día largo? –¿a qué se refiere? ¿Por qué la he llamado? Lo último que deseo es una reunión mañana. No quiero ver a nadie, ni charlar de mi empresa, ni…

¿Qué estoy haciendo? ¿Por qué he recurrido a ella, para empezar? ¿Qué sabe Pepper de Chitauris, de portales y de armaduras? ¿Qué sabe de mí? Seguro que piensa que la he convocado por una estupidez. ¡Joder, es que es una estupidez! No debería haberla hecho venir. ¿Cómo ha llegado tan rápido? Me estoy poniendo nervioso otra vez…

-Vete a dormir –la miro intentando aparentar la mayor de las indiferencias cuando caigo en la cuenta de que he sido yo quien la ha llamado –Solo quería desearte buenas noches –muy bien, Tony, fijo que eso ha colado –Y asegurarme de que lo de mañana estaba preparado, por supuesto –aquí sí he estado ágil.

Ojeo disimuladamente la puerta, deseoso de marcharme pero tratando de dar a entender que lo que deseo es que se marche ella. No me puedo creer que su rapidez al llegar me haya puesto así de nervioso. Incluso cuando es puntual encuentra la forma de atacarme de algún modo. Debe detestarme mucho.

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MensajeTema: Re: Confianza y alevosía (Virginia Potts y Garnet Brooks).   15th Noviembre 2016, 21:29

P-pero si acabas de... —suspiré— ¿es una broma? En serio, a veces no sé en qué piensas —Intentaba hacer esfuerzos titánicos por llegar a entenderle, pero era imposible. Anduve un par de pasos más hacia el interior, sobrecargada por el día tan largo que había tenido. Tomé una pequeña bocanada de aire mientras pellizcaba con suavidad el puente de mi nariz, intentando dar algo de sentido a la situación. Al final le miré de nuevo, con expresión resignada pero, a fin de cuentas, también comprensiva. Me apoyé contra el canto de una de las mesas.

De verdad, Tony... ¿Sabes cuánto hace que trabajo para ti? Lo suficiente como para saber que te ocurre algo —hice una breve pausa y continué— y que no te acordabas de la cita de mañana —terminé con una leve sonrisa algo cansada, pero inevitablemente paciente con él—. No te voy a preguntar cuánto tiempo llevas aquí encerrado, pero ahora tanto tú como yo debemos descansar. Quizás algo de sueño te despeje y veas una nueva perspectiva de aquello que te preocupa, sea lo que sea.

No podía escudriñar su cabeza, ni obligarle a confiar en la posibilidad de que si hablaba conmigo de lo que fuese que le preocupaba podría sentirse mejor. Quizás no comprendido, pero sí apoyado. Si de algo no podía quejarse era de no tenerme en cualquier situación en la que se hubiese visto envuelto.

Repiqueteé con mis dedos sobre la mesa, profiriendo un timbrado ruido que irrumpió la pausa que había dado lugar a un nuevo silencio. Buscaba, de alguna forma u otra, alargar la conversación unos segundos más, otorgarle el momento para que se explicase, pero no parecía querer hacerlo. Ya no sabía de qué manera hacerle entender que me preocupaba por él de una forma que sobrepasaba los límites profesionales. Terminé por chasquear la lengua y asentir levemente, entendiendo aquella mirada como una invitación a marcharme ya.

Mañana estará todo listo, como siempre —Volví a incorporarme y me dirigí de nuevo a la puerta. Antes de abrirla me giré para mirarle de nuevo, parecía tan cansado que mi propio agotamiento pasaba a un segundo plano—. Buenas noches, Tony.

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Shade
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MensajeTema: Re: Confianza y alevosía (Virginia Potts y Garnet Brooks).   16th Noviembre 2016, 14:20

Las cuatro de la madrugada. Sentada en la parte más alta de la torre Stark, alcé la mirada para contemplar Nueva York a mis pies. Había quien criticaba al millonario por erigir semejante monumento, alegando que pecaba de prepotente y de soberbio. A mi parecer, quienes criticaban dicha decisión, no habían subido a donde estaba yo. Era una posición privilegiada, sí. Pero Stark era, si lo que decían de él era cierto, alguien que se alzaba digno a todo lo que ello conllevaba. Tenía el carisma y la mente, y sin dudarlo tenía también su lado oscuro. Porque seamos sinceros, ¿Quién se va a creer que se puede formar semejante imperio sólo con buenas intenciones? Desde luego, yo no. Y es precisamente parte de ese lado oscuro el que me había llevado allí. O tal vez fuera la mala suerte, la envidia de quienes no tienen las mismas oportunidades, la que me iba a llenar los bolsillos esa noche. En cualquier caso, esperaba, preguntándome qué podía salir mal aquella noche. Me habían contratado para un trabajo demasiado fácil, y como siempre que el dinero propuesto era demasiado suculento para un encargo sin riesgos, desconfiaba. Tal vez aquel artefacto no estaba aquí realmente y tendría que apañármelas por encontrarlo. Tal vez no era tan pequeño como me habían asegurado y tendría que hacer malabares para salir de allí con él. Tal vez, podría ser una trampa para encerrarme entre rejas, pero esa idea era absurda y la descarté. Al fin y al cabo, soy Shade, y una no se gana la fama de ser intocable sin tener una prueba fehaciente de que es, en efecto, inatrapable. Y yo lo era.

Las cuatro y diez minutos. Lo que no soy, desde luego, es paciente. A estas horas la Torre debería estar a oscuras, vacía. El tío que me contrató aseguró que tendría un margen de una hora en la que poder entrar y trabajar. Una hora en la que provocaría un apagón y las máquinas y luces del edificio serían incapaces de detectarme, o menos aún, de detenerme. Si quedaba gente en su interior, quedaba a mi discreción el cómo lidiar con ellos. Mi único trabajo, realmente, era lidiar con el reactor Ark. Según me había explicado, un pequeño “generador de energía” terriblemente potente. Y a cambio de ese pequeña pila, 7 millones de dólares. Por una pila. Ya podía ser potente, ya.

Las cuatro y quince.

Las cuatro y veinte. Empiezo a necesitar un cigarro. Pero Shade no fuma. Empiezo a repiquetear en el suelo con el talón, nerviosa, mientras espero a que se me de entrada a escena. Si se ha cancelado el encargo o han decidido dejarlo para otro día, no tendrán modo alguno de hacermelo saber. Y me toca esperar, disfrazada de ladrona, en lo alto de un edificio, hasta ver amanecer. O hasta que la oscuridad total lo envuelva todo y me toque interceder. ¿Qué sucederá antes?

Las cuatro y veinticinco. La primera luz en desaparecer, es la propia Torre. Si esperaba escuchar algún ruido, como el de un coche al apagarse, lo seguiré esperando durante un buen rato. Nueva York se me antoja ahora como una servilleta de papel a la que acaban de dejar caer una gota de café, a medida que las luces de los edificios circundantes se van apagando hasta envolver el sector en una cúpula perfecta de oscuridad. Cómo lo consiguen… lo ignoro. Y me da igual, a decir verdad. Era mi entrada, mi señal. No la voy a cuestionar, simplemente voy a cumplir con mi parte del papel.

De nuevo en pie, me concentro en dejar que mi poder envuelva la totalidad de mi cuerpo y una vez liberada del físico, empiezo a bajar. Atravieso el techo, sin prestar atención a las habitaciones que cruzo hasta llegar a algo parecido a un taller, donde se supone que debo encontrar el botín que me ha traído hasta aquí… y es entonces cuando me doy cuenta de que no estoy sola.

Haciendo honor a mi nombre, me quedo cerca del techo, levitando, evitando que puedan verme. Si todavía no me han visto, tengo unos minutos de margen para planear mi siguiente movimiento. El hecho de haber esperado a oscuras me da una leve ventaja, puesto que mis ojos ya están acostumbrados a la oscuridad, pero no es mucho. Desde luego, no el suficiente. Reconozco a Stark, y a una mujer. A no ser que el magnate playboy encuentre atractivo usar el taller de picadero, debería asumir que la mujer en cuestión trabaja para él o forma parte de industrias Stark. Bajo hasta el suelo, deshaciendo en el momento justo en que la punta de mis botas rozan la superficie, y camino entre las sombras. Qué hacer con aquellos que permanezcan dentro de la torre quedaba a mi entera disposición… y tengo muy claro lo que puedo hacer ahora. No tan claro su éxito, pero es un riesgo que estoy dispuesta a asumir. Me acerco a la mujer, por la espalda, aprovechando el factor sorpresa y que con algo de suerte siguieran confundidos por el apagón. Dejé caer la sombrilla, en el momento exacto en que tomaba la muñeca de la mujer y la forzaba a su espalda, pasando la otra mano por su cuello, inmovilizándola y cubriéndole los labios para que no gritara… demasiado.

Perdona que sea tan dura, cariño. Suelo ser mucho más dulce, pero tengo poco tiempo. Tan sólo te necesito unos minutos y te dejaré ir… Sana. Y. Salva. — susurré a su oído con una sonrisa. Luego alcé la voz, para que mis palabras llegaran a Tony, sin perder el tono jocoso y afectado del personaje — Buenas noches, Stark~ nunca pensé que fueras tan dedicado a tu trabajo, esperaba poder entrar y salir sin molestarte… pero tampoco voy a quejarme. Es un placer conocerte en persona, soy una gran admiradora.

Me reí, presionando levemente a la mujer para que caminara conmigo. A donde yo fuera… vendría conmigo.

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MensajeTema: Re: Confianza y alevosía (Virginia Potts y Garnet Brooks).   17th Noviembre 2016, 22:54

De nuevo visualicé mi cama al girarme para abrir la puerta del taller. El día había sido eterno y el trabajo intenso, mi cuerpo me pedía descanso y mis pies clamaban por que les quitase esos tacones. Una vez concluido el tema de Tony ya solo quedaba salir de aquel rascacielos, coger el coche y llegar a casa. Sencillo, ¿no?

Pues no.

La luz se fue antes de que pudiese abrir la puerta. Apenas dispuse de unos segundos para poder reaccionar, sentí el agarre en uno de mis brazos, inmovilizando cualquier movimiento que pudiese hacer. Otra vez… ¿Es que no podía ser en otro momento? Por ejemplo, no sé, un momento en el que hubiese dormido ocho horas. Tampoco era mucho pedir… Gritar ni tan solo era una opción, en el edificio estábamos solos. El pulso tomó un ritmo vertiginoso. Apenas podía distinguir a Tony en la oscuridad cuando la voz de la mujer dejó claras sus intenciones, pero no estaba dispuesta a ser utilizada de aquella forma.

Habían sido ya demasiadas ocasiones en las que me había visto envuelta en situaciones de peligro por motivos evidentes. Así que aquello me llevó a tomar una determinación, no estaba dispuesta a ser eternamente la damisela en apuros. Simplemente no podía quedarme tan expuesta a los riesgos que conllevaba estar cerca de alguien como Tony Stark y como alejarme de él no era una opción, decidí aprender algo de defensa personal. Cerré los ojos e inspiré para llenar mis pulmones en un intento de centrarme. Esto no era un entrenamiento, no tendría una segunda oportunidad y debía aprovechar que jugaba con la ventaja de que la intrusa no esperaba ninguna acción de defensa por mi parte. Así, visualicé los movimientos en mi mente y... corté su estruendosa risa clavando el tortuoso tacón en su pie. Valiéndome del brazo libre quité su mano de mi boca a la vez que la empujaba hacía atrás para sacudir el agarre que mantenía en mi muñeca. Dios, hacía tiempo que no soltaba tanta adrenalina junta.

Tanteé rápidamente el terreno, haciendo acopio de aquellos resquicios de lo que hubiese sido que acababa de hacer y corrí hacia Tony, estaba oscuro pero me conocía aquel taller como la palma de mi mano. Por suerte Jarvis no era un enchufe y funcionaba pese al apagón, probablemente ya hubiese activado los protocolos de seguridad del rascacielos.

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MensajeTema: Re: Confianza y alevosía (Virginia Potts y Garnet Brooks).   18th Noviembre 2016, 02:53

Aunque yo sea el más inteligente de los dos, con un margen de diferencia tan abismal que Pepper por comparación parecería un simio, debo admitir a su favor que es mucho más perceptiva. Si ella entrase en mi taller con un puñal clavado en el pecho podría tardar treinta o cuarenta minutos en darme cuenta, dependiendo de cuánto se quejase. Yo, por el contrario, parezco transparente ante sus ojos, es como si pudiese ver a través de mí. Siendo así, si sabe que me pasa algo y que no me acordaba de la cita de mañana, ¿cómo es posible que no se de cuenta de que esta noche no conseguiré dormir por mucho que me lo proponga? ¿Es que acaso no le importa mi insomnio crónico? ¿O por el contrario soy un maldito paranoico incapaz de valorar sus esfuerzos por entenderme y ayudarme? “Yo siempre estoy a tu lado, Tony...”.

-¡Pepper, espera! –no puedo ni quiero seguir solo. Lo único que necesito es hablar, nada más. Ha venido a ayudarme. Debería poder confiar en ella. Debería… –¿Podemos charlar? Solo charlar un poco.

Respiro hondo, tratando de enfocar el tema en mi cabeza. Loki, los Chitauri, el agujero de gusano… Mejor empezar por el principio.

-Vale, se trata de… –las luces se van junto con el resto de mi frase, “...la batalla de Nueva York” –¿Qué coj…?

Noto que las pulsaciones se me disparan conforme nos quedamos a oscuras. Sé quiénes han apagado la luz, sin duda. Los Chitauri. Los muy hijos de puta saben que estaba a punto de hablar de ellos. Me late el corazón como un martillo pilón, vuelve a costarme pensar con claridad y me tiemblan las manos. ¿Por qué ha tenido que ocurrir justo ahora? Intento ver algo a mi alrededor y al no conseguirlo me pongo el doble de nervioso. ¿Los sistemas de seguridad seguirán activos? La mayoría deberían resistir un apagón normal, pero si se trata de algo más avanzado… No importa, por mal que me encuentre yo la prioridad sigue estando clara: proteger a Pepper.

-Quédate aquí, voy a comprobar qu… –doy un respingo al oír una especie de forcejeo donde debería encontrarse ella. No es posible. Nadie podría haber entrado en el taller sin que yo me enterase. Joder, si hasta la puerta está detrás de mí –¿¿Pepper?? –mierda, mierda, mierda… No me queda otra que pasar a la acción –¡Jarvis, manda la armadura!

Extiendo ambos brazos, escucho las piezas de la coraza acercarse silbando… y se acoplan a mi cuerpo las dos botas, un guante y la parte de la entrepierna. Olvidé que el resto del traje metálico aun no goza de las ventajas de mi nuevo sistema de llamado a distancia. Una voz femenina se dirige hacia mí desde la oscuridad y me arranca otro respingo. ¡Dios, ¿qué está pasando?! ¡No puedo ponerme a disparar a ciegas sin saber dónde está Pepper y quién es la otra! ¡Si ni siquiera sé si hoy es Halloween o el día de los inocentes!

-Muy bien, ahora soy un 32,5% Iron Man, así que seas quien seas acércate con las manos en alto y explícame qué está pasando –ordeno con la voz más autoritaria que puedo esbozar mientras apunto hacia el frente con el guante que llevo puesto y la mano restante tantea la mesa en busca de mi casco –¡Pepper, si estás bien di algo!

Palpo por fin una superficie metálica que puedo reconocer solo con el tacto y rápidamente la levanto y me la llevo a la cara. El yelmo se enciende despacio, privado de la carga del reactor ARK y dependiendo tan solo de la batería autónoma que le reste. Sin perder más tiempo en minucias como comprobar su nivel de energía paso a visión nocturna y miro alrededor, buscando un blanco, una explicación y, sobre todo, a Pepper.

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Shade
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MensajeTema: Re: Confianza y alevosía (Virginia Potts y Garnet Brooks).   18th Noviembre 2016, 11:26

Canté victoria demasiado pronto.

A través de la tela de la bota pude sentir los tacones de la rubia aplastándo los dedos de mi pie. Casi instintivamente intenté volverme intangible, pero hacía demasiado poco tiempo que me había liberado de ese mismo estado, y no pude volver a él. A la vez que yo intentaba apartarme de ella, la mujer hizo otro tanto, librándose de mi mano y empujándome para poner distancia entre ambas. Trastabillé, pero logré mantenerme de pie, mordiéndome la lengua para no ponerme a soltar insultos al aire.

No lo logré.

zorrahijadeputamecagoensusmuertos… — susurré entre dientes, por lo bajo.

Me tomé unos segundos mientras el dolor agudo de mi pie subía por la rodilla hasta el muslo. Miré airada como ella corría junto a Tony mientras este… Llevaba las dos botas, un guante y la entrepierna, y no pude evitar que se me escapara un gemido a caballo entre la diversión y la sorpresa. Un gemido algo lastimero debido al dolor y que me hizo recobrarme levemente de lo que estaba haciendo.
Shade es un personaje ficticio, premeditado, un papel. Shade es perfecta, sin errores, y es lo que la hace tan increíble. Y yo ahora he cometido uno y no estoy retomando las riendas de la actuación. Y eso era intolerable. Me forcé a ignorar el dolor del pie y volví a apoyarlo totalmente en el suelo. He sido capaz de aguantar heridas mucho más graves, debería ser capaz de sobreponerme a un pisotón. Además IronMan tenía ahora su guante, al menos uno de ellos y lo alzaba hacia mí como si se tratara de un arma. Así que…

Shade alzó las manos y caminó hacia él. Su gesto no era indefenso, seguía transpirando seguridad a cada paso que daba, contoneando la cadera. Aunque yo no estuviera tan segura, se me daba demasiado bien actuar. Así que seguí caminando, sonriendo divertida como si la situación no fuera conmigo. Necesitaba ganar algo de tiempo si quería poder jugar con todos los ases bajo la manga.

Tranquilo, hombre... — Seguí caminando, colocando un pie delante del otro, sin bajar las manos, y manteniéndolas relajadas. — Ya se lo he dicho a tu gorila, no iba a hacerle daño. — Miré la palma con la que me apuntaba, dedicándole una sonrisa traviesa y con cuidado acerqué mi mano a la suya. Mis dedos se posaron en la curva entre el pulgar y el índice y ejercieron una presión muy, muy leve, incapaz de mover la mano de Tony, pero haciendo latente la inteción. — No voy armada, ¿vale? Soy indefensa. Así que por qué no dejas de… apuntarme con eso. Si me porto mal seguro que tu guardaespaldas me dará otro taconazo. — Miré entonces a la rubia, entornando los ojos para enfocarla mejor. Vi entonces que lejos a mi primera impresión, su cabello parecía más rojo que rubio y que tenía unos ojos claros y expresivos. Le di un rápido repaso al resto de su cuerpo. En una palabra… Elegante. — Oh… Una gorila muy guapa. O tu guardaespaldas va de incógnito como secretaria sexy, o tienes una trabajadora la mar de agresiva. Aunque supongo que es mi culpa por agarrarla por sorpresa y sin permiso. — Bajé las manos, dejando clara mi postura relajada y soplé un mechón de cabello para apartarlo de mis ojos. — Sólo he venido a recoger algo, y luego me voy.

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MensajeTema: Re: Confianza y alevosía (Virginia Potts y Garnet Brooks).   20th Noviembre 2016, 14:00

La situación era desconcertante. La luz no volvía, pero pronto logré llegar hasta Tony, que acababa de ponerse el casco de su ahora incompleta armadura. Para cuando la intrusa empezó a acercarse yo ya estaba junto a él. Lo que estaba claro era que aquello no había sido un apagón normal y que, probablemente, o ella no estaba sola e intentaba distraer nuestra atención, o alguien más había tras la intrusión. Ahora pensaba en algo más planeado desde fuera, de otro modo no podría entenderse por qué los generadores de emergencia todavía no habían devuelto la luz a la Torre Stark. Y eso, en efecto, era muchísimo más preocupante.

Estoy aquí a tu lado —avisé a Tony guardando todavía cierta calma mientras sacaba de un bolsillo del pantalón mi móvil. No era una armadura de tecnología punta, pero serviría. Así que hice lo que cualquier persona normal haría en una situación semejante: avisar a la policía. Marqué el código en la aplicación de forma que no tuve que hablar directamente con ellos, se presentarían en poco tiempo—. Has venido a robar algo —corregí sin hacer caso alguno al resto de comentarios que tenía que hacer sobre mí. No sé qué esperaba al agarrarme así. El caso es que, si decía la verdad, no iba armada, lo cual era algo bueno—. Pero puedes irte directamente o esperar a hacerlo con la policía, de cualquier forma no vas a llevarte nada de aquí.

Había muchísimas cosas en esta Torre que alguien podría querer robar. Empezando por lo más evidente; la tecnología que Tony desarrollaba para sus armaduras. Pero es que además, en aquel edificio se movían cantidades ingentes de dinero, estadísticas de mercado, estrategias de marketing o estudios de la competencia que, de ser revelados, podrían hacer perder a Industrias Stark millones de dólares. En cualquier caso, y fuera lo que fuese aquello que la mujer buscaba, no sabía si Tony estaría en condiciones de contener sus intenciones.

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MensajeTema: Re: Confianza y alevosía (Virginia Potts y Garnet Brooks).   20th Noviembre 2016, 20:33

Conforme el visor del casco pasa a modo nocturno consigo, por fin, hacer un rápido análisis de la situación. Pepper se sitúa junto a mí por mis tres, mientras que la intrusa empieza a acercarse a mis doce. Mantengo la zurda apuntando a la segunda mientras echo un vistazo a la primera para asegurarme de que está bien, tratando de establecer un orden de prioridades en mi cabeza, cuando compruebo que ha sacado el móvil y teclea algo.

-Pepper, ¿qué estás…? –centro el visor en su pantalla y la correspondiente información aparece desplegada en un lateral. Ha alertado a la policía –Jarvis, envía un segundo mensaje avisando de que el primero era un error y de que no se requiere la presencia de las autoridades aquí –no pienso, ni muerto, recurrir a la policía porque una mujer, ladrona o no, haya entrado en mi taller. Soy Iron Man. Sé que uso mucho esa frase, pero su cadencia no le resta ni el menor valor. Me he enfrentado a grupos terroristas, a invasores alienígenas y a dioses nórdicos. Podré lidiar con esto –Y de paso pregúntate a ti mismo por qué no se han encendido aun los generadores de emergencia. Y cuando te respondas, los enciendes.

La intrusa ya está a medio camino entre nosotros. Gracias a mi casco puedo observarla como si estuviésemos en mitad de un valle soleado, y lo que veo no me hace ni la menor gracia. ¿Por qué viene tan tranquila? Sí, ha alzado las manos, pero por lo demás parece más una modelo de pasarela que alguien que acaba de ser descubierto por un Vengador y taconeado por Pepper (no esperaba que se defendiese así, me hace sentir extrañamente orgulloso y va camino de convertirse en una fantasía erótica con ella). O está confiada en sus posibilidades, o está confiada en su coartada, o conoce mi fama de playboy. En cuanto apoya su mano en la mía confirmo la tercera opción y pongo a la espera las dos primeras. Ahora agradezco llevar la entrepierna metálica.

-Si lo que quieres es un autógrafo creo que tengo papel y lápiz por aquí. En caso contrario me temo que tendrás que pedir cita. Mi secretaria, aquí presente... –señalo a Pepper con la cabeza –...podrá concertar el encuentro. ¿Que tal el próximo jueves?

Mis narices el próximo jueves, pero tampoco se me ocurre qué más puedo hacer salvo ganar tiempo e intentar ponerla nerviosa con mi verborrea. No voy a disparar a una mujer tan atractiva solo por habernos dado un susto a Pepper y a mí (sí, está el asunto del allanamiento, el apagón y eso), y he cancelado personalmente la llamada a la policía, de modo que no puedo contar con que se encarguen ellos. Todo sería más fácil si se tratase de Loki otra vez, o de un resucitado Obadiah. Cualquiera de esos dos habría atravesado la pared a la calle con la cabeza diez o quince segundos atrás. Esto es distinto. Requiere un toque más sutil, más…

-¿Café? ¿Hago un poco de café y hablamos de por qué estamos los tres aquí y no durmiendo? –me giro para mirar a Pepper –¿Café? –me dirijo de nuevo a la recién llegada –¿Sí?

Y de paso cuéntame tu plan maligno, hija de...

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MensajeTema: Re: Confianza y alevosía (Virginia Potts y Garnet Brooks).   20th Noviembre 2016, 23:05

Esperé con la misma sonrisa descarada, mirando como la mujer buscaba su teléfono móvil. No intenté detenerla, ni mostré el más mínimo atisbo de preocupación. Esa era la realidad, no estaba preocupada. En guardia, más atenta ahora que me habían pillado desprevenida una vez, sí. Pero relajada, consciente y segura de mis propias habilidades. Que la policía no podría detenerme, para mí era una realidad tan presente como el hecho de estar ahí, presente delante de ellos.

Si la policía fuera capaz de detenerme, no estaría aquí ahora. Además, no pienso quedarme tanto rato, mancharía mi historial, y tengo una reputación que mantener. Así que prefiero hacerlo por las buenas... — busqué el papel que llevaba en el bolsillo y me disponía a insistirles en que me iría antes de que llegaran, con mi botín, pero fue el propio Stark quien detuvo el aviso policial, con lo cual no pude evitar sonreír. — Qué amable. Así da gusto trabajar, ¿verdad? — Me acerqué a él, pero antes de mostrarle el papel le tendí una mano enguantada. — Soy Shade, por cierto. Voy a tomar ese café. Y me gustaría saber qué hacéis despiertos a esta hora. Todo esto hubiera sido más sencillo.

Dediqué otra sonrisa a la secretaria. Me planteé muy brevemente intentar hablar con ella también, pero dudaba que apreciara el gesto. Las mujeres tenemos esa manía de pisarnos entre nosotras como si fueramos competencia y ella y yo no habíamos empezado con buen pie. O más bien, con buen tacón. Así que acepté silenciosamente que lo nuestro iba a ser imposible y pasé a verla en segundo plano, y me centré en seguirle la broma a Tony. Para hacer todavía más patente el exceso de confianza, me quité el antifaz y lo guardé en el bolsillo interno de la pequeña chaqueta, sonriendo con todo mi encanto.

El jueves… ¿A qué hora te va bien? Porque podríamos vernos a un tiempo más decente. Y con algo más de luz. — Le mostré el papel que había llevado en el bolsillo, desdoblándolo. — ¿Esto también se lo pido a tu secretaria o te lo puedo pedir a ti directamente?

Dejé el papel en lo que me pareció un punto bien iluminado, para que pudieran verlo. Si era tan pequeño como parecía en la imagen, no pensé que fueran a poner mucha reticiencia en mostrarlo, o mejor aun, dejar que me lo llevara. Al fin y al cabo, Tony Stark gozaba de suficiente dinero como para pasar por alto la falta de uno de sus artilugios. Pero de nuevo... qué podía ser para que alguien pagara tanto por ello. No dejaba de ser una incógnita, y algo de todo aquello no dejaba de molestarme. Para qué mentir, necesitaba saber qué era para saber si quien me había contratado estaba pagando un precio injusto, y la mejor persona para contarme qué era aquello en realidad, era su mismo dueño. Y si Tony Stark se mostraba tan accesible y relajado como para invitarme a un café, ¿Por qué no iba a aprovecharlo?

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MensajeTema: Re: Confianza y alevosía (Virginia Potts y Garnet Brooks).   21st Noviembre 2016, 18:14

Muy probablemente esta sería una de esas ocasiones en las que mataría a mi jefe. Así, sin más. Acababan de violar los protocolos de seguridad de su edificio, dejarlo sin energía y colarse en su taller. Y no contento con ello decidía que lo mejor era invitar a un café a aquella mujer. Ni por un instante me molesté en ocultar mi indignación y mi total desacuerdo por lo que estaba sucediendo, ¿le importaría? En lo más mínimo. Masajeé mis sienes con cierta presión, en busca de una paciencia que hacía años estaba desarrollando, pero que en situaciones como esta parecía abandonarme.

No-quiero-café —mascullé entre dientes sin un ápice de humor en la voz mientras taladraba a Tony con la mirada. Y con ello, por supuesto, dejaba completamente claro que no pensaba ponerme a hacer café a las cuatro y media de la madrugada para una ladrona y un cínico multimillonario. Yo sabía que no era el momento para ponerme a discutir con él acerca de la situación ni del cómo la estaba “llevando”, pero me ponía de los nervios que se lo tomase todo a broma y en cuanto tuviese la ocasión se lo haría saber. Así que, por el momento, me limité a cruzarme de brazos y me apoyé contra una de las mesas del taller que estaba detrás de nosotros. Probablemente en otras circunstancias incluso le hubiese devuelto aquella sonrisa, pero llevaba horas sin dormir, me había inmovilizado y ahora aceptaba un café de Tony VoyallevarlelacontrariaaPepper Stark. Estaba tan sumamente indignada por el proceder de Tony que lo último que me faltaba era seguirles el juego.

Esa es una excelente pregunta —murmuré. También me encantaría saber por qué estaba despierta todavía y en aquel taller con un par de locos. Observé el papel que tendía a Tony y después me fijé de nuevo en ella. Por un instante casi llegué a sonreír. Miré a Tony esperando ver su reacción al reconocer el reactor Ark del dibujo. Desde luego la tal Shade iba a lo grande. Alcé las manos, me desentendía completamente de lo que sucediese a partir de ese momento. Es más, miré de reojo la puerta, esperando el momento justo para salir de allí. Estaba claro que se entenderían bien de todas formas.

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MensajeTema: Re: Confianza y alevosía (Virginia Potts y Garnet Brooks).   22nd Noviembre 2016, 13:52

La vía diplomática está resultando ser mucho más fructífera de lo que esperaba, dadas las presentes circunstancias. Por lo pronto ya ha soltado que la policía no sería capaz de detenerla (aunque podría tratarse de un farol), que se llama Shade y que estará encantada de tomarse un café conmigo. De los tres datos el más importante sería objetivamente el primero, pero me interesa más el tercero. Le estrecho la mano con una sonrisa, comprobando que sin el parche es incluso más atractiva de lo que pensaba.

-Pepper, ¿te importaría hacer el…? –no necesito ni siquiera girarme para saber que la respuesta es un “no” rotundo. Su mirada de odio atraviesa dimensiones, tiempo y espacio hasta alcanzarme los ojos por un lateral –Lo… haré yo.

Tony Stark, el único playboy que puede presumir de congratular a sus ladrones y enfurecer a su secretaria y única amiga al mismo tiempo. Alguien que no me conociese bien, y en ese rango de definición entra casi cualquiera, podría pensar que tengo un desequilibrio mental en la parte del cerebro que se encarga de la escala de valores, pero prefiero pensar que sé aprovecharme de la situación con mi encanto y actitud. Al fin y al cabo Shade entró en mi taller atacando a Pepper y con mi amable intervención he conseguido que se quede a tomar café. No sé, tal vez si le hubiese preguntado a Obadiah por sus sueños e inquietudes no habría tenido que matarlo.

Me acerco al punto iluminado donde ha dejado el papel, aprovechando para abrir el casco y soltar la parte de la entrepierna, que cae al suelo con un golpe seco. Me quedan las botas, el guante con el que hace un rato que dejé de apuntar a Shade y el yelmo abierto en la cabeza. Cuando sirva el café supongo que podré quitarme el resto de las piezas de la armadura, pero por ahora es mejor conservar ciertas precauciones. Nada me garantiza que en el folio no haya escrito un “caíste en mi trampa, necio capitalista americano” y me ataque por la espalda. Para mi sorpresa, lo que me espera en el papel es el diseño de mi mayor creación, la que me mantiene con vida mientras hablamos. ¿Es esto lo que ha venido a buscar?

-Reactores ARK… uf, creo que no nos quedan en el almacén –doy una palmada con las manos, haciéndome daño en la que no lleva el guantelete metálico, y miro fugazmente a Pepper, como si quisiese confirmar que en efecto no tenemos más unidades en reserva –No, parece ser que no. Vas a tener que esperar a que llegue una nueva remesa. Si me das tu número de móvil puedo hacer que te manden un mensaje cuando haya stock –que será entre nunca y jamás, dicho sea de paso –Y a todo esto, ¿para qué quieres un reactor ARK?

La última persona que me quitó el mío trató de asesinarme y estuvo a punto de conseguirlo. Ella parece no estar muy segura de lo que busca, ya que de ser así sabría que lo tiene justo delante, insertado en mi pecho; de modo que si la ha enviado otro... Alguien que se haya encargado del apagón... ¿Su objetivo es mi muerte? ¿O simplemente necesita el reactor para sus propios fines y no le importa el daño colateral que suponga quitarme la vida? La mano en la que llevo el guante repulsor se mueve inquieta a un lado de mi costado, esperando, tensa, a la menor señal de peligro para disparar. Debería ir a por el prometido café, pero de repente no me fio de darle la espalda sin una respuesta.

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MensajeTema: Re: Confianza y alevosía (Virginia Potts y Garnet Brooks).   22nd Noviembre 2016, 14:59

Había acertado totalmente en presuponer que yo y la secretaria estaríamos mejor por separado. Consulté una vez más el reloj de mi muñeca. ¿Cuánto tiempo habíamos dicho que estarían apagadas las luces? No lo recordaba. Pero me hacía a la idea de que no tenía mucho más. Así que me crucé de brazos a la espera del café, y contemplé a Stark hacer la suya. Se quitó el visor y la entrepierna y no pude evitar buscar el contacto visual, sonriéndole con cierta picardía. Primero, porque pensaba que mi actitud cabrearía a la secretaría, y me parecía divertido. Segunda, porque la bien merecida fama de Stark mostraba ser cierta. Tenía un algo, tal vez fruto de su actitud confiada y despreocupada, que resultaba incluso magnético.

Tal vez en otro momento, de habernos conocido en una situación diferente, me hubiera tomado la libertad de jugar con él. Pero era la segunda vez que nos veíamos, la primera que hablábamos y posiblemente la segunda vez que le iba a robar. Aunque la primera no fue directamente a él si no a los invitados de una de sus fiestas, y no iba vestida de un modo tan llamativo. Tony se acercó a contemplar el dibujo y entonces me dijo… que no les quedaban reactores.

Oh… qué contratiempo… — Me acerqué a la mesa donde había dejado el dibujo y me senté en ella, cruzando las piernas y apoyando el peso de mi cuerpo en el brazo izquierdo, apoyándome con toda comodidad. — Pero verás… Hay algo que no me cuadra. He venido a por EL reactor. No UN reactor. Y dudo que vayas a vender algo tan valioso y único, mucho menos que vayas a recibir más… remesas. ¿No se supone que lo has creado tú?

Volví a mirar el guante y sonreí otra vez, como una niña a la que acababan de pillar haciendo una travesura y que no se arrepentía en absoluto. Tomé aire, preparándome para lo que iba a hacer a continuación. Bajé de la mesa de un salto, y en cuanto mis pies volvieron a tocar el suelo, golpeé a Stark en la mano que llevaba la armadura. Aunque golpear su mano fuera un término inexacto, puesto que lo que hice fue golpear la armadura, envolviendo el guante armado en mi propio poder, y atravesar la mano de Tony. No iba a sentir absolutamente nada, como si únicamente la brisa hubiera acariciado su piel, pero de bien seguro se iba a llevar una sorpresa. En cuanto terminé el gesto volví al estado de tangibilidad y alcé el guante delante de mis ojos, contemplando su interior con curiosidad. Le di vueltas, miré y examiné, con cuidado de no meter la mano dentro, y finalmente la sostuve a la altura de mi pecho, con la palma hacia arriba.

No será esto con lo que me estabas apuntando, ¿verdad? — Comparé la esfera central con el dibujo y fruncí el ceño. No se parecía demasiado. — Hm… Si fuera esto, serían dos reactores Ark. Llevas uno en cada guante, si no recuerdo mal.

Dejé el guante sobre la mesa, pisando una esquina del dibujo y volví a mirar a Stark con una sonrisa. Luego alcé las manos, de nuevo con aire inocente y moví ligeramente los dedos.

¿De verdad no quieres decirme qué és y nos ahorramos el momento incómodo de que registre tu taller?

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MensajeTema: Re: Confianza y alevosía (Virginia Potts y Garnet Brooks).   23rd Noviembre 2016, 18:23

Y el momento que estaba esperando para salir de allí llegó. Uno de mis puntos fuertes era la paciencia, pero no era infinita. Es decir, estaba tan cansada que ni si quiera sabía cómo podía seguir aún de pie. No sólo me había quitado de encima a aquella delincuente sino que además había intentado acabar de forma lógica con el problema. ¿Y qué había hecho Tony? Tony lo tiraba para atrás y lo único que se le ocurría a cambio era invitar a la persona que me había agredido a tomar un café.

Oh, pero ahí no acaba la cosa. Ante mi mirada de estupefacción, aquella ladronzuela se había hecho con el guante de la armadura. Aunque claro, eso explicaba cómo había logrado entrar al taller sin el código de acceso y todas las puertas cerradas. Había demasiados seres y personas con poderes que sobrepasaban las expectativas que cualquier humano normal y corriente como yo pudiese tener y ese era un hecho que todavía estaba intentando digerir. Seres que no se solían cruzar en la vida de personas corrientes, pero que aparecían con demasiada frecuencia cuando trabajabas para alguien como Iron Man, desde luego no debería ser mi trabajo lidiar con ellos de primera mano. Así que, para cuando terminó con el jueguecito del guante, yo había llegado al límite. Había venido a robar algo de lo que no tenía idea alguna y Tony simplemente se divertía con ello usando una verborrea que no hacía más que alargarlo todo. Cerré los ojos un momento y respiré hondo antes de volver a abrirlos. La situación habría terminado con mi paciencia, pero no con el control sobre mí misma.

Mira, Tony, mañana… en unas horas, tendré mucho trabajo y yo no funciono a pilas. Me marcho. Cuando termines esta importantísima reunión con tu invitada, me avisas —Hice una pausa y luego torcí el gesto, si tan solo fuese la mitad de entregado con las reuniones que le programaba mi trabajo se reduciría a la mitad—. O mejor pensado, no. Buenas noches —dije con una voz firme que no dejaba entrever más de lo necesario mi desagrado. Eché un último vistazo a la tal Shade intentando entender cómo alguien entraba a robar algo sin una información tan básica como, por ejemplo, saber qué era y dónde se ubicaba el objeto en cuestión. Pero de nuevo, aquello no era asunto mío. Encendí la linterna del móvil y salí por la puerta. Tony no era un niño, aunque se comportase como tal, así que la que tendría que lidiar con el sentimiento de preocupación era yo, independientemente de lo que decidiera finalmente. De todas formas seguiría alerta por si la cosa se terminaba complicando de verdad y teníamos que volver a la solución lógica de alertar a las autoridades.  

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MensajeTema: Re: Confianza y alevosía (Virginia Potts y Garnet Brooks).   1st Diciembre 2016, 17:57

Era de esperar que mi sarcástico farolazo con los reactores ARK no iba a colar y que tampoco respondería a mi pregunta, de modo que vuelvo a replantearme mi plan alternativo de lanzarle una descarga repulsora y entregarla a las autoridades o a quien quiera ocuparse de ella. Sería el camino fácil, cómodo y tranquilo. Pepper me haría mi café, podría seguir trabajando en la armadura hasta que amanezca y no tendría que temer que a la tal Shade se le ocurra que el reactor ARK está en mi pecho, brillando como un cartel de neón que indica “soy tuyo, cógeme”. Pero es tan guapa que sería un crimen por mi parte disparar yo primero. Demonios, si Han Solo no lo hizo yo tampoco. Solo tengo qu...

Un segundo de distracción y ya ha saltado de la mesa. Reacciono con lentitud, tratando de apuntarle con el guante para disparar una carga de baja intensidad, y veo cómo lanza un brazo hacia mi palma, gesto que a menos que disponga de la pegada de Thor va a ser absolutamente inútil. En efecto, ni siquiera noto el golpe en la mano, de modo que la dirijo hacia su pecho, tensando los dedos, y…

…y hago el rídiculo, porque ya no llevo el guante.

-¿C-cómo has hecho eso? –me miro la palma desnuda y luego a ella. Al hacerlo me percato de que tiene el guantelete y lo está inspeccionando –¿Pero qu…? ¿Cómo…?

Me lo ha quitado sin desarmarlo. Peor aún, sin que me dé cuenta siquiera. Acabo de añadir un nuevo temor a la larga lista de miedos derivados de mi doble vida como superhéroe: ya no se trata de que me destrocen la armadura en combate, sino de que me la quiten tan fácilmente. Las manos me tiemblan de nuevo y el recuerdo de los Chitauri vuelve a acomodarse en el sofá de mi mente, estirando los pies. Y lo que más me preocupa ni siquiera es que me haya arrebatado el guante sin inmutarse, sino que, si es capaz de hacer lo mismo con el reactor ARK…

No puedo seguir haciendo el tonto. Una segunda distracción me puede costar la vida.

-Pepper, márchate de aq… –al girarme me doy cuenta de que ya se ha ido. Joder, rebosa preocupación por mí. Al menos puedo pasar a centrarme en la otra –Bueno, Shade… Te llamabas Shade, ¿verdad? –empleo estos segundos de relleno en prepararme, necesito dar mi mejor golpe en el menor tiempo posible –Pareces una chica muy maja y eso, pero… te has metido en mi espacio personal –el casco se cierra con un chasquido y rápidamente lanzo un fuerte cabezazo contra su rostro, confiando en que el impacto del acero baste para dejarla sin sentido.

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MensajeTema: Re: Confianza y alevosía (Virginia Potts y Garnet Brooks).   7th Diciembre 2016, 22:35

Uhu... — Por una fracción de segundo, he tenido a Tony mostrándome la palma de su mano y veo cómo sus dedos se tensan curiosamente en el aire. Vuelvo a mirar el guante de la mesita. ¿Eso es lo que los activa, tensar los dedos? mis manos repiten el gesto al costado, aunque ni loca lo intentaría con el guante puesto. Tampoco quiero joder la armadura, entonces seguro que sí se cabrearía conmigo. — Pues... Si te lo contara, perdería la gracia. Además, no me puedo arriesgar a que llegue a la policía. Es mi firma, ¿sabes? Soy la perfecta ladrona. — Le dediqué mi más inocente sonrisa, aunque como siempre, la voz de Shade iba cargada de cinismo y segundas intenciones.

Intentó advertir a Pepper de que se alejara, pero ella ya no estaba. Y en parte me alegré. Si realmente se refrenaba de llamar a la pasma, me dejaba más manga ancha para actuar y conseguir mi propósito. Probablemente se metería en problemas con mi contratante, si veían a alguien abandonar el edificio antes de que volvieran las luces, podían pensar que yo no había cumplido mi parte, o que ella me había visto y avisaría a la poli... Podrían ir por ella. Pero ese, no era mi problema. Me lo repetí una y otra vez como un mantra. Ella no es mi problema, la secretaria, no es mi problema...
Y la que no era mi problema casi me distrae lo suficiente para que Tony llegue a golpearme en la napia con la armadura de acero. Casi. Mi poder me envuelve al instante y aun así me inclino hacia atrás, en un intento de hacerle la cobra a IronMan, más por el pensamiento desagradable de si nos veríamos los sesos mutuamente al atravesarnos, y el instinto de conservación que me lleva a no querer descubrirlo, y cerrar los ojos con fuerza como segunda medida preventiva, pues de bien seguro la experiencia sería cuanto menos traumática.

Al abrir de nuevo los ojos es mi turno de no dejarle reaccionar. Si esto va a ser llevado a las manos mejor aprovechar el poco tiempo que me da la ventaja del desconcierto a aquellos ajenos a mi poder. Aprovechando la inclinación de su cuerpo y la inercia de su propio golpe, intento esquivar su cabeza para erguirme de pie a su lado, tomando una de sus muñecas y aprovechando la posición de ventaja para usar mi propio pie de zancadilla y derribarlo, para acto seguido sentarme sobre su abdomen a horcajadas, y sosteniendo su muñeca por encima de la cabeza. Uno de los mechones de la peluca oscila peligrosamente cerca de su mentón y lo recoloco con fingida parsimonia tras mi oreja, esperando que la escasez lumínica no delate el cabello sintético. Por más realista que sea esta peluca, al menos yo noto la diferencia con el cabello real... O eso, o es que mi cabello es jodidamente precioso, que también podría ser. En cualquier caso, sentada sobre el mismísimo Tony Stark, sonriendo como si estuviéramos en una cama a punto de empezar una hermosa sesión de bdsm en lugar de intentar robarle, y aun así... Mantengo la distancia.

Shade estará sonriendo como si esto no fuera más que un juego, pero si me acerco demasiado tengo casi miedo a que Tony escuche los latidos de mi corazón. A Garnet no le gusta esto. Me gusta entrar, llevarme algo y salir. Quiero estar en casa, y no arriesgarme a que Pepper...

Mierda. La secretaria no es mi problema.

No es mi...

Entre tu y yo, querido. No es buena idea que tu secretaria abandone la torre. Es como pedir a quien me ha contratado que le ponga una mira en el pecho y vayan a por ella. Yo que tu, le diría que se quede dentro, al menos hasta que vuelva la luz al recinto. — Soy una ladrona. Nada más. Nada menos. No quiero tener en mi conciencia lo que pueda pasarle a ella. No es mi puto problema. — Tampoco es que me importe mucho... Ya sabes a lo que he venido. En cuanto lo tenga, te dejo en paz y me voy, así que... ¿Por qué no me pones las cosas más sencillas y así nos vamos todos felices a casa? De hecho podrías incluso contratarme para robarlo de vuelta para tí ~ ♪ — terminé la frase dándole en la nariz con el dedo índice. Cuanto menos reflejara Shade mi inquietud... Mejor.

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MensajeTema: Re: Confianza y alevosía (Virginia Potts y Garnet Brooks).   8th Diciembre 2016, 19:55

El problema de ser demasiado poderoso es, precisamente, que eres demasiado poderoso; y Iron Man es en efecto demasiado poderoso. Acostumbrado como estoy a contar con una armadura veinte años adelantada a su tiempo me cuesta más que a una persona normal asimilar y adaptarme a situaciones tensas sin ella… o me costaría si no fuese un genio superdotado por encima de la superdotación. Puedes arrebatarme los guantes repulsores, el peto de acero e incluso mi entrepierna metálica… pero déjame el casco puesto y te haré pedazos con él de un único y demoledor cabezazo. Efectivamente, mi golpe es tan rápido que ni lo ve venir, y antes de que pueda reaccionar la he atravesado. Espera, ¿la he atravesado?

-¿Qué acaba de…? –lento. Soy demasiado lento. Lo ha hecho ya antes, al quitarme el guante. Es su habilidad, se vuelve intangible, o inmaterial, o… Joder, que no la puedo tocar. Tengo que preparar algo en su contra antes de que… –Tú…

Sigo siendo demasiado lento. Ya me ha agarrado de la muñeca y, en cuanto trato de soltarme, una patada en los talones me derriba al suelo. Caigo pesadamente sobre la espalda, echando de menos el respaldo de la coraza que no llevo puesta, y de nuevo antes de que pueda moverme Shade ha tomado la iniciativa y ya se ha sentado sobre mí, manteniendo sujeta mi muñeca por encima de la cabeza.

-Normalmente… esta es la parte… en la que por desgracia… me despierto –que un golpe de esa categoría me esté obligando a jadear debe haber hecho hasta que bajen las acciones de mi empresa. No puedo seguir así, ahora que imagino (conozco) sus poderes es hora de que retome la iniciativa –¡Jarvis, el guante de nuevo, AHORA! –grito mientras extiendo la mano libre en dirección a su cara.

Seguro que no se esperaba que pudiese acoplar de nuevo una pieza de mi armadura después de que me la quitase para atacarla, del mismo modo que yo tampoco esperaba que el guantelete no acudiese a la llamada. Me quedo en silencio con la mano extendida, sintiéndome más imbécil con cada segundo que pasa.

-Habitualmente cuando digo “Jarvis, el guante de nuevo, ahora” suele pasar algo.

-Señor, el guante sigue en fase de acoplamiento.

-¿Y qué? –con un movimiento de cabeza el casco se abre y cae inerte a un lado. Total, ya no me sirve de nada. Giro el cuello como puedo sin forzar el brazo que Shade mantiene sujeto, taladrando el ordenador con la mirada.

-Que normalmente es usted quien se quita la armadura, lo que significa que las piezas se comprimen y repliegan, y es a partir de esta segunda fase que puede llamarlas de regreso. Al haber sido extraído el guante sin el previo desacoplamiento no está preparado para acudir a una segunda ensambladura.

-Genial –contesto a nadie en particular, riéndome de pura desesperación –Simplemente genial.

No puedo contar con la armadura, Pepper se ha ido, yo mismo he cortado la llamada a las autoridades, lo único que funciona en el maldito edificio es Jarvis y esta tía me tiene justo donde ella quiere. Y es a esto a lo que me refería con el problema de ser habitualmente demasiado poderoso; ahora no sé qué hacer. Derrotado y sometido por una ladrona atractiva, ¿en que momento mi vida se convirtió en una peli porno barata? Debí irme a dormir cuanto tuve ocasión.

-Pepper… –voy a pedir que la deje irse del edificio cuando Shade me convence para que la obligue a quedarse. “Que vayan a por ella”… Estoy perdiendo el control otra vez, y lo peor es que ni siquiera sé cuándo empezó a ir cuesta abajo. ¿Al invitarla a café? –Jarvis, activa el sistema de megafonía y avisa a Pepper de que no salga de la Torre bajo ningún concepto. Bloquea las puertas si es nece…

-La electricidad sigue sin funcionar.

-¡JODER, JARVIS! –me cago en todo, no hay manera de que salga algo bien –Llámala al móvil y díselo. Eso sí puedes hacerlo, ¿no?

-Sí, señor.

-Pues hazlo.

Una vez protegida Pepper, al menos por ahora, toca protegerme a mí mismo. Su última frase podría ser la clave que necesito para salvarme: no es una cuestión de fuerza o poder, sino de inteligencia y persuasión. Y es bien sabido que no hay nadie más inteligente y persuasivo que Tony Stark.

-¿Y por qué esperar? ¿Por qué no te contrato ahora? –por favor, que no tenga honor de mercenaria, por favor, que no tenga honor de mercenaria… –Te ofrezco el doble de lo que te estén pagando si me sueltas y me cuentas todo lo que sepas sobre ellos. En efectivo. Ahora mismo.

Es una medida a la desesperada, pero no por ello menos válida. Soy rico y bueno, seguro que resultaría para ella mucho más fiable que quien la haya mandado a asesinarme.

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Shade
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MensajeTema: Re: Confianza y alevosía (Virginia Potts y Garnet Brooks).   9th Diciembre 2016, 13:50

Desde luego no era su día. Podía sentir a Stark bajo mi propio cuerpo, la tensión de su musculatura, e incluso bajo la escasa luz podía ver cómo la situación le borraba esa sonrisa perenne de revista. Lo estaba pasando verdaderamente mal. ¿Por qué? Alguien con tanto dinero como para bañarse en una piscina de billetes, sudando la gota gorda para proteger una pila.
Había algo que no terminaba de tener un sentido lógico. Incluso ignoré la insinuación a pagarme el doble. No sabía cuánto me habían ofrecido por ese reactor, y aun así estaba dispuesto a pagar dos veces su precio por él. ¿Tan importante era?

Me faltaba información. Y tenía que conseguirla si quería tomar una decisión que fuera beneficiosa para mí. Aunque pensándolo fríamente… ¿Salir de esa torre con 14 millones en el bolsillo y sin haber tenido que trabajar? Eso asumiendo que le dijera esa cifra a Stark. Parecía capaz de darme veinte, si se los pedía.

No es una pila… ¿Verdad? — susurré con voz jocosa, más por comprobar la reacción que le provocaba y corroborar que ahí había algo más que se me escapaba. — Demasiado valor en algo que podrías volver a crear. Tiene que ser único, y jodidamente importante… Y no pareces el tipo de hombre sentimental que guardaría una baratija por un recuerdo. — Tomé la mano que había usado para intentar atacarme infructuosamente con el guante y entrelacé en ella los dedos enguantados. — Qué será, será, lo que tenga que ser será~ — tarareé, mientras me alzaba y me apartaba de él, paseándome una vez más por el taller, golpeando suavemente mi mentón con el dedo índice. — El futuro no es nuestro para que podamos ver, que será, será, lo que esconderá el señor Stark.

Me giré a mirarle una vez más, sin dejar de sonreír. Estaba dispuesto a doblar el precio. Nunca se me había pasado por la cabeza traicionar a quien me había contratado, pues era una manera segura de hundir mi “carrera” y asegurarme de que no volvieran a contratarme, manchándo así mi fama. Pero… Estaba aprendiendo a leer. Empezaba a estar envuelta en cosas más grandes que yo misma. Tenía otras oportunidades y riesgos más grandes que hacían ver estas pequeñas aventuras desde otro punto de vista. Ya no necesitaba a Shade… ¿Por qué no dejarla a lo grande? Dinero, dinero~

Bien, Stark. Yo sólo quiero el dinero, tú pareces querer ese trasto más que cualquier otra cosa, así que te voy a proponer un juego. No voy a decirte cuánto me pagan por tu cacharrito, serás tú quien le ponga un precio. ¿Cuánto vale ese trasto para tí y cuanto estarías dispuesto a pagar? — Le dediqué una sonrisa hambrienta y cargada de picardía. Pensaba largarme de allí con un buen pellizco. — Dame un precio. Si supera lo que me pagan por él, y es razonable, aceptaré. Si por el contrario me siguen pagando más en el otro lado… Pienso arrancártelo de las manos y huir con una sonrisa.

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MensajeTema: Re: Confianza y alevosía (Virginia Potts y Garnet Brooks).   24th Diciembre 2016, 07:25

Pese a que en un primer momento tenía claro que debía salir de aquel edificio si no quería volverme loca con las tonterías de Tony, ahora que estaba fuera del taller y podía pensar más sosegada la cosa cambiaba. Me quedé parada frente a los ascensores con cierta inquietud. Era verdad que aquella mujer no tenía ni idea de lo que venía a robar y que por ello no pensaba que la vida de Tony corriese peligro, pero él estaba cansado también y al parecer no pensaba con mucha claridad. Chasqueé la lengua, lo peor que podría pasar era que todo fuese un farol y que en realidad esa ladronzuela sí supiese a por que había venido. O peor, que no estuviese sola en esto y su cometido no fuese otro que fingir y distraer mientras alguien se las ingeniaba para entrar a la torre también.

Torcí el gesto y miré hacia atrás, en dirección a taller. Tomé una bocanada de aire y con más serenidad llegué a la única conclusión a la que podía llegar en un momento así. No podía dejarle solo. En cuanto di el primer paso la pantalla de mi móvil se iluminó. Fruncí el ceño y atendí a la llamada. —¿Sí? — la voz de Jarvis no tardó en darme el aviso para no salir de la torre. Asentí antes de colgar. ¿Por qué? ¿Por qué Tony era incapaz de hacerme caso NUNCA?

Entré de nuevo al taller solo para escuchar como de un robo habíamos pasado a una negociación. Miré con cierta estupefacción a Tony desde la entrada. Conociéndole podría arruinarnos en ese preciso instante. Negué con la cabeza en un último intento por hacerle entrar en razón. Si Shade todavía no había adivinado de qué se trataba lo que había venido a robar era ridículo pagarle cualquier cuantía. Pero no, Tony no me haría caso. Tony cantaría una cifra alegremente sin pensar en cómo afectaría ello a la empresa. ¿Por qué ni siquiera plantearse volver a llamar a la policía mientras la ladrona estaba distraída intentando averiguar qué era un reactor Arc o cuánto podría aceptar a cambio de irse sin él? Porque eso hubiese sido algo sensato. Pero era mucho pedir que Tony Stark hiciese algo sensato.

Tony… —carraspeé ligeramente. —¿P-podemos hablar un momento?

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MensajeTema: Re: Confianza y alevosía (Virginia Potts y Garnet Brooks).   24th Diciembre 2016, 21:28

Con cada nueva pregunta de Shade me va quedando más y más clara su absoluta ignorancia acerca del objetivo de su misión y mis crecientes posibilidades de engañarla y de que me pille al mismo tiempo. Por desgracia le he dejado llegar demasiado lejos en sus inquisiciones, y gracias a mis descuidos ahora tiene demasiado claro que lo que busca reviste cierta importancia individual y única. “Sí, es una pila”, pienso. “La pila que mantiene activo al mayor genio y superhéroe que el mundo ha conocido”.

-No, no es una pila –me limito a responder.

Cuando menciona que no soy la clase de hombre que guardaría una baratija como recuerdo me viene a la memoria mi viejo reactor ARK en vitrina de exposición y con la inscripción “la prueba de que Tony Stark tiene corazón” por cortesía de Pepper.  En efecto, no conservé aquella baratija, sino que la hice pedazos contra el suelo y me incrusté el núcleo energético en el agujero del pecho para salvar mi vida. Ante todo soy un hombre práctico.

Un hombre práctico y algo asustado cuando entrelaza sus dedos con los míos y se pone a cantar. Cada vez tengo más claro que va a ser un milagro si salgo de esta de una pieza. Una vez que me suelta aprovecho para incorporarme lentamente, mirando las piezas de armadura dispersas por el taller y sopesando mis opciones. Acto seguido, antes de que haya podido esbozar un nuevo plan, empiezan las negociaciones.

-¿Cuánto vale para mí?

Si le respondo que cien dólares me matará, seguro que lo hará. Tal vez se trate de una pregunta con trampa, pero si no lo es, y por mi bien más me vale que no lo sea, será mejor que me lo piense bien. Dudo que se hubiese arriesgado a entrar en la Torre Stark ella sola, con superpoderes o sin ellos, si no fuese bajo promesa de pago de al menos… ¿Diez mil? ¿Diez mil dólares es una cifra digna de enfrentarse a Iron Man? ¿Conocerme formará parte del pago? ¿Tal vez la única recompensa sea el privilegio de hablar conmigo? Mierda, Tony céntrate. ¿Veinte mil? ¿Treinta? ¿Cincuenta? El reactor bien podría valer un millón de dólares en efectivo, pero si ni siquiera sabe lo que es… ¿Cuarenta mil es un precio plausible? ¿Y si le han prometido cuarenta y dos mil? ¿Me matará por dos de los grandes?

Mejor no corro riesgos. Dudo que le hayan ofrecido más de doscientos mil, y soy rico y me lo puedo permitir. En realidad no sé si me lo puedo permitir o no, es Pepper la que lleva las cuentas de la empresa, pero como no está aquí para discutir la cifra conmigo tomaré su silencio de modo afirmativo.

-¿Qué tal do…? –joder, no me ha dado tiempo ni a abrir la boca y ya ha entrado por la puerta. No es solo que se teletransporte, es que puede leerme la mente también -Hola, Pepper. Pensaba que te habías ido –¿habrá venido solo para asegurarse de que no arruino la empresa o querrá echarme una mano? Sea como sea servirá para ganar tiempo, siempre y cuando a mi nueva amiga le parezca bien –¿Puedo… hablar con ella un momento? –pregunto a Shade, como pidiéndole permiso –Solo un momento.

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MensajeTema: Re: Confianza y alevosía (Virginia Potts y Garnet Brooks).   8th Enero 2017, 20:48

Mis ojos se pasean nuevamente por el taller, consciente de que se me acaba el tiempo, pero no dejo que nada, absolutamente nada de mi actitud o mi carácter lo dejen ver. Si saben que estoy en contrareloj, me arriesgaría a que intentaran hacerme perder el tiempo a propósito. No me puedo permitir eso...

La secretaria vuelve a estar aquí, y Stark quiere hablar con ella. Le observo, entrecerrando los ojos, juzgándo hasta qué punto me lo puedo permitir. Por más que me guste marear la perdiz, tengo que ser consciente del riesgo. Y si tiro demasiado del hilo, puedo terminar por romperlo. Así que le sonrío a Stark, intentando que eso le deje claro que no puede jugar conmigo. Tengo la sartén por el mango, la situación es mía.

Puedes hablar con ella, por supuesto... Pero delante de mí. Y si intentáis jugármela... — Mi voz era un susurro, regocijándome de la situación, demostrándole que soy capaz... y que lo haré. — Atravesaré el pecho de tu secretaria y le arrancaré el corazón, limpiamente y sin dañar su piel. Será el pago por tu "pila", ¿Qué te parece?

Me aparté de él, sin perder la sonrisa socarrona de mi rostro y le hice un gesto a Pepper para que se acercara a nosotros. Tony la había avisado para que volviera. Aunque fuera para ahorrarse el marrón de una investigación policial, había demostrado querer protegerla. Así que intentaría jugar esa carta en su contra...

Gracias por volver a unirte a la fiesta, preciosa. Dejar que te mataran al abandonar el recinto es demasiado escandaloso. Lo mio es trabajar... limpiamente. — atravesé a Stark con la mirada. — Es algo así como mi firma, ¿sabes? Tengo una reputación que mantener, al fin y al cabo. Así que hablad lo que tengáis que hablar, y zanjamos el asunto... O lo zanjaré yo. A mi modo.

Me crucé de brazos y volví a sentarme en la mesa, esperando que la amenaza surtiera efecto. De lo contrario, me esperarían varias visitas a la torre para sacar de una puñetera vez lo que fuera que Stark estaba protegiendo con tanto ahínco... Y en mi fuero interno, no dejaba de preguntarme el porqué. ¿Por qué protegerlo tan fervientemente?

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MensajeTema: Re: Confianza y alevosía (Virginia Potts y Garnet Brooks).   24th Enero 2017, 01:43

Realmente ya no sabía si simplemente actuaba así por molestarme. Me limité a esperar sin darle ninguna importancia a que él acabase de preguntar a aquella tipa si podía hablar conmigo. Miré a uno y otro mientras intercambiaban falsa cordialidad e intenté mantenerme en mi posición, sin hacer comentario alguno. Tony no tenía la culpa de que una ladrona que traspasaba paredes hubiese entrado a robar aquello que, en definitiva, lo mantenía con vida. Pero sí tenía la culpa de TODO lo demás. De no estar durmiendo, de no hacerme caso cuando aquella ladrona me atacó y llamé a la policía, de seguirle el juego y, desde luego, tenía la culpa de estar negociando con ella y poniendo en jaque una millonaria cantidad de dinero. Pero de nada servía que me quejase. Así que, de brazos cruzados, me mantuve a la espera mientras mi cara solo reflejaba una aparente calma y paciencia. Desde luego me preocupaba que Tony pudiese arruinarnos cantando alegremente una cifra, pero me preocupaba más que hubiese perdido el control de la situación y se estuviese poniendo en peligro. De cualquier forma, ahí estaba yo.

Fijé la vista en Shade cuando finalmente contestó. Mentiría si dijese que no sentí nada al escuchar aquella amenaza. Muy al contrario, el mismo corazón que acababa de ser amenazado empezó a bombear velozmente. Tomé una bocanada de aire, ignorando el escalofrío que había recorrido mi espalda en apenas un segundo. Finalmente me acerqué a ellos mientras pensaba en algún plan B, pero Tony no estaba por la labor, así que poco más se me ocurría que no implicase matarla antes de que nos matase ella.

Tony, esta mujer no tiene ni la más remota idea de lo que está buscando —me callé un segundo y la miré. —No te ofendas —de nuevo miré a Tony. —Tenemos dos opciones —y para remarcar el número alcé dos dedos de mi mano derecha mientras le miraba fijamente a los ojos. —O le das ahora mismo un cheque con una cantidad desorbitada de dinero o esperamos a que se canse de buscar, abramos de nuevo la Torre y deba huir por su propio pie. —Miré mi reloj de muñeca y calculé que en una hora empezaría a llegar el personal de limpieza. —Si no ha venido nadie más hasta ahora es porque está sola y quién la haya contratado lo ha hecho desde fuera. Así que haz el favor de pensártelo dos veces antes de desprenderte del dinero como si no costase nada ganarlo y mantener esta empresa. En cuanto se marche ya hablaremos de cómo evitar que vuelva a aparecer por aquí—la miré una vez más antes de volver la vista a Tony. Si con estas ya no entraba en razón yo, simplemente, me daba por vencida.

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MensajeTema: Re: Confianza y alevosía (Virginia Potts y Garnet Brooks).   25th Enero 2017, 15:58

No estoy acostumbrado a que me arrebaten el control de la situación, mucho menos en mi propia Torre, y no me gusta. No me gusta nada. La gente espera generalmente que Tony Stark asuma el liderazgo en todo momento, y no digamos ya lo que esperan de Iron Man. Ahora el primero está en una posición de jaque al rey y el segundo yace desarmado entre el suelo y la mesa, piezas de metal inertes e inservibles. Así que sí, Shade tiene el control de la situación, y sí, puede permitirse amenazar a mi secretaria delante de mis narices con absoluta impunidad, y sí, además existe la posibilidad de que descubra que el reactor ARK está ante sus ojos y me lo arranque del pecho. Otros lo han hecho antes. Obadiah también estuvo a punto de matarnos a Pepper y a mí, y sin embargo el que está bajo tierra es él. Así que, Shade, si de algún modo puedes leer mis pensamientos, déjame que te diga que lo importante no es cómo empieza, sino como acaba.

-Sí, por supuesto, delante de ti. Faltaría más.

Dejo que Pepper se acerque mientras mi corazón late tan fuerte que me parece un milagro que no esté revolviendo la metralla que lo rodea. Si ella está asustada no lo deja traslucir en su rostro, tan profesional como siempre, pero no sé si a mí se me da tan bien aparentar calma o por el contrario se me nota en los ojos la ansiedad que me produce el vuelco que ha dado la escena. Creía que estaba protegiéndola al hacerla volver, aunque tal vez lo que he conseguido es ponerla en peligro de nuevo. Necesito tranquilizarla, hacerle saber que todo va a salir bien.

-Yo… –“pagaré lo que haga falta  para asegurarme de que no te pase nada”, iba a decir, hasta que me ha interrumpido. He sido demasiado lento –Hum, Pepper… –sigue hablando. Desde luego si la amenaza de muerte le ha importado en lo más mínimo lo está disimulando de maravilla –¿No la has oído? Ha dicho que… –nada. Pepper no negocia con terroristas –Vale, vale, capto el mensaje.

Respiro hondo y me llevo una mano al puente de la nariz, repasándolo con el índice. Necesito pensar con claridad, para lo cual me vendría bien dormir un poco, pero no puedo hacerlo ahora y además seguro que despertaría con el corazón de Pepper en la almohada. Descansar está descartado. La oferta del café supuestamente sigue en pie, pero imagino (estoy seguro de) que mi secretaria no está por la labor de ir a prepararlo, y si lo hago yo volveré y me encontraré el corazón de Pepper sobre mi tapete. No, el café tampoco es la solución. Me quedan dos alternativas, que son las que ella ha expuesto con sus dos dedos: pagar o esperar a que se vaya. Por su mirada, tono de voz y severidad no me cuesta nada deducir que la respuesta correcta es la segunda y que me consideraría un imbécil si aceptase soltar la pasta.

-Doscientos mil será una suma más que razonable –respondo, dirigiéndome de nuevo a Shade –Doscientos mil y un dólar. También cubro la vida de ella –señalo a Pepper con la cabeza –No dispongo de tanto efectivo aquí, pero estoy seguro de que podremos llegar a un acuerdo sobre el medio de pago. Tal vez un cheque al portador o… ¿tienes cuenta en PayPal?

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MensajeTema: Re: Confianza y alevosía (Virginia Potts y Garnet Brooks).   5th Febrero 2017, 14:32

Entrecerré los ojos, tanto por frustración como por impaciencia. Doscientos mil dólares. Tony Stark valoraba esa pila en doscientos mil dólares. Y a mi me pagaban siete de los grandes por robarla. ¿Dónde estaba el truco? O bien mi comprador tenía intención de timarme cuando le entregara lo que fuera que iba a robar.

Doscientos mil dólares no era una mala cifra. Podría simplemente aceptarlo, tomar un dinero seguro y olvidarme del trabajo. O podía seguir indagando, insistir e intentar llevarme la tajada inicial, aun a costa de ser engañada, pronóstico poco atractivo donde los haya. Pero luego estaba el factor Gorila. Miré a la rubia, preguntándome hasta qué punto me infravaloraba. Desde luego que lo hacía. No únicamente no hacía esfuerzos por bajar la voz cuando hablaba de mi supuesta incompetencia, sino que comentaba cómo echarme de allí con todo el descaro. Uní ambas manos entrelazando los dedos en mi regazo y caminé tranquilamente hasta Stark.

No me ofendes, querida. — respondí al fin. — Ya sabes lo que dicen. Palos y piedras pueden romperte los huesos, pero las palabras solas no pueden herirnos. Es cuando las acompañamos de acciones que se vuelven poderosas. Como las amenazas. O la promesa del dinero. — miré a Stark, sin molestarme en sonreír. Se me acababa la paciencia y las ganas de ocultarla. Así que avancé hacia él, lentamente pero sin pausa. — Me pagan ocho millones por ella. Tus doscientos mil… creo que sobra decir que se me quedan cortos. Y gracias a tu secretaria y su recordatorio de que el tiempo apremia, también se quedan cortas mis ganas de ser cortés. — Coloqué una mano sobre su pecho, a la altura del corazón y presioné sobre él con firmeza, con el cuerpo atento a cualquier intento de volver a pelear para devolver el golpe de ser necesario. — Sabes que nada me impide arrancarlo. Lo único que me separa de llevarme a ambos por delante es tu palabra o tu dinero. La policía no puede detenerme. Y nada de lo que diga ella me importa lo más mínimo.— la miré de soslayo, queriendo dejar clara mi postura. — Sin ofender, claro.— Relajé levemente la presión de mis dedos, convirtiéndolo en una especie de caricia. Entonces rocé algo. Algo metálico. Una medalla. ¿Llevaba una medalla bajo la camiseta? Dejé caer la mano y la llevé a mi cintura, algo no terminaba de cuadrar. Algo se me escapaba. Pero todavía no entendía el qué.

Podéis lidiar conmigo ahora, y no volveréis a verme ni a saber de mí. O podéis intentar comprar tiempo y lograr que me vaya. Lo cual sólo me causará la molestia de tener que volver. Y no lo haré sola. — Sentencié finalmente, clavando la mirada en la secretaria.

Me empecé a plantear que tal vez, si la vía diplomática estaba fallando, realmente tendría que pasar a las manos. Tal vez entonces les desaría el nudo de la lengua y empezarían a decirme qué tenía que llevarme y listos. Tal vez incluso llevarme a Stark por la ventana y ver qué tal volaba sin su traje. O podía intentar noquear a ambos y buscar hasta cansarme en ese maldito taller. Aunque por supuesto, todas ellas eran mis últimas opciones.

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