Los Universos de DC y Marvel se han unido en uno solo. ¿Qué ha sucedido? ¿Quién está detrás de todo? Y, lo que es más importante, ¿cómo reaccionarán héroes y villanos de los distintos mundos al encontrarse cara a cara...?
 
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 De safari por la city (Roy Harper y Elysia Stavridis)

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Roy Harper
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MensajeTema: De safari por la city (Roy Harper y Elysia Stavridis)   11th Enero 2017, 14:24

1 de marzo de 2019


Nueva York era una de las ciudades más importantes y destacadas del planeta.  La urbe es uno de los principales centros neurálgicos del comercio y finanzas mundiales.La influencia artística y cultural de la ciudad es de las más fuertes del mundo. Influye decisivamente en en los medios de comunicación, en la política, en la educación, en el entretenimiento, las artes y la moda. Por su ubicación era un punto clave en las relaciones internacionales y en ella, se encuentra la sede central de la Organización de las Naciones Unidas.

A pesar de todos los aspectos positivos de esta floreciente y dispar, al pelirrojo no le agradaba mucho aquel núcleo de población. Uno de sus principales motivos era el clima. A Roy no le agradaba pasar frío. Nueva York tiene un clima húmedo continental debido a los constantes vientos que traían consigo el aire frío. Sus inviernos son fríos, la primavera y el otoño son erráticos, y pueden variar desde frío y nevado a cálido y húmedo y el verano es templado y húmedo.

Miró el cielo y suspiró. No hacía un día demasiado frío pero el cielo estaba algo nuboso. Arrugó la nariz y sus ojos se entrecerraron un momento. Un gesto sutil de desagrado. Una mueca infantil fruto de una reacción involuntaria a su aversión a todo aquello que denotase una bajada de las temperaturas. El arquero era muy transparente y expresivo, con lo cual siempre dejaba escapar estas pequeñas micro expresiones que denotaban lo que pensaba sobre las cosas del día a día. Esperaba que el tiempo se mantuviera y no cambiara a uno peor.

Harper se encontraba en la ciudad para comprar materiales que necesitaba en uno de sus proyectos de ingeniería. No eran materiales muy específicos o extraños de encontrar. Pero daba la casualidad de que en todos los desguaces de la ciudad en la que vivía había preguntado  y no tenían  nada de lo que necesitaba. Así que el pelirrojo había contactado con un amigo de las afueras de Nueva York, que conoció cuando trabajaba en un garaje arreglando coches y motos, Para ver si podía ayudarle a localizar las piezas que necesitaba.  Este hombre  le indicó un desguace  que siempre trabajaba con los repuestos que necesitaba Roy.  Su amigo le dio la dirección del lugar donde podía encontrar  aquello que andaba buscando.

Como no era una ocasión para vestir de punta en banco, Roy llevaba un look bastante casual y desaliñado. Se había puesto un pantalón vaquero de color claro, que tenía ciertos desgastes por los bajos, una camiseta blanca sin mangas que le mascaba sus definidos músculos, sobre esta prenda de ropa se había puesto una camiseta estilo leñador de cuadros rojos y blancos, que lucía desabrochada, y unas botas camperas de un marrón oscuro. Se había desenredado su media melena pelirroja pero de ponerse su habitual gorra con el mensaje impreso de ¿Qué haría Tesla? estaba un tanto despeinado.

Caminaba con parsimonia con un café para llevar mientras buscaba la ubicación del desguace. Estaba habituado a caminar por grandes ciudades así que esperaba no perderse.  Por su lado pasó una despampanante belleza rubia con un vestido muy ceñido y corto. a la vez que caminaba giró su cabeza para seguir mirando a la exuberante fémina. Esto provocó que el arquero distrajera un momento y no viera lo que estaba ocurriendo a su alrededor.
El pelirrojo abrió sus ojos verdes con estupefacción al impactar con alguien. Su café salió volando de su mano derecha e impactó en el luego, derramándose por completo. El choque lo pilló por sorpresa y tardó unos segundos en comprender lo que había ocurrido.

- Perdón - dijo con una sonrisa de arrepentimiento. En su cara se mostró una expresión arrepentida. - ¿Estás bien?¿Te he hecho daño o lago? Mi café se ha caído, ¿Te he manchado?

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Última edición por Roy Harper el 5th Octubre 2017, 17:30, editado 1 vez
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MensajeTema: Re: De safari por la city (Roy Harper y Elysia Stavridis)   11th Enero 2017, 19:23

Viernes, 15 Marzo 2019

Aquella mañana fue la primera vez que pude levantarme de la cama. Llevaba varios días que me dolía absolutamente todo, incluso en lugares que jamás pensé que me podrían doler. Que asco de vida. Esto de ser una heroína y salvar la ciudad era más difícil de lo que pensaba. Y lo mejor de este trabajo es que nadie iba a saber que has sido tú quien les has salvado el culo.

Cuando eres una persona altruista y te dedicas a dar la vida por los demás, nunca piensas en una recompensa, y no te importa que la gente no te lo agradezca o te reconozca el trabajo bien hecho. Ya te sientes satisfecho con el hecho de haber resultado de utilidad para los demás. Cuando has conseguido provocar un cambio en sus vidas o inclinar ligeramente la balanza de los buenos. Pero claro, cuando luego te pregunta tu jefe porque no les has entregado las páginas de esta semana no le puedes decir: “¿Es que no has visto las noticias? ¡Un bicho gigante con un ejército de monstruos ha atacado Nueva York! ¿Y ves esa chica de la falda tan mona con el casco? Bueno, jefe, pues esa soy yo.”

No, claro que no. Nadie se lo iba a creer cuando lo contara. Para Michael solo tenía un gripazo de la leche que me iba a durar toda la semana. Y cuando las vecinas me preguntaban por los golpes y los moratones de la cara, les decía que me había caído por las escaleras. Podría apostar a que las muy cotillas pensaban que mi “novio”, “ese chico tan raro que venía a veces por casa”, me pegaba. Claro, para empezar tengo alergia a los hombres, y para seguir no quería ni por asomo a una entidad extraterrestre chunga como novio. ¿Qué otra cosa podía decirles?

Mi compañera de piso, Elissa Stavridis, se había ido al trabajo temprano. Casi le había provocado un infarto cuando el mismísimo Capitán América la había llamado diciéndole que me habían dejado en el hospital. No es que estuviera hecho un cromo, más bien el ataque que recibí del Adversario fue mágico, y me dejó hecha polvo por dentro.

Por suerte ya me encontraba bastante mejor, aunque seguía con ese humor de perros que me caracterizaba. Y hablando de perros… Lycos se moría de ganas de salir a la calle, no le había sacado a pasear desde el sábado, y no iba a molestar a Lissa que ya tenía bastante con sus propios problemas. Menos mal que Lycos no era un perro de verdad, y no se iba a morir si no salía de casa en una semana.

Me vestí con un jersey gris de cuello alto y mis queridos shorts tejanos con los leggins. Todavía hacía mucho frío en la calle, así que me coloqué mi bufanda turquesa favorita alrededor del cuello y cogí el abrigo negro de botones que terminaba por encima de la rodilla. Necesitaba algo de aire que me despejara, así que aprovecharía para sacar a Lycos ya de paso.

El malamute de Alaska me tiraba de la correa más de lo normal, estaba muy entusiasmado por salir a la calle y tenía que dar pasos agigantados para poder seguir su ritmo. No me di cuenta de lo que se me venía encima hasta que choqué con él.

- ¡Γαμώτο…! - empecé a protestar en mi idioma materno cuando tropecé con una persona y dejé caer la correa por culpa del tirón del perro. Joder, ¿es que la gente no mira nunca por dónde va? Vale que yo tampoco estaba mirando mucho pero...

- Perdón - dijo el chico con una voz cálida. Entonces me fijé bien con quién había chocado. Era un joven pelirrojo más alto que yo, con una gorra de esas que usaban los raperos y una camisa de cuadros. Parecía bastante majo por la expresión de su cara, y estaba realmente arrepentido de haber chocado conmigo, así que… mi mirada furtiva se suavizó en el instante en que nuestros ojos conectaron. - ¿Estás bien?¿Te he hecho daño o lago? Mi café se ha caído, ¿Te he manchado?

-¿Café? ¿Qué café? - dije sin entender nada. Pero cuando miré hacia abajo me di cuenta de que el abrigo tenía una mancha en el pecho, pero como no había traspasado al jersey no me había dado ni cuenta. También era porque el abrigo era negro, y casi no se veía que aquello era café.

- Un momento… ¿Dónde está mi perro? - me giré a tiempo para ver como el maldito chucho de papel cruzaba alegremente todos los semáforos en rojo, provocando un pequeño alboroto automovilístico. Lycos corrió en dirección hacia el centro comercial y lo vi desaparecer en una esquina.

- ¡LYCOS! ¡Vuelve aquí! ¡La madre que te…! - Mi primera reacción fue correr hacia dónde había huido el descerebrado animal, pero el perro me llevaba mucha ventaja y yo era de esas personas que corrían dos manzanas y ya se estaban ahogando. Pero tenía que darme prisa si no quería que mi perro de mentira se metiera en algún lío…

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MensajeTema: Re: De safari por la city (Roy Harper y Elysia Stavridis)   20th Enero 2017, 21:02

El pelirrojo pensó que seguramente esa mujer tan atractiva era un fallo de matrix porque no podía existir una mujer físicamente tan perfecta  en este mundo. Aunque pensándolo bien a él siempre le habían gustado más las morenas pero quizá no era el momento de ponerse a divagar sobre el color de pelo que más atractivo le parecía en una mujer.

Roy dejó de mirar a la buenorra rubia para centarse en la persona con la que había chocado accidentalmente.  Era una chica bajita o el menos de una estatura menor que la de él. Era castaña con media cabeza teñida de un color azul turquesa, que tenía los ojos azules e intensos. Justo cuando habían colisionado había pronunciado una palabra en un idioma que para él era totalmente desconocido. Miró si el café había caído sobre la castaña y efectivamente, el café había manchado el abrigo oscuro de ella. Era una mancha casi imperceptible pero el arquero se percató de ella gracias a sus cualidades naturales y a la práctica diaria con el arco. Esto hacía que  tuviera una excelente visión y percepción de las cosas.

Roy se quedó pasmado con el comportamiento de la chica. Casi no le había dado tiempo a ofrecerle una disculpa y una compensación como llevarle el abrigo a la tintorería o invitarla a un café. Parecía que estaba un poco despistada. Se había ido del lugar como si Sería por la vida ajetreada y el ritmo alocado de la gran manzana.  Si no había querido una compensación pues cosa suya. Roy se encogió de hombros. Un problema y una disculpe menos con la que lidiar. Sea justó la mochila donde llevaba sus cosas indispensables y se dispuso a volver a caminar.

El arquero estaba por continuar su camino, olvidándose de aquel percance, cuando se percató de que la joven no corría sin rumbo ni sentido. La chica perseguía un enorme y peludo perro. Entonces el pelirrojo se dio cuenta de que el causante de que a Lyz se le hubiera escapado el perro era él. Se llevó una mano a la frente. Siempre originando problemas debido a que no podía pasar por alto  a las mujeres. Suspiró pesadamente. Ahora que se sabía culpable de la situación no podía abandonar a la desconocida a su suerte.

El alascan malamute cruzaba la calle a todo correr y los semáforos estaban en rojo para los peatones. Lo que ponía al perro y a Lyz en serio riesgo de ser atropellados. Por la tasa de personas atropelladas en la ciudad y la velocidad a la que iban los coches en ese momento, sin tener en cuenta los límites de velocidad, podía asegurar que el porcentaje de que un coche diera de lleno al animal y a la muchacha era bastante alta. Roy se sintió culpable. Si algo les pasaba indirectamente era su culpa.

La chica gritaba como una posesa y a Roy le hacía un poco de gracia. Se rió ligeramente. Era una situación un tanto cómica desde afuera. Sin pensarlo más empezó a correr detrás de la chica que corría detrás del perro que era tan grande como un oso.

Lyz salió corriendo mucho antes que el pelirrojo y le sacaba una distancia considerable. El arquero daba gracias de tener una buena forma física debido a su entrenamiento matutino.  Muchas eran las ocasiones en las que tenía que salir corriendo hacia algún lugar, ya fuera para capturar a un criminal, en pos de ayudar a alguien,  intentando salvar su vida o huyendo de la policía. Correr era algo muy habitual en su vida así que era algo que se le daba considerablemente bien, no era un atleta que fuera a ganar una medalla olímpica en atletismo pero se defendía bien en ese terreno.
Al alcanzar a la mujer puso una malo en su espalda. El de ojos verdes se había percatado del sobresalto en la respiración de la castaña.

- ¿Te encuentras bien?- dijo mientras corría a la par de la chica.- Supongo que esto ha sido un poco culpa mía … je jeje.

Cruzaron completamente la calle, dejaron atrás un gran centro comercial y siguieron un trecho más. El hombre se extrañó de lo que corría el perro. Era un animal enorme y sin embargo corría con una gran celeridad. Tras un rato de perseguir a Lycos por los callejones de la zona se paró. Roy abrió los ojos sorprendido pero ese perro era o superinteligente o había sido entrenado por la policía. Quizá la joven con la que había chocado era una agente encubierta. Lycos les había conducido justamente a la escena de un robo. Su mirada se dirigió de nuevo a la muchacha que había corrido con él.

El perro se encontraba sentado en la acera y justo delante de él había una chica morena, escuálida, con unos ojos verdosos de un brillo apagado, vestida con ropa sucia y medio rota, que apuntaba una ancianita con una pistola. La venerable ancianita que parecía la Emma Webster de la vida real. Esa venerable señora de dibujos animados que cuidaba de Silvestre y Piolin. A Roy le dio un vuelco el corazón. Esa viejecita de apariencia amable y bondadosa estaba siendo atracada por una raquera. La vida en las calles era dura pero joven se podía buscar un trabajo antes de estar robándole la pensión a una mujer mayor. Le parecía un poco despreciable hacer eso. Sabía que las calles eran duras pero no podía robar a alguien rico como Tony Stark o Bruce Wayne u otro millonario pedorro al que el dinero le llueve a miles con sólo respirar.

Se quitó la mochila que llevaba y sacó de ella su arco plegado. Cuando se disponía a desplegar el arma e intentar disparar para desarmar a la bandolera, la joven el miró con una furia infinita. Hizo un gesto y un ademán de que si hacía cualquier movimiento más mataría a la anciana. Roy se quedó quieto.

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MensajeTema: Re: De safari por la city (Roy Harper y Elysia Stavridis)   13th Febrero 2017, 12:24

-¡Estupido perro! ¡VUELVE AQUÍ! - pero mi mascota de mentira se pasó las órdenes por su pelaje negro y blanco.

Mis gritos resonaron por lo largo y ancho de la avenida cuando cruzaba a toda prisa la carretera, siguiendo el rastro del incansable Lycos hasta a saber donde. Los semáforos brillaban en un rojo intenso, y los coches trataron de frenar al verme cruzar la calle a toda prisa y sin mirar. En mi cabeza sonaba una pequeña plegaria pidiendo que no me atropellaran. Y yo no era muy religiosa.

-¡Cuidado! - gritó un conductor frenando justo a tiempo. Casi vi su coche encima de mi, pero apoyé mis manos en el capó y conseguí saltarlo por encima. Cuando mis pies volvieron al asfalto seguí corriendo como si la vida me fuera en ello.

-¡Lo siento!- me disculpé sin mirar atrás.

¡Estas loca! -gritó otro conductor frenando antes de tocar la línea blanca del paso de peatones. Los coches se fueron deteniendo uno a uno, hasta colapsar la avenida y llenarla de pitidos y protestas. Algunos de los conductores incluso se bajaron para saber lo que estaba ocurriendo. Otros me insultaron a voz en grito y pensaron en llamar a la policía. Pero yo no podía detenerme.

Me metí por una de las callejuelas, dejando el centro comercial a mis espaldas. Empezaba a sentir cómo las piernas ya me flojeaban por el esfuerzo. Nunca había corrido tan intensamente durante tanto rato, sin tener en cuenta mis esporádicos entrenamientos como Chroma, o las improvisadas patrullas por la ciudad. No era una persona realmente deportiva, mis poderes me sacaban del apuro en más de una ocasión, y si en momentos puntuales hacía acrobacias inimaginables era porque usaba el poder de la imaginación. Todo provenía de mi cabeza. Pero en esta ocasión, dudaba que la imaginación pudiera impedir que sacara mis pulmones por la boca...

- Maldito chucho… esto no es el put* Central Park para que puedas correr a tus anchas… - protesté, intentando buscarle un sentido a que mi perro no hiciera caso de mis órdenes. Mi primer pensamiento fue que Lycos estaba tan contento de salir por fin a la calle después de una semana encerrado en el piso, que le daba igual desquiciar a su dueña.

De pronto, una mano rozó mi espalda y me sobresalte al ver el rostro del desconocido pelirrojo, haciendo que tropezara torpemente con mis propios pies y cayera de morros al suelo, arañándome las rodillas y la barbilla con la acera.

-Estoy bien, estoy bien… -dije a toda prisa mientras me levantaba del suelo sin ayuda y retomaba la carrera. Miré de reojo al hombre que tenía a mi lado, con esa sonrisa de disculpa y esos ojos verdes tan amables. No me había dado cuenta de que me había seguido… ¿cómo había llegado hasta aquí tan rápido? No se le veía cansado en comparación a mi me faltaba el aliento.

- Mi perro… - jadeé.- Se ha ido…-volví a coger aire.- Por allí... -señale al fondo de la calle. El malamute acababa de girar la esquina.- Se meterá en problemas...

Pensé que el chico se adelantaría para detener a mi perro, pero se puso a correr a mi lado, adaptando su ritmo al mío. En el fondo se lo agradecí. Con mi aspecto desaliñado por la carrera, el sudor, el café en la chaqueta y los arañazos en la barbilla y las rodillas… debí de darle un poco de pena.

Cuando giramos la esquina por la que había pasado Lycos, nos adentramos en un callejón que quedaba lejos del centro comercial. De pronto escuchamos el gruñido de mi perro y nos encontramos con la escena de un atraco. Frente a nosotros había una chica delgada, con ojos perturbados y aspecto de vagabunda. Lycos no dejaba de gruñir, puesto que la joven estaba apuntando a una pobre ancianita con una pistola.

La atracadora se asustó al vernos, y nos dedicó una mirada turbia y llena de furia. Mi cuerpo se tensó de pronto y tragué saliva. Vi cómo el pelirrojo se agachaba con rapidez y sacaba un arco moderno de su mochila... ¿En serio? ¿Es que hacía tiro olímpico o algo? ¿De verdad pensaba disparar una flecha?

La morena nos miró amenazante y acarició el gatillo con el dedo índice, advirtiéndonos de que si hacíamos un movimiento en falso le volaría la cabeza a la anciana. Teníamos que impedir el atraco y/o posible asesinato, pero no se me ocurría nada decente sin que tuviera que exponer mi magia ante ojos desconocidos… ¡A la porra!

-¡No dispares! - mis manos se alzaron solas, y antes de que la mujer apretara el gatillo, el frío metal del cañón se transformó en un suave ramo de rosas blancas. La atracadora se asustó ante la transmutación del objeto, y dejó caer las flores al suelo con una expresión entre terror y asombro.

- ¡AHORA! - indiqué a mi compañero arquero.- ¡Disparadisparadisparadispara!

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MensajeTema: Re: De safari por la city (Roy Harper y Elysia Stavridis)   11th Marzo 2017, 16:13

El animal seguía corriendo descontroladamente en busca de libertad. Estaba un poco preocupado por el perro pero la joven no tenía tampoco muy buena pinta. Se la veía bastante cansada y sofocada.Le daba un poco de cosa dejarla atrás viéndola en aquel estado. Ella decía encontrarse bien pero de lejos se veía que la faltaba el aliento y su respiración estaba alterada como si hubiera hecho un ejercicio muy intenso. ¿Es que no estaba acostumbrada al ejercicio físico?  ¿Sería asmática? No lo sabía pero había miles de posibles causas para aquel estado de puro desfallecimiento.


Casi sonrió por la situaciones locas de la vida. Crees que vas a tener un día normal hablando con tipos llenos de aceite de motor y grasa sobre piezas y coches. Pero se cruza en tu camino una joven y todo cambia. Haciéndote perseguir un perro por todo el centro de la ciudad hasta llegar a las afueras. Donde está ocurriendo un atraco a una señora de edad considerable. Y ahora allí se encontraban en una situación compleja y tensa: una chica, una anciana, una adolescente pendenciera, un perro y él.

Para el arquero la situación se había vuelto peliaguda. Por muy rápido que fuera, no podía desarmar a la atracadora sin arriesgarse a que esta disparase a la anciana. El pelirrojo no calculaba unas probabilidades muy favorables para su jugada. Había un tanto por ciento de error y muy grande. Por lo que él casi prefería que la delincuente se saliera con la suya y que la abuelita siguiera con vida. No podía soportar la muerte de una adorable y entrañable señora sobre su conciencia. No valía la pena exponer la vida de alguien por salvar unos miserables dólares. La situación era desfavorables para la justicia pero unas veces se ganaba y otras se asumía como buenamente pudieras que habías perdido.

Despacito hizo un gesto de espera con una de sus manos para que la asaltante no pensase que sus movimientos para dejar el arco en el suelo eran movimientos de ataque. Roy posó su arco en el suelo y se preparó para de ver huir a la criminal de la escena del crimen. Sin embargo, aquel futuro que era predecible en una situación así, no ocurrió. De buenas a primeras la pistola que llevaba la delincuente juvenil se convirtió en un ramo de flores. Fue algo épico y mágico al mismo tiempo. Al pelirrojo le recordó a aquel graffity de Bansky donde los pandilleros disparan flores. Todo ocurrió tan de prisa que el arquero se quedó un poco traspuesto. ¿Cómo se había transformado aquel arma en flores? ¿Era fruto de la magia? ¿Quien era el responsable de aquel acto? Miró al perro y luego miró a la joven con la que había chocado. no entendía mucho de lo que estaba ocurriendo.

Roy estaba visiblemente impresionado ante la transformación de la pistola en un ramo de flores. No se lo esperaba para nada y tardó un poco en reaccionar por la sorpresa. Cuando Lyz le instó con su voz a disparar, Roy tomó de nuevo su arco y le disparó a la chica una flecha trampa. Era un tipo de flecha que tenía una cabeza cuadrada en la que estaba prensada una red muy fina y construida con un material muy ligero y compacto.  Al chocar contra el objetivo la cabeza cuadrada se abría dejando escaparse la red de su interior. La red envolvía a la presa como un cazamariposas a una mariposa. Para evitar que los capturados en la red pudieran librarse de ella, Roy impregnó la red con una especie de resina muy pegajosa que te dejaba más pegado y enroscado en la red cuando tratabas de quitártela. Era como una especie de tela de araña pero artificial y a escala humana.   De esa manera, la joven criminal acabó inmovilizada y la ancianita a salvo.



- ¡Qué locura de día!- Casi no se podía salir de casa sin tus herramientas de justiciero pensó el arquero. - ¿Se encuentra bien señora.?- dijo Roy asistiendo a la mujer mayor. La ancianita se  notaba un poco alterada por todo lo acontecido pero físicamente parecía estar bien.

- Gracias jovencitos, no siempre se encuentra una a la juventud tan dispuestos a ayudar a las personas mayores. No queda tanta gente valiente en las nuevas generaciones. Esos niños de hoy en día son casi todos unos granujas y unos sinvergüenzas como la muchacha que intentaba llevarse mi pensión. Ese dinero que a mi marido y a mi nos ha costado toda la vida ahorrar para tener un fondo de pensiones digno.- Hizo un aspaviento.- Queda muy poca gente que respete a los mayores y los sacrificios que hemos hecho por este país.- La anciana se fue despotrincando de la juventud  y su falta de moral y ética.

- Soy Roy.- le dijo a Lyz con una sonrisa en su amable rostro..- Y por meterte en todo este lío creo que te debo una disculpa. ¿Te pago la lavandería del abrigo? La verdad es que iba un poco distraído y no te ví.- el pelirrojo acarició al perro.

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MensajeTema: Re: De safari por la city (Roy Harper y Elysia Stavridis)   13th Junio 2017, 18:50

FDI: Perdonaaaaa!! DDDD: No había visto tu respuesta!! Siento mucho la espera! >o<

No debería ponerme nerviosa  en este tipo de situaciones, es decir, se supone que soy una justiciera. Recalco lo de justiciera, porque a veces no me lo creo ni yo. No llevaba demasiado tiempo dedicándome a esto de salvar abuelitas, pero tampoco se me daba tan mal. Tengo unos poderes que fliparían a cualquiera (como era el caso de mi compañero de sprint), y estaba dispuesta a hacer un buen uso de ellos ahora que sabía más o menos cómo hacer que funcionaran. Al menos, ya no aparecían villanos en el parque cuando dibujaba duendes, ni transformaba en monos a los visitantes del museo de Gotham, ni cambiaba los colores de los edificios con solo mirarlos, ni las aceras se convertían en caminos de baldosas amarillas a mi paso... vale, admito que aquel día estaba muy inspirada por culpa de la película.

Pero para qué voy a engañarme. Era inevitable que me pusiera nerviosa cuando me encontraba en situaciones de riesgo. Y para mi, que debo de ser la persona que más fácilmente pierde los estribos, era todo un reto. Aureole siempre me decía que necesitaba meditar más y pensar dos veces antes de actuar. Que las cosas que imaginaba serían más fieles a los objetos originales. Y sobretodo, que no perdiera la concentración cuando tocaba la realidad sino quería liarla parda. Pero eso es muy fácil de decir y muy difícil de hacer cuando te encuentras en una situación donde el tiempo va en tu contra.

Por suerte, los pequeños trucos como el de las mariposas, y el de cambiar armas o balas por flores, ya me habían dado buenos resultados antes, y eran conjuros faciles de realizar. En aquellos momentos me sentí como si estuviera en un escenario, y hubiera dejado boquiabiertos a mis espectadores sacando un conejito blanco de una chistera. La anciana alucinaba, el pelirrojo flipaba y la atracadora se cagaba en todo.

Entre la tensión y los gritos, el chico reaccionó a tiempo para coger de nuevo su arco y lanzarle una flecha a la delincuente. De la punta salió una red que atrapó a la agresora y la dejó inmovilizada. Guau, aquello había molado mucho.

- ¡Toma ya! ¡Eso ha sido genial! - Di un mini saltito y aplaudí tres veces en el aire. Aquella reacción me salió del alma, estaba muy emocionada por el éxito de la inesperada misión “salva a la abuelita, salva al mundo”. ¡Y menuda puntería tenía el chico! ¡Qué destreza tenía con el arco! ¿No era para emocionarse?

Me acerqué a la señora mayor una vez pasado el peligro y nos dio un pequeño discurso sobre la juventud de hoy en día. Eso era buena señal, tantas ganas de parlotear significaba que se encontraba bien. Nos despedimos de la amable pensionista, y acto seguido el chico se presentó con una sonrisa encantadora. Guau, tenía que reconocer que era guapo.

- Encantada, yo soy Elysia… - dije algo tímida mientras recogía un mechón de mi pelo azulado y me lo colocaba detrás de la oreja. - No es nada, si el que nos ha metido en este lío es este perro despreocupado, que siempre hace lo que le da la gana sin escuchar a su dueña… - dije con desdén mientras volvía a colocar la correa en el collar de Lycos. Al Malamute se le veía muy entusiasmado, y cuando Roy se acercó para acariciarlo estuve a punto de advertirle que no lo hiciera. Normalmente, Lycos era un perro celoso y mordía a los desconocidos, pero tenía un extraño don con las personas, y sabía distinguir a primera vista quienes eran buena gente y quienes no. Roy entraría en la primera categoría, puesto que le dio un lametón en la mano cuando se acercó a acariciarle. Automáticamente me acordé de mi amigo Sloan y esbocé una sonrisa divertida.

-Me conformo con un café, si te parece bien y tienes tiempo. Conozco un buen sitio dónde ir a tomar algo.- y así el chico se olvidaría de que me debía una compensación por el tropiezo. No me molestaba en absoluto lo de la mancha en el abrigo, y era fácil de arreglar sin meterlo en la lavadora. Podía ponerme a practicar un conjuro para hacer desaparecer la mancha y listo.

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MensajeTema: Re: De safari por la city (Roy Harper y Elysia Stavridis)   16th Junio 2017, 20:16

off: no pasa nada
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Roy estaba encantado de que todo el asunto del robo a la ancianita hubiera salido bien. En su vida no salían salir así las cosas. En algún punto siempre las situaciones se torcían. Pero afortunadamente el asunto se había solucionado de la mejor manera. Sin ningún herido, con la agradable señora y su dinero intactos, la delincuente apresada y él no había recibido ningún golpe ni su ropa se había rasgado. Parecía que hoy era su día de suerte.

Él se había compenetrado a la perfección con Elysia. Aunque tan solo se conocieran de unos breves instantes, habían coordinado su acción y sus habilidades para solventar el dilema. El arquero era de ese tipo de gente que se acomoda y amolda a los diferentes tipos de personas y las diversas  situaciones. Tenía una sorprendente capacidad para  adaptarse a cualquier tipo de compañero. Aunque era alguien muy libre, sabía trabajar en equipo.  Además tenía reflejos y reacciones muy rápidas que le permitían acompañar y completar las acciones de los demás.

Se llevó una mano a la cabeza. Estaba un poco abrumado por el entusiasmo que mostraba la joven ante su disparo. - En realidad no ha sido nada. El tiro era bastante fácil. La trayectoria era muy limpia y no había ningún tipo de obstáculo. Cualquier tirador principiante hubiera acertado. - Dijo con modestia mientras se encogía de hombros. El pelirrojo era un arquero con una tenacidad y una destreza porque el tiro que había efectuado era algo que realizaba cualquier principiante. - Tu si que has estado genial, nena. Con esos poderes Muy de Banksy lo de convertir las armas en flores. ¿Eres fan suya o tan sólo una mujer muy creativa? Nunca había tenido el placer de ver a alguien usar magia de forma tan original. - Sonrió con simpatía como siempre solía hacer.

-No sabe la razón que lleva, señora. Realmente hay personas que no tienen modales. - comentó el pelirrojo amablemente. - Espero que este pequeño altercado no la impida disfrutar de este maravilloso día. - Roy tomó a la anciana de la mano y la hizo girar como si estuvieran en alguna clase de baile. Fue algo repentino e improvisado pero no estaba carente de alegría, jovialidad y diversión. La señora se rió junto con el de ojos verdes.- Disfrute cada día, abuelita.- La mujer de edad avanzada se despidió de los jóvenes con una radiante sonrisa en el rostro y les deseó que tuvieran un gran día.

-Un placer- el arquero tomó la mano libre de Lyz y con una sonrisa entre atrevida y coqueta depositó un suave y casi imperceptible beso en ella.- Que nombre tan encantador para una dama tan peculiar.- Miró al enorme perro. Al arquero le parecía un animal adorable. - Supongo que es su naturaleza curiosa. Seguramente que sólo quería vivir una aventura. Es normal querer salir de la monotonía -Se rió de forma alegre cuando Lycos le lamió. - Creo que nos vamos a llevar muy bien yo también soy muy de salir a buscar emociones.- Dijo mirando al Malamute sin parar de acariciarle tras las orejas.

-Vamos por ese café. Tiempo tengo mucho y más para disfrutarlo en tan excelente compañía.- Aunque se había pasado un par de veces por Nueva York, no conocía lo que se dice precisamente bien la gran manzana. Tan sólo sabía de aquellos contados lugares a los que siempre iba cada vez que pisaba aquella urbe. Roy se puso a caminar siguiendo a Lyz. Confiando ciegamente en lo que había dijo sobre que conocía un buen lugar donde tomarse ese agradable y adictivo néctar que era el café. La única adicción que podía permitirse el pelirrojo. Ya que no sólo era un alcohólico sino que tenía una personalidad adictiva y eso le hacía que cualquier sustancia considerada droga le llevase a caer en un estado de dependencia. Ni siquiera podía tomar medicación que tuviera cualquier tipo de derivado de la cocaína, la metadona, el opio y ese tipo de sustancias que se usan en los fármacos para aliviar el dolor. Ese tipo de medicación era mejor que no la tomase y si la tomaba alguien tenía que estar en posesión de las pastillas y darle una única dosis en la hora pautada por el médico.  

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MensajeTema: Re: De safari por la city (Roy Harper y Elysia Stavridis)   11th Julio 2017, 12:45

Sentí un gran alivio cuando todo terminó y la atracadora quedó apresada bajo las redes que salieron de la flecha de Roy. Era curioso que el muchacho fuera tan modesto consigo mismo, y es que para mi había sido algo impresionante de ver, puesto que soy una negada para la puntería. ¡Y además estaba eso de la flecha trucada con una red! ¿A qué se dedicaría este chico? ¿Sería otro improvisado héroe que defendía el crimen de las calles de Nueva York? Quizás haríamos un buen equipo si nos lo propusiéramos.

— Tu si que has estado genial, nena. Con esos poderes. Muy de Banksy lo de convertir las armas en flores. ¿Eres fan suya o tan sólo una mujer muy creativa? Nunca había tenido el placer de ver a alguien usar magia de forma tan original.

Exceptuando lo de nena, porqué odio cuando me llaman nena, Roy consiguió que volvieran a surgir los colores de mis mejillas y traté de disimular mi enrojecimiento ajustándome la bufanda del cuello. Ya tenía suficiente con los halagos que me dedicaba de vez en cuando el señor Aureole Deveron, y me costaba asimilar que algo de mi le gustara a otra persona, o incluso le emocionara. Siempre se me ha hecho difícil digerir los halagos, y durante mi adolescencia era incapaz de creer en la gente que me los decía. En mi cabeza todo funcionaba de una manera diferente, y realmente me creía que me estaban mintiendo y que en realidad se reían de mí a mis espaldas. Es algo que he conseguido superar con los años, pero que se me hace muy difícil de digerir puesto que me he pasado media vida siendo perseguida e insultada por matones del colegio y otra media vida invisible a ojos de mis compañeros de universidad.

— Gracias… —sonreí con timidez— Conozco algunas de sus obras, y no había caído en la coincidencia hasta que me lo has dicho. Creo que más que en Bansky, me han inspirado mucho las fotografías de la guerra de Vietnam sobre la ideología de la no violencia. Eso del movimiento hippie “Flower Power”, en el que los manifestantes se dedicaron a poner flores a las pistolas de los cuerpos autoritarios. — quizás le estaba soltando un rollo patatero, y no quería aburrirle, así que le pregunté para cerciorarme: —  ¿Te gusta el arte?

Lo siguiente que hizo me robó una sonrisa sincera, y de paso otra a la anciana del atraco. La mujer se marchaba toda contenta después de que el pelirrojo le hiciera un giro de baile y le dedicara unas preciosas palabras. Me sorprendió que Roy fuera tan encantador e hiciera un gesto tan tierno con una señora mayor. Estaba acostumbrada a toparme siempre con hombres idiotas, machistas y mujeriegos, pero la personalidad del arquero distaba mucho de los chicos que había conocido hasta ahora.

El pelirrojo me cogió de la mano y yo me dejé hacer pensando que iba a presentarse con un apretón. Pero sus sonrisa pícara le delató, y cuando se inclinó para darme un beso en la palma de la mano, la retiré antes de que llegara a tocar mi piel con sus labios.

—¡Perdona, ha sido un reflejo!— me disculpé ante el gesto brusco, y es que no quería ser maleducada con él pero me ponía muy nerviosa con los gestos cariñosos que implicaban el contacto físico. Sobretodo si venían de completos desconocidos.

— Puedes llamarme Lyz, si te es más cómodo— el chico volvió a halagarme y miré hacia otro lado mientras me recogía un mechón del flequillo y me lo colocaba detrás de la oreja.

Lycos era el que mejor se lo estaba pasando de allí, con esa expresión de placer, y la boca abierta y babeante mientras Roy le acariciaba las orejas. Este perro nunca iba a aprender.

— Sí, me da la impresión de que os llevaríais bien. Lycos tiene un don con la gente, y solo se deja tocar por los que le caen bien. Parece que le has caído en gracia— comenté con una sonrisa divertida mientras observaba a mi Malamute con los brazos cruzados. — ¿Qué? ¿Te vas a quedar ahí plantado todo el día para que te rasquen?

Lycos ladró como respuesta, y se levantó de su sitio para caminar en círculos alrededor de Roy. Después se acercó a la joven atracadora que luchaba por deshacerse de sus ataduras, y volvió a ladrar.

— Pero antes de ir a tomar algo… tendremos que avisar a las autoridades, ¿no?

Una vez arreglado el asunto de la delincuente, nos guíe hasta la terraza de la cafetería de mi amiga Sasha, la popular Central Tart. Para mi sorpresa, la que estaba regentando el local era su ayudante Elsa, que me explicó que tanto Sasha como Planaria se habían ido una temporada a Suiza. Me quedé bastante sorprendida de que no me hubieran comentado nada y mi expresión se llenó de preocupación. ¿Y si algo malo les había pasado?

A pesar del frío nos sentamos fuera de la cafetería para que Lycos pudiera estar con nosotros, y volví a dedicar mi antención al pelirrojo.

— Aquí hacen unos pasteles tremendos si te gusta la repostería… — le comenté, al final siempre acababa viniendo aquí y recomendando a la gente este sitio. Sasha debía de estar forrándose bien a mi costa y la de mi hermana.— Yo pediré un café con leche y un trozo de Red Velvet —le dije a la camarera cuando apareció para tomarnos nota— ¿Tu qué vas a pedir?

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MensajeTema: Re: De safari por la city (Roy Harper y Elysia Stavridis)   24th Julio 2017, 20:22

Roy no dejó de sonreír ni por un segundo. Mostraba a cada instante esa personalidad tan positiva, animada y ligeramente optimista. Miró como Elyssia se sonrojaba y se sintió más motivado. Le agradaba mucho cuando sus observaciones, piropos y cumplidos daban cual flecha en el blanco y causaban una buena reacción. Le gustaba destacar las virtudes de los demás. La vida y las concepciones de competencia ya reseñaban cruel y de forma reiterada los defectos de las personas. En la cotidianidad siempre se hacía mayor énfasis en nuestros fracasos y errores que en nuestros aciertos y virtudes. Concepciones vitales en las que el arquero se mostraba radicalmente en contra. El pelirrojo pensaba que siempre hay que destacar y primar nuestros puntos positivos antes que nuestros puntos negativos.


- De Nada, guapa. Lo que es cierto es cierto y hay que decirlo.- Asintió ante las referencias de la joven. Le agradó encontrar a alguien tuviera un background histórico sobre conceptos artísticos. La sociedad americana y en especial la nueva generación de jóvenes parecía caracterizarse por tener una gran cantidad de informaciones vacías. Conceptos y palabras de las que no sabían nada; ni su origen, ni su etimología ni su pasado ni su historia. Además la historia era un tema que a los jóvenes americanos importaba o interesaba lo mínimo.  La gente parecía no tener ni idea de lo que había acontecido en su país hacía cincuenta años ni siquiera parecía que supieran lo que había ocurrido años antes de su nacimiento. A las personas de hoy en día no les preocupaban los antecedentes históricos ni el legado cultural que se desprendía de ellos.Simplemente el mundo y la historia comienza cuando ellos nacían.Desmarcarse de los demás y reforzar el yo individual era una de las grandes ideas que actualmente imperaba en la sociedad. Ese sentimiento de que podemos ser independientes de la sociedad en la que vivimos y por ello, renegamos de la historia de nuestros congéneres.  

-No- dijo muy seriamente- Como buen chico de compañía sólo me sé lo suficiente para poder pasar por culto en las cenas de gala. - Comentó medio riendo sin poder contener su tono guasón.- Si pero no soy un gran entendido en esa materia. De la corriente que más sé es del arte protesta porque me interesa mucho el tema reivindicativo y social. Soy un poco rebelde y justiciero de las clases pobres. -


El pelirrojo se encogió de hombros. No dándole mucha importancia a que Lyz le apartarse de forma brusca. - No te preocupes Linda, sé que a veces entro en confianza demasiado pronto e  invado demasiado pronto las distancias personales. - Roy era una persona que expresaba muchas emociones mediante el contacto físico. Realizaba innumerables pequeños gestos que implicaban contacto físico con los demás. De esa manera transmitía cercanía y su apertura emocional para ayudar a quien lo necesitase. Hacía esas acciones inconscientemente pero era sabía que había sido criado en una cultura diferente y que aquellas acciones en personas con otros bagajes culturales podrían resultar incómodas o extrañas.


-Como desees.- dijo con un tono en su voz cantarín ante la petición de la joven a que la llamase por su diminutivo.- Como la preciosa  y majestuosa actriz que ha robado la admiración y los corazones de muchos ¿es casual o deliberado?- Ahora que habían logrado alcanzar al perro, el animal parecía más tranquilo y menos enérgico. Lo que invitaba a Roy a cuestionarse si sería bueno tener una mascota. Quizá cuando lograse equilibrar un poco las cosas en su vida, todavía estaba aclimatandose a su nueva situación. Una mascota en aquellos momentos sólo le traería más complicaciones y quebraderos de cabeza. Dejaría la idea de tener un perro para cuando estuvieran más serenas las aguas tempestuosas de su experiencia vital.

- Me podría prestar su don porque yo siempre a veces confío en personas equivocadas- comentó sin dejar que acariciar a Lycos. Le vino a la memoria todas esas veces en las que se había estrellado estrepitosamente por depositar su fe en personas que luego le traicionaban o le utilizaban y luego le dejaban solo y desgraciado.

El ladrido de Lycos, sus gestos perrunos y la intervención de la joven le hicieron recordar lo vivido hacía tan sólo unos momentos. Ponerse a charlar siempre le distraía.- Oh- sus ojos se abrieron. Se había olvidado totalmente de aquella ratera que pretendía atracar a la entrañable abuelita.- Tienes razón, Lyz.- El pelirrojo sacó su teléfono y marcó el número de la policía. Informó a los oficiales de la experiencia que habían vivido y les mandó la ubicación de la delincuente vía GPS.

Una vez dada la notificación a las fuerzas del orden, Roy y Lyz se dirigieron al lugar propuesto por la joven para tener una amena conversación de café. Central Tart, nombre que le hizo mucha gracia al arquero porque le recordó al café de la serie de Friends, el Central Perk. Al entrar en el local la castaña saludó a otra mujer, de muy buen ver. Roy sonrió a Elsa un tanto coqueto.

-Me gusta comer pero no puedo perder mi línea- dijo fingiendo la voz de la típica chica preocupada por su figura que vive contando calorías y exagera cada vez que alguien come algo con más carbohidratos de los necesarios.- Un rollito de canela y una café extragigante. -

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MensajeTema: Re: De safari por la city (Roy Harper y Elysia Stavridis)   8th Agosto 2017, 22:57

Me quedé muda cuando se puso serio y negó que le gustara el arte. Vaya por dios, para algo de lo que podía estar hablando durante horas y ya había metido la pata intentando sacar un tema que no le interesaba. Lo mejor de todo es que había dado a entender que trabajaba como “chico de compañía” y que se interesaba por estos temas tan solo para contentar a sus citas y por puro postureo. Me lo hubiera creído de no ser por una sonrisa pícara que se escondida en sus labios. De pronto, Roy no pudo contener más la sonrisa. Tenía una manera curiosa de hacer bromas, pero gracias a ello yo me sentí más relajada. Si el pelirrojo hubiese sido un Scort, quizás ya me habría puesto a correr en dirección contraria.

Roy sacó rápidamente el móvil y tras una llamada a la policía y tocando un par de teclas más, ya tenía solucionado lo de la ratera. Parecía muy cómodo haciendo eso, y se veía que lo había practicado más de una vez. ¿Sería también uno de esos héroes enmascarados? Lo cierto es que se le daba muy bien lo del arco… ¿No había una serie de televisión sobre un tal “Flecha”?

—Así que... ¿Rebelde y justiciero? Eso está muy de moda últimamente… — comenté en voz alta, a pesar de que mi cabeza estaba más ocupada con sus pensamientos. Nueva York se había llenado de nuevos e independientes justicieros, como era mi caso. La mayoría habían obtenido sus poderes tras la colisión de los mundos, y el resto “habían salido del armario” al ver que el mundo se había convertido en un patio de héroes con capa y símbolos en el pecho.

- No te preocupes Linda, sé que a veces entro en confianza demasiado pronto e  invado demasiado pronto las distancias personales.

Genial, al menos no se había ofendido por el gesto brusco. Pero yo y las distancias personales no nos llevábamos bien, así que tendría que ir marcando al pelirrojo por si volvía a hacer un acercamiento indeseado. Los chicos hacían mucho esas cosas, algunos más que otros claro está, pero Roy no parecía tener malas intenciones, así que me preocupé menos.

— ¿Te refieres a Elisabeth Taylor? — pregunté sorprendida, era la única actriz que me pareció encajar en su descripción. El diminutivo de ELisabeth también era Liz, y mucha gente tendía a asumir que mi nombre era una variante de ese nombre.— Oh, no tiene nada que ver— volví a sonreír tras la comparación. ¿Roy pensaba gastar todos los cupos que tenía para sonrojarme?— Elysia proviene del griego, es un nombre por sí mismo. Significa “Tocada por el relámpago o rayo”.

— Todos necesitamos un Lycos en nuestra vida — bromeé, cuando vi que la sonrisa del pelirrojo se relajaba un poco al hablar de las personas equivocadas. Roy resultaba ser muy misterioso, ¿qué clase de malas experiencias había tenido? — Te lo puedo prestar por horas, si quieres. — sonreí divertida al ver que el Malamute gigante protestaba con un gran ladrido. Perro caprichoso…

— Pues si eso no es perder tu línea, no sé que será para tí comer hasta reventar...— comenté divertida cuando la camarera trajo el rollo de canela y el café extragigante. Yo no podía quejarme mucho, la porción de Red Velvet también era considerable y se veía muy apetitosa. Me gustaba sobretodo por ese color rojo intenso y lo bien que encajaba con el blanco del glaseado de queso. La verdad es a la hora de comer no sólo tenía en cuenta el sabor de la comida, sino que además escogía los platos considerando la estética y su presentación artística. Para mi era algo igual de importante que el sabor. Tenías que comerte el plato con los ojos.

— Bueno… puede que te parezca una pregunta cliché, pero no se me ocurre nada mejor que preguntarte...— esbocé una sonrisa mientras partí un pequeño trozo de mi tarta con delicadeza— ¿Estudias o trabajas?

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MensajeTema: Re: De safari por la city (Roy Harper y Elysia Stavridis)   28th Agosto 2017, 21:44

Se hizo gracia la cara que puso Lyz ante su comentario. Roy estaba muy acostumbrado a bromear con todo tipo de temas. Al pelirrojo  le hacía gracia jugar con los límites de lo moralmente correcto. En la sociedad había millones de cosas que estaban mal vistas. Sin embargo, para él no eran tan perniciosas. Esas personas a las que había mencionado, las se que fingían tener conocimientos o interés sobre un tema por agradar a quien les pagaba tan sólo estaban haciendo su trabajo.  No era el oficio del que te sientes más orgulloso pero sabía por experiencia propia a lo que lleva la necesidad de sobrevivir. Las calles eran duras y no se podía prejuzgar a nadie por el trabajo que realizase a menos que supusiera un mal para otras personas o atentase contra la integridad de otras personas.

Era muy mainstream mostrarte el buen samaritano en facebook, instagram, twitter y demás redes sociales. Ser vegano, ecologista, estar a favor de causas humanitarias, publicar frases de Gandhi, Simone de Beauvoir, Nelson mandela y demás figuras relevantes de la insurrección era muy común en los mundos virtuales. Mostrar tu activismo desde el sillón de casa sin salir a la calle a reclamar tus derechos. Publicar estados de indignación en la Red era más usual que   luchar por las injusticias en ambientes  reales. Desde los medios digitales muchas personas daban la impresión de ser  revolucionario y rebelde pero luego cuando te les encontrabas cara a cara, sin la pantalla del ordenador por medio, todo era muy diferente.  

- Mi personalidad es así. No me rijo por la moda de turno. Ayudar a los demás es lo mío aunque no siempre esté tan bien mirado como ahora. - Se encogió de hombros.- Muy a menudo me veo involucrado en movidas épicas porque no me va mucho mantenerme al margen cuando veo una injusticia. ¿Hay un aumento de las personas que optan por hacer el bien y ayudar a otros?- Se llevó una mano a la barbilla en una actitud pensativa.- Realmente no puedo decirlo. Pero si es así es maravilloso. Cuando nos interesamos más por la situación de nuestros congéneres vamos creando un mundo más justo y amable. Puede que suene muy utópico pero es lo que creo. -

Asintió con la cabeza ante la mención de Elisabeth Taylor . - Me preguntaba la procedencia del diminutivo. Roy significa Rojo. - Señaló su pelo pelirrojo.- Mi padre que de original tenía mucho.- dijo con tono jocoso.

- Me sentiría honrado por asumir su tutela un tiempo pero sigo siendo un poco desastroso y caótico para hacerse cargo de un perro. Mi vida está patas arriba y no puedo asumir más responsabilidades siendo tan tremendamente temerario.- La llegada de un bebé nunca es fácil para un padre primerizo y aún menos cuando además de primerizo eres soltero, despreocupado y no tienes muy claras las nociones básicas de cuidado. El pelirrojo estaba acostumbrado a malvivir; a veces no tenía ni dinero, ni comida ni un lugar donde pasar la noche. Vivir esa clase de vida de vagabundo estaba bien para él. Pero cuando de repente apareció en su vida Liam y tuvo que responsabilizarse de la vida de otra personita, la cosa cambiaba radicalmente. No podía permitir que su niña pasase adversidades. Ya no podía ser más aquel Roy despreocupado por completo de su bienestar. Siempre había sido descuidado con el dinero y le estaba costando no sólo ser organizado sino ahorrar y administrar la economía de un hogar.

Se río alegremente ante el comentario de Lyz. - Soy de buen comer pero he desayunado bien. No me esperaba esta inesperada  pausa para el café. Sin duda estoy en la mejor compañía.- Sonrió a la camarera cuando llegó con su pedido y le dio un suave  gracias cuando dejó la comida y bebida que habían ordenado.

- Trabajo. Soy ingeniero mecánico.- Le dió un sorbo a su café. Pensó que su puesto sonaba muy técnico así que decidió concretar un poco.- ¿Has visto alguna vez Star trek? Soy como Scotty. Howard de Big bang Theory. - se llevó una mano a la frente- Oh … eso ha sido un poco friki e igual tu no tienes ni idea de esos mundos. Hago piezas, reparo máquinas, compruebo que toda la maquinaria funcione como debe … ¿y tú, Lyz,  que haces?-


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MensajeTema: Re: De safari por la city (Roy Harper y Elysia Stavridis)   5th Septiembre 2017, 20:18

Ya teníamos algo en común: ayudar a los demás. Curiosamente era algo que compartía con muchas otras personas desde mis vivencias en el universo Omega, tal y como lo llamaban por la televisión. Y es que la mayoría de superhéroes o de vigilantes principiantes que salían a las tantas horas de la noche para patear rateros, asesinos  y violadores,lo hacían porque, principalmente, querían ayudar a los demás, hace un mundo mejor sin menos criminalidad y luchar por los derechos humanos. Normalmente era eso, pero siempre estaban las excepciones, como aquellos a los que le gustaba inflar su ego masmolándose con sus nuevos poderes, o para hacerse famoso, o porque simplemente se aburrían en su casa, les gusta pegar a la gente y preferían patear a los malos antes que ir a la cárcel.

Pero evidentemente, yo era del primer tipo de personas. Claro que quizás, bajo mi punto de vista, si que sea mitad altruismo y mitad egoísmo, puesto que ayudar a los demás siempre me hace sentir bien y me quedo mejor conmigo misma. Me siento útil, siento que valgo para algo, que mi existencia tiene un propósito... y eso es lo que necesitaba encontrar desde hace años. Una razón por la que vivir, un objetivo… y todo gracias a que Aureole me despertó de mi ensimismamiento.  

También soy una persona un poco activista, aunque más de boquilla que de otra cosa, pero tengo muy claros cuales son mis derechos como mujer y como ser humano, y siempre trato de defender a alguien cuando veo una injusticia. Sobre todo en el tema del Feminismo, y la discriminación que he sufrido a lo largo de los años por ser una de las diez mujeres que trabajan en toda una editorial de cómics de casi trescientos empleados.

— Pues ya somos dos tontos que creen en una utopía. Aunque está claro que tú eres más positivo que yo, la verdad. Soy muy pesimista en cuanto a la sociedad. — comenté, dando un pequeño sorbo a mi café. — Pero me gustaría mucho que las cosas cambiarán, pienso que para estar en el siglo XXI todavía se mantiene una mentalidad bárbara para algunas cosas.

— Ey, pues tu nombre mola. Y además te pega— le sonreí divertida cuando se tocó los cabellos pelirrojos— mis padres también acertaron con mi nombre, tengo el temperamento de un rayo.

Temerario, su vida estaba patas arriba… sentía una tremenda curiosidad por saber más de esas cosas. Me costaba imaginarme en qué clase de líos podría meterse ese chico, pero por educación no quise preguntar.

— No te preocupes, sólo dejaré que lo saques a pasear de vez en cuando. Al menos tú sabes mantener su ritmo, a mi me agota todos los días…— me quejé. Y como si el malamute entendiera algo de nuestra conversación, Lycos decidió protestar con un nuevo ladrido.

Volvió a halagarme con lo de la compañía, e instintivamente alcé las cejas, como si no me estuviera creyendo sus palabras. Sólo había que ver las miraditas que le echaba a la camarera, se notaba que el chico perdía los ojos mirando a mujeres guapas. ¿Porqué tenía que toparme siempre con machitos ligoncetes? O esa era la impresión que me daba por sus pintas y su simpatía natural. Al menos Roy era el más educado con el que me había topado hasta el momento.

— Oh, vaya. Eso mola — Comenté sorprendida ante su situación laboral. Y es que para ser ingeniero había que ser inteligente, vamos, eso es lo que creo. Y por las pintas y el arco, no se porque, pero pensé que sería deportista. — No me hables de cosas frikis… —dije, esbozando una media sonrisa divertida.— Yo soy dibujante de cómics. Antes trabajaba para una gran editorial, pero ahora estoy de freelance haciendo mi propio wecomic y atendiendo encargos de vez en cuando.

Y de pronto me quedé sin ideas para conversar. No sabía qué narices preguntarle ahora, y tampoco es me que gustara hablar de mi vida con desconocidos. Normalmente soy muy tímida, y me cuesta mucho sociabilidad. Me gustaba mucho más escuchar las cosas que tenían que decirme los demás qué hablar. Así que esperé a ver si a él se le ocurría algo más que decir. Quizás tuviera más don de la palabra que yo, y sino, siempre estaba a tiempo de terminar el café y el pastel y volver a casa.

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MensajeTema: Re: De safari por la city (Roy Harper y Elysia Stavridis)   29th Septiembre 2017, 21:12

Se alegraba mucho de haber coincidido con otra persona que tenía una forma muy similar a la suya de concebir la existencia. Roy tenía una tendencia natural a hallar a gente desencantada y decepcionada con la sociedad y el mundo. Quizá porque su actitud natural de no tomarse en serio comentarios bordes o despectivos, hacia que pudiera soportar y convivir con ese tipo de personas ariscas. Era agradable, por una vez, conversar con otro adulto que no estuviera cada dos por tres despotricando porque el mundo era un asco. Que sí, que era un asco. Pero también había ingentes placeres. El alegre arquero prefería ver las bellezas de la vida. Hablar con personas que también se enfocasen en lo bueno que aún quedaba en vez de en lo malo, era algo maravilloso que generaba un sentimiento positivo y cálido. Le encantaba esa sensación de vibración positiva que  traía consigo aquella visión más noble y altruista. En vez de percibir el mundo en ruinas, percibirlo como un horizonte en el cual poder construir, revitalizar y hacer florecer.

- Quizá sea demasiado ingenuo pero si no trato de ver lo mejor de los demás y de este mundo me caería a trozos. Solo puedo ser superpositivo o superpesimista. No soy muy buena compañía cuando surge mi lado pesimista.- Cuando Roy perdía esa mirada esperanzada y positiva se sumía en un estado depresivo y autodestructivo. Se desvanecía no solo la confianza en los demás sino también en  mismo.  Perder la brillante luz lo sumía en una oscuridad infinita. - Aunque estemos en el siglo XXI aún queda mucho camino por recorrer. Existen todavía muchos prejuicios, estereotipos  y muchas creencias infundadas que inducen a los humanos a ser peores de lo que realmente son. La sociedad no es perfecta y quizá nunca llegue a serlo. Pero cuántos más seamos luchando por un mundo más justo tendremos una sociedad cada vez mejor.- Se seguía sintiendo miedo por los diferentes; los venidos de otros mundos, los mutantes  o los que no estuvieran dentro de la norma.  Aunque el mundo creía en los héroes y los tenía como salvadores los ciudadanos no podían mostrar abiertamente sus cualidades. Los estudiantes alíen seguían recibiendo bullying en los institutos. Las mujeres no disfrutaban de una igualdad plena, vivían en ambientes preñados de micromachismos o con un machismo implícito. El racismo y la discriminación  étnica era el pan de cada día para muchas familias por tener un color de piel  que no coincidía con el su la sociedad consideraba correcto. La homosexualidad no tenía la acogida favorable que debiera tener en una sociedad no discriminatoria. Las clases altas pisoteaban a las bajas. Todavía quedaban reminiscencias del mundo colonial blanco; los indígenas eran tratados como ciudadanos de segunda, la belleza quedaba establecida por la claridad de la piel y los conocimientos ancestrales de culturas minoritarias eran extinguidas y apagadas.

-Soy yo el que molo no el nombre.- Comentó en tono chistoso. Miró a los ojos a la mujer que tenía enfrente estando muy atento a lo que comentaba sobre sí misma y la sonrió. - Porque los rayos son fuertes, tempestuosos, llenos de vida, enérgicos, arrasan todo a su paso y  producen terror y admiración a partes iguales. También son motivadores y despiertan las ideas, dicen que un rayo inspiró para crear el sistema eléctrico que tenemos actualmente. -  La conversación surgía de manera espontánea en él, no sólo porque el pelirrojo era alguien al que le gustaba conversar sino también porque la castaña le generaba una sensación de confianza y de bienestar. Era fácil y cómodo hablar con ella. No tenía ese temor a ser juzgado ni esa sensación de estar metiendo la pata. También era cierto que aún no había expuesto ante la mujer nada crudo o avergonzante de su vida.

-Es que yo también tengo mucha energía. Es difícil agotarme.- Acarició a Lycos después de su protesta ante que le dejasen el cuidado de Roy.- Parece que este chico no quiere dejarte descansar.-

Se emocionó con el comentario de su acompañante. Había muy pocas personas que considerasen su trabajo algo cool. A la mayoría de las personas les parecía algo tedioso y de personas demasiado inteligentes para su propio bienestar o parias sin vida social.Al pelirrojo le encantaba su trabajo aunque muchas veces no era valorado.Se rió ligeramente de forma alegre. Se sentía verdaderamente  en sintonía con Lyz. - Así que estoy ante una artista.¿Eres un alma atormentada y creativa? Las grandes empresas no me agradan mucho con sus jefes ricos y tiranos nutriéndose del trabajo ajeno. Aunque bueno yo trabajo para la mayor empresa del país así que no puedo protestar mucho.- En ocasiones se replanteaba su puesto de trabajo y qué hacía trabajando para el estado. Estaba un tanto en contra de la labor gubernamental. Sin embargo, se hallaba arreglando sus equipos y su maquinaria. Pero de algo hay que vivir sino quieres ser un vagabundo - ¿Y de qué trata tu cómic?- Preguntó con interés.

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Elysia Stavridis
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MensajeTema: Re: De safari por la city (Roy Harper y Elysia Stavridis)   4th Octubre 2017, 12:09

Llevaba un buen rato charlando animadamente con el pelirrojo, y me sorprendía la manera en la que Roy siempre hablaba de sí mismo. Lo hacía con suma facilidad y se le veía sincero, como si cogiera su corazón y su alma y los pusiera encima de la mesa, para que todo el mundo viera cómo es él en realidad. Me pareció alguien totalmente transparente. No utilizaba ningún tipo de subterfugio ni siquiera se estaba usando la típica táctica de “hombre misterioso” para ser más interesante a ojos femeninos. Su elección de palabras y su manera de expresarse también me resultaron curiosas. Hablaba con facilidad de sus debilidades y de “romperse a trozos”. Tenía delante a un hombre que de mirada era transparente y que expresaba mucha sensibilidad.

Era curioso, porque siempre que hablaba con alguien del sexo opuesto me contaba cosas superficiales y banales, nunca tenía temas importantes y profundos con ellos. A excepción del maestro Aureole, claro, pero él estaba en otra categoría para mi. Se notaba que Roy tenía muy claros sus pensamientos, y gozaba de una visión propia de cómo funcionaba la sociedad y la justicia. No era ningún fanfarrón, ni se hacía el listo, más bien explicaba lo que pensaba o creía de forma despreocupada y con mucha simpatía. Se le notaba en el brillo entusiasta de sus ojos. Deseaba cambiar al mundo, hacer del mundo un lugar mejor. Su discurso fue un tanto esperanzador, y en ese momento no pude imaginarme como sería Roy cuando estaba en su modo “superpesimista”. Parecía ser un chico de sonrisa fácil. Parecía auténtico… o eso, o era muy buen actor. Pero ya se había ganado puntos conmigo en el momento en el que animó a la abuelita haciéndola girar sobre sí misma como si estuvieran improvisando un baile. Eso había sido demasiado divertido.

¿Realmente crees que podría ir mejor? — Me quedé algo pensativa. La humanidad siempre tropezaba tres veces con la misma piedra. A veces incluso hasta cuatro o cinco. Y a pesar de que la calidad de vida había mejorado mucho en el siglo XXI, todavía quedaban muchas cosas por hacer. Mucha gente seguía apoyando pensamientos retrógrados… ¿Cómo era eso posible? Seguía sin entender porque existían todavía personas que no creían en la igualdad. Por qué continuaban discriminando a los demás por su género, raza, cultura, religión, ideología, discapacidad, mutación... ¡Lo que fuera! Por qué la gente era incapaz de enseñar empatía a sus hijos, y de verse a sí mismos reflejados en los ojos de los demás. Cada vez que encendía la televisión me ponía enferma. Se me quitaban las ganas de vivir en este mundo de mierda, lleno de gente falsa e hipócrita. Gente que defendía la violencia y que justificaba la guerra. Los periódicos hablaban cada día de asesinatos, maltratos, de violaciones... ¿Cómo se podía ser positivo en un mundo así? No se pueden cambiar estas cosas de la noche a la mañana...

Parpadeé sorprendida cuando Roy hizo una descripción detallada de lo que significaba mi nombre. El pelirrojo me estaba sonriendo, y parecía verdaderamente interesado en lo que le explicaba. Me sentí… extrañamente bien. Normalmente odiaba ser el centro de atención, sobretodo en lo que a mi vida personal se refiere. En la vida de Chroma era mejor no entrar. Es por eso que suelo ser tan tímida y solitaria. Me gusta centrarme en mis cosas, pasar desapercibida, y prefiero escuchar a los demás antes que hablar de mi misma. Pero cuando alguien me pregunta mi opinión o demuestra un interés real en mí… hace que me olvide de porqué me da tanto miedo hablar de mi misma, y siento una ilusión especial crecer en mi interior.

Cuando Roy habló de su infinita energía, me encontré mirándole los brazos desnudos. La camiseta que llevaba no tenía mangas, y se podía observar perfectamente sus bien cuidados y definidos músculos. Fijarme en aquel detalle no hizo más que agitar por un instante mi corazón.

Pues que suerte, yo soy bastante flojucha… debería retomar el gimnasio… — contesté, era algo que llevaba planteándome desde hace tiempo, y es que la agitada vida de Chroma dejaba mucho que desear. Necesitaba aprender a correr más rápido, a saltar y a defenderme mejor cuerpo a cuerpo. El Tae Kwondo lo tenía algo oxidado, y si por algún casual mi magia no funcionaba como debía en una batalla, una patada bien dada a tiempo lo arreglaría todo.

Si tu supieras...— dejé escapar un pequeño suspiro mientras miraba la sonrisa alocada de Lycos. El Malamute se dejaba acariciar como si nada por Roy, y parecía realmente contento con el largo paseo de hoy. Era normal que la energía de mi perro fuera inagotable, al fin y al cabo era un producto de mi magia arcana. Lycos no comía, no dormía y no se cansaba de nada. Era un perro inquieto las 24 horas del dia. Menos mal que después de tantos años viviendo juntos, le había acostumbrado a ser silencioso al menos durante ocho horas seguidas al día. Sino, creo que mi propia invención habría acabado ya conmigo...

Ahora que también tenía a N en casa, los dos se entendían bastante bien, por eso de que estaban hechos los dos de papel, y se pasaban el día jugando el uno con el otro. Gracias a eso podía dedicarle más tiempo a mi vida personal y a mi nuevo trabajo como superheroína.

Volviendo al tema de las profesiones, Roy me hizo reír ante el cliché.

¿Atormentada y creativa? ¡Que va! Solo soy un poco antisocial, pero ya está —confesé— Dejé atrás mi pasado atormentado… —dije, creando un drama innecesario, como si fuera la protagonista de una de esas telenovelas baratas— y ahora estás frente a una nueva y renovada Elysia Stavrids. —sonreí divertida, mientras alzaba los dos brazos en un gesto enérgico. Estaba claro que había exagerado la descripción, pero la realidad no distaba mucho de lo que había contado.

Las grandes empresas son una mierda — dije directamente y sin tapujos— Donde yo trabajaba no paraban de aprovecharse de los dibujantes y de los guionistas. Nos pagaban fatal y nos explotaban a trabajar. Y encima, las cuatro chicas que estábamos allí no parabamos de sufrir acoso laboral… —dije con los ojos encendidos de la rabia. Recordar los últimos días en la editorial me daban escalofríos y me hacían hervir la sangre. No quería ni pensar en ello o iba a ponerme enferma allí mismo.

Por eso ahora prefiero trabajar por mi cuenta cómo autónoma. El webcomic… bueno, ahí va. Aún estoy empezando… pero creo que puede salir algo curioso de ello. Lo estoy haciendo sobre de la Colisión de los Mundos, explicando historias cortas de gente que se encuentra de la noche a la mañana con que tiene poderes, y cada uno los usa para conseguir objetivos muy distintos. Uno intenta arreglar su vida amorosa y personal con ellos, otro decide defender a los débiles en las calles llena de crimen, y otros lo hacen para aumentar su ego y alcanzar la fama y la gloria. Intento darles un aspecto muy humano, para que la gente se identifique con ellos, y por eso también ando buscando referencias de gente real. Me he inspirado en varios conocidos a la hora de hacer el comic. Creo que es un buen método para que la gente tome consciencia de lo que está pasando, y tratar de normalizar con ello la existencia de mutantes otras personas con poderes que ahora viven entre nosotros…

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MensajeTema: Re: De safari por la city (Roy Harper y Elysia Stavridis)   14th Octubre 2017, 10:49

El tiempo transcurría de forma amena y placentera. Hacía mucho tiempo que el arquero no tenía una conversación distendida y alejada de sus preocupaciones diarias. Últimamente para el pelirrojo todo era hablar sobre trabajo, responsabilidades y quehaceres. No había tenido mucho tiempo para dedicarse a sí mismo un poco de tiempo. No había tenido ni un momento para poder relajarse y olvidarse del ajetreo en el que se había transformado su vida. Cambiar de vida y asumir las obligaciones que conlleva había resultado abrumador y agotador a partes iguales. Cuando salió en busca de la pieza que necesitaba nunca pensó que fuera a conocer a alguien tan interesante. Aquel choque inesperado había sido un golpe de suerte. Al principio no había reparado en ella. Estaba demasiado ocupado mirando a la canónica belleza rubia. Pero agradecía mucho que por estar ensimismado viendo a la mujer atractiva haberse encontrado con aquel tesoro. Como todos a Roy le llamaba mucho la atención la belleza física de aquellos pocos afortunados del mundo. Pero aunque en una primera instancia le atrajera el despampanante físico de alguien, no se dejaba arrastrar por esas superficialidades. Para él lo que más contaba era esa belleza que te deja realmente maravillado y hechizado. Esa luz interior que te atrapa. Le gustaban aquellas personas que eran profundas, con las que se podía hablar y que tenían dentro un fortaleza inigualable.

- Creo firmemente que el ser humano puede ser mejor de lo que es. Se puede salir de ese odio. Pero es difícil, no lo puedo negar. Se nos socializa y educa para competir y odiar en vez de cooperar y amar. Aún falta mucha sensibilización y mucho trabajo. Además mucha gente se nutre del odio. Porque es más fácil provocar un malentendido que arreglarlo. Tiene más ventaja quien elige el camino del enfrentamiento que quien elige ayudar. - Suspiró y le dio un sorbo a su café mientras intentaba ordenar palabras para expresar lo que tenía en su caótica mente.- Vivimos en una sociedad que es la mejor de todos los tiempos desde el inicio del ser humano. Antes había mucha más separación y más rencor pero poco a poco se ha ido mejorando tanto las condiciones de vida como las condiciones legales, económicas y sociales. Hoy en día estamos en una época donde el ser humano tiene más libertad y derechos que nunca. Es más fácil soñar y conseguir lo que quieres que en ninguna otra época histórica. Todavía falta mucho para que exista una verdadera libertad y una verdadera justicia que garanticen todos los derechos pero sin duda si hemos podido romper la sociedad de clases del feudalismo y dejado de creer en el misticismo y la figura de Dios como medida de las cosas, podemos ir a mejor.-

Esa clase de temas no eran los más indicados el primer día que conoces a alguien. Quizá el pelirrojo estaba filosofando demasiado y mostrando demasiado deprisa sus ideas en materias polémicas como eran la política, la economía y los entramados sociales. Al conocer a alguien siempre intentamos enseñar nuestra mejor cara, nuestras virtudes y dar la mejor versión de nosotros. Sin embargo, él era así. Era un hombre abierto que se ponía a charlar sobre cualquier cosa sin importarle lo que dictaban las convenciones sociales. No le importaba si era un tema arduo. A él le gustaba conservar sobre los dilemas de la vida y le gustaba escuchar lo que los demás pensasen sobre ellos, fuera cual fuera su opinión. Sentía que con Lyz podía dejar salir su lado reivindicativo y rebelde. Sus ideales y sueños de cambiar el mundo. Dejar fluir todos esos pensamientos sobre cómo ayudando a los demás se podía propiciar un mundo mejor y más justo donde todos pudiéramos ser felices.
Roy era un hombre con mucha curiosidad por eso siempre indagaba y leía sobre temas muy diversos. Por eso, podía hacer aquellos comentarios sobre literatura , arte, La Grecia Clásica y algunos significados de los nombres. Una de las cosas favorables que podía decir del que fue su mentor, es que siempre dio alas a su mente curiosa. Ollie siempre le hizo leer e informarse para saber de todo. En especial, lecturas sobre temáticas sociales porque el justiciero estaba muy obsesionado con la redistribución de la riqueza y el sistema capitalista injusto.

Se dio cuenta de que Lyz le estaba mirando los brazos. No le dio mucha importancia ya que pensó que como artista quizá le llamaban la atención los dibujos de sus brazos.- Te puedo ayudar en eso del ejercicio, yo estoy bastante en forma. Aunque creo que ya has visto que tengo mucha resistencia.- Siguió acariciando al can. Se preguntaba cómo hubiera sido su vida con un compañero canino. La influencia de las mascotas en los niños era muy positiva, según los recientes artículos que estaba leyendo. Hacía personas más sociables, responsables, solidarios y respetuosos. Además, tener un animal de compañía favorecía sentimientos positivos y ayudaba a no caer en la depresión. Sin duda le hubiera venido muy bien en sus horas bajas tener un amigo de cuatro patas. - Así son los peros y sobre todo los grandes; enérgicos y juguetones. No lo sé sólo lo supongo porque yo nunca tuve ninguna mascota ni de niño ni de adulto.-

- Ya ves, yo soy todo un cliché de nerd.- dijo en tono de broma. Comió un trocito de su bollo de canela. - Renovarse o morir o eso dicen. - Acercó su rostro un poco a la mujer que tenía en frente- He de decir que me gusta nueva y renovada Elysia Stavrids.- Dijo aquello con simplicidad como si ellos dos se conocieran de hacía tiempo no tan sólo desde aquella mañana. El arquero era muy extrovertido y le costaba muy poco entrar enseguida en confianza.

- Las grandes empresas son el diablo. Se aprovechan del trabajo de los asalariados y que vivimos en un sistema capitalista, en el cual sin dinero no tienes nada. - miró de forma intensa a Lyz, muy interesado en lo que le estaba contando. Roy vio el fuego en los ojos de Elysia y se sintió un poco mal por hacerla revirvir circunstancias no muy gratas de su pasado.- Siendo de sexo femenino es más difícil trabajar en algo que siempre se ha considerado como un mundo de hombres. Perdón si estoy hablando un poco a la ligera de ello. Sé que aún sigue duro ser mujer y quedan muchas estructuras machistas y patriarcales que os suelen agobiar y atar pero estamos muy cerca de lograr que todo ese mundo rancio caduque. - Puso su mano sobre la de ella para darla un poco de ánimo y apoyo. La sonrió con ternura. La abrazaría pero sabía que eso era extralimitarse. Lyz se había mostrado reacia al contacto físico con extraños y él seguía siendo un tipo que acababa de conocer.

- Suena muy interesante. ¿Qué poder te ayuda en relaciones amorosas y personales? Porque sinceramente lo necesito mucho. - Se rió de forma alegre y despreocupada.- Siento no poder ayudarte, yo soy un tipo corriente. No tengo poderes especiales. - se encogió un poco de hombros. Luego se puso un poco serio.- Las consecuencias de la colisión han sido abrumadoras para todos; los que tienen y no tienen poderes. Asumir que tu vida a cambiado de pronto y que la realidad ya no es como era ayer es difícil. Considero que es un reto hacer una obra que logre dar comprensión y sentido a este cambio. -

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MensajeTema: Re: De safari por la city (Roy Harper y Elysia Stavridis)   18th Octubre 2017, 13:03

Quedé maravillada por el discurso social del pelirrojo y le dediqué mi total atención. Se notaba que Roy sabía de lo que hablaba. Habría estado leyendo mucho sobre el tema, y sobretodo se estaba implicando en ello cada día. Me di cuenta por sus aires de justiciero y por la pasión con la que hablaba y explicaba sus impresiones. Él creía de verdad en sus propias palabras, y ponía sus esperanzas en la bondad y el buen corazón del ser humano. Eso me provocó mucho respeto, y me hizo sentir incapaz de rebatirle, de llevarle la contraria. De expresar en voz alta mi poca fe en la humanidad y devolver mis pensamientos a la cruda y triste realidad. Estaba segura de que Roy creía en las segundas oportunidades, en eso de que todo el mundo puede cambiar y reformarse. Yo era de esa gente que pensaba que el mundo estaría mejor sin unos cuantos miles de personas. Creía en la justicia poética, y en que tarde o temprano las malas personas serían castigadas por sus propios actos.

—¿Y cuál sería para ti la justicia perfecta? ¿Cómo castigarías a aquellos que cometen graves delitos como el asesinato, la violación, el robo…?— le pregunté, sentía curiosidad por aquel mundo utópico que se formaba con claridad en los ojos verdes de mi acompañante. — Me encantaría vivir en el lugar del que hablas...

Te puedo ayudar en eso del ejercicio, yo estoy bastante en forma. Aunque creo que ya has visto que tengo mucha resistencia.

— Oh, ya.— me quedé un poco pillada por su repentino ofrecimiento. No me lo esperaba, y se me hizo un poco violento el hecho de que un hombre al que acababa de conocer se ofreciera a ayudarme con el ejercicio. — Gracias, lo tendré en cuenta.—sonreí, aún no tenía la suficiente confianza con él como para pedirle algo así todavía.

Mi corazón se saltó un latido cuando vi que Roy se daba cuenta de que estaba mirando sus fuertes y musculados brazos. No quería que pensara nada raro, así que reaccioné rápido para que no hubiera malinterpretaciones

¿Qué significan?— pregunté, señalándole con el dedo los tatuajes de su brazo derecho, que era el que tenía mejor visibilidad. En el deltoide tenía escrita la palabra “Poison”. Más abajo había dibujado un escorpión seguido por una calavera y dos huesos cruzados, todos pintados de un color verde esmeralda. Parecían los típicos tatuajes de chico malo, los que te haces en la adolescencia porqué quieres ser el más rebelde de clase.

Tener una mascota es lo mejor del mundo— confesé, con una agradable sonrisa— si te gustan, deberías plantearte algún día tener una. Te alegran la vida, de verdad.— Siempre había querido tener animales en casa, pero mi madre nunca quiso comprarme uno, le parecían una carga, una molestia. El día en que llegó Lycos, mi vida cambió por completo. No solo porque fue el momento en el que descubrí que tenía poderes, sino por toda la alegría y cariño que trajo consigo. El Malamute era casi como mi hijo, cuando estaba con él ya no me sentía tan sola, y nos cuidamos el uno al otro. Había una profunda conexión entre nosotros que no tenía con nada ni con nadie más.

—He de decir que me gusta la nueva y renovada Elysia Stavridis.— dijo inclinándose hacia adelante para acercarse más a mi rostro. Me quedé clavada en el asiento y sonreí de forma tímida. Ya había conseguido ponerme nerviosa otra vez. ¿Cuántas llevaba ya?. Roy tenía un aire encantador, y estaba segura de que eso le hacía tener mucho éxito con las chicas.

¿Sabes de Feminismo?— aquello no me sorprendió, viendo como hablaba antes de forma tan documentada sobre temas políticos y sociales. — Me alegra ver que cada vez hay más hombres se unen a la causa.

Se mostró preocupado cuando le hablé de mi trabajo, y colocó una de sus manos sobre la mía como muestra de apoyo. Agradecí el gesto en silencio, y retiré la mano educadamente hasta guardarla debajo de la mesa junto a la otra. Nunca hablaba con nadie de esa época, era un tema que me hacía hervir la sangre y me provocaba una fuerte angustia en el pecho.

Suena muy interesante. ¿Qué poder te ayuda en relaciones amorosas y personales? Porque sinceramente lo necesito mucho. — su comentario hizo que se me escapara una pequeña carcajada.

Pues uno de los personajes es un mentalista, y decide emplear sus poderes para mejorar la vida amorosa de su pareja. Así que le va leyendo la mente a la novia para hacer las cosas que a ella le gustan, hasta que llega un punto en el que ella se da cuenta de lo que está pasando y siente que ha perdido su derecho a la intimidad. —hice una pequeña pausa y le di un sorbo a mi café— Intento reflejar un poco lo difícil que sería la vida de alguien que controla y lee la mente de los demás. Los pensamientos son algo muy privado, y no queremos que nadie más los oiga. Y a veces, pensamos en cosas que no sentimos de verdad o que no haríamos, pero que nos sale de forma natural e impulsiva. Sería muy difícil mantener una relación así— expliqué con entusiasmo. — reconozco que mi webcomic supone un reto, pero estoy segura de que cuando empiece a tener un poco de visibilidad ayudará a mucha gente.

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