Los Universos de DC y Marvel se han unido en uno solo. ¿Qué ha sucedido? ¿Quién está detrás de todo? Y, lo que es más importante, ¿cómo reaccionarán héroes y villanos de los distintos mundos al encontrarse cara a cara...?
 
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 Lo siento Guardianes, vuestro príncipe está en otro castillo. (Guardianes de la Galaxia, Elysia Stavridis). 4 de abril de 2019.

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Star-Lord
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MensajeTema: Lo siento Guardianes, vuestro príncipe está en otro castillo. (Guardianes de la Galaxia, Elysia Stavridis). 4 de abril de 2019.   14th Junio 2017, 22:17

4 de abril de 2019.
17:30 horas en algún lugar… Como por ejemplo Nueva York.
Atmósfera terrestre… Bueno, más bien casi a la altura de la luna.
Nave estelar.



La pequeña nave cruzaba el espacio a toda velocidad en dirección al espacio profundo. No se veía nada, salvo un gigantesco manto de estrellas que cubría todo, a miles de años luz de allí. La tierra se convirtió en una pelota azul que dejaban tras de ellos, flotando en la inmensidad del cosmos, ajena a lo que estaba a punto de suceder, o lo que ya estaba sucediendo. Peter echó un último vistazo a su planeta natal antes de volverse al enorme badoon que manejaba aquel pequeño vehículo a través del espacio. Se pasó la lengua por las encías exteriores, notando el sabor a hierro de la sangre. Escupió y suspiró. Notaba un punzante dolor en el ojo derecho y en el costado. Sabía que tenía un par de contusiones por la paliza que le habían metido, pero también sabía que ese era el menor de sus problemas ahora mismo. Tenía cosas más gordas en las que preocuparse, y ya estaba ideando un plan de escape de allí. Puede que otra cosa no, pero se le daba muy bien salir de las cárceles. Él y Rocket traían de cabeza a cualquier imperio o nación que les hubiese tenido a su merced. Pero ahora no tenía a su amigo con él. Le tocaba ingeniárselas solo. Lo más probable es que los Guardianes empezasen a echar de menos a su líder dentro de un par de días, y no creía que tuviese tanto tiempo.

- Esta nave es demasiado pequeña para hacer un salto al hiper espacio… ¿Tenéis pensado llevarme a la luna? Hace muchos años me habría gustado la idea. Ahora la tengo muy vista…- Zar rió y ni se molestó en mirarme.

- Tal vez el principito querría estar en un hotel de cinco estrellas… No te preocupes, pronto estarás en algo mucho mejor que un hotel, ya lo verás.- Pulsó un par de botones en el cuadro de mandos y siguió con la vista fija en el horizonte. Cristal blindado y yo sin mi máscara. Sí, ya se habían asegurado de quitármela nada más meterme en la nave. Y con las manos atadas tampoco era como si tuviese muchas opciones. Mi cerebro trabajaba a toda velocidad cuando interrumpieron mis pensamientos con un empujón en la nuca. No podía ver quién me tenía sujeto y Zar estiró ligeramente la cabeza hacia mí.- Bienvenido a casa, Peter.-

Ante nosotros apareció una gigantesca nave de repente. Un dispositivo de camuflaje, claro, debí suponerlo. Las compuertas se abrieron y pasamos a través de ellas, entrando a un enorme hangar lleno de gente que caminaba por él con máscaras y extraños trajes. La nave aterrizó con suavidad y me empujaron a través de la salida de esta y por varios pasillos cilíndricos. Intenté memorizar el camino lo mejor que pude, pero los constantes empujones lo hacían especialmente difícil. Tras varios minutos de caminata llegamos a unas puertas redondas con un símbolo parecido al de la máscara del señor Cuchillos. Al otro lado había una gran sala enmoquetada con una mesa y una butaca de espaldas a nosotros. La voz que habló desde el otro lado no necesitaba presentación para mí y puse los ojos en blanco en cuanto la escuché.

- Buen trabajo Zar... - La butaca se giró y allí estaba, con esa cara de triunfo que se le pone de vez en cuando, sonriendo victorioso al verme allí con ellos.- Hola, hijo.-

- Vaya papá, veo que ahora el secuestro es otra de las cosas que hay que añadir a tu larga lista de cosas que no debo aprender de ti.- Se levantó, dándome la espalda. Se dirigió hacia un intercomunicador y lo pulsó.

- Podemos irnos. ¿Una copa?- Le miré desafiante, sin achantarme a pesar de que tenía las de perder. A decir verdad, y aunque no me gustase reconocerlo, él tenía la mano ganadora en ese momento. Sabía mucho más que yo, lo cual no era difícil, y no quería ni imaginar lo que podía tener preparado para mí. Ante mi falta de respuesta, resopló y se dirigió al minibar, donde extrajo un vaso y una botella de cristal rellena de un líquido granate. Se echó un buen lingotazo y dio un sorbo, exagerando el gusto del mismo. Lo removió un poco con la mano y volvió a mirarme.- Bueno, ¿nervioso por conocer tu futuro hogar?-

- Puedes ponerte como quieras, pero no me uniré a ti. Mis amigos me encontrarán y volverás a peder,
otra vez. ¿Es que no te entra en esa cabeza que tus métodos no me gustan?-
Su cara se tornó mucho más seria y dejó el vaso en la mesa con violencia.

- Es verdad, olvidaba lo altruista que es mi querido hijo. Veamos, ¿por cuantos crímenes te busca el cuerpo Nova? Por no olvidar todos los robos, engaños, mentiras y saqueos que tú y tus amigos hacéis casi a diario. "Héroes...". ¡Pché! No sois más que ladrones, piratas de poca monta. Mientes más que hablas y no hay honor en lo que haces.- Iba a contestar pero sus palabras arrollaron las mías.- Tus métodos son de risa.
Os dedicáis a liarla constantemente por todas partes de la galaxia con vuestras peleas y apuestas. Borrachos, eso es lo que sois. ¿A quién intentáis convencer, eh? Yo te lo diré: a vosotros mismos. Sois una panda de asesinos y ladrones que intentáis arreglar lo que habéis hecho en el pasado, pero te diré algo, querido hijo. No hay modo de que arregléis lo que ya está hecho. Podéis seguir con estas tonterías de adolescente e intentar arreglar el universo. Causáis más dolor y problemas de los que resolvéis.-


Mentía. Yo sabía que mentía. Bien era cierto que a lo mejor no éramos el mejor ejemplo a seguir y que de vez en cuando pecábamos un poquito... Bueno, vale, un muchito, y robábamos algunas cosas o que nuestros métodos no eran los más ortodoxos... Pero de ningún modo era verdad lo que decía. Claro que ayudábamos y claro que podíamos enmendar nuestros errores. Precisamente por eso existían los guardianes. Éramos personas a las que el universo había dado la espalda y que habíamos decidido dar un golpe en la mesa para cambiar el mundo. Eso era algo que teníamos muy claro desde el primer día...

Noté como la nave comenzaba a vibrar por todos lados y vi a través de la ventana como nos movíamos muy lentamente. Giró durante un rato y luego avanzó poco a poco. Los enormes motores sonaban con una fuerza descomunal por toda la nave. Casi parecían un terremoto. Miré alarmado a mi padre, con mis opciones mermando exponencialmente. Él se giró y se acercó a mí, colocándome el cuello de la chaqueta. Luego me sacudió un poco el polvo que había en ella y colocó sus manos en mis hombros con un golpe seco, sonriendo.

- Y ahora nos vamos a casa, para que por fin endereces tu vida y te dejes de tonterías de Guardianes ni esas mierdas… Y no te preocupes, que esta vez me aseguraré de que me hagas caso. Si no te unes a mí por las buenas, lo haremos por las malas.- Y con un salto al hiperespacio nos dirigimos a vete tú a saber dónde, con mi careto de sorpresa y mi mente trabajando a toda velocidad, buscando alguna manera de salir de allí cuanto antes… Y con algo de miedo por lo que tuviese el tarado de mi padre en mente. Por favor chicos, no me falléis ahora...

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Última edición por Star-Lord el 18th Junio 2017, 13:58, editado 1 vez
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Elysia Stavridis
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MensajeTema: Re: Lo siento Guardianes, vuestro príncipe está en otro castillo. (Guardianes de la Galaxia, Elysia Stavridis). 4 de abril de 2019.   16th Junio 2017, 11:27

Es verdad que tengo buen ojo con la gente. Con la primera impresión ya tengo suficiente material como para saber de qué pie cojea cada uno. Soy buena detectando los rasgos de personalidad y categorizando a las personas según mi propio criterio lógico. Es innato, lo hago sin querer, y es verdad que encasillar a la gente no está bien, pero me ha ahorrado muchos problemas en la vida, sobretodo si has tenido una adolescencia como la mía. Pero no todo el mundo sigue un patrón, a veces uno se sorprende de lo mucho que puede cambiar una persona a lo largo de los años… ¿Y qué puedo decir? Es verdad, quizás le he juzgado demasiado rápido y ahora me arrepiento.

Peter Quill me parecía un hombre despreocupado de la vida, interesado, egocéntrico, mujeriego, idiota… ¡AGH! Él y sus compañeros, los Guardianes de la Galaxia, no son más que un grupo de estafadores con superpoderes. No eran héroes; eran mercenarios, farsantes, asesinos… eran de todo menos buena gente. No solo lo decía yo, sus fechorías salían hasta en las noticias del NY1… ¡Si hasta habían tenido problemas con la Liga de la Justicia! Incluso en los cómics, que gracias a ellos se habían vuelto tan populares entres los jóvenes, reflejaban su gran atracción a los problemas y a la delincuencia. Y eso molaba, claro, a los lectores les encantaba ese grupo de anti-héroes. Sí, pero estamos hablando de la ficción. Cuando pasa en la vida real ya no mola tanto.

Supongo que me sentí algo condicionada por todos esos precedentes, y por eso sentí un rechazo tan fuerte hacia ellos la primera y la segunda vez que los vi. Creía saber cómo era Starlord. Incluso su manera de actuar no dejaba de reafirmar continuamente lo que creía saber de él. Aceptaba besos y caricias de completas desconocidas, como Sasha (la cual tiene novio, ok), y trataba de ligar con todo ser viviente que tuviera tetas. Si hasta cuando me vio de Chroma no dejaba de mirarme la minifalda ¡Y eso que llevaba pantalones debajo! ¡UGH! No soportaba a tipos como Starlord: chulo-playas que no dejan de hacerse los interesantes, y que se ponen medallas por nada y las exhiben como si no tuvieran otra cosa más interesante que contar. Llevando siempre esa sonrisa encantadora que derretiría a cualquier mujer que les viera. Porque eso es lo peor de todo, ellos saben el atractivo que tienen, y lo explotan para que las chicas tontas piquen y salten corriendo en sus brazos. Por eso no quiero dejarme engañar nunca por alguien así, porque eso me haría aún más daño, y no necesito otro desengaño amoroso para terminar de destruir mi poca y baja autoestima. Por eso le quería bien lejos de mí... por eso no me esperaba una reacción así, un acto completamente altruista por su parte... Peter le había salvado la vida a Chroma.

El estrellado me conocía como la malhumorada e irónica Elysia Stavridis, pero era la primera vez que me encontraba con él como Chroma. Debo reconocer que fue divertido pasar el día con Starlord, sobretodo cuando tú llevas un casco en la cabeza y él no puede reconocerte. Cada vez que me pongo ese disfraz siento que soy libre, que puedo permitirme sentir el momento y hacer lo que yo quiera sin que nadie me juzgue por ello. Me siento más positiva, llena de energía, y con mil ganas de salvar el mundo. Por fin había encontrado esa pequeña chispa que necesitaba para seguir adelante y saber lo que hacer con mi vida. Con mis poderes podía hacer muchas cosas buenas y proteger con ellos a los inocentes que no pueden defenderse por sí solos. Lo vi muy claro durante el ataque de los alienígenas a Gotham City, creí que nunca me sentiría tan impotente como aquel día por no poder impedir la gran masacre. Que equivocada estaba… después de aquello no dejaron de venir más problemas. La diosa loca que sumió Nueva York en la noche más oscura, el Adversario de Villa Fábula que pretendía arrasar toda la ciudad, la aparición de los cuatro Jinetes del Apocalipsis, la mirada de los ojos vacíos de la encarnación de la misma muerte… En todas esas ocasiones he sentido en mis propias carnes el poder y la influencia que tiene el miedo sobre mí y cómo bloquea la canalización de mis poderes. Es una sensación con la que me enfrento cada vez que me pongo ese disfraz. Y no siempre consigo superarla.

Las piernas todavía me flaqueaban cuando ya no había nadie más en la calle. El chico que estaba a cargo del Central Tart aquel día dejó su puesto de trabajo y salió a la calle para auxiliarme. Intentaron levantarme entre varias personas, pero yo no podía dejar de temblar y sollozar debajo del casco. La sensación de asfixia aún seguía latente en mí, y lo peor de todo… había sido incapaz de ayudar a Starlord. Zar y sus compañeros le habían pegado una dura paliza delante de mí y me habían obligado a mirar. Y a pesar de todo, le ví sonreír… era como… si se estuviera despidiendo

Pero ya no me servía de nada pensar que le había juzgado muy rápido. Ya era tarde para recapacitar.

***

Lo primero que hice al llegar a casa fue ponerme a pensar una estrategia para salvar a Peter Quill. No podía dejarle tirado, si se lo habían llevado había sido por mi culpa, y quería devolverle el favor. No me gustaba deberle la vida a nadie, y menos sentirme como una chica de cuento de hadas a la que tienen que rescatar continuamente los príncipes espaciales. Yo podía luchar por mi misma.
Pero no sabía quién era Zar, ni a dónde corcho se lo podrían haber llevado con esa nave intergaláctica. ¡Genial! Lo que tenía que hacer, era encontrar a sus compañeros, Los Guardianes de la Galaxia.

Lo primero que se me ocurrió fue poner un anuncio y difundirlo en las redes sociales. ¿Qué era más rápido que internet? Pero descarté la idea al instante. Nadie me tomaría en serio, y no tenía suficientes seguidores en .tumblr para que la noticia se extendiera. Tampoco veía a Groot y a sus compañeros con una cuenta de Twitter.

Vale, pensemos otra cosa. ¿Dónde te has encontrado antes a los Guardianes? La respuesta fue fácil. Llamé de nuevo a Central Tart, y los dependientes me prometieron que me llamarían si veían a un mapache andante entrar en el local. Lo siguiente fue patearme Central Park con la ayuda de Lycos, mientras miraba las últimas noticias con el móvil. Tenía la esperanza de encontrarme a Groot acampando entre los árboles, o ver a Drax iniciar una pelea en medio de las calles de Nueva York. Los Guardianes eran conocidos por liarla parda allá dónde iban así que… ¿sería fácil encontrarles, no?

Pero nada, no hubo suerte. Ni accidentes, ni peleas en el bar… ¿Es que ni siquiera Rocket iba a hacer explotar algo hoy?

Volví frustrada al piso, no sabía por dónde seguir buscando. ¿No tenían ningún número de emergencias superheroicas? ¿Es que nadie conocía a los Guardianes? Aquí todo el mundo era amiguito de Batman, que sí se habían ido a tomar unas copas con Tony Stark, que si habían jugado una partida de póker con el Joker…¡Todo el mundo tenía contactos menos yo! ¡No es justo!

Después de dejarme llevar un rato por la frustración, caí rendida en la cama hasta el día siguiente. Por la mañana me acordé de que la Mansión X era un lugar abierto al público, y que quizás el profesor Charles Xavier podría ayudarme a encontrar a los Guardianes con su prodigiosa mente.

Me planté en la escuela con el disfraz de Chroma, no podía dejar que me relacionaran con Elysia Stavridis, y eso era una desventaja puesto que el profesor ya me conocía de antemano. Pero Peter se había encontrado con Chroma, y debía seguir siendo así.

Los estudiantes me miraban como si acabara de salir de un manga para chicas, y era normal, las influencias de mi traje eran evidentes, y su función era llamar la atención de los malos con estas pintas. Era el mismo motivo por el que Robin vestía colores tan llamativos, para que los villanos no le tomaran en serio y bajaran la guardia.  

Hablé con Xavier y… bueno… me sentí muy ridícula. Me había descubierto a la primera, por eso odio a los mentalistas. Pero me guardó el secreto con una traviesa sonrisa, y gracias a sus poderes, consiguió localizar a Rocket y me dio una dirección. No perdí más el tiempo, y me fui corriendo hacia allí antes de que se les ocurriera moverse del sitio. Cuando llegué al Pub Irlandés, me faltaba el aliento. Los clientes me miraban como si fuera un bicho raro, y yo me acerqué con firmeza hasta dónde se sentaban los amigos de Starlord. Golpeé la madera con las manos para llamar su atención y cogí una gran bocanada de aire.

- ¡Peter Quill ha sido secuestrado!

_________________
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The ones who beat me down and bruised me
They hide just out of sight
Can't face me in the light
They'll return but I'll be stronger
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MensajeTema: Re: Lo siento Guardianes, vuestro príncipe está en otro castillo. (Guardianes de la Galaxia, Elysia Stavridis). 4 de abril de 2019.   17th Junio 2017, 14:25


Estaba en un lugar vacío, cubierto de blanco. No había nada ni cerca ni lejos. Como un lienzo sin pintar o un universo que aún no le habían bajado los planetas y estaba demasiado inmaduro. Estaba de pie, desnudo, mirando en un punto que no alcanzaba a ver.
¿Dónde estaba? ¿Qué hacía allí? Lo más extraño de todo era que estaba relajado. Muy relajado. Estaba bien.
Algo cayó, flotando sobre mi cabeza, así que levanté la vista: era una burbuja que trataba de resistirse a la gravedad. Me la quedé mirando, ensimismado, y ésta estalló en la punta de mi hocico. Me eché hacia atrás, frotándome con energía la cara por la sorpresa. No me había hecho nada, pero me había asustado.
Levanté la cabeza otra vez y vi como no una, sino varias burbujas querían seguir a su predecesora. La luz blanca se refractaba en la superficie de las burbujas, pintándolas de los colores del arcoiris. Era muy bonito de ver y me entró la curiosidad. Me acerqué a la burbuja que estaba por tocar el suelo y la toqué con una de mis zarpas.
Estalló, y reprimí un "halaaaaaa..."
Me entró un repentino frenesí, y me puse a saltar de un lado a otro, tratando de hacer estallar todas las esferas que podía. Era divertido y bonito. Cuando las tocaba desaparecían con un mudo splash y me reía. Saltaba y agitaba las zarpas. Cada vez había más y más y más.

Hacía siglos que no me sentía así de bien. ¡Me estaba divirtiendo! ¡No quería que acabase nunca! Las esferas que tocaban el suelo se quedaban ahí, esperando que me acercara y las hiciera estallar. !Y estallaban! ¡Que ésto no se termine nunca!

- ¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAG!

Me desperté gritando. Toda la taberna irlandesa se detuvo y me miraron. Drax, Gamora y Groot que estaban a mi alrededor también se sorprendieron. Cuando fui consciente de que ya no estaba en aquel lugar, me llevé las zarpas a los ojos y me los froté con perezosa fuerza.

- ¿A qué ha venido eso, Rocket?
- He tenido una horrible pesadilla...
- ¿Y qué has soñado?
- Era.... - me estremecí al recordarlo y se me erizó la cola. - No quiero hablar de eso.

Groot me pasó lo que supuse era el resto de mi cerveza. Me había quedado dormido en algún momento y el lado aplastado de mi cara hacía de prueba. Sacudí la cabeza tan fuerte como pude y me rasqué las mejillas y el hocico. Cogí la cerveza y le di un largo trago... Estaba tibia, y yo la había pedido fresca.
Si te paras a pensar un momento, es curiosa la vida del mercenario. Curiosamente monótona. Y por muy Guardianes que nos sintamos, en gran parte seguimos siendo eso: mercenarios. Cuando no estamos disparándole a la cara a alguien le disparamos a su nave, y cuando no estamos en medio de un fregado interestelar o luchando contra un monstruo espacial. Recibimos nuestra recompensa, oh si, en forma de pago por nuestros servicios con el sello de la Nova Corp. ¿Y qué hacemos cuando tenemos un rato libre? Nos vamos directos a la primera taberna que nos llame la atención.

Tal vez fue por eso que no me extrañó lo más mínimo que apareciera una mujer vestida como... como... como una de esas muñecas que tanto les gustan a los terranos de ojos rasgados, gritándonos que Peter había sido secuestrado. O tal vez fuera porque seguía medio dormido.

Sin embargo estaba lo suficientemente despierto para juntar dos palabras de aquella frase: "Peter" y "secuestrado".

Si, éramos unos mercenarios de pura cepa. Si, nos gustaba la bronca, emborracharnos y más bronca. Si, éramos un completo desastre. Pero también éramos los Guardianes de la Galaxia. Una familia unida. Nadie toca a nuestra familia sin recibir un tiro en la cara.
Los cuatro nos levantamos al unísono. No hizo falta decir nada. Salté por encima de la mesa y nos pusimos en marcha en dirección a la salida.

- ¡Cuéntanos lo que ha pasado de camino a la nave!
- Menudo inútil está hecho éste Starlord.
- Me huelo que será divertido.
- ¡Yo-Soy-Groot!
- ¡EH! ¡VOSOTROS! ¡¿QUIÉN PAGA LA CUENTA?!
- ¡Mándasela a Tony Stark! ¡Y pon XOXO de posdata! ¡NOS VAMOS!

Primer paso: llegar a la nave.
Segundo paso: salir de la atmósfera de Terra.
Tercer paso: contactar con Cosmo para que nos ayude en buscar a Quill.
Quarto paso: encontrar a Quill.
Quinto paso: golpear a Quill.

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MensajeTema: Re: Lo siento Guardianes, vuestro príncipe está en otro castillo. (Guardianes de la Galaxia, Elysia Stavridis). 4 de abril de 2019.   31st Julio 2017, 01:21

Habían pasado ya siete días, uno de los ciclos medios de Tierra desde aquello. Los disparos, los llantos, una ciudad gris teñida de rojo… Y sus amigos, tristes y enfadados con ella. Tantos humanos murieron, tantos tenían dolor por eso…

Descansaba, flotaba, abrazándose las rodillas como el día del despertar, con los ojos cerrados, en el centro de un agujero negro mientras sentía ese silencio absoluto alrededor de ella. A veces, la nada se agradece más que la compañía. Desata su propio abrazo, mira sus manos y siente otra vez el peso de la culpa de todos aquellos a los que no pudo salvar. El niño abrazándose a la mano de su madre, que terminaba bajo unas ruinas carmesí, las lágrimas imparables que humedecían la ciudad…
Todo había sido por su culpa, por no haber hecho suficiente y ahora sus amigos no la querían a su lado.

Alza la mirada, el enorme vórtice absorbente crece a su alrededor, como un abrazo de calma que no consigue consolarla y se despereza poco a poco del agarre, mirando los destellos de su propio cuerpo.
-Añoro…- se lleva los dedos a los labios, sitio donde tuvo el primer encuentro con sus amigos, dejando aquel beso en la mejilla del rubio.

Se alza, mirando alrededor y en un fuerte impulso de añoranza abre un portal frente a ella que cruza como sumergiéndose en una cascada y sale en la estación de Knowhere, en la parte exterior. Primero la observa desde fuera. A veces, todo se siente más pequeño de lo que realmente es cuando hay vacío -aquí…-se lleva la palma de la mano al centro del pecho.

Entra, con un vuelo suave, armónico, apenas altera el aire a su alrededor con su aterciopelada forma de entrar. Se pasea mentalmente por los rincones, habla con mucha gente que no conoce y sonríe en esa imagen visual imaginaria. Le enseñan a jugar a muchos juegos, hace muchos amigos…

La realidad es que está quieta, levitando sobre ese rincón en el que les conoció a todos.

Desciende lentamente, apoyando los pies en el suelo del bar y mentalmente figura frente a ella a Peter, mirándola y sonriendo con esa extrañeza propia, como el primer día. Eso sí la hace sonreír. Extiende el brazo con la palma levemente abierta, poniéndose de puntillas para acariciar la mejilla al Starlord de su pequeño mundo imaginario, que es feliz con ella. Las yemas de sus dedos tocan su mejilla y-¿Singularity? Tenemos una situación de urgencia. Lamento la falta de tiempo para las correspondientes presentaciones, pero te necesitamos. Peter Quill ha sido secuestrado y…- la voz de Cosmo siguió sonando en su cabeza, insistente y precisa. Ella poco a poco se recompuso. Agarró su propia mano y la llevó al pecho en forma de puño. Asiente con la cabeza mientras escucha atentamente cada directriz. Nunca sus ojos parecieron tan blancos -Sí… Voy a recuperar amigos- Era la oportunidad perfecta para que la perdonasen. No había podido salvar a todos del ataque hace una semana, ¡Pero podía salvar a su amigo ahora y que así más amigos dejaran de estar enfadados con ella!


Cierra los ojos con calma, sus pies vuelven a despegarse del suelo, despacio mientras sube hacia el techo. Un portal se abre frente a ella pero esta vez lo cruza decidida a todos sus efectos, desea llegar al otro lado. Estaban cercanos a un planeta nuevo, ella nunca lo había visto antes. Frente a ella había una nave inmensa, no podía verla, pero sabía que estaba ahí. Frunce el ceño, no sabe dónde puede estar él y la mejor manera de encontrar es buscar, pero esa nave era demasiado grande…

Pero podía dejar de serlo.

Voló más rápido que la nave, surcándola por encima, ganando terreno y ventaja al crucero. Se plantó erguida a una distancia prudencial de la nave mientras ésta se dirigía directa a ella. La galaxia empezó a crecer cada vez más hasta que su cuerpo parecía el paisaje propio desde el interior de un vehículo espacial, confundiéndose con el resto del espacio que la tripulación estaba tan acostumbrada a presenciar. Frunció el ahora enorme ceño. Lo único que destacaba de toda su piel tridimensional galáctica eran sus enormes ojos brillantes blancos. Estiró el brazo con la palma abierta, igual que lo hizo para acariciar la mejilla ficticia de su amigo, y detuvo la nave en seco -AMIGO PETER- exigió mientras su voz retumbaba en toda la nave, haciéndola vibrar por cada rincón. No pensaba marcharse de allí sin él y sin que la perdonasen por el grave error que había cometido. El chico brillante tenía problemas y Singularity iba a salvarle.

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