Los Universos de DC y Marvel se han unido en uno solo. ¿Qué ha sucedido? ¿Quién está detrás de todo? Y, lo que es más importante, ¿cómo reaccionarán héroes y villanos de los distintos mundos al encontrarse cara a cara...?
 
ÍndiceOmegaCalendarioRegistrarseConectarse

Comparte | 
 

  [Minievento] El tiempo en sus manos - Pt. 2. Atlantis (Dalae, Loki, Brunilda, Constantine, Hellboy, Blaze, Wade) [??-??-2019]

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo 
Ir a la página : Precedente  1, 2, 3
AutorMensaje
Omega

avatar

Mensajes : 213
Fecha de inscripción : 10/03/2014
Localización : En el último Universo

Ficha de Personaje
Alias:
Nombre real:
Universo:

MensajeTema: Re: [Minievento] El tiempo en sus manos - Pt. 2. Atlantis (Dalae, Loki, Brunilda, Constantine, Hellboy, Blaze, Wade) [??-??-2019]   26th Septiembre 2017, 12:55

El miembro 'Ahri'ahn' ha efectuado la acción siguiente: Tirada de dados


'Dado de 10' : 1

_________________
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario http://omega.eclipseforo.com/
Ahri'ahn

avatar

Mensajes : 1687
Fecha de inscripción : 14/12/2014
Localización : Atlantis

Ficha de Personaje
Alias: Arion
Nombre real: Ahri'ahn
Universo: DC Universe

MensajeTema: Re: [Minievento] El tiempo en sus manos - Pt. 2. Atlantis (Dalae, Loki, Brunilda, Constantine, Hellboy, Blaze, Wade) [??-??-2019]   27th Septiembre 2017, 00:30

Arión no se dejó arrastrar por las provocaciones del asgardiano, sino que su rostro se mantuvo imperturbable y sereno, totalmente concentrado en la batalla que se aproximaba.

- Basta de charla... empecemos -fue cuanto dijo, con expresión seria.

El moreno se abalanzó primero, a lo que el atlante respondió retrocediendo para evitar el furioso tajo horizontal que le habría destripado. Acto seguido acometió, pasando la espada de la mano diestra a la zurda para, en una hábil maniobra detener el cuchillo traicionero con el que Loki pretendía acuchillarle al tiempo que le asestaba un puñetazo con la derecha, puñetazo que, sin embargo, no pilló desprevenido a Loki ni siquiera a pesar del cambio de mano. Con unos reflejos dignos de la serpiente con la que a menudo se le comparaba se apartó y aprovechó que la inercia del puñetazo había impulsado a Arión hacia adelante para golpearle con la rodilla en el mentón. Tomando ventaja del momentáneo aturdimiento de su contrincante, Loki se situó tras él y le retorció a la espalda la muñeca que sujetaba la espada, obligándole a soltarla, mas no sin librarse del súbito codazo en el estómago que el atlante le propinó con el brazo libre, y ésta vez nada impidió que el embaucador se llevara un derechazo directo a la barbilla.

El cuerpo del asgardiano retrocedió a trompicones, desmadejado, y aunque aún sujetaba el puñal con la mano izquierda, el colgante que había amarrado en la empuñadura pendía libremente en el extremo. Con unos reflejos que en nada tenían que envidiar a los de la serpiente, Arión se lanzó hacia la gema y tiró de ella sujetando con la otra mano la muñeca de Loki. Situándose a su espalda, atrapó la garganta del embaucador con el cordón del colgante, entre la gema que Arión sostenía en la mano derecha y el extremo anudado a la empuñadura de la daga que el castaño mantenía apresada con la izquierda. Arión comenzó a apretar y sus músculos se tensaron, pero su fuerza palidecía en comparación a la del asgardiano; La diestra de Loki apresó el antebrazo de la mano con la que Arión sujetaba la gema y, aprovechando la firmeza con la que el atlante le aferraba la zurda, se inclinó hacia adelante y tiró con brío, volteando al castaño por encima de su cabeza. Aquél brusco movimiento pilló por sorpresa a Arión, cuyo único conocimiento de los asgardianos se reducía hasta aquél momento a Dalae, y que por tanto ignoraba que, como raza, poseían una fuerza mucho mayor a la humana. Incapaz de reaccionar a tiempo, no pudo evitar que su espalda golpeara pesadamente contra la superficie de piedra de la muralla, lo cual le dejó dolorido y desarmado en el suelo. Vio cómo Loki se le acercaba dispuesto a rematar el trabajo y se incorporó como un resorte, ajeno al daño, haciendo que sus manos se iluminasen con energía brillante de color esmeralda. Loki tenía un dominio similar con la espada, pero era más fuerte que él y había conseguido desarmarle, lo cual le dejaba en situación de desventaja. Tenía que quitárselo de encima con magia antes de que el radio de acción de la piedra de anulación llegara hasta él.

*    *    *    *

La criatura, enloquecida por el dolor del tentáculo cortado y la lanza que Brunilda le había clavado en el ojo, aprovechó el momento de distracción de la valquiria, motivado por la repentina visión de Constantine, para envolverla entre todos sus apéndices y apretar, tratando de aplastarla al tiempo que concentraba toda su energía eléctrica para freírla de una descarga.

Mientras, abajo en el suelo Hellboy se enfrentaba a brazo partido contra la mantarraya monstruosa, tratando de mantener cerrada la inmensa boca plagada de colmillos con el brazo de piedra para evitar que le mordiera mientras le asestaba un puñetazo tras otro con la izquierda.

- ¿Te han dicho alguna vez que te apesta el aliento? -refunfuñó entre dientes.

En ese momento se escuchó el súbito tronar de la moto del Ghost Rider que se dirigía como un misil teledirigido directamente hacia la quimera que tenía prisionera a Brunilda, impactando con un estallido de llamas. El motorista saltó un segundo antes, dirigiendo sus cadenas ardientes hacia la mantarraya, amputándole las alas y dejando a la gimoteante criatura retorciéndose en el suelo para que la asgardiana la rematara.

- Gracias, tío -dijo Hellboy-. Ese bicho necesitaba urgentemente un Smint.

La mirada amarilla del demonio rojo se volvió hacia lo alto de la muralla, a tiempo para ver cómo un derrotado Arión trataba de hacer una vez más uso de la magia para deshacerse del Dios de las Mentiras y chasqueó la lengua en un gesto de consternación.

- Rubita, si vas a hacer algo, será mejor que lo hagas ahora.

Por su parte, el poder regenerativo de Deadpool estaba empezando a contrarrestar el hechizo de Arión, y más valía que lo hiciera pronto, porque el grupo de Rodunn, viendo que ya no quedaba nadie en el cerco de fuego, estaban empezando a correr hacia ellos. Lo bueno era que, al menos por el momento, Dalae, John y los demás aún tenían unos segundos para decidir su próximo movimiento antes del final...

ÚLTIMO TURNO DE COMBATE:
 

_________________
Quién soy        ~       Historia        ~       Cómo llegué hasta aquí        ~        Video

Everything that kills me makes me feel alive:
 
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
John Constantine
Shadowpact
Shadowpact
avatar

Mensajes : 229
Fecha de inscripción : 03/12/2015

Ficha de Personaje
Alias: JC
Nombre real: John Constantine
Universo: DC Universe

MensajeTema: Re: [Minievento] El tiempo en sus manos - Pt. 2. Atlantis (Dalae, Loki, Brunilda, Constantine, Hellboy, Blaze, Wade) [??-??-2019]   29th Septiembre 2017, 11:37

A veces, cuando estás sólo o rodeado de gente en las calles de tu ciudad, entre los árboles del bosque, en una gran plaza o dentro de un minúsculo taxi, tienes la sensación de que alguien te sigue, te observa y no se pierde ninguno de tus movimientos. Es más, se adelanta a ellos. Te lee como un libro abierto y avanza varios pasos hasta situarse en la mejor posición para sorprenderte, cuando no mires y te creas seguro. Y sin darte cuenta hasta el último momento ya te tiene donde quería, y te apuñala con la sorpresa, dejándote en desventaja y sin defensas.
Con los años John había perfeccionado aquel arte. Lo hacía casi sin pensar, como un músculo más en su cuerpo. Ya han sido innumerables las veces en que ha sorprendido a su víctima estando en el asiento de atrás de su propio coche estando las puertas de éste cerradas con llave. ¿Cómo lo ha hecho? ¿Cuándo se ha metido? La respuesta es tan simple que nadie cree en ella, o al menos no suelen: magia.

El inglés había aprovechado que nadie lo estaba mirando para escabullirse hasta situarse al otro lado de la muralla, en una esquina alta y cercana al atlante, donde las sombras de la misma pudieran cubrirle mientras preparaba el truco final. Lo ideal habría sido ponerse lo más cerca posible de Arión, pero con los guardias tan cerca corría el riesgo de que lo empalaran antes de terminar. En aquel lugar no habían guardias y por suerte nadie le prestaba atención. Era perfecto porque necesitó su tiempo para terminar con los preparativos. Con una tiza en la mano había dibujado un círculo a su alrededor, adornado con caracteres y símbolos antiguos. Además, debido a la urgencia del momento y el poco tiempo del que disponía necesitaba potencia de fuego que acelerada el proceso para poder afectar al mago atlante, con lo que se hizo un corte en un dedo, se subió las mangas y se dibujó los mismos símbolos en los antebrazos con su sangre manchada con el poder del demonio.
Preparado el exorcismo, tan sólo necesitaba una última cosa: concentración y visión del mago. Desde aquel punto pudo seguir todo el combate entre los dos espadachines, y como una vil rata esperó el momento apropiado para entonar su canto en latín antiguo, alzando una mano hacia su objetivo y la otra encarada sobre el círculo para canalizar el hechizo. Su voz sonó primero como un pequeño susurro y, a medida que el exorcismo iba tomando fuerza, aumentó hasta sonar como un trueno.

El efecto del exorcismo era simple: devolver a la normalidad el alma de Arión, y para ello tenía que devolver al infierno lo que era del infierno. Purificar la corrupción usando la fuerza de las palabras. Los primeros efectos para el atlante serían una fuerte presión sobre el pecho, y poco a poco su cuerpo comenzaría a rezumar una bruma negra que se acumularía bajo sus pies, formando un vórtice que se tragaría la oscuridad de vuelta al abismo. Como quien tira de la cadena para ver como se traga la mierda y la manda a las alcantarillas.
No sería agradable, no sería bonito, y sobretodo, sería muy, muy doloroso. El inglés sólo necesitaba tiempo, y que Brunilda se diera prisa en cortar los hilos de la magia o el mago podría estallar en mil pedazos si Arión se daba cuenta a tiempo de lo que estaba pasando.

_________________
"La magia es engañar al universo y hacerle creer una mentira increíblemente escandalosa"


Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
Brunilda
Los Vengadores
Los Vengadores
avatar

Mensajes : 183
Fecha de inscripción : 20/01/2016

MensajeTema: Re: [Minievento] El tiempo en sus manos - Pt. 2. Atlantis (Dalae, Loki, Brunilda, Constantine, Hellboy, Blaze, Wade) [??-??-2019]   30th Septiembre 2017, 20:25

Después de haber infligido aquel daño a la criatura y que John le otorgase aquella visión sobre cómo se conformaba la magia de Arión, Brunilda bajó un tanto la guardia, por lo que el calamar gigante pudo apresarla y atraparla rodeándola con sus tentáculos. El repulsivo ser apretaba con fuerza a la valquiria mientras ella hacía fuerza para poder librarse de aquellos brazos que la mantenían cautiva. A pesar de contar con una inmensa fuerza la rubia no podía hacer uso de ella, ya que,  al estar amarrada no podía usar sus músculos con libertad para hacer uso de sus capacidades anatómicas. Además, el ser marino ejercía más presión y apretaba más su amarre en cada intento de escape de la guerrera asgardiana. Como estaba en una encrucijada y ponía todas sus capacidades en librarse de ese despreciable monstruo no prestó atención a las adversidades a las que se enfrentaban sus compañeros de periplo. El ser que había invocado el corrupto mago iba a intentar electrocutarla. A pesar de ser una doncella de la muerte, Brunilda no pensaba que su trabajo debía terminar de aquella manera ni en esa misión. debido a ello dedicada cada uno de sus esfuerzos a escapar de ese final.

Escuchó un potente ruido que no podía identificar. Los asgardianos no tenían vehículos motorizados y el ruido de los motores no era algo que le fuera conocido a la valiente y bravía mujer. Unos momentos después de aquel estruendo, algo impactó con el ser que la tenía presa. Ese choque provocó que la bestia terminase chamuscada. Miró al responsable de que ella siguiera con vida.  en aquel preciso momento le empezó a caer mejor aquel tipo poseído por un demonio de la venganza.

Hellboy había agradecido la ayuda que Ghost Rider les había prestado. Brunilda pensó que  sería rudo y descortés no dirigir ni una palabra a la persona que acababa de salvarla de un escabroso final.- Agradezco la ayuda prestada.-  Hizo una leve inclinación gentil. No estaba muy habituada a dar las gracias y su tono sonaba algo serio y áspero como su actitud y su naturaleza ante la vida.

-Ya sé que no tengo que entretenerme.- le replicó a Hellboy.

Una especie de satisfacción la invadió al ver en el suelo al repugnante engendro que había herido a un preciado y leal corcel.  Cuando se vio libre, desenvainó su espada y terminó con el sufrimiento de la criatura. La quimera de Arion terminó fileteada y  servida en trocitos cual pincho moruno. A continuación, la asgardiana miró a Aragorn que seguía en el suelo. El daño que le había producido el engendro de las negras pesadillas del mago atlante no era mortal pero sí había sido suficiente para dejarlo herido e inconsciente un tiempo. Pensó en su objetivo, cortar los hilos que le daban magia al enemigo.  Miró la muralla que estaba más adelante. Luego miró a su desmayada montura voladora. Suspiró no la iba a resultar nada fácil llegar hasta allí. Salvar la altura que la separaba de su cometido iba a ser arduo pero ella nunca se amedrentaba ante los desafíos. Que clase de asgardiana seria si a la primera dificultad se rendía.

_________________
" Una vez que seas insensible en la batalla, no hay vuelta atrás: Lucha o cae"

Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
Dalae Darkle
Lygiherr
Lygiherr
avatar

Mensajes : 899
Fecha de inscripción : 01/10/2014
Localización : Entre Midgard y Nflheim.

Ficha de Personaje
Alias: Dalae.
Nombre real: Dalae Darkle.
Universo: Marvel

MensajeTema: Re: [Minievento] El tiempo en sus manos - Pt. 2. Atlantis (Dalae, Loki, Brunilda, Constantine, Hellboy, Blaze, Wade) [??-??-2019]   1st Octubre 2017, 23:13

-¡Dalae!-Una voz femenina sonó con fuerza a su espalda, llamándola por su nombre y distrayéndola por un momento del combate en el que estaba inmersa. Con las espadas de Wade aún bloqueadas por su brazo cubierto de hielo, la asgardiana no pudo evitar girarse en busca de la desconocida que, inexplicablemente, sí la conocía a ella. No tardó en encontrar su figura, envuelta en un vestido azul y oculta tras una barrera mágica verde creada por Arión. O, al menos, eso creía la asgardiana. Aunque su maestro no era dado en absoluto a ofrecer protección a otras personas, siempre había sido alguien impredecible. Quién sabía, quizás ese hechizo defensivo o la mujer que estaba retenida detrás formaba parte de un elaborado plan para inclinar la balanza a favor del dios de las mentiras. 

O quizás no, pensó Dalae cuando la aprendiz de Arión se desplomó ante sus ojos, sin decir ni una sola palabra más. No parecía que la hubiera alcanzado ningún proyectil, pero eso no hizo que la bruja se sintiera más tranquila. Si a una persona le había ocurrido, también podía pasarle a ella… Y no le había dado tiempo a decirle por qué la había llamado. Si se había arriesgado a hacerlo y a ser atacada por ello, debía ser importante. Tenía que hablar con ella… Si aún seguía viva. Y, hablando de estar vivo o no estarlo… Deadpool no había aprovechado ese instante de distracción para herirla, como le había ordenado Arión. No, en lugar de eso… El control mental del mago sobre él vacilaba, sacudido por una fuerza que la asgardiana no supo identificar. Apenas fueron unos segundos, los suficientes para que Dalae saliera de su alcance y pudiera decidir qué hacer. -El hechizo remitirá pronto… no le hagas daño, por favor.-Elissa se levantó, aparentemente recuperada de lo que fuera que hubiera pasado. Pero, en lugar de decir algo útil, la instó a dejar marchar al hombre que seguía intentando liberar sus katanas para asesinarla. Para cumplir la sentencia que Arión había dictado.

-Está bien.-A pesar de la influencia que Elissa había ejercido sobre el subconsciente de la joven, su respuesta fue tan breve como áspera. Se podía adivinar la ira que encerraban aquellas palabras, tan sólo una advertencia de lo que Dalae iba a hacer. Una luz blanquecina surgió de su mano desarmada, y acabó envolviendo a ambos combatientes. Cuando finalmente se disipó, la mujer de la armadura permanecía en pie sobre un círculo de hierba cubierta de escarcha.. Pero junto a ella ya no había ningún hombre vestido de rojo. Deadpool había quedado congelado, exactamente igual que las estatuas sin rostro que la griega había visto en el páramo que llenaba el subconsciente de la bruja. Sus pupilas ahora miraban al frente, incapaces de distinguir nada a través del hielo empañado. Incapaz de moverse, lo único que podía hacer era luchar por librarse del conjuro... Y sentir cómo el frío lo invadía de fuera hacia dentro, calándole hasta los huesos. Y, a pesar de todo, Dalae había cumplido con su palabra. No le había hecho daño alguno.

Por el rabillo del ojo vio que los hombres bestia se acercaban, dispuestos a continuar con la lucha que Wade acababa de abandonar de manera forzosa. -No tenemos tiempo para esto...-Musitó Dalae, haciendo aparecer con un gesto sus alas de hielo. Debería quedarse apartada de la muralla, y dejar que otros seres más poderosos y sabios que ella se ocuparan del problema que había ayudado a crear. Debería quedarse ahí abajo, en lugar de arriesgarse a estropearlo todo otra vez, como siempre que se acercaba a Arión. Debería hacer tantas cosas... Pero había llegado hasta ese punto obviando sus deberes, y era demasiado tarde para parar.

Batió un par de veces las alas, y se elevó, alejándose de Rodunn y los otros atlantes. En esos momentos, Loki estaba lanzando a su adversario por encima de su cabeza, haciéndolo caer al suelo. Dalae se mordió el labio, y aceleró su vuelo hacia el lugar del combate. Sobrevoló el lugar en el que yacía el cuerpo inerte de Arturo, pero apenas lo miró. También pasó por encima de trozos de prado quemados, de cadáveres de monstruos y sus cazadores. Pero algo llamó su atención: El caballo alado que tan útil había resultado antes también había caído, dejando a Brunilda sola. Quizás podría resultarle útil para deshacerse de los chacales y así actuar con más facilidad... Y, además, contaba con una ventaja. A diferencia de los dos demonios que la acompañaban, Loki sabría manipularla para que no hiciera ninguna tontería. Así que, sin perder altura, Dalae hizo un gesto... Y unas alas de hielo surgieron en la espalda de la valkiria sin previo aviso. Su forma recordaba a las de las aves, con plumas y formas suaves talladas en un material tan transparente como el cristal y, por desgracia, no mucho más resistente. Pero no importaba: No era esa su función. Antes de que la rubia pudiera protestar, sus nuevas alas cobraron vida, y la condujeron junto a la hechicera, a varios metros de altura. Brunilda no tenía control alguno sobre ellas: Su funcionamiento dependía por completo de la morena. -Necesito que vengas conmigo para encargarte de los chacales si nos atacan... Es posible que se queden quietos, como han hecho hasta ahora. Por cierto... ¿Has visto a Constantine? He sobrevolado todo el campo de batalla, pero no lo encuentro.-Y, aunque no lo diría en voz alta, no hacía falta mucho para adivinar que la desaparición del mago la intrigaba. Antes, lo había visto haciendo... Algo. Como si meditara. Y ahora, había desaparecido... Era sospechoso, y más aún tratándose de John Constantine. Por lo que había visto hasta entonces, el inglés tenía la manga llena de ases, y aunque seguramente los usara en contra de Arión, aún podía afectar a los demás.

Cuando las dos mujeres alcanzaron su destino, se encontraron cara a cara con el inicio del fin de Arión. Desarmado, a punto de entrar en el radio de la piedra que silenciaría su magia, herido... Y, aún así, el mago no había ordenado a su ejército intervenir. Dalae no lo entendía, al igual no había entendido muchas otras de sus acciones durante la batalla. Sus manos estaban llenas de magia, eso sólo podía significar que quería seguir luchando, a pesar de que su derrota era casi segura... Entonces, ¿por qué no usaba todos los medios a su alcance? No tenía sentido, amenos que... Prefiriera caer antes que poner en peligro la vida de los demás. Sí, Arión seguramente sería capaz de hacer algo así. Era lo suficientemente bondadoso y estúpido como para ser algo propio de él, y lo bastante retorcido como para ser producto del ritual. Pero eso no cambiaba lo inevitable: Loki se acercaba a él, espada en mano... Y las posibilidades del Sumo Mago menguaban a cada segundo que pasaba.

Con un aleteo, la bruja se posó cerca de su maestro, y dejó a Brunilda algo más alejada. Su expresión, habitualmente vacía, mostraba ahora cierta preocupación enmascarada tras un velo de mera seriedad. No le gustaba lo que veía. Se cuidó de entrar en el radio de la piedra, sin embargo. Sus manos se encendieron de nuevo, rezumando magia, gestando un escudo de hielo que se alzaría tan pronto como ella lo deseara. Aún no sabía a quién protegería con él, pero si tenía clara una cosa, era que no quería que ninguno de los dos duelistas saliera herido. Era una estupidez, desde luego: Aún no se había olvidado de la prisión mágica en la que el atlante la había encerrado para acabar con ella después, y la facilidad con la que había ordenado a Deadpool que la eliminara. Pero... No podía tenérselo en cuenta, sabiendo lo que había hecho. Seguramente Dalae no habría sido más comprensiva si sus papeles se hubieran intercambiado, si él la hubiera traicionado de una forma tan ruin. Estaba en su derecho al querer vengarse. -Aún estás a tiempo de rendirte, Arión... No tienes por qué seguir con esto.-No era una amenaza, tan sólo una petición mal disimulada y peor impuesta. La propia Dalae intuía que no iba a servir de nada, así que sus alas se doblaron ligeramente, dispuestas para su uso, y la luz de su mano creció en intensidad, alimentada tanto por el bastón como por la pequeña reserva de energía contenida en el colgante de polvo de dragón. Fue entonces cuando la asgardiana supo que, atacara quien atacara, acabaría protegiendo al contrario. No quería que su maestro cayera de la muralla, víctima de uno de los conjuros de Arión... Pero tampoco podía quedarse de brazos cruzados mientras atravesaban el cuerpo de este último con una espada.

_________________
There is always hope, even in Hell:
 
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
Johnny Blaze
Thunderbolts
Thunderbolts
avatar

Mensajes : 75
Fecha de inscripción : 04/03/2015

MensajeTema: Re: [Minievento] El tiempo en sus manos - Pt. 2. Atlantis (Dalae, Loki, Brunilda, Constantine, Hellboy, Blaze, Wade) [??-??-2019]   15th Octubre 2017, 00:56

Mi plan acabo saliendo mejor de lo esperado (a estas alturas no debería sorprenderme). Como un misil tele dirigido, volé en casi perfecta dirección contra la quimera que estaba rompiéndole las pelotas a la valquiria, concluyendo ese combate con un hermoso y no solicitado estallido en llamas (así terminan el 90% de mis combates) que termino de forma definitiva la pelea entre esos dos. Desde luego que yo no permanecí en mi moto para formar parte de los fuegos artificiales, los ataques kamikaze no son lo mio. Cuando por la dirección ya tenia claro que la moto impactaría en toda la cara de la quimera, me despegue del asiento de un salto, maniobra que ya tenia incorporada de memoria por todas las veces que la puse en practica en mis acrobacias, y utilice mis cadenas para colgarme de las alas de la manta raya voladora. Bueno, colgarme, creo yo, seria un tanto inexacto; lo que hice fue arrancarle las alas de raíz y sin problemas. Quiero pensar que fue producto de mi monstruosa fuerza y no de problemas de peso, pero el resultado fue el mismo: una quimera hecha tortilla frita, y un animal volador privado de su habilidad de volar, lista para que la valquiria lo sacara de su miseria. Desde luego, la rubia no tardo mucho en hacer exactamente eso; aparentemente tenia asuntos sin resolver con ese animal, y considerando el estado de su leal corcel con alas, ya me hacia una buena idea de cuales eran dichos asuntos. -No me lo agradezcas Rojo, nunca fui muy fan de los animales mutantes.- Comente mientras observaba a los monstruos de Arion muertos en el suelo. Por algún motivo su ejercito seguía pasivo, o al menos mas de lo que me hubiese imaginado. Uno pensaría que, por como estaban las cosas, a estas alturas estaríamos braseando entre un mar de animales antropomórficos siquiera para avanzar dos pasos, pero en realidad los enfrentamientos se habían mantenido bastante individuales.

Y como si fuese poco, a la valquiria le crecieron alas. No es una hipérbole, ni una analogía, ni nada raro. Literalmente, le crecieron putas alas de la espalda y se fue volando. A juzgar por su reacción, no eran algo muy voluntario, pero había bastado para suplir su incapacidad de vuelo momentáneamente. Y si tuviese que elegir al culpable de aquello, señalaría claramente a la otra asgardiana que tenia un hermoso par de alas idéntico, ambas acercándose a la cima de la muralla, donde Arion y Loki permanecían combatiendo. Uno pensaría que el atlante ya debería haber hecho pedazos al asgardiano, aunque se de buena fuente que los de su especie tienen capacidades físicas muy superiores a la humana (también pegan bastante duro, pero eso es una historia para otro día). Sin embargo, Loki estaba bastante a la delantera en esa pelea. De hecho, todos nosotros ya deberíamos estar en una situación mucho mas complicada de la que nos encontrábamos actualmente. Eso había estado carcomiendome la cabeza un tiempo, pero recién ahora, cuando las cosas estaban relativamente calmadas, podía ponerme a pensarlo. Arion era muy poderoso, posiblemente el mago mas poderoso de todos los que nos encontrábamos allí, o al menos el que mas recursos tenia a su disposición. Tenia un puto ejercito de animalitos y apenas lo había usado, en su mayor parte, como amenaza. Tenia monstruos gigantes a su disposición, y nada mas habíamos visto dos, que ni tan fuertes habían resultado. Tenia reservas de magia en su poder y una extensa colección de pergaminos y artefactos antiguos....de los cuales no había visto mucho tampoco. Entiendo que se enfrentara en un duelo de espadas contra Loki, al fin y al cabo el hechicero asgardiano se habia asegurado de hacer esa pelea algo personal con sus .... "interesantes" comentarios (bien jugado serpiente). Pero también noqueo a Razon con un simple rayo, se apodero sin problemas de la mente de Deadpool, y al inicio del a pelea ya tenia a Dalae aprisionada. No puedo evitar pensarlo: fue blando con nosotros.

Quizás fuese una errada percepción mía, o quizás, como quería creer, muy dentro de él aun había algo del viejo Arion que conocí, luchando por liberarse de la influencia demoníaca que Constantine había teorizado que podía tener. Y ojala fuese cierto, no me molestaría darle la razón al ingles conta de que su teoría fuese la correcta, pues indicaba que las cosas podían resolverse tan sencillamente como realizando un viejo y clásico exorcismo. O al menos esa seria la solución si Loki no lo asesinaba antes.- Subete a mi moto Rojo, tenemos que llegar hasta la cima de esa muralla.- Ni un segundo después, ya tenia mis manos extendidas hacia adelante, canalizando fuego infernal a través de mi mano, hasta acumular el suficiente como para crear un constructo solido con forma de moto, similar a la primera vez que la había invocado. Y sin rechistar el gigante se subio (no le di mucha oportunidad de hacerlo, lo hubiese subido a empujones de ser necesario). -Agárrate fuerte.- Acto seguido arranque a máxima velocidad; que suerte que Rojo tenia brazos fuertes, o quizás no hubiese llegado. Sin preocuparme mucho por eso, seguí hacia adelante, ignorando cualquier clase de advertencia o grito cuando la muralla apareció frente a nosotros. Continué conduciendo en linea recta, como si estuviese dispuesto a atravesarla de un golpe. Pero nada mas alejado de la realidad: menos de un metro antes de llegar, me estire hacia atrás, levantando la parte delantera del vehículo y chocando la rueda del frente contra el muro. Y como su no hubiese habido impacto alguno, la motocicleta siguió adelante, esta vez avanzando verticalmente por la muralla, dejando una estela de fuego infernal atrás y cagándose en la gravedad mientras lo hacia (para que aprendas, Newton). En cosa de nada ya habíamos llegado a la cima, donde nuestros compañeros se juntaban frente a un Arion bastante magullado para hacer lo que, supuse, era el equivalente a leerle sus derechos antes de patearlo. Aunque en base a lo que estaba haciendo Loki, tal vez tuviese otros planes en mente...

-Ignorennos, solo somos un demonio rojo de 2 metros de alto con una mano de piedra y un esqueleto en llamas montados en una moto. Sigan con la mirada amenazante.- Humor afuera, una cadena comenzaba a envolverse en mi mano. En caso de que Loki intentase asesinar a Arion, ese trozo de metal se envolveria en su mano para detenerlo.
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
Elissa Stavridis
Shadowpact
Shadowpact
avatar

Mensajes : 189
Fecha de inscripción : 01/05/2014
Edad : 27
Localización : EEUU

Ficha de Personaje
Alias: Psique
Nombre real: Elissa Stravridis
Universo: DC Universe

MensajeTema: Re: [Minievento] El tiempo en sus manos - Pt. 2. Atlantis (Dalae, Loki, Brunilda, Constantine, Hellboy, Blaze, Wade) [??-??-2019]   16th Octubre 2017, 18:46

Elissa había conseguido algo más que lo que quería.

Deadpool estaba fuera de combate y fuera de peligro al mismo tiempo. Para alguien que no podía morir, estar atrapado en una prisión de hielo era sólo una forma de animación suspendida. El hechizo de control mental de Arión se extinguiría antes de que lograra salir de allí y, cuando eso ocurriera, tampoco podría volver sus armas contra el atlante. Aquello eran buenas noticias para la griega y su doble juego.

No eran las únicas. Su breve estancia en el subconsciente de Dalae le había dado un dato nuevo e inquietante, una información que le daba qué pensar. Había identificado sin problemas la joya que fundía la el hielo en el interior de la asgardiana. La hechicera no era enemiga de Arión. O tal vez fuera más correcto asumir que el atlante significaba algo para ella. ¿Podía contar con ella para protegerlo? ¿Podía arrastrarla a su alianza? No lo sabía. Corría el riesgo de que fuera una aliada inestable; de que, queriendo liberarse de la influencia que ejercía sobre ella, prefiriera clavarle una daga en el corazón. Según Elissa tenía entendido, no sería la primera vez. ¿Y qué pasaba con la mujer de la lanza, la que había montado el caballo alado? Ambas habían llegado juntas a la muralla, y en la expresión de la rubia no había ningún atisbo de piedad.

El mal presentimiento que había perseguido a la griega durante todo el día volvió a hacerse presente. Aquella obra teatral estaba en manos de Melpómene, la musa de la tragedia. Antes de que cayera el telón, se derramaría la sangre de uno de los dos combatientes; tal vez la de ambos. Elissa no sabía qué papel tendría ella en aquella escena, pero sentía que debía acudir.

Inició el largo rodeo que la permitiría llegar al lugar de la muralla donde combatían Loki y Arión. Gracias a las alas de hielo, Dalae y Brunilda ya estaban allí. Hellboy seguía al otro lado del muro y John Constantine había desaparecido. De camino, Elissa se agachó para recoger el arma de un soldado-chacal caído y la arrastró consigo, deseando que no llegara el momento de usarla.

Entonces, Dalae pidió a Arión que se rindiera. La aprendiz del atlante se detuvo a varios metros de él, jadeando por la carrera.

- Κύριε, παρακαλώ ακούστε την. Τελείωσε.* - suplicó. - Ναι παρακαλώ. Δεν θέλω να σας σκοτώσουν.**


* "Maestro, escúchala, por favor. Se ha terminado."
** "Por favor, hazlo. No quiero que te maten."

_________________
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
Ahri'ahn

avatar

Mensajes : 1687
Fecha de inscripción : 14/12/2014
Localización : Atlantis

Ficha de Personaje
Alias: Arion
Nombre real: Ahri'ahn
Universo: DC Universe

MensajeTema: Re: [Minievento] El tiempo en sus manos - Pt. 2. Atlantis (Dalae, Loki, Brunilda, Constantine, Hellboy, Blaze, Wade) [??-??-2019]   17th Octubre 2017, 18:08

Todo sucedió al mismo tiempo, como si todos los involuntarios participantes de aquél drama no fueran sino bailarines en alguna ópera orquestada por los dioses cuyos crescendos auguraban un final al que se precipitaban todas las tramas.

Focalizado como estaba en el peligro inmediato que suponía Loki, Arión no fue consciente de la presencia de Constantine, no al principio. A quien sí vio fue a Dalae, cuando se dejó caer al lado de su maestro dejando tras de sí a la rubia que había amenazado con matar a su pueblo... Sintió cómo la desazón le invadía. Ahora eran tres asgardianos contra él, dos de ellos con poderes mágicos junto con una mujer que había afirmado ser una diosa de la muerte. Su ejército no podría hacer nada contra tan formidables adversarios; si les ordenaba que atacaran lo único que podría hacer sería escudarse tras ellos como un cobarde mientras sus enemigos les destripaban. Arión de Atlantis no era un cobarde, y no sacrificaría en vano a la gente a la que había jurado proteger, no cuando sabía de sobras que no serviría de nada. Pero necesitaba ganar tiempo... deshacerse de la gema de anulación mágica de Loki para poder desplegar sobre ellos todo su poder.

Y entonces, Dalae habló y sintió que su determinación se debilitaba. No sabía si iba a ser capaz de matarla, y aquella indecisión se reflejó en la mirada que le dirigió en respuesta, la mirada de un hombre que ya ha sido derrotado y aún no lo sabe. Todo el poder para devolver la vida a un sol moribundo... y bastaba una simple frase para hacer que se detuviera, una frase dicha por una persona en concreto. Y, quién sabe, quizás esa frase habría bastado. Arión llevaba semanas en lucha consigo mismo, con la parte de él que había sido desvirtuada por el ritual teniendo continuamente que acallar la voz que le decía que todo cuanto hacía estaba mal. Elissa, que jadeaba a su espalda implorándole que se detuviera, había sido en gran medida responsable de eso, y Arión... estaba cansado. Habría sido tan sencillo rendirse ahora... Complacer a Dalae y a Elissa...

Pero tendría que ser un necio para dejarse engañar por la hechicera de hielo una segunda vez. Querían que se rindiera únicamente para poder matarle. Loki aún empuñaba su arma, Dalae había concentrado poder mágico en su mano, dispuesta a usarlo si él no obedececía, y, por si aún le cupiera alguna duda, Brunilda echó a correr en su dirección enarbolando a Colmillo de Dragón por encima de su cabeza. La sensación de peligro rebulló dentro de él y retrocedió por instinto mientras la energía mística de sus manos se encendía e interconectaba marcando como objetivo a la rubia.

Y Brunilda nunca llegó a alcanzarle, pero sin duda no fue por su magia. Un muro de sólido hielo se alzó entre la asgardiana y el atlante. Arión dirigió la mirada hacia Dalae, pero antes de que pudiera recuperarse de la sorpresa o entender por qué acababa de salvarle, Brunilda ya descargaba su espada contra el obstáculo. Un golpe de Colmillo de Dragón y el hielo se resquebrajó. No duraría un segundo asalto, Arión lo sabía bien. La magia que irradiaba la espada era tan potente que habría podido detectarla incluso aunque no la tuviera a menos de dos metros de distancia. Sus ojos se iluminaron cuando extendió la diestra hacia el muro y el hielo se extendió envolviendo a la valquiria. La magia elemental era uno de sus fuertes; quizás entre Dalae y él mismo consiguieran mantener apresada a la rubia el tiempo suficiente para que...

El sonido bronco del poderoso motor infernal de la moto que cabalgaba el Ghost Rider se dejó oír, apareciendo justo después sobrecogedoramente sobre la muralla. Arión vio cómo Johnny preparaba la cadena en torno a su puño, y cómo Hellboy se apeaba del vehículo a su espalda. Iban a atacarle, sin duda, pero él no podía dejar de reforzar el muro de hielo o también Brunilda caería sobre él. Arión no era capaz de generar hechizos mágicos sobre la marcha de manera automática, necesitaba un mínimo de tiempo para trenzar los conjuros, aunque sólo fueran segundos, y con tantos enemigos rodeándole era imposible que los pudiera conseguir. Si hubiera utilizado a los chacales... pero ahora ya era tarde para lamentarse, y aún le quedaba una baza en la manga.

Con la mano libre extrajo la gema del tiempo que había mantenido todo el tiempo oculta en un bolsillo de sus pantalones y la enfocó hacia Ghost Rider y Hellboy, descargando hacia ellos un rayo que les haría retroceder hasta el inicio de los tiempos, donde no existían ni los demonios ni la mismísima creación...

Y entonces sintió el golpe en el pecho, una opresión, como si se quedara sin aire. Jadeó y trastabilló, sorprendido, y ocurrieron tres cosas: la primera fue que el flujo de energía que dirigía hacia el muro de hielo se disipó, permitiendo que Brunilda lo cortara. La segunda fue que el rayo temporal se desvió, alcanzando únicamente a Hellboy y dejando fuera a Johhny por escasos centímetros. Y, la tercera, que la gema del tiempo se le escurrió de entre los dedos a medida que un dolor atroz le invadía, arrancando la corrupción que había emponzoñado su alma y dejando a medias el efecto que había pretendido conseguir.

Hellboy gritó y cayó de lo alto de la muralla y Arión luchó, luchó con todas sus fuerzas por retener lo que el exorcismo estaba tratando de purgar.

Ese fue el momento que Loki aprovechó para golpear. Antes de que Dalae, Elissa, Johnny o Brunilda pudieran reaccionar, el mago atlante alzó la mirada para encontrarse con los ojos verdes del asgardiano y la sonrisa que recorría su rostro.

Lo que Dalae, Johnny, Elissa y Brunilda vieron fue cómo la espada resplandeciente de Loki atravesaba el pecho del mago de cabellos castaños hasta sobresalir por su espalda entre una descarga de pequeños rayos dorados.

Lo que Arión vio... fue la verdad. La auténtica verdad, esa que durante semanas el demonio había estado retorciendo y pervirtiendo para él.

Vio a Superpredador sometido en la mesa de operaciones mientras realizaba experimentos monstruosos en él.

Vio su egoísmo y el desinterés con el que había presenciado en el Sacre Coeur cómo la bestia había devorado a sus víctimas.

Vio las auténticas razones por las que había ayudado a Dalae, que estaban muy lejos del verdadero altruismo.

Se vio a sí mismo acostándose con una hechicera que había vendido su alma a un demonio únicamente por despecho, porque no había conseguido atraer el interés de la que realmente ansiaba.

Se vio deseando la muerte de Arturo aquella lejana tarde en el Mercado Troll, sin haber mediado realmente provocación alguna. Aquél que había sido su amigo desde que la Colisión les había puesto en el mismo camino.

Se vio robando un beso a Cassandra en contra de su voluntad, él, que siempre había respetado a las mujeres por encima de sí mismo.

Vio el asombro del niño al que había matado por robar en una tienda y el absoluto pavor de la mujer que lo había presenciado y a la que había asesinado después.

Vio a Trykhun... muerto por su mano cuando había tratado de impedir que acabara con la civilización.

Vio la sorpresa en el rostro de Arthur cuando le había convertido en hielo justo antes de destruirle en mil pedazos, y el dolor agónico e inmerecido que había inspirado en la pobre criatura de cabellos carmesíes que se le había aparecido en Atlantis para tratar de impedirlo.

Vio a Elissa... cuando la había secuestrado, arrancándola de su hogar y de sus seres queridos para obligarla a ser su discípula.

Vio... lo que le había hecho al mundo. Y a la gente de Atlantis a la que había jurado proteger. Y las innumerables veces que había intentado matar a los que ahora le rodeaban, los que una vez habían sido sus amigos...

Cayó al suelo de rodillas. Las lágrimas caían de sus ojos con la misma facilidad con que se iba la oscuridad, engullida por el vórtice que se había abierto bajo sus pies sin que hiciera ya el menor esfuerzo por impedirlo.

_________________
Quién soy        ~       Historia        ~       Cómo llegué hasta aquí        ~        Video

Everything that kills me makes me feel alive:
 
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
Loki Laufeyson
Lygiherr
Lygiherr
avatar

Mensajes : 230
Fecha de inscripción : 12/11/2013
Edad : 30

Ficha de Personaje
Alias: Loki
Nombre real: Loki Laufeyson
Universo: Marvel

MensajeTema: Re: [Minievento] El tiempo en sus manos - Pt. 2. Atlantis (Dalae, Loki, Brunilda, Constantine, Hellboy, Blaze, Wade) [??-??-2019]   23rd Octubre 2017, 13:51

La pelea fue ardua e intensa. Llevaba tiempo sin luchar cuerpo a cuerpo contra alguien tan diestro como Arión, y le sorprendió sobremanera que su habilidad con la esgrima fuera igual, o superior a la suya. Pero por muy valeroso que fuera, el Atlante no contaba con la fuerza sobrehumana de los hijos de Yggdrasyl, y la batalla se inclinó a favor del Asgardiano en el momento final. La suerte siempre estaba de su parte cuando se encontraba en situaciones desfavorables, y conseguía cambiar las tornas gracias a sus engaños y mentiras. Y es que Loki nunca jugaba limpio.

Arión quedó desarmado sin su espada y pronto recurrió de nuevo a su fiel magia para enfrentarse al hechicero. Pero la piedra de Razor protegía a su enemigo, y ningún conjuro que le lanzara le afectaría siquiera. Fue entonces cuando los aliados del embaucador asistieron a la batalla final.

Dalae se interpuso para detener la pelea entre su maestro y el tirano, y lanzó una última advertencia al segundo para que se rindiera. Las manos de la maga irradiaban energía mágica, y no dudaría en usarla por si las cosas se torcían. Después llegó Elissa, la aprendiz de Arión por lo que dio a entender en una lengua antigua Midgardiana, y también le suplicó a su maestro que detuviera esa locura. Fue entonces cuando Brunilda apareció, radiante con su melena dorada, y se abalanzó con la rabia de mil valquirias a partir en dos a su objetivo. Pero la unión de la magia de Dalae y la de Arión, la detuvo, bloqueando su paso con un gigantesco bloque de hielo. Aquel gesto por parte de Dalae sorprendió a su maestro, y se preguntó hasta qué punto la bruja de hielo estaba dispuesta a proteger a su querido Arión…

Los últimos en llegar fueron Hellboy y Ghostrider, que distrajeron al Atlante del verdadera peligro. Era el momento perfecto para intervenir, para acabar con todo..., pero antes de que el príncipe de las mentiras moviera un dedo para salvar a sus compañeros, se dio cuenta de algo. Arión sacó una piedra de sus bolsillos y la proyectó contra sus enemigos. Fue entonces cuando la vio por primera vez, la gema del tiempo. Loki se relamió de placer al tener tan cerca la poderosa piedra arcana, que estaba prácticamente a su alcance...

El príncipe de las mentiras se acercó al Atlante por la espalda, sigiloso como una serpiente, y cuando éste se giró, Loki le atravesó el pecho con su espada dorada. El dios dio dos pasos hacia atrás y admiró su obra con una sonrisa ladina.

Esta no es una espada cualquiera, Ahri’ahn, mago de Atlantis. Es Garn, la dorada, forjada por Regin, bañada en la sangre de Fafnir y convertida en leyenda por Sigurd. Guardada por Odín en un cofre de siete cerraduras y siete llaves, creada por y para Loki. —Explicó con firmeza en su voz—Su hoja no puede matar, pero es tan penetrante como la misma verdad… — susurró entonces, deleitándose con el sufrimiento que veían sus ojos al ver a un enemigo derrotado.

Una vez Arión cayó de rodillas al suelo y con lágrimas en los ojos, Loki retiró la espada de su pecho y la guardó de nuevo en su respectiva vaina.

¿Qué es lo que se siente… cuando la verdad es más letal que la misma muerte?— preguntó, con cierta ironía.

Entonces, la escurridiza serpiente, aprovechó que todo el mundo estaba centrado en el Atlante, y se agachó para recoger la gema naranja que se había escurrido gracilmente por los dedos de su anterior amo, y que ahora yacía solitaria en el suelo de la muralla. Sus dedos sintieron una leve excitación al rozar la suave y lisa superficie de la piedra, sintiendo como la magia infinita del tiempo recorría sus entrañas...

_________________
Loki niño --> #8db600
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
Dalae Darkle
Lygiherr
Lygiherr
avatar

Mensajes : 899
Fecha de inscripción : 01/10/2014
Localización : Entre Midgard y Nflheim.

Ficha de Personaje
Alias: Dalae.
Nombre real: Dalae Darkle.
Universo: Marvel

MensajeTema: Re: [Minievento] El tiempo en sus manos - Pt. 2. Atlantis (Dalae, Loki, Brunilda, Constantine, Hellboy, Blaze, Wade) [??-??-2019]   7th Noviembre 2017, 00:51

Desde luego, era mucho pedir que Brunilda le hiciera caso por una vez en toda su vida. ¿Qué le había dicho? “Encárgate de los chacales si nos atacan.” Pero no, desde luego que no. La valkiria era una heroína, y en los eddas siempre quedaba mejor dar muerte al enemigo al final. Nadie escribía canciones sobre guerreras que esperaban, que observaban primero y decapitaban después… O elegían no hacerlo. Por suerte, ni siquiera las valkirias eran infalibles. El filo de Colmillo de Dragón chocó con el escudo de hielo que Dalae acababa de alzar entre Brunilda y el atlante, protegiendo a este último de una herida que podría haber sido fatal.

Raden gruñó cuando notó que el hielo que su magia había generado se doblaba y cambiaba, conducido por una voluntad ajena. Lejos de concentrarse en mantener la forma del muro, Dalae permitió que este se deslizara en torno a la valkiria como Arión pretendía, encerrándola en una envoltura no muy diferente a la que había atrapado a Deadpool. No duraría demasiado si Brunilda decidía usar toda su fuerza para liberarse, pero… Si Dalae estaba en lo cierto, no importaba. Hasta ese momento, todas sus acciones habían sido dirigidas por el conocimiento de que Loki tenía en sus manos la cura para Arión, y por mucho que la rubia quisiera intervenir, no sería más rápida que el dios de las mentiras. El mago estaba acorralado y, hasta ese momento, rodeado de personas con un objetivo común: Sanar la influencia maligna que lo había llevado a alterar el mundo hasta dejarlo irreconocible. Al menos, esa era la intención que había adivinado detrás de las escasas palabras que había intercambiado con Elissa; y el plan que Loki había construido desde el principio. Ese mismo plan que había llevado a Arturo y a ella a conseguir las llaves, costara lo que costara, y que al fin iba a merecer la pena.

-Ignorennos, solo somos un demonio rojo de 2 metros de alto con una mano de piedra y un esqueleto en llamas montados en una moto. Sigan con la mirada amenazante.-Pero, como era de esperar, tenía que pasar algo inesperado. Dalae habría deseado que los dos demonios se hubieran quedado fuera de escena, incapaces de ascender hasta allí. Pero, como venía siendo costumbre, la suerte no estaba de su parte. El rugido del único motor que aún quedaba en Midgard anunció la llegada del Ghost Rider y Hellboy, aunque este último desapareció en apenas un parpadeo. Alcanzado por el poder de la Gema del Tiempo, el gigante rojo se precipitó al vacío… Pero sus compañeros ni siquiera se asomaron al borde para comprobar si había llegado con vida al suelo. ”-Con lo fácil que habría sido hacer eso con cada uno de nosotros… Nadie puede vencer al tiempo mismo.”-Raden tenía razón, pero ya habría tiempo para preguntarse después porqué no habían sido transportados al amanecer de los tiempos todavía. Desde luego, Arión tenía motivos de sobra para hacerlo… Aunque quizás le faltase la voluntad necesaria, o esa era la opinión del lobo blanco. Pero ya era tarde para arrepentirse. La voz de Constantine, que se había mantenido escondido hasta ese momento, empezó a elevarse hasta convertirse en el mismo sonido atronador que había llenado la cueva de los dioses durante el viaje. Sus efectos no se hicieron esperar: Del cuerpo de Arión comenzó a brotar una espesa bruma negra, que descendió hasta perderse en un vórtice a sus pies. Le dolía. Dalae podía verlo con toda claridad, en cada una de las líneas tensas que conformaban sus rasgos. Pero no movió un dedo, porque sabía que era necesario.

Desde el momento en el que había visto a Constantine meditando en la pradera, debería haberse imaginado algo así. El mago inglés siempre parecía tener un as en la manga, listo para jugarse en cualquier momento. Pero esa vez no era algo tan inocente como ofrecer unas galletas envenenadas a unos extraños… Dalae se tomó un momento para observarlo, para quedarse con cada detalle. Al fin y al cabo, era lo único que podía hacer ahora, aparte de preparar un nuevo muro de hielo para impedir que nadie interviniera. John estaba en la cara interna de la muralla, en el centro de un círculo trazado en blanco y ornamentado con unos símbolos que tan sólo Raden entendía. La asgardiana aún se preguntaba cómo había podido llegar hasta allí sin que nadie se diera cuenta. Si era capaz de usar algún hechizo de teletransporte, bien podría haberles ahorrado el viaje… A menos que “no se viera con esas capacidades”, como él mismo había dicho en su día. Sin rencores, por supuesto.

-¿Qué es lo que se siente… cuando la verdad es más letal que la misma muerte?-Fue entonces cuando Loki, Espada de la Verdad en mano, atravesó el pecho de Arión. El atlante cayó de rodillas sobre el vórtice negro, que cada vez devoraba con mayor avidez cualquier rastro de corrupción que pudiera quedar en él. Una corrupción de la que, por primera vez, era plenamente consciente. Dalae no podía imaginar cómo podría sentirse alguien a quien se le acababan de abrir los ojos de esa manera, pero estaba segura de una cosa: Seguramente, Arión habría preferido que Garn lo hubiera matado. Un sonido desagradable, sangre goteando sobre el suelo… Y todo habría acabado. Pero entre inmortales las cosas nunca eran tan sencillas. El dios de las mentiras extrajo su arma del cuerpo de su enemigo, satisfecho. Garn, la Espada de la Verdad… Forjada a través de mentiras. Tan poderosa que se había cobrado las vidas de varias personas incluso antes de ser blandida por primera vez por Sigurd, tan irónica como el dios que se cruzó con ella y la apreció tanto que decidió volver al pasado para crearla. Para hacerla digna de sí, y en un futuro distante, poseerla…

Pero ese había sido otro Loki, no el que ella conocía. El que había terminado por convertirse en la encarnación del mal y mayor enemigo de Asgard, y había desaparecido hace tiempo… O eso creían todos en los Nueve Reinos. Por un momento, Dalae creyó verlo, sonriendo con malicia en el fondo de las pupilas de su maestro. Dotándolo de una crueldad que la joven hechicera había atribuido a las leyendas sobre su antigua encarnación. Quizás los otros asgardianos tenían razón, y el menor de los príncipes de la Ciudad Dorada no podía cambiar nunca… Al fin y al cabo, una cosa era vencer, y otra era disfrutar de la desgracia de otra persona. Dalae se sorprendió a sí misma separándolos. Pero era la única explicación razonable al hecho de que, en contra de todo pronóstico, no estuviera aliviada de que la amenaza que Arión representaba hubiera cesado. Por el rabillo del ojo, comprobó que los supervivientes que seguían sobre la muralla no hicieran ningún gesto extraño. Aunque todo hubiera acabado, el Espíritu de la Venganza y la valkiria no tenían por qué estar de acuerdo, y nada les impedía atacar a traición. No gozaban de la paciencia necesaria para esperar a que el tiempo retornara a su lugar, gracias a la gema…

Que había desaparecido, ahora que se daba cuenta. Afortunadamente, no se había ido muy lejos: Su aura impregnaba la figura de Loki, tan potente que Raden llegaba a encontrarla molesta. Desde luego, no sería él el que perdiera la oportunidad de tener entre sus manos una de las fuerzas primordiales del Universo. -Deberíamos volver.-Su voz rompió el breve silencio que había seguido a la derrota del Sumo Mago, tan hueca y fría como siempre. Le estaba costando más de lo que le gustaría, pero estaba manteniendo la tranquilidad razonablemente bien. Suponía que debía agradecérselo al tiempo que había tenido para prepararse. Dirigió una mirada cargada de intención a Elissa, como pidiéndole que se acercara a Arión. Que hiciera algo para aliviar un poco el dolor que habían dejado detrás de sí el exorcismo y el corte de Garn, ya que ella ni debía ni podía hacerlo. Al menos, la griega no se había ganado el odio de su maestro… Y, seguramente, era la única persona presente que no le haría más daño todavía.

-Raden...-Musitó la bruja de hielo, incapaz de quedarse mirando cómo Arión se derrumbaba bajo el peso de la verdad sin hacer nada. -Busca a Arturo y Hellboy, o lo que quede de ellos. No creo que hayan sobrevivido, pero…-Y, tal y como había ocurrido en la Casa del Misterio, una neblina blanca brotó del bastón que Dalae llevaba sujeto a su espalda. Raden no respondió nada en absoluto, pero sus ojos centellearon en medio de la bruma antes de deslizarse por el borde de la muralla para cumplir su cometido. Él tampoco esperaba encontrar a nadie: Había estado en suficientes campos de batalla como para saberlo. Pero ya se sabía… La esperanza siempre es la última en morir. A Arión le vendría bien recordarlo, si lograba llegar con vida al presente.

_________________
There is always hope, even in Hell:
 
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
Brunilda
Los Vengadores
Los Vengadores
avatar

Mensajes : 183
Fecha de inscripción : 20/01/2016

MensajeTema: Re: [Minievento] El tiempo en sus manos - Pt. 2. Atlantis (Dalae, Loki, Brunilda, Constantine, Hellboy, Blaze, Wade) [??-??-2019]   7th Noviembre 2017, 18:24

Sintió como algo frío se pegara a su espalda. Sin previo aviso unas alas de hielo empezaron a brotar y elevarla varios metros por encima del suelo. En su rostro se mostró la sorpresa y la estupefacción. No tenía ni idea de lo que estaba ocurriendo. Aquellas alas la estaban transportando sin su consentimiento. Estar sometida a los designios de otros la causaba indignación. La hechicera de hielo se presentó ante ella y le dirigió unas palabras. No le gustaba mentir. Era algo que encontraba ruín. No podía ocuparse de los chacales tenía que cortar aquellos hilos para imposibilitar que el atlante siguiera haciendo magia.

- Haré lo que esté en mis manos para solucionar la situación. - Dio una respuesta parca a sabiendas para no tener que mentir a la morena. Era lógico pensar que si no decía que sí Dalae no la iba a transportar hasta lo alto de la muralla y la asgardiana mayor necesitaba llevar a como diese lugar. Sabía cuál era su cometido e iba a realizarlo a cualquier coste. Dio un ligero vistazo a la muchacha, ¿ así era como acababa la juventud en Asgard, siendo manipulada por Loki? Le resultaba una realidad bastante triste. - He estado demasiado ocupada no muriendo y no he visto donde se ha metido tu amigo.- No le desveló que Constantine le había entregado aquella visión para no poner en riesgo el plan. Todo en aquella aventura era muy extraño y no se fiaba de ninguno de sus compañeros. También desconfiaba del mensaje de JC. Sin embargo, le otorgaba más veracidad al saber cómo funcionaban los hilos del destino.

En cuanto llegaron a su destino. Las alas de hielo que habían sido el medio de transporte de la Valquiria desaparecieron. Miró a Arión con altivez y no vaciló un instante. Tan presta y rauda como un rayo sacó de la empuñadura su reluciente espada. Con fuerza y agilidad se lanzó a atacar al mago atlante. No tomó en cuenta ni la suplica de Dalae ni de aquella nueva joven que había aparecido en escena. Era su deber terminar cuanto antes con aquella situación para que el mundo volviera a ser como era.

Cuando estaba próxima a realizar el golpe de gracia, un muro de hielo apareció frente a sí dificultandole el acceso a Arión. Un chist de frustración salió de sus carnosos labios rojos. Tenía muy claro lo mal que estaban las lealtades en ese equipo ramdom de lo que podrían llamarse con muchas comillas héroes. Había sido la bruja del hielo estaba segura. No comprendía por qué vendía sus lealtades. ¿Cual era el motivo de que pasase de un lado o otro de la raya?

En cuando la espada de la Valquiria tocó el muro de hielo este se resquebrajó en miles de pedazos al igual que una copa de cristal que impacta contra el suelo. Colmillo de Dragón había seguido el dictado del corazón de su ama: despedaza. El arma es el alma del guerrero que la empuña y aquella espada estaba ligada a la asgardiana con un fuerte vínculo.En la batalla ambos eran uno y los deseos de la valquiria serían siempre cumplidos por su mágica y poderosa.

Restos del hielo del muro quedaron alojados en el brazo derecho con el que sostenía a Colmillo de Dragón más no le dió importancia. Era algo imprudente y atacaba primero porque quien realiza el primer golpe tiene más acciones a la victoria. Esos restos de hielo empezaron a crecer y impregnar su cuerpo. Cuando quiso darse cuenta era muy tarde para usar su espada para cortarlos. Acabó envuelta en un frío manto de hielo. Aunque sabía que le era imposible escapar no dejo de hacer intentos para librarse de aquel hielo que la cubría.Vio a sus compañeros llegar. Ghost Rider y hellboy eran su esperanza para quebrar ese hielo que la apresaba. No obstante, no necesito de su ayuda para ser libre. En un momento inesperado, sin saber muy bien por qué se vio absuelta de su presidio. No hizo ningún intento de comprender porque estaba libre. alzó su espada y cortó los hilos que Constantine le había mostrado en su visión.


Observó a Loki. Era él quien atravesando a Arion con la espada de la verdad les había ayudado a lograr su cometido. estaba un tanto confusa. A su mente le llegaron aquellos recuerdos lejanos de tiempos en los que no estaban tan distanciados, en los que los embustes de loki servían para ayudar a Asgard y a su gente. recuerdos tan antiguos que tenía casi olvidados. recuerdos de una amistad que se habían visto empañados por las recurrentes traiciones del Dios de las Mentiras. En un pequeño lugar de su ser, donde residía la poco ingenuidad que tenía se preguntó si todo podría volver a ser como antes. Si habría alguna manera como siempre decía Thor de redimir a Loki. A ella no le quedaba casi ninguna esperanza de que eso fuera posible pero ahora tenía un pequeña duda.

Todos sus pensamientos se vieron interrumpidos por un relincho potente, enérgico y airoso se escuchó. Brunilda se giró y enfocó la vista. En la lejanía pudo distinguir a su fiel rocín. Una sonrisa sincera vistió el rostro de la bella y esbelta mujer rubia. Se alegró de que s amigo ya estuviera recuperado del golpe de aquella criatura del mal creada por Arion. Inmediatamente Aragorn despegó el vuelo y llegó hasta donde se encontraba su preciada Brunilda.

- Le libraré de su sufrimiento y purificaré su alma- dijo la valquiria con un tono que sonaba compasivo y amable esgrimiendo una vez más su mágica espada.

_________________
" Una vez que seas insensible en la batalla, no hay vuelta atrás: Lucha o cae"

Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
John Constantine
Shadowpact
Shadowpact
avatar

Mensajes : 229
Fecha de inscripción : 03/12/2015

Ficha de Personaje
Alias: JC
Nombre real: John Constantine
Universo: DC Universe

MensajeTema: Re: [Minievento] El tiempo en sus manos - Pt. 2. Atlantis (Dalae, Loki, Brunilda, Constantine, Hellboy, Blaze, Wade) [??-??-2019]   8th Noviembre 2017, 17:40

Estaba hecho. Arión había caído. Fue lo que pensó el mago cuando vio como el dios de las mentiras atravesaba el cuerpo del atlante con la espada. Cuando juegas con magia y el destino del mundo, las cosas siempre suelen terminar de la misma forma: por delante o por detrás, alguien termina acuchillándote. La sorpresa vino cuando John sintió que la presencia demoníaca seguía escurriéndose por el cuerpo de Arión. Se supone que cuando el alma abandona el cuerpo, también lo hace la corrupción de ésta y, sin embargo, seguía vivo. Lo había dejado desarmado, de rodillas, sin ánimos de seguir luchando, pero estaba vivo. El inglés no pudo escuchar lo que le dijo Loki a Arión, pero sí que se fijó en otra cosa. Tenía que verlo de cerca así que dejó que los últimos retazos de corrupción se desvanecieran en el olvido del infierno y se dio media vuelta, ocultándose entre las sombras.

...

- ¡Ata a tu caballo, John Wayne! - le gritó Constantine a Brunilda, apareciendo sin sonido alguno y por sorpresa a las espaldas de Dalae. Pasó de largo a la asgardiana y se acercó a la valquiria, observando al mago caído y luego la espada de ésta. - No estoy muy puesto en la cultura vikinga, pero no sé si mutilar cadáveres está bien visto. - Se agachó a los pies de Arión, pasando los dedos de su mano derecha por los restos que quedaron del vórtice. Una plasta negra que apestaba a azufre. - Aquí ya hemos terminado, pero si sigues con ganas de purificar puedes usar tu espada para barrer ésto.

Al levantarse y limpiar su mano a base de sacudidas John hizo un pequeño vistazo a cómo había terminado todo y dónde estaban todos: Arturo y Deadpool seguían abajo de la muralla y el resto excepto Hellboy estaban arriba. No veía por ninguna parte al gigante rojo pero no apostaría a que ese rayo lo hubiera matado: el hijo de puta era duro como un muro y saldría de esa tal cual lo haría con una pedrada en la cara.
Lissa estaba justo frente a sus ojos. No sabía cuál era la relación entre ella y el mago caído, pero viendo su cara, su expresión y cómo había pedido compasión minutos antes... Joder John, cada vez te ablandas más, ¿lo sabías?

- No sé vosotros pero yo quiero volver a la comodidad de mi sofá y tomarme una birra así que, ¿por qué no aceleramos el proceso? Arión es de la Liga de la Justicia. Que ellos decidan qué hacer con él. - Le echó una intensa mirada a Brunilda, esperando que sus ansias por cumplir su "deber" pudieran ser repelidas con tan sólo unas cuantas palabras. El atlante no le caía en especial gracia, pero visto desde un punto de vista práctico era una fuente importante de conocimiento mágico. Tratar de salvarle el culo de la hoja de la valquiria bien podría granjearle una oportunidad para que el mago le dejara leer su biblioteca particular.
Sus pasos se acercaron a Loki, quedándose muy cerca de éste, y le habló en voz baja.

- Me importa una mierda para qué la quieres. Tan solo pon el tiempo en su sitio y a nosotros en él, y todos tan contentos. - El truhán es bueno con las manos y mejor con la vista. Puede que los demás o la mayoría no se dieran cuenta, pero no se le escapó a John lo que el asgardiano había cogido del suelo. Dejar que Loki se quedara con esa piedra era jugar con fuego, apostar por la ficha perdedora. John estaba demasiado cansado de todas esas gilipolleces de cambiar la historia como para continuar con dicha epopeya. Quería volver a casa, y si Loki usaba la piedra para trastocar el universo otros se encargarían, como la valquiria allí presente. A John sólo le importaba volver a su vida.

Los pasos del mago continuaron hasta acercarse hacia Elissa con preguntas en su mirada, como por ejemplo ¿qué cojones hacía ella allí y de qué conocía al mago?

_________________
"La magia es engañar al universo y hacerle creer una mentira increíblemente escandalosa"




Última edición por John Constantine el 13th Noviembre 2017, 20:03, editado 1 vez
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
Johnny Blaze
Thunderbolts
Thunderbolts
avatar

Mensajes : 75
Fecha de inscripción : 04/03/2015

MensajeTema: Re: [Minievento] El tiempo en sus manos - Pt. 2. Atlantis (Dalae, Loki, Brunilda, Constantine, Hellboy, Blaze, Wade) [??-??-2019]   12th Noviembre 2017, 08:21

Una piedra saliendo de la nada, eso fue todo lo que llegue a ver. Una gema, bastante importante si Arion la había tenido oculta tanto tiempo, aunque esa clase de pensamientos solo me vinieron a la cabeza después de que me hiciera a un lado; el muy hijo de puta nos tiro un rayo a mi y a Helloy proyectado directamente desde esa cosa. Yo logre esquivarlo, el grandote no fue tan suertudo. Un grito, un retroceso y una caída desde lo mas alto del muro. Aunque odie admitirlo me tomo completamente por sorpresa, no fui capaz de estirar una cadena para salvarlo, y se precipito hasta que su cuerpo impacto contra el suelo. Seguía vivo, pude sentirlo, por los pelos, pero seguiría respirando. Supongo que tengo que darle gracias al exorcismo de Constantine (o lo que fuese que estaba haciendo, a mi me pareció un claro exorcismo; bastante oportuno el ingles). Ese golpe por la espalda sirvió para que el mago atlante atrofiase su puntería y bajara sus defensas. El muro de hielo que lo separaba de la valquiria cayo en pedazos bajo la furia de su espada. Tambien sirvió para que soltara la susodicha gema, privándolo de otra arma. A saber que paso con la piedrita, la verdad deje de prestarle atención, puesto que lo que sucedió a continuación fue algo mucho mas importante. Loki, como toda buena serpiente oportunista que era, aprovecho el momento para atravesar el pecho de Arion con una espada. Y por un momento, todos quedaron el silencio (o tal vez no, yo sinceramente estaba tan enfocado en lo que ocurría que no pude escuchar nada mas). Por unos instantes me contemple la idea de atropellar al Dios de las mentiras una y otra vez hasta que no quedase ni el polvo de su polvo en el suelo, varias veces. Pero entonces lo note, le preste mas atención al pequeño pero sumamente importante detalle: no había sangre saliendo de la herida. El circulo de John seguía haciendo lo suyo y purgaba a Arion del mal que , aparentemente, habitaba dentro de él (que suerte, hubiese odiado tener que matarlo).

No necesitaba saber que estaba pasando, ya me hacia una idea de todo mucho antes de que Loki se regodease en la cara del vencido. Cuando llevas mucho tiempo siendo el Espíritu de la Venganza, hay varias cosas que aprendes a distinguir, y con las que te familiarizas. Una de ellas es la culpa. Mas particularmente, el arrepentimiento mas puro. Se notaba en sus ojos, en su llanto, en la forma en que su cuerpo reaccionaba. No necesitas la mirada de penitencia ni el sentido detector de almas para saberlo; solo había que mirarle a la cara por dos segundos. Para los hombres dispuestos a hacer todo conta de obtener un objetivo, lo peor es el fracaso, por que significa que sus esfuerzos, por mas tortuosos y largos que fuesen, resultaron en vano. Y para un hombre cuyos esfuerzos consisten en una lista particularmente larga de actos moralmente reprochables, siempre convencido de que todo iba encaminado hacia un bien mayor, nada es mas devastador que enterarse que estaba equivocado: sus actos, en realidad, no estaban justificados, y el supuesto bien común, o no era muy bueno, o no lo valía. Se como se siente. No importo mucho cualquier cosa que los demás presentes tuviesen que decir, al menos eso creo; asumo que Arion estaba demasiado sumido en su propia culpa como para prestar atención a otra cosa.

Pero aparentemente la valquiria tenia otros planes, e involucraban su espada (algo me dijo que no quería saber en que terminaban). Por suerte Constantine llego a tiempo para frenarla. Note la presencia de otra mujer. No la conocía, y no parecía haber sido una jugadora de demasiada importancia, asi que la ignore (una cosa que si puedo destacar: tenia una relación con Arion, ya fuese emocional, fraternal, de amistad o mera lujuria, pero los ojos con los cuales lo miraba ya te dicen todo). Para ser honesto no estaba muy consciente de mis alrededores. Ya no me importaba demasiado, la verdad, habíamos ganado (si es que a esto se le puede decir ganar, por que yo la verdad no creo que haya un final feliz al menos por ahora). Los hombres animales seguían en su estado antropomórfico, pero posiblemente ahora que Arion estaba en sus cabales nuevamente ellos no tardarían en volver a la normalidad. Ya fuera por un hechizo cuyo limite de tiempo paso, o por las acciones de un Sumo Mago arrepentido intentando reparar el daño provocado. Pero, desde luego, para que pueda redimirse primero tiene que estar vivo, cosa que no pasaría si la valquiria seguía con sus planes. Me hubiese sido mas fácil teniendo a Rojo al lado, pero el grandote se encontraba tirado unos cuantos metros mas abajo, fuera de combate igual que Deadpool y Arturo. No me preocupaba particularmente ninguno de ellos: los primeros dos eran demasiado testarudos como para dejarse morir de forma tan simple, y al tercero ni le conocía mas allá del nombre.

Me pare al lado de Brunilda, con una cadena colgándome de las manos. -Puedo pedirte un favor.- Le dije, con una voz que hubiese sonado mas suave de no haber sido por el hecho de que el "eco demoníaco" constantemente sonaba cada vez que intentaba hablar, y no podía apagarlo.- Déjalo vivir, al menos esta vez. Si lo quieres castigar, su culpa es demasiado castigo. Si lo quieres ayudar... -Dije, haciendo señales a Dalae y a la otra mujer con la cabeza- ...creo que necesita otra clase de ayuda. - Estaba cansado, realmente cansado. Solo quería llegar a mi casa, bajarme la heladera y dormir hasta el martes. Estaba dispuesto a pelear con ella por la vida del Mago, de eso no tenia ninguna duda. Envolvería mi cadena en su mano de ser necesario, pero realmente deseaba que no lo fuera. Solo por una vez, que las cosas no se hagan mas difíciles y cada quien pueda volver a su casa. Creo que el atlante necesitaba estar solo...procesar todo lo que había hecho.
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
Elissa Stavridis
Shadowpact
Shadowpact
avatar

Mensajes : 189
Fecha de inscripción : 01/05/2014
Edad : 27
Localización : EEUU

Ficha de Personaje
Alias: Psique
Nombre real: Elissa Stravridis
Universo: DC Universe

MensajeTema: Re: [Minievento] El tiempo en sus manos - Pt. 2. Atlantis (Dalae, Loki, Brunilda, Constantine, Hellboy, Blaze, Wade) [??-??-2019]   13th Noviembre 2017, 18:48

Por un momento, le pareció que vacilaba. Que su postura alerta se relajaba un instante, que sus orgullosos hombros se inclinaban imperceptiblemente. Apenas duró unos segundos; la hermosa nórdica se lanzó contra él, espada en mano, y la resolución regresó a los movimientos de Arión: Volvía a luchar por su vida.

Elissa trató de alzar el arma del guardia chacal; demasiado pesada, demasiado lenta. Ella no estaba hecha para luchar en el mundo consciente. Aunque hubiera logrado interponerse entre Arión y la valquiria, ésta la hubiera apartado como a una brizna de hierba. Pero, como en respuesta a sus plegarias, un muro cristalino se alzó para bloquear la embestida de Brunilda. Creyó reconocer aquella magia; reverberaba con la esencia de Dalae. La pared de hielo protegió a Arión, quien dirigió una mirada llena de confusión a la asgardiana. Los ojos de Elissa habían seguido la misma dirección.

La griega hubiera mentido si dijera que comprendía lo que estaba sucediendo. Ahora, sus enemigos se ponían trabas los unos a los otros. ¿Qué quería decir aquello? ¿Se había vuelto Dalae contra los demás? La asaltó una sensación de duda, lejana pero familiar; un viejo parásito del que nunca lograba desprenderse. ¿Había tenido ella algo que ver? ¿Habría influido a la asgardiana en su breve excursión a su alma?

No tuvo tiempo de darle vueltas. Dos nuevos asaltantes habían aterrizado en la muralla, y su maestro se defendía ahora con desesperación. Los ojos azules de Elissa se abrieron de par en par al reconocer la gema que enarbolaba Arión. Chilló al ver que su magia alcanzaba al demonio rojo. Vio a Hellboy alzarse en el aire, propulsado por su poder. Lo oyó gritar. Y entonces, simplemente... dejó de verlo.

Rojo había caído, y Arión... Arión jadeaba, transido por el dolor. Jadeaba incluso antes de que aquella espada le atravesara el pecho. Elissa no vio con claridad el remolino, pero sí el acero. Lo sostenía Loki... el hechicero de cabellos negros que se había enfrentado en duelo con el atlante.

Esta vez, Elissa no gritó. Aún tenía los labios entreabiertos, pero ningún sonido abandonó su garganta. Se quedó paralizada, como si la hubiera alcanzado la mirada de Medusa, transformándola en una estatua de piedra. Vio el cuerpo de su maestro vacilar con el impacto, vio la hoja sobresalir por su espalda. La magia chisporroteó en la punta, como cargada de electricidad estática.

Todo se detuvo un instante. La gema rodó por el suelo. No podía ser.

Arión estaba...

Estaba...

... ¿Vivo?

El atlante respiró; apenas una exhalación entrecortada, pero Elissa respiró con él. Y entonces, lo vio caer de rodillas. Aún se movía. Sus hombros temblaban, impulsados por un llanto silencioso. No había muerto... pero... ¿cómo?

La griega miró a su alrededor; a Loki, a Dalae, a Brunilda. Ninguno de ellos parecía sorprendido porque Arión siguiera existiendo, viviendo, respirando. Ella era la única que no entendía nada.

¿Qué es lo que se siente… cuando la verdad es más letal que la misma muerte?— preguntó el hechicero asgardiano, con voz sibilante.

¿La verdad? ¿Qué quería decir? ¿Le había mostrado la verdad a Arión, de algún modo? ¿Cómo? ¿Atravesándolo con una espada?

Deberíamos volver.— fue la lacónica respuesta de Dalae. Pero sus ojos estaban fijos en Elissa, como si esperara algo de ella. Y la griega creyó comprender el mensaje.

Sus ojos sostuvieron la mirada de la asgardiana un segundo más, mientras daba el primer paso hacia Arión. Había dejado caer el arma del chacal; no era más que un estorbo para ella. Se arrodilló junto a su maestro, pero se volvió de inmediato, sobresaltada por el relincho del pegaso. Aquello no había terminado.

Esta vez sí, Elissa se interponía entre la vengadora rubia y el atlante, como si el muro de hielo de Dalae hubiera tomado forma humana y consciencia. Tal vez fuera aquello lo que la bruja asgardiana quería. La griega no lo sabía, pero miró a Brunilda en silencio. No se movería de allí, incluso aunque Arión, llevado por el dolor, aceptara la oferta que la valquiria le brindara. Aquella espada dorada, fuera del modo en que fuera, lo había roto. Nadie podía decidir en condiciones estando así.

- ¡Ata a tu caballo, John Wayne! - intervino alguien. Elissa nunca se había alegrado tanto de oír aquella voz. Su poseedor había sido invisible para ella durante gran parte del combate, pero allí estaba ahora, envuelto en su gabardina raída - No estoy muy puesto en la cultura vikinga, pero no sé si mutilar cadáveres está bien visto. - Constantine, que había aparecido tras Dalae, se aproximó a Arión. Elissa, para su sorpresa, notó que se tensaba, aunque no hizo nada por impedirle acercarse. El mago inglés examinó el suelo, como si aquel charco negro, en el que la griega no se había fijado hasta entonces, acaparara toda su atención - Aquí ya hemos terminado, pero si sigues con ganas de purificar puedes usar tu espada para barrer esto.

En cuanto terminó su examen, John miró a Elissa, y después se dirigió a sus compañeros. La griega imaginó que tendría preguntas. Muchas preguntas. Uno no encuentra a su terapeuta en medio de un desastre así todos los días.

- No sé vosotros pero yo quiero volver a la comodidad de mi sofá y tomarme una birra así que, ¿por qué no aceleramos el proceso? Arión es de la Liga de la Justicia. Que ellos decidan qué hacer con él.

Mientras Constantine hablaba con el grupo, sin dar muestras de querer atacar al atlante, ella se permitió bajar la guardia un instante y comprobar cómo estaba Arión. La sorprendió no ver rastro de sangre ni herida alguna en su cuerpo, al menos a simple vista. Se preguntó, de nuevo, qué clase de espada era aquella.

- Κύριε, είσαι καλά?* - preguntó, en un susurro, aunque sabía la respuesta. Su cuerpo parecía intacto, pero su alma...

Oyó al hombre en llamas dirigirse a la valquiria. Oyó los pasos de John aproximándose de nuevo.

Elissa rozó el hombro de Arión con la punta de los dedos, olvidando por un instante el vínculo que existía entre ellos, el que le había permitido contemplar el recuerdo de Chian como si ella misma estuviera allí.

---------------------------
* Maestro, ¿estás bien?

_________________
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
Ahri'ahn

avatar

Mensajes : 1687
Fecha de inscripción : 14/12/2014
Localización : Atlantis

Ficha de Personaje
Alias: Arion
Nombre real: Ahri'ahn
Universo: DC Universe

MensajeTema: Re: [Minievento] El tiempo en sus manos - Pt. 2. Atlantis (Dalae, Loki, Brunilda, Constantine, Hellboy, Blaze, Wade) [??-??-2019]   16th Noviembre 2017, 00:18

Me odia. Me odia. Me odia.

Es curioso como cuando pensamos que ya no hay nada que pueda incrementar más el dolor que sentimos aparece alguien para demostrarnos cuán errados estábamos. En el caso de Arión, ese "alguien" era Dalae, que parecía dispuesta a retorcer la estaca de hielo que atravesaba su corazón con sus palabras frías y su gélida indiferencia.

Abrumado como estaba por el peso de sus malas acciones no reparó en la mirada que le dirigió a Elissa un momento antes de darle la espalda, ni en cómo Loki se apropiaba de la gema que había dejado caer. Sí le llegaron, en cambio, las palabras de la valquiria cuando enunció su sentencia, pero no fue capaz de hacer más que contemplarla desde el suelo, con el cabello enturbiándole la visión. La asgardiana había cortado su conexión con los hilos, sin sus amuletos mágicos no sería capaz de lanzar un conjuro, y estaba desarmado. Tampoco es que le quedaran muchas ganas de luchar, de todos modos. Cualquier instinto de supervivencia que aún pudiera quedarle se había evaporado junto con los restos de la influencia demoníaca.

Sin embargo, alguien tomó la decisión por él: su discípula. Elissa avanzó hasta situarse entre su caído maestro y la diosa erigida en verdugo. La griega no habló, pero su actitud y su mirada lo decían todo, y durante un instante Arión temió por su vida. A lo largo de los siglos había tenido ocasión de presenciar cómo reaccionaban las turbas cuando querían linchar a quien consideraban un criminal, y él no tenía ahora mismo poder para protegerla. Por fortuna no llegó a ser necesario, pues Constantine detuvo a la valquiria y se agachó frente a él para analizar lo que quedaba de la corrupción que el demonio había insuflado en él. Fue directo y conciso, muy profesional. No le dirigió ni una palabra, y prácticamente ni siquiera le miró, como un forense que apunta los detalles técnicos de la muerte del cadáver en un bloc de notas antes de cubrirlo con una sábana y devolverlo a la morgue.

- J... John... -jadeó, pero su voz era tan débil que posiblemente no llegó a escucharle.

- Arión es de la Liga de la Justicia. Que ellos decidan qué hacer con él -estaba diciendo el mago, con la misma frialdad con la que Dalae le había dado la espalda, como si no se encontrara presente.

¿Y qué esperaba? ¿Acaso no había intentado matarlos a todos después de hacer que el mundo se convirtiera en un infierno?

Entonces, intervino Johnny, y resultó muy paradójico que el tipo que tenía un aspecto más monstruoso de los allí presentes demostrara la reacción más humana al interceder por él ante Brunilda y enunciar en voz alta lo que debería haber sido obvio para cualquiera que se hubiera dignado a mirar dos veces al hombre destrozado que se encontraba en el suelo, demasiado roto como para juntar los pedazos y levantarse.

- Κύριε, είσαι καλά? -susurró la griega a su lado.

Sí... su conexión con los hilos había sido cortada y no tenía encima ningún amuleto, pero aún conservaba el anillo que le permitía entender y hablar cualquier idioma. Quiso responderle, pero cuando iba a hacerlo notó que tenía los ojos en blanco; le había tocado y ésto debía haber suscitado en ella alguna visión, pero antes de que pudiera intentar nada, algo con lo que a buen seguro ninguno de ellos contaba sucedió: La mano de piedra de Hellboy se clavó en el borde de la muralla impulsando su gigantesco cuerpo... que ya no era el de siempre. Había dejado de ser rojo para tener un cuerpo humano corriente, sólo que mucho más grande y musculoso que el que tendría un humano normal, y por encima de su cabeza relucía un halo de fuego llameante a modo de aureola. Parecía aturdido, o confuso; extendiendo los brazos lanzó un grito al aire y un par de alas de luz carmesí se desplegaron desde sus hombros.

- Un... ángel... -musitó impresionado Arión.

Con la gema del tiempo había pretendido hacerle retroceder hasta el origen de la misma existencia, cuando aún no había nada, eliminándole de éste modo del mapa, pero la intervención de Constantine y Loki había interrumpido el flujo regresivo situando a Hellboy en un punto anterior a la caída del primer demonio... cuando éstos aún eran ángeles. Hellboy dirigió su mirada luminosa hacia Arión, batió las alas y se elevó en el aire, desapareciendo de su vista.

- Suficiente de toda ésta locura -dijo una voz. Tynan, Dios del Equilibrio, estaba allí, sobre la muralla, y, por una vez, se encontraba solo. Sabía que Geminm se opondría a lo que tenía que hacer, y Chaon, como siempre hacía, se ocuparía de crear cizaña entre los dos, así que les había impedido su aparición. Para lo que había de hacerse era necesaria absoluta neutralidad e imparcialidad-. Arion de Atlantis. Levántate -el aludido así lo hizo-. Se te acusa de haber atentado contra el Equilibrio creando una ruptura con el orden natural de las cosas al hacer que la tierra, y todos sus habitantes, involucionara en el tiempo. También se te acusa de haber robado el tridente de Shiva, Creador, Destructor y Regenerador, y haberlo utilizado para realizar un ritual de magia negra para devolver la vida a tu mujer, Chian, muerta 45.000 años atrás -la expresión de Arión se tensó y sus labios se apretaron, pero no dijo nada-. Con la gema del tiempo rejuveneciste su cuerpo, pero su alma seguía siendo la de alguien muerto hace milenios. Sabes bien que no se debe arrancar un alma del Reino de los Muertos después de tanto tiempo. La mujer a la que trajiste... ya no era tu esposa. Tuviste que volver a matarla para devolverle la paz. ¿Lo niegas?

- No, no lo niego -fue la respuesta, triste pero serena. Tyan suspiró.

- De haber estado aquí, Gemimn me diría que hay atenuantes... que no eras tú mismo... pero éste asunto ya no sólo nos incumbe a nosotros, o al mundo de los humanos; has ofendido a los dioses devas, y ellos han solicitado encargarse de tu castigo. La Trinidad no puede interceder, y los mortales tampoco.

El cielo, hasta entonces despejado, se oscureció y se cubrió de nubes mostrando la silueta medio desnuda de una mujer de piel negra. Tenía el cabello oscuro y largo, tres ojos y cuatro brazos, pero a pesar de su innegable belleza había algo en ella que, a la vez, inspiraba temor y resultaba repulsivo. En uno de sus brazos sostenía una cabeza cortada, en otro una hoz y en el tercero una espada de hoja curva. Extendió el que le quedaba libre y en éste se materializó un esbelto tridente plateado, el mismo que hasta entonces había permanecido oculto en la torre del mago. Su mirada altiva y desdeñosa se centró en Arión.

- Ésta es Kali, esposa de Shiva, diosa destructora y torturadora de demonios. Ella se ocupa de la justicia y la venganza, y será la responsable de castigar tus crímenes.  

- Lo acepto -había una inusitada paz en su semblante, como si la idea del castigo aliviara el tormento que había desgarrado su alma minutos antes, como si... lo deseara-. Sólo pido un momento para despedirme. Os he servido fielmente durante milenios, como mi padre antes que yo. Me lo debéis.

Tynan asintió en silencio y Arion se volvió hacia su pupila, que ya había vuelto en sí, posiblemente el tiempo suficiente como para escuchar la sentencia de los dioses.


- Elissa... mi discípula. Después de todo lo que te hice... lo que le he hecho a tu familia, a tu mundo... y aún así has permanecido a mi lado -dijo acariciándole tiernamente la mejilla. La muchacha ya había tenido una visión y no creía que fuera a tener otra en tan corto lapso de tiempo-. La espada de Loki me hizo ver la verdad... deja que yo te muestre la tuya.

Apoyó dos dedos, índice y corazón, sobre su pecho, y una inusitada calidez se abrió camino en el interior de la psicóloga reflejando el rostro de un hombre... Drago.

Le amas... y él te ama, Lissa -las palabras del mago resonaron sin voz en su consciencia-. He estado en su mente, y he podido ver en su interior. No le forzaste a nada; tu magia no le manipuló. Él ya te amaba de antes, se debatía entre sus deseos y lo que él consideraba correcto. Le hiciste olvidarte y ahora está con otra mujer, pero tu fuiste la primera a quien amó y deberías darle la oportunidad de decidir por sí mismo tal y como yo hice con Chian cuando se reencontró con su primer amante. Al final, ella me escogió a mí. No tomes esa decisión por él, Lissa. Si lo haces estarás haciendo exactamente lo mismo que temías hacer. En el amor, como en la vida, deberíamos ser capaces de decidir libremente. Una vez te dije que me recordabas a mi hija, Allura... y éste es el mejor consejo que un padre puede darle a su hija -finalizó besándola en la frente.

- Perdóname -dijo, de nuevo en palabras-. Por haberte traído aquí a la fuerza y haberte retenido en contra de tu voluntad. Por abandonarte ahora como lo hizo tu padre. Por no poder cumplir mi promesa de ayudarte a encontrarle y por dejar tu entrenamiento inconcluso. Perdóname por todo, Elissa...

Apartándose de ella, avanzó hasta detenerse ante Constantine.

- Hemos tenido nuestras diferencias en el pasado, John, pero te agradezco lo que has hecho aquí hoy. Por favor, lleva a Lissa a casa.

Después se dirigió hacia el Ghost Rider.

- Johnny, hoy has demostrado ser el alma justa y noble que yo sabía que eras. Por favor, acepta mi mano -dijo ofreciéndole la diestra-, pues con ella tendrás por siempre mi estima y mi lealtad.

Finalmente se giró hacia los tres asgardianos. Loki... le había ayudado, pero su actitud había sido cruel desde el principio hasta el final. Sus acciones habían estado impulsadas por el interés propio, no por la bondad de su alma. Recordaba perfectamente lo que le había contado sobre Dalae y, en lo que a él respectaba, seguían siendo enemigos.

- Mi señora Brunilda... Habéis demostrado tesón y bravura en la batalla. Siempre he admirado a los guerreros fuertes y valerosos, y si las circunstancias hubieran sido diferentes, posiblemente podríamos haber sido amigos. Dalae...

Se detuvo, indeciso. ¿Qué podía decirle? Ella había demostrado no sentir interés alguno hacia él. No había sido más que una añagaza instigada por su maestro, nada más. Había intentado matarla varias veces y posiblemente estaría mucho mejor cuando él ya no estuviera, así que sólo tenía una cosa que decir... una sola.

- Yo ya te he perdonado -dijo con sencillez-. Espero que tú puedas perdonarme a mí algún día -tras decir ésto, se dirigió a la diosa-: Estoy listo.

Ella asintió, extendió los brazos hacia él y ambos desaparecieron.

- Usa esa gema para restablecer el tiempo, asgardiano -dijo el dios atlante mirando hacia Loki-. Yo me ocuparé de deshacer las aberraciones de Arión.

Hizo un gesto y todos los hombres-bestia volvieron a ser humanos, desatándose la alegría en la hasta entonces oprimida ciudad. Los guardias arrojaban las armas al suelo, se abrazaban unos a otros y bajaban corriendo de la muralla para ir a buscar a sus seres queridos. Unos pocos se dirigieron a las mazmorras para liberar a los prisioneros, a la esposa del rey muerto y a su protegido, Aqualad. La gente aclamaba a sus salvadores.

Se habían convertido en héroes.



----------------------------


Ésta es la última ronda de posteo. Cuando postee el último cerraré el tema. Podéis aprovechar ésta última ronda para resolver todo lo que tengáis pendiente, como, en el caso de Loki, restaurar el tiempo a su lugar y regresar a casa. Recordad que la Atlántida originalmente estaba bajo agua, así que tendréis que salir antes de allí antes o protegeros de algún modo.

Os doy las gracias a todos por haber participado en éste minievento. Ha habido un nivel muy alto durante todo el tiempo y, en general, me habéis sorprendido muy gratamente con vuestras interpretaciones y decisiones. Estoy muy contenta de que hayáis formado parte de ésta historia, así como de las relaciones que han surgido a raíz de la misma.

¡Un abrazo a todos!

_________________
Quién soy        ~       Historia        ~       Cómo llegué hasta aquí        ~        Video

Everything that kills me makes me feel alive:
 
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
John Constantine
Shadowpact
Shadowpact
avatar

Mensajes : 229
Fecha de inscripción : 03/12/2015

Ficha de Personaje
Alias: JC
Nombre real: John Constantine
Universo: DC Universe

MensajeTema: Re: [Minievento] El tiempo en sus manos - Pt. 2. Atlantis (Dalae, Loki, Brunilda, Constantine, Hellboy, Blaze, Wade) [??-??-2019]   16th Noviembre 2017, 01:13

Faltaba poco. Faltaba muy poco para volver a casa. John ya podía oler la fragancia de un pub inglés, el gorgoteo del grifo de cerveza servida por el barman y los refinados comentarios y cánticos de los hinchas de algún equipo que salía en televisión. Su pequeño edén en medio del caos mundano del mundo, y después por la noche, cuando las luces de las farolas iluminen su camino de baldosas doradas hacia el ático, una bella mujer de cabellos rojizos le ayudará sosteniendo su cabeza mientras pota y ésta le suelte algún que otro comentario ácido e hiriente hacia su persona.

Un hombre no puede soñar con nada mejor sin despegar los pies del suelo.

La realidad y el cansancio le dieron de lleno al bajar la cabeza y observar por vez primera la cara del mago atlante. Él mismo lo había tachado como un cadáver, pero no se imaginaba hasta qué punto era cierto su comentario. Y Lissa a su lado parecía una aparición, atada al mago por algún lazo que no terminaba de comprender. No tenían pinta de ser amantes, no había ese amor y deseo en los gestos y mirada de la mujer. ¿Amigos u otra razón? ¿Y qué hacía ella allí? No terminaba de comprenderlo.
Sus pensamientos vacilaron cuando apareció una luz proveniente del otro lado de la muralla. Apareció una mano de piedra reconocible, pero el hombre que la seguía no era lo que se esperaba el mago inglés, ni su aspecto casi humano (pues esos músculos no eran creíbles para una persona nacida en la Tierra) ni sus alas flamígeras.

- Jesús Rojo, te has pasado a la otra acera de un tortazo.

Tras la llegada del demonio recién convertido apareció otro ser conocido y poco querido por el inglés: el dios de la balanza, Tynan. "Como de costumbre, llegando al final de todo y haciendo de juez, jurado y verdugo. Putos dioses y su puta mierda egocéntrica..." y no se iba de mucho: el dios no venía sólo, y al parecer, aunque él era el juez, quien sería su verdugo iba a ser otra diosa de otro panteón a quien al parecer, el mago le había tocado los ovarios a más no poder. Aunque le hirviera la sangre con toda aquella prepotencia el inglés no era idiota, y si se enfrentaba a ellos nadie le aseguraba que pudiera salir bien parado de la ira de Kali. Sólo le quedaba mirarles con sus ojos afilados y desearles un cáncer de hígado.
Ante su inminente descenso a la condenación, Arión quiso despedirse de quienes eran cercanos al mago. Al hablarle a Lissa el velo en su mirada por fin se apartó y pudo ver la relación que los ataba: maestro y alumna. Eso sí que no se lo esperaba y como de costumbre, un pensamiento relámpago le cruzó la mente. Una posibilidad de que la propia Lissa tuviera acceso a la "torre" del mago.
La costumbre. Una mierda de costumbre. Una costumbre que le dio y le quitó mucho. La maldición de los Constantine.

La sorpresa se la llevó el inglés cuando Arión le hizo una petición. A él. No, no se podía decir que eran amigos ni que compartieran los mismos ideales pero, joder, el inglés no era tan mierdas como para negarle la última voluntad a un moribundo. Le miró a los ojos. Unos pozos azules llenos de rabia y desprecio no hacia el mago, sino a la situación, y asintió sin más. Se quedó cerca de Lissa, por si a éste le daba por lanzarse sobre su maestro o impedir que se lo llevaran. Ya era tarde Lissa. Tarde para cambiar la decisión retrógrada de un dios y tarde para impedir que se lo llevaran. Lo único que conseguiría sería más daño para su persona. Las manos del inglés estaban dispuestas a cortarle el paso a la griega.

En un santiamén, todo terminó: Tynan devolvió a los atlantes a su forma normal, a Hellboy y Arión... se fue. Desapareció. Todo terminó.

- Ésto es una puta mierda... Salgamos de aquí.

_________________
"La magia es engañar al universo y hacerle creer una mentira increíblemente escandalosa"


Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
Dalae Darkle
Lygiherr
Lygiherr
avatar

Mensajes : 899
Fecha de inscripción : 01/10/2014
Localización : Entre Midgard y Nflheim.

Ficha de Personaje
Alias: Dalae.
Nombre real: Dalae Darkle.
Universo: Marvel

MensajeTema: Re: [Minievento] El tiempo en sus manos - Pt. 2. Atlantis (Dalae, Loki, Brunilda, Constantine, Hellboy, Blaze, Wade) [??-??-2019]   18th Noviembre 2017, 13:53

-Le libraré de su sufrimiento y purificaré su alma.-Esa era la misión fundamental de las valkirias, llevarse consigo las almas de los guerreros caídos al Vallhalla para que pudieran descansar. Y eso era lo que Brunilda quería hacer, visto su tono de voz y su actitud: El hecho de que fuera a matarlo era tan sólo un primer paso para alcanzar el descanso eterno. Para ser… Feliz, para siempre. Dalae no pudo evitar preguntarse si… Realmente era lo mejor para Arión. Lo había perdido todo, y, aunque sabía que con el tiempo su conciencia se recuperaría… Seguramente, era el menos malo de los castigos que iba a recibir. Sus acciones habían alterado el curso del mismo tiempo y las leyes de la naturaleza al crear a los hombres bestia, y las deidades atlantes no estarían contentas con él. La balanza había dado poder a sus adversarios, quizás con la esperanza de que lo castigaran… Y eso por no hablar de Deedra, la diosa de la naturaleza cuya estatua había visto en la mansión de París. Los dioses podían ser crueles, y Arión ya había sufrido suficiente. Pero, por mucho que le doliera, Dalae no conseguía convencerse de dejarlo marchar. Y eso la hacía sentir la persona más egoísta del mundo.


-No sé vosotros pero yo quiero volver a la comodidad de mi sofá y tomarme una birra así que, ¿por qué no aceleramos el proceso? Arión es de la Liga de la Justicia. Que ellos decidan qué hacer con él.

-Déjalo vivir, al menos esta vez. Si lo quieres castigar, su culpa es demasiado castigo. Si lo quieres ayudar... Creo que necesita otra clase de ayuda.

La asgardiana nunca se había alegrado tanto de oír hablar a esos dos, a pesar del pequeño sobresalto que le causó la súbita aparición del inglés. Sinceramente, creía que Constantine se desentendería del asunto… O intentaría sacar partido de la precaria situación del atlante. Y lo previsible era que el Espíritu de Venganza hiciera su trabajo, al fin y al cabo. Pero no fue así. Ahora, Elissa no era la única que defendía a su maestro abiertamente. Al diablo, se dijo Dalae. Había fallado míseramente en ese intento de engañarse a sí misma, y tendría que vivir con ello. -Entiendo lo que quieres hacer, Brunilda… Pero no te corresponde a tí decidir si Arión vive o muere. Su alma no te pertenece para hacer con ella lo que creas justo.-Aún recordaba el día que había pasado en compañía de las valkirias, cuando era una niña. Aprendiendo de ellas, admirándolas. Soñando con ser elegida para cabalgar a su lado, para escribir su propia historia. El tiempo había pasado, y Dalae ya había dejado de lado la idea de ser aceptada sin reservas entre sus hermanos. Pero eso no significaba que hubiera dejado de comprender su visión del mundo. -Sólo le pertenece a él… Y ahora, no está en condiciones de tomar ninguna decisión. Así que guarda tu piedad y tu espada, y sácalas solo cuando te lo pidan.

La aprendiz de Loki no se molestó en suavizar sus palabras, había perdido la paciencia para cualquier sutileza y no le importaba si Brunilda decidía hacer extensiva su “misericordia” a todos ellos. Mientras la rubia se deshacía en argumentos, intentando defender lo indefendible, Dalae volvió su mirada hacia el Sumo Mago y la mujer de pelo castaño que había a su lado. La asgardiana aún no entendía cómo se podían comunicar con tan sólo una mirada: Primero, durante el combate con Deadpool, y en ese momento, tratando de reconfortar a Arión. No lo sabía, pero aún así, no podía dejar de sentir cierta gratitud hacia ella, la única que había parecido estar realmente en su bando durante toda la batalla.

Primero un paso, luego otro. Poco a poco, como si cada movimiento le costara una eternidad, Dalae se acercaba a ellos. Lo hacía con dudas, con miedo de empeorar todavía más las cosas. Constantine había llamado “cadáver” a Arión, y… No se alejaba tanto de la realidad. Todo lo que quedaba de uno de los más poderosos magos del mundo era un cuerpo, aún vivo en apariencia, pero roto por dentro. Y Dalae tenía miedo de hundirlo todavía más.

-Un... ángel... -Fue entonces cuando Raden ascendió y regresó al bastón, aún en forma de bruma. Pero su portadora ni siquiera lo vio. -¿...Hellboy?-A duras penas se podían reconocer los rasgos del demonio rojo en él, pero no cabía duda. La gema lo había enviado a un pasado tan remoto, que los demonios ni siquiera existían como tales. Pero era un problema que ninguno de los presentes tenía ánimos para resolver en aquel momento: La criatura alzó el vuelo con un grito, y nadie hizo nada más que seguirlo con la mirada hasta que se perdió en la distancia y una voz conocida reclamó su atención. Tynan había aparecido para impartir justicia, ahora que todo había acabado y sus involuntarias piezas habían rodeado al rey enemigo. No era mejor que Odín, que Loki o que Pesadilla, por mucho que tratara de hacerlo ver así. Dalae posó su mano derecha sobre el pomo de su espada, tensa. Sabía que el acero sería inútil contra el dios del equilibrio, pero era muy difícil abandonar ciertas costumbres.

-También se te acusa de haber robado el tridente de Shiva, Creador, Destructor y Regenerador, y haberlo utilizado para realizar un ritual de magia negra para devolver la vida a tu mujer, Chian, muerta 45.000 años atrás. Con la gema del tiempo rejuveneciste su cuerpo, pero su alma seguía siendo la de alguien muerto hace milenios. Sabes bien que no se debe arrancar un alma del Reino de los Muertos después de tanto tiempo. La mujer a la que trajiste... Ya no era tu esposa. Tuviste que volver a matarla para devolverle la paz. ¿Lo niegas?-Eso hizo que la asgardiana alzara las cejas con incredulidad, incapaz de creer que Arión hiciera algo así. Es decir, probablemente la nigromancia estuviera dentro de sus capacidades… Pero todo el mundo tiene un límite que no se puede sobrepasar. Y aquello… Estaba más allá de ese horizonte, con influencia demoníaca o sin ella. No podía justificarse por “el bien de la humanidad”, la razón que había conducido a Arión a todo lo demás. No, aquello era… Puro y simple egoísmo. Era tan contrario a su naturaleza, que resultaba imposible de imaginar. Pero era cierto.

El cielo se marchitó, invadido por la negrura de las nubes de tormenta que acompañaban a Kali. Y, con ella, el final de una historia que ya se había prolongado demasiado. Uno a uno, Arión se fue despidiendo de todos los presentes. Elissa, a la que trató como si fuera su propia hija; a John, al Ghost Rider, a Brunilda… Y, finalmente, a ella. El corazón de Dalae se saltó un latido cuando se dio cuenta de que el atlante se dirigía a ella.

-Yo ya te he perdonado. Espero que tú puedas perdonarme a mí algún día.-Dalae se obligó a sí misma a mirarle a los ojos. Se lo debía. Simplemente, no podía ignorar su dolor, sabiendo que en parte era culpa suya. No era justo darle la espalda, dejarlo a su suerte sin dedicarle un solo pensamiento para no sufrir. -No has hecho nada que tenga que perdonarte, Arión...-Susurró, como si no quisiera que nadie más que él oyera sus palabras. Querría cogerle de la muñeca, retenerlo en el mundo de los vivos, aunque eso supusiera enfrentarse a la mismísima diosa de la destrucción. Decirle que no se merecía ser castigado por un crimen que había sido obligado a cometer por una maldición. Querría decirle que lo sentía… Que no quería que nada de aquello pasara. Que no había sabido hasta ese momento todo el daño que había hecho. Pero ya era tarde.
-Estoy listo.

Y, entonces, desapareció entre los aplausos y los vítores de los hombres a los que había esclavizado. La alegría de unas criaturas que tan sólo habían recuperado la consciencia para morir inmediatamente después, a manos de la gema que Loki tenía en su poder. Era irónico… Pero Dalae no los escuchaba. Acababan de convertirse en héroes, todos ellos, pero la aprendiz de Loki no sentía paz alguna. No podía disfrutar de una gloria ganada sobre la desgracia de alguien que, hace mucho tiempo, logró ver un ángel en ella.

_________________
There is always hope, even in Hell:
 
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
Brunilda
Los Vengadores
Los Vengadores
avatar

Mensajes : 183
Fecha de inscripción : 20/01/2016

MensajeTema: Re: [Minievento] El tiempo en sus manos - Pt. 2. Atlantis (Dalae, Loki, Brunilda, Constantine, Hellboy, Blaze, Wade) [??-??-2019]   18th Noviembre 2017, 20:12

Hasta el momento en que la espada de Loki había atravesado el pecho que Arion ella no había podido percibir el sufrimiento interno del mago atlante. No tenía una gran capacidad para la magia, su destreza en la materia era prácticamente inexistente tampoco se le daban bien las emociones. Desde muy joven a las Valquirias se las enseña a tener ese serio semblante, un temple de acero y lucir ese carácter impertérrito. Dejaban de lado sus emociones para poder cumplir su misión, proteger a los demás y al mismo tiempo, acababan perdiendo capacidades empáticas. Les era muy difícil conectar con los sentimientos de los demás porque los suyos se encontraban en un perpetuo estado de letargo.  No se las permitía tener el mismo arraigo que tenían los demás porque lo principal en su existencia debía ser proteger Asgard y a sus gentes. tampoco conocía de nada al atlante para saber si era un villano o no. En aquel viaje tan sólo había visto su peor cara. La destrucción, el asesinato y el caos que había producido. De primeras los hechos que ella había presenciado no contaban a su favor. Por eso desde el primer momento la preciosa valquiria había catalogado al mago como un enemigo en primer lugar de Asgard y luego de la humanidad.  Sabía de los poderes de la espada de la verdad y al ver su efecto en el castaño había sentido lástima.

- Το πέρασμα από τον ύπνο στον θάνατο είναι μικρό. Ο Θανάτος και ο Ίπνος είναι δίδυμοι αδελφοί. - dirigió a Elissia. Aquella mujer le recordaba en cierta medida a sus aprendices de antaño. Sin dudar diría que ella era la persona más digna de aquel lugar. Conocía perfectamente a los dioses Griegos gracias a su amigo Hércules.

Un suspiró de frustración y resignación salió de sus labios. Tenía esa sensación de estar rodeada de niños. Adorables todos pero que cargaban su paciencia muy rápidamente. Más a ella que tenía la mecha realmente corta. No entendió ni una sola palabra de lo que había dicho Constantine. Así que como no lograba descifrar sus referencias midgarianas hizo caso omiso de todo lo que decía. Era increíble para la asgardiana que no se diera cuenta en todo lo que llevaban de periplo que no entendía ninguno de sus chistes culturales terrestres. Estaba prácticamente muy sorprendida de que todos aquellas personas presentes pensasen que su oferta era una tortura.

-Intentaré explicarlo para personas no versadas en la senda de la muerte. No creo que se a dificil de entender pero por si acaso estad atentos.- Su mirada se centró especialmente en Jhon y en Blaze. Ya que ella, era a los que más consideraba, por la manera en que habían hablado, obtusos en este tema. - La muerte no es castigo, no es tortura y menos es el final del camino. Es sólo un estado de tránsito. La muerte para el alma es una liberación. La unión entre cuerpo y alma es efímera. A veces está forzada. El alma es un don inmortal y el cuerpo algo perecedero. Por eso, cuando sustentas pesadas cargas en el plano material tu alma se cansa y sigue con ese cansancio hasta que por fin es desligada del cuerpo. Cuando un alma necesita descansar y ese descanso que para el cuerpo sería el sueño, para el alma es la muerte. Es como una medicina cuando estamos enfermos.-Sentía en su propia piel  lo que era ese cansancio en el alma, ese que le había hecho en varias de sus vidas entregarse al abrazo cálido de la muerte.-La espada de la verdad revela que ha pasado por mucho. Le doy la posibilidad de descansar, de purificar el alma para aligerar esa carga que se enquista tras los años. Es como una medicina para el alma.-  No era muy buena con las palabras y no era su vocación ser docentes. Sin embargo, creía que se había explicado de un forma que todos habían podido comprender.

El mago midgariano escucho su alegato. No obstante, la dio el parabién con un “lo que tu digas rubia, pero guarda la puñetera espada". Réplica que expresaba su clara diferencia en puntos de vista. Para la valquiria esta actitud era fruto del analfabetismo midgariano sobre esa clase de temas. El gesto en sus caras era de sois unos lerdos totales. Aragorn resopló y coceo el suelo airoso. Daba la razón a su jinete. Un mago y un poseído por un demonio de la venganza no tenían aún el suficiente conocimiento ni experiencia para tener una comprensión profunda de las verdades cósmicas del universo. No obstante a ellos les daba a absolutamente igual las verdades en las palabras de la valquiria, era de ese tipo de personas que no daba su brazo a torcer. Era una actitud muy usual en ese planeta, la de solo hacer caso a la “verdad” personal y no tener en cuenta las “verdades” de otros. Una cerrazón muy humana la de no creer más de lo evidente. Solo teniendo la fe en aquello que está frente a sus ojos.

-El alma y la vida no pertenecen a nadie. Son regalos de los dioses del destino. Corresponde a ellos decidir su camino. Son ellos quien decretan su principio y su fin. Tan sólo a sus paladines se les concede el poder y el designio para poder acortar o alargar la longitud de un hilo. Creo no equivocarme al decir que la única que se relaciona con los dioses que manejan esos lares soy yo.-

Ciertamente la hacía gracia que Dalae apelase a la libre elección. - Supongo que al entendimiento se llega tarde o temprano.[ñ- La muerte era un visitante que nunca faltaba a su cita.

Repentinamente aparecieron en escena otras divinidades. No le gustaba un pelo de la gente que se reunió para ese juicio público. No era muy partidaria de los dioses de otros panteones. acarició suavemente a Colmillo de Dragón, barajando siempre la posibilidad de volver a blandirla. Había enemigos por doquier y cualquier precaución era poca. No obstante, dio un paso atrás, quedándose al margen. Desde hacía eones que los dioses de las diferentes religiones habían llegado a un pacto de no interferencia. Ella no podía involucrarse en asuntos de otros dioses de otros panteones. Si aquel mago había afrentado a Kali, le correspondía a ella ser su juez, jurado y verdugo.

-En otra vida quizá ...- Respondió a la despedida de Arion. Miró a Dalae y a Loki. A JC también le miró de soslayo.  - Si eliges bien tus amistades en esa ocasión- Lo dijo con un tono bastante neutro. Era algo que frecuentemente decía y esperaba poder rencontarse con aquellos a quien dejaba atrás en su prolongada existencia. Pero en esa ocasión estaba bastante segura que la   posibilidad era bastante reducida. Estaba segura de que esa era su última vida, que ya había cumplido suficiente su labor de protectora de Asgard y una vez que sus ojos se cerrasen dando fin a esa vida, no volvería a reencarnarse. Era la última de su casta. Estaba bastante satisfecha con cómo había usado sus años en el plano de la existencia física, no le generaba ningún tipo de pesar abandonar esa vida material y volver a reencontrarse con sus allegados que la esperaban en el Walhalla: su madre a la que nunca conoció, su padre, sus hermanas de batalla, sus amigos perecidos en la lucha ...

------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
*El paso del sueño a la muerte es pequeño. Thanatos  e Hypnos son hermanos gemelos.

_________________
" Una vez que seas insensible en la batalla, no hay vuelta atrás: Lucha o cae"

Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
Johnny Blaze
Thunderbolts
Thunderbolts
avatar

Mensajes : 75
Fecha de inscripción : 04/03/2015

MensajeTema: Re: [Minievento] El tiempo en sus manos - Pt. 2. Atlantis (Dalae, Loki, Brunilda, Constantine, Hellboy, Blaze, Wade) [??-??-2019]   30th Noviembre 2017, 08:43

Todavía no puedo creer que ganáramos...quizás por que realmente nadie sentía como que hubiésemos ganado nada, salvo quizás Loki, pero que se pudra esa serpiente. Después de todo el viaje, de las batallas, de la amnesia colectiva, los horrores, los hombres bestia y un sin fin de cosas que muy posiblemente me este dejando atrás (o eso creo, no es que recuerde demasiado del viaje a decir verdad, como que me desperté a medio a camión). Todo para librar esa batalla final con Arion y sus hordas (las cuales de hecho sirvieron mas que nada para propósitos de escenario: solo saco dos monstruos). No es que la coa hubiese sido fácil, solo que estaba muy seguro de que, si hubiese usado realmente todos sus poderes, hubiese sido mucho mas difícil. Posiblemente ahora estaríamos contando nuestros muertos en lugar de nuestros heridos. Pero no fue así, y todo termino en victoria. No bien, solo en victoria. Arion fue vencido por la fuerza de su conciencia, implantada como un enema de magia pura a través del filo de la espada de Loki (el Dos de las mentiras con una espada mágica que te hace ver la verdad, no puedo ser el único que encuentra eso irónico). Y lo peor era que esa seria nada mas la segunda o tercera cosa mas rara que vería en ese viaje. Rojo definitivamente se llevo la primera ¿Como? Simple, cuando la gema del tiempo le dio de lleno, al principio, parecía que lo había noqueado. Luego nos dimos cuenta de que lo había convertido en un ángel. Si, yo tampoco me lo creo, pero mis ojos (cuencas) no me engañaron. El demonio de la mano de piedra se elevo hacia los cielos con una mueca de armonía digna de todo buen ángel. Creo que hasta escuche el coro de Aleluya mientras las nubes se movían y los cielos se iluminaban para la llegada de Rojo, aunque eso ultimo bien puede haber sido mi imaginación.

Al menos pudimos convencer a la rubia de que no se llevara el alma de Arion. Fue difícil la verdad. No por que tuviésemos que pelear ni nada (y eso la verdad me sorprendió ¿Acaso nuestra vikinga cabeza de espada había adquirido un momentáneo sentido común? Quizás fuese un milagro del recientemente angelificado Rojo) sino por que hubo que escuchar su discurso pre grabado de Valquiria Oficial, y la verdad era lo que menos tenia ganas de escuchar. Es como, cuando alguien que realmente no capta el contexto de la situación te tira EL discurso, explicándote sobre todo lo que cree que esta pasando, y te da perita por que realmente se esfuerza, y sabe de lo que habla, solo que no sabe como hubicarlo en la situación actual. Bueno, mas o menos así, solo que era tres veces mas molesto por que estaba escuchando lecciones de sabiduría de la persona mas impulsiva y cabeza dura de todo el grupo. Ni siquiera creo que haya tenido malas intenciones en realidad, solo que no me gustaba ese aire de superioridad (en retrospectiva tal vez tampoco se sentía muy superior, pero a esas alturas mi temperamento no estaba en su mejor momento, precisamente). -La muerte es un descanso, entiendo, muy lindo, casi lloro lava, te lo juro.- Sarcasmo puro, seco, y duro.- Solo que me pregunto donde esa alma seria liberada, no crees? Digo, estoy seguro de que debe ser genial que tu alma en descanso sea liberada directo hacia el Cielo Vikingo, pero por lo que Arion ha hecho hasta ahora, realmente crees que su alma "descansara" allí, cuando abandone su cuerpo? No es por ofender, señora cartera del mas allá, pero yo estuve en el lugar donde van las almas de todos los que mato, y no es bonito. Y si hay una posibilidad ínfima de que Arion acabe en un lugar la mitad de malo, no te dejare mandarlo ¡Y mira! - Dije, extendiendo la mano hacia el manubrio de mi moto y moviendolo de arriba abajo- ¡Mi montura esta de acuerdo conmigo también, que casualidad!- Dije, mirando al pony volador. Yo también soy un agente en la Tierra de un Dios mayor, se mas que una par de cosas las "formas misteriosas de obrar" que tiene. Al menos en mi religión, por mas mierdera que sea, los inocentes no reciben la muerte para que luego les digan "de nada por el regalo" (y si, teniendo en cuenta la comprobada posesión demoníaca, podría decir que era inocente). No había caso en argumentar, la mujer era terca como su mula alada o mas; me juego la no-vida a que aun a día de hoy sigue pensando que tiene razón. Pero no hizo falta decir mucho; ya fuera por cansancio, superioridad numérica, o los tres, la valquiria no procedió.

Y entonces intervino....un tipo. Tenia un aura de pomposo y poderoso, voz severa como quien no puede concebir la realidad de un mundo donde nadie le haga caso, porte estirado y una pequeña parte de mi me instaba a bufar con fastidio. Sep, definitivamente un Dios. No se bien cual, ni de que (posiblemente atlante) pero lo era ¿Que pasa con las deidades y mierdas mitológicas? ¿No hay al menos uno que no sea malvado, cabezo, engreído, gilipollas o los cuatro juntos? Aunque debo confesar, lo que dijo de Arion si me preocupo un poco. Crímenes de los que no creo que nadie allí presente supiera nada. Mentiría si dijera que no puedo empatizar con la tragedia del amor perdido, pero...traerla de vuelta de entre los muertos...hasta para mi, hay algo macabro en eso. Al menos lo acepto sin rechistar, puntos para el Sumo Sacerdote. Pero claro, eso ya no servia, aun hay crímenes por los cuales pagar, y aparentemente ya había reservas respecto a quien administraría la justicia. Y como si fuese señal del cielo (juego de palabras, no tenia la intención de hacerlo) una criatura que solo podría describirse como deidad, aunque no precisamente una relacionada al encanto, apareció. Debió ser la primera vez en mi vida que la vista de una mujer así, desnuda, me causo rechazo; al menos que yo recuerde. Lo cual era irónico teniendo en cuenta que era la diosa de la venganza y el castigo; prácticamente mi camarada de otro panteón. Le hubiese pedido el numero en una situación diferente y si no se hubiese estado llevando a mi amigo (algo me dice que podría haber sido considerado ofensa).

Al menos le darían al condenado una oportunidad para despedirse, supongo que era mas de lo que esperaba. No preste demasiada atención a lo que estaba haciendo con los demás. Estaba ensimismado en mis pensamientos. Parte de mi quería montarse en la motocicleta y salir disparado. Llevarme conmigo al mago y salir huyendo a toda velocidad, o luchar contra los dioses para darle una oportunidad de escapar. Claramente, la totalidad de mi ser me decía que seria una idea estúpida y jamas funcionaria, y lo sabia. Solo que quedarme parado sin hacer nada mientras veía eso me daba demasiada rabia. Aun así, por mucho que me cayera bien, no podía negar lo objetivamente cierto: cometió crímenes, y tiene que pagar por ello, aunque no le agrade a nadie. Todo quedo olvidado cuando el hombre en cuestión se encontró parado frente a mi. Levante levemente la mirada, y nuestros ojos se cruzaron. Me gustan los halagos tanto como a cualquiera, pero viniendo de él, se escuchaban diferentes. Mas puros, como si valieran mas. Mentiría si dijera que, escucharlo de ese tipo, aun tenia bastante valor. Claro que le di la mano, hasta la apague y todo por si aun podía quemarlo.-Se fuerte ahí, pescado.- Le dije.- No les des a esos maricotas remilgados el gusto de oírte gritar.- Y con eso paso al siguiente. Y yo me quede ahí parado, viendo como se llevaban a mi amigo, y maldiciéndome por ser tan inútil. No había mucho que hacer, solo ver si tenia ganas de despedir a alguien, montarme en la moto e irme de allí antes de que me pusiera mas sentimental.

Se supone que todos nos habíamos convertido en héroes.

¿Entonces por que me sentía tan para el culo?
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
Elissa Stavridis
Shadowpact
Shadowpact
avatar

Mensajes : 189
Fecha de inscripción : 01/05/2014
Edad : 27
Localización : EEUU

Ficha de Personaje
Alias: Psique
Nombre real: Elissa Stravridis
Universo: DC Universe

MensajeTema: Re: [Minievento] El tiempo en sus manos - Pt. 2. Atlantis (Dalae, Loki, Brunilda, Constantine, Hellboy, Blaze, Wade) [??-??-2019]   13th Diciembre 2017, 21:03

OOC:
 





-- El paso del sueño a la muerte es pequeño. Thanatos e Hypnos son hermanos gemelos.- dijo la valquiria en la lengua natal de Elissa.

La sorprendió oír aquellas palabras de labios de una desconocida y, en cierto modo, la reconfortó que mencionara a Thanatos. El gemelo de Hypnos era el dios de la muerte sin violencia; cumplía los designios de las Moiras, sí, pero el roce de su mano era suave. ¿Era eso lo que prometía a Arión? ¿Una muerte rápida, sin dolor?

No tuvo tiempo de considerarlo. Al tocar al atlante, la visión la arrolló como una ola, sumergiéndola en lo profundo de un océano de recuerdos.

***


Paz. La embargaba una curiosa serenidad, a pesar de la tristeza profunda que le desgarraba el alma, como si el suave movimiento del mar conformase una balsa en la que mecer su dolor. Se encontraba en la proa de uno de los barcos de la flota de Atlantis, contemplando las olas. Era de noche y la calma lo embargaba todo, permitiéndola reconocer el familiar sonido de las livianas pisadas de Chian sobre los tablones de madera de la cubierta.


Habló con la voz de Arión, triste y fatigada.  

- Tanta paz... tanta belleza... -musitó, sin apartar la mirada de la inmensidad del océano-. Es... extraño que haya sido el causante de tanta devastación... tanta muerte... Es... parece... irreal... -sacudió la cabeza, todavía en un estado de confusión, y sus cabellos castaños siguieron su movimiento como una estela-. Aún no puedo creer lo que ha sucedido. Toda una cultura... floreciente... Y ahora se ha ido, y todo su recuerdo... un millón de años de historia... tantas y tantas vidas... todo sepultado bajo el agua... -sintió un nudo en la garganta que la hizo enmudecer. Las lágrimas empezaban a arderle en los ojos-. Yo provoqué esto, Chian -la humedad comenzó a resbalar por sus mejillas-. Chaon... Su guerra contra mí le llevó a Atlantis... y así pudo destruirla...

Ella la miraba con tristeza, pasando un brazo afectuoso y amable alrededor de su cintura.

- No podías saber que Chaon elegiría atacar Atlantis en éste preciso momento, cuando nos encontrábamos en mitad de una invasión y estábamos más vulnerables. No ha sido culpa tuya, Arión. Tú nos has salvado.

- He salvado... a los que estaban en la ciudad. ¿Qué hay de los cientos de personas que vivían a lo largo del continente, en las otras ciudades?

- Esas ciudades tenían sus propios magos, sus guardianes...

- No puedo dejar de pensar en los muertos, Chian... ¿Cómo podré expiar mi culpa?

- El único que pide expiación eres tú, Arión -replicó ella, forzándola a volverse para mirarla a los ojos-. No puedes culparte por lo sucedido. No fuiste responsable del ataque ni de las acciones de Chaon. No eres un dios, Arión. No podías haber hecho más de lo que hiciste. Tenemos que asumirlo: Atlantis ya no está. Hemos perdido.

Chian… las raíces de la relación, la parte realista y práctica, los cimientos. Ella le permitía no hundirse y continuar. Ella era la mitad firme; su mitad, en cambio, era la de la sensibilidad, la emoción. Se enraizaba en ella para sostenerse. En otras ocasiones, habría sido ella la que lo hubiera ayudado a levantarse. Pero no aquella vez. Aquella vez, algo en las palabras de Chian, algo en su tono de voz, avivó en su interior una fuerza y una convicción que creía haber perdido junto con su amada ciudad.

- No, mi amor... -la voz de Arión volvió a emerger de sus labios, y esta vez sonó más firme. Sus ojos contemplaron las aguas con esperanza renovada y, por primera vez en horas, fue capaz de pensar en el océano como algo distinto a una tumba -. Lo que se ha perdido puede ser restituido. La ciudad... no eran más que posesiones y edificios... Pero lo que verdaderamente conforma una nación es su gente, sus recuerdos y memorias. Sí, hemos sufrido una gran pérdida, y tendremos que llorar por los que ya no están. Pero no hemos terminado, mi amor. Atlantis todavía tiene un futuro. Y algún día se lo devolveremos... y lo haremos juntos. Eso te lo prometo, Chian... lo haremos juntos.



***

Sólo sabía una cosa. Había fallado.

Había intentado cumplir su promesa. Había reflotado la ciudad. Había hecho que el sol se alzara sobre Atlantis una vez más; sobre sus murallas, sobre sus cúpulas, sobre el jardín del palacio. Le había devuelto la gloria y el esplendor de antaño; había convocado a los sirvientes y había llenado de música los salones.

Y entonces, había llamado a Chian para que la contemplara con él, a su lado. Quería que compartiera su victoria. Su reino vivía y respiraba de nuevo... ¿por qué no también su esposa? Ardía en deseos de mostrarle lo que había hecho, quería cumplir aquella promesa que le había hecho en la cubierta del barco, tanto tiempo atrás.

La culpa aún se retorcía en sus entrañas.

Elissa sintió que su identidad se desmoronaba a su alrededor, como un muro erosionado por los años. Durante un instante, breve para cualquiera salvo para ella, no supo quién era, ni dónde estaba. Parpadeaba, vacía de identidad, llena de emociones; recuperando lentamente el azul de sus iris, hasta entonces disuelto en el blanco de la visión. Sus oídos le traían el eco de una voz lejana. No alcanzó a ver a Hellboy alzarse en el cielo y desaparecer.

Cuando Elissa se recobró a sí misma, el ángel había desaparecido, y sólo quedaba el juez.

-...se te acusa de haber robado el tridente de Shiva, Creador, Destructor y Regenerador, y haberlo utilizado para realizar un ritual de magia negra para devolver la vida a tu mujer, Chian, muerta 45.000 años atrás...

La griega no conocía el nombre de quien hablaba, pero su rostro le resultaba familiar. No supo ubicarlo; es difícil conciliar una figura viva con una escultura de piedra. Mientras la voz profunda de la entidad enumeraba un delito tras otro, Arión escuchaba. A Elissa, los crímenes le parecían familiares, cercanos; los sentía como parte suyos… tal vez como efecto colateral de la visión. Chian... Lo que le había hecho a Chian era imperdonable…

La aprendiz del atlante se llevó las manos a las sienes, tratando de amortiguar el doloroso pulso que allí latía. Parecían tambores de guerra.

- Con la gema del tiempo rejuveneciste su cuerpo, pero su alma seguía siendo la de alguien muerto hace milenios. Sabes bien que no se debe arrancar un alma del Reino de los Muertos después de tanto tiempo. La mujer a la que trajiste... ya no era tu esposa. Tuviste que volver a matarla para devolverle la paz. ¿Lo niegas?

“Pero no hemos terminado, mi amor. Atlantis todavía tiene un futuro.”

- No, no lo niego.

“Y algún día se lo devolveremos... y lo haremos juntos.”

- De haber estado aquí, Gemimn me diría que hay atenuantes... que no eras tú mismo... pero éste asunto ya no sólo nos incumbe a nosotros, o al mundo de los humanos; has ofendido a los dioses devas, y ellos han solicitado encargarse de tu castigo. La Trinidad no puede interceder, y los mortales tampoco.

“Eso te lo prometo, Chian... lo haremos juntos.”

Las palabras tomaban forma y se deshacían; a Elissa le costaba separar el presente del recuerdo. Pero entonces, el cielo se oscureció, y la presión que la griega sentía se acentuó, casi aplastándola contra el suelo. Un temor reverencial se asentó en ella al contemplar al monstruoso ser que se recortaba sobre el horizonte. Kali, la diosa de la muerte, a quien Arión había robado. La que ahora se encargaría de su castigo.

No sabía qué decir… ¿podía objetar siquiera? ¿Opinar en asuntos de dioses? Se sentía como una niña que escuchaba a hurtadillas las conversaciones de los adultos. ¿Qué argumentos tenía para oponerse a una decisión que el mismo Arión acataba? Lo miró a él, miró a la joven de hielo, miró a la valquiria… Había una súplica muda en los ojos de la griega, pero todos lucían expresiones impenetrables para ella.

Su maestro solicitó entonces permiso para despedirse, volviéndose hacia ella.

- Elissa... mi discípula. Después de todo lo que te hice... lo que le he hecho a tu familia, a tu mundo... y aún así has permanecido a mi lado - Tenía razón… ¿Por qué lo había hecho? ¿Por qué ya no estaba furiosa con él? -. La espada de Loki me hizo ver la verdad... deja que yo te muestre la tuya.

Ella era consciente de su verdad, al menos en parte. Sabía que había proyectado en él su búsqueda, el vacío que había dejado Patroklos tras de sí. Albergaba por Arión los mismos sentimientos contradictorios que por su padre: deseo de reconocimiento, necesidad de afecto, temor al abandono... y rabia por todo ello.  

Pero el atlante no hablaba de sí mismo. Hablando con una voz que sólo ella podía escuchar, Arión rescató el recuerdo de Drago. Con él, como restos de un naufragio, emergieron más emociones: culpa, alivio, miedo, añoranza. Pasaron una detrás de otra, en rápida sucesión, dejándola confusa y vacía. Agradecía a su maestro que levantara el peso de la culpabilidad de sus hombros, que la consolara acerca de la veracidad de los sentimientos compartidos. Pero era tarde para cambiar las cosas. Elissa no sabía deshacer lo que había hecho, ni tenía forma de cambiar el pasado. Ah, cómo comprendía la tentación de usar la magia para volver atrás en el tiempo...

Una vez te dije que me recordabas a mi hija, Allura... y éste es el mejor consejo que un padre puede darle a su hija - las últimas palabras abrieron un abismo insondable en su pecho, hundiéndose en aquella parte de ella que seguía rota. Cuando Arión la besó en la frente, sus mejillas estaban surcadas de lágrimas.

- Perdóname... Por haberte traído aquí a la fuerza y haberte retenido en contra de tu voluntad. Por abandonarte ahora como lo hizo tu padre. Por no poder cumplir mi promesa de ayudarte a encontrarle y por dejar tu entrenamiento inconcluso. Perdóname por todo, Elissa...

- Podría perdonar todo… salvo lo segundo -susurró. No sabía si decía la verdad. Aún no había pasado todo; aún no estaba segura de qué secuelas dejaría todo aquello en ella- Adiós, Arión. - añadió, con infinita tristeza.

Y entonces, él se alejó para despedirse de los demás. Elissa oyó cómo el atlante le encargaba a Constantine su seguridad, y quiso reírse… pero sólo pudo llorar. Mientras Arión se despedía de los demás, el inglés se quedó a su lado. La griega se preguntó si era porque se tomaba en serio la petición del atlante, o porque temía que ella hiciera alguna tontería.

No le quedaba demasiado aliento para hacer tonterías, y era incapaz de oponerse más al desarrollo de la tragedia. De nuevo, sus raíces egeas la instaban a comprender la inexorabilidad del destino. No dijo nada en voz alta; John se hubiera reído de ella.

Sus últimas palabras fueron para Dalae. El intercambio fue breve, y ninguno dijo demasiado. Elissa quiso gritar. Lo recordaba todo; la nieve fundida, la gema ardiente, el calor enmedio de la ventisca. Quiso decírselo a Arión. Quiso que se llevara aquella verdad dondequiera que fuese. Pero, de nuevo, era tarde.

-Estoy listo. - dijo su maestro.

Y Kali se lo llevó. Donde hacía un instante estaba el atlante, ahora no quedaba nada.

- ¿Adónde se lo han llevado…? - quiso preguntar al otro dios, el que lo había juzgado.

-Adondequiera que Kali lleve a los pecadores a los que castiga - respondió él.

Aquello no era ninguna respuesta. No para ella. Aunque hubiera sabido dónde estaba, no creía que se tratara de la clase de lugar al que pudiese llegar.

- Ésto es una puta mierda... Salgamos de aquí.

Tal vez Elissa hubiera escogido palabras distintas, pero el sentimiento era el mismo. Quería que aquella pesadilla terminase. Quería volver a casa. Quería estar sola. Quería llorar a su segundo padre como él merecía, y después sentirse estúpida y odiarse por haber llegado a apreciar así a un hombre que la había arrancado de su hogar.

No se molestó en enjugarse los ojos mientras Tynan devolvía a los guardias chacal a la normalidad. Sentía algo demasiado cercano al resentimiento. Ella hubiera podido hacer lo mismo, en nombre de Arión. El atlante le había revelado la manera de invertir el cambio poco antes de acudir al encuentro de su destino. Pero Tynan había juzgado a su maestro usando una medida que sólo admitía los agravantes, no los atenuantes. Las dudas, los momentos de vacilación; nada de aquello había alcanzado la balanza. Le habían exigido la perfección y, para Elissa, ni siquiera los dioses eran perfectos.
Cuando llegara el momento, se despediría de Atlantis, sabiendo que pronto volvería a su sepultura bajo las aguas. No pudo evitar preguntarse si podría olvidar lo sucedido allí con la misma facilidad.

_________________
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
Loki Laufeyson
Lygiherr
Lygiherr
avatar

Mensajes : 230
Fecha de inscripción : 12/11/2013
Edad : 30

Ficha de Personaje
Alias: Loki
Nombre real: Loki Laufeyson
Universo: Marvel

MensajeTema: Re: [Minievento] El tiempo en sus manos - Pt. 2. Atlantis (Dalae, Loki, Brunilda, Constantine, Hellboy, Blaze, Wade) [??-??-2019]   17th Enero 2018, 11:01

Arion había sido derrotado. Su mente estaba abatida y confusa por lo sucedido, y su cuerpo se había quedado sin fuerzas, ni siquiera podía levantarse del suelo. La oscuridad y la corrupción de su alma seguían saliendo de su pecho hasta dejarle completamente puro y liberado. Pero ahora, esa pureza y esa bondad de corazón con la que había nacido, no le iba a servir de nada para cambiar su infortunado destino.

Al lado de su maestro, Dalae contemplaba con dolor el desastroso estado en el que se encontraba el hombre al que amaba, pero sin dejar apenas que sus propios sentimientos la delataran, como si llevara puesta una máscara fina y dura como el hielo. Loki se sorprendió cuando su aprendiz le apremió para marcharse de allí, seguramente para no terminar de desmoronarse delante del resto de espectadores.

¿No quieres despedirte?— preguntó Loki con cierta travesura en la voz. Sabía que algo sucedía entre la hechicera de hielo y el mago Atlante, pero necesitaba escucharlo de sus labios. Que su misión no fue tan solo un encuentro casual. Que aquellos días que pasaron juntos significaron algo más… pero no quería creerlo, al menos no todavía. Pero si que admitía la existencia de una pequeña posibilidad de que Dalae sintiera un cierto afecto por Arión… y a Loki le ponía muy nervioso no ser capaz de controlar las marionetas que danzaban a su alrededor. Sobretodo si se trataba de su preciada aprendiz, un peón importante en su larga partida de ajedrez.

Brunilda pareció tener otra idea diferente a la del resto. Para la Valquiria, acostumbrada a viajar entre los mundos contrapuestos que eran la vida y la muerte, era natural brindar la paz del alma ensartando la espada en cuerpos ajenos, en este caso el del mago. Loki no pensaba impedirlo, ni siquiera se le pasó por la cabeza. Él ya había cumplido con su cometido y dejaría que el resto se encargara de detener a la mujer si se daba el caso. Además, era una buena manera de observar la reacción de Dalae frente al intento de asesinato de Ahri’ Ahn. Quizás así, la hechicera le diera alguna pista más sobre sus verdaderos sentimientos con el Atlante…

Pero John y el Ghost Rider aparecieron de improvisto para detener a la guerrera Asgardiana. A pesar de su discurso, Brunilda no logró transmitir al resto de sus compañeros lo que significaba para ella la liberación del alma, que sufría por estar atada al mundo material. Y es que aunque ella sintiera que la muerte era una amiga más, el resto de los presenten la temían con todas sus fuerzas. El mismo Loki luchaba día y noche para atrasar lo máximo posible el momento de su muerte y alargar hasta el infinito el hilo de su destino. Incluso cuando había dejado atrás a su antiguo cuerpo de Jotun, Loki había sido capaz de reencarnarse y recuperar sus recuerdos para continuar con su misión y coronarse en un mundo de caos y oscuridad.  

El inglés aprovechó aquel momento para acercarse discretamente al dios de las mentiras y susurrarle en voz baja:

- Me importa una mierda para qué la quieres. Tan solo pon el tiempo en su sitio y a nosotros en él, y todos tan contentos.

Mide tus palabras, John Constantine. Dudo que alguien como tu comprenda lo que es una gema del infinito, y menos aún que sepa usarla. —dijo acentuando su sonrisa—. Soy el único de los presentes con el suficiente poder mágico para controlarla… así que no te conviene convertirte en mi enemigo…

Interrumpió la conversación la gran aparición de Hellboy, que llegó convertido en un hermoso y esplendoroso ángel. Su aura hacía tanto daño a la vista, que Loki simplemente apartó la mirada para dirigirla de nuevo al abatido Ari’Ahn que luchaba por ponerse de pie, ayudado por la misteriosa griega del vestido azul.

De pronto, el espléndido regreso de Hellboy quedó anulado por la divina presencia de Tynan, el dios del equilibrio al que habían liberado horas atrás, y que había permitido a Loki recuperar su cuerpo y su magia para poder derrotar a Arión. Como era de esperar, los dioses de los dioses se creían poseedores del conocimiento verdadero y jueces de los demás seres vivos. Empezó a enumerar uno por uno los delitos cometidos por el mago Atlante y rápidamente dictó una sentencia que el joven Arión aceptó sin más dilación.

El cielo se oscureció dando paso a la figura azulada de la diosa Khali, deseosa de tomar al mago como prisionero y saciar sus ansias de venganza. Tras conocer cual era su inevitable destino, los dioses permitieron a Arión dirigir unas últimas palabras a los testigos de su condena.

No hubo ninguna despedida para Loki. Ni palabras buenas ni palabras malas, nada. Únicamente un intenso contacto visual que duró escasos segundos. ¿Así es cómo le agradecía lo que había hecho por él? Pensó Loki. Después de haber tenido que aguantar la mitad del tortuoso viaje siendo un estúpido niño para luego volver a pasar por segunda vez la dolorosa experiencia de extinguir a esa inocente alma dentro de sí mismo.

Podría haber terminado con la vida de Ahri’ Ahn si se lo hubiera propuesto, en vez de traspasarle únicamente con la Espada de la Verdad. Le hubiera gustado deleitarse mirando el cuerpo de Arión retorcerse ante uno de sus rayos negativos. Pero también se hubiera ganado la enemistad (aún más) del resto de sus compañeros. Posiblemente, Hellboy, Brunilda y el Ghost Rider se hubieran abalanzado sobre él para detenerle. Ya conocía muy bien sus miradas de desprecio, y podría apostar a que más de una vez, habrían imaginado en el interior de esas cabecitas huecas suyas mil maneras diferentes de estrangularle. Y quizás lo que más temía era la reacción de su aprendiz Dalae si cometía aquella atrocidad. Como mínimo dejaría de hablarle para siempre.

De la manera en la que Loki veía las situación, Arión tenía que haberle agradecido su ayuda. Y es que la indiferencia era algo que el embaucador no soportaba, y pensó que al menos se merecía una dedicatoria. Así pues, para provocar que el mago, el príncipe Asgardiano decidió despedirse de él.

A pesar de todo has tenido suerte, Atlante. Mientras sigas vivo, los castigos no durarán para siempre...— explicó, pensando inevitablemente en las diferentes torturas a las que fue sometido por su padre, de las cuales conseguía escapar de una manera u otra tarde o temprano. Un escalofrío le recorrió cuando recordó la sensación del veneno de la víbora quemando su rostro lentamente, una y otra vez, y otra vez, y otra vez...

Pero a pesar de mostrarse molesto por la actitud del Atlante, Loki no se divirtió viendo su desgraciado destino. Por primera y única vez sintió lástima. Quizás fuera tan solo un pensamiento fugaz, pero en aquel instante, el dios de las mentiras se había visto a sí mismo en la piel de Arión. Algún día, él también sería juzgado por los dioses de los dioses Asgardianos, y quizás no tuviera la misma suerte. Quizás esa vez no podría engañarlos y escapar como hacía siempre. Y es que a pesar de las incontables veces que había conseguido escapar a la muerte, algún día esta le alcanzaría, y para él no habría lugar alguno en el Valhala…

- Usa esa gema para restablecer el tiempo, asgardiano -dijo Tynan con su voz profunda-. Yo me ocuparé de deshacer las aberraciones de Arión.

El dios Atlante terminó con el sufrimiento de los hombres con cabeza de animal devolviéndolos rápidamente a la normalidad. El cuento parecía terminar con un final feliz para todos, a pesar de que no había ninguno para el pobre y desdichado Ahri’ Ahn, que debía pagar por sus pecados haciendo penitencia en un tortuoso infierno Deva.

En cuanto Tynan, Kali y Arión desaparecieron sin dejar rastro, Loki esbozó una sonrisa traviesa que no auguraba nada bueno. Escuchó los gritos de entusiasmo de los siervos de la ciudadela, los vítores y bendiciones de todos aquellos a los que habían salvado... y no sintió nada. No había nada en este mundo que consiguiera agitar su podrido corazón. Él no era ningún héroe y nunca lo sería. Sabía por experiencia que por mucho que intentara luchar contra su destino como villano, sus buenas acciones se volverían en su contra y terminaría siendo el malo de la película de todas formas.

¿Por qué llevarles a todos a casa, entonces? Disfrutó con la idea de usar la poderosa gema del infinito en su propio beneficio. Hacer y deshacer como quisiera los hilos del tiempo que tejían un enorme e infinito tapiz... Era una gran oportunidad que aprovecharía para terminar con la vida de sus enemigos. Hellboy y Constantine le eran muy molestos, y se ahorraría muchos problemas en el futuro si conseguía deshacerse de ellos ahora. Pero el que más le preocupaba era el Ghost Rider. La sola idea de pensar en que era una marioneta de Mephisto le revolvía las entrañas. Odiaba profundamente a ese repugnante demonio, podria decirse que igualaba en odio y rencor a lo que sentía por Thor y Odín. Le encantaba la idea de poder darle una lección allí mismo… ¿Quién se lo iba a impedir?

Hazlo.

Y la gema del tiempo empezó a brillar con una intensa luz naranja. Sus finos dedos la acariciaron mientras se relamía pensando intensamente en su deseo.

No lo hagas.

La ciudadela tembló. La hermosa construcción Atlante se tambaleó hasta que las columnas, las cúpulas y las paredes de mármol empezaron a desmoronarse estrepitosamente. Los jardines y el resto de la vegetación se hundían lentamente en las turbulentas aguas... Atlantis empezó a hundirse bajo el mar.

Loki aprovechó ese instante de confusión en el que sus compañeros luchaban por mantenerse derechos ante el temblor del suelo, para lanzar un rayo de energía negativa que catapultó a Johnny Blaze hasta el otro lado de la muralla.

Antes de que nadie más pudiera reaccionar, el cuerpo del dios de las mentiras se dividió en tres Lokis exactamente iguales, que corrieron en dirección a Brunilda, Dalae y el moribundo Arturo que yacía en la base de la muralla. Cuando una de las perfectas copias del embaucador tocó a la valquiria, ésta la envió de vuelta a Nueva York y la colocó concrétamente en mitad de la quinta avenida. La segunda copia tocó a Arturo, y la teletransportó al sofá de su despacho de la agencia X Files New York, de casos paranormales. Y por último, el verdadero Loki agarró la mano de Dalae y en un parpadeo aparecieron en mitad de la nieve francesa, en el Mont Blanc, justo el mismo lugar donde habían empezado su aventura.

Allí les esperaba un Clint Barton inconsciente, que no se había enterado ni de la mitad de lo que había pasado, porqué posiblemente se había convertido en un homo sapiens sin conciencia.

El embaucador cargó el cuerpo del arquero sobre su espalda y miró a Dalae con suma seriedad.

Nos vamos a casa.

El destino de Johnny Blaze y su compañero Deadpool fue incierto. Pero al menos, Hellboy y Elissa consiguieron escapar con vida gracias a la magia de su compañero Constantine, que creó un portal directo a Nueva York.

Y lo que había sido una ciudad de paz y ensueño… ahora no era más que otro reino perdido en ruinas por el inevitable curso del tiempo...

FIN DEL TEMA

FDI: ¡Siento mucho el retraso! Aquí tenéis el final. Me lo he pasado genial en este tema, muchas gracias a todos y a la super user de Arión que se lo ha currado un montón Very Happy

He visto que este es el último tema en la cronología de Johnny Blaze y de Deadpool, así que podría interpretarse que no se les vuelve a ver desde entonces.

_________________
Loki niño --> #8db600
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
Contenido patrocinado




MensajeTema: Re: [Minievento] El tiempo en sus manos - Pt. 2. Atlantis (Dalae, Loki, Brunilda, Constantine, Hellboy, Blaze, Wade) [??-??-2019]   

Volver arriba Ir abajo
 
[Minievento] El tiempo en sus manos - Pt. 2. Atlantis (Dalae, Loki, Brunilda, Constantine, Hellboy, Blaze, Wade) [??-??-2019]
Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba 
Página 3 de 3.Ir a la página : Precedente  1, 2, 3
 Temas similares
-
» [Minievento] El tiempo en sus manos - Pt. 1. Poitain (Dalae, Loki, Razor, Brunilda, Constantine, Hellboy, Blaze, Wade) [16-03-2019]
» El Werder Bremen a manos de Luis Enrique
» Bajar el tiempo de contrato con el club
» El túnel del tiempo (1967)
» La bruja del tiempo.

Permisos de este foro:No puedes responder a temas en este foro.
Omega - Foro de Rol de Marvel y DC :: OMEGA UNIVERSE :: Reinos Perdidos :: Atlantis-
Cambiar a: