Los Universos de DC y Marvel se han unido en uno solo. ¿Qué ha sucedido? ¿Quién está detrás de todo? Y, lo que es más importante, ¿cómo reaccionarán héroes y villanos de los distintos mundos al encontrarse cara a cara...?
 
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 [WWD] [Mini-evento]Una noche de violencia [Cullen - Garnet - Aureole] (07-04-2019)

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John Constantine
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MensajeTema: [WWD] [Mini-evento]Una noche de violencia [Cullen - Garnet - Aureole] (07-04-2019)   13th Septiembre 2017, 15:48

El avión no había parado de agitarse desde que entraron en el espacio aéreo europeo, concrétamente por los Pirineos desde París. Las turbulencias no cesaban y los pasajeros empezaban a ponerse alarmistas. Una de las azafatas tuvo que poner orden cuando un hombre de aspecto asiático se puso a gritar en su idioma y a poner histéricos al resto de pasajeros. Terminó doblado hacia delante, con una bolsa de papel para inspirar y expirar.

A John no le gustaba mucho viajar, y no era por las turbulencias, por los pasajeros molestos o las interminables horas de vuelo sin hacer nada. Era por ese dichoso cartel que ponía "prohibido fumar". Menuda broma más macabra.

Se pasó todo el viaje casi en silencio. Quienes le acompañaban estaban en otros asientos pues con las prisas de coger el primer avión hasta Madrid no tuvieron otra que comprar los asientos que quedaban, aunque éstos estuvieran separados. El inglés tuvo que pasar gran parte de su viaje al lado de un chaval que no soltaba su maquinita ni para dormir, y se ponía tremendamente molesto cuando lo mataban. Su madre ni le hacía caso: se preocupaba más por los comentarios en sus fotos de Instagram que por su propio hijo. "Oh, la humanidad..."

El sueño no pudo alcanzarle durante toda la travesía, más que nada porque él no quería. No después de ser un sueño el desencadenante de aquel viaje al viejo mundo.

Aquella noche había soñado algo extraño. Estaba acostumbrado a las pesadillas pero aquella era demasiado real, demasiado vívida. Se vio a él en medio de lo que parecía ser una especie de carnaval. No recordaba mucho pero la idea de aquel sueño quedó gravada en su mente cuando se despertó gritando y sudando: algo muy chungo iba a ocurrir.
Después de la llegada de los demonios a la Tierra nada podía pasarse por alto, y John llamó y quedó directamente con las hermanas. Les contó la urgencia de sueño y que debían ir a España lo antes posible. Aquello fue raro, porque juraría que en su sueño hablaban un inglés cerrado del sur de Estados Unidos, pero él tenía el pálpito de ir a España. Por desgracia la mayoría de Shadowpact se encontraban ocupados o en paradero desconocido. El único que estaba disponible era el sangromante Aureole Deveron, del cual el inglés tenía cierto recuerdo vago, como si se hubieran conocido en otra vida antes de la reunión del grupo.
Tenían que coger el primer avión que saliera así que John se dio prisa en pasar por el ático, sabiendo que lo encontraría casi vacío, pero quería arriesgarse. Como se esperaba tan sólo lo recibió el fantasma de Ruby. Ni rastro de Garnet. Por si acaso le dijo al fantasma que, si la pelirroja volvía, le dijera que había tenido que irse a España y que no sabía cuándo volvería. Dejado el mensaje, dejó el ático.

Una vez en el aeropuerto, y justo como suele pasar en las películas, Garnet hizo acto de aparición. John tuvo que contenerse para no ir directo a ella y estrecharla entre sus brazos, decirlo lo mucho que la había extrañado, que si el mundo se iba a terminar a la mierda Shadowpact y a la mierda todo, que vivieran sus últimos momentos intensamente y juntos.
Una parte de él creía que ya no la volvería a ver, que había llegado tarde, que la había cagado... Esas dos partes chocaron en un mar de sentimientos contrapuestos que fueron lo que le dio fuerzas al inglés para controlarse. "Ya habrá tiempo. Lo habrá..."

La azafata avisaba a los pasajeros que en poco menos de una hora llegarían a su destino. Una hora más... John no pudo soportarlo.

...

- Hay cuatro asientos libres en primera clase. Tienen mesa propia y cosas para picar. - Es la única explicación que les dio el inglés. El mensaje además estaba claro: "tenemos que hablar". Reunión de grupo para esclarecer un poco mejor lo que se iban a encontrar una vez llegaran a España. Eso y que iban a ser cuatro, no tres. El inglés ignoraba el paradero actual del cuarto miembro pero, según el Fantasma Errante, se reuniría con ellos. Solo esperaba que no fuera tan críptico como el propio hombre del sombrero.

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Hailey Sullivan
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MensajeTema: Re: [WWD] [Mini-evento]Una noche de violencia [Cullen - Garnet - Aureole] (07-04-2019)   14th Septiembre 2017, 14:22

Volver al ático fue más difícil de lo que hubiera imaginado. Las sillas seguían dispuestas tal y cómo las habíamos dejado tras la sesión de hipnosis. Seguían sobre la mesa los vasos vacíos y las colillas de cigarro en el cenicero, en los momentos previos a atreverme a pedirle a John que me devolviera mi verdadera identidad. La visita a Cold Spring había reabierto la herida de Brooks, haciendo más profundo el verdadero significado de lo que había sido perderla. Fui directa al cuarto de baño, deseando darme un baño y cambiarme al fin de ropa y me encontraba ya bajo el agua cuando escuché la voz de Ruby a mi espalda. Con todo lo sucedido casi me había olvidado de ella y su voz me hizo sobresaltarme.

Volvió a por tí.

¿Qué?

John. Volvió a por tí. — Su voz no denotaba que la idea de tener a John pululando a su alrededor le hiciera demasiada ilusión, pero para mí… Fue como aplicar hielo a una quemadura. Había perdido a mi madre y mi familia. Pero me quedaba John. Era una noción disfuncional de lo que era una família, pero era alguien. Alguien que al parecer, me quería de verdad. — Pero ya se ha ido. Se larga del país. — ¿Lo que he dicho del hielo? Cambiadlo por sal y en lugar de una quemadura, una herida en carne viva. — De hecho me sorprende que no os hayáis cruzado por el camino. Se fue poco antes de que tu llegaras. Debe estar ahora cogiendo el avión.

¿¡Pero a tí que coño te pasa!? — Le espeté, dejandome jabón a medio quitar, pero saliendo de la ducha y corriendo en pelotas a la habitación. — ¿Por qué no me lo has dicho antes?

¿Por qué iba a hacerlo? ¿No estarás pensando en ir tras él, no?

Me giré a mirarla. Es que, directamente, la idea de no ir no se me había pasado por la mente. Para empezar porque no creía que John hubiera venido hasta el ático si su intención era que no fuera con él. Se me hacía más el tipo de hombre que se hubiera largado sin decir nada, tal y como hizo Johnny. Incluso en comisaría, me habían llegado noticias de todo lo que estaba sucediendo alrededor del mundo, los portales y los demonios. Desde su primera mención que había tenido la sensación de que esa era la razón por la que se creó ShadowPact, aunque nadie me lo hubiera dicho en ese momento. Pero más allá de eso, es que no quería quedarme sin hacer nada. Me carcomía la consciencia y los recuerdos y largarme a vete a saber donde me parecía una buena idea. Sin importar el destino o qué estaba haciendo, si John tenía alguna “misión” en mente, me iba a aferrar a ella cual clavo ardiendo. Una sesión de espiritismo en un cementerio me iría de lujo para no pensar en la mierda que me acosaba en el mundo real.

Scarlett no pensaba así. Su mirada era irada, severa, como si le hubiera propuesto la idea más estupida del mundo. Y ciertamente debía ser estúpida. Pero, ¿y qué?

Me vestí con lo primero que pude, tejanos, una camiseta cualquiera, botas. Ni siquiera cogí una chaqueta. Cogí la billetera del cajón de la mesilla de noche, y salí despedida hasta el ascensor, que por suerte seguía en el ático de cuando yo había subido. Mientras bajaba, Ruby seguía a mi lado. Volver a ver fantasmas por todas partes era desesperante, pero la mayor parte del tiempo podía ignorarles por completo. Pero con ella era distinto. No ignoras tan sencillamente la persona que ha sido el eje de tu vida durante años. Bajar a la calle, coger un taxi, llegar al aeropuerto y correr por los vestíbulos buscando la cabeza rubia y la gabardina, todo con el fantasma pelirrojo taladrándome la oreja. Que no es buena idea. Que no tengo poderes. Que soy débil sin ella, y miles de otras gilipolleces que tan buen punto entraban por un oído, salían por el otro. Al final, me giré a responderle.

Cierra el pico, ¿quieres? Mira, sé lo que pasó. Ahora lo entiendo y recuerdo lo que hiciste por mí. Pero las cosas han cambiado. Estabas en mi cabeza, — me golpeé el pecho, tal vez con más fuerza de la que pretendía y mis nudillos heridos se resintieron. — Pero es mi cuerpo y sigo llevando conmigo todas y cada una de las putas experiencias de los últimos veinte años. Soy perfectamente consciente de lo que puedo y no puedo hacer, y estoy aquí y ahora, y jódete Scarlett, pero ahora no puedes detenerme.

La gente a mi alrededor se había quedado mirando mi discurso en solitario, cuchicheaban en voz baja, evitando mi mirada cuando les veía, ligeramente desconcertada. Bueno, yo misma creo que no estoy del todo cuerda, añadir un par de nombres a la lista que comparten la opinión no debería afectarme… demasiado. Seguía queriendo a mi hermana, con locura, y más todavía después de saber todo lo que había llegado a hacer por mi. Pero eso hacía que estuviera todavía más irritada por la situación. Yo tendría que ser el fantasma, y mi cuerpo debería ser el de ella. Ruby hubiera sobrevivido mejor que Garnet. Pero ahora había poco que pudiera hacer. Al menos, de momento.

Le vi detrás de ella. Tan sólo un instante, pero le reconocí de inmediato, y antes de pensarlo mis pies ya cerraban la distancia entre nosotros. No hubo un abrazo, ni me cogió en brazos y dimos vueltas en mitad del aeropuerto cerrando el reencuentro con un cálido beso. No. Pero fue cálido a su modo. Antes de que llegara a su lado me vio y vi el alivio en su mirada. Y sonreí, como solía hacerlo, sorprendiendome a mi misma por la naturalidad con la que me salió el gesto. Sabía que era temporal, que mi carácter iba a ser ahora un columpio alternando los momentos en los que sería yo misma y las brechas que se habían abierto recientemente. Pero por ahora, esos pequeños momentos en que sentía que todavía era yo misma, eran más que suficientes.

Si lamenté el no poder sentarnos juntos en el aeropuerto. Fuera lo que fuera que estabamos haciendo, hubiera agradecido un pequeño instante de decirle “estoy bien” aunque la amplitud de esa palabra fuera abstracto ahora mismo. Quería simplemente darle la mano, cerrar los ojos y pensar que podía cerrar esta etapa tras de mí y en su lugar estuve sentada, junto a una pareja de ancianos que no hacía más que hablar entre ellos y dejarme sola con mis pensamientos.

- Hay cuatro asientos libres en primera clase. Tienen mesa propia y cosas para picar. - Suspiré aliviada y me levanté para seguirle. Scarlett caminaba tras de mí, siguiendo mis pasos, invisible al resto del mundo.

Dime que entre lo que sea que hay para picar hay alcohol. Aunque sea vodka barato.

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Aureole Deveron
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MensajeTema: Re: [WWD] [Mini-evento]Una noche de violencia [Cullen - Garnet - Aureole] (07-04-2019)   20th Septiembre 2017, 21:35

En menos de dos semanas desde su había recibido un emplazamiento para reunirse con otros de la organización. Lo había visto venir (¿y quién no, con todo lo que estaba sucediendo?), pero no había esperado tener que desplazarse hasta un aeropuerto para prestar ayuda. Y es que para alguien con una inclinación tan marcada a viajar, resultaba curioso que Aureole hubiera reaccionado como si la pereza pudiera con él. Pero no tenía que ver con eso, ni con que Shadowpact tuviera trabajo tan pronto. Lo cierto es que al mago le fastidiaban enormemente los aviones.

Lo suyo había sido siempre viajar en barco o en tren. Como persona que disponía de tiempo suficiente para casi todo, el hecho de que el avión pudiera ser más rápido le importaba poco, pues siempre se le hacía enormemente incómodo. Eran los problemas de costumbre que tenía cualquiera que emplease ese medio de transporte: facturar, embarcar, cuidar de que todo el equipaje estuviera en su sitio, poco espacio para estirar las piernas, pasajeros molestos, comentarios monótonos de la tripulación, comida pésima, tener que comprar dos pasajes para un gólem que ocupaba tranquilamente dos asientos... Lo de siempre. Viajar en primera podía ser un poco menos agobiante, pero eso no solucionaba los temas de embarque ni hacía que las turbulencias resultasen más agradables. Al menos en un barco o en un tren uno podía ponerse de pie sin tener que andar pidiendo disculpas al resto de pasajeros o tomar el fresco en cada parada o en cubierta. En casos de verdadera prisa, un apaño mágico le permitía llegar a determinados sitios con rapidez, pero por desgracia no contaba con un punto de salto en la capital española. La única alternativa era el avión. Así y todo, Aureole pensó en tomárselo con estoicismo; ante una emergencia no quedaba más remedio que estar preparado para las incomodidades.

El sangromante apareció en el aeropuerto con su aspecto más tradicional: el de un hombre de unos cincuenta años, de aspecto atildado y serio, con bastón. Se habría arreglado más si el tiempo se lo hubiera permitido, pero había salido del hotel con el tiempo justo para llegar con puntualidad. Por una vez, había dejado de lado su habitual indumentaria pasada de moda y llevaba un traje que podía considerarse no victoriano, al menos. Stanley, a su lado, llevaba sus características gafas oscuras y vestía a medida, como siempre. Todavía no había nacido el sastre que confeccionara trajes para semejantes espaldas.

-Buenos días a todos. ¿Listos para un maravilloso periplo entre nubes? - había saludado con cierta sorna. Finalizadas las cortesías, pasaron por los siempre fastidiosos trámites de la terminal (sorteados gracias a que tanto la cartera del mago como su traje contaban con pequeños agujeros dimensionales para que su contenido no hiciese saltar las medidas de seguridad), y por fin embarcaron.

Si bien la primera parte del viaje había sido como el sangromante esperaba, Constantine se encargó más tarde de "reservar" asientos en primera clase, lo que contribuyó a mejorar un poco el humor de Aureole. También les aportaría algo más de intimidad. Uno no debía ponerse a comentar asuntos extremadamente preocupantes de naturaleza arcana ante gente que podía tomar a los implicados por enajenados mentales y pasar a darles nuevos pasajes, más "seguros", en el compartimento de carga. Sin más, el sangromante se sentó a la mesa que les correspondía, posó el bastón cerca de su mano (después de todo su relación con Constantine había tenido ciertos altibajos) y recorrió con la mirada los aperitivos dispuestos. John había advertido que serían cuatro, de modo que a un gesto de Aureole Stanley, que habría seguido a su amo ante la atónita mirada de las azafatas, se quedó en su lugar, ocupando con su corpulencia un asiento de ventanilla y el central adyacente junto a una mujer de mediana edad que no dejaba de observarle. El gólem le devolvió la mirada a la señora, hizo una inclinación de cabeza y volvió a mirar al frente con el mismo entusiasmo que dedicaría a ello una estatua.

Al final resultó que fueron solamente tres en torno a la mesa de primera clase. Aureole aguardó pacientemente hasta que Constantine y la chica pelirroja cuyo nombre no conocía o no recordaba se sentasen, y al ver que nadie más se presentaba para completar el grupo se volvió hacia su compatriota.

-¿Ha ocurrido algún imprevisto? Tenía entendido que íbamos a ser cuatro. Supuse, cuando nos encontramos en el aeropuerto, que quizá habría embarcado primero. Confío en que no haya ningún problema tan pronto... - comenzó el sangromante. Sin embargo, el gesto tranquilo de los otros dos le llevó a pensar que todo iba conforme al plan, de modo que se relajó y causó la primera baja entre los aperitivos.

-Bien, asumo pues que podemos comenzar. ¿De qué trata el asunto exactamente... compañeros? - inquirió, dudando antes de usar la última palabra. Aún se le hacía raro pensar en ellos de esa forma.

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Cullen Rutherford
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MensajeTema: Re: [WWD] [Mini-evento]Una noche de violencia [Cullen - Garnet - Aureole] (07-04-2019)   27th Septiembre 2017, 17:41

Cullen se encontraba inmenso en una oscura marea, la cual el vaivén de las olas le trasmitía calma. Lentamente el sonido de las olas se fue trasformando en un extraño susurro que cada vez se hacía más grave hasta poder entender que era un hombre el que hablaba.

Bienhallado Herrero, tu corazón aclama con fervor el rencuentro con el grupo Shadowpact, no temáis; vuestras plegarias han sido escuchadas. Os reuniréis en la tierra que os vio nacer y debes buscar al hombre fumador con gabardina, el será la llave para abrirte las pesadas puertas de Shadowpact. ¿Serás capaz de encontrar la aguja en el pajar?

Por más que mirase a su alrededor en busca del dueño de aquella voz el herrero solo lograba observar el movimiento de la marea la cual comenzó a  transformarse en un pueblo lleno de vida y en medio de una calle el misterioso hombre de la gabardina, Cullen corrió hacia el hombre para voltearse pero en ese preciso instante se despertó de su confuso sueño. ¿De verdad era un sueño o era algo más? El herrero se quedó un buen rato en la cama asimilando todo aquello, no podía ignorar el hecho que había soñado con la ansiada localización de Shadowpact. Se levantó de la cama sentándose en el borde de ella dándose un masaje en la cara para despejarse de todo ¿Por qué el sueño tenía que ser tan confuso? Una vez despierto comenzó a realizar su rutina mañanera hasta que el cartero llamo a la puerta entregándole una carta firmada por su joven amiga. Sonrió y se fue al gran salón a leerla.

Querido Cullen.

Como bien te prometí encontré información sobre Shadowpact:
Según mis fuentes planean reunirse en algún pueblo de España, seguramente se reúnan en ciudades que tengan aeropuertos. Siento mucho de que mi información sea tan escasa, por el cual me he visto obligada a marcarte en el mapa las ciudades las cuales disponen de aeropuertos por las molestias. Le aconsejo que tome la ruta marítima que le lleve a Portugal directamente sin hacer trasbordo. Deseo de todo corazón que pueda cumplir su objetivo.

Atentamente,
Caitlin


De la carta salió un mapa bien detallado de por dónde tenía que empezar a buscar una vez pisara tierra portuguesa. Gracias a la carta de la dulce Caitlin Cullen estaba mas que decidido que aquel sueño era un aviso, seguramente aquel hombre era miembro y alguien habían logrado establecer contacto. Antes de todo escribió una carta de agradecimiento a Caitlin y la envió en la dirección que ponía en la carta. El día de hoy lo dedico a conseguir provisiones e información de cómo llegar. Los habitantes del pequeño pueblo le ayudaron encantados; algunos por amabilidad y otros porque no querían tener a un loco con armadura en sus cercanías. Por suerte en esa época del año había venido un circo al pueblo el cual se ofreció en ayudarle al Herrero a obtener un permiso para viajar con su caballo junto a ellos, por unos días seria miembro de la compañía. A los dos días el viaje empezó con buen pie, a nadie le importo tener a un rubio guaperas que se pensaba que era del siglo X, habían tenido de peores. Durante la travesía náutica algunos de la compañía le enseñaban a Cullen los adelantos de esta época, divirtiéndose de las reacciones del rubio. Cullen se daba cuenta pero les ignoraba, necesitaba saber lo máximo posible para no levantar sospechas. Por un lado las chicas fueron más compresivas con él y le ofrecieron ropa moderna, una camisa de cuadros rojiza con unos tejanos marrones y botas, junto con unas gafas de pasta sin graduación. Metieron toda la armadura, el escudo, la espada y un par de mudas en la típica mochila de montañero, disfrazando así a Cullen como un moderno montañero que le gusta ir a caballo.

Nuevo look :
 

El viaje se le hizo mucho más corto de lo que había pensado, el rubio tenía que ir aprendiendo que este mundo iban mucho más rápida las cosas. Una vez en tierra y pasado el control de metales gracias a la compañía se despidió de ellos con una gran sonrisa y se fue cabalgando a lomos de su fiel caballo, las chicas echarían de menos la cavilosidad de aquel hombre. Con mapa en mano fue siguiendo el camino que tan amablemente le había indicado Caitilin. Pasaron días, hasta semanas hasta que llego a un pueblo que empezaba a recordarle el confuso sueño que había tenido. Cullen ya estaba acostumbrado de las miradas de la gente extrañándose porque aquel hombre va en caballo y no en uno de esos aparatos llamado coches. Pero él también los miraba de forma inquisidora, sobre todo si fumaban y llevaban gabardina pero la búsqueda siempre acababa en fracaso, empezando a desanimarse. Cuando decidió irse a un hostal rendido por la pérdida de tiempo escucho como la Divina le hablaba de que había un joven espíritu que se parecía mucho a la joven viva que acompañaba, hablando de lo bonitas que eran y del precioso cabello rojizo que tenían ambas. Por cortesía se quedó mirando en la dirección que le indicaba observando la certeza de sus palabras pero el solo pudo ver a la joven viva, no tenía capacidades de ver ningún espíritu. Pero sus pupilas se dilataron levemente al ver el vivo hombre de sus sueños despalda a él, junto a la joven y un hombre mayor. Respiro para relajarse y no lanzarse encima de ellos. Con un trote rápido pero tranquilo se acercó a ellos y se bajó del caballo con suma agilidad, evitando tirar la gran mochila ni el escudo templario que estaba encima de la mochila que iban bien atados detrás de la silla. Con una mano tenia cogida las riendas del caballo y con la otra se colocó bien las gafas.

Disculpe que los moleste pero… ¿formáis parte del grupo Shadowpact? Necesito urgentemente reunirme con ellos.

Miro a los tres presentes para finalizar en el rubio de la gabardina, su corazón latía con fuerza al poder estar más cerca de lograr volver a reunirse con su familia.

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MensajeTema: Re: [WWD] [Mini-evento]Una noche de violencia [Cullen - Garnet - Aureole] (07-04-2019)   29th Septiembre 2017, 14:48

Por suerte si, había alcohol entre las cosas de picar. Una carta bastante variada de botellines que podían pedir a la azafata para que les trajera junto a varios platos de picar con frutos secos, aceitunas, etc. Tipical spanish se podría decir. Al sentarse John se pidió un gin tonic junto con el diario del día, a poder ser en inglés. Esperó a que el resto pidieran lo que quisieran, asegurando de que todo lo que quisieran estaría pagado. ¿Por quién? Por nadie, pero alguien había pagado, o eso tenía en mente la azafata.

- No te preocupes, no ocurre nada. Tan sólo es que pensé en darnos un descanso como es debido antes de bajarnos del avión. - Se encogió de hombros tras lo cual la azafata llegó con el pedido. Cuando estuvo seguro de que estaban sólo los tres prosiguió. - Voy a ser breve así que atentos: anoche tuve un presentimiento, un pronóstico, o si lo queréis llamar de otra forma, vi algo que iba a pasar hoy. - No hacía falta decirle al sangromante lo que ocurría dentro de su cabeza, ni que era un recuerdo de algún otro John pero que todavía no había pasado. Demasiado complicado para ponerse a debatir si en realidad era una voz de alarma o una simple pesadilla. Además contactó conmigo el Fantasma Errante. Un tipo con gabardina y sombrero que se cree Gandalf. Me avisó de lo mismo, y me dijo que tendríamos alguien más esperándonos. Algo de un caballero. Teniendo en cuenta lo que le gusta hablar con acertijos, habrá que tener los ojos abiertos para cualquier referencia. - El inglés cogió su vaso y se lo llevó a la boca, con clara satisfacción. - Así que, hasta que lleguemos a España relajaos. Despertadme cuando lleguemos. - Dejó el vaso vacío sobre la mesa y se acomodó para echarse un sueño de, al menos, una hora.

...

Si el viaje de avión había sido pesado en algún momento, nada mejoró una vez en tierra.

Aterrizaron en la capital española, Madrid. Allí tuvieron que pasar los rutinarios trámites de aduana para poder entrar al país. Que el hombre que les atendía no supiera mucho de inglés dificultó la labor, por lo que tuvieron que esperar a una chica que lo sustituyó. No llevaban mucho equipaje (si es que el golem no se considera equipaje) así que se encontraron en la calle en cuestión de minutos.
La siguiente parada era ir hasta la estación central de autobuses, donde tuvieron que esperar dos horas a que llegara el que ellos necesitaban. John había buscado la información necesaria para saber a qué pueblo tenían que bajarse y qué líneas tenían que coger. No conocía España y no conocía su lengua, y por lo visto la suerte no le sonreía de cara cuando preguntaba a la gente, sino que se reía a sus espaldas cuando tartamudeaban por no saber expresarse mejor.

Después de una hora de viaje bajaron en una pequeña parada en medio de una carretera rodeada de... nada. Absoluta y desoladora nada. Media hora después llegó el siguiente autobús que era al que tenían que subirse para el trasbordo. Menudo engorro pero al menos John no estaba cabreado: viajar era uno de sus placeres secretos. Ir de un lado a otro sin saber dónde te bajas y a donde vas. Aquello se parecía mucho a los viajes en caravana con sus amigos punkis o cuando le dio por ser hippy. Menudos tiempos aquellos...

Otra hora y media después llegaron por fin a su destino: un pueblecito perdido de la mano de Dios llamado Villadorna. Era uno de esos pueblos rodeados por campos de cultivo seco y hectáreas de tierra seca sin árboles ni vegetación más allá de los arbustos secos que crecen al lado de la carretera. Pero el pueblo parecía prosperar, o al menos eso decían las casas de nueva fachada que rodeaban la urbe, así como la gente que había caminando por sus calles de piedra.
Además, hubo otro detalle que a nadie se le escapó: estaban de fiesta. Había guirnaldas colgadas por encima de sus cabezas y las aceras estaban adornadas con flores de plástico hechas a mano y lazos blancos con la cruz de Cristo bordado en ellos.

John se giró hacia sus compañeros.

- Parece que llegamos en buen momento. Con tanta gente quizá encontremos a alguien que sepa inglés o................... no me jodas

Si no fueron las palabras tal vez la mirada del mago alertara a Garnet y a Aureole para que miraran a sus espaldas. Un hombre rubio montado a caballo se les acercaba, con una inmensa mochila a sus espaldas que hacía "clang clang" con cada trote. "Jesús, de repente necesito una túnica y un báculo". De la sorpresa se le había caído el cigarrillo que se llevó a la boca momentos después de bajar del autobús.
Cuando el chico les habló no quedó duda alguna: era el caballero que estaban esperando.

- Dime que no te llamas sir Lancelot.

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Hailey Sullivan
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MensajeTema: Re: [WWD] [Mini-evento]Una noche de violencia [Cullen - Garnet - Aureole] (07-04-2019)   29th Septiembre 2017, 23:58

No habíamos tenido ocasión de hablar. Pero, ¿cuando iba a ser el lugar adecuado? Desde luego no ahí. Desde luego, no ahora. Teníamos con nosotros al anciano de ShadowPact. Por bien que no me había quedado con su nombre, si recordaba sus intervenciones durante la reunión. Era ese hombre que parecía hablar como si le acabaran de sacar del siglo pasado, el anciano enciclopédico. Si no recordaba mal, la postura de aquél hombre, además de ser un solitario desconfiado, en lo cual, no podía culparle, había sido muchísimo más abierta a la obertura del grupo de lo que habían sido, por ejemplo, la conejita playboy. Había ido directo al grano, sin juzgar a quien había iniciado esta vez ShadowPact y centrándose en los problemas que había que resolver… Y si estaba en lo cierto y la memoria no me fallaba, pese a su poco trabajo en equipo, era a quien daría preferencia como compañero para la misión de cuantos había conocido en la reunión. Al fin y al cabo, John y yo tampoco somos famosos por nuestro compañerismo, que yo sepa.

Y yo, especialmente.

No sabía que nuestra cara fuera tan inexpresiva cuando piensas. Es aburrido. Creo que yo soy la expresiva de los dos, la que siempre sonríe.

La ignoré. Como si no estuviera.

Me parece estúpido que estés aquí. Que estemos aquí. Sin mi no puedes hacer nada. Distraerte con los fantasmas que te siguen.

Sólo uno me sigue ahora mismo. Y está siendo pesada. Adivina quién. — susurré mordaz, mirándola de soslayo.

Estábamos sentados, todos juntos, en una mesa. Era obvio que me iban a escuchar. Pero confiaba en que John no necesitaba explicaciones, y que el otro miembro de ShadowPact no iba a mirarme de un modo raro si sabía que era médium… Qué cojones, eso sí era algo que podía decir ahora mismo.

Me llamo Hailey Sullivan. — Comenté con aplomo, tendiendo el brazo derecho por encima de la mesilla. — El día de la reunión me presenté como Brooks por cosas que no vienen al caso. Si parece que hablo sola, es normal. Puedo ver fantasmas y tengo a la plasta de mi hermana comiéndome la oreja.

John resolvió de un modo a mi parecer ligeramente esquivo a las preguntas del tercer hombre - aunque bien pensado, ese tercer hombre, probablemente, fuera yo - y me limité a escuchar, sin aportar ni intervenir. Si John notaba extraño mi silencio, no dijo nada, y simplemente se fue a dormir. Le miré de soslayo, pero no intenté detenerle… Aunque yo prefería no hacer lo mismo. No había podido hablar con él… Así que probablemente no fuera una buena ocasión para que se enterara que gracias a mis recuerdos, y al igual que él, tenía pesadillas acosándome noche sí, noche también. Esa conversación, podía esperar. Como podía esperar las mil preguntas que ahora tenía por hacerle. Siempre había pensado en mi misma como una caja cerrada, segura de que en algún punto de mi vida se había perdido la llave. Pero ahora... Era un bosque. Cortaba el árbol de enfrente sólo para encontrar varios más detrás. Le dediqué una media sonrisa a mi otro “compañero” y me dediqué el resto del viaje a beber.

***


Nunca había estado en España, que yo recordara. Pero había estado en Francia. Y había sido una mierda bastante importante, y este lugar no parecía insinuar que fuera a ir mucho mejor. Me limité a caminar un metro por detrás de Constantine, dejando que fuera el portavoz del grupo, y me limité a observar. Observaba aquellos que se cruzaban con nosotros y los que nos miraban en la distancia, los que intentaban comunicarse y los que se reían valerosos tras la impedimenta lingüística que nos separaba. Me gustó el país, pero odié a su gente. Y pronto terminé, sin darme cuenta, con una mirada de desprecio y una afilada sonrisa de suficiencia a quien tuviera la poca decencia de mirarle durante demasiado rato.

Viaje y más viaje. Fue una rutina de silencio, al menos para algunos, puesto que yo tenía mi pepito grillo personal dando por saco de vez en cuando. Pero me di cuenta de que agradecia aquellas pequeñas rencillas, aquellas pullas. Me recordaron a mi relación con Brooks. Me recordaron a tener una familia. Y en ocasiones la miraba a ella y mi sonrisa se endulzaba. Y pese a sus contestaciones fuera de tono, me las devolvía.

Finalmente llegamos a un pueblo que parecía en plenas fiestas mayores, y de nuevo me vi distraída con el mundo a mi alrededor… Y los fantasmas. No terminaba de acostumbrarme a verlos, y si en la ciudad entre tanta gente y movimiento se hacían más sutiles y pasan desapercibidos entre la multitud, los pocos que había por ahí destacaban como velas en mitad de la noche. Y fue otra de las cosas que me callé. Otra cosa más a la lista de “No es el momento” y “ya lo hablaremos con calma”. Demasiadas, y pocas a la vez.

Y luego apareció un hombre montado a caballo. Casi di por hecho que era otro fantasma, esta vez uno de la época medieval, hasta que John le llamó Lancelot. Era rubio, de ojos miel y… sus cicatrices. De todo su cuerpo, fueron ellas las que se llevaron mi mirada, y pensé en cómo parecían no restarle atractivo. No me di cuenta, de que había alzado la mano a mi propio rostro, acariciando la larga cicatriz que me cruzaba el pómulo izquierdo. ¿Era así cómo me veía la gente? Siempre pensé que era como un lienzo roto, del cual adivinas el dibujo que hay detrás aunque no se vea completo. Al menos, en él, no me daba la sensación de que fuera un cuadro incompleto. Y pensar eso... Me hizo sonreír.

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Aureole Deveron
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MensajeTema: Re: [WWD] [Mini-evento]Una noche de violencia [Cullen - Garnet - Aureole] (07-04-2019)   4th Octubre 2017, 13:45

Antes de entrar en materia, la joven se presentó. Si bien la recordaba vagamente, en aquel momento ninguno de los nombres que dio le resultaban conocidos al sangromante. No era de extrañar, por otro lado. Sus intereses tendían a estar vinculados a gente mucho más mayor, aunque no estaba de más conocer a los místicos jóvenes. En algunos casos, aparecían talentos interesantes entre ellos. Esto hizo que se acordara de Elysia y de cómo la había encontrado. Sí, eso era un buen ejemplo.

Halley seguía con el brazo estirado, aguardando. En circunstancias menos... oficiales, el sangromante habría obviado el gesto cambiando de tema o hablando con alguien más. Era el único capricho más bien grosero que se permitía en cuanto a buenos modales, razón por la cual solía preferir comenzar él con las presentaciones y acompañarlas de una inclinación de cabeza para mantener la distancia. Cualquier cosa con tal de evitar el contacto físico innecesario. Por desgracia para él, no había muchas opciones para evitarlo ahora sin parecer decididamente maleducado.

-Aureole Deveron - dijo finalmente, estrechando la mano tendida de Sullivan -. Un placer conocerla oficialmente. Lamento lo de su hermana, tanto... bueno, tanto lo que la llevó a su estado actual como que se encuentre en él. No a todos los espíritus les agrada, por lo que sé. Sospecho que ya habrá oído algo respecto de mí, por lo que no la aburriré reiterando qué soy o a qué me dedico salvo que realmente tenga interés en los desvaríos de un viejo coleccionista. En cualquier caso, celebro tener con nosotros a alguien con un talento como el suyo, en especial por cuanto mis capacidades para intercambiar información con los difuntos suele requerir bastante tiempo y no menos concentración.

Una vez efectuadas las presentaciones, Constantine les puso al día. Bueno, era más que nada una forma de hablar, porque lo cierto es que no compartió demasiada información ni parecía interesado en hacerlo en aquel momento, como simbolizó el hecho de que se acomodara para dormir. A Aureole le bastaba saber que no era el único implicado en el asunto: el Fantasma Errante también estaba por medio y, sabiendo que solía requerir ayuda de otros para sus intervenciones, el sangromante supuso que al final sería de él de quien conseguirían los detalles sobre la tarea que tenían por delante.

De modo que, a falta de otra cosa que hacer, Aureole pidió a la azafata un té y sacó un libro de tapa dura y lomo añejo cuyo título hacía tiempo que se había borrado. Una vez con el té primorosamente servido, como cabía esperar de la primera clase, el mago devolvió a Halley su sonrisa alzando la taza con una ligera inclinación de cabeza, y a continuación se dispuso a hojear el libro. De cuando en cuando, una mano enguantada dejaba el libro y atraía hacia él algún otro aperitivo o la propia taza, con enorme cuidado para no manchar el volumen. Stanley, mientras tanto, seguía tan inmóvil que la señora sentada a su lado siguió mirándole, preguntándose cómo podía alguien dormir sin siquiera apoyar la cabeza en el asiento. Porque de tan quieto tenía que estar dormido, ¿no?

Tras una hora de vuelo, tomaron tierra finalmente en Madrid. Al sangromante no le gustaba demasiado. Como otras capitales europeas, había perdido gran parte de su atractivo y del misterio que una vez pudiera haber tenido. Las pocas veces que había estado en España se había decantado por otros lugares, como Santiago, Barcelona o Salamanca, de modo que no conocía demasiado bien la región. No importó demasiado, porque al cabo los tres místicos cogieron un autobús que, tras una agobiante sesión de traqueteo y falta de aire acondicionado, los alejó de la aún más agobiante ciudad hasta un pequeño pueblo con un cartel a la entrada que rezaba Villadorna. Un pueblo con aspecto relativamente antiguo, si uno obviaba las modificaciones recientes de las casas. Incluso así, el estilo era marcadamente... como él. Anticuado, estancado en el tiempo, podría decirse, pero no por ello carente de resistencia o ingenio.

Villadorna estaba de fiesta, al parecer. Guirnaldas y adornos varios decoraban las calles. Aureole observaba con interés, ajeno a las miradas que los lugareños pudieran dedicarle a él, a los demás o más especialmente a Stanley, pero no vio nada que indicase el origen de la fiesta, ni había en aquel momento algunos de los implementos llamativos que se utilizaban en otras celebraciones. Constantine atrajo su atención en el preciso momento que un hombre a caballo se destacaba de la multitud y se dirigía inequívocamente hacia ellos. Cuando habló, quedó claro que era el cuarto miembro del grupo, sin contar al gólem.

-Por favor, dígame que la discreción no era indispensable para el cometido que nos aguarda - susurró inclinándose hacia Constantine.

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Cullen Rutherford
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MensajeTema: Re: [WWD] [Mini-evento]Una noche de violencia [Cullen - Garnet - Aureole] (07-04-2019)   8th Octubre 2017, 20:02

Observo curioso la caía del cigarro de los labios del místico, un golpe seco en el suelo para luego rodar de forma graciosa al pequeño charco, apagándose. Cullen no supo cómo reaccionar a esa sorpresa, el creía que sus ropajes eran muy parecidos a los hombres de pie que había visto en su larga travesía por la península. Sabía que los caballos no eran los trasportes más utilizados en la época moderna pero no creía que causara tanta sensación. Ante la pregunta del rubio negó con la cabeza.

Mi nombre es Cullen Rutherford y vengo en la búsqueda del hombre Patroklos  o como le llaman sus compañeros Cronos. Por eso necesito vuestra ayuda para volverme a reunirme con él.

Como no recibió ninguna negativa de los presentes entendió que era el grupo que buscaba y no se había equivocado de hombre de gabardina. La dulce sonrisa de la mujer se la contagio logrando así que se relajara un poco, al menos ella no le miraba como si fuera un bicho raro. Cullen se preguntaba cómo le mirarían si en vez de llevar estos ropajes llevara su habitual armadura. Sin saber cómo unos niños estaban alrededor del caballo mirándolo asombrados.

¡Señor, señor! ¡Déjenos subir en el!

Dijo un excitado muchacho al rubio que tenía sujetada las riendas del caballo. El caballero hecho un vistazo por el alrededor y según los chismorreos que escucho antes de llegar al grupo de cuatro había una feria, con lo cual pudo ingeniarse una respuesta.

Lo siento joven, pero este noble corcel tiene que descansar para la dura batalla que le esperara mañana en el torneo de caballeros ¿vendréis a animarnos?

Los niños exclamaron eufóricos por la gran noticia de que había lucha de caballos y que ningún mayor les hubiera avisado. Se despidieron muy enérgicos deseándoles buena suerte. Una vez el grupo volvía a estar en suma calma se volvió a dirigir en ellos hablándoles de nuevo en inglés, mostrándoles así su dominio en las dos lenguas.

Cuando lo deseéis podemos retomar el camino hasta el lugar de reunión antes de que se haga de noche. Cuando antes nos reunamos todos los integrantes de Shadowpact antes acabaremos con todo esto.

Se notaba las ganas de Cullen por empezar a moverse y no era menos, sentía que le faltaba poco para volver con su familia. Un rápido recuerdo le llego a la mente y era el Vizconde Arion ¿también estará presente en esta reunión?

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John Constantine
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MensajeTema: Re: [WWD] [Mini-evento]Una noche de violencia [Cullen - Garnet - Aureole] (07-04-2019)   17th Octubre 2017, 17:38

[FDI: Siento la tardanza]

Si no hubiera estado tan sorprendido como lo estaba, John le habría respondido a Aureole con un comentario sobre su gólem y el significado de la palabra "discreción". Su cabeza sin embargo estaba demasiado ocupada con tres conceptos: el primero, el tío encima del caballo; el segundo el nombre de Patroklos; el tercero, y no menos importante, acababa de perder su cigarrillo.

Unos niños se le acercaron al rubio, hablándole en castellano claramente interesados por el caballo. El rubio aprovechó ese momento para volver a poner los pies sobre la tierra.

- Ya tenemos un traductor - les comentó el mago al resto de su equipo. - Espero que ese caballo sea de los que se desvanecen o se hacen chiquitines porque si no, tenemos un problema.

Al encontrarse de nuevo los cuatro solos (o los cinco si uno quería contar el caballo), John se dirigió hacia el recién llegado.

- Muy bien Cullen, te seguimos. Creo que eres el único que habla español así que te toca encontrarnos un lugar donde pasar la noche.

...

La búsqueda no fue fácil, dado que llevaban consigo un caballo. El pueblo no era muy grande pero estaba repleto de hostales y albergues donde podrían pasar la noche. Gracias a su nuevo integrante encontraron una vieja posada de habitaciones individuales la cual tenía una pequeña cuadra en la parte de atrás, pues aprovechando el turismo como sustento económico principal el propietario había montado un circuito por los campos para pasear en caballo. Sacaron tres habitaciones: una para Aureole y su acompañante, otra para Cullen y la tercera para John y Garnet.
El grupo se quedó en la planta baja de la posada, sentados alrededor de una mesa con bebida y algunas tapas mientras John hablaba con el propietario y su hija, la cual sabía inglés y le estaba haciendo de traductor. Al terminar, se sentó con el resto llevando una pinta entre las manos.
Antes de hablar le dio un generoso trago.

- Vale, toca ponerse al día. Empezaré con su pregunas Cullen. Patroklos no se encuentra aquí. No sé de qué le conocías así que tendrás que hablarnos un poco de ti. Por otro lado, hoy sólo vamos a estar nosotros cuatro. Hemos venido aquí por una visión que tuve, como un recuerdo, y sólo nosotros estábamos disponibles. Si quieres reunirte con el resto de Shadowpact tendrás que viajar sólo a Nueva York. Si te quieres quedar te tocará echarnos un cable. Huelga decir que si te quedas y nos ayudas tendrás más posibilidades de encontrarte con el resto del grupo. - No conocía las intenciones del rubio y sólo sabía de él por el fantasma así que necesitaba estar seguro de que se quedaría con ellos, tanteando un poco el terreno. - He estado hablando con el propietario. Por lo visto Villadorna tiene una fiesta local una semana antes de Semana Santa. Es lo que hemos visto al entrar: hay un mercado medieval, algunos espectáculos a caballo y decoración con la santa cruz. Ésta noche habrá una procesión y tengo la corazonada que, pase lo que pase será ésta noche. Ahora vienen las malas noticias: en mi sueño recuerdo haber visto una planta nuclear. Le he preguntado si había alguna cerca y me ha dicho que no. Yo he soñado con una sirena que se escuchaba desde lejos que provenía de la central. Si no hay central... - John levantó las manos, en señal de desconcierto. - Tendremos que buscar por el pueblo lo que sea que pueda emitir una sirena. ¿Alguna sugerencia?

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MensajeTema: Re: [WWD] [Mini-evento]Una noche de violencia [Cullen - Garnet - Aureole] (07-04-2019)   27th Octubre 2017, 20:10

De entre todas las cosas que los españoles se habían sacado de la manga, descubrí en esos albergues uno que me llamó especialmente la atención. De hecho, esta frase que acabo de decir no es del todo exacta. Las cosas... Bueno, fueron ligeramente diferentes.

Nuestro querido ser Lancelot particular parecía tener algún tipo de contacto con ShadowPact, pero no había asistido a la reunión, Aureole tampoco parecía haber reconocido al caballero y desde luego, yo no le recordaba. Tengo una pequeña y sana obsesión por los rubios y creo con bastante certeza, que le recordaría de haberle visto antes. Y antes de penséis mal, tengo en mente la cicatriz que surca su labio y no... bueno, eso. Lejos de iniciar y proseguir la conversación en mitad de la calle, John animó a nuestro nuevo integrante a que nos ayudara a encontrar un alojamiento, y aunque generalmente las mujeres primero, agradecí en silencio que me dejaran en un segundo plano. Eso me daba a pensar, que a quien le gustaba ser el centro de atención era en realidad a mi querida hermana, a juzgar con lo mucho que me estaba importando a mí que no me hicieran caso. Miré a Ruby de soslayo, sintiendo una ligera pena por ella, que ojeaba su alrededor con nostalgia. No debía ser agradable, vivir sin sentir absolutamente nada, ni la brisa en tu piel, ni el aroma de las cientos de paradas de comida que llenaban el ambiente en especias. Por un momento pensé en quedarme a su lado y susurrar cada una de las sensaciones que sentía yo al caminar tras los hombres, pero no lo hice. Y sentí que pesaban sobre mí todos y cada uno de los veintiséis años de mi existencia. Fue como hacerme mayor de repente y si en ver mi reflejo en un cristal hubiera descubierto una arruga junto a mis ojos, probablemente no me hubiera sorprendido. Pero en su lugar, no había ni un surco de edad en mi tostada piel. Tan sólo un par de ojeras negras disimuladas bajo un montón de perfectamente aplicado maquillaje. Y como siempre que mis recuerdos y mi vida pesaban demasiado en mí, me giré a mis vicios. Prendí otro cigarro, aunque hacía relativamente poco que había acabado uno, y deseé encontrar la taberna lo antes posible para irme al alcohol. Pero no la tenía a mano todavía, y me fui al tercero... Y según a quien preguntes, el peor.

Pasé junto a una pareja joven, cuyos brazos entrelazados dejaban desprotegidos una cartera bastante rellena. Pasé a su lado y mi mano fue sola a su pantalón. Un dedo tensó ligeramente el pantalón para que no notara la presión de la cartera al abandonar su espacio y en un instante, volvía a dejar el bolsillo como estaba, llevándome únicamente al ocupante. Para cuando me di cuenta de lo que hacía, tenía una billetera que no era mía en el bolsillo. Me giré, al principio con intención de devolvérsela. Pero ¿Cómo le iba a explicar en inglés a un español que tenía yo la cartera? Le podría decir que la había perdido, que la acababa de recoger del suelo, pero probablemente no me entendiera y sería un dolor de cabeza. Volví a mirar adelante, hacia Cullen, pero... para cuando lograra explicarle lo que quería para que hiciera de traductor, la pareja ya se había perdido entre la gente. Así que me la llevé, aunque no sabía muy bien qué hacer con ella. Siendo francos, no se me pasó por la cabeza devolverla a ninguna autoridad, o dejarla en el bar. No acostumbro a tener ese comportamiento, así que simplemente me agaché de hombros y seguí caminando, pensando en que ya miraría el "botín" cuando tuviera tiempo de pararme. Y antes de llegar a la taberna, pues... repetí el "incidente". Aunque esta vez fue bastante más a proposito. Un chaval ligeramente ébrio se chocó conmigo y de su riñonera abierta "se cayó" una cajita de plástico duro. Y si por, "se cayó" habéis entendido "le robé"... Bueno, igual no estáis del todo desencaminados.

Así que sí, me " " " encontré " " " algo que me llamó especialmente la atención. Al principio pensé que era una pitillera y que nos había asegurado vicio gratis, pero al abrirlo descubrí en su interior una baraja de cartas. Pero si al ver el reverso de las pequeñas hojas de plástico había pensado que podría jugar con ellas, iba muy desencaminada. En lugar de diamantes, tréboles, corazones y picas, tenían copas, monedas, espadas y una especie de porra verde que parecía un calabacín deformado.

Para cuando encontramos dónde hospedarnos, y John se sentó con nosotros, yo iba por la segunda torre de un castillo de naipes perfecto. Le miré de soslayo y en cuanto se despistó tendí la mano y le robé dos sorbos, limpiándome la espuma de los labios con la lengua y seguí construyendo mi palacete. Escuchaba, aunque no le miraba directamente y me quedé quieta cuando formuló su pregunta.

¿Sirena de planta nuclear?

Mhm. — Asentí en voz baja. La verdad, no soy alguien con... cultura. De hecho, no sé qué tipo de sonido produce una planta nuclear. ¿Como la sirena del insti? Claro que, tampoco he ido nunca a un instituto. Ni a una universidad. Miré a Ruby, y parecía tan perdida imaginando sonidos como yo. — Más allá de tractores y camiones... A no ser que tengan un búnker de guerra. — Fruncí el ceño. ¿Los búnkeres tienen sirenas? — O eso o una nave espacial, como la de los Guardianes de la Galaxia. Creo que ya hemos superado el punto en que nos tenemos que limitar a las cosas mundanas. A estas alturas, podría ser cualquier cosa.

Centré la mirada en los naipes. Había hablado casi sin pensar, y no suelo mencionar ni de pasada a la gente que conozco en mis trabajos. Pero quería ayudar, y la única manera que se me ocurría era... Esa estupidez. Soltar lo que me viniera a la cabeza, fingiendo que lo decía de pasada y no sabía nada de ello realmente. Había conocido a Rocket, Groot, Warlock el colegilla, un chico al que nunca jamás volví a ver y la misteriosa asiática en una misión, pero dudaba muchísimo que tuvieran nada que ver con lo que podía pasar allí. Aun así y desde la colisión, había que tener en cuenta que podían haber factores ajenos a la lógica. De hecho... ¿No estabamos hablando de una invasión demoníaca? ¿Podía existir algún tipo de demonio capaz de emitir un sonido similar al de una planta nuclear? Cuando alcé la cabeza, miré al enciclopédico a ver qué tenía él que aportar, y también a Cullen.

O el sueño era sólo un sueño y no tiene nada que ver ni habrá sirena alguna...

Me levanté. Dediqué una breve mirada desprovista de emoción a mi hermana y luego sonreí a mis acompañantes.

Voy a por una copa para mí. ¿Alguien más quiere algo?

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Aureole Deveron
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MensajeTema: Re: [WWD] [Mini-evento]Una noche de violencia [Cullen - Garnet - Aureole] (07-04-2019)   4th Noviembre 2017, 11:48

Aureole había aprovechado un poco para ojear detalles del pueblo y las decoraciones mientras caminaban. Si en algún momento se percató de que Hailey había metido la mano en bolsillo ajeno, no dijo nada, atento como estaba a intentar que no se le acercasen tanto como para apretujarse con la multitud. Tras un paseo que podría tildarse de agradable a pesar de la cantidad de gente que les rodeaba, el grupo consiguió encontrar un alojamiento que parecía reunir las cualidades que necesitaban para pasar la noche, esto es, habitaciones y un lugar para el animal del nuevo integrante. Una vez el caballo de Rutherford estuvo en su sitio, entraron en el lugar. El hechicero compartiría un cuarto con Stanley, algo a lo que estaba acostumbrado, mientras que los demás se repartieron entre otros dos cuartos. Hailey y Constantine debían de conocerse realmente bien, dispuestos como estaban a compartir habitación.

Hechos los trámites y dejados los equipajes en el piso superior, tocó reunirse en la planta baja. Una vez allí y tras comentar con Rutherford sus inquietudes acerca de contactar con Shadowpact, Constantine les puso al corriente. En su sueño, esa misma noche, se escucharía una sirena similar a la de una central nuclear. No tenía una idea precisa de lo que significaba o de lo que podía comportar, por lo que había que mantenerse alerta y actuar cuanto antes, si era posible. Por lo que a Aureole respectaba, nunca había oído una sirena de central nuclear, y tampoco sentía especiales ganas de hacerlo. Por otro lado, cuando Hailey mencionó lo del búnker de guerra, se inclinó sobre la mesa.

-No es una sugerencia descabellada en absoluto, señorita Sullivan -comenzó -. Según tengo entendido, hay repartidos por la zona norte del país una serie de refugios antiaéreos construidos para defenderse de los bombardeos ocurridos allá por la Guerra Civil que atravesó este país. La sirena que el señor Constantine aquí presente oyó en su sueño podría ser la misma que en tiempos avisaba de la llegada de la aviación enemiga para que la gente se pusiera a salvo. Honestamente, en un lugar tan apartado no creo que cosas como centrales nucleares tengan cabida, y el terreno parece demasiado accidentado como para utilizarlo como pista de aterrizaje.

El último comentario iba obviamente influido por sus escasos conocimientos en materia de naves espaciales. Nociones como el despegue vertical era algo que el sangromante todavía consideraba limitadas a ciertas criaturas y a los propios magos. Estaba visto que, pese a sus conocimientos, aún le faltaba mucho para estar al día.

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MensajeTema: Re: [WWD] [Mini-evento]Una noche de violencia [Cullen - Garnet - Aureole] (07-04-2019)   9th Noviembre 2017, 16:23

La improvista aparición de los niños alegro al rubio ya que había logrado que el grupo no le mirara forma extraña y le dieran el valor que se merecía. Estaba cansado de esa situación: vivir en un tiempo que no es el tuyo y pretender asimilarlo todo de forma rápida, cuando habían hechos que después de meses aun le costaba asimilar. Cullen no pudo evitar no molestarse cuando el rubio hizo mención al tamaño de su caballo ¿acaso tenia cara de mago de sangre? Intento relajarse y tomárselo como un tipo de humor de esa época. Con una fina sonrisa hablo.

Lo siento, aunque pueda imbuir magia en los objetos no domino la magia de alterar formas pero juro por mi honor de caballero que hallare un buen hostal para todos. Por cierto, usted es el único que no se ha presentado y desconozco la forma con la cual poderle llamar.

Dicho eso se puso el delante del grupo guiando a los demás. Las señales en un castellano algo diferente al suyo le indicaban por donde tenía que ir. Después de unas cuantas cuadras lograron encontrar una posada con un bonito establo para su fiel amigo que estaba cansado del duro viaje, al cual le dejo preparado la comida gracias a uno de los trabajadores que por el mutuo amor por los caballos se habían hecho amigos. Una vez había dejado al caballo en buen recaudo se reunió con los demás.  Cullen soltó un largo suspiro amargo al saber que el dichoso Patroklos no se encontraba ahí, empezaba a perder la esperanza pero el recuerdo de su dulce familia le volvía las fuerzas necesarias para levantarse y seguir buscando. Se quedó en silencio escuchando el sueño de John y menos mal que lo hizo porque todos comenzaban a comentar cosas que desconocía o por el contexto de la frase podía intuir a que se refería. Las pistas de aterrizaje al parecer tenían el mismo significado para él pero en vez de aterrizar “naves espaciales” ellos aterrizaban dragones, los pocos dragones que habían logrado domar hasta ahora gracias a la gran ocurrencia de aquel mago Vizconde.

Si me lo permitís me gustaría aportarlo lo poco que se de esta época. Habéis comentado que es imposible que en la zona se encuentre lo que llamáis planta nuclear, por lo que no hay ese tipo de sirena que buscáis… ¿pero si el sueño no es tan literal? Quiero decir, que si buscamos algo que avise a los civiles para ir, por ejemplo, a refugios antiaéreos, también podríamos contar con el campanario del pueblo. Las campanas no solamente marcan las horas, sino que avisan a todo el pueblo del ataque del enemigo.

De forma sutil, o eso esperaba el Herrero, había empezado a soltar pistas de su procedencia que una vez hablado del sueño se dispuso a contar, no antes pedirle de forma caballerosa a la dama que para él fuera una copa de vino. Luego se quedó pensando si tendrían que ser ellos los que trajeran la bebida en vez de la mujer, pero no sabía hasta cuanto habían cambiado los protocolos y guardo silencio. Una vez que todos tenían ya su copa comenzó hablar, no antes de darle un pequeño sorbo para suavizar la garganta.

Os habréis dado cuenta que muy normal no soy, que alguien iría en eso llamado coche o moto en vez de caballo y es que resulta que no soy de este siglo, sino del pasado. Yo provengo de una época que vosotros llamáis Edad Media, concretamente del tiempo de la Inquisición Española. Para hacer un gran resumen diré que Patroklos vino a mí en busca de mi habilidad con la forja, puedo imbuir magia a los objetos. Yo acepte el trabajo como muchos ya había hecho pero él me trasporto a esta época para que forjara una daga mágica para no sé qué ritual. Yo cumplí mi parte del trato y le di la daga pero el nunca me volvió a mi hogar y cansado de esperar hoy me reúno con ustedes para que me puedan ayudar a cumplir esta parte del trato. Si me ayudáis yo os ayudare con esta empresa que empezara esta noche, solo deseo volver junto a mi familia.

Durante todo su discurso estaba mirando su copa para evitar las miradas de incertidumbre que solía recibir cuando hablaba de su real procedencia, cansado de ellas empezó a inventarse una mentira más creíble que la verdad, muy pocas personas sabían de su procedencia real. Una vez terminado su monologo levanto la mirada para buscar confort en las de los demás, tenía ganas de encontrar un grupo de gente que no le mirasen como un loco.

Esta es mi historia de cómo conocí Shadowpact ¿Cómo lo hallasteis vosotros?

Dijo para romper un poco el hielo, además de conocer un poco de los demás, y darle otro sorbo a la copa de vino.

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John Constantine
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MensajeTema: Re: [WWD] [Mini-evento]Una noche de violencia [Cullen - Garnet - Aureole] (07-04-2019)   14th Noviembre 2017, 19:36

Todas las posibilidades dadas las circunstancias podían ser una pista. La sirena en un búnker tal como había dicho Garnet era una excelente posibilidad, más dada la información que aportó Aureole sobre la historia de ese país. John había escuchado algunas historias sobre la Guerra Civil de España, que pasó antes de la Segunda Guerra Mundial. Ahí acaban sus conocimientos de historia y si le hubieran dicho que los pueblerinos fueron en realidad abducidos por extraterrestres, Jesús, como que le daría cierto crédito.
Que fuera una amenaza externa también podía ser posible. Una nave espacial emitiendo algún tipo de sonido... Dudaba horrores que en algún punto de su vida - o sus vidas - John se hubiera metido en alguna trama alienígena teniendo en cuenta su buen olfato para los problemas que no el incumben y que si se mete en un follón sería alguno del cual pudiera salir, como en el caso del ocultismo. Pero ésto es Omega: lo que es posible y lo que no se juntan en un baile de piel contra piel y se funden en un sólo remolino de pasión, dejándote a tí con la boca abierta y el cerebro torcido.
Y otra posibilidad más: una campana. Eso tenía también sentido y el inglés juraría haber visto un campanario mientras llegaban con el autobús. Estaban en plenas fiestas religiosas por lo que si suena una campana no sería del todo inverosímil. Tenían varios frentes que tratar y poco tiempo.

- Si tienen gintónic me harías un favor, amor. - Necesitaba pensar. Una copa le sentaría bien. Aprovechó que Garnet se acercó a la barra para coger una de las cartas con las que estaba jugando y se la quedó mirando: tres espadas juntas. Le dio la vuelta esperando que en su dorso estuviera la respuesta que buscaba. Sólo encontró silencio.

Dejó la carta en su sitio cuando volvió Garnet, escuchando el relato de Cullen. Al inglés le interesó de sobremanera saber que el caballero, además de provenir de una época lejana pudiera forjar objetos imbuidos con magia. Si el herrero se unía al grupo de Shadowpact tendría a mano un servicio la mar de rentable para sus futuros planes. Joder, sería de ultralujo mejor dicho. Tamborileo los dedos sobre la mesa mientras terminaba de contar su historia y les preguntaba por su integración al grupo.

- Bueno Láncelot, se podría decir que yo soy uno de los nuevos padres fundadores - le contestó el inglés al jinete. - Les debía un favor a las otras fundadoras y se lo cobraron. Fin de la historia.

John esperó a que Garnet y Aureole contaran su parte, si es que querían compartir dicha parte de sus vidas (aunque no se diferenciaría mucho la una de la otra, teniendo en cuenta que formaron parte de la primera reunión). Una vez pasado el tiempo de las presentaciones y las charlas sobre sus vidas, el inglés se puso en pie, apoyando las manos sobre la mesa.

- Bien, tenemos poco tiempo para encontrar lo que buscamos. Vosotros tres id juntos y aprovechaos de que éste puede hablar español para hacer algunas preguntas - les propuso John, señalando a Cullen como "éste". - Yo echaré un vistazo por las afueras del pueblo a ver si encuentro algo que nos sirva. Buscad lo que sea, haced preguntas sobre la historia del pueblo, de la región... Lo que sea que nos pueda ayudar. - Si alguien se preguntaba el por qué no iba John con ellos la respuesta era clara: estrategia y riesgo. Ya había tratado antes con Aureole y lo recordaba como un hombre recto y con moral. Posiblemente le estorbaría el trabajo al inglés dada su forma de hacer las cosas. Cullen parecía que iba del mismo palo, puede que algo más recto que el del sangromante. Y por qué dejaba a Garnet con ellos y no le pedía que lo acompañara... Se acercó a la pelirroja y le dijo: - Confío en ti para ser discretos. Ya me entiendes... - No, no se fiaba un pelo de los otros dos, uno un caballero de la época de la inquisición y el otro con un golem como guardaespaldas. De los tres el inglés apostaría todas las veces que hiciera falta a la pelirroja para dicha tarea. Si tenían que colarse en algún sitio, robar algo, etc... Lo dicho antes: palos demasiado rectos. - Nos encontraremos aquí cuando caiga el sol. Que no tenga que ir a buscaros porque os hayáis perdido - bromeó el inglés con una sonrisa ladina tras lo cual emprendió la marcha para salir del hostal.

El tiempo seguía su curso, y el reloj no se detenía.

[FDI: En ésta ronda tenéis que decidir qué harán vuestros personajes. Si hace falta más de una ronda para trazar un plan no hay problema, se usan dos rondas. Una vez decidida vuestra ruta pondré en mi turno lo que encontráis, averiguáis y demás. Para cualquier duda podéis mandarme un mp.]

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MensajeTema: Re: [WWD] [Mini-evento]Una noche de violencia [Cullen - Garnet - Aureole] (07-04-2019)   

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[WWD] [Mini-evento]Una noche de violencia [Cullen - Garnet - Aureole] (07-04-2019)
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