Los Universos de DC y Marvel se han unido en uno solo. ¿Qué ha sucedido? ¿Quién está detrás de todo? Y, lo que es más importante, ¿cómo reaccionarán héroes y villanos de los distintos mundos al encontrarse cara a cara...?
 
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 [WWD] Padre de Nadie (Thor, Brunilda, Dalae, Tala) [10/04/2019]

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MensajeTema: [WWD] Padre de Nadie (Thor, Brunilda, Dalae, Tala) [10/04/2019]   29th Septiembre 2017, 02:06

You God of many names,
how shall I call you?
Wanderer,
which path will you choose?
Hangatyr,
what sacrifice will you demand?
Grimnir,
how will you show yourself to me?
Host-Father,
I will follow you!
One-Eye,
teach me to see
Wafuðr,
let me feel you
Raven-God,
let me fly for you.



Nornheim, Asgard. 
10 de abril de 2019.


- Esta noche, mi señora, he soñado con vuestra victoria.

La voz de la anciana Haag sonaba dura y rasposa, como el crujir de los huesos en invierno. Aunque la capucha azul ensombrecía su rostro, la tela no suponía ningún estorbo para ver, pues la mirada de Haag viajaba lejos y por encima de las cosas materiales, descubriendo para su señora los secretos que los Nueve Reinos se empeñaban en ocultar.

Acomodada en su sitial, Karnilla sonrió para sí, satisfecha. La Reina de las Nornas hizo un gesto hacia la anciana para instarla a proseguir.

- Vuestros ejércitos avanzaban hacia Asgard como una fuerza imparable, anegando sus campos y haciendo temblar las murallas. - continuó.

- Eso, Haag, es ya una realidad - dijo Karnilla, haciendo un ademán de impaciencia - Mis tropas ya se aproximan a la Ciudad de Odín. Sus órdenes son matar, saquear y prender fuego a todo cuanto encuentren a su paso. Los aldeanos ya claman al “Padre de Todos”. - prosiguió, imprimiendo un tono despectivo al apelativo - Pronto tendrá que salir y enfrentarse a mí… No puede esconderse tras esa barrera mágica para siempre…

Haag sacudió la cabeza, despacio.

- Mi sueño continuaba, Señora - prosiguió - Vi cómo los campeones de Asgard huían ante vos. Os vi alzaros victoriosa. Y contemplar desde vuestro triunfo un rostro que hace mucho que anheláis volver a ver…

Karnilla se volvió hacia la anciana, con los ojos relucientes.

- … ¿Balder? - dijo, sin molestarse en ocultar su interés.

Haag hizo una profunda reverencia.

- Sí, Majestad - confirmó la vidente - Lo he visto con claridad. Balder vendrá.

Karnilla se reclinó en su asiento, con una sonrisa jugueteando en sus labios.

- El Hijo de Odín regresa de su exilio - musitó. - A tiempo para contemplar cómo la Ciudad Dorada se inclina ante mí. Ante nosotros, si él lo desea…

La reina-hechicera deslizó un dedo sobre su collar de plata, satisfecha.

- … y aceptará mi oferta. Sabe que la era de su padre toca a su fin. Asgard clama el nombre de Odín, pero él no responde. Su pueblo muere mientras él duda tras su barrera mágica. Pronto le darán la espalda. Y entonces tendremos que darles otra Reina...  

Haag inclinó la cabeza y tendió sus manos nudosas hacia la mujer.

- Salve, Karnilla, Conquistadora de Asgard - exclamó.

La Reina asintió, complacida. Pronto podría reclamar aquel nuevo título. Le parecía que sonaba bien... Maravillosamente bien.

Karnilla:
 


***



Asgard. 
10 de abril de 2019.

El humo flotaba sobre los campos de Asgard.

Algunos fuegos se habían extinguido ya; otros continuaban ardiendo, y el viento esparcía por igual chispas y cenizas, inundándolo todo del olor a madera, hierba y carne quemada. Se oía el tañido del acero contra el acero, los gritos de los asgardianos que trataban de vender cara su vida, los gruñidos inhumanos del ejército demoníaco que Karnilla había reunido. Las huestes de la reina-hechicera anegaban los campos, devastándolo todo a su paso.

El hombre había llegado al abrigo de la noche y, aunque no amaba la oscuridad, el sol que se alzaba no le traía ninguna esperanza. La luz revelaba sin atenuantes los estragos que el ejército enemigo había ocasionado en su antiguo hogar: aldeas incendiadas, campos destrozados, cadáveres aún calientes desmembrados o medio devorados. Balder sentía una intensa opresión en el pecho mientras contemplaba la llanura, lamentando cada segundo de retraso.  

Balder:
 

El hijo de Odín retornaba del exilio para encontrarse con que las noticias que lo habían traído de vuelta no tenían ni un ápice de falsedad. Había estado mucho tiempo fuera, pero no había olvidado Asgard, y no soportaba ver cómo su gente moría, atrapada entre el ejército enemigo y las murallas de la ciudad.

- Maldito seas, padre - murmuró.

Podía perdonar a Odín muchas cosas, incluyendo su propio destierro, un año atrás. Al fin y al cabo, el Padre de Todos era severo y orgulloso, y Balder era consciente de que, en aquella ocasión, lo había desafiado y había cuestionado su autoridad. No era la primera vez que Odín castigaba a uno de sus retoños. Pero lo que estaba sucediendo ahora era un completo despropósito. ¿Por qué no abría las puertas para acoger a los asgardianos? ¿Por qué no convocaba a los ejércitos? ¿Por qué no los lideraba en una gloriosa carga, regando los campos con la sangre indigna del invasor? Balder no comprendía la estrategia que regía las acciones de su padre.

El asgardiano oyó entonces unos pasos que se aproximaban a él. Se volvió, aliviado. Había empezado a temer que su cita se retrasara. Cubrió en una zancada la escasa distancia que lo separaba del recién llegado y, sin mediar palabra, lo envolvió en un fuerte abrazo.  

- Thor, hermano… me alegro de verte - dijo.

Cuando se separó del rubio, la alegría del reencuentro se vio mitigada, de nuevo, por la gravedad de las circunstancias.

- Me preocupaba que no pudieras venir. - reconoció - Ha pasado mucho tiempo. Tengo tantas cosas que contarte... Pero me temo que tendrán que esperar. Ahora mismo tenemos una invasión que detener.  

Mientras hablaba, Balder dirigió una mano al pomo de su espada. No podía permanecer ocioso más tiempo.

- Ven conmigo, nos abriremos paso hasta la Ciudad. Nuestro padre tendrá que recibirnos. - dijo, esperando estar en lo cierto. Ni Thor ni él se habían separado de Odín en las mejores circunstancias. - Tenemos que convencerlo para que baje esa barrera y…

El asgardiano se interrumpió. Un inesperado resplandor acababa de llamar su atención y la de Thor. A pocos pasos de ellos, un portal mágico se abría desde la nada, trayendo consigo a cuatro visitantes inesperados.

***

El tintineo del agua era el único sonido que retumbaba en la silenciosa estancia de Nifelheim. El estanque de adivinación mostraba los últimos estragos de la masacre que sufrían los pueblos y los aldeanos del planeta Asgard. El que había sido padre de todos durante dos cortos años arrugó la nariz en cuanto vio aparecer el rostro de sus dos hermanos en la cristalina visión.

— Ya han llegado… — susurró para sus adentros. El hijo de Laufey estaba solo en la sala del trono del reino de los muertos. Se había recuperado por completo de sus recientes heridas gracias a brebajes y encantamientos que guardaba con recelo en sus aposentos. Pero no hizo nada más, ni siquiera se movió del lugar. Su mirada seguía centrada en el bello Balder y en el valiente Thor, como si sus pensamientos se hubieran quedado anclados en recuerdos del pasado que no deseaba compartir con nadie.

— Ilusos… creen que podrán hacer esto ellos solos… no saben cuánto se equivocan… — el Embaucador arrugó la frente y borró la imagen del estanque al pasar su mano por encima con repulsión. 

Caminó lentamente hacia la mesa donde tenía el tablero de ajedrez y el mapa de Yggdrasil, con todas sus ramas perfectamente delineadas. Sobre los diferentes círculos que representaban los Nueve Mundos, había colocadas varias estatuillas de madera esculpidas con mucho detalle. Eran muy diferentes las unas de las otras; había altas, grandes, pequeñas, otras muy usadas y otras que parecían haber sido talladas recientemente.

Loki estiró su brazo y atrapó entre sus finos dedos la primera figura, que representaba a una mujer de largos cabellos con la mitad del cuerpo podrido. Acercó la estatuilla a sus labios y besó su pequeña cabeza silenciosamente.

— Ya es la hora...— susurró, y dejó con delicadeza la figura en su respectivo lugar del tablero, cogiendo a cambio la que estaba a su lado. Esta vez, la estatuilla representaba a una joven con un bastón y un lobo. El tacto la madera era frío, y empezaba a resquebrajarse por el uso. Se la acercó también a los labios y repitió en voz baja las mismas palabras. Lentamente, dejó descansar la estatuilla de Dalae encima del mapa y cogió otras tres figuras más del tablero. Esta vez eran dos mujeres esbeltas y un fuerte guerrero.

— Amora, Lorelei, Sigurd… sé que no hemos hecho buenas migas últimamente, pero Asgard necesita de vuestra ayuda. Si queréis volver a vuestro hogar algún día...no permitáis que Karnilla lo destruya y gobierne sobre vosotros…— susurró sin más, esperando que el mensaje telepático hiciera algún efecto en ellos.  

Y la última estatuilla que Loki cogió fue la de una elegante y exuberante mujer de cabellos negros y ojos vacíos de pupilas. La madera de aquella figura era totalmente nueva, y esperaba que la hechicera a la que representaba prestara sus servicios en su empresa. No hacía mucho que habían hecho un trato conforme se ayudarían mutuamente a deshacerse de los enemigos del otro, y esta vez era él quien necesitaba de su ayuda.  

— Tala, Reina del Mal...yo te invoco en los salones del Niflheim. Acude a mi llamada… — pronunció, y esperó, a que la poderosa bruja apareciera frente a él.

La diosa acudió al lugar sin problemas haciendo uso de su magia de teleportación, y una vez se presentó, Loki prosiguió con la explicación:

— Karnilla, una mujer que se proclama a sí misma como Emperatriz del Mal, quiere destruir mi reino usando a su favor la invasión demoníaca. Préstame tu ayuda para enfrentarme a ella...

Cuando estuvieron todos reunidos en la sala del trono de Niflheim, Dalae, Hela y Tala observaron como el dios de las mentiras encendía con un gesto el gran portal que había estado preparando durante las últimas horas. Cuando lo cruzaron, sus botas pisaron con firmeza los campos sangrientos que ahora eran Asgard.

— Vaya, vaya…¿A quién tenemos aquí? — empezó Loki con ironía al encontrarse frente a los dos asgardianos, como si no supiera de antemano lo que había visto en el estanque de adivinación. — Es un placer volver a veros, hermanos míos… — expresó, con un ligero tono de burla en su voz, mientras alzaba la ceja izquierda.  

—¿Qué haces aquí, vieja serpiente?— preguntó Balder, con sumo desagrado.

— Curiosamente, lo mismo que vosotros dos… no voy a dejar que Karnilla arrase el reino que me pertenece por derecho...— las palabras del mentiroso no convencieron a los dos hijos de Odín. Loki era bien conocido por meter siempre sus narices donde no debía, y nunca hacía las cosas por altruismo. El dios de las mentiras sólo movía sus hilos cuando podía conseguir algo a cambio.

Pero, aunque malpensar de Loki era siempre lo más sensato, lo cierto era que, esta vez, el corazón del Embaucador había tomado partido por los héroes.

A pesar de su fama como dios del caos y la oscuridad, Loki había escarmentado lo suficiente como para no desear la destrucción de Asgard ni la de los Nueve Reinos. No deseaba volver a pasar por una experiencia similar a la de “Vacío”, ni someterse a las horribles visiones que le mostraban los heraldos sobre la destrucción de Midgard o el trono del antiguo Loki en mitad de los escombros.

Ya no era el viejo loco de Loki, para Ikol no tenía sentido gobernar un mundo donde no quedaba nada ni nadie…
Loki alzó la cabeza al oír un poderoso aleteo aproximándose.

Aragorn, el corcel alado de Brunilda, sobrevolaba los campos de Asgard. Si el panorama ya era devastador desde el suelo, su aspecto desde el aire hubiera podido encoger hasta el más valiente de los corazones. La Valquiria había sido alertada por su antigua compañera de armas, Sif, de la terrible batalla que tenía lugar junto a la Ciudad Dorada. Al acudir, había podido comprobar con sus propios ojos cómo los demonios caían sobre los aldeanos, mientras el fuego se expandía por las tierras como una plaga. Sif, Fandral y Volstagg luchaban ahora para recuperar terreno, varios kilómetros hacia el este, y Brunilda había emprendido el vuelo para tratar de medir el verdadero alcance de las fuerzas del enemigo.   

Desde las alturas, pudo ver al extraño grupo reunido junto a lo que parecía un portal mágico. No tuvo problemas para reconocer a Loki y Dalae. Junto a ellos creyó divisar a Thor y a un hombre vestido de violeta, con una espada al cinto y un yelmo sobre los cabellos castaños. Balder, el hijo predilecto de Odín. 

—Oh, ya estamos todos— susurró Loki, al ver descender al corcel en su dirección. 

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MensajeTema: Re: [WWD] Padre de Nadie (Thor, Brunilda, Dalae, Tala) [10/04/2019]   2nd Octubre 2017, 00:27

Poco a poco volvía a sus actividades luego dé la visita y conocer a la parte de la familia qué Arion él señor dé Atlantis consideraba cómo ovejas negras tenía una buena idea dé cómo hacer qué Loki sacará provecho dé ésa situación qué parecía muy favorable pero no dudaba qué tuviera ya noticias o hasta estuviera involucrado no por nada luego dé conocerlo sé dedicó a investigar todo sobre él lo qué no fue sorpresa dé concluir lo qué confirmó con su presentación tenía un aliado con él qué podía sentirse acordé y cada vez más !quedaba Claro qué volvió al ruedo, sé encontraba en su sector infernal acomodada en un lujoso sillón qué era uno dé los tantos objetos qué tenía por comodidad le estaba dando vueltas a algunos asuntos tenía qué comunicarle las noticias sobré él cambió dé mando dé Atlantis y decirle qué estaba cerca del hermano dé Arion para darle un usó más que interesante a su cercanía.

Pero parece qué las cosas suceden adelantadas por qué él mencionado la llamó una sonrisa apareció en su rostro acomodó su cuerpo y haciendo usó dé sus poderes estaba allí para ver lo qué ocurría una llamarada intensa sé formo para desaparecer con ella luego apareció ante él formándose dé un fuego negro con un chillido producto dé las lamentaciones dé los condenados y un destelló qué eran los restos espirituales dé almas residentes dél pandemónium, no fue difícil encontrarlo escuchó lo qué parece qué todos quieren sacar provecho del desastre y  bueno a veces sólo aprovechar él momento no era tan fácil lo qué Karnilla no tomó en cuenta para esto es qué tocaba interés dé otro y contestó.

No hay ningún problema con ello dé todos modos tenía qué venir tengo algunas cosas que seguro conocerás pero tengo algunos hechos dé los qué puedo y podemos hacer usó pero sera luego Rey dé la infamia.

Observó a las restantes 2 la qué reconoció primero fue Hela era la gobernante dé él inframundo Nifelhein uno dé los tantos reinos dé tormento qué existen pero quien más atrajo la atención fue la joven sé podría  decir qué lo era muchos seres y razas dé tipo mistica o ajena a la humana podían tener muchos años mas dé los aparentes incluso hechiceros humanos eludían él pasó del tiempo con diversos métodos cómo la magia negra o algún preparado cómo un elixir o creaciones cómo él pozo dé lazaro o la alquimia cualquier método para eludir él tiempo o la muerte lo qué más temían todos los seres.

Vio él portal y decidió seguirlo esto era algo divertido al fin era hora dé contemplar asgard no estaba mal la presentación no estaba mal él olor dé la muerte y la desolación que estaban allí traían recuerdos dé muchas buenas obras su expresión reflejaba su satisfacción y bueno no estaba mal la nostalgia era algo qué le incitaba a hacer más pero como era habitual alguien interrumpe eso, las reuniones familiares eran algo curioso las había dé todos los colores y todas las formas pero aquí era evidente él rencor entré hermanos y decidió agregar algo.

Ahora entiendo a Loki por cierto existe algo llamado saludar pero seguro qué no sabes dé eso aunque articular un saludo debe ser difícil requiere pensar un poco y requiere más esfuerzo qué mantener tu belleza niño bonito no es así.

Sé lo dijo sin importarle su reacción era de importarle poco decirle en términos simples idiota a alguien y le valía lo qué pensara ni sé tomó la molestia dé ver si le hacía una mueca dé fastidio o algún intentó dé réplica lo ignoró completamente luego dé eso le gustaba hacer eso a veces, mientras Loki explicaba qué esto era una alianza temporal por no dejar qué alguien lleve los laureles dé lo qué debía conquistar él llegaron mas invitados a la reunión dé ése día formaban una fuerza variopinta y muy variada escuchó qué ya estaban todos y decidió preguntar la estrategia.

Ahora hay algún tipo dé estrategia pensada para encarar esto Lord Loki o haremos una ahora en conjunto.

Su tono con Loki era distinto al burlón que usó con Balder era dé respetó pues no por nada era su aliada así qué restaba ver cómo seguía esto con la respuesta dé él.
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Brunilda
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MensajeTema: Re: [WWD] Padre de Nadie (Thor, Brunilda, Dalae, Tala) [10/04/2019]   5th Octubre 2017, 21:26

Sobrevolaba los cielos de su mundo de origen montada en su fiel caballo alado. Desde aquella altura en la que se encontraba pudo divisar perfectamente como el enemigo se abría despiadadamente camino asesinando a asgardianos desprotegidos e incendiando todo a su paso. Asgard, el lugar donde estaba su hogar y las personas que consideraba amigos y familia. Tenía los sentimientos encontrados. Por una parte se sentía dichosa al regresar a su hogar. Pero la muerte y devastación que presenciaba en las afuera de la muralla le producía un tremendo pesar. El rey había puesto una barrera a la Ciudad Dorada y se negaba a abrirla para refugiar a los súbditos que vivían extramuros. La sociedad asgardiana era una sociedad jerárquica en la que al igual que en la Edad Media, la clase guerrera era la encargada de proteger a los campesinos, labriegos y ganaderos, a la clase productora que suministraba alimento a los demás habitantes del reino. Por aquel motivo para la guerrera rubia cerrar las murallas impidiendo el cobijo de estas personas era un acto de cobardía y traición a todos los valores que configuraban la esencia de Asgard. Ella no era de la capital, había nacido en un castillo un  que se encontrabaen las tierras aledañas. Las tierras de su padre se encontraban en dirección nordeste. Salvando las diferencias y a pesar de pasar la mayor parte de su vida en la ciudadelala, valquiria sentía que pertenecía a aquellos parajes desprotegidos y que aquellos aldeanos que caían sin vida ante la brutalidad del ejército enemigo eran su gente. Sentía la rabia bullir por todos los rincones de su cuerpo al pensar que el Rey, quien debía cuidar de su pueblo estaba tras aquel muro sin presentar batalla. No es que tuviera en gran estima a Odin pero no se esperaba tal acto de alguien que se vanagloriaba de ser un gobernante digno y justo. Alguien que propugnaba que el monarca no podía ser arrogante ni orgulloso sino que debía pensar primero en su pueblo. Odin que les desterró tanto a ella como a Thor en el pasado por ser demasiado altivos y carecer de humildad pecaba en aquellos momentos de unas faltas que habían sido duramente reprendidas.

Al ver a ese grupito reunido, formado en su mayoría por asgardianos, se preguntó el por qué de la gran ausencia de Siff. Era ella la que la había informado de que era apremiante volver a casa, que la situación debía ser atajada cuanto antes. ¿Estaría en desacuerdo con Thor? ¿Estaría con Bill Rayos Beta? Era bien sabido por la rubia que su amiga siempre estaba entre uno y otro sin acabar de formar un emparejamiento estable con ninguno de ambos varones. No la gustaba meterse en la vida sentimental de nadie. Había ocasiones en que creía que la ex prometida de Thor quería más a Bill de lo que alguna vez quiso a Thor. No obstante, no podía asegurarlo. Ningún asgardiano era bueno en términos sentimentales y emocionales. Ella misma no sabía muy bien cómo manejar sus propios sentimientos.  O es que acaso, ¿era Thor el que tenía otra pareja? Siff y Thor eran complicados: tan pronto estaban bien como estaban mal. ¿Tan mal había terminado la cosa entre ellos que ni siquiera podían mirarse a la cara? Aunque estuviera en malos términos con el heredero al trono, no se justificaba esa falta a su patria. La morena era brava, valiente y con gran destreza les sería de mucha ayuda que ella estuviera allí. Suponía que ya tendría tiempo de preguntárselo a su buen amigo pasada la batalla con una jarra de hidromiel en las manos.

Aragorn aterrizó y Brunilda se bajó del corcel. Hacia mucho tiempo que no veía a los hijos predilectos de Asgard, Thor y Balder. Los amados príncipes sin duda alguna ellos eran el orgullo y la esperanza de sus gentes.Y luego estaba Loki, que nadie sabía nunca en que saco meterle. Hela, la petulante diosa de la muerte con la que a veces te llevabas bien y a veces; se notaba la familiaridad. Dalae la aprendiz de Loki que la generaba siempre esa sensación de desconfianza. Lorelai y Amora las hermanas hechiceras que siempre estaban confabulando la una contra la otra o contra todos. Uan por amor no correspondido y otras por ambición y poder. Sigurd guerrero asgardiano que había sido desterrado y no había hecho lo posible por ganarse el perdón del regente. Tenía un sentimiento de aprensión hacia él. Tala, que para Brunilda era una absoluta desconocida.

- Buenos días- dirigió su mirada a Balder y Thor- es siempre un placer encontrarnos aunque sea en esta angustiosa situación.-

Inmediatamente se fundió en un abrazo con Thor. Sólo con él se permitía esos gestos. Le acarició con suavidad y mimo su largo pelo rubio. En sus ojos lucía el cariño, la amistad y la admiración que le procesaba a ese hombre. Realmente le había extrañado.  Se sentía tan sólo sin él, tan perdida y sin rumbo. No sólo era su mejor amigo sino también era la persona en quien más confiaba en los nueve reinos. A Balder simplemente le dio un toquecito afectuoso en el hombre. No recordaba con exactitud cuándo había sido la última vez que había coincidido con Balder, el asgardiano más valiente del reino. Sintió avivarse un fuego extinto hacía mucho. Cuando llegó a la capital del reino, Brunilda era un adolescente que se sintió atraída inmediatamente por el menor de los hijos de Odín. Fueron unos sentimientos que nunca llegaron a florecer debidamente pero que en cierta forma aún guardaba esa consideración especial hacia el castaño.


Miro a Tala con cara de si vuelves a decirle algo así a nuestro príncipe te tragas los dientes guapa por su atrevimiento de decirle aquellas palabras al castaño.

- Creo que quien pide respeto debe ganárselo a fuerza de ser ejemplo de ello- dijo airadamente a aquella ingrata fémina. - Sonrió al diestro guerrero y le dió un golpecito en la espalda.- Pero Balder cuida tus maneras- dijo con un tono que era bastante dulce siendo ella.- recuerda que ante la tragedia y la caída de Asgard todos los asgardianos permanecemos unidos.-

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Dalae Darkle
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MensajeTema: Re: [WWD] Padre de Nadie (Thor, Brunilda, Dalae, Tala) [10/04/2019]   7th Octubre 2017, 23:58

Después de comunicarle a Hela que el Nflheim había entrado en guerra sin su permiso, la aprendiz de Loki se retiró a su habitación para prepararse. No lograba hacerse del todo a la idea de que iba a volver a casa, aunque fuera tan sólo para encontrarla al borde del desastre. Un desastre en el que, una vez más, los habitantes del Reino de la Niebla tenían que intervenir. Si a Dalae le hubiera quedado algo de sentido del humor, seguramente habría sonreído al pensar que eran ellos, los repudiados por Asgard, los que acudían en su rescate. Pero cualquier atisbo de alegría había quedado moribundo por la noche, y Karnilla le había dado el golpe de gracia esa misma mañana.

Por eso estaba allí, se dijo, mientras terminaba de ponerse la armadura. Para detener a la Reina Bruja en primer lugar, y después, sustituir a Odín por otro Padre de Todos más capaz. Para salvar a todas aquellas personas a las que había abandonado fuera de su muralla mágica… O, al menos, a las que quedaran vivas a esas alturas. Era más fácil decirlo que hacerlo, pero Dalae confiaba en que los dos dioses tuvieran algún plan. La última vez que su fe en ellos había flaqueado, había acabado lamentándolo… Y no creía que el orgullo hubiera cegado tanto a Loki como para desafiar a la Reina de los Norns sin nada en mente.

Estaba afilando y limpiando sus dagas cuando una voluta de niebla helada se filtró por las rendijas de su ventana. El lobo supo que volvía en el momento perfecto cuando su portadora comenzó a explicarle lo que había ocurrido, omitiendo todos los detalles que no tuvieran que ver con la invasión demoníaca o el peligro que amenazaba Asgard en esos momentos. No quería hablar con él de lo anterior: Ya sabía que, para Raden, cualquier error que Dalae cometiera era susceptible de verse correspondido por un comentario condescendiente. No tenía tiempo ni ganas para ello, así que, una vez terminada su narración, la hechicera continuó con lo que tenía entre manos. -Es… Curioso. Todos los reinos infernales se han levantado en armas a la vez, a pesar de que muchos de ellos no se soportan entre sí. De hecho, de vez en cuando acaban compitiendo entre ellos por las almas más jugosas… ¿Y de verdad nadie parece haber pensado que igual hay algo más?-Suspiró, hastiado por la aparente incompetencia de los asgardianos. Era imposible que todos los infiernos se hubieran alzado a la vez, en el mismo planeta, y siguiendo un patrón tan claro sin que hubiera algo detrás. Una alianza entre ellos… O algo peor.

-Todo esto ha pasado entre ayer y hoy, es muy pronto para sacar conclusiones. ¿No eres tú el que siempre dice que no me precipite?-Una vez limpias sus armas, Dalae empezó a colocar cada una en su lugar. Un par de dagas en el cinturón, una en la bota, dos en las mangas, una última en la espalda, junto al lugar en el que solía reposar su báculo. Listas para ser extraídas y usadas en cualquier momento. -Sigo diciéndolo. ¿No es más imprudente aún actuar sin saber nada?-El espectro se sentó sobre sus cuartos traseros, sonriendo con ironía. Sabía que tenía razón, y eso le encantaba. La propia asgardiana se lo confirmaba, con la expresión mortificada de su rostro mientras se trenzaba el pelo, entrelazando los gruesos mechones con un hilo metálico para que mantuvieran su forma.

-Claro que lo es. Pero no tenemos otra opción… No cuando alguien está a punto de reducir todo lo que rodea Asgard a cenizas. Descubrir qué están planeando puede llevarnos días, y no podemos esperar tanto.-Dalae envainó su espada, y ocultó el colgante de polvo de dragón bajo el cuello de su armadura. A pesar del tiempo transcurrido, la gema seguía brillando con aquellas espirales azules y rojas, siempre en movimiento. Siempre ofreciéndole un poco más de magia cuando más la necesitaba… Pero, a cambio, recordándole uno de los pocos errores que lamentaba de los muchos que había cometido. ”-Ya es la hora...”-Un susurro la sacó de sus pensamientos con brusquedad, llamándola. Conocía muy bien esa voz sin palabras, que se presentaba en su mente cuando quería y a la que siempre debía escuchar. La hora había llegado, y las dos criaturas heladas debían darse prisa para llegar a tiempo.

En el salón del trono les aguardaba una sorpresa más desagradable todavía de lo que esperaban. El olor del azufre hizo que Raden gruñera incluso antes de que su portadora abriera la puerta, revelando que en el salón del trono había tres figuras reunidas, en lugar de dos. Junto a Loki y a Leah había una mujer de pelo púrpura, tan largo que acariciaba su esbelta cintura y la sobrepasaba, renunciando a cualquier comodidad en favor de una belleza tan obvia como antinatural. Su piel, a pesar de ser de un color claro, no llegaba a mostrar signos de palidez, y quedaba expuesta gracias a la generosidad de su escote y el profundo corte que abría su falda hasta prácticamente llegar al nacimiento de sus piernas. No era el aspecto de alguien que fuera a intervenir en una guerra… O, al menos, esa impresión daría a un observador poco entrenado. Dalae sabía que el diablo estaba en los detalles, y nunca mejor dicho. Sobre su pecho había dibujado un extraño símbolo, que con toda seguridad tendría un significado mágico. Y, finalmente… Estaban sus ojos, tan muertos y a la vez tan amenazantes como los de un tiburón. ”-Un demonio...”-Musitó Raden, sin llegar a pronunciar las palabras. No era una advertencia especialmente necesaria, sin embargo. La mano de Dalae se había posado en el pomo de su espada tan pronto como la había visto, en tensión. El encontronazo con Garn aún estaba demasiado reciente en su memoria como para sentirse cómoda cerca de uno de los suyos.

Pero, sin embargo… No ocurrió nada. Con un gesto, Loki abrió un portal, y permitió que ambas mujeres lo atravesaran. Como si nada fallara en aquella escena. Es decir… Era sospechoso que, justo cuando debían enfrentarse a las fuerzas del Infierno, una demonio acudiera en su ayuda. ¿No? O… Quizás el problema era suyo. Sabía que debía creer en su maestro, él siempre veía más allá.  No era el momento de cuestionar los aliados que había escogido para aquella guerra, por mucha aversión que le produjeran. Sabía que, a menudo, sus decisiones le causaban dolor, pero jamás había demostrado estar errado. Jamás… ”-Hasta esta noche.”-Pensó para sus adentros, deseando con todas sus fuerzas que ninguna de las personas que tan a menudo caminaba por su mente la oyera. Un paso tras otro, avanzó, atravesando el portal… Esperando que sus dudas quedaran atrás.

Al otro lado, la tierra ardía, y el cielo se ahogaba en humo negro. Aquello ya no era el mundo en el que había crecido, el lugar que conocía como la palma de su mano y al que había querido llevar a su hermana algún día. No, ante el grupo de magos se extendía un páramo que solo podía competir en desolación con las profundidades de Muspelheim.

El portal los había hecho aparecer junto a los dos hijos de Odín, a los que pronto se unió la valkiria Brunilda en su caballo alado. Como cualquier persona de bien que se preciara, Balder no estaba demasiado contento de ver a su “hermano”. Afortunadamente, en esa ocasión la presencia de Loki sí era una buena noticia para él… Aunque no lo pareciera, gracias a los modales de la más reciente de sus acompañantes. Su imprudencia al hablar le recordaba a Arturo y, acertadamente, Dalae sospechaba que hacerla callar y comportarse no sería fácil. Como siempre, la rubia tenía preparada la repuesta más correcta y tajante, algo que dejara bien claros sus valores y su forma de ser… Y la dulzura que le prodigaba a los príncipes, a quienes había saludado con el afecto de una vieja amiga.

-No es momento para comentarios sarcásticos. Se supone que estamos en el mismo bando, así que no tiene sentido empezar a herir orgullos gratuitamente… Será más productivo usar esas energías para hacerles daño a ellos.-Hizo un movimiento con la cabeza en dirección al campo de batalla, como si quisiera dejar claro que se refería a los congéneres de Tala. -Y, si además os dais prisa, mejor. Deberíamos localizar a la Reina, será lo más rápido para acabar con esto.-Era una solución sabia, sí… Pero guiada por la curiosidad más que por el deseo de salvar vidas asgardianas. Cualquier jugador de ajedrez sabía que la única manera de acabar con una partida de ajedrez era eliminar al rey rival, y eso implicaba sacrificar cuantos peones fueran necesarios. Sin embargo, ni Balder, ni Brunilda, ni Thor eran jugadores. No, ellos eran héroes, y les importaba bien poco averiguar cual era la causa de aquella invasión que había reunido a todos los demonios. ”-Supongo que tendré que averiguarlo por mi cuenta...”-Pensó, recorriendo con la mirada el campo de batalla; sintiendo en su pelaje la brisa cargada de sangre, ceniza y azufre. Llevaba cuarenta y cinco milenios de no-vida, y había visto como todo nacía y desaparecía. Todo, menos la guerra. La guerra era lo único que no cambiaría jamás.

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Thor
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MensajeTema: Re: [WWD] Padre de Nadie (Thor, Brunilda, Dalae, Tala) [10/04/2019]   8th Octubre 2017, 23:00

La habitación se encontraba a oscuras, excepto por algunos rayos de luz de la luna que se filtraban entre las pequeñas rendijas de la ventana.  En la pequeña estancia, dormía un niño de cabellos dorados envuelto entre las mantas, echo un ovillo.

El pequeño se había quedado leyendo durante la mayor parte de la noche, hasta que finalmente los ojos se le comenzaron a cerrar lentamente, dejándole con el libro encima de su regazo y cayendo en un sueño profundo. La madre que pasaba por el pasillo, pensó en asomarse al ver la luz encendida. Al ver la posición en la que se había quedado su hijo, decidió taparlo y cerrarle la luz de su pequeña lampara para que estuviera más confortable. Le acarició la cabeza con la mano y le dio un beso en la frente de buenas noches.

Pasado unas horas, los sueños dulces sobre grandes batallas heroicas donde él era el protagonista de las historias, se comenzaron a convertir en oscuras pesadillas. Un mundo apareció delante de su vista, un reino gobernado por el terror y arrasado por una gran calamidad… Él se encontraba en medio de un campo de batalla lleno de cadáveres con armadura y todo se encontraba arrasado, sin vida.

Ante la imagen apocalíptica, decidió cerrar los ojos, pues sabía que sólo era una pesadilla causada por los libros que leía y que en cualquier momento su madre lo despertaría por haberse quedado dormido cuando tenía que ir a la escuela. Le regañaría porque iba a llegar tarde a la escuela y que eso le ocurría por pasarse toda la noche leyendo.El olor a azufre y podredumbre era casi insoportable, nunca había sentido el estómago tan revuelto y en ese momento, le empezó a invadir terror y el miedo. No recordaba que ninguno de sus sueños fuera tan real, intento llamar a Thor su mentor e intento agarrar su collar con el pequeño martillo. Sus manos fueron a parar rápidamente a su pecho, pero no encontró el martillo ni oía la voz del dios del trueno. Comenzó a gritar en ese reino de soledad y oscuridad.

El pánico se apoderó completamente al ver que no podía despertar de aquella pesadilla y que no encontraba ninguna ayuda. Salió corriendo sin rumbo buscando alguna salida de aquella visión tan terrible… hasta que comprendió donde se encontraba. Era Asgard, pero no como la recordaba ni como le había descrito su mentor.

Comenzó a llorar al ver a las personas muertas a su alrededor y una voz le llamo… Le decía que su mundo lo necesitaba que esto era una posible realidad si no acudía a la llamada. En ese momento sabía que no debía de llorar sino escuchar con mucha atención.

Se despertó sobresaltado lleno de lágrimas y sudor, debía de irse rápidamente. Salió de la cama rápidamente y dejo una nota escrita a su madre. No podía decirle toda la verdad sino se preocuparía por él. Abrió la puerta de la habitación y a hurtadillas, fue recorriendo la casa cogiendo todo lo necesario para su misión. Debía de volver a Asgard como fuera y debía evitar esa catástrofe, esa visión no debía de convertirse en real.

Thor y el pequeño compartían el cuerpo, pero la pesadilla sólo la pudo ver el niño. Este le mostro su visión con sus recuerdos.

El crio se plantó en el jardín y agarrando el pequeño colgante del Mjolnir, se convirtió en Thor. En esta misión, intentaría que su imagen infantil no saliera demasiado a la luz, pues no quería entrometer al pequeño no más de lo necesario.Comenzó a girar el martillo, aumentando cada vez más su velocidad hasta que salió disparado hacia el cielo rumbo a su destino.

Cuando llego sobrevolando los cielos fuera del reino, no podía dar crédito a lo que veía… No comprendía porque el Gran Padre de Todos no levantaba la barrera y protegía los alrededores de su reino. Su misión era protegerlos a todos. Le comenzó invadir una amarga sensación de pesar ante tal espectáculo. No podía permirtlo.

Llego a su destino y su primera alegría fue encontrarse a Balder, su hermano, con el que había vivido más de una aventura y había sido su compañero de batallas. Al verlo, lo estrecho entre sus brazos levantándolo y propinándole una palmada de saludo. Después del reencuentro ambos se pusieron serios y su hermano le explicó acerca de la llamada que le ofreció al pequeño.No comprendía demasiado la situación en la que se encontraba y decidió preguntarle acerca de ella.

- ¿Porque nuestro padre está permitiendo esta situación hermano?- dijo compungido por la sensación de culpa- Si yo hubiera estado esto… No habría ocurrido. Me envió a buscar el cubo pero si hubiera sabido que esto iba a ocurrir me habría quedado batallando. Toda esta gente…

Se acordó de la visión del pequeño Thor, era una posible realidad y esta era que había gente que estaba muriendo. No podían perder el tiempo y debían de actuar deprisa.

No comprendía como Odín no podía actuar, era suficientemente poderoso como para destruir a los enemigos y además disponía de un ejército de guerreros tan bien preparados como lo podía estar él. Todo era siempre según sus designios y su voluntad, pero no compartía la estrategia de usar a víctimas inocentes. ¿Por qué el Padre de Todos estaba actuando así con su pueblo?

Thor se disponía a seguir a su hermano hasta la ciudad, pero se vieron interrumpidos por un destello de luz que hizo que ambos se giraran, de ella, aparecieron cuatro nuevos visitantes.Al dios del trueno no le extraño ver al dios de las mentiras hacer su puesta en escena, ya que, si quería ser gobernante de algo no iba a serlo de un mundo en ruinas. En el fondo, sabía que Loki conservaba algo de moral y que no desearía, quizás, ver a Asgard reducida a cenizas. Una parte de él se alegró de volver a verlo y otra quería propinarle un martillazo en esa cabeza pensante. Seguía guardándole algo de resquemor por lo sucedido en el puente del Arcoiris.

- Bienvenido hermano, espero que podamos formar equipo entre todos y que no haya ningún incidente- le dijo de forma amable pese a todo lo sucedido- No nos podemos permitir errores.

Debían de colaborar por el bien del reino, así que decidió ofrecerle la mano a todos puesto que se convertirían en su camarada de batallas. Observo a la joven Dalae, que le acompañaba, y le tendió la mano con gesto afectuoso.

A los pocos minutos apareció sobrevolando la zona una mujer montada en un corcel alado. No podía reconocerla en la distancia hasta que se aproximó hasta los presentes.Le ofreció a Brunilda un cariñoso saludo, puesto que conservaba algunos recuerdos de sus antiguas vidas y ella parecía mostrarse alegre al verle. Lástima que las circunstancias no fueran las mejores como para realizar una reunión de antiguos compañeros de batallas, con hidromiel y buen ambiente.

- ¿Ya estamos todos reunidos? – preguntó de forma ansiosa, a la espera de saber si alguien más formaría parte del equipo.

La situación lo superaba y necesitaba muchas respuestas, pero lo que más ansiaba en su fuero interno era empezar a actuar.

-Alguien podría explicarme, si es tan amable y de forma resumida porque el tiempo nos apremia… ¿Porque el reino está a punto de ser aniquilado? - dijo con aire enfadado-  El tiempo juega en nuestra contra y, puesto que, no soy muy versado en estrategias complicadas, ¿debo pedir cual será en este caso?
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MensajeTema: Re: [WWD] Padre de Nadie (Thor, Brunilda, Dalae, Tala) [10/04/2019]   

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[WWD] Padre de Nadie (Thor, Brunilda, Dalae, Tala) [10/04/2019]
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