Los Universos de DC y Marvel se han unido en uno solo. ¿Qué ha sucedido? ¿Quién está detrás de todo? Y, lo que es más importante, ¿cómo reaccionarán héroes y villanos de los distintos mundos al encontrarse cara a cara...?
 
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 Bienvenido a la gran manzana [Planaria]

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Planaria Glámez
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MensajeTema: Re: Bienvenido a la gran manzana [Planaria]   30th Junio 2014, 14:32

Me besó. Un tierno y pequeño beso en mi mejilla unido a un corto pero intenso abrazo. Luego a modo de juego y para animarme un poco me dio un lamentón en la cara. Me miró riendo y yo me hice el ofendido.

- ¡SASH! ¡SERÁS COCHINA!- Me limpié con la palma de la mano sin dejar de reírme.- Esta te la guardo que lo sepas jajajaja.

Varios chistes y tonterías después llegamos a su piso. Estaba relativamente cerca de su pastelería. Aparcó el coche y nos dirigimos a un pequeño portal. La noche en la gran urbe nos iluminaba con cientos de luces de colores y sonidos de todas clases. Músicas allí y allá, algún pitido, el sonido lejano de una moto… Y lo que no me esperé. Sash se me acercó y me abrazó con fuerza, apretándome contra ella. Yo le devolví el abrazo y la acaricié con ternura.

- Yo estuve en la mansión X... Un pequeño adelanto de la charla que nos espera- Y se separó de mí con una sonrisa y guiñándome un ojo, a mi más puro estilo. Un momento, ¿qué? ¿Sash había estado en la mansión X? ¿La que yo iba a ver? El destino me dio un tortazo en toda la cara que me dejó atontado. No podía ser cierto, no podía ser real. No podía ser que ella hubiese estado allí… Otra cosa nueva que descubría de mi amiga que me dejaba en el sitio. No pude decir nada, sólo sonreí. Ahora que sabía que ella les conocía mis temores y miedos acerca de cómo tratarles desaparecieron de golpe. Junto a ella no tenía miedo de nada, y si quería acompañarme me haría la persona más feliz del mundo.

Abrió la puerta de su portal y subió unas pequeñas escaleras, deteniéndose ante una puerta y volviéndose hacia mí.

- ¡Plana! No hemos pedido nada de cena, ¿quieres que llamemos a algún sitio en mi casa?- La miré y me acerqué poco a poco hasta estar a su altura. Ella llevaba sorprendiéndome toda la noche, creo que me tocaba un poco a mí.

- Sería una opción pero… ¿No te parece una pena tener a un excelente cocinero europeo y no aprovecharse de él?- Me fui acercando poco a poco hasta que ella se chocó con la pared más cercana. Apoyé mi brazo derecho sobre su hombro y la miré con una sonrisa picarona.- Soy capaz de hacer unas comidas que te volverían loca… La francesa se me da genial. Han sido años y años de prácticas. Aprendí con una francesa que me enseñó cosas que harían estallar tu paladar… y otras cosas.- Dios, ¿qué me estaba pasando? De repente me sentía súper cómodo con ella, lo suficiente como para hacer bromas con un aparente doble sentido que jamás había hecho con nadie. Me la jugué un poco y acerqué mi boca a su oreja para susurrarle una última cosa.- Aunque debería ducharme antes si no es mucha molestia… Si vas mal de agua no te preocupes, podría hacer la excepción y ducharme contigo.- Y me reí con fuerza mientras me separaba de ella.- Ahora en serio, soy bastante buen cocinero. Y ya que yo ya he probado tus dulces me gustaría que tú probases mis platos, siempre y cuando no te moleste que cocine en tu piso. Sería un gran honor cocinar para ti Sash.

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Sasha Triger
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MensajeTema: Re: Bienvenido a la gran manzana [Planaria]   30th Junio 2014, 15:22

Él obvió que era un buen cocinero, comentándolo como si fuese algo de lo que yo no me había percatado. Empezó a acercarse a mí. No como lo había hecho antes... No con la inocencia que solía demostrar. Ese no era mi Plana. Me alejé poco a poco hasta que mi espalda chocó contra la pared del portal. No le tenía miedo, pero estaba muy raro y nuestros movimientos fueron muy sutiles y lentos. Se acercó a mi, apoyó su mano sobre mi lado izquierdo y sus labios empezaron a acercarse a mí. No, no, no.. no NO NO NO NO NONONONONO, ¡QUE NO!
En el último momento se desviaron a la oreja. Menos mal...  Una llama de confusión, impotencia y... y... wow.. Sorprendentemente descubrí que tampoco le giraría la cara a Planaria. ¿PERO QUÉ? Vale, vamos a relajarnos un poco. Sí, he estado muy sola este tiempo, ¡pero ya! Apenas he estado tiempo con Planaria y eran muy buenos amigos.

¿Qué hacía pensando en esto...?

Aunque debería ducharme antes si no es mucha molestia… Si vas mal de agua no te preocupes, podría hacer la excepción y ducharme contigo.

¿¡PERO QUÉ!? No, definitivamente ese no era plana.
Aunque...
No estaba del todo mal.
NO SASH, mente fría, reláaaaaaaajate.

Mi brazo se elevó rodeando su cuello terminando en un sonoro capón por detrás de su cabeza. Intenté liberar la tensión riéndome.

- Bueno, yo estoy a tu entera disposición, aunque... comprar algo que necesites a estas horas va a ser complicado a no ser que vayamos a un veinticuatro horas... - Y le dije mientras le volvía a dejar atrás, y empecé a subir escaleras. Era un segundo piso y el ascensor estaba roto, no creí que se quejase.  

- ¿Osea que te ducharías conmigo? - dije en el último tramo de escaleras con la voz rasgada, y al llegar a la puerta de mi piso, apoyé la espalda en ella y le miré con media sonrisa y una ceja levantada. Había una frase suya que aunque la había obviado hasta ahora, me estuvo rondando toda la noche. "Llevo viéndote el bikini toda la noche y no creo que lo guardases ahí". Se estaba empezando a descontrolar y yo no quería perder mi amistad con él ni que se sobrecargase el ambiente de chistes verdes ni tensión sexual semi-real. Así que intenté recuperar el tono de mi suizo de siempre. ¿Cómo? Poniéndole nervioso, tímido, como se ponía él.  - ¿Así que no parabas de quitarle el ojo a mi bikini eh...? He pateado a tíos en la entrepierna por menos.. - le dije ampliando la sonrisa y mirándole a los ojos, con los brazos cruzados.

Mi piso era algo sencillo pero con sus pequeños detalles. Una vieja máquina de escribir en la habitación de invitados, algún tapiz con espejitos, lámparas de luces tenues aparte de las normales... sin estar recargado. Sencillo pero detallista. Plantas, algún cuadro..
Abriría la puerta y desde dentro le invitaría a pasar. Con el comedor a la izquierda, la cocina a la derecha y un pasillo largo que daba a las habitaciones y al baño. Cerré la puerta y le di una vuelta para cerrarla con la llave. Manías mías. En silencio me dirigí al salón y encendí la luz.

- Dúchate tú primero, te enseño la casa y luego me ducho yo. Tienes total libertad de hacer lo que quieras. - podía confiar en él.

Andé encendiendo las luces del pasillo y del baño, que estaba dentro de mi habitación. Dejé la bolsa sobre mi cama de matrimonio y tiré las llaves encima de la colcha. Las zapatillas las dejé a un lado del suelo. Le señalé la puerta dando por hecho que me siguió y pasó detrás conmigo.

- Tienes toallas limpias en el cajón, la que hay colgando en la percha es la mía. Cualquier cosa que necesites pégame un grito ¿vale? - y volví a quitarme la chupa y la camiseta blanca, para que la ropa no se mojase más aún y quedarme en bikini hasta tener que ducharme. Tenía plena confianza en él y quise dar por hecho que todo lo picantón relacionado con él, era por pura broma. Pero... se estaba acercando mucho a ella. ¿Y si le gustaba de verdad?

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MensajeTema: Re: Bienvenido a la gran manzana [Planaria]   30th Junio 2014, 16:13

- No te preocupes, seguro que encuentro algo que hacer con lo que tengas en casa.- Me froté con la mano el capón sin dejar de sonreírla. Sólo esperaba que mis bromas no le sentasen mal ni le molestasen. Nunca había tenido la oportunidad de hablar así con nadie y Sash me daba la oportunidad de soltarme un poco, aunque sí que es cierto que tal vez hubiese cogido demasiada confianza en muy poco tiempo. Fue el siguiente comentario que hizo el que me devolvió a la tierra de golpe, tras subir un par de pisos tranquilamente por las escaleras.

- ¿Osea que te ducharías conmigo? - Se apoyó en una puerta y me miró con una ceja levantada y una sonrisa de lado.

- ¿Qué? Em, yo esto… ¡No, no! A ver, era una broma inocente… Que a ver, tú estás bien y demás pero yo…- ¡Qué vergüenza! Eso me pasaba por ir de listillo…. ¿En qué estaba pensando cuando le dije eso a Sash? Noté como mi cara se puso más roja que un tomate y la temperatura de mis mejillas aumentó considerablemente. No la podía mirar a los ojos. Y lo peor no fue eso, sino que encima continuó.

- ¿Así que no parabas de quitarle el ojo a mi bikini eh...? He pateado a tíos en la entrepierna por menos.. - Las gotas de sudor frío estaban por toda mi cabeza. Notaba mi corazón latir a mil por hora por la vergüenza. ¡Y ella encima me sonreía! Estaba ahí con esa actitud en plan "te tengo caladísimo" con los brazos cruzados y esperando a mi respuesta.

- Bueno a ver… Es muy bonito, y te sienta muy bien… Y con la emoción de poder estar en el agua, y tú ahí ayudándome… Y yo me pongo nervioso y digo una sarta de tonterías una detrás de la otra…- Quería morirme. ¿Sabéis esa sensación de que quieres que la tierra te trague? Así estaba yo. La miré a los ojos pero no puede sostenerle la mirada. Dios mío me estaba muriendo de la vergüenza. ¿Por qué eres tan idiota Plana? ¡A saber lo que se iba a pensar! ¡Maldita sea, yo no era así! A ver, no me costaba hablar de sexo ni me cortaba, pero de ahí a hacer alguna insinuación o algún que otro chiste había un trecho… Le sonreí lo mejor que pude, pero sólo pude hacer una estúpida y patética mueca de retrasado.

Ella se rió y abrió la puerta de su piso, invitándome a entrar. Era un piso precioso. Pequeñito pero muy acogedor. Me recordaba al mío de Ginebra, aunque vivía en la mansión con los Abyss. Mi pequeño piso de Ginebra lo usaba cuando tenía que ir al CERN para hacer algo del trabajo y me tiraba un fin de semana allí. Era un piso precioso. Me enamoré de la calidez del mismo al instante. Pequeños cuadros, algunas plantas, una máquina de escribir antigua… Luego le preguntaría por ella. Recordaba una igual que tenían en el orfanato y que usaba de vez en cuando Sophie para escribir cartas y demás. Se me cayó una vez en el pié y fue una auténtica alegría. Estuve saltando de la emoción un ratejo hasta que se me reconstruyó el pie unos segundos después.

- Dúchate tú primero, te enseño la casa y luego me ducho yo. Tienes total libertad de hacer lo que quieras. - La seguí hasta el interior de su cuarto. Era muy bonito. Dejó sus cosas encima de una enorme cama de matrimonio y me indicó dónde estaba el baño encendiendo la luz. Tenía un lavabo con las típicas cosas de chica: cosméticos, cremas,… Me di cuenta de que lo más probable es que tuviese que enjabonarme con algún jabón con olor a lavanda o a jazmín. Bueno, no me desagradaban esos olores.- Tienes toallas limpias en el cajón, la que hay colgando en la percha es la mía. Cualquier cosa que necesites pégame un grito ¿vale? -

Se quitó la ropa quedándose de nuevo en bikini y salió por la puerta. Apoyé mi mochila en el retrete y saqué unos pantalones vaqueros oscuros limpios y una camiseta blanca excepto las mangas y una línea que las unía con el cuello de color negro. En medio había dibujado un rayo de color amarillo. Mis zapatillas grises y unos calcetines. Y para rematar la jugada, unos calzoncillos blancos con corazones rojos. Cuando los saqué me incliné hacia atrás para ver que Sash no estuviese cerca para verlos. Seguramente habría pensado que eran una horterada o algo por el estilo. A mí me encantaban. Me recordaban a los dibujos animados que veía de pequeño. Un cinturón negro completó mi ropa, la cual dejé doblada al lado del lavabo. Abrí el grifo con cuidado mientras me desvestía.

Me miré al espejo sin camiseta, y mientras el agua se calentaba hice las típicas tonterías como si estuviese sacando músculo, cambiando de posturas al más puro estilo culturista.

- Pero qué bueno estás hijo… ¡Qué va! Pareces un vaso de leche… Debería darte un poco el sol hijo…- Me encantaba el color de piel de Sash. Era algo oscuro pero sin llegar al negro. Algo así como café con leche. No sabía muy bien de dónde era originario ese color. Tampoco era algo que me había planteado. Y yo era más blanco que la cal. Tenía el pecho cubierto de pelo, pero no como un lobo. Lo suficiente como para que fuese sexy. Los abdominales se me marcaban pero por lo delgado que estaba. En los brazos tenía algo más de músculo, pero no el típico de gimnasio, sino de pegarme y pelearme con cualquier bicho que se me cruzase por el camino. Suspiré y negué con la cabeza.

Me metí en la bañera y noté el agua algo fría aún. No me importó. Toqué la que salía. Ya estaba calentita así que abrí la ducha de golpe. El primer chorro estaba helado, provocándome un grito ahogado. Me sumergí bajo el chorro y un par de pequeños rayos salieron de mi pecho perdiéndose en el mismo. Busqué entre todos los botes de jabón y champú que tenía.

- Pero qué coño, si esto es como ir al súper mercado… "Crema exfoliante"; "mascarilla extra brillo"; "champú anti encrespamiento"… ¿Pero qué coño? ¿Dónde tiene esta mujer un champú normal y corriente y algo de gel?- No estaba acostumbrado a un baño de chicas. En la mansión teníamos cada uno nuestro propio baño. En el mío había espuma de afeitar, desodorante, champú y gel y deja de contar. Una espuma fijadora del pelo de esas para cuando tenía que ir de traje a una reunión o algo, pero deja de contar. Aquello era todo un espectáculo de olores y colores… Y en parte quise probar alguno. Antes de que me diese cuenta llevaba ya tres botes leídos. Negué con la cabeza y me eché uno que ponía "especial volumen". A ver qué pasaba. Lo mismo salía con el pelo a lo afro de allí. El gel olía a jazmín. Me encantaba aquel olor.

Cinco minutos después ya estaba fuera, secándome el cuerpo y el pelo. El espejo se había empañado un poco, y decidí dibujarle una carita sonriente y un relámpago y un mensaje: "Deja de mirarte so coqueta, que estás estupenda". Desapareció al airearse el baño y esperé a que lo viese cuando le tocase a ella. Salí del baño y, con una reverencia, le indiqué que podía entrar cuando quisiese.

- Voy a echar un vistacillo a la cocina a ver qué cenamos hoy… ¡Tómate el tiempo que necesites! De hecho, cuanto más puedas darme mejor. Así te hago algo que esté para chuparse los dedos.- Y le guiñé un ojo mientras desaparecía en su cuarto.

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MensajeTema: Re: Bienvenido a la gran manzana [Planaria]   30th Junio 2014, 18:51

Bien.. me permitió una ducha relajante. Podía tomarme mi tiempo. Cerré la puerta del baño y me relajé. Tenía que pensar todo lo que había pasado. El aire estaba caliente y cargado de vapor. Me enfrié el cuerpo con facilidad y abrí la ducha. No necesitaba esperar a que el agua se pusiese en la temperatura idónea, todas lo eran. Me desnudé guardando el bikini en el bidet para aclararlo más tarde. Me sumergí bajo los chorros que se calentaban poco a poco, empezaron a hacer vapor al llegar a mis hombros. El pelo se me echó hacia delante bordeándome el rostro empapado y finalmente me fuisoné con esa especie de cascada humeante. Me lavé el pelo y el cuerpo rápido, como siempre. Pero al aclararme el suavizante me quedé embobada con los ojos cerrados sintiendo cada chorro de agua por separado. Notando los ríos que se creaban en torno al volumen de mi cuerpo. Y me regalé unos minutos de pararme a pensar. En todo lo que había pasado.

Planaria había venido antes, sólo para darme una sorpresa... A mí. Es cierto que por skype y a distancia teníamos muy buen feeling pero nunca me lo había planteado más allá de la amistad. Me había regalado una rosa y bombones. Hacía bromitas sexuales, agradecía entre suspiros cada gesto de cariño que yo le ofrecía... No podía hacerme la tonta conmigo misma. Él estaba enamorado de mí.  Y yo... la única sensación relacionada con eso había sido la atracción. Atracción pura sin más. Nunca me había planteado un futuro a su lado ni me veía capaz de soportar una relación a distancia, así que mi corazón se bloqueaba en esos casos. Pero ahora era muy diferente...
Me permití el lujo de llorar.
Era alguien muy importante para mí. Le quería con todo mi corazón y no quería perderle por algo así. Sabía de sobra que él esperaba a la chica ideal, que era un imaginativo loco que se enamoraba de verdad cuando lo hacía. Yo no podía intimar con él, era mi amigo. Pero tampoco podría estar con él... No sentiría jamás algo tan puro como lo que él lo haría hacia mí. Y no quería dañarle.
Era la primera vez que lloraba desde toda la locura dimensional. Me merecía una astilla en el corazón en favor a mi libertad. Lloré como hacía mucho tiempo no hacía. Como una niña, sollocé, incluso me dolía el pecho al intentar respirar de golpe. Confié en que el sonido de la ducha y la distracción hicieron que él no se diera cuenta. Me senté en la bañera mientras la ducha no dejaba de llorar conmigo, sobre mí.  Estuve casi cinco minutos desconsolada y hice lo único que tenía ahí dentro para calmarme. Cantar.

canciónr:
 

En el último minuto de canción decidí que había sido suficiente. Me levanté sin dejar de cantarla, cerré la ducha y salí de la bañera. Cogí una toalla y me la enrollé bajo los brazos tapándome hasta la mitad de los muslos. Cogí otra toalla para secarme el pelo. Más o menos lista dejé de cantar. Estaba convencida de que eso sí lo había oído. Pero me di cuenta tarde, al terminar de cantar. No me importó demasiado. Tenía los ojos rojos, tenía el champú como excusa. Fui a cepillarme el pelo empapado cuando leí en el espejo "Deja de mirarte so coqueta, que estás estupenda"...
Estúpido plana...
Las lágrimas volvieron, pero más relajadamente, me lo aguanté mejor. Sólo se me escaparon un par de ellas. Dicen que las primeras lágrimas son las más rebeldes. Esta vez sonreí al dejar de llorar. Miré el baño, lo dejé todo recogido en un santiamén,  me soné la nariz, me alboroté el pelo para que se airease después de cepillarme y fui a coger la ro... la... la.... ¿ropa? Que no me había metido... Y lo único que tenía en los cajones eran pijamas... Mi pantalón corto y mi camiseta de tirantes de andar por casa estaban tendidos en la terraza de la cocina. Podría pasar corriendo. Él me había visto en bikini pero la situación de no llevar nada de ropa tras una toalla sujeta con las manos y un nudo... era diferente. Agarré el pomo de la puerta del baño y con la otra mano sujeté el nudo delantero de la toalla. A la de tres... corro, cojo la ropa y me vuelvo a mi habitación. Una... dos....

Abrí la puerta con la toalla enrollada bajo los brazos y el pelo hacia un lado, aún dejando caer alguna gota. Mi determinación desapareció nada más enfocar la mirada. Vi a plana allí plantado girando justo la vista ante el sonido de la puerta abriéndose. Me miró, sé que me vio... Hubo unos segundos muy tensos, aunque a mí me parecieron días. Me quedé plantada sin saber cómo reaccionar. El pulso se me aceleró y me ruboricé casi desde los hombros. Me quedé con los ojos muy abiertos y seguí mi primer impulso. Correr a la terraza de la cocina gritando como una loca

- ¡ NO MIRES NO MIRES NO MIRES NO MIRES NO MIRES! - y mi voz se alejó de mi cuarto. Llegué fugaz, cogí la camiseta y el pantalón del tendedero y volví corriendo, incluso saltando algún mueble. Me encerré en el baño de nuevo. Creo que él seguía ahí en la misma postura. Abrí la puerta lo justo para dejar asomar mi cabeza y con una sonrisa, roja como las puntas de mi pelo susurré - Te...tengo que vestirme y ... mi ropa interior está ahí.. - le dije señalando unos cajones junto a mi cama. Necesitaba que saliese de mi cuarto para poder vestirme... Creí que había dicho que iría a la cocina.

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Planaria Glámez
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MensajeTema: Re: Bienvenido a la gran manzana [Planaria]   30th Junio 2014, 19:38

Con una enorme sonrisa me dirigí a la cocina. Quería prepararle algo típico de Europa. Pero nada conocido. No quería cocinar una pizza o una pasta que todo el mundo había probado alguna vez. Quería algo que ella ni siquiera supiese que existía. Abrí su nevera y vi toda clase de verduras y fruta. Poca carne y pescado. Saqué una berenjena y con la otra mano un pimiento. Mientras los sopesaba se me ocurrió un plato delicioso. Tal vez supiese qué era por la película de animación de pixar de hacía ya muchísimos años. Saqué berenjenas, tomates, cebolla, patatas,... Iba a probar el "ratatouille", un plato típico francés de verduras al horno. Estaba para chuparse los dedos. Y de segundo... Una tortilla de patatas de esas españolas que estaban de rechupete. Saqué todos los ingredientes y los coloqué encima de la mesa con una tabla para cortar. Empecé a cantar pensando en ella inconscientemente.

Canción que Plana canta para sí.:
 

Entonces me di cuenta de que no recordaba a ciencia cierta cómo iban las medidas del ratatouille. Me toqué los bolsillos y no encontré mi móvil. Lo debí haber dejado en la ropa. Me dirigí al cuarto y toqué ligeramente la puerta. Sonaba de fondo la ducha y como no respondió supuse que todavía estaba duchándose, así que entré. Abrí mi mochila y allí lo encontré. Maldito y escurridizo móvil. Iba a abandonar el cuarto cuando escuché a Sash. Estaba... ¿Llorando? Me quedé quieto en el sitio y agudicé el oído. Allí estaba. Un sollozo casi imperceptible por el agua de la ducha. Me acerqué a la puerta del baño. Estaba llorando, no había duda. El alma se me derrumbó en ese instante. Caí al suelo y me apoyé en el lateral de la cama, quedando de cara a la puerta del baño. Dejé caer mi cabeza contra el colchón y mi alma se partió en dos. Hacía un par de horas había escuchado por primera vez cantar a Sash. Ahora era la primera vez que la escuchaba llorar. Sus sollozos me partieron el corazón. Mi mente me la jugó de nuevo, y pensé que esos lloros habían sido causados por mí... ¿Por qué me haces esto maldita sea? ¿Por qué me haces pensar que llora por mí? Podía ser cualquier cosa... Pero no me había dicho que le preocupase nada ni que hubiese nada que le doliese... Así que o era algo muy profundo o tenía que ver conmigo. Crucé los brazos abrazando mis rodillas y apoyé mi frente en ellas. Una pequeña lágrima, como una perla, resbaló por mi mejilla.

No sabía qué hacer. No sabía si llamar a la puerta y preguntarle si estaba bien, si hacer como si no hubiese escuchado nada, terminando la cena y ya está... Y comenzó a cantar. Reconocería esa canción en cualquier lado. Era del videojuego "BioShock Infinite". Recordaba haberlo jugado en mi etapa de la universidad. Teníamos la play station 3 en la mansión, y recordaba ese juego con especial cariño. Me encantaba el personaje de Elizabeth, todo el rato ayudándote y dándote cosas que encontraba. Apreté los ojos intentando no llorar, pero una lágrima se me escapó de nuevo. Me levanté y me dirigí a la cocina, eligiendo hacer como que no me había enterado de nada. Me dolía en el alma hacerlo, pero si ella no había querido decirme nada tal vez fuese lo mejor. Si no podía ser yo a quien le confesase sus miedos, sus preocupaciones, sus angustias... Sólo deseaba que fuese quien fuese, la hiciese la persona más feliz del mundo, que ojalá la quisiesen tanto como la quería yo. Y mi amor hacia ella era suficiente como para dejarla marchar.

Busqué la receta en el móvil y comencé a trocear las verduras. Encendí el horno y preparé todo. Batí los huevos, dejé unas patatas friéndose para la tortilla y las berenjenas y demás para el ratatouille. Ví cerca de mí una hoja de papel y la cogí. Tenía tiempo hasta que se hiciesen las cosas... Y hacía mucho que no podía hacer lo que estaba haciendo. Comencé a doblar y desdoblar la hoja desde las esquinas, desde cada pliegue, con sumo cuidado, sacando la lengua como un idiota mientras lo hacía. Tenía que ser rápido, pero quería que saliese bien. Recordaba perfectamente cómo se hacían. En la universidad las hacía y las vendía, sacándome algo de dinero para ir al cine o a tomar algo. Me costó un poquillo, pero al cabo de un minuto y medio ya la tenía. La puse sobre mi mano y la miré, acariciándola ligeramente con los dedos.

Regalo para Sash.:
 

Todavía se estaban haciendo las verduras así que me dirigí a toda prisa al cuarto de Sash para dejársela encima de la cama, a la vista nada más salir del cuarto de baño. No sabía muy bien por qué lo hacía. Sólo quería que se animase o sacarle una sonrisa, y la otra rosa que le había regalado lo había hecho. Sin embargo cuando entré la situación fue un poco tensa. Sash salió del baño creyendo que no estaba llevando únicamente una toalla que le cubría el cuerpo. En cuanto la vi me quedé petrificado y más rojo que un tomate. Estaba tan bloqueado que no supe reaccionar durante toda la escena.

- ¡ NO MIRES NO MIRES NO MIRES NO MIRES NO MIRES! - Instintivamente bajé la cabeza mirando al suelo, con la cara ardiéndome de la vergüenza. Sash salió del cuarto a toda velocidad y volvió a la misma velocidad con la que se fue, entrando en el baño y asomando la cabeza mientras señalaba a los cajones de al lado de la cama.- Te...tengo que vestirme y ... mi ropa interior está ahí.. -

- ¿Qué? ¡Ah! ¡Sí, sí... claro! Ya... ya me voy. Perdón por entrar sin llamar, yo...- Y dejé la flor en la cama antes de salir sin dejar de mirar al suelo del cuarto, cerrando con cuidado la puerta tras de mí. Me apoyé en la puerta mirando al techo y resoplando.- ¿Cómo se te ocurre entrar en el cuarto de una chica sin llamar? ¡Vaya día que llevas Plana, vaya día! Invades la casa de Sash, entras en su cuarto sin llamar, haces el gilipollas en el pasillo como si fuese algún tipo de "latin lover" acercándote a ella y ofreciéndote a ducharte con ella...¡Dios! ¡Pareces imbécil!- Supuse que lo estaba diciendo para mí, pero no me di cuenta del volumen de mi voz hasta un poco después. Todavía más rojo si cabía, me dirigí a la cocina justo a tiempo para sacar las cosas del fuego y evitar que se quemasen. Mezclé las patatas con el huevo por un lado y por otro puse todas las verduras fritas sobre una bandeja de cristal. Coloqué todo lo mejor que pude dentro de lo nervioso que estaba y luego rocié el tomante frito por encima. Metí el "ratatouille" en el horno a 220ºC y la mezcla de patatas fritas y huevo en una pequeña sartén. Me apoyé en la encimera y comencé a darme pequeños cabezazos contra el armario que había sobre ella, hasta que me quedé apoyado, esperando a que la tortilla terminase de hacerse por un lado y que las verduras terminasen de hacerse.

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MensajeTema: Re: Bienvenido a la gran manzana [Planaria]   30th Junio 2014, 22:24

Me relajé cuando abandonó mi habitación, abrí la puerta y dejé caer la toalla.

¿Cómo se te ocurre entrar en el cuarto de una chica sin llamar? ¡Vaya día que llevas Plana, vaya día! Invades la casa de Sash, entras en su cuarto sin llamar, haces el gilipollas en el pasillo como si fuese algún tipo de "latin lover" acercándote a ella y ofreciéndote a ducharte con ella...¡Dios! ¡Pareces imbécil!

Aguanté... aguanté.. escuché cómo se iba a la cocina y me puse un cojín en la cara para que no se oyera la GIGANTESCA carcajada que solté tras oír eso. Me subió la moral, hizo que mis problemas y el peso de mis hombros desapareciese. Él era siempre tan gracioso, tan... natural.
Al levantar el cojín para reírme oí que algo rebotaba en el suelo y tras calmar mi respiración, lo volví a colocar y me agaché para recoger una bola de papel del suelo, debía estar encima de la cama. Al recogerlo me percaté de que era una rosa. ¿Otra? Él... ¿Por qué tenía que ser así? No podía ser un rancio, un seco o un imbécil como los demás. No, tenía que ser un cielo y vivir lejos.
La verdad es que tener a Plana como amigo era una diversión constante y no sentirse mal casi nunca hablando con él. Pero su relación en persona era aún mejor.

Dejé la rosa al lado de mi mesita de noche, entre el despertador y la lámpara. Lo que me hizo recordar la otra rosa y sacarla corriendo de la bolsa de playa para dejarla junto a la otra. Y las vi juntas, en un espacio que antes estaba vacío, recordándome que había alguien que pensaba  en mí aparte de para pedirme un dulce. Algo no terminaba de convencerme. Cogí la rosa de papel y al igual que a la otra le di mi toque personal, moví el calor de mi cuerpo hacia la punta del dedo índice con el que empecé a teñir de tono quemado los bordes de los pétalos de la rosa blanca. Y añadiendo así más sentimiento a lo que ese folio simbolizaba, lo recoloqué junto a la flor congelada.

Abrí el cajón anteriormente mencionado y me puse un conjunto de ropa interior de tonos grises, el más cómodo que tenía. Una camiseta negra de tirantes y un pantalón corto, cómodo también, de color morado, los que había ido a buscar. Me di un par de sacudidas al pelo y andando descalza (uno de mis vicios) salí de la habitación. Apagué la luz y me puse rumbo a la cocina. En ese momento me guió más el olfato que mi ubicación natural. Dios... ese olor... todos los olores insanos y viciosos de de las cadenas de comida rápida se me rompieron en mil pedazos. Las especias, el aceite, las verduras... dios santo. Empecé a salivar y mi tripa se quejó cuando iba por el pasillo. ¡Madre mía! Podríamos abrir un restaurante... ¡yo haría los postres! y él haría esa magia maravillosa y apetecible.

Al llegar a la cocina le vi de espaldas, dándose cabezazos contra el armario de los platos. No supe muy bien por qué pero al volver a verle bien después de pensar en todo eso se me ablandó el corazón. Me acerqué de puntillas silenciosas por detrás y le puse las manos en la frente antes de que se diese otro golpe más. Pegué mi cuerpo al suyo desde atrás para llegar a su oreja y le susurré

- Gracias - y solté las manos de su frente confiando en que no seguiría. Antes de separarme le di un beso en la mejilla desde atrás y aproveché la postura para pasar los brazos por debajo de los suyos mientras cocinaba, abrazándole. Y respirando con calma, disfrutando de su compañía y de todo lo que había hecho por mí, y por qué no, del delicioso olor, más de cerca, dejé que reaccionase a su tiempo.
No voy a decir que no entienda el por qué de los cabezazos, por eso le dejé a su ritmo.

- Oye, eso huele... madre mía... - dije mordiéndome el labio de abajo, sin soltar el abrazo.

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MensajeTema: Re: Bienvenido a la gran manzana [Planaria]   1st Julio 2014, 00:31

Toc, toc, toc, toc... Mi cabeza golpeaba ligeramente el armario. De repente, sentí las suaves manos de Sash sujetarme la frente, indicándome sin palabras que parase. Se pegó completamente a mí y acercó su boca a mi oído. Sentí su pelo húmedo mojar ligeramente mi camiseta. Una pequeña gota perdida cayó de su lóbulo y chocó contra mi cuello. Olía fenomenal, a una mezcla de vainilla y coco. Sus suaves manos rozaron las arrugas de mi frente.

- Gracias - Y quitando las manos de mi frente me dio un tierno beso en la mejilla. La entendí al instante y dejé de darme cabezazos. Noté como sus brazos me abrazaban bajo los míos y allí se quedó, tranquila, pegada a mí. Una parte de mi corazón murió y se exaltó al mismo tiempo. Esa era la típica imagen de película. Ella abrazada a él mientras cocinaba, en un abrazo de amor, puro y sincero. Sonreí para mí y negué con la cabeza pensando en lo estúpido que era por imaginarnos así... O quizás no fuese tan estúpido. Ella era lo mejor que me podría pasar. Pero no quería estropear nuestra amistad.

Con sumo cuidado di la vuelta a la tortilla, mostrando un lado dorado y ligeramente humeante, antes de ponerla de nuevo en la pequeña sartén. Aún con ella abrazándome abrí el horno y, echando ligeramente mi cabeza hacia atrás comprobé que estaba todo listo.

- Oye, eso huele... madre mía... - Su voz me sorprendió repentinamente ante el silencioso amor que teníamos en la cocina, iluminado por un pequeño neón que había sobre la encimera y el extractor sobre los fuegos. Sonreí para mí y apoyé mi cabeza contra la suya.

- Pues sabe mucho mejor... Ya lo verás.- Me giré con delicadeza, apoyando una mano sobre la encimera y la otra en su cintura. Nos quedamos cara a cara y le sonreí. Unos mechones le caían por la cara, y con la mano con que sujetaba su cintura se los coloqué tras la oreja, acariciando su mejilla y luego gesticulando con él.- A esto no le queda nada, si quieres ponemos la mesa en un momento.

No pensaba aceptar un no por respuesta: iba a ayudarla con la mesa. Sería mucho más sencillo que poner la de la mansión donde comíamos cinco y cada uno quería su salsa y su no se qué. Había una pequeña mesita en el salón y colocamos todo. Un par de platos por persona, cuchillo y tenedor. Unas copas y, por qué no, una vela en medio. Servilletas a ambos lados de los platos y algo de pan. En Europa la costumbre del pan estaba muy arraigada, pero me sonaba que en américa no fuese así. Me alegró ver que Sash tenía los restos de media barra. Al ir a encender una lámpara que había al lado de la mesa vi que se había fundido. La desenrosqué y le pedí a Sash que me dijese dónde tenía las bombillas de repuesto. Dejé la bombilla fundida en una mesa en la cocina y saqué una nueva de un armario. Me giré y le hice un truquito que me encantaba hacer: encendí la bombilla en mis manos. Únicamente tenía que tocar la base de esta con la yema del dedo y dar una ligera descarga. Podía parecer una tontería, pero resultaba de lo más útil cuando no tenías una linterna. Coloqué la nueva bombilla en la lámpara y la regulé hasta que tuvimos una ligera luz ambiental.

- Madmoiselle, es una gran satisfacción y un inmenso placer recibigla aquí esta noche. Y ahoga le invitamos a que tome asiento y se ponga cómoda, pogque el salón comedoj tiene el orgullo de presentaj... ¡Su cena!- Puse un ligero acento francés con toda esa retahíla que le solté, separando la silla para que se sentase y, tras dejarla acomodada, me dirigí a la cocina. Cogí la bandeja del ratatouille y me dirigí con una servilleta apoyada en el antebrazo y una pala para servir metida en él al comedor.- El primer plato es un horneado de verduras típico francés conocido como "ratatouille". Lleva pimiento rojo y verde, cebolla, tomate, aceite, un poco de ajo (al cual he quitado el germen para evitar que nos repita) y un poco de berenjena. Es un plato típico de pueblo. Algunos lo tachan de vulgar o simple, pero su sabor es delicioso.- Apoyé la bandeja algo caliente sobre un cubre manteles que había colocado en uno de mis viajes con los cubiertos y demás. De la cocina cogí la tortilla de patatas que había puesto sobre un plato redondo y la acompañé con un cuchillo para cortarla y servirla.- Y el segundo plato es una tortilla conocida como "tortilla española" (debido a su origen) ó "tortilla de patatas" pues es de lo que está hecha. Básicamente son patatas y cebolla fritas y luego revueltas con huevo, para darle esta forma redondeada. Es uno de los platos más típicos de España, y al igual que el ratatouille uno de los platos más sencillos y menos farragosos de hacer. Si mis cálculos no han fallado, deberá tener un corazón con el huevo aún algo crudo, dándole esa textura esponjosa y suave. Está deliciosa con un poco de pan.- Serví a Sash un poco del ratatouille y luego me serví yo. Nos sentamos el uno frente al otro y haciendo una pequeña reverencia le sonreí.- Y aunque, como buen suizo, le tengo cierta tirria a los franceses, sólo queda decir: Bon appetit!

(OCC: no he dicho que nos servíamos vino porque no sabía si Sash querría o no. Eso lo dejo para tu post. En el caso de que tengamos vino esto último de plana lo diría con la copa en la mano, ofreciendo un brindis a Cels. Y como digo en el post, Bon Appetit!

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MensajeTema: Re: Bienvenido a la gran manzana [Planaria]   1st Julio 2014, 02:16

Era increíble... venía desde Suiza, me hacía una sorpresa, tenía detalles conmigo, me cocinaba.. Y no perdía el humor. Me lo sirvió todo tan apetecible. Estaba jugoso a la vista, goloso al olfato y al gusto seguro que sería un paraíso. Cogí mi copa de vino y antes de que echase un trago brindó con él de manera inesperada y sonriendo dio un trago. Una copa no le venían mal. O un par de copas... Cogí la servilleta y me la puse encima de los muslos. Tras apoyar la copa de nuevo en la mesa y asegurarme de que él se había sentado también, frente a mí, enganché el tenedor y ataqué el "ratatouille". Hundí el tenedor y al levantarlo y acercar mi cabeza algunos mechones húmedos se me adelantaron. Antes de que tocasen la comida me eché para atrás y volví a dejar el tenedor en su sitio. Me miré en las muñecas y en una de ellas casualmente tenía un coletero. Me hice un moño rápido, había hambre y eso tenía una pinta increíble. No me importó mi aspecto en ese momento, seguramente se me quedase algún mechón suelto, o algo mal. En cuanto me hice el recogido volví al ataque. Antes de llegar a meterme el tenedor en la boca me llegó el mismo olor que llevaba percibiendo desde que salí de la ducha, pero mucho más intenso. Lo disfruté cerrando los ojos y finalmente lo probé.  MA-DRE-MÍ-A
Mis ojos se cerraron mientras se ponían en blanco con las gestas unidas por el centro y levantadas. No podía parar de degustar el sabor. ¿Esto se hacía en poco tiempo? ¿Y con lo poco que tenía en la nevera? Tenía que probar un poco más la cocina y relajarme con la confitería. Estaba exquisito...

- Mmmh... - y tragué - dios santo Plana, ¿dónde has aprendido a cocinar así? ¿cómo lo has hecho con cuatro chorradas? ¿eres consciente de lo BIEN que se te da esto? ¡tienes que enseñarme! Está INCREÍBLE - y me metí otro viaje a la boca - mmmmmnnh... - Aproveché la avalancha de preguntas para degustar el plato en silencio, gozando de cada pinchada. Permanecí el resto de la comida casi en un silencio total. Hacía mucho que no probaba la comida casera y aquello estaba...

Me serví un triángulo de la tortilla con patata y no pude evitar sentir lo mismo. Era totalmente diferente a comer asfixiada cuando tenía que encargarme de la tienda. Es que.. me hizo sentir satisfecha. Cuando no pude comer más me recosté en el respaldo de la silla, respiré profundo  y le vi mientras me limpiaba una comisura con la servilleta, y la dejaba en la mesa. Me había tomado 3 copas de vino, no me había afectado aún.

- No eres consciente de lo bien que cocinas. Por muy bueno que te creas, no eres consciente. - me levanté - tú te quedas ahí - dije lanzándole una mirada asesina mientras yo recogía la mesa. Esta vez sí que no. En el último viaje abrí la nevera y saqué una tarta de queso al más puro estilo NeoYorkino. Era uno de mis mejores postres.  De mi ciudad, las llevaba haciendo casi desde la mansión. Me salían de rechupete. Y yo lo siento, pero los postres eran cosa mía. Era una tarta pequeña, la había hecho para mí, pero para que me durase un tiempo, así que con un poco de suerte se podría comer él más de la mitad, a mí no me quedaba mucha hambre. Llegué al salón con mi cuchara en la boca y la suya en mi mano, en la otra la tarta dentro del molde. Cogí uno de los cuchillos que no utilizamos y me partí un cacho. Por su cara supuse que él querría otro trozo, así que le partí uno más grande.

- Yo no tengo mucha más hambre, pero tú come lo que quieras - dije hundiendo la cuchara en la capa fina de frutos rojos de la superficie de la tarta hasta llegar a la galleta del fondo- Vale, te toca conocerme. ¿Qué quieres saber? - dije esta vez sentada a su lado, no delante suya. Él sabía a lo que me refería. Tocaba abrir mi corazón.

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MensajeTema: Re: Bienvenido a la gran manzana [Planaria]   1st Julio 2014, 10:12

Spoiler:
 

Tras brindar bebimos un ligero sorbo de vino. No me preocupaba achisparme. Debido a mi factor de curación mi cuerpo eliminaba el alcohol antes de que pudiese afectarme. Ya tenía las medidas tomadas. Necesitaba al menos un litro antes de que empezase a achisparme un poquito.

Esperé a que Sash probase la comida. Un par de mechones se le cayeron por la cara obligándola a parar y hacerse una coleta. Fue un momento completamente normal, pero me pareció realmente tierno y gracioso. Ella me sonrió y entonces se llevó un poco del ratatouille a la boca. Los ojos se le iluminaron y saboreó con gusto el plato.

- Mmmh... dios santo Plana, ¿dónde has aprendido a cocinar así? ¿cómo lo has hecho con cuatro chorradas? ¿eres consciente de lo BIEN que se te da esto? ¡tienes que enseñarme! Está INCREÍBLE - Cogió un par de trozos más, saboreándolos con una cara de gusto y placer increíbles. Yo sonreí y comí. La verdad, no me gusta presumir, pero me había salido de película. Las verduras estaban perfectamente hechas, provocando que se partiesen en la boca al mínimo roce con los dientes. Blanditas y calentitas, como debían estar. Le sonreí y me estiré contra la silla.

- Jajajaja pues es bien sencillo. Cuando quieras te enseño. Aunque te diré, vale que yo soy un geniecillo de la comida tú también tienes unas manos que hacen maravillas. Tus postres son para morirse.- Y seguí comiendo. La llama de la vela danzaba entre nosotros, provocando un pequeño espectáculo de sombras y luces sobre la mesa. Nos servimos vino, reímos comentando lo rico que estaba y lo bueno que estaba el vino también.- Allí en Europa la cocina es algo que está muy arraigado. Tenemos muchísimas culturas distintas y un montón de platos típicos de cada país. Aunque también te diré, muchos de ellos son extremadamente parecidos entre sí, pero cada uno barre hacia su casa. En España, en unas islas que hay al este, hacen un plato llamado "tumbet" que es prácticamente lo mismo que el "ratatouille". Los únicos así algo más distintos son los italianos con sus pastas y pizzas. Un día tengo que hacerte mi lasaña. Es mi plato favorito, y me sale de morirse de rica.

Pasamos a la tortilla y la devoramos tranquilamente, disfrutando de cada bocado. La verdad, me habían salido de morirse aquellos platos. Era muy buen cocinero, modestia aparte. Sin embargo, también me había lucido aquel día. Quedó crudita por dentro que es lo mejor que puede pasar. Sash lo comía con una cara de alegría increíble. Llevar una pastelería era algo muy esclavo. La pobre señora que tenía la tienda a la que yo iba allí en Ginebra de pequeño trabajaba desde las siete de la mañana hasta las nueve de la noche. Más de una vez me dijo que no tenía casi tiempo de respirar. Yo sería incapaz de trabajar en una pastelería. Me lo comería todo. Si trabajase con Sash en su "Central Tart" la llevaría a la ruina. Devoraría hasta el último chocolate que hiciese. Además, debido a toda la electricidad que mi cuerpo generaba no engordaba ni a tiros. A ver, si me comía cinco kilos de mantequilla pues sí que engordaría un poco. Pero mi cuerpo eliminaba absolutamente todo fabricando electricidad. De ahí esa aparente pinta esmirriadilla que tenía, exceptuando los músculos, los cuales tampoco estaban muy desarrollados. ¿Y la diabetes? Creo que ya os he hablado tantas veces de mi factor de curación que empiezo a ser un poco pesado…

- No eres consciente de lo bien que cocinas. Por muy bueno que te creas, no eres consciente. Tú te quedas ahí - Y tras lanzarme una mirada asesina se levantó, recogiendo la mesa. No quería dejarla sola haciéndolo, pero supe que si me levantaba se enfadaría, así que me recosté sobre el respaldo y, tras lanzarle un beso con la mano, recorrí el salón con la mirada. La verdad era un piso precioso. Vi a lo lejos algunas fotos apoyadas en una estantería, pero no quise cotillear más de la cuenta. Con el silencio pude escuchar a Sash trastear en la cocina. El típico choque de platos y cubiertos. Esperé tranquilamente y apareció con una tarta de queso en las manos.- Yo no tengo mucha más hambre, pero tú come lo que quieras.

No quería decírselo, pero tenía un hambre que me moría. Generalmente comía el triple que una persona normal, pero esperé que el dulce calmase un poco mi hambre. Al probar la tarta mi mente estalló en un millón de pequeñas estrellitas y fuegos artificiales. Cómo hacía Sash los dulces. ¡Mi madre! Eso debía ser la mítica "New York Cheescake", y estaba para morirse. Cerré los ojos sumergiéndome en ese sabor dulce y frío. La galleta, la mermelada… Todo fue impresionante.

- Dios mío Sash, esto está para mojar… En pan, para mojar en pan… Es una expresión típica de… Está muy rica. Deliciosa, para morirse del gusto.- ¡Qué vergüenza! Otra vez con los malditos dobles sentidos… Se me daba fatal. Nunca pillaba ni uno, y sin darme cuenta había un montón de veces donde los que me rodeaban se quedaban mirándome con cara de "¿tú sabes lo que has dicho?". Tantas risotadas a mi costa y capones me habían hecho aprenderme alguno que otro, pero seguían escapándoseme de vez en cuando.

- Vale, te toca conocerme. ¿Qué quieres saber? - Se sentó a mi lado con una sonrisa. Yo le había contado mis cosas, mi historia, todo el tema de mis poderes… Y aunque ella también me había contado cosas, siempre había sido algo más reservada. Pero después de todo lo que habíamos pasado esa tarde, estaba seguro que no me miraba con los mismos ojos. Sólo había querido demostrarle que pasase lo que pasase, a pesar de los miles de kilómetros que nos separaban, por ella lo dejaría todo e iría a su lado. Y creo que lo había conseguido bastante bien a juzgar por su comportamiento más abierto y cariñoso hacia mí (si eso podía existir realmente, ya lo era mucho desde antes).

- Para empezar decirme cómo haces para que tus dulces me vuelvan un niño cada vez que los huelo o saboreo.- Era verdad. Lo que más me gustaba de la tienda de Sash a parte de la decoración y todo eso eran sus dulces. Sí, vale, es lógico. Pero lo digo de otro modo. Su tienda me recordaba a mi infancia, a mi adolescencia como guardián de Ginebra, cuando me tiraba toda la noche en vela haciendo el cabra y luego iba a "Le petit croissant", una pequeña pastelería a un par de manzanas del orfanato a desayunar. La mujer siempre me sonreía y me conocía. "Una tableta de tu chocolate, un croissant y un chocolate calentito". Sabía de sobra lo que más me gustaba. Lo siento, el chocolate me pierde casi tanto como las mujeres. ¿Podemos seguir con la historia?

Le sonreí y apoyé mi mano sobre la suya. Quería saberlo todo. TODO. Su historia, sus miedos, sus sueños, sus preocupaciones, sus más íntimos secretos… Quería saberlo todo de ella, pues me fascinaba cómo era. Le besé la mano tras llevármela a los labios y me lancé con la primera pregunta.

- Quiero que me hables de ti, de tu historia. Ya me la has contado antes, pero esta vez quiero que me lo cuentes todo. Lo bueno y lo malo. Quiero saber hasta el último detalle sobre ti, como sabes tú de mí… Quiero conocerte enteramente Sash porque…- Quería decírselo, pero preferí esperar a más adelante, cuando estuviese preparado de verdad para decírselo.- Porque me importas mucho.

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MensajeTema: Re: Bienvenido a la gran manzana [Planaria]   2nd Julio 2014, 01:33

Tras el cumplido brutal de mis postres, me pidió mi historia.
Mi historia... ¿Qué había sido de mi historia...?
Era la primera vez que hablaría de su vida, de sus problemas. ¿Estaba realmente preparada? Quizá se me escapase alguna lágrima. No sabía cómo iba a sentirme pero iba a ser complicado y doloroso.

- Bueno pues... - cogí una copa más de vino que quedaba y me senté en el sofá de al lado. Crucé las piernas, subidas al cojín, estilo indio. Con una mano le indiqué que se sentase a mi lado, dando ligeros toques con los dedos sobre el hueco a mi lado. Le pegué un par de tragos seguidos a la copa.

Y empecé.

- Así como resumen general... No tengo recuerdos de mi infancia, sólo sé que estuve en la mansión. Literalmente, no recuerdo nada hasta los 13 años aproximadamente ¿Cómo conseguí mis poderes? No lo sé. ¿Familia? No sé qué es. Lo más cercano a eso ha sido la mansión X para mí. Desde la preadolescencia estuve allí. Y fue maravilloso. Me fui a los 18 porque quería vivir mi vida. Probar a ser feliz, ser...libre e independiente-sonreí suspirando y dejando la mirada perdida durante el resto de la historia, gesticulando con la mano y la copa - Y mi vida no ha tenido mucho movimiento salvo las chiquilladas de  mutante adolescente de instituto. Supongo que soy...simple. - en realidad no mentía. Mi mirada se entristeció al decir esa última palabra. - No soy una persona tan interesante como parece. De ahí a querer utilizar mis poderes para algo bueno , tal y como me enseñaron, y abrí la pastelería. He intentado disfrutar de las pequeñas cosas y... me he acostumbrado a estar sola - Definitivamente no quería reconocer su soledad. La parte del circo de mi vida decidí saltármela. Siempre era más agradable observar su rostro mientras le pillaba por sorpresa al espectador. Por si algún día tenía oportunidad.

- ¿Hay algo más que quieras saber? - dije derramando una lágrima por mi mejilla derecha. Me sentía mal. Se me quebró la voz. Sentía que había desperdiciado mi vida. Generalmente solía ser feliz pero.. al tener a alguien dispuesto a escuchar... Se me rompieron los esquemas. Con la muñeca me sequé la lágrima y le sonreí como pude.

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MensajeTema: Re: Bienvenido a la gran manzana [Planaria]   2nd Julio 2014, 09:52

Sash se dirigió a su sofá y me indicó me sentase junto a ella. Era más cómodo y cercano que estar en las sillas desde luego. Cogí lo que me quedaba de vino y me dirigí junto a ella. Estaba algo dubitativa. Supuse que estaba pensando en cómo comenzar con toda su historia. Yo le sonreí y le puse la mano sobre la pierna en señal de "tranquila, tómate el tiempo que necesites". Yo no tenía ningún tipo de prisa y podía tirarme toda la noche junto a ella. No sería la primera ni la última vez que fuese a tirarme la noche en vela.

Me contó su historia y una parte de mí murió junto a ella. Al igual que yo, no tenía muchos recuerdos de su infancia. Bueno, ella los tenía prácticamente nulos. Yo recordaba la explosión y alguna cosilla más. Su paso por la mansión, su salida de esta para vivir su vida, cómo abrió su pastelería… Pero según ella era una vida simple. Y lo último de todo me dolió como una punzada en el corazón. "Me he acostumbrado a estar sola". Sabía lo que era eso. Toda mi adolescencia y parte de mi vida en la carrera yo me sentía muy solo. Los Abyss me habían dado un hogar y cobijo, pero no tenía amigos como los suele tener un adolescente o un universitario. Básicamente siempre fue por mis poderes. En cuanto tenía la suficiente confianza para hablar de ellos, todo el mundo se separaba de mí y me miraba raro. Terminé por no contarles nada, pero claro… ¿Qué sentido tiene ser amigo de alguien si no puedes contarle lo mejor, y a la vez peor, que tienes dentro?

Ella podía decir lo que quisiese. Su historia no me pareció ni de lejos simple ni nada por el estilo. Puede que no hubiese salido casi todas las noches a luchar contra el crimen de su ciudad. ¿Y qué? Eso no volvía mi vida mucho más interesante. Sólo algo ajetreadilla, pero nada más. Para mí su historia era preciosa y emocionante y muy bella también.

Vi como una pequeña lágrima caía por su mejilla, y antes de que pudiese quitársela se la quitó ella. Me preguntó si había algo más que quería saber. Lo había, pero quería darle una de cal y otra de arena. Me incliné sobre ella y le besé la mejilla con ternura, para luego cogerle de la mano.

- Sé lo que es sentirse solo. No he estado tan solo como tú, ni mucho menos. He tenido a los Abyss que se han portado genial siempre conmigo y me dieron un hogar y una familia. Pero en el orfanato no tenía nada más que a un amigo. Leroy. Un chaval gordito y extremadamente listo, pero tímido y reservado como ninguno. Fue el único chaval que conocí en toda mi vida que no se echó para atrás cuando le dije lo de los poderes. Bueno, él tenía algo de poderes también. Era capaz de mover alguna cosilla con la mente, y su inteligencia era realmente desbordante. Al principio charlábamos sobre tonterías y demás, y yo le hablaba de mis salidas nocturnas a defender la ciudad. Él me obligó a aceptarle en mi equipo, así que se convirtió en mis "ojo que todo lo ve". Era un hacker bestial, y consiguió hackear todo el sistema de vigilancia de Ginebra, así como el de algunas alarmas de varios bancos y la radio de la policía. No podía desactivarlas ni nada por el estilo, pero podía saber cuándo alguna saltaba o algo pasaba.- Era algo increíble. Yo siempre pensé que aquello era más típico de una peli de acción estilo "Bourne" o algo por el estilo. Sin embargo, Leroy lo hacía como quien resuelve el crucigrama de los domingos. Por las noches tenía su ordenador encendido con toda la historia esta, y en cuanto nos avisaba de un posible robo gordo o algo por el estilo salía a la calle a frenarlo. Cuando era algo importante, solía interceptar los mensajes encriptados unos días antes, de manera que preparábamos mi salida detalladamente.- A pesar de todo ello, el nunca abandonó el orfanato. No le gustaba el trabajo de campo, por así decirlo, que era lo que más me apasionaba a mí. Un día, recibí un balazo en la cabeza que, literalmente, me mató. Él me veía, y dudó sobre si llamar a la policía y a una ambulancia. Pero le dije que pasase lo que me pasase jamás se metiese, ya que podría haber terribles consecuencias. Si me pillaban, que fuese sólo a mí. Además, ¿cómo iba a explicar todo lo del hackeo? Al cabo de un par de horas o así, estaba en el orfanato de nuevo, con una amnesia brutal. Él me estuvo cuidando todo ese tiempo junto a Sophie, una monja con la capacidad de cambiar su aspecto, que nos vigilaba a ambos.

Sophie era lo más parecido a una madre que tuve. Nos regañaba casi todos los días, nos cuidaba de vez en cuando, nos quería… El día del disparo llegué al orfanato con amnesia, de manera que llamé al timbre en lugar de entrar por la ventana como hacía siempre. Ella me abrió y me echó la bronca del siglo. No la recuerdo apenas, pero sí la del día siguiente. Ellos eran las dos únicas cosas buenas que pude sacar del orfanato…

- Hubo un día donde salí para frenar un golpe bastante gordo. Tenía diecisiete años y estaba bastante preparado para pelearme contra lo que iba a encontrar. Un enorme mutante estaba en el grupo de los asaltantes, y cuando iba a pelear contra él apareció Tanith de la nada. Luchó junto a mí y dejó fuera de combate al mutante en cuestión. Me habló acerca de mi irresponsabilidad como supuesto guardián debido a mi chulería y mis ganas de darme a conocer. En aquel entonces yo era bastante irresponsable… Pero, ¿qué quieres? Era un adolescente con poderes. Era algo con lo que creo que sueña todo el mundo. El caso es… que cuando intenté contactar con Leroy este no me habló. No contestaba hasta que lo hizo una voz metálica y profunda. Cuando llegamos al orfanato era tarde. Habían asesinado a Leroy. Todos esos años luchando a mi lado… Y finalmente, había muerto por mi culpa. Él sabía donde se metía, pero nunca he podido dejar de pensar que la muerte de mi mejor y único amigo fue por mi culpa…- Suspiré. Yo me había sentido solo mucho tiempo. Leroy fue mi único apoyo en el orfanato.- Abandoné el orfanato y a Sophie. Entré en los Abyss y durante mucho tiempo me sentía sólo y fuera de lugar. Allí las cosas eran muy distintas al orfanato. Al final conseguí integrarme del todo, no sin antes sufrir mucho y pasarlo bastante mal...

No sabía si había aburrido a Sash. Lo más probable es que sí, pero necesitaba contarle aquella historia. Ella se había sincerado conmigo y yo no podía ser menos. La miré a los ojos y le cogí de nuevo de la mano.

- Sé lo que es sentirse sólo y aparado, aunque no tanto como tú. Y puede que esto no te sirva de mucho, pero a pesar de que viva a más de 6000 km de distancia siempre estaré para ti. Mi corazón ha sido dañado muchas, muchísimas veces. Más de las que me gustaría reconocer… Y a pesar de que tengo algo de miedo abriéndotelo a ti, sé que no va a haber nadie como tú para sanarlo y cuidarlo. Pase lo que pase, vaya a donde vaya y viva donde viva, siempre tendrás esa puerta abierta para ti. Y si te ofrezco mi mano, cógeme hasta el hombro, o todo el cuerpo si es necesario. Pero hazlo, porque no sé hasta cuándo podré ofrecértelo… En el sentido de que es muy posible que llegue el día donde sea yo el que necesite cogerte el cuerpo entero. Lo que quiero decir Sash, es que te juro que mientras me quede una sola gota de sangre en el cuerpo, mientras me quede una sola célula, jamás volverás a sentirte sola. Te lo prometo.

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MensajeTema: Re: Bienvenido a la gran manzana [Planaria]   2nd Julio 2014, 11:46

Me quedé destrozada. Sentía que parte de mí desapareció sólo por el hecho de haber hablado de ello. Sólo quería llorar. Tirarme en la cama y no despertarme hasta el día siguiente. Y fue cuando noté su beso en mi mejilla. Me chocó a la vez que me resultó agradable. Nunca había narrado mi historia. Nunca había dado datos sobre mi pasado. A nadie. Y esa pequeña muestra de afecto... Me dio el calor que empecé a perder poco a poco. No literalmente. Una calidez... interior.
Como he dicho, no soy muy buena hablando de mis sentimientos.
Tras hacerme sentir acompañada, él empezó su monólogo. Lo escuché entero con atención, apoyando una mano sobre su hombro. De vez en cuando me miraba a los ojos, desviaba la mirada al suelo, los volvía a posar. Le dolía, y su historia no era para menos. Yo no había tenido tantos problemas, tantas aventuras... Él era más empírico con la vida misma de lo que llegaría a serlo yo seguramente jamás.

Ah sí... Leroy. Recuerdo que lo mencionó alguna vez. Pero nunca me había contado todo lo ocurrido, tan concreto, tan directo. Su historia me hizo pensar en las amistades que dejé atrás. La mansión, el circo.. ¿de verdad merecía la pena sólo por saber que podía ser independiente? Pensé también en Xavier... le dije que le ofrecía mis servicios para cuando lo necesitase. No habíamos hablado mucho desde que me fui. Echaba todo eso de menos.
Remató su monólogo diciéndome que no estaría sola. Que no volvería a sentirme sola. Pero... como él había dicho. Estaba lejos. Y ya sabía de sobra lo que había sido estar con él lejos, y era inevitable sentirse sola. ¿Me merecía la pena darle a alguien la oportunidad de destrozarme? Se iba a sentir sola igual, estaba al otro lado del globo... Y era difícil que yo confiase plenamente en alguien. Él no tenía la culpa. Igual que tampoco la tenía por la muerte de Leroy. Habíamos estado genial hasta ese momento. Y no quería convertir su sorpresa en un drama. La sinceridad estaba genial, y no dudaría en seguir hablando de ello. Pero se acabó lo de estar deprimidos.

- Eh, no tuviste la culpa. No la tienes y nunca la tendrás. Le advertiste, hiciste todo lo que pudiste. Y él no dudó en estar contigo hasta el final. ¿Culparías a alguien por quien te sacrificas de tu muerte? No dudo en que no. Y él no te culpa. Seguramente estaría muy orgulloso de ti. De ver dónde estás, qué haces. Y... - Había mantenido un tono firme e invariable hasta ahí, pero necesitaba relajar el ambiente - de ver que por fin estás en casa de una chica jajajajaja - bromeé. Sabía que las coñas siempre le ponían de buen humor, y él estaba empezando a enfriar su corazón.
- En esta vida hay que sentir. Y el dolor es parte del aprendizaje. Si duele es sinónimo de que un día sobraba alegría. Y eso es maravilloso Me incliné hacia él estirando la espalda mientras la mano en el hombro se deslizó hasta su nuca, acercando su frente a mí para dejar un beso.

- Creo que puedo enseñarte algo que te ponga de buen humor - Provoqué una pausa. Le contaría todo cuando me había pasado. Pero si seguíamos hablando de nuestras vidas sería con una sonrisa de nostalgia en la boca. Y no con lágrimas de amargura.  Me levanté, me bebí lo que me quedaba de vino de un tirón y apoyé la copa en la mesa donde habíamos comido. Me dirigí a mi habitación no sin antes cogerle de la mano y arrastrarle conmigo. Al llegar a mi cuarto le senté en la cama y le di la espalda para abrir el armario.

- No alucines mucho ¿Vale? - dije rebuscando en el fondo, hundiendo mi cuerpo en las perchas y trapitos colgados. Salí con una caja grande con el cierre congelado en mis manos. Me senté a su lado mirando a la caja y rodeé el cierre con una mano haciendo evaporar el hielo en un par de segundos. Un candado minúsculo, apenas una quinta parte del que había antes ahí, metálico quedó en la palma de mi mano, lo apoyé en la mesita cercana con dos dedos y levanté la solapa metálica que componía el cierre.

Telas de diferentes texturas, un par de cadenas y demás detalles se presentaron al abrir el recipiente. Sujeté las hombreras con cadenas, su par de largas cintas y el traje en sí estirado.
- Es mi traje de entrenamiento, el día que se me necesite llevaré esto puesto como lo he llevado alguna que otra ocasión. -
Se dejaría ver una capucha doblada hacia la espalda, unas hombreras protectoras que se sujetan con cadenas y que llevan dos cintas en la parte de la espalda, casi hasta los gemelos. Una gema en el broche de la capucha, varios cierres siguiendo una línea recta en la zona del pecho y el abdomen y  seguramente se percatase de que la entretela era muy elástica, y de que enseñaba el ombligo. Las mayas con el cinturón estaban aún en la caja, saqué sólo la parte de arriba.

Era otro pequeño gesto de confianza hacia él que esperé que entendiese. Poca gente había oído hablar de mí. No era una "heroína" conocida, y los que me conociesen como Celsit no sabían quién era. Estaba segura.

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MensajeTema: Re: Bienvenido a la gran manzana [Planaria]   2nd Julio 2014, 12:41

Sus palabras me animaron bastante, al igual que su tierno beso. Siempre intentaba creer que era así. Leroy había elegido ayudarme sabiendo las consecuencias de lo que podía resultar si luchábamos contra gente peligrosa. Pero una pequeña parte de mí siempre se culpaba por ello. Después de todo, yo tenía un factor de curación gracias al cual podía sobrevivir a disparos y cortes, pero Leroy no. Nunca imaginamos que pudiesen llegar a asaltar el orfanato. Pero así había sucedido, y en el fondo Sash tenía razón. Yo no podía haber hecho nada, y murió haciendo lo que creía correcto.

Cuando me dijo que él habría estado orgulloso por estar yo en la casa de una chica no pude evitar reírme, aunque sentí una pequeña punzada de vergüenza. Estaba en casa de una chica… ¡y menuda chica! Una de esas con las que te gustaría envejecer y pasar cada momento de tu vida. Para mí serían tantas cosas nuevas… Una relación, un abrazo de amor, un beso, mi primera vez en… En fin. Vale, yo también pienso en esas cosas. Pero para mí era algo muy íntimo y personal, y quería que fuese con alguien especial. Miré a Sash que me devolvió la sonrisa. Con ella… ¡Deja de soñar Plana! Sois amigos. Ella te ve como un amigo. Ella nunca… Suspiré. Con Sash todo era tan distinto, tan natural y tan precioso… ¡Pero alegra esa cara tío! Que nos estamos poniendo súper melancólicos.

- Creo que puedo enseñarte algo que te ponga de buen humor.

- ¡Sí por favor! A este paso acabamos llorando como condenados los dos aquí jajaja.- Se terminó la copa de vino y me cogió de la mano, llevándome a su cuarto. No pude evitar recordar la imagen de ella con la toalla corriendo en busca de su ropa. Me reí para mis adentros y suspiré. Qué vergüenza habíamos pasado. Pero no sé, lo guardé como una divertida anécdota que recordar algún día.- No alucines mucho ¿Vale? - Y se puso a rebuscar en su armario. Sacó una caja bastante grande que tenía una especie de cierre de hielo. Lo descongeló dejando a la vista un pequeño candado. Lo apoyó en la mesilla de noche. Abrió la caja y quedó a la vista una especie de traje. Cadenas, unas hombreras que parecían ser protectores, una capucha con rejilla… Desde luego era todo un traje para pasar desapercibido.- Es mi traje de entrenamiento, el día que se me necesite llevaré esto puesto como lo he llevado alguna que otra ocasión. -

- ¿Estás de coña? ¡Es una pasada! ¡Me encanta!- Lo toqué con delicadeza, admirando la obra que tenía ante mis ojos. Era muy bonito, y parecía bastante cómodo.- Yo también tengo uno, aunque está mucho menos elaborado. Básicamente es un traje de moto: una chaqueta con protectores y unos pantalones hechos de Kevlar. Muy ligero y flexible, y además transpira genial, lo cual siempre viene bien jajaja. Lo cambié un poco. Lo pinté de azul, negro y blanco, y le dibujé un pequeño átomo con unas gafas de sol detrás. No me tapaba el rostro, pero estoy pensando en hacerme un antifaz o algo por el estilo… Es una pena no tenerlo aquí conmigo. Me habría encantado enseñártelo.

Se me ocurrió una cosa que preguntarle, pero era algo muy muy personal. ¡Qué demonios! ¿Si no se lo preguntaba a ella a quién se lo iba a preguntar?

- Oye y… ¿Tienes algún tipo de sobrenombre? ¿Algo por lo que se te conoce, como por ejemplo "la chica de fuego y hielo"?- El tono humorístico se notó y me reí mientras le pasaba un brazo por encima de los hombros. Sabía que el alias era algo muy personal, así que decidí dar el primer paso.- Yo me llamo "Positrón", aunque muy pocos conocen ese nombre. Me conocen más como "El guardián de Ginebra". Me gusta o de "Positrón" de todas formas… Lo escogió Leroy. Él fue quien me sugirió tener un alias, un nombre por el que se me conociese para que mis enemigos me temiesen y mis aliados supiesen que alguien velaba por ellos. Sonreí. Dijimos un montón de nombres, y "Positrón" era de los que menos me gustaba. Pero decidí dejármelo en su honor y porque, al fin y al cabo, tenía gancho. Me puse algo más serio y la miré a los ojos con una ligera sonrisa.- Me gustaría que te lo pusieses para mí.

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MensajeTema: Re: Bienvenido a la gran manzana [Planaria]   2nd Julio 2014, 17:30

Pareció encantarle a primera vista. Él me contó más sobre su historia. Parecía que necesitaba más ser escuchado que tener historias que escuchar, y yo estaba dispuesta a ofrecerme sin dudarlo a oír todo lo que quisiese. Me describió su traje, parecía sacado de una película de los noventa muy estilo motorista niño-malo. Me hubiera gustado verle con ese traje.

A medida que iba contando su historia le sentía más y más cerca, y lo estaba. No me percaté hasta que dejé de mirar al traje. Una mirada a sus ojos, una a su sonrisa, sus manos, sus ojos otra vez. Estaba nerviosa. ¿Qué diablos...?

- Pues... Había un nombre aunque nunca me convenció del todo, no era nada épico ni nada parecido - escuché la historia de Positrón. Tenía chispa, era fácil de recordar y estaba relacionado con sus poderes. ¿Qué tenía el mío? -Yo soy Celsit, sin más. No es un nombre privilegiado ni mucho menos, pero me gustó en su momento - dije mientras me levantaba haciendo que el brazo que había apoyado sobre mis hombros se cayese sobre el colchón. No le contesté, simplemente di por hecho que lo haría si él me lo pedía. Me metí en el baño tras escuchar su sugerencia de ponerme el traje. Se me hizo una eternidad el tiempo que hacía que estaba guardado. Seguía en perfecto estado. O eso parecía. Me desnudé casi más rápido de lo que me puse el traje completo y en menos de un minuto estaba fuera, con todo bien ajustado, el ombligo al aire y la capucha cubriéndome el pelo y la mitad del rostro.

Me sentía bien, era lo más cómodo del mundo. Me miré a las manos. Una tela enganchada en el dedo corazón me cubría el dorso dejándome la palma libre, perfecto para manejar mis poderes. Estiraba los brazos, la espalda, me miraba el cuerpo... Estaba en mi tinta. Era fantástico. Una sensación de adrenalina invadió mi cuerpo y se generaron inconscientemente en mi mano izquierda virutas de escarcha y en la derecha la danza alrededor de mis dedos, casi como en la playa. Pero con más fuerza, más vigorosamente. Más todo.
No podía parar de sonreír. Me miraba fascinada. Me sentaba como un guante y de verdad que nada me molestaba. Me sentía capaz de todo.
Miré a mis pies para comprobar que tenía las mallas y las botas bien puestas. Sonreí a Plana directamente.
Qué gustazo.

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MensajeTema: Re: Bienvenido a la gran manzana [Planaria]   2nd Julio 2014, 17:58

Celsit... Me encantó el nombre. Tras mi petición se metió en el baño y estuvo un ratito allí cambiándose. Yo me apoyé con los brazos por detrás en la cama. Era muy cómoda. Arqueé la cabeza hacia atrás, mirando al techo. Me alegraba de tener a Sash en mi vida. Era una buena chica. Había sufrido mucho y no recordar nada antes de los 13 era algo dolorosísimo. Pero eso se iba a acabar. Ya no más dolor, ni más soledad. Bueno a ver, no podía evitar que le doliese algo. Eso es imposible. Hay dolores imposibles de evitar. Pero la sensación de soledad, eso sí podía remediarla.

Abrió la puerta y se me iluminaron los ojos. Estaba preciosa, realmente espectacular. Su traje era increíble y le sentaba de maravilla. Las cadenas que cruzaban su pecho, las dos cintas que colgaban hasta los tobillos, el ombligo al aire... Era una pasada. Mi cara debió ser bastante descriptiva ya que ella tenía una sonrisa de oreja a oreja.

- Vaya, estás... ¡Estás impresionante Sash! Por cierto, sé que aquí los americanos no lo usáis mucho, pero Celsit... Es parecido a Celsius, una escala de temperatura poco usada aquí, pero que en Europa vemos mucho. No sé si serán casualidades de la vida, pero yo creo en las casualidades y en que todo ocurre por algo.- Me había levantado y estaba apoyado en el marco de la puerta, con una mano metida en el bolsillo. Tenía en la cara una sonrisa que debía expresar todo lo que sentía en ese momento.- Por cierto, me gusta tu nombre. Celsit. Aunque también me encanta ponerle motes al personal, o acortar los nombres para que sean más cariñosos y divertidos... ¿Qué te parece Cels? Sé que tu nombre es Sasha, vale sí. Pero Cels... no sé. Me gusta. Me recuerda lo que eres.

Entonces se me ocurrió una de las mayores locuras que podían ocurrirseme. Los ojos se me iluminaron y de un salto la cogí de las manos.

- ¡Cels! ¿Qué te parece si salimos ahí fuera a pelearnos con alguien? No en plan matones ni nada, ¡sino como héroes! ¿Hace cuánto no lo haces?- Quería hacerlo. Era algo que tenía que hacer con ella. No estaba muy seguro desde hacía cuanto no se peleaba con atracadores o violadores, y a juzgar por la cara que tenía cuando se puso el traje era posible que bastante tiempo.- Venga, ¿hace cuánto no haces una locura? ¡A mí me encanta hacerlas! Sólos, tú y yo, luchando contra cualquier idiota que se crea mejor que el resto. Y así podríamos probar nuestro dúo heroico. Quién sabe, lo mismo algún día acabamos juntos... Luchando quiero decir, codo con codo. En plan ¡amigos que lucha contra los malvados!- Me sonrojé un poco cuando dije lo de juntos. El subconsciente me la había vuelto a jugar. Ella y yo... Éramos tan parecidos y a la vez tan distintos. Podría funcionar... Pero no ahora. No estaba preparado. Nunca lo había estado, y no quería perderla por nada. Me dejé de idioteces y me separé un paso de ella, llenando mis brazos con electricidad azul.- Entonces, ¿te apetece dejarte llevar? ¡Basta ya de formalismos y de estar aquí quietos! ¡Salgamos a vivir una aventura! ¡Estamos en Nueva York! Seguro que alguien necesita a dos locos con ganas de hacer una locura.- Apagué mis brazos y le tendí la mano a la vez que le guiñaba un ojo, soltando una gran carcajada y ponía un tono de voz gracioso.- Celsit, ¿quieres vivir una aventura con el gran "Positrón"?

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MensajeTema: Re: Bienvenido a la gran manzana [Planaria]   4th Julio 2014, 01:10

-Cels me parece bien. Ten en cuenta de no usarlo en público.. - apunté sin dejar de sonreír.
Se quedó embobado mirándome. Sonreía con una calidez especial que me hizo sentir con la comodidad que necesitaba en ese momento.

¡Cels! ¿Qué te parece si salimos ahí fuera a pelearnos con alguien? No en plan matones ni nada, ¡sino como héroes! ¿Hace cuánto no lo haces?

No tanta comodidad.

Venga, ¿hace cuánto no haces una locura? ¡A mí me encanta hacerlas! Sólos, tú y yo, luchando contra cualquier idiota que se crea mejor que el resto. Y así podríamos probar nuestro dúo heroico. Quién sabe, lo mismo algún día acabamos juntos... Luchando quiero decir, codo con codo. En plan ¡amigos que lucha contra los malvados! - dijo antes de volver a sonrojarse. La proposición se impuso a que yo pudiese reaccionar por su sonrojo pensando en que quizá me quisiese.

¿Qué..? Me quedé sin palabras. No. Era una locura. Yo no podía. Sólo usaba mis poderes para cocinar desde hacía un tiempo y... El recuerdo me resultaba doloroso. Aunque mentiría si parte de mi corazón no me estuviese empujando a hacerlo.

Entonces, ¿te apetece dejarte llevar? ¡Basta ya de formalismos y de estar aquí quietos! ¡Salgamos a vivir una aventura! ¡Estamos en Nueva York! Seguro que alguien necesita a dos locos con ganas de hacer una locura.

Lo planteaba tan mágico, tan fantasioso... de película. La adrenalina empezó a invadir mi cuerpo.

Celsit, ¿quieres vivir una aventura con el gran "Positrón"?

¿Contigo? Donde sea
¡EH! AAAAAALTO ALTO ALTO ALTO AALTOOOOO....
¿Qué acababa de pensar?

Mi corazón se aceleró por la proposición, el traje, la situación... mi pensamiento.
Empecé a confundir la confianza que estaba depositando en Plana con otro tipo de relación, y no me hacía gracia. Él era mi amigo. Mi mejor amigo. No podía salir bien lo mires por donde lo mires.
Necesitaba un poco de sensatez. Debía recordar que era el chico que se dejó atropellar por devolverle a una señora su bolso.

- Pero.. -

-¿Pero que? ¿Estás esperando a que toquen tu canción o algo? Preparados, listos, ¡ya!- y en ese momento me cogió de la mano y tiró de mí. El tren se puso en marcha y tenía que frenarlo o tirarme. Las cintas volaban hacia atrás impulsadas por el aire que generábamos y el trastabillear de mis pies deslizando por el parqué se camufló con la euforia del momento.

- No, no, no no NO NO ¡NO, Plana espera!- dije frenando en un pasillo devolviéndole el tirón. - Plana, yo...

No me soltó, todo lo contrario. Completó el gesto agarrándome las dos manos y mirándome, siempre tan preocupado, tan atento...
¿Hay algo que te preocupe?
Intenté explicarme.
-Hace mucho que no... Y yo... - interrumpí con un suspiro definitivo - Estoy oxidada y.. tampoco me ha tirado mucho el rollo super heroina por bien que me sienta ayudando a la gente... - dije desviando la mirada de sus ojos y dirigiéndola al suelo - No sé Plana.. - mi inseguridad se vio interrumpida por un calor único que rozaba mi mejilla para finalmente apoyarse. Su mano... acompañada de una de las mejores sonrisas que había recibido en mi vida. Ni mis estúpidas dudas fueron capaces de placar su energía.

-Tú déjate llevar, ¡que tú poder fluya por ti! Venga, ¡Vamos!- y volvió a tirar de mí aun sujetándome de las dos manos.

Estaba loco... Mi corazón subió el ritmo y pensé en esas sonrisas que tantas veces habían hecho que mi alma cambiase su compás y se sintiese acelerada. Me encantaba. Justo antes de llegar a mi puerta de salida tiré fuertemente de él. Y empecé a susurrar. Aún con la capucha bajada y una sonrisa de oreja a oreja que no me abandonaría jamás.

- ¡Por aquí! - dije acompañándolo de una risa melódica y cambiando las tornas, tirando yo de él. Mientras le llevaba al cuarto de invitados y le soltaba una mano para abrir la ventana.
No era sensato salir por la puerta principal con un traje de heroína. Mejor por la escalera de incendios, que daba a un callejón estrecho en la que la única compañía fuese seguramente algún mendigo o precisamente, alguien que necesitase ayuda. Saqué una pierna intentando contener las pequeñas risas de los nervios y la emoción, aunque se me escapaban más de las que pretendía.
Saqué mi cuerpo por fuera de la ventana haciendo ruido metálico al poner los pies en la escalera y al sacar a Plana casi a la fuerza perdí un poco el equilibrio y me apoyé prácticamente encima suya, contra el muro junto a la ventana.

¿Perdona, te he hecho daño? Me hubiera gustado decir. Pero en vez de eso me quedé petrificada, con el corazón a punto de salir de mi pecho. Estábamos muy cerca. Le miré a los ojos, luego a los labios. Realmente cerca. Se me aceleró la respiración. Volví a mirarle a los ojos.

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MensajeTema: Re: Bienvenido a la gran manzana [Planaria]   4th Julio 2014, 01:58

Lo estaba consiguiendo, ¡estaba funcionando! Cels había cedido, y como dos adolescentes locos que escapan de la casa, nos dirigimos a la ventana. Qué emocionante era todo, la adrenalina me recorría el cuerpo. Las cintas de Cels bailoteaban ante mí con cada paso que daba. Me fijé en que el traje le sentaba genial y que era algo ajustado. Me quedé algo embobado al ver su redondo culo reluciente debido al brillo del traje, provocando que casi me chocase con ella al llegar a la ventana. La abrió y salió primero, y cuando me estaba ayudando a salir, tropecé con algo dentro del piso a la vez que ella lo hacía desde fuera. Nos chocamos y yo me quedé apoyado contra la pared… Con Cels a escasos centímetros de mí. Nuestras caras estaban separadas por menos de tres dedos. Podíamos sentir el aliento del otro perfectamente. Las miradas nerviosas de los dos delató una escena un pelín incómoda, pero no en el mal sentido, al menos yo no lo sentí así. A esa distancia, me fijé en sus ojos y sus labios. Sus ojos eran de un verde intenso, con unas largas pestañas en las cuales podría haberme perdido. Y sus labios eran gruesos, carnosos, preciosos… Ahí, con toda la emoción del momento, la adrenalina que recorría nuestros cuerpos y la confianza que se respiraba, tuve ganas de besarla. Quería besarla, no lo negaré. Todos esos meses de amistad, de historias, de vivencias compartidas… Apenas habían sido cinco meses, y me parecieron años de repente. Empecé a sonrojarme, y antes de cagarla, decidí hablar.

- Emm Cels… Si no vamos con más cuidado vamos a salvar a muy poca gente esta noche.- Y reí para quitarle hierro al asunto. Ella se separó de mí algo sonrojada y yo me incorporé. No quería que hubiese tensión ni nada por el estilo, y dirigí mi mirada hacia arriba.- Ven, tengo una idea que te va a encantar.

La cogí de la mano y comencé a subir las escaleras a toda velocidad. Sabía que ella prefería bajar e ir por la calle, pero yo tenía otros planes. Mientras subíamos yo no paraba de reír, y sabía que ella se estaba preguntando qué demonios estaba tramando. Finalmente, alcanzamos la azotea. La cogí por ambas manos para ayudarla a subir y me separé un momento de ella. Miré a mi alrededor y encontré lo que buscaba. La miré con una gigantesca sonrisa.

- ¿Alguna vez has querido saber lo que se siente al volar?- Y la agarré con fuerza, situándola en mi espalda al modo caballito.- Agárrate muy fuerte, y disfruta del momento.

Era muy ligera, mucho más de lo que me esperaba. Mis músculos se tensaron con la electricidad y empecé a correr hacia el borde del edificio. Corría y corría y sentí como ella me apretaba con fuerza. Puse el último pie sobre el borde de la azotea, y salté hacia adelante con fuerza. Durante un par de segundos que fueron como horas, surcamos el cielo nocturno de Nueva York. Estábamos a más de veinte pisos de altura, y debajo de nosotros, los pequeños coches y viandantes llevaban su vida ajenos a lo que sucedía en el cielo. La gravedad tiró de nosotros hacia abajo, y me pareció escuchar un grito ahogado de Cels. Y sonreí.

¡PLAS!

Mis pies se apoyaron sobre un cable que unía su edificio con uno a unos cien metros de distancia, y comencé a surfear por él. Unos rayos azules recorrieron mis pies y el cable, y me incliné cogiendo velocidad. En una estela eléctrica comenzamos a subir poco a poco hasta alcanzar la azotea del otro edifico, ahora a veinticinco plantas de altura. Dí un fuerte salto y, sin dejar de correr por la azotea, me concentré buscando otro cable. A unos pocos metros a mi derecha, una serpiente azul se iluminó. Giré hacia allí y volví a hacer lo mismo, esta vez con una gran parábola hasta que alcanzamos otro edificio, esta vez a más de cincuenta plantas de altura. Tenía en medio una enorme antena de televisión, y con fuerza, me impulsé hasta agarrarme a ella.

- ¡Woooojooooo! Mola, ¿eh? ¡Y esto es sólo el principio!- Salté al vacío. Bajo nosotros, unos veinte pisos más abajo, había otra azotea. El viento nos golpeaba la cara en la caída. La sensación de caída al vacío era espectacular. En Ginebra los edificios no eran ni de lejos tan altos ni había cables tan largos para surfearlos. Aquello era una auténtica pasada, y estar viviéndolo con Cels era mejor aún. Cuando estábamos a punto de estrellarnos sin remedio contra la azotea, estiré mis manos y pies hacia ella, cayendo con total gracilidad y sin ningún rasguño. Como caer sobre un colchón. Ayudé a Cels a bajarse y le planté un enorme beso en la mejilla.

- Bueno, ¿qué te ha parecido?

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MensajeTema: Re: Bienvenido a la gran manzana [Planaria]   4th Julio 2014, 02:47

Gracias a su sentido del humor se rompió esa... tensión. Mi corazón intentó relajarse pero eso era un crescendo inacabable. Estaba empezando a sentir algo... No podía. Quise prohibírmelo. Con todas las fuerzas que tenía. No salían bien esas cosas. Nunca.
Volvió a repetir la escena, tirando de mí esta vez hacia arriba. ¿Arriba? ¿Qué diablos?
¿Volar? ¿Qué?
Y saltó al vacío. Mis brazos se agarraron a él todo lo fuerte que pude. Temí haberle hecho daño.
Cerré los ojos fuertemente pero... confié en él. Sonreí y un grito se quedó en nada cuando chocamos con  algo. Abrí los ojos y pequeños destellos azules iluminaban nuestro camino. Estaba.. ¿deslizándose en los cables?
Parecía estable, aunque daba pequeños tumbos que parecían estar integrados en el arte natural de esa magia. Era increíble. El corazón me gritaba "gracias" la mente se perdió.
Sólo contemplé hiperactiva y en shock las vistas que me facilitaba. La de momentos especiales que él creó para mí...
Tiñó mi ciudad de esperanza y luz al mismo tiempo que tatuó una sonrisa en mi rostro.
Al aterrizar yo no sabía quién era ni dónde estaba.
Tampoco me importó. Sólo sabía que quería conservarle el resto de mi vida.

- Esto por el susto - y mi mano se enredó en su nuca por la parte de atrás, dando un pequeño tirón en el pelo. - Y esto por todo lo demás - dije acercándome a él sin separar la mano de su nuca. Mis labios se posaron en su barba y noté su respiración en mi mejilla. Al separarme y abrir los ojos me di cuenta de lo cerca que estaba. ¿Le acababa de dar un beso en la comisura? QUÉ ME ESTABA PASANDO

La escena se interrumpió en un grito interrumpido que salía de uno de los callejones de al lado. Era una mujer. No...
Me puse la capucha con rejilla y me asomé desde arriba al origen del ruido. Una mujer sola con un vestido y un bolso se arrinconó tratando de alejarse de dos hombres que la encerraban paso a paso. Uno de ellos llevaba el cinturón desabrochado.
Cerdos... No me faltó mucho para bajar a toda prisa por la escalera de ese edificio. Merecían lo peor.

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MensajeTema: Re: Bienvenido a la gran manzana [Planaria]   4th Julio 2014, 09:40

- Esto por el susto - Y me tiró de los pelos de la nuca. Solté un "¡ay" con una enorme sonrisa en la cara.- Y esto por todo lo demás - Y me besó en la mejilla. Sin embargo, esta vez fue distinta a todas las demás. No fue un simple beso en la mejilla. Yo juraría que había rozado la comisura de mis labios. Nos quedamos un instante mirándonos. Maldita sea Cels, no me hagas esto. Sus precisos ojos verdes y sus labios me tenían totalmente embelesado. No podía dejar de mirarlos... Y un grito.

Fue un grito de mujer, desgarrador, que rompió la "tensión" que teníamos entre manos. Cels se colocó la capucha y nos asomamos por donde había venido el grito. Allí, a lo lejos, una mujer estaba siendo arrinconada por dos hombres. Malditos cabrones. Esperé que no fuesen violadores. Odiaba a los violadores tanto como a los asesinos. Ví cómo Cels comenzó a bajar a toda prisa por las escaleras de incendios, y la llamé y cogí por la mano.

- Eso que hemos oído suena a D.E.A. Si pretendes bajar treinta pisos por unas escaleras más te vale que seas muy rápida o la pobre ya no necesitará que la rescatemos cuando lleguemos. Sujétate bien.- Y la volví a poner en mi espalda a modo caballito. De un salto me impulsé al vacío, precipitándonos contra el suelo a gran velocidad. Era capaz de caer desde una altura de más de cien metros sin hacerme daño. Sólo tenía que aprovechar el campo electromagnético que podía generar para frenar mi caída justo antes de estrellarme contra el suelo. Unos segundos después, caímos a la espalda de los dos hombres que arrinconaban a la mujer levantando una pequeña nube de polvo a nuestro alrededor.

Estos no se inmutaron y seguían avanzando hacia ella con esas miradas lascivas y sonrientes en sus rostros. Cels iba bien tapada, y aunque yo tenía mi rostro totalmente descubierto no me importó. Nadie me reconocería allí. Llamé a los dos atracadores, provocando que se girasen hacia nosotros.

- Vaya vaya, ¿qué tenemos aquí? Los más machos del barrio, arrinconando a una pobre y asustada mujer... Seguro que vuestras madres están la mar de orgullosas de vosotros.- Ambos nos miraron con unas sonrisas asquerosas y socarronas. Para ellos, no éramos más que un par de veinteañeros, una de las cuales iba vestida con un traje ajustado y algo llamativo.- Si la chica ha dicho que no quiere bailar, es que no quiere bailar. Así que, ¿qué tal si os vais por donde habéis venido y así no tenemos que patearos el culo? Por cierto, se te va a escapar el pajarito.- Dije al tío que llevaba el cinturón desabrochado.

Los hombres rieron con fuerza, y uno de ellos sacó una larga navaja, moviéndola a toda velocidad en un absurdo intento de impresionarnos. Yo levanté lentamente una ceja. Pobres. Si eso era lo mejor que tenían podían ir dándose con un canto en los dientes.

- ¡Oh vaya! ¿Qué tenemos aquí? ¿Dos justicieros de la noche? Perfecto, un poco de diversión siempre viene bien. Incluso es posible que si os portáis bien, luego nos lo pasemos bien contigo preciosa.- Dijo mirando a Cels y pasándose la lengua por los labios. Yo ya había visto cómo se las gastaba Cels con los violadores, y no pude sino sentir pena por aquel pobre diablo. Hacerle ese comentario acababa de convertirlo en la prioridad absoluta de ella. La mujer miraba toda la escena desde el otro lado, aferrada a su bolso y con los ojos como platos, llorosos y asustados. Miré a Cels con una sonrisa y luego a los dos tipos.

- ¿Te quedas tú con el gordito? Creo que le gustas...- Intenté que Cels se sintiese en su elemento, que estuviese relajada. A mí no me importaba que me llenasen el pecho de balas, pero no quería que la hiriesen a ella por nada del mundo. Estaría a su lado por si la cosa se ponía fea, pero confiaba en ella. Una parte de mí se puso algo nervioso, como un niño que se encuentra en la puerta del salón la mañana de Navidad, expectante para ver qué regalos habían aterrizado en su casa ese año. Ver actuar a Cels para mí era un regalo, y deseaba disfrutarlo.

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Sasha Triger
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MensajeTema: Re: Bienvenido a la gran manzana [Planaria]   4th Julio 2014, 13:41

Plana tenía razón, necesitaba la vía rápida y descendimos como si tuviese frenos naturales.
Sus poderes eran fantásticos.
Preferí permanecer en silencio y espectante. Él, como siempre, intentó el medio diplomático acompañado de su tan característico humor. Pero esa gente no solía escuchar, aunque debo admitir que lo de las madres fue un golpe bajo interesante.
La rabia empezó a invadir mi cuerpo, los músculos se me contraían y cada palabra que escupían era un motivo más para querer hundirles la vida.

¡Oh vaya! ¿Qué tenemos aquí? ¿Dos justicieros de la noche? Perfecto, un poco de diversión siempre viene bien. Incluso es posible que si os portáis bien, luego nos lo pasemos bien contigo preciosa.

Je... ¿cómo?

El puto gordo se las daba de listo con su navajita de juguete y su actitud prepotente. Se relamió.
Me repugnaba.

-¿Te quedas tú con el gordito? Creo que le gustas... -

Mi pistoletazo de salida. Preferí responder con mis actos. Eché a correr los tres metros que había entre esos imbéciles y nosotros. Mis sentidos se agudizaban, notaba choques de frío y calor por todo mi cuerpo. Se me erizó el bello y se me plantó una sonrisa en los labios. Era diferente... podría decirse que incluso con cierto toque de placer.
Apoyé mi mano derecha de lleno en su entrepierna dando una palmetada en sus partes preciadas.

- Uh, me gustan rudas... Tranquila, ya tendremos tiempo pa- y hasta ahí.

-La verdad, yo soy más.... -
Los segundos necesarios para hacer que se abriese de piernas mientras notaba cómo sus tan apreciados genitales se rodeaban de cristales de hielo cortantes y punzantes.
Fría-

Empezaría a sangrar en cuestión de segundos y las quemaduras del hielo reducirían la piel de su escroto a casi un tercio de su tamaño.
Ojalá le reventasen.
Aprovechando la apertura dolorosa de piernas que tan inevitablemente estaba sufriendo mi rodilla fue a parar con todas mis fuerzas en el perineo.
Dejó caer la navaja al suelo y mientras decoraba el ambiente de ciudad con un grito desgarrador se desplomó con su gigantesco peso. Haciendo retumbar parte de la basura del callejón.
Imbécil.

Vi a la mujer, pareció estar más tranquila. Seguía muy alterada y utilicé mis poderes de manera sutil para que no huyese de mí. No dudé de que Plana se estaba encargando de la otra sabandija y aproveché para acercarme a ella. Puse una de las palmas de mi mano ligeramente más caliente y se la tendí. El calor siempre provocaba sensación de comodidad.

- Tranquila, sólo queremos ayudarte. Ya estás a salvo. -

Agradecí que me convenciese a salir. Habíamos hecho algo maravillosamente hermoso. Y me había sentado de maravilla.

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Planaria Glámez
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MensajeTema: Re: Bienvenido a la gran manzana [Planaria]   4th Julio 2014, 14:12

Vi cómo Cels se avalanzó sobre aquel pobre desgraciado. El grito que profirió no fue nada agradable, y preferí realmente no saber qué le había hecho. El otro tipo miró a su compañero y luego me miró a mí, mientras daba unos pasos hacia él.

- Bueno pues... Parece que se ha quedado buena noche, ¿no te parece?- Seguía andando hacia él, con las manos en los bolsillos, aparentando naturalidad. En un abrir y cerrar de ojos, sacó una pistola y me metió tres tiros en el pecho. El punzante dolor me llegó al alma y di un par de pasos hacia atrás.- ¡Joder! ¡Qué manía con sacar la pistola a la mínima de cambio!

Las balas salieron de mi pecho, cayendo y rebotando contra el suelo. El tío las miró y me miró con la mano temblorosa. Volvió a dispararme, pero esta vez saqué mi escudo eléctrico que frenó las pequeñas balas, y luego le lancé un potente rayo azul que impactó en su pecho, disparándole contra la pared y dejándolo inconsciente. El gordo estaba tirado a mi lado, y vi a Cels junto a la mujer. Me acerqué a ellas y posé mi mano con delicadeza en el hombro de esta.

- No se preocupe, ahora está a salvo.- No era la primera vez que salvaba a una chica de ser violada, así que tan sólo posé mi mano sobre ella para luego quitarla lentamente con una sonrisa. El impacto ante la amenaza solía ser muy fuerte, y dejé que fuese Cels quien se encargase de animarla y consolarla. La mujer sollozó con fuerza, y unas lágrimas salieron de sus ojos, mientras balbuceaba un casi imperceptible "gracias". Me dirigí a la salida del callejón y comprobé que no había moros en la costa. No quería que viesen a Cels así vestida ya que podía levantar sospechas.

Volví hasta donde estaban los dos tipos y los cogí, arrastrándolos hasta la acera, donde los dejé apoyados contra una farola. Un curioso viandante miró la imagen y me miró extrañado. Le sonreí y le dije que avisase a la policía, que esos dos indeseables habían intentado violar a una pobre mujer. El tipo se alejó de mí, pero pude ver para mi alegría cómo sacaba un teléfono y marcaba un número. Revisé el callejón buscando cámaras o algo por el estilo. Nada de nada. Y luego vi unos cables anchos que bajaban desde la azotea del edificio de en frente del cual habíamos bajado. Me concentré y vi una serpiente azul subir a través del cable.

Cels venía con la mujer, la cual ya parecía encontrarse algo mejor. Con una sonrisa y una leve reverencia me despedí de ella y luego miré a Cels.

- ¡Vamos! Tenemos que irnos.- Y la volví a coger a caballito. Me acerqué a ese gran cable y mis manos se llenaron de electricidad. Me agaché como cogiendo impulso para saltar y, con un mar de rayos y luces, subimos disparados como si fuese un ascensor a través del cable. Llegamos a la azotea, algo más alta que la anterior. Cels bajó de mi espalda, y la cogí por las manos con una enorme sonrisa.- Siento que fuesen dos... Ya sabes. Sé tu odio hacia ellos y lo que te repugnan. Pero lo que has hecho no sólo ha sido increíble y genial, sino muy valiente... Estoy muy orgulloso de ti Cels.- Y, tras retirar la rejilla, besé su frente.

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MensajeTema: Re: Bienvenido a la gran manzana [Planaria]   4th Julio 2014, 20:44

Estaba asustada, no quería nada de contacto y en sus ojos se reflejaba el miedo. Cuando él le apoyó una mano en el hombro la señora se sobresaltó.

-Calma.. tranquila. - y le sujeté una mano con dos mías. La mano que estaba arriba soltó un destello rápido de color azul y me volví a poner en la espalda de Plana dejándole una escultura de un corazón de hielo azul a la mujer.

Me llevó de nuevo a una azotea. La verdad es que era una de las mejores sensaciones que había sentido antes. Había salvado a una inocente, le había dado una lección a esos tíos que seguramente no volviesen a intentarlo. Recordé los disparos que antes me habían hecho taparme las orejas como en un impulso.

Siento que fuesen dos... Ya sabes. Sé tu odio hacia ellos y lo que te repugnan. Pero lo que has hecho no sólo ha sido increíble y genial, sino muy valiente... Estoy muy orgulloso de ti Cels

Le levanté la camiseta a toda prisa con los ojos como platos. Me daba igual lo que él pensase, necesitaba verle el pecho.  Recordaba lo de su regeneración pero... No era algo a lo que una se acostumbre fácilmente. Vi que al igual que el día que nos conocimos, el único rastro de balas era el que quedaba en el algodón de la camiseta. Suspiré aliviada apoyándome una mano en el pecho antes de recolocarla junto a las suyas.

- ¿Valiente? Ha sido.. Divertido, excitante, reconfortante...Increíble - le miré en los ojos con una sonrisa inconsciente en mis labios. Él... desde que llegó no había parado de aportarle color a mi vida. El estampado de amnesia y soledad se vio teñido de un azul característico del loco que no paraba de romper mis barreras a cabezazos. Liberé una de mis manos para apoyarla en su mejilla izquierda y acercándole su rostro a mí le di un beso en la mejilla, intentando alejarme del beso peligroso antes regalado. Me quedé mirándole a los ojos mordiéndome el labio de abajo con una sonrisa.
Empezaba a sentirme muy cómoda a su lado. Podía ser yo sin tapujos, sin aparentar... Y esa sensación era algo que no se podía comprar. Él había sido la única persona que había conseguido hacerme sentir tan segura.

- ¿Quieres volver al piso o quieres seguir? - Era la primera hora de madrugada y yo estaba feliz. Eufórica y con el sabor de la adrenalina en mi paladar. Era consciente del riesgo que corría pero creo que fue entonces cuando comprendí que me las sabía apañar mejor de lo que creía.

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MensajeTema: Re: Bienvenido a la gran manzana [Planaria]   4th Julio 2014, 21:20

Cuando estuvimos en la azotea, lo primero que hizo fue levantarme la camiseta. Supuse que buscando heridas de bala. Para mí era algo totalmente normal, pero entendía que para el resto de gente ver como alguien acaba de ser disparado varias veces en el pecho y al cabo de segundos está como nuevo debía ser algo muy impactante. Tras apoyar su mano sobre mi pecho dejó caer la camiseta de nuevo y me cogió de las manos. Le sonreí.

- Tranquila, hace falta algo más que unas simples balas para matarme.

- ¿Valiente? Ha sido.. Divertido, excitante, reconfortante...Increíble - Y luego me besó la mejila con ternura mientras me sujetaba la otra con la mano. Parecía feliz, alegre, como si acabase de liberarse de una pesada carga que llevaba años guardando. Tal vez era eso lo que necesitaba. Salir una noche a vivir una aventura. Sabía que debido a su tienda solía estar de trabajo hasta arriba, y que tenía que madrugar mucho. Mi metabolismo me permitía algunas veces dormir menos de lo que una persona normal necesitaría, de manera que muchas veces, especialmente los días donde dormía en Ginebra, dormía entre tres y cinco horas. Gracias a esto, podía llevar un ritmo de vida más activo en el sentido de poder tener tiempo para luchar contra el crimen y demás.- ¿Quieres volver al piso o quieres seguir? -

- ¿Volver al piso? ¿Estás loca? ¡Si la noche no ha hecho más que empezar! Además, hacía mucho que no nos veíamos. Y no pienso irme a dormir ni de coña.- Era cierto. No solo no tenía sueño, sino que además estar junto a ella era lo mejor. Hacía meses que no nos veíamos, y todavía había tantas cosas que quería probar con ella de sus poderes… Para mí era un nuevo mundo que se abría ante mí, un horizonte con infinitas posibilidades.

Me separé de ella un momento y pensé. Me percaté de una cosa que me había llamado la atención de nuestra pelea con los atracadores. La miré con una mano en la boca, pensativo, pero con una sonrisa.

- Oye Cels, no he podido evitar fijarme en que cuando ibas a dejar fuera de combate al tipo gordo ahí abajo has saltado sobre él. Yo al otro lo he dejado fuera de combate disparándole unos rayos, pero tú… Quiero decir, controlas el hielo y el fuego, pero no eres capaz de lanzar una llamarada o unos carámbanos de hielo, ¿verdad?

- Lanzarlo no... puedo utilizar las temperaturas de todo cuanto me rodea. Prender mi mano o hacer pequeñas piezas de hielo.

- Mmm eso podría servir…- Me alejé varios metros y me volví hacia ella.- Si no puedes atacar a alguien a distancia puedes tener debilidad contra los disparos y demás. Yo por ejemplo puedo atacar a distancia gracias a mis rayos, y para los combates cuerpo a cuerpo sé algo de defensa personal. No soy ningún tipo de karateka ni nada por el estilo, pero sé parar los golpes. Y también tengo "El Catalizador". Una barra metálica con forma de un diapasón que me sirve para arrear a mis enemigos. Lo tengo en el hotel. No pensaba que fuésemos a salir a la aventura, sino te lo enseñaría. Tu debilidad por tanto son los ataques a distancia. No sé qué tal serás lanzando cosas, pero prueba a crear un carámbano o algo por el estilo de hielo y lánzamelo para golpearme. ¡Venga! Y nada de ñoñerías, ¿eh? Ya sabes que no puedes hacerme daño, ¡así que quiero que apuntes bien y tires a dar! ¡Oh, espera!- Me quité la camiseta dejando mi pecho desnudo.- Ya me la han agujereado bastante las balas, y le tengo algo de cariño a esa camiseta.- Le sonreí. Quería que se sintiese calmada, y quién mejor para probar su puntería que conmigo. Después de todo, si conseguí acertarme me regeneraría al instante.

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MensajeTema: Re: Bienvenido a la gran manzana [Planaria]   4th Julio 2014, 22:06

Tras confirmarle lo que él tan fugazmente había deducido quiso ponerme a prueba. No quería herirle, pero confiaba en él lo suficiente como para saber que le gustaría mas a él verme que a mí ponerme a prueba.
Está bien...
Puse mi mano izquierda hacia arriba y con la derecha,  con el dedo índice, corazón y anular tensos dibujé del tirón sobre la palma tres líneas que dibujaron a su petición finos carámbanos de hielo esculpido con forma de espiral, terminados en punta.
Estaba dispuesta a enseñar el máximo de lo que era capaz. Lo que podía hacer.

- ¿Quieres que lo de todo?,¿Estás seguro?- quise asegurarme antes de concentrarme.

-  ¿Has acabado ya? ¡Venga, dale caña! ¡Dame con todo lo que tengas Cels! -

Ojojo... Qué momento. No le había contado que había estado en la escuela de circo. Había estado tres años. Pero era lo único que hacía, así que aprendí bastante de todas las magias que enseñaban. Incluyendo lanzar cuchillos, y esto no era muy diferente. Por las noches mientras dormían yo aprovechaba para aplicar mis poderes a las artes que me enseñaron. Seguí con las manos colocadas como antes. Si algo te enseñan es metodología y técnica. Y paciencia.. repetir y repetir y repetir hasta conseguirlo. Cerré los ojos y rememoré todas las enseñanzas. La calma, la concentración, el ser consciente de tu cuerpo. Con la mano derecha cogí dos de los fragmentos situados a los lados de mi dedo corazón y en la mano izquierda, entre el índice y el pulgar se quedó el último. Respiré hondo, tensé mi cuerpo y abrí los ojos. Visualicé su cuerpo preparado y en un baile rápido y confuso, casi como estar envuelta en una espiral lancé el primero, cristal izquierdo a su rodilla derecha. Un giro de tobillo que hace girar mi cuerpo entero. Extendí mi brazo derecho para lanzar los otros dos a la vez. Uno iría directo al esternón, el otro chocaría contra el botón de su vaquero y caería haciendo un ruido repetitivo hasta que dejase de vibrar. Con un último giro, y seguida de las cintas de mis hombros frené volviendo a quedar frente a él. Con una sonrisa y la respiración ligeramente acelerada sonreí. Satisfecha. Había acertado. En cuatro segundos y medio.

- Ahora.. ¿nos lo tomamos en serio o quieres probarme ? - dije mientras estiraba la espalda con media sonrisa de satisfacción en el rostro y los brazos cruzados.

No pensé que me lanzaría a hacerle algo así. Me importaba mucho y le tenía mucho aprecio y cariño como para hacerle daño. Pero él me lo había pedido y la adrenalina me hizo dar el salto.

No estaba tan oxidada como creía.

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MensajeTema: Re: Bienvenido a la gran manzana [Planaria]   4th Julio 2014, 22:37

Vi como generaba tres pequeñas figuras de hielo, afiladas. Las movió lentamente en las manos y me miró. Yo estaba preparado para lo que viniese. Vi como cerraba los ojos y se concentraba, respirando profunda y lentamente. Seguramente había probado algo, pero desde luego lo que sucedió me pilló totalmente por sorpresa. Con un rapidísimo movimiento, me clavó el primer fragmento en toda la rodilla derecha. Bien era cierto que podía sanar prácticamente cualquier herida mortal, pero eso no quitaba que sintiese dolor. Una punzada fría y terrible me recorrió el cuerpo en un instante. Iba a gritar cuando sentí dos nuevas punzadas frías en el borde del pantalón y en todo el esternón.

- Ahora.. ¿nos lo tomamos en serio o quieres probarme ? - Dijo con una sonrisa mientras arqueaba la espalda hacia atrás.

- ¡JO… DER CELS! ¡COÑO! ¿NO CREES QUE CON UN SIMPLE "YA LO HABÍA PROBADO ANTES" HABRÍA VALIDO?- Y me saqué el fragmento del esternón, mientras el pequeño agujero se cerró.- Vale que me cure, pero no deja de doler.. ¡AY JODER!- Saqué el fragmento del pantalón, viendo cómo había perdido el botón del mismo. Me agaché y saqué el de la rodilla, con algunas lágrimas en los ojos. Dejé caer los tres trozos al suelo con la mano temblorosa mientras los dos agujeros se cerraban a toda velocidad. Esperé a que el de la rodilla se cerrase del todo y comencé a caminar hacia ella.

Mi paso se hizo dificultoso, y no entendí por qué. Estuve a punto de tropezarme. Entonces vi su cara. Era una mezcla entre estar a punto de estallar de risa y la más profunda de las vergüenzas.

- ¿Qué?- Miré hacia mis pies y lo entendí. Al agacharme para quitarme el trozo de la rodilla y tras perder el botón del pantalón que abrió tb el cinturón, la cremallera se me había abierto, y los pantalones se me habían bajado hasta la rodilla, dejando a la vista esos largos calzoncillos blancos con corazones rojos. Aunque si había algo rojo en esa azotea en ese momento era mi cara. Me agaché a toda velocidad para subírmelos, pero los nervios me traicionaron, provocando que perdiese el equilibrio y estuviese a punto de caerme de morros contra el suelo. Me levanté a toda prisa mientras estiraba una mano hacia Cels con la palma abierta.- ¡No mires, no mires, no mires, no mires, no mires, no mires!- El karma se había cobrado su deuda. En su piso fui yo quien la vio en una situación vergonzosa. Ahora le tocaba a ella verme a mí.

Me abroché el cinturón, el cual ahora tenía un nuevo agujero, y me subí la cremallera. Quería morirme de la vergüenza. Me acerqué a mi camiseta y la recogí, poniéndomela. Me giré hacia Cels y abrí la boca para soltar algo, terminando en ambas mejillas hinchadas y un resoplido al desinflarlas.

- Bueno, me habías visto en bañador antes, no ha sido para tanto, ¡digo yo! Eso no quitaba la vergüenza que todavía me recorría. Supuse que ella debía estar partiéndose de la risa. Pero no quería desviar la atención del tema principal. Su impresionante lanzamiento de cuchillos de hielo.- Por cierto, has lanzado esos fragmentos de hielo con una precisión milimétrica… ¿Has estado en el ejército o algo antes? Porque si has aprendido eso por tu cuenta en casa, déjame que te diga que es más que impresionante. Y perdóname, tal vez debería haberte preguntado si sabías defenderte a distancia en lugar de dar por hecho que nunca lo habías probado.- Avancé hasta ella y apoyé una mano en su mejilla y con la otra le cogí de la cintura… Espera, ¿QUÉ? ¿ESTABA REALMENTE MI MANO EN SU CINTURA? ¿Qué demonios?- Ya es como la cuarta vez que me sorprendes en lo que va de noche. Estás empezando a cogerle el gustillo me parece a mí...- Y sonreí.

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