Los Universos de DC y Marvel se han unido en uno solo. ¿Qué ha sucedido? ¿Quién está detrás de todo? Y, lo que es más importante, ¿cómo reaccionarán héroes y villanos de los distintos mundos al encontrarse cara a cara...?
 
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 Crystal Scar´s [Post-Omega] Libre

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OmegaDust
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MensajeTema: Re: Crystal Scar´s [Post-Omega] Libre   29th Noviembre 2014, 18:09

Su recorrido le enseñó muchísimas cosas...

Cada paso que la alejaba de una criatura le acercaba más a otra, y comprobó que eso era, y sería por siempre un hecho irrefutable, sometido a una ley inmutable y real a la que se sometía su propia naturaleza. Se percató de que cada uno de ellos era claramente diferente de los demás, pero sin embargo compartían varias notas de la melodía que les mantenía claramente conectados entre sí. Cuando comprendió por fin hasta que punto se implicaban todas esas criaturas, el límite en el que ellos formaban aquella fuerza que había titilado, brillando entre la inacabable niebla roja que la mantenía ajena a todo eso, anhelando con urgencia que abriera los ojos... Haciéndola sentir necesaria, por primera vez...

Entonces escuchó, y fue capaz de comprender. Usaban palabras. Palabras que era capaz de leer, que salían despedidas, flotando sobre el aire desde sus bocas, compuestas por una tenue vibración que se hacía hueco en el eco de su aliento. Aquello pareció sorprenderla, y alzó las cejas en un gesto sutil y repentino, que luego recuperaron de nuevo su posición relajada natural, sobre sus ojos. Por entonces para ella era aún ajeno el verdadero control de su lenguaje corporal, aunque el instinto permitió que comenzara a utilizarlo en contra de su voluntad, pues aún no sabía de las complejas implicaciones que suponía su uso. A pesar de lo cual, cuando la criatura de piel azul se dirigió a ella, su cabeza se inclinó levemente hacia delante, haciendo que en ese gesto su pelo se ondulara una sola vez, creando una marejada de hebras rojas, en las que las flores ondularon como en una rama acariciada por el viento. Reconoció en especial una de aquellas palabras, y entonces, impelida como por una fuerza mayor que no dependía de ella, sus labios se entreabrieron, y notó que el aire vibraba en su interior, construyendo... ¿Como las había llamado?...


-......- aquel instante de silencio, como el preludio de una pieza musical, se hizo eterno -No hay de que...- consiguió articular por fin. Su voz causó un escalofrío. Era una voz dulce, primorosa y cálida, como cabía esperar de la belleza que irradiaba, y sin embargo, extraña, pues una vez oída creaba ecos graves en el oído, como si en algún lugar un hombre repitiera a un tiempo y susurrando cada cosa que ella decía. Contempló entonces a la pequeña criatura plagada de líneas blancas, mientras le dirigía una pregunta, definitiva y compleja, que causó en ella largos instantes de introspectivo silencio...

Se sintió contrariada al presentir que vibraban en su interior miles de esas palabras, tantas que sería incapaz de cuantificarlas, pero ninguna de ellas encontraba aquel eco que las permitía salir, para ser por fin oídas. Ladeó la cabeza suavemente, como si eso fuese a facilitar su eco, pero no ocurrió nada. Al final, sólo tres de ellas, volátiles y tan suaves que apenas conseguía sentir su movimiento, se resbalaron por entre sus labios. Más como si se hubieran desbordado, que como si hubieran adoptado la fuerza necesaria para emerger de ellos.

-...¿Quién soy yo?- manifestó sin entender del todo bien, pues no era una respuesta.

No permaneció parada, continuó su avance, convencida de que aquello necesitaba ser resuelto. De que en algún momento, todas aquellas vibraciones se ordenarían correctamente, y se proyectarían con fuerza, con la certeza con que había dicho sus primeras palabras a la criatura Azul.

La sensación fue muy distinta...

Se detuvo frente a él, y sin evitarlo, se llevó una mano al pecho. Un pinchazo, una sensación desconocida, tenue pero importante, una mancha de niebla roja como una intensa confusión. Entonces, de nuevo, vibraciones. Esta vez, percibió, volvían a ser fuertes, aunque solo al principio. Observó a la criatura durante unos segundos más, hasta que se acostumbró a la difusa neblina roja del interior de su pecho.

- Tengo... que vivir. - sentenció, de nuevo con aquella melódica voz de dos tonos - No lo se... - añadió entonces, de nuevo con aquellas vibraciones escasas, que se le escurrían entre los labios.

El apredizaje continuó y a medida que avanzaba sólo algunos de esos seres emitían esas ondas hacia ella. Poco a poco, su capacidad de vibrar se hizo mas fluida, y adquirió fuerza, comprendiendo que su significado dependía directamente de ella.

Se detuvo frente al hombre de color Rojo, y esperó. Por primera vez, tuvo la impresión de que quizá significaba algo el hecho de que él compartiera ese mismo color de una manera tan clara, ya que para ella era familiar, cercano. Aquello le daba seguridad, como si, además del Púlsar, tuviese que buscar alguna otra cosa que delatara una conexión entre ambos. Quiza el proviniera de su mismo sitio, pero en cuanto esa idea rozó su mente, algo la descartó de inmediato. Entonces el pronunció una palabra, que a sus oídos sonó ajena. Como si él hubiera encontrado algo y se lo ofreciera, pensando que era suyo...

- Ese no es mi nombre...- respondió, negando tan sólo una vez con la cabeza...

Por que tenía la certeza de que aquella vibración no le pertenecía. Quizá aquel ser encontrara su respuesta en otra criatura. La dama de cabellos negros se mantuvo silenciosa, aunque de alguna manera, supo que, como el resto de las presentes, le sucedía lo mismo que antes había sentido ella misma. Las vibraciones se apelmazaban en sus vientres, pero al final, no encontraban salida. Quizá a esas alturas algunos ya se hubieran dado cuenta de que, a diferencia de ellos, su níveo pecho no poseía el ritmo de los suyos. No se elevaba y luego descendía de forma acompasada, lo cual la hacía aún mas perturadora, pues quizá significara que no poseía respiración...

Wonder Woman no llegó a tocarla, ya que a apenas unos milímetros, la joven se giró quedando de cara a cara, segura de que ahora por fin podría escucharla. Sus palabras flotaron hacia ella, y antes de que pudiera responder, sus vibraciones tuvieron una ligerísima variación... y luego otra, y otra... La dama de rojo quedó maravillada por ese fenómeno, abrió sus ojos, iris brillantes que emitían resplandores violáceos con una emoción palpable y evidente. Una vez terminó de hablar, ella se tomó unos instantes, ya que se le hizo indispensable responder siguiendo aquella divertida variación que no había contemplado hasta entonces.

- Aún no lo se...- respondió, en su idioma... y entonces continuó, tal como ella había hecho. En el mismo ritmo en el que había preguntado, los idiomas mas actuales, turno por turno, y luego, envejeciendo sus vibraciones con la cadencia propia de las lenguas antiguas a las que había recurrido, egipcio antiguo, babilónico, latín vulgar...

Siempre la misma respuesta, para la misma pregunta, en cada idioma que se había dignado en utilizar. Cuando acabaron, OmegaDust le dirigió una intensa mirada, antes de continuar. Quizá agradecida por aquella sorprendente variación de los acontecimientos, que le había permitido comprobar que podía utilizar tantas de esas palabras como quisiera. Continuó su avance, alejándose de ellos, observando aquellas criaturas a las que aún no había podido contemplar de cerca, aún con un creciente interés, a pesar de su paso sosegado. Uno a uno, les regaló un instante a todos ellos...

Hasta que se detuvo frente al hombre...

La nívea mujer se detuvo frente a él, y por primera vez en todo su recorrido, se quedó totalmente quieta. Sus ojos se clavaron en los suyos, y ambos se observaron. El cuerpo del hombre se tensó, su mandíbula apretada como si estuviese sometido a una fuerte presión. Un sutil cambio aconteció en el rostro de ella, a medida que pasaban los segundos...

La dama dió un sólo paso atrás...

------------------------------------------

Por primera vez en todo su aprendizaje, la contempló de forma clara y meridiana... No en su pecho, ni en su rostro...

En el interior de sus ojos...

Niebla roja...

------------------------------------------

Todo aconteció en apenas nos instantes. Al principio fue parecido a la vibración, pero después se trasladó. No era igual a la manera en que lo había sentido con el hombre que le había preguntado por su objetivo. No. Esta vez, descendió. Pasó por debajo de su pecho, hasta su vientre, y allí, reverberó, cada vez mas fuerte.

- Deja de mirarme - murmuró él.

Pero ella no fue capaz de comprender, porque algo estaba sucediendo en su interior. Algo confuso, y que provocó su retroceso. Algo que la impelía a alejarse de aquellos ojos.

- Para... para de una vez- gruñó por lo bajo, mientras los músculos se marcaban bajo la piel del hombre y una vena palpitante se delataba en su sien.

Notó el sabor a hierro en la boca, y supo, aunque no pudo verlo, que su interior se había vuelto del mismo color que aquellas cascadas de hilos rojos que la rodeaban. Tuvo la certeza de que ese era el sabor, a pesar de que, estaba segura, no había experimentado el sentido del gusto hasta ese mismo instante...

En apenas una décima de segundo, el hombre empuñó su ametralladora automática.

- ¡DEJA YA DE MIRARME!- gritó, al tiempo que oprimía le gatillo, atravesando a la mujer con una salva de tiros.

------------------------------------------

El sonido de las detonaciones la hizo parpadear, y por primera vez, sintió miedo... En su interior un recuerdo lejano le trajo un sentimiento, uno que hasta entonces había estado allí, pero que no había obtenido la importancia de abrirse un hueco en el presente...

La certeza de la muerte...

Y notó aquellas partículas ardientes de metal atravesando su carne, abriéndose paso en su ser con la facilidad con que un río atraviesa una montaña, recordando ahora qué era lo que causaba el sabor a hierro en el interior de sus labios.

"Sabe a sangre..."

---------------------------------------------------

Los instantes siguientes fueron caóticos y confusos. La diminuta humareda causada por el arma quedó obviada por las carreras que se llevaron a cabo, algunos para separarse de aquel hombre, otros para lanzarse contra él desarmándole, lo cual les costó un esfuerzo titánico. Una vez reducido, se lo llevaron a rastras, mientras él no paraba de revolverse al grito de "ES un MONSTRUO"...

Todos contemplaron a la mujer...

Era imposible que todas aquellas balas, a esa distancia, hubieran fallado...

Pero ahí estaba, de pie, con una expresión de ausente incredulidad mientras se acariciaba el torso con las manos, en busca de aquellos mordientes agujeros de bala que no estaban. Su cuerpo, de un blanco perfecto, estaba totalmente ileso. Por vez primera, su pecho se hinchó y desinchó, al ritmo de una respiración que poco a poco se normalizaba, como un hombre que ha corrido huyendo del peligro y que ahora se conoce sano...

Pero aquello duró poco...

Su melena roja dibujó un torbellino carmesí al darse la vuelta y contemplar con el gesto desencajado a la joven científica rubia, de cabellos cortos y rizados, que la miraba con una expresión ausente a través de unas inmensas gafas de luna redonda. Había corrido a socorrerla poniéndose detrás de ella...

En su bata blanca se habrían paso regueros de sangre que le empapaban la ropa. Ambas encontraron sus ojos, y su respiración se hizo una... levantaron sus manos derechas, la una hacia la otra, sendas cascadas de sangre regaron sus comisuras y después, tras un jadeo ahogado, se desplomaron en el suelo, en la misma dirección. La una frente a la otra, como dos criaturas unidas por el reflejo de un espejo invisible...

-------------------------------

Notó los agujeros en su propia carne, y comenzó a temblar. Su vista nublada por la imagen de aquella que, frente a sí, se desvanecía apagando la nota que representaba dentro de la melodía...

Deseó no haber experimentado eso nunca... aquello era insoportable, una agonía incesante que no se acababa... Lo había conocido antes, pero ahora ya se acordaba del nombre de aquel horror...

Todo empezó a volverse rojo, pero OmegaDust, con una mano asiendo su blanco vientre intacto, se arrastró intentando llegar hasta ella. Las fuerzas la abandonaron. La atravesaba incesante, como si quisiseran arrancarle algo que le pertenecía de la esencia misma de su cuerpo...

El Dolor...

Él se la llevaba...

La arrancaba del Púlsar para siempre...

[FDP: La niebla no es algo que podáis ver, por si alguien lo duda. Es su manera de definir una sensación. Por otro lado, me parece que puede ser interesante proponer lo siguiente. Aunque hay un turno de posteo estipulado, en esta ronda podemos variarlo, para que se evidencie el caos. Significa que en este turno, quien lea primero puede ser también quien responda primero sin seguir el orden. Tened en cuenta lo siguiente, tenéis a OmegaDust, desvanecida en el suelo sin daño aparente, mas allá de que sangre un poco por la boca, y a un científica justo al lado con varios tiros que se os desangra a ritmo alarmante. ¡Haced lo que creáis oportuno! Si tenéis alguna duda, estoy a un mp de distancia.]

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MensajeTema: Re: Crystal Scar´s [Post-Omega] Libre   9th Diciembre 2014, 11:54

- Ese no es mi nombre...- Y se alejó del demonio, dejándolo más confundido que antes. ¿Cómo que ese no era su nombre? ¡Le había preguntado si era un ángel, no si se llamaba ángel! Perfecto, otra ninfa con amnesia o vete tu a saber qué demonios era aquel ser... Una ninfa desde luego que no, desde luego no tienen ese aura espectral invisible que confundía incluso al demonio que creía haberlo visto todo. Pero lo que más perturbaba, por así decirlo, a Hellboy, fue el comportamiento de Abe. JAMÁS había llorado, ni siquiera cuando el profesor Broom murió. La única vez que le había visto derramar una lágrima antes fue cuando se enfrentaron al príncipe Nuada, un elfo del clan Bethmoora cuyo único deseo era esclavizar y acabar con la raza humana. Este príncipe tenía una hermana gemela con quien mantenían un extraño vínculo físico: cualquier enfermedad, herida o dolor que uno contrayese, el otro lo experimentaría de igual forma. Abe se "enamoró" de la princesa, y cuando tuvo que sacrificarse para frenar a su hermano, su compañero derramó las primeras lágrimas que él había visto. Si Abe estaba tan confundido que se había caído al suelo de rodillas y había llorado, esque la jovencita de rojos cabellos que se paseaba tranquilamente entre los presentes era algo más que una simple ninfa.

- ¡Eh, colega! ¿Estás bien?- El demonio se había acercado a Azul mientras la muchacha escuchaba las mil y una lenguas de Diana. Apoyó su mano izquierda sobre el hombro de su compañero y le miraba a los ojos. Abe aspiró lentamente y asintió con la cabeza. Parecía perdido, pero no tenía pinta de estar mal. De hecho, Rojo habría jurado que tras aquellos negros ojos se escondía una felicidad y paz inmensas, como la de un niño que abre la puerta del salón la mañana de Navidad, y ve que un año más los regalos están allí esperándole. El demonio sonrió y negó lentamente con la cabeza.- De esta no te habrás enamorado también, ¿verdad?

- ¿Qué? ¿Eh? ¡No, claro que no! No soy tan simple como crees Rojo...- Abe negó rápidamente con la cabeza mientras intercambiaba miradas entre el demonio y la muchacha en la lejanía. Hellboy rió y le dio un par de toques cariñosos en el hombro.

- ¡Tranquilo, tranquilo! A mí me parecería bien. Lo único el tema de la ropa, habría que comprarle un vestido o algo, ¿no crees?- A Hellboy le encantaba tomar el pelo a su compañero con cosas de estas. Abe era extremadamente reservado para estos temas, y muy difícil saber a ciencia cierta qué era lo que le gustaba. No en el sentido de que algo le gustase, como cuando veía una roca con forma de ojo o cosas así. No, eso hasta alguien que jamás había visto a Azul antes habría sabido que eso casi le excitaba. Saber qué se le pasaba a Abe por la cabeza en el ámbito sentimental era como intentar encontrar una aguja en un pajar, con la peculiaridad de que no había aguja. Entonces el rostro de Hellboy se volvió ligeramente más serio y miró a Abe a los ojos.- Oye Abe... ¿Qué es ella? Nunca nos habíamos encontrado con un ser así antes.- El demonio miró por encima de su hombro y vio como la muchacha avanzaba hacia un grupo de gente.- ¿Has podido ver algo mientras estabais unidos? Y no me digas que no es nada, porque tú no lloras así como así...-

Abe sabía que el demonio no se rendiría hasta que le contase qué había visto. Le intrigaba tanto o más que a él mismo, pues no era capaz de ver como lo hacía Abe. En la mayoría de los casos, Azul era los ojos de Hellboy, pues era él quien debía decirle a qué se estaban enfrentando, cuáles eran sus debilidades, o cual era su origen. Si fuese por Rojo, en el bestiario del B.P.R.D aparecerían miles de garabatos con bichos llenos de dientes y garras y bajo ellos títulos como "Cabronazo", "Cabronazo con veneno", "Carapicha", "Hijo de **** muerde entrepiernas", y toda una sarta de nombres por el estilo. Abe se quedó callado unos segundos, y miró al demonio. Sus amarillos ojos le miraban desde arriba, curiosos y ligeramente preocupados. Abe lo notó. Hellboy estaba preocupado por lo que le había pasado.

- Bueno, yo...- Unos gritos interrumpieron a Sapiens, provenientes de entre la multitud. Ambos se giraron y vieron a la jovencita justo delante de un soldado que parecía estar totalmente fuera de sí. Sacó una ametralladora y descargó un cargador entero contra la chica.- ¡NOOOOOOOOOOOOOOOOO!

El demonio saltó a toda velocidad a por el hombre. Mucha gente se alejó de él, asustados por los disparos y los gritos de aquel tipo. Varios intentaron reducirlo, y el demonio agarró el arma, partiéndola en dos con la mano de piedra. Echó una mirada de enfado al hombre al que se llevaron a rastras mientras gritaba "¡Es un monstruo! ¡Es un monstruo!".

- El único monstruo que hay aquí eres tú.- Y se volvió para ver a la pobre chica... Que estaba allí, de pie, como si nada. Ni una sola marca, ni una herida de bala. Absolutamente perfecta, exactamente igual que cuando había salido de la enorme roca flotante. El demonio frunció el ceño y se agachó ligeramente para mirarla a los ojos.- ¿Pero qué...?- La muchacha se acarició el pecho y respiró algo pesadamente, como si acabase de correr. De manera que para ella era igual de sorprendente aquello. ¿Sabía que había estado a punto de morir? ¿Era consciente de que podría estar tendida sobre el suelo, con el pecho tan rojo como sus cabellos? Entonces el demonio escuchó un pequeño gemido detrás de la chica. Miró por encima de ella y vio a una científica, con el pecho ensangrentado y la respiración entrecortada. Las balas habían impactado contra ella. ¿Cómo? ¿Acaso las balas habían atravesado el cuerpo de la chica e impactado en la otra mujer? Entonces, cuando el demonio pensaba que no podía estar más confundido, ambas chicas se volvieron una. No que se uniesen en una sola persona, sino que repentinamente unieron sus manos y comenzó a pasar todo como si hubiese un espejo entre ellas. Levantaron las manos a la vez, moviéndose de la misma forma y en la misma dirección, sangre comenzó a brotar de la boca de la pelirroja, y ambas se desplomaron contra el suelo tras un fuerte jadeo.

- Abe... ¡Abe! ¡Ven aquí! ¿Qué demonios está pasando? ¿Qué ocurre?- Si Hellboy hubiese sido un humano, en esos momentos su piel sería blanca como la cal. No entendía nada de lo que estaba pasando. Las dos chicas sentían un dolor atroz, no cabía la menor duda. ¿Pero por qué lo sentía la chica de la roca? A ella las balas no la habían alcanzado. ¿Acaso era una especie de Abe? ¿Alguien que con sólo tocar era capaz de ver y sentir lo de la otra persona o ser? Azul se acercó y miró la situación. Estiró la mano hacia las dos chicas. Tocó a la pelirroja con la yema de los dedos, y retiró la mano al instante, como si su cuerpo quemase.- ¿Qué? ¿Qué has visto? ¿Abe? ¡ABE! Abe, te juro que como no me digas qué está pasando me voy a cabrear y mucho.

Pero daba igual lo mucho que gritase el demonio, su compañero no le oía. Estaba totalmente petrificado por lo que acababa de sentir. Un poder que no había visto antes. Algo que escapaba totalmente a su imaginación. Nunca imaginó que encontraría algo así, y sólo observó la situación en silencio, esperando a que todo acabase.

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Jonathan Smith
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MensajeTema: Re: Crystal Scar´s [Post-Omega] Libre   11th Diciembre 2014, 21:41

"Vivir", esa fue la respuesta que me dio; en otras palabras ella no tenia ni la mas remota idea de que diablos hacia en la Tierra ni de quien era ella. Mierda. En esos momentos realmente me dieron ganas de darme un tiro puesto que había perdido todo el día y no tenia nada mas haya de una revelación, un poco de mal terapia emocional, un posible trauma y el recuerdo de una "mujer" extraña; nada que me sirviese realmente sino todo lo contrario.  Mentiría si dijera que había sido una total perdida de tiempo, pero a decir verdad en esos momentos solo quería salir de ese desierto. Nuestra querida visitante no tenia ni la mas remota idea de nada que pudiese serme de utilidad; de seguro sufría alguno tipo de amnesia o algo por el estilo aunque no podría decirlo con seguridad puesto que no sabia nada de ella ni me interesaba saberlo. Todo lo que se es que, cuando ella empezó a alejarse de mi después de "responder" de alguna forma a mis preguntas, comencé a sentirme mucho mas tranquilo, mas calmado y mi mente comenzó a enfriarse, permitiéndome pensar una vez mas con la misma claridad que acostumbro. La mujer continuo avanzando de persona en persona; paso junto al demonio rojo y a Wonder Woman y a juzgar por lo que logre entender dado mi buen oído y lo que deduje que ella estaba diciendo, todos estábamos igual. Algo a destacar fue la forma en la cual Diana le hiso las preguntas a la joven: en varios idiomas, algunos de los cuales pude comprender dado a mi dominio sobre ellos, otros simplemente logre identificarlos por las palabras e incluso hubo algunos que sinceramente ni sabia que existiesen; me anote mentalmente agregar "polidiota" a la descripción de Wonder Woman en los archivos cuando llegara a casa. Le estábamos haciendo preguntas sobre si misma a alguien que ni siquiera se conocía bien.  Fue como ver un montón de personas hablándole a la pared, cuando le hablaban; muchos se quedaban perdidos en su hermosa mirada, incapaces de encontrar las palabras indicadas para expresarse o de simplemente cerrar la boca y dejar de babear y mirar a la mujer como si fuese la ultima botella de agua en el desierto.

Pero entonces, algo paso; bastante malo. La joven se paro frente a un soldado, nadie en particular; creo que fue el primero que le apunto cuando salio del cristal pero no estaba seguro. Pude ver que murmuro algo pero nunca supe que; solo lo vi sacar su ametralladora en dos segundos y dispararle a la mujer; pero no necesite ver mas. Inmediatamente creció la ira en mi, pasando de un simple fastidio a mi clásica furia asesina; aquel hombre le había disparado a la mujer indefensa, quería tener "unas palabras con él". Me pare casi de un salto y corrí hacia allí. El demonio fue el primero en llegar, pues estaba mas cerca y en una mejor posición que yo, pero eso no me impidió hace mi parte. Al observar como el ser rojo partía en dos el arma del soldado supe que en un futuro cercano necesitaría hacer una carpeta con su nombre, así como fortalezas y debilidades; era alguien que necesitaba tener registrado. A pesar de que el hombre fue desarmado por el demonio y rodeado por sus camaradas, eso no me impidió, ni me hiso replantearme siquiera, el seguir avanzando. Aumente la velocidad cuando supere al demonio; el soldado se estaba resistiendo a su detención así que cuando estuve lo suficientemente cerca di un salto hacia él y le propine un rodillazo volador con mi pierna izquierda en el centro de su cara. Fue un golpe especialmente duro; es una técnica básica de Muay Thai y el hecho de tener años de entrenamiento en dicho arte marcial no solo implica que ese tipo de golpes me salen a la perfección sino también que mis rodillas y codos fueron endurecidos al punto de la insensibilidad por un sensei especialmente duro que me los golpeaba con cañas de bambú todos los días. El placer me inundo cuando sentí su cráneo ceder ante mi rodilla. Casi olvide el hecho de que acababa de efectuar un golpe de gran potencia en bata de laboratorio, con una identidad secreta y haciéndome pasar por un científico ruso. Pero en ese momento no me importo; me dio igual que al demonio rojo, el pescado o incluso Diana les resultase sospechoso ver a un científico raro noquear a un militar de un golpe. Si bien ese había sido un acto impulsivo y muy poco profesional de mi parte, en ocasiones como esa simplemente me dejaba guiar por mis instintos: acababa de desquitar toda una tarde de frustración, enojo y molestias en un rodillazo y se había sentido casi bien. Casi. Solo después de comprobar como al soldadito le faltaban dos dientes y tenia rota la nariz me volví hacia la mujer, dejando a un grupo de soldados confundidos a mis espaldas.

Lo que me encontré me asombro aun mas. Esperaba toparme con un triste cadáver de alguien que no se merecía estar, pero lo que me encontré fue a la mujer pelirroja parada ahí como si nada, con una expresión desencajada que me daba la pauta de que no tenia idea de lo que acababa de pasar. Me dio la impresión de que ella no era consciente de lo que acababa de pasar, de que no sabia que la habían herido de muerte y por eso aun seguía con vida, lo cual fue algo extraordinario puesto que a juzgar por el arma que utilizaron para dispararle, la joven debió haber caído al suelo y morir desangrada en el acto. Lo mismo ocurrió con la científica que se encontraba a su lado, quien al parecer había ido a ayudarla pero sin buenos resultados. Pude ver como ambas extendían sus manos y se tocaban, como la mujer había hecho previamente con el hombre pez; tenia que averiguar que era eso. Poco después de que ambas mujeres cayeran al suelo como si cada una estuviese frente a un espejo y la otra fuese su reflejo. El hombre pez y el demonio fueron con ellas y el pescado estiro su mano para tocar de nuevo a la mujer, pero rápidamente la retiro como si acabase de tocar una estufa encendida. -!Rapido, traigan un medico¡- Grite tan alto como pude; las mujeres necesitaban ayuda inmediata, era un milagro que siguieran respirando. Me acerque al hombre pescado tanto como pude- Eso que haces con las palmas- le pregunte a el y a su compañero- Vi que lo hiciste con la pelirroja antes y ahora volvió a ocurrir ¿Que mierda haces con las manos?- Aquello no vino del enojo, sino de la curiosidad y del a sincera preocupación; cosa rara en mi pero al fin y al cabo aquel había sido un día raro.
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MensajeTema: Re: Crystal Scar´s [Post-Omega] Libre   17th Diciembre 2014, 20:45

Todas las respuestas, pero ninguna a la vez. Habia escuchado desde chino mandarin hasta bengalí todas las respuestas, y ninguna me decia nada. Un simple "Aun no lo se" adecuado a cada lengua. Era... maravilloso. ¿Que era esta chica? ¿Ella misma lo sabia? ¿De donde provenia? Me gustaria poder saberlo, y aunque le amarre con el lazo, no tendre nada para averiguar. Es como la vez que conocimos a Doomsday. No habia forma alguna de saber de su origen, ni con el lazo, ni bajo las contenciones de S.T.A.R. Eran ese tipo de criaturas que de pronto aparecian, y solo por casualidad averiguariamos su origen. Si algun dios del olimpo me diese informacion, le preguntaria acerca de esta criatura. Mas que nada, por mera curiosidad. Era una criatura fascinante, y si pudiese, la invitaria a la Atalaya. Probablemente, ahi se sentiria mas comoda y gustaria de hablar conmigo sin tantos distractores presentes. Tiene la curiosidad de una niña, y tambien su concentracion...

Me quede absorta en mis pensamientos, pensando en las posibilidades de que hubiera otra como ella, o todo lo que ese ser pudiese hacer. Tambien comence a reflexionar acerca de los posibles escenarios, ¿Y si tenia superpoderes o algo por el estilo? Probablemente sea un peligro si no conoce nada acerca de contencion. Tendria que hablar con ella, quizas convencerla de que me siguiera. Sonrei ampliamente, con toda la intencion de dirigirme hacia la pelirroja, pero una desgracia acontencio.

No se como, pero uno de los soldados rocio un cargador contra la chica. El demonio reacciono mas rapido y le rompio el arma, mientras sus compañeros lo apañaban, y un cientifico le daba un golpe digno de un maestro de cinta negra en artes marciales mixtas... ¿Que demonios estaba pasando aqui? Me acerque en menos de un parpadeo frente a la chica, y pude ver como ella, en su cuerpo blanco y puro no tenia ninguna herida. Ni una magulladura por una bala, no habia nada... Pero si una cientifica joven. Estaba sangrando, todas las balas las habia recibido ella. ¿La habian atravesado como si fuera de gelatina? Todo esto era extraño... Pero lo peor fue cuando vi que la pelirroja empezo a moverse al mismo ritmo, como si fueran marionetas de un titiritero perfectamente coordinado. Era asombroso.

-Wonder Woman a Atalaya, necesito una paqueteria: Alguien traiga equipo medico de punta de los laboratorios S.T.A.R. Dejenlas en mi posicion, yo me encargare del resto. -Mencione rapidamente por el comunicador y me arrodille al lado de las dos mujeres. -Demeter, diosa de la agricultura y de la tierra, permite a estas tus hijas mantenerse vivas otro dia mas... -Mencione en un susurro, mientras ponia mis manos suavemente sobre las heridas de la cientifica. Tenia que parar su sangrado- ¡Nos vamos al hospital, ya! -Y tome a la cientifica, pegandola a mi cuerpo con sumo cuidado y a la chica pelirroja la pegue tambien a mi, pudiendolas cargar sin ningun problema para salir y empezar a andar rapidamente a mi jet. El rayo de sanacion que tenia podria darme mas tiempo de salvar sus vidas.

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OmegaDust
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MensajeTema: Re: Crystal Scar´s [Post-Omega] Libre   30th Diciembre 2014, 00:08

[FDP: Debido a la necesidad de continuar el post, para actuar con más libertad con este personaje, y dado que Solomon ha caído en ausencia injustificada de más de dos semanas, me dispongo a postear a continuación]

Aquella sensación era lo más monstruoso que había sentido en su escueta existencia...

Hasta tal punto le atravesaba que a medida que la sangre abandonaba el cuerpo de aquella gentil criatura, sentía cómo le desfallecían las fuerzas, como se alejaba de la presencia de lo que componía su propio ser, como si cada diminuta parte de ella se separara de las demás con el único propósito de destruirla por completo, hasta que no quedara ni lo más mínimo...

Hasta desaparecer...

"Niebla roja...¿Porque?.."

------------

Durante unos segundos la concurrida masa de gente llevó a cabo los mas variopintos actos, entre ellos desarmar a quien había disparado a la criatura salida del descubrimiento físico y geológico que muchos habrían calificado en la cúspide científica en cifras de tiempo que resultaban incluso ridículas...

Otros muchos huyeron a sus propias tiendas, y otros muchos discutieron abiertamente con los militares mientras los demás se abalanzaban sobre una y otra, para comprobar, más como científicos que como seres humanos, el estado de ambas mujeres. Tan sólo la sabia intervención de algunos presentes ayudó en algo, asegurando un perímetro en el que aquellos capacitados para ayudar pudieran actuar con relativa libertad en la situación de extrema emergencia que se desarrollaba frente a sus narices...

La dama salida de la gema, tirada en el suelo, compartía con la científica lo que parecían últimos estertores. Cada tos que una llevaba a cabo, y que salpicaba su rostro de hilos de sangre, se reflejaba en la inmaculada faz de la criatura desnuda... y a pesar de todo, aquello no alteraba la perfección que emanaba de ella, si no que la hacía aumentar de tal manera que lo único que se podía sentir hacia ella era una terrible nostalgia, como la que produciría la próxima pérdida de un ser querido...

Una sensación de impotencia que no hizo si no enmudecer a aquellos que estaban presenciando la escena, seguros de lo que iba a pasar, sin ápice de duda...

Se morían...

------------

Las vibraciones llegaban aún a sus oídos, con una extraña distorsión...

El sabor del hierro...

- El...El dolor...- entre dientes, como un gruñido gutural tan profundo que sólo la muerte podría aspirar a tener una voz semejante...

Sus ojos se deslizaron hacia arriba, a punto de desfallecer en la inmensa nada roja...

La agonía...

La agonía era tan grande...

"Por favor... pensó "Por favor... sólo quiero que se acabe..."

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Haciendo uso de su sola fuerza, la valiente heroína de Themyscira sujetó a las dos mujeres, elevándolas en volandas. Sus cabezas colgando de cada lado de sus hombros, anclados en la firme determinación de salvarlas. Caminó rápidamente hacia el Jet invisible, haciendo que cada paso durase una eternidad para aquella pareja supliciada, inmersa en un tormento superior al que ninguno de los presentes era capaz de comprender, incluso aunque lo hubieran experimentado en su propia carne...

A pesar de la velocidad que la amazona impelía a sus piernas, nada pudo evitar el hecho de que la cálida sangre de la científica empapaba su coraza, adornada con barras y estrellas, bañándola en la carmesí vitae de un alma que se extinguía lentamente, pero de forma definitiva...

Sintió aquel temblor de tierra, que resonó por toda la zona e hizo vibrar el suelo, y acto seguido, la frágil mujer de roja melena cuyo peso era tan liviano que era penas reconocible tosió sobre su hombro, y allí donde debió haber sangre, líquido cálido que alimentaba su urgencia y su sufrimiento, se desprendieron en su lugar diminutas piezas sólidas, quizá reconocibles para la amazona, pues el repiqueteo propio de la piedra al caer se sucedió al deslizarse ese desprendimiento, proveniente del interior de su boca...

La tierra se quebró con cientos de puñales rojizos que emergieron de la tierra, siguiendo la trayectoria de la morena, que cargaba con dos cuerpos en medio del temblor, mientras aquellos cuchillos de mineral parecían seguirla, cada vez mas rápidos, produciendo corrimientos de tierra que apenas permitían permanecer en pie...

De una forma casi antinatural, la científica realizó una sola inhalación profunda, propia de la que avecina el último aliento del conocedor de una suerte incierta, del acto único que hermana a cuanto ser vivo puebla los mundos y tierras existentes...

Los ojos de la dama nívea se abrieron, rojo intenso que ardía presa de un terror tan ancestral y primigenio que estaba escrito en la esencia de cada criatura, desde el origen de los tiempos...

El aire se escapó de los pulmones de la científica, como el alma entre sus dedos...

Antes de que aquel último aliento se extinguiera, el tiempo se congeló un instante...

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Se sintió de nuevo protegida, envuelta en la inmensidad rojiza que le era sustento, alejándola de aquel inacabable suplicio, inmersa en una especie de sueño alterado por el abominable sentido que había experimentado por vez primera...

Y que parecía permanecer en el fondo de su mente, como un eco...

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Del mismo modo que la tierra se quebró bajo los pies de Wonder woman, haciendo que las figuras de las tres mujeres quedaran durante un instante embutidas en el mineral, la joven de rojos cabellos fue la única engullida por una estalactita del mismo material del que la habían visto emerger... La amazona tan sólo sufriría a lo sumo, un traspiés. A pesar de que claramente aquel material la había atravesado, para arrebatarle uno de los cuerpos que sostenía, no mostraba efecto alguno de haber sido golpeada. No tenía magulladuras ni dolor alguno, pero en lugar de dos cuerpos, tan sólo portaba uno.

Uno que sin duda, debía haber muerto...

Entonces observarían su pecho... que se elevaba y descendía, al ritmo de una respiración acompasada...

Sobre cada agujero de entrada y salida que había originado el metal, reposaba incrustada una diminuta flor rojiza, del mismo material que habían atravesado. El sangrado se había detenido, y el pulso de la científica se mantenía estable a pesar de que era débil, como el aleteo de un pájaro...

Estaba viva.

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A pesar de que algunos lo intentaron, no se podía ver el cuerpo  de la mujer en el interior de la estalagtita...

El pequeño animal había desaparecido...

[FDP: Este es el último post de OmegaDust. Muchas gracias a todos por participar, por vuestro interés, y espero que esto de lugar a interesantes encuentros posteriores. Podéis postear a continuación si así lo deseáis, o remitidme un Mp si preferís que el Post quede cerrado aquí. Ha sido un placer y un privilegio compartir esto con vosotros. Que la suerte os sea favorable en el día de hoy, y de nuevo, muchísimas gracias]

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Hellboy
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MensajeTema: Re: Crystal Scar´s [Post-Omega] Libre   30th Diciembre 2014, 11:24

Abe no contestaba, simplemente miraba, atónito como todo el resto de presentes. Hellboy comenzó a ponerse nervioso y comenzó a caminar hacia las dos mujeres. Sin embargo, Diana fue más rápida. Se arrodilló junto a ellas, y habló por su intercomunicador. El demonio escuchó algo acerca de la Atalaya y unos laboratorios. No tenía mucha idea de qué era eso, pero lo más probable fuera que perteneciese a la Liga de la Justicia. Con sumo cuidado cogió a las dos mujeres y las sacó de aquel pequeño punto, manchado de sangre y dolor, llevándolas lo más rápido que podía. Diana poseía una enorme fuerza y una agilidad asombrosas, y a pesar de ello, Rojo tuvo la impresión de que le costaba andar con ellas, como si le pesase algo. El demonio se dirigió hacia ella para ayudarla. No disponían de mucho tiempo, y la vida de ambos seres peligraba.

Un temblor. Fuerte, sonoro, subterráneo... Algo retumbó bajo el suelo que pisaban, y unas grandes grietas serpentearon con cada paso que la princesa daba. Hellboy supo que nada iba bien en cuanto aparecieron las primeras líneas y los primeros temblores. Era la calma que precedía a la tempestad.

- ¡Diana!- Estiró el brazo de piedra hacia ella, y todo pasó muy deprisa. El suelo se abrió, y miles de estalactitas de cristal rojo emergieron de él como gigantescos cuchillos ensangrentados. El demonio se desequilibró, y se tapó la cara para evitar ser golpeado por uno de esos minerales. Pudo ver a las tres mujeres volando con el último paso de Diana, justo antes de ser engullidas por una enorme prisión de cristal. Sin embargo, la atravesaron, sin dolor alguno. Pero algo había cambiado. La pequeña muchacha no estaba ya con ellas. El demonio volvió la vista a toda velocidad a la formación cristalina que acababan de atravesar. Estaba vacía. No había nada allí dentro. Rojo se acercó a toda prisa hacia Diana con la científica en los brazos. Allí donde antes había perforaciones en su piel, ahora unas flores rojas descansaban. La hemorragia se había detenido, pero la mujer aún estaba débil.- Hay que llevársela, ¡rápido! Todavía respira, pero parece muy débil...- Cogió a Diana con el brazo izquierdo y la miró con aquellos brillantes ojos amarillos.- Gracias...

Se giró y vio a su compañero Abe, arrodillado ante la enorme formación que las tres mujeres habían atravesado, tocándola con la yema de los dedos. Hellboy resopló y se acercó. Posó su mano en el hombro de Azul y miró hacia arriba, observando toda la gigantesca piedra roja. La acarició con la mano de piedra, y dio un golpe seco. El mineral permaneció intacto. Se asomó un poco mirando hacia la parte inferior de la formación rocosa, viendo oscuridad a medida que se adentraba en la tierra. No estaba hueca, pues el sonido al golpearla había sido seco y macizo. Y sin embargo, la pequeña niña ya no se encontraba entre ellos. El cristal del que nació la había engullido de nuevo. La imagen era ciertamente desoladora. Un largo camino de cuchillitos rojos por donde había avanzado Diana brillaba con un espectáculo de luces rojas.

- ¡Eh! ¿Te encuentras bien?- No hacía falta que su compañero le respondiese para que el demonio supiese a ciencia cierta que no lo estaba. Al menos, no totalmente bien. Era la segunda criatura comparable a él que le abandonaba sin remedio. Primero fue la princesa, ahora la niña esta. No pensaba que estuviese enamorado de ella. Simplemente compartían una manera de comunicarse única en el mundo. Aunque, a decir verdad, todos ellos eran únicos en el mundo, de una manera u otra. El demonio suspiró y le dio un par de palmadas en la espalda.- Oye, voy a ver cómo está la científica, ¿vale? Y a patearle el culo al idiota que ha disparado. Tú tómate el tiempo que necesites. No tengas prisa Azul.

El demonio le dio la espalda y comenzó a dirigirse hacia la multitud que seguramente se arremolinase alrededor de la pequeña científica herida.

- ¡Rojo!- Hellboy se dio la vuelta y sonrió a su compañero.- Ella... Ella era una...

- Shhh, tranquilo tío. Ya me lo contarás todo en la base, ¿ok? Yo estoy bien. Tú tan solo preocúpate de ponerte bien y de estar a tope. Me da que vamos a tener mucho trabajo antes de poder volver a casa.- Le guiñó un ojo y se despidió con la mano de piedra, moviendo ligeramente los enormes dedos.

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Desierto de Arizona.
Lugar del accidente.
7:45 P.M.
11 horas después del aterrizaje.


El demonio guardó su enorme revolver en una caja sellada con el símbolo del B.P.R.D. Guardó a su lado las balas que llevaba metidas y que nunca llegó a disparar aquel día. Habían pasado once horas desde que pusiesen sus pies allí, y la noche comenzaba a cernirse sobre ellos. Los últimos destellos púrpuras se veían al horizonte, con unos ligeros tonos anaranjados. Abe y Solomon guardaban sus cosas así mismo, y el demonio se acercó a su compañero Azul. Este tenía mucha mejor cara que hacía un par de horas, cuando la muchacha había desaparecido. Posiblemente la razón más grande de ello fuese que habían conseguido obtener unas fotos del enorme mineral rojo. Salomon había guardado varias para examinarlos con detalle. Ahora parecía que un arqueólogo no era tan mala idea como originalmente pensó el demonio. Se alegró de tenerlo allí. Le dedicó un asentimiento de cabeza y un guiño.

- Bueno Salomon, tu primera misión con el B.P.R.D. ¿Qué te ha parecido? La verdad es que has vivido una de las situaciones más extrañas y curiosas de los últimos años. Puedes sentirte afortunado. Espero que estés a la altura al igual que hoy en la próxima misión.- Y le sonrió. Después se volvió a Azul, quien observaba las fotos del pequeño fragmento rojo mientras murmuraba sus típicos "fascinante", "asombroso", "sobrecogedor". Intentaron arrancar unos trozos, pero en cuando se separaban de la formación grande, se deshacían igual que sucedió cuando la muchacha abandonó su prisión. Tendría que servir con las fotos y alguna medida más que habían tomado allí. Después de todo, algo podrían sacar, y tal vez eso les acercaría más al qué podía ser aquella chica que había compartido con ellos un extraño día.- ¿Quieres que te deje a solas con las fotos?

El demonio arqueó una ceja mientras Abe volvía a la tierra, y miraba a su compañero apoyado a su lado.

- ¿Eh? No, no seas bobo. Estaba repasando las fotos que hemos tomado del mineral este, y he encontrado algunas cosas curiosas... ¿Ves esta superficie plana? Se produjo cuando cortamos el cristal. Siempre aparecen imperfecciones en los minerales o cristales cuando los cortas con cualquier tipo de utensilio. Sin embargo, por algún extraño motivo, cualquier corte efectuado contra él, sea con el objeto que sea, siempre es limpio y perfecto. No deja ni una sola marca ni irregularidad en la superficie. No tengo ni la menor idea de por qué sucede esto. La composición carbónica debe ser perfecta, y seguramente distinta a la de cualquier mineral qu exista. Debemos descartar que tenga una distribución lineal, tetraédrica, piramidal triangular o angular.- Abe observaba las fotografías y sus apuntes detalladamente, pero el demonio le conocía demasiado bien. En su rostro no sólo había emoción por las cosas que habían encontrado. También había pena. Pena por haber perdido a la pequeña niña sin remedio después de que la amazona atravesase el cristal. El demonio se acercó a él y posó su mano sobre el hombro del hombre pez, provocando que este le mirase a los ojos.

- Ella está bien. Estoy seguro. Hay algo que me dice que no será la última vez que la veamos. Sé lo que estás pensando. Nunca habíamos visto un ser como el de hoy. Yo también me he dado cuenta. Pero lo encontraremos. Te prometo que volveremos a verla.- Estaba convencido. De algún modo, sabía que terminarían por encontrar de nuevo a aquella muchacha tarde o temprano. Dejó a Abe con las fotografías y sus apuntes y salió de la tienda. Todavía había mucha gente allí pululando, de aquí para allá, con linternas y muchos papeles. Un cerco se había montado alrededor del mineral y varios científicos tomaban medidas y fotografías de él. El caos al que habían estado sometidos casi todo el día se veía como algo lejano, casi de varios días, a pesar de que había sucedido apenas unas horas atrás. Hellboy sacó un enorme puro de su bolsillo y se lo encendió. Dio una fuerte calada y expulsó el humo. El viento lo alejó de su rostro, perdiéndolo en la noche. El último rayo de sol asomaba por el oeste, y aquella noche, en lugar del famoso rayo verde que siempre ven los marineros cuando el sol se pone, el demonio pudo ver un nítido e instantáneo rayo rojo. Sonrió para sí y luego caminó en dirección al helicóptero para ayudar a Kate con las últimas cajas que tenían que guardar.

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