Los Universos de DC y Marvel se han unido en uno solo. ¿Qué ha sucedido? ¿Quién está detrás de todo? Y, lo que es más importante, ¿cómo reaccionarán héroes y villanos de los distintos mundos al encontrarse cara a cara...?
 
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 Mares de Arena y Bichos feos (Hellboy, Elektra, Wiccan, Wally West)[14/4/2018]

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MensajeTema: Re: Mares de Arena y Bichos feos (Hellboy, Elektra, Wiccan, Wally West)[14/4/2018]   Lun 13 Jun - 7:06

- No sé si será lo normal o no, pero no tenemos mucho tiempo... ¿Alguna idea de a dónde ir?- Por las calles la gente corría, asustada y evitando por todos los medios los enfrentamientos que llenaban las calles. Miraban a los tres tipos que se habían bajado del coche y que corrían entre ellos en ese momento. Algunos se llevaban la mano a la boca, sorprendidos, sin entender qué podía ser esa especie de carnaval de disfraces o qué hacían allí. La mayoría de las caras se dirigían al demonio, quien frunció el ceño y siguió caminando hacia el centro de la ciudad. Lo único de lo que disponían para encontrar a la niña era una foto. Ni localización, ni mapa de la ciudad ni nada. Tendrían que improvisar, lo cual al demonio no se le daba mal. Ya había rescatado a niñas en el pasado de las manos de seres mágicos como trolls o duendes, pero en esas ocasiones había contado con algún tipo de ayuda por parte de relicarios o de seres que le habían guiado. Había tenido que "jugar" para salvar a los infantes. Tras ganar, estos debían devolverle a los niños que iban a servir de alimento o de camuflaje, metiéndose en sus cuerpos.

Mientras caminaban los sonidos de disparos y morteros iban alejándose lentamente, quedando en la zona exterior, donde las murallas. Había bastante revuelo, y debían usar el sigilo todo lo que podían. Pero entonces una explosión que hizo retumbar las paredes de los edificios sonó mucho más cerca, a apenas unas calles de distancia. Pudieron ver entre las casas unas gigantescas llamas que se alzaron en el cielo con forma circular para convertirse luego en una densa humareda negra. Humo gente que chilló por la sorpresa a la que le siguieron gritos de enfado y órdenes en algún extraño idioma que no podía entender. Los ecos de los pasos apresurados resonaron entre las paredes, y pudieron ver a algún que otro soldado dirigiéndose hacia el origen de la explosión. Esa distracción les valdría. No tenía ni idea de quién lo había podido hacer o qué demonios había sido, pero les quitó de los puntos de mira. Cuando por fin llegaron al primer burdel, el demonio entró el primero. La gente se llevó la mano a la boca y ahogó un grito. Se dirigió hacia la trastienda y un tipo bastante grande, pero que le llegaba a la altura de la boca salió gritando. Hellboy no entendía nada y frunció el ceño.

- No entiendo una mierda. ¡Eh! ¡Eh, tú! ¿Habla inglés? ¿Ha visto a esta niña?- Se dirigió a una mujer de piel más blanca que la mayoría de los que allí habían. Ella negó con la cabeza después de mirar a la foto y al demonio. El grandullón dio varios golpes en el hombro al demonio mientras seguía gritando.- Macho, me estás empezando a tocar las narices. ¡Eh! ¿Americanos? ¿Alguien habla inglés?-

Pero allí nadie decía nada, solo se ocultaban tras sus manos o algún velo o directamente ignoraban lo que les decían. El tipo sacó un arma y apuntó al demonio a la cabeza, mientras gritaba. Hellboy le miró y con un rápido movimiento le dio un puñetazo en mitad del pecho que lo mandó a volar varios metros de distancia. Entraron en la parte trasera del burdel, pero allí sólo había mujeres asustadas. Hellboy negó con la cabeza.

- Deberían irse, y buscar una buena vida. A saber qué opinan vuestras padres de vosotras... Aquí no hay nada, y como sigamos así tardaremos una eternidad. ¿Tú no corrías muy rápido? Pues venga, a visitar todos los burdeles de la ciudad. Nosotros iremos a uno que hay por aquí cerca. Intenta no meterte en problemas.- Hellboy pretendía cubrir la mayor parte de terreno posible en el menor tiempo, pero él no podía correr a toda velocidad como había visto hacer al chaval. Tal vez con él visitando cuatro burdeles en lo que él tardaba en encontrar uno tendrían más oportunidades a la hora de encontrar a la niña. Si es que aún estaba en la ciudad, claro...

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MensajeTema: Re: Mares de Arena y Bichos feos (Hellboy, Elektra, Wiccan, Wally West)[14/4/2018]   Jue 16 Jun - 7:15

Wiccan esperó a que Hellboy aceptara su oferta, pero ese día no llegó nunca. En cambio, se sorprendió de que el demonio rojo caminara a sus anchas por la ciudad, sin apenas inmutarse de que la gente se le quedaba mirando sorprendida cuando pasaba por su lado.

El mago pensó que los habitantes de Jaysalmer tenía una mentalidad muy simple, eran muy estúpidos al no darse cuenta de que tenían un demonio en sus tierras que bien podría matarlos a todos, y más teniendo en cuenta la que estaba cayendo. Pero no, ellos debían de pensar que Hellboy acababa de salir de una tienda de disfraces o algo parecido.  

Una explosión en la ciudad les dio la excusa perfecta para poder entrar al primer burdel. Wally sintió que estaban perdiendo el tiempo si se ponían todos a buscar en el mismo sitio, así que el pelirrojo decidió separarse del grupo e investigar por su cuenta.

El velocista sintió como sus piernas le pedían marcha y no pudo resistirse a su ración de velocidad. Un borrón rojo y verde (gracias a sus ropas Asgardianas) iba entrando y saliendo de local en local, como si de un dibujo animado se tratara. Wally visitó todos los burdeles que pudo en menos de cinco minutos. Entró sin ser visto y revisó todas las habitaciones de cada burdel, asustando a las prostitutas y a sus invitados con un golpe de aire. Nadie llegó a verle, y todos creyeron que había sido el viento quien abría las puertas y les despeinaba. Pero el viento no puede hacer según con cosas. Y cuando la escena que encontraba dentro de las habitaciones le resultaba desagradable, Wally se permitía alguna licencia artística, como colgar del techo al tipo feo en cuestión, o atarle con su propia corbata al poste de la cama.

-¿Dónde narices se habrá metido esa niña? – Wally se detuvo a descansar unos minutos por la plaza del mercado, observando a la multitud de ciudadanos intercambiar sus mercancías. El pelirrojo estaba agotando sus energías por haber usando sus poderes de forma tan irresponsable y sin apenas probar bocado desde hacía horas. Otra vez empezaba a morirse de hambre.

Entonces vio a la chica entre una gran multitud de esclavos. Varios hombres armados con rifles los obligaban a entrar en diferentes camiones negros de cristales blindados. Wally intentó no perder de vista a la chica mientras repartían a la gente en los vehículos y observó con detenimiento el camión en el que entraba la niña. Pero éste no tenía matrícula y era muy parecido al resto de vehículos, así que le sería muy difícil acordarse del camión correcto después.

Wally miró en todas direcciones buscando una manera de marcar el vehículo cuando encontró que un establecimiento del mercado vendía todo tipo de salsas. Corrió a impregnar su mano en una de ellas y después pasó por los terroristas a la velocidad del sonido y derrapó hasta situarse debajo del camión en cuestión. Hizo una marca roja en la maquinaria y las ruedas, y después sacó la mano por debajo del vehículo para impregnar el borde de la chapa metálica. Si por casualidad alguien se daba cuenta de la marca y la borraba, al menos le quedarían las otras.

Una vez hecho esto, volvió a salir escopeteado de allí y trató de buscar a sus dos amigos para avisarles. No le fue difícil encontrar a un adolescente de capa roja y zentai con brillitos, y un demonio rojo caminando por Jaysalmer.

-¡Chicos! ¡La he encontrado! ¡Seguidme! – dijo entre jadeos mientras les conducía de vuelta a donde había encontrado los camiones de esclavos.

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MensajeTema: Re: Mares de Arena y Bichos feos (Hellboy, Elektra, Wiccan, Wally West)[14/4/2018]   Vie 17 Jun - 13:22


La Oficina del Gobierno de Jaisalmer se encontraba algo apartada de la ciudad, pero no demasiado, a unos nueve minutos en coche por las carreteras de Gadisar y Barner, pero Elektra no disponía de esos nueve minutos.

Los militares no tardarían en darse cuenta de que nadie les estaba atacando y pondrían bajo control la situación, así que tenía que hacer cuanto antes lo que había venido a hacer, y sabía exactamente cómo conseguirlo.

Había cuatro hombres custodiando el helicóptero. Elektra cogió una piedra y la arrojó contra la ventana de un edificio cercano, provocando un estrépito de cristales rotos. Era el truco más viejo del mundo, pero los soldados estaban en alerta, tensos por el incendio y la alarma de ataque, así que reaccionaron como ella esperaba, volviéndose en la dirección del sonido con las pistolas en ristre, una distracción que pagarían cara.

En cuanto se volvieron se lanzó a la carrera con los sais por delante y antes de que pudieran darse cuenta sus entrañas regaban el suelo. La mujer se subió al helicóptero y lo puso en marcha, alzándose entre una lluvia de disparos que le dedicaban los soldados de abajo, que habían acudido a toda prisa alertados por el ruido.

A lo lejos podía ver la oficina del gobierno, y hacia allí enfiló empujando hacia adelante los mandos.

¿Recordáis la segunda regla básica del buen asesino? Sep, ésa misma.

Los hombres que custodiaban la oficina del gobierno comenzaron a disparar en cuanto vieron el helicóptero enfilando directamente a la fachada del edificio, pero Elektra ya había saltado, y el aparato se estrelló aparatosamente, provocando que estallaran los explosivos que la asesina había tomado prestados del arsenal. Pronto, las llamas corrieron por el edificio, las alarmas empezaron a sonar y la confusión y el pánico se extendieron por doquier.

Ahora, lo único que restaba era encontrar al alcalde...

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MensajeTema: Re: Mares de Arena y Bichos feos (Hellboy, Elektra, Wiccan, Wally West)[14/4/2018]   Mar 21 Jun - 5:25

- ¡Mi idioma señora! Esto es estúpido. Lo siento, no pretendía molestarla.- Una mujer tapada hasta las cejas gesticulaba y hablaba en un idioma ininteligible para el demonio. Él podía entender algunos idiomas mágicos, pero no había hablado hindi en su vida. Para esas cosas solían tener traductores o encontraba siempre a alguien que era capaz de hablar alguno de sus idiomas. La mujer estaba bastante enfadada, seguramente a causa de que el demonio le había interrumpido en sus quehaceres. De haberle entendido se habría dado cuenta de que lo que hacía era invocar a los dioses protectores para que alejasen a la horrible criatura que vagaba por la ciudad, y de un modo u otro parecía haber funcionado. La gente miraba al demonio y al joven mago como si fuesen de un carnaval, pero parecían estar más nerviosos por que la ciudad estuviese en estado de sitio que por que dos extraños seres camparan a sus anchas. Los disparos se oían a lo lejos y el sol pegaba con una fuerza brutal. El mago debía estar pasándolo realmente mal con todos esos ropajes. El demonio frunció el ceño y le miró de arriba a abajo después de salir de otro burdel sin éxito.- ¿No tienes calor con eso?-

Él aguantaba las temperaturas extremas mucho mejor debido a su naturaleza, aunque aguantaba mejor el calor que el frío, pero dudaba que el joven muchacho pudiese hacerlo. En ese momento una pequeña mancha roja llegó hasta ellos como una exhalación, levantando una nube de polvo y arena al frenar. Les explicó que había encontrado a la niña y que le siguiesen. Bueno, al menos una buena noticia esa mañana. Tras un par de minutos andando se ocultaron tras un muro que estaba roto por la mitad y justo permitía a los tres asomarse por encima de él si se agachaban. Vieron varios camiones y tipos armados que los cuidaban. Hablaban en un idioma raro de nuevo y no entendía nada, pero a juzgar por los movimientos de sus manos debían estar dando órdenes. El demonio entrecerró los ojos, valorando la situación.

- Bien... ¿Se os ocurre algo? Desde luego a mí no me apetece salir ahí y que me conviertan en un colador. Yo puedo protegernos con la mano pero algún tiro se escapará. ¿Qué puedes hacer con tu magia? A esa niña se la van a llevar a un campamento o algo por el estilo. Podemos intentar salvarla ahora o esperar a la noche para rescatarla de donde sea. El problema está en si no se la llevan a un campamento sino que la sacan de aquí en avión o helicóptero... Lo cual sería una cabronada...- Las posibilidades estaban ahí. De haber estado solo habría esperado a la noche, ya que tampoco tenía mucho más remedio. Pero si esos dos chavales podían hacer algo ante una patrulla tan grande y salir ilesos era una idea más apetecible. Cuanto antes se quitase lo de la niña de en medio y pudiese ir a ver lo del dichoso demonio mejor. Ya empezaba a cansarse de tanto soldadito y tanta historia.

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MensajeTema: Re: Mares de Arena y Bichos feos (Hellboy, Elektra, Wiccan, Wally West)[14/4/2018]   Miér 3 Ago - 15:13

- No, no tengo calor, es un traje especial. De todas formas, no estoy aquí físicamente. Soy una proyección Astral que se ha perdido... y he de regresar a mi mismo cuanto antes... - el joven le dedicó una sonrisa de extrañeza a Hellboy, pero no esperó que entendiera lo que trataba de explicarle.

Wally no tardó en unirse al grupo, de hecho, no tardó ni cinco minutos en volver a encontrarles. Billy ya estaba acostumbrado a la supervelocidad de su hermano Thomas, que había desaparecido durante la colisión, así que no era algo que le sorprendiera o le pillara de improvisto. Más bien le traía buenos recuerdos de su etapa como Joven Vengador, y eso hizo que le dedicara una amable sonrisa al pelirrojo.

- Yo puedo encargarme de unos cinco o así... puedo hacer que se duerman si me dais un poco de tiempo... - explicó el mago.

- Yo también puedo encargarme de unos cuantos... ¡soy más rápido que esas balas! - dijo Wally, señalándose a sí mismo.

- Cuando tu nos digas... Jefe -Ambos muchachos miraron al demonio rojo, convirtiéndolo automáticamente en el líder del grupo.

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MensajeTema: Re: Mares de Arena y Bichos feos (Hellboy, Elektra, Wiccan, Wally West)[14/4/2018]   Jue 4 Ago - 7:50

La densa humareda despertó al alcalde de su siesta dentro de su habitación. Olía a quemado... ¿un incendio? ¿Por qué no habían sonado las alarmas? ¿Dónde estaba el personal de seguridad?

Se puso una bata, abrió las puertas, salió a un pasillo inundado de humo negro asfixiante y avanzó a ciegas, cubriéndose la boca con un pañuelo.

- ¿Mishka? ¿Aryam? -llamó a su personal de seguridad-. ¿Dónde >coff< estáis? ¿Qué >coff, coff<, qué ha pasado? ¡Narayan!

Le pareció distinguir un movimiento entre la humareda, el contorno de una figura humana que se perfiló brevemente antes de desaparecer como si jamás hubiera existido.

- ¿Narayan?

El alcalde frunció el entrecejo, extrañado. ¿Lo habría soñado? Dio un par de pasos vacilantes en la dirección en la que había creído entrever la figura y cayó estrepitosamente cuando sus pies tropezaron con algo blando y húmedo... una cabeza humana. Los ojos de Mishka le observaban fijamente con expresión vacua.

Entre chillidos de horror se levantó y echó a correr a ciegas, sin importarle ver o no el camino por el que iba, pensando tan sólo en encontrar la salida.

Off:
 

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MensajeTema: Re: Mares de Arena y Bichos feos (Hellboy, Elektra, Wiccan, Wally West)[14/4/2018]   Mar 27 Sep - 13:55

OFF:
 

Hellboy alzó las cejas y frunció el ceño cuando el mago le dijo que no estaba físicamente allí, sino que era una proyección de su cuerpo. A saber qué había fumado el chaval o en qué mierdas andaba metido. Había visto toda clase de cosas raras, y no era tampoco la primera proyección astral con la que se cruzaba, y algo en su interior le decía que no sería la última. Esa clase de magias eran muy muy fuertes y necesitaban un esfuerzo enorme para llevarlas a cabo sin volverse loco, o peor, terminar separando el espíritu del cuerpo irremediablemente. Si eso sucedía hacía falta la intervención de alguna entidad mágica superior o con un conocimiento de la magia lo suficientemente grande como para ser capaz de unir un alma a un cuerpo de nuevo, algo que no era como coser un roto o pegar un jarrón. Si era verdad lo que el muchacho decía debían darse prisa como él decía, pero no tenían las cosas muy de cara.

Cuando ambos le miraron y el pelirrojo le llamó jefe Hellboy giró lentamente la cara hasta mirarle directamente.

- ¿En serio? ¿Jefe? ¿Tengo pinta de jefe? Bien, si tú puedes encargarte de cinco y tú de los otros quedarían un par de los que puedo encargarme yo. ¿Cuánto tiempo neceistas para dormirlos?- El mago dijo que poco, lo que tardase en decirlo en voz alta. ¿En voz alta? Perfecto, eso seguro que atraía la atención de los guardias. El demonio apretó los labios, pensando, mirando al suelo. Agitó el pie que estaba lleno de piedrecitas y arena por el viento. Piedras. Una bombilla se encendió en su cabeza.- Vale, yo distraeré a los guardias para que no te oigan. En cuanto empiecen a dormirse tú y yo salimos a por ellos. Dejadme los dos de en medio a mí. Y no os preocupéis si me dan. Aguanto bien las balas.-

Hellboy cogió una piedra del tamaño de una nuez y la lanzó al aire un par de palmos recogiéndola de nuevo con la mano izquierda antes de que cayese al suelo. Apuntó y la lanzó con fuerza. Esta golpeó a uno de los soldados en toda la cabeza, haciendo que se llevase las manos al lugar del impacto y maldijese. Se dobló un poco sobre si mismo y los demás se sobresaltaron, acercándose a él. El demonio indicó al mago que ese era el momento. Los soldados miraban a su alrededor y levantaron las armas, buscando el origen del proyectil. El mago comenzó a murmurar las palabras y poco a poco fue elevando la voz, pero no tenía efecto. Hellboy cogió otra piedra y la lanzó de nuevo, procurando no ser visto por los tipos que avanzaban. Esta golpeó en uno de los jeeps y dos soldados se volvieron hacia él por el impacto. La voz del chaval se alzaba por encima del viento y los tiros lejanos, y los soldados apuntaron al muro tras el que se escondían. Apenas les separaban unos diez metros.

Y entonces los cinco soldados a los que se había referido el mago cayeron al suelo desplomados como troncos, dormidos como bebes. El demonio saltó por encima del muro y se cubrió la cara con la mano de piedra. El chaval pelirrojo se convirtió en una mancha naranja antes de que cayese al suelo. Los impactos de bala llegaron al instante. La mayoría rebotaron contra la enorme mano pero un par consiguieron alcanzar el pecho de Hellboy. Las balas atravesaron la carne y sintió varios pinchazos fríos. Corrió hacia ellos hasta estar a su altura. Con un rápido movimiento destrozó el arma del que tenía más cerca con la mano de piedra y agarró la del otro con la cola, dando un tirón y desarmándolo. Tosió un poco de sangre y les miró. Ahí, con sus dos metros y en medio de la tormenta parecía aún más grande. Los dos hombres miraron a su alrededor y vieron que eran los únicos que quedaban en pie. Volvieron a mirar al demonio quien entrecerró los ojos.

- Bú.- Fue todo lo que necesitó decir. Los tíos salieron por patas, tropezándose uno de ellos y casi cayendo al suelo antes de perderse en la distancia. El demonio se estiró, crujiendo la espalda. Las heridas de bala fueron poco a poco cerrándose mientras la sangre dejaba de caer por su pecho. Tenía manchada la comisura de los labios y la gabardina, pero estaba bien. Un par de rasguños para él. Por suerte las balas eran de bajo calibre y tan solo unas cinco habían conseguido herirle. Miró a los dos muchachos y asintió.- Buen trabajo... Vayamos ahora a por la niña antes de que vengan refuerzos.-

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MensajeTema: Re: Mares de Arena y Bichos feos (Hellboy, Elektra, Wiccan, Wally West)[14/4/2018]   Jue 27 Oct - 6:34

No hacía ni dos horas que habían conocido a Hellboy, pero Wally West ya se estaba haciendo una ligera idea de cómo era su personalidad. El pelirrojo sentía una predilección por la gente que se parecía un poco a su amigo Conner Kent; borde, gruñona, silenciosa… pero que en el fondo fuera buena persona. Y lo que más le gustaba era hacerles perder la paciencia. No todo el mundo era capaz de entender sus chistes y sus bromas, y parecía que Hellboy tenía el mismo sentido del humor que una piedra.

- Eres el más grande de los tres… ¿Quién crees que queda mejor como jefe?- sonrió Wallace.

A diferencia del pelirrojo, Wiccan estaba más pensativo y callado. Siempre había sido un chico tranquilo, y el nuevo corte de pelo que tenía era muy emo, así que eso ayudaba indirectamente a reafirmar su actitud. Su mente había volado hasta donde se encontraba su novio Teddy. Quería que esta pequeña pesadilla terminara pronto para poder fusionarse cuanto antes con su cuerpo real. La magia de Leah era muy poderosa y aún se mantenía estable, pero temía que en cualquier momento su cuerpo etéreo empezara a temblar y desvanecerse…

- Uso la voz para conjurar… me va bien escucharme para convencerme a mi mismo de lo que hago. Así que tardaré lo que me cueste decirlo en voz alta varias veces seguidas…-explicó el hechicero.

La idea de Hellboy era buena, y no tardaron en ponerla en práctica. El demonio empezó a distraer a los terroristas lanzando piedras en el momento mas adecuado. Wiccan aprovechó la distracción para levitar por encima de los camiones y tener una mejor visión de los soldados a los que debía adormecer. Sus ojos empezaron a brillar con una tenue luz azul a la vez sus manos desprendían una magia poderosa mientras susurraba en voz baja:

- Quieroquelossoldadosseduerman

El hechicero repitió las palabras varias veces hasta que el encantamiento empezó a efectuarse. Uno a uno, los cinco soldados fueron cayendo hasta quedar profundamente dormidos sobre el asfalto. Esa fue la señal para que Wally West saliera disparado hacia la siguiente tanda de soldados. Corrió a toda velocidad hasta chocarse con sus enemigos como si fuera un jugador de Rugby y los propulsó casi hasta la luna. Kid Flash había olvidado lo divertido que era luchar a supervelocidad, y se sintió como si estuviera jugando a los bolos con los terroristas que aún quedaban en pie. Hellboy asustó a los dos últimos y el pelirrojo aprovechó el momento para mirar los camiones de esclavos.

- Hay que sacar a todos estos esclavos de aquí antes de que vengan más soldados… - dijo con expresión preocupada mientras descendía hasta tocar el suelo con los pies.

- ¡No está! – Gritó el pelirrojo desde uno de los camiones.- ¡Os juro que estaba aquí! Si marqué este camión con salsa y todo…

Entonces una de las prostitutas que iba en ese mismo camión dijo algo en un idioma incomprensible. Wiccan se acercó a ella la cogió de la mano con ternura y comprensión.

- Dice que hará unos cinco minutos que vino un hombre y se llevó a la chica…

FDI: Os dejo a vuestra elección quien se lleva a la niña. Podría ser un hombre del gobierno o algo así, para que esté enlazado con lo que hace Elektra. En cuanto encuentren a la chica podríamos hacer ya lo de que caiga accidentalmente de un edificio y Wally desaparezca salvandola.

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MensajeTema: Re: Mares de Arena y Bichos feos (Hellboy, Elektra, Wiccan, Wally West)[14/4/2018]   Mar 1 Nov - 13:39

Elektra cruzó a la carrera las puertas tras las que se había refugiado el alcalde... sólo para encontrarse con un pelotón de más de 20 soldados esperándola y apuntándola con sus rifles de asalto.

Se detuvo, más sorprendida de lo que habría llegado a imaginar, justo a tiempo para oír la puerta cerrándose a su espalda. Se volvió; La expresión de terror de hacía tan sólo un segundo se había borrado del rostro del alcalde para ser reemplazada por una sonrisa de suficiencia. También sostenía contra sí el cuerpo de la muchacha a la que en teoría había venido a salvar, y sostenía un aguzado cuchillo sobre su garganta.

- Vaya, vaya, vaya, qué tenemos aquí... El cazador cazado, miss Natchios. Apuesto a que ésto debe de ser toda una novedad para usted...

Un vistazo rápido le reveló lo que ya imaginaba: no había ventanas, ni otras puertas. El muy bastardo la había conducido directamente a una trampa. Sabía que venía... la cuestión era: ¿cómo? Ni siquiera se planteó tratar de escapar. Aunque en ocasiones le había sido posible evitar un disparo metiéndose en la cabeza de su enemigo para anticipar cuándo realizaría el movimiento y calculando rápidamente la trayectoria de la bala en base a la posición en la que sostenía el arma, escapar de 20 tiradores al mismo tiempo era una misión suicida hasta para ella. Además, no sabía lo que le haría a la chica si trataba de resistirse.

- Está bien, tú ganas -dijo, arrojando al suelo los sais y desprendiéndose de la katana que llevaba a la espalda.

El alcalde hizo una seña y cuatro hombres robustos se adelantaron para cogerla de las muñecas y arrastrarla hacia una plataforma de madera vertical con grilletes que varios soldados estaban acercando.

Una vez la hubieron encadenado, el alcalde soltó a la chica y la empujó hacia otro de sus hombres.

- Lleváosla, pero no la matéis todavía. Querré divertirme con ella primero... Quizá ante los ojos de su molesto hermano. Marchaos.

Los hombres se alejaron sin discutir, cerrando la puerta tras ellos y dejándolos solos en su habitación. Elektra empezó una vez más a calcular sus posibilidades. Los grilletes de hierro eran un obstáculo insalvable, pero la madera... quizá podría trabajar con la madera, aunque aún no sabía cómo.

- Yo que tú ni me lo plantearía siquiera, muchacha... -se rio el alcalde mientras se acercaba hacia ella-. ¿Tienes idea de quién soy, o de dónde te has metido?

El hombre apoyó las manos en la tabla de madera, a ambos lados de la cabeza de la mujer. Lo tenía tan cerca que podía oler perfectamente el ligero tufillo a sangre y azufre que emanaba de él.

- ¿Sabes? Creo que no... Porque si tuvieras la más mínima idea no habrías venido aquí...

Los ojos del hombre brillaron con un antinatural resplandor dorado, su piel se tornó del color de la sangre y cuatro brazos más comenzaron a brotar de sus costados. Elektra dedicó cada fibra de su ser, cada uno de los días de sus años de entrenamiento en la Montaña a permanecer impasible y en perfecto control de sus emociones a pesar del asco que la embargaba. No soportaba a los demonios.

- Tenía entendido que tenías fama de ser astuta y sigilosa... sin embargo, en lo que respecta a ésta última intervención, tus acciones han resultado ser embarazosamente obvias...

Se acercó más a ella, mostrando los colmillos muy cerca de su garganta.

- Puedo oler en ti la mancha de corrupción de la Bestia... Te ha marcado como suya. Imagino lo mucho que debe desear tenerte de vuelta. Dime... ¿qué crees que me daría si te entrego? ¿Qué crees que pasaría contigo?

Elektra no necesitaba hacer suposiciones, lo sabía perfectamente; la mataría y después la traería de vuelta a la vida insuflándole su hálito vital. Lo que restaba de su alma desaparecería por completo. Ella moriría y lo único que quedaría sería un cascarón vacío, un títere sin voluntad dispuesto a ejecutar las órdenes de La Mano. La deseaba de vuelta porque sabía que era la mejor de todos sus hombres: Muerte Perfecta.

Un ligero asomo de desesperanza comenzó a apoderarse de ella. Había conocido a varios héroes ahí fuera. Héroes. De los que se preocupan por la gente. Pero en lugar de molestarse en trabar una alianza con ellos se había limitado a desaparecer y largarse por su cuenta, porque prefería trabajar sola y porque no quería que los entrometidos de las mallas de colores le impidieran hacer su trabajo. ¿Por qué iban a molestarse en buscarla? No eran sus amigos, ni siquiera eran sus compañeros. Iba a tener que encontrar la manera de escapar por sus propios medios. Si tan sólo lograra acceder a su vial de ácido...

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MensajeTema: Re: Mares de Arena y Bichos feos (Hellboy, Elektra, Wiccan, Wally West)[14/4/2018]   Jue 3 Nov - 17:20

- Vamos vamos, salgan de aquí. Si si, de nada. Vamos, márchense antes de que vengan más refuerzos. No gracias, estoy bien. No, no quiero el collar. ¡Señora, déjelo!- Los esclavos salían del camión agradeciéndoles en un idioma indescifrable la ayuda. Se lo agradecían o esa fue la impresión que le dio al demonio. Le tocaban, le hacían reverencias, agitaban las manos aferradas una a la otra como si estuviesen rezando mientras lloraban o sonreían... Una mujer incluso le ofrecía un collar de lo que parecían conchas, pero el demonio no estaba para regalos después de escuchar al joven Wally.- ¿Qué? ¿Cómo que no está?-

- एक आदमी आया और उसे ले गए। इसके बारे में पाँच मिनट के लिए।- Dijo una mujer.

- ¿Cómo? ¿Qué... Ha dicho? No entiendo su idioma.- Por suerte para ellos el joven mago si lo entendía. En cuanto les tradujo el mensaje apretó el puño izquierdo mientras miraba en dirección a donde esta señalaba: el centro de la ciudad. Una sonora explosión, que hizo temblar los cimientos de la ciudad levantó el polvo a su alrededor. Una negra humareda se elevó por encima de los otros edificios.- Ah, joder.-

El demonio salió disparado en dirección al centro. Algo iba mal. Algo iba muy mal. ¿Por qué se iban a interesar en una niña de entre todos aquellos esclavos? Era una mas del montón, así que sólo había dos opciones: o alguno de los ricachones de aquel lugar se había encariñado con ella... O algo peor, y prefirió pensar en lo primero por turbio y feo que sonase. Apenas un par de segundos después de comenzar a correr ya tenía a los otros dos a su altura.

- Esa explosión provenía del centro. La mujer de rojo iba al centro a por el alcalde. Algo me dice que las cosas se están poniendo muy feas y no me gusta nada lo que puede ser. Si queréis iros a casa podéis hacerlo, pero yo me voy a ver qué demonios está pasando.- Mientras recorría las calles y se acercaba al centro pudo notar como el aire se cargaba y había algo en aquel lugar que no le gustaba. Ese sexto sentido que tenía gracias a su naturaleza demoníaca que le permitía saber si algo no andaba bien. No era un sentido per sé, sino más bien una especie de sensación, como cuando ves a alguien y no sabes por qué no te inspira ninguna confianza. Hellboy era capaz de notar cuando alguien era más de lo que mostraba, o al menos sospecharlo. Y en aquel momento esa sensación le recorría la espina dorsal desde la punta de la cola hasta el cogote, donde se hacía más intensa.

Tras una larga carrera alcanzaron el ayuntamiento. Un enorme edificio con claras muestras de haber sido atacado o sitiado. Un helicóptero yacía cerca de este humeante, estrellado. Soldados muertos llenaban las calles y dos vigilaban la puerta principal. Sobre el edificio parecía haber una nube oscura que giraba lentamente, como un tornado o un agujero negro. El demonio entrecerró los ojos y caminó con paso firme hacia la entrada. Los guardias levantaron las armas y le gritaron. Pero no le importó. Aceleró su marcha y se cubrió el pecho y la cara con la mano de piedra. Los disparos le alcanzaron y sintió varios impactos punzantes en el vientre que le obligaron a apretar los dientes. Se lanzó a por el que estaba a la derecha y le arrancó el arma de las manos, partiéndola como si fuese una ramita. El tipo salió disparado hacia el interior del edificio.

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MensajeTema: Re: Mares de Arena y Bichos feos (Hellboy, Elektra, Wiccan, Wally West)[14/4/2018]   Mar 29 Nov - 10:04

La buena noticia era que habían salvado por lo menos a cincuenta mujeres y niñas que iban a ser vendidas como esclavas en los países árabes. La mala noticia es que ninguna de ellas era la niña que buscaban.

Las rehenes fueron muy agradecidas con sus héroes, e incluso confundieron a Hellboy con una especie de dios salvador extraterrestre. Wally no entendía a que venía tanta devoción, por mucho que les hubiera salvado la vida, el demonio rojo tenía un aspecto que asustaría a cualquier ancianita.

De pronto se escuchó otra explosión. Provenía del centro de la ciudad, en el edificio del ayuntamiento, justo por donde se había marchado la misteriosa Elektra. ¿Casualidad?

- Esa explosión provenía del centro. La mujer de rojo iba al centro a por el alcalde. Algo me dice que las cosas se están poniendo muy feas y no me gusta nada lo que puede ser. Si queréis iros a casa podéis hacerlo, pero yo me voy a ver qué demonios está pasando.

- Demonios es la palabra.- susurro Wiccan con ironía.

- ¿Estas de broma, no? No hemos llegado hasta aquí para rajarnos ahora…- al pelirrojo le molestaba que continuamente le infravaloraran o lo tacharan de cobarde. Aunque pareciera un adolescente, ya era mayor de edad y sabía lo que se hacía. Había liderado junto a su mejor amigo Robin a los Titanes, y conocía los riesgos de ser un superhéroe. Riesgos como los de morirse y de volver desde el infierno.

- Yo me voy adelantando… - dijo el impaciente pelirrojo, que desapareció en un borrón rojo, verde y negro, gracias a sus recién adquiridas ropas Asgardianas. No eran muy cómodas para correr, pero su traje de Kid Flash había quedado destrozado por la Fuerza de la Velocidad y la energía de la Crisálida que le había quitado la vida.

El chico estaba inquieto, y se le daba muy mal eso de esperar a los demás. Su tren de vida viajaba a velocidad máxima, y para él, el resto del mundo era el que iba lento. Demasiado lento para su gusto. Pero tenía que controlarse y no sobrepasar sus propios límites. Todavía no había recuperado fuerzas del largo viaje por los siete mundos del Yggdrasyl, y desde que llegaron a la India, sólo había probado las barritas energéticas que le había ofrecido Hellboy. Con lo cual, estaba muriéndose de hambre, literalmente, y si seguía así acabaría quemando sus reservas y consumiéndose a si mismo.

Wallace West cruzó el patio del ayuntamiento sin ser visto. Los guardias se quedaron confundidos al sentir un repentino viento golpear sus rostros con furia. Después de él vinieron Hellboy y Wiccan, que noquearon a los vigilantes con hechizos de aturdimiento y puñetazos de piedra. Para entonces, el velocista ya había registrado casi todo el edificio. La niña no estaba por ninguna parte, pero se topó con algo muy interesante.

Elektra estaba ataviada con un uniforme rojo un tanto vaporoso, y encadenada a unos grilletes de hierro, con la cabeza inmóvil en un pedestal de madera. No tenía muy buen aspecto, y miraba impasible al frente, donde un demonio de piel roja con cuatro brazos bien musculados la amenazaba. Wally no se lo pensó dos veces a pesar de que la velocidad de su pensamiento triplicaba la normal. Corrió como una nube de colores hasta Elektra, y la cogió de las manos para tirar de ella hacia atrás. El cuerpo del velocista empezó a vibrar y seguidamente lo hizo también el de Elektra. La sensación era mareante, pero gracias a aquel efecto su cuerpo se había vuelto intangible. Los grilletes cayeron al suelo por su propio peso, y su cabeza traspasó la plataforma de madera.  

Cuando Wally dejó de vibrar solo habían pasado uno segundos, pero no fue lo suficientemente rápido como para esquivar el golpe que se le venía encima. El demonio le asestó un puñetazo en la cara, y el pelirrojo salió volando hasta estamparse contra una de las paredes del fondo. Por suerte para todos, llegaron los refuerzos.

-¡Pero qué demonios! – Exclamó sorprendido ante la escena. Wiccan llevaba un día muy chistoso, era el efecto secundario de pasar tantas horas junto a Wally West.- Ponlecadenasenlospiesponlecadenasenlospies- el mago empezó a conjurar cuando Elektra y Hellboy entraron en acción.



FDI: Que Hellboy y Elektra se encarguen del demonio. Wiccan invocará unas cadenas que ataran al alcalde al suelo en el momento que os vaya mejor, incluidlo donde queráis en vuestro post. De momento Wally estará aturdido.

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MensajeTema: Re: Mares de Arena y Bichos feos (Hellboy, Elektra, Wiccan, Wally West)[14/4/2018]   Vie 2 Dic - 19:32

Los sonidos de la trifulca llegaron al interior del ayuntamiento y Asura se volvió, alerta. No podía ser... Hasta hacía unos minutos la única amenaza directa que había percibido hacia su persona había sido Elektra, por eso había sido capaz de prevenirlo. Había tenido la visión de ella hablando con el hermano de aquella patética criatura y había urdido la trampa. Pero ninguna visión le había avisado de aquél nuevo ataque al ayuntamiento, lo cual significaba que era algo que se había improvisado sobre la marcha. No podía ser casualidad que ocurriera justo cuando acababa de capturar a la asesina.

- ¿Tienes amigos fuera? -inquirió sorprendido. Por lo que sabía de ella, Elektra Natchios trabajaba sola.

La propia Elektra estaba tan sorprendida como él, pero su control sobre su cuerpo y sus funciones era tan absoluto que logró mantener la expresión neutra e incluso se permitió esbozar una sonrisa para poner nervioso a su captor. Sabía de lo que eran capaces esos tres, lo había visto en directo. Uno de ellos era mago, otro tenía supervelocidad y el tercero era un demonio. Si estaban realmente fuera y los estaban oyendo era porque estaban creando una distracción para...

Algo o alguien tiró repentinamente de sus manos hacia atrás. Todo sucedió increíblemente deprisa; sintió que caía al tiempo que una sensación de náusea la invadía, y para cuando se quiso dar cuenta estaba dando con la espalda en el mármol y la tabla de madera a la que había estado encadenada un milisegundo antes se le venía encima. Lo único que acertó a hacer fue cruzar los antebrazos por encima del rostro para evitar que le golpeara en la cara. Inicialmente no entendió lo que había pasado, y aunque era rápida, sus reflejos no podían hacer nada contra la velocidad de Kid Flash.

Cuando consiguió salir de debajo de la tabla, el muchacho pelirrojo yacía semiinconsciente en un rincón y el demonio se volvía hacia ella con los ojos inyectados en sangre. Maldita sea, le habían quitado las armas y contra un demonio no tenía nada que hacer en cuerpo a cuerpo. Estaba empezando a retroceder para buscar cobertura cuando el otro chico, el moreno, comenzó a conjurar y unos grilletes anclaron al suelo los tobillos del alcalde impidiendo que la alcanzara. De todos modos Asura perdió el interés en ella en cuanto notó la presencia de Hellboy en la sala.

- Ah, Anung-Un-Rama. Me figuraba que en algún momento te vería, pero no esperaba que fuera tan pronto. ¿Vienes por ella? -inquirió con un movimiento de cabeza hacia Elektra-. ¿Te ha contado que durante años fue la perra de La Mano, que asesinó a incontables inocentes en el nombre del semidios demonio al que adoran, la Bestia, y que ésta posee una parte de su alma? Está marcada, Anung-Un-Rama. ¿Has visto el reguero de cadáveres que hay en el camino hasta aquí? ¿Quién crees que lo ha hecho? ¿Ves a alguien más? La mayoría de esos hombres eran soldados inocentes que obedecían mis órdenes.

Elektra no lo sabía, pero los Asuras eran expertos en el engaño y tenían la capacidad de influir en aquellos que les escuchaban provocando emociones tales como orgullo, arrogancia, ignorancia o ira desmedidas. La griega era pasional y temperamental, por lo que el demonio no tuvo que hacer un gran esfuerzo para hacer que saliera a la superficie el lado oscuro que acechaba en su interior. La asesina se abalanzó sobre una espada decorativa que había en la pared junto a un escudo y se arrojó contra el demonio con una expresión de odio tan salvaje que no parecía humana. Asura, que había ido fundiendo los grilletes mientras hablaba, se movió con fluidez bloqueando la espada con una de sus extremidades y retorciéndole el brazo con otra para, un segundo después, agarrarla por el cuello.

- ¿Ves lo que te decía, Anung-Un-Rama? No es más que un animal. Deja que se la entregue de vuelta a la Bestia, donde pertenece, y tú y tus amigos podréis ir en paz. No tengo nada contra vosotros.

Al oír sus palabras, la neblina que había enturbiado durante un momento su razón se disipó al ser consciente de la gravedad de la situación. La Bestia... ¡no! Sería peor... mucho peor para todos. Sería preferible que la mataran en aquél mismo instante antes que permitir que la Bestia la utilizara. Quiso gritar para advertir a Wiccan y Hellboy, pero la férrea garra del demonio le oprimía la garganta y no pudo hacer más que forcejear para intentar liberarse.

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MensajeTema: Re: Mares de Arena y Bichos feos (Hellboy, Elektra, Wiccan, Wally West)[14/4/2018]   Sáb 3 Dic - 13:58

Hellboy se apoyó un momento en el marco de la puerta, recuperando el aliento. Al hacerlo este crujió y una larga y delgada grieta se dibujó hacia arriba. Varias gotas de sangre resbalaron por su brazo y cuerpo, cayendo al suelo, decorando con pequeños puntos rojos su alrededor. La gabardina tenía algunos agujeros, sobre todo por la parte delantera. Su mano de piedra, perpendicular a la entrada le servía de apoyo para la cabeza, y cargó la mano izquierda, golpeando después la pared con fuerza. Dejó un agujero tan grande como su puño. Apretó los dientes y se incorporó, llevándose la mano izquierda al costado mientras se doblaba ligeramente sobre sí mismo. Al apartarla tenía la roja palma húmeda con la sangre que emanaba de sus heridas. Miró al mago que le observaba desde el otro lado del marco. El demonio asintió y le indicó que entrasen. Las heridas cerrarían pronto, pero eso no quitaba que doliesen.

El interior del ayuntamiento estaba en mejores condiciones que el exterior del mismo. Había algunos muebles volcados y marcas de bala en las paredes, pero no estaba derruido ni destrozado. Escucharon un ruido en la parte superior y corrieron escaleras arriba. Había una puerta al final de un pasillo que estaba entreabierta. El demonio fue el primero en entrar. De espaldas a ellos había una figura grande y musculosa, cuya piel era del mismo color que la de Hellboy. Tenía cuatro brazos. Se volvió a ellos tan pronto como cruzaron el umbral y fijó sus ojos en el demonio.

- Eh...- No le sorprendía que supiese su verdadero nombre. En el infierno era una súper estrella por decirlo de algún modo. El demonio comenzó a hablar, contándole lo que era en realidad Elektra. Hellboy volvió a soltar un "eh" en mitad de su discurso, pero no cesaron sus palabras. Siguió hablando, explicándole que la mujer que tenía frente a él estaba marcada por algo conocido como la Bestia, un ser al que adoraba un grupo llamado la Mano. El demonio no tenía ni idea de a qué se refería, y tampoco le importaba, y soltó un tercer "eh", esta vez más alto que los dos anteriores. La mujer cogió un escudo y una espada y se abalanzó sobre la criatura de cuatro brazos, intentando de algún modo herirle. Pero el ser era más rápido y fuerte, y con un sólo movimiento la agarró por el cuello, mientras que con la otra mano bloqueaba las armas y se las quitaba. Les ofreció la posibilidad de marcharse y así no resultarían heridos, pero para entonces Hellboy había perdido la paciencia.- ¡¡EH!! ¿Te he pedido que me cuentes tu vida? ¡Dios, eres pesado!-

Desenfundó su arma y apuntó a la cabeza del demonio con el rostro serio y desafiante. Llevaba un día de perros y no estaba para que le siguiesen tocando las narices.

- Se me ocurre una idea mejor. Tú dejas que estos chicos se vayan a sus casas, y lo resolvemos entre tú y yo. ¿Qué me dices? Ya que presumes de saber tanto de la mujer veamos qué tal te desenvuelves conmigo campeón...- La puntería de Hellboy era mala, bastante de hecho, pero a esa distancia no fallaría el tiro. Estaba a menos de tres metros del ser y había tenido tiempo para apuntar bien. Y sabiendo como eran los demonios no pensaba desaprovechar la oportunidad que se le había ofrecido. Disparó su arma con la única bala que le quedaba. Le dio de lleno en la cara con un proyectil del tamaño de una almendra, relleno con agua bendita y un trébol de cuatro hojas. El grito que profirió la criatura hizo vibrar los cristales, y Elektra salió por los aires fruto del desequilibrio e impacto que sufrió el demonio. Hellboy guardó su revolver y se lanzó a por él, derribándolo en el acto al lanzarse con ambos brazos por delante, rodeándolo a la altura del vientre. Los dos cayeron pesadamente y el demonio se levantó.- ¡Sacadla de aquí ya! ¡Encontrad a la niña!-

El ser tenía una gruesa herida que intentaba cerrarse sin éxito en la parte derecha de la cara donde debía haber estado su carrillo. La bala le había volado la mitad de la mandíbula inferior hasta el ojo y unas brillantes motitas parecidas a purpurina llenaban la carne, como la espuma que aparecía al rociar con agua oxigenada un corte. Sus ojos estaban totalmente inyectados en sangre y Hellboy podía sentir la ira que fluía por su cuerpo.

- No me mires así, he mejorado tu careto, pero la operación todavía no ha terminado.- Y le estrelló con fuerza el puño de piedra en el rostro.

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MensajeTema: Re: Mares de Arena y Bichos feos (Hellboy, Elektra, Wiccan, Wally West)[14/4/2018]   Vie 23 Dic - 11:47

Del fuerte golpe, Wallace West había quedado unos segundos aturdido. Se había perdido las acusaciones del demonio contra Elektra, pero aunque las hubiera escuchado seguramente no le hubieran importado. En cambio, Wiccan si que torció su mirada en dirección a la griega. El hijo de la Bruja Escarlata ya había tratado con demonios en el pasado, y no le gustó nada el aspecto que estaba tomando la conversación.

El hechicero conjuró las cadenas a tiempo para que Elektra tuviera la oportunidad de encontrar un arma y defenderse de la mole. Pero el moreno no las tenía todas consigo. Era verdad que habían llegado hasta ella siguiendo un reguero de cadáveres, por lo que no dejaba de formularse las mismas preguntas: ¿Qué clase de persona era en realidad Elektra? ¿Cómo podía tener la conciencia tranquila después de asesinar a tantos hombres a sangre fría?

Cuando el monstruo de cuatro brazos cogió por el cuello a la asesina, Hellboy entró en acción. Wiccan vio como el demonio de cuerno partido desenfundaba un contundente revolver y disparaba a la cabeza del otro demonio, para después abalanzarse sobre él sin ningún tipo de miramiento. El enemigo se retorció de dolor, no es para menos ya que  le había desaparecido la mitad de la mandíbula. No quería averiguar lo que contenía esa bala.

Pero aquel forcejeo provocó que Elektra saliera disparada a la otra punta de la habitación.

-¡Wally! – gritó el moreno.

Fue como si Wiccan acabara de soplar una flauta para perros. El velocista se puso en pie de un salto y vio con lentitud como la griega sobrevolaba la estancia en una peligrosa trayectoria hacia la pared. Caminó hasta dónde iba a suceder el choque y abrió los brazos para atrapar a la mujer como si fuera una pelota de básquet. El pelirrojo la sostuvo sin problemas y le dedicó una sonrisa divertida.

- Ya te tengo, preciosa.- dijo completando la frase guiñándole un ojo.

Pero para cuando la mujer se creía salvo del golpe, ésta cayó de culo contra el suelo. ¿Por qué Wally había sido tan descortés de dejarla caer de esa manera? Pero el chico no lo había hecho a propósito. Su cuerpo había empezado a vibrar otra vez, de forma incontrolable, y miró sus manos con incredulidad en los ojos. Estaban empezando a desaparecer.

Ambiente:
 

- No…no… ¡otra vez no! – el miedo que ya creía olvidado creció de nuevo en su interior, y su labios empezaron a temblar. Se sintió angustiado, incapaz de canalizar correctamente la fuerza de la velocidad que corría libre en su interior. Apretó los puños, y cerró los ojos. Trató de calmarse, contó mentalmente hasta diez… y de pronto… el proceso se detuvo. Sus manos volvieron a ser como eran, y su cuerpo dejó de temblar. Como un jarro de agua fría sintió el quejido de su propio cuerpo. Se sentía doblemente fatigado y hambriento. Sabía lo que ocurriría si seguía utilizando los poderes que le había otorgado la Speed Force. No podía seguir forzándose a sí mismo…

-¿Wally? ¿Estás bien? – el hechicero le preguntó con cautela. De pronto, Hellboy les devolvió a la realidad.

- ¡Sacadla de aquí ya! ¡Encontrad a la niña!-

-¡Sí!- respondieron los chicos al unísono, como si acataran órdenes del capitán de la milicia.

Wally sabía que era el único que podría averiguar antes que nadie dónde se encontraba la niña. A pesar de la angustia que sentía, decidió usar sus poderes una vez más para recorrer el interior del edificio en busca de una pista. Wiccan conocía las capacidades de su amigo, así que le dejó trabajar tranquilo y aprovechó para acercarse a Elektra y ofrecerle su ayuda. La cogió delicadamente de la cintura y ambos salieron volando por la habitación, dejando a Hellboy batirse enteramente con el furioso demonio.

- ¡No está en el edificio! – de pronto apareció Kid Flash de la nada, y se posicionó frente a ellos. Su cuerpo seguía vibrando incontrolablemente, y empezaba a parpadear como una luz incandescente.

Tan pronto como salieron al exterior, se escuchó entre la muchedumbre el grito desgarrador de un hombre subido al tejado de uno de los edificios contiguos. El matón estaba sosteniendo a la niña con un brazo mientras ella se resistía a puñetazos y patadas. La pequeña tuvo buena puntería, y con uno de esos golpes le propinó un puntapié en la entrepierna que hizo que el hombre la soltara para poder agarrarse las partes doloridas. Pero tuvo tan mala suerte, que la chica resbaló y cayó por el borde del edificio.

No iban a llegar a tiempo, no si esperaban mucho más. Wally West no tenía tiempo para pensar a pesar de que su alrededor había vuelto a ralentizarse. Los cabellos de Elektra ondeaban como si estuvieran sumidos bajo las profundidades del mar, y Wiccan adelantaba un brazo a cámara lenta a la vez que despegaba sus labios para conjurar. No lo conseguirían. No llegarían a tiempo. La criatura ya estaba a mitad de camino para estamparse contra el suelo…

Podría dejar que eso sucediera. No pasaría nada. No siempre se puede salvar a todo el mundo. La niña moriría, pero él volvería a casa. Llevaba mucho tiempo lejos de su hogar, de sus amigos, del amor de su vida. Ya se había sacrificado una vez por el mundo… ¿Por qué hacerlo por una niña y más cuando estaba tan cerca de volver a ver a Artemis?

Sabía que algo malo pasaría si volvía a forzarse a hacer aquello, lo descubrió durante su viaje por Asgard. Cuando rompía la barrera de la luz era capaz de ver cómo el tiempo se detenía, o incluso como caminaba en dirección opuesta... había vuelto a sentir el azote de la Speed Force tan sólo hacía unos instantes, cuando cogió a Elektra en brazos. ¿Por qué hacerlo de nuevo?

Miró a sus dos compañeros, analizando el detalle de sus angustiados rostros, de los gritos que empezaban a emanar de sus gargantas. Los miró como si fuera la última vez que los viera. Y entonces sonrió. Wally West no era perfecto, pero era un héroe. Y los héroes siempre se sacrificaban por los demás.

Kid Flash corrió como nunca hasta estar debajo de dónde tendría que caer la chica, pero no subió por el edificio. Si intentaba cogerla y saltar desde aquella altura acabarían por hacerse daño, sobretodo teniendo en cuenta que su velocidad superaba en aquellos instantes la barrera de la luz. Además, no podría tocarla a menos de que consiguiera dejar de vibrar durante el salto, y eso no parecía factible después de lo ocurrido.

Pero a cambio, se le ocurrió otra cosa. Kid Flash empezó a girar sobre sí mismo a una velocidad vertiginosa, creando un pequeño remolino que amortiguaría la caída de la chica. Tras varios segundos, la muchacha quedó flotando en el aire y a medida que desaparecía el remolino, la niña fue descendiendo lentamente hasta poner los pies en la tierra. El velocista respiró aliviado al ver que la chica estaba bien, al menos había conseguido salvarle la vida.

La rehén se acercó sonriente a darle un abrazo como agradecimiento, pero sintió como el tacto de Wally iba desapareciendo lentamente hasta que solo pudo acariciar el aire. Su expresión cambió radicalmente a una profunda tristeza. Kid Flash hizo lo que hacía siempre ante una situación desesperada. Sonreír.

El pelirrojo miró por última vez a sus compañeros, y se dio cuenta de la presencia de una pequeña nave que se acercaba a ellos. Por un instante, antes de desaparecer junto al remolino y un fugaz rayo rojo, Wally West juró ver a Dick, Artemis, Conner y Oliver montados en la Esfera.

- Maldita sea… estaba tan cerca de volver a casa y ahora… otra vez… - susurró, cerrando los ojos y dejándose llevar por la fuerza de la velocidad hasta deshacerse en el aire...



Las aventuras de Wally siguen aquí: Otra vez en la maldita Speed Force

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MensajeTema: Re: Mares de Arena y Bichos feos (Hellboy, Elektra, Wiccan, Wally West)[14/4/2018]   Vie 23 Dic - 11:51

Wally West había vuelto a desaparecer delante de nuestras narices. ¿Es que acaso era su hobbie? Maldito y estúpido Rudolph. Después de venir hasta la India y cruzar medio mundo por él… ya no estaba. Se había desvanecido. La duda y la congoja se instalaron en mi pecho, formulando una terrible pregunta sin respuesta. ¿Volveríamos a verle?

Bajé del automóvil con una acrobacia y corrí en dirección a los dos civiles que había de pie en medio aquel barullo, dejando atrás a mis compañeros que todavía seguían en la Esfera.

No los había visto nunca antes; un chico joven con una capa roja y un mono ajustado brillante. Era como si las estrellas se hubieran alojado en su licra. As su lado, una hermosa mujer morena, de rostro impasible y cuerpo fibroso ataviada con un sencilla y sugerente tela roja. La niña también se acercó a ellos y se abrazó a la pierna de la mujer. Estaba llorando.

- ¿Qué ha pasado? - pregunté con la voz alterada. Quería sonar tranquilo, pero ni siquiera pude controlar mi tono de desesperación. Wally West era mi mejor amigo. Era mi amigo. Mi amigo...

- Se ha ido… - la voz de Wiccan sonó como un débil susurro, y dejó caer los ojos al suelo con tristeza. Yo no lo sabía en aquel momento, pero el moreno había pasado con Wally las últimas semanas. También había sido un amigo para él. Y ahora ya no estaba. Nos había dejado. A todos...

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MensajeTema: Re: Mares de Arena y Bichos feos (Hellboy, Elektra, Wiccan, Wally West)[14/4/2018]   Vie 23 Dic - 19:58

La habían ayudado, los tres. A pesar de las palabras del demonio, ninguno había vacilado en lo más mínimo, aún a costa de poner en riesgo sus vidas. ¿Y por qué? ¿Acaso ella lo merecía? No era más que un monstruo, una...

El duro golpe contra el suelo interrumpió el caudal de pensamientos autodestructivos que la asaltaba de vez en cuando. El chico que había evitado que se estampara contra la pared estaba vibrando a toda velocidad de manera descontrolada, y sus manos estaban empezando a desaparecer.

- ¿Qué dia...? -empezó, atónita y sin tener la más remota idea de qué hacer, mas, afortunadamente, el ataque cesó tan repentinamente como se había iniciado, y el pelirrojo pareció volver a la normalidad.

Su amigo moreno se adelantó para preguntarle qué tal estaba, y ella se dispuso a unirse a Hellboy en la batalla cuando la súbita orden la pilló por sorpresa y Wiccan la cogió por la cintura sin darle tiempo a reaccionar.

¡Venga ya! ¿En serio? Elektra, la terrible asesina con incontables muertes en su haber, alzada en volandas como si se tratara de una damisela en apuros por un muchachito al que seguramente doblaba en edad... Demasiado absurdo para ser cierto. Lo más probable era que también le doblara en fuerza, pero entre la sorpresa inicial ante algo que no se esperaba (¿cuándo era la última vez que un hombre -o un adolescente en este caso- la había cogido en brazos? Ah, sí, eso era: nunca), el shock que todavía le duraba por la manera totalmente desprovista de prejuicios en la que Hellboy había reaccionado ante las acusaciones del demonio, y el hecho de que jamás había levantado la mano ante un muchacho tan joven, no acertó a reaccionar a tiempo y de repente se encontraba fuera de la habitación.

Fuera, aguardaban dos malas noticias. La primera era que la niña que buscaban no estaba en el edificio; la segunda, que el joven pelirrojo estaba vibrando de nuevo, y ésta vez emitiendo unos destellos intermitentes que no auguraban nada bueno.

Por más que le pesara abandonar a Hellboy, su prioridad era salvar a la niña, así que siguió a los dos chicos fuera del edificio a tiempo de ver cómo la niña a la que había jurado salvar caía desde lo alto del tejado. Durante aquél instante eterno que duró la caída, un pensamiento surcó su mente con desgarradora claridad: Nina, la huérfana a la que había adoptado tras la muerte de su padre, siendo asesinada por uno de los ninjas de La Mano mientras ella, inmovilizada en el suelo, era obligada a presenciar impotente cómo la hoz de Kuroyama le arrancaba el corazón. Y un grito estremecedor brotó de sus labios al revivir aquél momento:

- ¡Noooooooo!

Había vuelto a fracasar. Otra niña inocente iba a morir porque ella no había sido capaz de...

Algo se movió a velocidad sobrehumana, provocando un golpe de viento que azotó sus cabellos y, de repente, la niña flotaba sobre un colchón de aire que la hizo descender con suavidad. Había sido el pelirrojo... y estaba desapareciendo lentamente, hasta que, con una última sonrisa triste en aquél rostro eternamente alegre, se desvaneció.

Elektra escuchó el sonido que hacía la nave de Superboy al aproximarse y se giró en la dirección en la que el velocista había perdido la mirada por última vez; se trataba de una especie de vehículo futurista sobre el cual iban subidos tres hombres y una mujer. La chica era rubia, con un uniforme ajustado que dejaba ver su constitución atlética. De los tres hombres, uno era más mayor, y los dos más jóvenes parecían particularmente atractivos. Los cuatro vestían los típicos trajes de súperheroe, y el chico de la camiseta negra incluso llevaba en el pecho el símbolo que se había hecho tan famoso desde la Colisión.

La palabra "héroes" para Elektra sólo era sinónimo de problemas. Kid Flash ya no estaba, pero Wiccan había escuchado las acusaciones del demonio, y los recién llegados no tardarían demasiado en encontrar el rastro de cadáveres. Posiblemente pretenderían entregarla a la policía, o encerrarla en cualquier lugar en donde sería presa fácil para La Mano. Elektra no podía permitirlo. El suyo era un camino solitario, ya estaba acostumbrada a ello.

Se agachó frente a la niña que se había aferrado a ella mientras el chico de azul saltaba con una acrobacia de la nave y se dirigía corriendo hacia ellos. No tenía mucho tiempo.

- Ten -le dijo, entregándole un sobre que tenía guardado entre sus ropas-. Dentro hay 100.000 dólares. Es todo lo que tengo aquí. Os ayudará a ti y a tu hermano a empezar de nuevo. Quizás a mudaros a otro país donde el apellido de vuestra familia no suponga una lacra. Si en algún momento tenéis problemas, tu hermano sabe cómo ponerse en contacto conmigo. Cuídate -dijo mirándola a los ojos.

Era todo cuanto tenía, lo que le habían pagado por el trabajo que la había llevado a la India en primer lugar, pero dado que el pelirrojo había desaparecido y los amigos del mago habían acudido en su auxilio ya no tenía que pagarles el billete a Nueva York, así que podía permitírselo. Ya encontraría ella la manera de regresar por su cuenta. Podía pedir que le hicieran una transferencia.

El moreno llegó finalmente a su altura y preguntó por lo ocurrido. Elektra aprovechó que Wiccan había atraído su atención con su respuesta y realizó un sutil truco de hipnosis para fundirse con las sombras y desaparecer como si se la hubiera tragado la tierra. Le estaba profundamente agradecida tanto a Kid Flash como a Hellboy por su ayuda, y si en algún momento veía la posibilidad de devolverles el favor, lo haría, pero no pensaba quedarse a parlamentar con otros héroes, ya que sabía por experiencia que no tardarían en exigir explicaciones, y eran unas explicaciones que no estaba dispuesta a dar.

Cuídate, pelirrojo... Allá donde estés.  

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MensajeTema: Re: Mares de Arena y Bichos feos (Hellboy, Elektra, Wiccan, Wally West)[14/4/2018]   Sáb 24 Dic - 15:09

La batalla entre aquellos demonios era a muerte, de eso no tenía duda alguna Hellboy, como casi todas las veces que se enfrentaba a un ser así. Nunca se detendrían en su camino hacia la destrucción a menos que se les parase los pies de la única forma que se podía. Los chavales y la mujer le obedecieron y salieron de allí a toda velocidad. Tal vez si se hubiesen quedado habrían acabado con aquello, pero la niña todavía estaba en peligro, o por lo menos en paradero desconocido. Era preferible encontrarla antes de que algo malo le pasase. Hellboy cargó el puño de piedra y se lo estrelló con fuerza al otro demonio en el rostro sin que pudiese pararlo. Este resbaló unos metros por el suelo, llevándose consigo una silla por el camino y manchando la madera con su sangre. Se levantó y sonrió, pasándose el dorso de la mano por donde Rojo le había golpeado.

- No puedes escapar a tu destino, Anung Un Rama. Tarde o temprano caerás y nos liberarás.- Comenzó a caminar alrededor de él, estirándose tan alto como era.

- ¿Nunca os cansáis de venderme la misma mierda siempre? Eso no va a pasar, así que recuérdaselo al resto cuando les veas.- Ambos corrieron el uno hacia el otro y el impacto fue sonoro. Esta vez los dos salieron despedidos en direcciones opuestas, pero mientras que Hellboy se estrelló contra una de las paredes, atravesándola, el otro demonio dio una voltereta y cayó de pie, flexionando las piernas para absorber el impacto. Clavó los pies en el suelo y saltó como una exhalación hacia Rojo, quien todavía se estaba limpiando los trozos de pared de la gabardina. Le agarró de la cabeza y dio dos vueltas sobre sí mismo y luego lo lanzó. Atravesó tres paredes y resbaló hasta frenar con la cuarta. El hueco que había quedado en las paredes le permitió ver a su enemigo quien sonrió y dio un fuerte salto, atravesando el techo. Rojo no tuvo tiempo de levantarse antes de sentir un fuerte impacto en el pecho que hizo ceder el suelo bajo su espalda, cayendo al piso inferior. El otro demonio estaba ahora de pie sobre él, con una mueca desagradable debido a que la mitad de su mandíbula no existía ya. Agarró a Hellboy por el cuello agachándose y le levantó.

- Entonces no tiene sentido que sigas viviendo...- Y con una vuelta de campana le estrelló contra el suelo donde le pegó un par de sonoros puñetazos en el rostro. Hellboy levantó la mano de piedra y agarró el puño del otro ser, pero todavía sus otros tres puños le golpeaban en la cara y el pecho con velocidad y fuerza. Rojo hizo un movimiento violento que partió la muñeca del demonio y este profirió un grito de dolor. Se alejó de él agarrándose el brazo roto y apretando los dientes. Hellboy se levantó como pudo, dolorido y escupiendo sangre. Con un fuerte crujido el otro demonio se recolocó el brazo. Pero Hellboy ya estaba cansado de todo aquello, y no le pillaría dos veces con la guardia baja, así que en cuanto se lanzó a por él bloqueó sus golpes y le agarró por el cuello con la mano de piedra, apretando tanto que este se arrodilló mientras intentaba soltar aquella mano que estaba a punto de partirle el cuello. Miró una última vez a aquellos brillantes ojos amarillos antes de que Hellboy acabase con él. El cuerpo dejó de oponer resistencia y sus brazos quedaron colgando. Rojo lo lanzó a un par de metros de distancia y se sentó, apoyándose en la pared, recuperando el aliento. Estaba agotado. La gente pensaba que no pero las peleas eran agotadoras, y más contra seres como aquel. Unos segundos después se levantó y se dirigió hacia la entrada. Al otro lado de esta vio a un grupo de personas con coloridos trajes hablando entre ellos. El chaval mágico estaba, al igual que la niña, pero no había ni rastro de Elektra ni Wally. Hellboy frunció el ceño y subió hasta la azotea, evitando ser visto, desde donde tenía una vista más panorámica de todo. Nada. Ni Elektra ni Wally. Pero la niña estaba bien y los demás debían ser aliados del mago. Su misión allí había terminado, y puesto que lo único que deseaba en ese momento era salir de allí y no ser visto saltó por el otro lado del edificio, alejándose de la zona más concurrida. Rebuscó entre los bolsillos de su gabardina y sacó un largo y grueso puro que se encendió. Pulsó entonces el intercomunicador y este se encendió.

- ¿Kate? Todo en orden. Fétido ya no seguirá dando el coñazo. Sácame de este antro. Necesito una ducha a la de ya.- No sabía si volvería a ver a alguno de aquellas personas que le habían ayudado y a las que  había ayudado. Sólo esperaba que estuviesen bien. Recordó las palabras del demonio acerca de Elektra y lamentó no verla para poder hablar con ella. Tal vez podrían buscarla cuando llegase al B.P.R.D. Si era cierto lo que había dicho se parecía a él más de lo que pensaba, ya que ambos tenían dentro un ser que les volvía seres de destrucción y muerte. Quién sabe qué les depararía el futuro. Por lo menos tenía un nombre.

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MensajeTema: Re: Mares de Arena y Bichos feos (Hellboy, Elektra, Wiccan, Wally West)[14/4/2018]   Jue 5 Ene - 7:46

Todo pasó muy rápido. En cuanto los muchachos se giraron, la mujer de rojo ya no estaba. Wiccan se había quedado muy sorprendido con la desaparición de la mujer, pero su mirada mostraba algo más que inquietud.

-¿Estas bien...? -preguntó Nightwing, colocando una de sus manos sobre el hombro del mago con intención de reconfortarlo. Que ironía, porqué Dick Grayson era el que necesitaba un fuerte abrazo en aquellos momentos. Pero siempre ha sabido comportarse con lógica cuando las situaciones eran desesperantes. Dick era un hombre que sabía que hacer en cada situación y tratar de no perder los estribos. Era un líder nato que los Titanes siempre trataban de recordarle.

- Yo... no... esto... -los ojos del mago buscaron a Elektra y a Hellboy, pero nada ocurrió.-
Ellos prometieron que nos llevarían a casa...dios no...- entonces el mago reprimió un sollozo, llevándose una de las manos al rostro. Sus pensamientos estaban con Wally…con Tommy, y con Teddy… echaba mucho de menos a su pareja y se moría por verle. El rubio era el único capaz de reconfortarle en aquellos momentos, de decirle que todo iba a salir bien.

Dick vio la angustia del muchacho y tragó saliva. Después de todo no era más que un adolescente que acababa de ver morir a otro amigo. Le entendía perfectamente, él había pasado por su misma situación años atrás.

- No te preocupes, chico… nosotros te llevaremos a casa. Todo irá bien… - ¿Cómo estaba tan seguro? Nunca lo estaba, pero en algo tenía que creer para poder seguir adelante. Dick, el siempre positivo.

Nightwing y Wiccan se subieron en la Esfera junto a los compañeros del justiciero enmascarado. Ahora tenían otro sitio libre, dado que Barry Allen también había desaparecido. Cuando alzaron el vuelo, el hijo de la bruja Escarlata miró por última vez la ciudad de Jaysalmer con los ojos llenos de lágrimas y promesas rotas.

FDI: Me lo he pasado genial! Gracias por jugar con Wally! Very Happy

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MensajeTema: Re: Mares de Arena y Bichos feos (Hellboy, Elektra, Wiccan, Wally West)[14/4/2018]   

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Mares de Arena y Bichos feos (Hellboy, Elektra, Wiccan, Wally West)[14/4/2018]
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