Los Universos de DC y Marvel se han unido en uno solo. ¿Qué ha sucedido? ¿Quién está detrás de todo? Y, lo que es más importante, ¿cómo reaccionarán héroes y villanos de los distintos mundos al encontrarse cara a cara...?
 
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 [Evento: Fearland] Los pecados de la carne (Coral B. Hiddleston, Diana de Themyscira, Blair Van der Woodsen)

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MensajeTema: [Evento: Fearland] Los pecados de la carne (Coral B. Hiddleston, Diana de Themyscira, Blair Van der Woodsen)   4th Noviembre 2014, 14:30

Welcome to Fearland...

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El viejo distrito de lo que antaño fuera Arkham City había vuelto a su estado original: un nido de mendicidad, abandono y un refugio apto para el crimen. Muchos nuevos capos criminales que querían forjarse un nombre empezaban aquí, y mayormente aquí terminaban sus carreras. Otras familias como los Falcone o los Maroni controlaban sus pequeñas parcelas, lo que ellos llamaban sus "almacenes privados de objetos perdidos". Y uno de estos almacenes era el antiguo matadero Fred & Co.

Uno de los primeros negocios durante el florecimiento económico de Gotham y el boom de los 20, el matadero había quedado empañado por su propia leyenda negra tras una serie de atroces accidentes que se cobraron la vida de sus empleados. Posteriomente fue comprado por Carmine Falcone en los inicios de su carrera criminal, y en un principio lo vendió a los medios de comunicación como un esfuerzo por reestablecer el negocio y devolverlo a su antiguo esplendor. Lo cierto es que Fred & Co. no sólo no levantó cabeza nunca, sino que se convirtió en el depósito personal de los Falcone donde guardar todo aquello que "estorbara".

Ahora, como casi todo en aquella parte tan deprimida de Gotham, el matadero había quedado abandonado. Después de muchas confrontaciones con Batman y el numerito de Hugo Strange, a los Falcone no les interesaba mantener aquel refugio. En poco tiempo se había convertido en un refugio para sin-techo y desesperados que hacían oídos sordos a las leyendas negras que empañaban el local.

Nadie contaba con que esas leyendas cobrarían vida cuando comenzara la aterradora plaga del miedo...

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[Instrucciones para el evento: los personajes integradores del grupo irán posteando por orden de mención. Esto es:

-Coral B. Hiddleston
-Diana de Themyscira
-Blair Van der Woodsen

En un principio Omega no intervendrá, pero conforme avance el tema podrá hacerlo intercalándose en cualquier momento en el turno de los presentes, para ir añadiendo elementos dramáticos al escenario. Podéis comenzar a narrar unos minutos antes del estallido de la plaga del miedo, pero progresivamente debéis ser testigos de todo lo descrito aquí.

Dicho lo cual... ¡Que empiece la pesadilla!]


Última edición por Omega el 8th Noviembre 2014, 20:45, editado 1 vez
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MensajeTema: Re: [Evento: Fearland] Los pecados de la carne (Coral B. Hiddleston, Diana de Themyscira, Blair Van der Woodsen)   4th Noviembre 2014, 17:13

Un nerviosismo inerte recorría el cuerpo de Coral, aunque parecía controlarlo externamente, de forma que no se notase. ¿Quién no había visto lo que había pasado con el espantapájaros? Porque ella no se lo había perdido. ¿Y sinceramente? Aquel hombre era alguien a quien hubiese deseado no haber visto nunca. Ya tuvo suficiente cuando vio cómo quedó Babs cuando se enfrentó a él. La recordaba en el hospital, pálida y fría como un cadáver. Le contó sobre las pesadillas...y el miedo. Miedo. Coral no sabía por qué, pero el simple hecho de pensar en esa palabras le daba escalofríos. Lo había sentido muchas veces, pero no de forma tan intensa. Es decir, sí, se había enfrentado a otros villanos que tampoco es que tuviesen una pinta muy amble...pero el problema es que se estaban enfrentando a uno de los auténticos reyes del miedo, y su invento era igual de cruel y duro que el mismísimo gas de la risa. Quizás en pequeñas dosis no habría tanto problema, podían arreglarse...pero si diez de ellas ya volvían loco a una persona, ¿qué pasaba cuando inundabas a toda una ciudad con dicho gas? Precisamente por eso se había visto lógicamente obligada a adentrarse en Gotham con una máscara especial, hecha para precisamente evitar que el gas del miedo entrase,o al menos, que fuese tan mínimo que casi no pudiese afectarle.  Dios supiese qué iba a pasar aquella noche, donde las personas vagaban como tocados mentales, sembrando las calles con hombres que se habían convertido en auténticos pacientes de Arkham Asylum. Y no solo eran ellos...si no también sus pesadillas. "Terapia conjunta", dijo el Espantapájaros cuando cortó las emisiones. "La peor pesadilla de Gotham", fue como ella misma lo denominó. Y para colmo Batman había ido a New York, por lo que no estaba cerca. ¿Le habría llegado la noticia hasta allí o no tenía ni idea de lo que pasaba? Babs y Dick tampoco habían contestado...así que se sentía un poco sola en aquella situación. Pero si algo sabía es que la Justice League también lo había visto, y posiblemente varios de sus miembros estuviesen por allí. Pero...¿donde? Gotham era una ciudad demasiado grande, así que era difícil encontrarse con unos y con otros.

Ella misma se encontraba en aquel momento en Arkham City, una "ciudad" (districto) menos dentro de todo lo que conformaba Gotham. Unos barrios donde la mafia y varios de los villanos actuaban, y era famosa por su corrupción, a pesar de que tenía zonas bastante bonitas. Batman le contó que una vez la encerraron por culpa de la guerra que se creó entre varias bandas, y que se convirtió en una locura. Justo desde uno de los edificios altos de la pequeña "ciudad", miraba todo lo que su vista alcanzaba. En momentos como aquellos agradecía más que nunca su magia: su luz le ayudaba a iluminar mejor los rincones que el gas distorsionaba (es decir, casi todo a un radio de 10 cm) ya que hacía que la visión se tornase más difusa y pesada, acortándola y creando sombras que se movían en ellas. Tendría que tener mucho, no, demasiado cuidado. Y más después de una de las cosas que se había llegado a encontrar allí abajo. No, no le hacía especial ilusión salir de los tejados con aquellas horribles pesadillas rondando por ahí. ¿Qué narices tenía la gente en mente para que aquellos monstruos se paseasen a sus anchas por su culpa? Tenía que pensar que no eran reales, pero....aquel oso, Freddy, cuando la vio abrió su enorme bocaza de dientes afilados, como si se la quisiera comer. Parecía la pesadilla de un pobre niño.

Fuere como fuere, ya había hecho un chequeo a la zona, y consideró que era el mejor momento para intentar entrar en contacto con alguien más "de los suyos". Se llevó la mano a la oreja derecha, allí donde tenía el microdispositivo de comunicación. Había llegado a albergar la esperanza de que quizás al ser la mismísima Arkham, Johnatan Crane habría podido estar por ahí, pero nada daba indicios de nada. Pulsó el botón y empezó a buscar una frecuencia donde pudiese haber un rastro, una señal o, mejor aún, una voz. Pero nada. Solo sonaba el crujido de las interferencias, que a la larga podía llegar a crear un cierto dolor de cabeza, acompañado de un sonido fino que casi parecía una distorsión de voz, horrible. Parecía pronunciar algunas palabras aleatorias que no podían llegar a entenderse, y alteraba. Psicofonías, por así decirlo, y no solían ser muy agradable a menos de que adorases lo paranormal. Aun así, tenía que intentarlo.

-¿Hola? Twilight al habla. ¿Alguien me recibe? -si alguien llegó a escucharla del otro lado pudo notar que la voz de la chica sonaba metálica, a causa de la máscara. - ¿Alguna señal abierta? ¿Batman...? ¿Nightwing...? ¿Algún miembro de la JLA o los Young Titans…? –volvió a callarse y se mordió con suavidad el labio inferior, esperando que aquello tuviese algún tipo de resultado. Si nadie le contestaba, no le quedaría otra que adentrarse ella sola. Mientras esperaba alguna respuesta decidió moverse del lugar, sacando la batgarra y enganchándose al siguiente edificio cercano, para ver si veía algo nuevo. Gracias a dios las luces de las torres aún se podían distinguir, y servían como guía en caso de que nadie tuviese un localizador o algo parecido.

Deja de estar nerviosa, no te servirá de nada.

Se habló a si misma, intentando tranquilizarse. Así, resonó el sonido del cuero de su guante en el momento en el que cerró el puño para aferrarse bien a su cuerda. Las sombras se hicieron más potentes, monstruosas. Volvía a tener miedo. Miedo de bajar, de ver qué estaba pasando en las calles. Algo la seguía paralizando mientras su esperanza de no estar sola iban menguando poco a poco.

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Última edición por Coral B. Hiddleston el 23rd Noviembre 2014, 20:33, editado 4 veces
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MensajeTema: Re: [Evento: Fearland] Los pecados de la carne (Coral B. Hiddleston, Diana de Themyscira, Blair Van der Woodsen)   5th Noviembre 2014, 01:49

-Claro que si, Nat, cuando termines tu entrevista te invito algo para cenar. No te preocupes, se que lo haras bien. -El capitan Atomo no solia salir tanto como Superman, Flash, Green Lantern u otros heroes famosos en su ciudad en entrevistas. Sin embargo, el tenia que ir a esa entrevista que la televisora de Gotham nos habia pedido. Microfonos, camaras, grabadoras, toda una intervencion para la cual se habia preparado. Y yo me habia ofrecido a acompañarlo, total, era un amigo mio.

No tenia donde estacionar mi Jet, asi que lo deje en Gotham en un gran techo que estaba vacio. Estaba en el terrible barrio de Arkham City, mirando en una television de antena portatil como iniciaba la entrevista. Todo iba bien, hasta que empezo la interferencia. Le di un golpecito a la television, intentando que esta reaccionara. Cuando empezaron las imagenes y los sonidos nuevos, supe que habia algo raro.

-Por Hera, estos aparatos son horribles... -Me quede sentada, mirando la television esperando que pasara algo, cuando aparecio el rostro del espantapajaros. Jonathan Crane. Bases de datos en nuestro satelite lo habian catalogado como una de esos terribles enemigos a los cuales habia que detener a toda costa. El y su gas del miedo... Bueno, eran un problema horrible para nosotros. Escuche lo que decia, pero a cada palabra, todo parecia mas inquietante. Llego un punto que sabia que habia algo en peligro. Toda la ciudad, para ser precisos.

Me levante y puse un pie en el borde del edificio, viendo como a lo lejos venia una especie de "nube", como si de una tormenta de arena se tratase. Pero era una tormenta que en vez de tener arena tenia gas, y era un gas amarillo. ¿Seria el famoso Gas del miedo del espantapajaros? ¿O el de la risa del Joker? No lo sabia, pero inmediatamente tenia que actuar. Si lo que la television decia era cierto, el espantapajaros traeria muchos problemas contra Gotham.

Salte desde la azotea y cai en el suelo, mirando a mi alrededor. Me tape la boca y la nariz con mi brazo izquierdo, y con el derecho fui llevandome a algunos ciudadanos a los techos, sin charla, tenia que alejarlos de eso. Fue entonces, mientras dejaba y bajaba a un ciudadano que no podia mas que balbucear, que me acerque a un matadero. "Fred & Co." No me llamo mucho la atencion, mientras me alejaba de la nube, pero un civil entro corriendo ahi. Por mas que lo llamaba, gritaba freneticamente, cosa que me hizo entrar al lugar tras el. Oscuro, feo, no parecia haber ningun alma en ese silencio espectral.

Hasta que escuche una voz familiar, una voz que habia conocido hace un tiempo en el canal general de la Liga. Un aliado, alguien con quien podria encontrar al espantapajaros y romperle su fea cara a puños.

-Aqui Wonder Woman -Mencione, en voz baja-Estoy en un lugar llamado "Fred & Co.", en Arkham. Estoy buscando a un civil... parecia algo alterado.

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Blair Van der Woodsen
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MensajeTema: Re: [Evento: Fearland] Los pecados de la carne (Coral B. Hiddleston, Diana de Themyscira, Blair Van der Woodsen)   6th Noviembre 2014, 15:21

Gotham era una ciudad odiosa, de esas de las que nada mas entrar ya querías salir corriendo. Era una de esas nuevas ciudades que habían aparecido tras la colisión y como cualquiera ciudad grande que se precie de serlo, tenía sus empresas, más o menos importantes. Y precisamente ella tenía una reunión con una de ellas, por muy odiosa que fuera la ciudad y corruptos que fueran sus empresarios, había que asegurar buenas relaciones comerciales. Un pacto de caballeros en el que establecerían que la sangre de la competencia no llegaría al río, aunque si fuera por ella, podían irse todos al infierno. Aquella ciudad le causaba una repulsión y desagrado difícil de describir.

Estaba cenando cuando todo comenzó; había bajado al restaurante del hotel y estaba viendo las noticias de aquella manera que sólo ella podía cuando lo notó, la señal fue solapada, pirateada, por otra señal que emitía sobre el canal de televisión, Y no le dio buena espina, sabia que Gotham era famosa por la cantidad de pirados peligrosos que inundaban sus calles; eran la comidilla y mofa de los cómicos de otras ciudades, que habían visto un filón de oro y un buen argumento para sus monólogos y chistes, en las visicisitudes a las que se enfrentaba diariamente la oscura ciudad de Gotham o como Jimmy Kimmel decía, el zoológico de todos los desequilibrados de Estados Unidos, y debía reconocer que razón no le faltaba. Subió rauda hasta su habitación y encendió la televisión simplemente para confirmar que sus poderes no le estaban jugando una mala pasada. Uno de los pirados ilustres de la ciudad había decidido apuntarse a la fiesta de Halloween a su manera, para desgracia del resto de la población. Con un gesto desplegó todas las señales que veía y desechó las que no le interesaban en aquel momento. La ciudad parecía haberse vuelto loca, literalmente, recibía los avisos de los servicios de emergencia que no paraban de atender cada vez más casos violentos. Fuera lo que fuera que estaba pasando, no tenía demasiada intención de quedarse allí. Que se encargara su superhombre de negro, que para algo lo tenían. Cogió su bolso y bajando al vestíbulo se subió al primer taxi que paró, en dirección al aeropuerto; se montaría en el primer vuelo que saliera de aquella endemoniada ciudad y no volvería nunca. Pero su taxista no parecía estar de acuerdo con ello, y con el rostro desencajado y balbuceando incongruencias llevó el taxi hasta una zona desolada para después meterse corriendo en el primer edificio que encontró. Genial.

Se bajó del taxi maldiciendo en todos los idiomas que conocía, y el español era verdaderamente prolífico a la hora de soltar mierda con palabras. Una neblina amarilla comenzaba a cubrir todas las calles, neblina que ella evitaba como podía con un pañuelo húmedo sobre su cara, pero debía evitar aquel gas o pronto se convertiría en otra desquiciada de ojos desorbitados como los demás. Pero algo llamó su atención por encima de todo aquel caos, dos señales, claras, nítidas, cercanas; ambas emitían en la misma frecuencia y ambas se comunicaban entre sí, a juzgar por lo que escuchó en ellas. Al parecer una de las famosas heroínas de ese otro mundo con el que se habían chocado estaba por allí comunicándose con otra que no conocía y por el sobrenombre, también debía dedicarse a lo mismo. Sin perder el tiempo se encaminó a donde estaba la más accesible de las señales, que era la de Wonder Woman intentando cazar a su taxista pirado. Cuando finalmente la alcanzó, se dirigió a ella.

- Un poco alterado es un eufemismo bastante suave. Se ha vuelto completamente chiflado y me ha dejado aquí tirada y la radio del maldito aeropuerto tampoco emite nada útil. ¿Qué diablos está pasando aquí?

Quería salir de aquel asqueroso sitio, de aquella mierda de ciudad, volver a su casita, llamar a Scott y pedirle un masaje y un chocolate caliente. Para empezar ni siquiera quería haber hecho ese viaje; la próxima vez que su jefe le pidiera un favor del estilo iba a hacérselo su madre. A ella no volvían a engañarla para volver a esa ciudad llena de pirados. Literalmente llena de pirados ahora mismo.

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MensajeTema: Re: [Evento: Fearland] Los pecados de la carne (Coral B. Hiddleston, Diana de Themyscira, Blair Van der Woodsen)   12th Noviembre 2014, 19:47

Agradeció a todo dios existente que alguien contestara, soltando un pequeño suspiro de alivio. Y digo pequeño porque la situación no daba pie a ninguna calma.

-Arkham City? Espera...-buscó en uno de los bolsillos del cinturón de su uniforme, cogiendo su pequeño minordenador portátil, cortesía de Industrias Wayne. Fue directa al mapa de este yescribió rápidamente el nombre de  Fred & Co.. -Estás justo a dos manzanas de mi, Wonder Woman. Llego en un momento. -y tal y como lo dijo, lo hizo: guardó el miniordenador y se dirigió a uno de los bordillos del alto edificio con la batgarra aún en mano.Moverse así no dejaba de tener cierta dificultad, porque los edificios se veían casi como espejismos entre aquel gas, y los contornos quedaban difuminados, aunque no lo suficiente como para que no pudiese apuntar bien con la susodicha. Apuntó, y nada más el gancho se agarró con fuerza, se lanzó al vacío de las calles, dejando una estela entre el aire amarillento  que se cortaba a su paso. Llegó en un abrir y cerrar de ojos a su destino, aunque un grito desgarrador sonó nada más pisó el granito con sus botas. Un grito de agonía y miedo. Coral se obligó a girarse un poco, mirando directamente a la calle que tenía debajo.

Y lo que vio no le gustó nada.

Se trataba de una sombra gigantesca, y de ella pudo ver que varios...¿tentáculos? se movían de un lado al otro de forma rápida, dejando estelas. La sombra avanzaba hacia adelante con pasos lentos y pesados, y el chillido volvió a resonar por el lugar, solo que esta vez con tal potencia que le obligó a taparse los oídos.

¡¿Pero qué...?!

Quizás debería haberlo hecho, pero no bajó. Muy al contrario, volvió hacia el frente y se dirigió al siguiente borde de lo que ahora era casi un rascacielos. Si no había visto mal, justo en el bajo edificio de enfrenta, a ras del suelo, se encontraba aquel lugar. Cada vez se cuestionaba más la turbulenta mente que tenían las personas. Volvió a estirar el brazo con la batgarra cuando, como si del día de los sustos se tratase (aunque técnicamente era Halloween, así que qué podía decir...), el fuerte pitido de un coche sonó por todo el lugar, terminando con un derrape y el sonido de un estallido, o al menos, de algo rompiéndose. La luz de los faros iluminó todo el lugar, consiguiendo desvelar su posición.No hace falta de decir que al menor atisbo de aquel accidente ella ya estaba bajando directa hacia la acera, en el edifico donde el coche quedó estancado.  Para colmo lo primero que llegó a ver en medio de aquel destrozo fue a Diana, quizás igual de sorprendida del repentino accidente como ella. Y no estaban solas. Una mujer de figura esbelta y alta, vestida como…bueno, bien vestida (sí, iba a decir como la alta sociedad, pero era demasiado obvio), con el pelo negro y un bolso en mano, salió de toda la turbia sujetando contra su boca un pañuelo que parecía mojado. Coral arqueó una ceja. La mujer hablaba con mucha tranquilidad para la situación en la que se encontraba, y no parecía estar afectada, como muchos otros. Posiblemente porque acababa de coger aquel taxi. Lo cual le planteaba...¿Por qué a nadie se le ocurriría salir a plena luz de los acontecimientos, donde las noticias se habían emitido por todo lugar?Y más sin la protección adecuada, como...no se, ¿quizás una máscara? Pero no dijo nada de lo que pensó; se limitó a encogerse de hombros. Esas cosas no eran sus problemas, y Batman ya le había advertido de ese tipo de cosas más de una vez.

El problema era que en poco acabaría igual que los demás.

-Wonder Woman, hay que llevarla a un lugar con aire limpio. No aguantará mucho con solo ese pañuelo. –lo dijo y lo sentenció, y es que tampoco estaba diciendo ninguna mentira. Su voz sonaba metalizada a causa de la propia máscara, pero se le entendía bien cuando hablaba. Y hablando de Diana...ella aprecía estar perfectamente, a pesar de que no llevaba nada. ¿Podía aguantar los efectos por su condición de entidad? ¿Era inmune al gas del miedo? Fuere como fuere, lo mejor era asegurarse de que su teoría era real.

-Puedes...¿aguantarlo? -le preguntó directamente a la amazona- ¿No te afecta? Si no, necesitamos salir de aquí en cuanto antes.

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Última edición por Coral B. Hiddleston el 24th Noviembre 2014, 15:45, editado 2 veces
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MensajeTema: Re: [Evento: Fearland] Los pecados de la carne (Coral B. Hiddleston, Diana de Themyscira, Blair Van der Woodsen)   15th Noviembre 2014, 05:33

Un sonido similar al de una marea se escucho, como el sonido del mar cuando cae una tormenta. ¿Era el miedo? Obviamente, en ese matadero no habia ningun acceso al mar, pero no entiendo, ¿porque se escucha eso?. Segui caminando, dando unos pasos hacia adelante, cuando escuche los ruidos de un tacon venir hacia mi. Voltee a ver, y era una mujer bastante bien vestida, de buen ver. Levante ligeramente la ceja al ver que se acercaba hacia mi, cuando empezo a decir algo acerca del tipo que se habia metido corriendo al lugar.

-No se preocupe, civil. -Dije evitando su pregunta, yo tampoco sabia que pasaba aqui- Permitame llevarla a un lugar seguro, la Liga de la Justicia ya esta encargandose de esto. -Le di la mano para que me tomara del brazo, pero en ese momento, pude escuchar unas pisadas un poco mas discretas. Voltee, y ahi estaba Nightwind, que se puso a hablarme y preguntar acerca de mi estado.

-No lo se, pero espero que pueda resistirlo. -Y casi me llevo a la chica bien vestida cuando escuche un grito horripilante, provenir de un lugar que no podia ver. Solte a la mujer, mirando a Coral para que se encargara de ella, y tome mi lazo dorado que empezo a relucir y lo desenrolle para empezar a arrastrarlo con cuidado y meterme un poco mas dentro del matadero.

Entre mas avanzaba, menos podia ver. Tenia que buscar el interruptor de la luz. Un paso, y otro paso, y de pronto choque contra algo. Lo toque, y parecia carne, cosa que me hizo extrañarme y preocuparme por lo que habia ahi, pero luego recorde que estaba en un matadero, por lo que probablemente fuese una carne colgada. Quizas una res o un cerdo, pero lo que sea con lo que haya chocado, mancho un poco mi traje con sangre.

Espero poder encontrar al civil que estaba ahi y sacarlo antes de que se mate con alguna maquina o se corte con un cuchillo

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MensajeTema: Re: [Evento: Fearland] Los pecados de la carne (Coral B. Hiddleston, Diana de Themyscira, Blair Van der Woodsen)   23rd Noviembre 2014, 20:25

No sabía cuanto tiempo podría aguantar aquel gas, la amazona no parecía estar muy afectada y la otra llevaba una máscara que parecía filtrar el gas; cada vez estaba más convencida de que los cacharros que los héroes tenían a su disposición eran de lo más útiles y le parecía un desperdicio que no se pusieran a disposición del público, seguramente podrían sacar de más de un apuro. Pero no era momento de pensar en eso, sino en el grito que escucharon, proveniente de la zona más oscura de aquel sucio matadero. Wonder Woman se adentró en la oscuridad, y ella le siguió a escasos pasos de distancia, la amazona se chocó con algo, y Blair sacó su teléfono móvil para alumbrar en la oscuridad, la visión era horripilante, un cadáver, humano, colgado de la mandíbula con un gancho de carnicero y abierto en canal.

Era espeluznante, asqueroso, había más cuerpos en el mismo estado, las paredes llenas de salpicaduras de sangre, fresca y seca, el olor era asqueroso. Se llevó la mano a la boca para evitar vomitar en ese instante, incluso los estómagos más resistentes tendrían dificultades para soportar aquello. Dio un paso atrás asqueada y porqué no, algo asustada.

- ¿Que ha pasado aquí? ¿Quien ha hecho todo esto?

No había tiempo que perder, no era momento para el miedo, prefería no ver que era eso que hacía "chof chof" bajo sus zapatos, seguramente era algo asqueroso. Ahora era una x-men, aunque tuviera miedo, tendría que tragárselo. Con su móvil en alto haciendo de linterna, se introdujo aún más en la oscuridad de los pasillos y las salas llenas de cadáveres eviscerados colgando, al menos no eran todos humanos, había de todo, para todos los gustos... Mientras tanto, seguía monitoreando las comunicaciones de la ciudad, todos los sistemas habían caído, seguramente debido a la mano humana, si los sistemas se colapsan durante mucho tiempo, si nadie los arregla, inevitablemente los servidores se caen. La ciudad estaba literalmente aislada.

- El que haya hecho todo esto, sabía lo que hacía. Todas las comunicaciones están caídas o colapsadas, no hay manera de que recibamos apoyo exterior.

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MensajeTema: Re: [Evento: Fearland] Los pecados de la carne (Coral B. Hiddleston, Diana de Themyscira, Blair Van der Woodsen)   24th Noviembre 2014, 22:33

Coral no pudo evitar alzar una ceja incrédula cuando ambas dijeron que no sabía que pasaba allí (antes de ir a la carnicería). ¿Es que ambas habían salido sin ver las noticias? ¿De verdad no se habían dado cuenta de que TODA Gotham estaba bajo los efectos del gas del miedo? Entraban ganas de decírselo, y de hecho, lo intentó. Y digo que lo intentó porque justo en el momento en el que empezó a decir que se trataba del gas del miedo, ambas salieron corriendo. Una por el grito que escuchó, la otra seguramente por lo mismo. ¿Desde cuando ella se había quedado en el papel de la sensatez? Le estaban robando su puesto de impulsiva. Si era por gritos, podían ir a cualquier lugar de la ciudad maldita: estaban por todas partes, acechados por las pesadillas. Pero tenía que admitir que hasta para ella fue desgarrador y funesto, y poco iba a ganar a quedarse allí quieta, por mucho que antes hubiese preferido comentarle a Wonder Woman que quizás deberían intentar buscar al mismísimo Espantapájaros para acabar con aquello.  Así que terminó por salir corriendo también, justo tras ellas, dejando un suspiro en el aire.

¿Y había dicho que era mejor no quedarse sola allí fuera? Vale, pues nada más entrar al mismo edificio, supo directamente que aquella habría sido la mejor opción. No hacía falta decir mucho más que el sabor amargo y ácido que le subió del estómago a la garganta, mezcla del estado final de la digestión con la comida con algunos jugos gástricos que le hicieron arder mínimamente toda aquella zona. Pensó que no se lo aguantaría, pero consiguió mantenerse firme y tragárselo de vuelta a su lugar de origen, aunque ese odioso sabor se quedó. Y menos mal, porque si no la cosa hubiese acabado bastante mal para ella, considerando que tenía toda la cara tapada. El hedor a carne fresca y entrañas inundaba todo el lugar dándole un punto horriblemente escalofriante y vomitivo. Los cadáveres colgaban en los ganchos y estaban tendidos en algunas mesas de carnicero,¿y lo peor?  Eran recientes. Desnudos, imposibles de identificar su trabajo. Algunos tenían la cara reventada. Y el chapoteo que se escuchaba bajo los pies de todos lo hacía peor.

Cuando acabe esto pienso dormir todas las noches pegada a Carrie.

Pensó aquello mientras volvía a sacar el miniordenador del compartimento de su guante, alzándolo y empezando a hacer algunas fotos. Podrían pensar lo que quisiesen, pero esas iban a ir directas a Batman. Las comunicaciones podían estar caídas o colapsadas, pero el murciélago tenía una red propia muy difícil de hackear, o al menos, completamente. Quizás no pudiese llamarle, pero al menos podía intentar enviarle aquello. Tenía que saber lo que había visto, lo que estaba pasando en aquel maldito lugar. Y si algo sabía es que aquel que lo hubiese hecho, supiese o no lo que hacía, no quedaría impune, ya fuese por su mano o por la mano del mismísimo Caballero Oscuro. Estaba segura de que Wonder Woman también compartiría aquella filosofía con ella. Al menos la tenía ahí, y eso, en cierto modo, la aliviaba.

-Esto ni siquiera es una pesadilla de las de afuera. No llevan ni dos días aquí. -se mordió con suavidad el labio interior bajo la máscara.- Pero quizás aquí podamos encontrar algo para que te tapes la nariz y boca. Al menos si no quieres acabar como los de ahí afuera...-y se adentró a una de las mesas, concentrándose en abrir los cajones, sin mirar lo que tenía encima. Quería ver lo mínimo posible, quería salir de allí, quería dejar todas aquellas pesadillas. Por desgracia, ahí había poco más que un par de cuchillos que prefirió no tocar. Miró hacia un lado, buscando más, pero solo se encontró con una puerta, que seguramente llevaría a otra sala. ¿Cuan grande podía ser aquel lugar?

Miró por un momento a las otras dos, dudosa. ¿Y si había más gente ahí adentro? Tenían que ayudarles. Pero antes estaba esa mujer de ahí...así que volvió a buscar, más ansiosa aún. Si no encontraba nada, acabaría cediéndole su máscara. Aunque...claro! Quizás aquel hechizo funcionaba, al menos para intentar atrasar las cosas.


-Quédese ahí un momento. -le pidió educadamente mientras se ponía frente a ella. -No se preocupe, no le voy a hacer nada malo. -y alzó sus manos, concentrándose. Notaba la magia en su interior, siempre había estado ahí. Tan cálida, tan agradable...tan suya. -Athdizisar. -Dijo secamente mientras que con sus manos dibujaba un círculo imaginario en el contorno de la mujer, mientras que la luz de esta empezó a deformarse a su alrededor, atrapándola poco a poco, pero dejándole movilidad. -No se hasta qué punto podrá evitar que filtre las partículas del gas...pero intentemos conseguir algo rápido.

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MensajeTema: Re: [Evento: Fearland] Los pecados de la carne (Coral B. Hiddleston, Diana de Themyscira, Blair Van der Woodsen)   25th Noviembre 2014, 13:26

¿Cuántos había allí, colgando de los garfios ensangrentados y oxidados? Decenas. Demasiados. Se confundían con las reses despellejadas y descuartizadas, preparadas para su procesado. Los muros y las cintas transportadoras estaban empapadas en sangre. Un espantoso olor a metal rancio abofeteó sus narices. La huella de un crimen reciente. Un aterrador testimonio de la futilidad de su lucha. No importaba a cuántos criminales metiesen entre rejas, siempre venían más a terminar su sucio trabajo. Eran como las cucarachas, reproduciéndose a velocidad de vértigo.

Cucarachas...

En el mismo instante en que Coral creó su vórtice mágico sintió el sonido de cientos, miles de patitas, reptando por el suelo empapado en sangre. A los pies de Blair una pequeña tapa de alcantarilla se abrió... y una horda de cucarachas brotó a borbotones como la espuma de una botella de cava recién desencorchada. Se extendieron por toda la sala, buscaron el contacto con cualquier cosa que tuviesen a su alcance. Trozos de carne, muebles... Botas.

A sus espaldas resonó la voz histérica y entrecortada de un hombre, tal vez el mismo que entró en el edificio.

-No podemos huir... ¿Sabéis? No podemos... Creemos que estamos a salvo, ahí fuera, en esa red de mentiras... Pero no podemos huir. No podemos. Formamos parte de ella. ¿La oís? Se queja. Llama a sus hijos.

El silencio quedó cortado por el escalofriante chirrido de cadenas oxidadas moviéndose. Poco después sintieron el accionar de algún tipo de mecanismo de levas y manivelas. De pronto los garfios empezaron a desplazarse, y con ellos los cadáveres que colgaban. Muchos cuerpos mutilados desfilaron ante sus ojos, colgando como pescados de sus anzuelos. Entre ellos algunas caras conocidas.

Wonder Girl. Lobezno. Superboy. Nightwing. Tormenta. Xavier. Artemis. Superman.

Apenas reconocibles por sus uniformes.

-Nos empeñamos en querer cambiar el mundo. Pero no somos nada. Venimos de la granja, y vamos directos al matadero. No somos más que pequeñas piezas de un gran engranaje, y tarde o temprano volveremos a nuestro sitio. Porque la Gran Máquina nos reclama.

Las cucarachas siguieron reptando hasta subirse a sus hombros y a través de sus torsos. Entonces apreciaron que no eran cucarachas normales. Tenían un grotesco dibujo moteado en sus alerones, similares a símbolos que podían fácilmente reconocer: la gran S roja y amarilla o la gran X plateada. Y sus rostros eran de nuevo rostros familiares, deformados por los rasgos propios de los insectos.

Sus voces eran zumbidos penetrantes que mordían sus orejas y taladraban sus mentes.

-Uníos... Uníos a nosotros... Formad parte de la Gran Máquina...

Varios cuerpos cayeron de pronto al suelo. Poco después se levantaron. Sus miembros amputados habían sido sustituidos por cadenas, ganchos y sierras redondas. Sus caras, carentes de párpados y de mandíbula inferior, se clavaron en las mujeres, y avanzaron lenta e inexorablemente hacia ellas.

-LA GRAN MÁQUINA... LA GRAN MÁQUINA...
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MensajeTema: Re: [Evento: Fearland] Los pecados de la carne (Coral B. Hiddleston, Diana de Themyscira, Blair Van der Woodsen)   26th Noviembre 2014, 00:24

Entre mas caminaba entre los asquerosos cuerpos, mas sentia repulsion. Es decir... Estaba ciertamente "acostumbrada", tomando en cuenta que sabia lo que era en una guerra abrir con una espada a un enemigo por la mitad, pero, jamas lo colgabamos como si fuera un trozo de carne. Era repulsivo lo que esto tenia como si fuera una exposicion de cadaveres. Aparte los cuerpos con fuerza, molesta, buscando al tipo que grito como si fuera un cervatillo en el bosque en medio de la noche. Era dificil ver algo, aunque tuviera cierta facilidad, me sentia extraña, como si estuviera aturdida por las ultimas visiones que habia tenido.

De pronto escuche un sonido caracteristico: El sonido de la plaga, de los insectos, de las cucarachas. No vi de donde salieron, pero pronto senti que se acercaban a mi. Eran miles, cientos de miles, ¿De donde demonios salieron esas cosas? No paso mucho, por mas que me movi rapidamente, cuando senti que escalaban por mis botas rojas. No paso mucho hasta que escalaron por mis piernas desnudas, cosa que me hizo paralizarme. Detestaba que me tocaran las piernas las personas que no eran muy de confianza, y si lo hacia un insecto asqueroso, me senti encolerizada, empezando a sacudirme y pegarle a esas cosas para que se fueran.

-¡FUERA, FUERA! - Empece a respirar mas agitada, detestaba esta sensacion escalando desde mis gluteos para subir por mi cintura. No pasaron mas que unos segundos cuando escuche una risa que me helo la sangre. ¿El Joker estaria ahi? - Por Hera...

Cuando la voz dejo de escucharse, empezaron los sonidos de las cadenas, y gracias a la luna, iluminando por las ventanas superiores, pude ver esos horribles cuerpos, esas asquerosas obras de arte exhibidas por un coleccionista macabro. Cassie, Kal-El, algunos de los X-men que pude reconocer... Por el amor de Hera... No podia ser cierto... Cerre los ojos, empezando a respirar con agitacion, estaba realmente asustada. ¡NO PODIA SER CIERTO! No podian morir Cassie, esa chica que considere mi hija, ni Superman, no, era imposible. ¡Por Zeus!

Las cucarachas siguieron escalando desde mis caderas hasta mi torso, subiendo por mi pecho hasta mi cuello y mis hombros. Estaba realmente asqueada, me sentia sin fuerzas ante la desesperacion, colerica, queria matar al responsable de estos. No me di cuenta en que momento me puse a llorar, sentia que no podia hacer nada, y cuando, en un atisbo de inteligencia, distingui la S de la casa de Kal y los rostros de mis amistades en las ligas en los insectos, casi me doble para vomitar. ¿En que clase de infierno me habia metido? No podia pensar racionalmente, sentia miedo, ira, desesperacion. Sus palabras me dolian, como escuchar insultos de una persona amada. Y lo peor fue cuando tras caer al suelo, los cadaveres se levantaron. Tenian metales oxidados como armas, y se acercaban hacia mi, tambien hacia Twilight y la mujer.

-¡NO! ¡ALTO, POR FAVOR, DETENGANSE! -Me empece a golpear con la palma de mi mano, sacudiendo a las cucarachas para que se fueran de mi cuerpo. No tarde mucho en aparecer mi espada magica, empezando a caminar en temblores y con torpeza hacia los cadaveres andantes- ¡NO PUEDES SER CASSIE, POR ZEUS! -Apenas toque el brazo del cuerpo de Wonder Girl me senti horrible. Sentia que la golpeaba a ella, sentia que lastimaba a mi hija. La solte, llorando, y me aleje dos pasos, viendo como me miraba con esas pupilas vacias. Fueron como cuchillos para mi corazon. Me eche hacia atras, hasta que choque con un pilar, sentandome en el suelo aterrada, mientras el cuerpo de Superman se acercaba hacia mi, y las cucarachas no paraban de moverse sobre mi piel. - Por favor, detenganse, por favor... -Pedi, en un susurro desgarrador. Pocas veces me sentia tan aterrada, tan incapaz de hacer algo. Habia fallado... Cuando senti la bota de Clark tocar mi pierna izquierda, reaccione por instinto, levantandome con la espada- ¡SI TENGO QUE MATARTE LO HARE, KAL-EL!

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MensajeTema: Re: [Evento: Fearland] Los pecados de la carne (Coral B. Hiddleston, Diana de Themyscira, Blair Van der Woodsen)   2nd Diciembre 2014, 21:06

Los cadáveres... los reconocía; no podía decirse que fuera demasiado cercana a ellos, tenía más trato con Drago, desde el principio había congeniado bien con él y tenían posturas similares que los hacían bastante cercanos, aun así, Logan y Ororo eran compañeros suyos, buenos compañeros, había compartido momentos únicos con ambos y verlos ahora colgados como si fueran mercancía de una carnicería era duro para Blair, el vómito parecía incontrolable, aún así respiraba profundamente por la nariz y la boca intentando controlar el espasmo de su estómago, aquello no iba a arreglarlo para nada.

La mujer de rojo, Wonder Woman pareció sufrir una crisis mientras las cucharachas subían por sus botas, sintió repugnancia al ver aquellos insectos con la X plateada sobre sus alas, aquel símbolo que había aprendido a apreciar en tan poco tiempo, que significaba tanto para ella. Aquellos inmundos bichos tan sólo daban connotaciones putrefactas a aquella X, que significaba tanto y a la vez nada, porque en realidad, ser un x-men, no era llevar un símbolo en tu chaqueta, en tu uniforme, era luchar por los derechos, por la igualdad. Había comprendido que ella era parte del grupo incluso mucho antes de ser reclutada.

No sabía de que era capaz la otra chica, pero sabía que Wonder Woman era fuerte, salía en todas las noticias, sus habilidades eran de dominio público y en ese momento, eran su mejor opción para salir todos con vida de allí, así que llegó hasta ella, ignorando el desagradable sonido de las cucarachas al ser pisadas por sus tacones y lanzó una bofetada directa a la cara de la fuerte amazona.

- ¡Espabila! ¡Son alucinaciones! ¡Estamos drogadas! ¡No son quien crees que son! Ninguno de estos cadáveres es real.

Hablaba con fiereza, con la seguridad que tiene alguien que tiene fe en que aquello no puede ser real, Logan no podría estar muerto, Ororo no podía estar muerta, aquellas cucarachas con su inmunda X y sus perversos rostros no eran reales, nada de aquello era real. No podía decir cómo lo sabía, todo aquello parecía real, tan real como ella, pero tenía fe. Fe en Logan, fe en Ororo, fe en los x-men, fe en todos sus compañeros. Y si realmente estaban muertos, fuera quien fuera, se arrepentiría de haber acabado con sus vidas; puede que ella no fuera fuerte, pero podía ser temible con las armas de las que disponía.

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MensajeTema: Re: [Evento: Fearland] Los pecados de la carne (Coral B. Hiddleston, Diana de Themyscira, Blair Van der Woodsen)   3rd Diciembre 2014, 19:37

Un breve silencio se creó en el momento en el que Coral lanzó su hechizo. Un silencio que de repente desapareció por culpa de un ruido indescriptible. Al principio la castaña no pudo descifrar qué era...hasta que lo vio. La tenue luz que desprendía su hechizo iluminó lo suficiente y estaba tan cerca de donde procedía el sonido que fue imposible no observar como la pequeña tapa de la alcantarilla se movió, saliendo disparada hacia un lado y empezando a salir miles de cucharachas, de tamaño considerable, que producían su típico y repelente ruido, aunque sonaba más alto que lo demás. Y no solo era de allí: empezaban a salir de todos lados, dejando rastros de su camino por la sangre. ¿Cuando había aparecido tanto rojo ahí? Ni siquiera se había fijado en el suelo. ¿De verdad llevaba pisando eso desde su entrada? Sangre humana, pero...fresca. Estaba líquida, no seca! Y solo por ello alguno de los cadáveres debían de llevar menos de 24 horas en su lugar, y no como mucho tres días, como había supuesto anteriormente.

Fue mientras miraba al suelo que vio como las cucarachas empezaron a caminar no solo por el suelo, sino también por sus botas. Estaban subiendo por ella, y aquello le obligó a empezar a moverse hacia atrás, intentando sacudirlas. Lo consiguió a la primera, pero por culpa de ese gesto vinieron otras. Intentó sacudírselas, pero algunas llegaron a sus brazos. Podía notar por sus piernas aquellas asquerosas patas clavándosele, y por un momento tuvo ganas de chillar del asco, pero se contuvo. Una de las cucharachas saltó repentinamente a sus ojos, pero por suerte, estaba protegida por su máscara. Aun así lo pudo ver: su rostro era el de Bárbara. Detrás de ella vinieron dos más: Dick y Batman. Movían la boca de forma asquerosa, y sus alas brillaban con el símbolo de la Batfamily. Movió los brazos y las tiró de un manotazo, y lo mismo empezó a hacer con todas las demás, aunque no consiguió quitárselas. Y de repente, una voz.  Coral se giró al instante, pero no había nadie.


Crrrrrrrrack. Ñiiiiii.


El sonido de una palanca y cadenas era inconfundible, y de repente varias luces rojas se iluminaron, mientras que las cintas se empezaron a mover. Aquellas cintas con cadáveres humanos...¿cómo? ¿Quién lo había accionado? ¡El gilipollas que lo hubiese hecho iba a recibir una buena paliza por su parte! La situación era lo suficientemente grabe como para encima hacer ese tipo de cosas. Seguro que aquel tío estaba infectado por el gas del miedo. Y dios, aun así, no se iba a librar de nada. Ninguna excusa era suficiente. De mientras, la voz de WonderWoman sonó por detrás. Se giró, y cuando lo hizo...varios cadáveres estaban entre ellas. ¿Cuando? ¿Por qué? ¿De donde...? Su cabeza se lleno de miles de preguntas que no tenían respuestas. ¿Y lo peor? Conocía quienes eran. Pero ellos no podían estar ahí, ¿verdad? Babs y Dick no habían respondido, pero Batman...él nisiquiera estaba en Gotham.


-¡ESPANTAPÁJAROS! -gritó, llevando su mano hacia su espalda para coger una de sus varas extensibles, parecidas a las de Nightwing, quien le enseñó a usarlas. Solo el sonido de una torta limpia le hizo retroceder la mirada, viendo como aquella mujer tenía la clara posición de haber pegado a Diana. Justo en aquel momento, abrió los ojos con sorpresa. Esa mujer se tendría que haber dejado la palma al rojo vivo, considerando los dones de la otra. Y se le escapó la risa. Se le escapó bajo la máscara y sonó metálica, mientras se volvía a girar, dándole las espaldas a ambos. En su dirección habían empezado a aparecer nuevos cadáveres.

-Son tan reales como mi hermana inexistente. -dijo aún entre risas, mientras que los cadáveres que pasaban por la cinta rozaban ahora su hombro. -¡Sal de una vez si estás aquí, paja muerta! -volvió a decir en voz alta. ¿Pero para que iba a estar allí un villano de tal calibre? No, lo dudaba. Dudaba que él necesitase tantos cadáveres. ¿O sí?. -Voy a encontrar al cabrón que ha hecho todo esto. -raro era en escuchar en ella ese tipo de palabras, pero notaba la mente pesada, y los párpados reclamaban cerrarse. Definitivamente, la máscara no había servido para nada más que retrasar el tiempo del efecto por las pocas cantidades que fue ingiriendo.

Nadie juega a matar a los que quiero.

Y tal y como lo pensó, movió su brazo derecho, dando a uno de los cadáveres con el rostro de Brian que ya se le había acercado demasiado, sonando el metal vibrar al chocar contra la carne, y este cayó al suelo. Y de este siguieron más. Fue así, abriéndose camino hasta que llegó a aquella puerta que momentos antes no había querido ni mirar. Y la abrió, la abrió y se adentró en ella. Por supuesto, el hechizo dejó de proteger a Blair, desapareciendo.

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MensajeTema: Re: [Evento: Fearland] Los pecados de la carne (Coral B. Hiddleston, Diana de Themyscira, Blair Van der Woodsen)   10th Diciembre 2014, 16:31

¿Cómo distingues lo que es real de lo que no? ¿Cómo puedes confiar en tus sentidos cuando SABES que cualquier cosa que te digan puede ser una pista falsa, o parte de una elaborada trampa urdida por una araña invisible que busca empujarte a una trampa inevitable?

En estos momentos tres adalides de la justicia encerradas en un macabro museo de la carne y la putrefacción no podían saberlo. Sólo podían estar atentas a lo que sucedía delante de sus narices.


------------------------------------------------------

-No puedes matar lo que ya está muerto, Diana. No puedes fracasar sobre el fracaso. Lo que ves ante ti es un atisbo del futuro. Somos parte de la gran máquina. Únete a nosotros y acaba con tu sufrimiento.

La grotesca versión de Superman avanzó sin detenerse ante Diana. Su brazo izquierdo, convertido en un garfio oxidado, se sacudió y silbó sobre su cabeza, y trató de arrancar de cuajo la de la princesa de Themyscira. Un golpe lento que la amazona esquivaría sin problemas, pero eso no le impediría mantener la mirada fija ante la perversión que tenía delante, un ídolo de la justicia profanado y transformado en un insulto a su propia identidad.

-Fracaso... ¿Duele, hija mía?

Wonder Woman no tuvo tiempo de reaccionar antes de sentir una violenta bofetada en la cara que la lanzó al suelo. A sus espaldas una majestuosa y familiar figura se plantaba ante ella con el orgullo de su pueblo, pero sus ojos estaban congelados y muertos, como los de aquel coro de corruptos miembros de la Liga de la Justicia. La mismísima Hipólita.

-Mírate... Toda una princesa amazona, de rodillas ante la obra de tu fracaso. ¿Es así como te he enseñado? ¿Es eso lo que vas a ser para el mundo? ¿Un fallo, un error? Creía haberte instruído mejor... ¿Qué te he dicho yo acerca de los errores?

Diana no pudo reaccionar antes de ver cómo el brazo de su madre se estiraba y se convertía en un enjambre de cucarachas con su propio rostro que la golpeó contra el suelo. De repente los insectos atraparon su lazo dorado, y empezaron a moverse a toda velocidad. Wonder Woman sintió que sus fuerzas flaqueaban cuando el lazo dio un par de vueltas alrededor de su torso y sus brazos, y de pronto subía hasta su cuello, formando un perfecto nudo de ahorcado.

-Los errores... Hay que suprimirlos.

La cuerda tiró con violencia, y se vio colgada y asfixiada sobre el raíl. Colgando junto a los mutilados restos de sus compañeros, que giraron la cabeza y la miraron con ojos vacíos que chispeaban odio.

-----------------------------------------------------------------

La bofetada de Blair sobre la mejilla de Wonder Woman resonó con un eco atronador. La princesa no reaccionó. Se había quedado helada frente a su oponente. ¿Sería posible que reaccionara, o tal vez el bofetón sólo había empeorado la situación?

La respuesta le llegó bajo la forma de un extraño chasquido similar al de una bisagra oxidada. La mujer morena giró lentamente la cabeza hacia la otra. Y de pronto la misma cabeza se separó del cuerpo y cayó al suelo con un extraño estruendo metálico. Y el cuerpo en sí explotó, convertido en una miríada de pequeñas piezas metálicas que llovieron por doquier, golpeando a Blair en el rostro, brazos y piernas.

Se hizo el silencio. Los cadáveres habían desaparecido. Como también sus nuevas e inesperadas aliadas. Y ni rastro del dichoso taxista. Sólo la oscuridad la amparaba. Estaba sola.

Y entonces escuchó una voz familiar a sus espaldas.

-¿Blair? Blair, ¿eres tú?

Scott Summers se abrió paso gracias a su mirada energética a través de un montón de escombros que taponaban la entrada. Justo a tiempo.

-----------------------------------------------------

Más negro que la boca del lobo. Así estaba el cuarto en el que Coral entró de repente. Apenas sentía un solo ruido, más allá del goteo de alguna cañería o el chirriar de cadenas colgando del abismo. Una delgada y fina pasarela de metal la separaba de un abismo que no parecía tener fin. Aquello ya no parecía una simple procesadora de carne. Más bien una entrada al Infierno.

Cuando quiso darse cuenta, la puerta a sus espaldas se había cerrado. Pero no hizo un solo ruido, ni un portazo, nada. Entonces escuchó la voz trémula, al fondo, desde una dirección indeterminada.

-La gran máquina... Gira y gira y gira y gira y gira...

Un poderoso estruendo hizo eco, y Coral sintió algo grande y con muchos engranajes moverse. Pero era imposible precisar cómo o dónde. Y lo más extraño era dejar de sentir el fragor de la batalla a sus espaldas. ¿Adónde había ido a parar?

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MensajeTema: Re: [Evento: Fearland] Los pecados de la carne (Coral B. Hiddleston, Diana de Themyscira, Blair Van der Woodsen)   12th Diciembre 2014, 14:12

Se quejó del dolor, se había hecho daño en la mano; debió haberlo supuesto, que una mujer dotada con una fuerza extraordinaria, también estaría en posesión de una resistencia extraordinaria, pero ya no importaba eso, no después de ver su cara cruzada y cayendo junto con el resto de su cabeza, al suelo de la habitación. Que ella supiera, Diana no era un robot, se habría dado cuenta hace tiempo de ser así, se giró, buscando con la mirada a la bruja, no bruja en el sentido de arpía devorahombres, sino en el sentido clásico de mujer con habilidades mágicas, pero no la encontró, ni a ella ni a los cadáveres que antes estaban ahí junto con las cucarachas, un movimiento que la llevó a ser golpeada por la metralla resultante de la explosión del autómata, que antes había pensado que era Diana. Sus piernas sangraban, su chaqueta rasgada comenzaba a mancharse de sangre y a juzgar por el dolor de su mejilla estaba segura que también tenía más cortes por la cara. Estaba sola, completamente sola en medio de la oscuridad y eso no le gustaba nada, aunque no parecía que nada pudiera entrar desde fuera a atacarla, no estaba segura de hasta qué punto no hubiera nada encerrado con ella que pudiera hacerle aún más daño.

Suspiró aliviada cuando escuchó su voz, vio cómo se abría camino entre los escombros que taponaban la salida con sus poderes, y en cuanto estuvo ante ella se lanzó a sus brazos, herida y temblando como una hoja y le besó.  Puede que no fuera lo más apropiado, su situación era un poco complicada, bueno, en realidad no lo era, pero no podía negar que había cierta fuerza de atracción entre ellos, una tensión no resuelta, pero en aquel momento le daba igual todo, el pasado de Scott, el suyo, Kyle, sus discusiones, sólo quería salir de allí y no soltarle en un buen rato, empaparse de su calor.

- Scott… Has venido… ¿Cómo te has enterado? Todas las comunicaciones están bloqueadas. ¿Cómo me has encontrado?

Temblaba, aferrada al pecho de Scott, recibiendo el calor de su cuerpo en un sitio tan frío como aquel. Había sido mala idea salir del hotel, muy mala idea, y se estaba arrepintiendo con todas sus fuerzas de haberlo hecho, pero ahora todo estaba bien, Scott estaba con ella, y en aquel momento le sentía como sui héroe más que nunca.

- Da igual, ahora estás aquí. Tenemos que buscar a Diana y a la otra chica, estaban conmigo hace un momento, puede que les haya sucedido algo, vamos.

Blair agarró su mano y tiró de él hacia donde ella creía que sus compañeras habían desaparecido, sus comunicadores no estaban emitiendo y así era difícil encontrarlas, sólo podía hacerse una idea aproximada de donde podrían estar, mientras buscaba la inequívoca señal inalámbrica que emitían, para localizarlas y salir de aquel lugar infernal en el que se encontraban.
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MensajeTema: Re: [Evento: Fearland] Los pecados de la carne (Coral B. Hiddleston, Diana de Themyscira, Blair Van der Woodsen)   15th Diciembre 2014, 05:16

Una bofetada en mi mejilla me hizo reaccionar, mirando un rostro desconocido, un rostro neutro, como una deforme masa donde deberia haber un rasgo humano. Me le quede viendo a los ojos, como si mirara las hojas de un arbol caer. No veia nada, simplemente habia sentido algo similar a unas cosquillas. Cerre los ojos, y volvi a sentir miedo. Senti un miedo que recorria mi columna vertebral, durmiendo mis brazos, con hormigueo en mis piernas. Siendo yo la Mujer Maravilla, casi indestructible, me senti como la niña que corria por los jardines de Themyscira sin comprender nada.

Me levante temblando, mirando con horror el cuerpo de Superman. La gran maquina, ¿Que demonios era eso? ¿Por que le habia hecho a mis amigos, a mis amores esto? ¿Por que querian hacerme sufrir?. Pude agacharme a tiempo para evitar el ataque de ese Superman tan torpe, ese Superman que miraba con respeto y admiracion. Casi baje la mirada, pero me plante furica, como una leona enojada, sacando a relucir sus garras. Mis espadas aparecieron, temblando, aunque reluciendo como el orgullo de la forja de Hefesto. Lamentaba tener que hacerle esto a Kal-El, pero tenia que sobrevivir.

-Fracaso... ¿Duele, hija mía?

Esa voz me hizo quedarme paralizada, quedarme quieta, hasta que senti la bofetada (una de verdad), que me hizo echarme hacia atras, cayendo al suelo indefensa. Mi madre, plantada frente a esa funebre marcha que era la Liga de la Justicia. Senti que el mundo se desmoronaba, y solte las espadas, empezando a llorar desconsoladamente.

-Mírate... Toda una princesa amazona, de rodillas ante la obra de tu fracaso. ¿Es así como te he enseñado? ¿Es eso lo que vas a ser para el mundo? ¿Un fallo, un error? Creía haberte instruído mejor... ¿Qué te he dicho yo acerca de los errores?

Me arrastre un poco hacia ella, intentando suplicarle su perdon, rogarle que dejara de hablarme asi. Sus palabras dolian mas que los golpes de Darkseid y Doomsday, y queria rogarle que parara, pero no podia, tenia la voz quebrada por el llanto. Suplicaba a Atenea, a Hera, al mismo Zeus que detuviera este infierno, pero mis voz estaba callada, como los dioses en esa noche.

Unas cucarachas golpearon mi rostro, y empezaron a andar en mi rostro como coches en una avenida principal a hora pico. Sentia un asco y una repulsion, queria vomitar, si es que era posible, pero estaba paralizada. Pronto senti como llegaron a mi lazo. Un solo "No, por favor" murmurado en un sollozo tan triste que ni siquiera yo pude escucharlo salio de mi boca. Senti como daba vueltas alrededor de mi cuerpo, y la perdida de mis poderes fue inmediata. Me sentia debil, y ahora esto, solo hacia que maldijera mi suerte. Cuando el lazo llego a mi cuello y senti el nudo completarse, empezo a flaquear mi respiracion. Me concentre en buscar una fuente de oxigeno, respirando como me era posible, hasta que me colgaron sobre uno de los railes. Intentaba tocar el suelo, pero no alcanzaba, solo podia forcejear para liberar, mientras lentamente se me nublaba la vista y empezaba a perder el conocimiento. Tendria unos cuantos segundos hasta que cerrase los ojos indefinidamente y me viese en el Rio Caronte para ser una de las consortes de Hades... "Por favor, Atenea, rescatame de tan horrible destino... Por favor."

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MensajeTema: Re: [Evento: Fearland] Los pecados de la carne (Coral B. Hiddleston, Diana de Themyscira, Blair Van der Woodsen)   21st Diciembre 2014, 09:11

Oscuridad. Solo había oscuridad. Era normal...¿no? Estaba más adentro, se había adentrado sola. Estaba buscando a alguien. Y que curioso era que de repente, tras todo el ruido y nerviosismo que había habido detrás, allí se sentía....tranquila. Era puro silencio. Al menos, comparado con lo anterior. Sí que alcanzaba oír un suave goteo, y las cadenas para colgar la carne se escuchaban muy de vez en cuando, movidas muy poco por una suave brisa que venía desde la distancia, meciendo sus cabellos con muchísima suavidad.  Estaba abrazada por esos dos factores, mientras no veía nada. Solo ella y su respiración. Caminó un par de pasos más hacia adelante, y entonces se paró en seco. Sí, había escuchado algo. Algo más, indescriptible y que le produjo un escalofrío que recorrió su espalda. Bajó la mirada algo anonada, y entonces vio la pasarela. ¿Cuando había estado ahí? ¿Había estado tan ciega como para no haberse dado cuenta antes? Eso parecía...y casi como si las luz se hubiese abierto en los ojos de Coral, el seguimiento de la cinta le hizo ver perfectamente aquel terrible abismo que de repente se extendió frente a ella, tan profundo y oscuro que era imposible ver su final.  Y de repente, aquél horrendo sonido que la obligó incluso saltar hacia atrás, pensando que iba a a caer hacia adelante. Engranajes, algo estaba funcionando. Sonaba como si fuese algo pesado, algo grande.

Dios mío. ¿Donde me he metido...?

Se preguntó a si misma de forma costosa. La cabeza le daba vueltas y la boca le sabía pastosa. Era como si algo la quisiese inducir al sueño, a olvidar todo aquello, a acurrucarse y esperar que aquello fuese una horrorosa pesadilla. Solo una pesadilla...pero empezaba a dudarlo todo. Empezaba a dudar qué era real o que no. No, ni mucho menos, ella ya había asumido que casi toda la "mentira" era real. Ya estaba afectada, y lo único que la llegaba a impulsar a no caer del todo aún era su voluntad y esperanza, cosa que no tardaría en caer si todo seguía en aquel rumbo.  De repente, la pasarela empezó a moverse buscando traspasar el abismo hacia quien sabe donde, ya que era imposible ver hasta donde llegaba. Y retrocedió algo más. ¿Se suponía que tenía que subir? ¡Era una locura! No, no, ni loca. Y menos con lo que seguía sonando por ahí, donde se veía incapaz de colocar su ubicación. Quizás si utilizaba su magia, podría generar la suficiente luz para ver en un radio mínimamente decente...

....¿Pero realmente quería saber qué era aquello?

No. No quería saberlo.

Retrocedió más y más, hasta que se giró para ir directamente a la puerta. Quería salir de ahí, quería volver con Diana, reprocharle que aquello había sido estúpido, que ella volvía a ir a fuera a seguir investigando, a erradicar las pesadillas de los demás, a salvar a las personas de la calle, a buscar al Espantapájaros, a esperar a...Batman.

Y sus manos se apoyaron en la oscuridad. Allí donde había estado la puerta no había nada. Ni una sola salida. Estaba atrapada. Sintió como las fuerzas de sus piernas flaquearon, y cayó al suelo de rodillas, mordiéndose el labio inferior con fuerza.

-¡Estúpida! -dijo dándole un puñetazo a la pared. -¡Estúpida! -volvió a decirse a si misma, con ira. Y al tercer puñetazo, paró. Claro, ella era una maga, ¿no? Y su poder le permitía ir a cualquier parte. Fuera de todo aquello, lejos de allí. Retrocedió un poco en el suelo, retorciéndose en él, y extendió las manos como si separase algo por la mitad.

-Ovrakh Jainn...-murmuró el hechizo, y rezó con todo su corazón que funcionase, que su magia tampoco la hubiese dejado sola en la oscuridad absoluta.

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MensajeTema: Re: [Evento: Fearland] Los pecados de la carne (Coral B. Hiddleston, Diana de Themyscira, Blair Van der Woodsen)   14th Enero 2015, 12:09

Era fácil seguir la señal. Aunque alto y anguloso como una macabra catedral gótica, el matadero no era un edificio a priori tan grande. Lo más extraño era pensar que, precisamente por ello, estaba resultando tan complicado dar con las dos chicas. De vez en cuando la señal se perdía, sólo para reaparecer segundos después. ¿Acaso aquel extraño gas interfería también con las comunicaciones?

-Espera, Blair... Dame eso.

De pronto y sin mediar palabra, Scott se zarandeó del agarre de Blair y le quitó el comunicador de un tirón. Éste pitaba con mucha más fuerza que antes, pero captaba una tercera señal. Sin mediar palabra, Cíclope avanzó casi temerariamente entre las paredes y las cadenas del matadero, esquivando garfios y montones de carne, hasta llegar a una pared. Se escuchaban los gritos asustados de una mujer al otro lado. Una voz que, de algún modo, resultaba familiar a Blair.

-¡Apártate! -gritó Cíclope antes de disparar un potente rayo con sus lentes y volar la pared.

Del otro lado emergió la inconfundible figura de Jean Grey, su cabellera roja como el fuego ondeando al tiempo que se abrazaba desconsolada al mutante.

-¡Scott! ¡Oh, Scott! ¡Estaba tan asustada...! -gimió Jean mientras se estremecía de miedo y lloraba a los hombros de Scott.

-Shhhh... Ya está, Jean. Ya ha pasado todo...

Scott le acarició el cabello, repasó los contornos de su cara perfilada y le sujetó el mentón, mirándola fijamente a los ojos.

-Ahora estamos sólo tú y yo... Y nadie más.

La pareja se abrazó con fuerza y se besó apasionadamente, mientras daba la espalda a Blair. Scott no dudó en tirar el comunicador a los pies de Blair. De repente las sombras se proyectaron sobre ellos y los engulleron, mientras seguían entregados a su ejercicio de pasión.

El comunicador empezó a emitir una señal que martilleó los oídos de Blair: la de un corazón latiendo a 150 por hora.

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El lazo de la verdad apretaba con saña el cuello y los brazos. Los reflejos cadavéricos de sus compañeros de la Liga de la Justicia seguían mirándola con desprecio. Unas gotas de icor repulsivo goteaban por su cara, la sala entera parecía escupir sobre la heroína. La cruel mirada de Hipólita se clavaba sobre Diana, sin importarle que su hija pudiese morir allí mismo y unirse al coro de cadáveres.

-¿Es ésta tu semilla, Hipólita? Qué cosita tan lamentable...

Una potente y agresiva voz varonil retumbó en la sala. La madre de Diana apenas se hizo a un lado para dejar pasar a una figura alta embutida en una armadura negra, teñida con la sangre de miles de campos de batalla. Sólo los ojos, que refulgían como el fuego de la guerra, eran visibles a través de un yelmo recio que escondía el resto de sus facciones. No llevaba armas consigo. Obviamente no las necesitaba.

-Ya no es mi hija, Ares. Ya no significa nada para mí. Puedes hacer con ella lo que te plazca.

La cruel carcajada del Teñido de Sangre hirió los oídos de la mujer colgada como las lanzas de los hoplitas. Se acercó a Diana y la agarró del cuello, alzándola como a un cerdo a punto de ser degollado.

-Diana de Themiscyra. Orgullosa princesita guerrera. Wonder Woman, la heroína de la Tierra... Mírate ahora. Tanto ideal estúpido, tanto trajecito de colores, ¿y ahora qué? Yo te lo diré: vas a morir aquí, Diana. Y el Cosmos ni siquiera se dará cuenta. Porque vas a unirte a la legión de cadáveres de tu querida Liga, y el mundo sabrá que les habéis fallado. Y os olvidarán. Porque vendrán otros, a perpetuar la guerra que vosotros empezásteis. Y ni siquiera querrán acordarse de aquellos que les precedieron y fracasaron miserablemente.

Con un golpe violento, la estampó contra el suelo. El lazo se soltó del techo, pero aún se mantuvo enredado sobre ella. La mirada fulgurante de Ares chisporreaba odio y desprecio hacia la vida, como siempre había sido. Con la diferencia de que esta vez la tenía bajo su merced.

-Déjame recordarte lo que has olvidado, Diana. Puede que seas una princesa, puede que seas una guerrera o una maldita heroína. Pero por encima de todo, eres algo mucho, mucho más básico. Algo mucho más elemental.

Su mano libre fue hacia sus piernas, que empezó a empujar hacia un lado con una lentitud apabullante. Y mientras, Hipólita seguía mirando, sin reaccionar.

-Eres una mujer.

--------------------------------------------------

Un crujido metálico bestial vibró por doquier cuando Coral proyectó su portal. La oscuridad misma se abatía con perversa voluntad sobre su objetivo. La chica creyó apreciar un fulgor fantasmagórico en el mismo instante antes de abandonar la sala. La cara demacrada de un espantapájaros que brillaba como si lo poseyeran los fuegos del Infierno.

El portal la absorbió y cayó de bruces sobre otra superficie dura. Pero esta vez era un suelo de piedra. De nuevo le llegó el eco de un gran espacio subterráneo, limitado por paredes cóncavas, de la que caían estalactitas. Una bandada de murciélagos echó a volar desde las alturas, pasando muy cerca de Coral antes de subir de nuevo al techo natural de la cueva.

Frente a ella se desplegaba una red de monitores unida a un complejo ordenador. Desde ellos se reconocían puntos clave de la ciudad de Gotham. Pero lo que las cámaras reflejaban eran lo mismo: gente corriendo y gritando de terror, una nube amarillenta que lo engullía todo, personas que empezaban a mutar de maneras horribles mientras se dejaban llevar por el pánico... Algunos monitores se apagaron de repente, y los que permanecían encendidos dibujaron una tétrica silueta en la pantalla. Nuevamente el rostro del Espantapájaros.

-Se acabó, Coral.

La voz de la noche de Gotham cayó sobre ella como una losa. La silueta del Caballero Oscuro se proyectó desde uno de los rincones del que ya era obvio que era su hogar. Sólo observaba sus ojos, brillando como la misma Luna.

-Gotham ha caído. El Espantapájaros ha ganado.

Aunque no caminara, su sombra seguía expandiéndose, como una extensión del propio Batman. Tocó sus pies, y Coral se dio cuenta entonces de que no era capaz de moverse.

-Si hubieses alertado a tiempo a la Liga de la Justicia hubiéramos podido reaccionar. Confié en ti. Y me has fallado miserablemente. Pero no eres tú quien más me decepciona.

Otra voz se dejó oír a espaldas de la chica. También proyectando su sombra sobre ella. Más joven que Batman, más audaz, siempre con una sonrisa, siempre dispuesto a llevar a los Titanes hasta la victoria. Ahora era sólo otro reflejo del pesar.

-Tiene razón, Coral. Gotham es historia. No he sabido reaccionar a la situación. No soy un buen líder. Nunca lo fui. Los Jóvenes Titanes ya no tienen sentido.

Dejó caer a los pies de Coral el emblema que representaba al Monte Justicia. Una tercera sombra se proyectó, engulléndolo y tocando también los pies de Coral. La cara sonriente del Espantapájaros seguía parpadeando desde los monitores.

-Crane tenía razón. En el fondo todos tenemos miedo. Y yo estaba equivocado. Alguien como tú no puede pertenecer a la Batfamilia. Nunca.

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MensajeTema: Re: [Evento: Fearland] Los pecados de la carne (Coral B. Hiddleston, Diana de Themyscira, Blair Van der Woodsen)   18th Enero 2015, 12:50

El oxigeno se me estaba agotando. La repulsiva mirada de mis compañeros me dolia mas que mi garganta, y el olor a muerte nublaba mis sentidos. Me hubiese gustado vomitar, llorar, gritar, cualquier muestra de asco que me fuese posible, pero solamente sentia terror y angustia. No habia forma de liberarme de mi mas preciosa arma, y lo unico que tenia era el deseo de que esto acabara pronto.

No acabo. La voz oscura del Dios de la Guerra, imposible de olvidar, llego a la sala. El desgraciado tenia que estar aqui, en mi peor momento en muchos años. Estaba en este maldito momento, y el escuchar que mi madre me dejaba al placer de Ares me dolieron como una flecha en el vientre. No podia ser cierto, mi madre no podia albergar tanta crueldad ante su hija, ante la persona que habia amado durante cientos de años. Pero era posible.

La tenebrosa mano se clavo en mi garganta, soltandome de los ganchos. No podia detener mi llanto, escuchando cada una de sus palabras que herian mi corazon. Se me habian concedido unos segundos para respirar, unos segundos donde me aferraba a la vida, solo para escuchar la desgracia que Ares vertia en su boca. "¡Basta, por favor!" Queria gritarle, pero no podia, estaba a su merced. Solamente me pude sentir durante un momento en el aire, durante un instante segura, antes de impactarme contra el suelo, adolorida. Maldito desgraciado.

Sus manos recorriendo mis piernas me asustaron, mientras intentaba recuperarme del golpe, respirando agitadamente. Cada palabra que salia era un disparo, una cerilla en un barril de polvora, una cuchillada en mi piel. La garganta me temblaba, no podia suplicarle piedad, que se detuviera. Pero eso solo traeria mas desgracia. No le pides piedad al dios de la guerra, jamas. Sacudi mis piernas, violenta, tratando de alejarlo, hasta que pude escuchar tres palabras. Tres palabras que activaban mis sentidos, palabras que hacian llenarme de odio y oscuridad.

-Eres una mujer.

Los dientes me chirrearon, mientras constreñia mi cuerpo pese al lazo. Las miradas de mis compañeros de la liga, la mirada inexistente de mi madre, y el eterno sufrimiento que esas palabras habian provocado durante años a mujeres inocentes, habian activado en mi el sentido de la supervivencia. Queria vengarme, queria arrancarle el corazon y bañarme con su sangre.

-Bastardo infeliz... -Sacudi las piernas, de nuevo, pateando con la fuerza humana que me era posible su armadura. Baje mis piernas tanto como me fue posible al suelo y me fui arrastrando lentamente, como una oruga, levantando mi cintura y flexionando mi espalda contra un pilar o un soporte para levantarme- Eres un desgraciado, malnacido, la deshonra del Olimpo... ¡TE VOY A ASESINAR! Voy a matar a todos los que aqui quieren llenar el mundo de maldad. Ares, cobarde rastrero, ¡RATA INMUNDA! ¡¿Quieres ver si eres tan hombre?! ¡Voy a arrancarte las entrañas y te castrare con ellas! - Berre, incapaz de controlar mis insultos. No habia forma de pedirme que me calmara. O mataba a Ares, o me moria yo.

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MensajeTema: Re: [Evento: Fearland] Los pecados de la carne (Coral B. Hiddleston, Diana de Themyscira, Blair Van der Woodsen)   24th Enero 2015, 13:46

Por fin había salido. ¡El portal había funcionado! Conocía el olor húmedo de la cueva, y se agachó al escuchar el repentino aleteo de los murciélagos crearon al salir volando hacia otro lado, seguramente aturdidos por la repentina luz que habría causado el portal. Pero los vio con alegría, apoyando una mano en su cabeza, como si fuese una visera, por si acaso alguno volaba demasiado bajo y le llegaba a dar. A mucha gente le daba miedo los murciélagos, a ella no. Eran un símbolo que se le había grabado en el corazón a fuego, y les debía mucho, en especial a uno en concreto. El murciélago mayor había tenido una subclase consigo (a parte de haber otro murciélago más pequeño en la família), y eran los petirrojos, esos adorables y pequeños pajarillos que revoloteaban de forma grácil. Pero ella entró en ella como una nueva especie, como otra surcadora de los aires, como aquello que representaba su emblema: Un halcón peregrino. Y no solo se distinguía de los demás por su raza, sino porque, hasta la fecha, había sido la única integrante que poseía características especiales, o lo que era lo mismo, poderes. Los demás eran homo sapiens sapiens, pero ella era una raza distinta, una homo magi.

Cerca de ella había una luz que se emitía potente, una de las pocas que eran más fueres que todas las demás en la batcave. Se trataba del enorme monitor, compuesto por varios ordenadores, que eran la base de datos central del lugar. Se fue acercando a él a paso rápido, quizás allí podría encontrar información más exacta sobre cómo estaban Batman y los demás, así como sobre cómo estaba la situación actual. Desgraciadamente, lo que vio en él no le gustó para nada: estaba igual que el districto de Arkham City en el que había estado, y en el cual había dejado a Diana con aquella civil.

Quizás no debería haberlo hecho...pero no podía retroceder. Es una diosa, estará bien.

Y aun así, se sentía algo culpable, aunque todavía no podía concebir como a ella le podía haber afectado el gas del miedo. Irónico, estando ella afectada también...pero solo recordaba todo como si lo hubiese vivido en tercera persona, como si ella siempre hubiese estado bien. Siguió mirando la pantalla, y cada vez veía cosas más horribles. Un escalofrío recorrió todo su cuerpo: ¿por qué estaba sucediendo aquello? ¿Cómo podía hacer el gas del miedo tales estragos? Las pesadillas se estaban volviendo...reales. Gotham estaba llena de ellas, y quien sabe cuantas vidas se perderían aquel día.

No debería quedarme aquí más tiempo. Tengo que volver, ayudar a...

Se iba a girar mientras se decía aquello mentalmente, pero de repente muchas de las luces del monitor se apagaron, dejando la batcave aún más oscura. Coral parpadeó un par de veces, y luego se giró. Sus ojos no tardaron en abrirse con sorpresa: una figura estaba allí, con un rostro oculto por un saco viejo y desgastado, pero modificado de una forma que le hacía parecer la peor pesadilla que alguien pudiese tener. Dijo que todo se había acabado. No, no, no lo dijo él. Reconoció esa voz. Una de las pocas zonas que quedaban iluminadas por el enorme monitor cobró más brillo, y con ello, apareció una sombra gigantesca, una sombra que conocía demasiado bien.

-¿Cómo que ha caído? ¡Puede que ahora, pero el humo tendrá que disiparse en algún momento!

O al menos, por leyes de la física y la naturaleza, así debería ser. Quiso caminar para ir a buscar a Batman, para acercarse a él y hablarlo mejor, pero fue entonces cuando se dio cuenta de que no podía, de que estaba paralizada. Agachó la mirada, y lo único que vio bajo sus pies fue negro. Las siguientes palabras la dejaron con la boca abierta, más que de sorpresa, de incredulidad.

-Qué yo sepa, la Liga de la Justicia tiene unos preciosos satélites capaz de captar todas las señales, y siempre suele haber alguien vigilando en la Atalaya. Hasta tú puedes acceder rápidamente a cualquier cosa con tu miniordenador. Por favor, ¡el mensaje de la televisión era más que claro, así que no me vengas con esas!

Batman nunca podría haber dicho algo así, él sabía que ella tenía razón. Y de no ser así...por el amor de dios, él tenía que haber inspirado algo peor que el gas del miedo para decir tal cosa. Y de repente, otra voz, que sonaba justo al lado contrario. Coral giró el torso todo lo que pudo, ya que no pudo hacerlo con sus pies. A esa figura también la reconoció enseguida: la primera persona que la salvó de las calles, aquella que le dio un hogar y se convirtió en una de las primeras personas que tenía su total confianza. Sus palabras también se transformaron en un sinsentido. ¿Él también? ¿Ahora el gas también te volvía pesimista? Y eso que creía que ella ya lo era suficiente a veces...pero lo siguiente le dolió. Lo de la Batfamily. No tenía derecho a pronunciar algo así. No tenían derecho a culparle de aquella tontería, y menos de decir lo que estaban diciendo.

-¡Venga ya! ¿A qué viene decirme esa tontería? Sí, todos tenemos miedo, ¿no? SOMOS HUMANOS. Pero lo que nos hace especiales a todos nosotros, a la Batfamily, a los Teen Titans, a la Young Justice, a cualquier grupo, incendiando a los Vengadores, los X-Men...todos aquellos que vinieron del otro mundo...¿sabes qué es? Que no nos rendimos! Podremos fracasar, podremos hacer cosas mal, no somos perfectos. Pero siempre seguiremos luchando. Y se que ni tu ni Batman, jamás me diríais algo así. Estéis bajo el efecto del gas, bajo el efecto del otra cosa, o no estéis en vuestro mejor día. ¡Me da igual!

El cuerpo de Coral hizo ademán de moverse, de intentar dar un paso hacia adelante. Le empezó a doler a horrores, era como si la oscuridad le tuviese totalmente agarrada, pero, en cierto modo, sus propias palabras le animaron. No iba a quedarse conforme con lo que le habían dicho, no iba a deprimirse. No cuando el mundo la necesitaba. Maldijo mentalmente aquella sombra enorme que la tenía engullida por los pies.

-No me jodas tú ahora. No vas a tenerme aquí siempre!

Lo dijo con rabia, pero una rabia que se combinaba con la voluntad, cargada de deseo, de valentía. Poco a poco, un pie se fue despegando. Tenía la silueta del Espatapájaros delante, observándole con aquella sonrisa. Dios mío, era el primer villano que conseguía que realmente tuviese deseos de cargárselo allí mismo.

-Pienso ir a por tí, Espantapájaros. Te encuentre o no. Pero lo intentaré.

Estiró sus manos hacia abajo, y la estrella de su frente empezó a brillar con suavidad. Si las sombras no querían soltarla, las obligaría. ¿Por qué? Porque ella era luz, por mucho que su mente y cuerpo perteneciesen a la tiniebla de la noche. Cerró los ojos y...

-Athrokhar.

El conjuro sonó seco, pero contundente. Una repentina ola de luz recorrió la batcave, eliminando las sombras durante los segundos que duró. La sala quedó completamente iluminada, y en ese momento, Coral salió corriendo hacia la salida, mientras invocaba otro portal, metiéndose dentro. Lo abrió con la idea de volver a Gotham, allí donde la necesitaban. Cerca del Asylum, quizás. Lo único que sabía en aquel momento es que llevaba más de medio año siendo parte de aquella familia, y por mucho que dijeran, no pensaba abandonarla. No hasta que ella supiese que realmente había hecho mal. Y aquel, señores, no había sido el caso.




Sacado de mi propia ficha:"Athrokhar": crea una pequeña explosión de luz, capaz de dejar "ciegos" a sus enemigos durante unos cuantos segundos. Personas con cualquier objeto que sirva para evitar estas cosas no se verán afectadas, así como los pocos que estén muy acostumbrados a la luz.

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MensajeTema: Re: [Evento: Fearland] Los pecados de la carne (Coral B. Hiddleston, Diana de Themyscira, Blair Van der Woodsen)   26th Enero 2015, 20:07

Estaba cabreada, joder, cabreada era poco. Su familia se había gastado mucho dinero en darle una educación excelente y ahora aquella estúpida parejita estaba por conseguir que toda se fuera por el fregadero. ¡¿Hola!? ¡Estaban en peligro! Bueno, ella estaba en peligro, no estaba segura de que Jean pudiera estar en peligro en algún momento, los rumores decían que cuando se quería era intocable. ¡Pero ella no! ¡Ella estaba en peligro! ¡Se suponía que Scott había ido a rescatarla a ella! Pero no, había ido a por la guarra de su ex-mujer. Había que entenderla, no estaba enfadada porque se estuvieran besando como si no hubiera un mañana, a fin de cuentas, ella y Scott nunca habían llegado a nada más que tonteos inofensivos, no podía decirse que hubieran tenido algo y por lo tanto no tenía motivos para sentirse celosa. Estaba enfadada porque la ciudad estaba a punto de arder en llamas, ella estaba tirada en un matadero asqueroso con el cadáver de Logan a pocos pasos, lo que implicaba que había un asesino suelto y ellos dos estaban ahí, al frote, como si poner sus traseros a salvo no fuera importante. ¡Pues lo era! ¡Y mucho! Y encima el tarado de Summers le había quitado el móvil. ¡Era su puto teléfono, no el de él! ¡De ELLA! ¡SU teléfono! ¡No de él!.

Cabreada, resoplando por la nariz como un rinoceronte a punto de embestir, se acercó hasta la parejita en pleno magreo casi pornográfico y recogió su teléfono, que pitaba como si no hubiera un mañana. Miró al aparato, los miró a ellos y poniéndose colorada de pura rabia se dio la vuelta caminando con velocidad hacia la salida que anteriormente había abierto Scott, no sin antes soltarle una colleja y arrancarle el visor, que tiró al suelo.

- ¡Iros a un puto hotel!

Y decidida a salir de allí por sus propios medios, ya que nadie iba a ayudarla, comenzó a seguir la señal que recibía, aquel corazón que latía desbocado como si fuera a sufrir un infarto en cualquier momento. Parecía que alguien estaba en peligro, y si no llegaba a tiempo, temía que pudiera suceder algo horrible.

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MensajeTema: Re: [Evento: Fearland] Los pecados de la carne (Coral B. Hiddleston, Diana de Themyscira, Blair Van der Woodsen)   5th Febrero 2015, 20:57

Diana, Diana… ¿Me amenazas con la guerra? ¿A mí? el hombre se rió de nuevo de ella, dejándola reptar hacia atrás, con los brazos en sus caderas. Negó incluso con su cabeza antes de comenzar de nuevo a avanzar hacia la heroína, alcanzándola en apenas unas calzadas.

Sin ningún tipo de delicadeza la cogió del pelo, levantándola de un tirón y obligándola a mirarla a las dos ascuas que brillaban tras su yelmo, apretándola fuerte contra la columna tras ella

Pero… ¿Qué podía esperar de ti, después de todo? No eres más que ladrido, chiquilla, la fuerza escapa de tus palabras. Si tanto vas a matarme… ¿Cómo es que no lo has hecho ya? La mano izquierda, libre, se posó en la cadera de la mujer, mientras las llamas de sus ojos parecieron estrecharse, casi como si estuviese sonriendo de forma cruel y malvada al otro lado del yelmo

Pero tus palabras me cansan, Diana. Y aún quiero divertirme un poco contigo, no puedo permitirme que me aburras antes de tiempo con un chasquido y un rasguido desagradable, parte de la ropa que cubría la nalga derecha de la heroína desapareció, rasgada ante la fuerza bestial del hombre, que claramente tenía negativas intenciones con ella.

La mano izquierda del dios apareció en el ángulo de visión de la amazona, con la tela arrugándose lentamente en una pelota. Lentamente, la acercó a los labios de la mujer, mientras reía cruelmente… y cuando estuvo bien cerca, un poderoso rodillazo golpeó justo en el plexo solar de la mujer, obligándola a doblarse de la fuerza, haciéndola boquear por el impacto.
Y en ese momento, la mano de metal se introdujo en su boca, taponándola con la bola de tela sin ningún miramiento ni cuidado por no lesionarla. Riendo cruelmente, el dios de la guerra soltó a la mujer, dejándola caer al suelo.

Se acuclilló ante ella, con una más que clara sonrisa en sus labios, pese a que su rostro estaba escondido tras un yelmo.

Y ahora, chiquilla, es hora de que te conviertas en una mujer

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Pese a la furia que la impotencia de sentirse de lado provocaba en la mutante, Blair pronto pudo notar que algo iba mal. MUY mal.
Para empezar, Coloso ya no estaba a la vista. De un momento a otro, había parecido fundirse con las sombras, dejándola sola a la pareja que al principio parecía estar besándose con pasión desenfrenada. Pero algo no estaba del todo bien.

Para empezar, los sonidos que hacían eran demasiado líquidos, seguidos de un gorjeo agudo que no dejaba claro si era de placer o dolor. Y entonces, cuando se acercó lo suficiente a ellos para separarlos e increparles, pudo verlo con claridad: Jean Grey estaba sangrando profusamente por la boca, y su cuerpo se convulsionaba. Parte del cuello había sido desgarrada de su mordisco, y su lengua estaba cortada.

Scott se giró, sus labios manchados de sangre, y su boca llena completamente de dientes.  Se rió, con un gorjeo desagradable mientras pedazos de carne y sangre emergían a borbotones de entre sus labios.

¿Qué pasa, Blair? ¿No te gusta lo que ves? Pues debería… es tu culpa que sea así gruñó guturalmente la criatura. Y entonces, se abalanzó sobre la mutante, que sólo pudo correr para escapar de su abrazo mortal.

Corrió y corrió, entre ganchos y carne colgando, entre aullidos sobrenaturales provenientes de Scott. Finalmente, consiguió meterse dentro de una habitación y trancar la puerta tras de sí. Todo estaba a oscuras, excepto por una vela al fondo de la habitación que llenaba todo el lugar de crueles y macabras sombras. Había mesas de despacho que resultaban vagamente familiares, una silla y varios papeles desperdigados y manchados de una sustancia parda.

Pero lo peor era el olor. Oh, el olor. Entraba en sus fosas nasales y quemaba en el cerebro, hacía llorar y le permitía paladearlo incluso. Y había ruido. Ruido al otro lado. No podía evitarlo, pero tenía que mirar. Algo parecía impulsarle hacia delante. Una macabra curiosidad.


Tras la puerta al fondo del despacho había un callejón. Húmedo, oscuro, tétrico, como todo en Gotham. A un lado había una pared, y al otro había algo. Un conglomerado de algo agrupado, que no podía ver bien, por culpa de las sombras.

Entonces, algo apareció detrás de ella, golpeándola con contundencia en la espalda y tirándola al suelo. Cuando se giró, pudo ver a su madre, sonriéndola dulcemente mientras sostenía una barra de metal en la mano.

Poco a poco, las figuras del otro lado del callejón se incorporaron, rodeándola en silencio. Su ropa estaba manchada de sangre, sus labios aún tenían carne caliente colgando, y sus ojos destilaban hambre cuando la miraban. Su padre. Sus primos. Incluso sus abuelos, fallecidos ya, la miraban con ese hambre atroz.

Y entonces oyó de nuevo la voz de Scott

[b]¿No lo entiendes, Blair? Tanto tiempo aprovechándote de los demás ha terminado cambiándonos… Ya sabes, cuando estás rodeado de depredadores… o te conviertes en uno, o te conviertes en una  presa. Y debo agradecértelo, querida, porque nos vas a dar el festín más delicioso que jamás habría podido probar

La carne de monstruo en piel humana
[/i] Y entonces, todas las figuras empezaron a agacharse en dirección de la mutante, las fauces llenas de colmillos afilados como cuchillas abriéndose, acercándose…

Lenta e inexorablemente

------------------------------------------------------

... Y sin embargo, Coral no apareció donde esperaba hacerlo. En vez de eso, apareció en medio de la nada, la más oscura de todas ellas. No podía ver nada, le costaba respirar por culpa de la densidad de dicha oscuridad y sólo podía oír el latido de su corazón. Lo peor de todo era que una vez entró en la sala, su magia ya no respondía. Era incapaz de usarla, como si nunca hubiera estado. Como si algo lo hubiera apagado.

Y entonces, un nuevo sonido rompió el silencio enloquecedor en el que se encontraba. Un aplauso. Después otro. Y otro más.

En el cuarto aplauso, un destello de luz emergió del lugar de donde provenía. Ese destello creció levemente a medida que los aplausos se iban haciendo más, y más fuertes, mostrando primero el contorno de la figura de un hombre, después su traje, impóluto. Y finalmente, su rostro. Era un rostro que jamás podría olvidar, pues era el rostro de sus pesadillas. Esos ojos fríos y calculadores.

Esa sonrisa cruel y paternal.

Entonces, con una última palmada, la luz volvió a la sala. Coral se encontraba en medio del despacho de su padre, rodeada por todos sus profesores, que la miraban fijamente, con gravedad. Con sus ojos vacíos y sin vida. Pero no, lo más terrible no era encontrarse rodeada de esos viejos conocidos, de sentirse sin ningún tipo de poder de pronto. Lo más temible era que ahora que podía verlos bien, tenían juntas. Sus articulaciones, de madera, se encontraban unidas a hilos que iban hacia el techo. Sus ojos eran de cristal vacío, y su piel tenía una ligera textura gomosa.

Bravo, hija mía el hombre sonrió, mientras Coral notaba cómo sus brazos bajaban solos, sin que pudiese controlarlos. De pronto, su cuerpo estaba agarrotado y no podía moverse con excepción de los ojos y sus labios. Su padre, aquél loco megalómano, se acercó lentamente, hasta ella, posando su mano en su mejilla No podía esperar menos de tí. Un trabajo encomiable, sin duda. ¿Qué menos podría esperarse de la sangre de mi sangre?

De nuevo, esa risa malvada, cruel, brotó de los labios del hombre mientras comenzaba de nuevo a caminar, pasando al lado de Coral y saliendo de su ángulo de visión

Cuán exquisita tu actuación. Esas miradas. Esas súplicas… esa confianza. Oh, y en ti confiaron, sin duda. ¿Quién no confiaría en una pobre muchachita abandonada? volvió a emerger por el otro lado, los hombros bien atrás, el pecho bien henchido. Sus manos, unidas a la espalda, mientras miraba al frente, hacia la mesa de su despacho

Confiaron en ti, y les pagaste con lo que merecen esos fariseos, esos que se hacen llamarse héroes. Oh, la cara de dolor cuando acabaste con sus sueños, cuando destrozaste todos sus ideales. Les diste la espalda en su tiempo de necesidad El hombre se giró de nuevo, mirándola fijamente a los ojos. Su sonrisa, más grande si cabe

Y ahora, Gotham es nuestra cabeza de playa en la superficie, la primera de muchas conquistas. No podría haberlo hecho sin ti… mi marioneta Y entonces, todo encajó. Coral pudo entender por qué no podía moverse, por qué había causado lo que no deseaba. Sus brazos estaban atados por hilos, y sus articulaciones…

… eran de madera

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MensajeTema: Re: [Evento: Fearland] Los pecados de la carne (Coral B. Hiddleston, Diana de Themyscira, Blair Van der Woodsen)   10th Febrero 2015, 08:50

Estaba iracunda, furiosa. Queria matar a Ares en ese momento, asesinarlo y bañarme con su sangre cada mañana. Casi a la velocidad de la luz, mi mente empezo a imaginar cientos de formas creativas y perversas de torturarlo si fuese una persona normal a la cual podria lastimar hasta que desease la muerte por encima de todo... Pero tenia la pesima situacion de que no podia luchar, estaba atada, sin poderes, y a merced de uno de los dioses mas crueles que existe en esta realidad. Senti el tiron de mi cabello, suprimiendo rapidamente un gemido de dolor al sentir mi cabellera siendo tirada de esa manera tan violenta. Lo mire a los ojos, incapaz de sentir mas miedo o ira. Si yo tuviese esa capacidad, mis ojos habrian ardido como el sol que Superman necesita para hacerse poderoso.

Sentir su mano sobre mi cintura me inquieto mas de lo que ya estaba, como una leona enjaulada a la cual se enojaba de manera repetida y continua. Sacudi las piernas, furica ante sus palabras, hasta que senti un tiron sobre la ropa de mis muslos. Casi como un balde gigantesco de agua helado, senti entonces, mas miedo que furia. Muchisimo mas miedo aun, como una niña perdida en el bosque.

"No eres una niña, Diana, controlate, por favor, controlate" pensaba mientras veia la tela con estrellas hacerse una bola deforme, mientras Ares la acercaba a mi boca. Aleje lentamente la cabeza tanto como pude, pero sin previo aviso, un rodillazo cayo en medio de mi torso. Abri la boca, incapaz de respirar por el golpe, empezando a llorar por el dolor. Al abrir la boca, Ares me lastimo los dientes y los labios metiendome la tela casi hasta la garganta para que no hablara. Me arrojo al suelo, mientras trataba de recomponerme, respirando con dificultad por la nariz. No sentia mas ira, no, me sentia asustada, paralizada. Al escuchar sus ultimas palabras, rompi en un llanto inmenso, como una bebe recien nacida, negando con la cabeza.

"¡Por favor, piedad!" intente gritar, pero no tenia ni la fuerza para escupir la bola de tela que cubria mi boca. Solo podia escuchar gruñidos y murmuros. Ya no me importaba mi orgullo, ya no tenia ningun tipo de esperanza. Preferiria que Ares me matara ahora mismo que abusara de mi, que me permitiese morir pura para descansar en los campos eliseos con tanto honor como me sea posible. "Ya no mas, por favor..." pense, cerrando los ojos, mientras sentia como las lagrimas corrian por debajo de mis ojos, escurriendose el rimel y manchando el poco maquillaje que usaba.

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Blair Van der Woodsen
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MensajeTema: Re: [Evento: Fearland] Los pecados de la carne (Coral B. Hiddleston, Diana de Themyscira, Blair Van der Woodsen)   24th Febrero 2015, 20:02

No era especialmente impresionable, pero le helaría la sangre a cualquiera. Lo que antes había sido un reencuentro apasionado, ahora parecía haberse apagado y Blair tenía la preocupante sensación de que algo no iba del todo bien; podría haberles dejado que se apañaran solos, pero maldita sea, eran sus compañeros, a pesar de que la hubieran ignorado olímpicamente, y cuando se acercó, lo vio, a Jean con la lengua arrancada, ahogándose en su propia sangre; al darse cuenta de quien era el artífice de semejante monstruosidad, corrió. Debió haberse quedado con ella, ayudarla, pero sintió pánico. Había algo en aquella escena, en la forma en la que Scott se fijaba en ella, que le helaba la sangre, que la asustaba de una manera absoluta. Uno de sus mayores apoyos en la mansión, se había convertido en una bestia salvaje, e iba a cazarla.

Corrió sin rumbo, segura de que Scott iba tras ella, no sabía por cuanto tiempo podría aguantar o si conseguiría darle esquinazo, ella era deportista, pero Scott era un luchador entrenado, la superaba físicamente en todos los sentidos. Pronto se dio cuenta de que había hecho una mala elección en su ruta de huida, se notaba que todavía no tenía mucha experiencia en esas cosas; había llegado a un callejón cuya única salida parecía ser el matadero. La curiosidad la impulsaba a averiguar que eran esas figuras que se perfilaban en la oscuridad, y como decía el refrán, la curiosidad mató al gato, nada más acercarse, recibió un fuerte golpe en la espalda que la tiró al suelo, y cuando se giró para ver el origen del golpe vio a su madre, sonriéndola, las figuras que resultaron ser su familia, empezaron a rodearla, de una manera que sólo podía describirse como tétrica e inquietante. Sus bocas ensangrentadas, la carne colgando por las comisuras de sus labios le inspiraban un sentimiento de pavor y desconfianza difícil de describir. Tenía que regresar, a por Diana, la otra chica y a por Jean, que necesitaba atención médica. Tenían que llevarla a un hospital, pero ellos no parecía que fueran a dejarla escapar.

- No, no… yo sólo hice lo que queríais, aprendí lo que me enseñasteis, siempre hice lo que queríais, seguir con la tradición familiar. Mamá, tu lo sabes, todo lo que he hecho, ha sido para cumplir las expectativas de la familia. No he hecho nunca otra cosa.

Blair había sido la hija perfecta, la nieta perfecta, adoctrinada desde una niña a  seguir la brillante tradición política de la familia. Sonreír, a todo el mundo, usar sus puntos débiles en duras negociaciones. Eso era lo que había aprendido siempre, a ser correcta, a ser perfecta, a ser lo que significaba ser una Van der Woodsen, sabía que era lo que le tocaba y lo había aceptado con agrado, nunca había hecho otra cosa que cumplir con lo que se esperaba de ella. ¿Por qué ahora la odiaban tanto? ¿Acaso no había hecho todo lo que querían? ¿En que había fallado?

- Mamá, abuelo, papá… no soy un monstruo, soy yo, soy Blair, vosotros lo sabéis, sabéis quien soy y como soy. ¡Vosotros me habéis enseñado todo!

Estaba aterrada,  la odiaban, la despreciaban, iban a devorarla. Todos sus esfuerzos para nada, todo lo que había hecho, lo que había estudiado, todo su trabajo no servía de nada. Pensaban que era un monstruo, que los había utilizado, pero ella nunca les haría eso, no a ellos, no a su familia. Los amaba, los amaba a todos; tampoco había mentido a Scott, claro que le gustaba, pero ahora no podían verlo, no mientras se cernían sobre ella en aquel oscuro y sucio callejón, y lloró, como una niña pequeña desconsolada, como llora alguien que ha perdido el respaldo más importante de su vida, el de aquellos a los que ama.

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MensajeTema: Re: [Evento: Fearland] Los pecados de la carne (Coral B. Hiddleston, Diana de Themyscira, Blair Van der Woodsen)   8th Marzo 2015, 19:18

Diana notó cómo Ares se acercaba lenta e inexorablemente hacia ella. Su mano derecha se posó en su cadera, su mano izquierda en el tirante de su sostén.

El hombre rió, cruel, empezando a forzar las piernas de la mujer abiertas mientras el hedor de su aliento golpeaba la cara de la mujer. Los ojos acusatorios de los muertos se clavaban en la amazona, como si estuviesen disfrutando del espectáculo. El dios de la guerra acercó sus labios a los de la mujer, aún riendo, mientras con fuerza separaba las piernas.

Pronto, muy pronto... la forzaría

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Mientras tanto, la familia de Blair se acercaba a ella, riendo maníacamente. No importaba lo que dijese, no importaba lo que hiciese, las criaturas se echaban sobre ella, dispuestas a perforar su piel, desgarrar su carne, beber su sangre. Los colmillos se abrían y sonidos guturales de placer emergían de las gargantas mientras se echaban poco a poco sobre ella.

La saliva goteaba de sus bocas en un icor negruzco repugnante, y sus uñas empezaron a arañar la piel de su cara mientras reían cruelmente...

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Y entonces, la vista de Diana volvió a la normalidad. De pronto notó cómo era su propia mano la que la estaba agarrando por el cuello, y cómo con su otra mano estaba intentando desgarrar la parte superior de su traje. Y justo ante ella había un hombre con máscara de espantapájaros que forcejeaba con sus propios pantalones, aparentemente dispuesto a aprovecharse de su momento de enajenación temporal.

A un lado de la habitación se encontraban dos matones más que estaban colocando una bombona de gas en un lugar, y a lo lejos, a través de una ventana rota, se podía ver la luz de la luna. ¿Qué demonios había ocurrido?

Fuera como fuese, los matones aún no se habían dado cuenta de que la heroína acababa de superar los efectos de la droga...

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En el exterior, Blair gritaba y aullaba de terror, los dedos de sus familiares arañando su cara y... Un momento. Sus familiares ya no estaban. Y era ella misma la que se estaba arañando la cara... Con confusión, pudo levantarse a tiempo, notando el aire puro, frío, húmedo, pestilente... vale, tacha lo de puro. El aire de Gotham, vaya, estaba acariciando su rostro.

Se encontraba en una esquina del matadero, cerca de una ventana abierta, donde dos hombres estaban refunfuñando etre sí, intentando colocar una bombona de lo que indudablemente era más gas del miedo. A un lado, una chica con una capucha sufría espasmos y salían espumarrajos de su boca, aparentemente demasiado afectada por la droga como para si quiera reaccionar...

Y al fondo uno de los matones intentaba forzar a una mujer

Joder, no me puedo creer lo de Jimmy

Bueno, al menos no sufrió cuando la bombona le cayó encima... ¿Crees que haya sido Wonder Woman?

Vamos a ver, ¿quién cojones si no tiene fuerza para mientras está flipando con las drogas lanzar una bombona de gas del miedo llena a más de quinientos metros de distancia?

El otro matón se rió levemente, negando con la cabeza

Bueno, sí, con esas pedazo de piernas que tiene, como para no poner en órbita nada...

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MensajeTema: Re: [Evento: Fearland] Los pecados de la carne (Coral B. Hiddleston, Diana de Themyscira, Blair Van der Woodsen)   22nd Marzo 2015, 20:49

Parecia que mi destino era inevitable. Ares iba a abusar de mi y no podia hacer nada para evitarlo. Su mano se cernia sobre mis piernas mientras la otra queria librarme de mi armadura para dejarme como habia venido a este mundo. Por primera vez en mucho tiempo senti verguenza ante esa idea. No queria que Ares me viese asi, ni mucho menos, estar a su merced.

Mi respiracion se agitaba, intentando gritar para que se alejara. Cerre los ojos, pataleando como podia, hasta que abri los ojos. Ares no estaba ahi. No sabia que habia pasado, simplemente, desaparecio. Me fije que mis manos eran las que forcejeaban contra mi ropa y mi cuello. ¿Todo habia sido un sueño? ¿Ares no estaba ahi? Respire agitadamente, sintiendo como toda la adrenalina corria por mi cuerpo, pues vi a una figura con mascara de espantapajaros forcejeando con sus pantalones muy cerca mio.

"La que te has ganado, cabron"- pense en mis adentros, rabiosa, mientras mis manos se separaban de mi cuerpo. Me levante rapidamente, rodando por el suelo hacia adelante, y tome por el cuello al maton con mi mano derecha. Senti su calor por mi mano, mientras forcejeaba por buscar desesperadamente aire. Su mano se acerco a su cintura, cerca de una funda de una pistola, y solo, tras un pequeño gruñido, presione mi pulgar, mi indice y mi dedo corazon contra su cuello, estrellando las vertebras contra las venas y la garganta. Presione un poco mas, y su manzana de Adan se incrusto hacia adentro, como si le hubiera dado un puñetazo.

Lo unico que habia hecho era usar mi fuerza para matar a un pobre diablo que le habia tocado la mala suerte de tenerme en este momento tan horrible. No me importaba, sabia que el no era Crane, sabia que tenia que matar al perro para acabar con la rabia del pueblo.

Cuando el tipo ya no se movia, lo arroje contra el suelo, y me gire. A lo lejos pude ver a dos personas en el suelo, las mujeres con las que habia entrado al lugar. La chica de la capucha, Coral, no se veia bien (aunque tampoco yo ni Blair lo estabamos). Y cerca de estas vi a dos personas colocando una especie de tanque. Lo mismo que el anterior, dos mascaras de espantapajaros para cubrir su cara, y probablemente, ese tanque sea mas de ese maldito gas del miedo.

Tome mi diadema y se la arroje contra la espalda a uno, pegandolo contra la pared. El otro grito el nombre de su compañero y se volteo para ver que demonios habia sido eso. Al verme a mi, saco su pistola y empezo a disparar. No fue dificil bloquear cada disparo con mis brazaletes, hasta que se quedo sin balas en el cargador. Fue entonces que llegue con el, le di una patada en el pecho, lanzandolo contra la pared. Al estrellarse, se quedo aturdido, momento que aproveche para patear con la punta de mi pie su barbilla hacia arriba. Los huesos de su cuello sonaron, y el tipo ya no se movia.

Quedando unicamente un tercer maton que gemia de dolor por el golpe de la diadema, retorciendose e intentando buscar sus comunicadores o su pistola, me acerque a el y le pise los dedos de la mano. Su grito de dolor retumbo un poco en el lugar, pero a este lo necesitaba vivo. Tome mi lazo de la verdad y lo ate suavemente sobre su cuello, levantandolo por este, hasta que podia estar de pie.

-Tienes tres segundos para decirme donde esta tu jefe. Si no lo dices, me empezare a alejar del suelo. -Mi tono era frio, metodico, aunque lleno de rabia, de dolor y de miedo. Estaba en uno de mis peores momentos gracias a la maldita experiencia que habia vivido hacia unos momentos culpa de estos bastardos.

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